La película más famosa del que fuera el niño mimado del “Saturday Nigt Live” en las primeras temporadas, sigue funcionando veinticinco años después como un tiro.Irving Fletcher, mas conocido como “Fletch” (Chevy Chase) es un periodista de tres al cuarto que anda por ahí intentando buscar cosas interesantes para rellenar su columna, se disfraza de yonki / vagabundo para investigar en los bajos fondos, cuando es requerido por un elegante individuo (Tim Matheson) en calidad de asesino. Es decir, lo contrata para que lo mate, alegando que tiene un cáncer que acabará con él dolorosamente y un seguro que su esposa cobrará si le asesinan. Fletch acepta su oferta, con el fin de obtener un buen artículo para su periódico. Así pues, comienza la investigación.
Por un extraño motivo, sin querer despojar a Chevy Chase de su condición de “payaso-torpe-slapstick”, se le coloca en una trama detectivesca, bastante seria, efectiva, que si le quitamos el par de numeritos cómicos propios del actor (en el hospital llega a su cenit, el cachondeíto que se trae con el camarero en el club de tenis…) podría ser una película perfecta para, por ejemplo, un Burt Reynolds. También es cierto que se dosifican al máximo sus gags, se intenta que el señor Chase además de hacer el idiota, actué. Pues, miren, no lo hace mal. Claro que, salvo con la honrosa excepción de "Memorias de un hombre invisible", que tenía también componentes cómicos, a Chevy Chase no se le ha dado la oportunidad de lucirse y optar al Oscar, como sí pasó con Jim Carrey, así pues, su versión más seria, el Chevy más actor, se encuentra en esta maravillosa película. El desatado está en "Ese poli es un panoli".
Y es que "Fletch, el camaleón" es completamente ochentera, con el ritmo, estructura y desenlace y final típico de las comedias policíacas de la época. Es más, apenas hay diferencia, técnicamente hablando, con por ejemplo "Superdetective en Hollywood", solo cambian los lugares, y los personajes, las formas son las mismas.
Michael Ritchie, que ya dirigió más cosas del estilo, destaca, además de por la mentada "Ese poli es un panoli", por haber dirigido también de manera ochentosa "Sufridos Ciudadanos", "El chico de oro", "Gatos Salvajes" o "Los pacientes de un psiquiatra en apuros". Ya murió el pobre.
Solo apta para fans de la comedia de los 80.