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viernes, 20 de noviembre de 2020

07 CON EL 2 DELANTE (AGENTE JAIME BONET)

La de los sesenta tal vez sea la década de mayor esplendor de la españolada,  los años en que esta era un seguro de vida en taquilla y los años en los que una comedia española de fácil digestión era lo que el público demandaba. Y por allí andaba el productor Ignacio F. Iquino tomando buena nota e ingeniándoselas para  con el mínimo de dinero invertido en una producción, conseguir el máximo rendimiento económico en la taquilla. Sin embargo,
Iquino sabía en qué destinar el dinero de sus producciones, y si bien es cierto que en algunas de sus películas no era necesaria una gran factura, para otras como la que nos ocupa, “07 con el 2 delante (Agente Jaime Bonet)”, era imprescindible que, si no lo era, pareciera una película de alto copete.
Así que desde su flamante empresa, Ifisa, Iquino produce y se pone detrás de las cámaras para dirigir una película que, usando como principal reclamo a Cassen (humorista español de la época que tan buenos resultados había obtenido en el cine con la obra maestra de Luis García Berlanga “Plácido” y que luego haría protagónicos en  toda suerte de films menores, desmadrados y quizás desprovistos –según se mire- de calidad), parecía concebida para el éxito. No es para menos, una película para lucimiento de Cassen que parodia el género de espías y más concretamente las películas de James Bond, tan de moda en los años sesenta, no podía salir mal. De hecho, dos millones de españoles se desplazaron a los cines a ver el invento.
Por otro lado, la parodia empieza, no solo en el argumento, sino que da señales de vida desde el mismo título, así, juguetea con el número del súper espía; si James Bond es el agente 007, Cassen sería nada menos que el 07; si el espía Inglés es el Agente James Bond, Cassen, Catalán de nacimiento, sería el Agente Jaime Bonet, y, para acabar de rematar el gag, el 07 llevaría el 2 delante en referencia a los prefijos telefónicos de Madrid en los años sesenta. Con lo que el título en si ya mete, gratis, tres chistes.
Iquino tenía mucho olfato para hacer dinero, de hecho a este tipo de películas producidas bajo su sello se las conocía como “Iquinadas” y “07 con el 2 delante (Agente Jaime Bonet)” lo sería a todos los efectos y con todos los lujos. Pero luego, si buceamos en la profundidad de la película, veremos que es un producto de lo más mediocre en el que no hay ni un solo momento de valor cómico o cinematográfico más allá de contemplar a Cassen en todo su esplendor —que incluso se marca un numerito cómico sobre el escenario como los que solía interpretar en teatro— que al fin de al cabo era lo que el público de esta película quería ver. Y en ese sentido, con un protagonista que entre payasadas, malentendidos y una gran capacidad para la actuación de tipo facial, la película cumple con su cometido. A fin de cuentas esta posee el suficiente número de gracietas, chistes y actuaciones musicales para que, aún siendo testigos del cutrerío y dejadez propias de la factoría Iquino, la película se deje ver, ya que no tiene mayor pretensión —a parte de la de conseguir pasta, gansa y rápida— que la de hacer pasar un ratillo simpático al espectador.
La película cuenta la historia de una agencia de espías que hartos sus responsables de que sus agentes caigan en misión debido a que los malos los reconocen por su aspecto de espía —esto es estilizados, altos y guapos— deciden ejecutar un plan B en la búsqueda de un balón de fútbol que oculta en su interior un importante microfilm; usar un agente, feo, bajito y con cara de tonto que pase inadvertido durante su misión. Al no haber agentes con similares características, embaucan al camarero de la agencia, Cassen, para llevar  la misión a buen puerto.
Muy regular, pero entrañable en cualquier caso.
Junto a Cassen, en el reparto tenemos a una pizpireta Encarnita Polo, que se marca dos canciones que, en forma de single y como soundtrack de la película, vendería un buen número de unidades.
Como la película, a pesar de lo pomposo de su fotografía y el buen hacer del equipo técnico es de bajo presupuesto, aunque plagada de buenos actores, no cuentan con más estrellas en el reparto que Cassen y la Polo. En ese sentido está huérfana.
Curiosa sin embargo, para pasar la sobremesa del domingo, cincuenta años después de su estreno en cines, todavía sirve.

domingo, 19 de junio de 2011

LOS VIOLADORES DEL AMANECER

Todo un clásico de Ignacio F. Iquino, mecenas del fenómeno del cine calificado “S” y a la vez, una explotación insana del sub-género de moda en aquellos días, el “Cine quinqui”, pero con la característica de que ninguno de los actores de la película, eran delincuentes reales, aunque se convirtieron casi todos, por derecho propio, en habituales y secundarios de cualquier película del sub-género.
Pero ante todo, LOS VIOLADORES DEL AMANECER es una película concebida para provocar morbo y causar polémica. Quizás sea la película con más mala baba, gratuita y descarada del cine Español.
El argumento es el siguiente: cinco jóvenes menores de edad, cuatro chicos y una chica embarazada, se dedican a asaltar a todo aquél que se les ponga a tiro, a blasfemar en los cementerios, y sobretodo, a violar a toda jovencita que se ponga a tiro. Durante sus duros periplos, una de sus víctimas queda embarazada, lo que le trae consigo un lógico trauma, que superará de la manera más previsible en una película de esta calaña. Y eso es todo.
La película es una sucesión de eternas escenas de violación, diálogos duros y descarados y gilipolleces varias, que a día de hoy, lejos de indignar o sonrojar, causan autentica risa. Pero que el mal envejecimiento de la cinta no lleve a engaño, señores; La película se recrea en esas escenas de brutales violaciones, con la malsana intención de poner cachondo al personal. Este Iquino, se las sabía todas…
Los protagonistas, son más malos que el demonio. No se presenta ni un solo personaje positivo en toda la película, e incluso, los padres de los personajes, son igual de malvados y repugnantes. Y por supuesto, se culpa a estos de los desmanes delictivos de los hijos. Increíble el índice de maldad de “Lagarta”, la joven embarazada de la banda, que viola de manera lesbiana, y folla con sus compañeros, mientras escupe ofensivas soflamas, todo esto, mientras se despoja alegremente de sus vestiduras… pero nunca de su sombrero.
Exagerada, enferma y escasa de imaginación, si tenemos un poco de paciencia con las eternas escenas de violación, en las que al fin de al cabo, no se ve nada (es peor la intención con la que van estos quinquis, que lo que muestra la película), podemos incluso entretenernos, porque lo cierto, es que, aunque carente de medios, Iquino tenía mucho oficio, y controlaba la situación perfectamente.
Me hace gracia el título de la película, porque este no es gratuito como pudiera parecer a priori… es que estos violadores, actúan a plena luz del día, y tiene pinta de que lo hacen bastante tempranito…
En el reparto tenemos a Bernard Seray, que interpretó a “El Vaquilla” en PERROS CALLEJEROS 2 y en LOS ULTIMOS GOLPES DEL TORETE, Daniel Bedrán, hermano de “El Vaquilla” en YO, EL VAQUILLA y TRES DÍAS DE LIBERTAD o César Sánchez, “El Fitipaldi” de PERROS CALLEJEROS y “El Choto” de PERROS CALLEJEROS 2, sin olvidarnos de la bellísima y despampanante Linda Lay, actriz que no obtuvo el éxito que se merecía (estaba buenísima, además) y a la que vimos , también en PERROS CALLEJEROS, y en todo su esplendor “S” junto a José Luis López Vázquez en EL FASCISTA, LA BEATA Y SU HIJA DESVIRGADA, en la que le vemos, incluso las amígdalas ¡Buen reparto!

lunes, 21 de octubre de 2013

¿Y AHORA QUÉ, SEÑOR FISCAL?

No se por qué a todas las películas cuyo argumento gira alrededor de la delincuencia de bajo copete, el fandom las endosa la etiqueta de “Cine quinqui”. Creo que es indispensable que para que una película esté adscrita a dicho sub-género,  esta debe, al menos, contar con un delincuente real en sus filas, o como mínimo, que narre sus andanzas. Según esos parámetros, “¿Y ahora qué, Señor fiscal?” no sería una película de “Cine Quinqui”, así que no entiendo ese empeño en hacernos creer lo contrario.
Lo que sí sería es una producción de “Ifisa”, o lo que a su propietario y co-guionista, Ignacio F. Iquino le gustaba llamar “Una Iquinada”, esta vez en co-producción con México, y por ello que contemos con el protagonismo de la estrella Mexicana Valentín Trujillo, muy dado a este tipo de filmes.
Basada en la novela del mismo título de un tal José Luis Martín Vigil, que también sería co-guionista junto a Iquino, Enrique Escobar y Juliana San José (¡Cuatro guionistas para esta ponzoña!),  la película se estrenó en cines de barrio de Madrid, Barcelona y Valencia a finales de los años setenta y en México no lo hizo  hasta 1983, donde se estrenó con el título de “Muchachos de Barrio” y que en su edición videográfica luce una carátula que nada tiene que ver con la original. En ella tunean todo para que parezca una película más del tan popular “Cine Narco”. Ni una sola de las imágenes ha sido extraída del film.
Es una absoluta mamarrachada, con tantos saltos temporales y flashbacks, metidos ahí con tal torpeza, que no nos enteramos del argumento hasta que lo consultamos en  alguna página especializada. Así pues, según el genial blog de "¡No hija, no!" esta es la sinopsis: “Un joven obrero conoce a una rica heredera y, ante el embarazo de esta, contra la opinión de la familia de ella; la situación es insostenible y la chica se marcha de casa. Los problemas económicos les llevan a homosexual, la tía aparece violada y estrangulada y todo parece indicar al joven como autor.”
No, no es que los señores de “¡No hija, no!” sean retrasados mentales, es que se han limitado a copiar la sinopsis tal cual está escrita en la carátula de su edición videográfica española, y así nos lo advierten en su comentario, para nuestro descanso.
Bien, pues la película trata de un muchacho de extrarradio que, aunque en sus ratos libres se folla a una puta que es hermana de un clon de “El Pirri”, se enamora de una señorita de barrio alto. Claro que eso la familia de la chica no lo ve bien, por lo que el muchacho, al que ya de por sí le gusta darse de hostias y andar por ahí metiéndose en líos, tendrá que acabar delinquiendo para que  ese amor sea libre. Todo ello narrado desde la celda donde acaba nuestro protagonista, pues le está contando los hechos a una abogada para que le defienda en el juicio.
Así está muy bien explicado, pero hay que hacer esfuerzos para enterarse viendo la película. Mala hasta decir basta. Una de esas que, a pesar de estar filmadas con un ritmo endemoniado, no consiguen entretenerte, máxime cuando todo es tan jodidamente chapucero. Claro, que eso a Iquino le debía dar igual, puesto que a priori la película es lo suficientemente atractiva como para sacarle beneficios en poco tiempo, que es de lo que se trataba. Si lo consiguió  o no, lo desconozco.
Entre unas y otras escenas, contemplamos un erotismo de baratillo, que debido a la mala calidad de la cinta que alguien ripeó, se antoja sórdido y repugnante, más aún cuando todas estas escenas las interpreta el amigo Valentín Trujillo y su estrabismo, junto a señoritas actrices de firmes bustos e imposibles y poblados felpudos. Casualmente, al estar toda doblada y ambientada en España, no escuchamos el acento mexicano del protagonista jamás.
Trujillo protagonizó una película de similar corte, pero infinitamente más entretenida, en su México natal que los distribuidores españoles, para explotar el tirón del verdadero “Cine Quinqui”, decidieron titular “El regreso de los perros callejeros” y que, obviamente, nada tenía que ver con la saga de “El Torete”. A parte, Trujillo es toda una institución del cine de acción y policiaco de su país.
Dirige un clásico, el argentino afincado en nuestro país Leon Klimovsky, que cuanto más mayor se hacía, más chapucero era.
Una caquita de aquellas que mola ver, aunque no más de una vez.

viernes, 1 de julio de 2016

DOS PILLOS Y PICO

Película de la factoría Iquino, es decir "Ifisa", que en plena explosión del cine “S”, hace un alto en el camino para ofrecernos una comedia blanca, blanquísima, casi infantil, pero que marca una diferencia con el resto de comedias de aquella época, por el alto nivel de absurdez, por el sello casi autoral que deja Iquino, y porque seguramente haya sido realizada con menos dinero que el resto de producciones de comedia de aquél lejano 1981.
Por otro lado, si las comedietas de corte erótico clasificadas “S” eran un coñazo de padre y muy señor mío, esta sin embargo, con lo tontorrona que es, resulta harto entretenido y se ve en un suspiro, poseedora, con sus poquitos medios, de un ritmo dinámico y firme.
Víctor es un vago de padre y muy señor mío que no quiere dar palo al agua. Su novia le dice que si lo que quiere es hacerse rico, lo mejor que puede hacer es irse a pedir limosna, y eso hace, lo que les permite cada día comer ostras y gambas. Un buen día llega un granujilla, un huérfano con el que se asocia y el negocio parece prosperar con un niño en la mendicidad, hasta tal punto que el paso siguiente a pedir en la calle es convertirse en una estrella de cine. Ahí comenzarán los problemas ya que tanto besuqueo con su partenaire femenina, provocará los celos de su novia.
Sin mucha más historia, y sin estridencias, el trío protagonista lo forman Paco Morán, Mary Francis y Jorge Sanz –mucho mejor actor de niño que de adulto-, secundados por Fernando Guillén y Linda Lay, que luce unos rizos a la permanente que, paradójicamente, vestida hasta el cuello con jersey de cuello vuelto, luce infinitamente más atractiva que en películas en las que la ropa que había estaba en el suelo. Esta sería su última película.
El caso es que el elenco está en estado de gracia y curiosamente, siendo esta una peliculita, la verdad es que Mary Francis –hoy Paca Gabaldon- está más comedida y creíble que cuando ha interpretado papeles en películas más importantes o más serias, lo cual no deja de parecerme curioso.
La película funciona, sin más, si bien tampoco resulta trascendente por ningún lado.
La gracia está en que “Ifisa”, la factoría de Ignaci F. Iquino, hacía unas películas de dudosa calidad, si bien algunas a día de hoy resultan piezas de culto, que sin embargo le permitían vivir más que bien pues facturaban el dinero suficiente para ganar bien ganado y financiar las siguientes. Y como funcionaban en taquilla, los críticos las ponían a caer de un burro. Algunos, llegaron incluso a insultarle. Y ahí viene la gracia de esta película que con dos cojones, utiliza los títulos de crédito más horrorosos de la historia del cine, únicamente para  mofarse de los críticos y lanzarles su particular puyita. Así, respetando a los actores y  mostrando sus nombres, en el apartado técnico rezan las siguientes leyendas que paso a transcribir: “Los exteriores fueron rodados en Barcelona porque es la ciudad de España donde más se habla Andaluz”, “Guion, fotografía y dirección (¿). El guion no existe. La fotografía, tan oscura, que no se ven las caras de la gente. Y la dirección, también de Ignacio “Farrés” Iquino naturalmente, desigual y anodina…¡De pueblo!” y seguidamente, aparece  el logotipo de “Ifisa” acompañado por la frase: “Cerca de 200 películas ¿Cuándo aprenderán a hacer cine?”. Pues tiene su gracia todo el asunto.
Están simpáticos los créditos y por un lado nos muestran a un Iquino con un gran ego, de vuelta de todo, al que se la suda la opinión que de él pudiera tener la crítica. Sin embargo, me jugaría el cuello a que, como a todo autor, a él le hubiera gustado no tener que ser tan ingenioso en los créditos de ninguna película.
Pues eso, simpática. Y tras muchos años desaparecida e inencontrable, por fin alguien la pone a nuestra disposición en la red.

jueves, 18 de julio de 2013

LA ZORRITA EN BIKINI

Jose Sazatornil "Saza" , un poco joven y con bisoñé, protagoniza esta extraña película pre-destape dirigida por el incombustible Ignacio F. Iquino, que lo mismo te hacía una de quinquis más sensacionalista de lo normal, que una comedia, que una de terror. Un todo terreno nacido para hacer cine, y hacerlo solo por un único y exclusivo motivo: Acumular toda la pasta posible. Y lo logró…
Huelga decir que todas sus películas son horrorosas, pero que por unos motivos o por otros, son dignas de dedicarle un visionado, inclusive las clasificadas “S”, que las suyas tienen un poco más de alma que las otras.
Un presidiario, que en sus ratos de ocio se dedica a observar a las vecinas de la cárcel en bikini (??), sale en libertad. Durante sus trayectos en transporte público, dónde no deja de mirar aviesamente a las mujeres, conoce a un maricón, a un par de putas, y a una tal zorrita, que le engatusa y enamora con la idea de embaucarle en un robo de joyas. El desmadre y el enredo, están servidos.
Una comedia con tetillas de por medio, más concretamente las de Esperanza Roy, que a pesar de que, a priori, nos promete mucha diversión y gags, no hay tanto de eso… es más, quitando un poco de sal gruesa en el conjunto, tiene muy poquitos golpes cómicos, aunque se ve con agrado, y da gusto ver a Saza muy en su salsa.
Y es que Iquino es un tío muy listo, y al principio de la película una inscripción nos dice que no le busquemos tres pies al gato a esta película, que no va de nada, que son solo una serie de situaciones absurdas, aderezadas con un poquito de drama. Para concluir, demuestra que se las sabe todas afirmando que pronto dirán de esta película que es una “Iquinada”.
Poco más que decir, porque tampoco es para tanto, ni es horrorosa, por no verla no pasa nada, y  por verla tampoco. La película está a kilómetros de ser algo parecido a  relevante.
Pero con ese título ¿Cómo voy a negarle la reseña?

jueves, 25 de julio de 2013

NO MATARÁS

Como ustedes habrán podido intuir por el cartel y el título, nos enfrentamos a una película de conservador mensaje. Una película anti aborto.
Ignacio F. Iquino también rodó una de título aún más explicito, “Aborto Criminal”, y es que a mediados de los setenta, estas películas anti aborto se pusieron muy de moda, no ya por una ideología o unos principios, sino en su vertiente más “explotation” buscando el sensacionalismo más sórdido, que llevaba culos a las butacas, lógicamente, y más en tiempos de  Franco. De no ser porque se jugaban la cárcel, o váyase usted a saber qué, estoy convencido de que hubieran hecho película pro abortistas, que, si hubieran sido llevadas por esos derroteros del sensacionalismo, hubieran sido cojonudas.
El caso es que me gusta todo este tipo de cine español, el valiente, el desvergonzado, el osado, de cuando había industria. No como ahora, que gracias al cielo, el cine Español está condenado a la extinción inmediata (fíjense como estará la cosa, que Elena Anaya o Ernesto Alterio tienen que hacer publicidad) y eso lo que hará  es crear una industria nueva, más pequeñita, pero culturalmente más enriquecedora donde habrá cabida para todo tipo de género. Por fin morirá la dictadura del cine Español…
Pero a lo que vamos:
Una  jovencita de 16 años conoce a un individuo algo mayor que ella y vivirán un romance. Pese a que ella quiere llegar virgen al matrimonio porque no es una cualquiera, la libido del chico es desmedida, se muere por follársela, y al final ella cae en sus garras como una perdida y queda embarazada. Al darle la noticia a su novio, pedirle que se casen etc... este no queda muy contento con el asunto y su falta de entusiasmo delata las pocas ganas que tiene de contraer matrimonio y, mucho menos de tener hijos, por lo que a ella le dice que en esas condiciones prefiere abortar. Un amigo les recomienda una enfermera que, clandestinamente, practica abortos en su casa, así que deciden ir a verla.
-SPOILER- Tras practicarle el aborto, ella muere desangrada. Castigo de Dios.-FIN DEL SPOILER.
Como ven, todo un argumento para conseguir en pantalla, en un país católico y cristiano como es España, el mayor morbo posible.
Lo gracioso del tema, es el ver cómo pintan a la enfermera que practica los abortos; poco menos que como el mismo diablo; mala, avara, fea, egoísta, sin escrúpulos… como lo peor de lo peor. Incluso, echa a la pareja a patadas de casa tras ver que se complica la cosa –SPOILER-  y el tonto del novio, que ve que se está muriendo, y aunque la abortera le sugiere que se la lleve a una clínica, que tendrán más medios para curarla, este no mueve un dedo… la deja morir allí, para luego cantarle el pollo a la abortera y acusarla de asesina… ¡Tremendo! –FIN DEL SPOILER-.
El tema es que como curiosidad, como película meramente morbosa, como producto de su época, está que te cagas. Entretenida, densa, y con capacidad para escandalizar al espectador, al anti abortista y al pro abortista.
La película supuso el debut en la pantalla grande de una jovencísima y guapísima Angela Molina (si a alguna mujer le afecta la edad, sin duda alguna, es a esta, puesto que con lo guapa que está aquí, a los pocos años le aparecieron las arrugas por las que es tan famosa) que convence bastante. Junto a ella, en el reparto, tenemos a galanes feos de la época como puedan ser Tony Isbert, en el papel del novio, o Simón Andreu, que recomienda a la abortera interpretada por Luisa Sala, que al final es lo mejor de la película.
El director es un cineasta incansable, César Fernández Ardavín,  cuya filmografía la componen decenas de cortometrajes y para poder comer, de vez en cuando, hacía alguna película. No demasiadas, eso si.

lunes, 8 de abril de 2024

EMMANUELLE'S SUPERNATURAL SEXUAL ACTIVITY

Me declaro fan de la franquicia “Emmanuelle” y de todas sus variantes y explotaciones. Los italianos lograron cambiar la raza de esta diva del erotismo de origen franchute y hacerla viajar por el mundo hasta llegar incluso a ser poseída —sexualmente— por caníbales en “Emanuelle y los últimos caníbales”. Es cosmopolita y se ha acostado con toda suerte de hombres y mujeres en las más exóticas situaciones. Incluso Jess Franco la puso a presidir orgías (pese a que en su película el personaje aparecía solamente en el título) en “Las orgías inconfesables de Emmanuelle” del mismo modo que Ignacio F. Iquino le buscó una amiguita casi tan atrevida como ella en “Emmanuelle y Carol”, por no hablar de que los chinos la metieron dentro de un desbarajuste en el que aparecían Clint Eastwood, Bruce Lee, James Bond o Popeye en “El Dragón Ataca”
Pero lo más importante de Emmanuelle, es como creó tendencia en el erotismo hasta tal punto de convertirse en una marca. De hecho, una marca que lleva 50 años activa.
Curiosamente, el personaje-marca, pasó de ser una cosa sofisticada para pajilleros de alto copete (el primer “Emmanuelle” es un alarde estético y erótico. Un film para que se hicieran pajas los ricos y las gentes de buen gusto), a ser lo más chabacano, tosco y cutre del mundo. A partir de los dosmiles la marca empieza a operar en las programaciones nocturnas de la televisión por cable, perdiendo, en cualquier caso, el toque de calidad y sofisticación, convirtiéndose el producto en una majadería con toques autoparódicos (o directamente paródicos) adscrito al peor subgénero que hay en el mundo, que es el soft del nuevo milenio.
Tras la saga principal de películas, y los innumerables exploits (que podemos distinguir por la variación de consonantes en el nombre de Emmanuelle), la franquicia original comenzó a ser explotada en televisión o directa a vídeo, en series de TV Movies de baja estofa que, con actrices porno de tercera, iban reduciendo la calidad de producción en cosas como “Emmanuelle in Space”, “Emmanuelle 2000” y, ya en manos de los americanos, la serie en la que se encuentra la película que nos ocupa, que es “Emmanuelle Trougth Time” (“Emmanuelle a través del tiempo” ) de 2011. Una serie de películas soft grabadas en videaco de la época para su explotación directa a vídeo, que con dirección del infame Rolfe Kanefsky (que comenzó metido en el terror salchichero con cosas como “El libro del mal” o “Nightmare man” para terminar en el porno soft más inicuo). Nos muestra a Emmanuelle, esta vez interpretada por Allie Haze, viajando a través del tiempo en una nave espacial desde la que vivirá las aventuras eróticas más desangeladas que se puedan imaginar. Básicamente esta serie de telefilmes se reducen a argumentos endebles para filmar en espantosos cromas a actores y actrices porno fingiendo follar ante la cámara, para aburrimiento y escarnio de los espectadores, dando igual si estos buscan pajearse o si estos, como es mi caso, son seguidores del fenómeno Emmanuelle (que para pajearme buscaría cosas más duras que esto, aunque nada me pone más cachondo que el primer “Emmanuelle”). Como fuera, fue sonado el momento en el que en el festival de Cannes de 2011 se anunció que Alli Haze, actriz porno medio principiante, iba a ser la nueva Emmanuelle. Claro, en círculos eruditos, más allá del interés antropológico que pueda suscitar la película inicial, poco puede aportar una vuelta del personaje en telefilms directos a vídeo, pero lo desconcertante es que los productores tuvieran la poca vergüenza de promocionar esto en Cannes, teniendo en cuenta que el resultado de estas películas es más pobre que el de cualquier porno de hace unos años.
Con todo, me hizo gracia que una de esas películas, la que nos ocupa, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity”, mezclara el mito de Emmanuelle con la maneras del found footage en plena eclosión en el año del rodaje de este subproducto, 2011. Por supuesto, parodiaba la franquicia de “Paranormal Activity”. Y es lo de siempre… una vez tenemos el concepto, la película importa un carajo, por lo que nos cuenta como en la nave donde Emmanuelle viaja por el tiempo, se han colado una serie de espíritus cachondos, que mantienen sexo con toda la tripulación; así Emmanuelle y el resto, se convierten en pícaros fantasmas. Lo curioso del invento es que se insinúa que el fantasma del primer “Paranormal Activity”, en realidad eran Emmanuelle y dos amigos intentando tener sexo con los protagonistas, y que los portazos y quitadas de sábana que tantos escalofríos nos provocaban no eran más que los fantasmas de Emmanuel y sus amigos folleteando, entrando y saliendo de la habitación en su afán swinger de tener sexo hasta con los vivos, a los que también vemos follando, como no.
Por supuesto, salvo por un par de planos que nos trasladan al universo “Paranormal Activity”, no se hace uso de las maneras del found footage, que se queda en mera anécdota y sirve como excusa para tener un endeble argumento bajo el que ambientar los polvos toscos, falsos, anti libido que han de pegar delante del croma los protagonistas de la cinta. Algo de lo más frío y desalentador. No se dejen engañar por la posible gracia del crossover, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity” no tiene ningún interés, ninguna gracia y además es un insulto para la franquicia, el personaje y lo que hizo con él Just Jaeckin. Entonces, ver al mito reducido a esto, lo más bajo de lo más bajo, da mucha pena y es totalmente desesperanzador en lo que a cine eminentemente erótico se refiere.
Para que se hagan cargo de que esto es más un capricho de la gentuza del porno que una continuidad del clásico, se le da un papel, además cómico, a Ron Jeremy que está por ahí en la nave espacial tomando contacto con un fantasma.
Asimismo, la nave en la que transcurre todo, está decorada con posters de las anteriores películas de Emmanuelle de a partir del 2000 y con el mítico sillón de mimbre sobre el que se recostaba Silvya Kristel en los 70, y que decoró los salones de toda una generación de matrimonios poco conservadores.
Como les digo, una auténtica mierda lo que hicieron en los últimos años con Emmanuelle. Ahora para 2024 se ha anunciado un reboot cinematográfico de la primera película. Veremos en qué acaba aquello.

miércoles, 2 de octubre de 2013

EL SEXO DE LOS POBRES

Entre el cine de ficheras y el de juicios (vamos, una mala mezcla de “Entre ficheras anda el diablo” y “Justicia para todos”) se desarrolla esta película del destape Méxicano que andaba en plena forma durante su década de oro, los ochenta, y que, para el mercado del vídeo, actualmente se mantienen igual, sin evolucionar. O sea, que siguen haciendo ahora lo mismo que treinta años atrás.
Un individuo es condenado a prisión por exhibicionismo y se le considera poco menos que un depravado sexual. Con la ayuda de un abogado, intentará probar que eso no es cierto, y mientras se demuestra, las situaciones cómicas y eróticas circulan durante todo el metraje.
Mala. Muy mala.
El cine Español y el latinoamericano van de la mano. Durante los años de la transición, independientemente de la situación política de uno u otro país, en España, México y Argentina se hacía el mismo cine. Quiero decir, que cuando en España hubo destape, en Argentina y México hubo destape, aunque como ya he comentado en otras ocasiones, a este se le llamó “Cine de ficheras”. Sin embargo, mientras que el cine español ha navegado el solito hacia su naufragio, el Mexicano se sustenta gracias al “Home Vídeo” y al cine narco… pero por otro lado, Alfonso Zayas sigue haciendo ficheras, que se llevan el beneplácito del respetable, si no en salas, sí en dvds alquilados.
Como he dicho antes, el cine español naufraga, pero en televisión productos rancios como los de José Luis Moreno y sus “Matrimoniadas”, se asemejan bastante al concepto “ficheras” de nuestros amigos mexicanos.
En ese sentido, y ahí es a lo que voy, “El sexo de los pobres” sí se ha de comparar al cine de destape de nuestra cinematografía. No sería similar al de Mariano Ozores, por ejemplo, si no al de Ignacio F.Iquino, con chistes llenos de sal gruesa, mal gusto y descuido general por el producto, que son un incentivo, no obstante, a la hora de elegir verlas.
Sin embargo, este espanto viene dirigido por uno de los directores Mexicanos más queridos y prolíficos de se país, Alejandro Galindo, que firmó mogollón de películas, todas míticas según los Mexicanos. Es por ello que, tras leer algo sobre el director, busqué alguna de sus obras para poder ver el sabor de la “Mexicanada” de la mano de uno de los que mejor supieron hacerlas. Pues me topo con otra chorrada más, que nada de especial tiene comparada con cualquier película del sub-género dirigida por cualquier mindundi sin un ápice de prestigio. Quizás en este caso incluso más espantosa todavía.
Como curiosidad tampoco merece demasiado la pena y ni los despropósitos de la película justifican la molestia de verla.

miércoles, 10 de julio de 2019

LOS FOTOCROMOS DE "ESAS CHICAS TAN PU..."

La verdad es que hace ya tiempo que conservo en mis aposentos un puñado de fotocromos con los que no se qué demonios hacer. Son de pelis o que no he visto, o que no me interesa ver o que algún día esperaba consumir para acompañar su publicación con algún texto ingenioso lleno de color. Sin embargo, la vida da muchas vueltas, hay muchas otras cosas que ver y hacer. La mayoría más interesantes. Por eso recientemente decidí que estaba ya hasta las pelotas de arrastrar todo este material y que lo iba a publicar en el blog aunque no hubiese visto las respectivas películas o, peor aún, estas me importaran un puñetero pimiento. Y eso es exactamente lo que opino de "Esas chicas tan pu...", enésima "pajillada" producida por el cansino Ignacio F. Iquino (bonita rima). Ya que tenemos los fotocromos, y salen chatis en cueros y el sexo atrae visitas, pues hale!, ahí los tienen, listos para ser impregnados por su vil esperma. Disfruten.









martes, 8 de marzo de 2011

EL ASESINO DE MUÑECAS

Entre "Necrophagus", su primera película como director, y "Bacanal en directo", su despedida del mundo del cine, Miguel Madrid rodó este "El asesino de muñecas" completando así un triunvirato colosal, la quintaesencia de las películas chungas que a mí ya me ha ganado del todo. Una sesión triple con estas tres puede licuar el cerebro a cualquiera.
Esta en concreto, a nivel risas, es solo equiparable al mal rollo que desprenden algunas de sus imágenes. Y es que es una de cal y otra de arena. No toda ella es risible, hay momentos absolutamente desagradables y tensos, pero pronto entra en escena algún acto, diálogo y/o cutrez que te sacan de la atmósfera, en pro de una sonora carcajada. Naxo, ya nos dio sus impresiones por encima en esta entrada.
Como en anteriores películas de Miguel Madrid, cuesta un poco hacer una sinopsis. Pero, hela aquí...
Un joven estudiante de medicina posee la enfermedad mental de la doble personalidad. Durante las vacaciones de sus padres, los jardineros de la mansión de una sexy aristócrata (en realidad el parque Güell de Barcelona), el joven se queda a cargo de los jardines y se dedicará a matar a las parejas que se cuelan ahí a follar, ataviado con una horrorosa mascara y una peluca. Como una de sus perversiones es destrozar muñecas, contrae amistad con un niño de nueve años, malcriado y pirómano, que se dedica también a lo mismo. Pronto, todo devendrá en un triángulo amoroso 
teñido de sangre entre nuestro protagonista, la aristócrata y su hija.
Si la película se sostiene, sin hacer aguas por todos lados (aunque el mismo producto en sí, es una botella de agua, y no de “Solán de cabras” precisamente), es por dos factores; Uno, su protagonista, David Rocha, sobreactuador de profesión, gritón y aullador de aspecto amariconado, con el que no podemos parar de reír. Su interpretación no es exagerada… es lo siguiente a ese calificativo. Hay dos momentos cercanos al delirio: Uno es cuando su madre, explicando a la aristócrata que el chaval les ha salido nenaza porque tiene alergia a la sangre, le acerca un conejo despellejado que van a cocinar, y este pega un sonoro alarido, saliendo escopeteado como si de un “Looney Toon” se tratara. El otro momento es cuando, recién proclamada su amistad con el niño rarito, se acercan a la orilla del estanque (sitado en el parque de la Ciudadela, también de Barcelona) a coger unas piedras. Se supone que David Rocha entra en una especie de trance, toma contacto con su otra personalidad, la que asesina… bien, con la serie de aspavientos que hace el actor, no sabemos si quiere matar al niño, si quiero follárselo, o solo manosearlo. Increíble. En cualquier caso, da asco, grima y pena al mismo tiempo.
El otro factor importante, es el estético. Todo lo referente a ambientación, iluminación, atrezo, con esas muñecas colgadas, llenas de mierda, medio rotas unas, otras carbonizadas… ¡Uf! ¡Que mal rollo! Una fotografía oscura y totalmente cerda, que por momentos resulta turbadora, con una serie de maniquíes convenientemente ataviados. Todo muy arty.
Lástima que una (maravillosa) total incapacidad para hacer las cosas bien manden todo lo competente al garete, pero por otro lado, es eso precisamente lo que hace que tenga estima a esta peli. ¡Viva don Miguel Madrid! alias Michael Skaife, por aquello de internacionalizar su nombre y vender mejor la película.
En el casting, la malograda Inma de Santis (Inma de Santy en sus inicios) que también apareció en "Nunca en horas de clase". Helga Line, actriz en incontables productos de todo tipo en la época, y el anteriormente mentado Rocha, cuya tendencia al exceso no le impidió hacer carrera en el cine, eso sí, solo hasta mediados de los ochenta, trabajando nada menos que con Luis Buñuel en "Ese oscuro objeto del deseo", pero también con Ignacio F. Iquino en "Aborto criminal", con Juan Xiol en "Sexy, amor y fantasía", con Pedro Masó en "La menor", con Mariano Ozores en "El apolítico", con Enrique Guevara en "El último pecado de la burguesía", con Paul Naschy en "Los Cántabros", "Mi amigo el vagabundo", "El caminante" y "El retorno del hombre lobo", con, quizás, la culpable del fin de su carrera como actor, Pilar Miró, en una de las mierdas que hizo o con Ramón Fernández en "Las aventuras de Enrique y Ana". Ahí es nada. Con ese currículo, no se como no le hemos visto en años venideros. ¿O sí lo sabemos?.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

SECTA SINIESTRA

Pasada ya la moda del cine “S”, Ignacio Iquino, se apunta, sin abandonar las generosas dosis de tetamen, y de forma un tanto tardía, al cine de posesiones infernales, y lo hace a una velocidad escandalosa, un delirio absoluto y un sentido del humor a prueba de balas, pero ningún sentido de la lógica.
Una pareja, llega una nublosa noche a un caserón donde tienen una criada, y donde anda suelta una loca, que según entendí yo, fue antigua novia del galán de la función. Durante un ataque de celos, esta, le saca los ojos con las puntas de un atizador, así que se queda ciego (obviamente). Su actual novia, no puede tener hijos, así que deciden hacer la inseminación artificial. Lo que ellos no saben, es que en la clínica a la que van, se ha infiltrado una secta de adoradores de Satán, que se dedica a inseminar la semilla de Satanás, con lo que la mujer queda preñada del maligno. La secta, acosará a la pareja durante toda la película, además de hacerlo a unas cuantas parejas más. A eso, añádanle la loca que se resiste a quedarse sin novio.
Pues no está nada mal la peli.
Iquino logra recrear un ambiente malsano y sórdido. El humor involuntario (moderado) anula por momentos el terror, pero unos F/X de lo más logrados (a pesar de la falta de medios) y algunos momentos sangrientos, llegan a provocar cierto mal rollo.
Destacan los dos miembros de la secta que se dedican a hacer inseminaciones, ataviados con sotanas negras y soltando peroratas satánicas, que siempre son iluminados con una luz roja, para hacerlos parecer más malvados. Con ese aspecto molón, esa actitud, sus perillas y sus cortes de pelo a la última en aquellos días, se les confiere una presencia muy “Cool”, que deja claro, que Tarantino no inventó nada en cuanto a parejas molonas y carismáticas.
Impagable, también, el hijo engendrado por el diablo, cuya presencia se soluciona con un muñeco bebé de esos con dos dientecitos, al que le han colocado dos cuernecitos en la cabeza.
La película está totalmente desquiciada, tiene ritmo de comedia, pero mas enloquecida si cabe, los acontecimientos se suceden de manera rápida, tanto, que al final se quedan algunos agujeros por tapar y los giros arguméntales son extremos. Te deja la cabeza loca, pero acabamos con la sensación de habernos divertido mucho, sintiendo escalofríos cuando tocaba, y partiéndonos el culo cuando no tocaba.
Desde luego, su condición de película peculiar y extraña la convierte en un incunable y la manera en que está rodada, hace de la peli una rara avis dentro del cine de terror español de los ochenta, que por lo general peca de una lentitud muy característica. Esta parece un episodio del Coyote y el correcaminos.
Para la ocasión, Iquino firma como Steve Mc Coy.