jueves, 12 de agosto de 2010

¡QUE NO PARE LA MÚSICA!

Siendo yo un tierno infante, vi esta película de estreno en su momento en una sala a rebosar. Claro, en 1980 había dos fenómenos sociales aceptados prácticamente por toda la población Española; Uno era los "Parchís", y el otro los "Village People". No en vano, los primeros cantaban canciones adaptadas de los segundos en sus discos. Y sí, el rollo gay era más que palpable en aquel grupo, pero yo creo que la mayoría de sus fans españoles no lo sabían. Sin embargo, a pesar de la aceptación Española hacia esta peli, en los USA fue un auténtico fracaso, no solo por lo mala que era (que lo es y mucho), si no porque los putos heavys comenzaron una cruzada contra el “Disco”, destruyéndolo por completo (y eso que si o si, el “Disco” le da mil patadas en todos los sentidos al heavy, es más musical y mejor tocado) y esta película llegó a las pantallas estadounidenses en ese momento. Aquí, sin embargo, con los años de retraso que nos caracterizas, a nuestros padres "¡Que no pare la música!" les parecía de lo más moderno.
Y después de perderle la pista tras aquel visionado en el cine (en la tele creo que no la han puesto, en video-clubes se dejaba ver poco y en dvd todavía no se ha editado), me topo después de una ardua búsqueda con un excelente dvd-rip en versión original con subtítulos en castellano. Qué ganas tenía de ver esta chorrada…
Aunque a lo largo de esta "Disco Movie" los "Village People" lanzan proclamas totalmente gays en sus escenas (cuando cantan "Y.M.C.A." es tan exagerado, con luchadores y gimnastas de por medio, que se convierte en un momento totalmente delirante), también es cierto todo ese mariconeo se oculta un poquillo y lo reservan para una escena con tensión sexual entre una de las protagonistas y el indio Felipe, que a pesar de su pinta de maricón, accede con llamativas muecas a la seducción de la señorita, dicho sea de paso, más fea que mis cojones recién salidos del agua. Digamos que se reivindica un “todo vale" sexual.
La peli cuenta como un joven compositor (un Steve Guttenberg súper sobreactuado, jovial y lleno de energía y entusiasmo… demasiado incluso) que se considera un genio y compone unas canciones que, sin duda, le harán llegar a lo más alto, así que el paso siguiente es conseguir unos cantantes que las canten adecuadamente. De este modo, ficha al indio que tiene viviendo en casa (!!) y todo maricón disfrazado que se va encontrando, maricón disfrazado que pasa a formar parte del grupo. Cuando ya están juntos, alguien pregunta que por qué van vestidos así, a lo que Guttenberg responde “porque son gente de la villa” Ya está, ya tenemos nombre para el grupo: “Village People”.
A un ritmo tan trepidante que no se puede ni soportar, el film va desenvolviéndose entre numeritos musicales y los avatares que han de pasar Guttenberg y Valerie Perrine durante su tránsito de la nada a la fama, en una comedia totalmente alucinógena, hortera y enloquecida, con, de nuevo, el indio Felipe dando la nota, haciendo un extraño ruido con la boca parecido a una sirena.
Es tan genuina, que parece una parodia. En "Boogie Nights", por ejemplo, veíamos a "Rollergirl" en sus patines, y la peña con un aspecto setentero más o menos bien conseguido, pero aquí vemos a Steve Guttenberg con patines ¡porque de verdad estaban de moda! Y unos peinados ridículos, junto con camisetas cortadas a la altura del estomago para los chicos, que de veras te planteas si no era de cachondeo todo aquello. Por supuesto que no… era así.
La peli dura dos horazas, es del todo estúpida, pero la vemos con agrado porque es muy curiosa.
Los "Village People" salen poco. En realidad son unos secundarios que solo aparecen para cantarse la cancioncita de turno, pero claro, eso lo sabemos cuando ya llevamos el visionado muy avanzado y estamos muy metidos en la locura. Es muy rara.
La dirigió una antigua actriz llamada Nancy Walker, que así, películas como tal, no volvió a dirigir nunca. Y los "Village" sacaron un disco después de esto, en el que cambiaban de imagen (iban más maricones, pero sin llamativos disfraces propiamente dichos) para ver si se levantaban de la monumental caída del “Disco”. Tras aquello, y hasta el día de hoy, viven de recopilatorios y haciendo bolos con una nueva formación bastarda, en la que solo quedan de la original el indio Felipe y el soldado Alexander, el resto, unos mariquitas cualesquiera.