Mostrando las entradas para la consulta josema y millán ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta josema y millán ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de marzo de 2023

LA CORTE DE FARAÓN

De 1910 data la opereta, zarzuela, o musical —llámenlo como quieran— “La corte de Faraón”, escrita por Miguel de Palacios y Guillermo Perrín y con música de Vicente Lleó.
Se trata de una obra absolutamente inofensiva ambientada en Egipto y cuyos numeritos musicales recuerdan más a una revista de vodevil, que a una epopeya bíblica, y la característica principal de “La corte de Faraón” consiste en unos numeritos musicales picantones en cuyas letras abundan los dobles sentidos y las insinuaciones sexy por parte de las vicetiples que los interpretaban. La cosa, hablando en plata, va de un pastor virgen, un meapilas llamado El casto José, al que se quieren tirar todas las mujeres que se cruzan en su camino. Una chorradita que servía para entretener al público aunque, dicen, verdaderamente contenía mensajes velados de alto contenido político.
Años después de su estreno, la censura decidió prohibir directamente la obra, porque, según ellos, era un canto a la concupiscencia que se mofaba del caudillo, del orden establecido e incluso de Dios. En consecuencia, la obra no se volvería a representar durante años.
“La corte de Faraón” cobró su fama de manera incluso internacional, motivo por el que se adaptó al cine en México donde no vieron ningún comportamiento ácrata en la misma, en un film del año 1944 dirigido por Julio Bracho y para el lucimiento de primeras figuras mexicanas de la época.
Y por fin llegamos a la película española de gran éxito en el momento de su estreno, 1985, que en lugar de adaptar directamente la obra, recrea una situación en la posguerra  en la que un grupo de teatro representa “La corte de Faraón” sin haber pasado previamente la censura. Un censor del clero que se encuentra en el teatro, denunciará la situación, y la policía se llevará a toda la compañía detenida. En comisaría, el comisario les irá interrogando con el fin de averiguar si la obra que han interpretado es o no es antifranquista.
Se trata de un intento por parte de José Luis García Sánchez de emular, como viene siendo habitual en la mayoría de sus películas, el cine de Luis García Berlanga, compartiendo pluma con Rafael Azcona y rodeándose de la creme de la creme del cine español en lo que a actores se refiere.
Pese al enorme éxito de su momento y ese reparto absolutamente maravilloso — a saber: Fernando Fernán Gómez, Agustín González, José Luis López Vázquez, Antonio Banderas, Luis Ciges, Quique Camoiras, Juan Diego, María Luisa Ponte y Antonio Gamero (además de la repelente de Ana Belén)— no es una película que haya resistido bien el paso de los años y la cosa se torna rancia, desfasada y salvo algún momento francamente divertido (como la escena del “descapullamiento”), con tanto numerito musical de corte popular y un montaje tosco que tira de flashback al corte — por lo que a veces cuesta un poco detectar si es un flashback o si es que está avanzando la historia—, acaba resultando un poco pelma. Y es que, desengañémonos; la obra de “La corte de Faraón” de los años 10, opereta, tan atrevida y osada, tan política que la censura tuvo que prohibirla, como la zarzuela, la copla o la música ligera es un género muerto, de otra época. Y quizás en 1985 todavía quedaran generaciones del pasado que supieran apreciarlo o modernos del momento que lo reivindicaran por esnobismo, pero, a mí en la época, siendo niño (y ahora en mi mediana edad) me parece completamente insoportable. Entonces, una película que incluye en su metraje la obra completa original ocupando un 75% de la misma, se pueden imaginar ustedes lo desesperante que se me puede llegar a hacer. Se soporta, como ya he dicho, gracias a los momentos divertidos de entre medias, que son los menos.
Realmente lo que me ha instado a revisar una película que no me ha gustado nunca especialmente, es la lectura del libro “No se lo digas a nadie: Historias secretas de Martes y Trece” en el que cuentan que esta película aparece en sus vidas justo en el impás que sufrieron cuando convinieron que Fernando Conde abandonara la agrupación cómica para irse a hacer teatro. Como Josema y Millán se consideraban actores antes que cómicos, y como estaban en un momento de gran popularidad y decidiendo que hacer con Martes y 13 tras la marcha de Fernando, García Sánchez les ofreció un papel en la película. Pero hay algo que no cuaja, porque Josema tiene un papel de gran importancia, casi de protagonista, mientras que a Millán se le concede uno nimio, casi en calidad de extra —no me quiero imaginar el cuadro de envidia y la lucha de egos de esos dos durante la filmación—. Y, quizás por el nivel de los actores que tienen a su lado, sus presencias se antojan sosas, incluso molestas. Es una lástima, pero “La corte de Faraón” es la muestra de que ni Josema ni Millán son buenos actores si los sacas de sus roles de Martes y 13. Se supone que sus papeles en esta película servían para desmarcarse un poco de su imagen de humoristas, para ver sí podían ganarse la vida como actores si finalmente Martes y 13 desaparecía, pero ninguno de los dos puede abandonar los tics, muecas y gestos que les hicieron populares. Josema actúa como en un sketch cualquiera de sus especiales televisivos, mientras que a Millán, que sale poco, tienen que eliminarle en montaje el exceso de “millanadas” que, intuyo (y se nota además), a buen seguro hizo durante su interpretación, incapaz de olvidarse de que era Millán.
Por suerte para ellos, poco después del estreno de la película, se decidieron a continuar con Martes y 13 sin Fernando y, en el especial de fin de año no se les ocurrió otra cosa que inventar in situ el sketch de “La empanadilla de Móstoles”. El resto es historia. Y como fuera, lo cierto es que mientras que el dúo permaneció en activo, el cine español no les volvió a ofrecer una película (con excepción de las concebidas para su lucimiento como cómicos). Y con la disolución del grupo… casi tampoco. He dicho casi.

miércoles, 24 de agosto de 2011

ADIÓS TIBURÓN

En 1996, ya separados “Martes y 13”, Josema Yuste creía que en solitario se iba a comer el mundo, y para demostrarlo nada mejor que con una película donde lucirse, lejos de esa lacra que para él era el gran Millán Salcedo. Y con el ¿saber hacer? del director de "Maki Navaja, el último choriso", Carlos Suárez, rodó "Adiós Tiburón". Fue un fracaso absoluto y la carrera de Josema Yuste ya no volvió a ser la misma. Lástima que para Millán Salcedo tampoco, aunque este, al menos, mantuvo cierta dignidad dedicándose al teatro.
Es lógico que "Adiós Tiburón" fuera un fracaso; es una película torpe, lenta y cruda, elementos estos que el espectador medio de “Martes y 13” no sabría apreciar de ninguna manera. Además, que las cosas como son: “Martes y 13” era Millán. El otro solo un mero comparsa.
Un bróker, al que le van las cosas de maravilla, decide invertir todo en el laboratorio de un “mad doctor” que ha creado un fuerte fármaco capaz de curar la depresión, con la mala suerte de que palma sin dejar la formula secreta al descubierto, lo que lleva a su empresa a la quiebra. El bróker es despedido y despojado de sus posesiones, y en búsqueda de una solución, acaba en un hospital donde se sucederán toda suerte de situaciones surrealistas.
Bien, antes he dicho que al publico medio obviamente esta película le parecerá un coñazo. Y lo es, es aburrida, Josema fuerza un estilo de humor que no se le da bien, y para colmo de males, imita, impúdicamente, los chascarrillos que hicieran famosos a “Martes y 13” en su día, pero pertenecían a Millán.
Pero a mí, ME HA ENCANTADO, precisamente por todos esos elementos que le hacen ser una mierda, y por las cotas de surrealismo, algunos dirían (en el mejor de los casos) que deudoras de Jardiel Poncela, yo digo que fruto de la casualidad más absoluta, y que consiguen que una película que pretende tener un humor mas o menos inteligente, deje a un lado todo elemento gracioso y termine siendo un producto de lo mas sórdido. Todo ello gracias a la falta de medios. La ambientación por ejemplo. No hay nada más lúgubre que el despacho en el que despiden a Josema, con una mesa de madera y ni un puto cuadro. La iluminación, que yo diría es natural, le da a la película entera un aspecto raro. Está todo oscuro, como si siempre fuera de noche, máxime en las escenas del hospital, que es donde transcurre casi toda la película. Podrían pertenecer a cualquier slasher ochentero, solo que cambiando los acuchillamientos por carreras en silla de ruedas en los pasillos. Vamos, le falta el canto de un duro para producir mal rollo.
No me olvido de la horrorosa banda sonora a base de sintetizador barato, o el tema principal, una canción salsera horripilantemente interpretada por el propio Josema.
En el reparto, además de su egocéntrico protagonista (con cara constante de estar renovando el humor español) tenemos a José Sazatornil en un doble papel, Quique San Francisco, Benito Pocino, Ane Igartiburu (con la voz doblada), Remedios Cervantes (doblada también), el entrañable abuelito Lazaro Escarceller (el del Maki) y a un memorable Agustín González, haciendo de Agustín González, y comparsa de las sandeces sin gracia de Josema.
Una película más rara que un pie, solo recomendable para amantes del cine más extremo, que destila suciedad por cada uno de sus fotogramas, y hay que reivindicar, porque en el fondo, a pesar del olor a mierda, es, en cuanto a trama, formas, maneras, aromas, texturas e intenciones, única en el cine español
.

jueves, 31 de diciembre de 2009

EL ROBOBO DE LA JOJOYA

La reseña de hoy no es casualidad, y los más veteranos sabrán por qué. Dentro de unas horas se acaba el 2009... y tal día como hoy, hace ahora ya unos cuantos añitos, este era, para mi y para una buena parte de las Españas, un día muy especial, ¡¡¡el del programa de fin de año de "Martes y 13"!!!... que garantizaba total y absoluto descojoncio. Yo era muy fan de "Martes y 13", es decir, de su segunda encarnación y ahora, pasado todo este tiempo, puedo decir que realmente era fan de Millán Salcedo. El otro, Josema Yuste, siempre fue un actor más o menos limitado, Millán tenía la comicidad en la sangre y fue el que realmente revolucionó el sarao con sus chascarrillos y tics. En esa etapa el dúo cómico estaba en la cresta de la ola, y era inevitable que saltaran al cine -no cuentan aquí sus trabajos como trío o sus aportaciones ajenas al universo "Martes y 13"- de la mano de un "especialista" en esta clase de tácticas como era Álvaro Sáenz de Heredia (quien también firmaría los vehículos de Chiquito de la Calzada y era el autor de una nada habitual comedia de acción producida en la España de los 80, "Policía", con Emilio Aragón y Ana Obregón). Primero estuvo "Aquí huele a muerto (pues yo no he sido)", que fue un exitazo, y luego esta de la que les hablo hoy, "El robobo de la jojoya" (¡¡¡que gran título!!!). Por lo visto la cosa no funcionó tan bien pues no hubo una tercera. Yo vi ambas en el cine, en compañía de mi madre (los dos éramos grandes fans de "Martes y 13"), y curiosamente durante mucho tiempo vivía convencido de que la buena era "Aquí huele a muerto...", pero ahora tengo mis dudas.
Durante el intento de robo de una joya muy valiosa, dos ladrones de poca monta son testigos de un asesinato del que se les culpa injustamente. Van directos a la cárcel, pero planean escapar y demostrar su inocencia... además de volver a intentar robar la joya.
Es cierto que "Martes y 13" funcionan mucho mejor en el reducido espacio del sketch y que tenerlos durante 80 minutos haciendo gala de todo su catálogo de gestos y ruidos puede llegar a cansar un poquillo... pero solo eso, un poquillo, porque a decir verdad, me he reído mucho repasando esta peli y, mayormente, gracias a Millán, que está que se sale. A diferencia de lo que ocurría con "Aquí huele a muerto..." en "El robobo..." la pareja cómica hace más papeles aparte de los protagonistas, cosa que se agradece. El tono del humor, de los secundarios y sus roles casi de caricatura, del atrezo, etc... es muy deudor de los comics de Ibáñez, que es la típica -y única- referencia tebeística que podría tener alguien con la mentalidad de Sáenz de Heredia. Digamos que "El robobo..." es como el "Mortadelo y Filemón" de Javier Fesser, pero sin toda la parafernalia estética-modernilla... bueno, esta comparación es bastante injusta, porque antes me quedo sin dudarlo con la de "Martes y 13" (que me parece más honesta).
Se nota que hay muchas improvisaciones, algunas de ellas muy caóticas (hablan todos a la vez y casi no se entiende) y otras muy graciosas (ese sincero "¡Hala, ni puto caso!", que Millán suelta en el probador). Sin embargo, el tono general es bastante desmadrado... hay escenas que terminan aparentemente antes de lo que deberían, descuidos notables (en la segunda exposición en la que se muestra la joya, no vemos ninguna clase de seguridad!) e ideas de moral cuestionable (al final los protas se vengan de los malos, pero sin demostrar su inocencia ni pollas, ¡roban la joya y se van a vivir al Brasil!, hala, tan contentos). La verdad es que "El robobo de la jojoya" es una peli entretenidilla, se aguanta bien, pero gracias a "Martes y 13" o, mejor, a Millán Salcedo... con "Los Morancos" de prota, no la hubiese soportado.
Completan el reparto la siempre morbosa Anabel Alonso, Esther del Prado (¡¡¡que estaba como un queso!!!!... por cierto, ha sido portada precisamente del "Interviu" de este diciembre que termina... pero entre la edad y la silicona, ha perdido mucho), todo un mito del cine de género, Fernando Bilbao, otro que tampoco era manco en ese aspecto, Tito García, y una aparición especial -y muy chorra- del antes mentado Emilio Aragón.
Ea... ¡Feliz 2010 a todos!.

lunes, 14 de julio de 2008

LA LOCA HISTORIA DE LOS 3 MOSQUETEROS

Es muy posible que esta reseña le pegue más a mi compañero Víctor que a mi, por su fanatismo hacia el director de la misma, Mariano Ozores. Sin embargo, tras debatirlo durante horas con ayuda de café y tabaco, decidimos que me encargaría yo, por dos motivos, uno, variar, dos, que fui devoto fan de sus protagonistas, Martes y 13 (aunque más en su reencarnación como dúo, todo sea dicho).... y, joder, porque al fin y al cabo el cine de Ozores también me gusta y le respeto mucho como creador.
Corrían inicios de los 80. Mariano había pegado muuuy fuerte con su "Cristobal Colón, de oficio descubridor", y en España se pusieron de moda las parodias de época con aires a lo "spoof movie" (con, probablemente, Mel Brooks a la cabeza). Ahí están títulos como "Juana la loca... de vez en cuando" o "El Cid cabreador" para corroborarlo. Precisamente, el mismo año de producción de estas, 1983, Ozores firma "La loca historia de los tres mosqueteros" (un título menos cañí y más propio de Hollywood... o de los títulos que en España se le ponían a las comedias gamberras yankis. El original, finalmente cambiado por imperativos comerciales, era el vistoso "Los Tres Mosqueteros... y pico", lástima que no lo usaran), moviéndose de nuevo en el terreno de época, repleto de anacronismos (motos que, cual caballos, echan mierda por el tubo de escape), pero dejando de un lado la Historia propia para fijarse en la ajena, y de ficción, caso de la novela del Sr.Dumas.
El film no deja de ser un vehículo para su trío protagonista, que entonces vivía la primera de sus dos épocas doradas (un año antes protagonizaron "Martes y 13, ni te cases ni te embarques", bastante menos inspirada), dato este que sobresale básicamente gracias a que junto a Josema y Millán tenemos a Fernando Conde, el famoso tercer Martes y 13 que abandonaría el grupo para dedicarse a la interpretación "seria" (en cosas como "Monster Dog" y, según aportó Víctor, otras pelis de Mariano Ozores), justo antes de que este triunfara como dúo y pariera algunos de los gags más míticos de la comedia española (¡¡Paca Carmona!!). En "La loca historia de los tres mosqueteros" asoman ya algunos de los tics inmortales que harían célebres Martes y 13 en su segunda vida artística, sobre todo por parte de ese monstruo llamado Millán, pero poco, en esencia el trío se limita mas bien a repetir lo mejor que pueden el guión de Ozores (y Juan José Alonso Millán, quien participó en TODAS las parodias históricas citadas hasta ahora) y tirar de chistes político-sociales, de aquellos que solo hacían gracia en ESE momento, y que son sello inconfundible de su director.
A pesar de todo, "La loca historia de los tres mosqueteros" es un divertimento total, se ve en un pis pas (realmente su ritmo resulta endiablado), te ríes bastante (a lo que ayuda, como no, las geniales aportaciones de Antonio Ozores, siempre hilarante) y, eso, que pasas un buen rato, sin mayores complicaciones. Además, gasta un póster cojonudo.
Es evidente que en aquellos tiempos Ozores vivía, gracias al mega-exitazo de su Colón, un más que buen momento, ya que la peli hace gala de bastante opulencia... vamos, que al director le dieron mucha pasta. Y según informa mi amigo, y experto, Olid, no se arrepintieron, pues funcionó de perlas en la taquilla.

viernes, 11 de julio de 2014

SENTADOS AL BORDE DE LA MAÑANA CON LOS PIES COLGANDO

Película rara donde las haya, producto de una transición terrible, unión artística  incomprensible para mí, a todos efectos, pero por otro lado, filme que me resulta interesantísimo (al menos el hecho de que esto exista) por lo bizarro de la propuesta; Se trata de una película protagonizada por Miguel Bosé y “Martes ytrece”, que curiosamente, no se trata de un vehículo para el lucimiento del primero como cantante, ni de los segundos como humoristas, sino que se trata de una película en la que son actores, sin más.
Eso si, la película entera es una idea de Miguel Bosé y unos cuantos amigos progres.
Miguel es un joven que un buen día da una patada a una casa abandonada, y una vez dentro se trae a sus amigos artistas quienes la reformarán con el fin de convertir aquello en un centro cultural donde harán teatro para el barrio, servicio de bar, etcétera. El como se desenvuelven en el día a día, las disputas entre ellos, y, lógicamente, el como esquivan los envites del ayuntamiento que les quiere desalojar, conforman  el grueso del argumento. Obviamente, estamos ante una película sobre ocupas de la época, finales de los setenta. Es decir, hippies. Todavía no habían llegado a españa los movimientos punk y/o Sking Head.
Un argumento extraño en una película de desarrollo lento, en el que se imponen largos planos secuencia donde, claramente, los actores están improvisando. Diálogos interminables en los que se apuesta por un estilo de actuar “natural”, que es por el que abogan hoy en día todos esos actorcillos de tercera que pululan por ahí, y que no les sale ni la mitad de bien que a Miguel Bosé, Josema, Millán y Fernando. Míticos se me antojan esos monólogos de Miguel Bosé con tantas frases que se nota que son de su cosecha. El delirio absoluto.
Pero aparte del extraño argumento ¿Qué pintan ahí Martes y trece? Pues resulta, que si a día de hoy se trata del grupo cómico más popular que existe en España, es gracias a Miguel Bosé, que estando desde sus inicios en la cresta de la ola de la popularidad, un buen día vio al grupo cómico – que eran tres- actuando en alguna parte y decidió que, a esos tres tíos tan graciosos que había conocido, tenía que ponerlos en el mapa. Así que, si, Bosé es el descubridor de “Martes y Trece” e intuyo que, siendo esta película al fin de al cabo un caprichito de la estrella musical, a la hora de elegir a los actores, incluyó como compañeros de reparto a su nuevo descubrimiento, sus nuevos amigos: Millán Salcedo, Josema Yuste y Fernando Conde, que sin ser todavía “Martes y Trece” en la película ya realizan, en lo alto del escenario de la casa ocupa, alguna que otra actuación al estilo que les hiciera famosos. No obstante, no quedaba mucho para que el grupo cómico se hiciera  popular en televisión, lo que conllevó que tras el estreno de la película en cines, en cuyo cartel no salían acreditados como “Martes y Trece”, sino con sus nombres,  en posteriores ediciones del soundtrack o de la cinta en vídeo, ya si aparecieran en el cartel como formación. Huelga decir, que todavía no eran conscientes de la que se les avecinaba, y todo gracias al empeño de Miguel Bosé en llevarlos al estrellato.
“Sentados al borde de la mañana con los pies colgando”, supuso la primera aparación oficial del grupo, dentro de una pantalla.
A Josema Yuste, todavía le dio tiempo después de hacer otro papel en la ignota “Cocaína” antes de dedicarse al 100% al grupo cómico por el que hoy es famoso.
Junto a ellos, en el reparto, Quique San Francisco, LuisCiges o Fernando Colomo, improvisando todos como alma que lleva el diablo.
En cuanto a la película, salvo por estas curiosidades y por el hecho de que improvisan todos que da gusto, es bastante coñazo e insufrible. De hecho, en la época, aún contando con un valor en alza como era Miguel Bosé como perpetrador y protagonista, la película pasó bastante inadvertida metiendo en las salas poco mas de 120.000 espectadores, lo que para los tiempos que corren, quizás sería un taquillaza, pero en aquellos tiempos, rara era la película de corte popular que no sobrepasaba los 600.00 espectadores, cifra esta que solo alcanzan hoy en día películas tipo “The Amazing Spider-man 2”.
Tras este inciso, decir que la dirección recae en manos de Antonio José Betancor, director que tampoco es que se prodigara demasiado, pero que dejó para el recuerdo clásicos de nuestro cine tan reputados como “Valentina” o su continuación “1919 Crónica del alba”, películas ambas de las que guardo un grato recuerdo. Y no dirigió mucho más depués de eso.
En definitiva, “Sentados al borde de la mañana con los pies colgando”, no es más que un capricho burguesito de Miguel Bosé, que en su afán de resultar moderno y revolucionario, ideó esta película de mensaje utópico y comunista.
Por otro lado, decir que el desenlace de la película me llena de hiralidad y de nostalgia, ya que este está rodado en los Castillos de San José de Valderas en Alcorcón, que veo a diario durante mis paseos, y rodado durante una época en la que estaban abandonados, y en la que cualquiera podía pasar a su interior, prácticamente derruido, precisamente por no tener dueño. Lo que evoca directamente a mi infancia en la que, con amiguitos del barrio, explorábamos el interior de estos castillos. Pero la nostalgia no es suficiente para juzgar benévolamente esta morralla.
Malísima… pero ignota.

martes, 14 de enero de 2025

NI TE CASES NI TE EMBARQUES

Cuando se habla de la primera película para lucimiento de Martes y 13 en formato trío, “Ni te cases ni te embarques”, se tiende a decir que es malísima y no hace honor al talento del grupo. A mí de chaval me encantaba, años después me pareció floja y anoche me volvió a parecer genial. Esto va como va.
Desde luego es graciosa y está entretenida, si bien es cierto que es una de esas películas que vende a su trío protagonista, en principio alejado del cine y, una vez se tiene el cartel que los anuncia, el producto resultante es lo de menos. Por eso, en el montaje hay secuencias que no tienen continuidad o que, directamente, se pasan la narración por el forro de las pelotas, porque la historia en el fondo da lo mismo.
No obstante,  me resulta una película curiosa y, fríamente, sentencio aquí que se trata, sin duda alguna, de la mejor de cuantas hicieron Martes y 13, muy por encima de “La loca historia de los tres Mosqueteros” de mi amado Mariano Ozores y, por supuesto, sustancialmente por encima de esos dos despropósitos de Álvaro Sáenz de Heredia que son “Aquí huele a muerto (Pues yo no he sido)” o “El Robobo de la Jojoya”, que, siendo más actuales que la que nos ocupa, sobreviven peor al implacable paso del tiempo. De chaval más o menos me gustaban ambas, pero vistas hoy… las películas de Martes y 13 como dúo son lo peor de lo peor, carentes de gracia y con una sobredosis de chascarrillos propios de los humoristas que ya son de otro tiempo (ergo, no funcionan).
Sin embargo “Ni te cases ni te embarques” aguanta algo mejor por varios factores, a saber; su intencionalidad. Quizá las películas al servicio de humoristas son un producto que se explotó más en los 90, por lo que en “Ni te cases ni te embarques” todavía no existía del todo ese pensar de convertir secuencias directamente en sketches, así, en lugar de tener una película de Martes y 13, tenemos a Martes y 13 en una película. Se trata de uno de esos films concebidos por Bermúdez de Castro para forrarse que, sí, está protagonizado por Martes y 13, pero que funcionaría igual de bien protagonizado por Antonio Ozores, Juanito Navarro o Raúl Sender, por ejemplo. Es ese tipo de cine de comedia español de los 80, solo que con el aporte juvenil y gamberro de Josema, Millán y Fernando.
Por otro lado, el estilo de los humoristas aún no se había definido del todo en 1982 —estaban empezando en verdad—, no eran ese muestrario de tics y chascarrillos que volvía loca a toda España y, aquí, podemos decir que más que haciendo humor, que lo hacen, están asumiendo la faceta de actores que coleaba desde sus inicios. Martes y 13 venían de tener una formación actoral, pero, sin duda, el que más se luce en esta película como tal es Fernando Conde, que se come a los otros dos caricatos con patatas. Asimismo, tenemos a un todoterreno tras las cámaras como es el director Javier Aguirre, rentando su profesión con las películas de Parchís en ese momento, haciendo un break para una cosa un poco más pequeña destinada a los cómicos de moda, mientras que en su tiempo libre le da a lo que realmente le gusta, que es el cine experimental. Tiene un guion endeble que él no ha escrito, pero coloca la cámara donde toca y dirige a los actores de manera más bien correcta, sin que se le rasguen las vestiduras por ello y sin hacer ningún esfuerzo. Otra cosa es que en el montaje hicieran el desbarajuste maravilloso que es esta película a nivel argumental, cuyo resultado el espectador no tiene en cuenta porque, al fin y al cabo, y aun siendo más cine que otras muestras posteriores del subgénero, el público natural, que es España entera, disfruta de los parabienes de Martes y 13 en una película.
Otro punto a favor, y que también se estilaría en productos del mismo corte a posteriori, es que, aunque es una película al servicio de unos cómicos muy famosos, se aprovecha para introducir a otros menos populares. Así, si en los vehículos para lucimiento de Chiquito de la Calzada teníamos a Bigote Arrocet acompañando al malagueño, en esta tenemos a una estupenda Beatriz Carvajal absolutamente desmelenada, interpretando a una gallega como ya solía hacer en sus intervenciones televisivas de la época. Añádanle una suerte de reparto de actorazos de primer orden haciendo los roles secundarios, como puedan ser Agustín González, Amparo Soler Leal, Alejandro Enciso o Luis Barbero. También tenemos por ahí a un niño pequeño que molesta a nuestros protagonistas y no es otro que Juan Diego Botto.
O sea, que al final "Ni te cases ni te embarques" se prodiga como una película muy divertida y desenfadada con la que uno se echa unas risas.
Aludiendo a la picaresca española, la cosa va de tres jóvenes parados que, para subsistir, tienen que recurrir a pequeños timos que siempre les salen mal. Hasta que un buen día, tras una serie de circunstancias, deciden abrir una agencia matrimonial, la excusa perfecta para que se sucedan toda suerte de disparatadas situaciones. No hay más.
Tontorrona y facilona, la película contiene desde gags muy graciosos hasta otros bastante vergonzantes, pero siempre dentro de un campo de acción agradable y entretenido, que se torna genial cuando roza lo políticamente incorrecto —mezclar un mismo gag discapacidad y homosexualismo, como sucede en un determinado momento,  no es moco de pavo — y eso que del humor del grupo no hay más que pinceladitas.
Se estrenó en el mejor momento de Martes y 13 como trío (antes de convertirse en fenómeno social tras la marcha de Fernando Conde) y llevó a los cines a una marabunta de personas, casi 800.000, sin que la película llegara a trascender en el imaginario popular como sí lo hicieron las que vendrían ya en su época de esplendor. Asimismo, Millán, en sus memorias “En mis 13”, decía que no se había hecho buen cine para Martes y 13 y esta película era una muestra de lo poco que se confiaba en ellos para el medio, diciendo que no les dejaron meter mano ni en el guion, ni en la dirección, ni en la elaboración de gags… ahora les digo yo ¿no presumís de que erais actores? Pues ahí tenéis una película en la que interpretáis, hacéis humor, y la paleta de colores es tan amplia que os desenvolvéis con trabalenguas, slapstick , humor visual y textual, por obra y gracia del equipo del señor Bermúdez de Castro, que por aquella época ya viajaba en "Rolls Royce". Yo creo que es un trabajo del que sentirse orgulloso más que del que renegar visto lo visto.
A reivindicar y redescubrir como la estupenda obra de derribo que es.

viernes, 18 de junio de 2010

LA VENGANZA DE IRA VAMP

Viernes de estreno. En unas multisalas que programan la película, la más grande, entro al pase de las 18:00 h. tras el de las 16:00 suspendido por falta de espectadores. En el mío, una parejita de adolescentes -que ha abandonado la sala poco antes de la hora de proyección-, y yo, que he entrado con invitación. No corren buenos tiempos para el cine en general, y mucho menos para el de Álvaro Sáenz de Heredia.
Sin embargo, he salido de la sala con una satisfacción moderada. Sabía muy bien qué tipo de película iba a encontrarme y me la he encontrado, ligeramente mejor…
"Lord Winston" decide casarse con una conocida cantante de ópera después de tres años de la muerte de su esposa, "Lady Ira Vamp". Pero su mansión está llena de cuadros, estatuas y recuerdos de la tipeja que incomodan tremendamente a la nueva esposa del Lord. Esta será atacada por un licántropo que la transformará en bestia peluda. Como dice Chiquito en la película, toca “quitarle la dentadura al lobooorl”.
Hay que recordar que la película es la adaptación de una obra de teatro cómica interpretada por Josema Yuste y Florentino Fernández, en un intento medio fallido de resucitar el humor de “Martes y 13” pero sin Millán. Así que la cosa es parecida, pero no.
Siendo pues una obra de teatro adaptada, vemos secuencias eternas en las que Josema y Flo sueltan todo tipo de chascarrillos, algunos deudores de “Martes y 13” y otros más de Florentino, pero en definitiva con esa esencia.
Pero si te centras y escuchas con atención los montones de diálogos que componen la película, la cosa está hasta entretenida, a eso súmenle efectos especiales muy dignos y la presencia de Chiquito de la Calzada, que se lleva uno de los mejores momentos.
A destacar los cuatro papeles que hacen Flo y Josema donde lo bordan, sobre todo el primero de ellos, al que odio a muerte pero que, sin embargo, en esta película, con todos sus registros y su manera de entonar muy a lo actor de doblaje, me ha sorprendido gratamente, demostrando ser un gran actor cómico a pesar de lo antipática que se me hace su presencia.
No está mal del todo, no señor. Muy superior a lo que De Heredia nos tiene acostumbrados.
¿Qué se creían, que iba a hacer una mala reseña de esta peli?...¡Ni de coña!
Y es que, favoritismos a un lado, como comedia se defiende muy bien.

jueves, 27 de septiembre de 2012

MUERTOS DE RISA

Esta película de la que hace ya más de 13 años de su estreno gozó de una campaña comercial que la hizo gozar de un fuerte taquillaje en su primer fin de semana, que luego se fue desinflando a medida que pasaban los días, porque no ofrecía el despiporre que prometía.
A mi en su momento la película ni fu ni fa. Sin embargo, tras su reciente visionado, no solo he aprendido a apreciarla, si no que además digo sin despeinarme, y aunque por prejuicios me pese, que es la mejor película de Alex de La Iglesia.
Y el secreto radica en que, dentro de un entorno de comedia, estamos ante un drama descarnado aderezado con unas gotas de acción, pero sobretodo, estamos ante una película con muy mala baba.
Cuenta la historia de Nino y Bruno, dos desgraciados que por avatares del destino acaban convirtiéndose en la pareja cómica más famosa de toda España. Y todo va muy bien y gozan del éxito hasta que la envidia mutua que come por dentro a ambos cómicos, hace que se puteén el uno al otro durante toda la película, hasta que se acaban matando.
Pues quizás sea una película adelantada a su tiempo. Anoche disfruté mucho de su visionado, no solo por su historia bien construida, por la solvente dirección y un acabado prácticamente impecable, si no también por unos diálogos brillantes, y unas interpretaciones magistrales. Si, no lo recordaba, pero lo cierto es que tanto El gran Wyoming como Santiago Segura, están los dos muy bien. Quizás sean las mejores interpretaciones de sus ya descendientes carreras.
Y si bien igual se exagera un poco, si que es cierto que puede que sea el caso parecido de las parejas de humoristas de nuestro país, cuyas relaciones personales acaban como el rosario de la aurora, como bien es sabido en casos como el de “Martes y 13” cuyos integrantes no se pueden ni ver, o más palpable, el caso de “Cruz y Raya”. De hecho es una película casi premonitoria. En ella, el personaje de Bruno en un momento de la película, busca un sustituto para continuar con su número cómico y pasar a llamarse “Bruno y Tino” y años después del estreno de la película, Josema Yuste se unió con Florentino Fernandez para hacer algo muy parecido a lo que hacía en “Martes y 13” junto a Millán Salcedo. En el caso de Cruz y Raya, por todos es sabido que José Mota continúa su exitosa carrera en solitario, mientras que Juan Muñoz, es ninguneado haciendo bolos por salas de fiestas de nuestra geografía.
Así pues, y detalles al margen, estamos ante una película muy interesante, muy cabrona y divertida, que quizás por adelantada a su tiempo, no fue tratada como se merecía, pero que mereció mejor suerte.
Además cuenta con cameos de Josema Yuste, Bigote Arrocet, Iñigo, Uri Geller, y Lusson y Codeso.