sábado, 28 de marzo de 2026
EL ACTOR DEL TERROR
Le acompañan Luca Bercovici, que cuando no dirigía (como con "Ghoulies" y "Rockula"), gustaba también de actuar (en el "Parásito" de Charles Band, por ejemplo), Scott Thompson, el "Copeland" de la franquicia -iniciada con- "Loca academia de policía" y que, básicamente, encarna al mismo personaje que interpretara en, justo, "Ghoulies", el del colgado incapaz de quitarse las gafas de sol (pero, eso sí, que dedica un ratico a leer una novela de Stephen King), Jennifer Starrett como la chica buena del clan, un jovenzuelo Jeffrey Combs y, en el grupo de los veteranos, Chuck Mitchell (el mismísimo "Porky" de ya saben qué franquicia -es decir, la uno y la tres-), Nita Talbot, Leon Askin y Barbara Pilavin. Escribe y dirige Norman Thaddeus Vane, de poco lustrosa trayectoria. Otra suya que me sonaba haber visto chorromil veces en los vídeo-clubs es "Midnight" de 1988. Palmó en 2015.
Jeffrey Combs no es la única conexión indirecta de "El actor del terror" con la posterior "Re-Animator". Su personaje fallece decapitado, cosa especialmente graciosa dadas las circunstancias. Y su compañera de reparto, doña Starrett, gasta un aire a lo Barbara Crampton. Encima, ambas actrices responden al mismo nombre en sus respectivas ficciones, "Meg". ¡Asstupendo todo!.
Chapo el chiringo con una llamativa estampa (ausente en el film) escaneada de las páginas de un "Fangoria" de la buena época, de esas que le ponían los dientes largos a un jovenzuelo impresionable de mi porte.
martes, 24 de marzo de 2026
LOS NEGROS TAMBIÉN COMEN
Lo cierto es que, si el cine de Ferreri en los 80 era más bien tirando a malo, esta película se lleva la palma. Es mala, mala a rabiar. Además, tiene un pestazo "Berlanguiano" que tira de espaldas. Es como si tratara de imitar los trabajos de Luis García Berlanga de la época, con muchos personajes en cuadro interactuando a la vez y de forma atropellada, pero mal hecho, deslavazado, sin el virtuosismo del director valenciano. Claro que eso puede ser solamente porque tenemos a Azcona en la escritura, acostumbrado como estaba a hacer guiones para Berlanga.
Un desastre.
Cuenta la extraña historia de un grupo de europeos en misión humanitaria por África, que en una travesía por el desierto repartiendo productos alimentarios a los más desfavorecidos, obtienen unas reacciones con las que no contaban por parte de los negros, amén de que todo acaba saliéndoles como el mismo culo. Cuando una pareja de la expedición se queda sin gasolina en medio del desierto a la espera de que sus compañeros vengan a rescatarles, llegará a su campamento una tribu. Ese encuentro tendrá inesperadas consecuencias, que no cuento porque spolearía el único evento interesante de la película.
Como era de esperar, “Los negros también comen” fue un enorme fracaso de crítica y público, que tras su paso por los cines tuvo una discreta vida doméstica editada por la curiosa "Weekend Video".
"Los negros también comen" es una co-producción hispano-franco-italiana, por lo que el reparto está lleno de caras conocidas del cine europeo, a saber: Juan Diego y Pedro Reyes por parte de España, Maruschka Detmers (vista en "Los Reyes del Mambo") por parte de Holanda, Michel Piccoli desde Francia o Michele Placido por parte de Italia.
Posteriormente a esto Ferreri continuaría su carrera, ya de manera irregular.
sábado, 21 de marzo de 2026
EL ASESINO DE ROSEMARY
Durante la segunda guerra mundial un militar recibe una carta de su amada Rosemary donde le comunica que se ha cansado de esperar y hasta luego, Lucas. A su regreso, el hombre la busca durante el baile de graduación y se la carga, a ella y a su nuevo maromo. A causa de eso, la celebración en cuestión es cancelada. Y así se mantiene hasta que dan inicio los -todavía no tan- locos ochenta y la chavalada decide reactivarla. Ello despertará las iras del ahora veterano asesino, que tardará cero en proseguir con su hobby. Vale, no queda ninguna Rosemary a la que desollar, pero ¿qué coño importa?.
Gracias a esta película, el por entonces anónimo exploiter Joseph Zito fue fichado para dirigir el cuarto "Viernes 13", así que tan mal no lo haría. "El asesino de Rosemary" luce perfectamente al lado de, por ejemplo, "La Quema", no solo porque compartan subgénero, y a Tom Savini, también por sus maneras, de cuando el slasher todavía se tomaba en serio, era cruento (aunque sin exageraciones inverosímiles), lo facturaban con cierta profesionalidad y se invertía algo más que calderilla. Y sí, el film (originalmente bautizado "The Prowler", osea, el merodeador), es a ratos algo coñazo (demasiado paseo por casas y la persecución de la "final girl" un pelo más larga de lo necesario) pero mira... ni tan mal. En realidad toda ella se desarrolla dentro de un círculo muy cerrado y limitado de escenarios y personajes. Como decía, los crímenes son maravillosamente crudos e impactantes (seguramente el más ofensivo hoy día sería el de la ducha, con la moza de rigor perfectamente desnuda y vomitando sangre mientras una horca se hunde en su estómago, sin sutilidades que valgan y las ubres -vacías de silicona- perfectamente aireadas) y el asesino no solo luce un "look" bien guapo, además su muerte es igual de flipante que las restantes. Todo muy de la época y, por ende, perfectamente inyectable en la vena, sin olvidar ni un solo momento que es lo que es. Para no faltar a la tendencia, concluye con un sustazo (a la manera de "Viernes 13", o a la de "Carrie", de donde lo copió aquella) y el reparto a base de nuevas promesas que no lograrían hacer nada destacable (Vicky Dawson, Christopher Goutman) y veteranos algo segundones (véase Lawrence Tierney) o de pasado lustroso y en horas bajas, como Farley Granger, quien había currado a las órdenes de Alfred Hitchcock. Dicho dato ¿fue fruto de la casualidad o buscado aposta por Zito? No olvidemos que los slashers primigenios se apoyaban siempre, alegremente, en "Psicosis" como un precedente que les otorgara cierto caché, cierto buen gusto, por eso en casi todos teníamos un asesinato en la ducha. Lo de "El asesino de Rosemary" iba más allá, básicamente usando una siniestra mansión parecida al queo de "Norman Bates" en alguno de los carteles oficiales (véase el acá expuesto). Por todo ello, la presencia de Granger podría hasta formar parte "del chiste".
Curiosamente sus tres guionistas, Glenn Leopold, Neal Barbera y Eric Lewald, venían del campo de la animación. Neal, tal y como deben sospechar, pertenecía a la mítica casta de los Barbera de "Scooby Doo", "Los picapiedra" y "Tom & Jerry". Supongo que se querrían desquitar con algo opuesto a su campo de acción habitual. Poco después Barbera y Leopold repetirían en estas cosas del terror con "Demasiado asustada para gritar".
miércoles, 18 de marzo de 2026
MINUTOS MUSICALES 44: VERY SHOCKING
Por todo lo expuesto, aplaudo los cambios sonoros radicales de ciertas bandas, sobre todo esas asociadas al momento que el dogma-punk estaba en su apogeo. El caso más legendario es el de los "Blitz", que tras triunfar con su disco correspondiente, de sonido bien berreante y contundente, sacaron otro aspirando a ser los nuevos "Duran Duran". El escándalo fue apoteósico. Recibieron incluso amenazas de muerte e, inevitablemente, se separaron. Sin embargo, tal y como yo lo veo, con ese disco "maldito", alienando a su audiencia más acomodaticia y destruyendo toda previsibilidad respecto a sus capacidades, los "Blitz" habían sido más punk que cuando se suponía lo eran y recibían amor incondicional por parte de sus fieles. Un caso parecido al segundo disco de "Bad Religion", a las consiguientes carreras de "One Way System", "Abrasive Wheels" y tantos otros que intentaron nuevas vías de expresión, acordes a la supuesta libertad creativa propia del punk y, ante la respuesta negativa, se vieron obligados a chapar o retroceder con el rabo entre las piernas (vale, habría que separar a aquellos que procedieron por auténticas y honestas inquietudes creativas de los que buscaban una mayor aceptación y el éxito comercial... pero eso ya es meterse en berenjenales más complejos. Otro día, quizás).
Dentro de esta dinámica, y en uno de los "giros estilísticos" más desconcertantes experimentados por mis oídos, están "Slaughter and the dogs", banda seminal -aunque segundona- del punk británico del 77. Sus primeros singles y LP debutante, "Do It Dog Style", rozan la absoluta perfección en lo suyo. Algo que nadie podría rebatir. No obstante, tras el auge del imperdible, el cantante, Wayne Barrett, abandona y, dicen los sabihondos, ello condena al resto, que tras un año de parón decide seguir adelante, aunque con las capacidades seriamente mermadas. Estoy de acuerdo... pero no tanto. Creo que algunos de los tabajos consiguientes a "Do It Dog Style" tienen miga. Ninguno es una maravilla, ni está a la altura de la materia original (como con el 99% del punkismo), pero no es tan desdeñable y, al menos en un caso, desde luego te deja ojiplático (u orejiplático) y eso, amigos, es muuuuuy punk. Veámoslo.
Con "Bite-back", la banda (ahora, y por aquello de sonar más serios, sin el "and the dogs"... curioso sabiendo que, tiempo después, irían a juicio en una encarnizada batalla por asegurarse el uso legal del nombre original) se adentra en los años ochenta limpiando un poco su sonido (incorporando instrumentos como el saxo, los teclados y marcándose guitarreos bien macarras), su imagen (más acorde a la "new wave", en auge entonces), pero para nada renegando del rock and roll, lo que no deja de ser un punto a su favor. De hecho, "Bite-back" suena guapamente, a un rock bastante ortodoxo. Nunca le habría prestado atención (sabiendo como sabía que, por estadística, sus trabajos continuistas tendrían que apestufar) si no llega a ser por un recopilatorio de singles y descubrir con asombro que aquellas coplas extraídas del consiguiente disco sonaban tan bien como "What's Wrong Boy?", "All over Now", "It's In The Mind", "Don't Wanna Die" (otra de las estupendas) y, por supuesto, el que he elegido como muestrario, "Now I know"...
Todos los que hubiesen puesto objeciones a "Bite-back" se iban a quedar de pasta de boniato con el siguiente giro de los "Slaughter and the dogs" (para entonces ya habían recuperado el resto de su nombre), uno de per-fect-to título, "Shocking". Así de entrada, y por su feísima/molona cubierta propia de un grupo heavy metal de tres al cuarto, la cosa parece encajar muy mucho a mediados de los ochenta. Pero no, lo parieron en 1991. ¿Y a qué/cómo suena? Eso es lo grande. Mmmmmh... mis conocimientos musicales son demasiado limitados como para saber etiquetar esto, o buscarle paralelismos con otras bandas. Digamos que a ¿¿electro-rock??. Resumiendo, los "Slaughter and the dogs", tal vez convencidos de que aquel iba a ser el futuro del rock and roll, exprimen todas las maquinitas a disposición. Hasta la guitarra parece tan de mentira como la batería. En cualquier caso, "Shocking" suena dolorosamente artificial y hortera. Les aseguro que sentó como un plato de habas bañado en diarrea de burra a sus fans (si es que les quedaba alguno) y a la comunidad punk en general. Lo que, por supuesto, mola mucho. Sí, lo reconozco, el "Shocking" de "Slaughter and the dogs" no me parece tan terrible. Tiene su gracejo, ni que sea como "placer culpable".
A la hora de elegir un tema representativo no sabía si decantarme por el decente ("Shocking"), el "peor" ("Strange Fruits"), el hortera ("For U", en seria competencia con "Me" gracias a estrofas del calibre de "creo en dios, creo en el amor, creo en mí... pero nena, no creo en ti"), el facilón -por cañero- ("Cocaine Smile"), el vergonzante -de mensaje ecologista rollo maternales- "Stop Playing With Mother Earth" o la marcianada. Finalmente ha sido esta la que ha ganado la partida y se titula "That's Life"...
La carrera de los "Slaughter and the dogs" prosiguió, llegando hasta nuestros días. Es óbice señalar que jamás recuperaron sus mejores momentos, pero sí un sonido más acorde a lo que la audiencia punk podría esperar de ellos. Como nota curiosa destacar al único miembro que ha seguido al pie del cañón todos estos años, Mick Rossi, y sus actividades paralelas en funciones de actor y guionista, metiendo mano en películas como "Jugando sucio", "2:22" o "A Kiss and a Promise".
sábado, 14 de marzo de 2026
FUERZA EN COMBATE (COMBAT SHOCK)
"Frankie" (interpretado por el hermano del director y responsable de la banda sonora) es un veterano del Vietnam al que las cosas no le han ido demasiado bien. Vive en una pocilga con una mujer chillona y un bebé deforme. Nada más asomar el sol, y tras la bronca con la parienta, sale a recorrer las degradadas y sucias calles de la Gran Manzana, recibiendo una paliza por parte de los mafiosos a los que debe dinero y charlando con un yonki armado dispuesto a robar para poder inyectarse su dosis. Lo conseguirá, pero, no disponiendo de jeringa, usará un alambre con el que abrirse un boquete en el brazo. "Frankie" acude a las oficinas de su asistente social (decoradas con un póster de "Dawn of the dead" ¡¿?!) quien le anuncia que no hay curro para él, así que vuelve a las calles, atusado por pensamientos grises y oscuros. ¿Y pedir ayuda a su forrado padre, con el que apenas trata?. No hace falta decir que, proceda como proceda, las cosas seguirán sin irle bien y, al final, se hará con la pistola del yonki y, básicamente, estallará. No sé hasta qué punto es casual que la epopeya de este "Frankie" sea tan parecida a la de otro, aquel de apellido "Teardrop" protagonista de la famosa y angustiosa copla de los grandes "Suicide" (el grupo más punk de la historia).
Sí, lo han adivinado, la misión de "Combat Shock" consiste en deprimirles, hundirles moralmente, dejarles hechos una sucia braga a base de sordidez, miseria y todo lo que puebla nuestras peores pesadillas urbanas. El hecho de estar rodada en 16mm, y en plan guerrilla, debería contribuir.... pero no. Sin ser ni mucho menos un intento fallido, la película de Buddy G. denota unas altas dosis de amateurismo y cierta torpeza que le impiden introducirse bajo nuestra piel. Actores maluchos, elecciones estéticas algo ridículas (el atuendo "black leather" del esbirro del mafioso resulta hilarante) o ideas un tanto "pallá" (que la mujer atracada busque a su agresor por entre sucias callejuelas únicamente para robarle la pistola.... los momentos pretendidamente extraños.... las poco convincentes escenas en Vietnam....) contribuyen a sacarnos de la película y que, por ende, no cumpla con su función "perturbante"... tampoco hasta el punto de chotarnos de ella, cosa de la que fui testigo en una ocasión.
"Combat Shock" rápidamente se convirtió en la niña mimada del underground de la época, siendo alabada sin condicionantes por gurús de la contra-cultura como Chas.Balun, Rick Sullivan o Steve Puchalski. Sin embargo, tuvo la mala fortuna de terminar formando parte del catálogo de la Troma, lo que conlleva sendos inconvenientes. El primero, que Lloyd Kaufman y Michael Herz aplicaran a tu película toda su mentalidad exploitativa, vendiéndola como algo que no era. Había pasado antes, y pasó con el film de Buddy Giovinazzo, convertido en un seudo-"Rambo", o un seudo-"Death Wish", para mayor desconcierto del escaso personal que acudía a las escasas salas. Son indiscutibles sus conexiones con "Taxi Driver" (en especial respecto a los monólogos interiores de "Frankie", la ambientación lumpen y, sobre todo, la catarsis final a base de violencia desaforada, que no porque sí es lo mejor de la función), pero tampoco aquella podría considerarse una película de justicieros ortodoxa, lista para provocar orgasmos en la plebe sedienta de sangre (otra influencia cantosa sería "Cabeza Borradora", y hay quien cita también "Maniac", lo que cuadra perfectamente con que posteriormente Buddy G. dirigiera el avance de esa secuela finalmente no materializada). Y luego está el hecho de que Troma era y es sinónimo de cachondeo, de cine patillero para unas risas, y "Combat Shock" está en las antípodas de ello. Así las cosas, cuando en los noventa la factoría fue descubierta en España, coincidiendo con aquella despreciable tendencia reinante de "gore y cachondeíto", el Festival de Sitges organizó una retrospectiva y el film de Giovinazzo estuvo entre las elegidas. Asistí al pase y me encontré con que buena parte del personal allí congregado se partía el culo. No con ella, sino de ella y, muy especialmente, gracias al bebé deforme. Obviamente, hablamos de esa clase de "fan" ignorante, incapaz de usar el cerebro para pensar por sí mismo, acólito y ciego seguidor de los premeditados dogmas "poser" y supuestamente contra-culturales / gamberriles / canallas (¡¡agh!! odiosa palabreja) impulsados por todas las detestables y oportunistas biblias fanzineras del periodo. Vamos, que asociaban Troma con descojono, y así acudieron a la proyección, independientemente de si la materia visionada encajaba en sus premeditadas expectativas. Gilipollas todos, ¡yes, sir!. "Combat Shock" no es una película ridiculizable... pero tampoco una obra maestra, como anuncian algunos exaltados por ahí. Es, simplemente, curiosa. Interesante en el sentido genuino de la palabra, sin las connotaciones negativas o excusables cuando no osas decir la dolorosa verdad.
A España llegó cortesía de "Video 7" como "Fuerza en combate", luciendo la engañosa caratula de Troma. Por suerte ya sabía a lo que me enfrentaba cuando la adquirí original en nada menos que -¡ojocuidao!- "El Corte Inglés" (estoy hablando del vhs, por supuesto) Aún así, me aburrí bastante.
Buddy Giovinazzo no volvería a dirigir en condiciones hasta 1996 con "Sin vuelta atrás", un ejercicio de legítimo cine "indie" con temática de thriller, protagonizado por todo un Tim Roth acompañado de Deborah Kara Unger y James Russo. La tengo pendiente. Ello no le encumbró, pero sí reactivó su carrera más o menos, y desde entonces ha seguido dirigiendo cosillas, como su aportación a la antología de supuesto horror extremo "The Theatre Bizarre". Entre medias ha escrito novelas, ejercido de profe y, no lo olvidemos, firmó el libreto de "Ella ha vuelto", una comedia zetosa a mayor gloria de una decadente Carrie Fisher dirigida por el gran Tim Kincaid, al que preguntamos sobre el tema -y sobre Buddy G.- y, acorde al resto de la entrevista, no soltó gran cosa. Tío soso.
martes, 10 de marzo de 2026
UNA NOCHE FUERA DE CONTROL
En esta ocasión, un film para lucimiento de Scarlett Johansson, que entre película "Marvel" y película "Marvel" gusta de exhibir su palmito en productos de corte mainstream de variada índole, sin importarle en absoluto el género al que pertenezca aquello que le toque protagonizar.
"Una noche fuera de control" es una consecuencia directa —y femenina— de "Resacón en Las Vegas" que ha marcado un hito en lo que a "party movies" se refiere, no habiendo ni tan solo una película posterior de temática similar que no mire hacia ella como si fuese un espejo.
El argumento de "Una noche fuera de control" cabe en un ticket de metro; un grupo de amigas viaja a Miami con el fin de disfrutar de una despedida de soltera —la novia se presenta como candidata a senadora, nada menos—, cuando por equis cuestiones la cosa se complica y lo que empieza como una fiesta por todo lo alto se torna un problemón de los gordos. En esta ocasión, la trama se desarrolla cliché tras cliché hasta tal punto que, lejos de ofrecernos la cinta un poco de originalidad, el núcleo de la misma es un asesinato que las protagonistas cometen por error, planteándonos así una exposición que hemos visto mil veces, en mil películas y de maneras mil veces más transgresoras que esta. Para más inri, en el giro que este planteamiento pretende dar, la cosa se pone de un previsible y un vergonzante que sonrojaría incluso al espectador más avezado.
Al margen de las carencias en la creatividad, la originalidad o la inteligencia, no nos olvidemos de que se trata de un producto mainstream, una comedia para las masas, y eso siempre es una garantía de que, a pesar de todo, pasaremos una hora y cuarenta sentados en nuestras butacas sin bostezar ni mirar el reloj.
El guion es una patata hervida, las intenciones del film denunciables, y la dirección por parte de Lucia Aniello, que debuta con su primer largometraje de estudio, es incluso torpe. Sin embargo, da gusto ver tanto talento en lo actoral. La Johansson es una estupenda actriz, como viene demostrando prácticamente desde que era niña, con lo cual se siente como pez en el agua esnifando cocaína y haciendo el gamberro. Además, menudo cacho de jaca. Asimismo, y robándole completamente el protagonismo a la diva, la creme de la creme de la nueva comedia femenina USA se alza como lo mejor de la función, haciendo que verdaderamente merezca la pena ver la película. Por un lado, Jillian Bell explota su vena más soez, que es la que, justo, le ha lanzado al estrellato, ejecutando a un personaje con algún tipo de predilección por la masturbación con pies. Por su parte, Kate McKinnon sería la reina de la función. Completan el reparto, discretas, sin gracia, Zöe Kravitz, hija de Lenny Kravitz, e Ilana Glazer. Una pareja con pulsiones lésbicas. Demi Moore y Ty Burrell, como secundarios de lujo, ponen la guinda a la comedia interpretando a un matrimonio madurito de "swingers" cuya intención es follarse, si pueden, a las cinco protagonistas en la despedida de soltera.
La película surge a raíz del éxito cosechado por la serie dirigida por Lucia Aniello, "Broad City", que propició que los estudios se dieran de hostias por dirigir esta película, siendo finalmente "Sony Pictures" quien se llevara el gato al agua, produciendo un guion previamente archivado, sin que nadie le prestara atención, en un cajón en algún despacho hollywoodiense. Aniello, buscando referentes respetables, asegura que "Una noche fuera de control" sería su versión desfasada de la película "Reencuentro", melodrama sin demasiada relevancia, en el que los hechos narrados son similares al film que nos ocupa.
Con 20 millones de dólares de presupuesto, apenas llegó a recaudar 50 en todo el mundo, una cifra muy por debajo de las expectativas de "Sony Pictures", por lo que podemos hablar de un éxito moderado. En nuestro país, donde las salas de cine van de mal en peor, apenas consiguió recaudar un millón de euros que dejaron unos paupérrimos 225.000 espectadores. Las cifras que en general están consiguiendo nuestras salas son del todo alarmantes. Y es que el género de comedia se encuentra ahora mismo en profunda crisis.
Curiosamente, "Una noche fuera de control" fue calificada con una “R”, es decir, para menores de 18 acompañados, teniendo así el honor de ser la primera película con tal calificación dirigida por una mujer en las últimas décadas.
Por último decir que en su versión angloparlante, "Una noche fuera de control", es decir "Rouge Night", iba a titularse "Rock That Body!" en referencia a una canción de "The Black Eyed Peas". Finalmente, y por el simple hecho de ahorrarse los derechos que deberían pagar por usarlo, se optó por el que quedó, tan falto de originalidad como el argumento de la película en sí misma.
sábado, 7 de marzo de 2026
SILENCIO DESDE EL MAL
Una pareja joven recibe como regalo un muñeco de ventriloquía de aspecto algo siniestro. Mientras él se ausenta, ella muere. Le arrancan la lengua. Traumado, el maromo decide solventar sendo misterio, aunque no le viene totalmente de nuevas. Digamos que existe cierta indirecta conexión entre su familia y el muñecajo, así que parte para el pueblo natal, "Ravens Fair", y allí retoma contacto con una leyenda local, la de la ventrílocua "Mery Shaw", acompañada por cierta maldición que, sí, podría estar salpicando a nuestro protagonista.
Es un hecho conocido que a James Wan le apasiona el goticismo... y siente ciertas reservas hacia la truculencia desaforada. Así pues, en "Silencio desde el mal" lo primero chorrea por los costados, cual sándwich de queso recalentado, y lo segundo tiende más a escasear (aunque estar, está... demandas mercantiles obligan). ¿¿Tal vez encontremos ahí la clave del poco éxito, más viniendo del director de "Saw", una de las iniciadoras del (¿mal?) llamado "torture porn"?? porque, de verdad, sino, no me lo explico, ya que el film funciona en lo suyo, es entretenido, gasta un ritmo dinámico, las escenas se encadenan sin pausa y siempre narrando una historia interesante a base atmósfera empachante -en el buen sentido- con cementerios repletos de hojas resecas, grandes mansiones, teatros abandonados en medio de islotes, truenos y relámpagos. Lo tiene todo. Especialmente muñecos siniestros, una de las pasiones de Wan (aunque en ese terreno todavía le gane Charles Band), incluido un payaso con sospechosa espiral dibujada en la frente. Aunque el fuerte de "Silencio desde el mal" es su villana, la terrorífica "Mery Shaw", quien se reserva algunas de las escenas más cierra-esfinters y trae muy mucho a la memoria al fantasma vengador de "La gota de agua" -incluido el etéreo modo de desplazarse-, según la antología "Las tres caras del miedo", observación para nada desenfocada considerando la devoción de James Wan por el director de aquella, Mario Bava, de quien también toma el modo de fotografiar y ciertos estilismos coloristas (igualmente me ha parecido detectar guiños a -la misteriosa habitación subacuática de- "Inferno" y "Amityville 2: La posesión"... aunque podría ser "La mansión encantada").
El reparto no cuenta con muchos rostros reconocibles, salvo los de Bob Gunton, Julian Richings (sin acreditar) y Judith Roberts dando vida a "Mery Shaw". El guion lo firma un colaborador habitual de Wan, Leigh Whannell, quien terminaría dirigiendo la decepcionante "Insidious 3", las algo más decentes "Upgrade (Ilimitado)" o "El hombre invisible", aunque patinaría con la reciente, y aburrrrrrrrrrrrida, "Hombre Lobo".
"Silencio desde el mal" me ha proporcionado agradecidos 86 minutos de lo más amenos y agradables. Vale, se le pueden achacar algunos efectismos algo desacertados (sobre todo esa lengua quilométrica -confeccionada a base de tantas otras lenguas-), pero son pocos, especialmente si la comparamos a cómo se desarrollaría la carrera de su indudablemente talentoso director. Algo me dice que, como más películas haga, y más años acumule, "Silencio desde el mal" irá ganando adeptos, sumando puntos y simpatías. Me alegra formar ya parte de tales futuras estadísticas.
miércoles, 4 de marzo de 2026
MINUTOS MUSICALES 43: A TODO TRAPO
Como con el 99% de las bandas de su época, lo mejor de los "Test Tube Babies" lo encontramos en sus primeros singles. Ni tan siquiera en el primer disco de estudio oficial ("The Mating Sound of South American Frogs") que tampoco digo sea desdeñable. No obstante, incluso consciente de ello, debo reconocer que siento una simpatía especial, una moderada debilidad, por un invento que se sacaron de la manga en pleno vendaval de éxitos el sagrado año 1985, facturado a la manera descuidada propia de su primigenia encarnación. Una discográfica les ofreció una cantidad de dinero notable a cambio de un trabajo nuevo de larga duración. Puesto que no tenían nada en cartera, ni ganas de matarse mucho, pillaron un puñado de canciones desechadas en su día, otro puñado de una banda paralela con la que pasaban el rataco haciendo el chorras, y entregaron el material, que fue editado a todo correr y, sí, funcionó. Hablo de "Loud Blaring Punk Rock LP" (o CD según formato, traducido quedaría más o menos como "Punk Rock a todo trapo"). Vale, puede que no sea gran cosa, con letras especialmente estúpidas y chabacanas (hay temas sobre sacarse los mocos y comérselos, mamadas, pederastas, pegar a unos Mods o la mierda que es el rock n´roll) y un sonido básico y elemental como un chupachús. Mas creo que, justo por todo eso, resulta muy gozable. De chaval me encantaba. Escuchado ahora puede que ya no tanto... pero por algo será que la canción elegida para ilustrar esta entrada no pertenece a ninguno de sus otros discos, supuestamente más elaborados, ni tan siquiera a sus singles, sino a este "Loud Blaring Punk Rock LP/CD"... una, además, muy acorde a sus maneras, "I lust for the disgusting things in life"... "Me tiran las cosas desagradables de la vida"...










