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martes, 7 de octubre de 2025

EL CANGURO

"El Canguro", inconfeso remake sui generis de la ochentera “Aventuras en la gran ciudad”, comienza con el ruidoso orgasmo de una jovencita a la que le están practicando un cunnilingus. Tras el clímax, asoma la cabeza un efervescente, ascendente y sonriente Jonah Hill satisfecho de haber realizado un buen trabajo. Ella le dice que cuanta razón tenía su madre, que hay que ver que bien comen el coño los chicos… simpáticos (por no llamarle gordo, asqueroso, o a saber). Hill dice que su secreto está en que en cada cunnilingus escribe un cuento con la lengua. A continuación, él exige su correspondiente fellatio. Ella se niega. Descubrimos que, eventualmente, la chavala le deja a él practicarle sexo oral aunque, por supuesto, ni siquiera le toca. Esa es la maravillosa puesta en escena de una película que pretende ser una comedia familiar con niños, un divertimento veraniego para toda la familia. A su modo homenajea lo que hacía un John Hughes, pero acaba convirtiéndose en una comedia de trazo muy grueso con sus chistes de pollas y cocaína. No hay ni una sola teta — algo ya normal en un film de 2011— pero sí un buen muestrario de actitudes políticamente incorrectas que es lo que más me llama la atención de la cinta porque, consumida hoy, hay que ver cómo ha cambiado la comedia y sus circunstancias en poco menos de 15 años.
La cosa va de un zángano que ha acabado la Universidad y está completamente desocupado viviendo con su madre separada. La noche que esta tiene una cita, le pide que vaya a hacer de canguro para los niños de una vecina, cosa a la que él accede a regañadientes ganándose así un dinero. Una vez en la casa, la chica que le deja comer el coño esporádicamente llama por teléfono. Está en una fiesta y precisa cocaína, por lo que nuestro protagonista coge el coche del padre de los chicos que cuida, los mete dentro del vehículo y parten a la gran ciudad en busca del camello que les proporcionará la droga. Durante el periplo, como a Elisabeth Shue y a sus chicos en el film mencionado arriba, les ocurrirán mil y una aventuras… solo que la Shue no buscaba cocaína.
Una muy divertida película concebida para el absoluto lucimiento de Jonah Hill, donde él se encuentra como pez en el agua siendo protagonista absoluto y donde hace todo un despliegue de sus capacidades cómicas para llevar a buen puerto una de las cintas más graciosas de la pasada década, previa de todo lo que le vendría después al actor (nominaciones a los Oscar, trabajar junto a consagrados directores como Tarantino o Scorsese...) que, sin embargo, a pesar de lo estupenda que es —moralina americana implícita en la comedia gamberra incluida, eso si— no contó con el beneplácito de público y crítica.
Michael De Luca en co-producción con la "20th Century Fox", muy inteligentemente, produjo un guion que estaba en la lista de los preferidos por los estudios de películas no realizadas en 2009. Se hizo con los derechos y dejó al director David Gordon Green y a Hill desmelenarse. Contaba con un presupuesto correcto que, si jugaba bien sus cartas, convertiría la película en un hit veraniego. Contó con 25 millones de dólares. Sin embargo, una vez terminada, tras un pase para los ejecutivos de la "Fox", no quedaron nada contentos con lo que vieron. Demasiado vocabulario vulgar y demasiada cocaína en una película que ellos creían infantil. Quisieron dejarla en las latas prácticamente. Y no se estrenó en verano por esos motivos. Tuvo que ser sometida a cortes.
Naturalmente, productor y actor pusieron el grito en el cielo, pero la "Fox" no pensaba llevar a los cines, bajo ningún concepto, una película en la que un menor roba un huevo con más de un kilo de cocaína en su interior, que se rompe dentro de un coche lleno de niños y, espolvoreada, acaba yendo a parar a la cara del personaje de Jonah Hill. Sin embargo, el estudio comprendía el estilo excesivo del humor del actor y llegarían a un acuerdo. Someterían la película a cortes, pero no serían demasiado severos dejando el montaje original del director intacto para comercializar en versión extendida en DVD. Hill y Gordon Green aceptaron. Al no haber llegado al verano, la siguiente fecha de estreno sería Navidades.
Como estrategia comercial a Jonah Hill se le ocurrió poner su número de teléfono personal en el pre-afiche que anunciaba la película. En él, aparece su fotografía y una inscripción que reza: “¿necesita un canguro?”, debajo, unas tiras con el teléfono: (917) 409-7838. Cuando alguien llamaba, podía encontrarse con un mensaje de contestador que ofrecía los servicios de Hill como canguro, o bien, lo cogía el propio actor y charlaba con su interlocutor, recomendándole que fuese a ver la película, el muy cachondo.
Se estrenó en Navidades coincidiendo en cartelera con otra comedia de temática festiva, “Noche de año nuevo” de Garry Marshall y el público prefirió esta ese fin de semana, con lo que “El Canguro” pasó un poco inadvertida. Al final de su carrera, había recaudado en todo el mundo 35 millones. No perdió dinero en absoluto, pero las ganancias tampoco fueron las suficientes como para que la "Fox" la considerase un éxito. Más bien la consideró un fracaso. Para más inri, las críticas fueron demoledoras. Y, con el tiempo, parecía que los fans iban a otorgarle estatus de culto, pero no. A día de hoy se trata de una película ya olvidada.
En España, por supuesto, pasó por salas y en formato doméstico sin pena ni gloria desde el día uno, solo se enteraron de su existencia los más interesados en el trabajo de Jonah Hill y, desde hace ya un tiempo, la comedia americana en todas sus vertientes languidece en la oferta cinematográfica.
Junto a Hill en el reparto, además de una serie de niños no demasiado insoportables, tenemos a un descacharrante Sam Rockwell que interpreta a un violento camello con serios problemas afectivos. También contamos con el cameo de uno de los raperos menos efectivos en el cine, Method Man de los "Wu-Tang Clan", que se cree más gracioso de lo que realmente es, que es poco.
Dirige David Gordon Green, responsable de cintas como “Superfumados” o “Caballeros, princesas y otras bestias” así como la última —y extraña— trilogía de “Halloween” o “El Exorcista: Creyente”. Si en la comedia resulta un autor bastante eficiente, en estos "reboots" de cine de terror es un "bluff".

martes, 24 de febrero de 2026

TODO SOBRE MI DESMADRE

De la factoría Apatow, y pasando prácticamente desapercibida en España, “Todo sobre mi desmadre” se postula como una de las comedias más divertidas —quizá la más— de principios de siglo. Y no es solo que sea divertida: es que el guion es impecable y todos los actores están soberbios. La cosa consiste, básicamente, en ver a un grupo de cómicos haciendo el payaso, y hacerlo muy bien. 
A Jonah Hill lo nominan a los "Óscar" por papeles como el de “Moneyball”, un drama deportivo de esos que tanto gustan en Hollywood, o por “El lobo de Wall Street”, película por la que debería habérselo llevado. Pero en “Todo sobre mi desmadre” ya se intuyen esos mimbres de gran actor hollywoodiense, de estrella camaleónica que sirve lo mismo para un roto que para un descosido y que, con el entrenamiento adecuado, podría hacer lo que le diera la gana con cualquier papel. Siempre suele estar bien, pero la primera vez que Hill está verdaderamente memorable es aquí, en “Todo sobre mi desmadre”. Y no es poca cosa, porque los papeles de comedia rara vez son agradecidos. 
Luego ya, a posteriori, parece que se le ha ido viendo menos…
Aquí interpreta a "Aaron", un ejecutivo musical afable cuyo cometido durante toda la película es pasarlas canutas.
A su vera está el cómico británico Russell Brand, que tiene el caramelito perfecto para lucirse: "Aldous Snow", estrella de rock drogadicta a la que el pobre "Aaron" debe trasladar de Londres a Los Ángeles. Brand está estupendo, sí, pero ese personaje caricaturesco le pone la gloria bastante en bandeja. Hill, en cambio, se lo tiene que currar mucho más. La tercera en discordia es Rose Byrne, magnífica actriz cómica que, acostumbrada a papeles de esposa madura y comedida, aquí se desmelena interpretando a una estrella del pop pasada de vueltas con las drogas, que canta sobre las bondades de su propio trasero. Una mezcla entre Britney Spears y Katy Perry, pero llevada al extremo de la caricatura. También aparece, como jefe de la discográfica, el rapero Sean “Puff Daddy” Combs, que compone una interpretación cómica más que solvente, a pesar de ser, probablemente, uno de los tipos con menos gracia de la industria musical —y fan del aceite para bebés—.
Mención especial merece el título en castellano, que solo puede ser obra de alguna lumbrera —o de algún cachondo— con un peculiar sentido del humor. La gracia consiste en hacer chanza de “Todo sobre mi madre”, cuyo público es prácticamente el opuesto al de la película que nos ocupa. Vale que el título original era complicado de adaptar (“Get Him To The Greek”), pero “Todo sobre mi desmadre” me sigue pareciendo horripilante. Y la broma continúa: recientemente se estrenó “Todo sobre mi padre”, otra comedia más al servicio de Robert De Niro. Aquí el título encaja algo mejor, pero ya está bien con el chiste, que no da para tanto.
“Todo sobre mi desmadre” nace del capricho del director, fascinado por el personaje de "Aldous Snow" que aparecía en “Paso de ti”. Allí, con apenas unos minutos en pantalla, Russell Brand se metía película en el bolsillo. La solución fue sencilla: hacerle una propia. Y Brand, claro, encantado, más aun sabiendo que compartiría protagonismo con Jonah Hill, que ya aparecía en “Paso de ti”, aunque en otro rol.
El resultado es un "spin-off" que supera con creces a su predecesora. Si “Paso de ti” era una comedia romántica con un punto gamberro, “Todo sobre mi desmadre” es directamente un concierto de los "Rolling Stones" al que uno asiste colocado de cocaína para, en pleno clímax, bajarlo todo con quaaludes. Esa es la energía.
La premisa es sencilla: "Aldous Snow", estrella en decadencia, se hunde tras componer una canción buenista sobre niños africanos que acaba siendo considerada la peor de la historia. Vuelve a la bebida. Mientras tanto, "Aaron", fan suyo desde crío y ejecutivo del mismo sello que lo representa, propone organizar un concierto en el "Greek", donde "Snow" actuó diez años atrás con enorme éxito. Su jefe compra la idea y le encarga una misión simple en teoría: ir a Londres, recoger al artista, meterlo en un avión y llevarlo sano y salvo a Los Ángeles en pocos días. La cosa se convertirá en una espiral de drogas, sexo y caos.
El rodaje, según se cuenta en el audio comentario del DVD, fue lo más parecido a una fiesta itinerante. Londres, Nueva York, Los Ángeles, Las Vegas… En una de las múltiples escenas de juerga, una brigada antinarcóticos se presentó en el set dispuesta a registrar al equipo. Pero el jefe resultó ser fan de “Paso de ti” y, al reconocerlos, decidió mirar hacia otro lado. Les dejó rodar en paz. ¿Había drogas allí? Nunca lo sabremos. Aunque, conociendo la obsesión por el control del director, quizá todo fuera menos salvaje de lo que parece.
La actitud casi guerrillera de la película se nota en sus cameos. Russell Brand, que presentaba los premios "MTV" aquel año, aprovechó para acudir con un equipo reducido y grabar casi sobre la marcha las apariciones de Christina Aguilera y Pink. Con Katy Perry también se rodó material que luego no se utilizó. Pharrell Williams aceptó participar tras declararse fan de “Supersalidos”. Y el propio Brand rodó escenas de concierto durante un espectáculo real en el "O2 Arena" de Londres ante 15.000 personas, que quedaron incorporadas a la película.
Como curiosidad, durante el rodaje de una escena con Elisabeth Moss se produjo un pequeño terremoto de magnitud 4,0 en la escala Richter. La reacción asustada de Jonah Hill quedó registrada y puede verse en las tomas falsas del DVD. Merece la pena.
Con un presupuesto de 40 millones de dólares, “Todo sobre mi desmadre” recaudó cerca de 100 millones en todo el mundo. Funcionó especialmente bien en Inglaterra, donde Russell Brand es una auténtica estrella. En España, en cambio, fue un fracaso: apenas 88.093 espectadores. Una cifra ridícula. Y no me extrañaría que el espantoso título tuviera algo que ver.
Sea como sea, “Todo sobre mi desmadre” me parece una comedia enorme. Sin duda, una de las mejores de las últimas tres décadas. Y lo digo sin exagerar.

lunes, 9 de noviembre de 2020

HAZME REÍR

En los terrenos de la comedia dramática —comedia dramática porque el género mayoritario que predomina en la película es la comedia, si bien, las pinceladas de drama que contiene tampoco son escuetas precisamente— Judd Apatow firma la que, sin duda, sería, por un lado, su mejor película y por otro, la mejor de cuantas he visto ambientadas en un entorno de stand up. La película más redonda de un director que es bastante irregular e incapaz de hacer una película de 90 minutos; las suyas, siempre sobrepasan ese metraje, cuando no, sobrepasan las dos horas de duración. “Hazme Reír” no es una obra maestra precisamente por eso, porque se excede en duración, y le sobran dos o tres subtramas (no quiero imaginarme cuan pesada podría llegar a ser esa versión extendida del director que rula en Blu rays de importación…). No obstante, se trata de una película emotiva, divertida, interesante, simpática, vibrante, triste… y muy, muy bonita. Y además es una película de Adam Sandler, les guste o no, un genio de la comedia. “Hazme Reír” es una película que le sale de las tripas a su director, ya que está inspirada en experiencias reales que vivió en sus tiempos de comediante de micro, profesión esta que conoce muy bien, y que también conoce de primera mano Adam Sandler, quién de vez en cuando todavía ejerce. De hecho, antes de ser populares, compartieron piso y, de aquella etapa en la que se dedicaban a grabar en vídeo bromas telefónicas, se compone la parte inicial de la película, colando esos insertos como parte del metraje, con lo que por momentos y, por lo obvio, roza lo documental, máxime, cuando el rol de Sandler, George Simmons, no deja de ser una versión de sí mismo. Una película sobre cómicos, realizada por cómicos y para amantes del stand up, si bien, no hace falta saber absolutamente nada de esta modalidad para disfrutarla.
Cuenta la historia de un megafamoso cómico y protagonista de un puñado de horrorosas, pero taquilleras películas intrascendentes, que descubre que tiene una enfermedad incurable y que le quedan unos meses de vida. Empieza pues, a plantearse la vida de otra forma. Por otro lado, de casualidad, conoce a un joven aspirante a cómico al cual contrata como asistente, y entablan así una amistad. El contar el resto del argumento, supondría un gran spoiler, así que lo dejaremos aquí.
Se trata de una película que, a pesar de Adam Sandler, que suele poner nervioso al personal, transmite calma y sosiego. Por otra parte, es una muestra del talento innato que poseen todos los que en ella aparecen (de hecho, gran parte de su eficacia radica en las apariciones de unos jovencitos Seth Rogen —también cómico de stand up en sus años mozos— y Jonah Hill, hoy súper estrellas) que convierten la cinta en un trabajo de equipo envidiable, funcionando a la perfección; funciona Sandler, pero también funcionan Hill o Rogen, funciona Jason Swartzman, el rapero The RZA, e incluso funciona la insulsa esposa de Apatow, la insípida Leslie Man. Eric Bana, que también aparece, resulta descacharrante, cosa esta que no es de extrañar si tenemos en cuenta que Bana, en su Australia natal era cómico, no un actor de carácter como lo es ahora en los USA. Es por ello que tampoco me sorprende el hecho de que, habiendo un guion de base, los actores tuvieran completa libertad a la hora de interpretar sus diálogos, otorgándole la frescura de la que hace gala la película.
Cuando una escena se ambientaba en un show en directo, Apatow, tuvo el acierto de montar actuaciones en directo con público en su afán por llegar a transmitir en la pantalla el ambiente de los clubes de comedia, que en otras películas queda demasiado lúgubre y artificioso. Para ello, subía a los actores a un escenario a soltar su repertorio —que para la ocasión escribirían ellos mismos— y lo filmaba todo con seis cámaras para poder montar luego la escena con el dinamismo que podemos ver en la película. Sandler y Rogen, tenían experiencia probada con un micro y en público, ellos salen de ese ambiente, viven la comedia de micro, pero Jonah Hill por el contrario no proviene de los micrófonos, nunca había actuado en un show de stand up. Se preparó un texto, lo ensayó tropecientas veces, y salió al escenario con la soltura del que lleva toda la vida. Y así queda retratado en la película. Incluso, hay quien diría que de todas las actuaciones que aparecen, las mejores serían las de Hill. Salió más que airoso de la experiencia. En cuanto a la calidad dramática de Sandler, queda más que comprobada. Si Apatow pensó en él para protagonizar la película, fue porque le vio en su rol dramático de “En algún lugar de la memoria” y quedó más que convencido de que era, no solo el actor, sino el personaje adecuado para interpretar al comediante protagonista.
Todo parecía indicar, que, además de tener una cinta de calidad, “Hazme Reír” iba a ser un éxito. Pero, inexplicablemente, se pegó el hostiazo. Siendo una comedia de gran presupuesto, 77 millones de dólares, tan solo logró recaudar 71, por lo que hubieron pérdidas que, a día de hoy, con el mercado del vídeo y las ventas del film, todavía no han sido recuperadas del todo. La producción se creyó que iba a causar el efecto que la anterior película de Apatow, “Lío embarazoso”, que había costado 33 millones de dólares y recaudó 219, convirtiéndose en un éxito dentro de los parámetros del cine de comedia. Si “Hazme Reír” hubiera costado 30 millones, habría sido un negocio rentable pero, aun así, quedaría lejos de ser propiamente un éxito como si lo fueron las anteriores películas de Apatow. Y sin embargo, se trata de su mejor película con mucha, muchísima diferencia, hasta tal punto que el inevitable Rogert Ebert le otorgó una puntuación de 4, 75, en un baremo en el que la máxima es de 5, con lo que, Apatow, ya se puede dar con un canto en los dientes, sobre todo, porque “Hazme Reír”, pese a su fracaso taquillero (que en absoluto tiene que ir de la mano con el éxito personal y/o la calidad) es un clásico moderno al que el tiempo dejará en su debido lugar, que es en uno de los primeros puestos de las mejores comedias del siglo XXI. A mí, me ENCANTA.

viernes, 23 de septiembre de 2016

JUEGO DE ARMAS

Todd Phillips tenía el San Benito de la saga “Resacón en las Vegas” colgado a la espalda. Y con “Juego de Armas” se lo quita, y además con nota alta. Porque aunque a priori esta película pueda parecer una comedia – incluso se nos vende así en el trailer-  no lo es en absoluto. Es más, es un intento desesperado por hacer una pausa a su carrera de “Rey de la comedia gamberra”. Y, joder, le ha salido muy bien.
En la línea de películas al estilo de “El Lobo de Wall Street”, sin llegar a la genialidad de la de Scorsese, no ofreciendonos el sensacionalismo que aquella, “Juego de Armas” –“War Dogs” en su versión original- nos cuenta la historia inspirada en hechos reales de dos jóvenes veinteañeros, David Packouz y Efraim Diveroli que se dedican al tráfico de armas de tercera fila. Pero la inteligencia y la ambición les lleva a convertirse en dos de los traficantes de armas más importantes del mundo, hasta que la torpeza, la ingenuidad y la corrupción les hace dar con todo al traste acabando encarcelados.
El auge y caída de su trayectoria, es lo que cuenta la película, ni más ni menos.
Y el secreto de que sea tan buena, aparte de contar con el generoso respaldo de toda una "Warner Brothers", radica en que el soporte entero de la película recae en los actores protagonistas y en el director. Quiero decir, que Miles Teller y sobretodo Jonah Hill –es, sin duda, uno de los mejores actores contemporáneos- están estupendos, también lo está, más secundario Bradley Cooper,  pero esta película no funcionaría si Todd Phillips no llevara a sus espaldas tropecientas comedias. Su experiencia en ese género, le ha servido para dominar otro, y además, darle un toque autoral al asunto. Se nota su impronta.
Entonces, nos encontramos con una película sobre traficantes de armas intensa, inquietante, que por otro lado va follada porque tiene ritmo de comedia. Y no es una comedia. Es una película con sentido del humor, sí, pero no una comedia propiamente dicha. Es más, es una película completamente seria, tomada como tal. Y funciona, precisamente, por la agilidad con la que se nos son contados los hechos, que podía haberle ido muy mal con ese tempo, pero sin embargo le va de perlas. Es como ver “Resacón en las Vegas”, pero como si esta se tornara thriller. Amén de estar todo bien explicado, que no nos hagamos líos como sí podíamos hacérnoslos con “El Lobo de Wall Street” o con la estupenda, estupenda, estupenda, “La Gran Apuesta” de Adam McKay, cuyas comedias son aún más chorras que las de Phillips, y que consiguió una de las mejores películas del pasado año.
Volviendo a las interpretaciones, decir que no hay actor que tan bien haga de tío chungo como Jonah Hill, y decir que absolutamente todos los personajes de esta peícula son tan hijoputas, y tan egoístas, que dan ganas de matarlos desde el primer momento en que aparecen. Que grandes interpretaciones.
Junto a Hill, Teller y Cooper, tenemos a nuestra patria Ana de Armas, que sube como la espuma en Hollywood tras “Toc Toc”, y que está buenísima y ahí radica el secreto de su fulgurante ascenso, porque si en “Toc Toc” destacaba, además de sus tetas, por su interpretación, aquí se limita a ser un florero; la esposa resignada y decepcionada del protagonista, que si no fuera por lo rica que está, nos molestaría cada vez que aparece en plano. Es un personaje incordiante.
Por lo demás, dos horas de tensión, adrenalina y diversión.
¡Se la recomiendo!

lunes, 5 de diciembre de 2016

VIRGEN A LOS 40

Archiconocida fue en 2005 esta comedia con la que Jud Apatow debutaba en el campo de la dirección, dando pistoletazo de salida a una carrera de desiguales resultados que girará en torno a los conflictos generacionales, teniendo a la mediana edad como punto de mira a la hora de ejecutar los argumentos de sus películas.
Más prolífica sería su carrera como productor, de dónde han salido algunas de las comedias más exitosas del nuevo milenio, y trampolín de comediantes tan importantes para el cine contemporáneo como puedan ser Seth Rogen (con su primer papel importante para cine), Jonah Hill, Paul Rudd o Leslie Man.
Y todo ese emporio, en clara decadencia en este 2016, se debe al éxito de esta “Virgen a los 40” que recaudó en su momento casi 200 millones de dólares.
Y aunque está bien, adolece de ser demasiado larga –como TODAS las películas de apatow, que sobrepasan las dos horas – y no es tan divertida como cabía esperar, aunque si es una gran idea como punto de partida.
Cuenta la historia de un hombre de 40 años que por equis cuestiones, no ha logrado follar todavía. Su torpeza consigue que sus compañeros de trabajo descubran que es virgen, y en consecuencia, comenzará un “tour de force” para que este caballerete la pierda cuanto antes, lo que dará pie a situaciones, a veces divertidas, a veces patéticas, si bien, nunca la carcajada hace acto de presencia en el espectador.
A mí lo que me hace verdadera gracia es la condición del virgen (muy bien interpretado por Steve Carrell), porque está muy bien traido. Obviamente, como no tiene ni ha tenido sexo, tiene que suplir esa ausencia con material fricoso que le ayude a pasar mejor sus horas de ocio ¡como en la vida misma!, entonces, el personaje es coleccionista de cómics y figuritas de acción, por lo que tiene la casa llena de muñequitos, incluso en la cocina. Claro, como vive solo…
Lo mejor serían las escenas en las que Carrell intenta ligar con alguna chica, naturalmente, y lo peor, y como suele ser habitual en la producciones Apatow, la moralina.  En esta ocasión, cuando conoce a la mujer de la que se desvirgará, el personaje asume que en su relación tiene que dar un paso a la madurez, y pondrá en venta todos sus muñequitos. Al fin de al cabo lo que la América bienpensante quiere. Como si no se pudiera compatibilizar madurez con aficiones.
La película, co-guionizada por el propio Carrell, se inspira en una serie de sketches que Carrell interpretaba cuando pertenecía a la compañía “The Second City”, e incorporó el personaje a la película de la misma forma que lo hacía en el teatro, esto es, improvisando los textos. La mayoría de los diálogos entre Carrel y sus partenaires son absolutamente improvisados, y ahí es donde radica todo el mérito de la película, llevando se la palma, especialmente los tete a tete que se trae Carrel con Jane Lynch, que son muy sueltos y desternillantes. Pero fuera de estas improvisaciones, la película resulta algo floja.
Por otro lado, contar como anécdota, que Universal, paró la producción de la película por miedo a represalias. Consideraron que un virgen cuarentón, podía ser bastante controvertido como para que el colectivo de maduritos vírgenes se ofendiera por el argumento de la película. Cuando se dieron cuenta de que esto era una chorrada, reanudaron el rodaje por suerte para ellos, porque ganaron mucho dinero, excelentes críticas, y fue considerada por el American Film Institute una de las diez mejores películas de aquel 2005.
Por otro lado, su éxito propició que en Bollywood se rodase su propia versión de corte músical  en 2011 con la película “Naughty @ 40”, así como tiene su propio “Spoof” en el “Direct to video” “Virgen a los 41”.
En cuanto a Apatow, pues ya saben su carrera posterior. Para mí lo mejor que ha hecho, pero con mucha diferencia, fue “Hazme Réir” a mayor gloria de Adam Sandler.

lunes, 27 de abril de 2020

BEASTIE BOYS STORY

“Beastie Boys Story”, dentro de lo que cabe, es uno de los esperados productos audiovisuales que se han visto afectados comercialmente por el coronavirus de los cojones que, mientras escribo esto, ahí sigue dando por el culo en este perro mundo.
Tras la muerte de Adam Yauch y la disolución de la banda, los otros dos componentes de Beastie Boys, AD Rock y Mike D, no paran quietos, si bien no haciendo música, sí haciendo actividades retrospectivas en torno a su grupo y, sobre todo, al malogrado Yauch. Hay que tener en cuenta que Adam Yauch falleció justo en un momento dulce para los Bestie en el que encabezaban los festivales más importantes del mundo y se habían trabajado un respeto en el mundo del rap en particular y de la música en general, siendo uno de los grupos más queridos de la historia. Y siempre pesumieron de, sobre todo, ser estupendos amigos durante los 40 años de vigencia del grupo. Nunca se separaron, nunca tuvieron redencillas serias. Y tras la muerte de Yauch, esa parece ser la principal actividad que Rock y D desempeñan en escenarios, el hacer ver al mundo lo amigos que eran, esta vez desde la experiencia de unos cincuentones que se preparan para la  tranquila recta final de sus vidas.
Así, lanzaron al mercado la autobiografía del grupo en un magnífico libro muy recomendable que pueden ver reseñado aquí. Más tarde, y con producción de Jonah Hill y dirección de Spike Jonze, se van de gira por varios teatros de la ciudad de Nueva York para, subidos a un escenario, prácticamente, hacer en directo un resumen del libro haciéndose acompañar de una gran pantalla por la que desfilarán toda suerte de imágenes y vídeos caseros que ilustrarán las vivencias narradas, con la ayuda del teleprócter, por Mike D y AD Rock. Entonces, “Beastie Boys Story” es la filmación del espectáculo rodada y montada de una forma muy cinematográfica y dinámica por Spike Jonze con la idea de lanzarlo el pasado Marzo en cines de todo el mundo. Primero estaba programado su estreno en el festival South By Southwest para el 16 de Marzo de 2020, pero para entonces el mundo se confinó debido a la pandemia por Covid -19 y, lógicamente, tuvieron que suspender el evento. No obstante, la película se iba a estrenar a lo grande en IMAX a partir del 3 de Abril… pero el mundo seguía confinado, por lo que se suspendió el estreno en Imax. Solo pudieron estrenarlo el pasado Viernes 24 de Abril, en streaming, dentro de la programación de la plataforma digital Apple TV.  Y ahí sí, ya se lo pudieron mostrar al mundo. De hecho, por obra y magia de los hackers informáticos, se estrenó al mismo tiempo en la plataforma digital que en las páginas de descargas ilegales, con lo que los fans, suscritos o no a esa plataforma, pudieron, verlo el mismo día del estreno.
Ver “Beastie Boys Storie” de primeras, debe ser una pasada para el fan, ya que cuenta de una manera muy fluida todo lo que es la historia de los Beastie Boys… pero se queda bastante corto. Si han leído el libro se darán cuenta de que esto no es más que un apresurado resumen de este, contado a toda velocidad, porque en dos horas no cabe más. Se podría recurrir al manido, obvio y clichoso “Era mejor el libro” porque es infinitamente mejor. Sin embargo, hay que disfrutar de todos los formatos en su justa medida, ya que “Beastie Boys Story”  cuenta con cameos de Ben Stiller o Steve Buscemi de los que no disfrutamos en el libro; vemos una serie de vídeos caseros que no podemos ver en papel y, sobre todo, somos testigos de cómo AD Rock se emociona hablando se su compañero AMC, sin poder contener las lágrimas y cediendo el testigo a su compañero Mike D, ya que él no puede continuar de la pena que tiene encima. Esas emociones, tampoco están en el libro.
Con todo, es un complemento. Habiendo consumido todos estos excelentes productos post Beastie Boys (que me han ayudado a comprender, admirar y disfrutar de una  banda de la que no era fan en absoluto), no puedo disociar el libro de la peli, ni la peli del libro. Es más, hay que leer el libro y después ver la peli. Si no, la experiencia no será completa. Lástima no poder haber visto el show en directo…
Como sea, cualquier cosa de Beastie Boys, es siempre muy recomendable.

viernes, 19 de junio de 2015

HOT TUB TIME MACHINE 2

Secuela directa de lo que aquí se llamó “Jacuzzi al pasado”, de la que han pasado ya cinco largos años, y que repasando precisamente esa reseña, destacaba lo políticamente incorrecto de los chistes. Bueno, son ya muchos años de comedias yankies, y cinco años desde que se estrenara aquella, así que el tema de la incorrección y la escatología, que la hay (y mucha) en esta secuela, ya no me llama tanto la atención.
Tan solo diré que en esta secuela, el sustento y base principal de la ¿franquicia?, que es John Cusack,  desaparece; o no del todo porque su personaje está bien presente durante toda la película, aunque no aparece más que en un cameo. También se mantiene el cameo de Chevy Chase, aunque este es bastante más escueto que en su antecesora.
Para la ocasión, centrándonos en el final de la primera parte, aquí nuestros protagonistas son famosos, tanto que  a uno de ellos se le sube el éxito hasta tal punto que alguien con una recortada le mata en pleno discurso megalómano. Se meterán en el jacuzzi del tiempo con el fin de ir al pasado y detener al asesino, pero por una extraña razón,  aparecen en el año 2025. Resulta que el asesino es alguien del futuro que ha viajado al pasado para matarlo, así que deberán impedirlo y volver… con tan mala pata que todavía no existe la sustancia que metida en el jacuzzi permite los viajes en el tiempo… y la continua alteración de los acontecimientos cambiarán el rumbo de las cosas tanto en el pasado, como en el futuro, por lo que el pifostio está servido.
Un poco más de lo mismo de la anterior, pero servido con menos gracia y salero, en una saga a años luz de “Regreso al futuro”, pero con las miras demasiado puestas en ella. De hecho, tenemos un par de gags a costa de las películas de Zemeckis.
No obstante, es una comedia ligera, y por lo tanto, da igual lo buenas o malas que sean, lo mucho o poco originales que resulten: Siempre son disfrutables, así pues, pasamos el ratillo tan tranquilamente.
Con lupa están mirando ahora los distribuidores españoles las comedias americanas que estrenan, ya que aunque en los USA es uno de los géneros que más millones reporta, en españa no acaba de cuajar el humor americano; en españa el público no se desplaza al cine a ver una comedia americana. En la taquilla española, fracasa Will Ferrell, fracasan Seth Rogen, James Franco y Jonah Hill y, en menor medida, fracasan los todopoderosos Ben Stiller y AdamSandler. Y como “Jacuzzi al pasado” no funcionó en la taquilla española como debería, pues es bastante probable que no se llegue a estrenar en cine. Con suerte, directamente en DVD y a lo mejor ni eso. Pero no pasa nada; la peli lleva ya tiempo editada en DVD y Blu Ray en estados unidos, y ya circulan copias en HD por toda la red como rosquillas. Ergo ¿Qué hacemos? Esperamos a ver lo hacen en españa con ella? Ustedes sabrán.
En el reparto nombres que más o menos despuntan en los USA pero que que aquí son completamente desconocidos como los de Craig Robinson (“Juerga hasta el fin”), Rob Corddry (“Memorias de un zombie adolescente”) y Clarke Duke (“Mil palabras”)
Dirige Steve Pink, cuyos trabajos más destacables son la primera parte de esta y  “Admitido”.
Entretenidilla, sin más.

martes, 18 de noviembre de 2025

MALDITOS VECINOS

Dentro de los relevos generacionales de actores cómicos, si durante años el trono lo ostentaron aquellos surgidos de la televisión y, más concretamente, del “Saturday Night Live”, en la pasada década está claro que la corona la portaron esa cuadrilla de locos contemporáneos salidos de distintos lugares, fuesen películas, series de televisión y clubes de comedia, y de la que forman parte actores del todo solventes —algunos de ellos incluso nominados a los Oscar—, como James Franco, Danny McBride, Jonah Hill, Paul Rudd, Dave Franco o Seth Rogen. Sin duda, fueron reclamo para la taquilla y al público les encantaban (no tanto aquí en España, que los números en nada se asemejan a los americanos y hay quien incluso les desprecia). Asimismo, como herederos naturales de la comedia gamberra de toda la vida, ejercieron de paladines en las sex comedies de las dos últimas décadas protagonizado (o escribiendo, o dirigiendo...) algunas de las más punteras de años recientes, con permiso de “Resacón en Las Vegas".
Sin embargo, los tiempos que corren no son buenos para la lírica, y si bien el sexo no es tratado en abundancia en los films correspondientes a lo que nos ha tocado vivir desde finales de los 90, sí que se le pasa una buena factura a la escatología y la incorrección política verbal, es decir, que se habla mucho de follar, de pollas, de tetas y culos, pero no vemos nada de eso en pantalla. Y si lo vemos, suele ser dentro de un contexto netamente cómico y en forma de prótesis de látex, para que ni mamas, ni miembros viriles erectos y purulentos genuninos, aparezcan dentro del encuadre.
A niveles generales, su propuesta funciona (y me funciona).
“Malditos vecinos” se adscribe a esta corriente de la cual les acabo de hablar. Y que sirva de muestra los 270 millones de recaudación mundial que se consiguieron con una nimia inversión de 18 gastados en apenas cinco semanas de rodaje. Se trata de la comedia más taquillera de su protagonista, Seth Rogen, así como la cuarta comedia para mayores de 18 años con mayor recaudación el fin de semana de su estreno, gracias a sus casi 50 millones acumulados. Aquí en España apenas llegaría a congregar 400.000 espectadores. Sin embargo, y a pesar de los excelentes resultados de taquilla, no sería tan redonda como otras propuestas muy superiores con cualquiera de los miembros de esta cuadrilla dentro de sus repartos. “Malditos vecinos” sería una "frat movie" con todos los ingredientes para pasar a la posteridad como tal. De hecho, la película comienza con la pareja protagonista follando delante de su bebé, lo que, entre otras cosas, serviría para que la calificación de la película fuera una R. Me parece una declaración de intenciones estupenda y un magnífico comienzo para una "sex comedy". Por otro lado, combina, en este caso —y siempre bajo producción de Evan Goldberg— elementos de las comedias estudiantiles de los ochenta (puestos al día) con la comedia de enredo más actual y comercial, generando así una película a priori súper atractiva, pero que peca de repetitiva y, por momentos, cursi, motivos estos que no nos privan de pasar un par de horas de lo más entretenidas con las peripecias de estos malditos vecinos y los alcornoques de la fraternidad sita en la casa de al lado.
Un matrimonio que recientemente acaban de ser padres, se instalan en un tranquilo barrio residencial  donde educarán a su hija dentro de un ambiente propicio. La casa contigua está alquilada por una hermandad masculina de una universidad cercana. El matrimonio, inmerso en la treintena, se empieza a emparanoiar con las fiestas que se supone que se van a celebrar allí, por lo que deciden ir a hablar con los vecinos para pedirles que, por favor, no hagan ruido. La fraternidad hará caso omiso y la liarán bien gorda. Como el matrimonio no ha conseguido la paz por las buenas, decidirá hacerlo por las malas, así comenzará una guerra sin cuartel entre adultos y universitarios, con trágicas consecuencias y descacharrantes acontecimientos.
Diversión funcional, sin más. Algunos gags son muy buenos, otros más flojos, otros se puede prescindir de ellos. No obstante, también es un film que, aún con su bajo presupuesto, tiene un acabado técnico excepcional, porque así funciona Hollywood.
Seth Rogen encabeza el reparto secundado por Rose Byrne, actriz australiana de indudable vis cómica a la que ya pudimos ver en “La boda de mi mejor amiga”. Pero, sin duda, el rey de la función es Zac Efron. El chico guapo de la factoría Disney se prodiga aquí como un actor cómico de primer orden, eso sí, agarrándose como clavo ardiendo al arquetipo del  jock, deportista musculado y cortito de miras, que le dará más de una alegría en posteriores trabajos; antes Efron era el chico guapo de “High School Musical”, hoy es ese cachondo de las pelis de risa al que, en su vida privada, un aparatoso accidente doméstico y una serie de operaciones estéticas han convertido en meme de las redes sociales. No obstante, en estas comedias desarrolla un cambio de registro que, aunque le libera del encasillamiento como chico Disney, igualmente le ancla en el de tío bueno tontorrón. Pero su comicidad, tanto en esta como en otras muchas películas posteriores, es indudable.
También tenemos en el reparto, en un rol destacado, a Dave Franco, el hermano pequeño de James Franco. Su presencia en la cinta es toda una anécdota. Dave Franco debería haber aparecido junto a toda la pandilla en la estupenda “Juerga hasta el fin”. Su papel en aquella película consistía en, interpretándose a sí mismo, morir de manera ultra violenta ante los ojos de su hermano James, que también se interpretaba a sí mismo. Seth Rogen, que co-dirigía, pensó que esa escena era demasiado cruel y deprimente, por lo que se eliminó del guion sin ser rodada siquiera. Por tal motivo se las ingenió para tenerle en un papel destacado en “Malditos vecinos” y compensarle, ya que, al fin y al cabo, Dave Franco era un actor emergente que empezaba y le jodió no tener esa gran escena.
“Malditos vecinos”, titulada “Neighbors” en su versión americana, y “Bad Neighbours” fuera de EUA para que no se le confundiera con la serie australiana del mismo nombre, nace en la cabeza de sus guionistas Andrew J. Cohen y Brendan O'Brien, inspirados por el miedo a las responsabilidades en su transición de la juventud a la adultez, lo que dio lugar al libreto que, en un principio, era una cosa sobre adultos en la fraternidad, una temática que recordaba un poco a la de “Aquellas juergas universitarias” motivo este por el cual el director contratado, Nick Stoller, rescribió la película para que las similitudes no fueran tales.  Así, se sacó a Rogen de la fraternidad, y se le metió como vecino adulto en la casa de al lado, declarando la guerra a los chavales. Y para que el peso no recayera únicamente sobre este personaje, se le añadió una esposa y una hija que darían mucha más consistencia a la trama principal. Fue la propia pareja de Rogen la que sugirió que una esposa daría más credibilidad al asunto. Y acertó, Para ello se contrató a Rose Byrne con la que la química ha dado posteriormente para una estupenda serie de la dupla titulada “Platónico”.
Todos esos personajes se escribieron sobre el papel teniendo muy en cuenta el reparto, por lo que a la hora de repartir los 18 millones que se consiguieron de presupuesto, absolutamente todos tuvieron que rebajar sus cachés para ajustarse a este, cosa para la que no hubo mayor problema.
Tras el éxito mundial de la cinta, Seth Rogen tuvo que vérselas con cierta polémica. Resulta que, por aquella época, un universitario británico, bastante poco agraciado y que acusaba una recalcitrante misoginia, había sido detenido por el asesinato de varias personas en California. Resulta que era fan de Seth Rogen y había visto en varias ocasiones “Malditos vecinos”. A una crítica cinematográfica del "Washington Post", Anne Hornaday, no se le ocurrió otra cosa que culpar de la muerte de estas personas a Rogen, aseverando que sus películas no mostraban con realismo lo que podía ser el día a día de una persona poco agraciada físicamente en lo concerniente a sus relaciones sociales. Rogen siempre salía retratado como un individuo gordo y feo sin problemas a la hora de relacionarse románticamente, por lo que el estudiante pudo quedar frustrado y, como consecuencia, cometiera dichos asesinatos. Rogen se defendió al respecto. Por descontado, tales acusaciones de tamaña estupidez se quedaron en mera anécdota, aunque trajeron a Seth Rogen algún que otro quebradero de cabeza.
Como curiosidad, decir también que la ropa que viste el actor en la película pertenece a "Golf Wang", marca deportiva centrada en prendas de golf creada por el rapero new age Tyler The Creator. 
Como “Malditos vecinos” fue un éxito de taquilla y también de crítica, era cuestión de tiempo que se produjera una secuela. Así, en 2016 se rodó una continuación directa en la que repetía la mayoría del equipo, “Malditos vecinos 2”, también dirigida por Nick Stoller y que tuvo menos éxito. Resulta bastante mediocre: comienza igual que la primera, con un polvo de los protagonistas —con la variante de que ella está embarazada y, del meneo, vomita sobre la cara de él— y ya el resto se limita a plagiar gags de la original, cambiando la hermandad masculina por una femenina y el descanso de los protagonistas por la venta de la casa en la que están; con tanto ruido, nadie querrá comprarla. Muy floja. Eso sí, cuenta con la presencia de la deliciosa Chloë Grace Moretz, vista en la franquicia “Kick Ass” o en “Carrie (2013)”
Consumidas "Malditos vecinos 1 y 2" seguidas en programa doble, podrían funcionar. Aunque no se a qué niveles.

martes, 7 de septiembre de 2010

THE 41 YEARS OLD VIRGIN WHO KNOCKED UP SARA MARSHALL AND FELT SUPERBAD ABOUT IT

El subgénero del "spoof", tan rentable en estos días que corren y, sin embargo, tan chungalín si lo comparamos con los/sus clásicos. Más centrándonos en lo que ya podíamos llamar “spoof de vídeo-club” con cosas buenísimas como "Extreme Movie", y autenticas cagaditas como esta de larguísimo título, e inminente salida videográfica, tan inminente que se permiten el lujo de hacer un chiste sobre Seth Rogen y “Green Hornet”, cuando aún ni siquiera se ha estrenado.
Con un par de chistes, mas efectivos por escatológicos que por ingeniosos, el gran fallo de esta peli es parodiar comedias, ya de por sí bastante paródicas; Se dedica a mofarse de las películas de la factoría de Judd Apatow, con tan mala baba que parece envidia. Envidia más que justificada, porque los artífices de esto, y al igual que pasaba en otro "spoof" como "Superhero movie", se dedican a recrear situaciones que ya eran divertidas en las películas originales, así que hacer un chiste de pollas en una escena de chistes de polla ¿Tiene algún sentido? Ninguno.
Aunque la peli pasa factura a toda la filmografía del clan Apatow, las pelis que cobran mayor protagonismo a la hora de ser parodiadas son "Virgen a los 40", "Super Salidos",
"Paso de ti", e, inexplicablemente (y en uno de los gags más celebrados), "El curioso caso de Benjamin Button".
Si hay algo destacable en esta pobre cinta es el parecido físico que tienen algunos de los actores con sus parodias; el que hace de Jonah Hill es igual tanto en el aspecto como la verborrea.
Luego, no deja de parecerme curioso el hecho de que también se parodie a Michael Cera, cuando a juzgar por lo que hace en "Extreme Movie" no parece un tipo muy inaccesible y hubiera sido un punto muy a favor de la peli, que el propio Cera se hubiese parodiado a sí mismo como ya hizo en el otro "spoof video-clubero". A saber.
Así, siendo más mala película que buena, con el gag de los dos ancianos follando, y alguno más sin demasiada relevancia, te puedes reír un poquito. Puedes verla sin darle al botón de avance, pero con las mismas que acabas se te olvida.
Dirige Craig Moss, responsable de la parodia de la saga "Crepúsculo", "Fulley Mooned", que sin duda se aprovechará del tirón de la otra parodia de 
"Crepúsculo", "Vampires Suck", siendo el video-club el campo de guerra y de generar cuartos de estos sub-subproductos.
Moss 
antes de esto también dirigió un corto "spoof" cebándose con "Salvar al soldado Ryan", así que igual el formato le gusta y no procede únicamente motivado por el vil metal... lástima de los resultados.

domingo, 2 de diciembre de 2012

MIL PALABRAS

Lo primero de todo: Eddie Murphy tiene 51 tacos a sus espaldas ¿Cómo hace este negro para estar exactamente igual que con 20? .
El caso es que es curioso el fenómeno Eddie Murphy, que pasó de ser uno de los cómicos más cotizados a ser un veneno para la taquilla. Lo es tanto, que tras varias intentonas de retomar el éxito con películas diseñadas a su medida, en España los distribuidores pasan de jugársela y deciden estrenar su ultima película directamente a dvd. No ha dado un duro. ¿Y que le pasa a la película?. Absolutamente nada, es una película de Eddie Murphy, como todas las de Eddie Murphy. De hecho, probablemente sea la mejor de las últimas que ha hecho, rollo mainstream, factura impecable y todo muy de estudio. Es un hecho también, que la comedia americana en España, ya no es de recibo en las taquillas. Películas que me cago por ver como “Los Amos del barrio”, con ese triunvirato atómico que es Ben Stiller, Vince Vaungh y Jonah Hill, apenas si ha aguantado en cartelera un par de semanas, o peliculones como “Un golpe de altura” pasan totalmente inadvertidas. Pero las de Murphy en solitario actuales, no dan pasta ni en los USA. Y el problema está en Murphy. Entrecomillad lo de “Problema”. Porque Murphy, no ha dejado de ser Murphy y no ha variado su estilo ni un ápice, el mismo tipo de papeles, el mismo tipo de humor, la misma verborrea acelerada. Lo que le convirtió en estrella en los ochenta, hoy en día se queda desfasado y, supongo, ya no hace gracia. Sin embargo, a mí me sigue funcionando.
Un editor literario que solo piensa en el dinero, tiene facilidad de embaucar a cualquiera con su labia. Se da cuenta de que hay un gurú de corte espiritual de rollo hindú, con un poder de convocatoria impresionante que ha escrito un libro, luego intuye que ese libro tendrá unas ventas millonarias. No entiende como nadie ha editado el libro todavía. Así que va a verle y firma un contrato. Lo que no sabe es que el libro de este señor solo cuenta con cinco páginas.
En una de estas, de la nada, aparece un árbol en su jardín, a lo que el gurú le dice que ese árbol está conectado a el y que cada palabra que el dice, cae una hoja de sus ramas, y que cuando el árbol pierda todas sus hojas, morirá, y por lo tanto, el morirá también. Así tenemos a Eddie Murphy el resto de la película, desenvolviéndose con la mímica, mientras el gurú se va de viaje a intentar ver como hacen para solucionar el problema.
Bien, correcta, con sus gags, Eddie Murphy en su salsa y en definitiva, entretenida. Lo malo es la apestosa moraleja final, muy de Eddie Murphy por otro lado, pero vamos, nada a desdeñar. Pero los adolescentes que son los que van al cine, no comprenden los aspavientos y el humor para todos los públicos que se gasta Murphy últimamente, ergo, normal que sea un fracaso.
En la dirección tenemos a Brian Robbins, que se gana la vida haciendo televisión y que ha rodado películas “Fast food” como la ignota, pero divertidísima “Listos para luchar”, “Hardball”, “Cariño, estoy hecho un perro” o las ultimas ponzoñas de Eddie Murphy “Norbit” y “Atrapado por un pirado”.

sábado, 29 de mayo de 2021

INCREÍBLE, PERO FALSO

"Increíble, pero falso" es una película un tanto especial. Fue rodada el año 2009 con el título original de "The Invention of Lying", se estrenó y, curiosamente, provocó que parte de la audiencia saliera de la sala antes de terminar, esparciendo mierda sobre ella rápidamente. Raro si tenemos en cuenta que, en esencia, es una comedia, romántica si me apuran, y con una notable carga de moralina. Pero el caso es que, al concluir, te deja un poso un pelo amargo. Incluso desagradable. Y no es por negación de sus responsables, para nada. De hecho, creo que está hecho aposta. Veamos por qué.
Imaginemos que vivimos en una sociedad en la que se dicen las verdades a la cara, sin filtros, con toda la dureza y crueldad que uno pueda imaginar. Al que es gordo le llaman gordo, al que es feo le llaman feo y al que es un fracasado, le llaman fracasado. Sin elevar la voz y sin agresividad, del modo más natural. En eso que un día, el protagonista, que es feo, gordo y fracasado, aprende a mentir. De ahí el título original, "La invención de la mentira". La gente da por verdadero todo aquello que se inventa y pronto descubre lo mucho que ello puede beneficiarle. Aunque, en el fondo, lo único que quiere es impresionar a la chica de sus sueños que, como es normal, le rechaza diciéndoselo a la cara sin cortapisas.
Así pues, lo que aquí tenemos es una primera media hora de crueldad desplegada a troche y moche. Puede que se pretenda divertida, pero aceptémoslo, no siempre lo es. Molan algunas ideas, como que el anuncio de "Cocacola" sea un tipo aburrido diciendo que el refresco lleva mucho azúcar y es malo para la salud, pero que por favor lo compren. O el asilo de la tercera edad, en cuya fachada leemos "Un lugar triste para gente mayor sin esperanza". Y el cine, al no existir la mentira, ni la ficción, ni nada que la represente, se compone básicamente de un solo plano de un señor leyendo un aburrido tocho sobre el pasado de nuestra historia. Justamente, el protagonista trabaja de guionista para un estudio y lo primero que hace al aprender a mentir es inventarse una movida con aliens, ninjas y dinosaurios robots que todo el mundo se cree y, por tanto, arrasa en taquilla.
Y aquí viene el momento que, opino yo, ha granjeado mala reputación al film. En los Estados Unidos, por supuesto. Y es que el prota, acompañando a su enferma madre en sus últimos momentos, y viendo el terror de esta a morir y desaparecer para siempre, se inventa que hay un mas allá donde todo es felicidad eterna y donde te reencuentras con tus seres queridos fallecidos. La trola hace que la madre muera con una sonrisa, pero corre la voz y el mundo entero se la cree, acosando al protagonista para que explique más. Y este, ante la presión, se inventa la historia de que en el cielo vive un señor que lo controla todo y bla, bla. La plebe, que es tonta, se lo traga y las cosas se van complicando hasta que, al final, el inventor de la trola se ve en la obligación de aclarar que no es verdad, que no existe ningún señor en el cielo, ni existen paraísos, ni mierdas. Vamos, que la peli lo deja claro: La religión es una mentira que los seres humanos se inventaron para poder aplacar su miedo a la muerte. Brutal. Claro, yo lo comparto... pero mucha gente, especialmente en los mojigatos USA, no. Y de ahí la hostilidad que despertó la película.
La parte de moralina incluye pues lo clásico, que no hay que juzgar a la peña por su aspecto, que ser famoso y rico no da la felicidad, que por ser guapo no eres mejor persona, etc, etc... lo que ocurre es que, por lo menos, procede de una manera un tanto distinta, lo razona desde otro punto de vista, y eso se agradece y compensa.
"Increíble, pero falso" termina siendo una película bastante original pero también muy desigual. Los momentos brillantes se van alternando con otros más flojos. Incluso tontunos. Es una auténtica montaña rusa que sube y baja, y no se detiene hasta el final. Solo que las partes buenas lo son TANTO, que merece la pena sufrir las menos inspiradas. En cuanto al poso triste y desagradable que deja al final, no sabría muy bien explicar de donde procede. Podría ser simplemente el agotamiento mental de asistir a tanta crueldad verbal porque, al fin y al cabo, ¿a quién le gusta oírla sin filtros?.
Puede que también tenga algo que ver el aspecto físico de su protagonista y verdadero cerebro pensante tras el film, Ricky Gervais, que además es co-director y co-guionista. Su origen británico explicaría mucha de la mala folla que destila la película. No olvidemos los comentarios sangrantemente honestos que le hicieron famoso cuando presentó la gala de los "Globos de Oro" (y que en España, como los petimetres que somos, intentamos replicar patéticamente en los Goya con Santiago Segura ejerciendo de un seudo-Gervais mucho menos inteligente, punzante e ingenioso). Acompañan al actor un puñado de rostros variopintos que, ocasionalmente, se marcan papeles casi anecdóticos. Tenemos a la prota femenina, Jennifer Garner (que, francamente, es bastante feucha ella, no se qué le ven), a Rob Lowe como el guaperas cabrón y a Jonah Hill, Jeffrey Tambor, Jason Bateman, Philip Seymour Hoffman y Edward Norton. Caziná!.
La guinda la pone el adecuadísimo "Do Anything You Wanna Do" de los estupendos "Eddie and the Hot Rods" en la banda sonora.
Al terminar, mi señora y yo dimos rienda suelta a un debate sobre lo visionado y, todo sea dicho de paso, la cosa se calentó tanto que casi termina en bronca. Desde luego, "Increíble, pero falso" está lejos de dejar indiferente.
Recomendable.

martes, 12 de agosto de 2025

PLAY BOY: EL REY DEL MANDO

Atípica producción de la “Happy Madison” del todopoderoso Adam Sandler. Y es atípica porque está concebida para lucimiento de uno de los rostros menos conocidos de su séquito, Allen Covert, mamporrero mayor de Sandler desde que ambos debutaran en el cine en la semi-amateur “Going Overboard” y que desde entonces le acompaña haciendo las veces de productor, co-guionista y actor en casi todas sus películas. En “Play Boy: el Rey del mando” Sandler se gasta la calderilla, el presupuesto que tiene para palillos de dientes en cualquiera de las producciones en las que él es la estrella, y le concede a su amigo el honor de escribir y protagonizar una película hecha a su medida. Cualquiera pensaría que Sandler no tenía ninguna fe en este film y no iría mal encaminado, ya que en el momento de su estreno, durante las siete semanas que estuvo en cartel y las ventas al extranjero, tan solo logró recaudar siete millones de dólares que a duras penas conseguían cubrir el presupuesto dispensado para rodarla.
Sin embargo, y por la gracia de dios, poco a poco fue adquiriendo culto por parte de fans chiflados que la iban descubriendo a posteriori, lo que se tradujo en una recaudación de más de 50 millones por la venta de DVDs. Todo un fenómeno al respecto. Con lo cual la película es a día de hoy una de las más queridas por los fans y la más rentable de la “Happy Madison”.
Se trata de una “stoner comedy” repleta de chistes de fumetas, que además contiene elementos generacionales que son en realidad los verdaderos motores de su éxito; “Play Boy: El Rey del mando” contiene marihuana, vídeo juegos, tetas, gerontofília, retrasados mentales, vírgenes, hechiceros de tribu africana que consumen cannabis y se tiran olorosos cuescos, chimpancés karatekas, leones custodios de droga y diálogos totalmente demenciales. Solo falta Tom Green molestando por ahí.
En definitiva, se trata de una comedia tonta que funciona a las mil perfecciones. Como para no salirle fanáticos.
También se trataría de una de las escasas incursiones que de vez en cuando hace el cine en el mundo de los “jugones”. Hay pocas referencias o tramas que giren en torno a los jugadores de videojuegos, siendo los máximos exponentes en la comedia títulos como “Joysticks” de Greydon Clark y “Porky’s 4” dentro de los parámetros de la "serie B/Z", o “Pixels” en el mainstream. “Play Boy: El Rey del mando”, sería la película más significativa sobre el tema.
Asimismo refleja una realidad social cada día más extendida en todo el mundo, que es la de los treintañeros —casi cuarentones— que todavía viven en casa de sus padres y, por lo tanto, desarrollan cierta inmadurez que les insta a pasarse el día fumando canutos y jugando videojuegos. Nos presenta  al protagonista, Alex, como un buen ejemplo de todo eso.
Alex se dedica a probar videojuegos para una gran empresa del sector. Vive en una casa con su compañero de piso. Este se gasta el dinero del alquiler en prostitutas filipinas y, por tanto, son desahuciados. A Alex no le queda más remedio que irse a vivir con su abuela y sus dos compañeras de piso, igualmente ancianas. Para  no parecer más perdedor de lo que es, a sus compañeros de trabajo les dice que se ha mudado con tres esculturales jovencitas con las que se acuesta cada noche.
Por otro lado, el punto neurálgico del argumento está en una descerebrada fiesta que se celebra en la casa de las tres abuelitas, en la que el desmadre, el destete, y el consumo de drogas blandas se convierten en los protagonistas de la función.
En el argumento vemos que Alex, además de probar videojuegos, está desarrollando un nuevo juego llamado “Demoniac” que pretende proponer a sus jefes con el fin de comercializarlo y cuya idea es robada por JP, el villano de la película, un “retarded” maestro del diseño de videojuegos que se cree un robot y se quiere implantar unas piernas mecánicas. El juego en cuestión es una novedad para la "Xbox 360", consola referenciada —y publicitada— en varias ocasiones, que se estaba desplegando con la idea de que su fabricante, “Terminal Reallity”, lo lanzara a la venta después del estreno de la película. Sin embargo el asunto finalmente se canceló antes de estar completamente acabado el proyecto debido a problemas financieros, y jamás se comercializó ese juego, por lo que las imágenes que vemos del mismo en la película son el único testimonio de su existencia.
Como anécdotas del rodaje, reseñar que hay un momento en el que Alex se masturba sobre una "Barbie" mientras le dice guarrerías. En realidad, en el guion decía que debía proceder sobre una réplica de "Lara Croft", la heroína del “Tomb Raider”, pero no se pudo utilizar su imagen por un problema con las licencias. El cambio de muñeca no resiente el resultado de la escena, pero es cierto que tendría mucha más gracia si hubiese sido la famosa aventurera pechugona.
El personaje de Alex, “loser” donde los haya, conduce una chatarra de coche destrozado que le confiere una imagen de perdedor mayor de la que ya desprende de por sí. No es una maniobra de guion premeditada; la producción se estaba quedando sin dinero para sufragar los gastos. El próximo desembolso era para el vehículo del personaje de Alex y, como no había montante, se le sacó esa porquería de un desguace cualquiera. En este caso, las carencias benefician a la historia y, por ende, al personaje.
La marihuana que se consumía durante el rodaje era obviamente falsa, cosa que en absoluto le parecía bien al actor Peter Dante, quien da vida a un camello que además es fumeta. Como pensó que estando fumado interpretaría mejor a un porrero, decidió llevar al rodaje su propia marihuana, por lo que cada vez que se rodaba una escena en la que este tenía que fumar, y cortaban, le pegaba caladas reales al canuto, motivo por el que el actor se cogía unos colocones de aúpa, teniendo que interrumpir el rodaje en una ocasión para ir al hospital porque decía no sentir las piernas.
En otro orden de cosas, “Play Boy: El Rey del mando” se convirtió en una película de prestigio para la comunidad de consumidores de cannabis recibiendo varios premios “Stony” que concede la revista “High Times” (sobre marihuana y su consumo), que incluían el de mejor película “stoner”, mejor escena de fumada y mejor actor para Allen Covert.
Toda una rara avis dentro del panorama cómico americano de la década de 00, y la película más extraña y transgresora de la “Happy Madison”, que no es nueva en aquello de hacer humor “stoner”; a Adam Sandler le encanta interpretar a fumetas, aunque siempre desde el lado más blanco e inofensivo. A “Play Boy: El Rey del mando” le cuesta un poco menos ofender al personal.
También tenemos en el reparto papeles para un jovencito Jonah Hill, dando ya muestras de su talento y lejos de imaginarse que 10 años después se convertiría en uno de los actores más importantes de Hollywood. También tenemos cameo insulso para un Rob Schneider que estaba a punto de romper peras con Adam Sandler (aunque recientemente se reconciliaron de aquella manera).
En la dirección -lo de menos en las producciones “Happy Madison”- tenemos a Nicholaus Goosen. Un par de años después rodaría la película “The Shortcut”, para seguidamente dedicar su carrera por entero a la televisión.
Por cierto, la traducción española del título original, “Grandma’s Boy” (El niño de la abuela), es absolutamente infame ¿Cómo que “Play Boy: El Rey del mando”? ¿Por qué Play Boy? Acojonante. España.