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miércoles, 16 de agosto de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "BLUES BROTHERS 2000"

La cabeza se la tenían que haber cortado a John Landis solo por esta película. Una secuela de "Granujas a todo ritmo" en plenos años 90, que no solo no interesaba a nadie, sino que además era la aberración fílmica del siglo. Con un niño repelente, John Goodman en vez de John Belushi (ya puestos, que lo hubiera hecho James) y un negro; Don Cheadle.
Gente más jóven fan de la primera parte, creen que esta segunda no existe... para dejar testimonio de que sí, aquí les dejo sus fotocromos.












lunes, 15 de febrero de 2016

C.H.U.D.

Un fotógrafo descubre un buen día, a través de una serie de vagabundos que moran en las cloacas, que en estas habitan una serie de monstruos  -se refieren a ellos siempre en plural, aunque el espectador siempre vea solo uno- que, hablando en plata, se están comiendo a la gente. Tras descubrir esto, el fotógrafo junto con uno de los vagabundos y la policía, se pone a investigar a ver que es lo que demonios pasa, y se descubre que estos monstruos son generados por la basura y los residuos tóxicos. Y mientras va ocurriendo todo esto, los protagonistas hablan y hablan, y hablan, y hablan…
Un pequeño clásico de los vídeo clubes y un pequeño éxito de los mismos, al menos en los USA, dónde tras su pequeño estreno en pocas salas –y distribuida por New World- llegó a generar un pastizal en formato domestico. Tampoco fue discreto su paso por los estantes de los video clubes españoles, donde llamaba poderosamente la atención el monstruito protagonista, sin duda mucho más chanante en la carátula del vídeo que en la propia película.
“C.H.U.D.” vendrían a ser las siglas de  “Canibalistic Humanoid Underground Dweller” (¿A que mola?) o lo que vendría a ser lo mismo, “Humanoide canibalista que habita en el subsuelo”. Y aunque luego en la propia película se daría otra definición de las siglas  (“Contamination Hazard Urban Disposal” que vendría a ser algo así como “Contaminación peligrosa por basura urbana”), en la versión española estas siglas dieron lugar al cachondo subtítulo de “Caníbales Humanoides Ululantes Demoníacos”. Y la verdad es que de cachonda la película no tiene nada. Es más, se antoja seria, muy seria. Lo que sería una cosa a tener en cuenta de no ser porque la película entera, pese al interesante punto de partida, es un autentico rollazo en el que se escasea en todo lo referente al monstruito y los asesinatos, en pro de una larga investigación por parte de los personajes principales que deriva en conversaciones eternas que merman el resultado final de la película. Ergo, aún resultando simpática en su conjunto, la verdad es que es un bodrio. Pero el aburrimiento es su talón de Aquiles porque lo cierto es que no es una película que esté en absoluto mal realizada, ni tiene ningún tipo de estridencia voluntaria o involuntaria. Vamos, que se deja ver, que es una película muy digna…. Pero taaaaaan aburrida….Eso no fue óbice para que un año después de su concepción, se presentara a todo tipo de festivales de cine fantástico ganando el gran premio en el, antaño, mítico festival de cine fantástico de Avoriaz.
Así mismo, se puede destacar un reparto plagado, sino de fulgurantes estrellas, si de personalidades que luego tendrían su peso en el cine mainstream, caso este el de John Goodman, que aparece un momentín interpretando a un policía un tanto desagradable. Asi mismo, uno de los papeles principales, el del vagabundo, tenía que haber sido interpretado por un Robert Englund en ciernes, que rechazó el papel a favor de otra cosilla que le había salido a la vez; tenía que interpretar a un tal Freddy Krueger en una película de Wes Craven. Se decidió por el tal Krueguer cediendo el papel a su amigo Daniel Stern cuyo momento de mayor gloria fue cuando tuvo papeles destacados en “Hanna y sus Hermanas” o “Cowboys de ciudad” además de aparecer en “Leviathan, el demonio del abismo”, posteriormente. También tenemos a un jovencito John Heard al que hemos visto en  cosas como “Jo ¡Que noche!” o “Gladiator”, secundando al otro jovenzuelo. Pero la nota exótica se da cuando, después de “C.H.U.D.” ambos actores – Heard y Stern- aparecieron juntos en las películas “Un lugar llamado Milagro” y “Solo en casa” ¡Que maldita coincidencia! ¡Ambos salen de “C.H.U.D”!
Por otro lado, se dice por ahí, que el guión original de la película, firmado oficialmente por Parne Hall  era tan desastroso, que ante la disconformidad de Daniel Stern ante una puta mierda como aquella, se le invitó a reescribirlo. Así  que eso hizo en compañía de Christopher Curry, añadiendo y quitando cosas a su antojo, y dejando la película un poco mas niquelada. Aún así, y a saber por qué, ambos decidieron no salir acreditados en la película, y ceder la autoría al guionista original. Total, “C.H.U.D.” no deja de ser una mierdecilla…
En cuanto a la dirección, esta recae en manos de un correcto Douglas Cheek, que aunque nunca más volvió a dirigir una película, al menos se ha ganado la vida honradamente como editor de película y telefilmes de la más variada índole.
Para finalizar, decir que, como la película fue un éxito en resumidas cuentas, cuatro años después generó una secuela “C.H.U.D.2: Bud the CHUD” que si me da el punto, lo mismo me veo un día de estos y la “Revieweo” por aquí.

sábado, 31 de agosto de 2024

EL GRAN SALTO

Ando leyendo un libro sobre el cine de Joel y Ethan Coen, escrito por Ian Nathan, que le da mil patadas a aquella cosa pretenciosa editada en su día bajo el funesto sello "Cátedra". Consecuentemente, me ha dado por revisar algunas de sus películas. Hurgando, me topé con "La balada de Buster Scruggs" y aluciné pepinillos al comprobar que seguía siendo inédita para mis cansados ojos. Lo solucioné esa misma noche y, créanme, disfruté como un cochinillo. Muy buena, muy sorprendente e imprevisible. Se nota que "Netflix", sedienta por contar en sus filas con cineastas de prestigio, dio un cheque en blanco a los hermanos para que hiciesen lo que les saliera del coño. Y joder si lo aprovecharon.
No era la primera vez que la gentuza de los dineros confiaba plenamente en ellos. Ocurrió ya en los noventa, cuando, estando ambos de moda, el mega productor de "actioners" tan míticos como "Commando", "Arma Letal" o "Jungla de cristal", Joel Silver, les apadrinó para que dieran su (gran) salto al cine más "comercial". Y el proyecto elegido nos retrotrae a otra historia de la que ya he hablado antes, la fascinante amistad humana y colaborativa de los Coen con Sam Raimi.
Según el libro de Ian Nathan, esas supuestas deudas de "Arizona Baby" con "Posesión Infernal", a las que aludía en mi reseña, no son delirios de un anormal -que diría Ze-. Existen. Motivado por el éxito de su debut, Raimi se instaló un tiempo en Los Ángeles, a la búsqueda de fama y fortuna. En eso que los Coen pasaron por allí, esperando dar con un distribuidor para la entonces recién terminada "Sangre Fácil". Decidieron acampar en el cuchitril de su amigo y, por aquello de combatir el aburrimiento, juntos y revueltos se sentaban frente a la máquina de escribir, pariendo de este modo un guion a pachas. Uno basado, hasta cierto punto, en la misma aventura angelina de Raimi. El paletillo "de pueblo" que va a la gran ciudad en busca de una oportunidad. Con este metido en el ajo, les salio una cosa muy ambiciosa, difícil de producir en aquel momento, siendo novatillos desconocidos. Pero ahí quedó, en el congelador, a la espera de que algún día alguien soltara el montante. Por supuesto, estamos hablando de la futura "El gran salto", título españolo algo absurdo para "The Hudsucker Proxy" y "Hudsucker" era un gag recurrente en el universo Coenraiminiano. Lo habíamos oído en la mentada "Arizona Baby" y también en "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas)" cuyo libreto, les recuerdo, iba igualmente firmado a seis manos por los chavales.
Es un dato bien conocido que aquel intento de Joel & Ethan por integrarse en el mainstream se saldó con un hostiaco de los gordos. Fracasó estrepitosamente en su paso por salas, de ahí que el libro que ando leyendo le dedique cuatro únicas páginas (y, muy extrañamente, apenas mente la citada "Crimewave"). Pero no fue en balde. De rebote, los brothers regresaron a su terreno natural, pariendo el film que les acabó de catapultar, funcionó de mil maravillas en todos los aspectos y les valió un Oscar (como guionistas) Además, resultaría ser su mayor logro y una de las dos que poseo en formato doméstico, "Fargo" (por si les pica la curiosidad, la otra es "Arizona Baby").
Pero centrémonos en "El gran salto", fechada el año 1994. Como decía, cuenta la historia de un pobre diablo, más tonto que una almeja (interpretado por un muy adecuado Tim Robbins, sacándole máximo rendimiento a esa cara de bobo. Según el libro, primeramente se pensó en Tom Cruise), al que una gran corporación comandada por un malvado gerifalte (un genial Paul Newman. Según el libro, de entrada se pensó en Clint Eastwood... joder, ¡habría molado!) utiliza a su antojo. La compañía pretende devaluar sus acciones, para poder comprarlas después a precio irrisorio, y necesitan un tonto que pague el pato. Solo que este sorprenderá a propios y extraños pariendo un producto de éxito -el Hula-Hoop-. En medio, como no, habrá una chavala con la que nacerá el amor (Jennifer Jason Leigh. Según el libro, papel destinado a Winona Ryder) y al tonto se le subirán los humos, ascendiendo a cretino. Luego caerá hacia lo más bajo, aprendiendo una lección en el camino.
Acompañan a los tres astros mencionados rostros tan familiares -y agradables de ver- como los de Charles Durning, Bill Cobbs, Joe Grifasi, Roy Brocksmith, Peter Gallagher, Steve Buscemi o Jon Polito. Por ahí anda John Goodman en plan cameo. Y la neumática y malograda Anna Nicole Smith (ese mismo año interpretó a una grotesca mujer fatal en el tercer "Agárralo como puedas") La gran sorpresa viene dada por la presencia, bastante destacada, de Bruce Campbell, demostrando más que nunca sus limitaciones interpretativas. Recordemos que había intervenido en el pre-trailer de "Sangre Fácil", parido para engatusar a posibles inversores, y volvería a tener escasas y muy breves apariciones en "Fargo", "Crueldad Intolerable", "¡Ave, César!" o la entretenidísima "Ladykillers", sin embargo, me sorprende que, dadas las amistades comunes, los Coen no hayan contado con él para nada más sucoso. Obviamente, Sam Raimi también se marca un papelillo, pero esta vez mediante sombras chinescas. Le acompaña en tal función John Cameron, otro de los integrantes del clan Raimi que abandonaría el barco para quedarse exclusivamente con los hermanos.
Vi "El gran salto" en una sala considerada "de arte y ensayo", lugar de peregrinaje para los fracasados escarceos con el mainstream de cineastas, hasta entonces, considerados minoritarios (ocurrió también con Kevin Smith y su "Mallrats"). Lo comento por el par de anécdotas conjuntas. El "tío de la puerta" resultó ser un viejo compañero de EGB. Así que me dejó entrar gratis. Mientras charlaba con él, apareció un ya entonces reputado crítico de cine,"gurú" de la cultura popular, habitual de las páginas de "Fotogramas". Le conocía personalmente por senda ocasión pasada y creyó que andaba camelando al responsable del cine para entrar por la pati. Terminado el film, volvimos a encontrarnos (digo el crítico y yo). Preguntó que qué me había parecido. "Psé" esputé yo. "A ti es que no te gusta nada" contestó. Entonces me escaseó el ingenio, pero lo suyo habría sido contraatacar con: "Pues a tenor de tu trabajo, ¡a ti te gusta todo!".
Sí, "El gran salto" no me convenció en su momento. La encontré demasiado convencional, dentro de lo que es, y medianamente previsible, considerando lo poco que eso suele darse en el cine Coeaniano (una de sus mayores virtudes, añado con admiración). Son las secuencias a base de pura narrativa visual, dinamismo e inventiva chorreante, las que se quedan grabadas en la retina. Me vienen a la mente la del "ataque de risa conjunto" y, sobre todo, la del hula-hoop. Decir que -nuevamente según el libro- fue Sam Raimi quien se encargó de dirigir esta última, en plan segunda unidad.
Consumida hace escasos días, "El gran salto" me resultó muy buenrollera y agradable
, aunque sí es cierto que, a ratos, su estultismo deliberado cargaba un poco las tintas en plan "no, no es tan gracioso". Pero, ¡ei!, tampoco diré nada malo. Si buscas evasión saludable, sobra y basta.
Epílogo: Gracias al libro, me he reconciliado con algunas de mis menos favoritas películas de los hermanos, caso de "Crueldad Intolerable" (de "imposible de terminar" ha pasado a amena y dinámica) o "Quemar después de leer", y también ha sido útil para
 redescubrir tantas otras ("El hombre que nunca estuvo allí", "A propósito de Llewyn Davis"...). Por todo ello, Joel y Ethan han ascendido unos cuantos puestos en mi actual lista de cineastas favoritos.

lunes, 14 de septiembre de 2015

MATINEE

Recuerdo perfectamente cuando se estrenó allá por 1993  -que yo tendría unos tiernos 16 o 17 años- la nueva película de Joe Dante, director al que yo admiraba sobremanera por culpa, por un lado de “Aullidos”, por otro y sobretodo por “Gremlins”. Además, la película tenía todas las de ganárseme y contar con mis simpatías “Matinee”; Una peli inspirada en los avatares de William Castle y sus “Gimmicks” que además ofrecía un póster de lo más sugestivo. Y fui a ver la película completamente entregado y predispuesto… y me pareció un solemne coñazo.
Y pasa el tiempo, los años, y yo sigo teniendo en mente que es un puñetero coñazo. Y no se por qué, el otro día viendo la que probablemente sea mi película favorita “Ed Wood”, me da por acordarme de “Matinee”, de manera que 22 años después vuelvo a verla por segunda vez sin acordarme prácticamente ni de un solo fotograma de la misma.
Y recién vista, me reitero; “Matinee” es el mayor coñazo que ha parido madre. Es absolutamente aburrida, petarda y pesada. Es una película odiosa, y la prueba palpable de que Dante ya  había dado al cine todo lo que tenía que darle –a pesar de que, en su momento, me gustó “Pequeños Guerreros”-.
Cuenta la historia de un productor de películas de Serie B, en plenos años 60,  que va por los cines de las provincias proyectando sus películas de monstruos, a la vez que tunea los cines en los cuales proyecta, con una serie de descargas eléctricas en las butacas, efectos especiales artesanales y  teatrillos a la entrada del cine, con el fin de promocionar las películas de terror que produce y darle algo más al público –vaya, los “Gimmicks”-.  Da la casualidad de que la población está aterrada ya que hay alerta de bomba atómica y están más susceptibles de lo normal a pasar miedo. Por otro lado, tenemos un niño aficionado al cine de terror, que entre sus primeros amores y los problemas en casa con las películas de miedo, se hace amigo de este productor, al reconocer, en uno de los teatrillos que se monta, a uno de los actores. Pronto llega el estreno, y vemos la película y lo que ocurre en torno a ella durante la proyección, ya sea esto los famosos “Gimmicks” o un macarrilla que roba la recaudación a punta de navaja.
El problema que tiene “Matinee” es que Joe Dante venía de trabajar con Spielberg y  viene mal criado, y si por un lado quiere ofrecernos lo que podríamos interpretar como su homenaje a la serie B cincuentera, por otro lado nos mete una subtrama con niños repelentes de por medio al más puro estilo Zemeckis que tira de espaldas. Porque además la película no es una película de un presupuesto muy grande para querer hacer una de Spielberg. Así pues, siendo mucho mejor todo lo concerniente a el tema del sosias de Castle, esto se queda cojo y perjudicado por los putos amoríos de los insoportables niños. Por momentos roza la vergüenza ajena.  Se supone que ha de enternecer y emocionar; no lo consigue.
No mejor es el meridiano de la película, que se nos muestra gran parte de la proyección de una película con “Gimmicks”, la inventada para lo ocasión por Dante y que lleva por título “Mant”, que cuenta los sinsabores de un hombre que debido a un problema radiactivo se convierte en hormiga. Pues que quieren que les diga, las imágenes que recrean eso –y que se eternizan en pantalla- me parecen de una ambientación de mierda y que hace alarde de un humor como para tontos e impropio de alguien que si, como Dante, se ha criado viendo este tipo de películas, debería abordarlas con un poco más de respeto y no con esa guasa, que no le va bien a la película, máxime cuando el personaje sosias de William Castle es un hombre de negocios emprendedor que se toma muy en serio el asunto. Dante comete el error de mostrarnos las imágenes de la ficticia peli de serie B, sobre la que gira todo el argumento, a modo de chufla. Mal.
Todo esto daría igual en el fondo, si el resultado de la película fuera, al menos, entretenido… pero es que si en la adolescencia el visionado en cine se me hizo soporífero, tendrían que verme hace un rato, resoplando  y cagándome en la puta. Ni tan siquiera es una película a la que el paso del tiempo le conceda un culto o un estatus, es una película justamente olvidada, y no me extraña en absoluto. Es vomitiva. Ciertamente espantosa.
“Matinee” en nuestro país no llegó ni a los 100.000 espectadores en cines. Muchos me parecen, visto lo visto.
Tenemos en el reparto, como este William Castle al que le han cambiado el nombre (y que no pienso mirar a ver como lo han llamado, que no me apetece) a un siempre excelente John Goodman demarcándose de sus papeles habituales de la época (o tipo chungo o “Rafi, un rey de peso”) y que se prodiga como lo mejor de la película, secundado por gente como Cathy Moriarty (vista en “Poli de guardería” o “Los Reyes del Mambo”), el habitualísimo de Dante y por otro lado, protagonista de muchas de las películas que homenajea  aquí ( y proveniente de la factoría Corman, oportunamente),  Dick Miller (desaprovechado, exactamente igual que siempre), o John Sayles visto en  “Piraña”, “Aullidos”, o ya, fuera de casa en cosas como “Gridlock´d” o “Algo Salvaje”, además de contar con una envidiable carrera como guionista dando cuerpo y forma a films como “Los Siete magníficosdel espacio” o “Salvaje Kid”, además de tener otra carrera paralela y prolífica como director, con una filmografía en la que no hay ni un solo título destacable o reconocible por mi parte.
Probablemente, la peor película de Joe Dante, y eso incluye las últimas que ya ni se estrenan en nuestro país.

viernes, 30 de diciembre de 2011

THE ARTIST

Desde luego, y aunque los críticos se rompan las vestiduras, el hecho de hacer una película muda imitando todos los aspectos del cine mudo, puede hacernos gracias, pero no es ni original ni novedoso; el cine amateur rodado en súper 8, tira de este rollo cada dos por tres (de hecho, uno de mis pocos cortos en súper 8 imita el cine mudo) y recordemos que Mel Brooks ya hizo lo mismo, aunque en color en LA ULTIMA LOCURA.
Es más, el hacer en estos tiempos que corren una película muda, es un snobismo de tres pares de cojones, así que en un principio, THE ARTIST, no era santo de mi devoción. Ahora, cuatro factores han sido decisivos a la hora de enfrentarme a ella; el trailer, me dejó boquiabierto. Un trailer tremendamente efectivo; El hecho de que la gente, tras verla, sale de la sala emocionada, e incluso bailando; y por ultimo, la autoría del director Michel Hazanavicius, responsable de dos “Explotations” bastante infectas de las pelis de James Bond facturadas en el nuevo milenio, que pasaron por nuestras salas con más pena que gloria: OSS 117: EL CAIRO, NIDO DE ESPÍAS y OSS 117: PERDIDO EN RIO. Con semejante curriculum, y a pesar de que esta película es carne de “gafapastosos” que no saben del reciente pasado del director, ni seguramente de cine mudo, me decidí a verla. Y efectivamente, es una pasada de peli. Pero ¡ojo!, no es una obra maestra como hay quien afirma en la prensa. Es una película muy bonita, muy entretenida y que destila un amor por el cine (¡¡Americano!! No confundirse…), que es el que ha hecho que me caiga tan simpática.
Favorita para las nominaciones en la carrera de los Oscar, no es ni de lejos un peliculón mítico y memorable, pero visto lo visto es de lo mejor que este año ha ofrecido la cartelera, pero, aunque bonita, no es para tanto. Pero es que la gente no está acostumbrada a ver cine, y cuando sale algo majo, pues ale, a fliparlo en colorines.
Ahora bien, huelga decir que sin ser fan del cine mudo, si que lo soy de Harold Lloyd (como Jackie Chan) y estoy acostumbrado a ver cine mudo, por culpa del de las gafitas y la mano de goma, EL HOMBRE MOSCA, ¡AY QUE ME CAIGO! y otras tantas.
Vamos con la peli.
George Valentin, es una estrella de cine mudo (que curiosamente, es estrella en películas de género), portador de un desmesurado ego y una gran fortuna, que conoce a una chica aspirante a actriz llamada Peppy Miller, a la cual, por simpatía, abre camino en la industria cinematográfica. Con la llegada del cine sonoro, aumenta la popularidad de la chica, mientras que, lógicamente, desciende la de Valentin, con lo que, es despedido del estudio para el que trabaja. Este, en un alarde de megalomanía y sin tomarse demasiado en serio el cine sonoro, gasta toda su fortuna en una súper producción muda, que obviamente, con el sonoro ya impuesto, le deja en la ruina. El resto… sería contar el desenlace.
Aunque procedente de Francia, la película está rodada en inglés (pero no oímos los diálogos ¡Ja!) y cuenta con mogollón de estrellas americanas en su reparto, como puedan ser Penelope Anne Miller, James Cromwell, John Goodman o Malcolm McDowell.
Bien, una historia sencillita, que gracias al buen hacer de Hazanavicius y la honestidad que desprende el film desde un principio (simplemente un homenaje al cine mudo), engancha, cautiva y se deja disfrutar durante todo el metraje. Pero el éxito de la película, no radica en su propuesta, si no en la presencia de Jean Dujardin, al que hemos visto haciendo de LUCKY LUKE y en las dos entregas de OSS117, enorme (por tamaño) actor gabacho que para la ocasión se deja de dar ostias y pegar tiros, y se le caracteriza con un look absolutamente deudor de los galanes del cine mudo, se antoja lo mejor de la película con su desmesurada interpretación. Desde luego, el personaje se presta a la desmesura.
Por lo demás, lo agradable de la película, lo sencillito del argumento y, por raro que parezca teniendo en cuenta el tipo de público para el que es reclamo, su falta de pretensiones, hacen el resto.
Muy maja.

viernes, 8 de agosto de 2008

STORYTELLING

Y sigo sorprendiéndome con Todd Solondz. ¡Iluso de mi, que un poco más y por culpa del tochete de "Happiness" no descubro el resto de las pelis de este elemento!. Vale que había visto "Welcome to the Dollhouse" y ya me pareció simpática, pero es que con "Palíndromos", y ahora esta "Storytelling", confirmo que el cine de Solondz me gusta... vale, salvo "Happiness".
El elemento "extraño" de este film, inevitable de toda producción indie que se precie, es que nos habla del proceso de contar historias, una de ficción y otra de no ficción. La primera es narrada en apenas 15 o 20 minutos. La segunda, es el resto de la peli. Una descompensación, por otro lado, muy guasona.
Pues eso, la primera habla de una chavala (ssstupenda Selma Blair) que junto a su novio lisiado (¡como no! estamos en el universo de Todd Solondz), estudian literatura en la universidad con un profe que es un cabrón y que acabará follándosela (a ella). Esta escena fue la que tanta polémica suscitó en los USA por su contenido y, como siempre suele pasar, luego no es para tanto ni para la mitad. La segunda, mucho más retorcida, nos habla de un pobre pringao, el gran Paul Giamatti, que se lo monta para hacer un documental -casi amateur- de una familia que está hecha un cristo, en la que destacan un padre de tremenda mala leche (John Goodman) y un chaval nihilista y porrero que lo lleva por el camino de la amargura. Además, tenemos al hijo pequeño, absolutamente repelente, y a la sirvienta que, aunque parece un personaje muy segundón, acabará dándole a la trama su toque de (des)gracia.
Los que ya conozcan el cine de Solondz saben lo que les espera. Muchísima mala leche, crueldad, miserias humanas, humillaciones, dolorosas verdades como puños (destaco la secuencia en la que el chaval nihilista acude a un preestreno del documental y descubre que el público se parte la caja con sus desgracias) y un ingrediente de tragedia tremebunda. Todo ello rociado con un humor muy sutil, pero muy presente y ácido, que te arranca más de una sonrisa, a pesar de que lo que estás viendo no tiene ni puñetera gracia.
Destacan en el reparto caras tan sorprendentes y curiosas como las de Franka Potente, Steve Railsback, el presentador Conan O´Brien y Julie Hagerty, ¡la de "Aterriza como puedas"!.
No está tan lograda como "Palíndromos", pero tampoco aburre tanto como "Happiness". Digamos que cae en medio.

jueves, 20 de febrero de 2014

LOS PICAPIEDRA ENCUENTRAN A ROCKULA Y FRANQUESTONE

De vez en cuando me suelen dar misteriosos, raros y desperados ataques de nostalgia en lo referente a un producto que a mí, ni fu, ni fa: la animación. De vez en cuando me acuerdo de lo feliz que era de pequeño con según que  dibujos animados, me obsesiono, los busco y me los como con patatas. Este verano me ocurrió con “Popeye”, y fue una experiencia harto  gratificante. Si ya era fan del personaje, ahora ese fanatismo se reforzaba, y no solo a los “cartoons” del personaje facturados por la factoría Fleitcher; el Popeye ochentero, también es muy bueno, por ejemplo, no hay más remedio que  consumirlo casi todo. Así que desde este verano,  me voy agenciando todo material audiovisual  referente al marinero más famoso de todos los tiempos, que se cruza en mi camino. Sin despeinarme.
Y durante estos días, me ha pasado algo similar, pero con el efecto contrario. En los ochenta, emitían por televisión “Los Picapiedra” y a mí me encantaba. Y decidí, igual que con el Popeye, echarme algo de esto a los ojos. Como empezar con la serie me parecía muy heavy, no ya porque no esté muy bien numerada, sino, porque váyase usted a saber la de episodios que ha de haber… pero recordé que existía un largometraje – animado- en el que “Los Picapiedra” se las tienen que ver con unos ineptos Conde Drácula y monstruo de Frankenstein, que me encantaba, y que debía existir de alguna manera porque yo recuerdo haberlo visto. Pensando que no iba a encontrar nada al respecto, al menos en castellano, investigo un poco (no mucho) y enseguida la localizo, curiosamente, en un portal dedicado al cine de terror.
En él, Los Picapiedra ganan un concurso de disfraces de Halloween y el premio son unas vacaciones en Rócksilvanya en el castillo del Cónde Piedrácula. Como es inevitable, Pedro y Wilma se llevan con ellos a Pablo y Betty, y comienza la velada  romántica en el castillo.
En una de estas que el Conde Piedrácula se despierta de su letargo de 500 años, y al ver a nuestros protagonistas, este queda prendado de los encantos de Wilma, por lo que Los Picapiedra tratarán de escapar de Frankenpiedra, que intentará capturarlos para entregarle a su amo a Wilma.
La cosa está en que la factoría de “Hanna- Barbera” no es la de “Fleischer” ni la de “King Feature Sindicate” de Popeye, y si la serie de los sesenta era buena, este largometraje destinado al mercado de la televisión es bastante mediocre, por mucho que se saque a Los Picapiedra de su hábitat “Piedradura”. Los 50 minutos que dura el telefilme se hacen eternos y aburridos, y quizás para un tierno infante resulte, pero no para un adulto, público este que en su momento se ganó “Los Picapiedra”.
También hay que tener en cuenta que la serie data de los años sesenta mientras que esta película es de 1979, entonces yo creo que la diferencia es enorme, no notándose en la animación, pero si en la estructura y la historia.
En definitiva, un coñazo. Huelga decir, que tras esta experiencia, ha desaparecido todo  interés hacia “Los Picapiedra”por mi parte, aún a sabiendas de que se trata una de las mejores series de animación de todos los tiempos.
De título original  -en castellano neutro-  “Un encuentro con Piedrácula y Frankenpiedra”, los señores de la mítica distribuidora “Grupo Aguila” simplificaron el título de la película dejándolo simplemente en “Los Picapiedra encuentran a Rockula y Frankenstone” en su edición en VHS, Beta y sistema 2000.
Dirige este telefilm  Ray Patterson, director de la mayoría de series de dibujos animados que te puedas imaginar, desde 1950 hasta 1993. Es decir; 
“Los Pitufos”, “Los Snorkels”, “Don Gato”, “Popeye”…
Ya que estamos, decir que el debut (animado) en el largometraje, lo hicieron “Los Picapiedra” en la película “The Man Called Flintstone” de 1966, conocida en nuestro país como “El Súper agente Picapiedra” y que fue un éxito de taquilla, para después continuar con lo más parecido a una película, que sería esto que acabo de comentar, y protagonizar un tercer largo en 1987 con “The Supersonics meets the Flinstones”.
Por otro lado, ya en plenos 90, alguien decidió llevar a “Los Picapiedra” al cine en imagen real, y lo hicieron con “Los Picapiedra”, dirigida por Brian Levant (“Este chico es un demonio 2” “Un padre en apuros”) e interpretada por John Goodman y Rick Moranis, y la mucho más entretenida “Los Picapiedra en Viva Rock Vegas” del mismo director, pero esta vez con Mark Addy y Stephen Baldwin (¿).
No se a los niños de hoy en día lo que todo esto les puede parecer.

sábado, 2 de abril de 2022

ARIZONA BABY

Hay mucha gente fascinada por la historia de Sam Raimi, Bruce Campbell y Robert Tapert. El grupito de colegas que crecieron como cineastas sin perder nunca su amistad, siempre de la mano. Sí, es muy bonito. Pero lo cierto es que a mi me fascina un poco más la relación de Raimi con Joel y Ethan Coen. Una fábula que se remonta a los tiempos en los que el primero andaba liado supervisando el montaje de "Posesión Infernal" y Joel asistía a Edna Ruth Paul en tales tareas. Luego, cuando los hermanos quisieron hacer su propia película (la muy recomendable "Sangre Fácil"), siguieron un poco la estrategia de su amigo y rodaron un trailer para convencer a posibles inversores, uno que contaba con protagonismo de Bruce Campbell himself (es feo que, luego, cuando facturaron la peli en sí, no le ficharan ni como secundario... pero lo pasaremos por alto) Y no olvidemos la primera colaboración oficial de los Coen con Raimi en la divertida "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas)" (donde surgiría el nombre de "Hudsucker", que los hermanos reciclaron para la misma peli ahora reseñada y, de forma más llamativa, su simpática-pero-poco-más "El gran salto") Con los años, unos y otros se harían un nombre en la industria. Raimi apostando por un cine abiertamente comercial, y los Coen por uno un pelo más autoral, que les valió mucho prestigio y, por supuesto, algún que otro Oscar. Pero la amistad de los cineastas siguió. Podemos ver a Raimi acribillado en "Muerte entre las flores" o a Campbell en una pantalla de televisión en la estupenda "Fargo". Según leí, el director de "Darkman" anda rodando un documental sobre los Coen que, dijo, terminará el día que uno de los dos palme.
Cuando Sam Raimi decidió apuntarse a un cine un poco más "serio", más "de personajes", lo hizo con una película nada desdeñable, "Un plan sencillo". Inevitablemente, por su condición de thriller, sus poso dramático y su ambientación nevada, recordaba un poco bastante a "Fargo". Sí. Es posible. Y pronto cayeron acusaciones de "copia" o "imitación". Lo que nadie parece ver, o querer ver, es que años antes los Coen se habían inspirado en el cine de su amigo, concretamente con "Arizona Baby". Así pues, el caso de "Un plan sencillo" estaba perfectamente justificado.
Que después de una peli tan "indie", tan "arty", reposada y relajada como "Sangre Fácil", Joel y Ethan Coen dieran el salto a cierto cine mainstream con una comedia desmadrada, loca y excéntrica como es "Arizona Baby", seguro les valió muchos palos de cierta crítica sesuda. No me extrañaría que incluso llovieran acusaciones de "vendidos". Todo es posible. Obviamente, vista hoy, está claro que "Arizona Baby" poco tiene de convencional. A pesar incluso de su mensaje "conservador" (la familia es lo primero) y su "happy end". Suerte que los Coen son los Coen, y abordan todo ello con cierta ironía.
H.i. es un delincuente de baja estofa que no para de entrar y salir de la cárcel. Hasta que un día se enamora de una policía. Deciden casarse y formar una familia. Pero ella no puede tener hijos, así que, ante el desespero, le mangan el bebé a un magnate que ha tenido nada menos que cinco... con el consiguiente y consecuente lío.
Está asumido y demostrado que el fuerte de los Coen es el thriller, porque cuando se meten en una abiertamente de risas les suelen salir irregulares, ninguna terriblemente mala, pero con distintos niveles de inspiración. Afortunadamente, "Arizona Baby" pertenece al grupo de las más acertadas. Como decía, destaca el dinamismo y la velocidad que gasta, con unas maneras de "cartoon" (el personaje de Nicolas Cage es casi la versión carne y hueso del Pájaro Loco. También están esas llamaradas de fuego en plan Coyote & Correcaminos que deja la moto del caza recompensas ... entre otras ideas) y, pues eso, los ya citados préstamos del cine de Sam Raimi, como los frenéticos steadycams (hay quien los cita como directo homenaje a "Posesión Infernal"... no se yo), la cámara subjetiva, planos aberrantes, bizarros y forzados, etc.
Añadan al caldo las clásicas "set pieces" de comedia puramente visual que los Coen hacen tan bien (y que abundaban generosamente en "El gran salto", siendo lo mejor de la misma). La parte intermedia del atraco al supermercado es de órdago. Pero hay más. Todas estupendas, muy conseguidas, y que le dan a la película un aire muy fresco, muy vivo, enormemente agradecido. Incluso los diálogos tienen un chorro de chispa, y hay chascarrillos que se te quedan grabados, como ese "Pues entonces, adelante!".
El reparto está cojonudo, del primero al último. Un Nicolas Cage casi irreconocible. Una guapísima, pero guapísima, Holly Hunter (aún fresca de su paso por "La quema"), haciendo de mujer inquisidora y agotadora en su deseo de tener prole. Un sensacional John Goodman (puede que sea lo mejor de la peli), acompañado de un pizpireto William Forshyte. La inevitable Frances McDormand como maruja insufrible y M. Emmet Walsh, repitiendo ambos con los Coen tras "Sangre Fácil", o Randall 'Tex' Cobb en su impagable parodia de un guerrero de la carretera propio de "Mad Max 2" (detalle que cobra todo el sentido cuando vemos a los hermanos, en una entrevista publicada en la revista "Fangoria", referirse a aquella como su película favorita de todos los tiempos. Ahí es nada)
Si algo saben hacer bien Joel y Ethan Coen es elegir canciones para la banda sonora. Lo han demostrado de sobras con "Sangre Fácil", "A propósito de Llewyn Davis" u "O brother!". Y aquí ocurre otra vez. El tema central, a base de banjo, aullidos y silbidos, es una delicia.
Como dato alternativo, señalar la posterior, curiosa y "exploitable" -al menos para el mercado nacional- aparición de una oscurilla película que llegó a nuestros estantes videocluberos con el muy evidente título -y una no menos parecida caratula- de "Motor Baby" ("Easy Wheels" en v.o.) En su época la ignoré. Y así ha sido durante décadas hasta que hace poco, y de modo totalmente accidental, descubrí que venía producida por Sam Raimi, Robert Tapert + Bruce Campbell y coguionizada por el hermano Ivan Raimi (hay quien sitúa a Sam también como responsable del liberto pero, a menos que se oculte tras seudónimo, en los créditos no figura como tal)
Lo dicho, "Arizona Baby" es una estupenda película, y una no menos estupenda comedia, muy recomendable.

sábado, 28 de febrero de 2026

SE BUSCA VIVO O MUERTO

Cuando Rutger Hauer comenzó sus andares por el cine Hollywoodiense le tocó lo que a muchos de su ralea -por extranjero-, ser la comparsa del prota o encarnar al villano, algo que hizo, y muy bien, en la -según recuerdo- estimable "Los Halcones de la Noche", donde ejercía de un terrorista mega-malo perseguido por Stallone. Bien, para cuando llegó "Se busca vivo o muerto", es decir 1986/7, ya se había ganado los honores de dar vida al héroe (irónicamente, justo tras encarnar a lo opuesto en la exitosa "Carretera al infierno"), uno que, graciosa coincidencia, sale a la caza de otro terrorista mega-malo, en este caso interpretado por Gene Simmons durante su periplo peliculero. Para más señas, es un terrorista árabe que se dedica a meter bombas allá donde pueda exterminar al mayor número posible de felices, ingenuas y limpias familias yankis. Como un cine mismo, donde se proyecta nada menos que "Rambo", idea esta bastante coherente y no exenta de su mala leche extra. Cabe decir que, como ya suele ser habitual, el vestíbulo viene plagado de posters de películas reconocibles pertenecientes al catálogo de la misma compañía productora y/o distribuidora, pal caso "New World Pictures", así localizamos "Suburbia", "Torment", "Def Con 4" y una que se me escapa. ¡Chispeante! (tanto como que, por una obvia cuestión de copyright, no haya ni una sola imagen de la misma "Rambo", cosa que sería bien lógica dado que es lo que se proyecta en ese momento). "Se busca vivo o muerto" no tardó nada en provocar toda suerte de mosqueos por su supuesta naturaleza racista / anti-árabe. No hay ni uno limpio, todos malos, incluido el vendedor de Falafels. Por aquella misma época se estrenó otra película de parecida naturaleza, "Muerte antes que deshonor", acusada de lo mismo. La guasa es que también acarreaba el sello "New World Pictures", lo que provocó que años después ambas salieran juntas en dvd, rollo sesión doble de cine xenófobo. En cualquier caso, la presencia de Rutger Hauer le viene que ni pintado a la cuestión ya que luce más ario imposible. No obstante, debemos recordar la carrera previa del muchacho en películas de ese maravilloso loco llamado Paul Verhoeven. Dicho de otro modo, Hauer venía de interpretar de verdad, no era un armario de mandíbula cuadrada puesto ahí para sujetar armas en un cartel, tenía talento, sabía desenvolverse en el drama, por ese motivo en "Se busca vivo o muerto", aún dando vida a un tipo duro cuando debe serlo, capaz de decantarse por el vestuario y pistolaco más "cool", también demuestra sus flaquezas y, ¡oh, novedad!, llora al presenciar el fallecimiento de la parienta en manos de los malvados terroristas. Ello nos conduce hasta un final tirando a ambiguo -no creo que esto pueda considerarse espoiler-, donde, sí, el villano muere espectacularmente, pero al hacerlo, en el fondo está ganando (un poco a la manera del "John Doe" de "Seven"... no entraré en detalles, toca verla o hacer memoria) y Rutger Hauer termina sentado al borde de un río, destrozado emocionalmente. Así pues, la gran novedad aquí es que, dando al espectador el chute de adrenalina y consiguiente catarsis, en realidad "Se busca vivo o muerto" gasta un desenlace tirando a triste. Curiosísimo.
Dudo que sea mérito del director, Gary Sherman, no porque careciese de talento, ni mucho menos, sino por su condición de artesano en el sentido más elevado y digno del término, como demuestran, con mejor o peor fortuna, algunas de sus películas previas y posteriores: "Subhumanos", "Muertos y Enterrados", "La jauría del vicio" o "Poltergeist 3".
Tal vez sea cosa del guion, firmado a tres manos entre Sherman, Michael Patrick Goodman, sin nada destacable, y Brian Taggert, quien anduvo liado en los libretos para "De origen desconocido" y, más llamativo, algunos capítulos de la serie "V".
Junto a Hauer y un Gene Simmons bastante convincente, localizamos un puñado de esos rostros segundones típicos de la época siempre tan gustosos, Robert Guillaume, Hugh Gillin, Jerry Hardin, Robert Harper (el "Charlie Gereson" de "Creepshow" o, dicho de otro modo, el estudiante devorado por "Fluffy" en "La Caja") y Ted White, el "Jason" del cuarto "Viernes 13".
Tal vez le falte un poquito más de acción a este "Se busca vivo o muerto", pero termina cumpliendo decentemente con su naturaleza de producto palomitero.