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miércoles, 2 de febrero de 2011

LA MOSCA 2

Hubo un tiempo en que hacer remakes, o readaptaciones, no estaba tan mal visto como ahora. Fue en aquellos entonces en los que el respetado David Cronenberg volvió a llevar a la pantalla la historia del científico que inventa una máquina teletransportadora con la mala fortuna de, al probarla, combinar su ADN con el de una mosca y que había sido adaptada con muy buena mano por Kurt Neumann en 1958. La versión del canadiense resultó muy distinta. Los que corrimos a verla (yo con mi tía, que se partía de risa ante los excesos truculentos) nos encontramos con un melodrama muy angustioso, a medio camino entre el romance y el horror más desagradable. Esta mosca nada tenía de camp o ingenua, ni tan siquiera había sido parida para satisfacer a los adolescentes devotos del género. Era una peli adulta en todo su significado (aunque la última vez que la visioné, me pareció que no había envejecido demasiado bien). El éxito de la empresa (¡con Mel Brooks en tareas de productor!) empujó a sus responsables a pensar en una secuela. Como era de esperar, Cronenberg se desentendió por completo. ¿Perjudicó tal decisión a "La Mosca 2"?... hombre, según se mire sí, y según se mire, no.
En esta ocasión nuestro protagonista es el hijo del prota/mosca de la primera. En pleno crecimiento, comienza a sentir los síntomas de que algo extraño está despertando en su interior. Cabreado con la corporación que quiere sacarle jugo, el muchacho-monstruo aprovechará su condición para tomarse la revancha.
A ver. Como decía, "La Mosca 1" se apartaba un poco de las convenciones del género, apostando por un tono más serio (y deprimente). "La Mosca 2" es género puro. Terror de palomitas. Obviamente, y como ha pasado con muchas otras secuelas, esta intenta repetir los aciertos de la primera, la historia de amor, el mega-drama, la angustia de la mutación... pero no lo consigue. O no consiguen hacerlo del modo tan punzante como lo pariera Cronenberg en su momento. Aquí todo es menos, menos tragedia, menos asco, menos sufrimiento... vamos, joder, ¡si hasta hay un happy end!. Pero claro, dejando de lado las inevitables comparaciones, ¡¡¿funciona o no "La Mosca 2"?!!. Pues sí. Como peli de género, funciona muy bien. Es entretenida y tiene sus momentos tiernos y de impacto (hay dos efectos gore realmente potentes).
Y es que, claro, ¿cómo pretenden sustituir a todo un auteur como es Cronenberg con Chris Walas y esperar que ambas pelis estén a la misma altura en cuanto a calidades e intenciones?. Walas es un reputado y respetado atífice de maquillajes y trucos de látex que aquí dirigía por primera vez (luego no se prodigó mucho más en el tema). También es notable a quién encontramos en tareas de guión, Mick Garris (dire de "Critters 2", "Sonámbulos" y padre fundador de la serie "Masters of Horror") y Frank Darabont (actualmente triunfando con la serie de "The Walking Dead" y con un currículum bien lustroso, destacando "Sepultado Vivo" y "Cadena Perpetua"). Actuando están Eric Stolz (siempre que le veo, pienso en lo cabreado que debe estar porque le echaron del plató de "Regreso al futuro"!!) y Daphne Zuniga (más conocida como la Princesa Vespa de "Spaceballs". También en el slasher "La iniciación"). John Getz repite de la primera parte, así como Jeff Goldblum, aunque únicamente en formato "imágenes de archivo". El personaje de Geena Davies muere al principio de "La Mosca 2" (la interpreta otra actriz), dato este que da pie a recordar que la muchacha estuvo un tiempo anunciando -cuando aún tenía algo de poder en Hollywood- que ella misma iba a producir una tercera parte centrada en las trifulcas de la madre del monstruo y que iba a ignorar por completo la segunda, intentando recuperar un poco el tono de la uno. Pero nunca jamás llegó a realizarse. Pos me da igual.

sábado, 30 de octubre de 2021

HUMANOIDES DEL ABISMO

Soy el orgulloso poseedor de una hermosa camiseta de "Humanoides del abismo", "Humanoids from the deep" o "Monster" en su tierra. Un día, iba yo luciéndola caminando por el centro, cuando un turista la vio y reaccionó entusiasmado, mandándome un afectuoso saludo. Desconozco si fue porque le gustó el diseño (básicamente el que tienen aquí al ladito) o porque conocía la película y la tenía en gran consideración... pero me quedo con esto último, que es más bonito y, obvio, bien cierto.
El viejo pirata de Roger Corman se animó a producir en 1980 -bajo su flamante New World Pictures- esta puesta al día, MUY puesta al día, de lo que eran las viejas películas de monstruos que él mismo firmó en los años cincuenta. Alguien diría que, igual que con "Piraña", siguió explotando la moda "Tiburón". Y es posible, pero también muy justo, porque después de todo la magnífica peli de Spielberg era un versión high-tech, y de gran presupuesto, del cine que hicieron Corman y sus contemporáneos. En cualquier caso, la movida va de unos peces mutados por productos químicos que han cogido apariencia humanoide y salen del agua para hacer trizas a los varones y preñar a las damas. Los habitantes del típico y siempre bonito pueblo pesquero de rigor (y mira que me gustan estos escenarios) se pondrán manos a la obra para detenerlos. Sin más.
Ahora, añadan a todo ello un montón de sangre a chorretones, gráfica truculencia y, por supuesto, unas cuantas tetas de infarto, pegadas a cuerpos de infarto, y tendrán... un jodido clásico, así de simple.
Sí, sí, sí. Lo digo: Ya no se hacen pelis como esta. Ya no. Ni se harán, porque por mucho que los haya que intenten recrearlas, siempre se nota el pegote, el rollo forzado. Antes se facturaban así de modo natural, y eso es lo que les confiere la magia indiscutible que títulos como este, como "Superstición" o incluso como la cafre "Demons" poseen. Y cito estas tres porque las he consumido recientemente y todas me han funcionado de maravilla, arreglándome una jornada de visionados mediocres hasta que les llegó el turno de entrar en mi reproductor de dvd.
Muchos ya sabrán lo que se dice de "Humanoides del abismo", que su directora, Barbara Peeters (sin nada más destacable en el curriculum), se negaba a meter todos los elementos "exploitation" que demandaba Corman -especialmente los de tirón sexy, que la señora era una feminista declarada-, así que, ni corto ni perezoso, el productor pilló a otro equipo (comandado por Jimmy T. Murakami, responsable de "Los siete magníficos del espacio". En otras fuentes se cita/culpa a James "Deathstalker" Sbardellati) para que rodaran los momentos en los que vemos a los peces mutantes perseguir y violar muchachuelas, algunas tan impresionantes como la que se despelota en la tienda de campaña (Lisa Glaser). Ver para creer. Naturalmente a Barbara Peeters no le moló nada y se cabreó como una mona, hasta que, años después, cambió de opinión.
¿Que si los monstruos y demás efectos son cutres? Hombre, a ver, los diseños están estupendos, y los bichos gastan un look cojonudo, pero eventualmente sí hay instantes para la risa y el regocijo, aunque poquitos, nada que ofenda y en ningún momento se vuelva contra la peli, muy al contrario, la dotan de muchísimo más encanto.
Como siempre, si damos un repasito al personal, encontramos nombres muy cucos. Actores que andaban un poco de capa caída como Doug McClure o el pobre Vic Morrow. Otros como la prota femenina, Ann Turkel, que luego veríamos en una de Fred Olen Ray. La neumática Linda Shayne, también presente en "Los Rompecocos" o "El día de la graduación" (básicamente, es la que sale en la caratula del vhs patrio). Actualmente se ha reciclado en "reputada" directora, renegando así esos primeros papeles.
En el apartado técnico, localizamos novatillos de actual prestigio -más o menos-  como el compositor James Horner, Mark Goldblatt montando (ya saben, cortó y pegó "Rambo", "Commando" o "Terminator 2", e intentó dirigir con "Vengador (Punisher)"), Gale Anne Hurd (la famosa mano derecha de James Cameron, profesional y pajeramente hablando) en plan chica de los recados, Chris Walas, Rob Bottin y Steve Johnson en los efectos especiales -estos dos últimos interpretando a sendos humanoides. Johnson disfrutaba como un enano contado en redes sociales sus batallitas durante el rodaje- o Peter Manoogian (futuro director en el imperio Charles Band, que terminó firmando cosas como "Eliminators", "Arena, ring de las galaxias" o "Demonic Toys")
Decir que, ya de lleno en los 90, Roger Corman produjo un remake de "Humanoides del abismo" y otro de "Piraña", reseñado en su día, destinados a la caja tonta y 
altamente olvidables. Ya conocen lo jeta que era/es el hombre. La mitad del material estaba sacado directamente del film original, solo cambiaban los actores y algunas ideas horribles añadidas que intentaban adaptarse a los gustos de la década. En el caso de "Humanoides...", recuerdo un especie de huevo, capullo o larva enorme de donde salían los bichos. Todo muy ridículo.
Hace ahora ocho años, Víctor ya se curró su propia reseña del "Humanoides del abismo" primigenio, en la que, básicamente, venía a decir lo mismo que yo: que es una auténtica delicia altamente recomendable.

viernes, 19 de agosto de 2022

EL BESO

En los años 60, estando en el Congo Belga, dos hermanas son separadas por problemas de salud yéndose una de ellas con unos miembros de la familia, y la otra con su tía. Justo en el momento de la separación, una vieja loca se cruza con ellos lanzándole improperios y maledicencias a la niña en un extraño idioma, en consecuencia, la tía de esta le planta un beso en la boca pasándole así una especie de maldición vudú. Acto seguido la acción se traslada a los años 80 y, a partir de ese momento, la película se convierte en un batiburrillo de rollos familiares y traspasos de maldiciones, que servirán para mostrarnos una serie de vistosos efectos especiales artesanales y eternas conversaciones insustanciales que, más allá de esclarecernos que es lo que en realidad pasa, nos confunden de tal modo que llega un momento que no sabemos quién es quién o que demonios quiere… eso sí, se van sucediendo las muertes de corte esotérico y aguantamos hasta el final.
“El beso”, película de presupuesto medio amparada para la distribución por una major como era Tri- Star Pictures, es en realidad mala de solemnidad, un aburrimiento sin precedentes que se ve desbordado únicamente por su lioso guion y una estética de transición entre los 80 y 90 que le otorga ese tono grisáceo y aséptico (como le pasaba a todo el terror de finales de los 80) tan característico de la época. Al igual que muchos títulos de entonces abalados por los estudios, "El Beso" ejerce de otro clavo más insertado en el ataúd del cine de terror, siendo especialmente aburrida y antipática, por mucho muñequillo animatrónico que endulce la cosa al final, algún que otro destete y bastante mala baba —a una tipa le trituran la cabeza unas escaleras mecánicas, por ejemplo—.
Como la cosa va de una maldición que se van pasando de tías a sobrinas y viceversa mediante besos, algún crítico, quizás con intención de marcar paquete, osó decir que en realidad la película trataba sobre el sida. Poco más que decir al respecto.
En la parte técnica tenemos los efectos especiales de Chris Walas y el guion corre a cargo de Tom Ropelewski y Stephen Volk. Volk, por lo que se ve, es experto en este tipo de guiones y atmósferas medio raras y sosainas, ya que suyos son también los libretos de “Gothic” de Ken Russell y “La tutora” de William Friedkin. Asimismo, el director Pen Desham no ha dirigido demasiada cosa destacable a parte de “El beso”, pero posteriormente se volvió un solvente productor de cine mainstream con cosas como “Robin Hood, El príncipe de los ladrones” a sus espaldas. A parte de esto, es también un guionista de tercera, habiendo firmado títulos tan populares como “Gnomo Cop”, la anteriormente mentada de Kevin Costner y hasta la historia para el lucimiento de Bill Murray con una elefanta en “Un elefante llamado Vera” ¿Quién da más?
El reparto lo encabezan las poco aprovechadas bellezas de Joanna Pacula y Meredith Salenger.
En cuanto a “El beso”, concluir diciendo que aunque pasó por salas de cine de manera más o menos discreta, esta era una película habitual en la sección de estrenos del año 89 en los videoclubs, aunque por algún extraño motivo no sentí interés por ella, hasta que treinta y pico años después, casi por casualidad, se cruza de nuevo en mi camino y decido verla para decirle a ustedes que me ha parecido.