Ricardo Islas se ha labrado una carrera como cineasta de culto en Uruguay gracias a sus películas de distribución directa para vídeo que le han valido el sobrenombre de “El John Carpenter Uruguayo”. Bueno, no es para tanto, ni mucho menos (ni mucho más).Los integrantes de una especie de ¿escuela de imagen y sonido? descubren que el culpable de unos crímenes recientes es nada menos que un licántropo. No obstante, en este caso el culpable tampoco es que sea un santo en su forma humana. Gran idea esta.
La película está facturada desde el más costroso amateurismo (la cámara tiene pinta de ser una Hi-8, no más) y sale airosa, a pesar de la tosquedad de las imágenes, gracias a un montaje más que solvente y una trama que engancha desde el primer momento. No siempre la escasez de medios es suplida con la imaginación, como pudimos ver aquí, pero sin embargo, sin que "Plenilunio" sea un ejemplo de nada, sí es cierto que Islas destila cierto oficio y algunas buenas ocurrencias. Que el hombre lobo en estado humano tenga la cara destrozada después de la múltiples transformaciones, me parece un acierto bastante original, pues no recuerdo precedente de algo parecido en películas más grandes.
Y el hombre lobo transformado, ¡me encanta! Un bicho peludo ¡blanco! y entrañable, que bien podía haber salido en “Barrio Sésamo”, pero que, sin embargo, aparece en un ambiente la mar de sórdido y decadente. Y (y he aquí el tanto a su favor) resulta creíble.
La afición al género por parte del director queda patentada al ver los guiños que lanza a la revista "Fangoria" y a Paul Naschy, así como a los cómics de la "Marvel" del hombre Lobo. Un compendio de cosas que hacen que la película me caiga simpática.
Ahora, eso sí, no me atrevo a recomendarla, porque como suele pasar con muchas de las películas que aquí reseñamos, hay que tener cierto gusto por este tipo de productos… claro que, por otro lado, este en concreto trata de imitar el cine estándar… que sus mulas decidan. Por lo que a mí respecta, esta mierda me ha agradado mucho.
Y el hombre lobo transformado, ¡me encanta! Un bicho peludo ¡blanco! y entrañable, que bien podía haber salido en “Barrio Sésamo”, pero que, sin embargo, aparece en un ambiente la mar de sórdido y decadente. Y (y he aquí el tanto a su favor) resulta creíble.
La afición al género por parte del director queda patentada al ver los guiños que lanza a la revista "Fangoria" y a Paul Naschy, así como a los cómics de la "Marvel" del hombre Lobo. Un compendio de cosas que hacen que la película me caiga simpática.
Ahora, eso sí, no me atrevo a recomendarla, porque como suele pasar con muchas de las películas que aquí reseñamos, hay que tener cierto gusto por este tipo de productos… claro que, por otro lado, este en concreto trata de imitar el cine estándar… que sus mulas decidan. Por lo que a mí respecta, esta mierda me ha agradado mucho.