La película reciente que más me ha fascinado es esta
producción Mexicana que en 2016 consiguió, por un lado, generar una polémica
más que lógica, y por otro, pese a ser estrenada únicamente en dos o tres salas
de barrios periféricos, ser un éxito de taquilla.
“Pink, el rosa no es lo que parece” es una película
abiertamente homófoba del director Paco del Toro cuyo mensaje es del todo
contundente.
Cuenta la historia de un matrimonio gay que tiene a bien
adoptar a un niño. Este, no solo es víctima del buying en el colegio por
tener dos papás, sino que será testigo de promiscuidad, adulterio, fiestas gays en casa y pornografía
homosexualista. Por otro lado, sufrirá el acoso sexual pederasta por parte de un amigo de sus
padres. Todo esto traerá como consecuencia que el muchacho se volverá
homosexual poco a poco al no tener ningún modelo heterosexual en casa, y que,
por todas estas desgracias y depresiones, uno de sus padres decide dejar de ser
homosexual porque para vivir así, mucho mejor estar muerto.
Por otro lado, una serie de doctores y compañeras de trabajo, intentan hacerle ver a
un adinerado defensor de los matrimonios gay que está científicamente probado
que no existe ningún motivo por el que el homosexualismo sea una tendencia de
nacimiento y que va contra natura. Por más que él piensa lo contrario, al final
ellos tienen réplica para todas sus exposiciones. Las consecuencias
le harán cambiar de opinión.
Por otro lado es una película trampa, porque nos presenta
el mundo gay como un mundo afable y simpático, procurando que el espectador
empatice con los protagonistas, ese matrimonio gay que adopta. Sus amigos, dos locazas desmadradas y divertidas que no dejan de soltar
chistes. Y cuando ya todos nos caen de
puta madre, llega el primer mazazo; uno de los amigos de la pareja protagonista
se mete en la habitación del niño y comienza a decirle guarradas con la
intención de follárselo.
Todo esto mostrándonos un ambiente homosexual que parece
salido de una película de Almodóvar de los 80, basándose en el estereotipo, la
locaza vieja y un entorno de promiscuidad exageradísimo en el que el niño ve
como sus padres fornican, como uno de ellos no tiene problema de tirarse además a
mujeres y todo es aparentemente perjudicial para su normal crecimiento. ¡Una
pasada!
El mensaje, efectivamente es deleznable,
pero por el tema que trata es normal que fuese un éxito
en su país. Habrá gente que comulgue y otros que lo detesten,
pero, eso sí ¡todos al cine!
Sinceramente, si no fuera por el trasfondo católico que
esconde la película, porque todas sus teorías anti-homosexuales se basan en que
dios no nos creó para chuparnos las pollas y follarnos los culos, los
argumentos que expone, razonados, casi, casi
logran convencerme, por lo que es una película altamente peligrosa. Sin
embargo, lo exagerado y la incoherencia de lo que sale por la boca de
todos y cada uno de los personajes, no puedes tomártela en serio. Entre eso, que parece rodada por un subnormal, la
inevitable estética de “home video” que se gasta y la comedia involuntaria, nos
zampamos las dos horas que dura la película sin inmutarnos. Pero es que, además
y al margen de homofobias, mensajes imposibles y dramas varios ¡está condenadamente entretenida! La verdad es que me lo he pasado muy, muy bien
viéndola y, desde luego, que sea un alegato homofóbico no es más que un aliciente. Seguro que a los
homosexuales les encanta esta peli, si no la han convertido en suya
directamente.
El elenco está compuesto de maricas viejas y operadas,
presumiblemente gays en la vida real, que no se comprende muy bien como se
prestan a hacer esto.
Dirige Paco del Toro, cuya otra película aquí reseñada, “La Santa Muerte” también me gustó y en la reseña leo que, ya por aquél
entonces, el director me parecía un beato, pero con títulos tan estimulantes en
su filmo como puedan ser “Drogadicto” o “S.I.D.A, síndrome de muerte” habrá
que echar un ojo a todo lo que ha hecho.
