Durante la primera mitad de los noventa, uno de los personajes recurrentes del programa de humor "Saturday Night Live" fue "Pat", especie de "nerd" de abracadabrante aspecto, irritantes maneras (sobre todo por su risita) y sexo indeterminado. Bien, esa era, en esencia, la gracia de sus sketches. Descubrir si se trataba de un hombre o una mujer, cosa que solía confundir a los personajes que le rodeaban y nunca obtenía una respuesta clara. Era algo así como "humor andrógino". No hace falta decir que sentó como una patada en el ojete al colectivo LGBTIQ+. Y si entonces les disgustaba, imagínense hoy día, con lo políticamente correcto imperando en el universo, y todo el asunto no binario / trans en plena ebullición. Actualmente nadie dice nada bonito de "Pat", jamás volveremos a verle en acción (su misma creadora e intérprete, Julia Sweeney, así lo ha reconocido) y, ahí quería yo llegar, su película de lucimiento, ya despechada en el año que se produjo -1994-, está considera casi materia radioactiva. Justo por eso quería echarle un ojal.
Tal y como ha ocurrido con otros personajes / sketches de éxito del "Saturday Night Live", veánse "Wayne´s World", "Los Cabezaconos" o "Movida en el Roxbury", "Pat" saltó a los cines. Lo hizo de la mano de "Touchtone Pictures" en una comedia donde se recurría a la fórmula habitual a la hora de abordar a todos estos tipejos excéntricos, entre lo ingenuo, lo gracioso y lo despreciable: el día a día de su existir, enfrentándose a lógicas y básicas necesidades humanas (dinero, amor...), rellenado todo ello a base de reiterar los chascarrillos más populares de su versión televisiva y, cómo no, cayendo en cierta moralina hacia el final, siempre contrastando con el tono desmadrado del film. Pal caso, se reivindica la existencia del diferente -aunque sin profundizar excesivamente, eran otros tiempos- y todo concluye en boda. Tampoco faltan los pasajes en los que el personaje deviene una celebridad mediática -casi siempre accidentalmente-, en este caso rejuntándose con un grupo musical tan de los noventa que había olvidado por completo su existir, "Ween".
Al hecho de que "Es Pat" arrastre mala prensa en un sentido moral, hay que sumar su super-fracaso. Se pegó un hostiazo tremendo en las taquillas de 1994 y la crítica se cebó con ella que dio gusto (aunque eso era lo normal). Hubo cines que, tras una semana de butacas vacías, la sacaron de cartel. Ya conocemos la naturaleza caprichosa del éxito. Obviamente hay comedias muchísimo peores que "Es Pat" y, por supuesto, no entro acá en cuestiones morales o políticamente correctas, a mi eso me la trae al pairo. Hablo de la película como tal y, sí, es cierto que toda ella resulta muy gilipollas, muy muy tonta, no provoca excesiva risa y se nota que el personaje tampoco daba para mucho, estirando los chistes -y las numerosos dobles sentidos, nivel escolapio- hasta la ajustadísima duración de 77 minutos (¡y le cuesta alcanzarlos!), quedando un entretenimiento chorras pa ver en un ratillo muerto.
Obviamente, dada la naturaleza "fracasista" de "Es Pat", poco aportó a sus responsables. Siendo la estrella de la función, Julia Sweeney ha ido aguantando el tipo hasta nuestros días, sin tampoco sobresalir demasiado. Su "partenaire", Dave Foley, era un rostro televisivo muy popular allí en su tierra y hoy sigue siéndolo. El ya fallecido Charles Rocket tampoco logró demasiado, aunque brilla especialmente interpretando a un tipo normal y corriente, felizmente casado, que destruye su vida al obsesionarse en descubrir cual es la sexualidad de su andrógino vecino. Y podría seguir desgranando el reparto, pero ¿pa(t) qué?. Me quedo con el larguirucho y reconocible Larry Hankin, siempre relegado -por aspecto- a papeles de tipo rarito, villano, perdedor o segurata, cosa que hace aquí e hizo en "Armados y Peligrosos".
La simpática banda sonora viene compuesta por Mark Mothersbaugh, de los "Devo". Adam Bernstein, director, salía del vídeo-clip y la televisión y a ello regresó tras el fiasco.
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sábado, 30 de agosto de 2025
viernes, 11 de marzo de 2011
CURSO 1984
Las películas de "aulas turbulentas" son ya todo un subgénero en sí mismo. Cada época ha adecuado su estética a la moda imperante entre la juventud, y es por ese motivo que "Curso 1984", producida el año 82, apuntara hacia el punk a la hora de buscar una música y una tribu urbana bajo la que encuadrar a los inevitables malos de la función. Por otro lado, también a la par con los requisitos del momento, se apostó por una violencia mucho más cruda e impactante. En esta peli los malos estudiantes no se iban a conformar con una bofetada, estos iban a necesitar reprimendas bastante más extremas.
Recuerdo "Curso 1984" de cuando era chaval e iba al video-club. Era una de aquellas maravillosas películas que ya desde su mera carátula (su estupenda carátula, añado) transpiraban "peligro". Como "El Exterminador", "Scum", "Posesión Infernal", "Mad Max 2" y tantas otras, "Curso 1984" prometía sensaciones muy fuertes. El temor a alquilarla era tanto como el deseo de hacerlo. Y, a diferencia de lo que ocurre hoy día, cuando me atreví a dar el paso, no puedo decir que quedara decepcionado.
La trama (se supone que basada en hechos reales) es clásica. Un profe bueno llega a un colegio conflictivo. Los reyes del mambo son una panda de nazi-punks terribles. El tipo les planta cara y ello, obvio, da pie a una especie de "guerra personal" cuya intensidad y mala uva va incrementando hasta el gran, jugoso y sensacional estallido final de violencia y desmelene. En este último apartado, como decía, cabe destacar que no se andan con chiquitas. Aquí si hay que matar, se mata. Y el "momento sierra" sigue siendo a día de hoy una delicia absoluta.
"Curso 1984" se ha ganado un indiscutible estatus de cult-movie por muchos motivos. Algunos de ellos los encontramos en su reparto y equipo técnico. Por ejemplo, de todos es sabido que este fue el debút no-televisivo de Michael J. Fox, entonces más fondón y flequilloso y que en sus memorias tildaba injustamente de subproducto a la película (¡¡desagradecido!!). El director, Mark Lester, poco después firmaría la sensacional "Commando" con Arnold Schwarzenegger (una de mis favoritas!). En el guión nos encontramos con Tom Holland, futuro responsable de "Noche de miedo" y "Muñeco Diabólico". La banda sonora la firma el mítico Lalo Schifrin (el de "Harry, el sucio") quien, además de copiar el soundtrack de "La noche de Halloween", se alía con Alice Cooper para componer el tema central del film. Al tratarse de una película sobre punks (y menudos son!), es inevitable que suene punk rock. Los productores se decantaron por una banda muy recurrente en la época, "Fear", famosos por su imagen agresiva y por haber destrozado el plató de "Saturday Night Live" cuando fueron a tocar allí enchufados por John Belushi, que era un fan declarado. Sin embargo, la banda con presencia en un escenario no es otra que la canadiense "Teenage Head", quienes pegan bien poco dentro de ese caricaturesco concepto del punk como algo terrorífico dada su actitud más alegre y festiva. Y es que, como mandaban los cánones de la época, los punks de "Curso 1984" son retratados como yonquis, viciosos, inmorales, ultra-violentos, nihilistas y desalmados (aunque, puestos a ser quisquillosos, el único que en esta peli realmente MATA es ¡¡el trajeado y conservador profe!!).
Otros nombres destacados son los del eterno secundario Roddy McDowall, el televisivo Perry King, Timothy Van Patten y Stefan Arngrim, especialmente conocido por ser el protagonista de otro título muy de su época, "Lucifer" (y de la que algún día hablaré largo y tendido). En definitiva, un clásico de su década que el tiempo no ha tratado demasiado mal. Ayer noche lo pasé pipa revisándolo y aún pude notar como vibraba con el clímax final. Eso es muy buena señal.
Años después, Mark Lester sorprendería a propios y extraños con una secuela, un producto simpático sin más titulado "Clase del 99", donde los malos eran ahora los profes, unos en plan cyborg programados para disciplinar al alumnado. Lo mejor que podemos decir de ella es que, al menos, ofrecía algo un poco distinto. Su razonable éxito -supongo que en video-clubs-, generó una secuela de la secuela, "Clase del 99: El sustituto" La firmaba otro baranda y no llegué a verla por falta de interés.
martes, 21 de octubre de 2025
CARTA BLANCA
Los irregulares hermanos Farrelly, capaces de lo mejor y también de lo peor en esto de la comedia, tenían un guion de Pete Jones que habían comprado y les entusiasmaba. Resultó ser un proyecto que, por problemas burocráticos, les costó un imperio poner en pie. Como fuere, finalmente lo llevaron a buen puerto.
En “Carta blanca” se trata de una manera muy convincente (y con la que, sin duda, el espectador medio se sentirá identificado) lo que podíamos llamar “crisis de los 40”, esa franja de edad tan difícil para todo varón en la que comienza a tener dolores corporales que antes no tenía, el pelo se le cae más de la cuenta (o se le vuelve blanco) y tiene la convicción de que, por culpa del matrimonio, nunca volverá a disfrutar de una relación carnal con jovencitas sexys, motivo por el cual desarrolla un “salidismo” vergonzante del que no se libra ningún cuarentón, a la par que se refugia en la masturbación con más vigor y brío que en sus mejores años adolescentes.
Al margen de eso, “Carta blanca” sería una comedia gamberra del nuevo milenio, por tanto, menos ofensiva que cualquiera de décadas anteriores, pero no por eso exenta de tetas, culos y, en la línea de los Farrelly, buenas dosis de escatología. No obstante, la baza fuerte son unos diálogos y un guion en estado de gracia y bastante ingenioso.
Pero la moral americana pesa en la comedia y “Carta blanca” no podía ser menos; la moralina y el conservadurismo finalmente se alza, convirtiendo todo ese gamberrismo en lección alentadora: se hace el cafre, sí, pero para que los protagonistas se lleven un escarmiento y dejen de anhelar esos cuerpos diez que tanto desean y empiecen a valorar los ya imperfectos que tienen en casa.
Dos señores, mediana edad, triunfadores en lo laboral, maridos y padres de familia, se pasan el día hablando del sexo y de lo mucho que les gustaría follarse a tal o cual jovencita. Cuando uno de ellos es sorprendido por su esposa girándose para mirarle el culo a una mujer joven, esta no le da mayor importancia, se trata de un comportamiento propio de un señor casado de esa edad. Sin embargo, cuando son invitados a una aburrida fiesta de inauguración de la mansión de un compañero multimillonario, y estos se quedan atrás para hablar de cómo se follarían a las asistentes a dicha inauguración, una cámara les capta y, sus mujeres, y el resto de los invitados allí presentes, escuchan accidentalmente la conversación sobre tetas y vaginas amplias. Toman sus esposas conciencia de lo grave del asunto y es cuando deciden darles una semana de libertad en la que podrán hacer lo que quieran, acostarse con quien quieran, y luego volver a la monotonía de sus matrimonios. Y aquí comienza la gracia, cuando, inmersos en esa carta blanca, pasan los días y no son capaces de acostarse con una tía ya sea por ineptitud o torpeza, mientras que sus mujeres, sin proponérselo, tienen oportunidad de acostarse con hombre fácilmente. Todo muy loco, muy divertido. Hasta que es enturbiado, como ya he dicho antes, por el conservadurismo de rigor en este tipo de comedias.
Una de las cosas originales de la película, pero que los Farrelly no supieron poner correctamente en escena ya que pasó inadvertido, fue todo lo concerniente al maquillaje y peluquería. La gracia de “Carta blanca” radica en que, aunque está ambientada en la actualidad, en 2011, el vestuario y los peinados de los personajes son de los años setenta. Una vez sabido este dato, sí podemos percatarnos de ello en un visionado posterior, pero, vista de primeras, la verdad es que el espectador no se da ni cuenta, quizás porque los Farrelly tampoco quisieron exagerar ese aspecto.
Uno de los dos protagonistas cuarentones es Jason Sudeikis, emergente nueva estrella de “Saturday Night Live” por aquél entonces, cuyo contrato blindado con el programa le impedía abandonar sus grabaciones. No tenía muy claro que pudiera incorporarse al rodaje de la película, puesto que debería asistir al programa indefectiblemente y era difícil compaginarlo, máxime cuando el rodaje tendría lugar en Atlanta y el del programa televisivo en Nueva York. La preproducción del film avanzó dejando en "stand by" la presencia de Sudeikis. Asimismo, Owen Wilson enseguida dio el sí a su participación, puesto que no tenía nada pendiente. Finalmente, y tras una serie de negociaciones, “SNL” permitió a Sudeikis participar en la película, siempre y cuando pudiera compartir ambas actividades.
En la parte femenina tenemos a la estupenda y divertida Christina Applegate —quién sería el "partenaire" femenino de Jason Sudeikis en muchas ocasiones— y Jenna Fischer, otra de las divas de la nueva comedia americana, gracias sobre todo a su participación en la serie “The Office”. Como secundario de lujo tenemos al oscarizado Richard Jenkins, excelente actor donde los haya, que da vida a un viejo amigo de los protagonistas, un follador ya talludito y bronceado que se las sabe todas y se come la película él solito.
No es lo mejor de los Farrelly, pero sí una divertida película que, yo creo, disfrutarán más los espectadores de cuarenta años de edad que las pillarán todas al vuelo.
Y sale una enorme y torcida polla negra.
miércoles, 12 de septiembre de 2012
POLICIA
Ya he hablado infinidad de veces sobre la obra de Álvaro Sáenz de Heredia, de su faceta de director “Exploiter”- que incluso dura hasta nuestros días- y su debilidad por convertir en éxito (a día de hoy, ya no) toda aquella película en la usa a alguna estrella televisiva.
Por lo general, me gusta su cine por estos elementos antes mentados, pero la verdad es que siendo justos, sus películas son malísimas. Quizás las mejores muestras sean las más personales, las que rodó sin estrellas televisivas, con más intención de hacer cine que dinero, como puedan ser “Fredy, el Croupier” o “Chechu y familia”. Sin embargo, de aquellos artistas televisivos que dieron el salto al cine bajo la batuta del director, hay una que le salió bastante bien, esta “Policía”.
Eran tiempos en que Emilio Aragón triunfaba con su programa “Ni en vivo, ni en directo”, con el que se empapó bien de “Saturday night live!”, y directamente, copiaba muchos de sus skechts (Esto es sabido por todos, años después), como por ejemplo, nada más comenzar el programa con una sección de actualidad, hacerlo como lo hacía Chevy Chase en el programa Americano; Chevy decía “Buenas noches, soy Chevy Chase y ustedes no”, Y Emilio Aragón decía en el suyo “Buenas noches, soy Emilio Aragón y ustedes no”. Que cara más dura. Y bien pensado, la verdad es que físicamente, Emilio Aragón se parece bastante a Chevy Chase…
Así que era turno de convertir a Aragón en el Chevy Chase patrio, y de paso, sacar algo de tajada a costa del éxito de “Loca academia de policia” como tantos otros hicieron. Un farmacéutico, tras un brutal atraco se queda sin empleo, junto a su compañera. Pasa el tiempo, y por enchufe el farmacéutico acaba ingresando en la policía, mientras que su compañera acaba en las barras americanas de los prostíbulos sirviendo copas. Los dueños de estos locales, planean traer a España un alijo enorme de heroína, y para empezar a distribuirla, no se les ocurre otra cosa que enganchar a sus trabajadoras. Emilio Aragón junto con Agustín González, trataran de acabar con este turbio asunto de una vez por todas.
Pues quizás el paso del tiempo le ha hecho mejorar a la película, o quizás siempre fue buena, lo cierto es, que con elementos de comedia en la primera parte de la película (obviamente, Emilio Aragón resulta ser un policía altamente incompetente y torpe) y, sin abandonarlos, tornándose thriller de acción en la segunda parte, la mezcla de ambos elementos la convierten en una cosa muy disfrutable, a pesar de lo malos actores que son tanto Emilio Aragón, como Ana Obregón. Toda la parte de acción está filmada con oficio, hay tiros bien tirados y un final trepidante en lo alto de un campanario, donde Milikito pelea a vida y muerte contra un esplendido Juan Luis Galiardo que hace de malo maloso. Además, Emilio Aragón cuando le toca correr, saltar, disparar o dar volteretas, lo hace el mismo, y si no habla, da el pego.
Por otro lado, el resto del reparto lo hace genial, tenemos hasta un cameo del Pirri, y en definitiva, que “Policía” está mu maja, mu maja, mu maja.
Por lo general, me gusta su cine por estos elementos antes mentados, pero la verdad es que siendo justos, sus películas son malísimas. Quizás las mejores muestras sean las más personales, las que rodó sin estrellas televisivas, con más intención de hacer cine que dinero, como puedan ser “Fredy, el Croupier” o “Chechu y familia”. Sin embargo, de aquellos artistas televisivos que dieron el salto al cine bajo la batuta del director, hay una que le salió bastante bien, esta “Policía”.
Eran tiempos en que Emilio Aragón triunfaba con su programa “Ni en vivo, ni en directo”, con el que se empapó bien de “Saturday night live!”, y directamente, copiaba muchos de sus skechts (Esto es sabido por todos, años después), como por ejemplo, nada más comenzar el programa con una sección de actualidad, hacerlo como lo hacía Chevy Chase en el programa Americano; Chevy decía “Buenas noches, soy Chevy Chase y ustedes no”, Y Emilio Aragón decía en el suyo “Buenas noches, soy Emilio Aragón y ustedes no”. Que cara más dura. Y bien pensado, la verdad es que físicamente, Emilio Aragón se parece bastante a Chevy Chase…
Así que era turno de convertir a Aragón en el Chevy Chase patrio, y de paso, sacar algo de tajada a costa del éxito de “Loca academia de policia” como tantos otros hicieron. Un farmacéutico, tras un brutal atraco se queda sin empleo, junto a su compañera. Pasa el tiempo, y por enchufe el farmacéutico acaba ingresando en la policía, mientras que su compañera acaba en las barras americanas de los prostíbulos sirviendo copas. Los dueños de estos locales, planean traer a España un alijo enorme de heroína, y para empezar a distribuirla, no se les ocurre otra cosa que enganchar a sus trabajadoras. Emilio Aragón junto con Agustín González, trataran de acabar con este turbio asunto de una vez por todas.
Pues quizás el paso del tiempo le ha hecho mejorar a la película, o quizás siempre fue buena, lo cierto es, que con elementos de comedia en la primera parte de la película (obviamente, Emilio Aragón resulta ser un policía altamente incompetente y torpe) y, sin abandonarlos, tornándose thriller de acción en la segunda parte, la mezcla de ambos elementos la convierten en una cosa muy disfrutable, a pesar de lo malos actores que son tanto Emilio Aragón, como Ana Obregón. Toda la parte de acción está filmada con oficio, hay tiros bien tirados y un final trepidante en lo alto de un campanario, donde Milikito pelea a vida y muerte contra un esplendido Juan Luis Galiardo que hace de malo maloso. Además, Emilio Aragón cuando le toca correr, saltar, disparar o dar volteretas, lo hace el mismo, y si no habla, da el pego.
Por otro lado, el resto del reparto lo hace genial, tenemos hasta un cameo del Pirri, y en definitiva, que “Policía” está mu maja, mu maja, mu maja.
martes, 20 de enero de 2026
FIESTA DE EMPRESA
“Fiesta de empresa” es una película que sirvió para hacer un balance del mal estado de la comedia americana en salas de exhibición españolas.
Es muy triste, inaudito y sorprendente que una película como esta, una comedia de 40 millones de presupuesto, que consigue recaudar algo más de 100 millones en todo el mundo, en España tan solo recaude 17.391 euros. Se desplazaron a verla unos paupérrimos 2.930 espectadores. Muy atrás quedan los tiempos en los que las comedias americanas llegaban a pasar del millón de espectadores. Ya andaba mal la cosa en 2016, año de producción de esta película, pero ahora, en pleno 2026, con la asentación de las plataformas de streaming y la exhibición tocada tras la pandemia, la poca comedia americana que se produce actualmente ha quedado relegada al nicho de las plataformas.
Al margen de esta observación, hay que decir que “Fiesta de empresa” es una de esas comedias navideñas que lejos de ensalzar los valores familiares a raíz de la reivindicación del espíritu navideño, los destruye, al igual que ocurre en otras películas navideñas de los últimos años como por ejemplo “Los Tres Reyes Malos” al servicio de Seth Rogen y amigos.
Una empresa de redes y tecnología no pasa su mejor momento; los pocos ingresos que obtienen propician que una de sus sucursales esté en el punto de mira, a no ser que logren embaucar a alguna otra empresa que quiera trabajar junto a ellos. De hecho, la gerente y hermana del director de la sucursal que va a iniciar un viaje a Londres, advierte que si no consiguen que cierto cliente invierta en dicha sucursal antes de que ella llegue a su destino, cerrará la misma inmediatamente. Es por ello que el director de la empresa gasta todo el dinero que le queda en organizar una gran fiesta de empresa para sorprender al posible inversor, impresionarle y cerrar un trato. Sin embargo, esta fiesta se les irá de las manos convirtiéndose en algo absolutamente salvaje.
No está nada mal esta “Fiesta de empresa”. Se trata de una comedia muy solvente y bien ejecutada que, no obstante, se vende a sí misma como mucho más desmadrada de lo que en realidad es. Y el humor va de menos a más sal gruesa según le conviene. La fiesta de empresa, con toda la locura que esta conlleva, al final es una trama muy secundaria, dando más prioridad a los avatares por los que han de pasar nuestros protagonistas para cerrar el trato con el inversor, que están solucionados de manera más blanca. En definitiva, que la gran fiesta que da título a la película, ocurre de pasada.
El film se inspira en un sketch de “Saturday Night Live” en el que los empleados de una empresa montan en la oficina una fiesta salvaje. Un sketch de unos minutos que sirvió de gen para toda una película que contará en su reparto con los miembros del “SNL” Kate McKinnon, Jillian Bell y Vanessa Bayer, tres mujeres que son máquinas de hacer reír y se echan la película a la espalda a pesar de representar roles muy secundarios.
A parte de las chicas “SNL”, los principales reclamos son un rescatado —y ahora también prestigioso— Jason Bateman, lejos de sus tiempos de actor más odiado a raíz de “Teen Wolf II”, y Jennifer Aniston en plena madurez física e interpretativa que está francamente bien en “Fiesta de empresa”. Acostumbrado como está el público a verla hacer de pija mona y afable, el verla aquí interpretar a una autentica arpía no tiene precio, máxime cuando consigue con tanta convicción que el personaje caiga mal al espectador. Su papel es odioso. Josh Gordon, uno de los directores, declaró que estaba pensado para Jennifer Aniston ya que él sabía que a la hora de encarnar a un personaje cabrón, la Aniston lo haría a la perfección. Dio en el clavo porque está memorable.
Completan el elenco principal T. J. Miller, actor de la última hornada al que le queda todavía un largo trecho para despuntar, y el veterano Courtney B. Vance, que nos ofrece, sin duda, los momentos más hilarantes del film. A Vance le hemos visto, por ejemplo, en títulos como “La mujer del predicador” o “D-Tox (Ojo asesino)”.
Dirigiendo tenemos a los dos chicos a los que les tocó la china tras pasar algún que otro año moviendo el guion que tenían en su poder, Josh Gordon y Will Speck, cuyo trabajo de mayor repercusión hasta la fecha es “Patinazo a la gloria”, vehículo para el lucimiento cómico de Will Ferrell.
Gran anécdota la que cuenta que para el rodaje se compraron montones de muebles que deberían quedar destrozados al final de la película. Sin embargo, muchos permanecieron intactos, y lejos de poder usarlos en futuras producciones, fueron donados al "Furniture Bank of Metro Atlanta", una fundación benéfica que provee de muebles de manera gratuita a aquella gente que, por problemas de índole doméstica, tiene que cambiar de domicilio de manera inesperada.
No es mala película esta “Fiesta de empresa”.
Es muy triste, inaudito y sorprendente que una película como esta, una comedia de 40 millones de presupuesto, que consigue recaudar algo más de 100 millones en todo el mundo, en España tan solo recaude 17.391 euros. Se desplazaron a verla unos paupérrimos 2.930 espectadores. Muy atrás quedan los tiempos en los que las comedias americanas llegaban a pasar del millón de espectadores. Ya andaba mal la cosa en 2016, año de producción de esta película, pero ahora, en pleno 2026, con la asentación de las plataformas de streaming y la exhibición tocada tras la pandemia, la poca comedia americana que se produce actualmente ha quedado relegada al nicho de las plataformas.
Al margen de esta observación, hay que decir que “Fiesta de empresa” es una de esas comedias navideñas que lejos de ensalzar los valores familiares a raíz de la reivindicación del espíritu navideño, los destruye, al igual que ocurre en otras películas navideñas de los últimos años como por ejemplo “Los Tres Reyes Malos” al servicio de Seth Rogen y amigos.
Una empresa de redes y tecnología no pasa su mejor momento; los pocos ingresos que obtienen propician que una de sus sucursales esté en el punto de mira, a no ser que logren embaucar a alguna otra empresa que quiera trabajar junto a ellos. De hecho, la gerente y hermana del director de la sucursal que va a iniciar un viaje a Londres, advierte que si no consiguen que cierto cliente invierta en dicha sucursal antes de que ella llegue a su destino, cerrará la misma inmediatamente. Es por ello que el director de la empresa gasta todo el dinero que le queda en organizar una gran fiesta de empresa para sorprender al posible inversor, impresionarle y cerrar un trato. Sin embargo, esta fiesta se les irá de las manos convirtiéndose en algo absolutamente salvaje.
No está nada mal esta “Fiesta de empresa”. Se trata de una comedia muy solvente y bien ejecutada que, no obstante, se vende a sí misma como mucho más desmadrada de lo que en realidad es. Y el humor va de menos a más sal gruesa según le conviene. La fiesta de empresa, con toda la locura que esta conlleva, al final es una trama muy secundaria, dando más prioridad a los avatares por los que han de pasar nuestros protagonistas para cerrar el trato con el inversor, que están solucionados de manera más blanca. En definitiva, que la gran fiesta que da título a la película, ocurre de pasada.
El film se inspira en un sketch de “Saturday Night Live” en el que los empleados de una empresa montan en la oficina una fiesta salvaje. Un sketch de unos minutos que sirvió de gen para toda una película que contará en su reparto con los miembros del “SNL” Kate McKinnon, Jillian Bell y Vanessa Bayer, tres mujeres que son máquinas de hacer reír y se echan la película a la espalda a pesar de representar roles muy secundarios.
A parte de las chicas “SNL”, los principales reclamos son un rescatado —y ahora también prestigioso— Jason Bateman, lejos de sus tiempos de actor más odiado a raíz de “Teen Wolf II”, y Jennifer Aniston en plena madurez física e interpretativa que está francamente bien en “Fiesta de empresa”. Acostumbrado como está el público a verla hacer de pija mona y afable, el verla aquí interpretar a una autentica arpía no tiene precio, máxime cuando consigue con tanta convicción que el personaje caiga mal al espectador. Su papel es odioso. Josh Gordon, uno de los directores, declaró que estaba pensado para Jennifer Aniston ya que él sabía que a la hora de encarnar a un personaje cabrón, la Aniston lo haría a la perfección. Dio en el clavo porque está memorable.
Completan el elenco principal T. J. Miller, actor de la última hornada al que le queda todavía un largo trecho para despuntar, y el veterano Courtney B. Vance, que nos ofrece, sin duda, los momentos más hilarantes del film. A Vance le hemos visto, por ejemplo, en títulos como “La mujer del predicador” o “D-Tox (Ojo asesino)”.
Dirigiendo tenemos a los dos chicos a los que les tocó la china tras pasar algún que otro año moviendo el guion que tenían en su poder, Josh Gordon y Will Speck, cuyo trabajo de mayor repercusión hasta la fecha es “Patinazo a la gloria”, vehículo para el lucimiento cómico de Will Ferrell.
Gran anécdota la que cuenta que para el rodaje se compraron montones de muebles que deberían quedar destrozados al final de la película. Sin embargo, muchos permanecieron intactos, y lejos de poder usarlos en futuras producciones, fueron donados al "Furniture Bank of Metro Atlanta", una fundación benéfica que provee de muebles de manera gratuita a aquella gente que, por problemas de índole doméstica, tiene que cambiar de domicilio de manera inesperada.
No es mala película esta “Fiesta de empresa”.
martes, 6 de marzo de 2012
NO TE LA PIERDAS
Agradable descubrimiento. Películita independiente filmada con muy poquito presupuesto, con muy buenas intenciones y sin ningún tipo de estridencias, con la que pasar un rato muy agradable, y que por mi (nuestra) condición de cortometrajista, rapidamente se ha ganado mi simpatía.Cuenta la historia de un par de estudiantes de cine con mucha afición, pero ningún talento, que se apuntan a un cursillo de tres dias. El prota en cuestión gana un premio en el cursillo con un corto de mierda y se la acaba flipando. En una de estas descubre que su ex novia trabaja en la organización del festival de cine de Montreal, y se le ocurre fingir un tumor mortal para darle pena a esta y que le incluya en el programa de dicho festival… solo que no tiene ninguna película rodada. Total, que allí se presenta junto con su colega y el profe del cursillo con la intención de ir rodando sobre la marcha en el festival para acabar la película el día del estreno. Por otro lado, el profe, va grabando por otro lado, y se armará el pifostio.
Muy divertida y sana, nada pretenciosa y filmada en vídeo con un look muy chulo, y con un montaje que incluye tembleques de cámara y demás fallos de las películas amateur, rodado así de forma expresa, para hacer la chufla. Además cada dos por tres los actores se dirigen a la cámara como si hubiera alguien grabandoles mientras transcurre el argumento. Super original.
En su afán por rodar la película, el protagonista, se mete en los servicios y convence rapidamente al famoso de turno para rodar con el una escena rapida. Muy divertido. En ese sentido, tenemos un cameo del director Paul Weitz (AMERICAN PIE, EL CIRCO DE LOS EXTRAÑOS, AHORA LOS PADRES SON ELLOS), al que el protagonista confunde con Win Wenders, y acosa para rodar una escena in situ. Totalmente delirante.
Unica pega: la puta manía de los americanos de meterle una moralina y un final feliz que se carga los finales cosa fina.
En el reparto, tenemos la presencia de John Cho (de la saga DOS COLGADOS MUY FUMADOS) Y Seth Meyers, uno de los nuevos stars del SATURDAY NIGHT LIVE.
Por su parte el director David M. Rosenthal, se dedica a hacer cine muy independiente, que se exhibe en festivales muy independientes.
Muy maja.
martes, 21 de agosto de 2018
POPSTAR
Aunque se haya hecho un nombre en la televisión yanqui
merced a su prolongado vínculo con el mítico "Saturday Night Live",
así como por protagonizar la excelente sitcom policíaca "Brooklyn Nine-Nine", el
cómico Andy Samberg no acaba de cuajar en el medio cinematográfico, y eso a
pesar de haber contado con tres padrinos de excepción como son Judd Apatow,
Adam Sandler y Lorne Michaels. Ya en 2006 Samberg tuvo la oportunidad de
estelarizar su propia peli tomando precisamente como modelo a ese Adam Sandler junto al que,
unos años más tarde, coprotagonizaría "Desmadre de padre". Así, en
"Flipado sobre ruedas", comedia gamberro-idiótica en la línea de otras producciones de Michaels como "Superstar" o "Tommy Boy", Samberg interpretaba a un personaje típica e
inequívocamente sandleriano: esto es, al eterno adolescente pusilánime que, bordeando siempre el retraso mental, se caracteriza por su nula capacidad a la hora de interactuar
socialmente y que trata de compensar a base de entusiasmo su evidente falta de
inteligencia y talento.
A pesar de seguir escrupulosamente un modelo que ya se había
demostrado exitoso con anterioridad, y de contar además con el apoyo de cómicos
de probada valía como pudieran ser Bill Hader o Danny McBride, el debut del
californiano en el largometraje resulta ser un merecido fracaso, tanto a nivel
crítico como de taquilla (en España en concreto tan sólo la vieron 297 espectadores), no quedando más opción para Samberg que refugiarse a partir
de entonces en cometidos secundarios en comedietas indies, además de continuar con su participación semanal en el "SNL". En el veterano programa sí que llegaría
a hacerse popular durante la década siguiente junto a Jarma Taccone y Akiva Schaffer, con los que empezó en el mundo del show
business formando el grupo cómico-musical "The Lonely Island", escribiendo sketches para el
lucimiento de estrellas del calibre de Justin Bieber, Natalie Portman o Justin
Timberlake, al tiempo que conseguían con su disco de Hip Hop
"Incredibad" auparse a los primeros puestos en las listas de los más vendidos.
Casi una década después de "Flipado sobre ruedas", Samberg y compañía deciden volver a probar suerte en el cine y, lógicamente, optan por trasladar a la gran pantalla esa parodia musical en la que parecían haberse especializado y con la que habían cosechado tanto éxito. Así, y recurriendo al formato del falso documental,
"Popstar" nos cuenta la historia de los "Style Boyz", una boy band en continuo peligro de desintegración debido
al ego de su cabeza visible, Conner4real, suerte de sosias de Justin Bieber interpretado por el propio Samberg. Bajo la producción de Judd Apatow, y cambiando esta vez a Adam Sandler por Will Ferrell como principal modelo en el
que mirarse, "Popstar" recurre básicamente al mismo tipo de
humor y a idéntica estructura narrativa de las magníficas "Semi-pro", "Patinazo a la
gloria" o "Pasado de vueltas", protagonizadas todas ellas por personajes que, debido a su comportamiento egocéntricamente mongólico, son dejados de lado por sus
compañeros para reconciliarse hacia el final de la trama siempre con el objetivo de intentar superar un
reto en común, ya sea una competición automovilística o de patinaje, un partido de baloncesto o, en el caso de "Popstar", una actuación musical en una importante gala de premios. Sin embargo, y en esta ocasión, ni la película, ni Samberg - ni
mucho menos los sosainas de Schaffer y Taccone - están cerca de poder compararse con la genialidad desplegada por Ferrell en los títulos antes mencionados. Así las cosas, esta "Popstar"
es igual de mala - o incluso peor - que "Flipado sobre ruedas", aunque
se vea beneficiada con respecto a aquella gracias a la avalancha de cameos
de celebrities (un recurso de lo más habitual en las producciones de la factoría Apatow, aunque en esta ocasión esté más justificado que en otras), así como por el ritmo que consigue imprimirle a la narración
el encadenado de secuencias musicales, las cuales, por desgracia, jamás llegan
a estar a la altura de la brillantez del trabajo en televisión del terceto protagonista.
Aparte de poco graciosa, "Popstar" tampoco es que sea demasiado
original que digamos, ya que dentro de las propias producciones Apatow ya existía un precedente de parodia, "Dewey Cox:
una vida larga y dura", enfocada más hacia el biopic musical pero con la que coincide en más de un aspecto; de hecho, tan deudora es la una de la otra que
aquí también podemos encontrarnos con un gag bastante gráfico protagonizado por una polla -
no tan ofensivo como el de "Carta blanca", pero casi - en el que
terminará por ser uno de los momentos más inspirados del film, sino el
único. De hecho "Popstar" es tan previsible que también tendremos que sufrir los consabidos chistes sobre marihuanos, las coñas metidas con calzador a costa del amiguete James Franco, así como el típico mensaje moralista y/o pro-familia inherente a toda película con el sello del sobrevaloradísimo Apatow. Al menos, y en contra de lo que suele ser
habitual en las interminables producciones del autor de "Hazme reír", “Popstar” cuenta con la ventaja de no llegar a la hora y media.
Resumiendo, y aunque sea tan mala que no te ríes ni por casualidad, la peli de tan inofensiva e intrascendente está hasta entretenida: además, algunos de los cameos (de Mariah Carey a Martin Sheen, pasando por Michael Bolton o Snoop Dogg) resultan como mínimo sorprendentes. Eso sí, para ver y olvidar antes incluso de que se acaben los títulos de crédito. Y es que, aunque este subgénero haya dado en el pasado ejemplos tan memorables como "This is Spinal Tap" o "Un poderoso viento", "Popstar" no se encontraría precisamente entre ellos. Muy flojita.
Resumiendo, y aunque sea tan mala que no te ríes ni por casualidad, la peli de tan inofensiva e intrascendente está hasta entretenida: además, algunos de los cameos (de Mariah Carey a Martin Sheen, pasando por Michael Bolton o Snoop Dogg) resultan como mínimo sorprendentes. Eso sí, para ver y olvidar antes incluso de que se acaben los títulos de crédito. Y es que, aunque este subgénero haya dado en el pasado ejemplos tan memorables como "This is Spinal Tap" o "Un poderoso viento", "Popstar" no se encontraría precisamente entre ellos. Muy flojita.
lunes, 17 de enero de 2011
FLETCH REVIVE
Está claro que la época dorada de Chevy Chase fue en la televisión, concretamente "Saturday Night Live", y que, a pesar de saborear las mieles del cine, pronto se agotaron sus recursos. Si nos paramos a pensar cabalmente, Chase puede más o menos molar, pero las cosas como son: Películas realmente memorables, solo tiene dos, y cualquiera de ellas es prescindible: "Las vacaciones Europeas de una chiflada familia americana" y "Fletch, el camaleón". yo creo que el principio de su decadencia vino con este "Fletch Revive".Irving Fletcher viaja a Mississippi para hacerse cargo de una herencia. Una vez allí, logra seducir a la abogada encargada de la lectura del testamento. A la mañana siguiente, Fletch se la encuentra muerta, así que tenemos la excusa perfecta para que se ponga a investigar por tierras sureñas.
Por algún extraño motivo a alguien se le ocurrió que el personaje no debía ser especialmente torpe, así que le reciclaron a una especie de periodista más o menos estándar, que de vez en cuando hace alguna gracieta o tropieza, pero nada que ver con el Fletch de la anterior película, también serio pero efectivo al fin y al cabo, y mucho menos con el estilo Chase. Obviamente, esto no resultó. Añádanle la lentitud de la película. No es que le cueste arrancar, es que no lo hace nunca. O sea, que no solo no es graciosa, si no que además es aburridísima. Contribuye el escenario que le han buscado a nuestro investigador / periodista, es de lo mas desasosegante.
Al final la película avanza como si fuera un mal episodio de "Scooby-Doo", con malo engañoso y resolución previsible. Obviamente, la peli fue un fracaso, y a Chevy Chase se le volvió a ver muy poquito. De hecho, en los noventa se fue a trabajar a Italia, haciendo insípidos cameos en estúpidas películas. No tardó nada en volver a los USA.
Una lastima, con "Fletch Revive" se cargaron a un personaje cojonudo y una saga que merecía mejor suerte… pero es que es imposible hacer una comedia más coñazo.
Dirige el que casi siempre dirigió a Chase, Michael Ritchie.
viernes, 16 de junio de 2017
COMO EN LOS VIEJOS TIEMPOS
Los inicios de Chevy Chase en el cine, tras su desmedido
éxito en televisión con “Saturday Night
Live”, traen como consecuencia esta agradable “High Comedy” en la que, como en
“Juego Peligroso” se le vuelve a poner al lado de una Goldie Hawn completamente
en forma, con el fin de crear una pareja cómica de moda en el cine.
Para ello, se contratan los servicios nada menos que de Neil Simon,
importantísimo escritor estadounidense de obras de Broadway y guiones
cinematograficos, y uno de los pocos
guionistas cuyo nombre aparece por delante del título. Este “Como en los viejos
tiempos” se titula en realidad “Neil Simon´s Seems Like Old Times”. Era, desde
luego, una garantía de éxito el que el nombre de este señor apareciera antes
del título de una película.
Fan de las “Screwball Comedies” primigenias, Simon, se
inspira en el film “El asunto del día” protagonizado por Cary Grant en 1942
para su primera película con Chevy Chase, centrándose más en el triangulo
amoroso protagonista que en la historia en si misma, dando lugar a un guión
donde prima la trama de enredo clásica, el tono vodevilesco, mezclado con las
fantochadas de Chevy Chase, entre el “slapstick” y el humor de sal gruesa medio
fino. En resumidas cuentas, por lo que a mí respecta, “Como en los viejos tiempos”
resulta una comedia de corte clásico con Chevy Chase de los más divertida y
refrescante, donde además, Chase está en su salsa cayéndose por el suelo y
soltando chistes a diestro y siniestro. Está estupendo. Sin embargo la película
funciona a la perfección independientemente de su presencia. Aunque, la pareja
que formaban él y Hawn, no terminó de cuajar.
Cuenta la historia de un escritor que es secuestrado por
unos criminales, los cuales le utilizarán para robar un banco. Las cámaras
captan su cara, y este, arrojado del coche en marcha cuando se daban a la fuga,
recurre a su ex mujer, abogada, para que le saque de el lío en el que está
metido. Irrumpe en casa de esta, ahora felizmente casada con el fiscal del
distrito, y tendrá que ocultar a su ex marido por la casa,
mientras se celebra una importante cena, y tratan de ver que hacen con la
situación del alocado escritor. Mientras, los sentimientos afloran entre la
ex pareja, como dice el título de la película “Como en los viejos tiempos”.
Una película verdaderamente maja, que efectivamente se nutre
del “screwball” clásico en sus intenciones, pero que a nivel de ritmo y estilo visual, es más bien deudora de la comedia de los años 70, menos común en
Hollywood y más realista. No el balde, es normal que tenga ramalazos ya que se
trata de una película de 1980 y arrastra consigo el tufillo de la recién
abandonada década.
Sin embargo, la química entre Chase y la Hawn no terminó de
aflorar en la taquilla, por lo que no volverían a trabajar juntos. En mi
opinión, formaban una pareja de puta madre, aunque si es cierto que quizás el
humor de Chase es demasiado excesivo como
para emparentarlo con fémina alguna; quiero decir, que está mejor
cayéndose por las escaleras y haciendo un chiste al respecto que intentando
reconquistar a su ex mujer. Y así transcurrió su carrera posterior con mayor o
menor acierto.
El tercero en discordia, sería el genial Charles Grodin,
haciendo del marido actual del personaje de Goldie Hawn, que como siempre,
interpretará a un tipo malhumorado y antipático, que le valdría el Razzie al
peor actor secundario de aquél año. Está estupendo también, como siempre.
En cuanto a su director, Jay Sandrich, uno de los directores
de comedia televisiva más importantes de todos los tiempos, director de series
como “La Hora de Bill Cosby” o algunos episodios de “Dos hombres y medio”,”Como
en los viejos tiempos” supondría el único largometraje para cine de su
extensísima carrera. No volvió a hacer cine. Eso si, tropecientos trabajos
televisivos, avalarían su calidad.
Muy maja, muy recomendable, y divertida. Y Chevy Chase nunca
volvería a estar tan bien.
viernes, 27 de noviembre de 2015
REENCUENTROS
Pensándolo, es muy cierto que Jonh Belushi es un icono, pero
también es cierto que de las siete películas en las que apareció, fueron un
fracaso seis, solo fue un exitazo “Desmadre a la americana”, todo lo demás
pinchó, a veces de forma catastrófica, lo que le convierte en un verdadero cómico
de culto. Porque la veneración por Belushi viene a posteriori y no por gran
actor, sino por yonkie. Y el culto a películas como “1941” o “Granujas a todo
ritmo” se inicia años después, que en el
momento, fueron fracasos gordos.
Si bien empezó con papeles episódicos en películas como
“Camino del Sur” o la que nos ocupa “Reencuentros”, “Old Boyfriends” en su
versión original. Nada, es una intervención que apenas sobrepasa los 25
minutos, pero que sirve para comprender por qué Belushi es tan amado; es que
gozaba de un carisma y una personalidad tal que traspasaba incluso las
películas en las que aparecía. Y no hay que olvidar que Belushi es quien es
gracias a sus intervenciones en el “Saturday night Live” y que de ahí le viene
el éxito y la fama; cuando murió, en el cine, no estaba más que empezando y, a
juzgar por los fracasos, con bastante mal pie. Pero cuando salía en una peli,
el espectador se queda bocas contemplando el alarde de energía que soltaba el
actor.
“Reencuentros” es la progre historia de una loca del coño
que tras divorciarse, decide pegarse el festival de pollas follándose a sus ex
novios, así se va a una ciudad y fornica con uno, lo intenta con otro en otra
ciudad, y mientras cala hondo en el primero de todos ellos, cuando este se va a
buscarla, le da tiempo a echarse otro caliqueño con un tercero.
La película pasó inadvertida, porque pocas cosas se han
visto más malas que esta. Un coñazo de corte medio feminista, con una música
épica que le acompaña en toda suerte de escenas románticas y que no le va nada bien
al asunto, que supuso el debut de su directora, Joan Tewkesbury, y que después
quedó relegada a la dirección televisiva porque es obvio que la chica no era en
exceso talentosa.
Belushi interpreta en la cinta a su novio del instituto, el
cual la humilló diciendo a sus compañeros que se había acostado con ella siendo
mentira. Cuando se reencuentran años después, ella está dispuesta a, ya que él
alardeaba de ello, que se la tire de verdad.
Y ahí radica todo el interés del asunto, el poder ver en
acción a Belushi en una de sus películas más ignotas. Una vez concluye su
parte, el resto de la película carece de interes. De hecho, circula por la red
una versión de la película montada por un fan, en la que solo vemos las escenas
en las que aparece Belushi.
La película la protagoniza Talia Shire, hermana de Francis Ford Coppola y la Adrian de “Rocky”, papel por el que consiguió después este
protagonista, y por el cual ya nunca haría ninguna película trascendente más
allá de la saga de “Rocky”. “Reencuentros” estaba concebida para su lucimiento,
pero se lució más bien poco. Y es que ¡que bazofia tan grande por dios!
Junto a Belushi y Shire, Keith Carradine (hermano de David y
de Robert e hijo de John) interpreta a otro novio más y Richard Jordan (“Dune”, “A la caza del
Octubre rojo”) interpreta al que al final se lleva el gato al agua. De hecho, en la época del vídeo, era el actor
que lo partía de todo el reparto, puesto que al estrenarse directamente en
vídeo en nuestro país –y he aquí la prueba de que Belushi no era nadie, al
menos en España, hasta que le
reivindicaron los esnobs- en la carátula (que no tiene desperdicio) es él el
que figura como estrella, más allá de sus compañeros. También es cierto que la carátula
de vídeo es un poco engañosa, ya que se nos muestra la película como una
especie de thriller, o algo así, prometiendo acción cuando en realidad se trata
de un culebrón rosa y dramático que sonrojaría al más acostumbrado a las
ñoñerías.
No obstante en su estreno americano, al largarse el público
a mitad de película durante sus proyecciones, de puro coñazo que era, a los
señores distribuidores de Embassy, no se les ocurrió otra cosa que cambiar el
póster; si en la primera versión aparecía Talia Shire abrazando a un señor
anónimo, en la versión nueva, con las que inundaron paneles de autopistas y
marquesinas, aparecía ella en primer plano, custodiada por un Belushi que
presidía el póster, micrófono en mano, y cuya frase promocional venía a decir
algo así: “Talia Shire buscaba el amor de su vida, pero esta vez será Belushi
el que la mande a la mierda”. No he podido encontrar casi info de la peli en
toda la red, menos aún este póster que tan bien hubiera ilustrado lo que digo.
Jonh Belushi, su representante, y la madre que parió a todos
ellos, por supuesto, se llevaron un monumental cabreo al ver el uso que se
hacía de la figura de Belushi en la promoción, pero al ser tal el fracaso,
pasaron de todo lo referente a denuncias y malos rollos.
Y es que Belushi, cuando se estrenó esto, era ya súper
famoso, tanto que le colaron ahí como protagonista para ver si se salvaba la
película. Lo único que se consiguió es que la gente pidiera que se le
devolviera su dinero a la entrada del cine, porque habían pagado para ver una
película protagonizada por John Belushi, y en esta él aparecía un momento. Así
que no remontaron y la película se fue al garete; eso si, las críticas fueron
más que favorables para el señor Belushi.
Por lo demás, mierda. Lo más interesante, lo que acaban de
leer aquí.
miércoles, 23 de diciembre de 2015
LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "ESTAMOS MUERTOS... ¿O QUÉ?" (+ CHUCHE NAVIDEÑA)
Supongo que no voy errado si culpo al inefable José Frade del extravagante y poco ajustado título Español de esta peli originalmente nacida como "Dead Heat". Lo digo porque Frade fue su distribuidor y porque, ¿cómo logras que "Dead Heat" se mute en... "Estamos muertos... ¿o qué?"?. ¡¡Fascinante!!.
Nos encontramos ante una obra menor surgida durante la segunda mitad de los 80 y de la que casi nadie parece acordarse. Esencialmente se trata de una comedia, o una comedia de acción con amplios ribetes fantásticos. También encajaría de perlas en la etiqueta de "buddy movie de la vieja escuela".
“Dead Heat” cuenta con una muy buena idea de base algo desaprovechada por culpa de la carencia de medios. Dos polis, uno más conservador y seriote (armado con una magnum 44) y el otro más golfo y despreocupado, se quedan asombrados al acribillar a un par de delincuentes que parecen indestructibles. La investigación del caso les lleva hasta una gran corporación farmacéutica que cuenta con una máquina capaz de revivir a los muertos. Uno de estos ronda por allí y, durante la inevitable pelea, el poli encorbatado fallece. Su colega y la chica guapa de la peli (a la que le espera un final realmente impactante) le devuelven a la vida por tiempo limitado, oportunidad esta que el tipo aprovechará para acabar de resolver el entuerto, llevándose a unos cuantos por delante.
Quizás lo más logrado de "Estamos muertos... ¿o qué?" sea la parte final, en la que, casi a modo de "Terminator", el poli zombie, visiblemente desmejorado tras recibir un baño de fuego, se presenta en la guarida de los malos y la emprende a tiros con todos sin inmutarse (a pesar de los muchos que también recibe). Resulta que entre estos se encuentra nada menos que el inmortal Vincent Price en la que sería una de sus últimas actuaciones para el cine. Le acompaña otro nombre entrañable, Darren McGavin, más conocido como "Kolchak", el periodista especializado en casos sobrenaturales que tanta huella dejó en su pase por las televisiones del mundo civilizado por ahí los 70.
A los polis les dan vida/muerte Treat Williams, actor de irregular carrera que descubrí gracias a esta película, y Joe Piscopo, un comediante surgido de la cantera del "Saturday Night Live", con sus músculos, su "mullet" y su cara de pasmao, del que no sabía nada entonces y que poco ha hecho después.
Completan el reparto en escuetos roles Robert Picardo (habitual de Joe Dante), Keye Luke (el Master Po de la serie "Kung-Fu", pero que los de mi quinta conocerán sobre todo por ser el anciano cuidador del gremlin "Gizmo") y Shane Black, guionista de "blockbusters" y director de "Iron Man 3". Por ahí aparece sin acreditar la "scream queen" Linnea Quigley, que poco después se liaría en plan serio con el tipo que se encargaba de buena parte de los maquillajes, Steve Johnson.
Terry Black, guionista, posteriormente firmaría un buen puñado de los manuscritos del "Tales from the crypt" televisivo.
Del director ya he hablado con anterioridad, Mark Goldblatt, montador de primera división a quien debemos el corta y pega de varias cult-movies ("Piraña", "Humanoides del abismo", "Aullidos") y tantos otros estandartes del cine de acción ochentero ("Terminator", "Rambo", "Commando"). Debutaba como mandamás en el caso que nos ocupa, lo que le llevó a dirigir la injustamente mal tratada pero apreciable "The Punisher/Vengador" con Dolph Lundgren. Esta última, y salvo un desliz televisivo, significaría el fin de su carrera como director.
En definitiva, estamos ante una película sencilla, nada deslumbrante, trufada de errores (se supone que los zombies no sangran, pero los impactos de bala que recibe Treat Williams son bien rojos), aunque medianamente entretenida y simpática.
En cuanto a los fotocromos, llama la atención la notable cantidad de imágenes que luego NO aparecen en el largometraje. Veamos: Ese zombie verde estrangulando a la chica o Joe Piscopo echando babas son dos momentos que yo no vi cuando me la puse hace un par de días, y tampoco cuando la consumí de chaval. Raro. Pinta a caos durante la producción y remontaje desesperado. A saber dónde está ese material y porqué no fue finalmente utilizado. Algún día conoceremos la historia completa. De mientras les invito a gozar de lo que sigue, que no carece de gracejo, especialmente el póster, con esos dos polis ¿descabezados? que, para variar, se unen al carnaval de grotesquerías propias de nuestra distribución cinematográfica.
Nos encontramos ante una obra menor surgida durante la segunda mitad de los 80 y de la que casi nadie parece acordarse. Esencialmente se trata de una comedia, o una comedia de acción con amplios ribetes fantásticos. También encajaría de perlas en la etiqueta de "buddy movie de la vieja escuela".
“Dead Heat” cuenta con una muy buena idea de base algo desaprovechada por culpa de la carencia de medios. Dos polis, uno más conservador y seriote (armado con una magnum 44) y el otro más golfo y despreocupado, se quedan asombrados al acribillar a un par de delincuentes que parecen indestructibles. La investigación del caso les lleva hasta una gran corporación farmacéutica que cuenta con una máquina capaz de revivir a los muertos. Uno de estos ronda por allí y, durante la inevitable pelea, el poli encorbatado fallece. Su colega y la chica guapa de la peli (a la que le espera un final realmente impactante) le devuelven a la vida por tiempo limitado, oportunidad esta que el tipo aprovechará para acabar de resolver el entuerto, llevándose a unos cuantos por delante.
Quizás lo más logrado de "Estamos muertos... ¿o qué?" sea la parte final, en la que, casi a modo de "Terminator", el poli zombie, visiblemente desmejorado tras recibir un baño de fuego, se presenta en la guarida de los malos y la emprende a tiros con todos sin inmutarse (a pesar de los muchos que también recibe). Resulta que entre estos se encuentra nada menos que el inmortal Vincent Price en la que sería una de sus últimas actuaciones para el cine. Le acompaña otro nombre entrañable, Darren McGavin, más conocido como "Kolchak", el periodista especializado en casos sobrenaturales que tanta huella dejó en su pase por las televisiones del mundo civilizado por ahí los 70.
A los polis les dan vida/muerte Treat Williams, actor de irregular carrera que descubrí gracias a esta película, y Joe Piscopo, un comediante surgido de la cantera del "Saturday Night Live", con sus músculos, su "mullet" y su cara de pasmao, del que no sabía nada entonces y que poco ha hecho después.
Completan el reparto en escuetos roles Robert Picardo (habitual de Joe Dante), Keye Luke (el Master Po de la serie "Kung-Fu", pero que los de mi quinta conocerán sobre todo por ser el anciano cuidador del gremlin "Gizmo") y Shane Black, guionista de "blockbusters" y director de "Iron Man 3". Por ahí aparece sin acreditar la "scream queen" Linnea Quigley, que poco después se liaría en plan serio con el tipo que se encargaba de buena parte de los maquillajes, Steve Johnson.
Terry Black, guionista, posteriormente firmaría un buen puñado de los manuscritos del "Tales from the crypt" televisivo.
Del director ya he hablado con anterioridad, Mark Goldblatt, montador de primera división a quien debemos el corta y pega de varias cult-movies ("Piraña", "Humanoides del abismo", "Aullidos") y tantos otros estandartes del cine de acción ochentero ("Terminator", "Rambo", "Commando"). Debutaba como mandamás en el caso que nos ocupa, lo que le llevó a dirigir la injustamente mal tratada pero apreciable "The Punisher/Vengador" con Dolph Lundgren. Esta última, y salvo un desliz televisivo, significaría el fin de su carrera como director.
En definitiva, estamos ante una película sencilla, nada deslumbrante, trufada de errores (se supone que los zombies no sangran, pero los impactos de bala que recibe Treat Williams son bien rojos), aunque medianamente entretenida y simpática.
En cuanto a los fotocromos, llama la atención la notable cantidad de imágenes que luego NO aparecen en el largometraje. Veamos: Ese zombie verde estrangulando a la chica o Joe Piscopo echando babas son dos momentos que yo no vi cuando me la puse hace un par de días, y tampoco cuando la consumí de chaval. Raro. Pinta a caos durante la producción y remontaje desesperado. A saber dónde está ese material y porqué no fue finalmente utilizado. Algún día conoceremos la historia completa. De mientras les invito a gozar de lo que sigue, que no carece de gracejo, especialmente el póster, con esos dos polis ¿descabezados? que, para variar, se unen al carnaval de grotesquerías propias de nuestra distribución cinematográfica.
Pero no acaba aquí la cosa, queridos.
Dadas las fechas en las que nos encontramos, y dado lo muy Navideños que somos en este blog -además de verdad-, he decidido finiquitar con la sorpresa que me llevé al darle la vuelta a los fotocromos para ponerlos en el escaner. Está claro que el dueño del cine -el "Retiro" de Sitges- no valoraba mucho el material, porque lo usaba para otras funciones más allá de colgarlos en las vitrinas. En este caso se trataba de anunciar una curiosa doble sesión que el hombre se sacó de la manga para la platea infantil: "Estamos muertos... ¿o qué?" y "Abyss". Habría que debatir si estas dos pelis podrían considerarse adecuadas para un público de esa edad (una por violenta y la otra por "demasiado seria"... ¡o demasiado aburrida!), pero no deja de resultar curioso que ambas tengan dos puntos de conexión: Que sus directores venían de la factoría de Roger Corman y que en ambas participaba en los efectos visuales Ernest D. Farino, quien gracias a Cameron dio el salto al cine de gran presupuesto, pero que en sus inicios curró para Don Dohler, Jim Wynorski o en pelis tan oscuras como "Extraño" (y no lo digo porque se desarrolle en los interiores de una gruta). ¡¡Que maravilloso es el mundo del cine fantástico, amigos!!... ¡¡y qué maravillosa es la Navidad!!.
¡Felices Fiestas a todos, putos!.
Dadas las fechas en las que nos encontramos, y dado lo muy Navideños que somos en este blog -además de verdad-, he decidido finiquitar con la sorpresa que me llevé al darle la vuelta a los fotocromos para ponerlos en el escaner. Está claro que el dueño del cine -el "Retiro" de Sitges- no valoraba mucho el material, porque lo usaba para otras funciones más allá de colgarlos en las vitrinas. En este caso se trataba de anunciar una curiosa doble sesión que el hombre se sacó de la manga para la platea infantil: "Estamos muertos... ¿o qué?" y "Abyss". Habría que debatir si estas dos pelis podrían considerarse adecuadas para un público de esa edad (una por violenta y la otra por "demasiado seria"... ¡o demasiado aburrida!), pero no deja de resultar curioso que ambas tengan dos puntos de conexión: Que sus directores venían de la factoría de Roger Corman y que en ambas participaba en los efectos visuales Ernest D. Farino, quien gracias a Cameron dio el salto al cine de gran presupuesto, pero que en sus inicios curró para Don Dohler, Jim Wynorski o en pelis tan oscuras como "Extraño" (y no lo digo porque se desarrolle en los interiores de una gruta). ¡¡Que maravilloso es el mundo del cine fantástico, amigos!!... ¡¡y qué maravillosa es la Navidad!!.
¡Felices Fiestas a todos, putos!.
viernes, 25 de febrero de 2022
MR. MIKE'S MONDO VIDEO
Tenía yo ganas de hincarle el diente a este documento muy buscado durante los 90 por los aficionados, pero que en plena era Internet ya está disponible para todos aquellos que lo deseen en cualquier formato imaginable. “Mr. Mike’s Mondo Video” es una prueba de que no todo lo que salió del “Saturday Night Live” tiene por qué ser genial o divertido, es más, esto es bastante desagradable, poco gracioso y desconcertante, y desde luego, es un producto concebido al amparo de las toneladas de cocaína que consumían sus artífices.
En los años 70, el documental mondo italiano estaba en auge, y en concreto “Este perro mundo”, había suscitado la controversia de rigor, sobre todo, en los Estados Unidos que es el lugar idóneo para que el populacho pique el anzuelo de los italianos.
Por otro lado Michael O’Donoghue, por aquel entonces valor en alza de la National Lampoon y guionista destacado de “SNL”, tenía un encargo de la NBC para que realizara un especial que sirviera para sustituir el programa madre durante las vacaciones, y a Donoghue no se le ocurrió otra cosa que hacer una particular parodia en clave humorística de los documentales mondo, fijándose sobre todo en la estructura, precisamente, de “Este perro mundo”. El resultado del experimento es este “Mr. Mike’s Mondo Video” que utiliza la estructura del mondo para hilvanar una serie de sketchs que, no solo no tienen puta gracia, sino que incluso se pasan de la raya mostrándonos imágenes de ligero maltrato animal —de las que no entraré en detalles— quizá no tan denunciables como las que nos ofrecía el género mondo en sí, pero igual de deleznables, porque encima se conciben con el fin de hacer reír al respetable. Una absoluta ida de pinza de un Michael O’Donoghue en su momento de mayor megalomanía en un producto que pretendiendo ser de mal gusto, resulta ser el delirio de un drogadicto que se cree muy gracioso.
Así, van desfilando los sketchs ante la impasibidad del espectador, destacando en todo caso uno en el que Dan Aykroid dice ser un mutante real y muestra a cámara los dedos palmeados de sus pies demostrando que son reales con la ayuda de un destornillador, o uno en el que el elenco femenino de “SNL” se dirige a cámara para decir que son las cosas que más les ponen de los hombres y estas, en tono sexy, dicen que las uñas negras, el mal aliento o la grasa en el pelo. A parte de eso, el resto, mierda. Y estos que he destacado tampoco es que sean un alarde de genialidad.
Los sketchs van unidos a través de presentaciones que hace el propio O’Donoghue e incluyen actuaciones musicales como la de Sid Vicious cantando el “My Way”.
Cuando O’Donoghue presentó esta basura a los ejecutivos de NBC, estos, rechazaron de facto el especial alegando la vulgaridad y baja calidad del mismo, por lo que lo nunca llegó a emitirse. Sin embargo, se le ofreció a O’Donoghue la cesión de derechos del especial por los 300.000 dólares que había costado producirlo, siempre y cuando no se emitiera en ningún canal televisivo, es decir, que si quería exhibir su trabajo tendría que ser en cine. Michael O’Donoghue aceptó el trato.
Por supuesto, el material había sido grabado en vídeo, por lo que tuvo que inflar este a 35 mm, además de buscar más material para poder llegar a la duración mínima de un largometraje si quería estrenarlo, así que incluyó unos cortometrajes de animación con plastilina sobrantes de una de las secciones de “SNL” que fueron cedidos por su autor. Así llegamos a la hora y media de metraje.
“Mr. Mike’s Mondo Video” se estrenó en cines con más pena que gloria, pero al final resultó un producto rentable porque O’Donoghue pudo venderlo a la televisión por cable donde se emitiría con los pertinentes cortes, así como se distribuiría en vídeo en los albores de los 80, convirtiéndose en una película de culto para los adoradores de “SNL”, aunque solo sea porque no es un producto demasiado bueno.
Asimismo esta película generó controversia cuando se editó en DVD por primera vez, puesto que Paul Anka, autor de la letra del “My Way” que en la película canta Sid Vicious, se negó en rotundo a que su canción apareciera en “Mr Mike’s Mondo Video”, así que en formato digital la escena en cuestión aparece sin audio y con una inscripción que reza que Paul Anka no ha dado su permiso para que suene la canción en la película. En su estreno teatral o en su primigenia edición en vídeo, sí que se podía escuchar.
De este modo tenemos una autentica rareza proveniente del mainstream que, más allá de eso, no sirve para nada. Es tonta, confusa y desagradable, pero sobre todo, nada graciosa.
Como en esencia se trata de un producto “SNL”, muchos de los sketchs están interpretados por el elenco original del programa o personalidades afines al mismo, por lo que podremos ver, además de al anteriormente citado Dan Aykroid, a Bill Murray, Carrie Fisher, Terri Garr, Margot Kidder, Deborah Harry o Gilda Radner.
Sin embargo, esto es purria de primer orden, además de, como diría José Mójica Marins, delirios de un anormal.
En los años 70, el documental mondo italiano estaba en auge, y en concreto “Este perro mundo”, había suscitado la controversia de rigor, sobre todo, en los Estados Unidos que es el lugar idóneo para que el populacho pique el anzuelo de los italianos.
Por otro lado Michael O’Donoghue, por aquel entonces valor en alza de la National Lampoon y guionista destacado de “SNL”, tenía un encargo de la NBC para que realizara un especial que sirviera para sustituir el programa madre durante las vacaciones, y a Donoghue no se le ocurrió otra cosa que hacer una particular parodia en clave humorística de los documentales mondo, fijándose sobre todo en la estructura, precisamente, de “Este perro mundo”. El resultado del experimento es este “Mr. Mike’s Mondo Video” que utiliza la estructura del mondo para hilvanar una serie de sketchs que, no solo no tienen puta gracia, sino que incluso se pasan de la raya mostrándonos imágenes de ligero maltrato animal —de las que no entraré en detalles— quizá no tan denunciables como las que nos ofrecía el género mondo en sí, pero igual de deleznables, porque encima se conciben con el fin de hacer reír al respetable. Una absoluta ida de pinza de un Michael O’Donoghue en su momento de mayor megalomanía en un producto que pretendiendo ser de mal gusto, resulta ser el delirio de un drogadicto que se cree muy gracioso.
Así, van desfilando los sketchs ante la impasibidad del espectador, destacando en todo caso uno en el que Dan Aykroid dice ser un mutante real y muestra a cámara los dedos palmeados de sus pies demostrando que son reales con la ayuda de un destornillador, o uno en el que el elenco femenino de “SNL” se dirige a cámara para decir que son las cosas que más les ponen de los hombres y estas, en tono sexy, dicen que las uñas negras, el mal aliento o la grasa en el pelo. A parte de eso, el resto, mierda. Y estos que he destacado tampoco es que sean un alarde de genialidad.
Los sketchs van unidos a través de presentaciones que hace el propio O’Donoghue e incluyen actuaciones musicales como la de Sid Vicious cantando el “My Way”.
Cuando O’Donoghue presentó esta basura a los ejecutivos de NBC, estos, rechazaron de facto el especial alegando la vulgaridad y baja calidad del mismo, por lo que lo nunca llegó a emitirse. Sin embargo, se le ofreció a O’Donoghue la cesión de derechos del especial por los 300.000 dólares que había costado producirlo, siempre y cuando no se emitiera en ningún canal televisivo, es decir, que si quería exhibir su trabajo tendría que ser en cine. Michael O’Donoghue aceptó el trato.
Por supuesto, el material había sido grabado en vídeo, por lo que tuvo que inflar este a 35 mm, además de buscar más material para poder llegar a la duración mínima de un largometraje si quería estrenarlo, así que incluyó unos cortometrajes de animación con plastilina sobrantes de una de las secciones de “SNL” que fueron cedidos por su autor. Así llegamos a la hora y media de metraje.
“Mr. Mike’s Mondo Video” se estrenó en cines con más pena que gloria, pero al final resultó un producto rentable porque O’Donoghue pudo venderlo a la televisión por cable donde se emitiría con los pertinentes cortes, así como se distribuiría en vídeo en los albores de los 80, convirtiéndose en una película de culto para los adoradores de “SNL”, aunque solo sea porque no es un producto demasiado bueno.
Asimismo esta película generó controversia cuando se editó en DVD por primera vez, puesto que Paul Anka, autor de la letra del “My Way” que en la película canta Sid Vicious, se negó en rotundo a que su canción apareciera en “Mr Mike’s Mondo Video”, así que en formato digital la escena en cuestión aparece sin audio y con una inscripción que reza que Paul Anka no ha dado su permiso para que suene la canción en la película. En su estreno teatral o en su primigenia edición en vídeo, sí que se podía escuchar.
De este modo tenemos una autentica rareza proveniente del mainstream que, más allá de eso, no sirve para nada. Es tonta, confusa y desagradable, pero sobre todo, nada graciosa.
Como en esencia se trata de un producto “SNL”, muchos de los sketchs están interpretados por el elenco original del programa o personalidades afines al mismo, por lo que podremos ver, además de al anteriormente citado Dan Aykroid, a Bill Murray, Carrie Fisher, Terri Garr, Margot Kidder, Deborah Harry o Gilda Radner.
Sin embargo, esto es purria de primer orden, además de, como diría José Mójica Marins, delirios de un anormal.
martes, 18 de noviembre de 2025
MALDITOS VECINOS
Dentro de los relevos generacionales de actores cómicos, si durante años el trono lo ostentaron aquellos surgidos de la televisión y, más concretamente, del “Saturday Night Live”, en la pasada década está claro que la corona la portaron esa cuadrilla de locos contemporáneos salidos de distintos lugares, fuesen películas, series de televisión y clubes de comedia, y de la que forman parte actores del todo solventes —algunos de ellos incluso nominados a los Oscar—, como James Franco, Danny McBride, Jonah Hill, Paul Rudd, Dave Franco o Seth Rogen. Sin duda, fueron reclamo para la taquilla y al público les encantaban (no tanto aquí en España, que los números en nada se asemejan a los americanos y hay quien incluso les desprecia). Asimismo, como herederos naturales de la comedia gamberra de toda la vida, ejercieron de paladines en las sex comedies de las dos últimas décadas protagonizado (o escribiendo, o dirigiendo...) algunas de las más punteras de años recientes, con permiso de “Resacón en Las Vegas".
Sin embargo, los tiempos que corren no son buenos para la lírica, y si bien el sexo no es tratado en abundancia en los films correspondientes a lo que nos ha tocado vivir desde finales de los 90, sí que se le pasa una buena factura a la escatología y la incorrección política verbal, es decir, que se habla mucho de follar, de pollas, de tetas y culos, pero no vemos nada de eso en pantalla. Y si lo vemos, suele ser dentro de un contexto netamente cómico y en forma de prótesis de látex, para que ni mamas, ni miembros viriles erectos y purulentos genuninos, aparezcan dentro del encuadre.
A niveles generales, su propuesta funciona (y me funciona).
“Malditos vecinos” se adscribe a esta corriente de la cual les acabo de hablar. Y que sirva de muestra los 270 millones de recaudación mundial que se consiguieron con una nimia inversión de 18 gastados en apenas cinco semanas de rodaje. Se trata de la comedia más taquillera de su protagonista, Seth Rogen, así como la cuarta comedia para mayores de 18 años con mayor recaudación el fin de semana de su estreno, gracias a sus casi 50 millones acumulados. Aquí en España apenas llegaría a congregar 400.000 espectadores. Sin embargo, y a pesar de los excelentes resultados de taquilla, no sería tan redonda como otras propuestas muy superiores con cualquiera de los miembros de esta cuadrilla dentro de sus repartos. “Malditos vecinos” sería una "frat movie" con todos los ingredientes para pasar a la posteridad como tal. De hecho, la película comienza con la pareja protagonista follando delante de su bebé, lo que, entre otras cosas, serviría para que la calificación de la película fuera una R. Me parece una declaración de intenciones estupenda y un magnífico comienzo para una "sex comedy". Por otro lado, combina, en este caso —y siempre bajo producción de Evan Goldberg— elementos de las comedias estudiantiles de los ochenta (puestos al día) con la comedia de enredo más actual y comercial, generando así una película a priori súper atractiva, pero que peca de repetitiva y, por momentos, cursi, motivos estos que no nos privan de pasar un par de horas de lo más entretenidas con las peripecias de estos malditos vecinos y los alcornoques de la fraternidad sita en la casa de al lado.
Un matrimonio que recientemente acaban de ser padres, se instalan en un tranquilo barrio residencial donde educarán a su hija dentro de un ambiente propicio. La casa contigua está alquilada por una hermandad masculina de una universidad cercana. El matrimonio, inmerso en la treintena, se empieza a emparanoiar con las fiestas que se supone que se van a celebrar allí, por lo que deciden ir a hablar con los vecinos para pedirles que, por favor, no hagan ruido. La fraternidad hará caso omiso y la liarán bien gorda. Como el matrimonio no ha conseguido la paz por las buenas, decidirá hacerlo por las malas, así comenzará una guerra sin cuartel entre adultos y universitarios, con trágicas consecuencias y descacharrantes acontecimientos.
Diversión funcional, sin más. Algunos gags son muy buenos, otros más flojos, otros se puede prescindir de ellos. No obstante, también es un film que, aún con su bajo presupuesto, tiene un acabado técnico excepcional, porque así funciona Hollywood.
Seth Rogen encabeza el reparto secundado por Rose Byrne, actriz australiana de indudable vis cómica a la que ya pudimos ver en “La boda de mi mejor amiga”. Pero, sin duda, el rey de la función es Zac Efron. El chico guapo de la factoría Disney se prodiga aquí como un actor cómico de primer orden, eso sí, agarrándose como clavo ardiendo al arquetipo del jock, deportista musculado y cortito de miras, que le dará más de una alegría en posteriores trabajos; antes Efron era el chico guapo de “High School Musical”, hoy es ese cachondo de las pelis de risa al que, en su vida privada, un aparatoso accidente doméstico y una serie de operaciones estéticas han convertido en meme de las redes sociales. No obstante, en estas comedias desarrolla un cambio de registro que, aunque le libera del encasillamiento como chico Disney, igualmente le ancla en el de tío bueno tontorrón. Pero su comicidad, tanto en esta como en otras muchas películas posteriores, es indudable.
También tenemos en el reparto, en un rol destacado, a Dave Franco, el hermano pequeño de James Franco. Su presencia en la cinta es toda una anécdota. Dave Franco debería haber aparecido junto a toda la pandilla en la estupenda “Juerga hasta el fin”. Su papel en aquella película consistía en, interpretándose a sí mismo, morir de manera ultra violenta ante los ojos de su hermano James, que también se interpretaba a sí mismo. Seth Rogen, que co-dirigía, pensó que esa escena era demasiado cruel y deprimente, por lo que se eliminó del guion sin ser rodada siquiera. Por tal motivo se las ingenió para tenerle en un papel destacado en “Malditos vecinos” y compensarle, ya que, al fin y al cabo, Dave Franco era un actor emergente que empezaba y le jodió no tener esa gran escena.
“Malditos vecinos”, titulada “Neighbors” en su versión americana, y “Bad Neighbours” fuera de EUA para que no se le confundiera con la serie australiana del mismo nombre, nace en la cabeza de sus guionistas Andrew J. Cohen y Brendan O'Brien, inspirados por el miedo a las responsabilidades en su transición de la juventud a la adultez, lo que dio lugar al libreto que, en un principio, era una cosa sobre adultos en la fraternidad, una temática que recordaba un poco a la de “Aquellas juergas universitarias” motivo este por el cual el director contratado, Nick Stoller, rescribió la película para que las similitudes no fueran tales. Así, se sacó a Rogen de la fraternidad, y se le metió como vecino adulto en la casa de al lado, declarando la guerra a los chavales. Y para que el peso no recayera únicamente sobre este personaje, se le añadió una esposa y una hija que darían mucha más consistencia a la trama principal. Fue la propia pareja de Rogen la que sugirió que una esposa daría más credibilidad al asunto. Y acertó, Para ello se contrató a Rose Byrne con la que la química ha dado posteriormente para una estupenda serie de la dupla titulada “Platónico”.
Todos esos personajes se escribieron sobre el papel teniendo muy en cuenta el reparto, por lo que a la hora de repartir los 18 millones que se consiguieron de presupuesto, absolutamente todos tuvieron que rebajar sus cachés para ajustarse a este, cosa para la que no hubo mayor problema.
Tras el éxito mundial de la cinta, Seth Rogen tuvo que vérselas con cierta polémica. Resulta que, por aquella época, un universitario británico, bastante poco agraciado y que acusaba una recalcitrante misoginia, había sido detenido por el asesinato de varias personas en California. Resulta que era fan de Seth Rogen y había visto en varias ocasiones “Malditos vecinos”. A una crítica cinematográfica del "Washington Post", Anne Hornaday, no se le ocurrió otra cosa que culpar de la muerte de estas personas a Rogen, aseverando que sus películas no mostraban con realismo lo que podía ser el día a día de una persona poco agraciada físicamente en lo concerniente a sus relaciones sociales. Rogen siempre salía retratado como un individuo gordo y feo sin problemas a la hora de relacionarse románticamente, por lo que el estudiante pudo quedar frustrado y, como consecuencia, cometiera dichos asesinatos. Rogen se defendió al respecto. Por descontado, tales acusaciones de tamaña estupidez se quedaron en mera anécdota, aunque trajeron a Seth Rogen algún que otro quebradero de cabeza.
Como curiosidad, decir también que la ropa que viste el actor en la película pertenece a "Golf Wang", marca deportiva centrada en prendas de golf creada por el rapero new age Tyler The Creator.
Como “Malditos vecinos” fue un éxito de taquilla y también de crítica, era cuestión de tiempo que se produjera una secuela. Así, en 2016 se rodó una continuación directa en la que repetía la mayoría del equipo, “Malditos vecinos 2”, también dirigida por Nick Stoller y que tuvo menos éxito. Resulta bastante mediocre: comienza igual que la primera, con un polvo de los protagonistas —con la variante de que ella está embarazada y, del meneo, vomita sobre la cara de él— y ya el resto se limita a plagiar gags de la original, cambiando la hermandad masculina por una femenina y el descanso de los protagonistas por la venta de la casa en la que están; con tanto ruido, nadie querrá comprarla. Muy floja. Eso sí, cuenta con la presencia de la deliciosa Chloë Grace Moretz, vista en la franquicia “Kick Ass” o en “Carrie (2013)”
Consumidas "Malditos vecinos 1 y 2" seguidas en programa doble, podrían funcionar. Aunque no se a qué niveles.
Sin embargo, los tiempos que corren no son buenos para la lírica, y si bien el sexo no es tratado en abundancia en los films correspondientes a lo que nos ha tocado vivir desde finales de los 90, sí que se le pasa una buena factura a la escatología y la incorrección política verbal, es decir, que se habla mucho de follar, de pollas, de tetas y culos, pero no vemos nada de eso en pantalla. Y si lo vemos, suele ser dentro de un contexto netamente cómico y en forma de prótesis de látex, para que ni mamas, ni miembros viriles erectos y purulentos genuninos, aparezcan dentro del encuadre.
A niveles generales, su propuesta funciona (y me funciona).
“Malditos vecinos” se adscribe a esta corriente de la cual les acabo de hablar. Y que sirva de muestra los 270 millones de recaudación mundial que se consiguieron con una nimia inversión de 18 gastados en apenas cinco semanas de rodaje. Se trata de la comedia más taquillera de su protagonista, Seth Rogen, así como la cuarta comedia para mayores de 18 años con mayor recaudación el fin de semana de su estreno, gracias a sus casi 50 millones acumulados. Aquí en España apenas llegaría a congregar 400.000 espectadores. Sin embargo, y a pesar de los excelentes resultados de taquilla, no sería tan redonda como otras propuestas muy superiores con cualquiera de los miembros de esta cuadrilla dentro de sus repartos. “Malditos vecinos” sería una "frat movie" con todos los ingredientes para pasar a la posteridad como tal. De hecho, la película comienza con la pareja protagonista follando delante de su bebé, lo que, entre otras cosas, serviría para que la calificación de la película fuera una R. Me parece una declaración de intenciones estupenda y un magnífico comienzo para una "sex comedy". Por otro lado, combina, en este caso —y siempre bajo producción de Evan Goldberg— elementos de las comedias estudiantiles de los ochenta (puestos al día) con la comedia de enredo más actual y comercial, generando así una película a priori súper atractiva, pero que peca de repetitiva y, por momentos, cursi, motivos estos que no nos privan de pasar un par de horas de lo más entretenidas con las peripecias de estos malditos vecinos y los alcornoques de la fraternidad sita en la casa de al lado.
Un matrimonio que recientemente acaban de ser padres, se instalan en un tranquilo barrio residencial donde educarán a su hija dentro de un ambiente propicio. La casa contigua está alquilada por una hermandad masculina de una universidad cercana. El matrimonio, inmerso en la treintena, se empieza a emparanoiar con las fiestas que se supone que se van a celebrar allí, por lo que deciden ir a hablar con los vecinos para pedirles que, por favor, no hagan ruido. La fraternidad hará caso omiso y la liarán bien gorda. Como el matrimonio no ha conseguido la paz por las buenas, decidirá hacerlo por las malas, así comenzará una guerra sin cuartel entre adultos y universitarios, con trágicas consecuencias y descacharrantes acontecimientos.
Diversión funcional, sin más. Algunos gags son muy buenos, otros más flojos, otros se puede prescindir de ellos. No obstante, también es un film que, aún con su bajo presupuesto, tiene un acabado técnico excepcional, porque así funciona Hollywood.
Seth Rogen encabeza el reparto secundado por Rose Byrne, actriz australiana de indudable vis cómica a la que ya pudimos ver en “La boda de mi mejor amiga”. Pero, sin duda, el rey de la función es Zac Efron. El chico guapo de la factoría Disney se prodiga aquí como un actor cómico de primer orden, eso sí, agarrándose como clavo ardiendo al arquetipo del jock, deportista musculado y cortito de miras, que le dará más de una alegría en posteriores trabajos; antes Efron era el chico guapo de “High School Musical”, hoy es ese cachondo de las pelis de risa al que, en su vida privada, un aparatoso accidente doméstico y una serie de operaciones estéticas han convertido en meme de las redes sociales. No obstante, en estas comedias desarrolla un cambio de registro que, aunque le libera del encasillamiento como chico Disney, igualmente le ancla en el de tío bueno tontorrón. Pero su comicidad, tanto en esta como en otras muchas películas posteriores, es indudable.
También tenemos en el reparto, en un rol destacado, a Dave Franco, el hermano pequeño de James Franco. Su presencia en la cinta es toda una anécdota. Dave Franco debería haber aparecido junto a toda la pandilla en la estupenda “Juerga hasta el fin”. Su papel en aquella película consistía en, interpretándose a sí mismo, morir de manera ultra violenta ante los ojos de su hermano James, que también se interpretaba a sí mismo. Seth Rogen, que co-dirigía, pensó que esa escena era demasiado cruel y deprimente, por lo que se eliminó del guion sin ser rodada siquiera. Por tal motivo se las ingenió para tenerle en un papel destacado en “Malditos vecinos” y compensarle, ya que, al fin y al cabo, Dave Franco era un actor emergente que empezaba y le jodió no tener esa gran escena.
“Malditos vecinos”, titulada “Neighbors” en su versión americana, y “Bad Neighbours” fuera de EUA para que no se le confundiera con la serie australiana del mismo nombre, nace en la cabeza de sus guionistas Andrew J. Cohen y Brendan O'Brien, inspirados por el miedo a las responsabilidades en su transición de la juventud a la adultez, lo que dio lugar al libreto que, en un principio, era una cosa sobre adultos en la fraternidad, una temática que recordaba un poco a la de “Aquellas juergas universitarias” motivo este por el cual el director contratado, Nick Stoller, rescribió la película para que las similitudes no fueran tales. Así, se sacó a Rogen de la fraternidad, y se le metió como vecino adulto en la casa de al lado, declarando la guerra a los chavales. Y para que el peso no recayera únicamente sobre este personaje, se le añadió una esposa y una hija que darían mucha más consistencia a la trama principal. Fue la propia pareja de Rogen la que sugirió que una esposa daría más credibilidad al asunto. Y acertó, Para ello se contrató a Rose Byrne con la que la química ha dado posteriormente para una estupenda serie de la dupla titulada “Platónico”.
Todos esos personajes se escribieron sobre el papel teniendo muy en cuenta el reparto, por lo que a la hora de repartir los 18 millones que se consiguieron de presupuesto, absolutamente todos tuvieron que rebajar sus cachés para ajustarse a este, cosa para la que no hubo mayor problema.
Tras el éxito mundial de la cinta, Seth Rogen tuvo que vérselas con cierta polémica. Resulta que, por aquella época, un universitario británico, bastante poco agraciado y que acusaba una recalcitrante misoginia, había sido detenido por el asesinato de varias personas en California. Resulta que era fan de Seth Rogen y había visto en varias ocasiones “Malditos vecinos”. A una crítica cinematográfica del "Washington Post", Anne Hornaday, no se le ocurrió otra cosa que culpar de la muerte de estas personas a Rogen, aseverando que sus películas no mostraban con realismo lo que podía ser el día a día de una persona poco agraciada físicamente en lo concerniente a sus relaciones sociales. Rogen siempre salía retratado como un individuo gordo y feo sin problemas a la hora de relacionarse románticamente, por lo que el estudiante pudo quedar frustrado y, como consecuencia, cometiera dichos asesinatos. Rogen se defendió al respecto. Por descontado, tales acusaciones de tamaña estupidez se quedaron en mera anécdota, aunque trajeron a Seth Rogen algún que otro quebradero de cabeza.
Como curiosidad, decir también que la ropa que viste el actor en la película pertenece a "Golf Wang", marca deportiva centrada en prendas de golf creada por el rapero new age Tyler The Creator.
Como “Malditos vecinos” fue un éxito de taquilla y también de crítica, era cuestión de tiempo que se produjera una secuela. Así, en 2016 se rodó una continuación directa en la que repetía la mayoría del equipo, “Malditos vecinos 2”, también dirigida por Nick Stoller y que tuvo menos éxito. Resulta bastante mediocre: comienza igual que la primera, con un polvo de los protagonistas —con la variante de que ella está embarazada y, del meneo, vomita sobre la cara de él— y ya el resto se limita a plagiar gags de la original, cambiando la hermandad masculina por una femenina y el descanso de los protagonistas por la venta de la casa en la que están; con tanto ruido, nadie querrá comprarla. Muy floja. Eso sí, cuenta con la presencia de la deliciosa Chloë Grace Moretz, vista en la franquicia “Kick Ass” o en “Carrie (2013)”
Consumidas "Malditos vecinos 1 y 2" seguidas en programa doble, podrían funcionar. Aunque no se a qué niveles.
miércoles, 12 de abril de 2023
MINUTOS MUSICALES 10: FEAR
Los "Fear" vivieron su momento de gloria en los 80 cuando John Belushi los adoptó como grupo punk favorito, llegando a tocar con ellos y enchufándolos en el "Saturday Night Live" donde liaron una bien gorda (también se conoce la historia de como quiso imponerlos en la banda sonora de "Mis locos vecinos") Así de primeras parecían un grupo muy chungo, con ese logo de reminiscencias nazis, esas letras homofóbicas y sexistas, esa constante búsqueda de bronca con el público. Pero nada, todo pose. La prueba es que su frontman, Lee Ving, luego se pasó a la interpretación, a actuar en películas, pudiéndole ver -generalmente como villano- en una ristra de títulos sorprendentes: "Flashdance", "Jóvenes alocados", "Pesadillas", "Calles de fuego", "Luna negra", "Cluedo, el juego de la sospecha", "Pulse Pounders" para Empire, y muy especialmente encarnando un auténtico redneck cabrón cazador de punkos en "Los tachuelas".
Como toda banda punk de la época, "Fear" reapareció a raíz del bombazo "Green Day". Lo curioso es que algunas de sus nuevas canciones sonaban incluso mejor que aquellas grabadas en los 80. Por eso, a la hora de elegir la consabida muestra sonora, me ha sido imposible decantarme únicamente por una. Serán dos, "Responsability", aparecida en su segundo LP de inquietante cubierta, "More Beer", que es su mejor canción a pesar de -como dijo un colega- sonar a lata, a caja de ritmos, y "Ugly as you", es decir, tan feo como tu, que formaba parte de los surcos del disco de resurrección, diez años después, imaginativamente titulado "Have another beer with Fear"
Hoy día, un avejentado Lee Ving -y mira que es deprimente el punk de geriátrico- sigue dándole al micro, rascando tanto de la "gloria" pasada que casi ya no le quedan uñas.
"Responsability"
"Ugly as you"
Como toda banda punk de la época, "Fear" reapareció a raíz del bombazo "Green Day". Lo curioso es que algunas de sus nuevas canciones sonaban incluso mejor que aquellas grabadas en los 80. Por eso, a la hora de elegir la consabida muestra sonora, me ha sido imposible decantarme únicamente por una. Serán dos, "Responsability", aparecida en su segundo LP de inquietante cubierta, "More Beer", que es su mejor canción a pesar de -como dijo un colega- sonar a lata, a caja de ritmos, y "Ugly as you", es decir, tan feo como tu, que formaba parte de los surcos del disco de resurrección, diez años después, imaginativamente titulado "Have another beer with Fear"
Hoy día, un avejentado Lee Ving -y mira que es deprimente el punk de geriátrico- sigue dándole al micro, rascando tanto de la "gloria" pasada que casi ya no le quedan uñas.
"Responsability"
"Ugly as you"
lunes, 22 de agosto de 2016
CAZAFANTASMAS (2016)
Que peliagudo es el tema este de los nuevos “Cazafantasmas”.
Y es que como todo “Reboot”, este tiene el lastre de ser un “Reboot”, y por lo
tanto, un producto expuesto a juicios, críticas y valoraciones incluso antes de
ser estrenado, porque el fandom en general, esos apasionados fans, en realidad
son hordas de idiotas.
Y a eso hay que añadirle el polémico hecho de que cambien el
sexo de sus protagonistas.
Yo esto lo veo hasta normal. Puesto que la posibilidad de
hacer una secuela quedó del todo descartada tras la muerte de Harold Ramis, la
opción natural del proyecto era que la protagonizaran nuevos actores cómicos. Y
puestos a reiniciar una franquicia, en los USA es cierto que esta nueva hornada
de actrices cómicas está reventando por igual las taquillas y los Shares, por
lo que es absolutamente normal que esta
nueva versión sea un vehículo para el lucimiento de la Wiig, la McCarthy y la McKinnon de turno,
que son el relevo generacional de la gran comedia USA. Al público Americano les
encanta estas mujeres, y en particular Melissa McCarthy con la que se vuelven
locos. Yo sin embargo, no le veo la gracia a esta señora.
Una vez superados nuestros machismos y misoginias, queda lo
que es la película.
El director Paul Feig, no es el adecuado para una película de
estas envergaduras. Ni siquiera es un buen director, sus películas son todas
flojas, pero es, por decirlo de algún modo, el director oficial de películas al
servicio de estas nuevas señoras surgidas del “Saturday Night Live” y que “La
boda de mi mejor amiga”, se convirtió en poco menos que un fenómeno social.
“Espías”, dónde la McCarthy compartía protagonismo con Jason Statham y Jude Law
era una absoluta infamia, pero funcionó bien en los USA, así que, también es
normal que Feig dirija esta nueva versión de “Cazafantasmas”. Pero la película
se le queda grande.
Vamos a partir de la base de que se trata de una película
dinámica, entretenida y visible, muy del montón, para ver y olvidar, pero que
no nos aburre.
A partir de ahí, decir que el principal problema de
“Cazafantasmas” es que busca a toda costa la complicidad del espectador a base
de guiños a la película original de 1984. Lo busca tanto, que en su afán de
ofrecernos un ejercicio de nostalgia retrospectiva, se olvida de que tiene ahí
a tres actrices de comedia pidiendo a gritos mostrar su arsenal cómico. Pero
no, la película parece más centrada en mostrarnos el tema original de Ray
Parker Jr. en momentos puntuales, en tratar de
imitar la escala argumental de la original y el adecuar el momento en el
que aparecerán los cameos de los integrantes del “Cazafantasmas” de 1984,
convirtiéndose la película en una excusa para enseñarnos a Bill Murray, DanAykroyd, Sigourney Weaver, Annie Potts, Ernie Hudson, y hasta Harold Ramis, que
aparece en forma de busto de bronce. El espectador ve la película, y se
pregunta en que momento aparecerá uno u otro, importándole todo lo demás un
bledo.
Por no faltar en la cinta, no faltan ni tan siquiera
“Moquete” o el muñequito de los Marsh Mallows.
Por otro lado, un pequeño acierto es que el look de esta
película está ligeramente inspirado en el de la serie de animación “The Real
Ghostbusters”, llegando el personaje de
Kate McKinnon a ser una burda copia del Egon Splengler animado, si bien, el
fantasma malísimo del final de la película, y al igual que en los créditos de
la serie animada, es el propio fantasmita del logotipo que se hace gigante,
hechos estos, que no dejan de ser curiosos, y que resultan hasta divertidos.
Sin embargo, el principal problema de la película, Retro-nostalgias
aparte, es que le falta chicha. Efectos especiales aparte, y como se nota tanto
que es una película rodada en su mayoría en decorados, cuando no hay en
pantalla un despliege de C.G.I
abrumador, parece como si
estuviéramos viendo una sitcom americana de los noventa, a la que se le echan
en falta las risas enlatadas. Todo muy pobre, muy televisivo.
Mención aparte merece Chris Hemsworth, que repite en un
papel de comedia tras la infame “Vacaciones”, le da una vuelta al estereotipo
de “Rubia tonta” para pasar a ser el rubio tonto. Intención esta del todo
estúpida y muy de “Película para chicas”. “Cazafantasmas” desde el momento que
anunció su reparto femenino, presumía de no ser una “Película para chicas”.
Bien, pues si lo es. Sin embargo, Chris Hemsworth está tan bien en la película,
tan divertido, que al final se prodiga como el gran acierto, y
el que se lleva la mejor parte cómica.
Otra cosa sería Kristen Wiig: ella, como siempre, está
estupenda. La única razón real para ver cualquier película en la que aparezca.
La adoro.
En definitiva; se puede ver, que es tan buena como cualquier
comedia para el lucimiento de cualquiera de sus actrices, aunque para ser un
“Cazafantasmas” al uso es bastante floja. En cualquier caso, verla no le va a cambiar
la vida. Tampoco le apetecerá pegarse un tiro.
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