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sábado, 29 de agosto de 2026

TETSUO: THE IRON MAN

Uno de los fenómenos más celebrados del cine fantástico de los años noventa, salido de Japón y previo a las pelis de disparos y fantasmas que de allá nos llegaron a paladas no mucho después, fue "Tetsuo: The iron man". O, podría decir, "fueron las primeras películas de Shinya Tsukamoto", su máximo creador, porque para cuando cruzaron la frontera en dirección a occidente, lo hicieron en formato "pack". Eran la mentada, su directa secuela e "Hiruko the goblin". Pero vayamos por partes.
La primera vez que leí sobre "Tetsuo" fueron sus supuestas referencias externas aquello que llamó mi atención: se citaba el dinamismo visual de Sam Raimi, el "body horror" de David Cronenberg y los delirios de un nombre entonces muy de moda, casi inevitable, David Lynch. Y ya no solo Lynch, más bien su legendario largometraje de debut, "Cabeza Borradora". "Tetsuo" compartía con esta el blanco y negro crudo y la "extrañez" de todo ello, mientras que, por otro lado, había sido rodada a lo "Posesión Infernal", osea, una panda de amigos con ganas de epatar pillan una cámara de 16mm, unos pocos yenes y, echándole muchas ganas, mucha ilusión y mucho sacrificio, se sacan de la manga un primer largometraje (aunque durando una hora, alcanza tal categoría por los pelos) que rompe esquemas e impacta, repleto de ideas frescas, inventiva y la valentía propia del debutante, sobre todo aquel movido por la pasión. Si eso era algo que ya denotaban los mentados debuts de Lynch y Raimi, en el caso de Shinya Tsukamoto hablamos de Japón... y ya saben que allí las cosas y, sobre todo las películas, funcionan de otra manera.
Como todo film de naturaleza anómala, "Tetsuo" arrastraba la etiqueta de incomprensible, de rara. "Prepárate a no entender nada, pero flipar mucho con el empaque visual". Y así la vimos todos entonces. Sin embargo, si le pones un poco de atención, y la deglutes tantas veces como yo, descubrirás con asombro que SÍ hay una historia tras la amalgama de imágenes, una, además, bastante simple y, desde luego, no tan difícil de pillar. Es la manera de contarla lo que puede llevar uno a la confusión (o la locura), pero sería algo parecido a esto: Un tipo le coge gusto al metal a base de recibir palizas por parte de un vagabundo (¿o es su padre borrachuzo?). Tanto que se agencia el tubo que aquel usa para las agresiones y, tras el correspondiente tajo, se lo introduce a lo bestia en la pierna esperando así lograr una fusión. Al día siguiente lo que se encuentra en su lugar son un puñado de gusanos. Horrorizado, sale despavorido y es atropellado por una pareja de yuppies que decidirán abandonarlo en una cuneta... no sin antes echar un caliqueño por aquello del subidón. Pero el tipo sobrevive y -tal vez gracias a ello, al golpe, el shock- logra unificar carne y acero, otorgándole una serie de poderes que utilizará para vengarse del yuppie y la parienta. Especialmente en el caso de él, al que convertirá en un monstruo de metal cuya finalidad, una vez unido a su creador, consistirá en destruir el mundo.
Todo esto contado... pues lo que les decía, a base de muchísima, pero muchísima locura, gritos, berridos, destellos, sonidos estridentes, risas histéricas, un montaje acelerado, blanco y negro contrastado y chorreando grano, caos, desorden voluntario, atmósfera opresiva, agobiante, sudorosa y claustrofóbica y las escenas de stop-motion más flipantes que he visto en mi vida. Y no por la técnica, porque en ese sentido, y afín al origen casero de "Tetsuo", todo es un pelo crudo y rudimentario... pero funciona, y no poco, le deja a uno boquiabierto, con los ojos como platos, incapaz de desconectar de la pantalla, totalmente absorto ante semejante estallido de genio visual, de creación total llevada al cubo. Shinya Tsukamoto no se contentó en dirigir, además actúa, escribe, filma, monta, se curra los trucajes y seguramente algo más... menos la música. Esta, de voluntaria y efectiva naturaleza semi-industrial, viene firmada por Chu Ishikawa y es absolutamente brillante. Casa a la perfección con una película única, irrepetible y alucinante. Tengo claro cual es mi siguiente objetivo en la vida: comprar el blu-ray. Necesito que forme parte de mi colección.
Siempre he tenido buenas palabras para "Tetsuo", desde la primera vez que la vi en el Festival de Sitges. Luego repetí y, en fin, que sí, que me moló... pero es cierto que no ha sido hasta mi más actual (re)visionado que no me he dado cuenta de lo realmente MUCHÍSIMO que me pone. Proceder sin la "presión" del momento (en este caso, autoimpuesta... tenía que molarme sí o sí) ha sido decisivo.
Lo curioso del asunto es descubrir y confirmar que, en todas partes del mundo, las cosas funcionan igual. Y con "Tetsuo" y Tsukamoto ocurrió lo que con tantos otros cineastas, padres de un éxito inesperado: Seguidamente son fichados por una gran compañía que les ofrecen el oro y el moro para que hagan algo más comercial, pero sale mal, fracasa. Así, en su tercer proyecto, el cineasta opta por dar un paso atrás, regresar a la modestia, y modestia es igual a libertad creativa o, ya directamente, parir una segunda parte del film que le catapultó. En el caso de Tsukamoto, hablamos de "Hiruko the goblin" como su acercamiento al mainstream (no me gustó cuando la vi, pero tengo pendiente una revisión) y de, claro, "Tetsuo 2: The body hammer" que, al llegar a España de la mano de la otra, se benefició en parte y, sí, está un rato bien, es perfectamente consumible... pero anda muy por debajo de la primera parte. La profesionalidad no siempre sienta bien, especialmente a aquellos cuyo desvirgue oficial (no cuentan cortometrajes previos) ha sido creado desde las entrañas, por pura y dura necesidad. En sus siguientes pasos uno siempre echa de menos esa estrella, esa chispa que los hizo especiales una vez. Shinya Tsukamoto, ya reconocido como cineasta, siguió rodando, aunque nunca logró igualar el éxito de "Tetsuo: the iron man". Por ejemplo, tiene "Tokyo Fist", que vendría a ser como aquella pero ambientada en el mundo del boxeo. O, seguramente, su mayor error, "Tesuo 3: The bullet man". Podríamos decir que estamos ante otro caso habitual: en época de vacas flacas, intentar revivir el pasado. El resultado, enfocado para un mercado mucho más occidental (el actor lo es, y no casa nada bien), es brutalmente mediocre, plano, desaborío o, peor, convencional. Uno no puede evitar pensar en su director como "cineasta de UNA sola película". Claro que me faltarían por ver unas pocas más, así que de momento me callo cual puta y el tiempo dirá.
No puedo chapar sin recordar la ocasión en la que, visitando el Salón del Cómic de Barcelona (año 1993), descubrí el "stand" de la distribuidora española de los dos "Tetsuo", "Oro Films" -futura "Manga Films"-, donde lucían los posters de las interfectas. Me aproximé para pillármelos, cuando me dijeron que, si volvía en unos minutos, Tsukamoto andaría por allá y podría dedicarme una bonita estampa. Dicho y hecho. El Japonesito dibujó un simpático garabato, se hizo la foto de rigor conmigo y, lo más llamativo, seguidamente me pidió que le echara yo una a él junto al "stand" empapelado con carteles de sus dos películas. Un tipo agradable y un recuerdo bonito. Dejo la respectiva galería a continuación (sí, ese era yo en 1993... lo lamento) y remato con la instantánea que saqué en el Festival de Sitges durante la presentación de "Tetsuo 2" (era demasiado tímido para aproximarme al escenario, está hecha desde mi lejana butaca... ¡es lo que hay!).

jueves, 20 de marzo de 2025

HABITÁCULO 1991

Localicé recientemente una grabación videográfica de naturaleza casera fechada el año 1991. Normalmente era yo el que rondaba el hogar con la cámara, pero aquella tarde fue mi madre la que decidió encargarse de inmortalizar el entorno mediante ojo electrónico. Diría que la casualidad quiso que me pillara totalmente volcado en mis pasiones cinéfagas.... pero mentiría. Y digo que mentiría porque yo era -y soy- así las 24 horas del día, de lunes a domingo. Para mí, toda esta morralla es un auténtico modo de vida, una filosofía.
En un momento dado, tras pillarme en el sillón disfrutando de las lecturas adecuadas (ver última imagen), visitamos el que era mi dormitorio en 1991. Y ahí me dio el subidón, y unos pocos escalofríos, al rememorar la bella decoración que inundaba mis paredes, o se apoltronaba sobre los estantes. Decidí pues sacar capturas de todo ello y compartirlas con ustedes en este, mi blog de pajillismo "fanatoso". El lugar más adecuado posible.
Dice así...


A- El póster de "Robocop". Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. Este, además, lo obtuve de forma gratuita el día que acudí al estreno, allá en el cine "Comedia" de Barcelona. Al salir, un tipo disfrazado del madero robótico los regalaba. En el lado positivo, y a causa del gran gozo experimentado durante el visionado del clásico, regresé una semana después con amigos. Esta vez la voz había corrido y la cola era inmensa. En el lado negativo, ese mismo póster terminó hecho añicos por las implacables garras del gato doméstico. Siendo un ser humano le habría asesinado... pero al él se lo perdoné. Y se lo sigo perdonando a día de hoy.

B- Una de mis obsesiones entonces, "Fonda Sangrienta". Supe de ella gracias a mis revistas franchutes, como bien expliqué en su momento. Y anduve como loco buscándola por vídeo-clubs hasta que di con ella en uno inhóspito, situado cerca de donde estudiaba primero de BUP (lo recuerdo repleto de clientes... que tiempos aquellos). Como era costumbre en esos casos, me hice socio, la alquilé y, una vez devuelta, nunca jamás regresé.
Desconozco cómo conseguí el cartel -que era el de los vídeo-clubs-, pero ahí lo tuve un tiempo, colgado en mis paredes.

E- En los estantes, y de izquierda a derecha, los muñecos de "Iron Man" (colección "Secret Wars"). Otro de "El Castigador" (uno de mis héroes de tebeo favoritos). Y la banda sonora de "Agárralo como puedas (1 y 2)" en cinta de casete.
Detrás, algunos libros ilustres. Los dos primeros "Libros Sangrientos" de Clive Barker. Varios de la colección "Super Terror", destacando los de Richard Laymon. Y dos biográficos en inglés, el de Roger Corman ("How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime") y el de George A. Romero ("The zombies that ate Pittsburg").

F- Estos eran los carteles de dos cortometajes que hice en aquella época, "El Principal" (mi versión de "El Rector" + "Curso 1984") y "El demonio del viento" (mi versión de "Posesión Infernal" + "Scalps", y del que ya hablé una vez por acá)



A- He comentado muchas veces en este ciber-antro que, siendo joven, sentía un fanatismo exacerbado por Fred Olen Ray. Puede sonar a chiste. Y tal vez nunca se lo hayan creído del todo. Pero ahí va la prueba irrefutable de ello. En mi dormitorio contaba con una imagen suya rescatada de las páginas de "Psychotronic" a modo de pedestal de adoración, exactamente igual a esta que les dejo a continuación...


B- Algunas de mis cintas de vídeo. Por entonces contaba con pocas de venta original, así que me fabricaba las caratulas o, en su defecto, les pegaba una fea tira de papel blanco con los respectivos títulos escritos en Olivetti (aquí un ejemplo más que gráfico). El estante superior (letra C) anda plagado de estas.

D- Comenzamos con los pósters grandes. No es que "King Kong contra Godzilla" me entusiasmara mucho, pero ese cartel molaba, con el bicho peludo sujetando un tren por los aires. Se lo dejo a continuación para que lo degusten íntegro.
El segundo no tiene truco, primera secuela de la franquicia iniciada con "Viernes 13". Por entonces la consideraba una de las mejores. Hoy ya no lo tengo tan claro.





Estos no necesitan presentación, ni introducción, ni nada.
"Commando" (otra de mis diez favoritas) y "Re-Animator".



A- Aunque no lo he comentado al principio, este recorrido es de derecha a izquierda, siguiendo el barrido que hizo la cámara. Así, pasamos a la siguiente pared donde, de primeras, destaca otro póster de otro clásico, "El día de los muertos", solo que en su versión francesa. Iba de regalo, bien plegadito, en las páginas centrales de una de mis queridas lecturas habituales, "L´Ecran Fantastique".
Se lo dejo a continuación versión JPG para que entiendan la razón de que formara parte de mi excelsa decoración...



B- Seguimos con más "Godzilla". Alguien podría sospechar que era un auténtico devoto de la criatura, cuando no se conocía a estas películas como "Kaiju Eiga" y solo eran "pelis cutres de monstruos nipones". Y lo cierto es que no, simpatía toda la que quieran... pero fanatismo, poco. Lo que me molaba, y supongo que de ahí su presencia constante, eran los carteles, sus diseños, algo muy propio de las "monster movies" clásicas. En este caso se trata de uno yanki (fotocopia a color ampliada, para más señas), el de "Godzilla versus The Thing" que lucía así de bien....



C- Y,  por supuesto, en este periplo "habitacionil" no podía faltar una referencia directa a la number one, a la diosa, a "Evil Dead". Pal caso hablamos de otro desplegable situado en las páginas centrales de otra publicación franchute (donde se la conoce como "La nuit des démons"), aunque ninguna de las habituales. No logro recordar cual. Con el tiempo y una caña acabé perdiendo dicho material, y no saben lo mal que me supo/sabe.

D- "Nº 1 del Servicio Secreto" y su super agente secreto, "Charles Bind", llegó a ser una seria obsesión en mis juventudes. Andaba loco con sus dos aventuras cinematográficas, la mentada y "Licencia para amar y matar" (la tercera jamás llegué a verla). Tanto como para que, nada más inaugurar este blog en el 2007, les dedicara una sentida entrada.
Visto ahora es algo que no acabo de comprender porque, salvo algunos "gags" puntuales, eran subproductos tremendamente mediocres. En cualquier caso, logré hacerme con su "affiche", así pues era de menester lucirla (además de que me encantaba en sí misma). La perdí, sí también, aunque muchos años después pude resarcirme agenciándome el póster y algunos fotocromos que, experiencia y canas obligan, andan perfectamente guardados junto a otra buena ristra de papelotes peliculeros. ¿Pa qué? Pues ni idea... pero, en fin, hay enfermedades incurables que gozas sufriendo.

Nota: Es curioso lo mucho que tiro de la palabreja "affiche", especialmente considerando su origen eminentemente francés. Supongo que podemos considerarlo influencia directa de mis lecturas cinéfilas habituales esos años. Visto así, encantado que forme parte de mi léxico.


A- Más "affiches" que solía conseguir en tiendas de coleccionismo cinematográfico. Esta es la de "Al filo del hacha", el aburridísimo slasher español de la mano de José Ramón Larraz que vi en el cine "Waldorf" de Barcelona. No, no me gustó nada... pero, tal y como siempre he dicho, me flipa el cartel. Es cojonudísimo. De ahí que lo pegara a mis paredes. 
Mi relación -por así llamarla- con el film se intensificó hace unos años, a raíz de disponer de sus fotocromos y póster y el interés de una compañía británica por incluirlos en la edición especial de la interfecta, tal y como narré poco después, coincidiendo con su salida al mercado. Es un pequeño logro del que estoy muy orgulloso.... no obstante, creo que mi reseña tirando a negativa 
de la película puso punto y final a posibles colaboraciones futuras con el sello. Ya saben,quien canta las verdades....

B- De "Las aventuras de Flesh Gordon" nunca he escrito reseña, aunque sí tuve acceso al libro de memorias de su protagonista, Jason Williams, donde se contaban todas las respectivas trifulcas del rodaje. Inevitablemente, por su peculiar condición, es una película que me cae harto simpática, aunque probablemente más en 1991. Tenía la "affiche" española, con un gracioso dibujo de Jano (y un "Flesh Gordon" poco fiel al del film), y de ahí que optara por incluirla como parte de la decoración. Les dejo a continuación una imagen de la misma.... pero no, no es mía, tuve que buscar en las redes para dar con ella. Yo, desgraciadamente, la perdí. Igual que con la de "Al filo del hacha". En fin, ya saben, cosas de la juventud, de cuando todavía no has aprendido a valorar estas mierdas entrañables.


C- Ahí tienen una ristra de autógrafos. De izquierda a derecha, Bruce Campbell, Ted Raimi (ambos obtenidos durante el XXIV Festival de Sitges del mismo 91, donde acudieron a presentar "Lunáticos") y el tercero.... pues no logro discernir de quien se trata. Por época y momento, posiblemente sea John McNaughton, director de "Henry, retrato de un asesino". Si es así, su presencia en aquella edición venía motivada por la mediocre "Mutación Asesina" (tal vez sea momento de revisarla). Lo cierto es que no sentía ningún interés por el director y su obra, pero ya que lo teníamos ahí, mientras esperábamos que Campbell y Raimi salieran del hotel, pues le pedimos la estampita. Fans completistas es lo que éramos, témome.

Y cerramos con una imagen que, aunque ajena al tema central de esta entrada, pertenece al mismo vídeo, espacio y tiempo, aquel en el que mi devoción se encontraba en plena eclosión. Para el caso, lo que sujeto en mis manos era una de mis lecturas favoritas por aquellos días, con permiso de la prensa franchute habitual, el fanzine "Draculina", según las artes editoriales de Hugh Gallagher, mediocre dibujante / videoasta. Concretamente, ese número es el que me descubrió la existencia de Nick Zedd. Les dejo la portada a calidad para que se hagan una idea de lo irresistible de la publicación, por su contenido (cine de horror, sobre todo aquel de explotación y tipo casero / amateur) y su forma + estética (impresión mierdosa, fotos oscuras, papel barato y un punto de sordidez gracias a la ristra de imágenes chusqueras de tipas desnudas, salpicadas de sangre y mostrando sus poco llamativas tetas caídas). Lastimosamente, y como suele pasar, las ambiciones de Gallagher acabarían destruyendo a su creación, sobre todo cuando decidió profesionalizarse, tirar de papel satinado a color y centrar el contenido en el tema pajero... vale, es comprensible, seguro que así se vendía mejor, pero ello supuso anular por completo su naturaleza, esa que hacía de "Draculina" algo especial.


viernes, 19 de mayo de 2023

ROBERT DOWNEY SR.

Robert Downey Sr., director con una amplia trayectoria que se extiende a lo largo de las décadas, es una de las cabezas visibles del cine underground de los 60, con un discurso y un estilo muy diferenciable al del resto de sus coetáneos. Obviamente rodaba películas de arte, pero siempre con un toque eminentemente contracultural que le hacía deambular de puntillas en lo político, facturando al mismo tiempo unas alocadas comedias que le otorgaban, a sus películas underground, algo de accesibilidad para el gran público.
Tras una serie de cortos y largometrajes underground, tuvo cierta repercusión mediática en los 70 con la película independiente “Putney Swope”, lo que le llevó a formar parte del sistema de estudios a principios de los 80 rodando una comedia bastante popular para Warner Brothers titulada “Viva la Academia”. La película, que se suponía la traslación del espíritu de la revista "Mad" al cine -fracasando en el intento-, destaca por no ser precisamente divertida o hábil, y es que las cualidades de Robert Downey no se adaptaron al cine convencional tras años de rodar con métodos menos ortodoxos que los que Hollywood exigía. Sencillamente, no supo tener a una serie de señores ejecutivos tomando decisiones constantes sobre su trabajo. Y tras el escollo volvería al cine independiente y de bajo presupuesto que es en el que se movía a gusto, propiciando esto que jamás se convirtiera en un director estrella, y ni falta que le hacía.
Durante toda esa vorágine de cine underground y excesos propios de la época, en los 60, de la unión de Downey con su actriz Elsie Ann Down (Elsie Downey tras casarse), nace RoberT Downey Jr., un chaval al que su padre utilizará como actor en algunas de sus películas independientes y que, años más tarde, se convertiría en una estrella de cine, llegando al cenit de su popularidad en 2008 cuando da vida a Tony Stark en “Iron Man”.
El caso es que nos encontramos en pleno 2019 con papá Downey aquejado de parkinson, y a Robert Downey Jr., que siempre se vio un poco ensombrecido por ser hijo de una figura relevante del underground opuesta a él, ve las orejas al lobo, y decide filmar un documental sobre su, al fin y al cabo, desconocido padre, haciendo un repaso a la carrera del cineasta y, de paso, a la suya propia —porque ambas van unidas de la mano—, ahondando en los entresijos de su relación como padre e hijo. Downey Jr. acompaña a Downey Sr. durante sus tres últimos años de vida luchando contra la enfermedad, a la vez que este rodará lo que será su última película underground de la que nunca se nos desvela demasiado.
Robert Downey Jr. intenta acercarse un poco al cine underground que cultivaba su padre con este documental, aunque mucho me temo que nunca acabó de entender del todo el concepto, y a pesar de que Downey Jr. se refiere todo el rato a este como “su documental”, en realidad lo ejecuta con unos mínimos de producción para mostrárselo al gran público y, aunque de vez en cuando él mismo lleva la cámara, van con él operadores, un par de montadores y, lo más importante, un director, en este caso uno de prestigio, Chris Smith, que ya rodó documentales importantes como “Jim y Andy” sobre las excentricidades de Jim Carrey en el rodaje de “Man on the moon”, “Fyre”, sobre un festival de música de alto copete que acabó resultando un fiasco o “American Movie” sobre dos rednecks que les da por hacer una película de terror. Vamos, que Robert Downey Jr. pone el careto, el padre y la pasta.
Sin embargo el documental entero es un emotivo homenaje a su progenitor y una forma de presentárselo al neófito, que no es moco de pavo, además de una especie de reconciliación entre un padre y un hijo que me da la sensación de que no se llevaban especialmente bien. Al margen de eso, el documental tiene abundante material de archivo y podemos ver al director underground en su salsa. Sin embargo, lo más interesante es el retrato sobre los últimos años de Downey senior, que se sincera de manera honesta con respecto a su carrera, al ritmo de vida que llevó o la “brillante” idea de tocarle las palmas a su retoño cuando se introdujo en la droga, aludiendo que al ser él drogadicto también aquellos años, alejar a su hijo de ellas sería hipócrita.
En resumidas cuentas, un documental que está muy bien, muy interesante —al igual que la persona de Downey Sr.— pero que en realidad existe, más que por centrarse en una figura relevante del underground, por tratarse del padre de Robert Downey Jr. Si el papá de "Iron Man" hubiese sido obrero de la construcción, pues lo mismo también habría un documental titulado “Robert Downey Sr.”, porque al final se trata de un caprichito de un millonario megalomaníaco que, por suerte, tiene un padre la hostia de interesante.

lunes, 24 de octubre de 2022

SWINGERS

En pleno 2022 podemos decir, sin que se nos rasguen las vestiduras, que aquello del cine independiente de los 90 que empezó de forma más o menos genuina hasta que llegaron los Wenstein para de manera camuflada convertirlo en mainstream, no fue más que una moda del momento (ya teorizamos sobre todo ello aquí). Un puñado de jóvenes más o menos aburguesados que, como se lo podían permitir, se ponían a hacer películas al margen de los estudios, de relativo bajo presupuesto.
A día de hoy ni Dios recuerda el cine indie y, salvo Tarantino, Spike Lee o Kevin Smith, el resto de sus cabezas visibles se ha quedado para vestir santos.
Aparte de esto, me resulta muy curioso comprobar como una de las películas más pequeñas de aquel movimiento, con un par de buenas ideas, un par de actores con carisma y siendo un film que despertaba mucho menos interés general que la mayoría de sus compañeros de promoción (los Tom DiCillos o Alexandre Rockwells de turno), sin que tampoco fuese un taquillazo —de hecho no consiguió recaudar el dinero que se gastó Harvey Wenstein en comprársela a sus propietarios—, sus principales artífices se encuentran a día de hoy en primera línea del mainstream y gozando, en el mejor de los casos, hasta de cierto reconocimiento por parte de la industria. Y es que “Swingers” es una película con un presupuesto de tan solo 200.000 dólares que realizaron, casi por diversión, un grupo de amigos compuesto por Jon Favreau, Vince Vaughn y Dough Liman. Rodaron sin permisos, en plan guerrilla, sobre la marcha y en dos semanas una película que sin hacer demasiado ruido los lanzó a todos ellos al estrellato cuando no eran más que unos pipiolos que buscaban hacer algo con sus vidas.
“Swingers” no hace referencia a los clubs de intercambio de parejas como pudiera parecer, sino que por lo visto, a finales de los 80 y hasta mediados de los 90 se puso de moda en Los Angeles lo que fue una tendencia pasajera llamada neo-swing, y que consistía en reivindicar la música swing y vestir con camisas de bolos e indumentaria más propia de aquel movimiento de los años 40. Entonces, “Swingers” transcurre dentro de ese entorno, y a los que se apuntaban a ese revival se les denominaba, valga la redundancia, swingers.
Sin un argumento muy preciso, la película nos presenta a un grupo de actores en paro que con la excusa de que a uno de ellos le ha dejado su novia, salen por la noche, beben, ligan y se meten en algún que otro lío. Y poco más. Una peliculita entretenida que sin demasiados aspavientos nos presentó a un par de actores y guionistas, y un director que luego demostraron tener talento y que acabaron haciendo películas de lo más gordas.
El verdadero cerebro de “Swingers” fue Jon Favreau, entonces un joven aspirante a actor que se instaló en el ordenador un programa para escribir guiones. Se puso a trastear con el programita y, para probarlo, comenzó a escribir en forma de guion las aventurillas nocturnas vividas por sus amigos y por él, centrándose en la relación que tenía con Vince Vaughn al que había conocido años atrás en el rodaje de la película “Ruby” donde ambos tenían sendos papelitos. Así que los personajes principales a los que dan vida Favreau y Vaughn están inspirados en ellos mismos.
Cuando terminó de escribirlo, Favreau decidió que ese guion podía convertirse en película y se lo pasó a Dough Liman, que ya había rodado una película independiente en 1994, “Getting in”, y ya tenía hechos los contactos en Hollywood, por lo que movió el guion por los estudios. La idea era que Liman dirigiese y Favreau y Vaughn, que entonces no eran nadie, lo protagonizasen, cosa que no les entusiasmó a los estudios que querían estrellas tipo Johnny Depp en el caso de que se diera luz verde a la película. Finalmente nuestros hombres decidieron hacer la película por su cuenta y de manera independiente, y consiguieron los 200.000 dólares que les costaría por su cuenta, si bien la película ya terminada no interesó a demasiados exhibidores. De hecho, fue rechazada en Sundance.
Sin embargo Miramax andaba por ahí gastando dinero de mala manera y les compró la película a nuestros protagonistas. Wenstein la puso en los cines y fue un pequeño éxito del cine indie que consiguió 4 millones de dólares. Obviamente Miramax no cubrió gastos, pero a nivel taquilla, lo cierto es que se trata de una película que costó 200.000 y recaudó 4 millones. Y los nombres de Favreau, Vaugnh y Liman comenzaron a sonar.
Como parte de esos 200.000 dólares de presupuesto se los gastaron en licenciar la música que suena en la película, con el fin de conseguir los derechos de la banda sonora de “Tiburón” para incluir la música en una escena, se le entregó una copia de “Swingers” a Spielberg que la vio, y decidió fichar a Vince Vaughn para uno de los papeles de la segunda parte de “Parque Jurásico” y de ahí el salto a Hollywood por parte del actor. Los otros irían de cabeza detrás. Favreau, que fue trabajando de lo que le iba saliendo, acabaría siendo por un lado director recurrente de Marvel Studios, por otro combinaría esa tarea con trabajos más independientes —por ejemplo “Chef” de presupuesto nimio si la comparamos con “Iron Man”—. Por su parte Dough Liman pasaría de inmediato a dirigir “El caso Bourne” y de ahí a ser un director eminentemente de estudio, por lo que no les fue nada mal a posteriori con esta película de colegas con un presupuesto por el que casi podemos calificar a la película de semi-amateur.
Por otro lado, marcaría definitivamente el tipo de papeles en los que se encasillaría Vince Vaughn, ya que aunque posteriormente lo intentó en registros dramáticos (fue un extraño Norman Bates en el “Psicosis” de Gus Van Sant) lo único que le funcionaba eran roles como el que interpretó aquí, el canalla juerguista y ligón, arquetipo que pasada la década de los 90 asumiría, llevándole no obstante a convertirse en un solvente actor de comedia.
En definitiva, “Swingers” no es una obra maestra, se trata de una película en la que los actores están muy bien y con momentos divertidos y, sobre todo, que saca mucho partido al bajo presupuesto con el que se contaba, pero sí me parece bastante mejor que la mayoría de películas indies de los 90 que a día de hoy no aguantan un puto visionado.
Por otro lado me hace gracia la autoconciencia de la película de pertenecer a ese movimiento de los 90 y, sabiéndose rival de otras películas de la época, por un lado homenajea el par de planos más celebres de “Reservoir Dogs”, mientras que por otro lado, en una escena que recrea la famosa conversación inicial en torno a Madonna de la película de Tarantino, acusa a este de copiar otras películas en su cine, detalle que me hace mucha gracia, pese a que en la otra mano parece que sus autores tienen devoción por Tarantino y la película de la que en cierto modo se pitorrean.
Unos años después, Favreau y Vaughn intentaron volver a estos orígenes con la estupenda “Crimen desorganizado

sábado, 5 de mayo de 2018

AVENGERS INFINITY WAR

10 años que culminan aquí ¿Es correcto decir esto? Si y no, la película que nos traen los hermanos Russo, es la mayor intersección cinematográfica vista hasta el momento, un nexo, un punto de unión donde aglutinar a todos los personajes que han acompañado durante una década a las glorias de fans y de los del departamento de cuentas de Marvel Studios, ahora también Disney. Pero no es un final, es un punto y seguido. No voy hacer ningún spoiler en la reseña, pero igualmente te animo a no seguir leyéndola si no has visto la película aún, porque saber cuanto menos, es mejor para disfrutarla.

Si has llegado aquí viendo todas las películas (o dejándote una o dos) lo que te encuentras en pantalla es natural para ti. Si únicamente has visto alguna película de superhéroes de Marvel y te has divertido, con esta disfrutaras igualmente. Si piensas que el cine de superhéroes es una bazofia infecta que no debería de existir, no sé porque pierdes tu tiempo en leer esto.

La película funciona como entretenimiento, con esto quiero decir que es perfectamente disfrutable y en su ritmo esta su mejor acierto.  Empieza bien, sube, sigue subiendo, te da un respirito, vuelve a subir, otro respiro con carga emotiva, y clímax final que eleva la acción y los sucesos en pantalla a mil por hora. He dicho en todo momento que el argumento, la acción, lo que ocurre en pantalla, aumenta, y es verdad, cada escena es mayor en proporciones a la anterior, tanto en los sucesos que muestran como en espacio físico. Esta epicidad en constante crecimiento puede parecer que llegara a dejar al espectador agotado en su butaca, pero no ocurre, con lo que el ritmo que tiene la película está bien medido hasta en ese aspecto.

En el apartado visual la película es de 10, los efectos infograficos son tan realistas que durante la proyección olvidas que vivimos en un mundo real, donde para nuestra desgracia no existen los Iron Man, los Hulks, o los Spiderman. Además los departamentos de vestuario también han conseguido que las diversas estéticas de los personajes casen perfectamente. Que veas a Iron Man y al Doctor Strange juntos y que no pienses que pintan menos que un Cristo con dos pistolas.

De la historia no quiero desvelar nada que no se sepa ya, Thanos, el villano de la función, EL VILLANO que todo el mundo reclamaba a las películas de Marvel Studios, se hace con el argumento. El es el argumento, toda su figura, aun no estando presente en una escena, sobrevuela el ambiente. Thanos, la amenaza universal hecha ente. Un tio de más de dos metros, morado, con una barbilla….peculiar, y de ideas fijas, y constante, muy constante. El guantelete que porta Thanos le da el poder para hacer lo que quiera, pero ya con el incompleto, es tan poderoso  que es necesaria la unión de todos los héroes de la tierra para plantarle cara. Por lo tanto, la aparición en escena del Titán Loco, es el late motiv de la película, lo que hace que todo eche a andar, que al rueda gire. Una rueda que se puso en marcha hace 10 años con Iron Man, y que por el camino ha ido recogiendo al resto de superhéroes de la casa de las ideas, y ha llegado a un punto, donde la rueda seguirá girando,  pase lo que pase. Ahora solo nos queda ver como gira, como continua la historia, por donde salimos de esta, y yo como espectador, y como fan, solo puedo decir, gracias Thanos, gracias Marvel Studios.

lunes, 14 de agosto de 2017

SPIDER-MAN: HOMECOMING

Apenas lleva tres semanas en cartel y ya ha acumulado cerca de 800 millones de dólares en todo el mundo. Y es que “Spider-Man: Homecoming” era el "reboot" que al trepamuros le hacía falta. “Volver a casa” era absolutamente necesario. La decisión de "Columbia", poseedora de los derechos del personaje para el cine, de compartir estos con "Marvel Studios" es la mejor que se ha tomado en el cine de súperhéroes desde que este se ha convertido en el principal sustento de la industria Hollywoodiense. Y el incluir a un personaje tan querido como "Spider-Man" dentro del universo cinematográfico de "Marvel", un soplo de aire fresco, y más teniendo en cuenta como se ha planteado al nuevo "Spider-Man" y su entorno.
Como fan del personaje —es el superhéroe "Marvel" que más he leído— he de decir que ninguna de las películas existentes al respecto me han defraudado. Las de Sam Raimi me gustaron, el primer "reboot", las de “Amazing Spider-Man” un poco menos, pero también las tengo en alta estima. Sin embargo, “Spider-Man: Homecoming” es tan buena que hace parecer a todas las anteriores una puta mierda, e incluso es posible, bajo mi punto de vista, que estemos ante mi película del "Universo Marvel" favorita.
Y es buena, básicamente por tres motivos: La idiosincrasia del personaje exige que no sea tan espectacular como el resto, a saber, “ Los Vengadores” o “Guardianes de la Galaxia”. Y eso aquí es respetado. No es que no tenga escenas espectaculares, si que las tiene, pero a la altura urbana de nuestro amigo y vecino. En segundo lugar, todo el mundo sabe el origen de "Spider-Man", así que no nos lo cuenta otra vez. No hace falta. Se limita a recordarnos que ya estuvo presente en “Capitán América: Civil War” y a partir de ahí se desarrolla un nuevo personaje de sobras conocido por todos. Y en tercer lugar, la película es cojonuda porque se salta a la torera todos los protocolos del universo clásico de "Spider-man" y, aún así, es el "Spider-Man" que el lector mejor identificará con los tebeos. Aquí el traje no se lo cose el propio "Peter Parker", se lo fabrica "Tony Stark", así, tenemos un atuendo robotizado que se ajusta al cuerpo mecánicamente, mueve los ojos e incluso, al igual que la armadura de "Iron-Man", tiene un asistente parlanchín con el que "Parker" se comunica. Así como todos los gadgets típicos del "Spider-Man" más clásico; el rastreador araña, la linterna araña, etc, y algunos extra que no desvelaré por no "spoilear" más de la cuenta.
Por otro lado, las principales motivaciones de "Spider-Man" no son otras que ingresar en "Los Vengadores", por lo que hará méritos en su día a día. Aquí no hay tío "Ben" que haga sentir culpable al muchacho, ni una responsabilidad anexa a un gran poder. Y aunque la aparición de "Stark" y el resto de referencias al universo "Marvel" son importantes, está todo introducido de una manera tan sutil, y tan hábil, que en posteriores entregas de la saga, si es que las hay, estará todo preparado para que ya no sean tan necesarias, y disfrutemos de las aventuras del hombre araña sin necesidad de cameos de "Iron-Man", "Capitán América" y demás.
Otro punto que me ha llamado la atención es la distinción de clases; mientras que los "Vengadores" son un grupo de élite, poco menos que millonarios haciendo de las suyas con su pasta y/o súper poderes, “Spider-Man: Homecoming” quiere dejar claro que "Spidey" es un súperhéroe del proletariado, un chaval de Queens (el Queens mejor recreado del cine hasta ahora, donde, casi, el único hombre de raza blanca que se sitúa en ese barrio es nuestro "Peter Parker") y que, por lo tanto, no tiene mucho que hacer con sus coetáneos megalomaníacos. No puedo decir más sin spoilear.
Por otro lado, Tom Holland está estupendo como "Peter Parker" / "Spider-Man", es sin duda el mejor de los tres que lo han interpretado en los últimos 17 años, y consigue un personaje simpatiquísimo con el que empatizamos, nos divertimos y que resulta tierno y entrañable. Un acierto.
Otra jugada maestra es la inclusión de Michael Keaton como "El Buitre". Resulta un revulsivo para "Marvel", y una patada en los huevos al subnormal de Iñarritu, ya que, intencionadamente o no, "El Buitre" es la respuesta de "Marvel" a “Birdman”, y lo hace con el actor que interpretó esa oda anti superhéroes. Al margen de eso, Keaton está estupendo también, y al igual que "Spider-Man", "El Buitre" es un villano del proletariado, un autentico currela, un albañil, hasta la polla de los poderosos y de los destrozos que causan. Esos destrozos precisamente cobran un interés especial en esta cinta, ya que además de los motivos de la ira del "Buitre", son la excusa perfecta para introducir a otros personajes muy queridos del universo "Marvel" de los cómics: "Control de Daños", la unidad especial encargada de reparar los cristos ocasionados por los súperhéroes.
En definitiva, que está todo perfecto en este “Spider-Man: Homecoming”, amén de ser una película endiabladamente entretenida y vibrante; cada vez que "Spider-Man" entra en acción, la platea vibra.
El argumento es sencillo: En su afán por ingresar en "Los Vegadores", "Spider-Man" trata de hacer méritos en su cuidad luchando contra el crimen, hasta que un peligroso "Buitre" entra en escena con planes más malévolos que le tocan de lleno a los "Vengadores". Spidey hará todo lo posible por evitar la catástrofe.
El director, Jon Watts, venía de hacer “fan movies” de “Robocop”. Pronto saltó al cine con “Coche policial” y "Clown", y ahora nos ofrece este mastodonte con el que dará que hablar (para bien) durante el resto de su carrera. "Marvel" no es tonta… y cuenta con esta joven promesa para “Spider-Man”, igual que para la próxima “Black Panther”, contará con uno de los directores más interesantes del panorama actual, Ryan Clooger, dire de la magnífica “Creed”.
Así da verdadero gusto ir al cine.

lunes, 8 de agosto de 2016

CRIMEN DESORGANIZADO

Jon Favreau, a parte de ser un actor de comedia la mar de solvente, es una especie de hombre orquesta cinematográfico que lo mismo te dirige una  producción Mainstream del calibre de un “Iron Man” que te dirige una comedia indie  más sosegada como “Chef” (aunque no cuente como indie al estar avalada por un gran estudio) y en cualquiera de los casos su labor tras las cámaras resulta de lo más eficaz. Es lo que podíamos llamar, un artesano de estudio con ínfulas artísticas.
El caso es que  como productor lleva más tiempo, y si bien tuvo un éxito independiente con la película “Swingers”, en la que compartía protagonismo con un jovencito VinceVaughn, para su debut tras las cámaras en 2001 como director, opta por rodar esta  “Crimen Desorganizado” –anda que no hay pelis con ese mismo título anteriores. ¿No había más- que no deja de ser una reformulación de la película que les dio, tanto a él como a Vaungh, cierto prestigio en los festivales de cine.
Así pues, tenemos a dos boxeadores amateur un tanto buscavidas que ante las desavenencias de la vida, se ven en la tesitura de tener que trabajar para un mafioso que les enviará a Nueva York a hacer un trabajo sencillo. Y casi echan a perder esta operación para novatos por culpa del personaje de Vaughn, un autentico metepatas que no para de hablar todo el rato y de cagarla, insultando o poniendo en duda la palabra de altos hampones. Amén de no cumplir ni una sola de las precisas instrucciones que se les encomiendan para ese trabajo.  Las carcajadas están servidas.
Como ya he dicho, esta película es una variante de “Swingers”, si bien es cierto que esta posee un humor más ácido y gamberro. El peso de la película recae en Vince Vaugh. Imaginaos una metralleta insoportable que no para de hablar y de decir en todo momento lo más inapropiado; ese es el personaje de Vaughn, mientras que Favreau hace las veces del payaso triste; esto es, que tiene que soportar a su compañero con estoicismo y sin perder los papeles. Y en esa relación radica la gracia de la película. Y cuando una película es tan entretenida  como lo es esta  “Made” –en su versión angloparlante- ¿Para qué más?
Funciona a la perfección, provoca risas y más risas, y el personaje de Vince Vaungh es tan desesperante que dan ganas de quitar la película. Pero no la quitamos, la vemos, porque aunque no ocurre nada del todo relevante en la misma, es tan interesante, es tan divertida….
Una de esas películas que, personalmente, me la ponen gorda.
En el reparto, a parte de Jon Favreau y Vince Vaughn (que como siempre está espléndido) tenemos a Peter Falk como jefe mafioso, en un rol también antológico, Famke Jensen (“X-men”, “I, Spy”) como novia Stripper de Favreau  y absoluto móvil de la película, Puff Daddy como uno más de tantos mafiosos que aparecen en la película, o Vincent Pastore, que hace de mafioso en “Uno de los nuestros” y en tantas películas de Gangsters como os imaginéis, hace aquí de Chofer… de Chofer mafioso ¡como no!
Obviamente, la película salió directa a DVD en su momento, sin pasar por salas de nuestro país.
Muy, muy maja.

martes, 2 de agosto de 2016

THE MUTILATION MAN

Andy Copp es un personaje muy interesante. Artista. Fanzinero. Blogero. Entregado aficionado al cine de género, con especial devoción por el terror y las películas bizarras. Llegó a realizar programas para la televisión de acceso público o video-reseñas subidas a youtube, siempre en torno al tipo de materia que le molaba. Paralelamente desarrolló una carrera en estas cosas del cine independiente de cero presupuesto, underground o auto-producido. Llámenlo como quieran.
Copp ralizó varios largometrajes y cortometrajes. Moviéndose entre la narración convencional según los cánones del “exploitation” de los 70 y la experimentación pura. Títulos como "Black Sun" (sobre un hombre convertido en máquina), "The atrocity Circle" (un especie de "rape and revenge") o "Quiet Nights of Blood and Pain" (dos veteranos de guerra que le pillan gusto a matar más allá del campo de batalla), son un buen ejemplo.  Sin embargo, su obra más conocida posiblemente sea la primera en formato largo,  “The Mutilation Man”, rodada en súper 8, 16 mm y vídeo.
“The Mutilation Man” tiene todos los tics propios de los que hizo gala el cine fantástico noventero de línea dura, aquel oculto en la sombra mientras en las salas triunfaban cosas más descafeinadas. Es decir, narración fragmentada, banda sonora a base de estridencias, apabullante aluvión de imágenes a ritmo videoclipero y gore supuestamente brutal. Todo condimentado con material documental (y real) de crímenes de guerra, por aquello de incrementar el mal rollo deseado. Táctica a larga perjudicial, ya que le resta potencial perturbador a la ficción, por mucho que esta intente chocarnos. Resumiendo: Que con la moto del "experimentalismo" y/o lo arty, por aquello de "otorgar méritos intelectuales a la obra", te cuelan un festival de atrocidades que es lo que el fan verdaderamente busca (importándole un pimiento el resto). Cortometrajes como "Alicia" o "Aftermath", y largometrajes como "Subconscious Cruelty" son otro buen ejemplo de tan irritante tendencia.
“The Mutilation Man” es rara, aburrida, ingenua en su provocación y se ve anticuada. La influencia de Jodorowsky y “El Topo” canta como una almeja, por el look de “el hombre mutilación” y su continuo caminar entre ruinas encontrándose con personajes de lo más estrambóticos a los que les encanta comerse al prójimo o martirizar a chicas desnudas encerradas en zulos. Influencia esta reconocida por el señor director (junto a otra bien evidente, “Tetsuo, the iron man”). De por medio, sadomaso high-tech e imágenes de un chaval sufriendo el maltrato de su alcohólico padre (interpretado por el cineasta cult Jim Van Bebber, responsable de "Gore en las calles", "My sweet Satan" o "The Manson Family". Concretamente en estas dos últimas el dire de la peli reseñada colaboró en los efectos especiales... o no se qué polladas).
Bien, ese niño sufriente se supone que es el mismo Andy Copp, quien vivió una infancia de pesadilla por culpa de un progenitor que mamaba demasiado. Él se refugiaba en sus queridas películas de terror para sobrellevarlo. Desafortunadamente no lo logró y cuando cumplió los 40, se quitó la vida. Descanse en paz.
Eso no significa que “The Mutilation Man” sea la obra de un genio, como muchos van vitoreando por ahí. Ya saben, estando en vida, ni caso. Fallece, y todo son homenajes y entusiastas críticas desmedidas (y más aún si se trata de algo raro, "No entiendo ni torta, ergo, esto es la obra de un visionario"). La peli sigue siendo un rollo. Un sinsentido gratuito. Lo que, a su vez, tampoco significa que a estas alturas de la reseña Copp haya dejado de ser un personaje interesante, por supuesto.

jueves, 19 de mayo de 2016

CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR

Esta tercera parte de las aventuras del Capitán América bien podría haberse titulado Los Vengadores 3, y es que el volumen de personajes casi da a entender que es más una película de grupo que del propio Steve Rogers. Aun así está bien que sea una película del Capi y es que el argumento gira en torno a las decisiones que este toma con todo lo que se le viene encima.
Las Naciones Unidas están un poco a la que salta con Los Vengadores, tras lo sucedido en las anteriores películas quieren atarles en corto y tenerlos controlados. En algún momento se hace la analogía de que cada uno de ellos es una bomba atómica y como tales han de ser controladas por los gobiernos. Tony Stark tras sus ataques de ansiedad de Iron Man 3 y todo lo vivido en Los Vengadores 2, mas la puyita que recibe de la madre de un joven muerto en Sokovia, decide apoyar lo que la ONU dice. Steve no lo ve tan claro, además todavía colea por ahí el asunto de su amigo Bucky Barnes, el Soldado de Invierno, al que se le achacan cientos de asesinatos a lo largo de la historia, aunque él los cometía con el cerebro lavado.

Aparece Bucky y es cuando se monta el lio a lo grande. Steve pasa de firmar el tratado para controlar a Los Vengadores y decide ayudar a su antiguo y perseguido amigo. Otros héroes le apoyan y pasan a ser los parias a los que todo el mundo, incluyendo la facción de Tony Stark, persigue y quieren dar caza. Pero tiene que haber un malo-malo, no solo de conflicto entre amigos vive la película, así que tenemos al Barón Zemo, que ha orquestado un plan para acabar con los Vengadores por cierta venganza personal que se descubre casi terminando la cinta.

La película es entretenida y con un ritmo endiablado, aun con su larga duración , casi las dos horas y media, no da respiro al espectador encadenando escenas de acción con momentos en los que se nos va narrando la historia de los personajes. Y aquí quiero hacer un alto, Zemo, es un personaje que de primeras no parece muy amenazador, hasta que vas vislumbrando cual es el plan que tiene, es entonces cuando en vez de un hombre vestido de calle y con gafas, pasa a ser uno de los villanos más astutos del universo marvel cinematográfico. Y digo astuto, no digo que sea hiper malvado o un loco megalómano que quiera conquistar el mundo, es un villano de a pie, pero un villano que ¿consigue su objetivo? Vean la película y lo sabrán. Así que puede que lo mejor de esta película haya sido la interpretación de Daniel Brühl, si quitamos las escenas de acción que quitan el hipo y los héroes invitados.

En definitiva, buena película del Capitán América, mejor película de Los Vengadores.
Véanla, es un pepino.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS (Y EL POSTER) DE "ESTAMOS MUERTOS... ¿O QUÉ?" (+ CHUCHE NAVIDEÑA)

Supongo que no voy errado si culpo al inefable José Frade del extravagante y poco ajustado título Español de esta peli originalmente nacida como "Dead Heat". Lo digo porque Frade fue su distribuidor y porque, ¿cómo logras que "Dead Heat" se mute en... "Estamos muertos... ¿o qué?"?. ¡¡Fascinante!!.
Nos encontramos ante una obra menor surgida durante la segunda mitad de los 80 y de la que casi nadie parece acordarse. Esencialmente se trata de una comedia, o una comedia de acción con amplios ribetes fantásticos. También encajaría de perlas en la etiqueta de "buddy movie de la vieja escuela".
“Dead Heat” cuenta con una muy buena idea de base algo desaprovechada por culpa de la carencia de medios. Dos polis, uno más conservador y seriote (armado con una magnum 44) y el otro más golfo y despreocupado, se quedan asombrados al acribillar a un par de delincuentes que parecen indestructibles. La investigación del caso les lleva hasta una gran corporación farmacéutica que cuenta con una máquina capaz de revivir a los muertos. Uno de estos ronda por allí y, durante la inevitable pelea, el poli encorbatado fallece. Su colega y la chica guapa de la peli (a la que le espera un final realmente impactante) le devuelven a la vida por tiempo limitado, oportunidad esta que el tipo aprovechará para acabar de resolver el entuerto, llevándose a unos cuantos por delante.
Quizás lo más logrado de "Estamos muertos... ¿o qué?" sea la parte final, en la que, casi a modo de "Terminator", el poli zombie, visiblemente desmejorado tras recibir un baño de fuego, se presenta en la guarida de los malos y la emprende a tiros con todos sin inmutarse (a pesar de los muchos que también recibe). Resulta que entre estos se encuentra nada menos que el inmortal Vincent Price en la que sería una de sus últimas actuaciones para el cine. Le acompaña otro nombre entrañable, Darren McGavin, más conocido como "Kolchak", el periodista especializado en casos sobrenaturales que tanta huella dejó en su pase por las televisiones del mundo civilizado por ahí los 70.
A los polis les dan vida/muerte Treat Williams, actor de irregular carrera que descubrí gracias a esta película, y Joe Piscopo, un comediante surgido de la cantera del "Saturday Night Live", con sus músculos, su "mullet" y su cara de pasmao, del que no sabía nada entonces y que poco ha hecho después.
Completan el reparto en escuetos roles Robert Picardo (habitual de Joe Dante), Keye Luke (el Master Po de la serie "Kung-Fu", pero que los de mi quinta conocerán sobre todo por ser el anciano cuidador del gremlin "Gizmo") y Shane Black, guionista de "blockbusters" y director de "Iron Man 3". Por ahí aparece sin acreditar la "scream queen" Linnea Quigley, que poco después se liaría en plan serio con el tipo que se encargaba de buena parte de los maquillajes, Steve Johnson.
Terry Black, guionista, posteriormente firmaría un buen puñado de los manuscritos del "Tales from the crypt" televisivo.
Del director ya he hablado con anterioridad, Mark Goldblatt, montador de primera división a quien debemos el corta y pega de varias cult-movies ("Piraña", "Humanoides del abismo", "Aullidos") y tantos otros estandartes del cine de acción ochentero ("Terminator", "Rambo", "Commando"). Debutaba como mandamás en el caso que nos ocupa, lo que le llevó a dirigir la injustamente mal tratada pero apreciable "The Punisher/Vengador" con Dolph Lundgren. Esta última, y salvo un desliz televisivo, significaría el fin de su carrera como director.
En definitiva, estamos ante una película sencilla, nada deslumbrante, trufada de errores (se supone que los zombies no sangran, pero los impactos de bala que recibe Treat Williams son bien rojos), aunque medianamente entretenida y simpática. 

En cuanto a los fotocromos, llama la atención la notable cantidad de imágenes que luego NO aparecen en el largometraje. Veamos: Ese zombie verde estrangulando a la chica o Joe Piscopo echando babas son dos momentos que yo no vi cuando me la puse hace un par de días, y tampoco cuando la consumí de chaval. Raro. Pinta a caos durante la producción y remontaje desesperado. A saber dónde está ese material y porqué no fue finalmente utilizado. Algún día conoceremos la historia completa. De mientras les invito a gozar de lo que sigue, que no carece de gracejo, especialmente el póster, con esos dos polis ¿descabezados? que, para variar, se unen al carnaval de grotesquerías propias de nuestra distribución cinematográfica.














Pero no acaba aquí la cosa, queridos.
Dadas las fechas en las que nos encontramos, y dado lo muy Navideños que somos en este blog -además de verdad-, he decidido finiquitar con la sorpresa que me llevé al darle la vuelta a los fotocromos para ponerlos en el escaner. Está claro que el dueño del cine -el "Retiro" de Sitges- no valoraba mucho el material, porque lo usaba para otras funciones más allá de colgarlos en las vitrinas. En este caso se trataba de anunciar una curiosa doble sesión que el hombre se sacó de la manga para la platea infantil: "Estamos muertos... ¿o qué?" y "Abyss". Habría que debatir si estas dos pelis podrían considerarse adecuadas para un público de esa edad (una por violenta y la otra por "demasiado seria"... ¡o demasiado aburrida!), pero no deja de resultar curioso que ambas tengan dos puntos de conexión: Que sus directores venían de la factoría de Roger Corman y que en ambas participaba en los efectos visuales Ernest D. Farino, quien gracias a Cameron dio el salto al cine de gran presupuesto, pero que en sus inicios curró para Don Dohler, Jim Wynorski o en pelis tan oscuras como "Extraño" (y no lo digo porque se desarrolle en los interiores de una gruta). ¡¡Que maravilloso es el mundo del cine fantástico, amigos!!... ¡¡y qué maravillosa es la Navidad!!.
¡Felices Fiestas a todos, putos!.





viernes, 30 de octubre de 2015

AFTER SCHOOL MASSACRE

Los USA son muy grandes, el fandom muy extenso y sellos independientes que editan títulos pequeñitos sobreviven con sueldos para sus integrantes, vendiendo películas de mierda. No como aquí con el sello que nos toca de cerca, ya saben.
Entonces, existe uno de ya longeva vida, que edita el peor tipo de cine que se puede ver, es decir, aquél que ni es de mentira, ni es de verdad, que ha contado con medios, muchos para ser amateur, pero no los suficientes para ser una película mainstream. O mejor dicho, para ser una película de verdad, que lo mainstream muchas veces no tiene por qué ir unido a lo estético y/o caro. Este sello es “Brain Damage Films”, que si antaño se dedicaba a editar pequeños films de horror semiamateur, el sello les ha hecho medio grande, y ha pasado lo peor que le puede pasar a estos sellos diminutos que es contagiarse del espíritu mainstream “camuflado” de “The Asylum” y convertirse en un sello exploit, de un sello con mentalidad ya de por sí exploit… A lo que voy; que “Brain Damage Films” se ha convertido en una mala imitación –como lo pueda ser también “Tomcat” films- de “The Asylum” con títulos como “Metal Man” el plagio más infecto que existe de “Iron Man”, en un sello que si tenía cierta personalidad, ahora copia descaradamente diseños, estilos, maneras y títulos de los del Asilo. Vamos, puta mierda.
Todo esto se resuelve en películas exactamente igual de coñazo que las que nos ofrecían antes tipo “Swamp Zombies”, pero con ese alo de asilada, que resulta desasosegante, vamos, son fabricantes y distribuidores de mierda pura.
Pues de esas puras mierdas, esta  “After School Massacre” es una de las más frescas.
La historia a priori no está mal. Un profesor es acusado de acosar a sus alumnas menores a través de facebook. Vamos, que visita sus perfiles. La dirección le despide y este comenzará una masacre que incluirá a las jovencitas que le han acusado de mirón internautico, durante una fiesta  en casa de una de estas.
Esto bien rodado, tomado en serio y  demás, pues no sería mala cosa, pero en realidad estamos ante una película que pretende parecer un “Slasher” y no llega a serlo, que vende sangre y hay muy poca, y que ofrece tetas y no sale ninguna. Al final la cosa resulta ser un desfile de lencería adolescente, porque chavalitas de buen ver con top y braguitas las hay a mansalva, pero absolutamente nada más.
Y aunque el asesino se pone un pasamontañas para así justificar la “presunta” adscripción al “Slasher” que ofrece la película, esto resulta del todo gilipollesco si desde el principio vemos que el asesino es el profesor, que asesina a cara descubierta siempre, excepto cuando va a esa casa que le da por ponerse un pasamontañas. Absurdo.
A todo eso añádanle una brutal dosis de inutilidad, dejadez y no tener conocimiento alguno de cómo hacer una película, y lo que es peor, ningún entusiasmo. Pues el resultado es esta pantomima estúpida que, no obstante, goza de cierto nombre en el sector más outsider y cutrongo del fandom del horror USA.  Están locos estos yankies.
Para más crispar los nervios del espectador avanzado, al final la película, tonta e incompetente como ella sola,  tiene su baza en que queriendo parecer un producto  de “The Asylum”, su director es tan manazas que aleja la película de esos cauces hasta limites insospechados. Eso que tiene a su favor, no así el resto del nuevo catálogo de “Brain Damage Films”.
Remata la faena el hecho de que la pelí cuenta en sus créditos con un “In memorian” en honor de Ed Wood y Doris Wishman.
Y todo este desbarajuste cobra algo de sentido y fuerza cuando consultamos la ficha imdb del director: Se trata de un pimpollo de 20 años que lleva haciendo cine desde los 14, fan del cine de horror que responde al nombre de Jared Michaels, y que bajo su aspecto de modernito, carne de Hollywood, con su poca edad ha dirigido películas completas como las tituladas “Hollywood a Go Go” o “Deadly Punkettes”, y eso unido a que se hace llamar a sí mismo “cineasta independiente” y a que tiene cara un tanto de retarder, hace que, más o menos, el tipo me caiga bien y le de más oportunidades… pero  “After School Massacre” es terrible…. Eso sí el póster es bien atractivo y chulo.