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sábado, 2 de noviembre de 2024

STREAM

Lo más llamativo de "Stream" no está ni en su trama, ni su acabado, ni nada que afecte a lo que nos cuenta y cómo. Está detrás de las cámaras. Bueno, y delante si hablamos del reparto. Resulta que muchas de las cabezas pensantes responsables de la actualmente más que popular saga "Terrifier" andan metidos en "Stream". El primer cartel que vi de la interfecta no lo anunciaba, y me extrañó. En otros tiempos, pensé, semejante dato se habría explotado hasta la indecencia. Incluso algún distribuidor desalmado habría estrenado "Stream" como un improbable "Terrifier 4: La nueva generación" o algo así. No obstante, luego tuve acceso a otro cartel donde, esta vez sí, se destacaba alto y claro. Damien Leone y Phil Falcone, máximos culpables de las aventuras del payaso asesino, co-producen "Stream". Además, el primero se encarga de los efectos especiales y el segundo se marca un cameo. Por si fuera poco, el hombre que da vida al clown diabólico "Art", David Howard Thornton, interviene como actor, básicamente haciendo el mismo personaje, solo que cambiando el maquillaje por una máscara (y no es el único intérprete reciclado). ¿Algo más? ¡seh! las escenas gore de "Stream" -menor en cantidad, igual de brutales- se parecen mucho, demasiado -incluidos efectos sonoros-, a las de la saga "terrifieante", en concreto una donde a un infeliz le machacan la faz de mala manera. Y, finalmente, la coincidencia de factores que mola menos: igual que "Terrifier 2 y 3", "Stream" es más larga de lo que exige su naturaleza, dos horacas del demonio.
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)

sábado, 14 de octubre de 2023

IN SEARCH OF DARKNESS PART 3

No debería ser necesario introducir "In Search of Darkness" a estas alturas. En su momento reseñé las entregas precedentes (la UNO y la DOS). Sin embargo, considerando su escasa memoria y nulo interés, les diré que son una serie de documentales en torno al cine de horror facturado en los años ochenta. Todos a base de duraciones mastodónticas de cuatro horas o más... pero siempre extrañamente entretenidos (si te gusta la materia, claro...). ¿Siempre, siempre?... bueno, justo esta tercera y última dosis es el único cuyas casi seis insanas horas pesan un poco. Solo un poco.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y  ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.

sábado, 6 de noviembre de 2021

13 FANBOY

Un super-fan de la franquicia "Viernes 13" al completo (y "La noche de Halloween") acosa a las actrices de aquella(s) y luego las asesina.
Leído así, "13 Fanboy" suena a thriller trillado. A peli de terror del montonazo. Y eso es exactamente lo que sería -a lo que contribuye cierto sopor, su extensa duración y el aire cutrilongo que gasta- si no fuese por una serie de características que la hacen destacar, todas situadas tras la cámara.
Resulta que "13 Fanboy" viene co-escrita y dirigida por Deborah Voorhees. Sí, niños, la tremenda pechugona que se dejaba asesinar por "Jason Voorhees" (lo del apellido es una graciosa coincidencia) en el quinto "Viernes 13". No nos vamos a engañar a estas alturas. Todos la recordamos y valoramos por... bueno, no por su talento interpretativo, precisamente. Eso es así, jorobe a quien jorobe (y a ella la que más, seguramente). Tras ese papel, y verse encasillada en roles de prostituta y demás, dejó la interpretación y se puso a dirigir comedias "indies" sentimentaloides. Hasta que estalló el fenómeno fan y pasó a formar parte del personal habitual en las convenciones de cine de terror. Allí entabló amistad con otros supervivientes de la saga sedientos de trabajo y, un día, decidió reunirlos a todos en una película. No podía ser otra comedia sentimental de espíritu "indie" porque eso no querría verlo ni el tato. Así que tiró por lo obvio, una de terror. Concretamente, un slasher. Y en formato meta-cine. No creo que a Deborah le guste mucho el género, pero dado su currículum (y el de sus colegas) era la opción más lógica si quería que los fanes aportaran dineros mediante crowdfunding, y así es como fue.
La verdad, no sé qué careto se les quedará cuando vean la peli terminada. No porque sea mala o buena... eso da igual, le pondrán tanta voluntad que les encantaría aunque fuese el mayor ñordo del siglo. Es porque ellos, los fans, no salen demasiado bien parados.
Por ejemplo, en una escena una de las actrices del cuarto "Viernes 13" hace fotos artísticas semi-góticas a una modelo medio desnuda cubierta de sangre. "¿Quién quiere ver esta clase de fotos?" pregunta la ingenua moza, a lo que la otra responde con desdén "Los fans del cine de terror". Corey Feldman, el famoso Tommy Jarvis jovenzuelo, no hace de sí mismo, sino de un fan. Uno con cierto retraso mental, salido como una mona, cuya máxima en la vida es poder ver a sus actrices favoritas en tetas.
Es cierto que este drama tiene una base más o menos real. Precisamente, la protagonista del primer "Viernes 13" sufrió acoso en su época. Así que sí, hay tarados de esos por el mundo. Y, cojones, no voy a ser yo quien defienda a los fanes del terror -aunque pertenezca a la especie-, pues es un mundillo repleto de retrasados mentales, vírgenes desesperados por meterla en un agujero y algún demente que goza con vídeos de violencia genuina... pero, en fin, no creo que se pueda generalizar. Ni siquiera en ese caso. Y, además, está un poco "feo", porque Deborah y sus colegas, a fin de cuentas, viven de toda esta peña. De cobrarles dineros por hacerse una jodida foto con ellos, cosa que me parece lamentable.
No es la primera vez que vemos algo así. Wes Craven pintó a los devotos del terror como gorilas descerebrados en "Scream 2". Y las "scream queens" de la "serie B/Z" al completo, con ayuda de Charles Band, se marcaron un tanto parecido en una cosucha titulada "Trophy Heads".
¡Eh! Tiene máximo sentido. Piénsenlo: estos actores/filmeiquers han quedado atrapados en el cine de terror -un género que tampoco es que sea del agrado de todos- por culpa de sus adoradores. Les obligan a viajar al pasado continuamente, a lo que hicieron hace 40 años, sin dejarles evolucionar. O cambiar de registro. Incluso tienen que vestirse con las ropas del personaje que interpretaran entonces o soltar sus chascarrillos. El mismo Kane Hodder, es decir, el "Jason" más célebre, se marca un discurso en "13 Fanboy" quejándose de que no le dan papeles por haber interpretado a un asesino y, luego, demostrando que es "de carne y hueso" dando la turra entre lágrimas sobre lo mucho que quiere a su señora y sus retoños. Todos los actores salidos de "Viernes 13" se encabezonan en demostrar su condición de gente normalísima con aburridas vidas en las que pierden el culo por sus asquerosos niños y/o nietos.
Sin embargo, Deborah Voorhees se guarda un as en la manga. Uno que no desvelaré para evitar joderles el pastel. Digamos que aplaca un poco esa sensación de que están pintando a los fans como tarados peligrosos (solo un poco). Y, de paso, pone luz a una duda que me embargaba mientras veía la película: ¿qué pinta ahí Dee Wallace? Ciertamente, tiene más caché que muchos de su compañeros. Estuvo en "Aullidos" y, sobre todo, "E.T. El extraterrestre". Se supone blanco de interés del asesino por su papel en ¡¡el remake de "La noche de Halloween"!! flaco favor le hacen destacando ese rol por encima de otros mucho más jugosos e icónicos.
Completan el pastel unos cuantos asesinatos más o menos logrados, gracias al buen uso de efectos "old school", y una escenita de folli folli, para que no se diga.

lunes, 8 de febrero de 2021

¡CRITTERS AL ATAQUE!

Durante 2019, y estando la Warner y la New Line de por medio —aunque de manera muy condescendiente con el asunto, eso sí—, y, seguramente con la  fiebre del revival como detonante, se conciben deprisa y corriendo un par de productos para ser explotados en las nuevas plataformas digitales que, a su vez, suponen el regreso a la pantalla de una de las consecuencias de “Gremlins” más recordadas por el público. Se trata del regreso de los Critters. Por un lado tenemos una serie de 9 capítulos “Critters: A new binge” que cosechó críticas de lo más desfavorables incidiendo en el hecho de que los efectos infográficos con los que contaba la serie, serían malos incluso si se hubieran utilizado en los 90. Y por otro lado, tenemos la secuela que nos ocupa, la quinta parte de la franquicia  de “Critters”, que cosechó críticas algo más tibias (no mucho más) y que llevaría el título de “¡Critters al ataque!”.
Y dicen que la película es mala. De acuerdo, es mala. Pero todos esos fans y cascarrabias parecen olvidarse de que las películas originales de la franquicia ¡también eran muy malas! Lo único, que tenían su gracia. Con esto quiero decir que “¡Critters al ataque!” juega en terreno de sobra conocido y se prodiga, no ya solo como una digna secuela (que lo es) si no como una de las mejores entregas de la saga desde la primera parte. Y es que suceden dos cosas en concreto que honran a esta secuela. La austeridad de presupuesto es notoria —de hecho está rodada en Sudáfrica para así abaratar costes— y, aun así, se las apaña para sacar el mayor provecho posible a los efectos especiales y prescinde de naves espaciales ostentosas y rayos láser destructores que sirvan de espectáculo visual. Amen de que en esta quinta parte los Critters son, directamente, marionetas. Y se nota descaradamente… pero por algún motivo, eso funciona. Asimismo no se ha escatimado en la cantidad de gore que se nos muestra; “¡Critters al ataque”! es violenta y sangrienta. Los Critters, a pesar de la ausencia de movimientos (que casi hace que nos recuerden a “Hobgoblins”) son más voraces que nunca y, gracias a eso, se le regala al espectador un buen puñado de escenas llenitas de mordiscos y fluidos corporales rojos, verdes, viscosos y coloridos, por lo que la película se convierte en una fiesta. De hecho, sería la primera película de la saga calificada para mayores de 18 años (ahí es nada).
Sin embargo, la ausencia de argumento es más palpable. Y si me apuran, hasta eso me parece acertado puesto que cuando me siento frente a una película de los Critters lo que quiero es ver a estos haciendo fechorías, el resto me da lo mismo porque es paja. Así que, la cosa va de una adolescente que le toca cuidar a un grupo de niños cuando de golpe y porrazo se topa con una especie de bola peluda blanca en el bosque. La bola está herida, así que los niños la curarán y cuidarán. Lo que no sabían es que, mientras, miles de bolas peludas se están comiendo al resto de los habitantes del pueblo. Por otro lado tenemos a una caza recompensas que, como es tradición, intentará dar buena cuenta de esas otras bolas de pelo. Y no hay más. La película entera es una excusa para que en un momento dado los Critters se los coman a todos. Perfecto.
 ¿Qué será la bola peluda blanca que han encontrado los niños? Vean la película para descubrirlo.
Por otro lado, esta secuela, aunque hace guiños a todas y cada una de las películas precedentes, también parece lanzar guiños a “Gremlins” tomando un tono que, por momentos, se asemeja más al de la franquicia de Spielberg que a esta —tenemos hasta detallitos “mowai” con mochila incluida—, mientras que los Critters que nos presenta son los que hemos visto en las anteriores películas y, para diferenciarlos, se nos muestran con heridas de guerra sufridas en anteriores entregas (hay uno tuerto y lleno de cicatrices, otro calvo que se quedó sin pelo en una anterior entrega por efecto de un disparo...), todo ello servido con mucha habilidad para enganchar al público millenial que es al que va verdaderamente destinada esta película.
El acierto de “¡Critters al ataque!” es que nos muestra elementos por todos los fans de la saga reconocibles, pero huyendo del posmodernismo y la nostalgia, haciendo un reciclado absolutamente moderno que funciona porque mantiene la esencia. Y quizás por eso el fandom se ha cebado con ella.
Se rescata a  Dee Wallace que, convertida en toda una cazacritters, repite en el rol que se le asignara en la película de 1986, sólo que se le cambia el nombre por un problema de derechos entre la Warner y Domonic Muir, el guionista de la primera película, por lo que aquí, en lugar de ser Helen es, sencillamente, la tía Dee.
Dirige, con más pericia que torpeza, Bobby Miller, director jovencito que hasta que ha rodado esta secuela de “Critters” no había realizado  más que cortometrajes.
En definitiva, la película está francamente bien. Es divertida, cafre, cortita y le deja a uno un buen sabor de boca.

lunes, 25 de diciembre de 2017

RED CHRISTMAS

Slasher” autraliano de corte navideño que tiene un ojo puesto en “Noche de paz, Noche de muerte”, si bien el director de la cinta, Craig Anderson, afirma sin ningún tipo de rubor que en realidad “Red Christmas” es una secuela no oficial del “Navidades negras” de Bob Clark, al tiempo que reconoce que esa película es una inspiración absoluta, además de ser su película navideña favorita.
Por otro lado es una película pro-abortista que se sirve de su propio descaro, al reconocerse como tal, para hacer un alegato. En el film, los pro-vida son poco más que fanáticos crueles capaces de hacerle la vida a una mujer que decide abortar.
Y a la vez, la película tiene la valentía de introducir en la trama a gente con síndrome de down; el chico bueno de la película lo tiene, pero el malvado asesino que destroza a sus víctimas a golpe de hacha —o de lo que se tercie— también lo tiene.
Cuenta la historia de una mujer que reúne a toda su familia en navidad. De pronto, irrumpe en su hogar un ser lleno de vendas, de habla atropellada, y vestido con capa y capucha. Creyendo que es un vagabundo lo deja pasar  a casa para darle algo de comer, y este le pide a la señora permiso para leer una carta. En ella acusa a esta mujer de haber tenido un aborto espontáneo hace 20 años. Resulta que, tuvo un primer hijo con síndrome de down. El segundo también lo tuvo, sin embargo esta aborta antes de que el niño nazca pues con un síndrome de down en la familia ya tiene bastante. La cosa está en que el feto logra sobrevivir convirtiéndose en una cosa viva sin piel y con síndrome de down, que va a aquella casa con el fin de reclamar el cariño de su famila. Como no lo recibe, y si en cambio hostilidad, los masacrará uno por uno.
La principal virtud de este “Slasher” a parte del rollo pro-abortista (que así es aunque en un principio pueda parecer que nos ofrece un mensaje contrario al aborto) radica en que, sin salirse ni un ápice del cliché, nos ofrece unos arquetipos muy diferentes a los que podamos ver en un “Slasher” estándar. El asesino se carga a su propia familia porque le abortaron por tener síndrome de down. A mí esto me parece una idea brutal. Por otro lado, y siendo muy deudora del cine de los años 70 sin caer en ningún momento en el irritante postmodernismo inherente a este tipo de películas, “Red Christmas” nos ofrece una gama de colores y luz de los más agradable, ocurriendo alguno de los asesinatos más brutales a plena luz del día, lo que le da un toquecito diferente al asunto.
Por otro lado, adolece de todo lo que suelen adolecer los “Slasher”; ritmo lento, rutina y exceso de diálogos para rellenar. Para acabar de joderlo, aunque los asesinatos son mas brutos que un arado, tan solo lo intuimos, ya que el director se cuida, no obstante, de ser lo menos gráfico posible a ese respecto.
Por otro lado, decir que es un producto para el total lucimiento de su protagonista (y participante en la producción) Dee Wallace, cuya presencia se antoja del todo entrañable. Interpreta, como no puede ser de otra manera, a la abnegada madre de familia que ha interpretado sierre, solo que esta vez  ha de lidiar con un asesino subnormal que, para más inri, es un cacho de carne que abortó 20 años atrás.
Simpática resulta su presencia en todo momento, además de resultar su papel de lo más sugestivo; una final girl de casi setenta años no se ve todos los días.
Si aguantamos un poco las partes aburridas de la cinta, que son unas cuantas, y apreciamos todo el colorido y la alegría que, paradójicamente, desprende en todo momento la película, la verdad es que podemos pasar un buen rato. Posee los suficientes elementos positivos como para que se justifique la hora y cuarto que pasaremos sentados ante el televisor. 
Se puede ver.
El director Craig Anderson, director y actor de comedia ganador de varios Emmy de la televisión australiana, debuta en el mundo del largo con esta película que, por otro lado, se ha llevado polémica y malas críticas a partes iguales.

viernes, 13 de marzo de 2015

MR JINGLES

“Mr. Jingles” es la película más famosa de la directora de origen filipino Tomasita Hatfield que, como nombre artístico, opta por tomar el apellido de su esposo Todd Brunswick, quien le costea todas sus locuras, y pasa a llamarse Tommy Brunswick.
Pero “Mr. Jingles” no es conocida por ser una buena película, no. Es conocida porque plumas más o menos relevantes del fandom U.S.A. la ponen a parir. Vamos que es una película conocida, básicamente, por ser una puta mierda.
Bien, para dejar claro que no solo en España el fandom está lleno de desgraciados, valga como muestra el caso de esta peli. “Mr. Jingles” es una película amateur que ha tenido la suerte de ser editada en DVD por alguna compañía, y que ha sido juzgada por la crítica como si se tratara de una película mainstream. Entonces, estúpidos de mierda, no hay color. Sin embargo, si que se trata de una buena película casera con las miras puestas a hacer algo más gordo posteriormente –De hecho, la directora después ha hecho cosas más gordas. Nunca para la gran pantalla, claro-  por eso, porque destaca por encima de otras mierdas, alguien decidió editarla en DVD.
Cuenta la historia de un individuo que sale de la cárcel tras ser condenado por un delito que no cometió, por lo que busca venganza vestido de payaso y, con un hacha, organiza una carnicería. Una niña que andaba por allí presencia la masacre de sus padres y, antes de que el payaso muera abatido por los disparos de la policía, le dice a la cría que volverá. Esta acaba recluida en un sanatorio mental. Años más tarde, vuelven a suceder una serie de asesinatos por la zona, lo que apunta que el payaso ha podido volver, de no ser porque murió, y esto hace pensar a la población que se trata de un imitador. Los jóvenes locales aprovecharán la coyuntura para hacer bromitas pesadas a costa de la imagen del clown, conocido como Mr. Jingles…. por lo que el sarao ya está organizado.
Lo que observo tras ver la película, más allá de que está grabada con una vídeo cámara casera, montada con un P.C., sin ningún tipo de iluminación ni artificio más allá de los maquillajes de payaso y la sangre utilizada (pues hay bastante y abundante gore casero) es que se trata de un guión que en absoluto chirriaría con más presupuesto. No llegaría a ser una gran película tampoco, pero sí se nota que tras esta película se encuentra alguien que sabe dirigir y planificar y, salvo por la cochambrosa imagen de vídeo (¿tal vez Hi-8?), el resultado no dista mucho de cualquier película pequeña, aunque mainstream, para el mercado del vídeo.
Ahora, como película amateur que es, entretiene, lleva un buen ritmo y se deja ver perfectamente, lo que ya es mucho dentro del horror casero.
A esto hay que añadirle los simpáticos efectos especiales y que, en cierto modo, la película es consciente de su condición amateur, así pues, no solo me cae bien el asunto, sino que incluso lo reivindico, máxime cuando Tommy Brunswick es una verdadera fan del cine de terror (en su ficha de imdb, posa orgullosa junto a Romero o Kane Hodder, entre otros), que se nutre en la película de los tópicos que hay que nutrirse, y no se corta ni en gore ni en tetas (ole tus huevos). Vemos las tetas de un buen número de jamonas que salen en la peli, como mandan los cánones, mostradas de la misma manera que las hubiera mostrado un tío, por mero pajillerismo, por explotación,  sin que esto suponga una degradación de la mujer ni todas esas zarandajas ya conocidas por todos.
Así que me quedo con un buen sabor de boca tras su visionado, y contra todo pronóstico.
De hecho, que el fandom diga lo que quiera, pero esta película le ha servido para, posteriormente, filmar  “Little Red Devil” con Daniel Baldwin y Dee Wallace, “Born of Earth” con Brad Dourif  o “Exit 33”, exploitation de “Km. 666” protagonizado por Kane Joder, con un presupuesto de un millón de dólares.
Muy interesante, ahora, tendría que ver sus trabajos posteriores. Por lo pronto, este, me lo quedo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

THE HOUSE OF THE DEVIL / LA CASA DEL DIABLO

Compañeros, hoy arranco con disculpas... sinceras disculpas a aquellos que me recomendaban "The house of the devil"... disculpas a su director, Ti West.... disculpas a todos ellos por negarme a creer que tras un trailer tan soso y una estrategia aparentemente -solo aparentemente- tan cansina como el homenaje al cine de los 70 (y un poco los 80), podía esconderse una buena película. ¿Buena?... no.... ¿muy buena?... tampoco... yo diría que excelente, y uno de los mejores films que he visto en este último año.
Sí, "The house of the devil" es un tributo a esas décadas que decía... por su maravilloso póster, su título, su trama (el satanismo era algo muy de moda en los 70), sus créditos, su música, su ambientación, su atrezo, su tempo... ¡¡TODO!!... la gran diferencia entre, por ejemplo, Ti West y "Grindhouse" es que el primero no necesita recargadas parafernalias ni efectos digitales para lograrlo... West consigue su propósito de modo honesto, recreando aquel cine desde el corazón, sin reírse de el, sin verlo como "algo raro y nostálgico"... simplemente adopta sus señas de identidad del modo más natural. ¿El truco?, desprender de estridencias narrativas y estéticas a su película, dejarse de enrevesadas monsergas, giros retorcidos o efectos llamativos y limitarse a contar una historia del modo más simple, sencillo, básico y directo del mundo... sin importarle una mierda que el público impaciente se canse, ni si su modo reposado de rodar (olvídense de la estética videoclipera o, por supuesto, de efectos digitales) está pasado de moda. Ti West no pretende quedarse con nadie, ni ir de listo, ni aprovecharse de modas.
Una chica es requerida por una extraña familia para que haga de canguro de una misteriosa anciana. Sobra decir que las intenciones de estos poco tienen de normales, algo que la moza irá descubriendo poco a poco para su mayor horror.
"The house of the devil" hace gala de todas las virtudes del buen terror. La historia se desarrolla en una sola noche. Los personajes, los justos. Todo en ella es muy contenido, muy sobrio y ni sobra ni falta nada. Es regocijante el extenso tramo de metraje dedicado a contarnos lo mucho que se aburre la canguro, y las tonterías que hace para evitarlo. Y lo cojonudo es que, a diferencia de ella, nosotros no perdemos interés ni bostezamos, todo lo contrario, esa tranquilidad nada natural, ese suspense, resulta altamente inquietante y no apartamos los ojos de la pantalla. Eso es saber llevar el tempo con maestría.
Luego, los hechos terroríficos comienzan a sucederse, y lo hacen sin más complicaciones, ni explicaciones innecesarias, sin perder el tiempo, yendo al grano porque tampoco hace falta más. Lo dicho, en su justa medida. Tan justa, y tan perfecta, como el desenlace.
A Ti West (director, guionista y montador. Responsable también de "Cabin Fever 2"), le acompañan el "horror auteur" Larry Fessenden en tareas de producción y un reparto muy "cult", Tom Noonan, Mary Woronov o Dee Wallace, con la guapísima Jocelin Donahue protagonizando el lío.
"The House of the devil" es un auténtico regalo para los fans del horror... una vuelta real (y leal) a un modo de asustarnos que se ha perdido, con sus dosis de gore pero sin excesos, integrado en la trama y necesario, una auténtica joya que desde aquí recomiendo de todo corazón.

lunes, 1 de junio de 2009

AULLIDOS

Hay algo de mágico y maravilloso en esto de repasar un viejo clásico -moderno- del horror. Y también en regodearse escribiendo reseñas como la que sigue.
Ayer noche tenía mono de "Aullidos", y me puse a verla. Naturalmente gocé plenamente de ella, me entretuvo, despertó mi lado nostálgico y reafirmó el hecho de que, como el terror de aquella década, no lo ha habido y no lo habrá. Lo digo de entrada: Esta es una gran película. Tu y yo lo sabemos... pero siempre hay despistados y mentes impuras que tal vez no hayan tenido la grandiosa suerte de verla, a ellos va destinado el presente escrito.
"Aullidos" es, junto a la también cojonuda "Un hombre lobo americano en Londres", uno de los mejores films de terror de su década, así como las dos más logradas muestras de cine licántropo producido entonces ya que, entre otros motivos, fueron pieza clave para modernizar el mito del hombre lobo, tanto narrativamente como en los efectos especiales. Sí, la primera mutación mega-gráfica fue invento -justamente Oscarizado- de Rick Baker para "Un hombre lobo americano en Londres". 
Si "Aullidos" se "adelantó" fue, sencillamente, porque el responsable de estas (un pelín más exageradas que en el film de John Landis), Rob Bottin, era alumno de Baker, quien le aconsejó / ayudó durante el rodaje de la reseñada (como bien indican los créditos finales), para mayor posterior cabreo de Landis.
Ya que hablo de los dos films en cuestión, cabe mencionar que en ocasiones se crean disputas sobre cual es mejor o peor... bien, yo creo que ninguna gana a ninguna... es más, se complementan perfectamente, y en lo que una falla, la otra acierta (y viceversa). Aunque sí es bien cierto que "Aullidos" es un trabajo más "tradicional" que "Un hombre lobo americano en Londres".
Hay un asesino que ronda por la ciudad. Se ha citado con una famosa presentadora televisiva y se monta el consabido tinglado. Durante el encuentro, algo extraño ocurre, la mujer grita horrorizada y la policía abate al criminal. Con el fin de recuperarse del sustazo, será enviada a pasar unos días a una especie de colonia. El problema es que está infestada de hombres lobo y, entre estos, ronda un "viejo amigo"
 ... supuestamente muerto.
Joe Dante, director, venía de la factoría Roger Corman (quien se marca un divertido cameo, rebuscando posibles monedas olvidadas en una cabina telefónica) y había dirigido la, también entrañable, "Piraña". Era joven y rebosaba talento, algo que se plasma perfectamente en esta peli. Al guión, John Sayles (quien también se marca un papelito como forense), gran guionista de cine fantástico, mediocre director de pelis más "de autor". En dicha tarea le acompaña Terence H. Winkless, a quien le aguardaba una extensa carrera en los dominios de la "serie B" (su debut en la dirección lo hizo con la curiosa "The Nest"). Ambos adaptan una novela original de Gary Brandner.
El reparto está plagado de maravillosos rostros populares: Una guapísima Dee Wallace (apuntito de ser la madre del mejor amigo humano de "E.T."), Patrick Macnee, Dennis Dugan (hoy director de comedias ultra-mainstream), Kevin McCarthy y Dick Miller (inseparables del mejor cine de Joe Dante), John Carradine, Slim Pickens, Elisabeth Brooks (resulta difícil olvidarse de esta ultra-sexy mujer lobo, tristemente fallecida de cáncer cuando solo tenía 46 tacos), Robert Picardo y más, muchos más. Cómo no, por ahí también rula Forrest J. Ackerman, luciendo entre las manos un ejemplar de su mítico "Famous Monsters". La excelente banda sonora la firma un inconmensurable Pino Donaggio. En el equipo técnico descubrimos a gente tan curiosa como Mark Goldblatt en el montaje (entonces futuro director del primer "Punisher" y montador de grandes films de acción en Hollywood), Robert Burns en la dirección artística (cosa que años antes hiciera en "La matanza de Texas" de donde, by the way, se recupera uno de sus cadáveres momificados para ambientar la tienda regentada por Dick Miller), Doug Beswick, David Allen, Greg Cannom (talentos en el terreno de los efectos especiales y/o la stop-motion) o Peter Manoogian (quien poco después se convertiría en realizador para la factoría de Charles Band).
"Aullidos" es una de aquellas películas que, por mucho que las ves, siempre descubres nuevos detalles, cosillas que le dan color y vida y contribuyen a su condición actual de clásico, desde su guión, hasta su fotografía, pasando por otros apartados técnicos y/o artísticos, va repleta de energía. Cierto que en ocasiones, y por aquello de la época y tal, roza el ridículo (los licántropos en dibujos animados fornicando, el caniche del final....), pero se le perdona muy mucho, y más como está hoy día el panorama. Las transformaciones son retorcidamente deliciosas y los hombres lobo en sí mismos me parecen geniales, con un aspecto fiero y una agilidad sorprendente... en eso, creo yo, le ganaron la partida al yanki desubicado en Londres.
El film fue un éxito y, como bien sabéis, generó una ristra de interminables secuelas, todas bastante chusqueras 
 -aunque curiosas-, que alcanzarían hasta el número ocho.
De obligada visión. Espero que a nadie se le ocurra hacer un remake de esta, ¡por dios!.