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jueves, 15 de mayo de 2014

ENTRE PITOS ANDA EL JUEGO

“Entre pitos anda el juego” parodia otro título de la época con mucho éxito como es “Entre pillos anda el juego” de John Landis.
Una mujer casada, harta de la indiferencia a la que le somete su marido, decide, un buen día, salir a follar con todo aquél que se cruce en su camino. Y eso hace.
La gracia de esta película, a parte de la perenne – en las pelis porno de Jess Franco- falta de pollas duras, y el cachondo (aunque poco oroginal) título, es el duelo de mamar pollas que se pegan Lina Romay y Mabel Escaño, que además de chupar falillos blandos, compiten entre las dos para ver cual dice el chiste más ingenioso mientras lo hacen. Algunos tienen gracia, otros no. No obstante, da gusto verlas y oírlas.
También destaca porque de una forma muy guarrindonga, se juntan las pollas de dos actores, bien juntitas, y Lina Romay se las zampa a la vez  metiéndose las dos pollas en la boca, o a tiempos, chupando un poco a uno, y otro poco a otro. Ante tan excéntrica (y cerda) situación, no me extraña que los actores no trempen.
Como suele ser habitual, la película se le atribuye a Lina Romay, una vez más bajo el pseudónimo de Lulu Laverne, y si es cosa de pseudónimos y sentido del humor en el porno, esta gente, no se como se lo pasaría follando ante las cámaras (las actrices parece que bien, los actores, no tanto a juzgar por su pollas blandas), pero poniendo –o poniéndose- pseudónimos, yo creo que se lo pasaron de puta madre. Así, la sempiterna Lina Romay, firmaría como Laverne en la dirección, pero como felatriz firma como Candy Coster, Mabel Escaño es Sandra Pitosa,  José Miguel García es Evaristo Pichales, José Llamas es Paco Jones,  Concha Montes es Mona Lisa (¿) y Pepe Porta es Pepet Poyalet. Muy gracioso en el fondo…
La peli es muy poca cosa. Se ve que está el equipo en un hotel con una cámara, se ponen a follar y a improvisar  delante de ella, y sale una peli porno de una hora, que cumplió, lógicamente, su función de hacer dinero y ser muy alquilada en vídeo.
De la etapa porno, de las más mediocres… pero ¡cómo mola es espíritu!

viernes, 8 de marzo de 2013

EL OJETE DE LULÚ

“El ojete de Lulú” tiene el honor de ser una de las pocas películas porno que veáis aquí reseñadas. No es gratuito, si me molesto es por dos motivos; uno, que se trata de un producto de la factoría Franco, dos, me la puse por curiosidad, por ver cómo era una porno del abuelo, y acabé consumiéndola entera.
Ahora bien: aunque las bases de datos otorgan la autoría de este film a Jess Franco, los créditos dicen que la responsable es Candy Coster, osea, Lina Romay, y me parece que en alguna ocasión  le escuché decir que, efectivamente, la había dirigido ella. Sea como fuere, no hay mucha diferencia en las maneras de cualquiera de los dos. Es más, yo juraría que efectivamente es de Franco.
Y lo cachondo es que no es menos aburrida que cualquiera de las películas de otros géneros que filmó. Es porno, sí, pero tomado a cachondeo. De hecho, demuestra aquí más originalidad que en muchas de las otras.
Cuenta la historia de un ojo del culo (el de Candy Coster) que se lamenta de que su vecino el chocho goza de una vida sexual activa, mientras que a él no se le presta atención.
La narración es, precisamente, Lina Romay manipulando el ano, mientras una voz en off se adapta al ritmo de movimiento del ojete. La dueña del mismo no para de chupar rabos y ser follada por una serie de señores, hasta que al final le petan el culo, y el ojete, lleno de semen, acaba feliz y contento. Que quieren que les diga, para ser porno, un género que detesto, me aburre y ni considero cine, está más que divertido.
Y es que Jess Franco es único hasta para filmar porno (en el caso de que sea el director… si no, da igual). Ves unas escenas y sabes que son suyas, principalmente por como están rodadas, por lo poco sexys que resultan (tías de lo más corrientuchas, y pollas fláccidas que no se ponen duras por mucho que las actrices chupen y chupen), primeros planos de Lina Romay zampando rabos (blandos) con mucho entusiasmo y muy bien comidos, todo sea dicho, mucho bello (incluido en el ojete de Lulú…) y una sordidez que hace que, a rasgos generales, más que excitar le entren arcadas al espectador. Ergo, Franco, haciendo porno, ¡hace anti-porno! (igual que, como dicen algunos eruditos, también hacía anti-cine... tanto "anti" da que pensar si no será una excusa zafia para parapetar, simplemente, la ausencia de capacidades)
Con todo, me quedo con los títulos de crédito. Aunque reconocemos por ahí a Mabel Escaño, la mayoría lo componen nombres como Pepíto Tiésez, Mela Chupen, Jean Morcillón e Iluminado Lechez… ¿Quién da más? Para Jess Franco el porno no es motivo de paja, sino de risa, de cachondeo, de gente feliz…

viernes, 10 de abril de 2020

VAYA LUNA DE MIEL

La cosa está en que son muchos los títulos que, por inacabados, o por perdidos, permanecen inéditos para el público en lo que es la filmografía completa de Jess Franco. Y de repente, a primeros del año pasado, aparecen unas latas en los archivos de la filmoteca española que contienen integra, montada y sonorizada la película “El Escarabajo de Oro”, basada libremente en un relato de Edgar Allan Poe. Casi por casualidad se descubren estas latas y, tras revisar el primer rollo, el de créditos, se descubre que se trata de la película perdida de Franco, solo que se ve que a última hora, la producción decidió cambiarle el título de marras por el de “Vaya luna de miel”, quizás más acorde al material rodado por su definitivo tono cómico, y que es el que reza en los créditos. Pero efectivamente, se trata de “El escarabajo de oro”.
Lógicamente, este descubrimiento se vuelve un acontecimiento para los francófilos y la película se estrena en Febrero de 2019, con todos los honores, como uno más de los actos de celebración de los 30 años en activo del madrileño cine Doré como sede de la filmoteca Española. Y poco después de un año, y coincidiendo con el estado de alarma por coronavirus que ha dejado a la mitad de los españoles confinados en sus hogares, la filmoteca pone en su canal de Vimeo la película para su visionado gratuito, de manera temporal, para deleite de propios y extraños.
El caso es que cuando se encontró la película esta estaba en perfecto estado, y aunque se desconocen los motivos de porqué permaneció oculta todo este tiempo, se especula que el laboratorio donde se reveló el negativo, Fotofilm, secuestró la película por impago de facturas por parte de Franco y sus productores. Todo esto no deja de ser más que una especulación, máxime, cuando se encuentra también un documento que prueba su envío para exhibición a un cine de Barcelona. Sin embargo, no se encuentra ni una sola prueba de que “Vaya luna de miel” llegara a estrenarse.
Como fuera, el privilegio de poder verla ya pasó a mejor vida en el momento en que se compartió en Internet y cientos de usuarios tiraron de páginas de descargas de vídeo para quedarse con su copia personal de la película.
Al margen de esta historia, lo cierto es que “Vaya luna de miel” no ofrece nada excepcional. Se trata de una de las primeras películas de la etapa ochentera de Franco, etapa esta durante la cual rodó mil locuras y se rodeó de un equipo de habituales compuesto de Lina Romay, Antonio Mayans y otros tantos, y durante la cual se desata el Franco más loco y guerrillero. Así, tenemos a una mujer que, tras un seguimiento, selecciona al muchacho más rico de los que se encuentra en la playa y le seduce con malas artes. Se casan, y se van de vacaciones a Bananas —exótico lugar que se soluciona aquí, poco menos que filmando una costrosa feria o parque de atracciones de Alicante—. Allí, y debido a un equívoco, el muchacho es confundido con un tal Simón con el que comparte nombre, y en un enredo de padre y muy señor mío (para los protagonistas y para el espectador) se meten en una trifulca de mafiosos, tesoros, y un escarabajo de oro, en una comedieta medio slapstick, medio de aventuras, que se convirtió en todo un antecedente accidental de cintas de aventuras románticas al estilo de “Tras el corazón verde”, eso sí, rodada con el presupuesto que tuvo Michael Douglas para tinte del pelo en aquella película.
Se trata de un título muy del montón en la filmografía de Jess Franco, en el sentido que, ni es de las malas, malas (lo cual siempre sería un motivo de festejo), ni es de las buenas (lo cual también merecería ser festejado), si no todo lo contrario. Es una “de las otras” que diría Franco, de aquellas que poseen planteamiento, nudo y desenlace  y que por ser más convencionales, resultan a todas luces mediocres.
La comedia funciona cuando es involuntaria (porque cuando es voluntaria da vergüenza ajena) y, en general, tampoco es especialmente aburrida, pero, desde luego, es uno de los títulos más insípidos de cuantos rodó. Luego, escarabajos y joyas compradas en el chino, chinos interpretados por españoles sin apenas maquillaje, esqueletos de plástico y mucha cochambre, podredumbre y tercermundismo, aderezado por las carnes magras de una Lina Romay ya fondona, que se lo pasa teta rodando este tipo de películas.
 No posee nada especial, de no ser porque ha aparecido en sus latas cuarenta años después de ser rodada. Por lo demás, ni fu, ni fa.
Junto a Lina Romay en el reparto, tenemos a Max B. ("Cazar alnegro") doblado para la ocasión por, creo reconocer en la voz a Ricardo Palacios, Emilio Álvarez, que salía en “El fascista, la beata y su noviadesvirgada”, Antonio Mayans, o Susy Boulois (También presente en “Cazar al negro”).
Los completistas la agradecerán.

viernes, 6 de junio de 2014

CAMINO SOLITARIO

“Camino Solitario” es de esas películas de Jess Franco que verdaderamente te hacen dudar de su condición de inútil, para, simplemente, endosarle otra condición distinta; la de vago.
Porque siendo esta una película más de esa tanda de películas ochenteras ambientadas en la costa (“Los blues de la calle Pop”, “Botas negras, látigo de cuero”), rodadas sin más medios que los que vemos en pantalla y los mismos actores de siempre (Antonio Mayans es, por enésima vez, Al Pereira), sería lo más parecido a una película estándar – con permiso de “Los depredadores de la noche”- de todo lo que rodó en aquellos locos años ochenta. Esto es, que la película tiene su planteamiento, su nudo y su desenlace. Con lo que hay que creerse aquello que tanto me gusta y que decía el abuelo de “De vez en cuando hay que hacer una película de las otras, para que vean que sabes hacerlas”.  Y saber sabía. De hecho, este “Camino Solitario” tiene hasta ritmo, un montaje muy estándar y con los planos necesarios, una trama entendible y seguible e, incluso, por momentos, resulta hasta entretenida. O al menos la primera hora, no toda ella,  que se trata de Jess Franco… Pero a lo que voy, es que saber hacer una película normal y corriente, sabía.
La historia es la de siempre en una película de Al Pereira: este es contratado por una extraña mujer, que siempre es Lina Romay. Lo que cambia es el por qué es contratado. En esta ocasión tiene que encontrar a la hermana desaparecida, pobrecita y desvalida de esta mujer (Lina Romay haciendo un doble papel), recibiendo la negativa del orondo y moribundo esposo de esta, que por el contrario dice que es una verdadera arpía.  Así que Al Pereira busca, mientras tiene que sotear la vida cuidando de una hija pequeña, y acabará en los brazos de la mujer que lo contrató (como siempre…) y a la vez, la historia pegará un giro en su desenlace. Todo ello regado con largas escenas de erotismo que incluyen numeritos lesbicos, y un tono dramático extraño, puesto que los otros Al Pereiras están más enfocados a la comedia. Se agradece la seriedad que, a rasgos generales, desprende la película.
El reparto lo componen Mayans (o Robert Foster) como Pereira, la Romay firmando como Candice Coster, Ricardo Palacios, muy metido en el “mundo Franco” por aquel entonces y que acabaría hasta las narices de su director y del jefe de producción (Mayans) unos años después, cuando dirigiera su opera prima “Biba la banda”, y que contrató al “Franco Team” como equipo de producción de la misma, como el moribundo marido de la mujer contratadora, José Llamas, como en esta no tenía que follar, tan solo, pasaba por ahí,  y la introducción de la niña Flavia Mayans, que interpreta a la hija de Al Pereira y que, como han podido suponer,  es la propia hija de Antonio Mayans.
La película la distribuyó en salas United Internacional Pictures, si, la famosa multinacional, que en aquellos años, por motivos del todo fraudulentos, estrenaba grandes estrenos americanos junto a pequeñas películas marginales  que, incluso, venía bien que no tuvieran buena taquilla, caso este de “Canción Triste de…” de José Truchado (Ver en “Malas pero Divertidas”), “Operación Mantis” de Paul “JacintoMolina” Naschy, o esta “Camino Solitario”, a la que, no obstante, fueron al cine a ver  71.000 espectadores.
La película, como ya he dicho se deja ver. Pero estamos en las mismas, para ver una película estándar de Jesús Franco, me pongo cualquier otra que, sin duda, mantendrá mejor el tipo. De Franco prefiero ver las cosas más antiacadémicas, hilarantes y desvergonzadas.
Eso si, sea por el motivo que sea, siempre es fascinante ver cualquiera de su vasta filmografía.

miércoles, 21 de mayo de 2014

LILIAN, LA VIRGEN PERVERTIDA

El agente Mario Pereira, se encuentra una chica drogada, una adicta a la droga que según vamos viendo la historia a base de flashbacks, vemos que se volvió adicta por culpa de una pareja de desalmados poderosos que, en una fiesta, le dieron drogas para abusar de ella. Recluida contra su voluntad, esta chica es violada continuamente, así como iniciada en el sado y demás prácticas “De Sadianas”. El Agente Pereira, consternado por la situación, decide ver que pasa.
“Lilian, La virgen pervetida” se concibió como película “S”justo en el momento en el que las salas “X” se legalizaron en nuestro país, con lo que estrenar una película erótica, y más cuando lo que se anda buscando es la pasta, no tenía ningún sentido. Así que, deprisa y corriendo, Jess Franco grabó un par de escenas explícitas con sus actores de confianza, José Llamas y su compañera Lina Romay y las insertó ahí de mala manera. Esto convierte la película en una cosa rara, porque como película porno, toda la trama y el rollo dramático y descarnadamente cruel sobra, y como película dramática, lo que sobra es la pornografía. Personalmente, si no se hubieran incluido esos insertos, yo creo que estaríamos ante una buena película de Franco. Todo lo buena que pueda ser una de sus películas, claro.
La película nos presenta a una de esas actrices de las que el tío Jess se enamoraba constantemente, la alemana Katja Bienert, menor de edad y que iba con su madre a todos lados (por lo que si algún caradura del set se la quería tirar, lo tenía crudo) que interpreta (es un decir) a la joven virgen que es, más que pervertida, forzada por estos caprichosos ricachos. En la piel de estos, Lina Romay y Emilio Linder.
Linder se enfadó muchísimo con Jess Franco, porque el firmó un contrato para actuar en una película “S” (ya había rodado unas cuantas) en la que hay simulación de coito, pero realmente ni se tocan, e incluyó insertos porno justo en sus escenas con Katja Bienert, lo que propició que la gente se creyera que el actor había realizado porno. A día de hoy, se queja de esto, pero lo cierto es, que en “Una rajita para dos”, se ve claramente como el actor practica sexo delante de la cámara, con lo que su rabieta se queda en tierra de nadie. Linder hizo porno, diga lo que diga.
Por otro lado, tenemos el agitanado rostro y afilada polla de José Llamas (no confundir con “Pancho” de “Verano Azul”, que es José Luis Fernández… lo digo, porque hasta ahora yo creí que José Llamas era él…). Tenemos a  Antonio Mayans haciendo del agente Mario Pereira, que se llama Mario como se podía llamar pedro, pero que és Al Pereira. Y es que el “Universo Pereira” es muy raro. Cambia de nombre, mote, género, como le da la gana, pero siempre nos podemos hacer una idea de cuando Mayans está interpretando al “famoso” detective. Y el propio Jess Franco tiene un papel de importancia, que para nada era mal actor, al contrario, tenía una fuerte vis cómica cuando tocaba –no le juzguen por los chistes malísimos de sus guiones, sino por su presencia cómica en pantalla- y potencial dramático cuando se prestaba, como es el caso, dónde interpreta al amigo de Pereira que se lamenta de que “es monstruoso que la juventud se drogue de esta manera”.
Así pues, como el producto final es claramente pornográfico, podemos decir que se trata de su mejor película pornográfica, con una ambientación y una atmósfera enrarecida y sórdida, haciendo un uso indiscriminado del  gran angular, sin venir a cuento, solo por usarlo, que la convierten, también, en una de sus mejores películas en general.

lunes, 12 de mayo de 2014

UNA RAJITA PARA DOS

Seguimos con el Jess Franco pornográfico, y con la que puede que sea la película porno de mi vida. Me explico: 
Soy el último de cuatro hermanos y el que menos edad me lleva tiene 10 años más que yo. En plenos años ochenta, el Betamax familiar echaba chispas, ya que éramos siete los miembros de la familia los que requeríamos sus servicios. Y entonces a los videoclubes llegaron las primeras películas porno. Mis padres nunca estaban en casa puesto que regentaban un bar. Tendría ocho añitos, no más, y andaba tan tranquilo viendo la televisión cuando mis hermanos mayores (que ya tendrían 18  y 20 respectivamente) se presentan en el hogar, junto con otros tantos amigos del vecindario, y me dicen que debo irme a la habitación (que compartía con ambos) a jugar con mis “Clicks”, mis “Airgam boys” o lo que fuera, que ellos se disponían a ver una película “muy fea”. Y como buen niño, obedecí. Pero algo me debía oler a cuerno quemado. Dicha habitación estaba sita al fondo del pasillo de tal forma que, si asomaba la cabeza, podía ver la tele. Así, sentado en el suelo, me vi innumerables películas de dos rombos, como ya comenté en la reseña de “Yo la vi Primero”. Ante la curiosidad por “la película fea” que mis hermanos iban a consumir, me asomé. Y quedé traumatizado: nunca había visto un desnudo femenino… pero es que esta película comenzaba con alguien que portaba unas pinzas de depilar con las que extraía del ojo del culo de una muchacha algo que parecía una píldora. La sacaba y la volvía a introducir… imaginaos tal efecto en la mente de un niño -"¿Qué es eso? ¿Es un culo? ¡Qué asco!"- pensaba yo. Mis hermanos pronto me descubrieron fisgando y me ordenador que cerrara la puerta. Y yo obedecí. Eso si, a la que se descuidaban, asomaba de nuevo para mirar aquella pornografía tan repugnante por un lado, tan fascinante por otro.
Años después, en mis años de estudiante, solía ir al centro con un par de amigos a hacer pellas. Y como nunca pedían el carné, algunas veces nos metíamos a pasar la mañana en las sala X sita en Tirso de Molina (y que juraría sigue ahí), donde descubrí que aquella primera película porno que vi en mi vida era la que estaban proyectando en 1992. Solo éramos tres o cuatro -la mayoría viejos- viéndola. Si se tocaban, no lo notábamos. Y ya fue una cosa nostálgica, el toparme con ella por segunda vez y el descubrir que su título era “Una rajita para dos”. Seguimos visitando aquella sala X hasta que un día me levanté para ir al servicio y me siguió un señor chino, que con la mano llena de monedas de 500 pelas, me hacia gestos obscenos. Avisé a mis compañeros, nos fuimos de allí y no volvimos más.
Así que, sí, yo he visto “Una rajita para dos” en pantalla grande.
Años mas tarde, y en plena fiebre “jessfranquiana”, descubro que es el director de esa primera película porno. Una de las más famosas de cuantas rodó en el ámbito del cine X y cuya dirección atribuía a Lina Romay bajo cualquier seudónimo. En este caso “Lulú Laverne”.
Dos espías femeninas llevan ocultos en sus anos microfilms con contenidos secretos (las píldoras de las que hablaba antes), y que follan con argentinos y otros individuos de mal vivir, mientras sueltan todo el tiempo chistes y chascarrillos más o menos efectivos.
Lina Romay apenas sale, Emilio Linder folla con ímpetu, logrando alzar el rabo mejor que sus compañeros, poniendo acento Argentino (es Argentino) y, aunque sostenga que sus planos porno son insertos –verdad en muchos casos- aquí, siendo plano generales, está claro que es él quién folla. Y Antonio Mayans, que nunca mojó en un film de Franco, interpreta a un maricón impertinente que, ante los celos, interrumpe las sesiones eróticas de Linder, llamando por teléfono para preguntar tonterías. Está entretenidilla, como todas estas que hizo Jess Franco.
La película se rodó antes de que fuera legal en España el hacer porno y/o distribuirlo, así que se exhibió en algunas salas de manera clandestina. Luego ya se regularizó la ley, y se habilitaron las salas X , consiguiendo reunir a más de 88.000 espectadores, lo que la sitúa como una de las películas X españolas más taquilleras de la historia. Y a eso habría que sumarle los espectadores que la vieron de manera clandestina. En vídeo sería uno de los títulos más alquilados de aquella época, no ya del porno, sino en general, lo que la convierte en un absoluto clásico de nuestro país. Con todo, no es, ni de lejos, la mejor o más divertida marranada de su director.
A mí el porno no me gusta, no me ha gustado nunca. Lo veo aburrido, un arte menor y a la hora de, al igual que Onán, derramar mi semilla, tampoco me funciona. Prefiero usar la imaginación. Quizás todo esto sea por el trauma que me dejó esta maldita película en la que los ojetes peludos predominan, al igual que las pollas flácidas.
Entrañable.

lunes, 31 de octubre de 2022

KILLER BARBYS VS. DRÁCULA

Perteneciente a la etapa que más me gusta de Jess Franco —la última, la de vídeo— “Killer Barbys Vs. Drácula” sería uno de los títulos que mejor captan en lo que se convertiría el director una vez llegados al nuevo milenio y, al mismo tiempo, la película que mejor condensa todos los vicios y virtudes de Jesús Franco. Si hubiera que proyectar a algún neófito una de sus películas en vídeo y mostrar su decadencia, “Killer Barbys Vs. Drácula” sería ideal para que comprendiera esta etapa del director que dista de las anteriores porque ahora tiene carta blanca para experimentar más y, si me apuran, incluso para ser más chapuzas. Con el vídeo todo son ventajas.
Como fuere, aquí tenemos una segunda incursión de The Killer Barbies en el universo franquiano en el que tanto Silvia Supestar como sus músicos no son más que un mero adorno. Están como podían muy bien no estar y la película seguiría siendo la misma. Además que no tiene mucho sentido porque si la anterior película, “Killer Barbys”, aparece en un momento en el que, por moda (los temibles 90), se reivindicaba el cine chungo porque la gente de "Subterfuge Records" quería ir de enrollada y colgarse una medallita recuperando a Jesús Franco, para 2002, año en el que se rodó esta secuela, el posible interés que podían suscitar tanto de The Killer Barbies como Jess Franco era 
ya residual.
La cosa, sin un argumento lineal o coherente, ya que la película entera es un ir y venir de personajes al más puro estilo vodevilesco —pero sin demasiado vodevil— cuenta la historia de The Killer Barbies que ¿actúan? ¿ensayan? en las instalaciones del Tivoli World, un mítico parque de atracciones malagueño (ya cerrado). En ese mismo parque se encuentra un individuo que dice ser Drácula, siendo desacreditado cuando de repente se persona la directora de turismo de Transilvania con un ataúd que contiene la momia —muy bien conservada— del verdadero Drácula. Basta que The Killer Barbies se pongan a tocar para que, gracias a su ritmo, el vampiro despierte de su letargo y vaya mordisqueando a todo bicho viviente con el que se topa, sin que la luz natural sea un impedimento en su devenir, reflejándose los rayos de sol en la sudorosa calva de Enrique Sarasola, actor que da vida a Drácula con mucho ímpetu. Luego, distintas y demenciales subtramas se abren, sin que ninguna llegue a su desenlace. Aunque importa tres pitos que lleguen o no…
El caso es que no tenía yo a esta película entre mis favoritas del director, huelga decir que es infame, malísima, sin embargo es tan tonta, descerebrada y loca, que tras un reciente visionado, y habiendo visto auténticos bodrios insufribles dentro de la época vídeo de Franco, lo cierto es que con esta te ríes y, si me apuran, puedo llegar a decir que está entre las tres o cuatro más entretenidas. Ojo, no digo entre las tres o cuatro mejores, sino más graciosas.
Para esta majadería de Franco, entran en co-producción hispano-germana, Jacinto Santos y Carster Frank, habitual actor de Marian Dora, cabeza visible del cine extremo alemán y perpetrador de salvajadas varias con esa troupe, que aquí no solo pone sus dineros e infraestructura al servicio de Jess, sino que nos regala un papel secundario de corte cómico dándole la réplica a Dan Van Hussen, mítica figura de los espagueti western que interpreta a una suerte de Van Helsing ciego que resulta ser lo más divertido del sarao. Más divertido aún en la versión doblada al castellano de la misma, ya que, supongo que por capricho, le dobla el propio Jess Franco con su soniquete inconfundible y, claro, si a eso le añadimos el hecho de que todo el doblaje es una cutrez de narices, no pega, por lo que es difícil que el espectador al reconocerlo no suelte aunque sea una carcajada.
Del mismo modo “Killer Barbys Vs. Drácula” supondría el último papel en un largo para Aldo Sambrell, igual de mítico que Van Hussen y por los mismos motivos, interpretando al gerente del parque de atracciones que está enamorado de Silvia Superstar, esta no le corresponde y, en consecuencia, le llama puta. Sambrell además canturrea canciones de pirata en el mismo escenario del que no se bajan The Killer Barbies, con un coro de señoritas que se parten el ojete ante las cancioncillas que entona. Todo muy gratuito y sin venir a cuento.
El resto del nutridísimo reparto lo componen rostros habituales en la filmografía del tío Jess como puedan ser los de la eterna Lina Romay, Katja Bienert, Fata Morgana, Carmen Montes o José Roberto Vila que además fue contratado en calidad de guionista. Vila entregó un guion de aproximadamente 40 páginas en el que se contaba una historia de corte pop al estilo de las películas que Richard Lester hizo para "The Beatles". Pero una vez comenzado el rodaje, Jess y Lina lo abordaron como les pareció bien, improvisando situaciones sobre la marcha y no respetando en absoluto el guion por el que Vila fue contratado. Por eso en los créditos aparecen tanto Vila como Jess y Lina.
Por si eso fuera poco, se cuenta por ahí que la película se pergeñó con un dinero del productor Jacinto Santos que se sumaría al resto que pondría la producción alemana. En realidad Santos no llegaría a gastarse un duro en la misma porque, con el montante y material técnico de los alemanes, Franco rodaría esta película y todavía le sobraría para sacarse de la manga dos más, “Flores de perversión” y “Flores de la pasión”, por lo que el negocio, en el caso de que lo hubiera habido como antaño, salió redondo. Sin embargo, la película es tan caótica y poco profesional, que tras un pase en la Semana de Donosti en el que el público no tuvo piedad con ella hasta tal punto que Jess Franco salió del cine mosqueado, no llegó a estrenarse en cine en nuestro país, apareciendo en DVD años después a través de "Vella Visión", tras ser rechazada por "Manga Films" que, al escuchar el desastroso audio de la cinta, decidió cancelar su lanzamiento.
Y sin más. Un puro descerebre que, quizás, ha mejorado, contra todos los pronósticos, con el paso del tiempo. Es mala a rabiar… pero te ríes un rato.

martes, 6 de mayo de 2014

EL MIRÓN Y LA EXHIBICIONISTA

Así como el que no quiere la cosa, y aunque ya reseñé una película porno de Jess Franco aquí, hace algún tiempo, “El ojete de Lulú”, digamos que, posiblemente, las del tío Jess sean las únicas películas porno que ustedes vean por aquí reseñadas, primero porque me pegué anoche una maratón porno Franquiana –son cortas- y  porque al igual que con sus películas estándar, el porno de Jesús Franco no es porno; es otra cosa. Otra cosa más desagradable y menos sexy que el porno convencional. Y sin embargo, y como ya he dicho en otras ocasiones, el cine porno de Jess Franco, es más entretenido y divertido que cualquiera de sus comedias.
Claro que la comedia en este caso, viene que ni al pelo, porque parece que Franco no concibe el folletéo sin diversión, ergo los momentos mas lúcidos de comedia de Jess Franco están, paradójicamente, en sus películas porno.
Sin embargo, esta “El mirón y la exhibicionista”, sería de aquellas la más seria.
Cuenta la historia de un individuo que, prismáticos en mano, espía a su vecina cuando esta está tocándose o cuando sube a casa algún maromo para follarselo. Ella sabe que es espiada y esto le excita.
Bueno la peli, no es muy allá, está entretenida y listo, que ya es mucho. Pollas de actores  de la escudería Franco que hicieron porno, sin ser actores porno, y así pasa, que aquello no se levanta. Cosa que a la cámara de Jess parece no importarle lo más mínimo.
Lo gracioso es que esta película culmina con un pajote de “El mirón” del título”, que se resuelve con primeros planos del individuo mirando por los prismáticos y planos de este mismo pajeándose ¡con la misma mano con la que está sujetando los prismáticos! Una de esas chapuzas del tio Jess, que una vez más quería darle a su querida Lina Romay más protagonismo del que merecía, haciendo ver que era ella la directora de la película, firmando esta bajo el pseudónimo  de Lulu Laverne, que a su vez, es el pseudónimo que uso la Romay para protagonizar la cinta. Ya no cuela, aunque hay quien afirma que estas películas las dirigían ambos al alimón. Pudiera ser.
Más que nada, y volviendo a la escena final de masturbación del “mirón”, me queda clara una cosa, a juzgar por la chapuza de planos. Quien se pajéa, que incluso, llega a derramar su semilla asquerosamente contra el objetivo de la cámara, no es el habitual José Miguel García (también conocido como Morgan Childrum, como Joan Marille o más jocosamente como Jean Morcillón en “El ojete de Lulú” o como “Evaristo Pichales” en “Entre pitos anda el juego”). No lo digo gratuitamente, la polla de quien se masturba en primerísimo primer plano delante de la cámara, no concuerda con la de García. Es aún mas pequeñaja y los huevos más colganderos –a juzgar por lo visto en otras películas-. Es más se trata de una polla ridícula que casi queda cubierta por la mano masturbadora. Y esto que voy a decir, no es seguro, claro que no, no está contrastado ni he escuchado por ahí nada similar, pero yo diría, que quien se masturba delante de la cámara es el propio Franco. Es una corazonada. Si alguien lo supiera a ciencia cierta, que lo ponga en los comentarios…
Observaciones aparte, digamos que la película está graciosa, tiene algunos ramalazos estilísticos que llaman la atención ( esa fotografía oscura y el inquietante fondo negro en el que opera “El Mirón”, junto con la iluminación casi de película de terror), incluso la trama está bastante bien para ser una peli porno. Y es que, oigan, a ver si al final, lo mejor de la filmografía de Jesús Franco van a ser sus pelis porno…
Eso si, para masturbarse viéndola, no vale. Aunque cierto amigo mío me confesó, que le llega a excitar más que una peli porno normal y corriente.

viernes, 15 de enero de 2016

EL HOTEL DE LOS LIGUES

Sin embargo –ya que estamos últimamente visionando títulos de esa filmografía que, para bien o para mal, parece no acabarse nunca- una de las etapas de las que menos se habla, es una, como ya he dicho mil veces (de hecho voy a empezar a no reseñar las pelis de Franco, porque para decir siempre lo mismo…) es la comprendida en los años 80, dónde el tío Jess rodaba, rodaba y rodaba, casi sin dinero y a razón de, casi, peli por semana, toda suerte de películas y de todos los géneros. Tiempos en los que  el pizpireto equipo (Jess, Lina, Mayans…) bien cargados con película y siempre en un hotel de la costa andaluza, se podían rodar una de aventuras y/o artes marciales, y sin salir del hotel, rodarse una película porno de miembros fláccidos o una comedieta ligera con tintes “S” para tener completados todos los posibles mercados del tío Jess. Y cuando no, una de Al Pereira.
De esta etapa descuidada, loca, chapucera e inmensamente creativa data esta popular “El hotel de los ligues” que deja claro que si bien el abuelo a la hora de abordar géneros puede que con algunos fuera más diestro, con la comedia era un autentico negado. Sin ir más lejos, cualquiera de sus pornos tiene más gracia y chistes que esta pretendida comedia que cuenta la historia de tres parejas que interactúan en sus respectivas habitaciones de hotel, bajo la voyeuristica mirada de un jardinero pervertido y palillero.
Todo funciona como tiene que funcionar, hasta que llega al hotel la tal Bombón, una mujer de mala vida que se monta ella sola, en la intimidad de su habitación, tontos numeritos cabareteros.  Esta mujer solita, logra revolucionar la vida sexual del resto de parejas.
Digamos que la película, chabacana, idiota, fea y desafortunada funciona solo porque es de Jess Franco con todo lo que eso conlleva –que es predisposición al aburrimiento y fascinación por las maneras-  pero es mala, sosa y aburrida hasta el coño de la puta. Pero claro, la necesidad de rodar impera, y esta peli nos muestra joyas en forma de imágenes. Su precio en oro vale la escena en la que Mayans y Juan Soler, juegan sin ningún motivo al tenis en la pista. Bien, se ve que eso días debió llover a mala leche por la zona, lo que dejó la pista de tenis completamente inundada. Lo curioso es que Jess podía haber situado la acción en cualquier otra parte, o cambiar incluso el supuesto guion. Pero, no, se limita a rodar la escena de tenis en la pista, como manda dios, solo que esa pista está llena de agua y en la realidad, jugar con toda esa agua, es inviable… pero no en una peli de Jess Franco… Ahora estéticamente ¡que cosa más fea, más cutre y más absurda! Pero a la vez, estos no-detalles, son los que hacen especial el cine de Franco. Por lo demás, sin novedad de ningún tipo.
Hay quien dice que “El Hotel de los ligues” es un remake un poco endulzado de otra peli de Jess, “Elles Font Tout”, pero conociendo a Jess Franco, mucho me temo que es que cogió el guion  existente e hizo otra vez la película, porque si, porque ¿Qué más da? Además en esa época el productor Lesouer estaba muy cabreado con el tío Jess porque le daba pasta para una película, con ese dinero Jess hacía dos, y robaba la segunda que luego vendía por su cuenta. Así que ¿por qué coño no hacer la misma peli las veces que me salga de los cojones?
Con todo, la gracia de la película radica en la torpeza de los bailecitos estúpidos de Lina Romay, y el hecho de que la película entera parece que está inventada sobre la marcha aunque no fuera así, sino obra de la desgana y la incapacidad de nuestro director “Trash” favorito.
Ni mejor ni peor que el resto, simplemente, una más.

sábado, 24 de enero de 2009

LOS DEPREDADORES DE LA NOCHE

Un día me dio la neura de revisar cuantas eran las películas de Jesús Franco que había tenido la suerte o desgracia de consumir -creedme, son muchas-. La dificultad no consistía únicamente en rememorar todos los títulos, sino en sacar la conclusión de "¿Cual de todas me gusta más?". Tras debatirlo durante días y horas, sentado en la taza del váter y de pie, lo tuve claro: "Los depredadores de la noche". Escribir una reseña para este blog era el lógico paso siguiente.
¿Por qué "Los depredadores..." es una de las mejores pelis de Jesús Franco?. Fácil, porque es un mero encargo de los franchutes que nuestro cineasta se limita a realizar del modo más profesional posible. Salvo la obvia referencia al universo del "Dr.Orloff" (encarnado por el habitual Howard Vernon quien, por cierto, sale acompañado por Lina Romay en un papel minúsculo), un personaje muy apegado a la filmo del director de "Bloody Moon / Colegialas Violadas" (otra de sus obras más tragables), el resto no tiene nada de su cine... no hay zooms a mansalva (aunque los hay), no abundan los absurdos delirios surreales y en general, la estética es muy comedida, intentando acercarse al máximo al "look" del cine americano. Naturalmente no lo consigue, dando como resultado una cosa muy fría y acartonada, pero el esfuerzo bien merece un visionado.
Helmut Berger (super soso... cosa que beneficia a su personaje) es el doctor "Flamand", director de un respetado hospital dedicado a rejuvenecer a viejas ricachonas. Una de estas, descontenta, le ataca lanzándole ácido a la cara. El doc logra esquivar el líquido, que acaba estampado en la faz de su querida hermanita, con los desfigurantes resultados esperables. A partir de aquí empieza la obsesión de "Flamand" por encontrar una mujer atractiva a la que extraerle la piel del rostro y pegársela a su igual. Cosa que hará con ayuda de su enfermera (la más que sexy, y actriz porno según el día, Brigitte Lahaie) y un médico ex-nazi. Una de las secuestradas será una modelo farlopera (Caroline Munro), cuya desaparición alertará a su señor padre (Telly Savalas, cuya actuación se limita a cuatro paredes y poner caras de póker), quien recurrirá a las artes de un duro detective (Chris Mitchum) para que la localice.
Berger, Vernon, Lahaie, Munro, Savalas, Mitchum... sí, ustedes lo han dicho, el reparto es de lo más interesante y exótico. Muy "euro-trash". Por lo demás, "Los depredadores de la noche" se erige como un film razonablemente entretenido, con bastante ritmo, y que no decepciona en cuanto a erotismo y, sobre todo, gore, muy gráfico y generalmente facturado por un matón de inquietante aspecto a las órdenes del Doctor "Flamand".
En Francia se dio mucho bombo a esta peli, sobre todo en la prensa especializada, y es que el verdadero astro de la misma es su productor, René Chateau, también guionista bajo el alias de "Fred Castle". Un tipo que se dedicaba a la distribución y un buen día decidió tirar la casa por la ventana produciendo este film. El que no repitiera la experiencia probablemente se deba a que la cosa no acabó de funcionar.
Al final, lo más odioso son las horterísimas canciones pop que suenan... en especial la de los créditos iniciales, que además de horripilante, se repite al menos como 4 o 5 veces a lo largo del metraje. ¡Cristo!, ni "Hostel" oiga.

jueves, 26 de diciembre de 2013

LA BAHÍA ESMERALDA

Jess Franco siempre decía que “de vez en cuando hay que hacer una película de las otras, para que vean que sabes hacerlas”. Cuando decía “de las otras” se refería a películas convencionales con su planteamiento, nudo y desenlace. Y obviamente, a pesar de lo que muchos pudieran pensar, sabía hacerlas. Muy básicas y aburridas, como las puede hacer un negado sin talento,  pero sabía.
Personalmente, son estas películas convencionales las que menos me interesan de su filmografía, porque pelis malas, las hay a puñados, y estas ni tan siquiera son tan, tan malas como para tenerlas en cuenta. Pero como curiosidad, como siempre digo, si que funcionan.
“La Bahía Esmeralda” sería una de estas películas.
Si las películas de Franco más convencionales no fueran las que menos me interesan, la verdad que hay que reconocer que cuando más en forma estuvo el abuelo, fue en la etapa comprendida entre el cine porno y justo antes del apadrinamiento de “Subterfuge”, es decir, finales de los ochenta, que es la etapa en la que trabaja para  René Chateau y hace “los depredadores de la noche” y para Daniel Lesoeur y “Eurociné” y se saca de la manga “El hundimiento de la casa Usher”, “Operación Cocaína” o esta “La Bahía esmeralda” que como ya he dicho, serían sus películas más convencionales y las que dejarían algo de dinero en tierras extranjeras.
“La Bahía Esmeralda” se estrenó en nuestros cines, distribuida por U.I.P (en aquellos años, esta empresa estrenaba, de tapadillo, montones de películas que les pudieran dejar perdidas. Rollos fraudulentos que se traían) y recuerdo perfectamente los posters en la marquesina, o, discretamente, en alguna revista de cine, que la hacían pasar, perfectamente, por un estreno norteamericano no muy grande.
Cuenta la historia de un país de Sudamérica (aunque está rodada en Tarragona) que está a punto de entrar en una guerra civil, y mientras que el presidente intenta por todos los medios poner una solución a esta situación, el corrupto Coronel Madero, hará mil y una tropelías que llevarán al país directamente al garete.
Una peli con sus tiros, sus persecuciones, su ritmo y, como no, sus imágenes de archivo.
Dentro de la filmografía de Jess Franco, tampoco sería lo más aburrido; sin ser esto la panacea del entretenimiento, está hasta distraidilla. Sería una película digna, incluso. Pero dentro de las películas convencionales, hay miles de millones mejores que esta, que está, en muchos aspectos y para ser del tío Jess, incluso cuidada.
Pero no es ese el motivo por el que  no hay que tenerla muy en cuenta. El motivo es, que al ser una película de encargo, con un guión ajeno (lo firma Lesoeur) y que Franco se limita a rodar el material que le han ordenado, lo que trasmite la maldita película es que Jess se está aburriendo haciéndola. Es todo tan correcto, tan académico, que se echan en falta todos esos zooms y desenfoques habituales de Jess Franco, que por momentos parece que vayan a hacer acto de presencia. Y sin embargo, no se muy bien por qué, tiene ese tufillo inconfundible a lo Jess Franco, lo que la convierte en una película muy rara. E interesante para tener en la videoteca (por menos de eso, tengo pelis peores).
El reparto, como siempre que Jess trabajó para “Eurocine”, “de Campañillas”: Robert Forster, George Kennedy, Fernando Rey, Silvia Tortosa, Craig Hill, además de Mayans, Lina Romay y el propio Franco. Pero la curiosidad está en que la película cuenta con la presencia de Ramón Sheen (no confundir con Ramoncín) ahora más conocido como Ramón Estevez. Y que trabajó en más ocasiones para tío Jess. No hace falta ser muy listo para saber de quien se trata. Efectivamente, es hijo de Martin Sheen y hermano de Charlie Sheen y Emilio Estevez, que además de para Franco, también trabajó para José Antonio de la Loma en “Pasion de hombre”, y ahora mismo se dedica a producir ejecutivamente la nueva serie para lucimiento de su hermano Charlie.
“La bahía Esmeralda”, junto con “Los depredadores de la noche”, es lo más parecido que nos dio Franco a una película de verdad, y ya solo por eso, yo creo que merece la pena echarle un vistazo. Pero si el cine de Jess se limitara a esto, hace tiempo que habría dejado de interesarme.
No obstante, la ultima etapa, la del vídeo y el chocheo –en todos los sentidos-, me sigue pareciendo la mejor y la más interesante.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

DON QUIJOTE DE ORSON WELLES

Es curiosísimo el caso de “Don Quijote de Orson Welles” al que, sin duda, deberíamos llamar “Don Quijote de Jess Franco”.
Remontémonos a los años 50. Un canal de televisión encarga a Welles un mediometraje sobre el personaje creado por Miguel de Cervantes. El canal, con la cinta a medio rodar, decide que ese material es una mierda y aborta el proyecto, pero Orson Welles, sobrevalorado director clásico y excelente actor en  filmes europeos de serie B, obsesionado con España y su cultura popular, decide seguir con el proyecto, pese a que ningún estudio quiere respaldarlo y tiene que autofinanciarse él mismo.
Y aunque influyentes amigos como Frank Sinatra aportan cantidades para su financiación, Orson, como bien le contaba a Ed Wood en la fábula homónima de Tim Burton, cada dos por tres se quedaba sin un duro, con lo que paraba el rodaje.
La película, además, era del todo rara e inconexa… no había guión, los actores improvisaban y trasladaba a los protagonistas a la época contemporánea (es decir, los 50), por lo que la cosa parecía ser un alocado “spoof” en el que vemos al Quijote yendo al cine o atacando a una joven que va montada en una vespa.
Pasan los años,  y pese a que los actores van envejeciendo, Welles rueda los fines de semana material para su proyecto, sumando horas y horas de metraje, y acumulando película de 16 mm., 35 mm., gastando ingentes cantidades de dinero, para una obra que casi seguro jamás verá la luz. La obra de un loco.
En plenos ochenta, Welles no ha terminado la película y el material acumulado es un caos, y poco más que una porquería – a juzgar por el reciente visionado- que antes de fallecer queda en manos de la mujer de Welles.
Una vez muerto Orson Welles, entra en escena Jess Franco y hace con el material de este lo mismo que ha hecho Antonio Mayans con el material que Franco dejó filmado  antes de morir para “Revenge of the Alligator Ladies”: completarlo y estrenarlo.
Para ello, y con la ayuda de un productor, Franco compra el material que está en poder de la señora Welles. Como ahora le pertenece, decide montar el largometraje, obviando absolutamente  los anteriores montajes de Welles, lo que se traduce en mayor incoherencia y un uso de los filtros y las transiciones de video absolutamente demencial (y muy Franquiano), a la que añade imágenes clásicas del propio Welles, en sus estancias (misteriosas, raras y desperadas) en nuestro país.
Aprovechando que la prensa en este país la dominan una panda de ignorantes indocumentados, que existen porque de todo tiene que haber en este mundo, y sabiendo del amigo Franco, únicamente, que trabajó con Welles como segunda unidad en “Campanadas a medianoche”, se crean unas expectativas que no se cumplen y durante su estreno en el festival de Cannes la película sufre abucheos y silbidos, puesto que el académico público del festival no está acostumbrado a las extravagancias de Franco.
Bien, vista la película, he de decir que, efectivamente, he flipado con las transiciones de vídeo noventeras, los insertos y demás parafernalia, y el enloquecido y torpe montaje de Jess Franco (según los créditos, ejecutado por Lina Romay…), pero también, hay que decir que todo el material filmado por Orson Welles es una mierda.
El tío Jess se limita a montar con cierto orden y dotándolo todo de un ritmo frenético que, para nada, es propio de su cine, un montón de planos que junto a un doblaje no muy acertado en la sincronía y una voz en off que nos va explicando lo que no está rodado y no podemos ver, van construyendo una historia lo más parecida a la del Quijote que se pueda montar, teniendo en cuenta los anacronismos y el montón de filtros y gilipolladas que mete Franco, creo intuir, que porque a la vez que monta, experimenta con el  programa de edición.
Ergo, Jesús Franco, de manera siempre sui generis, lo que hace es coger una cinta muy añeja y dotarla de cierta modernidad. El resultado es una ful, pero porque lo que rodó Orson Welles también lo es, no por el montaje de Franco, que no es para nada ortodoxo, pero sí muy eficaz. Y desde luego, dejando en el revoltijo impronta de “auteur”, porque a pesar de las velocidades, efectivamente, se nota que tras ello está Jess Frank.
Bueno, una curiosidad y una buena muestra de la cara dura del tío Jess, que se lo debió pasar pipa montando aquello.
No pasa nada por echarle una ojeadilla.

miércoles, 6 de abril de 2011

CIUDAD BAJA

Un Jess Franco de los noventa absolutamente genuino, de cuando era un apestado, justo antes de que lo adoptaran los gangsters de "Subterfuge", y, por tanto, donde no se exageran ni se fuerzan los elementos cutres que le han convertido en lo que es hoy. Quizás "Ciudad Baja" sea su ultima película auténtica.
Trasladando la acción a Centroamérica, cuenta como tres policías luchan contra el narcotráfico. Poca cosa más. Cine policiaco en la línea de "Mordiendo la vida", pero quizás un poquito más espectacular en las escenas de acción.
El caso es que al no ser consciente Franco de la fama que vendría después, el resultado no está ni tan mal… dentro de lo que cabe, claro. La película es un coñazo, es súper aburrida, pero está contada de manera estándar y, sorprendentemente, muy bien realizada, sin dejar la impronta de Franco a un lado; planos sicodélicos, abuso del zoom y movimientos de cámara, los hay a tutiplén. Y hasta alguna que otra explosión.
Aunque centra la acción en Centro América, está rodada en Barcelona, y en inglés. No deja de ser curioso el ver como se defienden en ese idioma los actores, muchos de ellos claramente reconocibles, siendo algunos mejores y otros claramente nulos, cuando no, directamente doblados. No es el caso del prota, Oscar Ladoire, que pone acento americano con mucha soltura, y nos ofrece un papel distinto al habitual. Es amigo de Franco y por eso protagoniza la peli, justo en el momento más dulce de su carrera. Es un tipo misceláneo en la elección de sus papeles, puesto que además de trabajar con Colomo, Trueba y demás entes “respetables”, también lo hizo para Mariano Ozores ("Disparate Nacional" y "Pelotazo Nacional"), Bigas Luna ("Las edades de Lulú"), e incluso Richard Benjamin en ¡¡"Los Cuasicops"!! Efectivamente, tenía un papel en aquella película. De hecho, cuando vi tamaña mugre en la época, creí reconocerle, pero pensé que sería un individuo que se le parecía. Ahora, tras mi consulta al Imdb, ya sé que era el.
Por otro lado, tenemos a los habituales de Franco: Antonio Mayans, Robert Long y Lina Romay, y los todo-terreno Barceloneses Víctor Israel y Mir Ferry ("Los Bingueros", 
"Yo, el Vaquilla", "Los últimos golpes del Torete"), el director de cine porno Ángel Mora y, cáguense en los calzones, un jovencísimo y torpón Sergi López intentando abrirse paso en el mundo del cine. Al año siguiente se convertiría en estrella en Francia.
Curiosa, genuina, actual y distinta, dentro de lo malo, de lo mejorcito que hizo Jess Franco. ¿Qué hubiera sido de él si en los noventa los oportunistas del momento no lo hubieran reivindicado?
Según datos del ministerio de cultura, "Downtown Heat" (título internacional, me encanta su musicalidad… díganlo en voz alta ¡Dauntaunjit!) la vieron en cines tan solo 166 personas, que dejaron en taquilla menos de 500€. Manda cojones.

viernes, 15 de marzo de 2013

EL SEXO ESTÁ LOCO

“El sexo está loco” es uno de esos claros referentes que hacen que sea firme en mi decisión de decir que Jess Franco, mola. No son sus imposibles (y reconocidas) películas de terror las que le convierten en un autor, son estas en las que, de corte más desenfadado y con dos perras ( y con dos pesetas también), el tío Jess se pone a rodar sin saber muy bien el qué, ni el cómo.
Si me preguntan de qué va la película, yo tengo que responderles que ni puta idea. Ya que si al comienzo de la película, la cosa va de unos extraterrestres que se aparean y preñan en cuestión de segundos a una terráquea dentro  de su nave (que es el interior de una discoteca ¡Como en “El E.T.E. y el oto”!), pronto eso es el resultado de una especie de performance en la que una serie de actores trabajan para una audiencia que llevan caretas de monstruos.
Por si eso fuera poco, pronto aparece el propio Franco para darles instrucciones de lo que tienen que hacer, o filmarse el mismo delante del espejo de donde transcurre la acción, sin que los actores dejen de interpretar sus papeles. Pero es que eso no es todo… los actores saltan de un personaje a otro, de escena a escena, sin inmutarse, y sin que el espectador sepa muy bien si el personaje que está en pantalla es el tal Flannagan o el tal Gutiérrez, ambos interpretados por Tony Skios (o sea, Antonio Rebollo), en muchas de las escenas, con la misma ropa ¡una locura!
La peli en general, es una serie de tonterías filmadas, unas con más gracia, otras con menos, que sirven como material de relleno para lo que esta película “S” viene vendiendo, que no es otra cosa que las escenas de folleteo. Erotismo soft en este caso.
Sin ser el colmo del entretenimiento, si que sería una de las películas más visibles del señor Jess, y toda una oda al histrionismo por parte de los actores (Robert Foster, está enorme, en su salsa, desgañitándose si es preciso).
Junto a los mentados Skios y Foster (Antonio Mayans), tenémos a Lynn Endersson, y, como no, entradita en carnes, a Candy Coster, o lo que es lo mismo, Lina Romay, asumiendo con estoicismo, y alegremente, su protagonismo.
Un desbarajuste personalísimo, un caos técnico y artístico maravilloso y una comedia surrealista y pizpireta como pocas.
En definitiva, una película de “gente feliz”, dónde, efectivamente, el sexo está como una puta cabra.
Muy recomendable.

domingo, 8 de agosto de 2010

LA NOCHE DE CINE INCONEXO 5

Sí, lo siento Spawn... ¡¡pero no puedo esperar más a que decidas levantar tu culo del sofá y venirte a uno de nuestros video-encuentros sociales!!, lo de ayer Sábado FUE sin lugar a dudas una nueva sesión de cine inconexo, algo imposible de negar teniendo en cuenta las películas que nos zampamos.
Perrerías, ocupaciones creativas y otros menesteres de mejor -pero pesada- catadura fueron los motivos por los que solo éramos tres "seres humanos" situados frente al televisor. El número más escueto de todas las Noches de Cine Inconexo. Estábamos Fiverjofre de "Nekrofilmicos", Goblin de "Criticonos" y un servidor de.... ustedes. ¿Significa ello que hubo menos coña y diversión?, ¡para nada!, el nivel fue muy parecido al habitual, con el añadido de disponer de más espacio vital para gozar de la comodidad y, claro, ese maravilloso aire acondicionado. De hecho, el desmadre fue incluso mayor, ya que directamente a ratos desconectábamos de la película -especialmente mis compañeros- y nos poníamos a parlotear de trivialidades varias.
Pensé que sería todo un detalle por mi parte seleccionar a modo de arranque una peli generosa en carnes femeninas, y del pack de material disponible destacaba por méritos muy propios "La mansión de los muertos vivientes", una de las inevitables odas al "nada" firmada por don Jess Franco con su incomparable no-estilo. Muchas muchísimas tetas de todo calibre (por un lado la apetitosamente rolliza Lina Romay, por otro, una actriz con edad de ser madre... incluso abuela, que daba un poco de grima), números lésbicos, paseos interminables y... ¡ah si!, de vez en cuando una versión "Toys R´Us" de los templarios de Ossorio jodiendo la marrana. Leeeenta y aburriiiiida a matar, pero ¡eh!, es Jess Franco ¿Qué esperabais?. Mis compañeros, cabrones ellos, se pasaron la sesión cagándose en mi estampa, a pesar del generoso catálogo de chochos... ¡¡putos ingratos!!.
La siguiente la sugirió el golfo de Goblin, la in-famosa "Birdemic: Shock & Terror", una peli que ya se ha hecho un nombre como "tan mala que es buena", "una de las peores películas de la historia" y auténtico carrusel de cachondeo y diversión allí donde se proyecta. Hay que puntualizar que la vimos en inglés a pelo, y estoy convencido que de haber entendido más su contenido oral el descojoncio / alucine hubiese sido el doble. Pero la verdad es que incluso muda y sin audio, "Birdemic" no puede ocultar los d/efectos que la han catapultado a la fama. Amigos, menudo pedazo de incompetencia enlatada. Nada está bien hecho en ella, todo es incapacidad. Incapacidad de mover la cámara, de montar, de sonorizar, de actuar, de dirigir, de lograr convincentes efectos especiales, de dotar de ritmo a la ¿historia?... necesitaría de un libro para detallar todo lo que es un desastre en este producto casero bendecido por la suerte (aunque igual haya sido maldecido, ¿Quién sabe?). En esencia se podría resumir como "una copia de "Los Pájaros" rodada por un retrasado mental". ¿Lo peor del mundo?, no... he visto mucho material igual o aún más mal parido (y todo de habla hispana, por cierto), pero está claro que esta cosita merece un puesto de honor en el top ten de cagadas rancias. De hecho, es TAAAAAAAAAAAAN tremendamente negada que no paramos de debatir si estaba hecha así a posta, como parte de un plan, un montaje, o su inutilidad era honesta. Incluso dedicamos un rato a investigar por la red, pero de nada sirvió, no hallamos una respuesta satisfactoria.
Así pues, lo lógico era terminar la velada con algo más normal, de más calidad, y teniendo en cuenta el nivel, ese puesto incluso podía ocuparlo "Monster Dog", producida por Carlos Aured, dirigida por Claudio "Troll 2" Fragasso, con Alice Cooper, Victoria Vera y el tercero de "Martes y 13", ¡toma exotismo!. Perros locos y nada convincentes hombres lobo de goma para un film que, aunque se esfuerza en mantener la dignidad estilística, no deja de ser el típico ladrillo videoclubero.
En el camino se quedaron "La Casa 5" (o "Beyond Darkness", otra obra de arte del Sr.Fragasso) y "La noche del cometa".
Después de ese baño de crueldad (lo de vernos una en versión original fue especialmente duro) lo humano era apagar el televisor y, arrastrando nuestras pupilas, dirigirnos hasta el hogar a reposar. Las neuronas pedían clemencia, y se la dimos... pero que no se acostumbren, que los atracones de cine chungo seguirán. ¿Y los que se lo pierdan?, ¡¡peor para ellos!!.

viernes, 20 de junio de 2014

LA NOCHE DE LOS SEXOS ABIERTOS

Seré breve, porque lo mismo expuesto en anteriores reseñas de películas de Jess Franco de la primera mitad de los ochenta, se puede aplicar a esta “La noche de los sexos abiertos”. Película de aquellas rodadas en Benidorm por packs, deprisa, corriendo y sin cuidado, en la que Mayans interpreta a Al Pereira (en esta ocasión rebautizado como Al Crosby)  y Lina Romay hace las veces de (belluda) musa y que para ser una película estándar es muy mala, pero demasiado buena para ser una de esas películas clasificadas “S”, porque aquellas si eran películas malas de pelotas y, a ese género, Franco aportaba la inventiva que otros directores del sub género no tenían. Lo que les he explicado ya mil veces.
En esta ocasión, se cuenta la historia de una exhibicionista de discoteca (que en un escenario se toca y demás) que, debido al gran parecido con  otra pava, se infiltra en casa de un general Nazi para sonsacarle información sobre ciertos lingotes de oro, mientras que una gente, por otro lado, trata de encontrarlos también. Entre tanto –y de manera soft- follan.
Destaco, fíjense ustedes, los títulos de crédito. La cámara está en el interior de un coche, intuyo que sostenida por el propio tío Jess, en el lado del copiloto y va filmando el trayecto de carretera, pero de vez en cuando, se gira, y saca a Mayans que está conduciendo. ¿Y por qué destaco ese plano? Porque es el típico plano que cualquiera que va de copiloto en un coche captura. Es decir, que la falta de espacio te limita y solo puedes hacer ese plano, si o si. Ergo, cualquier película comercial, descartaría siquiera la idea de rodar desde el asiento del copiloto a la carretera y al conductor… pero Jess Franco si lo hacía, de la misma forma que un turista lo hace cuando graba en vídeo sus vacaciones familiares. Que quieren que les diga, eso me hace gracia.
Por otro lado, el título poco tiene que ver con el contenido de la película, pero si que tiene tirón comercial, ya que parodia de manera erótica, un título famoso reconocible por todos; en este caso “La noche de los muertos vivientes”, aunque me hace infinita más gracia otro como es “Mil sexos tiene la noche”, en alusión a la peli de Piquer Simón “Mil gritos tiene la noche”.
Por lo demás, flojita, ni especialmente curiosa, ni estridente.

miércoles, 4 de junio de 2014

BOTAS NEGRAS, LÁTIGO DE CUERO

Los años ochenta de Jess Franco,  tan precarios como prolíficos, y rodando a mansalva tanto aventuras de de Al Pereira como derivados, dan mucho de si, porque encontramos desde absolutos coñazos que parecen confeccionados a base de retales de otros coñazos, hasta películas como esta “Botas negras, látigo de cuero” que, teniendo  presente siempre que las películas de Jesús Franco eran muy malas –no hace falta decir a estas alturas que de lo que estoy enamorado es del concepto- si que tienen algunos atisbos al inicio de que la cosa va a ser minimamente  entretenida, a los diez minutos despejamos cualquier duda, viendo claramente que no, que se trata de lo de de siempre.
Así que para la ocasión tenemos a Al Pereira, que recibe a punta de pistola  a una mujer, a cual, tras decirle el detective cuatro guarrerías, le contrata para que recupere un bolso que está en un desguace. Allí, unos tipos intimidan a Pereira, que desenfundará su arma contra ellos. Y a partir de aquí, Pereira se meterá en un extraño embrollo, en un asesinato del cual es el principal sospechoso, mientras se tira, siempre que puede, a la mujer que inicialmente le contrató.
Aunque empieza muy bien, pronto su hora y media de metraje se vuelve eterna.
No obstante, hay que decir que en géneros menores (porno o clasificadas “S”) Franco se desenvolvía con mayor soltura que los Carlos Aured o Iquinos de la época. Con esto quiero decir, que “Botas negras, látigo de cuero” como película estándar es una absoluta basura, pero como peli clasificada “S” que es, es infinitamente mejor que cualquiera adscrita al subgénero con más nombre. Si embargo, tampoco valdría para un aficionado al cine “S” porque tampoco es tan erótica, o su existencia no se basa, en su totalidad, en el erotismo. Poco más que decir al respecto.
Una más de aquellas películas ochenteras de Franco, conMayans y Lina Romay a la cabeza en la que vemos a los actores vestidos exactamente igual que en otras películas del mismo año, y dónde a Mayans le crece el pelo de un plano a otro, por no hablar de la escena en la que, tras ver como el pelo le crece y le mengua en la misma secuencia, coge unas tijeras y se lo corta, junto con los bigotes, para que así no nos preguntemos por qué el resto de la película aparece con otro look distinto al de cuando empezó.
El tio Jess rodaba dos o tres pelis al mismo tiempo, en los mismos hoteles y los mismos escenarios, así que esto no era, en absoluto, de extrañar. Incluso puede que el principio perteneciera a una película, y el resto a otra ¡A saber!
No es de las peores, ni de las más divertidas. Pero sale Al Pereira, así que…

martes, 19 de marzo de 2019

SOLA ANTE EL TERROR + SCREAMS OF A WINTER NIGHT

SOLA ANTE EL TERROR: Una niña tiene la desgracia de presenciar la agonía y muerte de su padre. Queda traumatizada de por vida y ya mayorcita es incapaz de caminar, salir de la cama y sociabilizar. Su madre y su tía cuidan de ella. O eso parece en un principio, porque luego, a su espalda, la desprecian cruelmente. De hecho, son las culpables de la muerte de su progenitor. Este, desde el más allá, ruega a su hija que acometa venganza y aunque a la chica le cuesta un poco, al final pillará un cuchillo y, en estado de trance, comenzará a acabar con todos. Entre medias hay un médico que también anda metido en el marrón y quiere encerrarla en un sanatorio (cortesía de un sobrio y estupendo Ricardo Palacios) y un músico alemán que se enamora de la protagonista y, ciertamente, no aporta nada a la historia.
Nos encontramos ante una de esas películas típicamente ochenteras de Jess Franco en las que se ha invertido el menor dinero posible y se nota. Todo es austero, mortecino e incluso deprimente (esas características calles vacías propias de la temporada baja). Los crímenes van bastante escasos en cuanto a hemoglobina y únicamente se reservan para el final un accidente automovilístico.
Rodean a Jess Franco sus habituales, Lina Romay como la moza traumatizada, Antonio Mayans como el padre y Mabel Escaño y Carmen Carrión como las villanas. Sorprendentemente no asoma ni una sola ubre en toda la peli.
Si digo que es más bien coñazo no digo nada nuevo. Luce todos los signos de identidad de su director y eso o lo tomas o lo dejas. Yo la he visto de reojo, mientras desarrollaba otros quehaceres y así, pues sí, se soporta. Sentado frente a la tele, con toda mi atención y todos mis sentidos dedicados a ella, dudo que hubiese sido capaz.


SCREAMS OF A WINTER NIGHT
: Un grupo de jovenzuelos se reúnen en una cabaña. Pasan el rato lanzándose zascas unos a otros, gastando estúpidas bromas y contando historias de
terror, historias estas que se nos presentan en formato imagen (e interpretadas por los mismos actores que hacen del clan de colegas, lo que está muy bien). En concreto son cuatro. Una bruja enana acosando a una pareja de noche en el bosque. Unos estudiantes pasándolo canutas en una casa encantada. Y unos chavales que visitan un cementerio y son atacados por espíritus malignos de papel maché. La chica amargada del grupo dice que está hasta el moño de cuentos de fantasmas y pone la guinda con un relato "realista" de asesinatos entre seres humanos. Al final de todo los chavales son machacados por una extraña fuerza sobrenatural y, casi dos tremendas horas después, se acaba lo que se daba.
"Screams of the Winter Night" es un ignoto producto del año 1979. Hay que reconocerle cierto saber hacer y solvencia, sin embargo adolece de lo mismo que muchas pelis de su época: A falta de nada mejor, se abusa del diálogo hasta límites soportables y en general resulta bastante plomiza. En concreto, la segunda historia es extremadamente palizas. Pero se le perdona porque se trata de una cosita entrañable, aunque tampoco repetiría.
Destacar los títulos de crédito iniciales, largos, con considerables segundos de pantalla en negro y diálogos, gritos y alaridos a modo de banda sonora. La verdad es que resultan bastante efectivos.

miércoles, 22 de junio de 2011

LA SOMBRA DEL JUDOKA CONTRA DR. WONG

Otra “Brucexplotation”, esta vez de producción española y de la mano de Jess Franco. Al ser de Jess, es muy posible que no se la considere parte del sub-género mentado, ya que las pelis de Jesús Franco están dotadas de otra entidad propia y de otro tipo, pero, que quieren que les diga; La peli se aprovecha del tirón que a principios de los ochenta tenían las pelis de artes marciales en nuestro país, en el cartel sale Bruce Lee con el chándal amarillo, el protagonista, José Llamas, para la ocasión es re-bautizado como “Bruce Lyn”, y en la película se dirigen a el como Bruce; así que si esto no es un “Brucexplotation” en toda regla, que venga dios y lo vea.
No me veo capacitado para hacer una sinopsis de la película, ya que es un revoltijo de sub-tramas que, sinceramente, no he sido capaz de entender, pero si que les puedo decir, que el protagonista Bruce, se verá envuelto en una red de tráfico de Heroína, mientras intenta vencer al pizpireto Dr. Wong y pega un par de polvos discretos, uno de ellos a Lina Romay, como no podía ser de otra manera. También hay que decir, que este Bruce, entrenado por milenarios maestros Chinos, tiene un poder que estos le otorgaron: El no lucha ¡lo hace su sombra! Y además, esta no hace Judo, hace Kung Fu (entonces, ¿Por qué se llama la peli, LA SOMBRA DEL JUDOKA…?).
Lo mejor de todo, es que tan solo hay una o dos peleas, y estas duran menos que un pedo, así que tampoco podemos hablar de una película de artes marciales propiamente dicha.
Como si de una peli de Godfrey Ho o de Tomas Tang se tratara, LA SOMBRA DEL JUDOKA CONTRA EL DR. WONG, es un corta y pega que utiliza extractos de varias películas, Chinas en cuanto a la inserción de planos de la China de los maestros milenarios, Japonesas en cuanto a los planos una chica que aparece de vez en cuando en pantalla para hacer, dios sabe qué.
El propio Franco, se reserva el papel del megalómano Dr. Wong (que después volvió a interpretar en EL INFIERNO VIRTUAL DEL DR. WONG) para soltar frases delirantes, insultar de forma castiza, y llevarse la mejor parte del film.
Por lo demás, el aburrimiento al que estamos acostumbrados al ver sus películas, aunque me choca bastante, y para bien, el hecho de que Jess Franco no se toma demasiado en serio esta película, es mas, se la toma a puro cachondeo, por lo que hay momentos cómicos, que sumados al delirio habitual de sus producciones, dan como resultado una película un pelin mas soportable de lo normal.
Martilleante, es la banda sonora a base de machacar el sintetizador sin respetar ni una sola nota musical, confiriendo a la película una ambientación del todo agobiante e histerizante: Hay momentos que te vuelve loco.
Para la ocasión, Tío Jess firma la película como Cliford Brown.
Bueno, una mas para la saca, y una simpática muestra de cómo Jesús Franco, se atrevía absolutamente con todo.

jueves, 29 de mayo de 2014

ROMPENIEVES

Esto no es normal, no me refiero a la película, sino a que como ya la comentamos en el podcast no solemos luego reseñarlas en el blog, pero me ha gustado tanto (y a Naxo) que merece la reseña en formato texto. En el podcast de AVT ya escucharían a Víctor comentar que en el cartel podemos ver a El Capitán América (con barba) custodiado por Jess Franco y Lina Romay. Realmente son Chris Evans, John Hurt y Tilda Swinton, pero casi que da el pego.

Esta película es una adaptación de un comic francés titulado "Le Transperceneige", de Jean-Marc Rochette, Benjamin Legrand y Jacques Lob. El director surcoreano Bong Joon-Ho leyó el comic en un viaje y se enamoro de la historia, la cual adapto junto a los autores para realizar el guion y posteriormente dirigir la película con un reparto completamente internacional. Una historia post-apocalíptica que sirve de reflejo y critica de la sociedad y los estratos que la componen. Aun así no se piensen que esto es un rollo macabeo, la cinta es entretenida, con acción resultona y todo ello ocurriendo dentro de un inmenso tren. 

En el futuro no muy lejano, la humanidad lanza un producto a la atmosfera para reducir los efectos del calentamiento global, consiguiendo justamente lo contrario, que se acelere llegando una época de glaciación extrema. Un millonario excéntrico mando crear un inmenso tren de lujo que corre por unas vías que dan la vuelta al mundo. El tren no necesita parar, es autosuficiente, pero al llegar el frio la gente se amontona dentro, es la única oportunidad de sobrevivir. Así pues la humanidad entera, los que quedan vivos, están dentro de ese enorme tren que no puede parar, ya que fuera el frio es tan extremo que no hay nada que sobreviva más de 7 minutos a la intemperie. En la cabeza está la maquina y Winford, (Ed Harris) el millonario que controla el tren, y en los vagones de cola, la chusma, la gentuza que entro al tren en último momento gracias a la generosidad del gran amado líder Winford. Entre medias, vagones dedicados al cultivo, el agua, una escuela, discotecas, jacuzzis…. Pero claro, lo bueno es para los de vagones de cabeza, los de cola están hacinados al fondo sin posibilidad de salir de ese último vagón. Les dan de comer una barritas de proteínas, los tratan  a palos e incluso les roban a sus hijos, así que es normal que estén hasta los mismisimos cojones y de vez en cuando organicen algún motín, aunque en anteriores revueltas no consiguieron llegar muy lejos. Esta vez van a por el premio gordo, la maquina. La purria de los vagones de cola quiere conseguir llegar a la maquina y controlarla ellos, dar la vuelta al sistema que tan mal les está tratando. Para ello contaran con Curtis (Evans) quien con los consejos del anciano del vagón, Gilliam (Hurt), que además fue uno de los que diseño el tren, organizaran la revuelta de todas las madres. Como si fuera un videojuego, irán pasando de vagón en vagón acabando con los obstáculos que se encuentran (es decir, matando soldados y liberando presos que son de utilidad) Llegando al final del metraje nos encontraremos con giros de guion interesantes, y conoceremos el pasado de Curtis que tanto le atormenta, y que es muy chulo y nos muestra lo desesperados que llegaron a estar en los vagones de cola (véase vagones de cola como estrato más bajo de la sociedad) 

El género post-apocalíptico tuvo su mayor auge en los años 50, con todo aquello de la guerra fría entre USA y la URSS, así que muchas de las obras cinematográficas de este tipo tienen una estética muy de esos años. Aunque la catástrofe ocurre en el siglo XXI, dentro del tren la gente pudiente viste como en aquellos paranoicos años en los USA. Lo vemos claramente en el personaje de Tilda Swinton, que es la ministra de “no sé qué”, un enlace entre los de cabeza y los de cola. También en el vagón escuela, donde la embarazada profesora lleva un vestido digno de estar cocinando un autentico y genuino pastel de manzana made in USA. También los videos que se les ponen a modo de lección a los críos en el tren son muy años 50. Lo dicho, no tienen mucho sentido porque la película se desarrolla en el siglo XXI, pero joder, queda muy bien y nos hace recordar aquellas películas post-apocalípticas.

De acción está bien servida, no la hay en exceso ni se queda corta, lo justo. El ritmo de la película también es bueno, tienen un pequeño bajón a mitad para presentar a un personaje (el ingeniero que abre las puertas) pero enseguida vuelve a retomar la marcha a un buen ritmo. Con sus dos horas de duración no se hace larga, lo que habla muy bien de su ritmo y de la pericia de su director. 

En cuanto a leer el comic antes de la película o no, pues en mi caso yo leí el primer volumen, y la verdad es que no me ha estropeado la película, y viceversa. Son dos historias distintas con una base común. Vamos que pueden o no leer el comic, no hay peligro de spoilers gordos.

Véanla, es cojonuda, además si son ustedes de filosofar con temas políticos, y quieren extrapolar los resultados de las elecciones europeas con esta película, es muy posible que encuentren alguna semejanza, o no, o yo que sé, solo sé que la peli esta de cojones de bien.