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sábado, 30 de abril de 2022

LA DAMA DE BLANCO

Ver en su día -alquilada- "La dama de blanco" fue un auténtico palo. Se trataba de la segunda película del poco prolífico Frank LaLoggia, director de la simpática "Lucifer" ¿Cómo no tener ciertas expectativas? Mis queridas revistas franchutes ya me habían advertido que la cosa iba de "terror blando", todo muy light y tal, pero aún así, no me esperaba semejante nivel de ñoñería y mariconismo. La decepción fue tal, que no quise saber más de ella hasta ayer, cuando la localicé en Amazon Prime y pensé aquello de las segundas oportunidades.
Frankie es un niño atontao y debilucho al que sus amiguitos de clase gastan una broma pesada, encerrándolo en el guardarropía del colegio, donde pasará la noche y será testigo, mediante visiones fantasmales, de un asesinato cometido en el pasado pero cuyo responsable aún colea. De hecho, intenta cargarse a Frankie sin conseguirlo, por lo que el crío tratará de descubrir su identidad con ayuda de espíritus y señoras de blanco.
Es evidente que, con esta peli, LaLoggia se hacía un gran pajote nostálgico. No creo que de chaval fuese testigo de lo que narra, pero que el niño se llame como él, tenga un origen italianini, le gusten las películas de monstruos y escriba historias de miedo, resulta tan sospechoso como que, cuando nos lo muestran adulto, lo interprete el propio director (eso sí, de espaldas y reservándose un único primer plano de los ojos).
Tal vez por eso el film sea tan y tan... pasteloso. Sí, amigo lector, mis impresiones juveniles se reafirmaron ayer sufriendo esta sobredosis de azúcar y buenos sentimientos. Realmente empalagoso. Es cierto que, siendo ya un señor mayor como soy, en algunos momentos me tocó la fibra. Aquellos más terrenales, por así decirlo. Pero cuando entra en escena el rollo fantástico, y a LaLoggia se le va la pinza con fantasmas voladores que echan chispas y tal, roza incluso el ridículo. Casi de comedia involuntaria. Además, retuerce tanto la trama, intentando contar tres historias a la vez, que todo adquiere unos tintes un pelo caóticos y confusos (como el hecho de que la dama de blanco sea presentada como una fantasma, deslizándose por el aire, para luego resultar que era de carne y hueso) Destaca el culebrón del negro acusado injustamente por los crímenes, rollo panfleto brasas de esos que quieren otorgar más caché al producto. Pero lo cierto es que no lleva a ningún lado.
Se dice que todo el desmadre final de "Lucifer" a base de rayos de colores fue una imposición de la distribuidora, por aquello de darle lustre. Teniendo eso en cuenta, sorprende mucho ver que el clímax del film reseñado cuente también con una buenas dosis de lucecitas y mandangas tricolor altamente vergonzantes.
"La dama de blanco" fue la última película con cara y ojos (y orejas, si tenemos en cuenta a su protagonista infantil, Lukas Haas) de Frank LaLoggia -luego rodó un "direct to video" titulado "Posesión Maldita" y el resto fueron intervenciones como actor segundón- por todo lo expuesto, me pregunto si el dichoso despliegue de luces no sería otra imposición, lo que acabaría de quemar al cineasta y alejarle de la profesión.
Encima, los efectos visuales dejan bastante que desear, muy especialmente los cromas, realmente horribles para ser un film medianamente mainstream. Que su máximo responsable, Ernest D. Farino, se iniciara en esto del cine de la mano de Don Dohler, tal vez daría sentido al descalabro.
En su día Sam Raimi comentaba en las entrevistas lo mucho que le había gustado "La dama de blanco". Visto cómo se desarrolló el resto de su carrera a partir de ahí, confirma que aquellas declaraciones fueron un auténtico aviso de lo que estaba por venir (lejos, muy lejos, quedaban los tiempos en los que, a la hora de mentar sus favoritas, se decantaba por títulos como "Creepshow" y "La Cosa" -aquí- Snif)
Para su actual edición en dvd -pirata, creo-, se han sacado otro título de la manga: "El misterio de la dama blanca".

martes, 19 de agosto de 2008

BEVERLY HILLS VAMP

Sin contar "The Alien Dead", y dentro de su dinámica semi-industrial de rodar pelis como salchichas en cinco días, para mi esta es la mejor obra del insigne Fred Olen Ray. La mayoría siempre poseen algún elemento interesante -aunque hablemos de la ridícula criatura que acompaña a David Carradine en "Warlords"- mientras que el resto apesta y, sí, mata de aburrimiento. Sin embargo, y a pesar de todas sus carencias, "Beverly Hills Vamp" es razonablemente entretenida e incluso divertida.
Tres chavales de pueblo, cuyo sueño es hacer una película, van a Hollywood a pedir ayuda a un productor de series Z. Mientras esperan una respuesta a sus plegarias, deciden pasar la noche en un prostíbulo que, fíjate tu, está regentado por vampiras. Solo logrará escapar uno, quien recurrirá al mentado productor, y un cura, para poner fin a la amenaza.
Todo ello, claro está, en forma de comedia bufa, muy muy tonta, y facturado a la inevitable manera del Ray más perezoso, a saber, planos casi secuencia, muuuucho diálogo y look estéril, sin vida (por mucho que metan alguna luz verde o roja de fondo para dar más de "algo" al "decorado"). El humor, como decía, es mega-chorra, pero en ocasiones funciona, una, gracias a estultísimos pero acertados efectos sonoros, y dos, y eso sí es curioso, gracias al doblaje español, destacando el que le pone la voz al prota, el comediante de serie Z Eddie Deezen (al que hemos podido ver en "Grease" y "1941", nada menos, y sobrevive gracias al doblaje de dibujos animados y la televisión. El film reseñado no representa su único escarceo con el zetismo , volvió a colaborar con Olen Ray en "Mobb Boss" y se las vio también con Mark Pirro , aunque en aquella ocasión se largó del rodaje sin completar su parte). Suelta algunas frases que son una risa, sobre todo a lo largo del desenlace.
Acompañan a Deezen en tareas interpretativas Britt Ekland (ex-chica Bond y actriz en algunos títulos de culto del cine de género Británico de los 70), Michelle Bauer (inevitable en una de Olen Ray e inevitable verla en cueros. La primera secuencia en la que aparece de esa guisa sobre un tipo, es material descartado de "The Tomb / El misterio de la pirámide", del mismo cineasta), Jay Richardson (otro habitual de Alfredo, quien da vida al productor, lo que permite muchas coñas privadas), Robert Quarry (ex-Conde Yorga, personaje este a costa del cual se permite bromear y todo), Dawn Wildsmith (pareja sentimental del realizador en aquella época) y Tim Conway Jr., hijo del popular comediante televisivo (quien formó pareja junto a Don Knotts en la mítica "Detectives casi privados").
En el apartado técnico también se repiten los habituales de la plantilla, Ernest D. Farino en el guión (su porción más grande del pastel está como diseñador de créditos para films de James Cameron ¡¡!!), T.L.Lankford como "consultor creativo", Bret Mixon en los créditos y las animaciones... y, eso si, el gran Chuck Cirino en lo musical, quien como siempre hace gala de un talento innato para crear sencillos pero efectivos temillas pegadizos, y si no que se lo digan al público que asistió a un pase de "Deathstalker 2" en la "Maratón de Cine de Terror de Cotxeres de Sants" y tarareó a grito pelado la fanfarria principal, obra del compositor y sus sintetizadores.

sábado, 2 de julio de 2022

SHOCK CINEMA

Hacía ya la hostia de tiempo que conocía este documental apadrinado y producido por David DeCoteau desde su flamante "Cinema Home Video" (y presentado por la "scream queen" Brinke Stevens). Recuerdo verlo anunciado en cierta prensa alternativa yanki (a base de pequeños recuadros en blanco y negro) y me moría de ganas de consumirlo por quienes andaban implicados. Algunos, auténticos héroes del que suscribe. Es decir, en esa época. Gente como Fred Olen Ray o DeCoteau himself (jóvenes y dedicados en cuerpo + alma a su mejor época) Leído así no suena especial. Pero tengan en cuenta la fecha de creación del documento: 1991. Todavía no se había producido la explosión "geek" en el mundo. El cine de serie Z o de culto seguía siendo algo oscuro y minoritario. Y, más importante aún, la nostalgia y autoconsciencia respecto a la naturaleza "trash" de estas obras quedaba lejos. Así que imaginen el gustazo que da ver a los mentados, a Charles Band (con la "Full Moon" a todo trapo), un Jeff Burr caliente de su paso por "Leatherface: La matanza de Texas 3", al bueno de Scott "Intruso en la noche" Spiegel luciendo una impresionante mullet o al SOVista J.R.Bookwalter (seguidos por, entre otros, Ernest Farino y C. Courtney Joyner) hablando, todos y cada uno de ellos, de sus inicios en la industria, sus experiencias buenas y malas, aconsejando, rajando y chorreando frustración a espuertas. Especialmente el amigo Ray, que estaba hasta los cojones de lo mal que se le trataba y no para de justificarse cual llorica desesperado. O Bookwalter, narrando por enésima vez sus trifulcas con Sam Raimi.
Aunque hay un tema recurrente en todos los casos: la guita. Es evidente que estos señores se metieron en el cine de explotación teniendo muy claro cual era la meta, sacar cuartos de donde fuese, y eso es lo que más les preocupa por encima de todo (especialmente, e inevitablemente, a Ray y DeCoteau). No me encanta, yo soy más de amor al arte y esas pérdidas de tiempo, pero lo comprendo y acepto.
En cualquier caso, hablamos de 60 minutos de puras cabezas parlantes. Nada más. Escasean muy mucho las
 imágenes de archivo y/o carteles (es de suponer que el presupuesto era tan escaso que resultaba imposible pagar los derechos de todo eso) y, por suerte, el director (Robert Hayes) no aparece en ningún plano ni aporta nada suyo. Solo deja hablar.
Muy interesante, muy ameno y muy recomendable.
Su éxito generó unas cuantas entregas, que también he tenido "el placer" de visionar. La segunda mantiene lo de los cabolos dándole a la sin hueso sobre sus experiencias en el cine de explotación, siendo buena parte de estos supervivientes de lo acontecido en los setenta (o antes), de ahí que abunde mucho discurso contra el "moderno de cine de horror" y sus excesos truculentos. Inevitable. Los interfectos más notorios son Forrest J. Ackerman, Gary Graver, Melissa Moore, Ted Newsom y Robert Quarry. No es tan disfrutable como el anterior, pero se deja ver agradablemente.
A partir de aquí, "Shock Cinema" abandona las entrevistas para centrarse en explotar el material de archivo de "Cinema Home Video". En el volumen tres nos comemos un porrón de tomas falsas de "Nightmare Sisters" y "Dr.Alien" (ambos, films de DeCoteau), además de algunos trailers. Muy muy aburrido todo. Completamente ignorable.
La cuarta y última entrega está un pelín mejor, pues se centra en el making of -y, muy especialmente, la confección de efectos especiales- de productos como "Al filo de la venganza", "Robot Ninja", "Skinned Alive" o "Ghoul School". En ese sentido, destaca que muestren cómo se facturó el impresionante aplastamiento craneal en "Al filo...", pero también la patética degollación con la hoja del cuchillo puesta de canto. O el caso de "Ghoul School" que, en cada una de sus muchas mutilaciones, los recurrentes condones rellenos de sangre falsa no se rompen cuando deben. Así, cada vez que desgarran carne, los vemos estirarse cual chicle descaradamente hasta ceder. El (d)efecto es raro, porque da cierta grima, parecen tendones o algo así. Desde luego, como película de terror no se yo... pero como anuncio de gomas efectivas para evitar embarazos indeseados, "Ghoul School" es la bomba.
Superadas las cuatro entregas de "Shock Cinema", me vi otros tantos documentales dispuestos en la misma plataforma. Al ser materia actual, pecaban ya del abuso de "geek"-ismo + "nerd"-ismo, con un montón de supuestos expertos (blogeros, algún organizador de Cons...) y/o filmmakers de la era digital dando su opinión sobre títulos clásicos. Sin embargo, no todos resultaron desdeñables, siendo "Survival of the Film Freaks" el que mejor me entró, a pesar de (o a causa de) que le di al "play" cargado de pesimismo.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "ESTAMOS MUERTOS... ¿O QUÉ?" (+ CHUCHE NAVIDEÑA)

Supongo que no voy errado si culpo al inefable José Frade del extravagante y poco ajustado título Español de esta peli originalmente nacida como "Dead Heat". Lo digo porque Frade fue su distribuidor y porque, ¿cómo logras que "Dead Heat" se mute en... "Estamos muertos... ¿o qué?"?. ¡¡Fascinante!!.
Nos encontramos ante una obra menor surgida durante la segunda mitad de los 80 y de la que casi nadie parece acordarse. Esencialmente se trata de una comedia, o una comedia de acción con amplios ribetes fantásticos. También encajaría de perlas en la etiqueta de "buddy movie de la vieja escuela".
“Dead Heat” cuenta con una muy buena idea de base algo desaprovechada por culpa de la carencia de medios. Dos polis, uno más conservador y seriote (armado con una magnum 44) y el otro más golfo y despreocupado, se quedan asombrados al acribillar a un par de delincuentes que parecen indestructibles. La investigación del caso les lleva hasta una gran corporación farmacéutica que cuenta con una máquina capaz de revivir a los muertos. Uno de estos ronda por allí y, durante la inevitable pelea, el poli encorbatado fallece. Su colega y la chica guapa de la peli (a la que le espera un final realmente impactante) le devuelven a la vida por tiempo limitado, oportunidad esta que el tipo aprovechará para acabar de resolver el entuerto, llevándose a unos cuantos por delante.
Quizás lo más logrado de "Estamos muertos... ¿o qué?" sea la parte final, en la que, casi a modo de "Terminator", el poli zombie, visiblemente desmejorado tras recibir un baño de fuego, se presenta en la guarida de los malos y la emprende a tiros con todos sin inmutarse (a pesar de los muchos que también recibe). Resulta que entre estos se encuentra nada menos que el inmortal Vincent Price en la que sería una de sus últimas actuaciones para el cine. Le acompaña otro nombre entrañable, Darren McGavin, más conocido como "Kolchak", el periodista especializado en casos sobrenaturales que tanta huella dejó en su pase por las televisiones del mundo civilizado por ahí los 70.
A los polis les dan vida/muerte Treat Williams, actor de irregular carrera que descubrí gracias a esta película, y Joe Piscopo, un comediante surgido de la cantera del "Saturday Night Live", con sus músculos, su "mullet" y su cara de pasmao, del que no sabía nada entonces y que poco ha hecho después.
Completan el reparto en escuetos roles Robert Picardo (habitual de Joe Dante), Keye Luke (el Master Po de la serie "Kung-Fu", pero que los de mi quinta conocerán sobre todo por ser el anciano cuidador del gremlin "Gizmo") y Shane Black, guionista de "blockbusters" y director de "Iron Man 3". Por ahí aparece sin acreditar la "scream queen" Linnea Quigley, que poco después se liaría en plan serio con el tipo que se encargaba de buena parte de los maquillajes, Steve Johnson.
Terry Black, guionista, posteriormente firmaría un buen puñado de los manuscritos del "Tales from the crypt" televisivo.
Del director ya he hablado con anterioridad, Mark Goldblatt, montador de primera división a quien debemos el corta y pega de varias cult-movies ("Piraña", "Humanoides del abismo", "Aullidos") y tantos otros estandartes del cine de acción ochentero ("Terminator", "Rambo", "Commando"). Debutaba como mandamás en el caso que nos ocupa, lo que le llevó a dirigir la injustamente mal tratada pero apreciable "The Punisher/Vengador" con Dolph Lundgren. Esta última, y salvo un desliz televisivo, significaría el fin de su carrera como director.
En definitiva, estamos ante una película sencilla, nada deslumbrante, trufada de errores (se supone que los zombies no sangran, pero los impactos de bala que recibe Treat Williams son bien rojos), aunque medianamente entretenida y simpática. 

En cuanto a los fotocromos, llama la atención la notable cantidad de imágenes que luego NO aparecen en el largometraje. Veamos: Ese zombie verde estrangulando a la chica o Joe Piscopo echando babas son dos momentos que yo no vi cuando me la puse hace un par de días, y tampoco cuando la consumí de chaval. Raro. Pinta a caos durante la producción y remontaje desesperado. A saber dónde está ese material y porqué no fue finalmente utilizado. Algún día conoceremos la historia completa. De mientras les invito a gozar de lo que sigue, que no carece de gracejo, especialmente el póster, con esos dos polis ¿descabezados? que, para variar, se unen al carnaval de grotesquerías propias de nuestra distribución cinematográfica.














Pero no acaba aquí la cosa, queridos.
Dadas las fechas en las que nos encontramos, y dado lo muy Navideños que somos en este blog -además de verdad-, he decidido finiquitar con la sorpresa que me llevé al darle la vuelta a los fotocromos para ponerlos en el escaner. Está claro que el dueño del cine -el "Retiro" de Sitges- no valoraba mucho el material, porque lo usaba para otras funciones más allá de colgarlos en las vitrinas. En este caso se trataba de anunciar una curiosa doble sesión que el hombre se sacó de la manga para la platea infantil: "Estamos muertos... ¿o qué?" y "Abyss". Habría que debatir si estas dos pelis podrían considerarse adecuadas para un público de esa edad (una por violenta y la otra por "demasiado seria"... ¡o demasiado aburrida!), pero no deja de resultar curioso que ambas tengan dos puntos de conexión: Que sus directores venían de la factoría de Roger Corman y que en ambas participaba en los efectos visuales Ernest D. Farino, quien gracias a Cameron dio el salto al cine de gran presupuesto, pero que en sus inicios curró para Don Dohler, Jim Wynorski o en pelis tan oscuras como "Extraño" (y no lo digo porque se desarrolle en los interiores de una gruta). ¡¡Que maravilloso es el mundo del cine fantástico, amigos!!... ¡¡y qué maravillosa es la Navidad!!.
¡Felices Fiestas a todos, putos!.





sábado, 18 de noviembre de 2023

TERMINAL FORCE

Nick Tyree es un policía alcohólico de gatillo fácil. Y no un gatillo cualquiera, hablamos de toda una magnum 44, nada menos, el revólver más potente del mundo, capaz de vo.... bueno, ya se saben el resto. En cualquier caso, el hombre es suspendido por cargarse a un maleante que quería atracar una licorería. Justo entonces, un mafioso de lo más temible, Johnny Ventura, secuestra a la hija de un camionero dispuesto a testificar en su contra. Así las cosas, deciden devolverle la placa a Nick para que vaya al rescate. Él, muy a regañadientes, acepta.
"Terminal Force" vendría a ser uno de los títulos menores, y más prescindibles, en la "etapa dorada" (o la menos marrón) de la carrera de Fred Olen Ray. Ya, ya, suena a chiste usar las palabras "menores" y "prescindibles" en este contexto, pero sí, tiene sentido. Fue todo un precedente de aquello en lo que, superados los 90, devendría la filmografía completa de su director, productos sosos, aburridos, desalmados y sin chispa de vida, ni ninguna otra clase. No obstante, incluso así, "Terminal Force" es... mmmmh, usar la palabra "mejor" sería excesivo, lo dejaremos en más entrañable que todos aquellos. No por la sobadísima trama. Ni por la habitual ejecución directiva de Ray, tan inimaginativa y perezosa, a base de planos fijos de gente hablando y hablando sin parar. Es una cosa bárbara, en serio. Creo que en toda la película hay un 15% de acción. 20 si me apuran. Y el resto es verborrea desatada, incluso para contar las mayores chuminadas. U otras tan evidentes que no lo necesitaban. Pero son esos 35 milímetros maravillosos con los que fue rodada (en cinco días), esos actores -sobre todo secundarios- más acartonados que un pack de tetrabriks y, sobre todo, la interminable ristra de rostros simpáticos, mucho habitual del subproducto e, inevitable, un montonaco de los integrantes de la secta Olen Ray, lo que "salvan" la papeleta. Bueno, y sus escasos 83 minutos de duración, por supuesto.
Richard Harrison no necesita presentación en este blog pero, vamos, el papel le va que ni pintado. Troy Donahue aparece como segundo de cartel (de hecho, su rostro se come más de la mitad de la caratula del VHS patrio), aunque lo cierto es que su papel es tan insignificante como irrelevante. Siendo un jovenzuelo de lo más guapete tuvo un arranque prometedor, asomando en "Invitación a la vida" de Douglas Sirk. Sin embargo, y conociendo a Olen Ray, sus gustos y manías, apuesto a que lo fichó únicamente porque en 1958 actuó en "Monster in the campus", considerada uno de los momentos menos inspirados de Jack Arnold. En cualquier caso, poco a poco la carrera del joven Donahue se fue desinflando, lo que, inevitablemente, le llevó al abuso de toda suerte de sustancias, especialmente bebercio (anda que... entre él y Harrison, menudo plantel). James R. Sweeney era ya todo un veterano del subproducto, había aparecido en la "sex comedy" "Esta chica es mía" y, seguidamente, prestó sus servicios para gentuza como David DeCoteau, Richard Gabai o Rick Sloane (quien, by the way, se encarga de diseñar los feos títulos de crédito de "Terminal Force"). No mucho después, Sweeney repitió con Olen Ray en "Bad Girls from Mars". Y hablando de girls, mencionar al bombón que interpreta a la secuestrada, Angela Porcell, una actriz que, seguramente, iba para "scream queen" pero se cansó de enseñar ese par de tremendos melonazos que gastaba, retirándose cuando apenas había sumado seis títulos en su filmografía. Claro que, menudos son. Localizamos otra vez a Rick Sloane con "Academia antivicio", "Deadly Reactor" del infamemente famoso David Heavener, "Chance" con el ínclito Joseph Merhi metido de por medio y la que todo lo empezó, "Glitch!", "sex comedy" firmada Nico Mastorakis. Impresionante. Tanto como las ubres de la muchacha, que en "Terminal Force" Olen Ray filma con gratuitosa delectación. Es que incluso le dedica primeros planos sin venir a cuento. Puro "exploitation" para ojos perversos como los míos y los suyos, por supuesto. De ahí que decidiera sacar este hermoso par -nunca mejor expresado- de instantáneas....


Otro que merece ser mencionado es Cleve Hall. De hecho, daría para un artículo entero. En "Terminal Force" interpreta a un asesino demente con pinta de rockero gótico -ya que pertenecía de forma genuina al gremio- y la cara de Pablo Carbonell. Es un actor pésimo, pero resulta muy gracioso. Se le puede ver en "El amo del calabozo", "La gran aventura de Pee-Wee", "Sueños Tortuosos", "Roller Blade Warriors: Taken by Force" de Donald G. Jackson, alguna de DeCoteau y otras tantas de Olen Ray. Aunque, realmente, lo suyo eran los efectos especiales, iniciándose nada menos que en "Pesadillas de una mente enferma" para, luego, pasar a currar con "Empire" en un montón de sus subclásicos (entiendo que asistiendo a John Carl Buechler) y clásicos. Una de sus últimas aportaciones fue fabricar al bicho protagonista de "El ataque del tiburón de dos cabezas", dirigida por Chris Ray, el hijo de Fred Olen Ray quien, ya puestos, tiene cameo en la misma "Terminal Force" como repartidor de periódicos. ¿No es encantador?. Al parecer, en 2012 Hall protagonizó un "reality" para "Syfy Channel" dedicado a su labor en el campo del látex titulado "Monster Man", lo que le otorgó cierta fama. Según la secretaria, colaboró en la confección del libro "It Came from the 80s!". Habría molado entrevistarle a fondo, pero por desgracia murió hace dos años. ¡Ah! olvidaba un último dato que aclara y contextualiza muchísimo de lo comentado hasta ahora, Cleve era hermano de Kenneth J. Hall.
Cerrando ya el apartado dedicado a los intérpretes "no Rayanos", queda Vincent Barbi, el típico superviviente de la era dorada del "exploitation" que Olen Ray fichaba por puro fanatismo. En sus años mozos, Barbi curró en el "The Blob / La masa devoradora" original de 1958. Luego, se prestó a salir en un puñado de los subproductos vomitados por Ted V. Mikels, en la serie y la película del "Batman" de Adam West, en la hoy reputada "Dolemite" y... a partir de aquí ya comienza a tantear terreno Rayano, coincidiendo con James R. Sweeney en "Capone", dirigida por el habitual colega/socio de Fred, Steve Carver (quien aparece en los agradecimientos de "Terminal Force") o haciendo de víctima en "El día después del juicio final" para entrar a formar parte de la mafia Olen Ray. Justo antes de palmar, Barbi tiene papelito en una cosa rarísima de naturaleza "indie" titulada "Suture". La vi en el Festival de Sitges, y se suponía el gran nuevo descubrimiento del palo, rollo "Reservoir Dogs", "El Mariachi" o "Clerks" (al fin y al cabo, estábamos en 1993), pero no coló. Incluía cierto elemento absurdo en su trama que provocó el rechazo de crítica y público.
Y, ahora sí, nos metemos de cabeza en el puro Fredolenrayismo... o esta reseña no terminará nunca. Los habituales que le acompañaban a todas partes durante los 80 y 90. Comenzando por su ex-mujer, Dawn Wildsmith, siguiendo con el gran gran Jay Richardson poniendo fondo y forma al mafioso jefe, un personaje detestable que el actor hace simpático. La inevitable Michelle Bauer, mostrando sus operadas ubres, claro. Ralph Lucas, que en "Beverly Hills Vamp" hacía del criado de las vampiras, esas que se papeaban a los amigos "nerds" del protagonista, uno de los cuales, Tom Shell, también asoma en "Terminal Force", solo que cambiando totalmente de registro. Aquí es el baranda que casi -casi- se tira al personaje de Angela Porcell. Hoy día, Shell se ha reciclado a director de productos desangelados, pero dispone de una filmografía como actor que es... verla para creerla. No pueden faltar tampoco el bueno de Joseph Pilato (acreditado Josef Piato) o el subdirector de subcine Dan Golden.
Pasemos directos a detrás de las cámaras. El fuerte de Ernest D. Farino han sido siempre los efectos especiales (y no solo de subproductos, también algunas películas de primer orden) pero, inquieto él (de joven editaba un fanzine dedicado íntegramente a Ray Harryhausen), en ocasiones lo ha intentado con la dirección y, como es el caso, la escritura de guion. Concretamente tres veces. Sorprende que de una mente tan imaginativa salga algo tan soso como lo reseñado, pero, en fin, ya se sabe. Sus otras dos aportaciones han sido igualmente para Fred Olen Ray, "Wizard of the demon sword" y la ya muy mencionada -y genuinamente divertida- "Beverly Hills Vamp".
Produce (entre otras cosas) Grant Austin Waldman, otro de los creyentes en la causa Ray. Pones la filmografía de uno al lado de la del otro, y casi van a la par. Waldman también lo ha intentado como director de sus propias cacotas, destacando entre las pocas "Teenage Exorcist".
A la hora de ilustrar esta interminable reseña, he echado mano de la sosa caratula del VHS español, básicamente porque así es como la alquilé en su día. Sin embargo, me ha sido imposible resistirme a sumarle la exageradísima y graciosa ilustración que corretea por ahí como cubierta de alguna edición extranjera. Más que nada porque es puro y duro "exploitation". Pilla los cuatro elementos atractivos, desmádralos, y añade alguna mentirijilla piadosa (ese Harrison hiper-musculado!!). Aaaaay (suspiro) los buenos viejos tiempos.