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miércoles, 7 de febrero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 33 (EL RAY DEL RECICLAJE)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique", "Impact" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Saben de sobras el afecto que siento por Fred Olen Ray. Así, a lo tonto, este blog se está convirtiendo en el sitio web oficial en castellano dedicado al tipo y sus correrías. Y, entre estas, destaca una por méritos propios: la de reciclador. Si algo se le daba "bien", era reaprovechar material, ya fuesen decorados, atrezo, vestuario e imágenes de films ajenos o los suyos propios. Menudo hijoputa genial, ¿verdad?. Y de eso van los escaneos bonitos de hoy, de repasar algunos de sus fechorías más descaradas y enternecedoras.

En tiempos que perdía el ojete por Sir Olen Ray, existía una película en su extenso catálogo imposible de localizar, "Star Slammer" o "Prison Ship" (los dos títulos disponibles), su aportación a la ciencia ficción aventurera. Pal caso, el tema reciclador afectaba a las secuencias de naves batallando, los decorados (Roger Corman tuvo mucho que ver en ambos casos) así como atrezo previamente explotado en alguna serie televisiva. Vamos, que a Ray la broma le salió muy barata (todo lo contrario que al otro pobre y alcoholizado Ray, Aldo, obligado a lucir esas ridículas pintas de cyborg) Y ahí anduve, buscándola, sobre todo porque, por fecha de realización, se situaba en la era dorada del zineasta. Desafortunadamente, cuando finalmente tuve acceso fue en versión original sin subtítulos. Algo que puedo tolerar si la peli chorrea calidad y no limita su esencia a diálogo rellenametrajes. Como saben, esto último lo era y es todo en el cine fredolenrayante, así que no pude acabarla. Además, sus maneras planas y desalmadas me sientan bastante peor que antaño. Lástima. Digamos que era demasiado tarde ya para iniciar una historia de amor fou con ella.

"Demon Cop" gira en torno a un poli que por las noches se convierte en una suerte de bestia demoníaca. El resultado, inédito para mí, tiene más mala prensa que Alaska en una convención de gente honesta. Como siempre, es el material visual / promocional el que salva la papeleta. Fue adquirida para su distribución por Olen Ray quien, consciente de su condición basurácea (él mismo reconoce que no hay dios que la soporte), le añadió una intro de tres minutillos con un Cameron Mitchell al que se le escapaban los pedos (eso sí, figura como protagonista en los créditos, faltaría plus), se la coló a alguna infradistribuidora y, ¡ea! a dar guita (si es que algo habrá dado esto) Una estrategia de la que nuestro héroe ya solía echar mano eventualmente. Ahí tenemos el famoso caso de la infame "Días de horror y muerte".

Imagine que es usted Fred Olen Ray, dispone de un grupo de inversores a los que liar para que pongan pasta en un nuevo proyecto. No es mucho, básicamente lo que gastaba James Cameron en putas, pero se juega el pan. Dado el caso, ¿osarían dejar la consiguiente película en manos de un tipo en cuyo currículum figura un documental elogioso dedicado a Andy Milligan? Ese es Steve Latshaw, fan reciclado a director que ya había currado para Ray dirigiendo "Jack-O", un pequeño cult film de tercera. Vale, en realidad el docu sobre Milligan fue posterior a todo lo expuesto, pero era demasiado tentador no retorcer los hechos para sacar un mal chiste de ello.
En cualquier caso, la película en cuestión producida por Ray y,¡¡cuidao!!, Jim Wynorski (toma geroma, la plana mayor del zetismo yanki. Solo falta David DeCoteau y nos corremos en comuna) se titula "Biohazard: The Alien Force" y, sí, se supone semi-secuela de la legendaria "Biohazard / Alien 3 llega a la tierra / Experimento secreto" del mismo Alfredo. Claro que, en estas movidas, esos detalles siempre andan algo emborronados.
En el reparto, ese máquina del "eurotrash" llamado Chris Mitchum. Nada menos que William Grefé dándoselas de actor (fue el director de la mítica zetada "La maldición de Tartu", protagonizada por ¡Mayra Gómez Kemp! y semi-remakeada por Fred Olen Ray con su "Scalps") y un monstruo tan chulo como el del escaneo. Que sí, lo digo sin sorna. Es muy guapo... y seguramente se papeó el 95% del presupuesto disponible.
Fiel a su condición, la última película oficial de Steve Latshaw es "Return of the Killer Shrews", secuela de una "trash movie" de los 50 bastante inaguantable (pero no peor que el remake digital en tono paródico parido el 2016 por otros mindundis, "Attack of the Killer Shrews!")

Decía que en esto de las secuelas fredolenrayanas hay algo turbio. Comienzan como tales, pero luego cambian para convertirse en supuestas películas originales, aunque el argumento sea el mismo que su precedente. Ese es el caso que ilustra el escaneo aquí dispuesto.
En un principio se iba a titular "Metamorphosis 2", con la coña implícita de no existir un "Metamorphosis 1" (en realidad por la misma época se hizo un "Metamorphosis: The Alien Factor", pero no liemos más la troca) Igualmente, de haber existido no importaría, porque su supuesta condición de secuela lo era en realidad de "Evil Spawn", es decir, "Engendro Satánico", la legendaria zetada de Kenneth J. Hall alegremente reseñada en nuestro pest-seller (y que, a su vez, era un remake encubierto de "La mujer avispa", según San Corman). Así pues, ambas cuentan lo mismo: Mujer atormentada por el alzamiento de las arrugas, se mete un suero rejuvenecedor que la mutará en criatura sedienta de sangre. Da igual, al final Fred Olen Ray -productor- decidió desvincularla de cualquier basura previa y darle entidad propia bautizándola como "The Alien Within", dejándole el muerto a otro de sus aprendices, Ted Newsom. Este, como Steve Lathsaw, era un fan mutado a filmmaker. Y tras la experiencia aquí narrada, básicamente encaminó sus pasos hacia la dirección de documentales cinéfilos. Lo retorcido del caso es que, al parecer, Newsom fue el director real de "Engendro Satánico", solo que Ray le sustituyó. Así pues, la conexión entre ambos films existe más allá de la trama... y de que se reciclan imágenes... entre ellas esas eternas chapas de un John Carradine pre-zombie a las que Fred sacó tanto suco.
Junto a este, en el reparto abundan nombres igualmente míticos en su condición "trash", agárrense los machos: Forrest J. Ackerman, Gordon Mitchell, la "scream queen" Melissa Moore, el grandioso Jay Richardson (agredido por un mostro en una de las imágenes arriba expuestas) y.. bueno, muchos más, aunque todos forman parte del generoso material reaprovechado.
¿Que si he visto la película? ¿en serio? ¡¿qué más dará?! seguro que lo narrado hasta ahora resulta mucho más interesante y emocionante, carallo.

Cerramos el recorrido con una imagen que, honestamente, no pertenece a mis revistas. Simplemente la saqué de interné. Pero va como anillo al dedo. Primero porque en ella vemos a un orondo Fred Olen Ray en plena faena, rodando con una hermosa cámara de 16mm. Y segundo, porque lo que rueda es una escena de "Evil Spawn / Engendro Satánico". Así pues... ¡¡¿¿a quien debemos la paternidad de la interfecta??!! ¿Ray, Newsom o Hall? ¿quizás los tres? o, a tenor de los resultados, ¿nadie?. Misterio.

domingo, 8 de junio de 2008

GRITOS EN OLDFIELD

No es especialmente conocida, no goza de un culto exagerado y tampoco se la considera nada del otro jueves a pesar de ser cosecha de los 80 (del 87 más concretamente), pero "Gritos en Oldfield" es una pequeña peliculilla de "terrores episódicos" que, sin estar a la altura de "Creepshow", ni mostrar nada nuevo, ofrece 99 minutos de sano entretenimiento y alguna idea curiosa.
El tio de una recién ejecutada asesina cuenta a una periodista varias historias de miedo, todas ellas supuestos hechos reales acontecidos en el Oldfield del título. Estas varían en cuanto a calidad e intensidad, pero en general están todas muy sabrosas. La primera, la del necrófilo y el parto post-mortem, es especialmente cruda y malrollista. Le siguen otra sobre vudú muy ingeniosa, una tercera que se desarrolla en el fascinante mundo de los fenómenos de feria (los freaks, mismamente) y acaba con nota alta, gracias a la fábula de unos niños que siguen al pie de la letra lo que sus padres (convertidos en los mutilados trozos que forman un tótem) mandan y ordenan. Esta, sin llegar al tono truculento de la primera, tampoco se queda corta en crueldad.
"Gritos en Olfield" se mueve a caballo entre el terror más elegante, clásico y gótico y el horror puramente ochentero, con sus buenas dosis de sangre. Un proyecto muy ambicioso a pesar de unos evidentes escasos medios (casi todas las historias se desarrollan en épocas pasadas) muy bien resuelto por sus responsables.
Y es que este film está plagado de nombres populares o, directamente, muy respetados. En el reparto destacan el gran Vincent Price (en su biografía se vapulea a esta peli sin compasión), Martine Beswick, Clu Gulager, Cameron Mitchell o Lawrence Tierney entre otros. Detrás de las cámaras tenemos a Jeff Burr en la dirección, señor que luego firmaría cosas como "La matanza de Texas 3" o "El Padrastro 2", C. Courtney Joyner (habitual colaborador de Charles Band) al guión o Rob Burman en los maquillajes, pueden descubrirlo también en los créditos finales de "La Cosa".
"Gritos en Olfield" no cambiará la historia del género, pero tampoco será lo que se dice una mancha en el expediente. Mola.

lunes, 6 de agosto de 2012

EL ASESINO DE LA CAJA DE HERRAMIENTAS

"El asesino de la caja de herramientas" ha pasado a la  historia del cine "cult" porque en los 80 entró a formar parte de la famosa lista británica de los "video nasties". Ya saben, películas prohibidas por su contenido violento y sexual y que incluía títulos genuinamente inofensivos. ¿Merecía "El asesino de la caja..." estar en dicha lista?, a ver, partiendo de la base de que esa lista ni debería haber existido, y de que estamos a finales de los 70, inicios de los 80, hombre, pues sí, la peli tiene una buena dosis de perversidad y mala hostia contra las mujeres que, aunque hoy se ha superado, en aquellos tiempos puedo comprender que enfureciera a intelectualAs, feministas y otras mal folladas varias.
Y es que lo realmente "chocante" de esta peli está en sus primeros 15 minutos, durante los cuales vemos a un tipo armado con los utensilios de su caja de herramientas y un pasa montañas (que no sirve pa nada, en seguida ves de quién se trata) matando a mujeres jovenes, guapas y sexualmente liberadas. Hay una lesbiana que, antes de ser reventada a martillazos, se estaba pajeando gustosamente ante unas fotos de tías en cueros (no la vemos en acción, nos enteramos aluego). Seguida de otra damisela que también le da gusto al dedo en la bañera (esta sí la vemos) y rápidamente es masacrada por el asesino con una fálica pistola de clavos (nada más entrar en el baño, el tipo la sitúa al nivel de la entrepierna). El gore no es extremo y super-gráfico, pero se deja ver en fugaces planos de escasa duración. Ya saben, material que transpira auténtica misoginia y temor hacia la hembra. Lo normal, vamos. Una vez cometidos los crímenes (todos ellos en el mismo bloque de apartamentos, menudo harem), policías y vecinos comienzan a investigar, cosa esta que se acrecenta con el secuestro de una adolescente tirando más a virginal. Al final resultará que el motivador es un trauma del pasado y una mentalidad atrofiada por estúpidas creencias religiosas. Claro que para entonces todo el elemento "sleaze" o "pervertido" ya ha desaparecido y nos adentramos en la pura rutina aburrida propia de cualquier peli zetosa del estilo y la época.
De chaval había leído mucho sobre "El asesino de la caja de herramientas", y cuando la localicé en un video-club, lo flipé pepinillos. La vi y, naturalmente, me aburrí horrores. De hecho, durante todos estos años la he considerado siempre una pedazo de mierda. Al revisarla este pasado fin de semana, pues hombre, puedo decir que mi opinión ha mejorado... muy muy poco, sigue siendo un rollazo y tal, pero ahora puedo añadir que, al menos para un visionado, y aunque solo sea por cuestiones de curiosidad y/o morbo, sí sirve.
Como bien saben, o deberían, el año 2004 fue objeto de un remake muy superior, producido por el mismo bandarra (Tony Didio) y dirigido por Tobe Hooper que, en esencia, no tenía aboslutamente nada que ver con la original. Resulta muy significativo que el dire de "La matanza de Texas" fuese fichado por Didio porque, como bien aclara el título original de "El asesino de la caja..." (es decir, "The Toolbox Murders"), fueron las aventuras de "Leatherface" y su familia la que inspiraron el parimiento de la peli que ahora comentamos. Sobre dicho remake pueden leer AQUÍ.
En el reparto de "El asesino de la caja de herramientas" nos encontramos con el entrañable y alcoholizado Cameron Mitchell y a Kelly Nichols bajo el pseudónimo de Marianne Walter, es decir, la chica que le da al dedo en la bañera. Nichols acabaría desarrollando una fructífera carrera como actriz en la industria del porno. Tendré que buscar algo de ella.
El director venía de la tele y ahí regresó después, dirigiendo capítulos para series tan populares como "Spiderman", "Dallas", "Hawai 5-0", "Los ángeles de Charlie", "El equipo A" y tantas otras. Menudo fiera.
Dicen que está basada en hechos reales... pero yo no haría mucho caso.

sábado, 4 de julio de 2020

PESADILLA INTERMINABLE

Hablar de "Pesadilla Interminable" significa hacerlo de "Noche en el tren del terror", indiscutible clásico del "trash" que por estos lares hemos tratado a fondo en formato escrito y audiovisual. Si no la conocen, decirles que se trata de una película de capítulos con la curiosidad de que, la mitad de ellos, son largometrajes con vida comercial propia que el productor redujo a trizas y manipuló hasta convertirlos en cortometrajes estética y narrativamente afines al pitote. Lo que viene a continuación es la reseña de la versión larga de uno de esos capítulos, se titula "Pesadilla Interminable" e internacionalmente se la conoce como "The Nightmare Never Ends" o "Cataclysm".
Cuenta la historia de un abuelo judío que reconoce, tele mediante, al nazi que le atormentó durante su estancia como prisionero en un campo de concentración. Pero hay un problema, el tipo en cuestión no ha envejecido nada. Se lo explica a un detective amigo y vecino que decide investigar cuando el judío la palma, descubriendo que el ex-nazi es en realidad el mismísimo demonio. Paralelamente a esta historia, nos narran la de un escritor que se ha hecho famoso porque en su nuevo libro habla de la demostrada no-existencia del Todopoderoso. Resulta que su mujer tiene pesadillas (interminables) con el ex-nazi/demonio, quien se ha encaprichado de su esposo y le va a proponer que se una a sus filas de adoradores.
Pues bien, había visto "Pesadilla Interminable" en su versión resumida para "Noche en el tren del terror" y, claro, gracias a los patéticos monstruos de stop-motion y demás trucajes cutres que aparecen en esta, estaba convencido de que, en versión íntegra, debería ser una fiesta de risa y descojoncio. ¡Sacro error!. La cruda realidad es que se trata de un thriller sobrenatural algo tosco y pobre, sí, pero bastante sobrio y no excesivamente peñazo. Lo más sorprendente es descubrir que los monstruos horribilis y los demonios de careta carnavalesca son añadidos que le encasquetaron para la versión acortada de la antología, pero que en la original no están por ningún lado. Únicamente en el desenlace ambas versiones coinciden en cuanto a truculencia y tal, pero es evidente que el artífice de "Noche en el tren del terror" buscaba contentar a la audiencia juvenil con los efectos especiales y las guarrerías que tanto escasean en "Pesadilla Interminable". Fascinante y regocijante. A cambio, tenemos alguna idea descabellada y que a día de hoy aún no comprendo, como la inexplicable aparición de una tribu de indios mohawk en el salón de casa del demonio (???).
Los actores son los mismos que "Noche en el tren del terror", claro, el alcoholizado Cameron Mitchell y un Richard Moll luciendo peluca... o un pelo que lo parece. La obra la firman tres energúmenos: Phillip Marshak, Tom McGowan y Gregg C. Tallas. El guión sigue siendo cosa de Philip Yordan, que aún sin estar a la altura de sus títulos clásicos y logros, es evidente que no alcanza las cotas de patetismo extremo bien visible en la versión acortada de esta curiosa peliculita.

miércoles, 4 de febrero de 2009

PRESA MORTAL

A mediados de los 80, David Winters, David A. Prior y Peter Yuval ponen en marcha una productora y distribuidora especializada en subproductos de acción, "Action International Pictures", también conocida como AIP... y sí, el que de esta guisa se lea igual que la famosa AIP especializada en clásicos de segunda del horror y la ciencia ficción (es decir, "American International Pictures") no se si es cosa de la casualidad, el homenaje o el morro (luego estaría "American-Independent Pictures", pero esa es ya otra historia).
El caso era sacarle jugo a la entonces imperante moda iniciada por "Rambo", ya sabéis, tíos cachas de gatillo fácil contra ejércitos de malosos, hostias a tutiplen, explosiones, venganzas, etc. Sin duda, el más prolífico del grupo fue David A. Prior, quien llegó a rodar hasta cuatro títulos al año, casi siempre de acción cazurra. Y es que, claro, que su hermano Ted fuese un cachas con aspiraciones actoriles, se lo ponía a huevo, ¿por qué no aprovecharse de la situación?, ¡pos venga!.
"Presa Mortal", o "Deadly Prey", es una de tantas. No tiene nada especial... salvo que a mi, de chaval, me gustó más de lo habitual, seguramente porque guardaba algunos escuetos parecidos con el "Commando" de Schwarzenegger, una de mis absolutas favoritas.
La trama está bastante sobada. Un grupo de mercenarios se entrenan secuestrando a ciudadanos normales y dándoles caza por el bosque. Un mal día se encariñan del bueno de Ted, que en realidad es un veterano del Vietnam experto en su tema. Y claro, se da la vuelta a la tortilla y los cazadores pasan a ser cazados. La cosa se complica... aparece el cuñado... luego secuestran a su mujer... entonces Teddy se mosquea, se prepara para la lucha en plan "Equipo A", se pinta de camuflaje... y en fin, todo al son de una música de sintetizador suuuuper macarra y que exagera los momentos de júbilo para los fans de este tipo de productos.
Muchas yoyas, un poquito de gore, poses de chuloputa, actores un poco conocidillos ya en absoluta decadencia (Cameron Mitchell y Troy Donahue) y unos cuantos momentos para la risa, además de un sentido de la estética totalmente telefílmico.
¿Que las hay peores?, ¡no lo duden! (probablemente su tardía secuela, "Deadliest Prey", ya parida con consciencia sobre la condición "cult" de la reseñada) pero para ver con colegas y reírse, cuela... aunque todavía me pregunto por qué coño me la copié en su momento...

sábado, 7 de febrero de 2015

MUERTE EN LA ESTACIÓN ZETA

"Muerte en la estación Zeta", "The Killings at Outpost Zeta" en versión original, es una cosa rara. Parida el año 1980, en pleno periodo post-"Star Wars" de nueva y refrescante ficción galáctica, y con la seminal "Alien, el 8º pasajero" muy reciente, lo que aquí tenemos es un producto más deudor casi de la ci-fi de los años 50 o 60 en cuestiones narrativas, y de la de los -primeros- 70 en cuestiones estéticas, que de lo que entonces eran las tendencias imperantes... que algo hay, pero poquísimo. Dicen por ahí las malas lenguas que el origen de "Muerte en la estación Zeta" es televisivo, aunque ¿a quién cojones le importa?.
Estamos en el futuro, año 2100 día más, día menos. El hombre rula por el espacio colonizando nuevos mundos, aunque hay uno que se le resiste. Cada vez que envían una expedición pallá, esta desaparece sin dejar rastro. Hartos del movidón, los mandamases agrupan a un puñado de súper-expertos en sus respectivas materias y los mandan. No hace falta decir que lo que estos se encontrarán son muchos cadáveres de aquellos que les precedieron y, of course, una belicosa forma de vida alienígena con aspecto de pedrusco asesino que se pirra por chuparles la sangre. Batallarán, morirán y al final quedarán los dos más guapos, inevitablemente liados, que destruirán al monstro en un poco lustroso desenlace.
Lo que más sorprende de "Muerte en la estación Zeta" no es ni su evidente y abismal falta de medios, ni sus cantosos cromas galácticos, ni sus maquetones, ni su monstruo visto y no visto, ni tan siquiera el horrible look setentero de los protas y sus horteras uniformes (sin mencionar esas escopetas que parecen pirulos chupables), lo más doloroso es pensar que, aún ahora, 30 y pico años después, se siguen produciendo películas con el mismo argumento, fieles a la fórmula hasta en sus comas y puntos y seguidos. ¡¿Ande vamos a ir a parar?!.
En fin, no cuesta mucho imaginar que la peli arrastra fama de "mala pero divertida" y, sí, todos sabemos que la ciencia ficción galáctica hecha en plan miserable siempre da pie al cachondeo, pero en este caso queda reducido a lo mínimo. En seguida deja de ser graciosa. De hecho, y hasta que los exploradores se asientan en la mentada estación Zeta (muy adecuada la elección de la letra, por otro lado), la peli tiene su cosica y resulta medianamente entretenida. Incluso sus efectos, con todo lo cutres que son, tampoco duelen a la vista. La ambientación del planeta marciano da el pego.
Desafortunadamente, es instalarse y comenzar la cuesta abajo. Todo se vuelve agónicamente previsible, aburrido y modorroso, sobre todo las eternas secuencias de exposición, en las que una churri rubia no hace otra cosa que leer informes y más informes donde nos explican todo aquello que la falta de presupuesto no nos permite ver. Pronto comenzamos a perder interés y nos conectamos a la red para deglutir vídeos porno o de gatitos. A ratos paramos y regresamos a la peli, pero pronto bajamos la vista y nos centramos de nuevo en lo otro ya que, cuanto menos, es un poco más distraído.
Los directores de esta cosucha, Robert Emenegger y Allan Sandler, son un par de tipos raros que, siempre juntos y revueltos, han confeccionado algunos títulos de lo más curioso (con aparente fijación en la ciencia ficción). De todos ellos quizás el más llamativo sea un "mondo" -de línea blanda- titulado "Death: The Ultimate Mystery" narrado por Cameron Mitchell (imagino que medianamente ebrio). Ambos dejaron de hacer cine el año 81, salvo en el caso de Sandler, que volvió en el 2000 como productor con "The Sunshine Deli and Grocery", una comedia dirigida por ¿su hijo? Sean Sandler, que no Adam.
Los actores son en su mayoría telefílmicos, salvo Jackson Bostwick, al que también hemos visto en pelis como "Tron", el infra-slasher "The prey", "Mi proyecto científico", "Cavernas fantasmas" o "C.O.P.S. - Fuerza futura 2", ¡¡pedazo de carrera!!. Otro, James A. Watson Jr., estuvo en "Aterriza como puedas 2".
Un rollazo... curioso sí, pero rollazo al fin y al cabo.

miércoles, 12 de octubre de 2011

LA MASACRE DE TOOLBOX

Un tipo realmente listo se preguntaba hace tiempo por que Hollywood estaba emperrado en producir remakes de películas de los 70, ya de por si consideradas buenas, en lugar de hacerlo con films de baja estofa y, de este modo, mejorarlos. Pues bien, "La masacre de Toolbox" vendría a ser un ejemplo... aunque apuesto a que saldrá el típico mamón por ahí arremetiendo contra esta nueva versión y defendiendo la antigua por mala que sea, y creedme, "El asesino de la caja de herramientas", ultra-ponzoña dirigida en 1978 por Dennis Donnelly, y con el inmortal Cameron Mitchell como estrella principal (hum...), es una gran caca aburrida. Fue editada en España en video en su momento, y yo, engañado por críticas en las que salía muy bien parada y era calificada de "obra de culto", la alquilé, llevándome la ya habitual decepción.
Pasados unos años, el mismo productor, Tony Didio, decide rehacer el film de marras (que, por cierto, en su época dio mucha pasta) y para ello contrata a Tobe Hooper en las tareas de director, si, ese que en los 70 firmó la ultra-mega-reconocida "Matanza de Texas" y que, tras escuetos destellos de inspiración del calibre de "Poltergeist" o "La casa de los horrores" (para muchos su segunda mejor película), con el paso de los años fue desvaneciéndose entre productos segundones con gracia (todo lo que dirigió para la Cannon o la famosa serie de "Salem´s Lot") o ya directamente pestiñazos considerables (esa "Combustión Espontánea" de terrible recuerdo o ese HORRENDO y patético "Mortuary" que siguió a la peli comentada). Quizás, tras años y años de amargura, Mr.Hooper ha decidido de una vez por todas aceptar su papel de "viejo dinosaurio del cine de terror" y pasarlo bien con ello.
A lo mejor por eso mismo "La masacre de Toolbox" no es tan mala como parece... a ver, tampoco es un destello de genialidad, pero se trata de una peliculilla agradable y entretenida en la que Hooper retoma las formas del cine de los 70 (según los críticos) y añade unas gotas de "sobrenaturalismo", asuentes en la versión original, para contarnos la historia de un edificio en el que se suceden crímenes espantosos a base de herramientas de bricolaje. Aunque le cuesta arrancar y durante un buen rato el film echa mano de resoluciones muy rutinarias, es a partir del momento en que la heroína decide investigar a fondo en las entrañas de la vivienda que la cosa gana en interés... y no baja el listón hasta su tontísimo, pero entrañable, desenlace.
De por medio, un malo que se parece a Darkman, algun leve susto efectivo, algo de rollo inquietante (poco, poco) y, eso si, truculencia de la de antes, nada excesivo o que se salga de madre, pero suficiente para saciar nuestra sed de violencia y desmelene.

lunes, 5 de septiembre de 2011

MASACRE EN MEMORIAL VALLEY

Robert C. Hughes había dirigido el mediocre "survival" video-clubero "La sangre del cazador" y, pasados dos años, se puso a los mandos de esta cosilla que algunos califican de "slasher". Yo no lo veo tan claro, para mi se trata de otro "survival" en la carrera del Sr.Hughes, quien hizo dos pelis más y desapareció. Desde entonces, nadie le ha llorado.
Los campistas de un parque silvestre son atacados y asesinados por un especie de troglodita demenciado que, encima, guarda alguna clase de parentesco con uno de los responsables del emplazamiento.
¿Cual es el mayor problema de "Masacre en Memorial Valley"?, pues su año de producción, 1988. Estaban a punto de llegar los temibles 90, y el cine de terror entraba en crisis, la misma que lo mantendría casi una década entera en estado de "sosería congénita". Esto se agravaba si la peli en cuestión tenía campistas y asesinos con hacha en su trama. Habíamos dejado atrás la crudeza y la mala leche, para adentrarnos en terrenos casi telefílmicos. Algo de lo que hace mucha gala la peli de Robert C. Hughes. Muy light, muy sosa, muy tonta, con un look demasiado nítido (características estas también presentes en "La sangre del cazador"), humor inoportuno y sin gracia alguna, música irritante y plagada de personajes desagradables y estúpidos (luego pretenden que sintamos empatía con ellos cuando arranca la "masacre"... lo llevan claro), incluído aquí un asesino totalmente anticarismático. Los últimos 20 minutos los vi tirando del socorrido "fast forward".
Por ahí pululan Cameron Mitchell y William Smith, más perdidos que un hijoputa el día del padre.

martes, 26 de junio de 2012

LLEGAN SIN AVISAR

En el documental oficial sobre la creación y rodaje de "Depredador" aparece Shane Black, actor secundario en el film, y actual director del tercer "Iron Man", preguntándose entre el asombro y la ofuscación cómo era posible que, hasta "Depredador", a nadie se le hubiera ocurrido antes el concepto del alienígena que viene a la tierra a cazarnos como si fuéramos animales. Evidentemente, si por un lado no pongo en duda el talento del Sr.Black para lo suyo, sí me atrevo a cuestionar sus conocimientos cinematográficos. "Depredador" NO era la primera peli sobre un extraterrestre cazador, hubo una siete años antes, concretamente esta "Llegan sin avisar" cuya caratula video-clubera seguramente quitó el sueño y fascinó a un montón de chavales en la época (yo incluido). Por lo demás, el parecido entre este film y "Depredador" termina ahí. Evidentemente la de John McTiernan, sin procesarle tampoco una especial estima, me parece mil veces mejor. Pero al césar lo que es del césar, Lyn Freeman, Daniel Grodnik, Ben Nett y Steve Mathis (guionistas todos ellos de "LLegan sin avisar") tuvieron la idea antes y merecen lucir ese mérito con orgullo (que alguien les precediera es algo que desconozco por completo).
Una vez dicho esto, no hay mucho más que contar. Se supone que la gracia de "Llegan sin avisar" está en que se trata de ciencia ficción estilo años 50 adaptada a los nuevos tiempos (con más sangre y asquerosidades, que las hay, pocas, pero las hay) y también en pensar que los bichejos redondos, voladores y dentados que aparecen en la caratula, y en el 80% del film, son los marcianos malos de nuestra historia, para luego llevarse la sorpresa al descubrir que no, que en realidad se trata del armamento de un alienígena mayor (lástima que el mismo cartel lo estropee). Contra este se enfrentarán una galería de personajes de lo más dispar, que incluye a los inevitables adolescentes excursionistas, un ex-militar loco que ve marcianos por todas partes y el anti-héroe de rigor listo para el sacrificio.
Uno de los aspectos más entrañables de "Llegan sin avisar" es su reparto, agárrense: tenemos a Jack Palance, Martin Landau, Cameron Mitchell (en un escueto papel), Neville Brand, Ralph Meeker o Larry Storch, todos ellos actores más que veteranos que en 1980 ya acarreaban largos y lustrosos curriculums. Les acompañan nada menos que David Caruso, el pelirrojo de "CSI: Miami", bastante más jovencito y Kevin Peter Hall interpretando al extraterrestre. Bien, este es un dato muy interesante ya que Hall fue también el tio bajo el disfraz en... ¡"Depredador"!, ¿demasiada casualidad?.
En cuestiones técnicas nos encontramos con Greg Cannom a los maquillajes (y el muchacho se luce, ya que en ese apartado la cosa anda bien servida), nada menos que Dean Cundey como director de fotografía (mano derecha habitual de Steven Spielberg, Robert Zemeckis y John Carpenter, ¡toma ya!) y, claro, el responsable del invento, el limitadico Greydon Clark, a quien también debemos films como "Wacko", "Joysticks", "Uninvited", "Skinheads", "Lambada, el baile prohibido" o algunos episodios de la serie "Mike Hammer". Menudo jefe.
Pero dejando de lado la idea del marciano cazador, por lo demás "Llegan sin avisar" es bastante plomiza. Algo coñazo. Sí, mola su look, los actores, algún momento inspirado (incluyo aquí la inesperada muerte de un personaje de aquellos que mas bien suelen terminar salvando la papeleta)... en fin, lo propio de la época, pero todo queda lastrado por un abuso de "nada", de mucho "bla, bla", de paseos nocturnos y, en fin, de una carencia casi total de ritmo, algo solucionada hacia el final, pero demasiado tarde como para dejarnos verdadero buen sabor de boca.

lunes, 31 de mayo de 2010

EL MISTERIO DE LA PIRÁMIDE

Hubo un tiempo, hace ya años, en el que era fan de Fred Olen Ray, uno de los más característicos cineastas de "serie B/Z" de los ochenta. Y hubo un tiempo, hace ya años, en el que era totalmente capaz de sacarle tropecientos aspectos positivos a una peli como "El misterio de la pirámide" (también conocida como "El tesoro de la tumba egipcia" o "The Tomb" en su versión original). Ya saben, el amor es ciego. Hoy, desfredolenrayado y curado, puedo decir que me he quitado la venda de los ojos y ya no me dejo engañar (o un poco menos). ¡"El misterio de la pirámide" es una castaña de mucho cuidao!, peeeeero, es una castaña dirigida por Fred Olen Ray tres décadas atrás, por lo que, aunque los motivos sean extra-cinematográficos, se le puede perdonar todo... comenzando por el aburrimiento y terminando en.... hummm, ¡el aburrimiento!.
Un ladrón de tumbas, de rulo por Egipto, libera a una diosa malcarada que le seguirá hasta los USA con el fin de hacerle pagar por su osadía y recuperar ciertas reliquias. Y bla, bla, bla. El guión lo firma Kenneth J. Hall, todo un astro de las letras en esa época dorada del cine parido directamente pal vídeo-club a quien debemos, en tareas de director (o uno de los varios que participó), aquel entrañable engendro conocido como... ¡pues eso!, "Engendro Satánico" (¡"Evil Spawn", polla!).
Según mis largos años de estudios, tengo entendido que "The Tomb" fue la primera peli "realmente profesional / estándar" de Olen Ray, quien rodó una especie de promo en los decorados de un anuncio de tejanos que recreaba un poco la moda de entonces, "Indiana Jones". Mostró dicho atentado a una productora / distribuidora de segunda y le dieron luz verde para facturar un largo. Es cierto que la peli intenta colarnos un poco el rollo aventurero que tanto molaba a todo el mundo entonces (de hecho, en España también pretendían hacérnosla pasar por un seudo-"Rambo", como bien se ve en la caratula), pero en realidad se trata de un film de terror ( o un "thriller sobrenatural") más deudor de "La Momia" que de látigos y sombreros de ala. Eso sí, todo ello haciendo gala (que no ala) de la mitológica incapacidad de Fred Olen Ray para dotar de ritmo a sus productos. En "El misterio de la pirámide" todo es bla, bla, bla y más bla, cámara estática y actores pasando por delante sin hacer gran cosa. Escuetos momentos de "horror", aún más escuetos momentos de sangre... algunos momentos de tetilla (la hermosa Michelle Bauer hace de mala, luciendo palmito. Justamente, una escena de este film fue extirpada -por motivos moralistas- y reutilizada posteriormente por el cineasta para su superior "Beverly Hills Vamp") y la sosería, y el aburrimiento (of course), habitual en esta clase de cine. Vamos, que ayer la aguanté entera haciendo un esfuerzo sobrehumano.
Al final, lo mejor son los momentos de humor (Ray nunca se tomaba muy en serio a sí mismo, y se agradece), las cagadillas (ver foto, se supone que ese señor que sujeta el sarcófago -quien, diría, es el mismo director- no debería estar ahí, claro que todo pinta a incompatibilidad de formatos), los títulos de crédito geniales (os los dejo al final del texto, formato vídeo. Este tipo de cosas eran las que, en mi época de fan, consideraba muy "estilo Fred Olen Ray", motivo por el que le admiraba... ejem) y el colorido reparto. Por un lado, las viejas glorias (Cameron Mitchell, John Carradine), por otro, los habituales del universo Alfredo (la Bauer, Susan Stokey, Dawn Wildsmith, Richard Alan Hench) y en último lugar, las "frikadas" (micro-rol para la todopoderosa Sybil Danning y otro para la ex-musa de Russ Meyer, Kitten Natividad, mostrando generosamente sus ultra-tetas).
Pero creedme, es más divertido reseñarla, que verla. Ahí va el vídeo....





Y ahí, la caratula completa del VHS...

lunes, 17 de octubre de 2022

COPPER MOUNTAIN

Telefilm canadiense del año 1983 que por derecho propio se merece una entrada en este blog, por ser una cosa más rara que un perro verde y más malo que pegarle a un padre.
La gracia del asunto consiste en que este telefilm se rodó con fines comerciales para ser emitido en su momento en la televisión canadiense y, décadas después, ser lanzado en DVD como si se tratara de una película nueva de Jim Carrey, como ya pasaba con “Rubberface”, por aprovechar la rematada celebridad con la que contaba el actor en la era del disco versátil digital. Sin embargo, cuando rodó esto, era semi-desconocido.
Le secunda en el reparto Alan Thicke, quien pronto conocería asimismo la fama gracias a interpretar al padre de Kirk Cameron en la serie “Los problemas crecen”.
La película tan solo dura una hora, no tiene un argumento reconocible y, viéndola, tuve la sensación de estar contemplando una especie de recuperación de latas perdidas de algo inconcluso que había visto la luz por que en ese metraje aparecía Jim Carrey, pero no, resulta que es que el corte final de esto es así de malo.
“Copper Mountain” sirve para mostrar al espectador las bondades del resort vacacional de Club Med, que cuenta con su estación de esquí que, como el título indica, se encuentra situado en el pueblo de Copper Mountain en Colorado. Este pueblo sigue siendo destino de vacaciones actualmente en la vida real y, prácticamente, se siguen realizando el mismo tipo de actividades que se nos muestran en la película.
Dos jóvenes acuden a Club Med a pasar sus vacaciones y a disfrutar de las distintas opciones de ocio del lugar, por lo que mientras uno decide dedicarse en cuerpo y alma al esquí, el otro utilizará su gracejo natural para seducir a las chicas.
Como una de las principales atracciones del lugar son las actuaciones en directo, veremos tocando a una serie de grupos folk (¿o es country?), ocupando más de tres tercios del metraje total, dejando tan solo uno para los avatares lúdico-eróticos de Carrey y Thicke. Al espectador no le importa una mierda ni una cosa ni la otra.
Al mismo tiempo y, supongo que como comediante que empieza, hay momentos para el lucimiento de Jim Carrey, concretamente una imitación que hace de Sammy Davis Jr. bastante buena, pero en absoluto su buen hacer salva de la quema una película que, aun durando tan solo una hora, a los 10 minutos de visionado se convierte en una tortura cruel e implacable. En serio, es muy mala.
En una ocasión, ya siendo una celebridad, le preguntaron a Alan Thicke por la película, y él respondió que era tan mala que ni siquiera Jim Carrey estaba gracioso.
Sin embargo como objeto raro, misterioso y desperado, “Copper Mountain” no tiene precio, ya que se trata de una de esas películas que junto a “Greetings” con Robert De Niro, "No hay lugar para esconderse" con Stallone  o “Las burbujas mágicas” con George Clooney, fueron explotadas hasta la saciedad una vez sus protagonistas se convirtieron en estrellas, y eso siempre mola, es curioso o llama la atención de los responsables de este maravilloso blog.
Lógicamente, “Copper Mountain” tiene varias caratulas según sus ediciones de DVD, una más honesta con un Carrey jovencito en primer plano, otra que intenta parecer, no se, “Mentiroso compulsivo” y esta con la que yo ilustro la entrada de hoy, que me ha parecido especialmente espantosa.
Dirige este spot publicitario largo, un canadiense llamado David Mitchell que ha producido posteriormente mogollón de películas de tercera categoría y dirigido sucedáneos de esta con “Loca academia de esquí 2”, “Sky Hard” o vehículos para el lucimiento de Lorenzo Lamas como “La máscara de la muerte”. Casi nada, señoras.

viernes, 25 de noviembre de 2016

JÓVENES ALOCADOS

Secuela no oficializada de la archipopular “Aquél Excitante Curso”.
El éxito de aquella “Sex Comedy” propició que Universal pusiera en marcha otra nueva producción de las mismas características, así que contratando los servicios del guionista de la anterior, y futuro director de éxito, Cameron Crowe, que inspirándose en los sucesos observados como periodista infiltrado en el instituto, dio forma al guion de “Aquel Excitante Curso”, se sacan de la manga este plagio consentido –por llamarlo de alguna forma- en el que se repite la estructura de aquella, y los personajes arquetipo.
Todo está narrado igual, en lugares parecidos y con la idea de construir una película muy parecida a aquella, hasta tan punto que si en “Aquél Excitante Curso” teníamos a un joven Sean Penn teñido de rubio pollito, en esta tenemos, como principal protagonista y en un rol casi exacto a ¡¡Chris Penn teñido de rubio pollito!! Solo que esta “Jóvenes Alocados” no tiene ni la garra, ni la gracia ni el atrevimiento de su antecesora, si bien es cierto que con el afán de hacer esta secuela más grosera y más acorde  con el tipo de comedia “Screwball” que ya imperaba por aquél entonces, introducen en la trama escenas de sexo un tanto menos sofisticadas –mucho más vulgares; aquí no tenemos a Phoebe Cates quitándose la parte de arriba del bikini sensualmente, como si teníamos en la primera-, en un club de streaptease dónde nuestros protagonistas acabarán como el rosario de la aurora.
Así, tenemos las historias de varios jóvenes que se entrecruzan, sin que estas se desarrollen de manera muy hilvanada. Tenemos a un joven que tras graduarse decide abandonar el hogar paterno e independizarse, por otro lado tenemos a  su hermano pequeño, que entre ligoteo y ligoteo, parece obsesionado con la guerra de Vietnam (¿), lo que le lleva a compartir su tiempo con un veterano de dicha guerra. Asimismo tenemos los desmanes y amoríos de un descerebrado wrestler de instituto,  y unos almacenes de moda dónde trabaja la novia de este, que a su vez es poco menos que acosada por su jefe. Finalmente, tenemos a la dependienta de una tienda de Donuts que se acuesta con un policia local que le es infiel a su mujer con ella.
Poco más al respecto. La película se desarrolla lenta, tediosa, sórdida por momentos gracias a la fotografía, que para nada evoca a la alegría juvenil que era característica en “Aquel Excitante Curso” y en general, una “Sex Comedy” de lo más floja. De hecho, no se volvieron a hacer remedos, secuelas y/o “Exploitations” de “Aquél Excitante Curso”.
Por otro lado, el reparto junta a un montón de actores que a posteriori tendrían gran peso en  el Hollywood de aquellos años, así, desfilan por la ventana un delgadísimo Chris Penn (acreditado para la ocasión como Christopher Penn), un Ilan Mitchell Smith pre “La Mujer Explosiva”,  Eric Stolz poco antes de ser despedido de “Regreso al Futuro”, un Rick Moranis a punto de participar en el reparto de “Cazafantasmas”, Lea Thompson a la que poco después veríamos en “Regreso al futuro” y “Howard, Un nuevo héroe”o Randy Quaid, algo más mayor que el resto de sus compañeros, pero joven y saludable, lejos, muy lejos del fanático loco en que se ha convertido hoy. Por otro lado, la película está plagada de cameos por parte de estrellas del Rock y el Punk de aquellos años como puedan ser Nancy Wilson del grupo “Heart”,  Ronnie Wood de “The Rolling Stones” o LeeVing de “Fear”, así como aparece un momento en la película Leo Penn, padre de Chris y Sean.
Para desgracia de nuestros ojos, decir que Lea Thompson tenía escenas de desnudo en la película, que fueron eliminadas del corte final, por considerarlas la producción “demasiado Sexys” -¡idiotas! ¿No es esto una “Sex Comedy? ¡Pues eso!-.
El director de la película es Art Linson, quien después de esta, no volvió a dirigir película alguna, si bien cuatro años antes de esta, en 1980, ya había dirigido una ignota película protagonizada por Bill Murray y Peter Boyle titulada “Where the Buffalo Roam?”.