viernes, 21 de enero de 2011

EXTRAÑOS INVASORES

Otra de esas míticas carátulas que llamaban nuestra atención cuando éramos jovenzuelos e íbamos al video-club en busca de estupendas emociones baratas, y otra de las varias que nunca alquilé tras dudar y dudar mucho y dejar pasar mi oportunidad. Por fortuna, y como me ha ido ocurriendo estos últimos años gracias a mi búsqueda de reliquias en formato VHS, pude verla ayer noche, en las mismas condiciones que lo hubiese hecho hace poco menos de 30 añacos. Y como siempre, me percato de que mi imberbe olfato era infalible.
La ex-mujer del prota se larga a su pueblo natal, y desaparece. Preocupado, el muchacho va a buscarla y es recibido en el lugar de modo extraño, tanto que le parece ver a un marciano disparar rayos por los ojos. De vuelta a la ciudad, pide ayuda a una periodista sensacionalista para resolver el misterio.
Nada especialmente malo que decir de "Extraños Invasores"... salvo que cuando termina, te quedas un poco "¿Hein?". Es un tanto anodina, tontorrona, pero quizás por eso mismo desprende un sutil encanto ingenuo. No es la cosa más entretenida y disfrutable del mundo, pero se deja ver. Los efectos especiales están muy logrados, sobre todo los que implican prótesis y animatronics (algún nombre reputadillo en este apartado, pero nada que merezca mencionarse) y, en fin, que la cosa anda algo a trompicones pero anda al fin y al cabo. El inesperado y forzado happy end no enfurece, digamos que enternece.
El reparto está plagado de caras conocidas, Nancy Allen, Paul LeMat, Michael Lerner, Louise Fletcher, Fiona Lewis, Kenneth Tobey, Wallace Shawn... entre otros. Al director no lo conocía, y no me sorprende, tampoco ha hecho nada más destacable. Como nota curiosa mencionar la canción de los "REM" que suena en el soundtrack... de cuando era un grupo que una peli modesta como "Extraños Invasores" podía permitirse (1983).
Cuando termina, le das al "Eject", devuelves la cinta a su caja y te vas a dormir con una sonrisilla de complicidad. Pues oye, por mi bien, ¿no?.