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sábado, 4 de julio de 2026

LOCA ACADEMIA DE MALEANTES 1

En esta ocasión, y para variar, los distribuidores españoles de vídeo fueron muy avispados cuando decidieron bautizar "The Under Acheivers" con semejante llamativo, aparentemente distinto y, sí, oportunista título. ¿Por qué? Porque estamos en 1988 y si algo todavía colea a la hora de atraer espectadores, aunque un poco menos, es "Loca academia de policía" y sus interminables secuelas y/o coetáneas. Y no solo eso, es que, además, "The Under Acheivers" va en total y absoluta consonancia con aquellas y las de su naturaleza, es decir: Grupo de desarraigados / perdedores natos, situados fuera de contexto, luchan contra figuras autoritarias, siempre malvadas y peor intencionadas, para terminar demostrándoles que son mejores, superiores, gracias a aquel que les ha ido guiando y comandando, un golfo simpático, algo gandul y jeta, pero encantador, quien terminará enamorando a la recta damisela que de entrada le rechaza sin condicionantes. Todo ello empaquetado a base de sketches picantes un poco gruesos y condimentado con sendas tetas. ¿¿Suena, verdad??. Lo siguiente consiste en cambiar el lugar donde se desarrollará todo (una academia de policía, una universidad, un campamento de verano, una cárcel, un escuela de conducción, bla, bla, bla) Pal caso hablamos de enseñanza nocturna. Es algo parecido a lo que ocurría con los slashers. ¿Qué festividad todavía no ha sido explotada para que el psycho-killer de rigor dé rienda suelta a sus instintos homicidas? Aplíquenlo ahora a instituciones. Y cambien a Bill Murray por... por.... bueno, ahí radica uno de los muchos muchísimos problemas de "Loca academia de maleantes 1", ¡¿quién es Edward Albert?! Sí, le hemos visto antes en "La galaxia del terror", lo que no es moco de pavo, pero desde luego queda lejos de ser carismático y divertido (menos aún con esa cinta en el pelo). Él es el buque insignia de un reparto muy amplio y, en algunos aspectos, muy curioso, repleto de caras y caritas conocidas. Veámoslo. La coprotagonista, Barbara Carrera, adentrándose ya en las parcelas más oscuras de su decadente trayectoria, Michael Pataki, Vic Tayback, el efectivo cómico de segunda Mark Blankfield, James Van Patten, de la famosa casta, una histriónica -pa variar- Susan Tyrrell, Garrett Morris, Fox Harris, habitual de Fred Olen Ray, Burton ("Sillas de montar calientes") Gilliam, Burt Ward (el "Robin" del "Batman" sesentero) y dentro del apartado eminentemente tetil, la bella y mítica Jewel Shepard en plan "trekkie" y Becky Le Beau, cuyas enormes aldabas la llevarían directa a las zarpas de, como no, Jim Wynorski.
Pero lo trágico no es semejante despliegue de semi-talento para lo que al final es una película increíblemente aburrida, hueca, desalmada y lo que es peor, NO DIVERTIDA (que es lo que es), la verdadera fatalidad viene cuando descubrimos que estamos ante la siguiente obra firmada por Jackie Kong tras su estupenda, y con méritos de sobras, "Fonda Sangrienta" (justo, los hermanos diabólicos de aquella, así como el chef-ventrílocuo, repiten acá). Cojones, si hasta la previa, "Patrulla de noche", también otro "exploit" de "Loca academia de policía", era mucho mejor dentro de su cafrería (y, por cierto, es mencionada durante un diálogo). ¿¿Podría ser incluso peor la reseñada que "El Ser", olvidable debut de la muchacha??. Pues sí, podría. Da que pensar que el éxito de "Fonda Sangrienta" la catapultó razonablemente y logró levantar este proyecto, colaborando con el mismo productor de aquella, Jimmy Maslon (quien se casca un cameo como punko. Suya fue la responsabilidad de revitalizar el legado y la carrera de Herschell Gordon Lewis), un guionista de la cantera "Saturday Night Life" y "Second City", Tony Rosato, y, por supuesto, el inevitable Mr. Osco (ejerciendo esta vez de "creative producer", aunque la tipografía de sus créditos se ve distinta... a saber si fue una imposición de último segundo. No olvidemos que era pareja de Jackie Kong y, muy probablemente, en esos momentos se encontrarían en plena separación. También se marca un cameo interpretando a un -como reza en los créditos- "tío majo" oculto tras el alias de Johnny Commander). Resumiendo, la cineasta logró contar con mayor panoja, fichar a peña más popular y lanzarse a parir aquello que -soñaría ella- terminara catapultándola hacia el mainstream (sí ocurrió con uno de los co-guionistas, Gary Scott Thompson, futuro co/escriba de "El hombre sin sombra" y "The Fast and the Furious (A todo gas)" nada menos). Pero no coló. La cosa hizo aguas por todas partes, fue el fiasco que es y puso broche de mierda a su carrera. Mundo cruel este, my friends. No volvió a pensar en dirigir hasta la reciente revalorización de "Fonda Sangrienta" y su figura (a través del irritante prisma del neofeminsimo, al que la tipa se aferra como la razón -ser hembra- de su final.... no cariño, eso pasó porque tu última película era un furruño pestilente) y lió una campaña de crowdfunding para una nueva comedia. Pero tampoco cuajó (¿culpamos nuevamente al sexismo imperante, darling?). Así pues, de momento se limita a escribir guiones para tebeos. Y ya veremos si regresa a las cámaras.
Mencionar en el apartado técnico a David L. Hewitt, un especialista en efectos ópticos y director de un puñado de morralla zetosa por ahí los sesenta ("The time travelers", "The Wizards of Mars", "Dr.Terror´s gallery of horrors" o la más conocida "The mighty Gorga") y setenta (el mondo "Sexual freedom and permissiveness in America", la pei "wip" de nazis chungos "The women of Stalag 13" y su última obra completa como director, "The Lucifer complex"). Fassszinante.
Como decía, "Loca academia de maleantes 1" viene cargadita de chistes picantones, un poco de sal gruesa, destetes (en este caso no solo ubres, también algún fugaz desnudo masculino... coño, se tiene que notar que hay un, eso, coño mandando) y maricas locas. Por supuesto hoy día existen gilipollas con pedigrí que consideran semejantes virtudes defectos criticables. Ya saben como anda el patio. Van tan cegados con el olor de sus "virtuosas" heces que no ven el verdadero aspecto despreciable de "Loca academia de maleantes 1" -y evidencia de que la Kong ponía el ojete en busca de su integración-: MORALINA, una característica reprochable que en realidad era muy propia de las comedias mainstream de la época, pero no lo esperábamos de la directora de "Patrulla de noche". Al revés de lo que sueltan los gilipollas mentados (quienes no parecen considerar que la directora, aunque nacida en USA, viene de descendencia china), el film es un canto a la pro-inmigración (y a lo beneficioso de la enseñanza nocturna), ya que eso son la mayoría de desarraigados, mientras que los villanos, sus profesores, se presentan como gente perfectamente blanca y extremadamente racista (de ahí los comentarios y chistes xenófobos) decidida a hacer fracasar el honorable intento de instruir a todos esos sucios extranjeros que ni saben hablar inglés. Al final todo acabará bien. Los desarraigados demostrarán (gracias a un discurso motivador del seudo-Bill Murray) que en realidad son currantes y saben cuando dejar de hacer el ganso para ponerse seria y lograr sus objetivos. Los malos pagan, todos encuentran el amor (especialmente la pareja protagonista, of course) y terminarán bailando felices... salvo un último, ultimísimo gag pre-créditos algo bizarro, medianamente incomprensible (parece casi improvisado), pero que es demasiado poco -y demasiado tarde- para trascender.

sábado, 20 de junio de 2026

FONDA SANGRIENTA

Recientemente fui un gilipollas feliz viendo una película ya bien entrada la noche. Hacía tiempo que no sentía semejante cosquilleo. Obviamente, estoy hablando de "Fonda Sangrienta", o "Blood Diner", del año 1987 y dirigida por Jackie Kong, toda una marcianada para la época (digo lo de ver a una seño de ribetes asiáticos pariendo una de horror bien truculenta). A nuestra tierra de subnormales llegó en vídeo cortesía de la legendaria "Lightning Video" y no, por supuesto no era la mentada y nocturna ocasión mi primera vez, ni mucho menos (tampoco lo es aquí). Lo que estaba era ejecutando una práctica últimamente bastante habitual, revisar películas de aquellas que llevaba años sin consumir, importando cero si en su momento me gustaron más o menos, únicamente por ver cómo mi decadencia humana afectaba a las respectivas impresiones. Pero el caso de "Fonda Sangrienta" fue especial. Créanme si les digo que la disfruté mucho, mucho. Me pareció una pequeña joya y, sobre todo, un caso rarísimo: una de género escasamente presupuestada que funciona en lo esencial, el ritmo. Son muchas las de su ralea con atributos, pero para gozarlas siempre toca invertir una poca de paciencia. No es el caso que nos ocupa. "Fonda Sangrienta" entretiene genuinamente, va a mil por hora. Y si ese elemento ya resulta llamativo, destacable y aplaudible, desde luego queda lejos de ser su única virtud. Hay más.
Nacida originalmente como continuación, 
directa y literal, del anti-clásico "Blood Feast" según las artes como escribiente de ese hombre de cine costroso tan fascinante, el cantante del grupo metal-punk "Haunted Garage" Michael Sonye, fue Jackie Kong la que decidió variar el concepto, mutándolo a una especie de secuela/remake en clave de comedia y/o parodia. Un poco a la manera de "Reposeída" respecto a "El Exorcista" (pero con resultados inversos).
Así pues, Anwar Namtut, un asesino que se ha dedicado a trocear jovencitas en nombre de la diosa "Sheetar" (es decir, la versión "Hacendado" del "Fuad Ramses" masacrando en nombre de la diosa "Ishtar" del film de Herschell Gordon Lewis. Nótese que la escena se desarrolla en los años sesenta) pasa el testigo a sus sobrinos pequeños antes de morir abatido -temporalmente- por las autoridades. Ya crecidos los benjamines, montan un restaurante de comida vegetariana (juas!!) que servirá de tapadera para terminar aquello que su tío comenzó, capturar y sacrificar muchachas con el fin de lograr la resurrección de "Sheetar". Para hacerlo más llamativo, resulta que recuperan el cerebro de Anwar Namtut quien, bien vivo y situado ahora dentro de un frasco, les irá indicando cómo proceder. Naturalmente hay un par de polis dispuestos a poner fin al entuerto.
Todo ello narrado a base de, pues eso, mucho humor tan tonto como grueso, innumerables tetas y casquería a tutiplen... pero una tan gran guiñolesca y exagerada que queda lejos de ofender o traumar. Como decía, el ritmo es constante y frenético. Los gags inspirados. Y el tono general muy festivo, como a semi-desmadre, uno que recuerda bastante a las películas de -la buena época de- Troma (¿podemos hablar de influencia?). Ayudan sus caricaturescos personajes al límite y, por supuesto, una banda sonora maravillosa trufada de rock and roll y demás partituras jubilosas. Es obligación moral citar el clímax final, con la gran orgía de zombies y el increíble Dino Lee desgañitándose sobre el escenario.
Jackie Kong y Bill Osco -legendario pornógrafo- eran pareja y venían de parir la aburrida "El Ser" y la estúpida pero simpática -e igualmente entretenida- "Patrulla de noche". En ellas Osco ejercía de productor, pero en el caso de "Fonda Sangrienta" se limita a la de "creative consultant" (¿estarían en pleno divorcio?), dejando las riendas del que organiza el cristo y busca los dineros a Jimmy Maslon, propietario de los derechos de "Blood Feast", quien daría pie a muchos de los productos relacionados con H.G.Lewis en años posteriores, incluida la genuina secuela de aquella. ¿Fue su presencia determinante para el éxito de la empresa? Se podría afirmar efusivamente con el cabolo... sino fuese por la peli que vino después, "Loca academia de maleantes 1". Otra colaboración del trío, con unos pocos más medios a disposición + un reparto de caras conocidillas, pero que, sin embargo, se saldó cual pestilente fracaso (financiero y artístico.... reseñaza en breve) poniendo fin a la carrera de Jackie Kong. Esa fue la razón y no el rollo que actualmente, y con la revalorización de la reseñada, suelta la mujer de manera oportuna, y oportunista, a base de matraca feministoide.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 15: FONDA SANGRIENTA

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

De los muchos redactores que pululaban por las páginas de la maravillosa "Mad Movies" (en sus "golden years"), Marc Toullec era aquel con el que compartía más sensibilidades. Le molaban especialmente las películas "trash", lo truculento, gran-guiñolesco, zetoso, excesivo y delirante. Y se dedicaba en cuerpo y alma a escribir sobre ello en una época, obvio, en la que no era común proceder ni estaba desconcertantemente aceptado. Así, el día que (en su número 54 de Julio del 88) me encontré de morros con dos páginas enteras en las que Toullec comentaba el lanzamiento en vídeo del "Fonda Sangrienta" de Jackie Kong (culpable también de "Patrulla de noche" y "El Ser"), acompañado todo ello, encima, por un alucinante collage de imágenes asombrosas y generosas en cuanto a locura, levité dos metros del sucio suelo. Aquel material significó horas y más horas de estudio, relectura y análisis, mirando las fotos con lupa e imaginando una película asombrosa y alucinante, casi perfecta para mí. Claro, luego fue verla y, aunque tampoco puedo hablar de decepción, es óbice señalar que mis expectativas alcanzaban la estratosfera, e iba a ser muy difícil igualarlas. Tardé un poco en apreciar realmente las virtudes del film de Jackie Kong, pero lo logré.
Hace tiempo que el cuerpo me pide una revisión. Y lo cierto es que ahora, que se ha ganado el desmedido y, en ocasiones exagerado, título de "cult movie", pues ya la vería con otros ojos, como esos que viven encerrados dentro del pote de cristal pegados a su cerebro. Sin embargo, negarle un puesto de honor entre mis apetencias juveniles, o de ser uno de los productos más curiosos, peculiares y llamativos de la segunda mitad de los ochenta, sería injusto.
Les dejo, pues, con la galería de maravillosas, coloridas y prometedoras imágenes de la que hablaba...





domingo, 7 de marzo de 2021

IN SEARCH OF DARKNESS PART 2

Fíjate tu, en la reseña de la primera parte de "In search of darkness" me preguntaba ande andaban Tom Savini o Linnea Quigley, a los que les gusta más una cámara que a un tonto una piruleta. Pues ahora ya lo sabemos: esperando salir en la segunda parte. Y aquí están. Casi parece que mi queja fuese tomada en consideración, porque pal caso no se limitan a hablar de las pelis en las que metieron mano, disponen también de su propio rincón, donde rememoran las respectivas trayectorias casi al completo. Justamente, esa vendría a ser la genuina novedad de este "In search of darkness part 2" con respecto a la precedente, que además de los ya conocidos repasos a toda velocidad de sendos títulos emblemáticos de los años ochenta (y que, en esta ocasión, se expanden no solo a cosas más oscuras y costrosas como "The Boogens", "Hollywood Chainsaw Hookers" de nuestro amigo Fred Olen Ray o un par de títulos de la pizpireta Jackie Kong, también a otras extremadamente populares y cuya presencia en un documental sobre cine de terror podría ser discutida, como la maravillosa "La tienda de los horrores") incluyen cápsulas en las que se detienen a charlar extensamente -todo lo que permite el espacio que le reservan- de temas como el terror italiano, los vídeo-juegos de temática horrorífica, proyectos no-natos o movidas más genéricas, así como los arriba mentados recorridos por las filmografías de otros invitados de lujo del calibre de Robert Englund o Nancy Allen. Se siguen echando de menos habituales como Bruce Campbell o John Landis, e insisto en ello a ver si, así, salen en la tercera.
Entre los momentos álgidos, tenemos a Joe Dante hablando otra vez de los exploitations de sus títulos de éxito, en el caso anterior eran las secuelas de "Aullidos", aquí se centra en "Gremlins" y lo que la siguió. A Joe Bob Briggs esputando una gran verdad sobre aquellos films que, estirando el elemento humorístico, pretenden ganarse de forma deshonesta un lugar de honor en el podio de las cult-movies (un zasca a la Troma??). O al técnico de efectos especiales Steve Johnson que, al haber participado en una gran parte de los títulos diseccionados, puede añadir mucha información. Y, de paso, nos aclara el misterio de cómo Linnea Quigley y él se hicieran pareja tras tener que sacarle un molde de las tetas para "La noche de los demonios" (coñas aparte, lo cierto es que conocía esa historia y verla, por fin, contada por sus protagonistas me hizo mucha gracia).
En el lado de lo criticable, está algo que ya veíamos en la primera, esos ridículos "speechs" en los que se habla del cine de terror como si fuese la cura para el cáncer, pretendiendo de este modo darle una pátina de respetabilidad o, peor, positividad de cara al mainstream (y el media que suele detestarlo y acusarlo de violento) que no necesita para nada. ¡Cómo odio esas cosas!. Me encanta la devoción del yanki medio, pero en estos aspectos suele perder el pedal y tomárselo demasiado en serio, aplicando un exceso de emotividad a algo que, ciertamente, no le pertoca (es ya cansino el rollo de que las "final girls" de los slashers inspiran para superar momentos duros de la vida de uno... ¡no me jodas!).
Con todo, y teniendo en cuenta la extensa duración, "In search of darkness part 2" sigue siendo igual de disfrutable que la otra. Imposible no emocionarse si creciste consumiendo todos estos títulos impepinables y, sí, es cierto: Ya no se hacen así, ni se harán nunca, ni -lo más importante- nadie ha sido + es capaz de mimetizarlas de modo correcto, así que basta ya de intentarlo, por favor (o de ocultar sus incapacidades tras la cantinela para engañar a los fanes).

sábado, 7 de enero de 2017

JÓVENES GUERREROS

Con deliciosa escoria ochentera hemos topado, amiguitos.
"Jóvenes Guerreros", “Young Warriors” in the USA, daba lustro a los estantes de muchos de los video-clubs que solíamos alternar siendo jovenzuelos (cortesía de "CB Films"). Una película dirigida nada menos que por el tipo que tuvo la maravillosa osadía de parir ese icono del "trash" que es "No vayas cerca del parque", Lawrence D. Foldes, el típico filmmaker que solo podía existir en los 70 y 80, cuando el cine de baratillo abiertamente costroso tenía su propia parcela. ¡¿Se podía pedir más?!. Sí, que la distribuyera la "Cannon". Y así fue, una excusa perfecta para que Menahem Golan y Yoran Globus situaran su nombre bien gordo antes del fucking título. Ya estamos todos.
En su intento por aferrarse a las modas propias del cine juvenil de su década, "Jóvenes Guerreros" arranca como una puta comedia "teen" estilo "Porky´s", con chistes malos, humor cafre y novatadas y, de pronto, se convierte en una peli de justicieros. De hecho, el momento es increíblemente corta-rollos, porque muta mediante cruda violación. ¡Hala, toma!. Una vez esta se ha producido, el humor voluntario que no hacía gracia desaparece y entra en escena el humor involuntario, que sí hace gracia. Y no poca.
Sí compañeros, "Jóvenes Guerreros" es "mala pero divertida". Y es otra cosa más, una historia moral pero con espíritu exploitation. Un dramón con intenciones sermoneadoras pero que usa las mismas tácticas que un "El Exterminador", un "Calles Salvajes" o un "El justiciero de la noche". Pura y descojonable contradicción. Como si a "John Matrix" le hubiese entrado el telele después de arrasar con los malos en "Commando" y se sintiera culpable, lo que obligaría a Schwarzenegger a mostrar un registro dramático que, en fin, no era su fuerte.
Para comenzar el grupo de protagonistas son unos chavalotes sanos, fornidos, guapos y rubios. Es decir, lo que generalmente serían los malos en una comedia universitaria, solo que estos resultan ser mega-majos y "buenchas", incluso se preocupan por las posibles consecuencias dañinas de sus novatadas. Encima, tienen un perro al que le ponen un pañuelo en el cuello y gafas de sol. El líder de todos ellos es el más atípico, básicamente porque, a pesar de su aspecto, de su -mal- gusto vistiendo (acorde a las peores modas del momento) y de lo poco que encaja en el rol, gasta aspiraciones artísticas. Hace... ¡cortos de animación experimental!. Toma geroma. Y no demasiado malos. De hecho, estas obras son fiel reflejo de lo que hay en su escueta mente. Desde el momento en que asistimos a la violación de la que es su inocente hermana pequeña, el pimpollo comienza a obsesionarse con la venganza, de modo que sus cortos se van volviendo más y más agresivos, para mayor ofuscación de su profe.
Pues eso, que el chaval solo vive para localizar a los agresores y exterminarlos a todos. Estos, claro está, son lo opuesto a él y su clan: sucios, gordos y vestidos según los cánones de alguna tribu urbana de esas con gusto por el “color” negro y las calaveras.
Pero ¿qué pasa?, que mientras no los encuentran, los chicos rubios y de ojos claros pasan el rato haciendo el justiciero por las calles de la urbe a puñetazo limpio primero y a tiros después. Uno de ellos se agencia material militar, armas incluidas. Así que salen a patrullar juntos vestidos de caqui y armados hasta la sobaquera. Joder, si incluso atavían al perro adecuadamente con su pañuelo militar y demás.
De mientras, la novia del prota se amarga mucho la vida, sobre todo cuando él la rechaza con violencia y le dice que se busque a otro para que la monte. Un momento francamente hilarante... de los muchos que hay.
Total, que el comando amateur pierde los papeles y un día acuden a un atraco en un establecimiento y vacían los cargadores sobre dos manguis. Pero vamos, que los cadáveres ya están en el suelo y nuestros muchachos siguen dándole al gatillo y gritando como locos. Eso sí, todo a cámara lenta, que chana mucho. Sin embargo, resulta que los fiambres eran dos teenagers con inofensivas pistolas de plástico. La culpa comienza a atormentar al clan, así que su líder hace lo lógico... ¡se va de putas!. Es justo entonces cuando aparecen los violadores, y se arma una escabechina muy divertida y espectacular a base de tiros en la que muere hasta el apuntador.
Bueno, casi... que queda sitio para una última lección de moral. Muy explosiva.
En el reparto destacan unos cuantos nombres bien curiosos. Los veteranos y prestigiosos, cuya función es secundaria, por caché salen los primeros, Ernest Borgnine y Richard Roundtree. Al prota le da vida nada menos que James Van Patten, perteneciente al infinito clan de los Van Patten (con su famoso padre Dick, de "Con 8 basta", su hermano Timothy, el malo de "Curso 1984" -hoy respetado director de series- y el otro hermano, Vincent, que actuaba en "Noche Infernal") y que gasta un careto de "Ken" de la "Barbie" tan gracioso, ahí con mandíbula cuadrada, que cuesta mucho tomarse en serio sus sollozos y crisis existenciales. Hoy sigue bien activo y le hemos visto en otros títulos como "Loca academia de maleantes" de Jackie Kong y varias secuelas de la saga "Saw". Le siguen la que hace de su novia, Anne Lockhart (entre la ingente cantidad de mierda que ha hecho, destaca con luz propia "Troll"), Lynda Day George (la histérica protagonista femenina de "Mil gritos tiene la noche"), la inevitable Linnea Quigley mostrando inevitable cacho (recordemos que también actuó para Lawrence D. Foldes en la mentada "No vayas cerca del parque") y Mike Norris, hijo de Chuck.
Por ahí rula Ted Nicolaou, montando.
En cuanto a Foldes, luego lo intentó con tres pelis más (una de ellas también habitual en los video-clubs de mis años mozos, "Nightforce", distribuida por "Vestron") y desapareció del mapa.
En fin, que sí señores, "Jóvenes Guerreros" es un fucking delirio absurdo pero, al mismo tiempo, muy entretenido. No aburre nada, lo que suele ser raro en movidas de este calibre. Muy recomendable… si se la toman como hay que tomársela.

lunes, 12 de diciembre de 2016

LOS SUPERCAMORRISTAS CONTRA LOS FANTASMAS

La saga de “Lucky Stars”, fue rebautizada en España, casi por accidente, como “Los Supercamorristas”. Y digo que casi como accidente, y como muestra de que en aquellos años ochenta en España todo valía –o daba lo mismo- a la hora de distribuir y/o vender películas.
Resulta que se estrenó la película “Wheel son Means”, co-producción con España y rodada en Barcelona, que aquí se estrenó como “Los Supercamorristas”, apelativo este, sin duda, comercial en  nuestro país.. Los protagonistas no eran otros que Jackie Chan, Yuen Biao y Sammo Hung.
Para su explotación en vídeo, Lauren Films, distribuidora de la cinta, compra algunos títulos de la saga “Lucky Stars” que se inicia en Hong Kong en 1983 con la película  “Sinners & Winners” (que muchos años después saldría en DVD para el mercado Español bajo el título de “Vencedores y Vencidos”) que protagonizada por una serie de comediantes Hong Konenses (Charlie Ching, Richard Ng, Stanley Sui Fang Fung y Eric Tsang más Sammo Hung), cuenta la historia de unos delincuentes de poca monta y sus problemas con el meter mano a las señoritas. Esta película resultó ser una mezcla entre comedia de destape y cine de artes marciales. En ella, hacía un papel secundario nada menos que Jackie Chan.
Bien, pues teniendo Lauren Films los derechos de explotación de la secuela directa de “Sinners & Winners” titulada “My Lucky Stars”, y aprovechándose del hecho de que en esta aparecen el trío protagonista de “Los Supercamorristas” (Jackie Chan, Yuen Biao y Sammo Hung), se estrena en vídeo esta película como si en vez de ser una secuela de “Winners & Sinners”, que no se había estrenado en España, lo fuera de “Wheels on Means”, por lo tanto la titularon “La banda de los Supercamorristas” cuando esta salió directamente al mercado del alquiler de cintas. Poco después aparecería  “Twinkle, Twinkle Lucky Stars”, vendida en medio mundo como una película de acción de Jackie Chan, pero en realidad, es otra comedieta al servicio de los comediantes protagonistas, donde Jackie Chan y Yuen Biao, apenas tienen un cameo. Aún así, se tituló “El Regreso de los Supercamorristas”, adaptando ya el nombre de la franquicia a aquellas películas dónde Sammo y los otros hacen sus fechorías, siendo la segunda secuela de “Lucky Stars” y de “Los Supercamorristas” es decir, “Wheels of Means” cuya versión española da título castellano a la franquicia de los “Lucky Stars” y que sin embargo, no tiene nada que ver con la saga a la que bautizaría; Entonces, la única película no oficial de la saga, de las que se estrenaron en españa, fue la propia “Los Supercamorristas”. ¿Lo pillan?
Tanto da, porque ahí se quedó la cosa. Por otro lado, la saga no es tal, o sea, que muchas veces, los protagonistas son los mismos, pero no los personajes; quiero decir, que los mismos actores dan vida a distintos caracteres en según que película, así como van apareciendo o desapareciendo en unas u otras, aunque todas siguen perteneciendo a la franquicia Lucky Stars. 
“Lucky Stars Go Places”, crossover con los personajes de la saga “Mad Mission”, por ejemplo, sería un buen ejemplo de lo que digo, al aparecer solo Sammo Hung, mientras que sus compañeros saldrían solo en cameos. Esta no se estrenaría en España al igual que “Return of the Lucky Stars” o “How To Meet the Lucky Stars”.
Sin embargo, los simpáticos personajes cuentan con el suficiente culto en España como para que gracias a los sellos especializados –en este caso Trash-o-Rama- otra película inédita de “Lucky Stars” llegue a nuestro país en DVD: “Ghost Punting” también conocida como “Lucky Stars Ghost encounter” – en alusión a otro título de tirón popular de Sammo Hung como es “Spooky Encounters”, “Encuentros en el más allá” en España- y llega bajo el título, como no podía ser de otra manera, de “Los Supercamorristas contra los fantasmas”. No es, ni de lejos, la mejor entrega de la saga, aunque si se cuida  de introducir a nuestros protagonistas en un entorno fantasmagórico –muy poco currado, por cierto. Se limitan a ponerle a la actriz de turno unos dientes de plástico y ¡hale! ya tenemos fantasma- para que estos puedan meter mano y asustarse como rigen los cánones y los personajes.
Un individuo es asesinado por unos traficantes por acostarse con la mujer del jefe. Tiempo después, cuando los Supercamorristas entran por accidente en una casa encantada, conocerán al fantasma de este individuo, al cual ayudarán a vengarse por esta muerte, con lo cual, la acción, los chascarrillos y el humor Hong Konés, quedan a la orden del día.
Inferior a cualquiera de las pertenecientes a la trilogía original, con la que este título guarda más relación,  sin embargo, si que se trata de una muy divertida comedia de horror, con algunos buenos momentos de fantasía, donde lo que se lleva la palma es toda la parte erótico-festiva. Aquí, todo surge de la incapacidad por echarse novia por parte de los protagonistas, lo que desencadenará todos los acontecimientos. Memorables resultan, por ejemplo, los acercamientos es intentos para ligar por parte del personaje de Stanley Fung, en los que lo más bonito que sale por su boca hacia una mujer, es la palabra “Zorra”. Por otro lado, aunque sale bastante, echamos de menos la presencia de Sammo Hung en los mejores momentos de la película (entra y sale de escena sin orden ni concierto), así como las coreografías no son todo los buenas que deberían ser, quizas debido a que nos encontramos ante una franquicia cómica, que no necesariamente tiene por qué contener artes marciales.
Lo que es extraño, es la cantidad de directores que se encargaron de esta secuela, ya que la firman nada menos que Sammo Hung, Ricky Lau, Corey Yueng y Eric Tsang. A ocho manos nada menos.
Como fuere, es divertida y alocada, y supone un complemento más para los coleccionistas de las pelis de “Los Supercamorristas”que por fin tienen una nueva entrega, Estaría bien, que acabaran saliendo el resto.

viernes, 29 de enero de 2016

JUGANDO A MATAR

Descaradísimo exploitation de “Muñeco Diabólico” que no contento con expoliar elementos claramente reconocibles de Chucky, también arrasa con contenidos de “El Exorcista” saliendo impune y justificándose con el hecho de que lo que tenemos aquí es una muñeca y no un muñeco.
A eso hay que añadirle un presupuesto infinitamente menor al empleado en cualquiera de las dos producciones de las que “Dolly Dearest (Juagando a matar)” se nutre, así que somos conscientes en todo momento de a lo que nos enfrentamos.
Para la ocasión, durante unas excavaciones, un demonio Mexicano se escapa de las ruinas donde se encontraba alojado yendo a parar a una fábrica de juguetes. En una de estas, que una familia invierte en la fábrica de juguetes, quedando la hija del clan prendada de una muñeca muy fea la cual, mira tú por donde, está poseída por el demonio Mexicano que se escapó. Con lo cual, al llevársela a casa, la muñeca comienza a cargarse a la gente, como es lógico, mientras que un profesor de arqueología trata de ayudarles con esta putadita.
Dos cosas a tener en cuenta; Uno, que la película, debido a su propia naturaleza ya desde el principio cae simpática –ya saben, la película de la “Chucka”- y dos; es una pedazo de mierda como un castillo de grande.
Una vez sabido esto y superados obstáculos y prejuicios, la película se disfruta como lo que es, una mierdecilla inofensiva y tontorrona.
Porque mucho demonio y mucho plagio, pero mientras que la original “Muñeco Diabólico” era una cosa entretenida de pelotas, además de cañera en cuanto a acuchillamientos y niveles sangrientos, “Dolly Dearest (Jugando a matar)”es como una versión light de todo eso, y aunque hay algo de sangre –lo mejor una escena en la que a un individuo se le revienta la mano con su máquina de coser- esta no llega a brotar nunca del todo. Vamos, que no hay “Splatter” por decirlo de algún modo. Por otro lado, la Dolly esta, tiene menos carisma que Florentino Fernández, y cuando aparece en escena nos quedamos igual que estábamos. Pero en definitiva, la chuminadita esta se deja ver, más o menos, sin que el sopor acabe volviéndonos locos.
El hecho de que sea tan light y poco sangrienta quizás se deba a que detrás de las cámaras haya una mujer –no vale nombrar ni a Jackie Kong, ni a Mary Harron, ni a Doris Wishman, ni a Roberta Findlay- que no comulgue con el gore que la película pide a gritos. Pero el hecho de que la peli sea mala, no se debe a que la directora sea mujer, sino que esa mujer es una incompetente de pelotas, y a eso se debe que María Lease, que es como se llama la gachí, no haya dirigido película alguna desde esta en 1991.
La película, no obstante, debió hacerle gracia a alguien, ya que, destinada al mercado del vídeo como estaba, la Trimark consiguió que previamente se exhibiera de forma limitada en salas de cine. Total, como si eso sirviera de algo.
En el reparto tenemos completos desconocidos, con la excepción del pobrecillo Rip Torn, que por aquí aparece yendo para arriba y para abajo, harto de aparecer en mierdas de semejante calibre y con carilla de “para lo que hemos quedado”:
En definitiva. Una mierdecilla simpática, sin más.

lunes, 6 de octubre de 2014

DANCE ACADEMY

Genuino “Exploitation” Italiano, que en los ochenta los Italianos no dejaban títere con cabeza y le pasaban factura a cualquier éxito de Hollywood, y aunque son conocidos por expoliar, sobretodo,  películas de terror o ciencia ficción lo cierto es que cualquier cosa les valía. Por eso, con este “Dance Academy” le pasaron factura nada menos que a “Dirty Dancing”. Claro, que lo que se roba es el concepto, la película dista mucho, en cuanto a argumento, de la protagonizada por Patrick Swayze.
Aquí, una escuela de Ballet clásico está al borde de la quiebra, por lo que deciden abrir plazas para dar clases de baile contemporáneo. Además,  el dueño de la escuela impone, como nuevo director del centro, a su sobrino ¡un recién salido de prisión que responde al nombre de David Bronson! Por otro lado, tenemos a un desmadrado trabajador del equivalente californiano al Merca-Madrid (vamos, que  transporta frutas) que no sabemos por qué cojones acaba en esa escuela, todo sucio y desaseado, y resulta ser un excelente bailarín. Envidias entre estilos musicales, amoríos medio retarded y muy confusos y una especie de concurso final, componen las casi dos horas de metraje que tiene la película.
Por si eso fuera poco, incluyen numeritos  musicales interpretados por los hermanos Guido y Mauricio de Angelis que provocan el rechazo y el  sopor más salvaje, por no hablar de las coreografías de baile, tanto clásico como moderno, ejecutados por bailarines que, o bien no han bailado en su puta vida, o bien son paralíticos. Que todos son retrasados se da por hecho.
Obviamente, entre tanto desbarajuste, alguna risotada te echas, pero esta suele ser muy discreta. El metraje es demasiado largo y el aburrimiento se instala en una película en la que, siendo todo muy de cajón, con una trama sencillita y para espectadores sin pretensiones, al final se vuelve una película confusa que no se entiende nada –sobretodo las historias de amor- por culpa de un guión de mierda y una dirección incompetente, al igual que el montaje.
“Dance Academy” como producto “exploitation” que es, tiene cierto interés, pero una vez saciado, no sirve ni para tirarla a la basura. Es terrible.
El reparto  merece la pena ser reseñado, a pesar de lo desconocido que resulta, porque se trata de un reparto de auténticos perdedores y actores de tercerísima categoría:
Laura Behr, apareció antes en un episodio de “Fama”, y tras “Dance Academy” no volvió a aparecer en ningún sitio más, sin embargo si que se mantuvo dentro del mundo del espectáculo, formando parte del equipo misceláneo de series de televisión como “Star Trek: Espacio profundo”. Steve LaChance, apareció como policía bailarín en “El loco mundo de Jerry” y “Dance Academy” sería su última película. Tony Fields apareció en “Muerte a 33 revoluciones porminuto” y tras “Dance Academy” se prodigó sobretodo en televisión. Paula Nichols debutó en “El asesino del taladro” de Abel Ferrara y luego hizo papelitos –dos o tres más- siendo “The Wonders” su película más decente.  David Dressel, apareció, además de en esta película en “Fonda Sangrienta” de Jackie Kong. Y para finalizar, tenemos a  Julie Newmar, actriz secundaria  del cine clásico, que aquí daba ya sus últimos bandazos tras estar mucho tiempo confinada en la televisión.
Y el dato friko lo trae consigo el director de esta ponzoña. Se trata de Ted Mather (seguramente sea un pseudónimo) que, presumiblemente, se gana la vida como músico ya que es el cantante de la sintonía de “Dartacan y los tres Mosqueperros” de váyanse ustedes a saber que país, y compuso las bandas sonoras de películas tan oscurillas como “Berserker”. Como director, además de “Dance Academy”, dirigió otras dos películas, ambas de este mismo rollo y que se titularon “Dance to win” y “Faith”. Menudo mamarracho debía ser el tal Mather.

sábado, 9 de noviembre de 2013

NUNCA SE MUERE DOS VECES

"Mad Mission" es el título genérico de una saga compuesta de cinco partes y un remake (o reboot). Conocida también por su título internacional, "Aces go places" o por el de su país de origen, Hong Kong, "Zuijia Paidang", a España han ido llegando todas las entregas, salvo la quinta y el recocinado. Así pues tenemos (en riguroso orden) "Mad Mission", "Ases del metal", "007, nuestro hombre de Bond Street" y esta "Nunca se muere dos veces" o, pa entendernos, "Mad Mission 4" (año 1986). El tono general y característico de toda la franquicia es la comedia tonta, casi "slapstick", mezclada con la típica acción del cine asiático, nerviosa y contundente. Desde el primer film la influencia constante es y ha sido "James Bond", solo que, según la época coincidente con la producción, se le han sumado tantas otras, como "Los locos de Cannonball" en la primera o la fiebre "Transformer" en la segunda. La tercera era, directamente, la más Bondiana y la peor. Para el caso que nos ocupa, esta cuarta entrega, dichas influencias paralelas se centran muy notablemente en "En busca del arca perdida" y el cine espectáculo de la factoría Spielberg (seguidos muy de cerca por "El castañazo", nada menos, partido de hockey a hostia pura incluido). Cabe decir también, como dato extra de interés, que "Mad Mission 4" arrastra fama de ser la más cruda, violenta y dramática de todas, hasta el extremo de generar cierta polémica por las intensas secuencias que incluyen a un infante.
Los nombres clásicos asociados a la saga son los de Karl Maka, Sam Hui (de la casta de los Hui Brothers, los de "Mister Boo" y que se erige casi como un Jackie Chan de serie B) y Sylvia Chang. En cuestiones de dirección cada título ha pasado por diferentes manos, pero algunos de los implicados luego han parido films bien reconocidos, siendo el más famoso de ellos el de Tsui Hark (o Hark Tsui), dire de la tercera y responsable, en funciones de director y/o productor, de "Zu, los guerreros de la montaña mágica", "Cole, cole que te como", "En el ojo del huracán" (con Van Damme), "Roboforce" o la saga "Una historia china de fantasmas". Le siguen Eric Tsang o Chia-Liang Liu, que colaborarían con Jackie Chan, y Ringo Lam, el responsable de esta "Nunca se muere dos veces", al que debemos varios films de Jean Claude Van Damme ("Salvaje", "Replicant", "Al límite del riesgo") y, sobre todo, la mítica "City on fire", con protagonismo de Chow Yun-Fat, que ha pasado a la historia al ser la primera película fusilada por Quentin Tarantonto con su sobrevalorada "Reservoir Dogs". Ahí es nada.
"Nunca se muere dos veces" narra los avatares provocados por un prisma capaz de convertir a los hombres en superhombres. Su inventor es asesinado por los inevitables malhechores de turno que buscan el objeto desesperadamente, no sin que antes pueda entregárselo a su amigo Sam (Hui) y pedirle que evite que caiga en malas manos. Finalmente cae, y los villanos secuestran a Karl Maka, llevándoselo a Nueva Zelanda (país co-productor) para usarlo como conejillo de indias. Así las cosas, Sam y la hija del científico muerto parten a su rescate.
Bien, como decía arriba, el tono general de la película es la comedia mezclada con la acción y aventura. Tenemos persecuciones de varias clases (entre una lancha y un helicóptero y entre los clásicos automóviles, todas bien aparatosas y explosivas), numerosos combates de artes marciales y un porrón de disparos. Efectivamente, es la entrega en la que la violencia anda más a sus anchas, incluida una escena bastante intensa en la que se supone que la palma uno de los personajes principales. Aunque entre los ingredientes más llamativos está la aparición del hijo de Maka, de unos cinco años de edad y al que le ocurren toda clase de judiadas, sobre todo cuando queda colgado por una pierna desde lo alto de un edificio (recuerda bastante a aquellos vídeos caseros que se pusieron tan de moda hace años, en los que siempre salían niños asiáticos dándose yoyas tremebundas). Y es que ya sabemos cómo son en esa parte del planeta con esto de los "stunts", se dejan la piel en lograr lo más espectacular de lo más espectacular y muchas veces terminan en el hospital. Ese es el caso de "Mad Mission 4". En las tomas falsas del final -algo muy Jackie Chan- podremos ver alguna que otra mega-leche no deseada por parte de actores y dobles. Sin embargo, el esfuerzo bien valió la pena porque... sí, la verdad es que tanta acción logra dotar al film de un ritmo constante y adrenalinítico que no desciende casi ni un segundo. Me la puse a ver pensando que me aburriría, que no tendría el efecto en mi que tuvo cuando la consumí de chaval (que me fascinó), pero afortunadamente puedo decirles que no fue así, me entretuvo y me hizo sonreír en más de una ocasión. Casi siempre gracias a su humor voluntario, pero también a causa de unos efectos especiales algo chungueros (sobre todo cuando Karl Maka se convierte en superhombre), las típicas interpretaciones desfasadas de los asiáticos, especialmente cuando hacen comedia (efecto que salpica a los actores occidentales, de ahí que las actuaciones de estos en productos de la tierra sean tan extrañas) y con, probablemente, el mejor gag de toda la película: El malo maloso no es otro que Ronald Lacey, retomando sin disimulo alguno el papel que le hizo inmortal, el del mayor "Arnold Toht" de "En busca del arca perdida". Va vestido igual e incluso luce la quemadura en la palma de la mano que se hizo en la peli de Spielberg al intentar agarrar un medallón al rojo vivo, cosa esta de la que no escarmentó, porque en "Nunca se muere dos veces" comete el mismo error. ¡¡Juas!!.
Un último detalle curioso. Fíjense en la caratula de la edición española de vídeo aquí expuesta y nótese que en toda ella, especialmente la parte trasera, no asoma la faz ninguno de sus protagonistas que son, obviamente, asiáticos. Todas las caras visibles son occidentales, incluida una rubia que en la peli tiene un papel minúsculo. Imagino que los distribuidores querrían ocultar la nacionalidad del producto, ya que en aquella época las películas llegadas de esa parte del mundo no tenían tanto prestigio como hoy. Dicha estratagema adopta un tono bizarro cuando hablamos del tipo ilustrado y de Ronlad Lacey. Sí, el actorcillo parece asiático, pero no lo era... aún así, su rostro resultaba lo suficientemente popular como para pasar la censura (incluso una de las imágenes, la del muchacho rodeado de llamas, retrotrae a la escena del medallón de "En busca del arca perdida", por si alguien pica). No dejan de sorprender la de marcianadas que provoca esta caratula, nuestros lectores más asiduos recordarán dos de las que hablé largo y tendido en nuestra apreciada -e imitada- sección dedicada al caratuleo chungo, ESTA y ESTA.
Total, que antes de afirmar que el cuarto "Mad Mission" es el mejor de la saga, debería revisar la primera y agenciarme la quinta, pero algo me dice, viendo lo bien que lo pasé, que no cambiaría de opinión. Especialmente recomendada a fans del cine asiático y peña con ganas de experimentar un buen rato sin mayores complicaciones.

Gracias al amigo Enorm por el ripeo del Beta.

miércoles, 17 de julio de 2013

BLACKENSTEIN

Cuando a los principales gerifaltes del “Blaxplotation” –blancos la mayoría de las veces- les dio por hacer suyos los géneros con “Drácula negro” o “Black Gestapo”, a alguien con mucha menos pasta de la poca que tenían ya los anteriores, pensó que igual que el “Blacula” había recaudado unos buenos dividendos, sería una tontería no hacer lo mismo creando el homónimo de Frankenstein, con “Blackenstein” (recientemente editada en dvd bajo el título de “Black Frankenstein”), aprovechando que estos personajes no tenían derechos de autor. Y William A. Levey, debutó, y lo hizo casi con calderilla. Claro que si, por ejemplo, el “Drácula negro” tenía un acabado digno, este “Blackenstein” era poco más que una carroña de tercera categoría, en la que unas interpretaciones terriblemente desganadas, un argumento hilarante y unas pequeñas dosis de casquería, a poco están de no llegar a superar la característica principal de “Blackenstein” y de toda película mala que se precie: el aburrimiento. Con todo, el conjunto es lo suficientemente bizarro como para que pasemos por alto esas nimiedades, a favor, siempre, del “buatdafac”.
Una mujer negra acude a la consulta del Dr. Stein, que ha llevado potentes investigaciones y experimentos con el ADN, para ver si puede implantarle brazos nuevos a su novio, que los perdió en la guerra de Vietnam. Obviamente, el doctor mostrará interés y se pondrá manos a la obra, además de seguir trabajando en otros casos distintos con otros pacientes.
El ayudante del doctor confiesa a nuestra protagonista estar enamorado de ella, y ante el rechazo de esta, en venganza, cambia el ADN de su novio por el de otro paciente, lo que provocará que este se convierta en un enorme monstruo negro con el pelo afro y cuadrado por encima, que se comerá a todo aquél que se encuentre por delante… el jodido Frankenstein negro.
La cosa tiene su gracia por tratarse de una serie Z americana, adscrita al “Blaxploitation” de terror, que es consecuencia de una serie B de terror del mismo sub-género… así que estamos ante eso que llaman el “Xplotation” del “Xplotation”, y eso siempre es interesante. Pero más que lo desmarañado de lo que cuenta, a mi lo que me atrae no es todo aquello exagerado, el gore , el aspecto del Frankenstein negro o todo lo “pop”… no. Lo que me llama la atención poderosamente, es la absoluta incapacidad de todos y cada uno de los implicados en esto. El necio del director, abusando de los planos fijos, abusando de los primeros planos de frente, ahí, como el que no quiere la cosa y sin que vengan a cuento, quizás por el desconocimiento de la existencia de otros planos, o en caso de conocerlos, por no tener ni puta idea de cómo se hacen, y si Frankenstein negro tiene que ir hasta el hospital de veteranos a perpetrar una venganza,  veremos todo el trayecto desde el laboratorio del Doctor hasta ese hospital, al paso que lleva el Frankenstein negrata… con lo que rellenamos mogollón de metraje, sin que la intención principal sea rellenar metraje. Los actores, lo peor de lo peor. Pero no por sus sobreactuaciones –ojalá sobreactuaran- si no por la desidia con la que sueltan sus textos y las poquitas ganas que tienen de aparecer en la película. Eso se transmite.
Si de algo sí es consciente la película, es de su condición de “Blaxplotation”, así que meten en el soundtrack, a conciencia temas de Soul y Funk, aunque no queden bien ni vengan a cuento, y aunque apenas tenga banda sonora… pero claro, todo esto es por motivos presupuestarios, así que, por lo menos, compran dos temas de tercera.
Del montador, poco más que decir que es un retrasado, y el director de fotografía ciego, porque hay escenas en las que, literalmente, no vemos nada. Pero a nivel global, siendo una peli más para no tener en cuenta que para sí, sacia la curiosidad del cinéfilo que la busca.
Del director, William A. Levey, decir que empezó en el cine de manera muy manazas y continuó con ciertas dificultades siguiendo manazas. Eso si, un todoterreno manazas, de corta filmografía, pero que tocó todos los sub-géneros de la “Xplotation”, con muy poca fortuna, y sin cosechar ni un solo éxito. ¿Sus mayores meritos?, inició en la inmundicia mas chabacana  a Debra Winger de jovencita en “Fantasías Sexuales”, una “teen movie” primigenia, tocó el palo erótico con “En Washington los senadores están calientes”, con “La fiebre del patín” hizo debutar a Scott Baio en una “disco movie” tan en boga en los setenta, y sobretodo, es el responsable de “Monaco forever”, más conocida como “Gay Karate Man”, en la que hizo a debutar a Jean Claude Van Damme en una película en la que chupa pollas y se deja reventar el ojete, mientras mete mano y acosa a jovencitos heterosexuales, a los que curte el lomo a base de artes marciales por no dejarse tocar.
Por si eso fuera poco, el guión de la cojonudísima (en su contexto) “Patrulla de noche”, de la directora Jackie Kong, es también obra suya, firmado bajo el pseudónimo de Bill Levey.
Todo eso, y un par de films menores de terror como “Hellgate” en los noventa, le convierten en, probablemente, el director más churretoso de la historia del cine, y del que menos info hay por ahí. Una pena.

sábado, 20 de octubre de 2012

PATRULLA DE NOCHE

Hay películas que cuando las ves siendo adolescente, te marcan. Las consumes con amigos que se lo pasan igual de bien que tú, y te aprendes diálogos, frases y chascarrillos. Años después las recuperas y tras revisarlas te dices "Joder, pero cómo pudo gustarme tanto esta mierda??!". Cosas de la edad. Sin embargo, a pesar de la "decepción", ir rememorando a cada escena las sensaciones que obtenías cuando la vieras siendo chaval, es algo francamente divertido y hasta emotivo. Bien, eso mismo me pasó ayer con "Patrulla de noche".
Todo comenzó con "Fonda Sangrienta", película que se marcó a hierro candente en mi corazón. Tanto me gustaba que, rápidamente, quise conocer más de su realizadora, Jackie Kong. Así fue como alquilé "Patrulla de noche" y quedé prendado de ella. Resulta que además de la Kong, por ahí rondaba también ese reivindicable individuo de nombre William Osco, del que ya hemos hablado antes. Pareja de la directora en aquella época, Osco se hizo famoso como director de la primera peli porno narrativa ("Mona, the virgin nymph") y productor de la legendaria "La aventuras de Flesh Gordon". Junto a Kong parió algunos títulos de tercera regional como las mentadas ("Fonda Sangrienta", "Patrulla de noche"...) o "El Ser". Curiosamente en el film que nos ocupa, Osco aparece en los créditos con su nombre traducido al francés. 
"Patrulla de noche" se rodó en 1984 y no deja de ser otro de los muchos exploits surgidos a la sombra del éxito de la saga "Loca academia de policía", solo que hecha con menos dinero, menos talento y menos sentido del ridículo. Por otro lado, se trata de un especie de vehículo para el lucimiento de un cómico de segunda que en los USA fue medianamente popular durante unos años, "The Unknow Comic" o, "El cómico desconocido", cuya peculiaridad es que subía al escenario con la cara cubierta por una bolsa de papel. El señor oculto tras dicha bolsa se llama Murray Langston y, sí, es el prota -también sin bolsa- de "Patrulla de noche". Hace no mucho George Clooney dirigió un biopic dedicado a Chuck Barris, creador este de un espacio televisivo -"The Gong Show"- tan amado como odiado (pero visionario, viendo cómo ha terminado hoy la caja tonta) titulado "Confesiones de una mente peligrosa". En ese mismo show, "The Unknow Comic" era uno de los invitados recurrentes y, sí, tiene su pequeña aparición en el film de Clooney, con el mismo Langston recuperando la bolsa para la ocasión.
En "Patrulla de noche" interpreta a un policía la mar de idiota con una doble vida, por la noche actúa en un bareto como "El cómico desconocido". Si esto ya le trae muchos problemas, la cosa se complica cuando de pronto aparece un ladrón que se disfraza como él. El cenit de todo este "drama" llegará la noche en la que los dos coincidirán en un espectáculo al que también acude la policía, incluido nuestro prota que tendrá que ingeniárselas para actuar, no ser descubierto por sus compañeros y detener al criminal.
Bien, esta peli contaba con un presupuesto tan y tan escueto, que se tuvo que rodar únicamente los fines de semana. Y, según un espacio televisivo de esos biográficos, marcó el verdadero final-final de la ya descendente carrera de la morbosa Linda Blair quien, aviso para viciosos, se marca un pequeño destete justo en la escena previa a los créditos finales (y para los que aún no lo sepáis, la muchacha lucía un tetamen de órdago). Sí, mucho me temo que "Patrulla de noche" es así de mala, malísima. Va cargadica de un humor ultra-gilipollas y zopenco, absolutamente ridículo, adornado con las inevitables dosis de chabacanería y chistes guarros. Técnicamente se ve desbalazada y patosa, muy cutre. Y narrativamente, es un caos sin demasiado sentido. Las escenas que ayudan a avanzar la historia / excusa se mezclan con simples galerías de gags malos que únicamente sirven para alargar metraje. Y aunque está claro que el policía prota es también "The Unknow Comic", nunca le vemos ponerse la bolsa en la cabeza con lo que no acaba de quedar del todo claro. Supongo que fue algo hecho a posta, para darle cierto misterio, pero lo único que consiguen es incrementar la confusión general.
Aún así, es tal su grado de estupidez, que en algunos momentos termina resultando genuinamente divertida y, después de todo, no especialmente aburrida. Por ejemplo, ya de chaval me encantaba la escena inicial, cuando el prota le grita a un conductor imprudente, "¿Está usted loco o qué?" y cuando se abre la puerta del coche, sale un tío con camisa de fuerza haciendo muecas exageradas. Que quieren que les diga, a mi ese gag me funcionaba y aún lo hace. O cuando el cómico desconocido comenta "Estoy tan nervioso, tengo mariposas en el estómago", a lo que su mánager le mete una pastilla en la boca, "Toma esto" dice, "¿Qué es?" pregunta él, "Naftalina" contesta ella... otro chiste que me funciona. Y así más y más, a cada cual más estúpido y patético (como el tío que, a pesar de su aspecto totalmente occidental, dice ser Japonés y la lía a tiros en plena calle porque busca un restaurante nipón y el no encontrarlo le desespera). Aunque tal vez sea la aparición del gran Pat Morita, el "Miyagi" de "Karate Kid", lo más marciano del pack, ya que interpreta a la víctima de una violación cometida por lesbianas y que cuando habla, tiene voz de mujer. Ah! y de gags de mariquitas, hay unos cuantos. ¿Qué quieren?, era la época.
El reparto no tiene desperdicio, junto a Langston / "Unknow Comic", Linda Blair y Morita, tenemos a Pat Paulsen (personaje televisivo que intentó acceder a la presidencia de su país), Billy Barty (enano que interpretaba papeles adecuados para su talla en pelis como "Legend", "Willow" o "Masters del universo") como el jefe de la policía que no para de tirarse pedos, Lori Sutton enseñando cacho (su curriculum es la hostia, ha currado para Mel Brooks, Andy Sidaris, Mark Pirro y estuvo en "Los albóndigas en remojo"), Sydney Lassick (de larguísima trayectoria, fue un loco en "Alguien voló sobre el nido del cuco" y un profe en "Carrie"), cameo para Andrew Dice Clay ("Las aventuras de Ford Fairlane") y la "chica Russ Meyer" (y estrella porno) Kitten Natividad luciendo sus inmensas tetorras.
Tras algunas pocas pelis más (entre ellas "Fonda Sangrienta" y la decepcionante "Loca academia de maleantes 1"), Jackie Kong y William Osco se separarían. De ella nunca más se supo y él... bueno, produjo algunas cosas más hasta hace poco, pero nada realmente destacable.
Nota fricosa: En la parte de atrás de la caratula de vídeo aparecía una foto super-engañosa y altamente confundible, con tres policías luciendo armamento y pose a lo "Cazafantasmas". Formaba parte de toda una galería de imágenes promocionales con los agentes ataviados cual conceptos y película populares de la época. Hay otra en plan "Indiana Jones". Hacer notar que los modelos NO salían en el film (ver).
"Patrulla de noche" es, efectivamente, una auténtica mierda... pero una que funciona si te la tomas como hay que tomarla y le das al "Play" dispuesto a dejarte embriagar por sus hedores.

viernes, 30 de diciembre de 2011

EL SER

William Osco, o Bill Osco, o Mr.Osco, es un personaje muy curioso e interesante cuya principal -pero no única- tarea en esto del séptimo arte era producir. A él debemos una de las primeras películas porno con argumento, "Mona: The Virgin Nymph" (que tuve ocasión de ver gracias a una colección editada en España y sorprendía lo tosca, cutre y chapucera que era... en el buen sentido), la famosa y divertida "Las aventuras de Flesh Gordon", seguida de la menos lograda pero curiosa "Alicia en el país de las pornomaravillas". Cansado de sexo, a inicios de los 80 el amigo Bill lo intenta en el exploitation, y lo hace de la mano de su -por entonces- mujer Jackie Kong en funciones de directora. De esta asociación nacen cuatro films, "El Ser", la descerebrada "Patrulla de noche", la más famosa y lograda del pack, "Blood Diner / Fonda Sangrienta" y la peor, "Loca academia de maleantes". Desde entonces, no se ha vuelto a saber nada de la señora Kong, y William Osco anduvo activo hasta el año 2008.
"El Ser" me pilló en pleno vendaval Kong. Lo había flipado mucho con "Fonda Sangrienta" y "Patrulla de noche" por lo que, en un intento de mero completismo, la alquilé ilusionado, llevándome la consiguiente hostia padre. La peli de marras (que por cierto, era el debut en la dirección de la muchacha) resultó ser una chapa insufrible. De hecho, me quedé totalmente roque durante su visionado y la di por imposible.
Pasados un buen porrón de años, decidí volver a verla ayer noche y aunque esta vez no me dormí, comprendo perfectamente por qué me decepcionó tanto en su momento. A ver, la trama es mínima y totalmente sobada... un monstruo, resultado de alguna extraña mutación propiciada por unos desechos radioactivos, causa el terror en un pueblo. Ni más, ni menos. Un detective se encargará de pararle los pies entre bostezo y bostezo. Sí, hay algo de gore, sí, hay unas pocas tetillas, sí, hay humor voluntario (aunque no especialmente inspirado), sí, el monstruo es un señor disfrazado bastante pobremente.... etc, etc... pero la ausencia total de garra o de brío, hacen que el visionado solo pueda efectuarse si antes te has tatuado la "p" de paciencia entre ceja y ceja.
Y como suele pasar en esto del cine de bajo presupuesto, lo más interesante está detrás de las cámaras. A la presencia de Bill Osco como productor, debemos añadir su protagonismo absoluto, escudado tras el alias de Rexx Coltrane. Por cierto, el colega aprovecha para vengarse un poco de todos esos "vigilantes de la moral" que, supongo, le darían la murga en su época de pornógrafo, haciéndolos aparecer en "El Ser" como unos hipócritas y, obvio, papeo para el monstruo. Pero la cosa no termina ahí, contamos también con la participación de tres actores en plena decadencia, José Ferrer, Dorothy Malone y Martin Landau. Este último resulta especialmente gracioso, ya que en un momento dado se enfrenta al bicho del título, un muñeco inanimado de dudosa factura. Años después repetiría la hazaña, aunque en esa ocasión con intenciones paródicas, en la maravillosa "Ed Wood" de Tim Burton, donde Landau hizo una genial recreación de Bela Lugosi (que le valió el Oscar), incluida la titánica lucha con un pulpo de goma para el film "Bride of the monster". Ya entonces, el actor afirmaba entender perfectamente el caso Lugosi, en referencia a ese descenso a los infiernos del zetismo que él mismo había padecido (¿estaría pensando en "El Ser" cuando dijo eso?).
Pero dejando todas estas paparruchas fricosas a un lado (y sin contar la estupendamente falsa y cutre caratula Española), "El Ser" es un tochito de mucho cuidado que no recomiendo más que a curiosos y fans muy fans dispuestos a todo con tal de ver monstruos y un poco de sangre.

lunes, 7 de junio de 2010

HORA PUNTA 3

Otra de Jackie Chan, para no perder la racha. La primera "Hora Punta" transcurría en Los Ángeles, donde el inspector "Lee" era el "pez fuera del agua". En la secuela la acción se traslada a Hong Kong, siendo ahora el detective "Carter" el que está fuera de lugar. Para la tercera parte la ciudad elegida ha sido París, así los dos actores se encuentran fuera de sus países y supuestamente sería más sencillo que se dieran situaciones cómicas, pero solo supuestamente.
El embajador de la primera película, quien tenía una fuerte amistad con el inspector "Lee", descubre un gran secreto de las Triadas, así que piensa desvelarlo al mundo, pero entonces es asesinado. "Lee" y "Carter" se unen de nuevo para descubrir a los culpables y llevarlos ante la justicia. Esto les lleva a París, donde nada más aterrizar son cacheados con profundidad por las fuerzas del orden. Tras perder la virginidad anal, cogen un taxi y se encuentran que el taxista es un francés de pro que desprecia a los americanos, en una escena que es absurda a más no poder, aunque como ya hemos visto lo de la aduana, ya poco puede pillarnos por sorpresa. Luego veremos que el malo de la película es un "hermano" de "Lee", y lo entrecomillo porque no es hermano biológico, sino que se criaron juntos en el mismo orfanato, y aquí tenemos el error mas grave de guion que he visto en años. En la primera "Hora Punta", "Lee" y "Carter" discuten sobre cual de sus padres era mejor policía, es decir "Lee" no era huérfano ¿A que viene que en la tercera película cambien su pasado de esta manera tan desastrosa? ¿Es que no se les ocurrió a los guionistas otra cosa para que "Lee" conociera a uno de los jefes de las Triadas? Lamentable.
Poco más que contar de la película en sí, pero puedo seguir metiéndome con ella, porque lo vale, y es tan chunga que se lo merece. Allá vamos. Chris Tucker, el detective "Carter", está fanegas, el tío se ha puesto fondón fondón, incluso dudaba si sería el u otro actor. Max Von Sydow apareció por allí, recitó sus cuatro frases, y cobró. Lógicamente no le pone mucha intensidad ni parece que se le vea convencido, total, para el papel que hace, podrían haber cogido a cualquiera. Y Jackie Chan está mayor, lo comenté en la reseña de "New Police Story", ahora sus escenas de acción no son a plano fijo, al revés, hay cientos de planos para que no se vean los cortes, pero es algo comprensible teniendo en cuenta su edad y que, aun así, se mueve mejor que cualquier actor con 20 años menos.
La película es lo que es, una comedieta familiar. Lo mejor es Jackie Chan, como siempre, y Chris Tucker, aunque sigue siendo cargante, no te da ganas de cortarte las venas a mordiscos. Si perdonas el increíble fallo en el guion del pasado de "Lee" (algo fácil, porque la peli es lo que es) "Hora Punta 3" te sacará alguna sonrisa. Si lo tuyo no son los chinos maduros dando saltos y los negros rellenos que cuentan chistes malos, ni te acerques a ella.