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sábado, 1 de noviembre de 2025

FRENESÍ SANGRIENTO

Hal Freeman llevaba desde finales de los setenta dirigiendo porno y andaba desesperado por debutar en el cine legítimo. Finalmente se lanza al ruedo en 1987 invirtiendo 10.000 dólares de su propia "buchaca", parte de los cuales se destinan a película de 35mm. Dadas las circunstancias va a lo seguro: terror, sangre y evitar cualquier conexión con sus húmedas obras previas, de ahí que rechazara el ofrecimiento de Ron Jeremy para formar parte del reparto. La extrañísima ausencia de tetas suele atribuirse también a eso, pero lo cierto es que se había pactado con una actriz el airearlas y esta, a último segundo, no quiso. Tuvo incluso que llamar a su novio abogado para que acudiera al rodaje a impedirlo. Uno que se prolongó dos ajustadas semanas, en pleno desierto y con un grupito de actores dispuestos a sudar la del pulpo (salvo cuando dormitaban en el bujero donde hospedaban, irónicamente llamado "Super-8 Motel", ¡no es coña!), ingredientes propios de un producto de escaso montante como aquel, estratégicamente diseñado en un guion reescrito por Ted Newsom, al que unían sendas colaboraciones previas con Hal Freeman. Según datos consultados, el libreto original respondía al título de "Warning - No traspassing" y se encargó de teclearlo nada menos que el legendario Ray Dennis Steckler. Newsom tampoco era novato en estas lides del cine de género, venía de implicarse en la caótica confección de "Engendro Satánico".
Una panda de "tarados" y su terapeuta se instalan en medio de la nada esperando así curar sus muchos males, fobias y manías. Uno de ellos cometió parricidio siendo crío y parece que eso de matar le mola, así pues se despachará a gusto con el personal. Nada muy complicado. La idea consistía en mezclar "Diez Negritos" con "Viernes 13". O Alfred Hitchcock, por el tema psicológico y "de misterio" -la parte "Frenesí" del título-, con Herschell Gordon Lewis, por aquello del gore y tal -la parte "Blood" del título-. Y aunque incluye ciertas dosis de hemoglobina, tampoco hablamos de nada excesivo ni imaginativo, casi todo consiste en el mismo efecto de degollación a base de unos trucajes escasamente convincentes. Por lo visto el primigenio responsable era un gordaco ultra-tatuado que presumía de haber fabricado la mitad pez de Daryl Hannah en "1,2,3 Splash". A medio rodaje terminaría entre rejas cuando la policía localizó armas automáticas en su furgoneta. Aunque existe una versión un pelo más amable según la cual todo obedece a cierta borrachera descontrolada. Ya saben como funciona esto del cine roñoso, las historias detrás de las cámaras (o la cámara) suelen ser más interesantes y emocionantes que la misma película, y en el caso de "Frenesí Sangriento" se cumple rigurosamente. Por previsible que suene, es un auténtico tocho aburrido, desaborío, plagado de diálogos tontolavas y, básicamente, prescindible hasta extremos de pura salud mental.
No obstante, Hal Freeman estaba tan seguro de sus posibilidades, que creó una distribuidora paralela a la del producto guarro. Pretendía estrenarla en salas de cine, pero no coló, viéndose finalmente condenada al mercado del vídeo. A día de hoy, Ted Newsom asegura que, muy probablemente, el director no sacó ni un duro de la inversión. Por eso la carrera de Freeman, básicamente, continuó en el cine pajero, aunque de vez en cuando se permitía escapaditas llamativamente bizarras del calibre de "Earthquake Survival", un vídeo didáctico presentado por Shelley Duval sobre cómo sobrevivir a un terremoto, con presencia de Brinke Stevens, así mismo responsable del guion (¿¡!?). Poca broma, que fue un auténtico "hit" en su mercado. El tipo llegó a planear junto a Ted Newsom una nueva película de terror titulada "Judgement Night", sobre un exrecluso vengándose de aquellos que lo enchironaron. Lastimosamente, falleció antes de comenzar el rodaje. Se rumorea que pudo ser a causa del Sida, pero no está del todo claro. Newsom continuó guionizando cosuchas como "Teenage Exorcist" y dirigiendo eventualmente ficciones del calibre de "The Alien Within", aunque donde realmente brilló fue responsabilizándose de documentos audiovisuales en torno a las maravillas del cine fantástico de tirón más clásico.
En el reparto de "Frenesí Sangriento" localizamos algunos nombres singulares, ultra-segundones de aquellos con impresionantes filmografías repletas de cosas llamativas. Tony Montero, por ejemplo, estuvo en el "Del espacio profundo" del inevitable Fred Olen Ray. Hank Garrett era el orgulloso currelas que, en una entrevista televisada de "El justiciero de la ciudad", presumía de haber apalizado a un delincuente. Aunque la presencia más llamativa es la de una sobreactuada Lisa Loring, la "Miércoles Addams" original, con experiencia en esto del terror de bajo costo, y que si no se ha marcado un merecido cameo en la reciente versión de "Netflix" del personaje es porque murió hace dos años. Que en paz descanse. Lo mismo que el director de fotografía de "Frenesí Sangriento", Richard Pepin, por entonces a poco de asociarse con Joseph Merhi para crear la productora "City Lights" y, con ella, toda una serie de baratuchos y olvidables thrillers urbanos.

sábado, 22 de abril de 2023

DOBLE CUERPO

De todas las películas que el gran Brian De Palma rodó entre 1980 y 1989, puede que "Doble Cuerpo" sea la más "ochentera" Básicamente por ciertas decisiones estéticas, que no cinematográficas, pues el tipo seguía fiel a su estilo... o al de Alfred Hitchcock. Sí, como "Hermanas" o "Vestida para matar", "Doble Cuerpo" entra de lleno en las obras depalmeras especialmente interesadas en recrear el cine del famoso y orondo director británico. Resulta curioso como, en esos tiempos, aceptábamos tal nivel de descaro. O tal vez no tanto, porque fue despiadadamente machacada en la prensa. Hoy se la considera "Brillante". Ya sabemos como va esto...
Básicamente vendría a ser un remedo "puesto al día -al de 1984-" de "La ventana indiscreta", en la que un actor sin mucha suerte es testigo del cruento asesinato de una vecinita sexy a la que espiaba como un sucio voyeur. El tipo da con una pista que le lleva a sospechar que tras todo ello hay un complot, uno que le conducirá hasta las catacumbas del característico cine porno de su característica década. Toda esta parte se pretende sórdida y altamente erótica, o así nos lo parecía entonces. Vista hoy, resulta de lo más inocente. Es aquí donde el rollo "ochens" estalla, con presencia de muchos "nuevaoleros", muchos neones y todo un video-clip en medio del film, ilustrado sonoramente -y presencialmente- por el "Relax" de "Frankie goes to Hollywood" (graciosamente destacado en la caratula del vhs patrio, ver al final del rollete).
Pero esa es, opino yo, la única concesión que De Palma se permite con respecto a la época, por lo demás, continúa jugando con la cámara en intrincadas secuencias donde los personajes se siguen unos a otros y entrecruzan. Ya había una así en "Vestida para matar". La de "Doble Cuerpo" puede hacerse un pelín pesada, pero es la maravillosa, siempre maravillosa, partitura del inmenso Pino Donaggio la que nos la hace más llevadera. Una vez superada esta parte, el film aprieta el acelerador y ya no lo suelta hasta su funcional pero satisfactorio desenlace.
Además de la referencia al porno, en "Doble Cuerpo" también se recrean las poco glamurosas condiciones del rodaje de una película de terror zetosa y mentalidad "exploitation", en la que un vampiro de aspecto muy gayer -y muy de la década también- soba las siliconadas tetas de una chica mientras churrupetea de su cuello (casi puedo visualizar a Tim Kincaid dirigiéndola). Excelentes créditos finales, by the way.
Como no podía ser de otro modo, el reparto es jugosito. Protagoniza un actor muy de su momento, Craig Wasson. Venía de "Historia Macabra" y aterrizaría en "Pesadilla en Elm Street 3", probablemente su rol más famoso. Luego, iría desapareciendo paulatinamente. Le acompañan en el periplo un siempre eficiente Gregg Henry. Una Melanie Griffith en pleno despegue que no tiene reparos en enseñarnos las tetillas. Un clásico de De Palma, Dennis Franz. La guapa Deborah Shelton (que acabaría con sus huesos en sendos subproductos) y, coronando el pastel, una hermosísima Barbara Crampton follando en pelota picada -y sin diálogo- un año antes de petarlo con ya saben cual. Dada la cantidad de señoras en tetas que pululan por la peli, no resulta raro encontrar a estrellas del zetismo más ramplón como Brinke Stevens o Mindi Miller (y seguro que hay más, pero ponte tu a buscarlas)
Tal vez no sea lo mejor de su director, pero tampoco lo peor. Un entretenimiento lúcido y efectivo que el paso de los años, y sus tics ochentosos, hacen un rato disfrutable.

Ahí les dejo la caratula completa de mi copia VHS...

sábado, 20 de agosto de 2022

DIRECT TO VIDEO: STRAIGHT TO VIDEO HORROR OF THE 90´S

Dustin Ferguson es uno de esos "filmmakers de la era digital" que, gracias a las nuevas herramientas económicas y las plataformas, producen películas de terror como rosquillas, entre diez y veinte al año. No le falta nada, tiene varias de tiburones que cantan y bailan, sendas seudo-secuelas de Amityville, la del payaso asesino, la de zombies, el retro slasher. Todas las tendencias habidas y por haber en el submundo del zetismo, y en riguroso orden, perfectamente dispuestas en sendas plataformas de streaming a la desesperada búsqueda del click ("clickxploitation" lo llamo, algún día les hablaré a fondo de ello). Del montonazo destacan varios documentales que delatan sus apetencias pero, también, sus carencias, entre ellas el acabado algo costroso y descuidado de "Direct to Video: Straight to Video Horror of the 90´s".
Resulta complicado valorar cualquier tendencia creativa surgida en los noventa. No fueron años de mucho esplendor, siendo el terror donde la cosa andaba más jodida. Pero, claro, ahora que es tan "cool" reivindicarlo absolutamente todo, hasta los vídeos de YouTube donde se explica cómo cocinar croquetas, pues resulta desconcertantemente normal que a alguien le de por decir que los productos de tercera destinados al vídeo-club paridos en aquellos tiempos merecen ser atendidos. Pos fale. De todo tiene que haber en este mundo. Yo, como degustador insaciable y curioso incurable, me moría por ver cómo coño se lo montaban para defender tanta basurilla. Además, la ristra de cabezas parlantes era atractiva (siguiendo el mismo orden de Imdb): Clint Howard, Kelly Maroney, Lloyd Kaufman, Brinke Stevens, Tiffany Shepis, Fred Olen Ray, (el auténtico "hero" de Ferguson, quien comenzó su andadura amateur pariendo una secuela casera de "Scalps"!!), Jim Wynorski, Debra Lamb, Kevin Tenney, Rolfe Kanefsky, Jeff Burr, C.Courtney Joyner y el gran Chuck Cirino. Gracias al bueno de Romerito ayer mismo pude desquitarme.
Realmente, mi gran temor antes de darle al "Play" era la sobredosis de "geekismo" descontrolado que hoy lo salpica todo. Donde la desmedida pasión por cualquier chuminada ciega a los que la defienden, impidiéndoles comportarse como personas justas y racionales. Y de entrada, dichos temores parecían justificados: Ver al inicio dos logotipos de sendas productoras, uno imitando el rollo "grindhouse" setentero, y el otro el rollo "vhs rancio", me acojonaron. Tampoco ayudó la inmediata presencia de dos mongos esputando las tonterías de rigor, especialmente el que vende la moto de su condición punk-skater, recurriendo a la cantinela del "chico solitario que alquilaba esas películas con las que era feliz", para luego afirmar, sin ruborizarse, que sus "amigos" en realidad eran los personajes que pululaban por las producciones "Full Moon" de la década.
Comenzaba a sentir deseos de subirme por las paredes, cuando la cosa se calma y Dustin Ferguson da pie a los que de verdad interesan, los creadores de todo aquel cine (o "cine") que le dan al pico que da gusto, contando mil batallitas. Algunas no especialmente interesantes, ni divertidas (por mucho que el entrevistado se descojone durante el proceso), pero en general amenas.
Entre medias, cuela trailers o momentos concretos de las películas comentadas, pero procede de modo bastante poco certero, muy bruscamente, haciendo gala de cierto patosismo caótico a la hora del montaje, sobre todo introduciendo avances sin que veamos el título y, por ende, cuando aparece el invitado hablando, todavía no sepamos de qué jodida película se trata. En general es todo como muy deslavazado, una mera acumulación de peña dándole a la sin hueso carente de trama interna, ni nada específico.
Aunque lo verdaderamente ofuscante fue que, a pesar de toda la información recibida, no me estaba divirtiendo. Ni emocionando. Ni nada. El aburrimiento iba ganando la partida a cada minuto que se sumaba (porque, como todo creador de la era digital, Ferguson es incapaz de contenerse. Lo mete todo, a lo bestia, y suma casi dos horas de documental) ¿Cuál sería la causa? ¿Tal vez que, hasta hace poco que me reconcilié con el cine de los 90, tenía un muy bajo concepto del mismo? Tras mucho reflexionar, lo entendí: el terror de baja estofa de ese periodo es demasiado malo, demasiado olvidable, realmente no hay NI UNA peli memorable en todo el documental... son todas malas, desalmadas, con ese look telefílmico, esos abusos de diálogos, esos pre-efectos infográficos tan mierdosos. Claro, así es imposible emocionarse ni un ápice.
Cuando salen a relucir algunos más o menos interesantes, te esperanzas... hasta que descubres que se está recurriendo a sus secuelas... las peores, además. El tercer "Night of the demons" y el cuarto "Ghoulies". Más fatídico es el caso de "El Dentista", que siendo uno de los pocos subproductos potables de la época (ni que sea por cuando lo vi en el Festival de Sitges, con toda la platea gritando en los momentos de truculencia dental), ¡resulta que se decantan por su horrible segunda parte!
Al final, "Direct to Video: Straight to Video Horror of the 90´s", como buen documental parido en una época de incontinencia y sobreproducción, deja la sensación de ser algo muy desaprovechado, en perfecta consonancia con las películas y -a rasgos generales- la década a las que dedica su contenido.
La providencia ha querido que para la semana entrante mi compañero Víctor haya reseñado dos películas del colega Dustin. Así, a lo tonto, este escrito pasa a ser el pistoletazo de salida de lo que podríamos llamar la "Ferguson Week". Que les sea leve.

sábado, 2 de julio de 2022

SHOCK CINEMA

Hacía ya la hostia de tiempo que conocía este documental apadrinado y producido por David DeCoteau desde su flamante "Cinema Home Video" (y presentado por la "scream queen" Brinke Stevens). Recuerdo verlo anunciado en cierta prensa alternativa yanki (a base de pequeños recuadros en blanco y negro) y me moría de ganas de consumirlo por quienes andaban implicados. Algunos, auténticos héroes del que suscribe. Es decir, en esa época. Gente como Fred Olen Ray o DeCoteau himself (jóvenes y dedicados en cuerpo + alma a su mejor época) Leído así no suena especial. Pero tengan en cuenta la fecha de creación del documento: 1991. Todavía no se había producido la explosión "geek" en el mundo. El cine de serie Z o de culto seguía siendo algo oscuro y minoritario. Y, más importante aún, la nostalgia y autoconsciencia respecto a la naturaleza "trash" de estas obras quedaba lejos. Así que imaginen el gustazo que da ver a los mentados, a Charles Band (con la "Full Moon" a todo trapo), un Jeff Burr caliente de su paso por "Leatherface: La matanza de Texas 3", al bueno de Scott "Intruso en la noche" Spiegel luciendo una impresionante mullet o al SOVista J.R.Bookwalter (seguidos por, entre otros, Ernest Farino y C. Courtney Joyner) hablando, todos y cada uno de ellos, de sus inicios en la industria, sus experiencias buenas y malas, aconsejando, rajando y chorreando frustración a espuertas. Especialmente el amigo Ray, que estaba hasta los cojones de lo mal que se le trataba y no para de justificarse cual llorica desesperado. O Bookwalter, narrando por enésima vez sus trifulcas con Sam Raimi.
Aunque hay un tema recurrente en todos los casos: la guita. Es evidente que estos señores se metieron en el cine de explotación teniendo muy claro cual era la meta, sacar cuartos de donde fuese, y eso es lo que más les preocupa por encima de todo (especialmente, e inevitablemente, a Ray y DeCoteau). No me encanta, yo soy más de amor al arte y esas pérdidas de tiempo, pero lo comprendo y acepto.
En cualquier caso, hablamos de 60 minutos de puras cabezas parlantes. Nada más. Escasean muy mucho las
 imágenes de archivo y/o carteles (es de suponer que el presupuesto era tan escaso que resultaba imposible pagar los derechos de todo eso) y, por suerte, el director (Robert Hayes) no aparece en ningún plano ni aporta nada suyo. Solo deja hablar.
Muy interesante, muy ameno y muy recomendable.
Su éxito generó unas cuantas entregas, que también he tenido "el placer" de visionar. La segunda mantiene lo de los cabolos dándole a la sin hueso sobre sus experiencias en el cine de explotación, siendo buena parte de estos supervivientes de lo acontecido en los setenta (o antes), de ahí que abunde mucho discurso contra el "moderno de cine de horror" y sus excesos truculentos. Inevitable. Los interfectos más notorios son Forrest J. Ackerman, Gary Graver, Melissa Moore, Ted Newsom y Robert Quarry. No es tan disfrutable como el anterior, pero se deja ver agradablemente.
A partir de aquí, "Shock Cinema" abandona las entrevistas para centrarse en explotar el material de archivo de "Cinema Home Video". En el volumen tres nos comemos un porrón de tomas falsas de "Nightmare Sisters" y "Dr.Alien" (ambos, films de DeCoteau), además de algunos trailers. Muy muy aburrido todo. Completamente ignorable.
La cuarta y última entrega está un pelín mejor, pues se centra en el making of -y, muy especialmente, la confección de efectos especiales- de productos como "Al filo de la venganza", "Robot Ninja", "Skinned Alive" o "Ghoul School". En ese sentido, destaca que muestren cómo se facturó el impresionante aplastamiento craneal en "Al filo...", pero también la patética degollación con la hoja del cuchillo puesta de canto. O el caso de "Ghoul School" que, en cada una de sus muchas mutilaciones, los recurrentes condones rellenos de sangre falsa no se rompen cuando deben. Así, cada vez que desgarran carne, los vemos estirarse cual chicle descaradamente hasta ceder. El (d)efecto es raro, porque da cierta grima, parecen tendones o algo así. Desde luego, como película de terror no se yo... pero como anuncio de gomas efectivas para evitar embarazos indeseados, "Ghoul School" es la bomba.
Superadas las cuatro entregas de "Shock Cinema", me vi otros tantos documentales dispuestos en la misma plataforma. Al ser materia actual, pecaban ya del abuso de "geek"-ismo + "nerd"-ismo, con un montón de supuestos expertos (blogeros, algún organizador de Cons...) y/o filmmakers de la era digital dando su opinión sobre títulos clásicos. Sin embargo, no todos resultaron desdeñables, siendo "Survival of the Film Freaks" el que mejor me entró, a pesar de (o a causa de) que le di al "play" cargado de pesimismo.

miércoles, 20 de octubre de 2021

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 1 (PROYECTOS ABORTADOS)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Antes de convertirse en el truño de Brian Yuzna que todos
hemos sufrido, la adaptación del sexy y sangriento cómic
"Faust" iba a llevar el sello de Stuart Gordon en la dirección
y el de la scream queen Brinke Stevens en el apartado tetil.
Este es el fabuloso pre-cartel. El personaje titular lucía aquí
bastante mejor que lo que finalmente fue. A veces no hace falta
tanto látex y tanta mandanga para conseguir algo digno.



En 1967 el legendario maquillador Dick Smith tenía un sueño,
crear una momia de look moderno -para la época- y genuinamente
aterrador. La excusa era adaptar la novela "Lot 249" de Sir Arthur
Conan Doyle, pero no logró convencer a ningún productor.
Tuvieron que pasar un porrón de años para que esta entrara a formar
parte de la antología "El gato infernal" (o "Tales from the darkside,
the movie"), aunque sin ninguna vinculación con el Sr.Smith.
Lo de arriba es la imagen de ese fracasado intento.



Aunque comparten título, este "Storm Warning" nada tiene que ver con
la película de Jamie Blanks. Por lo que vemos, aquí la cosa iba de nazis
mutados en zombies atacando chicas despelotadas. Pura serie Z con pinta altamente
sabrosona. Pero, al parecer, el film nunca llegó a buen puerto. ¿Nos lamentamos?.
Según los datos disponibles, el director se llamaba Bill Dever y en el reparto
figuraba una scream queen por entonces -1992- algo verde aún, Debbie Rochon.


"The Dirty Filthy Slime" contaba con dirección de David DeCoteau
y guion de Kenneth J. Hall. Seguramente habría terminado formando 
parte de las arcas de "Beyond Infinity Films". Pero nunca se rodó. Tampoco creo
que haya que lamentarse, probablemente hubiese sido un truño gordo...
sin embargo, para la posteridad queda ese título maravilloso que,
traducido, sería algo como "La sucia y asquerosa masa" o
"La sucia y asquerosa baba"... por ahí irían los tiros.
Sensacional.



Y cerramos la paradita con otra del ínclito DeCoteau.
Otra que nunca se hizo... la segunda parte de su
famosa y costrosa "Creepozoides". Como ven, volvía
el niño mutante, volvía Linnea Quigley y... en fin...
¿¿qué más dará a estas alturas??.

sábado, 14 de agosto de 2021

AL FILO DE LA VENGANZA

"Al filo de la venganza" forma parte de la ristra de películas que, en la era del videoclubismo, me hicieron titubear. Es decir, las alquilé consciente de y atraído por su naturaleza. Una vez consumidas, me resultaron tan insoportables que las devolví sin efectuar la reglamentaria y consecuente copia. Pero luego, motivado por la culpa, regresé a por ellas. Las vi de nuevo... y seguía sin cogerles el tranquillo. Eran causas perdidas para mí (otras que andan en el listado son "Scalps", "Terror Caníbal", "Eliminator", "Creature" y "En busca del dragón dorado").
Sin embargo, pasadas varias décadas de aquel primer intento, era momento de darle una nueva oportunidad a "Al filo de la venganza". Así que me la agencié y... aquí tienen el respectivo rollete.
Cuenta la historia de dos chavalas taradas, ambas hijas de mafiosos, que salen del manicomio y, para celebrarlo, montan una party repleta de machos. No pasará mucho tiempo hasta que aparezca una figura (cuya identidad se supone un misterio pero, vamos, canta desde buen principio) dispuesta a aniquilarlos a todos... a los invitados que poseen rabo, digo. Y eso es todo. Efectivamente, estamos ante un slasher tardío (1989) y un poco rarito, así que olvídense de la directa alusión a "Arma Letal" que hacen el título original -"Murder Weapon"- y, sobre todo, el póster. Nada, todo mentiras para atraer a incautos.
Que el ínclito y legendario exploiter David DeCoteau -produciendo desde su flamante pero fugaz "Cinema Home Video"- firmara la película resultante con el seudónimo de Ellen Cabot (según leí, el nombre de una compañera del colegio a la que detestaba) demuestra claramente que era consciente de la roña que estaba facturando.
Porque sí, my friends, vista hoy "Al filo de la venganza" sigue siendo increíblemente costrosa. Horripilante. Mala como el demonio... pero, claro, sabiéndolo de antemano, y con la pátina del transcurrir del tiempo en su favor, pasamos de odiarla a considerar su condición basuresca entrañable y graciosa. Tiene toda la pinta de ser una de esas típicas operaciones que se hacían dentro de los parámetros del zetismo Californiano, a base de sacar provecho a la disponibilidad del equipo sobrante de un film previo. Es decir, tienes la cámara, el casoplón y sendos actores o técnicos para cinco días más... pues venga, hagamos otra peli. Da igual lo qué, pero hagámoslo. Por eso me cuesta un huevo no pensar que durante el rodaje hubo un buen chorro de improvisación. Es el único modo de explicar esos diálogos increíblemente idiotas, sin sentido, banales e innecesarios -listos para rellenar la mayor cantidad de metraje posible- y muchas de las situaciones ridículas.
Sí, hay momentos para el descojone ¿involuntario?. Mi favorito es cuando el asesino, luciendo chupa y con el rostro cubierto con un saco, se planta de sopetón, cuchillo en alto, a una distancia considerable de dos machos armados con pistolas cargadas de balas. ¿Y cómo reaccionan al verle? ¡gritan asustados y corren a esconderse, agachados, en un rincón de la estancia! Cualquiera diría que DeCoteau lo hiciera así aposta, en plan chiste, pero la duda contribuye a nuestro alucine y posterior risotada.
Tampoco es moco de pavo el arranque del film (rodado seis meses antes que el resto). Una auténtica locura casi surrealista (se supone es un sueño), con la churri que no para de untarse el cuerpo a base de aceite o crema solar, una y otra vez, incluso cuando daba la sensación de que ya había terminado. Casi parece parida por el Jesús Franco de los ochenta... lo que no es tan raro porque David DeCoteau se ha declarado fan de aquel en alguna que otra ocasión.
En general los efectos de maquillaje y tal son un poco chuscos (destacando ese cuchillo capaz de degollar con el filo puesto de lado) pero, por contra, contiene un crimen brutal putamadremente facturado: la cabeza hecha trizas mediante mazo. Según los créditos, J.R.Bookwalter (director de "The dead next door", "Ozone" + "Robot Ninja") y parte de su equipo andan metidos en la tarea.
En el reparto destacan nombres -y ubres- muy características del gremio en aquel momento. Tenemos a la pizpireta (y bastante negada) Linnea Quigley, cuyos supuestos encantos se ven ensombrecidos por los de su compañera de reparto, la tremenda Kate Russell y esas hermosamente feas/enormes tetas naturales que piden ser mordidas y lamidas. Entre los machos brilla con luz propia, inevitablemente, Eric Freeman (oculto tras el alias de Damon Charles), quien previamente nos había dejado a todos ojipláticos sobreactuando que daba gusto en "Noche de paz, noche de muerte parte 2". Sin embargo, ninguno de los mentados figura como protagonista, esa tarea recae en manos de Lyle Waggoner, a pesar de que el suyo sea un rol extremadamente secundario. ¿Por qué ello? Simplemente porque disponía de una carrera extensa en el mundo de la caja tonta y, por lo visto, en su época alcanzó cierta popularidad, así que por categoría -en una peli y un equipo donde escaseaba- le tocaba ser la estrella principal... aunque, supongo, al veterano actor tampoco le haría mucha gracia dadas las circunstancias.
Citar la presencia, televisión mediante, de Michelle Bauer y Brinke Stevens (que fea se nos está volviendo con la edad!) en "Nightmare Sisters" del propio DeCoteau. Resulta jocoso que uno de los personajes que la está viendo exclame: "¿Pero quién escribe esta mierda?". La refrescante tendencia de los cineastas zetosos de aquella época a no tomarse en serio, ni a sí mismos ni sus trabajos -también presente en San Fred Olen Ray-, contribuía a que me cayeran tan bien y me inspiraran tanto, a pesar de su incuestionable nulidad.
Bien mirado, "Al filo de la venganza" (que podría retitularse, visto lo visto, "Al filo de la vergüenza (ajena)") no es otra cosa que un remake del primer largo -no porno- de su director, "Dreamaniac": una fiesta anodina repleta de material desechable y diálogos tontos, puntualmente interrumpidos por sendos crímenes. Un coñazo. Pero, al menos, en este caso uno puede divertirse a su costa, cosa que no ocurría con la otra. Mira, ¡algo aprendió David DeCoteau en el intervalo!.

Como colofón, dejen que suelte aquí una captura muy graciosa en la que, gracias al cambio de formato, vemos a un lado de la imagen asomar un foco y a un técnico del rodaje, birra en mano. Este último dato podría aclarar un poco el desmadre general. No sé, igual estaban todos borrachos cuando hicieron "Al filo de la venganza". Y también sirve para que nos sorprenda descubrir que, tras una peli tan rastrera, con pinta de haber sido improvisada por cuatro colegas un finde, había un verdadero equipo de profesionales. Considerando esto -la existencia de peña currando para lograr algo digno y potable- se incrementa la sensación de que el talento escaseaba en el ADN de su director.

viernes, 25 de junio de 2021

TEENAGE EXORCIST

Una chorrada de las que hacen época perpetrada según una historia de Fred Olen Ray. Desde luego, sus pupilos se aprendieron bien la lección  porque, que quieren que les diga, entre esto y cualquier producción de Olen Ray de la época no hay la más mínima diferencia.
Sentándose en la silla del director tenemos a Grant Austin Waldman, que firmando la producción de un buen puñado de películas de baja estofa, y habiendo dirigido tres o cuatro chuflas de escaso interés (como esta) ha acabado escribiendo libros de autoayuda que, por lo visto, van muy bien.
Waldman también  fue productor del “Beverly Hills Vamp” de Olen Ray, por eso no es de extrañar que, en cierto modo, “Teenage Exorcist” guarde cierta deuda estética y formal con aquella, amén de la presencia del eterno nerd, Eddie Deezen. Por otro lado, Deezen, sería el principal reclamo de la película, el exorcista adolescente del título, sin embargo, este no hace acto de presencia hasta casi entrada la hora de película para quedarse su intervención casi, casi en una anécdota. El otro reclamo, bien presente en el póster, sería Michael Berryman que aparece un rato al principio interpretando a un agente inmobiliario. El resto de la película la solucionan con Brinke Stevens correteando para arriba y para abajo mostrando modelitos o siendo poseída. La gracia de la película también radica en que está escrita por su propia protagonista, la Stevens, scream queen mítica de films como “Esclavas del espacio” o “Slumber Party Massacre” que, además de mostrar palmito en toda suerte de películas de serie B, también tenía este tipo de inquietudes artísticas relacionadas con la máquina de escribir.
Curiosamente, en el guion inicial, el rol de exorcista adolescente estaba concebido para alguna escultural actriz que hiciera uso de sus atributos eróticos a la vez que se enfrenta a los demonios, pero, a última hora y sin aviso previo, esa hipotética actriz fue sustituida por Eddie Deezen, siempre efectivo, cuando la película llevaba ya un buen cacho rodada. La Stevens, tuvo que reescribir el texto  en el mismo set de rodaje deprisa y corriendo para poder adaptar el mismo, no ya a un rol masculino, sino a la idiosincrasia de Deezen que, con su particular físico, además tenía que ser rematadamente gracioso. Una vez adaptado, se comenzaron a rodar sus partes… y así quedó la cosa.
Una atractiva  universitaria acaba de adquirir un enorme caserón que fijará como residencia. Lo que ella no sabe es que la casa está habitada por demonios que harán acto de presencia para poseer el cuerpo de la estudiante, despojarle de sus ropajes  y sustituirlos por ropa interior de cuero. La muchacha, obviamente, comienza a hacer cosas raras con el demonio en el cuerpo. Unos familiares que van a visitarla llegan a la conclusión de que, por su comportamiento, la muchacha está poseída (además de vérselas con zombis y otros entes inexplicables que van apareciendo ante ellos durante la estancia), así que llaman a un cura. El cura ve la situación complicada, por lo que decide llamar a un exorcista con tan mala suerte que se equivoca marcando el número de teléfono de una pizzería, haciendo, en consecuencia, un pedido especial. De este modo, a la casa endemoniada llegará un pizzero medio retrasado mental que, tomado por  exorcista, tendrá que lidiar con la situación, exorcizar a la chica y vérselas con un espantoso demonio surgidodo del averno.
Lo dicho al principio; una chorrada. Una comedia horrorífica al estilo de Olen Ray, de aquellas en las que se mete un montón de gente en una casa y apenas salen de ella, vemos carne femenina —aquí, poquita— y entre unas cosas y otras se enfrentan a algún tipo de ser maligno (“El diablillo caliente”, la anteriormente mentada “Bervely Hills Vamp”…) sin que nada en ningún momento acabe de funcionar nunca. Es un peñazo. Además estamos a principios de los 90 con los consiguientes cambios de textura en los negativos con los que se filmaba en la época y esa imagen que parece registrada a través de un velo. Eso ayuda poco.
Ocurre que, aunque sea un coñazo, “Teenage Exorcist” acaba por resultar simpática, así que vencemos al aburrimiento con tal de llegar al final y agradecemos el par de gags resultones que posee. Y poco más… una vez vista, pasará a ser olvidada para siempre.
Por otro lado, completada en 1991, no llegó al mercado del vídeo hasta bien entrado 1994. A saber por qué demonios…

viernes, 2 de marzo de 2012

EL HOMBRE QUE NUNCA ESTUVO ALLÍ (1983)

De chaval esta caratula que ven me tenía fascinado. Ese hombre invisible de alegres calzones, con pajarita jamesbondsiana y misteriosos guantes blancos, prometía horas de diversión y regocijo. Encima, el llamativo amarillo como color de fondo le daba un rollo comic muy atractivo. De prota, un Steve Guttenberg pre-"Loca academia de policia". Y como suele pasar en estos casos, la alquilé, la vi, me decepcioné, la devolví y una vez más reafirmé -y en esa época era importante, ya que me encontraba en plena edad de desarrollo y crecimiento- que una caratula guapa no siempre -o casi nunca- parapeta una peli molona.
Ayer noche la volví a ver. Por segunda vez en mi vida. Y de nuevo la lógica se imponía: Sí, no hacía falta ser muy listo (ni muy tonto) para comprender por qué "El hombre que nunca estuvo allí" (no confundir con la posterior película de los Hermanos Coen de idéntico título) hace aguas por todas partes.
Concebida cual comedia con toques de thriller y ciencia ficción bajo mínimos, la cosa va de un pavo que el día de su boda presencia el asesinato de un hombre invisible, con tan mala pata que los testigos le creen a él culpable. Así que huye, no sin antes recoger de manos del cadáver una pócima... la misma que le vuelve a uno invisible, of course. En medio de este paripé, aparecen varios personajes de distintas potencias mundiales obsesionados en hacerse con el mágico líquido, así como la amiga de la novia que está secretamente enamorada del prota. Este se valdrá de su nuevo poder para escapar de los malos y resolver el entuerto. El final es de órdago (por malo) y muy oportuno en lo referente a solventar las dudas amorosas de Guttenberg.
En fin, ¿qué puedo decir?, que "El hombre que nunca estuvo allí" es tirando a torpe y aburridilla. Digamos que como comedia alcanza niveles de chorrismo excesivamente hirientes (y poco divertidos), como peli de acción o thriller anda más bien escasa de material espectacular y que el tema de la invisibilidad lo tocan demasiado poco... y mal. Los efectos especiales son muy horribles, sobre todo cuando se valen del efecto croma, que es casi siempre. Probablemente parte de la culpa la tenga el hecho de que en su momento este film llegó a los cines luciendo efecto 3D (del de antes, del que dolía a la vista), y todos los trucajes de las pelis en relieve de la época, al ser desprovistos de sus colores rojo y azul, cantan más que una almeja maloliente.
Al final lo realmente diver de la experiencia es ir reconociendo a los numerosos rostros más o menos populares que pululan por la peli, y que son unos cuantos. Destaco los siguientes: un William Forsythe muy jovencito haciendo de punki malo maloso. Don Calfa, el Ernie Kaltenbrunner de "El regreso de los muertos vivientes", al que casi ni ves... aunque el que se lleva la palma es Miguel Ferrer, el ejecutivo hijoputa de "Robocop", en un rol de camarero que, si pestañeas, te perderás. Completan el cuadro dos gloriosas "scream queens" de la década, Brinke Stevens y Michelle Bauer, haciendo lo que mejor saben: enseñar teta en una escena de ducha.
Y hablando de tetas, sorprende bastante lo mucho que las luce la chica protagonista, Lisa Langlois (la punka mala de "Curso 1984"). De hecho, protagoniza una escena de sexo que, imagino, en su época se pretendía chocante, original y bizarra, durante la que la moza se morrea y fornica pues, bueno, con nadie... con un hombre invisible. Y la verdad es que lo hace jodidamente mal, totalmente anti-natural, pero verla ahí con la boca abierta y la lengua fuera dando un morreo al aire, tiene su morbo. Y pa morbo, el momento fugaz en el que "Mahoney" ¡¡enseña la pilila!!. Tomen nota.
El director del estropicio, Bruce Malmuth, es un personaje bastante interesante. Un año antes había dirigido a Sylvester Stallone en "Los halcones de la noche" y unos después trataría cara a cara con Steven Seagal en "Difícil de matar" y Dolph Lundgren en "Pentathlon". Además el tio era actor y sale en los dos primeros "Karate Kid". Hoy anda más muerto y enterrado que mi bisabuelo.
En fin, "El hombre que nunca estuvo allí" (versión 1983) es una comedia super-mediocre que solo recomendaría a muy nostálgicos y fans de Steve Guttenberg... si es que existe tal cosa.

domingo, 15 de mayo de 2011

BAD GIRLS FROM MARS

El incomparable -no siempre en el buen sentido- Fred Olen Ray parió esta película el año 1990, justo cuando yo vivía más obsesionado con él y su obra. En aquellos tiempos hubiera dado un brazo y una pierna por ver esto (más teniendo en cuenta las sabrosas fotos que rulaban por la prensa especializada), pero he tenido que esperar unos 20 años para hacerlo.
Que nadie se lleve a engaño, "Bad girls from Mars" ("Chicas malas de Marte") no es una peli de ciencia ficción... en realidad se trata de "un film dentro de un film" con el que Fred Olen Ray aprovecha para reírse, gustosamente (aunque sin hacer mucho ruido), de su profesión, la de director de cine "exploitation" y zetoso (destacan la guasa inicial con el "Warning" estilo "Blood Feast" y las notorias alusiones a Ed Wood y "Plan 9 from outer space"). Así pues, la actriz que protagoniza dicho engendro es asesinada. El productor decide sustituirla con Emanuelle, un icono erótico made in France (¿pillan la coña?) quien será la que desenmascare y descubra al culpable.
Se supone que "Bad girls from Mars" es una comedia. Y por norma general, a Olen Ray se le dan bien las comedias, son de lo más soportable de su repertorio. Sin embargo, esta fue rodada en cinco días para aprovechar el alquiler del equipo y se nota, ya que destila una cutrez dolorosa incluso mayor de lo habitual en el realizador. Naturalmente, se abusa de los diálogos (que se suponen graciosos) y de la cámara estática, así como de "miradas cómplices con el espectador". El film se presenta como un vehículo para Edy Williams, efímera "estrella menor" que trabajó al lado de algunos nombres de peso, destacó levemente en un par de pelis de Russ Meyer y es absolutamente incapaz de actuar (pero de verdad!), al final lo único que tiene son dos tetas más o menos grandes que no cesa de enseñar, aunque ni tan siquiera resulte sexy. Porque si de algo va plagada "Bad Girls from Mars" es de ubres, destacando las de Dana Bentley, una mujer realmente hermosa a la que los años, y las operaciones de estética, han hecho un daño terrible.
Por lo demás, pues las típicas coñas de Fred Olen Ray (posters de sus pelis en el despacho del director de la peli ficticia, la reutilización del chaleco que lucía la prota de "Alienator" e imágenes de su thriller "Terminal Force" en una televisión), incluida su notoria intervención actoril, y los habituales que en aquellos tiempos solían seguirle a todas partes, como Brinke Stevens o Jay Richardson. Hey, en realidad solo hay un chiste gracioso en todo el show, y son las notas que deja el asesino que supuestamente deberían rimar, aunque luego no lo hagan.
Yo porque le he puesto paciencia y afecto, pero realmente aguantar de un tirón "Bad girls from Mars" tiene su dificultad, básicamente porque es bastante bastante plomiza.

lunes, 1 de noviembre de 2010

SLUMBER PARTY MASSACRE

A estas alturas de la vida ya sabéis que soy un incondicional del slasher. Especialmente el original, de los 70 hasta mediados/finales de los 80. Incluso me molan aquellos fácilmente etiquetables de "malos" (algún golfo podría decir "¿Y qué slasher no lo es?"). Me gustan los slashers aburridos, los slashers en los que no se ven los crímenes... o así pensaba yo hasta que hace unos días me vi "Slumber Party Massacre" y, en fin, todos mis esquemas comenzaron a temblar.
"Slumber Party Massacre" es de 1982. Lleva el sello Roger Corman (su inevitable aportación al boom del subgenero). Está repleto de tópicos. Hay mujeres desnudas y crímenes explícitos (tampoco demasiado) cortesía -no acreditada- de Mark Shostrom ("Evil Dead 2", "Pesadilla en Elm Street 3"). Entonces, ¡¡¿cómo es posible que la haya encontrado tan jodidamente aburrida e insoportable?!!. Mira que el efecto coñazo es parte indispensable de esta clase de cine... pero el caso que nos ocupa supera a todas. Dios, que puta agonía. Sin embargo la mía no es una opinión generalizada, en los USA -¿ande si nó?- hay un absurdo culto hacia "Slumber Party Massacre" y sus secuelas (de las que luego hablaremos)
. En fin.
Lo realmente interesante de este film (que en el documental "Going to pieces" figura como el primero de los slashers genuinamente malos... menos mal, ya me siento más persona) es la historia que hay tras su realización, algo que ya suele pasar. Por lo visto, y hasta su combativo coño del supuesto machismo imperante en este tipo de películas, la feminista y activista Rita Mae Brown escribió originalmente el guión de una -relativa- parodia. Pero tuvo la mala suerte de que este cayó en manos del tipo más pirata del universo cinematográfico, Roger Corman, quien rápidamente se pasó por el forro la intención didáctica original, convirtiéndolo en un "genuino slasher machista".
El problema es que algunos de los elementos paródicos se quedaron en el guión, por lo que, al mezclarlos con los elementos serios, salió una cosa bastante indigesta en la que las acciones voluntariamente cómicas se volvían ridículas, como ese momento en que, a pesar de encontrarse al pizzero muerto, una de las mozas no se está de comerse la pizza antes de que se enfríe. O el tipo que, para dar un susto al espectador, recorre el jardín matando caracoles a cuchillazos (¿?). Imaginaos algo así en medio de "Viernes 13" o "La Quema"... claro, te quedas bastante alucinado.
A pesar del lavado de cara de maese Corman, el "mensaje feminista" queda bastante patente cuando la prota es una chavala viviendo el tránsito de niña a mujer, su hermana pequeña no tiene reparos en confesar que se masturba leyendo revistas de tios buenos en pelotas (¡con Sylvester Stallone en la portada!) y, más significativo si cabe, el asesino usa un taladro muy fálico que, antes de morir, es cortado por la mitad de un hachazo... ¡¡OUCH!! (hay un plano descarao, en que, mientras vemos a la chica de turno en segundo término, en el primero están las piernas del criminal y la punta de la herramienta colocada justo en medio!). Ya que hablamos del asesino, está claro que resulta uno de sus mayores problemas. Es un tio de aspecto normal (le vemos la cara desde el principio), que corre para que la poli no le pille y hasta se permite el lujo de hablar y soltar tacos, ¿quéeeee?, ¡¡no, caca!!.
Tal vez para tener la conciencia tranquila, Corman fichó a una chica en tareas de dirección, Amy Jones, aunque ello no impidiera una recreación malsana en el cuerpo desnudo de algunas féminas, como esa que se está duchando y a la que la cámara filma con delectación, tomándose incluso la molestia de descender únicamente para lograr un primer plano del culo, y luego volver a subir (a pesar de lo cual, la muy zorra sale en el documental "Serie B: La cara oculta de Hollywood", rajando de Corman y del machismo imperante en el cine de terror.... ¡niña, al menos primero aprende a dirigir!). La propia Jones asegura que en su trasfondo la peli habla del temor al sexo por parte de una chica virgen. Ah....
Rogelio es Rogelio, a él le da igual el estatus de sus productos si estos dan pelas, así que aprovechando la prensa de "Slumber Party Massacre" -aunque en realidad sea de "tan mala, que es buena"-, en 1987 se sacó de la manga una segunda parte protagonizada por la hermana pequeña de la prota de la primens (es decir, la que se hace pajas con fotos de Rocky Balboa) y esta vez inspirada en el fenómeno de la época, Freddy Krueger. De la segunda hablaremos algún día no muy lejano, porque basta decir que es la primera de la saga que yo vi y en su momento me flipó bastante, es mucho más cómica -voluntariamente- y el asesino... en fin, está al extremo opuesto en cuanto a carisma y "realismo" que el de la primera parte. Unos años después (1990), y esperando aún sacar más tajada del mini-fenómeno, Corman encarga a otra fémina una tercera parte (dicen que más gore) a la que le sigue una cuarta (titulada "Cheerleader Massacre", 2003) dirigida por Don Jim Wynorski (curiosamente, en el reparto tenemos a la "scream queen" Brinke Stevens, quien en el film original debutaba como actriz con frase -hasta entonces sus intervenciones eran mudas- y, obvio, se despelotaba).
A lo tonto, he olvidado contaros el ultra-básico argumento. Pero, vamos, no hay truco alguno... chavalas pasando finde en casa (que por cierto, visto lo visto, las "slumber partys" resultan de lo más aburridas!) son atacadas por demente asesino.
Caca de vaca.

viernes, 16 de abril de 2010

ESCLAVAS DEL ESPACIO

No hay "serie Z" más característica e incomparable que la que se produjo en Estados Unidos durante los 80, ese conglomerado del que salieron elementos como Fred Olen Ray, David DeCoteau, Jim Wynorski, Tim Kincaid (que venía del porno gay y ahí volvió), Gorman Bechard (reciclado a "auteur"), Rick Sloane y Ken Dixon, quien únicamente aportara una peli destacable al cotarro, este "Slavegirls from beyond infinity" que, encima, fue la última en su carrera... aunque, fíjate tú, ha resultado una de las mejores de la especie.
Salvo esa rareza titulada "The Erotic Adventures of Robinson Crusoe" (!!), Dixon se había especializado en películas-antología, de las que reúnen trailers o momentos estelares de films afines a un género específico. Dentro de esta dinámica se curró cosas como "The best of sex and violence" (¡guau!), "Famous T & A" (es decir "tetas y culos famosos"), "Zombiethon" (sobre muertos vivientes, hoy día hubiese triunfado) y el que siempre me fascinó por su ocurrente título, "Filmgore". Supongo que harto de dedicarse a dar cancha al trabajo fílmico de los demás, Dixon se animó a parir el suyo propio con esta "Esclavas del espacio" (aunque, dada su incapacidad, terminaría sustituido... pero guarden el secreto).
La historia no es más que la enésima revisión de "El malvado Zaroff", la típica movida del millonario demente al que le mola cazar seres humanos y los suelta por el bosque / selva dispuesto a convertirlos en trofeo. La diferencia es que aquí todo se sitúa en un planeta desolado. Las presas serán un trío de "scream queens" muy de su época (destacando la preciosa Elizabeth Kaitan y la clásica Brinke Stevens) que se pasan casi todo el metraje en ajustados biquinis (unos que, al parecer, Dixon no paraba de manosear). El Zaroff de esta versión va acompañado de dos robots y compite con un cazador mutante de simpático aspecto (pero presencia casi accidental y chorra) diseñado por el legendario John Carl Buechler.
A ver, que es una "Z-movie" resulta evidente, por su abuso de diálogos, escasez de decorados y ese tono almidonado y sintético que gasta, muy propio de entonces. Sin embargo, lo poco, poquito que ofrece, no está ni tan mal hecho / resuelto... vamos, que la peli tiene su moderada gracia y todo y hasta consigue no aburrir en exceso, teniendo en cuenta los escasos elementos de los que dispone.
Entre los momentos álgidos tenemos una descojonante riña entre los dos robots, digna de un par de colegiales, la alusión que una de las churris hace al poco pecho que gasta su compañera, insuficiente para presionar un mapa dentro del biquini (motivo por el que cae y se pierde. Cierto que, salvo la Kaitan, el resto de ladys son poco o nada voluptuosas) y la aparición especial de dos cutre-zombies.
Hoy día estaría hecha en vídeo, compuesta de aburriiiiiiiidas y laaaaargas secuencias de chicas con enormes tetas de silicona dándose una ducha y los efectos especiales serían todo CGI del barato... al pertenecer a los 80, "Esclavas del espacio" aún conserva la artesanía y el regusto por lo auténtico (y natural) que, al menos yo, aprecio de verdad. Si ese es tu caso, tal vez hasta te mole y todo.
¡Ah! y Charles Band rula por ahí, pero sin acreditar.

viernes, 26 de septiembre de 2008

ZONA CIBERNÉTICA

Y volvemos con mi viejo amigo Fred Olen Ray, al que le perdono todos sus pecados, aunque solo se deba a nostalgia de cuando le tenía absurdamente en un pedestal. Hace un tiempo localicé la edición en VHS de "Zona Cibernética" en una tienducha repleta de gangas. Estuve muy tentado a pillármela, pero al final no piqué. Ahora que la he visto, puedo decir que actué correctamente.
La peli -una producción Roger Corman rodada por Ray en diez días- nos cuenta la historia de un cazador de androides contratado por una gran corporación para recuperar a cuatro putas robóticas que valen mucha tela, y que un contrabandista con pinta de cantante de heavy metal ha robado y se ha llevado a la ciudad submarina donde viven los más adinerados. Efectivamente, estamos en el futuro, y mientras bajo las aguas la vida es plácida, en la superficie huele a mierda en cada esquina.
Marc Singer, el legendario prota de la serie "V" y de "El señor de las bestias", pone pétreo rostro a un héroe muy duro (cuando es herido exclama: "No tengo tiempo de sangrar") pero de buen corazón. Le acompañan los habituales del cineasta, Ross Hagen, Brinke Stevens y Robert Quarry. El propio Ray se permite un fugaz cameo, luciendo puro.
¿Qué decir?, hombre, al metraje le pesa el culo, eso fijo, y se arrastra bastante costosamente. A pesar de ello, me la comí enterita y sin darle al avance rápido. Vamos, que con un poco de paciencia se aguanta bien. Como toda peli de Olen Ray, las cosas se desarrollan monótonamente (con menos acción que en una del Tarkovsky), hay diálogo como para parar un tren, alguna escena involuntariamente descojonable (concretamente las del "Androide Asesino"), naves espaciales recicladas de las Cormanadas habituales, maquetones del copón, tetas por doquier y escenarios continuamente visitados por los protas, vamos, que solo tenían 4 o 5 decorados y les sacaron mucho partido. ¡Ah!, como es de ley en toda Z-movie que se precie, la ciudad sumergida no la vemos nunca, solo nos movemos por sus entrañas, es decir, una puta fábrica.

domingo, 31 de agosto de 2008

WARLORDS

"Warlords" es la primera y única incursión del "gran" Fred Olen Ray en el terreno de la aventura post-apocalíptica línea "Mad Max 2". Naturalmente, todo dentro de los parámetros de su peculiar estilo (o anti-estilo), es decir, precariedad, escasa imaginación, look sintético y visualmente nada atractivo y mucho mucho palique para rellenar metraje desesperadamente.
Un David Carradine pre "Kill Bill" (ya había currado para Ray en "El poder de las armas" y repetiría aluego con "El diablillo caliente") interpreta al héroe de la función, un tipo que busca a su mujer (nada menos que una bastante más joven Brinke Stevens, ¡menudo viejo verde!), quien se supone es prisionera del mega-malo de turno, el simpático Sid Haig antes de renacer de la mano de Rob Zombie (y que, curiosamente, ejerce también de director de segunda unidad). La sorpresa que le espera al ex “Kung-Fu” no tiene precio. Por el camino se encontrará con una tipa, la irritante Dawn Wildsmith, que le ayudará en su misión, cargándose de paso a unos cuantos mutantes (tres tipos disfrazados igual que interpretan a un ejército).
La peli acaba resultando muy cutre y tremendamente pobre. Un único decorado (el resto es desierto), coches tuneados de modo ridículo (atención a cuando dos de estos salen por los aires por efecto de una rampa que podemos apreciar perfectamente) y ese "error genético" con aspecto de patata que, vamos, es cosa fina, realmente desternillante (de hecho, es lo mejor del pifostio).
Destaca especialmente la interpretación de Carradine. El tipo tiene toda la pinta de aburrirse tanto como el espectador, moviéndose pesadamente (la pelea final es de juzgado de guardia) y con absoluta desgana. Ni tan siquiera el pretendido humor cazurro que imprime su realizador ayuda a que la cosa sea salvable. Aún así, tiene su "gracia", aunque solo sea por el inconfundible (en algunos casos para su desgracia) toque Ray.

Y el helicóptero del cartel no aparece por ningún lado.