miércoles, 26 de enero de 2011

EL CARNICERO DE VIENA

El mejor carnicero de toda Viena acaba en un manicomio tras matar a una clienta (váyanse ustedes a saber por que) golpeándola con dos kilos de hígado. Cuando sale, decide poner orden en su carnicería, puesto que su cuñado, a cargo de esta durante su ausencia, la tiene toda manga por hombro, por lo que se instala en la habitación allí dispuesta. Su mujer pronto desparece, a la vez que baja el precio de las salchichas. ¿Se imaginan el motivo?.
A medio camino entre el thriller europeo y la comedia ramplona italiana, pero vendida al resto del mundo como una película de terror bizarra (por culpa de “Something Weird Video”) o un slasher (la edición en VHS española da a entender eso), "El carnicero de Viena", co-producción Ítalo-Alemana, resulta un ameno entretenimiento, retorcido y malsano, que nos envuelve en un ambiente repugnante y sórdido, paradójicamente, usando unos colores muy chillones, y sin una sola gota de sangre. Todo muy verde, muy azul, muy alegre, pero a la vez, asqueroso. Esos planos del carnicero cortando con destreza, y las salchichas expuestas en el escaparate de su tienda, no ayudan demasiado a contener las arcadas. No obstante, y aunque sabemos que aquellas están hechas de carne humana, nunca vemos los asesinatos, los intuimos, así que a poco que el espectador no tenga demasiadas luces, puede parecer que estamos viendo una comedia costumbrista. Rodada únicamente en decorados, el resultado es tan enfermizo como simpático y entretenido.
Conocida por ahí con diversos títulos como "The Mad Butcher", "I´m the best bucht in Viena" o "Meat is Meat", está dirigida por el Italiano Guido Zurli, que para la ocasión firmó como John Zurli, que se desenvolvió después entre el “poliziesco” y el cine erótico, destacando títulos como "Garganta Profunda Negra" o "La espada del Zorro".