Naxo ya nos mostró en una entrada anterior la carátula de la cinta de vídeo de “El adiós de un campeón” que, los más viejos del lugar, estábamos hartos de ver en los estantes del video-club, aunque nunca la alquilábamos. Tenía bastante mala pinta. Como bien rezaba aquella, se trataba de la segunda edición, así pues, yo ilustro la presente reseña con el cartel perteneciente a la primera, que recrea asimismo el más explícito, pero menos vistoso, póster para cines, donde la vieron aproximadamente 94.000 espectadores de nada.
El título en castellano es un spoiler en sí mismo.
Se trata de un dramón de padre y muy señor mío sobre un chaval medio quinqui al que le gusta saltar a piscinas privadas y, allí, hacer carreras nadando con sus colegas. Los padres le tienen frito y, este, harto de sus reprimendas, decide irse de casa. Comienza así a trabajar en una piscina municipal. Fascinado por el deporte acuático, comenzará a nadar por las noches, convirtiéndose en un virtuoso natatorio de la manera más tonta, por lo que el entrenador local decide apadrinarle y acabar de pulir su técnica. Y justo cuando parece que mejor le va, al desgraciado le detectan un tumor cerebral que truncará su carrera.
Un folletín zetoso con apariencia de film de "Jaimito" dirigido por un Ruggero Deodato más en baja forma que de costumbre. Un pequeño bodrio que, no obstante, se aguanta bastante bien porque está montado de una manera muy dinámica, tanto, que pasamos de un tema a otro a una velocidad de vértigo y sin darnos cuenta. En menos de cinco minutos el protagonista ya se ha ido de casa y encuentra curro. Pero por lo demás es una película vacía incapaz de hacer empatizar al espectador con sus protagonistas, de manera que, cuando al chaval le detectan el tumor, al espectador le da igual, lo mismo cuando nos confirman que va a morir. Y cuando muy enfermo bate el récord de los 400 metros estilo libre para, acto seguido, palmar... pues también nos importa un comino.
Todos estos artesanos italianos a la Deodato, reniegan del cine de explotación (donde caben terror, thriller, violencia, etc) que les ha dado un nombre, y siempre abogan por un tipo de película más dramática y de autor. Es como si aquel les hubiera arrebatado la oportunidad de facturar otro tipo de cosas. Pero es que ¡demonios! la explotación era lo único que se les daba medianamente bien. “El adiós de un campeón” es la prueba de que si a Deodato le dejas hacer, y se pone con un dramón, una historia humana y descarnada, no llega a comedia voluntaria por los pelos, pero sí le sale algo raro a velocidad de peli de caníbales y con algunas interpretaciones exageradas. Vamos, que ante un cine más "profundo", el amigo Deodato no es el Dino Risi que ansía ser. Sin embargo, dentro del género del terror y aledaños siempre será el “maestro” Deodato, el de “Holocausto Caníbal”. Aunque incluso haga bodrios peores que “El adiós de un campeón” como, por poner un ejemplo, “La lavadora asesina”.
Con todo, ver esta película no ha sido un suplicio total y, en cierto modo, me ha resultado hasta interesante, porque no había visto nada de Ruggero Deodato más allá de los títulos que todos conocemos.
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viernes, 8 de septiembre de 2023
domingo, 11 de diciembre de 2011
BODY COUNT
¡Y anda que no chanaba la carátula de "Body Count" en el video-club!. Apostaría una espinilla a que todos los que por entonces teníamos la edad adecuada, picamos como tontos. Yo la alquilé y la vi con mi sr.padre. He de confesar que ambos nos aburrimos mortalmente. ¡¿Qué esperaba?!, ¡era un slasher!. Claro que por entonces andaba menos informado y no tenía la mente y el cuerpo preparados. Ayer noche fue la segunda vez en mi vida que la veía... y además como más me mola, por sorpresa. Hacía zapping y ¡zasca!, me la anuncian de madrugada en un canal local. ¡¡Toma ya!!. Claro, en estas condiciones hubiera sido raro no disfrutarla un mínimo. Y así fue. Por cierto, que a pesar de la decepción siendo adolescente, los del vídeo-club tuvieron el detalle de regalarme un abalorio promocional de "Body Count" que anduvo decorando una estantería de mi dormitorio hasta que... bueno, terminó en la basura, ¡¡ouch!!.
Que si, que la peli tiene varios títulos, pero cojones, yo pongo y me quedo con el que la conocí en su época, "Body Count". Y lo que tenemos aquí no dista casi nada (casi) de la fórmula habitual. Chavales de acampada, asesino misterioso, muertes relativamente sangrientas (aunque la versión que vi ayer tenía pinta de estar cortada, algunas escenas de muerte terminaban de un modo muy brusco). ¿Cuales son los elementos mínimamente diferenciadores?, pues a ver: La peli no se centra únicamente en los personajes jóvenes, también en los adultos y sus trifulcas culebronescas. Las chavalas son más golfas de lo habitual. El gordo gracioso es especialmente irritante. Por lo demás, se mantienen fieles a esa clase de amistad tan típica de los slashers basada en pasarse toda la peli odiándose mutuamente. Y claro, el asesino, que mola bastante, un supuesto chamán extremadamente viejo y, por ende, extremadamente feo... ¿o es alguien que se hace pasar por él?.
Sí claro, "Body Count" es lenta, es previsible (salvo por el drama de infidelidades mil que viven los personajes mayores de 18 años) y etc, etc, pero bueno, si te la ves consciente de lo que hay y con paciencia, pues tiene su coña y algún acierto fugaz, como la secuencia de la pesadilla (de chaval me pareció genuinamente inquietante) y los hermosamente tristes parajes naturales elegidos para rodar el film.
Aunque lo realmente interesante está detrás de las cámaras. Ruggero Deodato, hastiado creador de "Holocausto Caníbal" (y a quien el terror no le tira nada), dirige con sapiencia pero sin ganas. La lograda banda sonora la firma todo un jefe, Claudio Simonetti, ex-"Goblin" y habitual colaborador de Dario Argento. Entre los guionistas (que son legión para una peli tan básica como esta), destaca Alex (Alessandro) Capone, que pocos años después debutaría en la dirección con el -según recuerdo- aburrido film de horror "Pesadilla (Witch Story)". Y el reparto, casi reúne el "quien es quien" del cine italiano de horror, tenemos a David Hess (recordémoslo de prota en "La última casa a la izquierda", pero también en su explotación "Trampa para un violador", dirigida por el mismo Deodato), Mimsy Farmer (la has visto nada menos que en el "4 Moscas sobre terciopelo gris" de Argento y el "Black Cat" de Fulci), John Steiner (su rostro ha asomado en incontables italianadas: "Caligula", "El último cazador", "Los aventureros del tesoro perdido", "Tenebre", "Yor, el cazador que vino del futuro", "Comando Leopardo" y un largo etcétera), Ivan Rassimov (ya curró para Deodato en "¡Mundo canibal!, ¡mundo salvaje!" y luego repitió en el tema junto a Umberto Lenzi con "Comidos vivos") y ya fuera de ese grupo, pero no menos carismático, el bueno de Charles Napier haciendo de sheriff (recordemos que tanto este como Hess dejaron nuestra dimensión recientemente). El reparto juvenil no me interesa lo más mínimo.
Con semejante panorama, ¿qué puedo decir?, mediocre... pero visible en un momento dado (aunque únicamente sea por su "entrañiblismo").
Que si, que la peli tiene varios títulos, pero cojones, yo pongo y me quedo con el que la conocí en su época, "Body Count". Y lo que tenemos aquí no dista casi nada (casi) de la fórmula habitual. Chavales de acampada, asesino misterioso, muertes relativamente sangrientas (aunque la versión que vi ayer tenía pinta de estar cortada, algunas escenas de muerte terminaban de un modo muy brusco). ¿Cuales son los elementos mínimamente diferenciadores?, pues a ver: La peli no se centra únicamente en los personajes jóvenes, también en los adultos y sus trifulcas culebronescas. Las chavalas son más golfas de lo habitual. El gordo gracioso es especialmente irritante. Por lo demás, se mantienen fieles a esa clase de amistad tan típica de los slashers basada en pasarse toda la peli odiándose mutuamente. Y claro, el asesino, que mola bastante, un supuesto chamán extremadamente viejo y, por ende, extremadamente feo... ¿o es alguien que se hace pasar por él?.
Sí claro, "Body Count" es lenta, es previsible (salvo por el drama de infidelidades mil que viven los personajes mayores de 18 años) y etc, etc, pero bueno, si te la ves consciente de lo que hay y con paciencia, pues tiene su coña y algún acierto fugaz, como la secuencia de la pesadilla (de chaval me pareció genuinamente inquietante) y los hermosamente tristes parajes naturales elegidos para rodar el film.
Aunque lo realmente interesante está detrás de las cámaras. Ruggero Deodato, hastiado creador de "Holocausto Caníbal" (y a quien el terror no le tira nada), dirige con sapiencia pero sin ganas. La lograda banda sonora la firma todo un jefe, Claudio Simonetti, ex-"Goblin" y habitual colaborador de Dario Argento. Entre los guionistas (que son legión para una peli tan básica como esta), destaca Alex (Alessandro) Capone, que pocos años después debutaría en la dirección con el -según recuerdo- aburrido film de horror "Pesadilla (Witch Story)". Y el reparto, casi reúne el "quien es quien" del cine italiano de horror, tenemos a David Hess (recordémoslo de prota en "La última casa a la izquierda", pero también en su explotación "Trampa para un violador", dirigida por el mismo Deodato), Mimsy Farmer (la has visto nada menos que en el "4 Moscas sobre terciopelo gris" de Argento y el "Black Cat" de Fulci), John Steiner (su rostro ha asomado en incontables italianadas: "Caligula", "El último cazador", "Los aventureros del tesoro perdido", "Tenebre", "Yor, el cazador que vino del futuro", "Comando Leopardo" y un largo etcétera), Ivan Rassimov (ya curró para Deodato en "¡Mundo canibal!, ¡mundo salvaje!" y luego repitió en el tema junto a Umberto Lenzi con "Comidos vivos") y ya fuera de ese grupo, pero no menos carismático, el bueno de Charles Napier haciendo de sheriff (recordemos que tanto este como Hess dejaron nuestra dimensión recientemente). El reparto juvenil no me interesa lo más mínimo.
Con semejante panorama, ¿qué puedo decir?, mediocre... pero visible en un momento dado (aunque únicamente sea por su "entrañiblismo").
sábado, 17 de julio de 2021
HOLOCAUSTO CANIBAL 2
A mediados de los ochenta, mis puntuales visitas a la feria de Sonimag solían darme algunas sorpresas. El apartado dedicado a las distribuidoras de vídeo contaba con coloristas pósters y pantallas en las que se proyectaban futuros lanzamientos. De esta guisa supe de "Sardu", "Redneck Zombies" o "El oráculo", con los consiguientes subidones y posteriores decepciones... aunque solo en algunos casos. Sin duda, uno de los más sonados fue este "Holocausto Caníbal 2", con el que flipé pepinillos el día que vi su cartel, básicamente una costrosa réplica del de la peli de Ruggero Deodato. En cuanto la descubrí para alquilar en un vídeo-club situado en la calle Sants de Barcelona, que de tan estrecho la peña tenía que rozar espalda con espalda para moverse en su interior, me llevé la copia a casa. Lo siguiente fue uno de los mayores hostiazos que me he zampado en mi vida cinéfaga. Y durante años, muchos años, consideré aquel truñete como lo peor consumido por estos cansados ojos. Por eso, cuando recientemente nos reencontramos, pensé que sería gracioso enfrentarme de nuevo a ella, sabiendo ya todo lo que sabía y con los huevos pelados de ver tantísima mierda.
Obviamente el título original de esto NO es "Holocausto Caníbal 2", eso es un invento de sendas distribuidoras en distintos lugares del mundo. En realidad fue parida como "Schiave bianche, Violenza in Amazzonia", aunque resulta obvio que sus artífices pretendían aprovecharse del "reciente" éxito de "Holocausto Caníbal", parida cinco años antes por la misma descarada cinematografía, la italiana. De esta guisa, se comprende la sucia estrategia de algunos distribuidores. Te venden el cuento de que está basada en un hecho real. Mentira. El tema musical que abre el film recuerda mucho, demasiado, al clásico de Riz Ortolani. Y, bueno, tenemos la típica ristra de imágenes de archivo de violencia entre animales (aunque al menos no es de humanos contra animales) además de ese gore tan característico de su tierra, entre lo gráfico y lo cutre, a base de primerísimos primeros planos altamente detallados. Sin llegar, por supuesto, al nivel de la peli de Deodato... ni de ninguna otra considerada de caníbales, porque este "Holocausto Caníbal 2" no va de antropófagos, ni vemos a ninguno comer carne humana, pero sí nos regalan algunas escenas de crueldad a base de supuestos rituales despiadados de la tribu de turno. Hay quien ha soltado la cantinela de si racista y bla, bla. Que si, hombre que si. Pero no suelo tener en demasiada buena consideración a los pelacañas que se toman el cine de explotación tan en serio.
La trama va así: Una adolescente rica que estudia en Londres se pira a la Amazonia a pasar el verano con sus papás. Allí son atacados por una tribu, matan a los viejos, secuestran a la chavala y esta, poco a poco, se va adaptando a la situación, hasta enamorarse de un autóctono. Luego descubre que el asesinato de los padres fue cometido en realidad por quien menos te lo esperas -o eso se supone-, lo que hará que decida vengarse a lo burro, aprovechando su actual condición asalvajada.
La trama va así: Una adolescente rica que estudia en Londres se pira a la Amazonia a pasar el verano con sus papás. Allí son atacados por una tribu, matan a los viejos, secuestran a la chavala y esta, poco a poco, se va adaptando a la situación, hasta enamorarse de un autóctono. Luego descubre que el asesinato de los padres fue cometido en realidad por quien menos te lo esperas -o eso se supone-, lo que hará que decida vengarse a lo burro, aprovechando su actual condición asalvajada.
Pues bueno, vista ya, puedo decir que, efectivamente, es un rato coñazo. Como toda fiesta de exploit made in italy, al final lo único que disfrutas son los estallidos de truculencia. Luego algo de destete, pero poco. Y los actores, pues acartonados como un tetra break. Especialmente la chavala prota. Hay romance hortera y, en fin, toda la tosquedad tan inevitable como necesaria. No terminas por odiarla, pero se olvida al micorsegundo de salir el "Fine".
El director no es otro que Mario Gariazzo, oculto tras su nombre de guerra habitual, Roy Garrett, quien, como cualquier artesano de su estilo, tiene un currículum en el que toca toda suerte de géneros populares (como ESTE), destacando a gusto personal "Hermano del espacio", una explotación ítalo-española de "E.T." que igual hasta sería diver revisar un día de estos.
Como postre, dejen que les deje ¿? aquí un recorte publicitario extraído de las páginas de la revista "Shows" en el que se da cancha a las "dos entregas" de "Holocausto Caníbal". Por procedencia debería estar en su propia sección, la del "Baúl de tío Vicente", peeeero por naturaleza, encaja mucho mejor como acompañamiento de la presente reseña. Y, así, pueden jugar al juego de las comparaciones y diferencias.... con un detalle que, si no lo digo reviento: en el cartel de la "secuela", la chica empalada se tapa las partes pudientes ella misma, mientras que en el del film de Deodato, esa tarea recae en manos del hambriento caníbal. La decencia es lo primero. Ver a una tía muerta con un palo que le entra por el culo y le sale por la boca, va después.
El director no es otro que Mario Gariazzo, oculto tras su nombre de guerra habitual, Roy Garrett, quien, como cualquier artesano de su estilo, tiene un currículum en el que toca toda suerte de géneros populares (como ESTE), destacando a gusto personal "Hermano del espacio", una explotación ítalo-española de "E.T." que igual hasta sería diver revisar un día de estos.
Como postre, dejen que les deje ¿? aquí un recorte publicitario extraído de las páginas de la revista "Shows" en el que se da cancha a las "dos entregas" de "Holocausto Caníbal". Por procedencia debería estar en su propia sección, la del "Baúl de tío Vicente", peeeero por naturaleza, encaja mucho mejor como acompañamiento de la presente reseña. Y, así, pueden jugar al juego de las comparaciones y diferencias.... con un detalle que, si no lo digo reviento: en el cartel de la "secuela", la chica empalada se tapa las partes pudientes ella misma, mientras que en el del film de Deodato, esa tarea recae en manos del hambriento caníbal. La decencia es lo primero. Ver a una tía muerta con un palo que le entra por el culo y le sale por la boca, va después.
viernes, 7 de septiembre de 2012
LA PANTERA NEGRA
Parida con el título de “Gungala, la pantera nuda”, estamos ante una de las primeras películas del, según algunos, inventor del “Found Footage” Rugero Deodato. Una muestra cafre y asalvajada de lo que se puede hacer con un montón de imágenes de archivo de safaris y de documentales de animales, un par de tías buenas, y un rubiales con bigotillo con cierto parecido al Pirri, en tiempos en los que Tarzán está de moda.Desde luego, la película es tan tosca y primitiva, que no deja indiferente a nadie. Una explotación de Tarzán con todas las de la ley, solo que cambiamos al Tarzán mazas de turno por una preciosa muchachita, que para ganarse aún más la simpatía del respetable, se comunica a base de rugiditos.
Un grupo de expedicionarios, acuden a lo profundo de la selva a recuperar un diamante que posee una tal Gungala, una joven salvaje criada en la selva y heredera de una fortuna, a la cual tienen que capturar para poder quedarse con esa herencia. La muchacha es tan bella, que uno de los individuos acaba enamorándose de ella.
“La pantera negra” es la secuela de “Gungala, la vergine della giungla”. No he visto la predecesora, pero esta en cuestión me ha dejado boquiabierto. En primer lugar por los diálogos. Son como para darlos de comer a parte, no solo no tienen sentido, si no que dicen un montón de estupideces todo el tiempo, por lo que no le queda más remedio al espectador que deshuevarse.
Está rodada fatal, desde luego Deodato aprendería a rodar a posteriori, pero aquí, no solo los encuadres son horrorosos, si no que hay momentos que la cámara está incluso torcida. Amén del montaje y la cantidad de tomas de archivo que se aprovechan. Parece que haya un abismo técnico entre esta y su obra maestra “Holocausto Canibal”, que estando maravillosamente rodada, parece lo opuesto a esta.
Por otro lado, me llama la atención el nivel –con mesura- de desnudos que aparecen en la película, no por nada, si no porque se trata de una producción italiana de 1968, y no debían ser muy oportunos en la época aquellos desnudos, al igual que la lascivia que se gasta algunas de las protagonistas femeninas.
También es curioso el uso de los animales. Se supone que están en África, pero Gungala tiene como compañeros, monos, panteras y tigres, pero también exóticos loros, papagayos y flamencos, propios de climas más caribeños que el africano… Y el trato que en la película se da a los negros que hacen las veces de porteadores, es absolutamente racista. En una escena en la que una tribu comienza a lanzar flechas, los expedicionarios se esconden dejando a sus porteadores al descubierto, muriendo casi todos. Cuando ya están fuera de peligro, uno de los expedicionarios dice algo así como “Menos mal que los negros estaban delante, de lo contrario podíamos haber muerto alguno de nosotros”.
En definitiva, se trata de una peli que por todas estas cosas pasa a formar parte de la extensa categoría de “Malas que son buenas”, y que además cumple a la perfección con su cometido, porque si pasamos por alto estas minucias que he enumerado, resulta que estamos ante una película la mar de entretenida que se deja ver por si sola, si me apuran, se deja ver incluso mucho mejor que aquellas de Tarzán de Johnny Weissmuller, técnicamente muy superiores a la del Italiano.
Como Gungala, Kitty Swan, con cuya ingenuidad, belleza, inocencia y rugiditos, amén de su cuerpecito, hace que se active la libido del espectador masculino (y/o lesbiano) de 2012, casi cincuenta años después de su rodaje. O al menos a mí me pasó.
jueves, 22 de enero de 2009
WELCOME TO THE JUNGLE
No soy de los que apoyan la teoría de que "El proyecto de la bruja de Blair" se copió de "Holocausto Caníbal". Francamente, no creo que Ruggero Deodato inventara nada. El concepto del documento perdido y reencontrado que luego desvela hechos secretos no opino yo que sea exclusiva del director de "Body Count". Sin embargo, es un hecho de ambas pelis tienen una base común y siempre han ido asociadas. Por ese mismo motivo, es del todo curioso que exista "Welcome to the jungle", la casi perfecta mezcla de las dos.
Unos chavales notablemente idiotas y algo desagradables se obsesionan en encontrar a un tipo desaparecido en plena Nueva Guinea, y lo hacen con un par de vídeo-cámaras en la mochila. A medio camino demuestran una notable falta de respeto por ciertas creencias locales y, cómo no, acaban pagándolo caro en manos de los caníbales.
Decía arriba que la combinación es casi perfecta, y recalco lo de casi, porque aunque los parecidos con "El proyecto de la bruja de Blair" son muy obvios y notables (el desenlace mismo), los de "Holocausto Caníbal" se quedan en la superficie. "Welcome to the jungle" no es ni tan truculenta, ni tan desagradable, ni tan cruda, ni tan fea, ni tan políticamente incorrecta. Además, tarda como una hora en entrar en terreno propiamente terrorífico, antes nos tendremos que tragar las chorradas de rigor del grupo protagonista. Y si en la obra de Deodato, la mujer empalada era casi como el "start" de la pesadilla, en "Welcome to the jungle" se repite idéntica treta, aunque la estaca entre por otro lugar.
Mas allá de ser una buena película, "Welcome to the jungle" (también conocida como "Cannibals") es meramente una cosa curiosa que una vez vista, tampoco invita a la repetición. Aunque para curioso, el hecho de que el director sea Jonathan Hensleigh, responsable del "Punisher" con Tom Jane y la producción corra a cargo de Gale Ann Hurd, ex-socia (y ex-mujer) de James Cameron.
Unos chavales notablemente idiotas y algo desagradables se obsesionan en encontrar a un tipo desaparecido en plena Nueva Guinea, y lo hacen con un par de vídeo-cámaras en la mochila. A medio camino demuestran una notable falta de respeto por ciertas creencias locales y, cómo no, acaban pagándolo caro en manos de los caníbales.
Decía arriba que la combinación es casi perfecta, y recalco lo de casi, porque aunque los parecidos con "El proyecto de la bruja de Blair" son muy obvios y notables (el desenlace mismo), los de "Holocausto Caníbal" se quedan en la superficie. "Welcome to the jungle" no es ni tan truculenta, ni tan desagradable, ni tan cruda, ni tan fea, ni tan políticamente incorrecta. Además, tarda como una hora en entrar en terreno propiamente terrorífico, antes nos tendremos que tragar las chorradas de rigor del grupo protagonista. Y si en la obra de Deodato, la mujer empalada era casi como el "start" de la pesadilla, en "Welcome to the jungle" se repite idéntica treta, aunque la estaca entre por otro lugar.
Mas allá de ser una buena película, "Welcome to the jungle" (también conocida como "Cannibals") es meramente una cosa curiosa que una vez vista, tampoco invita a la repetición. Aunque para curioso, el hecho de que el director sea Jonathan Hensleigh, responsable del "Punisher" con Tom Jane y la producción corra a cargo de Gale Ann Hurd, ex-socia (y ex-mujer) de James Cameron.
miércoles, 6 de mayo de 2009
BESTIA ASESINA
Todos sabemos que al señor Ruggero “Holocausto Caníbal” Deodato no le mola que le emparenten con el género de nuesos amores, osease: el terror. Claro que si se dedica a rodar películas como esta, pues lo va a tener un poco jodido… porque por mucho drama y mucha historia de amor que le meta (incluso gotas de filosofía cabaretera y bla bla), “Bestia Asesina” va sobre un señor que mata a gente y el policía dispuesto a cazarlo. Si me apuran, podemos llamarlo thriller… y si tenemos en cuenta su procedencia Italiana (menos disimulada de lo habitual, ahí esas imágenes del carnaval de Venecia) naturalmente la cosa nos acaba remitiendo al giallo.Michael York interpreta a un pianista de éxito afectado por una enfermedad que le envejece a ritmo alarmante. A medida que su piel se arruga, su cerebro se marchita y por ende, se va volviendo tarumba. Ello le empuja a convertirse en un asesino. El caso es que uno de sus amores, la hermosa Edwige Fenech, le comunica (vía telefónica) que está preñada de él y claro, el tipo se raya pensando a ver si el retoño le va a salir con su misma enfermedad. ¿Qué hacer?, matar a la futura madre.
Al Sr.York, y la Fenech, se suma el entrañable Donald Pleasence, con su eterna cara de despistado. También rulan algunos secundarios míticos del cine italiano de terror (Giovanni Lombardo Radice de “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes” o Marino Masé de "Contaminación: alien invade la tierra") y el propio Deodato en un cameo hitchcockiano (justo antes del crimen de la churri que atraviesa el cristal).
El resultado está bastante por encima de lo que este tipo de cine suele ofrecernos y, vamos, que se puede ver.
miércoles, 6 de abril de 2022
MIERDCADERÍAS: RUGGERO DEODATO ALUCINARÍA UN RATO
Es un hecho que, ocasionalmente, algunas de las mierdcaderías aquí expuestas no necesitan demasiada introducción. Basta con verlas para entender el sentido ridículo de su mero existir. Pero nunca ha sido tan evidente como lo que les traigo hoy. Antaño, "Holocausto Caníbal" era sinónimo de la más absoluta sordidez cinematográfica, desde el momento que la alquilabas del vídeo-club con esa caratula perturbadora de la tipa empalada. Sentarte a verla significaba ser testigo de las mayores atrocidades imaginables. De una crueldad en su máximo exponente, sobre todo si eras amante de la vida animal que, como saben, en los sucios fotogramas de este clásico enfermizo de Ruggero Deodato, sufren y mueren sin truco alguno.
Por todo ello, ver "Holocausto Caníbal" convertido en el adorno, en la estampa, de un... ¡¿body de color azul cielo?! supone, no sabría decir, algo más desasosegante que la misma película. Incluso más ofensivo. Sí, claro, es muy "cool", muy rompedor y muy "Me too" Pero, seamos prácticos, ¿convertir una obra incunable del mal rollo en algo tan cursi (a lo que deberán añadir los adjetivos habituales: banal, inofensivo, superficial, frívolo, etc) ? Vivimos tiempos aciagos, queridos amigos cinéfagos.
Por todo ello, ver "Holocausto Caníbal" convertido en el adorno, en la estampa, de un... ¡¿body de color azul cielo?! supone, no sabría decir, algo más desasosegante que la misma película. Incluso más ofensivo. Sí, claro, es muy "cool", muy rompedor y muy "Me too" Pero, seamos prácticos, ¿convertir una obra incunable del mal rollo en algo tan cursi (a lo que deberán añadir los adjetivos habituales: banal, inofensivo, superficial, frívolo, etc) ? Vivimos tiempos aciagos, queridos amigos cinéfagos.
sábado, 19 de septiembre de 2020
BLOOD FEST
Al "Holocausto Caníbal" de Ruggero Deodato se le pueden achacar muchas cosas malas, comenzando por toda la crueldad desplegada hacia los animales. Pero hay otra característica que a mi siempre me ha irritado profundamente, y es que se supone que es una crítica, un palo, a una corriente que en esa época tiraba mucho en el cine italiano, los documentales "mondo", construidos a base de imágenes horribles de supuesta violencia real (sobre todo contra las criaturillas de la naturaleza, siempre las grandes víctimas de la estupidez humana) que, disfrazados de monserga moralista, llamaban a los más bajos instintos del espectador medio (y los billetes de su cartera). Molesto con ello, Deodato facturó una peli en la que los mismos documentalistas son los responsables de toda la brutalidad que filman sus cámaras. Muy bien, hasta ahí muy bien, el problema reside en que para esputar dicho mensaje se valió, prácticamente, de las mismas y poco honrosas tretas que usaban los cineastas "mondo". Así pues, toda su intención quedaba diluida en una enorme, absurda y ofensiva incoherencia.
Pues bien, con "Blood Fest" pasa algo parecido... aunque, afortunadamente, sin que ningún ser vivo lo pague con su vida durante el proceso. Hay una escena en la que un personaje suelta un "speech" brillante que me llegó al alma, en el que acusa al terror moderno de no dar miedo, de haber perdido su esencia amenazante, y culpa de ello a su integración en el mainstream. Señala directamente a los vampiros "de color púrpura", a los zombies televisivos (aunque estos tengan el inevitable papel de peso en la misma "Blood Fest"... junto a los payasos siniestros, claro), a los viejos y sobre explotados psycho-killers y que todo se ha convertido en pasto de pueril merchandising. Más razón que un santo. Olé. Sin embargo, la curiosa paradoja es que la misma "Blood Fest" es pura, dura y total consecuencia de todo ello. Es, en parte, culpable de aquello que critica. Veamos por qué.
La historia no deja de ser una combinación entre "Una cabaña en el bosque" y "Hell Fest". Va a celebrarse una feria dedicada al cine de terror, una "Con" de esas que dicen los yanquis. El prota, un adolescente adorador del género y que trabaja en un vídeo-club (dato que chirría especialmente si tenemos en cuenta que la peli se desarrolla en tiempos modernos, supongo que era el desesperado intento por parte de los artífices de mandar un guiño más de los muchos que hay), se pirra por acudir, pero su padre no le deja. Sí, ya, el padre como representación inevitable de la autoridad moral y que desprecia esas mismas películas por su violencia y sadismo. Lo que pasa es que, en este caso, el hombre tiene algo de razón. Años atrás, y siendo el prota aún infante, un tipo enmascarado entró en su casa y acuchilló a la madre hasta matarla. Con semejante trauma, uno no comprende cómo el teenager se pirra por los "slashers" y tal, pero así son estas pelis. Supongo que es factible alegar su corta edad cuando ocurrió, pero podría mostrar algo de empatía hacia el padre, digo yo. Total, que a pesar de las prohibiciones el chaval consigue ir y, una vez allá, y tras el mentado "speech", los responsables de la organización, deseosos de que exista una genuina peli de terror terrorífica, y castigar un poco a ese "fandom" amuermado que se viste con camisetas de "Viernes 13", se disfraza del asesino de "Scream" o lleva llaveros con la cara de "Chucky", comienza a masacrarlo con el fin de que abandone su zona de confort y vuelva a sentir miedo de verdad. El prota y sus amigos harán lo imposible por evitar fenecer y escapar del lugar.
En otra desesperante muestra más de paradoja, la misma película que, se supone, ama el género y critica a aquellos que lo desprecian (como el padre del protagonista, y además a conciencia, como verán los que sufran la obra completa) es, a su vez, responsable de "alertar" de su peligro (la típica doble moral yanqui). Es decir, los organizadores de la feria son adictos a ese tipo de cine y están tan frustrados por la tendencia inofensiva que ha adoptado los últimos tiempos que deciden rodar su propia película asesinando a un montón de peña inocente para devolverle la peligrosidad (evidentemente, aquí nadie saca a relucir que una buena peli de terror no tiene por qué ser ultra-violenta, incluso ni siquiera contener más de un crimen, pero claro, eso no es comercial). ¿Qué me estás contando? ¿que el padre del prota tenía razón? ¿Que esta clase de cine atrae a individuos peligrosos? Mi no comprende. Otra evidencia más: el villano explica que para crear su ejército de asesinos, se agenció a un grupo de tarados y los sometió al visionado repetido de una película del género con el fin de hacerles creer que ellos eran el psycho-killer protagonista. Inquietante.
Pero dejando de lado tales apreciaciones ¿psicológicas?, y las incoherencias, y el exceso de comedia, y de referencias (incluida "Evil Dead"), y los clichés narrativos y, por supuesto, los clichés humanos (la aspirante a actriz medio idiota, el director de cine arrogante, la estrella del terror que odia al género que le da de comer -vaya novedad, ¿y que hay de malo en ello?-, la chica rarita que acabará siendo la novia del prota y, por supuesto, su amigo gordo y gracioso que se pirra por echar un polvo -y lo echa, por imposible que parezca. Eso sí, los muy cobardes se saltan la escena en cuestión-, al que da vida Jacob Batalon, el amigo gordo y gracioso de "Peter Parker" en la pelis del arácnido producidas por "Marvel Studios"), e incluso los cameos "cool" (Zachary Levi haciendo de sí mismo), lo realmente irritante de "Blood Fest", lo "peligroso", es su tremebunda mirada al ombligo, su naturaleza de producto destinado a lamer el ojete del "fandom", a complacerlo hasta el punto de perder la dignidad. Tanto se esfuerzan, tanto tiempo dedican a los guiños, los homenajillos y las citillas, que desaprovechan la oportunidad de hacer aquello que justamente más necesita el género: Una película buena, con personalidad, estilo y algo de cerebro.
A cambio obtenemos casi una producto pornográfico en su naturaleza "friki". Y yo ya estoy hasta los cojones de todo eso, de esa especie de secta religiosa en la que se ha convertido el fanatismo hacia mi cine predilecto, logrando únicamente desprender a este de su esencia, convirtiendo la pasión en algo superficial, casi festivo, tomado a guasa, trivializando todo su qué, su razón de ser. Y tanta culpa tienen las galletas de "La matanza de Texas", los peluches de "Freddy Krueger" y los calcetines de "Evil Dead", como la película comentada. Profundamente dañinas / nocivas para el género al que supuestamente pertenecen y rinden pleitesía.
Irritante. Casi mejor rebautizarla como "Blood PEST".
Pues bien, con "Blood Fest" pasa algo parecido... aunque, afortunadamente, sin que ningún ser vivo lo pague con su vida durante el proceso. Hay una escena en la que un personaje suelta un "speech" brillante que me llegó al alma, en el que acusa al terror moderno de no dar miedo, de haber perdido su esencia amenazante, y culpa de ello a su integración en el mainstream. Señala directamente a los vampiros "de color púrpura", a los zombies televisivos (aunque estos tengan el inevitable papel de peso en la misma "Blood Fest"... junto a los payasos siniestros, claro), a los viejos y sobre explotados psycho-killers y que todo se ha convertido en pasto de pueril merchandising. Más razón que un santo. Olé. Sin embargo, la curiosa paradoja es que la misma "Blood Fest" es pura, dura y total consecuencia de todo ello. Es, en parte, culpable de aquello que critica. Veamos por qué.
La historia no deja de ser una combinación entre "Una cabaña en el bosque" y "Hell Fest". Va a celebrarse una feria dedicada al cine de terror, una "Con" de esas que dicen los yanquis. El prota, un adolescente adorador del género y que trabaja en un vídeo-club (dato que chirría especialmente si tenemos en cuenta que la peli se desarrolla en tiempos modernos, supongo que era el desesperado intento por parte de los artífices de mandar un guiño más de los muchos que hay), se pirra por acudir, pero su padre no le deja. Sí, ya, el padre como representación inevitable de la autoridad moral y que desprecia esas mismas películas por su violencia y sadismo. Lo que pasa es que, en este caso, el hombre tiene algo de razón. Años atrás, y siendo el prota aún infante, un tipo enmascarado entró en su casa y acuchilló a la madre hasta matarla. Con semejante trauma, uno no comprende cómo el teenager se pirra por los "slashers" y tal, pero así son estas pelis. Supongo que es factible alegar su corta edad cuando ocurrió, pero podría mostrar algo de empatía hacia el padre, digo yo. Total, que a pesar de las prohibiciones el chaval consigue ir y, una vez allá, y tras el mentado "speech", los responsables de la organización, deseosos de que exista una genuina peli de terror terrorífica, y castigar un poco a ese "fandom" amuermado que se viste con camisetas de "Viernes 13", se disfraza del asesino de "Scream" o lleva llaveros con la cara de "Chucky", comienza a masacrarlo con el fin de que abandone su zona de confort y vuelva a sentir miedo de verdad. El prota y sus amigos harán lo imposible por evitar fenecer y escapar del lugar.
En otra desesperante muestra más de paradoja, la misma película que, se supone, ama el género y critica a aquellos que lo desprecian (como el padre del protagonista, y además a conciencia, como verán los que sufran la obra completa) es, a su vez, responsable de "alertar" de su peligro (la típica doble moral yanqui). Es decir, los organizadores de la feria son adictos a ese tipo de cine y están tan frustrados por la tendencia inofensiva que ha adoptado los últimos tiempos que deciden rodar su propia película asesinando a un montón de peña inocente para devolverle la peligrosidad (evidentemente, aquí nadie saca a relucir que una buena peli de terror no tiene por qué ser ultra-violenta, incluso ni siquiera contener más de un crimen, pero claro, eso no es comercial). ¿Qué me estás contando? ¿que el padre del prota tenía razón? ¿Que esta clase de cine atrae a individuos peligrosos? Mi no comprende. Otra evidencia más: el villano explica que para crear su ejército de asesinos, se agenció a un grupo de tarados y los sometió al visionado repetido de una película del género con el fin de hacerles creer que ellos eran el psycho-killer protagonista. Inquietante.
Pero dejando de lado tales apreciaciones ¿psicológicas?, y las incoherencias, y el exceso de comedia, y de referencias (incluida "Evil Dead"), y los clichés narrativos y, por supuesto, los clichés humanos (la aspirante a actriz medio idiota, el director de cine arrogante, la estrella del terror que odia al género que le da de comer -vaya novedad, ¿y que hay de malo en ello?-, la chica rarita que acabará siendo la novia del prota y, por supuesto, su amigo gordo y gracioso que se pirra por echar un polvo -y lo echa, por imposible que parezca. Eso sí, los muy cobardes se saltan la escena en cuestión-, al que da vida Jacob Batalon, el amigo gordo y gracioso de "Peter Parker" en la pelis del arácnido producidas por "Marvel Studios"), e incluso los cameos "cool" (Zachary Levi haciendo de sí mismo), lo realmente irritante de "Blood Fest", lo "peligroso", es su tremebunda mirada al ombligo, su naturaleza de producto destinado a lamer el ojete del "fandom", a complacerlo hasta el punto de perder la dignidad. Tanto se esfuerzan, tanto tiempo dedican a los guiños, los homenajillos y las citillas, que desaprovechan la oportunidad de hacer aquello que justamente más necesita el género: Una película buena, con personalidad, estilo y algo de cerebro.
A cambio obtenemos casi una producto pornográfico en su naturaleza "friki". Y yo ya estoy hasta los cojones de todo eso, de esa especie de secta religiosa en la que se ha convertido el fanatismo hacia mi cine predilecto, logrando únicamente desprender a este de su esencia, convirtiendo la pasión en algo superficial, casi festivo, tomado a guasa, trivializando todo su qué, su razón de ser. Y tanta culpa tienen las galletas de "La matanza de Texas", los peluches de "Freddy Krueger" y los calcetines de "Evil Dead", como la película comentada. Profundamente dañinas / nocivas para el género al que supuestamente pertenecen y rinden pleitesía.
Irritante. Casi mejor rebautizarla como "Blood PEST".
domingo, 29 de junio de 2008
WAZ
El día que leí que el director de este film, Tom Shankland, sentía fascinación por la infame "Holocausto Caníbal" pensé, "Joder, hay que verla". Y no porque la pieza de Ruggero Deodato me encante (de hecho, detesto su hipocresía y su explotación del sufrimiento animal), sino porque es esa una afirmación que pocos realizadores se atreverían a soltar (salvo Eli Roth, que lleva la camiseta en las fotos... pero ¿es sincero o solo parte de un marketing?). El interés de Shankland no se da desde un punto de vista, digamos, cinematográfico, no, mas bien se refiere a la enfermiza atracción que la obra de Deodato tiene por sus imágenes crueles y despiadadas. Resumiendo: Por el morbo.
Todo eso puede entenderse perfectamente cuando uno ve "Waz" (en realidad lo del medio no es una A, sino el símbolo de Delta), un hijo bastardo de la unión entre "Seven" y "Saw", pero uno de muy guapo e inteligente. Es decir, que "Waz" no es para nada una copia cutre y cerda de las mencionadas (aunque bebe mucho de la primera, de quien incluso imita la estética de los créditos)... en realidad, es bastante mejor película que "Saw" (por cierto, si lees este título al revés ¿que obtienes?).
¿Y cómo os cuento yo la trama básica sin joderos nada?, lo intentaré: La aparición de unos cadáveres mutilados con la ecuación "Waz" escrita en su piel alerta a la policía. El caso recae en Eddie (estupendo Stellan Skarsgård), un poli áspero y bastante asqueado de la vida, y la novata Helen. Pronto descubren que el asesino se dedica a poner a sus víctimas frente a una situación delicada. Serán torturados hasta la muerte, a menos que tomen la opción de apretar un botón cuyo fin es electrocutar a otro individuo sentado frente a ellos... el problema es que este individuo es su novia preñada... o su hijo... o su abuela. ¿Qué harías tu?.
"Waz" tiene muchos atributos a su favor. Es de una seriedad gélida, sin pizca de humor. Los polis protagonistas no acaban enamorados el uno del otro, lo que está muy bien. De hecho, en toda la peli no hay ni un beso en los labios ni nada que se le parezca... aún así, el amor es un elemento muy importante en la trama (¿serías capaz de sacrificarte en su nombre, sufriendo una muerte lenta y dolorosa?). La estética es sucia (casi todo se desarrolla en barrios degradados), tenebrosa, muy oscura. Está rodada en alta definición, y cámara al hombro casi todo el rato. La narración se desarrolla ágilmente (por no tener, ni tiene créditos iniciales), aguantando la tensión y evitando caer en demasiados convencionalismos, sin echar mano de las estridencias típicas de Hollywood (ruidos molestos, montaje sincopado, flash-backs violentos... elementos estos que detesto), por algo estamos ante una producción Británica. La historia se sigue con verdadero interés. Suspense puro y mucha sobriedad.
Obviamente, también tiene su ración de truculencia, con algún que otro infanticidio, una agresión sexual algo retorcida y un par de secuencias de tortura bastante gráficas y angustiantes.
Lo dicho, un pequeño-gran film muy por encima de la media en cuanto a thrillers modernos se refiere. Vale la pena verlo.
Obviamente, también tiene su ración de truculencia, con algún que otro infanticidio, una agresión sexual algo retorcida y un par de secuencias de tortura bastante gráficas y angustiantes.
Lo dicho, un pequeño-gran film muy por encima de la media en cuanto a thrillers modernos se refiere. Vale la pena verlo.
lunes, 3 de septiembre de 2012
LA JUEZ Y SU ERÓTICA HERMANA
Cuando se habla de Lucio Fulci, siempre se habla de sus películas de terror, pero siempre se nos olvida que como buen artesano, llegó hasta ahí, gracias a las películas que había rodado antes, todas ellas alejadas del género del que muchos le consideran maestro.
Me gusta Fulci, me fascina “El más allá”, me flipa el rollo Italiano, aunque fríamente, todo el cine italiano de los ochenta está infinitamente sobrevalorado por el fandom. Son películas que molan, pero no precisamente por su calidad, si no por otros muchos atributos que distan mucho de la calidad, pero eran películas bastante malas (Y quien dice Fulci, dice Deodato, dice Lenzi y dice Bava hijo).
Lo cierto es, que Fulci quizás se desenvuelva mejor en la comedia, en la “Sexy movie” Italiana que tantos y tantos títulos nos dejó por el camino, que en el género que le hizo popular en el mundo entero. De ahí vienen todos. Como muestra “Jaimito va a la escuela” de Umberto Lenzi, o este “La Juez y su erótica hermana”, donde todos están en su sucia salsa.
Una juez, que hace las veces de censora de cine, ningunea a un estafador que vende carne para perros enlatada como si fuera gulash de alta calidad. El individuo descubre que la juez tiene una hermana gemela exactamente igual a ella, pero que mientras que la Juez es puritana y de recta moral, la hermana es una puta que se folla a todo aquél que se lo propone. Sabiendo el estafador esto, planea un sucio plan con la zorrilla de por medio, para hundir la carrera de la prestigiosa Juez. Típica comedieta Italiana pre- Alvaro Vitali y Lino Banfi, que va asentando las características del género, y, por supuesto, vehículo erótico para el lucimiento de una Edwige Fenech que pasea alegremente el felpudaco y sus -supongo- deliciosas tetas, mientras un buen puñado de cincuentones calvos y salidos, babean tras su culo. El maravilloso carácter mediterráneo imponiéndose como elemento cómico, no falla. Pues está muy bien la película, con su trama de enredo, esta vez aprovechando el parecido de las dos hermanas, que dará lugar a las consabidas situaciones para el descacharre. Desnudos imponentes, chascarrillos y unos diálogos completamente soeces, harán el resto.
Lo que me llama la atención, es que mientras que a las películas de Terror de fulci, independientemente del cambio de género, les cuesta avanzar horrores, sin embargo “La Juez y su erótica hermana” va follada de ritmo, pasa en un santiamén, nos reímos un montón y nos quedamos la mar de contentos tras su visionado.
Pero con esto tampoco quiero decir que Fulci sea un maestro rodando comedia. La película está muy bien, pero no es mejor que muchas de aquellas comedias, quizás mas cafres y burras, pero si igualmente disfrutables.
Para una tarde tonta, la peli es perfecta. Pero no deja de ser una “Sexy Movie” Italiana, que ofenderá a la mayoría por su falta de todo. Abstenerse los amantes del buen gusto.
En el reparto junto a la Fenech, Mario Maranzana, Raf Luca y Giancarlo Detori.
Me gusta Fulci, me fascina “El más allá”, me flipa el rollo Italiano, aunque fríamente, todo el cine italiano de los ochenta está infinitamente sobrevalorado por el fandom. Son películas que molan, pero no precisamente por su calidad, si no por otros muchos atributos que distan mucho de la calidad, pero eran películas bastante malas (Y quien dice Fulci, dice Deodato, dice Lenzi y dice Bava hijo).
Lo cierto es, que Fulci quizás se desenvuelva mejor en la comedia, en la “Sexy movie” Italiana que tantos y tantos títulos nos dejó por el camino, que en el género que le hizo popular en el mundo entero. De ahí vienen todos. Como muestra “Jaimito va a la escuela” de Umberto Lenzi, o este “La Juez y su erótica hermana”, donde todos están en su sucia salsa.
Una juez, que hace las veces de censora de cine, ningunea a un estafador que vende carne para perros enlatada como si fuera gulash de alta calidad. El individuo descubre que la juez tiene una hermana gemela exactamente igual a ella, pero que mientras que la Juez es puritana y de recta moral, la hermana es una puta que se folla a todo aquél que se lo propone. Sabiendo el estafador esto, planea un sucio plan con la zorrilla de por medio, para hundir la carrera de la prestigiosa Juez. Típica comedieta Italiana pre- Alvaro Vitali y Lino Banfi, que va asentando las características del género, y, por supuesto, vehículo erótico para el lucimiento de una Edwige Fenech que pasea alegremente el felpudaco y sus -supongo- deliciosas tetas, mientras un buen puñado de cincuentones calvos y salidos, babean tras su culo. El maravilloso carácter mediterráneo imponiéndose como elemento cómico, no falla. Pues está muy bien la película, con su trama de enredo, esta vez aprovechando el parecido de las dos hermanas, que dará lugar a las consabidas situaciones para el descacharre. Desnudos imponentes, chascarrillos y unos diálogos completamente soeces, harán el resto.
Lo que me llama la atención, es que mientras que a las películas de Terror de fulci, independientemente del cambio de género, les cuesta avanzar horrores, sin embargo “La Juez y su erótica hermana” va follada de ritmo, pasa en un santiamén, nos reímos un montón y nos quedamos la mar de contentos tras su visionado.
Pero con esto tampoco quiero decir que Fulci sea un maestro rodando comedia. La película está muy bien, pero no es mejor que muchas de aquellas comedias, quizás mas cafres y burras, pero si igualmente disfrutables.
Para una tarde tonta, la peli es perfecta. Pero no deja de ser una “Sexy Movie” Italiana, que ofenderá a la mayoría por su falta de todo. Abstenerse los amantes del buen gusto.
En el reparto junto a la Fenech, Mario Maranzana, Raf Luca y Giancarlo Detori.
sábado, 16 de diciembre de 2023
AEROPUERTO 78, VUELO SUPERSÓNICO
Siguiendo el orden natural de las cosas, el exitazo en los setenta de la saga "Aeropuerto" desencadenó la inevitable ristra de imitaciones, entre ellas telefilms, el "exploit" italiano de rigor y, cómo no, la parodia oficial. Fíjense que es un camino que se repite a lo largo de la historia del cine. Ya sea la fiebre "slasher", ya sea la superheróica.
Precisamente, mi vetusto y atrofiado cerebro recordaba una escena en la que un avión de color rojiblanco alcanzaba la estratosfera. Estaba convencido que lo había visto en una pantalla de cine, tanto como que no era ninguno de los títulos gordos de la franquicia "Aeropuerto". Deduje que sería el italiano, porque según mis datos, los efectos especiales eran un poco chapuzas. Así, me agencié "Concorde Affair", dirigida nada menos que por Ruggero Deodato. Obviamente, tratándose del subproducto que se trataba, la acción catastrofista del avión enfrentado a sendos problemas se reducía, básicamente, al tramo final. ¿El resto? pues lo habitual en estas lides made in Italy, una trama desarrollada en tierra firme y, a poder ser, un país tercermundista, por aquello de abaratar. Resumiendo: No era la que buscaba. Entonces ¿cuál, maldita sea, cuál? Finalmente, y tras someter mis meninges al grado máximo, hallé la respuesta: "Aeropuerto 78, vuelo supersónico" ("SST: Death Flight" en v.o.). Al instante reconocí el avión rojiblanco y grité entusiasmado "¡¡Esta es!!" Curiosamente se trataba de una producción norteamericana para la caja lerda. Ahora solo faltaba reverla.
Asistimos al primer vuelo comercial de un super avión. El futuro de la compañía depende de que todo vaya como la seda. Lástima que no cuenten con la presencia de un jefe técnico amargado y lleno de manías dispuesto a sabotear el asunto. Tampoco como para matar a nadie, solo pretende que el bicho de media vuelta y quede fatal de cara a los medios (más que nada porque él mismo forma parte de la tripulación) Sin embargo, el piloto se toma el aviso a chufla y decide seguir... hasta que, ¡catapum! se produce una explosión en la parte baja del avión. ¿Problemas? pues esperen, porque resulta que entre la carga hay una serie de virus experimentales, la gripe del Senegal, nada menos. El petardo los liberará y hará que, no solo el personal comience a enfermar, también impidan al parato aterrizar en cualquiera de los muchos aeropuertos disponibles.
Pues al final ha resultado que, contra todo pronóstico, la película no está ni tan mal. Lo más flojo son, sí, los efectos especiales (de hecho, el accidentado aterrizaje de emergencia ni lo vemos, pasamos directamente a sus consecuencias. Y eso, en una película de semejante subgénero, suena bastante ruin). Pero, por lo demás, gasta un ritmo notable, va a piñón desde buen principio, entretiene bastante y uno se puede deleitar viendo la notoria galería de rostros, casi todos televisivos, que van cruzando frente a sus ojos (encarnando, además, a personajes no especialmente repugnantes, algunos incluso se marcan diálogos bien escritos), gente como Lorne Greene, Doug McClure, Burgess Meredith (¿qué clase de nombre es Burgess?), Brock Peters, Susan Strasberg y un ultra-jovencito Billy Crystal como azafato. Aunque el más llamativo en este caso es Peter Graves, que dos años después interpretaría al piloto de risa en "Aterriza como puedas", la maravillosa parodia oficial a la que aludía.
El director, David Lowell Rich, ya había rodado otro telefilm de aviones en apuros unos años antes, solo que en plan de terror -tampoco demasiado mala- "The Horror at 37, 000 Feet". Tanto avión y tanta mandanga le valieron para que, finalmente, en 1979 fuese fichado como máximo responsable de la última entrega de, esta vez sí, la genuina franquicia, concretamente "Aeropuerto '80". Sin embargo, el consiguiente fracaso crítico y comercial le devolvió a la televisión, de donde prácticamente ya no se movió hasta su muerte en 2001.
Decía al inicio de la reseña que recordaba haber visto "Aeropuerto 78, vuelo supersónico" en una gran pantalla... ¿siendo un telefilm? Evidentemente, y como ha pasado antes con, por ejemplo, las series setenteras de "Spider-man" o "La Masa", en Europa se estrenó en salas, además con un simpático aliciente extra, el desnudo de la actriz y modelo erótica Misty Rowe, dando vida a una rubia tonta, pero tontísima. Material este que los yankis no pudieron apreciar en su día. Les dejo una imagen promocional del film con la moza... eso sí, tapadita para la ocasión.
Precisamente, mi vetusto y atrofiado cerebro recordaba una escena en la que un avión de color rojiblanco alcanzaba la estratosfera. Estaba convencido que lo había visto en una pantalla de cine, tanto como que no era ninguno de los títulos gordos de la franquicia "Aeropuerto". Deduje que sería el italiano, porque según mis datos, los efectos especiales eran un poco chapuzas. Así, me agencié "Concorde Affair", dirigida nada menos que por Ruggero Deodato. Obviamente, tratándose del subproducto que se trataba, la acción catastrofista del avión enfrentado a sendos problemas se reducía, básicamente, al tramo final. ¿El resto? pues lo habitual en estas lides made in Italy, una trama desarrollada en tierra firme y, a poder ser, un país tercermundista, por aquello de abaratar. Resumiendo: No era la que buscaba. Entonces ¿cuál, maldita sea, cuál? Finalmente, y tras someter mis meninges al grado máximo, hallé la respuesta: "Aeropuerto 78, vuelo supersónico" ("SST: Death Flight" en v.o.). Al instante reconocí el avión rojiblanco y grité entusiasmado "¡¡Esta es!!" Curiosamente se trataba de una producción norteamericana para la caja lerda. Ahora solo faltaba reverla.
Asistimos al primer vuelo comercial de un super avión. El futuro de la compañía depende de que todo vaya como la seda. Lástima que no cuenten con la presencia de un jefe técnico amargado y lleno de manías dispuesto a sabotear el asunto. Tampoco como para matar a nadie, solo pretende que el bicho de media vuelta y quede fatal de cara a los medios (más que nada porque él mismo forma parte de la tripulación) Sin embargo, el piloto se toma el aviso a chufla y decide seguir... hasta que, ¡catapum! se produce una explosión en la parte baja del avión. ¿Problemas? pues esperen, porque resulta que entre la carga hay una serie de virus experimentales, la gripe del Senegal, nada menos. El petardo los liberará y hará que, no solo el personal comience a enfermar, también impidan al parato aterrizar en cualquiera de los muchos aeropuertos disponibles.
Pues al final ha resultado que, contra todo pronóstico, la película no está ni tan mal. Lo más flojo son, sí, los efectos especiales (de hecho, el accidentado aterrizaje de emergencia ni lo vemos, pasamos directamente a sus consecuencias. Y eso, en una película de semejante subgénero, suena bastante ruin). Pero, por lo demás, gasta un ritmo notable, va a piñón desde buen principio, entretiene bastante y uno se puede deleitar viendo la notoria galería de rostros, casi todos televisivos, que van cruzando frente a sus ojos (encarnando, además, a personajes no especialmente repugnantes, algunos incluso se marcan diálogos bien escritos), gente como Lorne Greene, Doug McClure, Burgess Meredith (¿qué clase de nombre es Burgess?), Brock Peters, Susan Strasberg y un ultra-jovencito Billy Crystal como azafato. Aunque el más llamativo en este caso es Peter Graves, que dos años después interpretaría al piloto de risa en "Aterriza como puedas", la maravillosa parodia oficial a la que aludía.
El director, David Lowell Rich, ya había rodado otro telefilm de aviones en apuros unos años antes, solo que en plan de terror -tampoco demasiado mala- "The Horror at 37, 000 Feet". Tanto avión y tanta mandanga le valieron para que, finalmente, en 1979 fuese fichado como máximo responsable de la última entrega de, esta vez sí, la genuina franquicia, concretamente "Aeropuerto '80". Sin embargo, el consiguiente fracaso crítico y comercial le devolvió a la televisión, de donde prácticamente ya no se movió hasta su muerte en 2001.
Decía al inicio de la reseña que recordaba haber visto "Aeropuerto 78, vuelo supersónico" en una gran pantalla... ¿siendo un telefilm? Evidentemente, y como ha pasado antes con, por ejemplo, las series setenteras de "Spider-man" o "La Masa", en Europa se estrenó en salas, además con un simpático aliciente extra, el desnudo de la actriz y modelo erótica Misty Rowe, dando vida a una rubia tonta, pero tontísima. Material este que los yankis no pudieron apreciar en su día. Les dejo una imagen promocional del film con la moza... eso sí, tapadita para la ocasión.
sábado, 16 de mayo de 2026
MANHATTAN BABY
"Manhattan Baby" luce igualita que todas las películas del periodo de oro en la carrera de Lucio Fulci, básicamente porque está facturada a la par que el resto. ¿Y a qué periodo me refiero? ¿de verdad son tan ingenuos? pues ya saben: "Nueva York bajo el terror de los zombi", "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes", "El más allá", "Aquella casa al lado del cementerio" y "El destripador de Nueva York". Teniendo ello en consideración, y el hecho de que muchos de los individuos presentes en aquellas (delante y detrás de la cámara) repiten aquí (véanse la pareja de guionistas Elisa Briganti + Dardano Sacchetti, el productor Fabrizio De Angelis, el compositor Fabio Frizzi quien, por cierto, recicla bastantes temas de "El más allá" o el niño cabezón de "Aquella casa al lado del cementerio", Giovanni Frezza, del que, curiosamente, rulan fotos promocionales luciendo un escorpión negro en su interminable cabolo, aunque aluego no veamos nada parecido en el film), ¿Cómo es posible que "Manhattan Baby" sea menos popular, peor, y "la fea" del pack según las artes del José Frade distribuidor? aquella que, aún luciendo el inconfundible diseño de la caratula propia del periodo -incluido ese cutroso L.Fulzy-, y un dibujo del gran E.Sciotti, rara vez alquilamos. Y si lo hicimos, la devolvimos raudos al día siguiente suplicando a nuestro cerebro un pronto borrado. Pues porque a "Manhattan Baby" le falta una cosa muy importante, esencial: las generosas, retorcidas y exageradas sanguinolencias propias de aquel Fulci. O, como lo llamaban los franchustes, el hard-gore. Y así, una vez más, se demuestra que sin semejante elemento, el cine del italiano carece de ningún otro atractivo e interés (venga va, voy a ser generoso, añadan cierta capacidad de crear atmósferas macabras... ausente también en el caso que nos ocupa) y, claro, sus muchas limitaciones (sobre todo la falta de ritmo, dinamismo y progresión) pesa más que agarrar a Sergi López por la cintura para elevarlo un palmo del sucio suelo. Por ello "Manhattan Baby" es la más olvidable, prescindible y aburrida película de horror de Fulci, a la altura de furruños posteriores como "Aenigma" o -la abominosa- "Murderock" (queda pendiente revisar otra incorporable al mismo espacio-tiempo, "El gato negro", pero, según recuerdo, tampoco mejoraría mucho el panorama).
Yendo de exploraciones por Egipto, la hija de un arqueólogo (Christopher Connelly, todo un astro del exploit italianini al que han visto en indigestiones de Enzo G. Castellari, Ruggero Deodato o Bruno Mattei, ¡¡menudo máquina!!) recibe un medallón chungo por parte de una autóctona ciega y malrollera, uno con forma de ojo, lo que dará alas a Fulci para saturar su película de primeros planos de los globos oculares del reparto al completo, pero hasta la náusea, justo al ladito de los zooms y los paneos indiscriminados. El caso es que la familia regresa a Nueva York y la niña pues comienza a comportarse raro. Aquellos que investiguen el origen de sus berrinches, terminarán palmando... aunque, como avisaba hace unas líneas, no esperen nada granguiñolesco. Quizás el final-final, y aún así, tampoco tanto.
El resultado, pues eso, un tostón tremendo, anti-recomendable y que incluye la desagradable muerte real de una cobra frente a la cámara... panda de sucios bastardos desalmados... ya saben como las gastaban entonces. Prefiero quedarme con tonteridas y fricadillas como ese mítico póster de Mordillo decorando una pared, los churumbeles leyendo "Crazy" (una de las imitaciones más célebres de "Mad Magazine") y el enfermero (asistiendo a Fulci en su inevitable cameo), que se parece mucho a mí.... o al yo de hace quince años.
¿El resto? habas con diarrea de mono.
Yendo de exploraciones por Egipto, la hija de un arqueólogo (Christopher Connelly, todo un astro del exploit italianini al que han visto en indigestiones de Enzo G. Castellari, Ruggero Deodato o Bruno Mattei, ¡¡menudo máquina!!) recibe un medallón chungo por parte de una autóctona ciega y malrollera, uno con forma de ojo, lo que dará alas a Fulci para saturar su película de primeros planos de los globos oculares del reparto al completo, pero hasta la náusea, justo al ladito de los zooms y los paneos indiscriminados. El caso es que la familia regresa a Nueva York y la niña pues comienza a comportarse raro. Aquellos que investiguen el origen de sus berrinches, terminarán palmando... aunque, como avisaba hace unas líneas, no esperen nada granguiñolesco. Quizás el final-final, y aún así, tampoco tanto.
El resultado, pues eso, un tostón tremendo, anti-recomendable y que incluye la desagradable muerte real de una cobra frente a la cámara... panda de sucios bastardos desalmados... ya saben como las gastaban entonces. Prefiero quedarme con tonteridas y fricadillas como ese mítico póster de Mordillo decorando una pared, los churumbeles leyendo "Crazy" (una de las imitaciones más célebres de "Mad Magazine") y el enfermero (asistiendo a Fulci en su inevitable cameo), que se parece mucho a mí.... o al yo de hace quince años.
¿El resto? habas con diarrea de mono.
miércoles, 11 de febrero de 2009
TRAMPA PARA UN VIOLADOR
De oca a oca y tiro porque me toca. De una peli de violaciones y venganzas ("Coto de Caza", of course) a otra de violaciones y venganzas, "Trampa para un violador".Ruggero ("Holocausto Caníbal") Deodato es el director de esta peli característicamente Italiana y muy propia de su año de realización, 1980, justo en ese punto entre los residuos del extremismo sucio de los 70 y el extremismo limpio de los 80. Hoy día no podría hacerse un film de este estilo, y de hacerse, o iría a parar a las salas de arte y ensayo, como "Irreversible", o a los estantes del video-club más especializado (de ser así, la hubiesen rodado en vídeo los gorefans de turno). Es el típico film que los habituales de imdb califican de desagradable, extremo, misántropo, pervertido, ofensivo y misógino. ¿Tienen razón?... hombre, mientras lo veía no era totalmente consciente de ello, pero pensando friamente, algo de todo eso hay. Las que más se picarán serán las feministas, ya que la pieza presenta a víctimas de violaciones que parecen acabar "disfrutando" de lo que les toca... en esencia, mujeres muy sumisas. No se si es algo que está bien o no (oiga, hablamos de ficción), pero cualquier film que ofenda a una feminista, ya me cae en gracia.
El carismático David Hess (el Krueger de "La última casa a la izquierda", que aunque hasta cierto punto viene a ser la inspiración de la peli comentada -internacionalmente se la conoce como "The house on the edge of the park"-, tampoco se parece TANTO) interpreta a un sádico y enfermo sexual cuya afición es parar a las jovencitas que van en sus bugas, y asaltarlas tal cual, violándolas. El tipo tiene un amigo algo retrasado, otro clásico del cine de género Italiano, Giovanni Lombardo Radice (le cortaban la picha en "Caníbal Feroz" y le atravesaban la cabeza con un taladro en "Miedo en la ciudad de los muertos vivientes"... bonito curriculum). Los dos curran en un garaje, y una noche se presenta una pareja de pijos que van a una fiesta privada. Hess, que tiene mucho morro (y va vestido de Travolta) se autoinvita y todos acaban en una elegante casa de la zona alta.
Una vez allí, los dos colgados serán tomados a guasa por los invitados de alto standing... tanto es así que, llegado su momento, Hess se mosquea, saca una navaja de afeitar del bolsillo y comienza a armarla. El final es sorpresa... pero lo es más si ves la peli en cualquier otro país antes que en este, el nuestro.
Lo que aquí tienes son 90 minutos de humillaciones sexuales y violencia, tampoco muy exagerada (los que esperen gore, que se lo piensen dos veces). David Hess interpreta (con bastante salero) a un psycho-killer incluso por el que sientes cierta empatía, ya que en realidad se está tomando la revancha, aunque sea un hijoputa y el desenlace te haga ver que ibas algo desencaminado en tus apreciaciones. Pero es que en "Trampa para un violador" absolutamente todos los personajes, víctimas o no, son negativos y cabrones (y ahí entra la misantropía de la que hablaba). No es una peli cómoda de ver, pero tampoco traumatiza. Tendréis tetas a tutiplen, sobre todo el amigo Hess, que se pone las botas.... pero si las gozáis a lo mejor es que no tenéis el cerebelo en todas las condiciones que debería.
viernes, 30 de noviembre de 2018
VAYA PAR DE CANGUROS
Los gemelos Paul, dos culturistas dispuestos a convertirse
en Arnold Schwarzenegger por partida doble, más conocidos con el sobrenombre de “The
Barbarian Brothers”, irrumpen en el séptimo arte con un papelito prácticamente
anecdótico en la película de Joel
Schumacher “Los locos del Taxi”. Al margen de este título mainstream, hicieron
alguna que otra aparición en cine y televisión, que sirvió para que Menahem
Golan y Yoram Globus se fijasen en ellos y confeccionasen, bajo la dirección de Ruggero Deodato, una película "Cannon" para su lucimiento
muscular e “interpretativo”. Nació así “Los Bárbaros”. A este “exploitation” de “Conan, el bárbaro” le acompañó
cierto éxito, el suficiente para que los
dos trozos de carne tuvieran su propia carrera cinematográfica. Así, ya en la
década de los 90, protagonizan una triada de títulos —este entre ellos— que los
catapultaría como las entrañables estrellas de "serie B" que siempre han sido. Y
es que sus películas, infames, baratas, jamás obtuvieron recaudaciones
millonarias, ni mucho menos buenas críticas y tampoco gozan de un fandom que las revindiquen. Al contrario, han sido condenados casi
al ostracismo.
Ese triunvirato de pelis noventeras a su servicio lo
conforman comedias, paradójicamente, y están encabezadas por “Pasándolo en
grande”, donde interpretan a dos rudos camioneros, “Double trouble” donde son
policías, y la última del pack, esta “Vaya
par de canguros” que nos ocupa.
Y es que en pleno 1994, ya era más que patente, y gracias a
“Poli de guardería”, que la combinación de tío forzudo con niños era un éxito,
por lo que, ya disuelta la "Cannon", Yoram Globus, desde su flamante "Global
pictures", que duró menos que un suspiro (y no me extraña) se asocia a los
hermanos Paul para meterse de lleno en una película de estas características,
adelantándose así a The Rock, Vin Diesel o Jackie Chan en hacer un film de
forzudos con niño desde la de Schwarzenegger, pasando el resultado, eso sí, inadvertido en todo el mundo.
Sin embargo, y pese al despropósito, no es del todo aburrida.
Tras salvar a un nutrido grupo de niños tras un tiroteo en
un parque, dos hermanos gemelos y
culturistas son contratados por un hombre con pasta para que sean los guardaespaldas
de sus dos sobrinos mientras este acude a un juicio contra la mafia en el que
ha de testificar, así que se trasladan a la lujosa mansión dónde moran los
niños, que resulta que son gemelos también — con lo que tenemos la ensalada
aliñada— y se las hacen pasar canutas, al tiempo que los sacan de no pocos
conflictos violentos. Sin más. A, e, i, o, u.
Para terminar de hacerla más graciosa todavía, y para que se
parezca aún más a “Poli de guardería”, estos dos gemelos, un poco más
creciditos, serían los gemelos Cousins, Christian y Joseph, los mismos que
darían vida a Dominic, el niño al cual Schwarzenegger debe proteger de su
propio padre en su propia película. Como es lógico,
todo saldrá a pedir de boca para nuestros protagonistas, pero, sin embargo,
“Vaya par de canguros” sería el film que pondría fin a su carrera como pareja
cómico-humoristica. No interesó a nadie. Y no volvieron a hacer más como “The Barbarian Brothers”.
Para echar un ratillo
tonto mientras ojeamos el "Facebook" en el móvil, la cinta tiene momentos para
las risas y momentos para la vergüenza ajena, como aquel en el que los dos niños no
se quieren duchar, y en represalia, los gemelos bárbaros los lanzan desde
un balconcillo a una piscina, vaciando, posteriormente y desde lo alto, un tambor
de detergente para que haga espuma y los niños salgan de allí
limpios.
Dirige el cretino de John Paragon, que venía del mundo de la
tele, hizo “Vaya par de canguros” y se
volvió a la tele.
El film permaneció inédito en varias partes del mundo, no
así en España donde desconozco si llegó a editarse en vídeo (juraría que no),
pero fue estrenada en televisión, nada menos que en "Tele 5",
la cual dedicó a su emisión una estupenda campaña publicitaria.
domingo, 6 de octubre de 2013
VUELO 90: DESASTRE EN EL POTOMAC
La última vez que cogí un avión -hace muy poquito-, y durante la parte en la que azafatas y azafatos explican las normas de seguridad, recuerdo que nadie prestaba demasiada atención, se oían conversaciones, e incluso risas, y yo, por un momento, dije para mis adentros: "Imagínate que sufrimos un accidente, ¿cuantos se arrepentirían de no haber escuchado?, ¿de no haberse enterado de cómo usar la mascarilla o el chaleco o lo que coño sea?". Bien, es ese un momento que, en cierto modo, recrea una escena de "Vuelo 90: desastre en el Potomac", telefilm del año 1984 que en España se estrenó en lo cines y que, como todos deberían saber, está basado en un desastre real ocurrido un par de años antes. Tal y como les contaba, cuando las azafatas dan las instrucciones de seguridad, la cámara se recrea especialmente en el nulo caso que les hacen la mayoría de pasajeros, que ríen y son felices ignorando la que les espera. De hecho, y esto puede ser un aporte exclusivamente peliculero, los únicos que se salvan (cinco de un total de 79) son los que, segundos antes del accidente, adoptan la postura requerida para semejante crítico momento.
El caso es que aquel día hacía muy mal tiempo, nevaba a porrillo, y al parecer los extremos de las alas del avión se congelaron. Eso impidió el correcto despegue y, a los pocos metros de salir, el aparato se estrelló contra un puente, llevándose por delante unos pocos vehículos, y acabando hecho pedazos y hundido en el río del título. Dadas las dificultosas condiciones climatológicas, costó un huevo rescatar a los supervivientes, que casi estaban congelados. Mu jevi. De hecho, y aunque la peli está visiblemente rodada en 35mm, hay insertos de vídeo de los años 80 extraído, lógicamente, de las imágenes reales que grabaron las cámaras de la televisión, astutamente -aunque no muy certeramente- intercaladas con la reconstrucción de los hechos para dar mayor verismo al sarao.
"Vuelo 90: desastre en el Potomac" (traducción literal del título original) no se aleja demasiado de la estructura de este tipo de películas, que habían vivido su mayor auge en los años 70 con toda la saga "Aeropuerto" y sus imitaciones (como aquel siniestro "Concorde Affaire ´79" parido nada menos que por Ruggero "Holocausto Caníbal" Deodato). Primero nos sitúan con algunos personajes clave, luego presenciamos el accidente (que prácticamente no se ve, es muy cutre, imagino que por limitaciones presupuestiles... vamos, que lo más espectacular al respecto lo tienes en la sensacionalista caratula de la edición en VHS que he consumido) y finalmente, el rescate. De entre medias, pues la peli dedica un cacho consierable a la larga espera que el avión tuvo que sufrir antes del despegue (curioso, la mayoría de pelis del subgénero se centran en el pre-despegue, en el vuelo o en el rescate, pero nunca en la espera... en ese sentido, el film es pionero) y presenciaremos las distintas reacciones de los familiares y parejas tanto de los supervivientes como de los fallecidos, algunas de ellas genuinamente emotivas y no especialmente melodramatizadas (me hago vieja), algo que de entrada asusta porque, como telefilm que es, nos presenta a toda una serie de personajes con una única cosa en común, lo felices y chachis que son todos. Bien por el director y el guionista de no limitarse a retratarnos a los que salieron "bien parados" de la terrible experiencia.
El reparto, pues muy adecuado dado el origen del pifostio, pero yo me quedo con los siguientes caretos, Barry Corbin, Stephen Macht, Richard Masur o Kathleen Wilhoite (así leídos no suenan de mucho, pero vistos, son fácilmente situables). Al director, Robert Michael Lewis no lo conocía, ni me interesa ya que, lógicamente, la gran mayoría de su trabajo pertenece a la caja tonta.
Y, precisamente, a lo tonto y entre pitos y flautas, uno llega al final de la peli y se dice "Ah pero, ¿ya se ha acabado?". Es raro, sí, pero sus 120 minutos de duración se me pasaron bastante rápidos... sin estridencias ni nada destacable en ningún sentido (ni bueno, ni malo), bien, limpiamente, con absoluta normalidad. Vamos, lo propio de un telefilm parido con cierta solvencia. Algo es algo.
El caso es que aquel día hacía muy mal tiempo, nevaba a porrillo, y al parecer los extremos de las alas del avión se congelaron. Eso impidió el correcto despegue y, a los pocos metros de salir, el aparato se estrelló contra un puente, llevándose por delante unos pocos vehículos, y acabando hecho pedazos y hundido en el río del título. Dadas las dificultosas condiciones climatológicas, costó un huevo rescatar a los supervivientes, que casi estaban congelados. Mu jevi. De hecho, y aunque la peli está visiblemente rodada en 35mm, hay insertos de vídeo de los años 80 extraído, lógicamente, de las imágenes reales que grabaron las cámaras de la televisión, astutamente -aunque no muy certeramente- intercaladas con la reconstrucción de los hechos para dar mayor verismo al sarao.
"Vuelo 90: desastre en el Potomac" (traducción literal del título original) no se aleja demasiado de la estructura de este tipo de películas, que habían vivido su mayor auge en los años 70 con toda la saga "Aeropuerto" y sus imitaciones (como aquel siniestro "Concorde Affaire ´79" parido nada menos que por Ruggero "Holocausto Caníbal" Deodato). Primero nos sitúan con algunos personajes clave, luego presenciamos el accidente (que prácticamente no se ve, es muy cutre, imagino que por limitaciones presupuestiles... vamos, que lo más espectacular al respecto lo tienes en la sensacionalista caratula de la edición en VHS que he consumido) y finalmente, el rescate. De entre medias, pues la peli dedica un cacho consierable a la larga espera que el avión tuvo que sufrir antes del despegue (curioso, la mayoría de pelis del subgénero se centran en el pre-despegue, en el vuelo o en el rescate, pero nunca en la espera... en ese sentido, el film es pionero) y presenciaremos las distintas reacciones de los familiares y parejas tanto de los supervivientes como de los fallecidos, algunas de ellas genuinamente emotivas y no especialmente melodramatizadas (me hago vieja), algo que de entrada asusta porque, como telefilm que es, nos presenta a toda una serie de personajes con una única cosa en común, lo felices y chachis que son todos. Bien por el director y el guionista de no limitarse a retratarnos a los que salieron "bien parados" de la terrible experiencia.
El reparto, pues muy adecuado dado el origen del pifostio, pero yo me quedo con los siguientes caretos, Barry Corbin, Stephen Macht, Richard Masur o Kathleen Wilhoite (así leídos no suenan de mucho, pero vistos, son fácilmente situables). Al director, Robert Michael Lewis no lo conocía, ni me interesa ya que, lógicamente, la gran mayoría de su trabajo pertenece a la caja tonta.
Y, precisamente, a lo tonto y entre pitos y flautas, uno llega al final de la peli y se dice "Ah pero, ¿ya se ha acabado?". Es raro, sí, pero sus 120 minutos de duración se me pasaron bastante rápidos... sin estridencias ni nada destacable en ningún sentido (ni bueno, ni malo), bien, limpiamente, con absoluta normalidad. Vamos, lo propio de un telefilm parido con cierta solvencia. Algo es algo.
viernes, 20 de febrero de 2009
CENA DE ASESINOS / PRIMITIVES
Hay películas que, por su naturaleza, merecen estar en este blog. El problema es que no TODO lo que veo lo reseño, porque en ocasiones el visionado es tan insaboro y aburrido que mi ingenio queda estancado en algun oscuro lugar de mi cerebro. Y claro, cuando en una semana te zampas la última obra acabada de Sebastián D´Arbó y una de caníbales producida en los 70 en Indonesia y, sin embargo, no se te ocurre qué escribir de ellas a pesar de su condición de productos extraños y bizarros, decides inventarte esta nueva práctica que consiste en unir ambos títulos en un mismo espacio siendo más escueto al respecto.Y oigan, es posible que lo repita en el futuro.
CENA DE ASESINOS es, oficialmente, la última peli que dirigió el cineasta más infravalorado del cine de terror patrio, Sebstián D´Arbó. Desde entonces, y os hablo de finales de los 80, se ha limitado a seguir explorando su pasión por la parapsicología. El film narra una historia con regusto a Agatha Christie en la que un millonario al que el hijo se le ha muerto por una sobredosis de drongas, contrata a unos asesinos para que aniquilen a los responsables de mover el producto en cuestión. Hecho los deberes, los invita a su queo y allí les somete al juego del gato y el ratón. La prota es la muy deseable Laura Conti, Brasileña de nacimiento -creo- que en esos años se hizo popular gracias a una comedia erótica que llamó mucho la atención, "El Escote". La tipa se pasa media peli en pelotas. Y es que sexo hay como para parar un tren, sin embargo ello no ayuda a que el film, lento y rematadamente tosco, sea mínimamente entretenido.
PRIMITIVES vendría a ser la versión producida en Indonesia del cine de antropófagos made in Italy (con especial fijación en "Mundo Salvaje, mundo caníbal" de maese Ruggero Deodato y "La montaña del dios caníbal" de Sergio Martino). El director es el prolífico Sisworo Gautama Putra, un todoterreno de fascinante nombre. Protagoniza el sarao Barry Prima, estrella del cine de acción en su tierra (o su casa). La cosa va de unos estudiantes que se internan en la selva y son atacados, y capturados dos de ellos, por una tribu de salvajes. Todo rodado muy a lo Indonesio, cutremente, sobreactuado hasta la locura y con efectos gore de pacotilla. Lo mas divertido de "Primitives" es su intento de ser tan cruda e inmoral como el cine que imita, sin llegar a producir más que descojone. El amigo Sisworo se esfuerza en ser desagradable, pero el resultado resulta casi inocente. Eso si, avance rápido es mi segundo nombre!!.
miércoles, 8 de septiembre de 2021
EL BAÚL DE TÍO VICENTE - 12
Ahí va una breve muestra de algunos de los carteles curiosos, a toda página, que me he encontrando hurgando entre los ejemplares de la revista "Shows" (año 1988). Veámoslos....

En 1978, entre sus epopeyas ultra-violentas de caníbales,
Ruggero Deodato dirigió este dramón
lacrimógeno de trasfondo deportivo, sobre un chaval de
mala vida que encuentra consuelo apuntándose a la natación
de competición, hasta que una enfermedad grave se lo joroba
todo y se ve obligado a combatirla.

Un cartel de este popular slasher de naturaleza trash no tiene nada
de especial. Es muy hermoso y está más visto que el tebeo. Pero así, en plan
lanzamiento novedoso, junto a un par de títulos más (de
idéntica naturaleza zetosa) y el logo de la eterna "Lightning Video",
pues es un espectáculo que mola mucho presenciar.

Cuando era jovencito, a raíz de asistir al estreno de
"La tienda de los horrores", me volví fanático total de la planta
"Audrey". Incluso me hice una con felpa, hilo, aguja y algodón. Poco después
algún empresario teatral decidió traer a mi ciudad la famosa versión
teatrera. Y a puntito estuve de ir a verla... pero es que a mi eso del escenario
no me tira mucho. No obstante, localizar este cartel, despertó los respectivos
recuerdos y, por ello, decidí incluirlo en el muestrario.
By the way, recientemente "La tienda de los horrores" regresó a nuestra
cartelera teatral... pero al hacerlo de la mano de esa repugnante criatura
llamada Ángel Llácer, la idea de acudir se tornó totalmente impensable.

Mel Smith y Griff Rhys Jones eran dos notorios humoristas británicos
que triunfaban en la tele de allí como "Smith & Jones". TV3, la caja tonta
catalana (ahora más tonta que nunca), compró la serie y la emitió acá. Yo la consumía
fielmente cada semana. Por esa razón, llamó poderosamente mi atención el día que vi
el, no menos llamativo, cartel de esta película-vehículo para lucimiento
de ambos cómicos (responsables del guion). Lo de que fuese una coña con
fondo de ciencia ficción lo hacía muy atractivo. El título tampoco tenía
desperdicio (lo mismo que el británico, "Morons from outer space", es decir, "Tontos del
espacio exterior"). Pero que el dire fuese el mismo que el del
"Flash Gordon" de 1980 era ya el acabose. Sin embargo, ni la vi entonces, ni
la he visto aún. Tengo esa cuenta pendiente (NOTA: Gracias
a esta entrada, Víctor me ha conseguido una copia. Así que, reseña en breve).
Con el tiempo, Mel Smith -ya fallecido- haría algo de carrera, saliendo como
secundario en otras pelis, incluso dirigiendo las suyas propias (como "Un tipo de
altura", con Jeff Goldblum y Emma Thompson). Jones continúa currando
a día de hoy, y eso siempre está bien.

En 1978, entre sus epopeyas ultra-violentas de caníbales,
Ruggero Deodato dirigió este dramón
lacrimógeno de trasfondo deportivo, sobre un chaval de
mala vida que encuentra consuelo apuntándose a la natación
de competición, hasta que una enfermedad grave se lo joroba
todo y se ve obligado a combatirla.

Un cartel de este popular slasher de naturaleza trash no tiene nada
de especial. Es muy hermoso y está más visto que el tebeo. Pero así, en plan
lanzamiento novedoso, junto a un par de títulos más (de
idéntica naturaleza zetosa) y el logo de la eterna "Lightning Video",
pues es un espectáculo que mola mucho presenciar.

Cuando era jovencito, a raíz de asistir al estreno de
"La tienda de los horrores", me volví fanático total de la planta
"Audrey". Incluso me hice una con felpa, hilo, aguja y algodón. Poco después
algún empresario teatral decidió traer a mi ciudad la famosa versión
teatrera. Y a puntito estuve de ir a verla... pero es que a mi eso del escenario
no me tira mucho. No obstante, localizar este cartel, despertó los respectivos
recuerdos y, por ello, decidí incluirlo en el muestrario.
By the way, recientemente "La tienda de los horrores" regresó a nuestra
cartelera teatral... pero al hacerlo de la mano de esa repugnante criatura
llamada Ángel Llácer, la idea de acudir se tornó totalmente impensable.

Mel Smith y Griff Rhys Jones eran dos notorios humoristas británicos
que triunfaban en la tele de allí como "Smith & Jones". TV3, la caja tonta
catalana (ahora más tonta que nunca), compró la serie y la emitió acá. Yo la consumía
fielmente cada semana. Por esa razón, llamó poderosamente mi atención el día que vi
el, no menos llamativo, cartel de esta película-vehículo para lucimiento
de ambos cómicos (responsables del guion). Lo de que fuese una coña con
fondo de ciencia ficción lo hacía muy atractivo. El título tampoco tenía
desperdicio (lo mismo que el británico, "Morons from outer space", es decir, "Tontos del
espacio exterior"). Pero que el dire fuese el mismo que el del
"Flash Gordon" de 1980 era ya el acabose. Sin embargo, ni la vi entonces, ni
la he visto aún. Tengo esa cuenta pendiente (NOTA: Gracias
a esta entrada, Víctor me ha conseguido una copia. Así que, reseña en breve).
Con el tiempo, Mel Smith -ya fallecido- haría algo de carrera, saliendo como
secundario en otras pelis, incluso dirigiendo las suyas propias (como "Un tipo de
altura", con Jeff Goldblum y Emma Thompson). Jones continúa currando
a día de hoy, y eso siempre está bien.
Griten todos al unísono: ¡Graaaaacias tío Vicenteeee!
jueves, 17 de febrero de 2011
NELLA TERRA DEI CANNIBALI
En el año 2003 el entrañable cabronazo de Bruno Mattei se encargó de recuperar un subgénero al que ya creíamos muerto: las películas de caníbales (es curioso que mientras la mayoría de cineastas originarios reniegan de ellas, Mattei tuvo el morro de hacerlas en unos tiempos tan políticamente correctos como los nuestros).A la “espera” del anunciado return de Ruggero Deodato al tema que –para bien o para mal- le dio la inmortalidad, podemos "disfrutar" de la que fuera primera aportación al asunto según papá Bruno (esta vez bajo el alias de Martin Miller), "Nella terra dei cannibali". Luego vendría "Mondo cannibale".
¿Para que perder el tiempo divagando?, la peli no es más que una mezcla de "Holocausto Caníbal" (ideas directamente robadas, como el aborto a pedradas) y "Depredador" (sin monstruo). Un comando de garrulos -tan del gusto de Mattei- se interna en una selva repleta de caníbales afilipinados (deberían hacer en Filipinas un monumento al director italiano, ya que se pasó más años de su vida allí que en la tierra que le vio nacer). Naturalmente los aguerridos muchachos van siendo testigos de las atrocidades acometidas por los devora-hombres para luego, y por tandas, ir cayendo bajo sus zarpas.
Todos los tópicos del cine de caníbales desfilan por esta peli, pero, no nos engañemos, lo hacen de un modo extremadamente light, soso y nada imaginativo. La sangre parece vino de tetrabrik, en ningún momento vemos la mutilación frente a la cámara y, mucho menos, si es sexual (vamos, que ni castraciones, ni senos agujereados por ganchos...). Lo único, la siempre criticable muerte de un animal filmada sin truco ni cartón, en este caso un jabalí.
Resumiendo, que Mattei se ha quedado en la superficie y, en lugar de sacarle partido al vídeo con el que graba (por sus posibilidades de dotar de verismo a las imágenes) se limita a usarlo como si fuera un formato fotográfico al uso. Los caníbales del nuevo milenio nada tienen de la crudeza, el feísmo intencionado, la violencia gratuita y la moralidad dudosa de sus precedentes setenteros (y ochenteros)... ¡ya nos extrañaba a nosotros! (eso si, gritan mucho, muuucho, se pasan la película berreando como locos... si te vale con eso, adelante).
Pero esa carencia de mala folla tiene sentido. El italiano, vil mercachifle antes que cineasta, sabe que un producto excesivamente desagradable tampoco sería fácilmente vendible. ¿Coherente a su manera, no?.
viernes, 9 de diciembre de 2016
GOMA 2
Una de esas películas de José Antonio de la Loma, esta vez
en coproducción con México, que al margen de sus más populares –y mejores-
películas adscritas al “Cine Quinqui”, resultan ser todas un coñazo de padre y
muy señor mío, amén de estar rodadas con el culo, por un lado, montadas con los
muñones por otro, por parte del hijo de Don de la Loma, José Antonio de la Loma
Jr.
Al igual que en “Escuadrón”, el único atractivo que tiene
esta “Goma -2” es el reparto internacional en decadencia que servía a de la Loma
para vender su película por esos otros países de Dios. Algo natural y lógico,
incluso con “Amor de hombre” que contaba de aquella manera la vida del abuelo
de de la Loma.
Pero en “Goma- 2” el internacionalismo, está de más. Primero
porque es un zurullo tan chabacano que de poco sirve tener por ahí caras en su
momento conocidas, y segundo porque explota las posibilidades cinematográficas
de dos conceptos muy de aquí; por un lado ETA, por otro, los camiones de
naranjas volcados por los franceses. Una práctica muy de los años ochenta.
Con todo, la película se vendió en el mercado internacional
con varios títulos, siendo uno de ellos de lo más cachondo: “The Killing
Machine”.
Cuenta la historia de un ex etarra que se retira del comando
militar. Así pues, en su nueva vida se vuelve camionero. Por otro lado, está
enrollado con una muchachita con la que tiene planes de futuro, pero sus ex
compañeros, con el fin de matarle a él por traidor, hacen explotar su camión,
con tan mala suerte que, en lugar de estar él en su interior, lo está su novia…
por lo que muere reventada, lógicamente.
Un horroroso gerifalte detrás de las mafias que vuelcan los
camiones de frutas españolas, en el juicio contra los asesinos, le da la vuelta al asunto para que absuelvan
a los asesinos y no cumplan condena, hecho este que cabreará a nuestro
protagonista, que se tomará la justicia por su mano, ayudado por el joven que
le ayuda con la carga del camión.
Menuda bizarrada de argumento y de conceptos.
Huelga decir, lo mala que es la dichosa película, los
problemas que tiene con su desarrollo mismo y la cantidad de errores de raccord
y de continuidad que tiene, lo que acarrea, no pocas dosis de humor
involuntario que en cualquier caso, no son las suficientes como para soportar
con alegría el visionado, así como tampoco convierte esta película en una cosa
curiosa. Sencillamente, “Goma-2” es tan mala que la ves y te quedas como
estabas. Ni chicha ni limoná.
Sin embargo, no deja de ser interesante ver la cantidad ce
caras conocidas e los umbrales del paro que aparecen en la película; Por un
lado, como el malo maloso de la cinta tenemos a un Lee Van Cleef sacado
prácticamente de la tumba, que acomete su función con muy poquitas ganas y sin
expresividad alguna. Como si la mierda en la que estaba interviniendo para
pagarse la morfina le importara tres mierdas. Por otro, como el ex etarra
protagonista, Txema Basterreneche, tenemos a George Rivero, actor Méxicano de
tercera al que pudimos ver de secundario en películas de primer orden, como
“Rio Lobo”, por poner un ejemplo. Completarían el reparto Margaux Hemingwey,
sí, la que las espichó antes de tiempo y a la que hemos visto en toda suerte de
putas mierdas. Sin ir más lejos, “Lapiz de labios” o “Voracidad”. El compañero
de aventuras del etarra, sería Willie Aames, que aspiraba a convertirse en el
nuevo ídolo adolescente de los estados unidos cuando apareció en “Paraíso”,
aquél descarado plagio de “El Lago Azúl”, pero que se quedó para vestir toda
clase de santos. Algunos de ellos tan cojonudos como “Movida en la Universidad”
o “Cut and Run” de Deodato. También de vasco –llamado Koldo- haría el mítico Hugo Stiglitz, y en la parte
nacional del cast tenemos al habitual de las pelis de José Antonio de la Loma,
Frank Braña, Aldo Sambrell o una guapísima, jóven, pizpireta y espantosa actriz
Ana Obregón, que se antoja lo mejor de la película, entre otras cosas porque,
probablemente por culpa de los malos formatos del telecinado, hay un momento en
el que le podemos ver sus recauchutadas tetas de silicona, eso si, si damos a
la pausa, porque en pantalla no están más de un segundo.
Como me gusta la carrera como actriz de la Obregón. Lastima
que por culpa del “Nuevo cine español” quedara como una apestada por la
industria más intelectual que se impuso ya a finales de los ochenta.
Y eso es todo, la gracia de poder ver este exótico reparto
en una película tan chapucera como esta, y poco más. De lo peor de de la Loma.
jueves, 28 de mayo de 2009
LOS BÁRBAROS
Para contar el argumento de una peli de espada y brujería no hay que matarse mucho, ya que en esencia todas explican lo mismo. Da igual si el héroe se llama "Conan", "Ator", "Krotar", "Tronak" o "Gunan", al final todo se reduce a esto: Siendo chaval, el prota presencia el aniquilamiento de su familia y el resto de su poblado en manos de los villanos de turno (siempre vestidos de negro, muy gritones y portando cascos con cuernos). Años después, luciendo una musculatura hiper-trofiada y convertido en un invencible guerrero, volverá clamando venganza y cortando cabezas. Puede que las haya un pelo más originales pero, afrontémoslo, es un "mal" extendido... y más con Italianos de por medio. "Los Bárbaros" entra perfectamente en ese grupo. No importa que sean dos gemelos mega-mazas algo tontos (impagable la afición de uno de ellos a graznar como una foca), que por medio haya que recuperar un rubí con poderes (poderes que nunca jamás veremos), que prime el humor y la banda sonora sea tecno... al final, es lo de siempre.
La inmortal "Cannon" fue la responsable de respaldar a Ruggero Deodato ("Holocausto Caníbal", "Trampa para un violador", "Bestia Asesina"....) a la hora de dirigir con solvencia este divertido, aunque muy lerdo, entretenimiento aventurero donde, como decía, el elemento de comedia es notable (así como unas escuetísimas dosis de gore... la reputación del director mandaba) a veces voluntaria, a veces no tanto (sobre todo con la aparición de varios cutre-monstruos, resaltando por encima de los demás un estático binomio entre cocodrilo y dragón). La guinda la pone un chiste final completamente estúpido.
En el reparto, aparte de los hermanos gemelos (David y Peter Paul, que desarrollarían una carrera posterior a base de subproductos), destacan Richard Lynch y Michael Berryman en inevitables roles malignos.
Simpática.
La inmortal "Cannon" fue la responsable de respaldar a Ruggero Deodato ("Holocausto Caníbal", "Trampa para un violador", "Bestia Asesina"....) a la hora de dirigir con solvencia este divertido, aunque muy lerdo, entretenimiento aventurero donde, como decía, el elemento de comedia es notable (así como unas escuetísimas dosis de gore... la reputación del director mandaba) a veces voluntaria, a veces no tanto (sobre todo con la aparición de varios cutre-monstruos, resaltando por encima de los demás un estático binomio entre cocodrilo y dragón). La guinda la pone un chiste final completamente estúpido.
En el reparto, aparte de los hermanos gemelos (David y Peter Paul, que desarrollarían una carrera posterior a base de subproductos), destacan Richard Lynch y Michael Berryman en inevitables roles malignos.
Simpática.
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