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sábado, 27 de septiembre de 2025

MUTACIÓN ASESINA

El caso de John McNaughton es ya todo un clásico. Cineasta comienza la casa por el tejado rodando como debut una -dicen- obra maestra, "Henry, retrato de un asesino" -para mi algo sobrevalorada-, que se verá incapaz de igualar el resto de su trayectoria, inclumpliendo así el rol prometido de nuevo super talento.
Entre la realización de la susodicha y su posterior descubrimiento, pasó el suficiente tiempo para que el muchacho tuviese que buscarse las habichuelas dirigiendo un mero encargo. Las consiguientes obligaciones contractuales de la respectiva promoción le llevaron a ciertos festivales y eventos... justo cuando su primera película comenzaba a petarlo. Claro, así las cosas, McNaughton se encontró en la tesitura de tener que justificarse. ¿Cómo era posible que el tipo responsable de rodar las desventuras criminales de Henry Lee Lucas, con todos sus -supuestos- buenos resultados, firmara ahora una cosa tan costrosa como "Mutación Asesina" ("The Borrower" en versión original, algo así como "El que toma prestado" o "El prestatario")?. Es por ello que, en su visita al Festival de Sitges de la época, el cineasta reconociera sin remilgos la escasa calidad de su segunda obra y explicara que la hizo por dinero. Eso, sin duda, aclararía el descalabro. Y si no lo digo reviento cual supernova: en esa misma edición fue donde conseguí su autógrafo... aunque, irónicamente, todavía no había visto nada suyo. Lo que ocurrió es que estábamos en la puerta del hotel esperando a nuestros verdaderos héroes, Bruce Campbell y Ted Raimi, al salir antes McNaughton le reconocí y me dije aquello de "¿por qué no aprovechar la ocasión?", de ahí que le pidiésemos su firma, con las mismas pocas ganas, convicción y entusiasmo con las que él cumplió y las mismas que invirtió en dirigir esta "Mutación Asesina".
Hay un marciano tan tan malo que los de su especie castigan abandonándolo en la tierra, previa conversión a aspecto de ser humano. El problema es que el disfraz dura un tiempo limitado y, llegado el momento, se verá obligado a sustituir la cabeza, arrancándosela al primer pobre diablo con el que se cruce. Y, básicamente, esa es toda la trama de "Mutación Asesina", el alienígena andando de acá para allá, sustrayendo perolos, interactuando con el "lumpen".... y, por aquello de darle un poco más de color al asunto, pues la historia paralela de la policía que investiga las muertes y cierto drama personal con un criminal que se le escapó y cuyo jeto, inevitablemente, será mangado por el visitante, cerrando así el círculo en plan cabriola. Y digo cerrar "entrecomilladamente", porque el desenlace es tan abrupto como tontaina y precipitado.
Es hasta curioso lo, ¿cómo decirlo?, desganada e insulsa que es una película yanki rodada a finales de los ochenta (aunque lanzada ya en los noventa por retrasos de la distribuidora y demás zarandajas legales) con justo pero tampoco ultra-escaso montante, protagonizada por Rae Dawn Chong y con efectos especiales "old school" del talentoso Kevin Yagher. Quiero decir que, ni vista hoy, con toda la nostalgia y bla, bla, se salva. La carencia de absolutamente todo, suspense, emoción, miedo, acción, risas (se supone en parte comedia, pero está tan mal aplicada que más bien se asemeja a simple incapacidad) contribuyen a que la experiencia se torne tremendamente aburrida. De verdad, es inaudito. Se nota el absoluto desinterés de John McNaughton, se transmite y traspasa, incluso contagia. Tal vez unas manos más adecuadas podrían haber aportado algo, ni que fuese ínfimo, porque elementos hay (aunque, obviamente, lo más llamativo son las escenas de látex en ebullición), pero nada, que no. Tampoco vamos ahora a decir que el guion de Mason Nage, sin duda posteriormente retocado por Richard Fire -responsable del de "Henry, retrato de una asesino"-, fuese una maravilla. Así que en parte es igualmente culpable.
Acompañan a la Dawn Chong, Tom Towles (justo salido de "Henry...", donde interpretó a un memorable y repugnante "Otis"), el eterno poli del cine Don Gordon, Antonio Fargas y Tony Amendola. Kevin Yagher viene asistido por la "KNB Group" al completo, para la ocasión reducidos a un inhabitual segundo -o tercer- lugar.
En la banda sonora suena bastante y decente punkismo, sin embargo no he reconocido a ninguno de los combos correspondientes.

viernes, 18 de diciembre de 2020

LA CHICA DEL GANGSTER

“La chica del Gangster” es una horrorosa traducción para el título original de esta película, “Mad Dog and Glory”, en alusión al protagonista de la cinta, y, efectivamente, a la chica propiedad del gangster al que hace mención el título castellano.
Se trata de una de las películas más refrescantes de la década de los noventa, una mezcla de cine de mafias y comedia —una verdadera percusora, ya que luego el subgénero tendría una nueva vida con películas como “Una Terapia peligrosa” y su secuela, o la divertida “Mickey Ojos Azules”— que con una puesta en escena totalmente deudora del género negro, avanza en su desenlace con una serenidad pasmosa, dejando, no obstante, perplejo al espectador; es atípico todo lo que cuenta. Siendo una peli sencilla, en realidad es más rara que un perro verde.
Cuenta la historia de un apocado y cobarde policía al que todos llaman Perro Loco que, en un atraco, salva la vida a un individuo al cual el atracador está apuntando con una pistola. Este individuo resulta ser un jefe mafioso, Milo. Por consejo de su psiconalista, busca al policía tras el suceso para darle las gracias, así que, en deuda con él, le invita al espectáculo de  stand up que él mismo interpreta en su tiempo libre. Tras esto, y teniendo en cuenta que la camarera, Glory,  le ha quemado la mano al policía cuando le servía café, el gangster le enviará a esta para que le cure la quemadura, y para que pase con él una semana en su casa (ya que la chica es de su propiedad y este es el pago a esa deuda), cosa esta, que al policía no le parece en absoluto bien, y tratará de evitar a toda costa, mientras surge, por parte de ambos, el inevitable enamoramiento.
El policía apocado está interpretado por Robert De Niro, el gangster chistoso sería Bill Murray y la camarera en propiedad, Uma Thurman.
“La chica del Gangster” es una producción de Martin Scorsese, que no dudó en mofarse un poco del género que le ha convertido en un director histórico y en poner sus cuartos en una película de John McNaughton, quién en aquella época era un director con vistas de prestigio tras su sorprendente “Henry, retrato de un asesino”. Curtido en el cine independiente, en esta ocasión, ponían a su servicio un estudio: Universal. Además, sería su primera incursión fuera del cine fantástico.
Con guion de Richard Price, giuonista de estudio, la película se concibió en un primer momento para que el papel del mafioso que cuenta chistes, Milo, fuera interpretado por Robert De Niro al que le había encantado el guion, Sin embargo, De Niro, pidió expresamente interpretar a Perro Loco , ya que como actor nunca había interpretado a un personaje de esas características, apocado, alienado y alejado completamente del arquetipo de tipo duro. Al mafioso de turno ya lo había interpretado millones de veces, al igual que ya había interpretado a un cómico de stand up en  “El Rey de la comedia”—y que luego volvería a interpretar ventitantos años después en  “The Comedian”—, por lo que el papel de Milo no suponía ningún reto para él. El de Perro Loco, sí. Como a Scorsese le parecía estupenda la idea, y a Mcnaughton también, el principal mecenas, Universal, no puso ninguna pega al respecto. Así que, con De Niro haciendo de policía, el director del casting comete una genialidad pensando que el mejor sustituto de De Niro como mafioso, podía ser Bill Murray.
Una vez rodada la película en 1992, esta sufrió constantes retrasos a la hora de estrenarse, ya que al tratarse de una película de estudio, y la cinta en cuestión tenía cierto tufillo a  comedia autoral, a Universal no le gustó el final que esta tenía. En él, el mafioso se salía con la suya. Sometieron a la película a diversos test con público y la respuesta de este era tajante en  todos ellos; no gustaba el final. Así pues, tuvieron que volver a rodarlo a gusto del público y, por ende, del estudio, quedando en el corte definitivo el final tal y como lo conocemos actualmente. Una pena. En cualquier caso el final impuesto no resiente en absoluto el resultado de la película que es soberbia y, en su extrañeza, funciona todo como tiene que funcionar. Vista hoy, yo creo que es de esas películas que ha ganado con el paso de los años.
Con todo, se estrenaría un año después, en 1993, funcionó en taquilla como se esperaba, y la recepción crítica fue bastante positiva. Sin embargo, la carrera como director de McNaugton, se resentía película a película, no volviendo a rodar nunca ningún producto tan solvente como este o su ópera prima “Henry, Retrato de un asesino”. Y hoy, está bastante alejado de la clase de director que en estos tempranos 90, prometía ser.
En España fue bien, la vieron casi 700.000 espectadores. No obstante, y a pesar de la calidad de la película, es una de las más olvidadas de la nefasta década cinematográfica de los noventa en el cine. Ni creo que a estas alturas se la reivindique; demasiado serena, no es un artefacto a la Tarantino, en definitiva, es demasiado buena película para que recale en los subcoscientes posmodernos, que al final son lo que reivindican y reactivan según que productos.  Pues, oye, casi mejor.

lunes, 16 de mayo de 2022

CONFESIONES DE UN ASESINO

“Confesiones de un asesino” narra  las correrías de Henry Lee Lucas y sus amiguitos en una de las primeras películas sobre el tema. Se trata de un film de naturaleza independiente inspirado en los asesinatos del anteriormente citado asesino en serie que, con un aspecto telefílmico y una narración pausada, se encontró en su momento con el pesado lastre de tener que competir con “Henry, retrato de un asesino” de John McNaughton que se estrenó poco antes de que esta se lo planteara siquiera, en 1985.
Resulta que Roger Corman, que hasta entonces tan solo había distribuido películas de su propia factoría, crea su distribuidora New Horizons / Concorde y descubre una pequeña película de aspecto bastante sórdido e impactante, esta “Confesiones de un asesino”, con la que inaugura su catálogo de distribución ajena. Pero Corman era bastante vivaz y, con los derechos de explotación en sus arcas, decidió que no sería una buena idea estrenarla justo en el momento que lo hacía la de McNaughton, que aunque tampoco era una cosa para nada comercial, sí venía acompañada del beneplácito de la crítica. Así que Corman decidió no estrenar la película en los USA para que no se solapase con el estreno de una cinta que iba a fulminar la suya. Tan solo vendió la explotación de la misma para algunos países del extranjero —entre ellos el nuestro—, pero la dejó en las latas hasta que en 1992 la lanzó al mercado de una manera totalmente fraudulenta con una caratula que proponía a un asesino con una máscara facial exacta a la que lució el año anterior Hannibal Lecter en “El silencio de los corderos”. Una tomadura de pelo absoluta.
La cosa no cuajó ni se distribuyó en condiciones, por lo que el film quedó relegado al ostracismo a fin de cuentas.
Sin embargo, y con el paso de los años, ha ido adquiriendo culto y durante mucho tiempo las copias piratas fueron rulando de mano en mano hasta el punto de que existe un nutrido grupo de fans que la reivindican y que dicen que “Henry, retrato de un asesino” es una buena película, pero que “Confesiones de un asesino” es aun mejor, cosa esta que no se creen ni ellos.
Como fuere, con el paso de los años los derechos de explotación prescribieron y como Corman no tuvo ningún interés en renovarlos, la película cayó recientemente en manos de sus autores que la vuelven a ofrecer, no ya solo para su distribución internacional, sino que le hacen un corte del director y la remasterizan en 2K para su lanzamiento en Blu Ray. Así pues, goza de una nueva vida.
Por supuesto, la versión que yo he visto es el costroso ripeo del VHS que en su momento se distribuyó en alquiler en nuestro país, con una imagen que parece directamente vomitada desde la pantalla y que nos ofrece una película, efectivamente, muy parecida a “Henry: retrato de un asesino”, pero sustancialmente peor, con un argumento más flojo y bastante menos gráfica en lo que a violencia se refiere.
La cosa comienza cuando la policía detiene al personaje inspirado en Henry llamado para la ocasión Daniel Ray, y en el calabozo, cuando le interrogan, este pasa a confesar varios de sus 200 asesinatos. Y según se los va contando a las autoridades se recrean para el espectador. No hay un hilo argumental, es casi una película de sketchs, pero con momentos muy interesantes como cuando nos muestran la forma en la que se relaciona románticamente la madre de Daniel Ray o cuando los policías le preguntan que cómo es posible que nunca le hayan descubierto en ninguno de sus asesinatos y este responde que es porque no los comete en un sitio fijo, sino que se mantiene en la carretera y que, cuando alguien puede llegar a sospechar algo sobre él, ya se encuentra a miles de kilómetros de donde cometió esa fechoría.
Y poco más, la película nos ofrece, tal y como el título dice, las confesiones de un asesino. No está mal, un poco aburrida, pero en general se sigue con interés.
Al director, Mark Blair, no se le conoce ninguna película a parte de esta. Esto tiene explicación, y es que Mark Blair es el seudónimo que utilizó John Dwyer para firmarla, ya que en el momento de estrenarla estaba trabajando en el guion de una película para Disney, “Capitán Ron” con Kurt Russell, y no quería que se le relacionase con esta cosa sórdida y misógina que acababa de rodar. Claro, que si nos vamos a la ficha de IMDB de John Dwyer fliparemos cuando veamos que bajo su nombre real, tampoco hay más películas acreditadas como director a parte de “Confesiones de un asesino”, así que, para el caso…

martes, 15 de septiembre de 2009

DRIFTER: HENRY LEE LUCAS

Enésima versión de las correrías del asesino en serie Henry Lee Lucas y su coleguita Otis Toole, que si la comparamos con aquel peliculón y canto a la sordidez que fue "Henry, retrato de un asesino" de John McNaughton, parece una versión edulcorada. Pero solo si las comparamos. Si vemos "Drifter: Henry Lee Lucas" sin tener la otra presente, entonces estaremos ante un biopic muy entretenido y correcto, al que por ponerle pegas, se le pueden poner muchas: Los protas son demasiado guapos (como siempre) y la sangre y el mal rollo brillan por su ausencia. No obstante, insisto en que la película se puede ver tranquilamente y pasar un rato muy agradable siendo testigo de los avatares de dos asesinos que caen muy simpáticos (otra vez, y ya me callo ¡Lo juro!, todo lo contrario que en la de McNaughton, donde daban auténtica grima).
Henry es detenido por la policía y empieza a confesar sus crímenes (a lo que añadirá un poco de chapa autobiográfica). Un agente llega a la conclusión de que se está inventando la mitad, porque no concuerdan en absoluto con los datos.
El director, Michael Feifer, está obsesionado con los asesinos en serie y para corroborarlo, nada como echar un ojo a su filmografía: "Ed Gein: The butcher of Plainfield", "Chicago Massacre: Richard Speck", "El asesino B.T.K" o "Boston Strangler: The Untold Story" son todas suyas. Incluso ya tiene otra lista, 
"Bundy: An American Icon". Digo obsesionado, pero podría ser, simplemente, que le reportan pingües beneficios. A saber. Para que no se diga, también a veces dirige ficción pura, caso de "Venganza Infernal" o "Dracula´s Guest".
No sé ustedes, pero a mí Michael Feifer me parece de lo más interesante.
En cuanto a los protagonistas de la peli que nos ocupa, Antonio Sabato Jr. y Kostas Sommer, son unos auténticos mariquitas en comparación con Michael Rooker y Tom Towles. Hago hincapié en esto porque es que me parece de juzgado de guardia. Por lo demás, muy maja la peli.

martes, 27 de julio de 2010

SPLICE: EXPERIMENTO MORTAL

El problema de Vincenzo "Cube" Natali es el mismo que tienen Sam Raimi, John McNaughton o, ¿por qué no?, Mario Bava. Sus óperas primas pusieron el listón tan arriba que durante el resto de sus carreras nunca lograron (o están logrando) ya no superarlas, ni tan siquiera igualarlas.
"Splice" narra la historia de una pareja de científicos que, pasando de toda moralidad y ley que valga, deciden crear un ser -más o menos- humano genéticamente. Al principio todo va bien pero, poco a poco, y como era de esperar, las cosas se irán poniendo feas.
Hay dos modos de tratar un argumento de este calibre, a lo "Syfy Channel" o a lo "serio". Natali apuesta por esto segundo, basándose sobre todo en los dos personajes protas (muy bien interpretados por sus respectivos actores) sin escatimar momentos de género puro, reforzados por unos efectos especiales casi perfectos. No es que haya mucho miedito, muchos sustos o mucha sangre... que va, en eso la peli es comedida, pero sabe crear cierto suspense, sobre todo de tipo psicológico. Es decir, más que explotar cómo la creación de esta criatura afecta a su entorno, se centra en cómo lo hace emocionalmente en los dos protas que, poco a poco, y lógicamente, se van quebrando.
Si uno de los temas de "Splice" es los peligros de jugar con la genética, el otro se centra en cómo los hombres nos convertimos en petimetres delante de una mujer / vagina, respondiendo a todos sus deseos / caprichos a pesar de que sepamos que la estamos cagando.
Pues na, que está potable, se aguanta bien, está decentemente facturada y, aunque el final es un tanto convencional / previsible, la cosa termina llevándose un aprobado... justo, pero aprobado.

miércoles, 20 de octubre de 2010

DAHMER, EL CARNICERO DE MILWAUKEE

Casi nunca suelen fallar los biopics sobre “serial killers” reales, bien porque es un tema que espabila la creatividad, bien porque hay chicha (nunca mejor dicho) de donde sacar.
"Dahmer" es el biopic de -obvio- Jeffrey Dahmer, más conocido como “el carnicero de Milwaukee”, homosexual latente, pervertido y asesino, que entre 1992 y 1994 se despachó a unos 15 mariquitas a los que primero drogaba, después penetraba, después jugueteaba con ellos (un taladrillo por la cabeza, una sacadilla de tripas) para finalmente volver a penetrarlos. Tras su detención, en el talego los mismos presos se lo cargaron por guarro.
La película, a pesar de estar estructurada a base de complicados flash-backs que podrían hacer perderse al espectador, es de visionado fácil y entretenido, si bien es cierto que se nos muestra muy poquito de las aberraciones que practicaba este individuo.
Envuelta en un ambiente malsano y sórdido, mama directamente de la madre de todas las películas de “serial killers”, "Henry, retrato de un asesino", que sin llegar a su brillantez, sí que el tempo y forma de contar nos recuerda un montón a la obra de John McNaughton. Y lo cierto es que casi todas las pelis de “serials” están influidas por aquella, aunque quizás a "Dahmer" se le note más aunque sea menos escabrosa y gráfica.
La gracia de la película está en el hecho de que se especula que uno de los motivos por los que Jeffrey Dahmer da rienda suelta a sus sangrientas fantasías, es el asqueroso trabajo que tiene en una fábrica de chocolate, que de estar ahí todo el día metido, se le va la pinza. No me extraña que por culpa de los trabajos de mierda haya muchos Jeffreys Dahmers por ahí sueltos.
Me ha sorprendido para bien el actor que interpreta a Dahmer, Jeremy Renner, visto recientemente en "En tierra hostil", y que será “Ojo de halcón” en la muy esperada "The Avangers". Le aventuro una fructuosa carrera en Hollywood, está a tiempo pues es joven y hay que decir que en el film que nos ocupa ofrece una interpretación del todo convincente, en todas las etapas del personaje, adolescente y adulto, con una mirada intensa que refleja su enajenación. Sin duda, es lo mejor de la película.
En las labores de dirección David Jacobson, cuya carrera restante viene formada por pelis directas para vídeo.

lunes, 20 de mayo de 2024

MURDERLUST

Curiosa película de asesino en serie, un precedente en tono y forma a “Henry: retrato de un asesino”, solo que rodada por menos de la mitad de lo que costó la de John McNaughton (que ya era una película barata de por sí) y, también, con la mitad de talento. El director de esta “Murderlust”, Donald M. Jones, no es un absoluto manazas pero va justito de inventiva, de celuloide virgen y de días para rodar, así nos encontramos ante un film semi amateur confeccionado los fines de semana en estupendos 16 mm, durante 12 jornadas y contando para ello con muchos amigos y favores.
Lo bueno es que la película no va de lo que no es, y prefiere evitar mostrarnos nada antes que desarrollar efectos especiales baratos dispuestos a dar el cante, por lo que, a pesar de sus muchas carencias, tenemos aquí una historia bastante sórdida en la que ni se nos muestra sangre, ni nada que chirríe. Todo contado con una cadencia lenta, tono —involuntario— de documental e interpretaciones no muy eficaces, pero resultonas gracias al físico de los actores.
Un individuo amable y simpático, que ejerce de profesor voluntario en la parroquia local, y se gana la vida como vigilante, pasa el tiempo libre bebiendo cervezas con los amigos (quienes eructan y se expresan inapropiadamente). Nadie sospecha nada, pero el individuo, peinado a cortinilla y con bigote varonil, por las noches se dedica a secuestrar putas, asesinarlas y arrojarlas a su suerte en medio del desierto. Y todo parece salirle bien… hasta que da con una señorita un tanto dura de pelar.
Su mayor virtud es que está hecha apenas sin medios, porque por lo demás es una película totalmente formulaica y simple; se sustenta a base de conversaciones y, entre medias, presenciamos los asesinatos que, aun crueles, no son para nada gráficos.
Sin embargo, esa peste a telefilm que se gasta y la falta de medios, le va bien al subgénero de psycho killers, y si bien películas como “Ted Bundy”, “Gacy” o “Dahmer” buscan una estética parecida a la que nos muestra “Murderlust”, esta la trae de manera natural. Y eso, sumado a que se deja ver perfectamente y no es excesivamente coñazo, al final resulta cuanto menos interesante.
Por supuesto, está basada libremente en fechorías perpetradas por Bundy y el estrangulador de la Colina. A través de sus crímenes se elaboró el guion, según James C. Lane.
El protagonista, el actor Eli Rich (no confundir con Eli Roth como ya hay alguno al que le ha pasado), tiene una carrera discreta de papeles en películas de mierda y papelitos a nivel figuración en cintas mainstream; de esta guisa apareció en, por ejemplo, “The Jigsaw Murders”, pero también lo hizo en “Encerrado” al servicio de Stallone y John Flynn.
En cuanto a Donald C. Jones, su carrera como director es asimismo discreta, hizo pocas películas y muy espaciadas a lo largo de las décadas, pero lo más interesante es que nunca se salió de los parámetros que manejaba. Rodó siete, todas de corte amateuroide. No he visto nada más que “Murdelust”, pero intuyo que cosas como “Domingo Mortal” o “Housewife from hell” pueden estar bien.

lunes, 8 de abril de 2013

INTERVIEW: JACK PEREZ

Si les hablo a ustedes de JackPerez, y no son muy asiduos a este blog, probablemente el nombre en cuestión no les suene de nada. Pero si nombro “Mega Shark Vs. Giant Octopus” Sabrán, sin duda, de que película les hablo, aunque el nombre seguirá sin sonarles, porque el director la firmó con el seudónimo de Ace Hanna.
Pero Jack Perez, además de ser el director de esta película, lo es también de muchas otras, es un cineasta con tablas con un pie puesto en Hollywood...y también ¡fue pionero en el found footage!
Al Staff de AVT no nos fue difícil contactar con el, ya que nos une cierta amistad, y, como además es el prologuista de nuestro libro “Malas pero divertidas”, pues hacerle esta entrevista y que contestara como se ha de contestar ( y no como otros entrevistados recientes con respuestas más cortas que las preguntas) no era muy complicado, era cuestión de enviar un e-mail y listo.
Así que de todos esos asuntos que verán a continuación, hablamos a base de mensaje, para que ustedes, queridos lectores, lo disfruten.
Esto nos contó Mr. Jack Perez:



Háblanos de tus inicios. ¿Hacías cortos superocheros de chaval?. ¿Cuales eran tus aspiraciones?

Como muchos chavales en los 70, tomé prestada la cámara de Súper 8 de mi padre y comencé a hacer pequeñas películas de horror, ciencia-ficción y de “catástrofes” protagonizadas por mi hermana pequeña. Inicialmente fui inspirado por el “King Kong” original de 1933 y por todas las pelis de fantasía de Ray Harryhausen como “El monstruo de tiempos remotos” y “Simbad y la princesa”, que echaban habitualmente en la tele los Sábados por la mañana. Me obsesioné con la animación en stop-motion y el trabajo con maquetas y leí todos los libros sobre el tema que podía encontrar. “The Making of King Kong” de Orville Goldner era como una biblia para mi!. Por supuesto, cuando “La guerra de las galaxias” se estrenó en el 77, me enganché. Pero al principio todo giraba en torno a los efectos especiales. Realmente no aprecié lo que hacía un director hasta más tarde.
Durante el verano de 1978, fui invitado a visitar el set de “Aeropuerto 79” (la última de la serie). Un amigo de la familia era asistente de montaje y pude ver cómo era la creación de una película. Por entonces, había comenzado a pensar en escuelas de cine y mi atención apuntaba hacia la dirección, que me ofrecía mucho más control creativo.


Según IMDB, tu primera película como director es “Deadliest America Home Video”. Háblanos de ella…


Básicamente se trata de una de las primeras películas “found footage”. Ese género ni tan siquiera existía a inicios de los 90, así que la idea de estructurar una película “a través de la lente” de una cámara de vídeo era bastante nuevo. Me ofrecieron la oportunidad de escribir y dirigir una peli “exploitation” tan y tan barata que la tendría que hacer con una vieja video cámara Hi-8, lo que es muy miserable. En lugar de intentar hacer una narrativa estándar, que acabaría teniendo el aspecto de una porno o un culebrón por su “look” de vídeo, decidí escribir un thriller que pudiera utilizar la mala calidad del vídeo de modo orgánico, como parte de la historia. Y así es como se formó la idea – la historia de un entusiasta del vídeo casero (interpretado por Danny Bonaduce, protagonista de la serie “Mamá y sus increíbles hijos”) que lo graba todo en su vida, entonces es secuestrado por un pequeño grupo de criminales que le obligan a documentar su carrera criminal a lo largo de América.


Tu película más popular es “Megashark vs Giant Octopus”, pero aquí en España solo podemos acceder a ella comprando el DVD de importación. En cambio, sí se han comercializado “La cucaracha” y “Juegos Salvajes 2”. ¿Son pues esas dos tus películas de más éxito?

Financieramente, supongo que “Megashark…” y “Juegos salvajes 2” son las de mayor éxito. Pero intento no medir mi éxito por la cantidad de dinero que hacen mis películas. Más bien me quedo con cuales son más personales y de los que estoy más orgulloso.

¿Cual de tus películas es tu favorita?


En todas mis pelis hay algo que me gusta, pero mi peli de detectives privados, “The Big Empty” (1997); mi “noir” situado al sur de la frontera, “La Cucaracha” (1998) y mi comedia de horror, “Some guy who kills people” (2012) son mis favoritas. Estas tres me representan, a mi y a mis habilidades como cineasta. “Monster Island” (que hice para la MTV con protagonismo de Mary Elizabeth Winstead), que cuenta con un montón de monstruos animados en stop-motion, estaría cerca de la cuarta posición.


Hablando de “Juegos salvajes 2”. ¿Viste la primera antes de rodar la tuya?, ¿por qué son tan diferentes?

Había visto la de John McNaughton y me gustaba, pero realmente no la estudié. Me interesaba más coger el material y hacer algo con él que me resultara interesante – básicamente hacer una película “noir” ambientada en los everglades/Florida. Ese es el único modo de hacer algo bueno – haciéndolo tuyo. De otro modo, únicamente estarás copiando el material de otro.

¿Por qué no hiciste la tercera parte?

Me la ofrecieron, pero no querían pagarme un poco más de dinero a pesar de que “Juegos salvajes 2” había ayudado a crear la franquicia al completo. Más importante, si cabe, es que ya había hecho todo lo que podía con esa clase de historia. Además, el guión para “Juegos salvajes 3” era casi exactamente igual al de “Juegos salvajes 2”!.




Ace Hanna, Jake Johnson… esos pseudónimos los utilizas, respectivamente, en “Mega shark vs Giant Octopus” y “666: The Child”. ¿Por qué los usaste y por qué esos en concreto?

Porque considero esas películas creativamente comprometidas. Básicamente porque me arrebataron el control a la hora del montaje. Cuando un director no controla del todo esa fase, pierde la oportunidad de mostrarle a la audiencia todo aquello que pretendía. Incluso si es una película tontuna de monstruos. Esas dos pelis podrían haber sido mucho mejores, creo, si me hubieran dejado montarlas tal y como yo quería. “Jake Johnson” fue fácil de inventar, “Ace Hannah” es más como un “chiste privado” – es el nombre de un personaje en el clásico western de Robert Aldrich “Vera Cruz” (1954) con Burt Lancaster y Gary Cooper. Suena ridículo, y así es exactamente cómo me sentí haciendo “Mega shark…”. Eso y frustrado.

¿Te preocupa/molesta que seas sobre todo conocido por “Mega shark…” en lugar de otra de tus películas?


Pues sí, en cierto modo. No es precisamente el mejor título de mi filmografía. Me gustaría ser conocido por mi mejor trabajo. “Some guy who kills people”, “La cucaracha”, “The Big Empty”, “Monster Island” – estas son películas de las que estoy genuinamente orgulloso, y son mil veces mejor que “Mega shark…”.

¿Cuales son las diferencias entre trabajar para “The Asylum” y hacerlo para “Sony Pictures”?


Básicamente es lo mismo, políticamente. Tratas con notas de los productores, quienes tienen opiniones muy específicas sobre cómo hay que hacer las cosas. Y muy a menudo tienes que pelear por tus propias ideas. Lo que es cansino. Originalmente pensaba que las compañías dedicadas al cine de muy bajo presupuesto dejaban tranquilo al director, pero me encontré con que no era ese el caso. Todo productor, sin importar el tamaño, quiere ser escuchado. Ese es el precio que todos los cineastas han de pagar para lograr que se financie su trabajo. Naturalmente, tu plan de rodaje es más largo con Sony porque hay más dinero para hacer la película, lo que siempre ayuda.

¿Te sientes a gusto siendo un “director de serie B” o preferirías ser más mainstream, hacer películas de gran presupuesto y ganar Oscars?

Me considero a mi mismo un cineasta independiente que ocasionalmente hace pelis semi-comerciales. Supongo que ser considerado un “director de serie B” no es tan malo, aunque me gusta pensar que he hecho algún trabajo con calidad “A”. Algunos de mis directores favoritos eran etiquetados de “serie B” – Sam Fuller, Phil Karlson, Jacques Torneur, Richard Fleischer. Pero todos hicieron trabajos de calidad “A” en sus vidas.
Me encantaría tener el tiempo que proporciona un gran presupuesto – plazos  más largos que dedicar a refinar tu labor, pero una vez más, con más dinero viene una mayor interferencia creativa, algo que puede ser devastador para tu alma.
No me importa una mierda ganar Oscars – los Premios de la Academia son basura, una casa de putas.


¿Cuales son tus ambiciones?

Seguir haciendo películas personales con un mayor control creativo.




Has trabajado con John Landis, Joe Dante y Adam West. ¿Cómo fue?

Fue un placer. Todos son héroes de mi infancia, por lo que de pronto encontrarme currando con ellos fue como un sueño. Fueron muy majos, encantadores, con maravillosas historias sobre sus carreras y el negocio. Yo veía “Batman” cuando era un chavalín, por lo que dirigir a Adam West en “Monster Island” fue surrealmente bonito. Durante la gran escena de su muerte donde una hormiga gigante mutante se estrella contra él mientras sostiene un frasco de nitroglicerina, se volvió hacia mi y dijo, “Nosotros nunca hicimos algo así en la Batcueva!”. “Un hombre lobo Americano en Londres” fue una peli muy importante para mi, así que tener a John Landis como mi productor ejecutivo en “Some guy who kills people” fue muy gratificante – y el hecho de que le encantara la película fue como lograr que tus padres te digan que se sienten orgullosos de ti!. Las películas de Joe Dante, particularmente “Aullidos” y “Piraña”, también fueron grandes influencias. En un momento en que le estaba dirigiendo a él y a Landis en una escena, Joe se giró hacia John y exclamó, “Suena igual que yo!”. Aquello fue muy emocionante.


Escribiste la introducción de nuestro libro dedicado al cine trash “Malas pero divertidas”, lo que demuestra que tienes un gran sentido del humor. ¿Qué te motivó a hacerlo?

Me sentí halagado de que me lo pidierais. Es muy divertido estar incluido en un libro guay sobre películas de culto. Incluso aunque tenga serios problemas con “Mega shark…”, siempre es bonito ser reconocido. Y era una oportunidad para explicar mi participación en la película- por que la hice y todos los obstáculos que tuve que afrontar para hacer semejante alocada peli de bajo presupuesto.





¿Cómo sería la perfecta película de Jack Perez?

Siempre he creído que mi mejor trabajo surge cuando mezclo mi amor por las películas con aquello que ocurre en mi vida personal. “The big empty”, “La cucaracha” y “Some guy who kills people” fusionan todas ellas géneros que adoro con temas que son muy personales para mi. Cuando logro hacer eso – es perfecto. Lo que lo hace aún más perfecto es cuando ningún productor jode mi labor y logro el montaje final. Pero eso rara vez ocurre.

¿Cómo ves el futuro?


Hace ya muchos años de cuando estaba muy deprimido respecto al negocio y a cómo se desarrollaba mi carrera. Muchas veces desearía haber hecho películas en los años 70, porque parece que hubiera conseguido producir más “mi tipo de película”. Era un periodo más excéntrico y más abierto, y ahí es donde siempre he vivido como cineasta – ligeramente a la izquierda del centro. Sin embargo, he sido capaz de llevar adelante varios trabajos de los que me siento orgulloso. Así que no me puedo quejar. El futuro es brillante.

Dime cinco pelis que te gusten y cinco que te disgusten.

Hay muchas malas, así que ni siquiera empezaré. Pero cinco que me gusten podrían ser: “Vera Cruz” (Robert Aldrich, 1954), “Encadenados” (Hitchcock), “Topsy-Turvy” (Mike Leigh), “King Kong” (1933) y “Quiero la cabeza de Alfredo Garcia” (Peckinpah).


Cinco directores que te gusten y cinco que te disgusten.


Otra vez, muchos directores que no me gustan. Pero los que admiro son: Hitchcock, Peckinpah, Aldrich, Frankenheimer y Welles.


¿Algo que añadir?, ¿algo que quieras decir a nuestros poco lustrosos lectores?


Mirad películas antiguas. Siempre son mejores que los “nuevos lanzamientos”. Y uno aprende mucho más sobre cine de los maestros.
Gracias! (en castellano en el original).

miércoles, 7 de abril de 2021

LECTURAS JUVENILES - 1ª PARTE

A finales de los 70 y principios de los 80, se estilaba mucho la lectura destinada al público juvenil. Es cierto que no hace demasiado también "Harry Potter" y todo lo que esputó fueron de enorme éxito entre la chavalada. Pero aquello se consideró un fenómeno "raro" por atípico. Yo les hablo de cuando esta clase de literatura igual no lo petaba tanto, pero estaba siempre ahí, dispuesta a ser consumida. De entre todo el material destacaron los libritos casi minimalistas de "Altea Benjamín", los algo más rechonchos pero igualmente ligeros de "Astral Juvenil" y los famosos "Elige tu propia aventura" -que pegaron muy fuerte- de "Timun Mas". Pues bien, en esta trilogía de entradas iremos viendo breves reseñas de algunas de aquellas publicaciones. Es decir, las que conservo en mis alforjas desde la época que las recibí y devoré, cursando Enseñaza General Básica. Si los he preservado del paso del tiempo se debe, seguramente, a que en su momento me dejaron huella y la idea de perderlas no me hacía ninguna gracia. Aunque también podría ser fruto de la mera casualidad.
Si hurgo en qué momento este material entró a formar parte de mi existencia, creo recordar que lo hizo como premio en los juegos florales de la escuela. Una vez al año presentabas un relato, un poema o alguna chuminada por el estilo y, si ganabas, pues como recompensa te tocaba un libro. Me gustaría lo leído y, a partir de ahí, ya me los pillaría yo, o los pediría como presente en las ocasiones especiales.
En cualquier caso, y aprovechando que hoy cumplo años, arrancamos este repaso proto nostálgico con algunos títulos de la colección editada por "Altea" destinada a la audiencia joven, de ahí que fuese bautizada como "Altea Benjamín". Todos estos libros tenían un aspecto delicioso, de menos de un palmo de alto y escasas páginas. Supongo que podrían tildarse "de bolsillo", pero el papel duro con el que estaban impresos hacía algo incómodo llevarlos en la parte trasera del tejano. Y, además, sabía mal someterlos a tan malos tratos. Lo que a uno le pedía el cuerpo era cuidarlos como si fuesen bonitas y delicadas mascotas.
Estos son los supervivientes...

EL PAÍS DE LOS HELADOS / 1979 - editado en España en 1982
Lo que más sorprende de este librito de escasas páginas es quien lo escribe, Anthony Burgess, autor de "La naranja mecánica". Superado eso, nos encontramos con una historia super-simple que el tipo debió pulirse en treinta minutos con el culo apoltronado en su cagadero particular. La cosa va de una expedición a un mundo hecho de helado, con montañas de pistacho, desiertos de vainilla y monstruos italianos armados con cucharas. Todo contado en plan diario de expedición, aunque al final resulta que es la fantasía de unos niños adictos al azúcar. Como con casi todos los libros de la colección, lo mejor son las bonitas ilustraciones de Fulvio Testa.

EL MONSTRUO PELUDO / 1982 - editado en España el mismo año
Hay un monstruo feísimo, con pelos hasta en los ojos, que se pirra por comerse a un ser humano. Un día pasa un rey por ahí y se convierte en posible manjar. Sin embargo, este le convence de que los niños saben mejor, así que le deja ir a por uno. Tan mala pata tiene, que termina llevando a su propia hija. Lo que el monstruo no espera es que la chiquilla contraataque con rimas, cosa que logrará derrocarle.
Pues está simpático este librito. La historia es tontuna, pero se deja leer, a pesar de ese final tan empalagoso que diríase es en tono de coña. Aunque, como siempre, lo que destaca son las sensacionales ilustraciones de Pef (Pierre Élie Ferrier). Absolutamente deliciosas. Un regalo para los ojos (peludos o no).

EL GUSANO, ESE DESCONOCIDO / 1979 - editado en España en 1981
Este librito, parido a cuatro manos entre Janet y Allan Ahlberg, esposa e ilustradora + esposo y escritor, se presenta como una especie de guía sobre el gusano. Todo ello, obvio es, a base de un humor rematadamente tontaina y unos dibujos graciosos, pero tampoco deslumbrantes. De chaval me encantaba. Leído hoy, pues la sensación que me deja es de ser una chorrada no demasiado inspirada. Todos los títulos de la colección desprenden encanto, y este también, pero eso no quiere decir que, persé, sean buenos libros.

EL ZOO DE SEBASTIÁN / 1975 - editado en España en 1981
Sebastián se pirra por ir al zoo, pero nadie le hace ni puto caso. Así que sale a la calle y descubre que las sombras generadas por la gente que le envuelve adquieren curiosas formas animalísticas. Vamos, que al final sí va al zoo, pero gratis. El concepto del libro está chulo, y recuerdo que uno disfrutaba mucho comparando las sombras con las figuras humanas que las generaban. Pero lo cierto es que, leído hoy, me sorprende lo, en general, poco jugosas y algo costrosas que son las ilustraciones. Demasiado espacio vacío. La culpa es de Michael Foreman -ilustrador, acompañado en las letras por Georgess McHargue-.
Aún así, "El zoo de Sebastián" llegó a recibir el título de uno de los mejores cincuenta libros del mundo. ¡Sorprendente!.
En las últimas páginas te enseñan cómo generar tus propias sombras graciosas con las manos, movida que intenté recrear siendo infante y que, por poco, no lo hago nuevamente como adulto desencantado y lleno de manías.

EL BUEN REY CANUTO / 1980 - Editado en España en 1982
Esta es la simpática historia de un rey extremadamente cegato, cuya única pasión consiste en leer libros. Un día le obligan a salir de aventuras para impresionar al pueblo, y accede a regañadientes. En el camino se cruzará con gigantes, brujas y dragones... pero al estar tan ciego -no sé yo si lo de llamarlo Canuto va en segundas- no verá nada y regresará a su reino como un auténtico campeón.
Tanto el dinámico texto como los preciosos dibujos corren de la mano de Colin McNaughton, y se nota, porque de este modo ambos van conectados, y mientras el primero te describe una situación, el segundo la contradice logrando el efecto cómico.
Que El rey Canuto (King Nonn en v.o.) se parece al Quijote es tan evidente como para que, al final del libro, se incluya un breve texto sobre la creación de Cervantes.

jueves, 20 de marzo de 2025

HABITÁCULO 1991

Localicé recientemente una grabación videográfica de naturaleza casera fechada el año 1991. Normalmente era yo el que rondaba el hogar con la cámara, pero aquella tarde fue mi madre la que decidió encargarse de inmortalizar el entorno mediante ojo electrónico. Diría que la casualidad quiso que me pillara totalmente volcado en mis pasiones cinéfagas.... pero mentiría. Y digo que mentiría porque yo era -y soy- así las 24 horas del día, de lunes a domingo. Para mí, toda esta morralla es un auténtico modo de vida, una filosofía.
En un momento dado, tras pillarme en el sillón disfrutando de las lecturas adecuadas (ver última imagen), visitamos el que era mi dormitorio en 1991. Y ahí me dio el subidón, y unos pocos escalofríos, al rememorar la bella decoración que inundaba mis paredes, o se apoltronaba sobre los estantes. Decidí pues sacar capturas de todo ello y compartirlas con ustedes en este, mi blog de pajillismo "fanatoso". El lugar más adecuado posible.
Dice así...


A- El póster de "Robocop". Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. Este, además, lo obtuve de forma gratuita el día que acudí al estreno, allá en el cine "Comedia" de Barcelona. Al salir, un tipo disfrazado del madero robótico los regalaba. En el lado positivo, y a causa del gran gozo experimentado durante el visionado del clásico, regresé una semana después con amigos. Esta vez la voz había corrido y la cola era inmensa. En el lado negativo, ese mismo póster terminó hecho añicos por las implacables garras del gato doméstico. Siendo un ser humano le habría asesinado... pero al él se lo perdoné. Y se lo sigo perdonando a día de hoy.

B- Una de mis obsesiones entonces, "Fonda Sangrienta". Supe de ella gracias a mis revistas franchutes, como bien expliqué en su momento. Y anduve como loco buscándola por vídeo-clubs hasta que di con ella en uno inhóspito, situado cerca de donde estudiaba primero de BUP (lo recuerdo repleto de clientes... que tiempos aquellos). Como era costumbre en esos casos, me hice socio, la alquilé y, una vez devuelta, nunca jamás regresé.
Desconozco cómo conseguí el cartel -que era el de los vídeo-clubs-, pero ahí lo tuve un tiempo, colgado en mis paredes.

E- En los estantes, y de izquierda a derecha, los muñecos de "Iron Man" (colección "Secret Wars"). Otro de "El Castigador" (uno de mis héroes de tebeo favoritos). Y la banda sonora de "Agárralo como puedas (1 y 2)" en cinta de casete.
Detrás, algunos libros ilustres. Los dos primeros "Libros Sangrientos" de Clive Barker. Varios de la colección "Super Terror", destacando los de Richard Laymon. Y dos biográficos en inglés, el de Roger Corman ("How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime") y el de George A. Romero ("The zombies that ate Pittsburg").

F- Estos eran los carteles de dos cortometajes que hice en aquella época, "El Principal" (mi versión de "El Rector" + "Curso 1984") y "El demonio del viento" (mi versión de "Posesión Infernal" + "Scalps", y del que ya hablé una vez por acá)



A- He comentado muchas veces en este ciber-antro que, siendo joven, sentía un fanatismo exacerbado por Fred Olen Ray. Puede sonar a chiste. Y tal vez nunca se lo hayan creído del todo. Pero ahí va la prueba irrefutable de ello. En mi dormitorio contaba con una imagen suya rescatada de las páginas de "Psychotronic" a modo de pedestal de adoración, exactamente igual a esta que les dejo a continuación...


B- Algunas de mis cintas de vídeo. Por entonces contaba con pocas de venta original, así que me fabricaba las caratulas o, en su defecto, les pegaba una fea tira de papel blanco con los respectivos títulos escritos en Olivetti (aquí un ejemplo más que gráfico). El estante superior (letra C) anda plagado de estas.

D- Comenzamos con los pósters grandes. No es que "King Kong contra Godzilla" me entusiasmara mucho, pero ese cartel molaba, con el bicho peludo sujetando un tren por los aires. Se lo dejo a continuación para que lo degusten íntegro.
El segundo no tiene truco, primera secuela de la franquicia iniciada con "Viernes 13". Por entonces la consideraba una de las mejores. Hoy ya no lo tengo tan claro.





Estos no necesitan presentación, ni introducción, ni nada.
"Commando" (otra de mis diez favoritas) y "Re-Animator".



A- Aunque no lo he comentado al principio, este recorrido es de derecha a izquierda, siguiendo el barrido que hizo la cámara. Así, pasamos a la siguiente pared donde, de primeras, destaca otro póster de otro clásico, "El día de los muertos", solo que en su versión francesa. Iba de regalo, bien plegadito, en las páginas centrales de una de mis queridas lecturas habituales, "L´Ecran Fantastique".
Se lo dejo a continuación versión JPG para que entiendan la razón de que formara parte de mi excelsa decoración...



B- Seguimos con más "Godzilla". Alguien podría sospechar que era un auténtico devoto de la criatura, cuando no se conocía a estas películas como "Kaiju Eiga" y solo eran "pelis cutres de monstruos nipones". Y lo cierto es que no, simpatía toda la que quieran... pero fanatismo, poco. Lo que me molaba, y supongo que de ahí su presencia constante, eran los carteles, sus diseños, algo muy propio de las "monster movies" clásicas. En este caso se trata de uno yanki (fotocopia a color ampliada, para más señas), el de "Godzilla versus The Thing" que lucía así de bien....



C- Y,  por supuesto, en este periplo "habitacionil" no podía faltar una referencia directa a la number one, a la diosa, a "Evil Dead". Pal caso hablamos de otro desplegable situado en las páginas centrales de otra publicación franchute (donde se la conoce como "La nuit des démons"), aunque ninguna de las habituales. No logro recordar cual. Con el tiempo y una caña acabé perdiendo dicho material, y no saben lo mal que me supo/sabe.

D- "Nº 1 del Servicio Secreto" y su super agente secreto, "Charles Bind", llegó a ser una seria obsesión en mis juventudes. Andaba loco con sus dos aventuras cinematográficas, la mentada y "Licencia para amar y matar" (la tercera jamás llegué a verla). Tanto como para que, nada más inaugurar este blog en el 2007, les dedicara una sentida entrada.
Visto ahora es algo que no acabo de comprender porque, salvo algunos "gags" puntuales, eran subproductos tremendamente mediocres. En cualquier caso, logré hacerme con su "affiche", así pues era de menester lucirla (además de que me encantaba en sí misma). La perdí, sí también, aunque muchos años después pude resarcirme agenciándome el póster y algunos fotocromos que, experiencia y canas obligan, andan perfectamente guardados junto a otra buena ristra de papelotes peliculeros. ¿Pa qué? Pues ni idea... pero, en fin, hay enfermedades incurables que gozas sufriendo.

Nota: Es curioso lo mucho que tiro de la palabreja "affiche", especialmente considerando su origen eminentemente francés. Supongo que podemos considerarlo influencia directa de mis lecturas cinéfilas habituales esos años. Visto así, encantado que forme parte de mi léxico.


A- Más "affiches" que solía conseguir en tiendas de coleccionismo cinematográfico. Esta es la de "Al filo del hacha", el aburridísimo slasher español de la mano de José Ramón Larraz que vi en el cine "Waldorf" de Barcelona. No, no me gustó nada... pero, tal y como siempre he dicho, me flipa el cartel. Es cojonudísimo. De ahí que lo pegara a mis paredes. 
Mi relación -por así llamarla- con el film se intensificó hace unos años, a raíz de disponer de sus fotocromos y póster y el interés de una compañía británica por incluirlos en la edición especial de la interfecta, tal y como narré poco después, coincidiendo con su salida al mercado. Es un pequeño logro del que estoy muy orgulloso.... no obstante, creo que mi reseña tirando a negativa 
de la película puso punto y final a posibles colaboraciones futuras con el sello. Ya saben,quien canta las verdades....

B- De "Las aventuras de Flesh Gordon" nunca he escrito reseña, aunque sí tuve acceso al libro de memorias de su protagonista, Jason Williams, donde se contaban todas las respectivas trifulcas del rodaje. Inevitablemente, por su peculiar condición, es una película que me cae harto simpática, aunque probablemente más en 1991. Tenía la "affiche" española, con un gracioso dibujo de Jano (y un "Flesh Gordon" poco fiel al del film), y de ahí que optara por incluirla como parte de la decoración. Les dejo a continuación una imagen de la misma.... pero no, no es mía, tuve que buscar en las redes para dar con ella. Yo, desgraciadamente, la perdí. Igual que con la de "Al filo del hacha". En fin, ya saben, cosas de la juventud, de cuando todavía no has aprendido a valorar estas mierdas entrañables.


C- Ahí tienen una ristra de autógrafos. De izquierda a derecha, Bruce Campbell, Ted Raimi (ambos obtenidos durante el XXIV Festival de Sitges del mismo 91, donde acudieron a presentar "Lunáticos") y el tercero.... pues no logro discernir de quien se trata. Por época y momento, posiblemente sea John McNaughton, director de "Henry, retrato de un asesino". Si es así, su presencia en aquella edición venía motivada por la mediocre "Mutación Asesina" (tal vez sea momento de revisarla). Lo cierto es que no sentía ningún interés por el director y su obra, pero ya que lo teníamos ahí, mientras esperábamos que Campbell y Raimi salieran del hotel, pues le pedimos la estampita. Fans completistas es lo que éramos, témome.

Y cerramos con una imagen que, aunque ajena al tema central de esta entrada, pertenece al mismo vídeo, espacio y tiempo, aquel en el que mi devoción se encontraba en plena eclosión. Para el caso, lo que sujeto en mis manos era una de mis lecturas favoritas por aquellos días, con permiso de la prensa franchute habitual, el fanzine "Draculina", según las artes editoriales de Hugh Gallagher, mediocre dibujante / videoasta. Concretamente, ese número es el que me descubrió la existencia de Nick Zedd. Les dejo la portada a calidad para que se hagan una idea de lo irresistible de la publicación, por su contenido (cine de horror, sobre todo aquel de explotación y tipo casero / amateur) y su forma + estética (impresión mierdosa, fotos oscuras, papel barato y un punto de sordidez gracias a la ristra de imágenes chusqueras de tipas desnudas, salpicadas de sangre y mostrando sus poco llamativas tetas caídas). Lastimosamente, y como suele pasar, las ambiciones de Gallagher acabarían destruyendo a su creación, sobre todo cuando decidió profesionalizarse, tirar de papel satinado a color y centrar el contenido en el tema pajero... vale, es comprensible, seguro que así se vendía mejor, pero ello supuso anular por completo su naturaleza, esa que hacía de "Draculina" algo especial.