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viernes, 2 de enero de 2015

BLOODY BLOODY BIBLE CAMP

No hay mayor enemigo para el cine de terror que el propio fan medio del cine de terror. Al fan le gusta mucho este “Bloody Bloody Bible Camp” ( a mí me gusta pronunciar este título… ¡que musicalidad!) y “Bloody Bloody Bible Camp” se caga en el “Slasher” y en los demás sub géneros. No obstante, igual que los fans americanos lo flipan con esta mierda de película, los de aquí, si esta llegara a nuestro mercado, la sacarían en procesión  como los católicos a la virgen y, a buen seguro, formaría parte de sus estúpidas preferencias. La película es tan repugnante, que incluso tiene su propia edición de VHS para los coleccionistas yankies. No se puede ser más chachi… y esnob. Indirectamente, es una consecuencia de toda esa basura creada por Tarantino y Rodríguez, y que ahora los paletos veintentones españoles que ven cine de terror conocen como “Grindhouse” (gracias a dios que como todas las modas, esta ya está pasando).
Ya saben entonces que pasa con esta película ¿no? mucho gore y cachondeo. Pero mal servido. Y peor mezclado… esto que tan delirante quiere parecer, es más aburrido que una carta de ajuste.
Y es una lastima, porque, sin embargo, la idea de una monja con máscara de diablo que masacra jóvenes en un campamento para adolescentes católicos puede tener su gracia si se hubiera llevado a través de otros derroteros. Pero no, se opta por el cachondeo y la saturación de los colores para darle a la peli un tono festivo, y un falso look ochentero para homenajear (cuando las películas de terror de aquella época eran todas deprimentes y paupérrimas visualmente).
El cerebro tras esto es Vito Trabucco, director que por lo visto, si le das cuatro pesetas, te vuelve con una vistosa película que triplicará su presupuesto a base de beneficios, y que tiene a todo el fandom USA en el bolsillo, cosechando, en consecuencia, unas críticas favorables, que hacen reforzar este estilo que desarrolla. A mí me parece una puta mierda. Atractiva, porque a mí en principio me llamó la atención, pero luego, este tono complaciente con el fan retarded y ese cachondeo tan tonto, me provocan el más feroz de mis rechazos.
En los años setenta, en un campamento católico, una monja psicópata dio matarile a una serie de campistas que estaban practicando sexo. En los años ochenta, el campamento es conocido por los alrededores como “Bloody Bloody Bible Camp” debido a aquella matanza, y ahora la historia se va a repetir en un grupo de campistas comandados por el padre Richard. Así que vemos dos veces lo mismo…
Tras una puesta en escena prometedora de un cuarto de hora en la que, mientras vemos los créditos vemos como los primeros campistas van siendo masacrados por esta monja, pasamos a los años ochenta, y ahí ya la película se vuelve espantosa. Si algo podíamos destacar de ella es el gore, que resulta efectivo, pero una vez entrados en situación y hasta la recta final de la película, esta se desarrolla como comedia, con los campistas y el cura haciendo cosas supuestamente graciosas –el concurso para ganar una Biblia en español- pero que en absoluto funciona, porque el tal Trabucco, curtido, por supuesto, en el cine de terror, es incapaz de elaborar un solo buen gag o una sola situación cómica, por lo que la película cae en saco roto. Un espanto, un despropósito. Luego, ya si, hace acto de presencia la monja asesina que se cepillará al personal, sin más. Pues se termina la película, te quedas igual, y encima enfureces. Y me da rabia porque luego es cierto que el look del asesino es de lo más molón… y si la película fuera un “Slasher” serio, o no tan autoparódico, resultaría de lo más impactante, pero….. Pero es tan poco original…. Tan poco osado… con decir que la película tiene hasta la intervención de Ron Jeremy ¡¡Como montones de películas malas de terror!! Hasta para eso es poco original el colega. 
Una manera de definir lo que es “Bloody Bloody Bible Camp” sería “Los Albóndigas meets Viernes 13 para retrasados”.
La película, que en un alarde de velocidad fue rodada en tan solo diez días, tiene en el reparto  a rostros punteros dentro de la serie B, como puedan ser Reggie Bannister, conocido por la saga de “Phantasma” y visto en infinidad de películas en roles minúsculos, aquí es el padre Richard, protagonista absoluto de la peli.  Tim Sullivan, director de “2001 Maniacos”, “2001 Maniacs: Fields od Screams”o algún segmento de “Chillerama”, es también productor de infinidad de productos pequeños de terror, sin ir más lejos, el que nos ocupa y  tendría un papel de reparto e interpretaría a la monja “Slashística” del póster. El resto del reparto, carece de importancia. Como la película misma.
En cuanto a Trabucco, a razón de peli por año, saborea las mieles, y nos traerá más basura de este porte. No voy a ver ni una más.

miércoles, 10 de marzo de 2010

TERROR FIRMER

No me considero muy "Tromero". Aún así, debo reconocer que cositas como "El monstruo del armario", la saga de "Toxie" y un poquito "Sgt. Kabukiman Nypd." sí me hacen tilín, pero lo demás, nada. Me refiero a los films producidos por "Troma", no a los distribuidos.
De vez en cuando me gusta echarle un vistazo a lo que van haciendo el señor Kaufman y su troupe. Por eso me apetecía ver una de sus últimas incursiones en la dirección, esta "Terror Firmer".
La película transcurre a trancas y barrancas en el set de rodaje de lo que, suponemos, una nueva aventura de "Toxie", lo que justifica su continua aparición, acompañado también por "Kabukiman". Junto a ellos, y los demás, una encorbada pero sexy mujerzuela que aprovecha sus encantos para ir despachando a los miembros del equipo de rodaje, quienes se van enamoriscando haciendo el cabra por ahí. Y, lo crean o no, esta sería la sinposis  de lo que
es un auto-homenaje en toda regla. Ya, ya se que cada película de la "Troma" es un jodido auto-homenaje y que siempre que pueden tiran de icono propio, pero en este caso es más palpable por eso de que se encuentran rodando una producción de la casa.
Lloyd Kauffman se sabe querido por los "Tromamaníacos" y por ello se reserva el papel de director ciego con muchos y variados gags. Si en un producto "Troma" -post "Vengador Tóxico"- siempre hay gore, aquí hay más. Si hay tetas, aquí hay el doble. Y si siempre domina la función el cachondeo, quizás "Terror Firmer" sea la más cachonda y exagerada de todas ellas. Pero falla la historia, no ya por inexistente (lo cual sería un punto a su favor), sino por endeble y poco cuidada, por sosa y escasamente interesante. La que podría ser la obra cumbre de la "Troma" pasa a ser una más del montón. Cuenta con los elementos oportunos para ser muy divertida, pero al final uno acaba de "Terror Firmer" hasta los mismísimos cojones.
Con todo, las referencias que hacen a estrellas del "mainstream" que empezaron reclutados en sus filas y, especialmente, cuando comentan en tono jocoso cuales son las mejores pelis de Spielberg ("Always", "Hook" y "1941") merecen la pena. Pero nada más.
¿Mencionar que sale Ron Jeremy es de ser gilipollas?

sábado, 1 de noviembre de 2025

FRENESÍ SANGRIENTO

Hal Freeman llevaba desde finales de los setenta dirigiendo porno y andaba desesperado por debutar en el cine legítimo. Finalmente se lanza al ruedo en 1987 invirtiendo 10.000 dólares de su propia "buchaca", parte de los cuales se destinan a película de 35mm. Dadas las circunstancias va a lo seguro: terror, sangre y evitar cualquier conexión con sus húmedas obras previas, de ahí que rechazara el ofrecimiento de Ron Jeremy para formar parte del reparto. La extrañísima ausencia de tetas suele atribuirse también a eso, pero lo cierto es que se había pactado con una actriz el airearlas y esta, a último segundo, no quiso. Tuvo incluso que llamar a su novio abogado para que acudiera al rodaje a impedirlo. Uno que se prolongó dos ajustadas semanas, en pleno desierto y con un grupito de actores dispuestos a sudar la del pulpo (salvo cuando dormitaban en el bujero donde hospedaban, irónicamente llamado "Super-8 Motel", ¡no es coña!), ingredientes propios de un producto de escaso montante como aquel, estratégicamente diseñado en un guion reescrito por Ted Newsom, al que unían sendas colaboraciones previas con Hal Freeman. Según datos consultados, el libreto original respondía al título de "Warning - No traspassing" y se encargó de teclearlo nada menos que el legendario Ray Dennis Steckler. Newsom tampoco era novato en estas lides del cine de género, venía de implicarse en la caótica confección de "Engendro Satánico".
Una panda de "tarados" y su terapeuta se instalan en medio de la nada esperando así curar sus muchos males, fobias y manías. Uno de ellos cometió parricidio siendo crío y parece que eso de matar le mola, así pues se despachará a gusto con el personal. Nada muy complicado. La idea consistía en mezclar "Diez Negritos" con "Viernes 13". O Alfred Hitchcock, por el tema psicológico y "de misterio" -la parte "Frenesí" del título-, con Herschell Gordon Lewis, por aquello del gore y tal -la parte "Blood" del título-. Y aunque incluye ciertas dosis de hemoglobina, tampoco hablamos de nada excesivo ni imaginativo, casi todo consiste en el mismo efecto de degollación a base de unos trucajes escasamente convincentes. Por lo visto el primigenio responsable era un gordaco ultra-tatuado que presumía de haber fabricado la mitad pez de Daryl Hannah en "1,2,3 Splash". A medio rodaje terminaría entre rejas cuando la policía localizó armas automáticas en su furgoneta. Aunque existe una versión un pelo más amable según la cual todo obedece a cierta borrachera descontrolada. Ya saben como funciona esto del cine roñoso, las historias detrás de las cámaras (o la cámara) suelen ser más interesantes y emocionantes que la misma película, y en el caso de "Frenesí Sangriento" se cumple rigurosamente. Por previsible que suene, es un auténtico tocho aburrido, desaborío, plagado de diálogos tontolavas y, básicamente, prescindible hasta extremos de pura salud mental.
No obstante, Hal Freeman estaba tan seguro de sus posibilidades, que creó una distribuidora paralela a la del producto guarro. Pretendía estrenarla en salas de cine, pero no coló, viéndose finalmente condenada al mercado del vídeo. A día de hoy, Ted Newsom asegura que, muy probablemente, el director no sacó ni un duro de la inversión. Por eso la carrera de Freeman, básicamente, continuó en el cine pajero, aunque de vez en cuando se permitía escapaditas llamativamente bizarras del calibre de "Earthquake Survival", un vídeo didáctico presentado por Shelley Duval sobre cómo sobrevivir a un terremoto, con presencia de Brinke Stevens, así mismo responsable del guion (¿¡!?). Poca broma, que fue un auténtico "hit" en su mercado. El tipo llegó a planear junto a Ted Newsom una nueva película de terror titulada "Judgement Night", sobre un exrecluso vengándose de aquellos que lo enchironaron. Lastimosamente, falleció antes de comenzar el rodaje. Se rumorea que pudo ser a causa del Sida, pero no está del todo claro. Newsom continuó guionizando cosuchas como "Teenage Exorcist" y dirigiendo eventualmente ficciones del calibre de "The Alien Within", aunque donde realmente brilló fue responsabilizándose de documentos audiovisuales en torno a las maravillas del cine fantástico de tirón más clásico.
En el reparto de "Frenesí Sangriento" localizamos algunos nombres singulares, ultra-segundones de aquellos con impresionantes filmografías repletas de cosas llamativas. Tony Montero, por ejemplo, estuvo en el "Del espacio profundo" del inevitable Fred Olen Ray. Hank Garrett era el orgulloso currelas que, en una entrevista televisada de "El justiciero de la ciudad", presumía de haber apalizado a un delincuente. Aunque la presencia más llamativa es la de una sobreactuada Lisa Loring, la "Miércoles Addams" original, con experiencia en esto del terror de bajo costo, y que si no se ha marcado un merecido cameo en la reciente versión de "Netflix" del personaje es porque murió hace dos años. Que en paz descanse. Lo mismo que el director de fotografía de "Frenesí Sangriento", Richard Pepin, por entonces a poco de asociarse con Joseph Merhi para crear la productora "City Lights" y, con ella, toda una serie de baratuchos y olvidables thrillers urbanos.

miércoles, 24 de junio de 2009

ORGAZMO

Lo recuerdo diáfanamente. Éramos un grupo de amigotes que decidimos ir a ver aquella peli rara recién estrenada nada menos que en los cines "Verdi", la capital del arte y ensayo en Barcelona. Para entonces "South Park", la creación más famosa del director de "Orgazmo", Trey Parker -junto a Matt Stone- ya comenzaba a hacerse oír, pero no mucho. Sin embargo, sabíamos que de algún modo todo ello estaba relacionado. En fin, sea como fuere, vimos la peli en versión original subtitulada y lo pasamos bomba, nos reímos hasta hartarnos. Y desde entonces, cada vez que la veo, me sigue divirtiendo de lo lindo. Desde mi modesto entender, y aunque "South Park" tiene momentos / ideas muy buenos, "Orgazmo" es la mejor creación de Parker. Le sigue de cerca "Team America". Y "Cannibal, the musical", salvo algún gag, se queda bien lejos.
Un mormón se convierte en actor de cine X por necesidades económicas (aunque para el material explícito dispone de un doble... que en un momento dado lo interpreta ¡¡¡un negro!!!) y da vida al superhéroe-porno "Orgazmo", acompañado de su inseparable compañero "Choda Boy" (genial Dian Bachar). Sin embargo, el tipo para el que trabaja es un mafioso con muy malas pulgas que ante el mega-éxito de la peli resultante, obliga al mormón a rodar una secuela. Las cosas se ponen tan feas que finalmente los protas deberán llevar sus personajes al terreno de la realidad con el fin de combatir a sus explotadores.
La verdad es que "Orgazmo" es bastante menos políticamente incorrecta de lo que uno podría esperar, en el fondo (igual que le ocurre a "South Park") abunda cierta moralina encubierta y todo queda en el caca-culo-pedo-pis. Pero, aún así, o gracias a ello, el resultado es de lo más entretenido y simpático y va sobrado de gags francamente descojonables, como cuando los protas prueban la versión real del arma de "Orgazmo", un rayo que provoca exactamente lo que imaginas, o algunas bromas a costa del mismo cine porno. A ratos Parker (verdadero motor del film, Matt Stone queda relegado a un papel secundario, aunque inolvidable, y a ciertas tareas tras la cámara) se permite adentrarse en el terreno del "spoof" puro con connotaciones surrealistas, pero ocurre poco, prima más la comedia pura y desmadrada con algunos guiños al cine de artes marciales (¡esos zooms!).
Como no podía ser de otro modo, abundan los cameos de gente del porno (destaca Ron Jeremy, aunque por ahí también asoma Max Hardcore... y más que habrán, pero a mi es que el porno me la suda bastante) y también tenemos a Lloyd -"Troma"- Kaufman en un breve papel.
Resumiendo, cachondeo puro, ideal para combatir el aburrimiento y demás sabores amargos.

viernes, 8 de agosto de 2008

GOODBYE, AMERICA

A mi la familia "Munster" más o menos siempre me ha hecho gracia. Por eso tenía curiosidad de ver este documental, cuya única referencia era que Al Lewis, el "abuelo Munster", nos contaba su vida. Y a mí por lo general las vidas de personalidades del mundo del cine me suelen gustar bastante. Así que me puse a verla.
Mi primera decepción vino con los títulos de crédito, ya que estaba ante una producción de Elías Querejeta (ugghh!!!), osea, una producción totalmente española. Malo.
En el documental aprovechan una sesión de maquillaje (por obra y gracia de un tipo con una camiseta preciosa de "Nueva York bajo el terror de los zombis") donde se caracteriza a Al Lewis como el abuelo "Munster" para que vaya paliqueando. Bien, pues nada de hablar de la farándula. Absolutamente todo el documental es un panfleto Izquierdista, ya que el veterano actor es un activista comunista. Como no...¡puto Elías Querejeta!... dispones de Al Lewis para un documental, y en vez de hacerle hablar de su trabajo como actor, le haces hablar de política todo el tiempo. Eso sí, hay un momento en el que el propio Al les advierte que cuando salga de maquillaje, se acabó el politiqueo, que el publico quiere ver al abuelo "Munster" y no al abuelo activista. Olé. De ese último tramo únicamente destacaría cuando el actor habla de la caza de brujas e insulta a Gary Cooper, uno de los chivatos.
Luego, estos señores tienen la desvergüenza de filmar a Lewis, casi agónico en su lecho de muerte, con la cara hundida y los ojos secos, para intercalarlo con el paliqueo. Eso se podría haber evitado. ¿No son ustedes tan de izquierdas y respetuosos? ¡¡¡pues vayan a filmar a su puta madre cagando y que después nos hable del hambre que pasó en la posguerra, no te jode!!!
Dirige un tal Sergio Oksman, que viendo su filmo, no sé porqué hace cine, si lo que a el le va es la política... y el fútbol.
Una vergüenza de documental, un puto panfleto de mierda. Con el buen jugo que se le podría haber sacado a dicho personaje... si hasta era amigo de Ron Jeremy. ¿Cómo surgió esa amistad? Pues nunca lo sabremos, porque quienes tenían la oportunidad de echar luz sobre ello, han preferido explotar la ideología política del actor.
Y es que en este puto país mola mucho ir de intelectual, pero no dejamos de ser unos putos paletos. Por mucha pasta que llevemos en las gafas.

viernes, 4 de marzo de 2016

I AM VIRGIN

El caso de Sean Skelding es curiosísimo. Tan curioso como irrelevante, porque realmente su obra, escasa, carece de cualquier atractivo para suscitar interés, si no ya  al público en general, sí al menos en mi persona. El justito para dedicarle esta reseñita.
Y es que su cine deambula entre la parodia porno, el cine independiente y  el Jess Franco de la última época –esto es, eternas escenitas lesbicas y soft, si bien, además incluye eternas escenas hetero-. Una mezcla que solo es posible en estos pequeños, ínfimos productos de distribución directa a vídeo.
Y mientras se gana la vida  en el departamento de arte de todo tipo de películas, algunas incluso mainstream, de vez en cuando  hace este tipo de soft paródico que, una vez descubierto, ya da igual si existen. Pero me he comido este “I am Virgin” enterita.
Así, tenemos una parodia del “Soy Leyenda” que en su día protagonizase Will Smith.
En ella, un extraño virus convierte a la población en vampiros sedientos de sexo, por lo que nuestro protagonista,  tendrá que lidiar con esas bestias de la noche cuando en una de estas se percata de que por algún motivo, él, es inmune a este virus, y por tanto, único superviviente El motivo resulta ser que el individuo es virgen. Tendrá que andar evitando toda la película ponerse cachondo, rechazando todos los envites sexuales lanzados por recauchutadas vampiras que  lo mismo les da montárselo entre ellas que montárselo con un musculado y atolondrado vampiro.  Mientras se suceden los numeritos sexuales, se van recreando secuencias de la película en la que se inspira. Pero hay tan poca pasta en la producción, es todo tan pobretón, que casi diríamos que estamos ante una cosa amateur. La mejor forma de definirla sería, peli porno chunga sin folleteo.
Más allá de esto que digo, la película carece de todo “punch” aunque supongo que satisfará  las inquietudes de todos esos erotómanos que pululan por el mundo y que si que consumen este tipo de carroña. Y es que, aunque lo comparo con el último Jess Franco, ni de coña el cine de Skelding tiene el encanto del  tío Jess.
Por otro lado, ya no sorprende ver en productos de tercera categoría como este, la presencia de Ron Jeremy que se apunta a un bombardeo, y también hay que decir que en su corta intervención está más gracioso de lo normal, lo que me hace recurrir al tópico cuando digo aquello de que, su presencia, es lo mejor de la película.
Por otro lado, el prota  -no me apetece mirar el nombre porque además da igual- intenta ser un émulo del Bruce Campbell caricaturizado post “El ejército de las Tinieblas”.
Skelding tiene en su filmografía como director, otra película más, en este caso una parodia soft de “Zombieland” que lleva por título “Stripperland”. No pienso verla.

martes, 6 de diciembre de 2011

CHILLERAMA

Varios de los auto-proclamados nuevos estetas del "horror indie moderno" se unen para parir el enésimo homenaje a los auto-cines, la serie Z, el exploitation, el trash, el grindhouse, las dobles sesiones, bla, bla, bla y bla. Apuestan por la comedia antes que el horror, y te venden el sarao como un festival de gore y mal gusto que luego no es pa tanto. Especialmente lo último, con chistes a base de caca-culo-pedo-pis que se pretenden ofensivos sin llegar a serlo. Encima, lo crean o no, la dosis de tetismo es mas bien escasa (algo que reconoce uno de los mismos directores), todo ello muy típico de la doble moral americana. Eso sí, homenaje a la Troma incluido -el auto-cine donde se desarrolla la trama principal se llama ¡Kaufman!- para justificar el desmadre (y discurso barato anti-era digital... sí, esa misma sin la cual estos señores no podrían haber hecho su película -está grabada en evidente vídeo- ni distribuirla).
La historia se centra en el mentado auto-cine, donde se reúnen los personajes principales para una última noche de pelis chungas antes del cierre. Iremos viéndolas en formato corto a lo largo del excesivo metraje. Son las que siguen:
"Wadzilla": Este tiene la suerte de ser el primero del pack, por lo que las salidas visuales graciosas que luego se repetirán hasta la saciedad aquí aún resultan algo sorprendentes y funcionan. En su contra tiene que de parodias de las monster movies de los años 50 explotando sus efectos especiales cutres y sus personajes cuadriculados se han hecho a miles y millares. Es más de lo mismo. A ratos simpático, a ratos incluso patético. Un tio toma una medicina para dar más vidilla a su esperma, con la mala suerte de que los espermatozoides le salen enormes. Uno de ellos huye, y se convierte en un monstruo gigante que lo devora todo (fabricado por los hermanos Chiodo, padres de los "Critters"). Se parece mucho a "El hombre langosta" (en lo de exagerar la cutrez de sus trucajes, a base de evidentes maquetones, muñecos e hilos sujetando juguetes) pero, sobre todo, al "Rectuma" de Mark Pirro... muy superior, by the way. Dirige (y protagoniza) Adam Rifkin, responsable de "Cero en conducta", de una peli de culto en USA titulada "The Dark Backward" y es el tio que sustituyó a Scott Spiegel y el clan Raimi en "The Nutt House".
"I was a teenage werebear": Parodia de "I was a teenage werewolf", de las pelis de amor adolescente de los años 50, los musicales y las "beach movies". Tim Sullivan, director de los dos "2001 Maniacs" (el segundo de los cuales era abominable), despliega su limitado saber hacer para parir el corto más largo y menos divertido de todos. Al "déjà vu" general se le suma un humor muy chorra y elemental y el "gay"ismo del director, que esta vez se desata por completo narrando la epopeya de un chaval -vestido en plan James Dean- que descubre que le molan más los músculos que las tetas y que se obsesiona con el "bad boy" del barrio que resultará ser un "werebear" (en lugar de "hombres lobo" tenemos "hombres oso"... ese es el mejor gag de todos). Cutre, pesada y tonta. Y no lo digo por su tirón homo, para nada, lo digo porque... bueno, porque es así.
"The diary of Anna Frankenstein": Adam Green, padre de los dos "Hatchet", era quien prometía más diversión y gore, y debo decir que, salvo el título, la cosa decepciona bastante. Hitler crea un monstruo de Frankenstein con pinta de judío quien, obvio, se volverá contra él. De todos los segmentos, este es el más "spoof" con algun acertado gag de metacine (para cazar a Hitler, el monstruo busca donde esta el final del decorado y sale), pero en general es muy limitado y previsible y, siguiendo el orden establecido, muy tonto, demasiado incluso para mi. El histrionismo de los actores y el alemán hablado (y que tiene toda la pinta de ser inventado) terminan rayando un poco.
"Deathication": Esto más que un corto es un trailer y es el que apuesta por la mayor dosis de mal gusto, a base de chistes de caca. La parodia apunta hacia el cine setentero y el italiano, y se prolonga incluso a los créditos finales.
Todo ello entrelazado por la historia que se desarrolla en el auto-cine, con amores adolescentes (buuuuh!!), muchos guiños (sobre todo a base de frases famosas sacadas de pelis míticas de los 80, citas directas a "Robocop" y "Spaceballs", mención a Simon Pegg, etc) y, cómo no, ¡zombies!... que sí, que son zombies que se masturban y mueren con un tiro en los cojones, pero son los putos zombies que el mercado demanda. Es la parte más standard del pack y se la debemos a Joe Lynch, dire de "Km. 666 II: Camino sangriento".
El reparto tiene algunas agradables sorpresas como Ray Wise, Eric Roberts, Kane Hodder (haciendo del monstruo judío), Lin Shaye o Ron Jeremy. Los cuatro directores se marcan un simpático cameo justo antes de los créditos.
Al final, lo que uno obtiene de "Chillerama" es la sensación de chiste privado, de peli casera para regocijo de quienes la han hecho y sus colegas (que trabajan en la prensa especializada y se encargarán de darle el "estatus" que no merece), pero de difícil degustación para el resto de los mortales. Eso por un lado está muy bien, pero por otro no mola si, como yo, no conectas con este mega-chiste. Lo peor es que hace muy poca gracia y todo el rato tienes la sensación de que sus responsables creen haber inventado la panacea sin darse cuenta de que otros ya lo pensaron antes y lo hicieron bastante mejor.
Loables intenciones, parcos resultados. Finalmente lo mejor de toda esta empresa es el puto póster, ¿que no?.

lunes, 30 de enero de 2023

BIG MONEY RUSTLAS

No existe un grupo de rap (ni banda de rock) en el planeta con mayor culto y seguimiento que los infames "Insane Clown Posse", todavía en activo. Raperos blancos de Detroit, tirando a malos, con unas letras que en su afán por ser desagradables bordean el retraso mental y, para más inri, el look de sus integrantes consiste en ir maquillados como payasos siniestros.  Además rinden pleitesía a un refresco sin gas de su invención, el Faygo, que derraman sobre sus fans cuando están en el escenario.
A mediados de los 90 sembraron la polémica en la opinión pública, en definitiva, porque eran más bastos que un arado y en sus conciertos se liaba de la manera más tonta. Su mal comportamiento les costó el contrato con su compañía de discos, que les echó de mala manera, pese a que las ventas eran millonarias, pero, en un caso sin precedentes, montaron su propio sello discográfico, "Psychopatic Records", y continuaron funcionando. La compañía llegó a facturar más de 10 millones de dólares al año a pesar  de tener a todos los medios en su contra y carecer de publicidad alguna. Fueron catalogados como la peor banda del mundo.
El caso es que los "Insane Clown Posse" tienen un seguimiento en los Estados Unidos de millones de fans. Calaron entre los marginados y los jóvenes con problemas de adaptación social —como los mismos miembros de la banda— y se generó una subcultura alrededor del grupo y sus excentricidades. Los fervientes seguidores de estos raperos, súbditos más que fans, se hacen llamar asimismo “Juggalos”, se refieren a "Insane Clown Posse" como “familia” y se dedican a sembrar el caos y la discordia allá donde van, motivo por el que el FBI les ha catalogado como banda criminal organizada, igual que a los Bloods, los Crips o cualquier otra pandilla callejera.
De la forma que sea, los "Insane Clown Posse", desde la autoedición, han conseguido convertirse en una banda millonaria con más de 30 años de carrera. Sacan sus discos, su merchandising y sus marcas. Y como ellos se lo guisan y ellos se lo comen, durante la década pasada no se les ocurrió otra cosa que producir películas para su propio lucimiento y para el disfrute de los “Juggalos” que se las gozan como si no existieran otro tipo de películas. Al fin y al cabo están concebidas para ellos.
Así, y tras la mala experiencia de la primera película de "Insane Clown Posse", “Big Money Hustlas”, de la que, si se tercia, ya les hablaré en otra ocasión, se esperan casi dos años para pillar por banda al director con el que trabajan siempre, Paul Apresen, responsable de videoclips y documentales sobre la banda, contratan un equipo de filmación de Los Ángeles y, sin demasiada idea de hacer películas y con un guión de 40 páginas (que luego el director ampliaría hasta las 70), se marcan este “Big Money Rustlas” que en palabras de los propios "Insane Clown Posse" sería una parodia del cine del oeste inspirada en “Sillas de montar calientes” y en los dibujos de la Warner Brothers.
Básicamente, se trata de un SOV de lujo para el que el grupo invirtió un millón de dólares que podemos ver gastados en decorados y vestuario, no así en los posibles F/X que son de lo más chabacano, ni en equipo técnico, ya que está rodada en vídeo —muy vídeo— del año 2010.
Unos gerifaltes del juego y las apuestas, mantienen a un pueblo sumido en el pánico con su actitud violenta e injusta. Y el sheriff del lugar intentará acabar con el emporio de estos sin vergüenzas. En realidad el argumento ni existe, es una excusa para poder ver a los "Insane Clown Posse", así como a otros grupos pertenecientes a su sello, hacer el cabra y decir tacos durante casi dos horas que dura el invento. Entre tanto veremos a un individuo con un pie gigante, escenas tan incorrectas como el fusilamiento por parte de los malos a un cowboy con rasgos evidentes de homosexualidad, y  un montón de chistes anacrónicos, como cuando un cowboy se encuentra a Tom Sizemore —que se interpreta a sí mismo— tomando el sol en el desierto y se acerca a pedirle un autógrafo. Sizemore se niega, a pesar de que este asegura haber visto todas sus películas.
Poco más, una estupidez a la altura de sus autores que se tiraron mas de dos años montando la película con personal de Hollywood porque ellos no sabían y, a pesar de esa ayuda, recibieron críticas como la firmada por Tex Hula en aintitcool.com, y que rezaba: "Esta película parece haber sido rodada por un niño de parvulitos que acaba de aprender a decir tacos y que los usará todo el tiempo porque piensa que decir tacos es graciosísimo. Esta "película" es tan odiosa que va más allá de ser insoportable. Una de las más dolorosas que he tenido que soportar, no en esta columna, sino en mi vida".
Hula exagera (ya saben, la crítica basada en preceptos morales). En realidad “Big Money Rustlas” es mala a rabiar, pero es tan desquiciada, tan caótica, tan tonta y tan honesta, que fíjense ustedes, me ha caído en gracia. Una chorradita inofensiva con la que hay momentos que verdaderamente te ríes. Eso sí, la que me parece un poco más difícil de digerir, es la música de los "Insane Clown Posse".
Para darle empaque al asunto, la película cuenta con pequeños papeles, no solo para Tom Sizemore, sino también para Ron Jeremy, Jason Mewes, Brigitte Nielsen o Dustin Diamond, así como luchadores de wrestling varios, raperos como Vanilla Ice… y váyanse ustedes a saber cuantos más.
Fue un éxito en su lanzamiento en DVD, porque los “Juggalos”, si los "Insane Clown Posse" se tiran un pedo, estos acuden a olerlo. Así que juegan en casa.
Nunca rodaron una tercera película, ambientada en el espacio, tal y como pretendían los artistas. Previamente pusieron sus zarpas en otras pequeñas producciones con idénticos fines comerciales que esta "Big Money Rutlas", como puedan ser "Bowling Balls", comedia horrorífica hecha a su medida o "Death Racers", producto de "The Asylum"destinado a adelantarse al lanzamiento de "Death Race: La carrera de la muerte" y que también le viene como anillo al dedo a la banda.

viernes, 26 de septiembre de 2014

JERSEY SHORE MASSACRE

“Jersey Shore” es un famoso reality  de MTV, en el que meten en una casa de aquella zona de Nueva Jersey, intuyo que infectada de garrulos, a lo peor de los llamados por los yankies “Guidos” y “Chongas”, lo que vendría a ser, traducido al castellano “Cholillos y Chonis” o “Canis y Poqueras”. Apliquen aquí todas las variantes que se les ocurran a ustedes. Y la equivalencia nacional más parecida que se me ocurre a ese programa, sería, por el tipo de subnormales que concursan en ellos, “Hombres, mujeres y viceversa”, si a estos los metieran en una casa a que copulasen como monillos. Porque su verdadero equivalente español, “Gandía Shore”, pasó inadvertido por estas tierras.
El caso es que el dichoso programa suscita tanto interés a nivel yankie, como para que los aviesos productorcitos  de roñas exploten cinematográficamente estas franquicias, y si aquí en España también se han hecho versiones cinematográficas de realitys (“El Gran Marciano”, sería la versión cine de “Gran Hermano”, en la que se les somete a los concursantes a una cámara oculta u “O.T. La película”, sería el documental cinematográfico sobre “Operación Triunfo”), al menos los americanos lo hacen con mas gracia, y los meten en géneros cinematográficos que puedan disfrutar públicos no afines a esos programas. Porque además, explotan solo el nombre, no meten a esa gentuza en la película. Vivan los Yankies.
Así, hace un par de años, con la moda de las películas chungas de tiburones, se sacaron de la manga “Jersey Shore Shark Attack”, en la que un tiburón se papea gustoso a esta panda de “Canis”, y ahora, se repite la hazaña en el “Slasher”, sub-género este, en el que este tipo de gañanes, están que ni pintados, señora.
Así que tenemos a un grupo de zorras que se van a Jersey Shore a pasar las vacaciones. Entre tanto zorreo, conocerán a un grupo de macarras de gimnasio con los que ligarán. Se los acabarán llevando a la casa perdida en el bosque que tiene el tío de una de ellas,  y allí, un asesino con máscara de animal, se los irá cargando uno por uno. Sencillita trama… no sea que los “Guidos” y las “Chongas” que vean la película no alcancen a entenderla… claro que tampoco hace falta un argumento más complicado.
A ver, cosas buenas de este “Jersey Shore Massacre”. Es un gustazo  ver morir a este tipo de gentuza, porque caen peor de lo normal, son más lerdos de lo normal y además ya se encarga el director de que los asesinatos de esta película sean tan brutos y garrulos como sus protagonistas. Es un “Slasher” y yo se que en él, lo que cuenta es la sangre; pues aquí la hay abundante, con  buenos efectos gore a la vieja escuela (esto es látex y demás) y bastante imaginativos. Es memorable la escena en la que a una tetuda, le rebanan los melones en la ducha. Está súper bien hecho, y el asesino se recrea en ello. Luego hay muertes más o menos eficientes, pero la más destacable es esta.
El asesino, del que en todo momento intuimos la identidad, tiene un look de lo más fardón, con esa camisa de cuadros a lo “redneck” y esa máscara de animal (parece de cerdo, pero nunca se ve lo suficientemente iluminada para saber que animal es), bruto como él solo y que asesina con  lo primero que pilla.
Por otro lado, los garrulillos estando reunidos en la casa, se ponen una película de terror, un “Slasher” sobre un campamento para niños gordos. Alguien les deja en el bosque “Cupcakes” y pizzas para atraer su atención y una vez estos salen a por comida quedan atrapados en un cepo para osos, momento este, en el que un señor vestido de payaso da cuenta de ellos a base de sierra mecánica, y huelga decir, que seguimos con más interés los segmentos de esta película dentro de la película, que de la película en si misma. Esto sería lo más destacable.
Las cosas malas de la peli: Los protagonistas son odiosos, pero odiosos, odiosos (vamos como los del programa mismo) y mucho me temo que los actores sean, igualmente, “Cholos y Chonis”  en la vida real. Si no, es que son actores muy buenos, cosa que dudo.
Y siendo tan odiosos como son, sus muertes tardan en llegar, casi 50 minutos nada menos. Entre tanto, tenemos que aburrirnos soberanamente viendo a los idiotas estos cuando se supone que están haciendo cosas divertidas como irse a cazar al diablo de Jersey, o liándola en la playa. Acaba uno de conversaciones estúpidas hasta los cojones.
Por no hablar el abundante humor que destila la película. Este es de vergüenza ajena. Sin ir más lejos, si llegan a verla, recuerden esto que les digo cuando llegue la secuencia del rapero “Italian Ice”.
Entonces, lo que digo yo, ¿merece la pena aguantar una hora de “Jersey Shore” en máxima potencia (que además el garrulismo se incrementa al estar este tipo de personas parodiados) para ver la masacre final? Pues con todo lo interesante que me parece el gore de esta película, me temo que no es suficiente para aguantar el resto del material de relleno.
Eso si, la idea de hacer un "Slasher" cuyas víctimas sean este tipo de fauna, me parece de lo más acertado. Pero nunca me compraría el DVD de esta película.
Junto a los actores de primera o “Cholillos” de tercera, tenemos el, no muy divertido, cameo de Ron Jeremy.
Dirige la cosilla esta, un tal Paul Tarnapol, que debuta tras las cámaras.

lunes, 8 de abril de 2024

EMMANUELLE'S SUPERNATURAL SEXUAL ACTIVITY

Me declaro fan de la franquicia “Emmanuelle” y de todas sus variantes y explotaciones. Los italianos lograron cambiar la raza de esta diva del erotismo de origen franchute y hacerla viajar por el mundo hasta llegar incluso a ser poseída —sexualmente— por caníbales en “Emanuelle y los últimos caníbales”. Es cosmopolita y se ha acostado con toda suerte de hombres y mujeres en las más exóticas situaciones. Incluso Jess Franco la puso a presidir orgías (pese a que en su película el personaje aparecía solamente en el título) en “Las orgías inconfesables de Emmanuelle” del mismo modo que Ignacio F. Iquino le buscó una amiguita casi tan atrevida como ella en “Emmanuelle y Carol”, por no hablar de que los chinos la metieron dentro de un desbarajuste en el que aparecían Clint Eastwood, Bruce Lee, James Bond o Popeye en “El Dragón Ataca
Pero lo más importante de Emmanuelle, es como creó tendencia en el erotismo hasta tal punto de convertirse en una marca. De hecho, una marca que lleva 50 años activa.
Curiosamente, el personaje-marca, pasó de ser una cosa sofisticada para pajilleros de alto copete (el primer “Emmanuelle” es un alarde estético y erótico. Un film para que se hicieran pajas los ricos y las gentes de buen gusto), a ser lo más chabacano, tosco y cutre del mundo. A partir de los dosmiles la marca empieza a operar en las programaciones nocturnas de la televisión por cable, perdiendo, en cualquier caso, el toque de calidad y sofisticación, convirtiéndose el producto en una majadería con toques autoparódicos (o directamente paródicos) adscrito al peor subgénero que hay en el mundo, que es el soft del nuevo milenio.
Tras la saga principal de películas, y los innumerables exploits (que podemos distinguir por la variación de consonantes en el nombre de Emmanuelle), la franquicia original comenzó a ser explotada en televisión o directa a vídeo, en series de TV Movies de baja estofa que, con actrices porno de tercera, iban reduciendo la calidad de producción en cosas como “Emmanuelle in Space”, “Emmanuelle 2000” y, ya en manos de los americanos, la serie en la que se encuentra la película que nos ocupa, que es “Emmanuelle Trougth Time” (“Emmanuelle a través del tiempo” ) de 2011. Una serie de películas soft grabadas en videaco de la época para su explotación directa a vídeo, que con dirección del infame Rolfe Kanefsky (que comenzó metido en el terror salchichero con cosas como “El libro del mal” o “Nightmare man” para terminar en el porno soft más inicuo). Nos muestra a Emmanuelle, esta vez interpretada por Allie Haze, viajando a través del tiempo en una nave espacial desde la que vivirá las aventuras eróticas más desangeladas que se puedan imaginar. Básicamente esta serie de telefilmes se reducen a argumentos endebles para filmar en espantosos cromas a actores y actrices porno fingiendo follar ante la cámara, para aburrimiento y escarnio de los espectadores, dando igual si estos buscan pajearse o si estos, como es mi caso, son seguidores del fenómeno Emmanuelle (que para pajearme buscaría cosas más duras que esto, aunque nada me pone más cachondo que el primer “Emmanuelle”). Como fuera, fue sonado el momento en el que en el festival de Cannes de 2011 se anunció que Alli Haze, actriz porno medio principiante, iba a ser la nueva Emmanuelle. Claro, en círculos eruditos, más allá del interés antropológico que pueda suscitar la película inicial, poco puede aportar una vuelta del personaje en telefilms directos a vídeo, pero lo desconcertante es que los productores tuvieran la poca vergüenza de promocionar esto en Cannes, teniendo en cuenta que el resultado de estas películas es más pobre que el de cualquier porno de hace unos años.
Con todo, me hizo gracia que una de esas películas, la que nos ocupa, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity”, mezclara el mito de Emmanuelle con la maneras del found footage en plena eclosión en el año del rodaje de este subproducto, 2011. Por supuesto, parodiaba la franquicia de “Paranormal Activity”. Y es lo de siempre… una vez tenemos el concepto, la película importa un carajo, por lo que nos cuenta como en la nave donde Emmanuelle viaja por el tiempo, se han colado una serie de espíritus cachondos, que mantienen sexo con toda la tripulación; así Emmanuelle y el resto, se convierten en pícaros fantasmas. Lo curioso del invento es que se insinúa que el fantasma del primer “Paranormal Activity”, en realidad eran Emmanuelle y dos amigos intentando tener sexo con los protagonistas, y que los portazos y quitadas de sábana que tantos escalofríos nos provocaban no eran más que los fantasmas de Emmanuel y sus amigos folleteando, entrando y saliendo de la habitación en su afán swinger de tener sexo hasta con los vivos, a los que también vemos follando, como no.
Por supuesto, salvo por un par de planos que nos trasladan al universo “Paranormal Activity”, no se hace uso de las maneras del found footage, que se queda en mera anécdota y sirve como excusa para tener un endeble argumento bajo el que ambientar los polvos toscos, falsos, anti libido que han de pegar delante del croma los protagonistas de la cinta. Algo de lo más frío y desalentador. No se dejen engañar por la posible gracia del crossover, “Emmanuelle’s Supernatural Sexual Activity” no tiene ningún interés, ninguna gracia y además es un insulto para la franquicia, el personaje y lo que hizo con él Just Jaeckin. Entonces, ver al mito reducido a esto, lo más bajo de lo más bajo, da mucha pena y es totalmente desesperanzador en lo que a cine eminentemente erótico se refiere.
Para que se hagan cargo de que esto es más un capricho de la gentuza del porno que una continuidad del clásico, se le da un papel, además cómico, a Ron Jeremy que está por ahí en la nave espacial tomando contacto con un fantasma.
Asimismo, la nave en la que transcurre todo, está decorada con posters de las anteriores películas de Emmanuelle de a partir del 2000 y con el mítico sillón de mimbre sobre el que se recostaba Silvya Kristel en los 70, y que decoró los salones de toda una generación de matrimonios poco conservadores.
Como les digo, una auténtica mierda lo que hicieron en los últimos años con Emmanuelle. Ahora para 2024 se ha anunciado un reboot cinematográfico de la primera película. Veremos en qué acaba aquello.