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sábado, 27 de diciembre de 2025

NUNCA DIGAS NUNCA JAMÁS

Tranquilos, no me voy a poner con la barrila consiguiente de por qué "Nunca digas nunca jamás" se considera un "James Bond pirata". A estas alturas deberían saberlo de sobras y, si no, tiren de "Google" que, a buen seguro, otros lo habrán explicado ya (y, probablemente, mejor de como yo procedería). Baste decir que representó el regreso de Sean Connery al papel que le hizo inmortal, justo cuando era Roger Moore quien dominaba el cotarro (y la prensa especializada de la época se hizo eco de dicha confrontación). A mi, en general, me gustan las pelis de este último. Son aquellas con las que crecí. No obstante, es cierto que, en ocasiones, podían pecar de excesivamente tontas, a base de mucha chufla, locura, inverosimilitud a cholón y, en fin, que eran puro espectáculo pirotécnico diseñado para plateas de todas las edades. 007 había perdido su lado más oscurillo, más cabroncete, y eso se suponía que iba a recuperar "Nunca digas nunca jamás". Y sí, pero no tanto. Al final, aún siendo más sobria, "realista" (con un extra de comillas a las expuestas), comedida y "seudo-adulta", la vuelta de Connery sigue haciendo gala un humor puntual tirando a "too much" aunque, paradójicamente, funcione. Es especialmente llamativo en lo tocante a la "vejez" del agente secreto, que se ve obligado a acudir a un centro de salud para ponerse en forma. Allí comenzarán las primera pesquisas en lo que será su cometido el resto de la película ("Spectra" ha robado un par de cabezas nucleares con ayuda de un ricacho medio tarao y toca detenerlos). Si han visto "Nunca digas nunca jamás" coincidirán conmigo que el mejor gag cae en esos primeros treinta minutos, cuando el agente detiene a un mortal enemigo lazándole sus propios orines a la cara (interpretado por Pat Roach, hecho trizas vía hélice en la primera aventura de "Indiana Jones"). Aquello inducía al descojono general en las salas de cine, y lo sé porque estuve allí. Fui a ver "Nunca digas nunca jamás", acompañado de sendos familiares, cuando aterrizó en las Españas. Y, eso, recuerdo reacciones de notorio jolgorio con todos los toques humorísticos. También cuando el agente secreto y su némesis se enfrentan mediante un juego computeril donde deben bombardear países a cambio de dinero. El primero, definido como modesto, resulta ser España, valorado con la paupérrima cantidad de 9.000 dólares. Como digo, la platea entera se vino abajo (el cameo de nuesa piel de toro, entonces normalmente ignorada en esta clase de productos, tal vez esté justificado porque sirvió de plató para algunas porciones del film). Luego el cachondeito involuntario se va moderando.... o así era en 1983, porque, consumida hoy, resulta de lo más hilarante ver a un cincuentón "James Bond" provocar el supuramiento vaginal general allá andevaya. De verdad, es acojonante la facilidad de este (super)hombre a la hora de agenciarse mostrencas, aunque tengan chorromil años menos que él, caso de la coprotagonista, una espléndida Kim Basinger en su primer papel tocho. Todo ello hoy se consideraría bastante políticamente incorrecto, consecuente cantinela no por recurrente menos cierta. Complementan a la dupla una Barbara Carrera como el contrapunto cabrón femenino, la villana odiahombres especialmente sádica tan propia de las aventuras de 007 -pero que él se folla previamente a su confrontación, faltaría más- (como Grace Jones en "Panorama para matar" o Famke Janssen en "Goldeneye"), Klaus Maria Brandauer en el rol de odioso más carismático villano comandado por un Max Von Sydow -y su precioso gato blanco- encabezando "Spectra", Bernie Casey en plan compañero -negro- de "Bond", y Edward Fox como su encabritado superior, "M". Sorprende la presencia de un joven Rowan Atkinson incorporando el contrapunto payasístico extra.
Por supuesto, en esos entonces no teníamos ni pajolera idea de que aquel 007 era de "Hacendado" (con todos mis respetos hacia Connery). Cierto que me pareció raro no localizar la clásica intro a través del cañón de un pistola o la inconfundible música, pero, simplemente, nos limitamos a disfrutar del show. Sin complejos. ¿Y se puede, es disfrutable?. Sí, bastante. Tampoco hace vibrar ni entretiene de modo infalible, pero se deja consumir agradablemente y, bueno, digamos que queda a medio camino entre el "James Bond" más delirante y el más sobrio, sin llegar a los excesos melodramáticos corta-rollos de un Daniel Craig, donde, básicamente, se cargarán la esencia -al menos cinematográfica- del personaje, hasta el punto incluso de quitar la escena de los gadgets, bien presente en "Nunca digas nunca jamás", dentro de sus coordenadas algo más reposadas respecto a las del universo Moore, pero igualmente divertida y entrañable. No sé ustedes, pero yo echo de menos a ese agente doble cero.
Dirige el rey de los artesanos, Irvin Kershner.

lunes, 3 de noviembre de 2014

BRUCE LINITO AGENTE 003 Y1/2

Si hay una estrella de la serie Z reconocible, más incluso que Richard Harrison, ese sería el inefable  actor Filipino Weng Weng, que venía de hacer porno, y además entró de cabeza en el libro Guiness de los records como el actor protagonista más bajito de la historia, hasta que le arrebató el trono uno aún más pequeño, Nelson de la Rosa. Pero eso sería otra historia.
Y esta “Bruce Linito, agente 003 y ½” sería su película más famosa. A nuestro país llegó directamente en vídeo, pero lo cierto es que fue una rompetaquillas en el tercer mundo. Cualquier país en el que se pase hambre, pero que, sin embargo, disponga de salas de cine, tuvo esta película en sus salas, y en todas ellas hubo llenos continuos. Hacer una parodia de una saga de películas ya clásicas en 1980 como son las de James Bond, que el protagonista sea un repugnante enano y mezclar todo esto con las artes marciales, viviendo por entonces su mejor momento, y unas buenas dosis de acción y humor, era algo que no podía fallar, como muy bien sabía el productor, Dick Randall, quien con pocos duros y con protagonistas, digamos, estrafalarios, supo hacerse millonario. Y esta película es una de las que más pasta le dio.
Obviamente, supo jugar con los elementos de los que disponía; el enano Weng Weng vestido todo de blanco (si te fijas bien, podrás comprobar que tanto los vaqueros blancos que luce, como las botitas que calza, están pintados con Tintanlux), y un título de lo más sugerente, que sea, además, un juego de palabras con algún título de la franquicia Bond original. En este caso, la película se llama “For your height only” (“Solo para su altura”) en referencia a “For your eyes only” (“Solo para sus ojos”). Así que triunfó.
Y por si el carácter de la película por si mismo fuera poco “exploitation”, su aterrizaje en los vídeo clubs españoles la convirtieron en un “brucexploitation” no oficial, con el estúpido pero simpático título que le encalomaron aquí. Se ve que estaban más en auge las películas de Bruce Lee que las de  James Bond, y como Weng Weng era asiático y hacía algo de artes marciales… “Blanco y en botella" debieron pensar.
La película tiene un argumento ínfimo:  Las “fuerzas del mal”, que son unos señores filipinos con sombreretes, patillazas y camisas de lunares, pretenden dominar el mundo a través de la obtención de la bomba “H” (??), pero claro,  el agente Weng (ni siquiera le llaman Bruce Linito en la versión castellana) desarticula todos sus planes, y se va cargando sin remilgo alguno a todos los miembros de esta organización, lo que cabrea sobremanera a “Mister Gigante”, al que nunca le vemos la cara,  y resultará ser otro enano. Mientras, Weng Weng se liga a la chica, y además tiene tiempo para comerle el morro, también, a una negra de dos metros, fea como una mala cosa y con aspecto de travelo, que le ayuda en un momento de la película.
El Agente 00, al igual que James Bond, tiene a su propio “Q”, en esta ocasión un filipino que habla a tiempos, y que, en lugar de un “Aston Martin”, le entregará a Weng toda suerte de cachivaches inútiles, pero que a ojos del espectador son mortíferas armas o útiles utensilios, como por ejemplo, la pluma que no escribe, pero que mata, la hebilla del cinturón que le servirá para abrir puertas de hierro y, sobretodo, el sombrero volador cuya visera es una cuchilla giratoria, que al ser lanzado podrá cortar la cabeza de sus enemigos. Por si esto fuera poco,  se puede controlar a través del control remoto que tiene instalado en su reloj. Sencillamente, delirante.
Obviamente, la película con intencionalidad de comedia, resulta harto graciosa, no solo por sus gags –que en este caso hacen gracia por la poca que tienen- sino también por el bendito humor involuntario del que siempre hacen gala estas películas asiáticas de bajo presupuesto. Los diálogos son la cosa más tronchante que he podido escuchar en una película. Pero a lo que voy es, si la película no tuviera tanto humor involuntario, si no fuera tan cutre y chabacana ¡también funcionaría! Porque la verdad es que es la hostia de entretenida, no para, sus escenas de acción no dan tregua al espectador, y aunque no sean muy espectaculares, la verdad es que hacen que la película pase como un vaso de agua. Muy de agradecer, obviamente.
Y por si todo esto fuera poco, tiene un final rompedor, dramático y de los de, después de estar hora y veinte riéndole las gracias al “jodío enano” (así le llaman  de forma despectiva en la versión doblada los malos, en inglés le llaman “Little Stinki”), te quedas bocas por la mala leche que se gasta. No digo más, el solo hecho de comentarlo aquí ya es un spolier…
Así que, en definitiva, estamos ante una película muy disfrutable, todo un clásico del cine “trash” y la única del pequeño Weng Weng que, vía descarga ilegal, podemos disfrutar en castellano… aunque esto da igual… para las cuatro chorradas que dicen…
Dirige el tinglado, sorprendentemente, con un pelin de solvencia, Eddie Nicart, actor del cine filipino, que tiene un buen puñado de títulos de similares características a sus espaldas, ya sea actuando o dirigiendo.
El experto en cine exótico Pete Tombs, con su sello “Mondo Macabro”, tuvo la feliz idea de sacar en  DVD (eso si, de importación) en sesiones dobles, un buen puñado de las películas de Dick Randall. Esta vendría acompañada de “Duelo del Dragón y el tigre” que, aún divertida, no lo es tanto como esta. Ni tan mítica.
Yo creo que para un no iniciado en cine chungo “Bruce Linito, agente 00 y ½” sería una buena opción.

viernes, 20 de noviembre de 2020

07 CON EL 2 DELANTE (AGENTE JAIME BONET)

La de los sesenta tal vez sea la década de mayor esplendor de la españolada,  los años en que esta era un seguro de vida en taquilla y los años en los que una comedia española de fácil digestión era lo que el público demandaba. Y por allí andaba el productor Ignacio F. Iquino tomando buena nota e ingeniándoselas para  con el mínimo de dinero invertido en una producción, conseguir el máximo rendimiento económico en la taquilla. Sin embargo,
Iquino sabía en qué destinar el dinero de sus producciones, y si bien es cierto que en algunas de sus películas no era necesaria una gran factura, para otras como la que nos ocupa, “07 con el 2 delante (Agente Jaime Bonet)”, era imprescindible que, si no lo era, pareciera una película de alto copete.
Así que desde su flamante empresa, Ifisa, Iquino produce y se pone detrás de las cámaras para dirigir una película que, usando como principal reclamo a Cassen (humorista español de la época que tan buenos resultados había obtenido en el cine con la obra maestra de Luis García Berlanga “Plácido” y que luego haría protagónicos en  toda suerte de films menores, desmadrados y quizás desprovistos –según se mire- de calidad), parecía concebida para el éxito. No es para menos, una película para lucimiento de Cassen que parodia el género de espías y más concretamente las películas de James Bond, tan de moda en los años sesenta, no podía salir mal. De hecho, dos millones de españoles se desplazaron a los cines a ver el invento.
Por otro lado, la parodia empieza, no solo en el argumento, sino que da señales de vida desde el mismo título, así, juguetea con el número del súper espía; si James Bond es el agente 007, Cassen sería nada menos que el 07; si el espía Inglés es el Agente James Bond, Cassen, Catalán de nacimiento, sería el Agente Jaime Bonet, y, para acabar de rematar el gag, el 07 llevaría el 2 delante en referencia a los prefijos telefónicos de Madrid en los años sesenta. Con lo que el título en si ya mete, gratis, tres chistes.
Iquino tenía mucho olfato para hacer dinero, de hecho a este tipo de películas producidas bajo su sello se las conocía como “Iquinadas” y “07 con el 2 delante (Agente Jaime Bonet)” lo sería a todos los efectos y con todos los lujos. Pero luego, si buceamos en la profundidad de la película, veremos que es un producto de lo más mediocre en el que no hay ni un solo momento de valor cómico o cinematográfico más allá de contemplar a Cassen en todo su esplendor —que incluso se marca un numerito cómico sobre el escenario como los que solía interpretar en teatro— que al fin de al cabo era lo que el público de esta película quería ver. Y en ese sentido, con un protagonista que entre payasadas, malentendidos y una gran capacidad para la actuación de tipo facial, la película cumple con su cometido. A fin de cuentas esta posee el suficiente número de gracietas, chistes y actuaciones musicales para que, aún siendo testigos del cutrerío y dejadez propias de la factoría Iquino, la película se deje ver, ya que no tiene mayor pretensión —a parte de la de conseguir pasta, gansa y rápida— que la de hacer pasar un ratillo simpático al espectador.
La película cuenta la historia de una agencia de espías que hartos sus responsables de que sus agentes caigan en misión debido a que los malos los reconocen por su aspecto de espía —esto es estilizados, altos y guapos— deciden ejecutar un plan B en la búsqueda de un balón de fútbol que oculta en su interior un importante microfilm; usar un agente, feo, bajito y con cara de tonto que pase inadvertido durante su misión. Al no haber agentes con similares características, embaucan al camarero de la agencia, Cassen, para llevar  la misión a buen puerto.
Muy regular, pero entrañable en cualquier caso.
Junto a Cassen, en el reparto tenemos a una pizpireta Encarnita Polo, que se marca dos canciones que, en forma de single y como soundtrack de la película, vendería un buen número de unidades.
Como la película, a pesar de lo pomposo de su fotografía y el buen hacer del equipo técnico es de bajo presupuesto, aunque plagada de buenos actores, no cuentan con más estrellas en el reparto que Cassen y la Polo. En ese sentido está huérfana.
Curiosa sin embargo, para pasar la sobremesa del domingo, cincuenta años después de su estreno en cines, todavía sirve.

jueves, 25 de mayo de 2017

EL POSTER DE "PANORAMA PARA MATAR" (EN TRIBUTO A ROGER MOORE)

Ahora que ha fallecido, van a decir que Roger Moore era un James Bond cojonudo y bla, bla. Pero todos sabemos que será por pura hipocresía, ya que en la época no recibió más que palos. Sin embargo, yo crecí con este Bond, de cuando ir al cine a ver sus películas era el acontecimiento de la temporada de estrenos y por ello digo, con honestidad, que él era mi 007 favorito. Cierto que Sean Connery disponía de un carisma a prueba de bombas. Y que incluso Pierce Brosnan tiene su gracia. Pero es difícil olvidar el impacto que las aventuras de Roger Moore tuvieron en mi joven cerebrito enfermo. Aventuras como esta misma "Panorama para matar" de cuyo póster echamos mano para mandar un último y cariñoso adiós al Bond del peluquín, de las cejas en continuo sube y baja, de la mirada de picaruelo, de las frases coñeras, de la crueldad, de las arrugas, el último 007 follador sin remordimientos y el único que viajó al espacio (aunque fuese en una cosa tan chunga como "Moonraker", de la que llegué a coleccionar las figuritas en cartulina que te regalaban si comprabas un pastelito de esos tan de moda ahora entre hipsters aficionados a usar el término vintage).
¡Descanse en paz Sir Roger Moore. Descanse en paz James Bond!.


domingo, 10 de noviembre de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (36): LA MALDICIÓN DEL NINJAX

Sí, lo sé, hacía mucho que no dedicábamos una entrada en este sacrosanto blog a nuestras queridas caratulas chungas. Pero ante el reciente aluvión de copietas que hemos ido viendo aquí y allí, ha llegado el momento de reclamar el trono, de demostrar quien lo vale, y no hay otro mejor modo de hacerlo que, sí, rebuscar en nuestro bahúl del caratuleo chungo (repleto hasta los topes), agenciarse alguna realmente bizarra que de pie a mucho cachondeo y ponerse a teclear. No les niego que me ha costado mucho... no ya recuperar la sección en si misma, que también, sino decidirme por una "piéce" en concreto, porque, como les decía, hay mucho donde elegir y todo ello bien llamativo. Pero para ir entrando en calor, y a la espera de nuevas/futuras entregas de "Aquellas caratulas maravillosas" (que las habrá), me he decidido por un viejo amigo de la casa, "Duncan Jax", nuestro pseudo-"James Bond" favorito (después del inmortal "Charles Bind", claro) y que durante la segunda mitad de los ochenta protagonizó dos películas, la simpática "El orden del águila negra" y la decepcionante "La maldición del ídolo". Es esta segunda, justamente, la que centra -junto al mismo "Jax"- el post de hoy. Y por partida doble. Comencemos pues por el principio....


Y lo hacemos con "Golden Queen", prototípico subproducto asiático de ninjas ceporros.
Por alguna extraña razón, los distribuidores españoles pensaron que sería más atractivo para la portada darle todo el protagonismo a un especie de "James Bond" occidental que, a buen seguro, no aparece en toda la puta película, y dejar a los ninjas en segunda posición o, ya directamente, en la parte de atrás, como es el caso.
Bien, visto así, uno se pregunta ¿que parte de esta caratula será genuina y qué parte será mérito del señor Reciclo? (dejando a un lado, lógicamente, la tipografía del título y este mismo). Dadas las circunstancias uno piensa que lo único auténtico serán los ninjas que salen en ella, ¿no?, que pa algo es una puta peli de ninjas. Pos no, resulta que el llamativo enmascarado de la parte trasera está directamente calcado de aquí...



Lo único que emparenta a "Ninja Holocaust" con "Golden Queen" es su adscripción al cine de asesinos asiático vestidos con mono negro, porque poca cosa más. Cabe decir que esta caratula, la de "Ninja Holocaust", así como algunas otras del sello "Mogul", solían llevar aparatosos efectos metalizados bien brillantes por aquello de llamar la atención de la chavalada. A decir verdad nunca funcionó conmigo, ya entonces tenía muy claro que aquello era una serie Z probablemente insufrible, y en cuestiones de ninjas únicamente tenía ojitos para Sho Kosugi.
Bien, aclarado esto, seguimos con "Golden Queen". ¿Deducimos pues que la parte delantera de la caratula será legal?, ¿o al menos, lo serán los ninjas que salen en ella?, ¿o la jaca... o las ollas esas volcándose... o el avión?. Pues no, amiguitos, la respuesta es NADA. Todo ese material pertenece en realidad a la caratula probablemente británica de "La maldición del ídolo", "Unmasking the idol"... y aquí es cuando entra en juego el amigo "Duncan Jax". Veámoslo...



Efectivamente ahí tenemos a los ninjas, a la churri y al mismo pseudo-007... pero echamos de menos los globos y al mono. Lo del mono es comprensible pero, ¿¿los globos??, ¿¿a santo de los cualo los han quitado??. En fin.
Aquí vendría eso de "misterio resuelto" si no fuera porque la misma película guarda otra curiosidad bizarra que, aunque no tenga nada que ver con "Golden Queen" y con ninjas, sí tiene que ver con "Duncan Jax" y bien merece la pena comentarla, por todo ello y porque, en fin, a mi me sale de los huevos.



Se trata de la caratula alemana de, efectivamente, "La maldición del ídolo" que por esos lares titularon "Duncan Jack & Mr.Boon", alterando el nombre del pseudo-Bond y otorgando mucho más protagonismo al animalico. El que les de la tabarra con ella viene a cuento por tres motivos. Uno, porque es la fucking movie que es. Dos, porque mola mazo, especialmente la ilustración central de "Duncan Jax" y con el puñetero mandril enviándonos a tomar por culo. Y tres, por ese pequeño detalle que hay en la parte inferior, a vuestra izquierda...


¿Les resulta fácil reconocer esa imagen, a pesar de su borrosismo?, pues sí, a nosotros también y más si la sometemos al efecto comparativo. Quedaría asín:


Ahora sí, ya podemos decir aquello de "¡Misterios resueltos!" y quedarnos tan contentos, emplazándoles para una futura -y esperemos que no muy tardía- nueva entrega de "Aquellas caratulas maravillosas".
Hasta entonces.

miércoles, 11 de agosto de 2010

ULTIMATUM

Esta es la siguiente peli que James Glickenhaus hizo tras su mítico "El Exterminador" y, a día de hoy, ha permanecido en la sombra, como un título menor, tal vez eclipsado por el éxito de la otra. Da la sensación que con este film el cineasta se quiso quitar una espinita, la de parir un film "a lá James Bond", pero claro, adaptado a su estilo de violencia cruda y ritmo perezoso. Como en los films de 007, hay una "compleja" intriga terrorista, vamos saltando de una ciudad a otra del planeta, aparecen Rusos malos y, en fin, el mismo cartel (que me fascinaba de chaval) casi parece una peli del famoso agente secreto, porque ese super-espía trajeado y con remalazo "dandy" no aparece en todo el metraje, como tampoco lo hacía el maromo con el casco de moto y el lanzallamas en "El Exterminador". ¡Que picaruelo que era el amigo James!.... Glickenhaus, James Glickenhaus.
Pues lo dicho, unos rusos muy malos roban plutonio y amenazan con hacer estallar una bomba nuclear en unos pozos de petróleo. Los yankis mandan a su mejor agente especial, pero este, por varias movidas que no vienen a cuento, se encontrará más solo que la una. A pesar de ello, hará lo indecible por reparar la situación, echando mano de su antiguo comando y yendo asín como por libre.
Pues sí, a "Ultimatum" (cuyo título original mola mucho más, "The Soldier") le pesa un poco el culamen. Glickenhaus nunca se destacó por ser un realizador con un infalible dominio del ritmo, y en este film -como en "El Exterminador"- se nota. Sin embargo, las puntuales escenas de acción y violencia compensan la espera, con esos impactos de bala sangrantes y esas cámaras lentas exageradas de las que tanto abusa, cuya combinación infalible se desarrolla en la secuencia de la nieve (¡¡mira!!, otro toque muy Bond), con una persecución sobre esquíes y un formidable salto mortal durante el cual el prota aprovecha para soltar una ráfaga de balas, Uzi 9mm mediante, y cargarse a su perseguidor... ¡yummmmm!, lo mejor de la peli, créanme.
"Ultimatum" es, esencialmente, un "thriller de espionaje" que intenta ser complicado (de chaval me lo pareció, aunque creo que es más porque al guionista -el mismo director- se le fue la olla y se perdió un poco entre personajes y situaciones) y muy "high-tech". El final es desconcertantemente poco espectacular y anodino, pero en la línea "seria" que pretende su responsable.
A un nivel más friquista, molan los puntos en común que tiene con "El Exterminador", como algunos actores, tanto el action-hero de "serie B" Steve James, como varios secundarios y la secuencia en la que un agente doble prepara una elaborada bombilla explosiva. El detallismo con el que Glickenhaus se recrea es idéntico al mítico momento en que Don Exterminador, Robert Ginty, se preparaba sus temibles balas rellenas de alguna dañina sustancia líquida. Otros rostros populares que aparecen a lo largo de la función son los de Klaus Kinski (visto y no visto), un joven Joaquim de Almeida y Jeffrey Jones en un rol enano, muy delgado y antes de que le pillaran con fotos de niños desnudos bajo el felpudo.
Destacar así como mucho la extraña pero fabulosa banda sonora de "Tangerine Dream", especialmente el cojonudo tema inicial.
Como digo a la peli le falta ritmo, es un poco farragosa y confusa, pero no tanto como para no poder disfrutarla, gozar con su violencia, sus escuetas escenas de acción, su inevitable look ochentoso y la agradecida ausencia de una historia de amor.

jueves, 22 de marzo de 2012

EL ORDEN DEL AGUILA NEGRA

A finales de los 80, andaba yo como loco por los video-clubs de Barcelona buscando imitaciones delirantes y divertidas de "James Bond". Mi mayor reciente descubrimiento había sido el genial, carismático y patético "Charles Bind", pero quería más. De esta guisa fue como di con "Duncan Jax" que, por extraño que parezca, contaba en su haber con dos películas (y en ambas con el mismo actor dándole vida, Ian Hunter). La primera era esta "El orden del águila negra" (1987) y la segunda "Unmasking the idol" (1988), o "La maldición del ídolo" en España. Yo comencé a la inversa, por la secuela. La localicé, la alquilé entusiasmado y me decepcionó. Debería revisarla para comprobar cómo me afecta su visionado en la actualidad (y lo hice), pero en su momento no me gustó. La recuerdo aburrida y, sobre todo, con un super-agente de protagonista demasiado standard para mis expectativas. Sin embargo, poco después encontré la primera (que en su época creía era la segunda), con una chanante portada estilo Frazetta (sin serlo) y, a pesar de la mala experiencia previa, esta vez la cosa me funcionó algo mejor. Tenía asumido que de "Duncan Jax" no podía esperar nada especial, solo una imitación más de "James Bond", con algunas gotas de "Indiana Jones", cuyo elemento más rocambolesco era el ir acompañado a todas partes por un absurdo mandril con especial tendencia a efectuar gestos obscenos, así que, preparado para la decepción, "El orden..." me dejó un regusto más positivo, cosa que pude corroborar, y con creces, en el visionado que le dediqué ayer noche a un vhs en perfecto estado (gracias a Mr.Pajarillo).
La historia tiene su coña: Un grupo de neo-nazis bien organizados y armados quieren dominar el mundo. Para lo cual, disponen de un poderoso láser capaz de destruirlo todo a larga distancia, de cuyo correcto funcionamiento se encarga un científico secuestrado.Su otra pertenencia de valor es ¡el mismísimo Adolf Hitler congelado en una nevera y listo para volver a la vida!. Da la puta casualidad que uno de los mentados neo-nazis es clavado a nuestro amigo "Duncan Jax", quien le suplantará para infiltrarse y, con la ayuda de un comando de lo más variopinto y la espía femenina de turno, liberar al científico y acabar con la amenaza.
"El orden del águila negra" queda bien lejos de los festines espectaculares del genuino 007, lógico, pero tampoco podemos decir que se trate de una serie Z rastrera. Aquí hay medios, pocos, pero los hay... los notables decorados, la generosa cantidad de pirotecnia y algunos stunts bien llamativos delatan que, para la ocasión, había algo de dinero que gastar. A todo esto debemos añadir un ritmillo bastante efectivo, dosis de humor algo molestas pero tampoco excesivas (el gag del autobús estancado en el barro es genuinamente estúpido) y unas agradables gotas de truculencia. Otro detalle sorprendente está en que los héroes de esta peli no son totalmente efectivos, y en alguna que otra ocasión incluso la cagan del modo más tonto. Al elemento inevitablemente "bondiano" (que incluye la visita al laboratorio de cachivaches mortales o las trampas que nunca surgen efecto y de las que el espía escapa siempre), debemos añadir algo de acción cafre estilo "Rambo" y un inesperado homenaje al western. Entre lo mejor de la función tenemos el sangriento y espectacular desenlace que le aguarda al Führer y el agradecido hecho de que el mandril no se deja ver demasiado.
Tras los mandos de todo esto se encuentra Worth Keeter, del que ya hemos hablado antes. Antiguo colaborador del productor/actor Earl Owensby (con quien debutó con la horrible "Wolfman" en 1979), responsable también de un vehículo para Sybil Danning, "L.A.Bounty", y auténtico especialista en parir productos destinados al lucimiento de los irritantes "Power Rangers". A Keeter debemos las dos aventuras cinematográficas de "Duncan Jax".
El caso es que ayer noche, y contra todo pronóstico, "El orden del águila negra" me funcionó bastante bien. No me aburrí en exceso, ni me vi obligado a utilizar el "fast forward", por lo que se la recomiendo. Por si acaso se lo preguntaban, no hubieron más aventuras para "Duncan Jax", imagino que la segunda no debió de funcionar demasiado bien porque jamás se hizo una tercera.

sábado, 2 de junio de 2007

NUMERO UNO

En cuanto me da la locura de turno por un tipo de película, primero devoro las famosas, las conocidas, y cuando esto ya ha sido digerido, entonces doy el paso siguiente: Buscar las copias, a cada cual más oscura y cerda. Cuando me dio el remalazo "James Bond", me zampé mucha basura, de mayor o menor calidad, desde los aún reputados "Matt Helm" o "Flint" a cosas más marginales como ese curioso "Duncan Jax". Pero está claro que la fotocopia de 007 que se ganó un puesto de honor en mi corazoncito es la dedicada a inmortalizar las aventuras del agente número uno, es decir Charles Bind.
Hablamos de tres films en los que, mientras al protagonista se le cambia el rostro en cada uno, el director siempre es el mismo, el extrañísimo cineasta británico Lindsay Shonteff. Shonteff tiene en su haber una película bien considerada, "Devil Doll", uno de los primeros títulos sobre muñecos con vida propia. Luego le sigue mucha serie B sobre espías rodada en pleno boom bondiando (los 60), para entrar en los 70 y 80 por la puerta de la serie Z.
Shonteff, seguramente en paro, incluso se atrevió a rodar un par de peliculillas en formato video, para probar dice él, una de las cuales (drama post-nuclear) llegó a nuestras tierras con el título de "Cold Fury". Sin embargo, fue durante esta etapa en la que Shonteff dirigió las tres películas de Nº1 y que, junto a la mentada "Devil Doll", le han acabado por convertir en un personaje de culto (ya fallecido).



"Nº1 del Servicio Secreto" contaba con un cartel estupendo y un slogan muy inspirado, "James Bond es el mejor agente secreto, pero yo soy el número uno". Ya en ésa época recordaba perfectamente haber visto el film anunciado en la prensa con motivo de su estreno en salas, eso si, todo a niveles muy modestos. Cuando lo pipeé en los estantes de uno de los trillones de video clubs que entonces pululaban por la ciudad condal, se me cayeron las bragas... en ese preciso momento iba yo padeciendo jamesbonditis, y aquella parecía una dosis altamente satisfactoria.
Lo que más llama la atención de esta película es su extremada pobreza. Lejos del glamour propio de las aventuras de 007, aquí todo se desarrolla en lugares sucios, oscuros y estrechos... pero no como una estética buscada expresamente, sino como lógico resultado de la escasez de presupuesto. Varios son los actores que, habiendo aparecido en films legítimamente Bondianos, aquí se marcan desde roles principales (el jefe de Nº1) a casi de extra. Sin embargo, es el prota, Nicky Henson, quien borda al personaje. Es el Nº1 ideal, y no hay más que ver los títulos siguientes para darse cuenta. Las chicas Nº1 son temiblemente feas, para lo que uno espera de estas producciones y las situaciones se desarrollan de modo lento y aburrido. El film carece de ritmo y es tan pobre que cuando un coche se estampa contra una pared, lo vemos ya estrellado, sin ser testigos del piñote en sí. Y cuando lo que se estampa en la cabeza de un esbirro contra un cristal, no vemos el golpe ni la rotura, vemos el "después". Pobre donde los haya.
Sin embargo, hay una serie de ideas que hacen de "Nº1 del servicio secreto" algo muy especial, y son las "macarradas" del protagonista. Nº1 es capaz de partir un cuchillo por la mitad  de un balazo (ojo, horizontalmente, de punta a mango) o enfrentarse a una vampira (de las que muerden de verdad) que le acosa. Siempre acompañado de una música heroica genial que le decora cada hazaña (junto a la simpática canción que abre y cierra el film, de lo mejor de la peli).
De todas las escenas de acción para lucimiento de Nº1 destaca una que fue la que me convirtió en fan total del personaje (y motivo este por el que aún conservo una copia original de la peli en mi videoteca). En un momento de la narración, Nº1 se enfrenta a un ejército (literal) de mercenarios... verlo para creerlo, desenfunda sus dos armas (un par de magnum 44 nada menos) y, mientras hace piruetas con ambas, va disparando uno por uno contra los soldados (y eso que entre las dos pistolas, hacen únicamente 12 balas). Cuando acaba con el último de ellos haciéndole estallar en la mano la granada que iba a lanzarle, se presenta otro coche lleno de mercenarios. Entonces, de un par de saltos circenses y pirueta mortal en el aire, Nº1 aterriza junto a su fardón buga, aprieta un botón y de debajo surge una metralleta con la que, cómo no, se dedica a hacer trizas a los mercenarios... y no me quedo corto, que vemos brazos y piernas saltar por los aires, con sus muñones ensangrentados y todo. Surrealista, desde luego, pero absolutamente genial
.


Naturalmente, me había vuelto un enamorado del film de Lindsay Shonteff, lo veía una y otra vez, sobre todo la masacre de los mercenarios, pero jamás de los jamases se me hubiera ocurrido pensar que poco después localizaría ¡¡¡una segunda parte!!!. Uno siempre cree que las secuelas son exclusivamente para films de gran éxito, no para oscuras y deprimentes producciones inglesas de serie B/Z. Sin embargo, ahí estaba, "Licencia para amar y matar". Todo cuadraba, el nombre del personaje y, claro, el director. Recuerdo perfectamente haber sufrido un escalofrío tremebundo de placer orgásmico cuando encontré aquella joya. Raudo me la llevé a casa y la devoré en un plis.
Aunque el cartel, también muy bonito, luce otro slogan muy potente, "El cero nunca va antes de su nombre", la peli en realidad está por debajo de las posibilidades que ofrecía el film anterior. De entrada ya echas de menos a Nicky Henson, y tienes que conformarte con el soseras de Gareth Hunt, quien se dejó ver en la serie de "Los Nuevos Vengadores". Como en el caso de "N1º del servicio secreto", "Licencia para amar y matar" básicamente no se entiende, pero da igual, es la sucesión de gags absurdos lo que de verdad interesa. Una cosa que llama la atención de esta nueva aventura del agente Nº1 es la mejoría en cuanto a medios económicos. Es evidente que Shonteff cuenta con más pasta, aunque no le sabe sacar ningún partido, la verdad. En general la peli resulta bastante desaboría, a pesar de que mantienen la entrañable "musiquita heroica" y la canción de turno está a la altura de la que sonaba en la primera parte... pero por lo general, poco más. ¿Ideas que destacar?, pues ese super-malo capaz de descuartizar un insecto a balazos y que se entrena disparando sobre blancos humanos, pero sobre todo la escena en la que Nº1 es atacado por una stripper con afiladas cuchillas colgando de sus senos, que se convierten en potentes hélices cuando las hace voltear. El agente secreto intenta repeler el ataque con una silla de madera, que tras pasar por las hélices se convierte en ¡¡un par de palillos!!. Por lo demás, más bien olvidable.


Y donde caben dos, caben tres. Fue ojeando un libro recopilatorio de la publicación "Shock Xpress", en concreto en un artículo dedicado a Shonteff, que me enteré de la inesperada tercera película del agente secreto, "Number One Gun". Desafortunadamente nunca he podido verla, aunque tampoco es que me haya esforzado mucho para ello. Nuevamente en esta ocasión el prota cambia de rostro (y por lo que se ve en el cartel, esta vez se han pasado otorgando el rol a un tipo con cara de cromo) y el argumento, parece ser, es idéntico al del primer film. Por lo demás, desconozco el nivel de macarradas, si la banda sonora sigue siendo fiel a la saga y ¡absolutamente todo!. Por youtube rula este trailer que da algunas pistas.

miércoles, 15 de junio de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 12 (SUPERMAN + JAMES BOND)

¡Y qué divertido es echar un vistazo a las páginas de "Casablanca" y encontrarse con noticias de futuros estrenos gordos, también conocidos como blockbusters!. Esos que fuimos a ver con la familia, o amigos del cole, y nos dejaron una huella más o menos imborrable!.
Pal caso tenemos dos. Por un lado, el tercer "Superman". Conocemos de sobras el supuesto tirón de "Casablanca" hacia un cine más, digamos, de autor. Por ello, cuando abordaban aquel abiertamente comercial, lo hacían con un tonito burlón, algo que se traslada totalmente al texto sobre la tercera aventura del superhéroe de la capa roja. Dispondrían de cuatro líneas publicitarias y las estiraron como pudieron a base de divagar y soltar gracietas rancias. Nótese como Richard Pryor es tildado de magnífico actor. Esa no me la esperaba. Publicada en verano del 83.
La siguiente, más formal, habla de James Bond. Concretamente de aquel momento en el tiempo donde coincidieron la nueva entrega del 007 entonces activo, es decir, "Octopussy" - Roger Moore, y el sonado regreso del clásico, osea, "Nunca digas nunca jamás" - Sean Connery. Publicada en Septiembre del 82.
Para leer, tecla Ctrl + botón izquierdo del ratón.
Luego griten a los cuatro vientos aquello de: ¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!



sábado, 6 de febrero de 2021

PESADILLA EN DELMER HOUSE

Mi interés en ver esta película era básicamente antropológico y venía motivado por la vil y más rastrera de las nostalgias. Seguramente los de mi quinta recuerden la llamativa y bellísima caratula y, sobre todo, el descarado título español. Sí, eran los tiempos en los que la primera aventura de Freddy Krueger lo había petado, así que uno de nuestros avispados distribuidores tuvo la descacharrante idea de pillar un telefilm canadiense del año 1982 (dos menos que el clásico de Wes Craven), originalmente bautizado "Till Death Do Us Part" (es decir, "Hasta que la muerte nos seapre"), titularlo "Pesadilla en Delmer House", mangar la tipografía de "Pesadilla en Elm Street" (+ el "elm" de "Delmer", innecesario remarcar que en la peli no se refieren a la "house" en ningún momento con ese nombre) y currarse una ilustración propia de un slasher (el asesino jamás tira de gancho para cometer sus fechorías, por supuestísimo). ¿Picamos? Pues yo no. Supongo que por entonces ya tenía aprendida la lección, y aunque me tiraba mucho la curiosidad, nunca jamás la alquilé, ni la vi, hasta ayer por la tarde, cortesía de la amabilidad y el talento rastreador de mi amigo Enorm.
Tres parejas en permanente conflicto llegan hasta la mansión de un famoso psiquiatra, dispuestas a recuperar el amor a base de terapias bastante extravagantes. Alguien ataviado con unas botas negras comienza a matarlos. Lo normal tras el primer crimen hubiese sido salir pitando de allí, pero no, los pacientes se quedan y el homicida continúa con lo suyo. ¿Quién será el culpable?
Básicamente estamos ante un "whodunit" de manual, con regusto a Agatha Christie rancia, todo lo elemental y desalmado que tocaría por su condición telefílmica, aunque, eso sí, luciendo puntuales arrebatos absurdos que agradeces. Por ejemplo, la pareja de sexagenarios con él soltándole sin cesar crueles e hilarantes insultos a ella. El mismo psiquiatra, en apariencia mucho más tarado que sus pacientes. O sendos escuetos más poco inspirados momentos de humor. Tampoco son moco de pavo los títulos de crédito, a base de recolectar, tal y como si se tratara de un trailer cualquiera, algunos de los momentos de la película que nos disponemos a deglutir ¿¿??
Naturalmente, el recuento de cadáveres es escaso y la sangre prácticamente nula. No la esperen, como tampoco esperen un despliegue de tremebundos efectos especiales porque, ni por el forro.
Y pasa lo que pasa, que al sentarme esperando una pedazo de mierda de proporciones bíblicas, me he encontrado con algo semi-simpático, semi-digerible y semi-entrañable que, desde luego, no es para conservar ni volver a ver. Pero ahí queda. Al menos ahora ya puedo ponerle cuerpo a aquella mítica caratula.
En el reparto destacan algunos rostros reconocibles. Especialmente si hablamos de la tocha de Matt CRAVEN (la coincidencia de apellidos no creo que fuera inspiración para el distribuidor), que le viene ideal al farlopero que interpreta y al que hemos visto en chorrocientas películas, destacando por adecuada "Cumpleaños mortal". También les sonará James Keach, básicamente por ser el hermano de Stacy y encarnar al instructor cabrón de "Locademia de conductores". Y finalmente damos con Jack Creley, el misterioso "Brian O'Blivion" del clásico "Videodrome" y que hace el papel de marido mal hablado (que su personaje se apellide Kroog, leáse "Krug", tampoco creo que fuera inspiración para el distribuidor).
Timothy Bond, director, (podríamos referirnos a él chistosamente como Timothy "Dalton as James" Bond) se pasó media vida currando en la tele. Entre sus pocos largos para cine destaca "Cosecha Mortal", cuya reseña fue escrita por Aratz en nuestro pest-seller.
El guion lo firma Peter Jobin, en cuyo curriculum localizamos un episodio de la serie "Misterio para tres" ("Friday the 13th: the series" en v.o.) y, sobre todo, el libreto completo de "Cumpleaños mortal" en cuyo rodaje, supongo, haría buenas migas con Matt Craven.
A saber...

sábado, 9 de noviembre de 2013

NUNCA SE MUERE DOS VECES

"Mad Mission" es el título genérico de una saga compuesta de cinco partes y un remake (o reboot). Conocida también por su título internacional, "Aces go places" o por el de su país de origen, Hong Kong, "Zuijia Paidang", a España han ido llegando todas las entregas, salvo la quinta y el recocinado. Así pues tenemos (en riguroso orden) "Mad Mission", "Ases del metal", "007, nuestro hombre de Bond Street" y esta "Nunca se muere dos veces" o, pa entendernos, "Mad Mission 4" (año 1986). El tono general y característico de toda la franquicia es la comedia tonta, casi "slapstick", mezclada con la típica acción del cine asiático, nerviosa y contundente. Desde el primer film la influencia constante es y ha sido "James Bond", solo que, según la época coincidente con la producción, se le han sumado tantas otras, como "Los locos de Cannonball" en la primera o la fiebre "Transformer" en la segunda. La tercera era, directamente, la más Bondiana y la peor. Para el caso que nos ocupa, esta cuarta entrega, dichas influencias paralelas se centran muy notablemente en "En busca del arca perdida" y el cine espectáculo de la factoría Spielberg (seguidos muy de cerca por "El castañazo", nada menos, partido de hockey a hostia pura incluido). Cabe decir también, como dato extra de interés, que "Mad Mission 4" arrastra fama de ser la más cruda, violenta y dramática de todas, hasta el extremo de generar cierta polémica por las intensas secuencias que incluyen a un infante.
Los nombres clásicos asociados a la saga son los de Karl Maka, Sam Hui (de la casta de los Hui Brothers, los de "Mister Boo" y que se erige casi como un Jackie Chan de serie B) y Sylvia Chang. En cuestiones de dirección cada título ha pasado por diferentes manos, pero algunos de los implicados luego han parido films bien reconocidos, siendo el más famoso de ellos el de Tsui Hark (o Hark Tsui), dire de la tercera y responsable, en funciones de director y/o productor, de "Zu, los guerreros de la montaña mágica", "Cole, cole que te como", "En el ojo del huracán" (con Van Damme), "Roboforce" o la saga "Una historia china de fantasmas". Le siguen Eric Tsang o Chia-Liang Liu, que colaborarían con Jackie Chan, y Ringo Lam, el responsable de esta "Nunca se muere dos veces", al que debemos varios films de Jean Claude Van Damme ("Salvaje", "Replicant", "Al límite del riesgo") y, sobre todo, la mítica "City on fire", con protagonismo de Chow Yun-Fat, que ha pasado a la historia al ser la primera película fusilada por Quentin Tarantonto con su sobrevalorada "Reservoir Dogs". Ahí es nada.
"Nunca se muere dos veces" narra los avatares provocados por un prisma capaz de convertir a los hombres en superhombres. Su inventor es asesinado por los inevitables malhechores de turno que buscan el objeto desesperadamente, no sin que antes pueda entregárselo a su amigo Sam (Hui) y pedirle que evite que caiga en malas manos. Finalmente cae, y los villanos secuestran a Karl Maka, llevándoselo a Nueva Zelanda (país co-productor) para usarlo como conejillo de indias. Así las cosas, Sam y la hija del científico muerto parten a su rescate.
Bien, como decía arriba, el tono general de la película es la comedia mezclada con la acción y aventura. Tenemos persecuciones de varias clases (entre una lancha y un helicóptero y entre los clásicos automóviles, todas bien aparatosas y explosivas), numerosos combates de artes marciales y un porrón de disparos. Efectivamente, es la entrega en la que la violencia anda más a sus anchas, incluida una escena bastante intensa en la que se supone que la palma uno de los personajes principales. Aunque entre los ingredientes más llamativos está la aparición del hijo de Maka, de unos cinco años de edad y al que le ocurren toda clase de judiadas, sobre todo cuando queda colgado por una pierna desde lo alto de un edificio (recuerda bastante a aquellos vídeos caseros que se pusieron tan de moda hace años, en los que siempre salían niños asiáticos dándose yoyas tremebundas). Y es que ya sabemos cómo son en esa parte del planeta con esto de los "stunts", se dejan la piel en lograr lo más espectacular de lo más espectacular y muchas veces terminan en el hospital. Ese es el caso de "Mad Mission 4". En las tomas falsas del final -algo muy Jackie Chan- podremos ver alguna que otra mega-leche no deseada por parte de actores y dobles. Sin embargo, el esfuerzo bien valió la pena porque... sí, la verdad es que tanta acción logra dotar al film de un ritmo constante y adrenalinítico que no desciende casi ni un segundo. Me la puse a ver pensando que me aburriría, que no tendría el efecto en mi que tuvo cuando la consumí de chaval (que me fascinó), pero afortunadamente puedo decirles que no fue así, me entretuvo y me hizo sonreír en más de una ocasión. Casi siempre gracias a su humor voluntario, pero también a causa de unos efectos especiales algo chungueros (sobre todo cuando Karl Maka se convierte en superhombre), las típicas interpretaciones desfasadas de los asiáticos, especialmente cuando hacen comedia (efecto que salpica a los actores occidentales, de ahí que las actuaciones de estos en productos de la tierra sean tan extrañas) y con, probablemente, el mejor gag de toda la película: El malo maloso no es otro que Ronald Lacey, retomando sin disimulo alguno el papel que le hizo inmortal, el del mayor "Arnold Toht" de "En busca del arca perdida". Va vestido igual e incluso luce la quemadura en la palma de la mano que se hizo en la peli de Spielberg al intentar agarrar un medallón al rojo vivo, cosa esta de la que no escarmentó, porque en "Nunca se muere dos veces" comete el mismo error. ¡¡Juas!!.
Un último detalle curioso. Fíjense en la caratula de la edición española de vídeo aquí expuesta y nótese que en toda ella, especialmente la parte trasera, no asoma la faz ninguno de sus protagonistas que son, obviamente, asiáticos. Todas las caras visibles son occidentales, incluida una rubia que en la peli tiene un papel minúsculo. Imagino que los distribuidores querrían ocultar la nacionalidad del producto, ya que en aquella época las películas llegadas de esa parte del mundo no tenían tanto prestigio como hoy. Dicha estratagema adopta un tono bizarro cuando hablamos del tipo ilustrado y de Ronlad Lacey. Sí, el actorcillo parece asiático, pero no lo era... aún así, su rostro resultaba lo suficientemente popular como para pasar la censura (incluso una de las imágenes, la del muchacho rodeado de llamas, retrotrae a la escena del medallón de "En busca del arca perdida", por si alguien pica). No dejan de sorprender la de marcianadas que provoca esta caratula, nuestros lectores más asiduos recordarán dos de las que hablé largo y tendido en nuestra apreciada -e imitada- sección dedicada al caratuleo chungo, ESTA y ESTA.
Total, que antes de afirmar que el cuarto "Mad Mission" es el mejor de la saga, debería revisar la primera y agenciarme la quinta, pero algo me dice, viendo lo bien que lo pasé, que no cambiaría de opinión. Especialmente recomendada a fans del cine asiático y peña con ganas de experimentar un buen rato sin mayores complicaciones.

Gracias al amigo Enorm por el ripeo del Beta.

lunes, 31 de octubre de 2011

EL DRAGÓN ATACA

EL DRAGÓN ATACA, posiblemente sea la película perteneciente al "Brucexplotation" más enloquecida, demencial y delirante de cuantas pueblan tan entrañable sub-género, pero quizás sea también la menos soportable y pestiño de todas ellas. Y lo que está claro, es que en cuanto a coreografías y escenas de acción, es la peor.
Pero es que la cosa es rara de pelotas:
Bruce Lee, ha muerto. En consecuencia va a parar a un "Más Allá" capitaneado por un rey sátiro, que le recibe de muy malas maneras.
En su afán por volver al mundo de los vivos, se las tendrá que ver con una mafia compuesta por (agarrensé los cojones porque se les van a caer al suelo) El Padrino, El Exorcista, Drácula, Enmanuelle, James Bond y Clint Eastwood. Cada uno en diferentes momentos, se las tendrá que ver con Bruce Lee. Pero este no está solo; tiene como aliados a Popeye y al pequeño saltamontes ( O sea, Kung-Fu).
Nada en esta puñetera película, protagonizada por Bruce Leong, el clon de Bruce Lee que menos se le parece (no se parece absolutamente en nada), tiene coherencia o razón de ser. Unos diálogos que parecen confeccionados por un ente minusvalido de otra dimensión, y unas idas y venidas de ritmo, que convierten esta película en algo muy curioso, pero para nada aconsejable. Aburre hasta al mas curtido.
Obviamente, el unico interés de esta película, radica en el festival de villanos y/o aliados de Bruce Lee, que en cuanto aparecen en escena, el espectador se pregunta ¿Por qué? y no encuentra explicación, porque no la hay. Así, uno de los villanos es Clint Eastwood, pero el Clint Eastwood de LA MUERTE TENIA UN PRECIO. Es decir, un chino ataviado con sombrero de Cowboy, poncho y barbas largísimas, que , vale, te hace soltar alguna que otra risilla.
Bond, es un occidental vestido de traje, con pelo rizado, que está mas cerca de George Lazemby que de Sean Connery. Insípido y absurdo.
Enmanuelle, una tia occidental, que nos muestra todo su cuerpo, pero que tampoco se parece a Silvia Kristel, ni a ninguna de las actrices que la interpretaron.
Drácula, es un chino disfrazado de Drácula.
Y lo mejor, El padrino y el Exorcista. El primero, es un chino normal y corriente, vestido de los años setenta, que sabes que es el padrino, porque así lo llaman en la película, y porque suena el soundtrack de la película, pero vamos, un chino como cualquier otro. Y el exorcista, lo mísmo; un puto chino disfrazado de cura. Pero lo gracioso es, que estos dos personajes, hacen Kung Fu con soltura, siendo dignos rivales de Bruce Lee. ¿Cómo coño van a hacer Kung Fu el padrino y el exorcista? No me digan que no es una locura digna de una mente enferma...
Por otro lado, Popeye, que también hace algo de Kung Fu, y el pequeño saltamontes, si que hacen que te descojones cuando hacen acto de presencia. Un puto Chino disfrazado de Popeye, no se ve todos los días.
También sale un esqueleto que habla y un montón de momias que hacen Kung - Fu, y unas cuantas chinas, enseñando unas tetas poco apetitosas, en su afán de zumbarse, aunque sea pagando, a Bruce Lee.
Por lo demás, un desastre, tanto técnico cómo artistico, en la película de Kung Fu, en la que menos Kung Fu se hace. Desde luego, se ha ganado, por méritos propios, un lugar de honor en la lista de peores películas de la historia. De castigo.
Firma la película Lo Ke, también conocido como Kie Law, o como Joe Law, también como Ke Lo, y como Chi Luo, y como Tzu Lo. La madre que lo parió.
El título internacional, es bien reconocible por los más entendidos. THE DRAGON LIVES AGAIN.

martes, 25 de enero de 2011

OPERACIÓN MANTIS (EL EXTERMINIO DEL MACHO)

La etapa más decadente de Paul Naschy tiene como cenit esta película. El actor y director se apuntó al “spoof”, creyéndose percusor del género en España, cuando ya lo habían hecho, sin mucho éxito artístico, Mariano Ozores y Manuel Summers, por lo que el hostión fue considerable. En co-producción con Japón (ya saben, Masurao Takeda) como venía siendo habitual en esa época, para esta comedia se le concedió a Naschy el mayor presupuesto que había manejado nunca. No se recuperó nada. Y claro, la culpa nunca fue suya, fue del co-guionista Joaquin Oristell y de que la película era demasiado sofisticada y adelantada a su tiempo, no como las de Mariano Ozores que demandaba el público. Que poquita vergüenza tenías Jacinto.
La única verdad, es que la película da absoluta vergüenza ajena, por todo en general, y por Paul Naschy en particular. Si no eres cómico no te metas a hacer monerías, porque harás el ridículo. Y él lo hace de todas las formas posibles, sirviéndose para ello de los mas variopintos disfraces. Verle de punk cantando y "subnormaleando" es de antología, pero en plan negativo… da mucha penita.
Tras el asesinato de una influyente mujer, una organización feminista llamada “Matriarka” planea el exterminio del macho, dejando solo 200 tipos para la perpetuación de la especie. Tres súper espías son enviados para solucionar el tema.
La saga que intenta parodiar Paul Naschy es la de James Bond. No se puede ser menos acertado. Desde los años 60, se han hecho parodias de Bond. A mediados de los 80 ¿quién quería ver otra? Y menos en manos de Paul Naschy, que si, que con el terror se ganaría a posteriori cierto prestigio, pero en comedia… 
hay que ser un tipo con mucha confianza en sí mismo para sostener el peso cómico de un largometraje entero… y también en la película, puesto que al finalizar prometían una secuela. Como si no hubiéramos tenido suficiente.
Si el descalabro funciona en algún sentido, es en su patetismo. Es tan triste ver gags pretendidamente graciosos, y buenos actores cómicos sin atinar, que al final te tienes que reír. Siendo la peli mas difícil de conseguir de Paul Naschy (con permiso de "Las noches del hombre lobo", que no se sabe ni si existe) la convierte en una joyita, rareza y curiosidad.
Dirigida y co-escrita por el propio Naschy, además de intentar hacerse el gracioso interpretando a un Rasputín que te vende caramelos a ritmo de chascarrillo (“¡Que cosas tiene mi Zarina!” como guiño al “¡Que cosas tiene mi novio¡”, una popular coletilla ochentera), tenemos en el reparto a la inevitable Julia Sali, José Sazatornil “Saza”, que protagoniza una escenita junto a una araña de plástico totalmente inmóvil, de lo peorcito que he visto en mi vida, José Luis López Vázquez, Antonio Gamero, Freda Lorente, José Riesgo, Fernando Bilbao…
La verdad es que el despropósito es tal, que siendo la peli mas cara que realizó Paul Naschy, parece la más barata, y es que me da a mi que el presupuesto se fue en pagar a todos estos actores, a quienes, dicho sea de paso, se ve en un estado de gracia menor y muy poquito entusiasmados.

sábado, 11 de junio de 2022

CONDORMAN

No puedo evitar sentir cierto regocijo cada vez que me enfrento al lado más exploitation de la todopoderosa Disney. De cuando intentaba apuntarse a -sacar tajada de- la moda del momento. Procedió así con el "boom" de "La guerra de las galaxias", dando como resultado "El abismo negro". Y lo mismo ocurrió cuando el "Superman" de Richard Donner lo petó. En este caso hablamos de "Condorman", película que, siendo un ilusionado infante, fui a ver al cine con algún familiar. Tan obsesionado estaba, que llegué a crear mi propia mini-explotación en formato tebeo cutre titulada "Halcon Man". O tal vez  intentase plasmar en viñetas aquello que la película, por desgracia, no supo darme. O no quiso. Ni a mi, ni al 99% de los chavales del planeta que la vieron. De ahí, probablemente, el sonado fracaso y posterior ausencia de esa secuela que Disney había planeado. Si lo miramos bien, también "El abismo negro" fue un batacazo gordo. Supongo que la compañía del ratón de voz aflautada no tardaría mucho en entender que lo suyo quedaba lejos del oportunismo cinematográfico (en su vertiente de imagen real, se entiende)
El problema de "Condorman" es que, así a lo lejos, se vende como una de super-héroes. Cosa que queda acrecentada con los fabulosos créditos iniciales, donde una versión genialmente animada del personaje sobrevuela París. Ayudan el tema musical -cortesía de Henry Mancini- a base de coros esputando el nombre del héroe y esas tipografrías tan descaradamente Supermanianas. Pero no. De super-héroes poco. En realidad "Condorman" es una peli de espías. O una parodia amable del género y, muy concretamente, James Bond, incluidos villanos tremendos y carismáticos, escenarios internacionales y toda la retahíla de chucherías high-tech. Claro, así no mola. Salí del cine brutalmente decepcionado.
"Condorman" cuenta la historia de un dibujante de cómics de super-héroes que, de rebote y por culpa de un amigo afiliado a la CIA, termina liado en tejemanejes espiosos. Le motiva el amor hacia una tipa y vivir aventuras para plasmar luego en viñetas. Llegado el momento, adoptará la identidad de su héroe alado y se enfrentará a los malos. Todo ello en un tono de comedia bastante comedida. Escasa en estridencias y exageraciones. Hay violencia, y los esbirros mueren, pero sin recrearse. Al fin y al cabo era la Disney company.
¿Qué quieren que les diga, carayo? Vista hoy, inevitablemente, despierta en mi cierta ternura. Está más o menos maja. Agradable. Tonta. Se puede ver. Pero, engaños aparte, "Condorman" queda muy lejos de ser memorable. Casi casi les aconsejaría que se limitaran a la escena inicial de créditos. Es lo mejor de todo el pitote.
El reparto luce sabroso y colorido. Michael Crawford da vida al dibujante y su vertiente heróica. Había currado junto a nada menos que Barbara Streisand en "Hello, Dolly!" y luego se haría muy popular protagonizando la comedia televisiva "Some Mothers Do 'Ave 'Em" (aquí conocida en la caja tonta catalana como "N'hi ha que neixen estrellats" y que disfruté a partir de su -tardía- emisión en el sagrado año 1985) La gloria le llegaría cuando fue fichado para poner voz y presencia al primer "Fantasma de la ópera" de Andrew Lloyd Webber. Inevitablemente, por apariencia, pelo rizado y tema super-heróico, recuerda al William Katt de "El gran héroe americano". Le acompañan Oliver Reed en plan super-villano. Barbara Carrera en plan chica guapa y misteriosa (irónicamente, dos años después haría un papel parecido en "Nunca digas nunca jamás", el regreso de Sean Connery al personaje que le hizo célebre) Y James Hampton como el amigo gordito y gracioso. Fue el padre hombre-lobo de Michael J. Fox en "Teen Wolf".
"Condorman" se supone basada en una novela titulada "The Game of X", pero de un modo tan asá que, directamente, en los créditos usan la palabra "sugerida". El dire, Charles Jarrott, es uno de esos artesanos incansables que tiene de todo. Para la misma Disney hizo también "El último vuelo del arca de Noé". Y luego un montón más de cosas entre las que, honestamente, no localizo nada que merezca la pena ser mentado.
Como apunte curioso, destacar la aparición de "Condorman" en el reciente corto "Pequeño Gran Buzz", perteneciente a los "Toy Story Cartoons".  Pal caso, da vida a un juguete con el que ningún niño quiere jugar. Cruel, certero, gracioso.

viernes, 30 de diciembre de 2011

THE ARTIST

Desde luego, y aunque los críticos se rompan las vestiduras, el hecho de hacer una película muda imitando todos los aspectos del cine mudo, puede hacernos gracias, pero no es ni original ni novedoso; el cine amateur rodado en súper 8, tira de este rollo cada dos por tres (de hecho, uno de mis pocos cortos en súper 8 imita el cine mudo) y recordemos que Mel Brooks ya hizo lo mismo, aunque en color en LA ULTIMA LOCURA.
Es más, el hacer en estos tiempos que corren una película muda, es un snobismo de tres pares de cojones, así que en un principio, THE ARTIST, no era santo de mi devoción. Ahora, cuatro factores han sido decisivos a la hora de enfrentarme a ella; el trailer, me dejó boquiabierto. Un trailer tremendamente efectivo; El hecho de que la gente, tras verla, sale de la sala emocionada, e incluso bailando; y por ultimo, la autoría del director Michel Hazanavicius, responsable de dos “Explotations” bastante infectas de las pelis de James Bond facturadas en el nuevo milenio, que pasaron por nuestras salas con más pena que gloria: OSS 117: EL CAIRO, NIDO DE ESPÍAS y OSS 117: PERDIDO EN RIO. Con semejante curriculum, y a pesar de que esta película es carne de “gafapastosos” que no saben del reciente pasado del director, ni seguramente de cine mudo, me decidí a verla. Y efectivamente, es una pasada de peli. Pero ¡ojo!, no es una obra maestra como hay quien afirma en la prensa. Es una película muy bonita, muy entretenida y que destila un amor por el cine (¡¡Americano!! No confundirse…), que es el que ha hecho que me caiga tan simpática.
Favorita para las nominaciones en la carrera de los Oscar, no es ni de lejos un peliculón mítico y memorable, pero visto lo visto es de lo mejor que este año ha ofrecido la cartelera, pero, aunque bonita, no es para tanto. Pero es que la gente no está acostumbrada a ver cine, y cuando sale algo majo, pues ale, a fliparlo en colorines.
Ahora bien, huelga decir que sin ser fan del cine mudo, si que lo soy de Harold Lloyd (como Jackie Chan) y estoy acostumbrado a ver cine mudo, por culpa del de las gafitas y la mano de goma, EL HOMBRE MOSCA, ¡AY QUE ME CAIGO! y otras tantas.
Vamos con la peli.
George Valentin, es una estrella de cine mudo (que curiosamente, es estrella en películas de género), portador de un desmesurado ego y una gran fortuna, que conoce a una chica aspirante a actriz llamada Peppy Miller, a la cual, por simpatía, abre camino en la industria cinematográfica. Con la llegada del cine sonoro, aumenta la popularidad de la chica, mientras que, lógicamente, desciende la de Valentin, con lo que, es despedido del estudio para el que trabaja. Este, en un alarde de megalomanía y sin tomarse demasiado en serio el cine sonoro, gasta toda su fortuna en una súper producción muda, que obviamente, con el sonoro ya impuesto, le deja en la ruina. El resto… sería contar el desenlace.
Aunque procedente de Francia, la película está rodada en inglés (pero no oímos los diálogos ¡Ja!) y cuenta con mogollón de estrellas americanas en su reparto, como puedan ser Penelope Anne Miller, James Cromwell, John Goodman o Malcolm McDowell.
Bien, una historia sencillita, que gracias al buen hacer de Hazanavicius y la honestidad que desprende el film desde un principio (simplemente un homenaje al cine mudo), engancha, cautiva y se deja disfrutar durante todo el metraje. Pero el éxito de la película, no radica en su propuesta, si no en la presencia de Jean Dujardin, al que hemos visto haciendo de LUCKY LUKE y en las dos entregas de OSS117, enorme (por tamaño) actor gabacho que para la ocasión se deja de dar ostias y pegar tiros, y se le caracteriza con un look absolutamente deudor de los galanes del cine mudo, se antoja lo mejor de la película con su desmesurada interpretación. Desde luego, el personaje se presta a la desmesura.
Por lo demás, lo agradable de la película, lo sencillito del argumento y, por raro que parezca teniendo en cuenta el tipo de público para el que es reclamo, su falta de pretensiones, hacen el resto.
Muy maja.

sábado, 3 de septiembre de 2022

OJOS TENEBROSOS

Lana Wood era hermana de Natalie Wood y quería ser actriz. Pero, claro, con una competencia en la familia de semejante porte, la cosa estaba complicada. Así, decidió aceptar la propuesta de "Playboy" para posar en pelotas. Y podemos dar gracias al cielo porque sus encantos eran... ¿Cómo decirlo? fascinantes. Gastaba un par de aldabas, con unos pezones tamaño galleta María, que curan todas las enfermedades. Y le fue bien. Los capitostes de la saga "James Bond" se la debieron pelar tan a gusto con sus fotos, que decidieron ficharla para lucir tremendo escote junto a Sean Connery en "Diamantes para la eternidad". A pesar del subidón, en realidad Lana nunca logró las atenciones de las que gozó Natalie. De hecho, hace un escaso año era entrevistada por un periódico español para hablar de... ¿su lustrosa carrera? No, del prematuro fallecimiento de su hermana, sobre lo que incluso ha escrito un libro. Vamos, que vive un poco de ella, le guste o no. Y viendo "Ojos Tenebrosos", tampoco sorprende. La chica quedó atrapada de por vida en la caja tonta y/o los subproductos donde se explotaba su belleza. Es decir, sus dos enormes ubres. Cierto que cuando se rodó "Ojos Tenebrosos" Lana ya no era una jovencita. Los apéndices mamarios le cuelgan más que otra cosa, pero, ¡da igual! siguen siendo deliciosamente comestibles. Pal caso, da vida a una maruja atormentada porque su marido no se la folla. Así de claro. Va tan y tan cachonda, que comienza a ver cómo Sandokan se cuela en su dormitorio y le quita las penas. Cuando el marido coge consciencia de sus obligaciones maritales, y decide llacer con su esposa, Sandokan se cabrea y comienza a joder la marrana.
Evidentemente al fantasma follador le da vida Kabir Bedi. Otros rostros populares del reparto son Britt Ekland y John Carradine interpretando al religioso que aclara todo el movidón. Dirige y co-guioniza James Polakof, responsable de esa legendaria -por los motivos equivocados- "Swim Team" bautizada poco afortunadamente en las Hispanias como "Desmadre a la americana 2" (comentada a fondo por Víctor en su libro "Screwballs: 101 Comedias Sexuales") También es responsable de otra comedia que tal vez les suene, "Las chicas del valle". Y luego, poco más.
Bromas, chascarrillos y datos curiosos a un lado, no hay mucho que rascar en "Ojos Tenebrosos". Es un coñazo y de los gordos. Nos quedamos pues con las tetas de Lana Wood, una única escena truculenta con una decapitación por guillotina y el final más o menos delirante, situado en el sótano familiar convertido para la ocasión en el mismísimo infierno. Es aquí cuando el personaje de Britt Ekland fallece pasto de las llamas. Que en los créditos finales se haga un tributo a Odile Astie, doble de Ekland, y que su última película oficial sea la reseñada, nos invita a pensar mal. Astie falleció en 1980, sí, pero "Ojos Tenebrosos" fue rodada en 1978 -aunque no estrenada hasta cuatro años después- ergo, la "stunt" no palmó durante el rodaje. Me alegro, hombre.

martes, 16 de agosto de 2011

BIGGLES, EL VIAJERO DEL TIEMPO

Es evidente que con esta película los ingleses intentaban comerse una porción de tarta Hollywoodiense. Estamos en plenos años ochenta, y el cine espectáculo de efectos especiales y aventuras mil triunfa más que nunca. Los habitantes de las islas británicas, hartos de su cine gris y anti-popular, decidieron tirar la casa por la ventana juntándose con yankis e invirtiendo mucha guita en un film modernísimo, repleto de acción y diversión para todos los públicos que fuera la respuesta patria a "Indiana Jones". ¿Y para qué tomarse la molestia de inventarse un personaje nuevo, disponiendo ya de todo un héroe de novela local como era el mentado Biggles (apodo de "James Bigglesworth")?, piloto de guerra creado por el escritor W.E.Johns durante los años 30, destinado a lectura juvenil (y parodiado por Monty Python en su serie de tv). Naturalmente, el plan era modernizarlo para el público de los años 80, así que situamos la acción principal en el presente, concretamente en Nueva York. Un agente de publicidad, con un remalazo a Mark "Luke Skywalker" Hamill, se convierte por azar (nunca nos explican ni la razón, ni el cómo) en viajero del tiempo, regresando al año 1917 y ayudando a Biggles en su batlla contra los alemanes. Así la historia se desarrollará entre ambas épocas y con un mismo fin, destruir una nueva y poderosa arma sónica que los germanos tienen muchas ganas de utilizar. Todo ello aderezado con unos títulos de crédito horripilantes en plan rayitos, letras de neón y tecno-pop horterísimo y en general una banda sonora repleta de canciones muy de la década, bastante indigestas.
Según me consta, el elemento ciencia ficción fue algo impuesto por la peli para adaptarse a las nuevas tendencias, es decir, que en las novelas originales nunca hubo nada de eso. Y es evidente que la intención era crear una franquicia, un nuevo "James Bond", y así lo vendieron en su época, pero el estrepitoso fracaso de la empresa a todos los niveles, jorobó el plan. Recuerdo perfectamente el momento. Como era lo habitual en mi, me obsesioné con aquella película y aquel personaje... bastante antes del estreno. Me moría de ganas de llevarme otro "Indiana Jones" al buche. Sin embargo, no pregunten por qué, cuando finalmente llegó a nuestras carteleras, perdí todo interés y no fui a verla. De hecho, y es algo que no deja de ser gracioso, jamás la vi, ni en video. Ayer, 15 de Agosto del 2011 fue mi "primera vez".
Y bueno, no está ni tan mal. Se nota algo envejecida, pero resulta un entretenimiento bastante aceptable. Llegados al minuto 45 (que es cuando comienzo a cansarme de todas las pelis que consumo), tienen el acierto de dar un nuevo giro emocionante a la trama que logra reengancharte. Eso sí, el desenlace es de lo más deslucido... y el final-final tópico (la pareja prota ¡¡se casa!!) y ridículo.
Por ahí pulula el gran Peter Cushing en lo que fue su última interpretación. Se los come a todos con patatas y té.
El director, John Hough, tiene en su curriculum títulos tan emblemáticos como "La leyenda de la mansión del infierno", "Drácula y las mellizas", "La montaña embrujada", "Objetivo: Patton", "El triunfo de un hombre llamado caballo" y "Escóndete y tiembla".
AH!!, naturalmente, tratándose de Inglaterra y los 80, no pueden faltar punks... punks, neogóticos y nuevos románticos que, ejem, escuchan a "Motley Crue". Pero por una vez no son malos, al contrario, ayudan a Biggles y su amigo en el tiempo a escapar de las redes de la policía. Simpática escena.
En definitiva, una película agradable.

miércoles, 18 de enero de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (8): LA SAGA -CASI- FALSA DEL "EXTERMINADOR"

Es un tema sobre el que ya he dado la chapa unas cuantas veces, pero si me lo permiten, la daré al menos una vez más: De películas reales de "El Exterminador" solo hubieron dos. El resto, todo mentira. Hasta ahora este era un rollo que me limitaba a soltar letra mediante, pero hoy he decidido aplicarme eso de "más vale una imagen que mil palabras"....



Películas como "Exterminador 2" las hubo, las hay y las habrá. Con todo lo "divertida" o entrañable que pueda ser, "Exterminador 2" no tiene nada de especial. Sin embargo, películas como "El Exterminador" las hubo... pero ni las hay, ni las habrá. Es imposible. Primero porque surgió en plena fiebre del cine de justicieros (moda esta situada en un espacio y tiempo socialmente muy específicos) y segundo, porque gasta una mala hostia que hoy ningún productor se atrevería a llevar a la pantalla. "El Exterminador" es una joya absoluta en su especie, un film super-políticamente incorrecto y con una violencia enfermiza y retorcida que, de hacerse actualmente, sería suavizada con los típicos excesos estilísticos o, peor aún, tics referenciales que todo lo estropean. Si hoy se hiciera un film como este clásico de James Glickenhaus, se vendería tal que "Una peli de justicieros como las de antes, ultra-violenta y políticamente incorrecta" y se usaría "El Extermindaor" como referente. Sí, vale, está gracioso ver las imitaciones/homenajes y regodearse en ella/os... pero nada puede compararse a lo auténtico. "El Exterminador" era auténtica, era honesta en todos los sentidos, incluso los malos. Una explotación descarada de la saga "Death Wish" sin un referente previo al que imitar en cuanto a su truculencia y sordidez. Este film es así, porque así se hacían en la época. Secuencias tan brutales como la lenta decapitación de un soldado yankee en el Vietnam (confeccionada por el fallecido Stan Winston quien, avergonzado, según donde solía ocultar su implicación en esta peli), el gangster en la trituradora, la puta quemada -¿y violada?- con un soldador o el político pederasta que recibe un disparo en la entrepierna, no eran vistosas por sus efectos especiales o su espectacularidad (bueno, salvo la de Winston!!!), eran vistosas por su sencillez, su radicalidad y su increíble mala hostia. Eso, hoy día, está muerto. Por ese motivo, "El Exterminador" es un clásico en su especie (y por eso, la segunda no lo es).



Nunca hubo un "Exterminador 3" porque la segunda parte -a diferencia de la primera- fue un fracaso en todos los sentidos. De hecho, su director nunca volvió a situarse tras una cámara... no al menos en esas funciones. Sin embargo, varios años después, a algun (o algunos) distribuidor Español se le ocurrió la absurda idea de pillar dos películas protagonizadas por Robert Ginty, es decir, el rostro/cuerpo del exterminador real, y lanzarlas al mercado como secuelas de aquella. De hecho, salió primero la cuarta, seguida de la tercera.
En realidad, "El Exterminador 3" se titulaba "The Bounty Hunter" y se hizo el año 1990. Ginty interpreta a un cazarecompensas en busca de su víctima. Curiosamente, él era también director (faceta esta que explotó mucho y bien en la televisión hasta su triste fallecimiento). Yo la vi de chaval y la recuerdo insoportable (tendría que repetir ahora a ver qué tal). "Exterminador 4" en realidad se titula "Out on bail" y está fechada un año antes que la anterior. Aquí Ginty interpreta a un tipo que es confundido por un criminal y puteado por la policía de un pueblo. El director no es otro que el veterano y reputado Gordon Hessler, en cuyo curriculum encontramos títulos como "La caja oblonga", "El viaje fantástico de Simbad" o "Indestructible: ruega por tu muerte", entre otros muchos. También la vi de chaval y, bueno, me pareció mejor que la supuesta tercera parte... pero no por ello menos mediocre.
Lo más curioso del caso es que, aún hoy, todavía hay gente que cree que estas secuelas bastardas eran legímitas.




No hubo "Exterminador 5" o "Exterminador 6", pero sí intentos de colarnos spin-offs igual de falsos. Probablemente el más descarado sea "Misión Comando" ("Gold Raiders"), producción del año 1983 (es decir, un año anterior a "Exterminador 2") entre Inglaterra y Tailandia y que, tanto en España como en Alemania, mostraba un slogan nada sutil: "El Exterminador ha regresado".
Menos descarada, pero tampoco coja, era "White Fire", hoy día un auténtico clásico del "trash" más descerebrado en cuya portada se lee alto y claro: "EXTERMINACIÓN es el tributo de los ricos". No hace falta decir más, ¿no?.
Y es que igual que Sean Connery con "James Bond" o Christopher Reeve con "Superman", Robert Ginty siempre fue, es y será "El Exterminador". Era la peli que le representaba y la que le inmortalizó, como bien demuestra la carátula de otro de sus films, "Vietnam, Texas". Mientras que bajo el nombre del co-protagonista asático, Haing S. Ngor, leemos un título de prestigio, "Los gritos del silencio", bajo el de Ginty leemos, como no, "El Exterminador". ¡Con dos cojones!.
Para ir terminando ya, y a modo de fricosismo, permítanme colar aquí un subproducto italiano dirigido por Sergio Martino, "Los halcones del esfalto" -en realidad su anti-clásico del horror "Torso, violencia carnal" en una edición pirata y engañosa- cuya carátula (cuanto menos en lo referente a esta edición de "American Home Video") muestra una imagen de lo más reconocible y chanante... y no nos extraña, porque si algo tenía de bueno "El Exterminador" era su increíble, fascinante, macarra e incluso inquietante portada.


Dicho esto, espero no tener que volver a repetirlo, porque ya serán unas cuantas veces las que he intentado hacer saber a los cuatro vientos que de "Exterminadores" solo hay dos, y que lo demás es mentira.