Diríase que el éxito indiscutible de la franquicia "Terrifier", y en especial su reciente tercera dosis, ha revitalizado el asunto de los efectos prácticos. Los gerifaltes de las compañías tochas han descubierto asombrados que la chavalada se ha puesto farruca con los excesos de látex y pintura roja propias de las aventuras del payaso "Art", unos que no solo son ya el "leitmotiv" de todo ello, sino que, a posteriori, su creador, padre y ejecutor, Damien Leone, mostraba en redes sociales cómo habían sido llevados acabo. Así las cosas, y considerando las maneras de Hollywood, esos mismos ejecutivos encorbatados decidieron replicarlo con sus productos horroríficos de pronto estreno. Tenemos el ejemplo de la ultra-mediocre hasta el dolor "Until Dawn". En las promos su director, el otrora prometedor David F. Sandberg, cuya puesta al servicio de las grandes corporaciones de su ojete ha terminado por enterrarlo en la más obtusa medianía, reivindicaba el uso de los trucos de antaño. "Aquellos que crecí viendo" decía, y los incorporaba alegremente a su peliculita, además de mostrar el "making of" de los mismos en un desesperado intento por atraer las atenciones y favores del fandom, ese gran idiota. Si podemos considerar "Until Dawn" un producto netamente "mainstream", la cosa se torna todavía más llamativa cuando esas mismas estrategias fueron seguidamente adoptadas por otro aún mayor en su pertenencia a la "corriente reinante", en su intención "crematística", la nueva entrega de "Destino Final".
Lo habré comentado mil veces antes, sea acá, sea en papel fotocopiado, pero siempre he sido un defensor tanto de esta franquicia como de la otra que iba sumando entregas a la par, "Saw". En su momento de auge, cuando no recibían más que palos por parte de prensa y -otra vez tu- fandom, acusándolas de repetitivas y poco imaginativas, me alzaba como su gran defensor, alegando que ambas eran a esos tiempos lo que "Viernes 13" y "Pesadilla en Elm Street" a los suyos, allá cuando, justo, también eran objeto de críticas duras y reproches, especialmente en lo referente a la acumulación de secuelas. Igualmente, anuncié sin ninguna clase de duda que, con los años, "Destino Final" y "Saw" no solo ganarían peso a nivel subcultural, sino que generarían continuaciones tardías, "reboots" y demás zarandajas. Bien, es exactamente lo que ha ocurrido. Así pues, pónganme la medalla y no se les ocurra intentar arrebatármela.
La cuestión es que esta "Destino Final: lazos de sangre" vendría a ser la sexta entrega, rodada trece años después de la que, en su día, se anunció como la última (y dieciséis de la única que fue tratada en este ciber-antro). ¿Y saben qué? pues que la jodía ha sido un éxito de taquilla, acumulando más billetes verdes que ninguna. Así pues, den por sentado que vendrán más (lo mismo que "Saw", de la que "Blumhouse" se ha agenciado los derechos con intención de seguir explotándola). ¿¿Y nos alegramos por ello?? Pues sí, porque resulta que "Destino Final: lazos de sangre" está un rato bien.
Pero antes de entrar en materia, déjenme finiquitar lo que comentaba al arranque de los efectos prácticos usados cual anzuelo. También los artífices de este "Destino Final 6" publicaban vídeos en redes sociales demostrándonos lo "cool" que eran al decantarse por ellos. Por supuesto, y como ocurre exactamente en el caso de "Until Dawn", luego, en pantalla, esos mismos truquitos de goma siguen cantando considerablemente a CGI. No creo que nos hayan estafado, no, pero seguramente tampoco pudieron evitar darles posteriormente un baño de infografía para perfeccionarlos, arrebatándoles toda su fisicidad, adquiriendo esa molesta pátina de artificio desaborío propio de la técnica en cuestión. ¿Perjudica ello pues a la película? No. Al fin y al cabo todas estas mandangas son solo materia que "preocupa" al aficionado, al fan, al pajero, pero al público mayoritario le importan un pimiento. Este únicamente demanda un producto entretenido y ameno, listo para escapar de la burda y apestosa realidad, práctica que últimamente veo como se considera reprochable, pero a mi me parece maravillosa y aplaudo. En ese sentido "Destino Final: lazos de sangre" no falla.
Como ocurre con todas las franquicias del horror, la historia de base es la misma de siempre. Y, no se engañen, así debe ser. Es lo que queremos ver. Lo que nos gusta. Luego, si los guionistas son lo suficientemente hábiles para añadirle unas goticas de algo un pelo distinto, pues mira, mejor, pero sin alejarse demasiado de la formula. Así pues, la novedad acá es que todo el asunto de las víctimas de un accidente terrible que se salvan gracias a una premonición y, aluego, son perseguidas por la señora muerte, se reduce a un círculo familiar, a padres, hijos, tíos y primos. Con el añadido extra de que, el origen de todo, ocurrió cincuenta años atrás. Las personas a despachar eran tantas que la de la guadaña ha tardado varias décadas en alcanzar a los protagonistas, porque su plan consistía desde el principio en cargarse hasta el último de los linajes de aquellos que no fenecieron cuando debían. Voltereta narrativa bastante ingeniosa y bien resuelta. Además, a ese salto temporal se vincula el personaje de Tony Todd, quien, como sabrán, ha ido ejerciendo de ¿cómo definirlo? experto en escapar de las garras de la codiciosa muerte, siempre aconsejando a las futuras víctimas que recurrían a él en busca de ayuda. También sabrán que Todd murió al poco de terminar la película, así que su despedida en la ficción se torna especialmente emotiva.
Pero, vamoh a vé, julai, déjate de mierdas, ¿¿molan o no molan las escenas donde palman los protagonistas?? Sí, molan. Y muchísimo. Es más, me atrevería a decir que son las más retorcidamente creativas, originales y espectacularmente sanguinolentas de todos los "Destinos Finales". El gore es "mainstream" en su mayoría, sí, pero les hará babear por su exageración y brutalidad. Voy a contenerme las ganas de describir aquellas que más me impactaron, por tentador que sea, y diré que no pude evitar soltar una satisfactoria risotada como consecuencia / válvula de escape ante la barbaridad de algunas. También por el placer de ver cómo son espachurrados, reventados o partidos en dos personajes sumamente desagradables y que lo merecen.
Así, a base de sangre a borbotones, gran guiñol, una narrativa perfectamente equilibrada entre le repetición y cierta novedad, y un ritmo acelerado y constante, resulta que la peli termina cumpliendo su cometido, entretener, divertir, ayudar a desconectar del mundanal ruido y, en fin, que la recomiendo.
Obviamente, por su condición de producto puro y duro, me saltaré la parte de la reseña en la que cito nombres y currículums. La verdad, importan un carajo. Pero, por cumplir, mencionaré a uno de los productores, y responsable de la "story" de base, Jon Watts, director en su día de las apreciables "Clown" y "Coche Policial", finalmente reciclado a paridor de "hits" taquilleros con las aventuras de "Spider-man" auspiciadas por "Marvel Studios".
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sábado, 12 de julio de 2025
sábado, 22 de febrero de 2025
JUEZ, JURADO Y EJECUTOR
Padeciendo yo "justicieritis" aguda, y gastando la película semejante título -¡patrio!-, difícil, muy difícil iba a ser que no corriera al vídeo-club más próximo a alquilarla esperanzado. Y difícil, muy difícil iba a ser también que el resultado no se saldara con la palabra que comienza por D y acaba en "ción". Así pues, otra más palasaca, de esas que no veía desde aquel primer y poco notorio intento. Hasta que, ¡yes!, la otra palabreja maldita, que arranca con un N y concluye con "gia", comenzó a dar por culo y decidí hacerme de nuevo con ella y repetir, preparado, preparadísimo esta vez, sabiendo perfectamente a lo que me exponía. Y, claro, "asín" no vale, porque el consiguiente golpe duele menos e incluso terminas encontrándole virtudes al pifostio, aunque anden muy muy ocultas entre esos maravillosos drops y esas rayacas propias del ripeo-de-vhs que me pasó mi bien amado Enorm (la caratula completa también se la debemos a él. Si es queeee...)
John Willis es un poli duro como una roca. Le han matado al compañero, así que, nada más comenzar la película, anda ya vengándose, liándola a tiros y matando a todo al que se le ponga por delante, incluso si son señoras. Paralelamente, un psicópata sale libre de su encierro y, raudo, se dirige a los lúgubres túneles del metro neoyorquino a recuperar su banda de malandrines, que viven ahí, ocultos entre la oscuridad. No tardarán nada en comenzar a robar y asesinar a viandantes confiados. El poli se alía con una periodista que investiga el asunto (sí, terminarán yaciendo) y decide pararles los pies, a lo bruto y aunque le quiten la placa y la dignidad.
En realidad este producto del año 1988 luce como título original el chanante "Underground", a veces mutado a "Underground Terror" por aquello de darle más color. Pero no, no hay terror. Ni acción. Estamos ante un puro y duro thriller de segunda. Bien facturado en general, decente, con su notoria dosis de violencia, algún leve arrebato de gore gráfico (poca cosa) pero más bien plomizo. Notas que tenía potencial, pero se queda a medio gas (consecuencias del escaso montante, presupongo), aunque no va exenta de pequeños buenos momentos y, muy especialmente, un policía justiciero protagonista que funciona gracias a su tremenda mala hostia. Por ejemplo: uno de los villanos intenta robarle el bolso a una pava y ¿¿qué hace nuestro madero??, pegarle tres tiros por la espalda mientras huye. ¡Toma cha!. Sí, claro, es uno de los malos, pero en el momento de la ejecución él no lo sabe con seguridad, lo revienta únicamente por querer robar un monedero. Si eso no es expeditivo, ya me dirán qué es. Tampoco le tiembla el pulso a la hora de eliminar esbirros arrepentidos de sus actos que solo pretenden ayudar. E incluso se diría que disfruta acabando con el jefe de la pandi -considerar esto un spoiler les convierte a ustedes en unos ingenuos-, exigiéndole a berridos que le mire a los ojos previo remate. Todo ello ante la horrorizada reacción de la periodista, allí presente. En eso, como digo, la peli se me ganó y recordó al "Harry Callahan" de 1971, cuando se movía de manera ambigua entre la legalidad y la ilegalidad, sin despeinarse.
A semejante mastuerzo con placa lo interpreta un muy adecuado Doc Dougherty, quien debutaba acá y luego haría unas cosas más, moviéndose entre productos televisivos y roles muy secundarios para películas más o menos conocidas. Un carrerón parecido al de su guapa "partenaire", Forbes Riley, cuyo crédito más curioso es el protagonismo previo en uno de los slashers más toscos que se recuerdan, "Splatter University", según las artes directivas de un Richard W. Haines apunto de entrar a formar parte de la factoría Troma. Y así ocurre también con el resto, auténticos supervivientes que lo mismo te salen en un blockbuster, haciendo de policía o abogado o barrendero, que en un subproducto.
Con el personal que hay tras la cámara la cosa cambia levemente. Muchos de los principales responsables de "Juez Jurado y Ejecutor" tenían las manos manchadas de puro zetismo, habiendo participado en títulos rimbombantes, algunos hoy considerados de puro culto. Quizás el más llamativo sea Brian O´Hara, co-guionista y responsable de la "story". Como director se encargó en 1999 de la famosa e infame comedia transgresora "Rock 'n' Roll Frankenstein", muy políticamente incorrecta, con chistes homofóbicos, auténtico maltrato animal... allá ande iba provocaba sarpullido. El otro guionista, Bob Zimmerman, escribió también el libreto de un popular slasher de tercera regional, "Silent Madness / Locura Sangrienta", además de meter la zarpa como técnico en "Pesadillas de una mente enferma", "La casa del terror (Don´t go in the house)" o "Aberraciones sexuales del conde Drácula".
Igualmente en tareas de machaca curró mucho James McCalmont, director de "Juez, Jurado y Ejecutor". Puedes ver su nombre en una galería interminable de títulos -antes y después de sus propios y únicos dos largometrajes- que van desde "Mi diabólico amante" a "El silencio de los borregos". Previo a la reseñada, venía de co-firmar un aburrrrrido tostón pos-apocalíptico titulado "Infierno en Safehaven" junto a otro que ha pasado unas cuantas veces por acá, Brian Thomas Jones.
Y terminamos con el primer nombre que aparece en los créditos de "Juez, Jurado y Ejecutor", Steven D. Mackler, productor, cuyo currículum va bien surtido de "joyas" como "Neon Maniacs" (reseñada en nuestro pest-seller), "Deadtime Stories", "Infierno en Safehaven" por supuesto, así como la película que el co-culpable de aquella, Thomas Jones, venía de hacer solano, "The Rejuvenator". Otra cosa titulada "Voodoo Dawn", según guion de John Russo y con papelillo para un entonces aún novato Tony Todd y, por fin, un poco de "cualité" con "El pico de las viudas", aunque tampoco le serviría ya de mucho.
Es curioso que siempre ande/mos hablando de que si Fred Olen Ray, Jim Wynorski, David DeCoteau, Charles Band, etc, etc... pero como vemos, el campo del cine de explotación y bajo presupuesto norteamericano de los ochenta era bien vasto, habitado por un montón de señores que, aunque jamás destacaron demasiado, dejaron sus pequeñas huellas en forma de sendos productos entrañablemente pestilentes. Y anda que no mola nadar entre toda esta roña a cambio de noventa minutos medianamente sufrientes.
John Willis es un poli duro como una roca. Le han matado al compañero, así que, nada más comenzar la película, anda ya vengándose, liándola a tiros y matando a todo al que se le ponga por delante, incluso si son señoras. Paralelamente, un psicópata sale libre de su encierro y, raudo, se dirige a los lúgubres túneles del metro neoyorquino a recuperar su banda de malandrines, que viven ahí, ocultos entre la oscuridad. No tardarán nada en comenzar a robar y asesinar a viandantes confiados. El poli se alía con una periodista que investiga el asunto (sí, terminarán yaciendo) y decide pararles los pies, a lo bruto y aunque le quiten la placa y la dignidad.
En realidad este producto del año 1988 luce como título original el chanante "Underground", a veces mutado a "Underground Terror" por aquello de darle más color. Pero no, no hay terror. Ni acción. Estamos ante un puro y duro thriller de segunda. Bien facturado en general, decente, con su notoria dosis de violencia, algún leve arrebato de gore gráfico (poca cosa) pero más bien plomizo. Notas que tenía potencial, pero se queda a medio gas (consecuencias del escaso montante, presupongo), aunque no va exenta de pequeños buenos momentos y, muy especialmente, un policía justiciero protagonista que funciona gracias a su tremenda mala hostia. Por ejemplo: uno de los villanos intenta robarle el bolso a una pava y ¿¿qué hace nuestro madero??, pegarle tres tiros por la espalda mientras huye. ¡Toma cha!. Sí, claro, es uno de los malos, pero en el momento de la ejecución él no lo sabe con seguridad, lo revienta únicamente por querer robar un monedero. Si eso no es expeditivo, ya me dirán qué es. Tampoco le tiembla el pulso a la hora de eliminar esbirros arrepentidos de sus actos que solo pretenden ayudar. E incluso se diría que disfruta acabando con el jefe de la pandi -considerar esto un spoiler les convierte a ustedes en unos ingenuos-, exigiéndole a berridos que le mire a los ojos previo remate. Todo ello ante la horrorizada reacción de la periodista, allí presente. En eso, como digo, la peli se me ganó y recordó al "Harry Callahan" de 1971, cuando se movía de manera ambigua entre la legalidad y la ilegalidad, sin despeinarse.
A semejante mastuerzo con placa lo interpreta un muy adecuado Doc Dougherty, quien debutaba acá y luego haría unas cosas más, moviéndose entre productos televisivos y roles muy secundarios para películas más o menos conocidas. Un carrerón parecido al de su guapa "partenaire", Forbes Riley, cuyo crédito más curioso es el protagonismo previo en uno de los slashers más toscos que se recuerdan, "Splatter University", según las artes directivas de un Richard W. Haines apunto de entrar a formar parte de la factoría Troma. Y así ocurre también con el resto, auténticos supervivientes que lo mismo te salen en un blockbuster, haciendo de policía o abogado o barrendero, que en un subproducto.
Con el personal que hay tras la cámara la cosa cambia levemente. Muchos de los principales responsables de "Juez Jurado y Ejecutor" tenían las manos manchadas de puro zetismo, habiendo participado en títulos rimbombantes, algunos hoy considerados de puro culto. Quizás el más llamativo sea Brian O´Hara, co-guionista y responsable de la "story". Como director se encargó en 1999 de la famosa e infame comedia transgresora "Rock 'n' Roll Frankenstein", muy políticamente incorrecta, con chistes homofóbicos, auténtico maltrato animal... allá ande iba provocaba sarpullido. El otro guionista, Bob Zimmerman, escribió también el libreto de un popular slasher de tercera regional, "Silent Madness / Locura Sangrienta", además de meter la zarpa como técnico en "Pesadillas de una mente enferma", "La casa del terror (Don´t go in the house)" o "Aberraciones sexuales del conde Drácula".
Igualmente en tareas de machaca curró mucho James McCalmont, director de "Juez, Jurado y Ejecutor". Puedes ver su nombre en una galería interminable de títulos -antes y después de sus propios y únicos dos largometrajes- que van desde "Mi diabólico amante" a "El silencio de los borregos". Previo a la reseñada, venía de co-firmar un aburrrrrido tostón pos-apocalíptico titulado "Infierno en Safehaven" junto a otro que ha pasado unas cuantas veces por acá, Brian Thomas Jones.
Y terminamos con el primer nombre que aparece en los créditos de "Juez, Jurado y Ejecutor", Steven D. Mackler, productor, cuyo currículum va bien surtido de "joyas" como "Neon Maniacs" (reseñada en nuestro pest-seller), "Deadtime Stories", "Infierno en Safehaven" por supuesto, así como la película que el co-culpable de aquella, Thomas Jones, venía de hacer solano, "The Rejuvenator". Otra cosa titulada "Voodoo Dawn", según guion de John Russo y con papelillo para un entonces aún novato Tony Todd y, por fin, un poco de "cualité" con "El pico de las viudas", aunque tampoco le serviría ya de mucho.
Es curioso que siempre ande/mos hablando de que si Fred Olen Ray, Jim Wynorski, David DeCoteau, Charles Band, etc, etc... pero como vemos, el campo del cine de explotación y bajo presupuesto norteamericano de los ochenta era bien vasto, habitado por un montón de señores que, aunque jamás destacaron demasiado, dejaron sus pequeñas huellas en forma de sendos productos entrañablemente pestilentes. Y anda que no mola nadar entre toda esta roña a cambio de noventa minutos medianamente sufrientes.
sábado, 2 de noviembre de 2024
STREAM
Lo más llamativo de "Stream" no está ni en su trama, ni su acabado, ni nada que afecte a lo que nos cuenta y cómo. Está detrás de las cámaras. Bueno, y delante si hablamos del reparto. Resulta que muchas de las cabezas pensantes responsables de la actualmente más que popular saga "Terrifier" andan metidos en "Stream". El primer cartel que vi de la interfecta no lo anunciaba, y me extrañó. En otros tiempos, pensé, semejante dato se habría explotado hasta la indecencia. Incluso algún distribuidor desalmado habría estrenado "Stream" como un improbable "Terrifier 4: La nueva generación" o algo así. No obstante, luego tuve acceso a otro cartel donde, esta vez sí, se destacaba alto y claro. Damien Leone y Phil Falcone, máximos culpables de las aventuras del payaso asesino, co-producen "Stream". Además, el primero se encarga de los efectos especiales y el segundo se marca un cameo. Por si fuera poco, el hombre que da vida al clown diabólico "Art", David Howard Thornton, interviene como actor, básicamente haciendo el mismo personaje, solo que cambiando el maquillaje por una máscara (y no es el único intérprete reciclado). ¿Algo más? ¡seh! las escenas gore de "Stream" -menor en cantidad, igual de brutales- se parecen mucho, demasiado -incluidos efectos sonoros-, a las de la saga "terrifieante", en concreto una donde a un infeliz le machacan la faz de mala manera. Y, finalmente, la coincidencia de factores que mola menos: igual que "Terrifier 2 y 3", "Stream" es más larga de lo que exige su naturaleza, dos horacas del demonio.
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)
sábado, 18 de mayo de 2024
CASADA CON TODOS
Entre su etapa "exploiter", bajo la tutela de Roger Corman, y la reconversión a director de prestigio con "El silencio de los corderos" (así como una posterior decadencia tras sendas películas fracasadas, antes de su triste fallecimiento en 2017), Jonathan Demme rodó varias comedias. Dos más o menos románticas, sin caer en baboserías. Quizás la más exitosa, o de culto, sea "Algo Salvaje". Nunca acabé de congeniar con ella. A mi me gustaba justo la que venía después.... y antes de las archifamosas desventuras de Hannibal Lecter, "Casada con todos" o "Married to the Mob" en versión original (es decir, "Casada con la mafia"). Me encantaba de chaval. Incluso compré la banda sonora trufada de un puñado de "hits" muy de su década, destacando a "New Order", Deborah Harry en solitario o "The Feelies". ¿Y cuál es esa década? fácil deducción: los ochenta. Concretamente 1988. Tal vez, por encontrarse ya en su recta final, la explosión de "tics ochenteros" en "Casada con todos" resulta abrumadora. Sobre todo estéticamente. Haría las delicias de todos esos posmodernos que se encabezonan en recrearla sin haberla conocido realmente, a base de excesos de laca y colores chillones.
Angela está casada con Frank, un mafioso que aspira a escalar puestos en la familia. A diferencia del resto de esposas del clan, es muy infeliz. Quiere huir de semejante vida, pero no puede. Hasta que el capo, Tony, pilla a Frank follándose a su amante y se lo carga. Así, Angela aprovecha para comenzar de cero, a base de piso cutre y curro cutre. Obviamente, Tony la seguirá con intención de convertirla en su nueva amiguita. Pero no es el único, un par de agentes del FBI van igualmente tras ella. A base de casualidades y equívocos, uno de estos, el ambicioso -y amante de los felinos- Mike, conocerá a Angela en lo personal y nacerá el amor.... hasta que la chica descubre el pastel y todo se lía que da gusto.
Hacía años que no veía "Casada con todos". Recordé su existencia, se la pedí a un amigo, me la mandó y le di al "Play" con miedo de que ya no me funcionara igual. Falsa alarma. Por suerte, disfruté del visionado como un cochinillo. Sí, estamos ante una comedia romántica, pero nada que ver con la basura que lleva haciéndose desde hace años en su nombre. Aquí el rollo amoroso no empalaga, es hasta tierno. Y se mezcla con muchos momentos de un humor algo alocado (destacando los arrebatos desquiciados de la celosa y medio psicópata mujer de Tony), un ritmo acelerado, vibrante, y cierta "chispeantez" en el ambiente. Todo ello rebañado en inesperadas y agradecidas dosis de acción y violencia. Disparos y muertos incluidos. Al fin y al cabo, la cosa va de gangsters. "Casada con todos" es una película alegre, y ese es el poso que nos deja. Mientras concluye, a base de un chorrón de escenas eliminadas, resulta imposible no sonreír con genuina satisfacción.
Si a la refrescante dirección de Demme, y el divertido guion de Barry Strugatz + Mark R. Burns (quienes, curiosamente, no harían mucha carrera. La otra única película localizable en sus currículums con cierto brillo es "Vida y amores de una diablesa"), añadimos la extensísima ristra de actores que pululan por la pantalla, ya sea en funciones protagónicas, secundarias, de extra o, directamente, invisibles (Joe Spinell formaba parte del cast, pero toda su labor queda relegada a las escenas eliminadas), pues apaga y vámonos. El orgasmo se multiplica. Así pues, tenemos a una guapísima, pero guapíssssssima, Michelle Pfeiffer. Alec Baldwin. Matthew Modine. Un grandioso Dean Stockwell como jefe mafioso. Una no menos impresionante Mercedes Ruehl interpretando a su maniática esposa. Oliver Platt. Joan Cusack. Nancy Travis requetemonísima enseñando un poco de cacho (sí, amigos, en las "romcoms" de antaño se veían tetas y culos, ni que fuese de refilón). El legendario David Johansen, vocalista de "New York Dolls" con una curiosa carrera secundaria como actor, luciendo nada menos que sotana. Chris Issak. Al Lewis (el abuelo de los "Munster"). Algunos de los habituales del "clan Demme" (es decir, Tracey Walter, Charles Napier o Paul Lazar) y, esta sí es toda una sorpresa, el entonces futuro director Todd Solondz como reportero.
De la música incidental se encarga David "Talking Heads" Byrne, para el que, cuatro años antes, Jonathan Demme había dirigido la hoy bien reputada película-concierto "Stop Making Sense". En la fotografía, otro "Demmeista" convencido, el prestigioso Tak Fujimoto.
Por ello, y algo más, "Casada con todos" termina siendo un delicioso entretenimiento. De cuando estas películas además de divertidas, eran buenas.
(Suspiro) ¡¡que puta mierda hacerse mayor!!.
Muy recomendable.
Angela está casada con Frank, un mafioso que aspira a escalar puestos en la familia. A diferencia del resto de esposas del clan, es muy infeliz. Quiere huir de semejante vida, pero no puede. Hasta que el capo, Tony, pilla a Frank follándose a su amante y se lo carga. Así, Angela aprovecha para comenzar de cero, a base de piso cutre y curro cutre. Obviamente, Tony la seguirá con intención de convertirla en su nueva amiguita. Pero no es el único, un par de agentes del FBI van igualmente tras ella. A base de casualidades y equívocos, uno de estos, el ambicioso -y amante de los felinos- Mike, conocerá a Angela en lo personal y nacerá el amor.... hasta que la chica descubre el pastel y todo se lía que da gusto.
Hacía años que no veía "Casada con todos". Recordé su existencia, se la pedí a un amigo, me la mandó y le di al "Play" con miedo de que ya no me funcionara igual. Falsa alarma. Por suerte, disfruté del visionado como un cochinillo. Sí, estamos ante una comedia romántica, pero nada que ver con la basura que lleva haciéndose desde hace años en su nombre. Aquí el rollo amoroso no empalaga, es hasta tierno. Y se mezcla con muchos momentos de un humor algo alocado (destacando los arrebatos desquiciados de la celosa y medio psicópata mujer de Tony), un ritmo acelerado, vibrante, y cierta "chispeantez" en el ambiente. Todo ello rebañado en inesperadas y agradecidas dosis de acción y violencia. Disparos y muertos incluidos. Al fin y al cabo, la cosa va de gangsters. "Casada con todos" es una película alegre, y ese es el poso que nos deja. Mientras concluye, a base de un chorrón de escenas eliminadas, resulta imposible no sonreír con genuina satisfacción.
Si a la refrescante dirección de Demme, y el divertido guion de Barry Strugatz + Mark R. Burns (quienes, curiosamente, no harían mucha carrera. La otra única película localizable en sus currículums con cierto brillo es "Vida y amores de una diablesa"), añadimos la extensísima ristra de actores que pululan por la pantalla, ya sea en funciones protagónicas, secundarias, de extra o, directamente, invisibles (Joe Spinell formaba parte del cast, pero toda su labor queda relegada a las escenas eliminadas), pues apaga y vámonos. El orgasmo se multiplica. Así pues, tenemos a una guapísima, pero guapíssssssima, Michelle Pfeiffer. Alec Baldwin. Matthew Modine. Un grandioso Dean Stockwell como jefe mafioso. Una no menos impresionante Mercedes Ruehl interpretando a su maniática esposa. Oliver Platt. Joan Cusack. Nancy Travis requetemonísima enseñando un poco de cacho (sí, amigos, en las "romcoms" de antaño se veían tetas y culos, ni que fuese de refilón). El legendario David Johansen, vocalista de "New York Dolls" con una curiosa carrera secundaria como actor, luciendo nada menos que sotana. Chris Issak. Al Lewis (el abuelo de los "Munster"). Algunos de los habituales del "clan Demme" (es decir, Tracey Walter, Charles Napier o Paul Lazar) y, esta sí es toda una sorpresa, el entonces futuro director Todd Solondz como reportero.
De la música incidental se encarga David "Talking Heads" Byrne, para el que, cuatro años antes, Jonathan Demme había dirigido la hoy bien reputada película-concierto "Stop Making Sense". En la fotografía, otro "Demmeista" convencido, el prestigioso Tak Fujimoto.
Por ello, y algo más, "Casada con todos" termina siendo un delicioso entretenimiento. De cuando estas películas además de divertidas, eran buenas.
(Suspiro) ¡¡que puta mierda hacerse mayor!!.
Muy recomendable.
sábado, 16 de marzo de 2019
SESIÓN DOBLE: STARRY EYES + HELL FEST
STARRY EYES : Sarah es una aspirante a actriz extremadamente ambiciosa e infeliz porque todos los castings a los que va terminan en fracaso. Hasta que un día, tras acudir a uno algo peculiar, la llaman de nuevo. Ella, radiante de alegría, se reúne con un siniestro productor que intenta beneficiársela, por lo que la chica sale huyendo muy disgustada. Decide tirar la toalla y seguir con su monótona vida, pero no puede. Es demasiado. Así que cede a las demandas carnales del viejo verde. A partir de tan humillante momento, comenzará a mutar en otra persona. U otra cosa. Y en el camino se llevará por delante a unos cuantos amigos.
"Starry Eyes" fue la sensación "indie" de su momento. Y uno no sabe cómo encarar esta clase de materia porque, por lo general, el resultado siempre termina decepcionando. Afortunadamente no es este el caso. La película se sigue con sumo interés mientras sufres junto a la protagonista. Y cuando da el giro sobrenatural, está bien llevado, es angustioso y las consecuentes escenas de contundente violencia son más impactantes y perturbadoras al haberse reservado para el momento justo y necesario. Alex Essoe, que interpreta a Sarah, se deja la piel en una formidable interpretación. A su vera Pat Healy, estupendo actor habitual también del moderno cine independiente.
Los directores y guionistas, Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, fueron fichados por una "major" y en estos momentos están apunto de estrenar la nueva versión de
"Cementerio Viviente". Si les han dado libertad y poder de decisión, puede salir algo muy potente (Nota Posterior: Pues no, el remake de "Cementerio Viviente" es mediocre hasta el dolor).
HELL FEST : Un grupo de amigos deciden pasar la festividad de Halloween en Hell Fest, un parque itinerante especializado en terrores. Entran, gritan y disfrutan de las atracciones desconociendo que un auténtico psicópata rula por ahí y se ha encaprichado de una de las chicas de la pandilla, a la que perseguirá sin descanso, arrasando por el camino con todos sus amigos.
Las películas ambientadas en ferias del terror son casi un subgénero en sí mismas. Una de sus mayores cualidades es el constante juego entre lo que es real y lo que es atrezzo. Y por aquello de buscar un efecto espectacular, deliran mostrando atracciones de lo más aparatosas y poco verosímiles. Por suerte esto es cine y de lo que se trata es de dejarse llevar, no hacer demasiadas preguntas y gozar. Contra todo pronóstico, "Hell Fest" entra en esta elitista lista. Honestamente, me esperaba un churrazo zetoso caracterizado por ese feo "look" digital HD tan típico del cine "indie" moderno. Pero no, lo que aquí tenemos es una película con cara y ojos, bien parida técnicamente, con actores solventes y un diseño de producción bastante notable. Cierto que no consigue dar forma a una atmósfera inquietante a pesar de los elementos con los que cuenta, pero entretiene un rato, evita acomodarse excesivamente en los parámetros del "slasher" y contiene algún crimen que, además de truculento, resulta bastante despiadado teniendo en cuenta el rol de la víctima.
Cierra el show un potente desenlace.
Por ahí andan Tony "Candyman" Todd actuando y Gale Anne Hurd produciendo, la ex-pareja/socia de James Cameron, lo que podría explicar el buen acabado general del pifostio.
"Starry Eyes" fue la sensación "indie" de su momento. Y uno no sabe cómo encarar esta clase de materia porque, por lo general, el resultado siempre termina decepcionando. Afortunadamente no es este el caso. La película se sigue con sumo interés mientras sufres junto a la protagonista. Y cuando da el giro sobrenatural, está bien llevado, es angustioso y las consecuentes escenas de contundente violencia son más impactantes y perturbadoras al haberse reservado para el momento justo y necesario. Alex Essoe, que interpreta a Sarah, se deja la piel en una formidable interpretación. A su vera Pat Healy, estupendo actor habitual también del moderno cine independiente.
Los directores y guionistas, Kevin Kölsch y Dennis Widmyer, fueron fichados por una "major" y en estos momentos están apunto de estrenar la nueva versión de
"Cementerio Viviente". Si les han dado libertad y poder de decisión, puede salir algo muy potente (Nota Posterior: Pues no, el remake de "Cementerio Viviente" es mediocre hasta el dolor).HELL FEST : Un grupo de amigos deciden pasar la festividad de Halloween en Hell Fest, un parque itinerante especializado en terrores. Entran, gritan y disfrutan de las atracciones desconociendo que un auténtico psicópata rula por ahí y se ha encaprichado de una de las chicas de la pandilla, a la que perseguirá sin descanso, arrasando por el camino con todos sus amigos.
Las películas ambientadas en ferias del terror son casi un subgénero en sí mismas. Una de sus mayores cualidades es el constante juego entre lo que es real y lo que es atrezzo. Y por aquello de buscar un efecto espectacular, deliran mostrando atracciones de lo más aparatosas y poco verosímiles. Por suerte esto es cine y de lo que se trata es de dejarse llevar, no hacer demasiadas preguntas y gozar. Contra todo pronóstico, "Hell Fest" entra en esta elitista lista. Honestamente, me esperaba un churrazo zetoso caracterizado por ese feo "look" digital HD tan típico del cine "indie" moderno. Pero no, lo que aquí tenemos es una película con cara y ojos, bien parida técnicamente, con actores solventes y un diseño de producción bastante notable. Cierto que no consigue dar forma a una atmósfera inquietante a pesar de los elementos con los que cuenta, pero entretiene un rato, evita acomodarse excesivamente en los parámetros del "slasher" y contiene algún crimen que, además de truculento, resulta bastante despiadado teniendo en cuenta el rol de la víctima.
Cierra el show un potente desenlace.
Por ahí andan Tony "Candyman" Todd actuando y Gale Anne Hurd produciendo, la ex-pareja/socia de James Cameron, lo que podría explicar el buen acabado general del pifostio.
domingo, 13 de diciembre de 2015
LOS FOTOCROMOS DE "LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1990)"
En 1990 el efecto shock que supuso en su día -1968- "La noche de los muertos vivientes" ya estaba más que asimilado. Parecía absurdo, tras tantas imitaciones y las secuelas del propio padre de la original, George A. Romero, intentar superarla, especialmente en crudeza. Así que a la hora de parir el primer remake del clásico se optó por algo radical y muy valiente, olvidarse el máximo posible de ello. Apuesta esta que aún resultaba más llamativa y desconcertante si tenemos en cuenta quien se iba a encargar de tan jodidísima tarea, Tom Savini. Personaje que había pasado a los anales del cine, como bien sabéis todos, por sus hemoglobiníacos efectos de maquillaje en pelis como "Viernes 13", "Maniac" o la misma "Dawn of the dead". Vamos, que Savini dio alas al gore, lo convirtió en algo escalofriantemente verosímil y enfermizamente detallista. Teniendo todo eso en cuenta, encontrarse con una versión de "La noche de los muertos vivientes" que llevaba su firma pero era incluso menos sangrienta y "sucia" que la primera, fue algo que no acabó de encajar bien el fandom, especialmente el más extremo, que era el público potencial de semejante propuesta, una que reunía de nuevo a los padres fundadores, Romero, John Russo y Russell Streiner con fines legitimizadores y se encargó de producir el mismísimo Menahem Golan desde su nueva y flamante empresa, la "21st Century Film". Claro que a lo mejor la ausencia de gore, y el fracaso del film, fueron más consecuencia de la época, del arranque de una década plagada de horrores mediocres y poco dados a exponer alegremente los interiores del cuerpo humano. O tal vez hemos de culpar al mismo Savini, que quería quitarse de encima la etiqueta de rey del "splatter" y apostó por dar más cancha al elemento "miedo" -sin conseguirlo- que al visceral. No sé.
Pero una cosa es eso, y la otra es concretar si esta nueva epopeya de zombies, parida en un momento en que estos aún no habían alcanzado los cansinos niveles de popularidad actuales, funciona o no. Bien, la revisé hace unos días y puedo decir que sí, funciona. En realidad me parece bastante más entretenida y dinámica que la original. No es un peliculón, pero tampoco ofende.
Después del batacazo, Tom Savini se apartó de la dirección hasta que la retomó años después participando en un par de antologías de escaso presupuesto (una de ellas es esta) y el reciente regreso en formato televisivo de "Creepshow".
¿Y qué aportaciones novedosas hace esta versión con respecto a la antigua, además del color y la mejora de efectos especiales?, pues una protagonista femenina más activa y guerrillera (lo que no tardó nada en provocar los típicos comentarios de que si "Rambo" y tal), un final igualmente inesperado e impactante (y ya tiene mérito si tenemos presente el de la versión del 68) y un puñado de divertidos sustos que juegan con las expectativas de la audiencia bien informada (ejemplo: la primera aparición de un zombie... o dos).
El reparto es de lo más simpático, con algunos rostros bien reconocibles adscritos al género, a saber: Tony "Candyman" Todd, Patricia Tallman (habitual del clan Romero, y que intervino en el "Pegado a ti" ¡de la Troma!), Tom "Henry, retrato de un asesino" Towles, William Butler (habitual de subproductolandia como actor y director) o Bill "Masacre en Texas 2" Moseley. Entre los zombies hay varios cameos, destacando el de Dyrk Ashton, fricazo con pedigree.
Los fotocromos que siguen a continuación no son demasiado chulos ni, seguramente, están completos... pero ya que Alex Gardés me los cedió amablemente, los dejo aquí y asíN cumplen su función: la de excusa para hablar un poco de la peli.
Pero una cosa es eso, y la otra es concretar si esta nueva epopeya de zombies, parida en un momento en que estos aún no habían alcanzado los cansinos niveles de popularidad actuales, funciona o no. Bien, la revisé hace unos días y puedo decir que sí, funciona. En realidad me parece bastante más entretenida y dinámica que la original. No es un peliculón, pero tampoco ofende.
Después del batacazo, Tom Savini se apartó de la dirección hasta que la retomó años después participando en un par de antologías de escaso presupuesto (una de ellas es esta) y el reciente regreso en formato televisivo de "Creepshow".
¿Y qué aportaciones novedosas hace esta versión con respecto a la antigua, además del color y la mejora de efectos especiales?, pues una protagonista femenina más activa y guerrillera (lo que no tardó nada en provocar los típicos comentarios de que si "Rambo" y tal), un final igualmente inesperado e impactante (y ya tiene mérito si tenemos presente el de la versión del 68) y un puñado de divertidos sustos que juegan con las expectativas de la audiencia bien informada (ejemplo: la primera aparición de un zombie... o dos).
El reparto es de lo más simpático, con algunos rostros bien reconocibles adscritos al género, a saber: Tony "Candyman" Todd, Patricia Tallman (habitual del clan Romero, y que intervino en el "Pegado a ti" ¡de la Troma!), Tom "Henry, retrato de un asesino" Towles, William Butler (habitual de subproductolandia como actor y director) o Bill "Masacre en Texas 2" Moseley. Entre los zombies hay varios cameos, destacando el de Dyrk Ashton, fricazo con pedigree.
Los fotocromos que siguen a continuación no son demasiado chulos ni, seguramente, están completos... pero ya que Alex Gardés me los cedió amablemente, los dejo aquí y asíN cumplen su función: la de excusa para hablar un poco de la peli.
sábado, 18 de abril de 2015
DIGGING UP THE MARROW
¿Nunca te has preguntado donde van a ir a parar los recién nacidos deformes?. William Dekker, detective retirado, lleva años investigando y lo sabe. Habitan bajo tierra y tiene localizada la entrada de su escondrijo situada en un viejo cementerio. Para documentar la terrible verdad se pone en contacto con el cineasta "cult" especializado en terrores Adam Green, autor de pelis como "Frozen" o la saga "Hatchet", quien decide apuntarse al sarao, sobre todo a partir de la noche en la que ve con sus propios ojos una de esas criaturas. La cosa se va convirtiendo en obsesión, a pesar de que su mujer no anda nada contenta y su equipo le recrimina que pierda el tiempo con chorradas, hasta que un día comienza a sospechar que todo es una estafa, una tomadura de pelo, por lo que decide visitar él solo (y su cámara) la siniestra fosa supuestamente habitada por monstruos. Mala idea.
"Digging up the marrow" es la más reciente película de, sí, ese Adam Green del que hablaba más arriba. Y, como veis, se trata de un concepto muy interesante que recuerda vagamente al de "La nueva pesadilla" de Wes Craven. Cine dentro del cine. Es por ello que Green se interpreta a sí mismo, algo que también hace su (ex) mujer (que pa algo es actriz), el cámara, el montador y algunos rostros populares en sendos cameos muy agradecidos. Por ejemplo, están Don Coscarelli (el otro amigo de Víctor), el inevitable Lloyd Kaufman, Tony Todd y en apartados más destacados Kane Hodder (gracioso verle no-reaccionar frente a las imágenes del primer monstruo. Muy en su línea) y especialmente Tom "Noche de miedo" Holland y Mick "unpocodetodo" Garris, que son quienes más se prestan a la broma. Si algo te preguntas durante el visionado de la película es "¿Por qué el detective no recurre a un director más famoso que Adam Green?". Y ahí está la coña, cuando el cineasta lo comenta con Holland y Garris, estos le tratan de idiota y le cuentan que el tipo ya les vino a ellos (y a Landis, y Carpenter, y Del Toro...) con la misma historia, solo que no le hicieron ni puto caso. Un gag que parece un corto de colegas improvisado (ejem...), algo que me moló mucho, ¿pa qué negarlo?. Por lo demás, y sin salirnos de terreno puramente friquista, tenemos un auténtico festival de camisetas ("Phantasma", "Evil Dead" y muchas de las pelis del mismo Green) y toda la saga de "Viernes 13" en vhs asentada en una estantería.
Cabe decir que estamos ante una combinación bastante curiosa de "found footage" y "mockumentary". Incluso se permiten unas cuantas coñas al respecto, como cuando Adam Green exclama: "¡Esto no es un found footage, es un... footage footage!". O la fobia a los infrarrojos del cámara, que evita usarlos a lo largo de la peli, aunque la oscuridad sea total y absoluta.
La trama se va desarrollando básicamente a base de diálogos y diálogos, centrándose en la relación de Green y el detective, interpretado por el carismático y veterano Ray Wise (especialmente famoso por la serie "Twin Peaks"). Y dadas las circunstancias, no se hace la cosa demasiado pesada, la pareja tiene feeling y se tira bastante del humor sin resultar demasiado cafre. Cuando llegan las pinceladas de terror y monstruosidades, pues bueno, no funcionan demasiado en el apartado miedo/sustos. En cuanto a los efectos especiales, se agradece que tiren más de látex que de CGI, reducido este último a lo mínimo, aunque los monstruos se ven igualmente bastantes cutres. Esto no debería importar por el rollo nostálgico, de que sean trucos físicos y no píxeles, pero el supuesto realismo pseudo-documentalista de la propuesta no casa bien con todo ello. Tal vez el más efectivo sea el "cabeza de payaso", pero pa entender esta parte de la reseña tendréis que ver la película.
El desenlace está a la altura de la mayoría de found footages... te deja un poco en plan "po fale".
En fin, no es una mierda, se aguanta bien y tiene su gracejo, sin ser nada del otro jueves... algo que, a la larga, tampoco es tan malo.
"Digging up the marrow" es la más reciente película de, sí, ese Adam Green del que hablaba más arriba. Y, como veis, se trata de un concepto muy interesante que recuerda vagamente al de "La nueva pesadilla" de Wes Craven. Cine dentro del cine. Es por ello que Green se interpreta a sí mismo, algo que también hace su (ex) mujer (que pa algo es actriz), el cámara, el montador y algunos rostros populares en sendos cameos muy agradecidos. Por ejemplo, están Don Coscarelli (el otro amigo de Víctor), el inevitable Lloyd Kaufman, Tony Todd y en apartados más destacados Kane Hodder (gracioso verle no-reaccionar frente a las imágenes del primer monstruo. Muy en su línea) y especialmente Tom "Noche de miedo" Holland y Mick "unpocodetodo" Garris, que son quienes más se prestan a la broma. Si algo te preguntas durante el visionado de la película es "¿Por qué el detective no recurre a un director más famoso que Adam Green?". Y ahí está la coña, cuando el cineasta lo comenta con Holland y Garris, estos le tratan de idiota y le cuentan que el tipo ya les vino a ellos (y a Landis, y Carpenter, y Del Toro...) con la misma historia, solo que no le hicieron ni puto caso. Un gag que parece un corto de colegas improvisado (ejem...), algo que me moló mucho, ¿pa qué negarlo?. Por lo demás, y sin salirnos de terreno puramente friquista, tenemos un auténtico festival de camisetas ("Phantasma", "Evil Dead" y muchas de las pelis del mismo Green) y toda la saga de "Viernes 13" en vhs asentada en una estantería.
Cabe decir que estamos ante una combinación bastante curiosa de "found footage" y "mockumentary". Incluso se permiten unas cuantas coñas al respecto, como cuando Adam Green exclama: "¡Esto no es un found footage, es un... footage footage!". O la fobia a los infrarrojos del cámara, que evita usarlos a lo largo de la peli, aunque la oscuridad sea total y absoluta.
La trama se va desarrollando básicamente a base de diálogos y diálogos, centrándose en la relación de Green y el detective, interpretado por el carismático y veterano Ray Wise (especialmente famoso por la serie "Twin Peaks"). Y dadas las circunstancias, no se hace la cosa demasiado pesada, la pareja tiene feeling y se tira bastante del humor sin resultar demasiado cafre. Cuando llegan las pinceladas de terror y monstruosidades, pues bueno, no funcionan demasiado en el apartado miedo/sustos. En cuanto a los efectos especiales, se agradece que tiren más de látex que de CGI, reducido este último a lo mínimo, aunque los monstruos se ven igualmente bastantes cutres. Esto no debería importar por el rollo nostálgico, de que sean trucos físicos y no píxeles, pero el supuesto realismo pseudo-documentalista de la propuesta no casa bien con todo ello. Tal vez el más efectivo sea el "cabeza de payaso", pero pa entender esta parte de la reseña tendréis que ver la película.
El desenlace está a la altura de la mayoría de found footages... te deja un poco en plan "po fale".
En fin, no es una mierda, se aguanta bien y tiene su gracejo, sin ser nada del otro jueves... algo que, a la larga, tampoco es tan malo.
viernes, 6 de marzo de 2015
SCARECROW SLAYER
De la segunda era dorada del video club –de la que ya he
hablado un par de veces- de 2000 a 2005, una de esas sagas videocluberas que
poblaba las estanterías y que tenía potentes carátulas, pero que el público,
sin duda más experimentado que en los ochenta ya no alquilaba tanto, era la de “Scarecrow”, comprendida por los
títulos “Scarecrow”, la que nos ocupa, “Scarecrow Slayer” y la tercera de
engañoso título español “Novatada Sangrienta” conocida en los USA como
“Scarecrow gone wild”. Se trata de una saga infecta que no tiene mayor interés
más allá de ser producto de una época, aún cercana, pero que se recordará con
los años. Salvo por un pequeño detalle: Cuando “The Asylum” todavía era una
productora medio digna, entró a formar parte como co-productora de esta saga y
desde entonces se dedicaron a producir la morralla que hoy conocemos. Está
claro que la mierda esta del espantapájaros, tuvo que ser muy, muy rentable.
Quizás sea casualidad lo de facturar morralla, pero ahí queda. Porque por aquel
entonces, entre las pelis de autor, lo más importante que tenía “The Asylum”
era “King of the Ants” de Stuart Gordon, una película más que digna. Y este
“Scarecrow Slayer” sirvió de spot publicitario para esa película, luego les
explico por qué.
La peli cuenta como dos borrachos que intentan robar un
espantapájaros. Les pilla el granjero y dispara contra uno de ellos, muriendo,
y en consecuencia pasando su alma al cuerpo del espantapájaros (¡) que querrá
vengarse. Mata un poco, con C.G.I. chungero, y acaba peleando con otro
espantapájaros más jodido, mientras el granjero delira ante la cámara de una
periodista.
Una de las películas más insoportables que he visto en mi
vida, más mala y aburrida yo creo que no existe. Por descontado, que nadie
intente verle la gracia involuntaria, porque no la tiene.
En cuanto a que la película sirvió como spot, me refiero a
que en un momento muy tonto de la película, una enfermera del hospital en el
que está delirando el granjero, lee un libro; se trata de la novela “King of
the Ants” en la que está basada la película, a punto de salir en vídeo, de
Stuart Gordon. Hacen tanto hincapié en ello, tantos planos gratuitos del libro,
que parece mentira que tengan tan poca vergüenza. Además, la portada que ilustra
el libro, es la misma que diseñó la compañía para la carátula del DVD. Ale,
publicidad velada.
En el reparto, hace gracia ver a Tony Todd, el mítico
“Candyman” que en horas bajas, a posteriori al final se ha convertido en un
mercenario de serie Z que no para de salir en mierdas –lo mismo que EricRoberts- y con la tontería, no se harán ricos, pero no paran de trabajar. Todd,
hace del granjero protagonista. Por otro lado, otro Todd, esta vez Todd Rex,
culpable del diseño del espantapájaros, es quien se mete dentro para darle vida
y bueno, Rex no es Kane Hodder, y ese espantapájaros necesita despabilar.
Dirige el asunto David Michael Latt, posteriormente, pez
gordo y productor de la mayoría de éxitos de “The Asylum” (tales como “Snakes
on a train”, “La guerra de los mundos 2”, “2012 Doomsday”, “Megashark vs. Giant Octopus”… y sigue sumando) y que tras este “Scarecrow Slayer” prácticamente
dejó de dirigir (tiene seis o siete títulos más a sus espaldas) para ganar
pasta a costa de poner en marcha las chapuzas que ya todos conocemos.
En definitiva, una puta mierda de peli, de saga, pero a su
modo, es la culpable de que “The Asylum” sea hoy lo que es.
lunes, 16 de enero de 2012
WISHMASTER
Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.
martes, 25 de enero de 2011
HATCHET 2
Del primer "Hatchet" ya hablé en su día. Digamos que, aunque en ningún momento lo consideré una vuelta real y honesta "al horror de la vieja escuela", me pareció una peli simpática con la suficiente ración de gore gran guiñolesco para dejarme contento. Por lo visto esta es una opinión que compartía con bastante gente, cosa que ayudó a que la peli, dentro de su modestia, tuviera una carrera comercial lo suficientemente viable para engendrar una secuela con el mismo cerebro detrás, Adam Green. Claro que si no hubiera habido una segunda parte, el "chiste" sería incompleto tratándose como se trata de un homenaje al "slasher" clásico.¿Y qué tenemos en "Hatchet 2"?, pues en realidad más de lo mismo (otra convención del "slasher" puro, después de todo) aunque, gracias a dios, con un pelín menos de humor. La historia arranca exactamente en el mismo punto en el que terminaba la peli precedente (eso sí que NO es típico de las secuelas de "slashers", fíjate tu!). La chica prota escapa de las garras del monstruoso Victor Crowley y logra reunir a un grupo de matones con el fin de regresar a los pantanos y darle su escarmiento.
El "problema" que puede tener semejante trama, para algunos, es que se toma su tiempo hasta que arranca la escabechina. Es una queja que he oído de bastantes bocas, sin embargo, yo recuerdo que a "Hatchet 1" le pasaba algo bastante parecido. A mi, por lo menos, no se me ha hecho especialmente pesada, ni esa parte, ni la peli en general.
Luego tenemos el otro aliciente inseparable de la franquicia, el gore. Pues sí, como ocurría en la uno, aquí también hay una buena dosis de truculencia, con algunos crímenes realmente retorcidos y llamativos, llevándose la palma el de la -interminable- sierra mecánica. Hay que decir, que otros -o al menos, uno- se pasan de exagerados, tanto que, en fin, resultan hasta un pelín ridículos (concretamente la muerte del "Reverendo Zombie"). El desenlace está entre estos últimos, pero al tratarse de quien se trata el que recibe, funciona. Por otro lado, señalar lo mucho que molan los créditos iniciales, con la cámara recorriendo el pantano filmando los restos de los crímenes de "Hatchet 1" mientras en el soundtrack oímos a "Ministry" a todo trapo (Y es que a estas pelis les pega mucho el rock cañero y estridente).
Sin embargo, lo verdaderamente llamativo de "Hatchet 2" está en su apreciable y completo reparto. Dejando de lado a Kane "Jason" Hodder, que interpreta de nuevo al asesino y a su padre (en un registro notablemente -y sorprendentemente- dramático. Por cierto, destacar el simpático guiño que dedican al "Sr.Voorhees" himself), recuperamos a Tony "Candyman" Todd y al mítico John Carl Buechler y nos encontramos nada menos que a Tom Holland, director de "Noche de miedo", en un rol destacado (el colega fue actor antes que director) y a R.A. Mihailoff, el "Leatherface" de "La matanza de Texas 3" que, como en esta, se reserva un papel sin diálogos. El protagonismo femenino recae en Danielle Harris, que sustituye a la girl de la primera parte. La has visto previamente en "Halloween 4 y 5", así como los dos remakes de Rob Zombie o "Leyenda Urbana", y la veremos en "Laid to Rest 2". AH!! por supuesto que no falten los cameos, en este caso tenemos los de Lloyd "Troma" Kaufman, Joe "Wrong Turn 2" Lynch y Mike "Los profanadores de tumbas" Mendez.
Pero una de mis coñas favoritas es cuando, acompañando a los créditos de "Written & Directed by Adam Green", vemos a este tumbado en el suelo echando una jugosa y cuantiosa pota.
Cosas así, o gran parte de las mencionadas arriba, son motivo suficiente para apreciar "Hatchet 2" aunque no sea una peli redonda. Es un film de horror parido por fans, para los fans, y esas cosas molan. Vamos, hay que ser agradecido.
martes, 16 de octubre de 2007
HATCHET
Como película de horror y "slasher" del nuevo siglo "Hatchet" funciona. Adam Green dirige su "carta de amor" al subgénero con brío, ritmo, sentido del humor, muy consciente de quién será su público potencial y, sí, gore, muchísimo gore de lo más bestia. El lugar donde se desarrolla la historia resulta ideal, un pantano, y el asesino también merece un aprobado considerable. Decía el Señor Director que últimamente los "slashers" se habían acomodado demasiado a la insulsa fórmula de dotar a sus killers de excesivo elemento "humano", es decir, todos son gente normal que, motivada por un trauma o intereses más básicos (herencias, dinero, venganzas), un día pierden los papeles y comienzan a dar cuchilladas. Pero, ¿dónde están los monstruos?, ¿dónde están esos tipos corpulentos, deformes, con fuerza sobrehumana, casi prehistóricos, imposibles de aniquilar y que llevan con orgullo su condición de máquinas de matar?, los mismos individuos que nos lo hicieron pasar teta en cualquiera de las secuelas de "Viernes 13" o en "Madman", "The Prey", "Hell Night", "Don´t go in the woods alone"... incluso si me apuran, "Pesadilla en Elm Street". Pues ahí radica el mayor acierto de esta película, su asesino tiene un nombre que suena bien (Victor Crowley), un origen de leyenda urbana, es deforme, enorme, con muchísima mala uva y ha nacido para aniquilar, sin más, porque si (es especialmente memorable la secuencia en la que Crowley se deja ver bien por primera vez, en ella Green no pierde el tiempo, se abre la puerta de la cabaña, aparece el monstruo gritando hacha en mano, y en menos de 1 minuto ya ha masacrado a un par de infelices). Si a esto le añadimos que es Kane "Jason Voorhees" Hodder el que le pone cuerpo (y rostro a su padre) y que por el relato pululan Robert Englund, Tony "Candyman" Todd y John Carl Buechler (director de la séptima "Viernes 13" y en "Hatchet" actor y técnico de maquillajes) entonces está claro que este film tiene todos los números para robarnos el corazón.
Pero... ¡ah, ese pero!, Adam Green puede "engañar" a los espectadores más jóvenes incluyendo en el póster promocional de su peli un lapidario slogan, "Horror Americano de la vieja escuela". Sin embargo, los que vivimos ésa época dorada sabemos que estamos ante una gran falacia. Puede que para algunos el "Horror Americano de la vieja escuela" sea "Evil Dead 2" o las desventuras de Freddy Krueger, pero para mi, y muchos otros, los "buenos tiempos", y más específicamente del "slasher" que teóricamente homenajea "Hatchet", están entre finales de los 70 e inicios de los 80, y durante esos años jamás vimos "pelis de psicópatas" con un humor tan obvio y un gore tan gran guiñolesco.
El gore de "Hatchet" es brutal y grotesco... pero no es serio, es bufonesco, más deudor de "Braindead" o "Toxic Avenger" que de las escabechinas gráficas, realistas, impactantes y hasta ofensivas de "Maniac" o "The Burning". ¿Y el humor?, bien, esa es una característica completamente deudora del revival "slasher" de los 90 a raíz de "Scream" y en ningún momento del material que Adam Green cita como verdadera inspiración.
Llamadme quisquilloso o tiquismiquis, pero con semejante publicidad yo me esperaba un regreso real, sincero y honesto al "slasher" primigenio, y no otra vuelta de tuerca a los tics del horror moderno, siempre escudados tras el humor y el exceso por miedo a no ser tomados en serio. ¿Para cuando una de asesinos enmascarados sin chascarrillos ni molestas innovaciones?.
Aún así, si nos tomamos "Hatchet" como un refrito más de los muchos que se producen hoy día, entonces estamos ante un film simpático, entretenido y que bien merece un visionado... incluso puede que dos.
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