
Una luna salida de vaya usted a saber apunta hacia la tierra. Mandan a unos mineros y científicos dispuestos a excavar y hacerla estallar. En eso que liberan un monstruo enterrado hace siglos y, claro, no tardará mucho en darles dolores de cabestro.
Al terminar de ver "Dentro de la roca" me pregunté cómo era posible que un film como este, simplón pero efectivo y con algunos aspectos más que solventes en su diseño de producción, estuviera tan relegado a la oscuridad, cuando cosas mucho más zafias se estrenan en los cines por todo lo alto. Suerte de su origen televisivo, que fue la respuesta al enigma.
Pues eso, que no está tan mal. Curiosamente, la peli deja de ser realmente entretenida cuando sale el monstruo, ya que su aparición va acompañada de rutina y previsibilidad, que no de gore (haylo en justísimas dosis). Aún así, se sigue con modesto interés y uno agradece que el costroso CGI sea compensado por las siempre efectivas / entrañables maquetas y un bicho hecho de látex bastante guapo (al fin y al cabo, todavía estábamos en 1996).
Los únicos rostros que a mi me suenan del reparto son los de Xander Berkeley (sale en mogollón de cosas, pero yo lo reconocí como la pareja de Virginia Madsen en "Candyman") y Earl Boen (el mítico "Dr.Silberman" de los primeros "Terminator"). Curiosamente, ambos coincidieron en "Terminator 2". La verdadera especialidad del dire, Gary J. Tunnicliffe, son los efectos especiales, a los que ha dedicado la mayor parte de su carrera, y en algunos títulos más que populares.
Disponía del soso -cómo no- cartel Español... pero es que el yanki es impagable.