Mostrando las entradas para la consulta ramones ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta ramones ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

miércoles, 26 de agosto de 2026

LURKERS VERSUS LURKERS

"The Lurkers" pertenecían a la hornada original del punk inglés del 77. Su sonido veloz, enérgico pero melódico y sus letras sobre amoríos y alienación adolescente les valieron la rápida y fácil etiqueta de "Ramones británicos". Parieron algunos pequeños hits como "Shadow" y "Just thirteen" para, como solía ser habitual, chapando los setenta entrar en una espiral de fracasos y dejarlo.
Llegan los ochenta y el punk inglés muta a un sonido más estridente y agresivo. Hablo del periodo en el que "The Exploited", "GBH" y "Discharge" dominaban el cotarro. Y con ellos, la discográfica que apadrinaba a los dos últimos, "Clay Records", quienes se responsabilizaron de los nuevos trabajos que iban a esputar unos "Lurkers" inesperadamente renacidos. ¿Podrían encajar en el nuevo punk? Pues lo intentaron, fichando a un cantante más joven, listo para poner la pose adecuada en las fotos, y ensuciando levemente el sonido. De todo lo parido destaca un tema titulado "This Dirty Town", con los muchachos sonando algo más cafres y cochinos. El "problema" es que el 90% restante de canciones se alejan de esa fórmula. ¿Resultado? No vendieron lo suficiente. El "punkismo" ochentero les ignoró y dieron carpetazo, hasta que el grupo alemán "Die Toten Hosen" les invitó a participar en un disco tributo al 77, por lo que tocaba reagruparse. Y aquí entra en el cuadro Arturo Bassick, quien ya había colaborado con la banda en su mejor momento, tocando el bajo, pero de modo tan fugaz que apenas nadie le recuerda. No obstante, esta vez vuelve decidido a plantar raíces y ejercer de cantante, aprovechando que el último fichaje abandonó tras ver aniquiladas sus ansias de fama y gloria.
De esta guisa "The Lurkers", época noventera, parieron algunos de sus mejores trabajos: "Wild times again", "Non-Stop Nitropop" o "Powerjive". Ninguno perfecto, pero todos con dos o tres joyas punk-pop realmente adictivas (especialmente el tercero). El que hace cuatro, "Ripped n' Torn", marca la desaparición del último de los miembros originales, el guitarra Pete Stride. Si lo mirabas fríamente era raro, porque en realidad de los primeros "Lurkers" ya no había ni dios. Recordemos que Arturo Bassick no estuvo en esa formación primigenia, así que uno podía tomarse algo mal que se apropiara de un nombre, una marca, que no era suyo/a. Pero bueno, si el resultado de dicha apropiación sonaba tan bien como -con permiso de "Powerjive"- "Ripped n' Torn" -a pesar de su horrible portada-, se podía perdonar.
El grupo sigue adelante, sacando nuevas trabajos -"26 Years", "Fried Brains"- cada vez más previsibles, desangelados y cumplidores con el sonido que su audiencia perezosa podría esperar de ellos a esas alturas. A tan poco honrosa cualidad, toca añadir otra: Corría por Youtube un vídeo sobre un programa matutino de la televisión británica, "The Big Breakfast", donde se recreaba en tono de guasa un concierto punk. Parte del personal implicado salía disfrazado con crestas falsas y bailando pogo frente a una banda del ramo. No hace falta decir que estos eran los "Lurkers" de Arturo Bassick. La verdad es que verlos ahí, apuntándose a una coña tan miserable y repleta hasta las trancas de esa irritante distorsión propia de los medios convencionales cuando retratan alguna movida minoritaria, alternativa o contracultural, resultaba bastante doloroso. Los comentarios que caían justo debajo no tenían desperdicio: Gritos de desaprobación porque aquellos no eran "los verdaderos Lurkers", lamentos echando de menos al cantante original, palabras como "basura", "mierdosos", "vergüenza ajena", "apestan", etc, etc. Pero sobre todo era Arturo quien más recibía. Le acusaban de "apropiación indebida", le echaban en cara que solo había aparecido en un single durante los años dorados de la banda, tocaba fatal y era un arrogante y/o un idiota (AQUÍ pueden sufrirlo).

¿Y dónde andaban los "Lurkers" originales? os lo diré: Pergeñando la formación de un nuevo grupo. Uno con inevitables ecos de aquel que les diera algo de nombre. Pete Stride, Nigel Moore (bajista) y Manic Esso (batería. Howard Wall, el primer cantante de todos, llevaba décadas retirado) resurgieron con un proyecto bautizado "God's Lonely Men". Y "God's Lonely Men" es una de las canciones más emblemáticas de los "Lurkers", así como el título de su segundo larga duración. Sospechoso. Lo habían planeado bien: Iban a disponer de página web, estarían en redes sociales y procurarían llamar la atención de los medios. Y funcionó. Cuando en las entrevistas les preguntaban por qué no habían recuperado su nombre de guerra original, corrían a aclarar que podrían proceder sin problema, ya que no existía atadura legal alguna, pero no les gustaba lo que Arturo Bassick había hecho hasta entonces y querían evitar cualquier clase de asociación.
Sin embargo, es muy difícil forjarse un nombre y ganarse una audiencia. Te crees que empezando de cero con otra movida los fieles te seguirán. Pues no, no funciona así la cosa. Los fans de "The Lurkers" lo eran de estos, no de "God's Lonely Men". Ni de Pete Stride. La respuesta con sus nuevos trabajos fue escasa, así que el guitarrista se tragó el orgullo y decidió rebautizar a la banda como "Lurkers GLM" (siglas de "God's Lonely Men"), por aquello de marcar la diferencia con respecto a los otros "Lurkers".
Tampoco a "Lurkers GLM" parecía irles muy bien, por lo que dieron el paso definitivo y se relanzaron como "The Lurkers". Tal cual. De esta manera, ahora el universo estaba habitado por dos bandas punk iguales pero distintas. ¿Uh?.
Mientras este culebrón se iba desarrollando, los "Lurkers" de Stride -entonces todavía "GLM"- lanzaron un disco, "The Future's Calling", bastante malillo. Se aleja un poco del típico sonido "lurkeriano", evita caminos trillados y los viejos "hits", algo a valorar, pero su aspecto más flojo es, justamente, el cantante. A falta de nada mejor, es el mismo Stride quien berrea y no, no se le da demasiado bien. Tiene una voz pesada y atonal, como si le invadiera el sopor. Inevitable echar de menos el carisma vocal de Bassick. Conscientes de ello, para sus nuevos singles ficharon a una chavala en plan "cantante invitada", la típica pipiola con su perfecto atuendo punkista y que no se cansa de hacer las prototípicas muecas y gestos que se esperarían de alguien que ha visto muchas fotos de lo ocurrido en la Inglaterra de 1977. 

¿Y qué decía y hacía Arturo Bassick? Pues siguió a lo suyo, recorriendo festivalillos punk mierdosos con SUS "Lurkers". Y cuando le preguntaban por el drama en cuestión, lamentaba que las cosas se hubiesen ido tanto de madre, llamaba hippie al bajista original y comentaba que le parecía injusto el trato que le estaban dispensando sus ex-colegas, especialmente Pete Stride, que en los años noventa, y durante una gira, se negó a seguir con la banda cuando les ofrecieron un concierto en España. Bassick le dijo que él pensaba tirar adelante, el otro alegó que no podría sin su guitarra. Pero Arturo hizo oídos sordos. Consideraba que había mantenido la antorcha llameante durante años y que los "nuevos" "Lurkers" deberían valorarlo (entre otras cosas porque, gracias a los royalties, puntualmente les había proporcionado ganancias).
Confesaré que, en un principio, mi plan era retratar a Arturo Bassick como "el malo" de la historieta. Pero informándome sobre el asunto en redes, leí una entrevista con él donde soltaba unas declaraciones que me llegaron al alma. Las voy a reproducir tal cual porque no tienen desperdicio. La pregunta hacía referencia al mismo punk, a lo que significaba seguir en la brecha tantos años, hasta nuestros convulsos días: "Creo que es sólo nostalgia. Podrías sacar nuevos discos y casi nadie los compra. Incluso los últimos álbumes de "Ramones" sólo vendían 15.000 copias en todo el mundo. La gente únicamente quiere oír cosas viejas todo el tiempo. Cuando tocamos en conciertos, la gente se vuelve loca por las canciones que han conocido toda su vida, mientras que las nuevas reciben un educado aplauso. Muchas de las bandas que escribieron sobre política o en contra del gobierno, ¡no han tenido ningún efecto! ¡Todo sigue igual! Y dicen: "Bueno, todavía hay que decirlo". Básicamente están repitiendo lo que escribieron hace cuarenta años, y no ha tenido ningún efecto, porque los bastardos gobiernan el mundo y siempre lo harán, y la guerra nunca se detendrá porque la paz no hace dinero. La guerra hace dinero (risas). Esas bandas tienen seguidores que piensan como ellos, ¡es como una sociedad de mutuo acuerdo! (Risas). La verdadera razón por la que hay tantas de las viejas bandas de punk que todavía están en marcha es porque se ganan la vida, no por ningún idealismo. ¡También es algo que es muy difícil sacar de tu sistema cuando lo has estado haciendo durante tanto tiempo!". Sensacional. ¿Por qué reproduzco estas líneas? Porque en ellas veo honestidad (con unas gotas de desencanto). Y, ciertamente, no estoy seguro que hubiese mucho de eso en el regreso de Pete Stride y el resto de "Lurkers" originales. Tampoco lo afirmo rotundamente porque, a fin de cuentas, apostaron por un sonido "distinto" y evitaban repetir los viejos temas/sonidos. Pero toda la que liaron con el nombre de la banda despierta mis sospechas. Además del feo que le hicieron a su ex-compañero.

Epílogo: Finalmente, Arturo Bassick desmonta sus "Lurkers" más o menos cuando la pandemia. Se asume esto último como motivador, pero yo creo más en el -mostrado- desencanto consecuente de toda la movida narrada. Vamos, que no querría más mierda y dijo, "¡Hasta aquí!", centrándose a partir de entonces en otros proyectos, como su grupo country (música de la que siempre ha sido muy fan) o ejerciendo de bajista junto a los incansables "999".
Por su parte, los "Lurkers" de Pete Stride lo intentan con un nuevo LP, "Sex Crazy", pero la cosa no rula. He tenido la desgracia de escucharlo y es olvidable de principio a fin. Tal vez creyendo que la causa es su nada carismática voz, fichan como vocalista oficial a la punkilla de postal con la que previamente habían colaborado... pero desde hace unos pocos años no se sabe absolutamente nada de ellos, así que podemos pensar lo peor.
Paradójicamente todo esto solo ha servido para una cosa: Que, a día de hoy, ninguna de las dos encarnaciones de "The Lurkers" siga activa. Sí, claro, es fácil hacer el chiste de que, total pa lo que hacían, mejor así (vídeos deprimentes como ESTE lo demuestran). OK... aunque no deja de ser triste que la razón de los respectivos finiquitamientos sea semejante lamentable culebrón de errores y rencores.



Los "Lurkers" de Arturo Bassick (arriba)
Los "Lurkers" del resto (abajo)

sábado, 25 de mayo de 2024

FREDDY EL COLGAO

¿En qué momento Hollywood perdió el miedo a la comedia de sal gruesa -gruesísima-? cuando se demostró que podía llenarle las arcas de billetes verdes. Por supuesto, no podía ser de otro modo. Lo mismo ocurrió a finales de los sesenta con la violencia sangrante o el realismo sucio. Y finales de los setenta con el terror truculento. En el caso que nos ocupa, podríamos señalar a "Algo pasa con Mary", "South Park" y "American Pie" como las catalizadoras del fenómeno. De pronto, aunque -curiosamente- mostrar desnudos seguía siendo en parte tabú, regodearse en chistes escatológicos ya no era algo de lo que avergonzarse, muy al contrario. Como consecuencia, "sufrimos" -depende de tus gustos- títulos posteriores como "Scary Movie", el fenómeno "Jackass", "Padre de familia" o la que toca reseñar hoy, "Freddy el colgao". Cada una de ellas intentando llevarlo más hacia los extremos... tanto, tanto como para terminar normalizándolo y destruyéndolo... pero no del todo. A día de hoy aún notamos las consecuencias en productos como, por ejemplo, la exitosa -y disfrutosa- serie "The Boys".
Y Tom Green, comediante de origen canadiense, fue un poco la víctima de semejantes excesos. Alguien tenía que pagar el pato, y le tocó a él. Tal vez por ser uno de los primeros en intentar ese más allá, propasarse tres pueblos enteros. Siempre buscando llamar la atención a través del shock (algo de lo que le acusó, abiertamente, la antes mentada "Padre de familia") Y lo consiguió. Solo que no tuvo en consideración el lado malo de tal estratagema, sus posibles consecuencias. Que cuando las aguas se calman, y Hollywood recupera la compostura, lo primero que hace es quitarse  de encima a los moscardones. Y lo que ayer te encumbró, hoy te hunde en la miseria. Por eso, tras su momento de gloria -incluso anduvo liado sentimentalmente, aunque brevemente, con la estrella de moda entonces, Drew Barrymore-, Tom Green desapareció del firmamento mainstream. Viví convencido durante años de que algo sórdido había ocurrido (a lo que contribuyó verle encarnar un personaje secundario en "Bethany", horripilante película del limitadísimo James Cullen Bressack) Y sí, Green protagonizó sendos escándalos menores... pero nada tan jodido como para terminar en alguna lista negra. De hecho, ha seguido muy activo hasta hoy y no le ha ido tan mal. Simplemente ya no deambula bajo los focos más luminosos y flasheantes, los de Hollywood, los del mainstream, pero sigue ahí. Supongo que pasó de moda. Solo que, siendo esta veloz como un rayo, ni siquiera dio tiempo a percatarnos de ello.
Y, justo, cuando más arriba estaba, el actor fue requerido por los grandes estudios para formar parte de algunas comedias del momento, comenzando por "Road Trip (Viaje de pirados)", pasando por "Los ángeles de Charlie" junto a su querida Drew y terminando con su "opus", un film que, además de protagonizar, escribió y dirigió en 2001, libre como un pájaro y con la confianza ciega del imperio que le respaldó, "20th Century Fox", hablo de "Freddy el colgao" o, en su versión original, "Freddy Got Fingered".
Nunca tuve ninguna intención de verla cuando se estrenó. Y una vez en los estantes de los pocos video-clubs disponibles entonces, la evitaba como la peste. No era muy amigo de esa clase de comedia y, además, un colega me la puso a parir, destacando especialmente un gag sobre crueldad animal -o eso parecía según sus palabras- que, básicamente, frenó en seco la poca curiosidad que pudiera tener. Así, a lo largo de los años, cada vez que leía sobre ella, era para machacarla, confirmándose su mala prensa. Sin embargo, hace unas noches caí en la cuenta de que, tal vez, no le había prestado genuina atención, dejándome confundir por la opinión ajena. Seguramente, deduje yo, la pésima fama se debería más a su capacidad de ofender que a una supuesta baja calidad. Había llegado pues el momento de plantar cara.
La primera de mis ideas preconcebidas totalmente destruidas fue su título. "Freddy el colgao" apesta a intento de franquicia, la creación de un nuevo personaje loco y gracioso destinado a protagonizar muchas películas. Pues no. Lo paradójico es que a Freddy no lo interpreta Tom Green. En realidad vendría a ser un personaje secundario. Si traducimos el título literalmente se parecería a "Le metieron los dedos a Freddy". Y, justo, de ESO trata uno de los muchos gags del film. Es decir, el título hace referencia a un chiste específico, pero para nada es algo central en la trama. ¡Bien! diferente y original. Es más, ni siquiera podemos decir que ese tal Freddy sea un colgao, es un tipo recto y estirado que curra en la banca y hermano del personaje de Tom Green, para más señas. Entonces, ¿acaso los distribuidores de este país de inútiles ni siquiera vieron la peli antes de bautizarla, dando por hecho mis mismas ideas preconcebidas? ¿o es que no sabían cómo cojones titularla y, directamente, pasaron a engañar a la audiencia con tal de llevarla a los cines? Sabemos perfectamente lo mucho que ello se estila en España. Algunos lo llaman picaresca para hacerlo más aceptable y entrañable, pero yo prefiero llamarlo por su nombre: la estafa. La jeta. La engañifa. El acto de un mangante. ¡¡¡Viva la piel de toro!!!
Tom Green es Gord, un aspirante a animador (de dibujos) que quiere triunfar. Para ello acude a Hollywood en busca de una oportunidad. El problema es que está muy zumbado y, en fin, no consigue gran cosa. Así que, para mayor desesperación de su padre, regresa al hogar familiar, donde seguirá haciendo barrabasadas sin descanso y, sobre todo, intentando lograr su sueño de ser animador y, ya puestos, la aceptación de su progenitor (sí, supongo que el film toca otro palo de la comedia muy de entonces, el "adulto niño", el aspirante a inmaduro, pero no me apetece meterme ahí. Otro día quizás)
En fin, esto es lo mejor que he podido sacar de un trama sujeta por cuatro hilos donde lo realmente importante es la inmensa, extensa, interminable y larguísima ristra de gags, que van desde lo sumamente ingenioso, a lo sumamente idiota, pasando por mucha materia desagradable a base de violencia, escatología y algunas escenas genuinamente chocantes para tratarse de un producto mainstream, culpables de esa mala prensa que arrastra. Para no hacer spoiler lo resumiré en que asistimos sin decoro a cierta... mmmmh.... ¿semi-zoofilia? ¿cómo llamarían ustedes a la manipulación -sin truco- de unos genuinos genitales animales -al menos los primeros que aparecen, porque hay más de uno-?
No tan llamativos, pero tampoco menos impactantes, son los sketches donde predomina cierta truculencia, cierto gore, con bebés zarandeados desde sus cordones umbilicales, hasta animales muertos destripados, pasando por heridas sangrantes. Tampoco tienen parangón las escenas donde Tom Green atiza sin descanso las insensibles piernas de su novia paralítica, una que se pirra por hacerle mamadas. En ocasiones el humor es más propio del "spoof", con tintes surrealistas, como ese centro para niños sexualmente abusados donde pasan el rato mirando "La matanza de Texas" por la tele....
¿Les he puesto los dientes largos?
¿Tan mala, tan terrible es "Freddy el colago"? Pues no. La verdad es que últimamente comienza a ser medianamente reivindicada, así que, en cierto modo, me estoy uniendo a la manada hipster y posmoderna. Pero tengo un perdón, ya he dicho que no la había visto hasta ayer. Lo mío queda lejos de ser un oportuno cambio de opinión, es genuino. No me descojoné, pero sí me reí. A veces simplemente por lo absurdamente excesivo de todo, lo increíblemente estúpido y ridículo. Me entretuvo (en parte gracias a su escueta duración de 87 minutos), me pilló con la guardia baja en más de una ocasión... en fin, me gustó.
¿Entonces, a qué viene tanta mandanga? Pues, va a sonar trillado, pero creo que "Freddy el colgao" se adelantó a su tiempo. Fue incomprendida. Hoy sería más aceptada. Ganó todos los "Razzies" habidos y por haber. Parte del público huía horrorizado en plena proyección. Algunos actores (entre ellos Gene Wilder) se negaron a participar por considerar el guion de tremendo mal gusto. Y Tom Green asistía frustrado a los pases de prueba donde nadie parecía pillar su intención, justamente reírse de esa nueva "comedia gruesa" a base de rizar el rizo, llevándola a extremos tan absurdos que superaban toda verosimilitud. Sí, es lo de siempre, el humorista con un estilo muy peculiar, muy suyo -el de Green consistía en descontrolarse a base de soltar chascarrillos tontos sin parar, hasta convertirlos en un ataque sónico a los sentidos- cuyo éxito depende completamente de cómo la plebe lo acepte. Le funcionó a Jim Carrey. Le funcionó a Andy Kaufman (aunque no fue fácil). Pero no tanto a Green, o a alguien como Pauly Shore. Muchas malas críticas basan su bilis, precisamente, en las maneras del Canadiense. Es lo que hay.
Por lo visto, tras la figura del "salvaje" Tom Green se ocultaba un tipo la mar de tranquilo, reposado y, seguramente, respetuoso. Una mente creativa condicionada por esa búsqueda del escándalo. De hecho, en una de las tomas falsas de los créditos finales le vemos en pleno gag truculento, embadurnado de sangre, comentar, no sin aparente frustración, un "¿Pero qué cojones estamos haciendo?" Sabía ande se metía, vamos.
En el reparto, un puñado de curiosos rostros reconocibles. Muy significativa es la presencia de Julie "Aterriza como puedas" Hagerty. Complementan la jugada Anthony Michael Hall y los cameos de Shaquille O'Neal o, en este caso inevitable, Drew Barrymore. Sin embargo, he dejado para el final -a pesar de ser coprotagonista- al más desconcertante: Rip Torn. ¿Qué hace un actor de carácter veterano y semejante porte prestándose a tal desquicie? ¿más cuando, en cierto momento, se queda con el culo el aire ejecutando una especie de baile ridículo? alucinante. A-lu-ci-nan-te. Toda una demostración de talento y profesionalidad. Un diez por semejante valentía.
Para mayor gustirrinín, la banda sonora viene trufada de punk rock variado: "Sex Pistols", "Ramones", "Agent Orange", "Green Day", Iggy Pop, "New York Dolls", "The Adolescents" o "Dead Kennedys" versioneando a "The Clash". Hay quien usaría la palabra coherente. Bueno, sería caer en un cliché facilón pero... aceptamos octópodo.

miércoles, 13 de diciembre de 2023

MINUTOS MUSICALES 18: THE MACC LADS

Los "Macc Lads" son una de las bandas más divertidas, atípicas, singulares e inclasificables del punk británico de los ochenta. A la manera de unos "Toy Dolls" más mal lechados (no en balde, los descubrí gracias a estos -quienes recomendaban su escucha en la contraportada de un vinilo-). Gastaban un aspecto parecido al de los "Ramones", aunque menos "cool" (chupas, medio greñas... pero más grasa). A lo largo de su década y pico de actividad, se mantuvieron fieles a una fórmula, incluidas las portadas de sus discos, con las mismas tipografías, los mismos diseños y las mismas caricaturas representándoles. No encajaban en el punk crestudo estridente nihilista, tampoco en el Oi! y mucho menos el rollo politizado. Cuesta mogollón encontrarles un equivalente sonoro. Podían ser cafres, rockeros y melódicos. Dinámicos, pero no ultra-veloces. Únicos. Una genuina banda de culto.
Sin embargo, lo que realmente les identificaba eran sus letras. Su actitud ultra gamberra y brutalmente políticamente incorrecta. Salvajemente machistas. Desquiciadamente homofóbicos (George Michael era uno de sus blancos predilectos) Razonablemente racistas. Incansablemente escatológicos. Pero siempre, y digo SIEMPRE, a través del humor, en grandes cantidades. Y, aunque pudiera no parecerlo a simple vista, uno socarronamente inteligente. Aún así, fueron muy vetados a lo largo de sus años de actividad y resulta una misión casi imposible verles compartir escenario con otros grupos del ramo. Básicamente eran apestados... pero unos jodidamente divertidos. Todos sus vinilos llevaban en la portada una advertencia (antes de que fuese común proceder), del palo "contiene material de naturaleza explícita y no debe venderse a menores". Con el tiempo hasta terminarían sacándole punta a eso, como cuando lo cambiaron a "contiene palabras más gruesas que trasero" o mi favorito: "Prohibida su venta a menores e ingenieros" ¡¿?!
Llegados los noventa, echan el cierre. Muy dignamente. Sin traicionarse. Sin aspirar a sonar mejores, más comerciales, más asequibles. Vivieron y murieron siendo los "Macc Lads", y eso hay que respetarlo.... hasta que, desgraciadamente, decidieron regresar. Fue una auténtica lástima, porque cuando el "boom" "Green Day" trajo de vuelta a la gran mayoría de bandas punk del planeta ya retiradas, ellos no picaron. Lo hicieron después. Y, además mal, asegurando que no cantarían ninguno de sus clásicos, solo harían versiones de bandas favoritas. Claro, se puede entender perfectamente que, con los tiempos que corren, pretendan evitar meterse en follones... pero ello se contradice totalmente con sus actitudes y lo que se supone representan. Creo que la reacción de los devotos les convenció para cambiar de opinión. Vamos, que en vivo siguen tocando sus viejos y polémicos temas. Sin que, de momento, haya pasado nada. De hecho, ya saben como son estas cosas, hoy día existen medios generalistas que les reivindican, calificándolos de "incomprendidos" o "brillantes satirizadores de la sociedad británica". En fin. Lo que sí parece que no harán es vomitar material nuevo, y me parece bien.
No obstante, algo de su mítica se ha perdido. Molaban más cuando eran aquel secreto de perfecta y coherente trayectoria que se resistía a subirse de nuevo a los escenarios para dar lástima (tocando incluso en actos benéficos).
A la hora de decantarse por algunas de sus canciones, cuesta bastante. Son muchas las que merecen una escucha. Pero, haciendo un esfuerzo, podría ceñirme a dos de sus discos. Los mejores que produjeron a lo largo de su carrera, "Bitter, Fit Crack" y el último, "Alehouse Rock" (con mención especial para "An orifice and a genital") De ahí es de donde procede el material que les dejo a continuación.

"Julie the schooly" es el paradigma de la filosofía "Macc Lad", además confeccionada en su mejor momento. Una refrescante, vitamínica y pegadiza tonadilla en torno a una escolapia no tan inocente como parece. Puro "pervertidismo" de manual, marca de la casa. Si tuviese que elegir UNA SOLA composición de los "Macc Lads", sería esta.


"Knock Knock" es otro tema cafre, divertido y coreable como él solo. Perfecto para canturrear con los colegas (los "lads") en un pub tras ingerir más pintas de lo sanamente recomendable. Todo él se construye en torno a juegos de palabras muy coñeros que, obvio, se pierden si no dominas el inglés. Ya saben, "Toc toc", "¿Quién es?", "Mirra", "¿qué Mirra?", "Mi rabo en tu boca". Imaginen las posibilidades en manos de los "Macc Lads". Por lo pronto, incorpora constantes alusiones a una "gang bang" y sus participantes.

Adoro "Back On The Pies Again", ya no solo porque sea una canción de regusto country super animada (que también, ¿les había dicho que me agrada el country?), además me flipa que el cantante, Muttley, proceda a la vez que va comiendo tarta, con el respectivo graciosísimo efecto que ello provoca.

"Frogbashing" destaca, además de porque compositivamente chorrea buen humor y ritmo desbocado, muy pegadizo, por su mala uva. El título podría traducirse como "Aplastandoranas". Y no, no se refiere exactamente al animal, más bien al modo poco amable y vejatorio con el que los ingleses se refieren a los franceses. Así pues, "Frogbashing" vendría a ser un tema anti-gabachos, con todas las de la ley. Se habla de darles una paliza y se sueltan afirmaciones tipo "todas las francesas tienen bigote"... pero al modo "Macc Lads", es decir, jodidamente divertido.
Como nota curiosa, mentar la canción "Torremolinos", donde los "Lads" hablan de su viaje a España y, en general, no se ceban demasiado... aunque en un momento de la letra se hace mención a un "italiano grasiento". Tienen otra titulada "Germans" sobre la que he preferido evitar indagar. Eso de las relaciones internacionales no era lo suyo, desde luego...



Actualización (13-11-25): Y sorpresivamente, de la manera más inesperada, "The Macc Lads" anuncia nuevo disco para 2026, "Wild Cider Wife". ¡¡Glups!!. Aseguran que será tan ofensivo como de costumbre (hablan de incesto, homofobia, racismo, pedofilia y chistes de mujeres gordas) pero, la pregunta es, ¿será medianamente decente? Habrá que escucharlo.... de momento, ahí va la cubierta que, eso sí, sigue fiel a las estéticas clásicas de la banda. Miedo me da....

miércoles, 3 de agosto de 2022

EL CASTAÑAZO / MINUTOS MUSICALES 7: HANSON BROTHERS + SLAPSHOT

A un equipo de hockey sobre hielo de glorioso pasado, pero decadente presente, las cosas comienzan a irle mejor cuando incorpora grandes dosis de violencia en sus partidos. El decepcionado entrenador deberá lidiar con las locuras de sus jugadores y su propia crisis matrimonial.
"El Castañazo" es, en su aspecto visual hiper-realista y más bien feucho, una tragicomedia setentera hasta las trancas y un título de culto para muchos. Pertenece a ese momento del tiempo en el que Hollywood perdió miedo a los tacos y comenzó a explotarlos indiscriminadamente. La misma película casi se vendía gracias al abuso de ellos, lo que contribuyó a un velado escándalo (otra que me viene a la memoria es "El último deber", donde incluso el póster lleva unos cuantos censurados mediante onomatopeyas)
Siempre he pensado que, teniendo en cuenta su origen clásico, Paul Newman supo adaptarse muy bien al cine moderno (salvo su manifiesta aversión al nacimiento del "blockbuster"). Esta película, y muchas otras que la siguieron, lo atestiguan. Tampoco el director era manco, George Roy Hill, de sobrado reconocimiento gracias a "Dos hombres y un destino", "El golpe" (ambas con Newman) o títulos tan peculiares como "El mundo según Garp" o "La chica del tambor". Su última película fue una comedia a mayor gloria de Chevy Chase, "Aventuras y desventuras de un yuppie en el campo"
Algo más curioso es el caso de la guionista, Nancy Down. Muchas de sus aportaciones figuran sin acreditar. Y otras bajo seudónimo masculino, entre ellas "Chicas en pie de guerra", del 84, una comedia para lucimiento de Kurt Russell y Goldie Hawn o, sobre todo, "Ladies and Gentlemen, the Fabulous Stains", título de culto del 82 en torno al auge y caída de una banda punk liderada por una jovencita Diane Lane (que sale en pelotas siendo menor de edad) Down no ha escrito nada más desde 1989.
Sorprende su mano en una película repleta de testosterona pero, sobre todo, mucho humor políticamente incorrecto, destacando unas buenas dosis de machismo y bastante homofobia (brutal cuando Newman le suelta a una mujer que su hijo pequeño crecerá hasta hacerse todo un maricón) A ello añadan lo que, ciertamente, la ha hecho popular: Las escenas de interminables peleas entre jugadores. Todas duelen, la sangre corre y son un rato cafres. Dentro de este apartado brillan con luz propia unos personajes que han pasado a la historia, los hermanos Hanson, interpretados por auténticos jugadores de hockey (Jeff y Steve Carlson + David Hanson)
"El Castañazo" sirve para pasar el rato, no aburre en exceso y te ríes en algunas escenas. Sin embargo, lo que siempre me ha llamado la atención de ella es lo mucho que influyó en el punk y hardcore posteriores, cosa que nos lleva a mutar esta reseña en la séptima entrega de los minutos musicales.
Probablemente el caso más llamativo sea el de "Nomeansno", banda Canadiense de reconocido y reconocible sonido propio, para nada previsible. Sus integrantes eran fans de "Ramones" y les apetecía componer canciones del mismo estilo, directas, melódicas, simples y a base de letras tontas. Pero con "Nomeansno" no podían. ¿Qué hacer? crear un grupo paralelo. De esta guisa tuvieron la idea de su vida, convertir en carne y hueso a los hermanos Hanson de "El Castañazo", darles instrumentos con los que parir canciones sobre hockey, pizza, chicas y hostias. Así, se estrenan en 1992 con el muy decente y enérgico disco "Gross Misconduct", cuya portada imita/homenajea a lo que John Holmstrom y Gus MacDonald hicieran para "Ramones" en "Road to ruin". En el interior, un montón de temas pegadizos, aunque mi favorito es "Jack Off"...


El "problema" de "Hanson Brothers" fue, en cierto modo, el mismo de "Ramones". Eran un chiste que se alargó más de lo necesario. En el caso de los Canadienses peor, porque para su segundo disco habían perdido ya toda la gracia. Y nunca más se recuperaron.
El siguiente ejemplo también es un rato descarado. "El Castañazo" en versión original se titula "Slap Shot" y ese es, justo, el nombre de la banda de la que hablaré a continuación. Los "Slapshot" son el estandarte del hardcore más... eso, hardcore. Casi sin afiliaciones punkistas. Desde Boston lanzaron varios discos de sonido acelerado y letras contundentes. Sus integrantes eran unos tipos de aspecto intimidante a los que les gustaba visitar el gimnasio e, ideológicamente, pertenecían a la hornada Straight Edge. Si su deuda con el film que nos ocupa ya canta desde buen principio, en 1996 editan "Olde Tyme Hardcore", título del monótono E.P. y la canción que lo abre, precedida justamente por el speech que Paul Newman suelta a su equipo sobre jugar hockey al viejo estilo, "old time hockey" No es mi favorita de los "Slapshot", esa ya la colé en la primera entrega de los Minutos Musicales. Pero, por lógicos motivos, echo mano de ella que tampoco está mal. Y suena así...


En cuanto a la película de George Roy Hill, puede que algunos conozcan las inesperadas secuelas tardías que esputó bastantes años después, ambas directas para el mercado del vídeo. La gracia de todas es que cuentan con los genuinos y lógicamente envejecidos hermanos Hanson como reclamo. "El castañazo 2, Rompiendo el hielo" ("Slap Shot 2: Breaking the Ice") es del 2002 y acompañan a los tres gafudos Stephen Baldwin, Gary Busey y David Hemmings. En 2008 vino "Slap Shot 3: The Junior League" cuyos mayores atractivos son -Hanson brothers aparte- el significativo papelito segundón que se marca Leslie Nielsen y una banda sonora trufada de canciones de los Hanson punkeros (y también de "D.O.A.", otra banda canadiense del ramo aficionada al hockey), incluida una versión acelerada de "Right Back Where We Started From" según Maxine Nightingale, tema bien presente en la banda sonora de "El Castañazo". Obviamente no he visto ninguna de las secuelas, ni intención tengo.
A modo anecdótico, señalar que en 2011 Seann William Scott protagoniza otra comedia sobre hockey llena de tacos y hostias, "Goon", donde inevitablemente hay un guiño a los hermanos Hanson. Tuvo secuela tardía seis años después, "Goon: Last of the Enforcers", pero ¿¿a quién cojones le importa??

sábado, 16 de julio de 2022

ROCK´N´ROLL HIGH SCHOOL

Si existe una lista de genuinas "cult movies", sin duda "Rock´n´Roll High School" entra de cabeza. Me refiero a la época en la que dicha etiqueta se aplicaba de manera justa, lógica y medida. No como ahora, que es de culto hasta el vídeo de tu abuela pelando patatas. Llevaba años deseando verla. Sin éxito. Incluso lo intenté en versión original a pelo, pero claro, fue un fracaso. Imagínense el sorpresón que supuso descubrirla el otro día, subtitulada, en una tele de esas de pago. No tardé nada en ponérmela entera.
¿Y por qué es de culto? Pues por varias razones. Entre ellas, quien está implicado en su creación y, por supuesto, en torno a qué famosa banda de rock and roll gira la trama. La cosa va de una chica llamada "Riff Randell" que es mega-fan de... ¡los "Ramones"! Su fanatismo choca de frente con la mojigatería y autoridad de la nueva directora en el insti, quien trata por todos los medios de poner fin al mismo rock and roll. Lo pagará caro el día que los alumnos se reboten y se hagan con la escuela al completo, para lo que contarán con ayuda de los mismísimos Joey, Johnny, Dee Dee y Marky.... Ramone, claro.
"Rock´n´Roll High School" es una comedia musical. Al estar fechada un año después del mega-hit "Desmadre a la americana", toma buena nota de aquella... especialmente en lo concerniente a ese fabuloso cartel descaradamente copiado -y muy bien- por el ultra talentoso William Stout, diseñador de producción en "El regreso de los muertos vivientes", del que ilustraba el clásico de John Landis. El humor, aunque a ratos estudiantil y gamberro, también se apunta un poco a cierto "spoof", cierto absurdismo (¿podríamos hablar aquí de influencia de "Made in USA"? podríamos... pero no lo creo) Lo que no encontrarán son tetas. Sí porros, sí coñas a costa de mal trato animal... pero el sexo se limita a una subtrama, totalmente prescindible, en la que el chico guapo del insti es un auténtico inútil a la hora de comunicarse con las chicas (giro original) y vive acomplejado + virgen. La historia que realmente nos importa es la de "Riff Randell" y su pasión por el cuarteto neoyorquino. Y son las escenas en las que suenan canciones de estos o, directamente, los vemos a ellos tocarlas (o interpretar fatalmente, con Marky y Dee Dee mirando a cámara en alguna que otra ocasión) cuando realmente disfrutamos. Obviamente, si los "Ramones" no te van, te quedarás frío. Pero si, como yo, los aprecias, pasarás un rato maravilloso canturreando sus clásicos. De hecho, me ha sorprendido lo mucho que los he vuelto a gozar cuando daba por sentado que, al tenerlos tan sobados, no me dirían nada. Craso error. Todo ello envuelto en un tono extremadamente loco, caótico, refrescante y muy divertido. Casi parece una película de los buenos tiempos de la Troma. Y no me extrañaría ni pizca que esta hubiese tomado buena nota de ella, ya que el parecido entre el desmadre de "Rock´n´Roll High School" y el de "Mutantes en la universidad" resulta indiscutible. Ambas parecen una fiesta filmada, antes que una película propiamente dicha.
Y detrás de todo esto encontramos una ristra de nombres que quitan el hipo, comenzando por el productor, Don Roger Corman que, parapetado tras su flamante "New World Pictures", quería hacer una película sobre música disco. Fue el director, Allan Arkush, quien le convenció para apostar por el rock dinámico y cafre de los "Ramones". Arkush dio forma al proyecto con ayuda de su querido amigo Joe Dante, presente en los agradecimientos, como co-autor de la "story" y en formato cameo haciendo de policía, al ladito de su inseparable Dick Miller. La carrera de Arkush -también efectuando su respectivo cameo, como portero de un concierto- ha durado hasta hoy, aunque más focalizada en la televisión. Antes, dirigió cosas tan peculiares como "Hollywood Boulevard" (junto a Dante), "Deathsport / El juego de la muerte", "Heartbeeps" (con Andy Kaufman), "Get Crazy" o "El club de los chalados 2" (su última película-película)
El reparto tampoco tiene desperdicio alguno: P.J.Soles (de "La noche de Halloween", "Carrie", "El pelotón de los chiflados" y "Alienator"), Vincent Van Patten (de "Noche Infernal"), Clint Howard como el listillo/golfo de la escuela, Dey Young (que acabaría haciendo papeles tontos en películas tan curiosas como "Spaceballs", "Perseguido", "La serpiente y el arco iris" o "Ríete como puedas", ese ignoto vehículo para Michael Winslow), los inseparables Mary Woronov + Paul Bartel, ella como la dictatorial directora del insti, él como impagable estirado profe de música clásica mutado a fan de "Ramones" y, finalmente, el DJ Don Steele (de "La carrera de la muerte del año 2000", "Gremlins" y "¿Y si nos comemos a Raul?"). Entre los asistentes al concierto de "Ramones" encontramos gentes del calibre de Arturo Vega (famoso diseñador del logo de la banda, ese que ahora lleva todo dios en la camiseta) o el mismísimo cantante de los "Germs", el monguito Darby Crash. Tras las cámaras también abundan los nombres de peso. El reputadísimo Dean Cundey se encarga de la dirección fotográfica. Y en tareas de asistente o director de segunda unidad tenemos al -entonces- futuro productor de "Piraña", "Aterriza como puedas", "En los límites de la realidad", "Top Secret!", "Robocop" o "Starship Troopers", Jon Davidson. Le acompañan el mismísimo Jerry Zucker de los ZAZ (la conexión entre esta gente y la peli reseñada es indiscutible... habría que ver quien inspiró a quien, cuanto y de qué manera) y el gran Rob Bottin diseñando (y encarnando) a un ratón gigante en uno de los gags más tontos de toda la película (fíjense que muchos de estos caballeros volverían a coincidir en futuros títulos generalmente míticos. No hay nada como hacer buenos amigos. Solo que, en este caso, el amiguismo se compensaba con sobrado talento... casi lo opuesto a lo habitual, sobre todo si hablamos de cine patrio)
Dada la naturaleza musical de "Rock´n´Roll High School" la banda sonora es, obviamente, impepinable (llegué a disponer de ella en vinilo, aunque creo que fue, sobre todo, por la cubierta) Además de muchos temas de "Ramones", destacan otros tantos de Chuck Berry, Alice Cooper, Devo, "Eddie and the Hot Rods", Fleetwood Mac, Nick Lowe, Paul McCartney & the Wings, "MC5", Todd Rundgren y Brian Eno. ¡¡Tremendo!!
Porque Corman es Corman, y no puede evitarlo, llegó a reciclar algunas imágenes del film en "Slumber Party Massacre 2" (donde las protas lo ven por la tele, aunque con unas canciones mucho más ñoñas como fondo sonoro) y en 1991 produjo una secuela directa, "Rock´n´Roll High School Forever". Gracias a su nulidad, se la señala como la razón de que la carrera de su protagonista, Corey Feldman, comenzara un imparable declive.
En definitiva, que tras tanta espera no me he sentido defraudado.  "Rock´n´Roll High School" está un rato simpática, y entretiene sobre todo en su tramo final. Fans y simpatizantes de "Ramones", no perdérsela.

miércoles, 23 de febrero de 2022

"AQUÍ VALE TODO" NÚMERO 2,5

Era finales de los 90 y todavía andaban calentitos los dos ejemplares del prozine que acabaría dando nombre y entidad a este mismo blog. La experiencia de facturarlos había sido satisfactoria. Y las ventas decentes. Así que nos pusimos manos a la obra con un número tres. Por entonces acababa de contactar con el legendario John Holmstrom, co-padre fundador de "Punk Magazine", dibujante de comics y portadista de "Ramones" (aunque ese mérito no sea del todo suyo), lo que dio pie a una macro-entrevista destinada a ser el contenido estrella del nuevo "Aquí Vale Todo". Aprovechando el Salón del Cómic de Barcelona de 1998, realicé sendas entrevistas a "gente del gremio" que por entonces tenía en mi lista de amistades (con los años uno se hizo especialmente famoso... aunque no por los motivos esperados / deseados) y el bueno de Robert Martex (que en paz descanse) y yo nos pusimos a maquetar el pifostio. Pero al poco de terminar, y con el prozine totalmente completado dentro del respectivo cd-rom, nos llegó la noticia que la "empresa editorial" cerraba trato con su distribuidora y, por ende, todos los proyectos caían. Incluido aquel "Aquí Vale Todo número 3" que tanto nos había costado facturar y en el que invertimos tantísima ilusión. Obviamente fue un disgusto. Y de los gordos. Intenté levantarlo por mi mismo, sin éxito. Reciclé parte del contenido -especialmente la entrevista con Holmstrom- en otro fanzine. Y, sí, la cosa fue bien... pero me quedó el gusanillo de un tercer "AVT". Tanto que seguí insistiendo y, tras mucho fracasar y mucha decepción, lo logré. Pero para entonces había transcurrido ya "demasiado tiempo" (¡un año!) y quise hacer algo totalmente nuevo y de contenido distinto... más influenciado por mis nuevos intereses (especialmente el "Weirdo" de Robert Crumb)
Pasaron los años. Nació el blog, se editaron más fanzines bajo el nombre de "Aquí Vale Todo" (aunque tirando de fotocopia y un contenido totalmente versado en el cine) y en 2017, coincidiendo con el veinte aniversario de "la marca", nos animamos a sacar un libro -cortesía de "Vial of Delicatessens"- donde se recopilaba todo lo publicado hasta entonces. Durante la búsqueda de material di con las páginas originales jamás aireadas de aquel infame tercer ejemplar. Me planteé reconstruirlas e incluirlas en el libro, pero desestimé la idea.
Sin embargo, hace poco me reencontré con ellas. Y, again, pensé aquello de "¿Y si?". Solo que esta vez procedí. Y lo terminé. Sí, amigos, tirando del material disponible, y los recuerdos aún vivos, he dado forma por fin al "Aquí Vale Todo" inédito que, por formato y, sobre todo, contenido, denota mucho la influencia de "Punk Magazine", menos presente en el que finalmente sería el tercero oficial. La portada se parece muchísimo a lo que en su momento ideamos Martex y yo, solo que sin su talento a mano, ha quedado menos lustrosa.
Naturalmente no tengo intención de pasar por la copistería, y muchísimo menos la imprenta, para darle forma física y ponerlo a la venta. No van por ahí los tiros. Lo he limitado al formato PDF y a una descarga gratuita destinada a los fieles de este blog. Por supuesto tengan en cuenta el año en que se hicieron todas esas entrevistas, escribieron todos esos textos y dibujaron todos esos comics. La información ha quedado totalmente desfasada. Y puede que algunas opiniones también. Pero como ejercicio entrañable, nostálgico, divertido (he disfrutado muchísimo) y, sobre todo, curioso (y completista, si tienen el mentado libro recopilatorio o, mejor, todos los prozines y fanzines de "AVT" en papel), funciona.
Dadas las circunstancias, he optado por numerarlo 2,5, ya que cae justo en medio del segundo ejemplar y el que finalmente fue el tercero.
Son 30 páginas que, espero, gocen. Disponen del enlace de descarga justo a continuación.
¡Gracias!

DESCARGAR "AQUÍ VALE TODO Nº 2,5"

sábado, 23 de mayo de 2020

CBGB

Advertencia: "CBGB" no es un biopic sobre el nacimiento, auge y caída del famoso club neoyorquino. Ni tampoco trata a fondo el despertar del primigenio punk, que es por lo que todos lo conocemos. Esta película cuenta la vida, o una parte de ella, de su fundador y propietario, Hilly Kristal, estupendamente interpretado por el gran y ya fallecido Alan Rickman. Aclaro esto porque puede dar pie a decepciones. Tal vez esa sea la razón por la que el film arrastra tanta mala prensa. O tal vez se deba a las "libertades históricas" que se toma. No sé, en cualquier caso me sorprendía que, en general, se hablara tan mal de ella y que casi nadie supiera de su existencia. De hecho, nunca llegó a nuestras tierras. Sin embargo, y añadiendo una sorpresa más al pack, descubrir que por la red rulaba una versión con doblaje latino fue toda una alegría. Esa es la que he consumido. Pero antes de entrar en materia, dejen que me explaye con respecto a uno de los personajes secundarios que rulan por "CBGB" -la película-, rulaban por "CBGB" -el local- y que, lógicamente, tiene su parte de peso en todo esto: John Holmstrom.
Puede que muchos de ustedes conozcan a John Holmstrom por la cubierta de "Road to Ruin", el disco de "Ramones". Hay que decir que la paternidad de la misma no es totalmente suya, polémica esta que amarga un tanto al dibujante y sobre la que se pueden informar a fondo si buscan por la red. Pero tampoco vayamos a quitarle ahora méritos, también son de su paternidad -y en este caso, de verdad de la buena- la contraportada y las ilustraciones interiores de "Rocket to Russia", tercer LP de "Ramones", así como las cubiertas de otros tantos vinilos para otras tantas bandas, destacando las de "Artless" y "Murphy's Law". Aunque a mi, lo que realmente me tenía enamorado de Holmstrom, además de su estilo de dibujo tosco pero fresco y divertido, era su condición de co-fundador del mítico ¿fanzine? "Punk Magazine". Su influencia en toda la fanedición posterior es irrebatible, básicamente porque fue pionera en mezclar comics cafres con rock and roll callejero y una indiscutible devoción por toda clase de cultura basura. Andaba como loco con ella. Me fascinaba, me obsesionaba y no paraba de investigar al respecto allá donde podía.
Con la llegada de la red comencé a seguir el Facebook de John Holmstrom. Justamente ahí, tuve noticia de la existencia de la película a la que va dedicada esta reseña, "CBGB". El dibujante le daba mucha cancha y todo se prometía de fenómenos. Pasó un tiempo y me enteré que se había estrenado y estaba siendo muy mal recibida. Holmstrom hacía todo lo que podía para defenderla, pero no servía de mucho. ¿Por qué tanta dedicación? ¿nostalgia de sus años mozos? ¿un incontrolable deseo por proteger un documento audiovisual que se dedicaba a narrar el nacimiento de una movida de la que él formó parte? Pues no. Ahora que la he visto, puedo responder a la pregunta: Resulta que Holmstrom no solo aparece en la película como personaje, y con bastante presencia, es que, además, aporta un buen puñado de gráficos (y supongo que sirvió de "consultor" para mantenerse fiel a los hechos, aunque, visto lo visto, no hizo un gran trabajo). Casi podría decirse que "CBGB" da tanta importancia al local como a "Punk Magazine", porque buena parte de ella se desarrolla a base de viñetas, onomatopeyas e ilustraciones que cobran vida -o al revés-, casi casi como si estuviéramos leyendo un comic publicado en el legendario ¿fanzine?. Y, de hecho, el film arranca con la creación del mismo. Es más, se afirma que el uso de la palabra punk para identificar la movida nació en el sótano de la casa de los Holmstrom y que fue John el que lo sugirió. Y cuidao, no digo que no sea verdad porque sí lo es... en parte, al menos (se supone que fue idea de otro de los fundadores, Legs McNeil), solo que ahora comprendo la dedicación del dibujante a promocionar y, sobre todo, defender la película.
El argumento creo que ha quedado claro desde el principio, pero por si acaso lo resumiré de esta manera: Hilly Kristal es un empresario frustrado que se pirra por tener su propio local musical donde dar cancha a su querida música Country, BlueGrass y Blues (de ahí las siglas). En un último intento, se hace con un antro chunguísimo en un barrio chunguísimo y lo transforma en el "CBGB". Pronto se convierte en la meca del primer, genuino y único punk rock. Muchas de las bandas que dieron forma a este cristo, debutaron en el cochambroso local de Kristal que, a pesar de ello, seguía endeudado hasta el culo para mayor escarnio de su decepcionada hija. Al final todo se medio arregla y acaba la película, aunque no la historia del local. Siendo como es un largometraje de espíritu "indie", el interés por narrarnos las miserias de Hilly y la relación conflictiva con su retoño es una apuesta evidente. Lo que ocurre es que, siendo francos, a nadie le importa una mierda la vida del caballero. Alguien que, en el fondo, y a pesar del éxito, vivió siempre frustrado porque nunca pudo hacer lo que quería en realidad: tener un local dedicado al country, bluegrass y blues.
Lo verdaderamente interesante de la existencia del empresario, y de su sucio y apestoso antro, es que dio pistoletazo de salida a esa música revolucionaria que lo cambió todo. Y es cuando la peli se centra en ello que se torna genuinamente interesante, incluso apasionante. Vemos las primeras actuaciones de "Television", "Blondie", "Talking Heads" o los "Dead Boys". Al ser estos últimos el grupo del que Hilly Kristal fue manager, ganan un peso notable en una trama que, superada toda la parte del nacimiento del punk, desciende unos cuantos enteros, narrativamente y rítmicamente, por lo que, como consecuencia, deja de ser tan interesante y comienza a bordear el aburrimiento. Va avanzando a trompicones, con algún destello puntual, hasta que termina. Y la sensación que te deja es de que sí, no está mal. No es tan chunga como la pintan. Se deja ver perfectamente, aunque supongo que una historia como esta tendría que haber dado pie a una película mucho mejor. Elementos para ello no faltaban.
Luego están, como decía antes, las "cagadas y/o libertades históricas". Se echan de menos muchas presencias míticas. Otras aparecen brevemente. Otras únicamente son mentadas de pasada. Aunque quizás el caso más llamativo es el de "Ramones". Sí, están en la peli, no demasiado mal caracterizados, PERO no suena ni una de sus canciones famosas. Supongo que no pudieron disponer de los derechos correspondientes para utilizarlas. Todas estas trifulcas pueden molestar al purista, pero de ahí a cargarse la peli, tampoco.
Inevitablemente, ver cómo Holmstrom y McNeil conocieron a Mary Harron (futura directora de "American Psycho"). Cómo entrevistaron a Lou Reed. O cómo editaron y vendieron aquel mítico primer número de "Punk Magazine" en la barra del "CBGB", es la materia que más he gozado.
El reparto es harto curioso, destaca sobre todo Rupert Grint, el amigo pelirrojo de "Harry Potter", dando vida nada menos que a Cheetah Chrome, guitarra de los "Dead Boys".
Dirige Randall Miller, sin nada destacable en su filmografía salvo por unos cuantos capítulos de la serie "Parker Lewis nunca pierde".
En definitiva, "CBGB" es una peli regulera, visible pero sin mayores consecuencias que, sobre todo, recomiendo a aquellos devotos de la movida punkera original -y fans de "Punk Magazine"- con una mentalidad abierta y comprensiva. Los talibanes mejor que se mantengan bien lejos.

viernes, 3 de enero de 2020

MONDO BIZARRO

Clásico del género mondo proveniente de los Estados Unidos que con las miras puestas en lo que ya estaban haciendo los italianos, no se pasan ni la mitad que estos en cuanto a escabrosidad y, en realidad, se trata de una película más deudora del nudie que de cualquier otra cosa. Así, con el punto de partida de mostrarnos comportamientos inauditos y asombrosos de distintas partes del mundo, centra sus objetivos en el sexo y no hacemos más que ver señoras entradas en carnes bailando y mostrando carne. Por otro lado, cuando nos muestra otro tipo de comportamientos ajenos al sexo, como en los mondo italianos, es todo más falso que judas.
No obstante se trata de un mondo amable e inofensivo cuya música yeyé y/o burlesque ilustrando sus imágenes, lo convierte en una cosa kistch, casi pop, que es incapaz de provocar en el espectador algo parecido al mal rollo. Claro que eso puede ser también por la época en que está rodado y su procedencia americana. Quizá en su momento, en los cines para adultos en los que fue proyectada, sí que causara algún tipo de impacto.
Así, vemos como una cámara se cuela en unos probadores femeninos en una tienda de lencería sexy, masajes con final feliz en Japón, representaciones (falsas) de algo parecido al gran guiñol en Alemania —donde no vemos nada de sangre pero sí desnudos— y que, según los expertos, ni Alemania, ni gran guiñol, ni pollas, sino que ese teatro era el famoso Bronson Canyon de Los Angeles.  También vemos extraños complementos de ropa interior femenina que sirven para realzar el busto o el trasero. En el lado sensacionalista no sexual, vemos estúpidos ritos vudú o cómo un individuo se atraviesa con agujas como parte de un espectáculo o, completamente falso y ridículo, cómo un elegante caballero está en un restaurante esperando a que el camarero le traiga su menú, y este está formado por copas y otros objetos de vidrio que nuestro comensal romperá con un martillito y se comerá ante la cámara con cara de estar degustando un delicioso plato de gourmet. Verdaderamente hilarante. Te partes el culo.
El plato fuerte, es la compra-venta de esclavos en Arabia Saudí, en una escena totalmente ficcionada que quieren hacer pasar por real.
Otro punto gracioso es, que para tapar los ojos de algunas de las mujeres que vemos, o sus coños, se utiliza un táctica totalmente rudimentaria que no es otra que rayar el negativo con un alfiler a la altura de la cara o las partes pudendas. Realmente entrañable.
Todo ello perpretado por los señores Bob Creese y Lee Frost, director no acreditado, que consiguieron un gran éxito y resultó ser el pistoletazo de salida para lo que sería su compañía, la Olympic International.
Lee Frost, es uno de los nombres importantes del exloitation sesentero y setentero, que bajo el nombre de R.L. Frost, filmó clásicos absolutos como puedan ser “Campo de concentración nº7”, “Fuga Salvaje” o aquella maravilla con Ray Milland pegado a un negro que es “The Thing With Two Head” y que en nuestro país se estrenó bajo el título de “Experimento diabólico”.
Bob Cresse tampoco se quedaba manco. Aunque solo dirigió una vez, colaboró eventualmente con Lee Frost en funciones de productor y/o guionista, llegando a convertirse en otro nombre indivisible del exploitation más clásico. Además por lo visto estaba un poco pirado, tanto como para que hoy día le acompañe una leyenda repleta de excentricidades.
Siendo “Mondo Bizarro” un título popular como lo es, decir que un álbum de The Ramones se titula así en alusión/homenaje a esta película.
Verdaderamente, está divertida la cosa.

viernes, 14 de octubre de 2016

HEARTBEEPS

Andy Kaufman, siempre reticente a hacer el tipo de trabajos por el que se le requería, no quería en un principio protagonizar una película como “Heartbeeps”. Cuenta la historia de dos robots androides, uno chico y otro chica, que debido a un funcionamiento defectuoso son deshabilitados y almacenados. Allí se conocen, y como son defectuosos, empiezan a sentir emociones se enamoran, y deciden escaparse juntos con el fin de salir al exterior y adquirir tantos datos  como puedan. A la escapada se les unirá un tercer androide que cuenta chistes, y un pequeño robotito de aspecto no humano.
Los encargados humanos de los robots defectuosos, saldrán a la búsqueda de estos.
El caso es que tras el mega éxito que supuso “La Guerra de las Galaxias”, gracias a R2 D2 y C3PO, los robots se pusieron muy de moda entre el público infantil, amén del “Naves Misteriosas” de Douglas Trumbull que consiguió excelentes críticas que alabaron su estética. Estos dos factores fueron decisivos a la hora de poner en marcha un proyecto como este “Heartbeeps”.
Los estudios Universal  pusieron en marcha un proyecto dirigido al público infantil protagonizado por robots autonomos, y para que hiciera del robot protagonista querían a Andy Kaufman.
Querían ser los responsables del debut de Kaufman en la gran pantalla, por lo que tras varias negativas, decidieron ofrecerle al humorista un cheque en blanco. Conociendo a Kaufman, no sería de extrañar que en ese cheque en blanco escribiera una cifra absolutamente astronómica que el estudio estuvo dispuesto a pagarle, por lo tanto, Andy Kaufman protagonizo la película. Además, llegó a un acuerdo con Universal en el que después de “Heartbeeps”, Kaufman podría hacer su propia película “The Tony Clifton Story”, una película centrada en la figura de uno de los personajes creados por Kaufman para televisión.
Nada más comenzar el rodaje, los ejecutivos de Universal se dieron cuenta de que Kaufman no era un gran actor. O eso, o quizás estaba haciendo su trabajo a desgana a juzgar la desidia con la que interpretaba a Val, el simpático robotito. Al verlo, comenzaron los miedos y los llantos, ya que aunque en la televisión Kaufman había alcanzado un notable éxito interpretando a un extranjero que no pronuncia bien el inglés en la serie “Taxi”, a lo mejor, es que no era tan bueno. No podía saberse porque tan solo había interpretado un papelito en la película “El hábito no hace al monje” junto a Marty Feldman, y todo juicio sería prematuro; aún no se podía intuir como funcionaría un humorista como Kaufman en un film. Por miedo a que no acabara la película –el mero hecho de su presencia ya era un reclamo- el estudio no le pidió cuentas a Kaufman, además, se tuvo que paralizar el rodaje atendiendo a una importante huelga de actores convocada aquél 1980 por el sindicato de actores, y no era cuestión de marear aún más la perdiz. Una vez finalizada la huelga, se retomó el rodaje y el estudio dejó tranquilo a Kaufman, ya que pensaron que su interpretación en realidad no distaba mucho de las actuaciones confusas y extrañas que ejecutaba en televisión, y si eso en televisión funcionaba ¿Por qué no en cine? Claro que a Kaufman si no se le dejaba actuar con libertad, todo lo que hiciese le parecía poco menos que basura.
La compañera de Kaufman es Bernardette Peters. No fue la primera opción del estudio. De hecho, el papel estuvo apunto de interpretarlo Sigourney Weaver, gran fan de Kaufman, que estaba dispuesta a aparecer en la película solo por pegarse el gustazo de compartir plano con él, sin embargo, su agente logró disuadirla; ya en la preproducción el ambiente no era muy saludable ni profesional. Y Sigourney Weaver desechó la idea.
“Heartbeeps” se estrenó en cines de todo USA con gran expectación por parte de los estudios. Pero al público le importó tres pimientos, ya que se trata de uno de los mayores fracasos de “Universal Studios”. De un presupuesto inicial de 10 millones de dólares –una cantidad de súper producción para ser una comedia- la película apenas recaudó 2 millones, siendo un fiasco de dimensiones espectaculares.
Y es que la película es una tontería mayúscula, un batiburrillo de conceptos que no llega a ninguna parte, con un par de robots supuestamente simpáticos, que en realidad caen bastante antipáticos, además de ser rematadamente ridículos, ya que a pesar del estupendo maquillaje –obra de Stan Winston, que vio recompensado su esfuerzo con una nominación al Oscar en tal categoría en el año 1981, que le fue arrebatado por Rick Baker con su maquillaje en“Un hombre Lobo Americano en Londres”- se ve claramente que son señores disfrazados y carecen de toda gracia. El hablar robótico tanto de Kaufman como de Peters se torna por momentos crispante, así como el ir y venir de humanos y robots por los escenarios futuristas en los que transcurre. Parece mentira que con su escueto metraje, apenas 75 minutos, le sobre a la película media hora larga. Un desastre, un aburrimiento absoluto.
Tal fue el fracaso, que no solo se especuló a cerca de las nefastas consecuencias que traería esta "Heartbeeps" a las carreras de Andy Kaufman y Bernardette Peters, sino que Universal, se echó para atrás a la hora de producir el film sobre Tony Clifton. Kaufman se enfureció por eso.
Por otro lado, a Kaufman la película le pareció espantosa, hasta tal punto que no tuvo inconveniente en anunciar  en el show de David Letterman, que devolvería el dinero de la entrada, de su propio bolsillo, a todo aquél que hubiera osado ir a verla. Letterman añadió a eso, que con un billete de 20 dólares, podría pagar a todos los espectadores y que le devolverían el cambio.
Junto a Kaufman y Peters, tenemos a un jovencito Randy Quaid, lejos de ser algo parecido al fanático loco que es ahora. Aunque da igual su presencia porque, al igual que todo en la película, esta es insignificante.
Dirige el truño Allan Arkush, cuyo mayor mérito fue dirigir el clásico de las “Screwball Comedies” “Rock-n-Roll High School” al servicio de “Ramones”, o “El Club de los chalados II”. En ambos casos, ninguno de estos títulos le acreditan como un gran director. Eso si, pasados unos años de “Heartbeeps”, el director se hizo fuerte en la televisión. Y ahí sigue…

jueves, 25 de diciembre de 2014

CARPETAS CINÉFAGAS (Y OTRAS ESPECIAS)

Había en mis tiempos de escolapio una característica del todo típica que consistía en adornar tu carpeta o carpesano con imágenes representativas de tus gustos y apetencias. Podías tirar de las pegatinas que regalaban las revistas destinadas a la porción del mercado que tu representabas o demostrar algo más de personalidad y currártelas tu, a base de recortar, fotocopiar o incluso dibujar.
Yo, como buen aficionado al cine de género, con especial y orgullosa inclinación por el terror, no iba a ser menos. A lo largo de mi no demasiado extensa y sí notoriamente fracasada carrera estudiantil, lucí muchas carpetas armoniosamente decoradas, siempre acorde a cuales eran mis obsesiones en el momento. También pude disponer de algunas ya diseñadas para tal menester, aunque esas fueran las menos.
Afortunadamente tuve la buena idea de conservarlas casi todas, en parte por su aún útil función archivadora. Únicamente lamento la pérdida de una de ellas, pero que no forme hoy parte de mi colección obedece a una aplastante lógica: su tamaño. Estaba pensada para salvaguardar hojas de formato Din-A3 y, claro, acabó siendo un trasto gordo, pesado y molesto que terminé aniquilando. Sin embargo, recuerdo perfectamente qué imágenes la ilustraban. Ambas, obvio, acorde a su tamaño: La de la familia matarife de "La matanza de Texas 2", ahí posando, pero sin letra ni logo alguno, y una secuencia muy llamativa de "En los límites de la realidad", aquella que nos muestra a una moza de espaldas abriendo una puerta por la que asoma un ojo gigantesco. Recuerdo perfectamente que, en el metro y de camino al cole, la estampa de "Leatherface" y los suyos era inevitable blanco de muchas miradas, cosa que me incomodaba, sí, pero no tanto como para renegar de ella. Ni por el forro.
Por fortuna, el resto de mis carpetas escolares reposan en el armario. Y un buen día se me ocurrió que sería divertido y entrañable recuperarlas todas, fotografiarlas y desmenuzarlas aquí, en este nuestro/vuestro blog, dedicado -en parte- a rememorar cinéfagas primeras experiencias.



Cuando intentaba recordar cuál de todas las carpetas que siguen era la primera, hubo una pista que me ayudó a decidirme por una candidata. ¿Y en qué consiste esa pista?, pues en su mala ejecución. No a la hora de elegir las imágenes, ni mucho menos, si no a la hora de situarlas. Tal como quedó, una de las caras estaba boca abajo en relación a la otra. Error. Que no lo hiciese correctamente en esta ocasión es lógica muestra de mi inexperiencia (ya que no volví a cagarla igual again), ergo, esa ha de ser la primera.
¿Y qué encontramos en ella?, pues un muestrario infinito y generoso de lo más variado. Propio también del novatillo, con los gustos aún no del todo definidos. Por ejemplo, en la cara A, por así llamarla, encontramos clásicos del calibre de "La Niebla" o "Halloween 3". Uno de mis slashers favoritos, "La Quema". Un poco de la música que me gustaba entonces ("Blues Brothers", "Motorhead".... y bastante heavy, lo que me choca porque nunca me tiró mucho ese tipo de sonido, aunque supongo que me atraía más a un nivel estético, por sus habituales cubiertas a base de elementos horroríficos... como ese "Eddie" ("Iron Marisamaiden") en plan piloto de guerra. También vemos a los "Creedence" -que me molaban entonces por su participación en los soundtracks de John Landis- y ¿¿¿Pink Floyd?? que imagino sería puro relleno. Si no, no me lo explico). También nos damos de bruces con referentes a algunos "blockbusters" clásicos como "Los Cazafantasmas" y "Regreso al futuro" (cuyo vinilo gozaba mucho escuchando) y sendas cubiertas de las bonitas novelas de terror editadas por Martínez Roca (ver más abajo). Complementan el sarao dos calaveras dibujadas por el menda, siendo la más grande una imitación de la que protagonizaba la versión en comic de "El día del padre", según "Creepshow", de la mano de Bernie Wrighston. La guinda la pone Monty Python y la que entonces era mi peli favorita del grupo, "El sentido de la vida". ¡Y que no falte "Viernes 13"/Jason!, aunque sea en plan "cameo carpetil".


En la segunda cara retomamos el tema "Creepshow" -por entonces mi absoluta number one. Hoy es la number two, lo que tampoco es moco de pavo-, destacando esa curiosa ilustración promocional extraída de un "Fotogramas" de la época. Una no muy sincera declaración de amor al noveno arte a base de imágenes mangadas de "Vampus" o "Rufus", referencias a Richard Corben -mi dibujante favorito en el momento, junto a Wrighston-, a Moebius (??) y a "Torpedo", que me gustaba mucho. En lo musical nos encontramos con el "Salve" de la "Polla Records" (entonces recién comprado en formato casete), un guiño punk -en esos tiempos comenzaba a interesarme por la subcultura del imperdible- y una tímida referencia al "Thriller" de Michael Jackson. Sí, amigos, yo fui de los que se cagaron de miedo viéndolo. Destaca H.P.Lovecraft en lo literario, autor al que me acerqué a través del cine, y aunque intenté leer algunos de los libros que aparecen en la foto, nunca logré conectar con ninguno de ellos. Arriba de todo, el encabezamiento de las tiras humorísticas y macabras de Pierino extraídas de "El Papus". Era un dibujante que me gustaba y se adecuaba mucho a mis apetencias grotescas.
Lo que más me llama la atención es que gran parte de los recortes aquí expuestos, sobre todo los de música y literatura -y de escueto tamaño- están recortados de un popular catálogo que solía llegarnos a casa por correo, "Discoplay" (¡gracias Don Olid!).


Como apéndice, comentar de pasada la costumbre que tenía de incluir "caramelos" en el interior. Y pal caso, lo que aquí tenemos es la adecuada incursión de portadas de la colección súper terror de Martínez Roca, destacando las antologías de "Las mejores historias de terror" o la adaptación de "La noche de los muertos vivientes" de John Russo. El "Spy vs. Spy" de la revista "Mad", que entonces leía. El libro de H.G.Wells que inspiró una de mis pelis antiguas favoritas, "El tiempo en sus manos" y, cómo no, el mítico "Stryker" de Cirio H. Santiago.
Brutal.



Pa la siguiente carpeta decidí no matarme tanto y tiré por lo fácil. Carteles grandes, ambos extraídos de las páginas del "Fotogramas", justo cuando se estrenaban oficialmente ambas películas. El de "Viernes 13, 3ª parte", que explotaba a tope el elemento tridimensional, siempre me ha parecido precioso, uno de mis favoritos de la saga.


El otro, pues a decir verdad únicamente lo escogí por la presencia de Clint Eastwood sujetando una gran pistola, a lo "Harry Callahan" que, como verán a continuación, ha sido siempre una presencia constante en mis preferencias decorativas. Aquí no interpreta al gran "Dirty Harry", y la película resultante ni siquiera me gusta, pero pal caso, no importaba mucho.


La fricadilla la pone el breve anuncio del video-juego, por entonces aún una práctica bastante verde, inspirado en "Viernes 13". No es que lo tuviese, o lo hubiese jugado en casa de un amigo... de hecho, nunca llegué ni a verlo, pero se trataba de algo relacionado con la saga en cuestión, lo que era ya suficiente argumento para recortarlo y añadirlo.


En este caso recurrí de nuevo al tema imágenes grandes, solo que aquí tuve la decencia de utilizar algo hoy bien valorado por el aficionado medio, una fotografía promocional de "Re-Animator", de esas que solían adornar las vitrinas de los cines (vamos, lo que llaman "fotocromo"... y por cierto, ¡¡menudo es!!, ¿dejarían hoy día usar una imagen así de extrema?). En ella vemos uno de los momentos álgidos, más sangrientos, grotescos y gran guiñolescos del famoso y estupendo film de Stuart Gordon, cuando un zombie (el papá de Megan) le revienta los ojos a la cabeza del Dr.Hill, poco antes de aplastarla como un melón. No hace falta decir que me ALUCINABA ese panorama, por su exageración, su locura, su demencia y su rojo abundante. Absolutamente salvaje. Recuerdo cuando una persona adulta vio la carpeta y cínicamente me dijo: "Veo que ahora te va el romanticismo". Con todo debo abrirme a ustedes y confesarles que, por entonces, aún no había visto "Re-Animator", así que con material como ese mi imaginación volaba libre y peligrosamente.


La cara B resulta harto reveladora. Como ven, son los carteles franceses de "From Beyond/Re-Sonator", "Howard, un nuevo héroe", "El día de los muertos" y "Viernes 13, 6ª parte: Jason Vive", lo que significa que me encontraba en pleno apogeo de mis lecturas gabachas. Todo ese material salió de las páginas de "L´Ecran Fantastique" que, junto a "Mad Movies" e "Impact", conformaba mi generosa dieta de lectura cinematográfica por esos tiempos.
No hace falta decir más.



Por lo visto eso de poner un solo cartel no me satisfacía tanto, y para la ocasión -y la siguiente- decidí retomar el tema "collages", solo que aquí partiendo directamente de fotocopias. Eran los tiempos en los que había descubierto la revista "Fangoria" -la yankee, claro- y con ella el fascinante espectro oscuro y chungo del cine fantástico y de terror, su lado más "trash", algo que se refleja mucho muchísimo en esta interminable galería de rostros.
Lo normal era que los chicos adornaran sus carpetas con cantantes sexys, modelos, actrices. O en un caso pre-homosexual, jugadores de furgol. ¿¿Y qué es lo que hago yo??, colar las caras de un puñado de señores de mediana edad o más -cada uno con su respectivo nombre debajo-, casi todos hombres de negocios de escaso talento y algunos más interesados en sacar dinero del bolsillo de los posibles espectadores impresionables que de crear cine. ¿Quiénes eran estos elementos?, fácil: Al Adamson, Andy Milligan, Jesús/Jess Franco, Frank Henenlotter, Aristide Massaccesi (Joe D´Amato), David DeCoteau, Ted V. Mikels, Charles Band, David Friedman, Herschell Gordon Lewis, Lucio Fulci, Roger Corman y Fred Olen Ray (en una foto que casi está de espaldas). La créme de la créme. Junto a ellos, temas tan propios de ese tipo de movidas como el cine de caníbales o "Santo, el enmascarado de plata". Nótese ciertas manchas de rojo-granate en las esquinas de las fotos... sí queridos, era tempera, en un intento de hacer más cantoso el tono "sangriento" del invento (dulces ingenuidades).
Y por aquello de no perder las buenas costumbres: "Harry Callahan" en un ladito (con un contundente "My hero!" encima de la foto) y el Steven Seagal de "Por encima de la ley".
A esta carpeta podríamos bautizarla tranquilamente como la "trash-carpet".
Fascinante.


Si el caso anterior era algo bizarro, el de ahora roza la locura.
¡¿Fred Olen Ray, el ínclito cineasta zetoso, como motivo central de una carpeta?!. Miedo da. Pero sí, queridos, así de fan era yo entonces del director de "Alienator" (que decora ampliamente el collage), "Del espacio profundo", "Los Dreggs", "Días de horror y muerte", "Commando para matar", "El poder de las armas", "El misterio de la pirámide" y otras que no aparecen en la imagen como "Biohazard", "Alien Dead" o "Beverly Hills Vamp".
Recuerdo que, tras mirarla atentamente, un compañero de aula me dijo: "¿Te gusta la violencia, eh?". Pues sí, pero solo en la pantalla, chavalote.



En la cara B del caso que nos ocupa se recupera un poco cierta cordura. Aunque tampoco mucho.
"Blood Feast", el inevitable "Harry Callahan", su entrañable parodia televisiva "Sledge Hammer", más macarrismo con "Yo, el jurado", el cartel de "Re-Animator 2/Metamorphosis" según san Luigi Montefiori (que es una puta bazofia, pero esa ilustración me gustaba mucho... ¿será de E.Sciotti?, eso explicaría muchas cosas) y, consecuentemente acorde a la presencia de San Fred Olen Ray, un guiño a Jim Wynorski con dos de sus obras cumbre, "The Return of Swamp Thing" y, sobre todo, la inmortal "Deathstalker 2".

Posdata: La imperdonable ausencia de imágenes en ambos lados, a base de tijera bruta, obedece a alguna causa de reciclaje que, ahora mismo, no recuerdo claramente (aunque puede distinguirse el nombre de Linnea Quigley, lo que significa que la carpeta también luciría cierto erotismo barriobajero).


MENCIONES ESPECIALES:

Las dos carpetas que siguen se alejan un poco del grupo. Una por temática y otra por fabricación. Pero merecen estar aquí... entre otras cosas porque, en fin, son las que faltaban para completar el repaso… y porque me sale de los cojoncillos.


El punk rock como temática ha salido ya alguna vez, tímidamente, a lo largo de este periplo, pero realmente no se impuso hasta mediados de los años 90.
Pal caso tenemos a Jayne/Wayne County (el travesti punk del Nueva York originario que hacía poco había visto “live”). Una ilustración extraída de un número de la revista "Vibraciones" del año 77. En esa época era muy fan (y mantenía relación epistolar) con el grupo "Wat Tyler" y a falta de alguna imagen más representativa, utilicé esa del bailarín tirolés. A su lado, la pegata número uno de mi fanzine "Suburbio", y el nombre de una banda que desentonaba un poco en el conjunto (de ahí que su presencia fuese tan poco llamativa), los militantes "Crass". A su lado, un dibujo muy especial de John Holmstrom, el famoso padre de la revista "Punk Magazine" y portadista de "Ramones". En medio, y ahí luciendo a lo grande, la que era mi banda absolutamente favorita, "The Lurkers". Justamente, el tipo con el perro y la bandera es Arturo Bassick, que en aquellos tiempos lo lideraba.
Retornamos a la parte baja, extremo izquierda, y descubrimos la pegatina número dos de "Suburbio".
A su lado, el logo de los mediocres "Chelsea", "Sham 69" (y no entiendo muy bien el motivo de que estén ahí) y la divertida imagen macarra de uno de los integrantes de "Spider Babies", grupo de garaje cazurro.



Y estos, pues no necesitan presentación.
A día de hoy dudo mucho que los "Toy Dolls" fueran genuino punk. Siempre he visto a su líder, Olga, como un currante que se disfraza cuando toca y luego vuelve a la normalidad de su rutinaria existencia. Pero eso no quita que, en sus buenos tiempos, los "Toy Dolls" me ENCANTABAN y, de hecho, en cierto modo fueron los culpables de mi afición al punk rock. Así que merecían un lado entero de la carpeta para ellos solos... y más con una imagen tan ideal como la de este single de su divertida canción "James Bond lives down our street".


A esta, obviamente, lo que le tengo es mucho cariño, tratándose como se trata de merchandising oficial surgido a raíz del estreno del legendario "Superman" de Richard Donner con Christopher Reeve. Comprado en la época, se entiende. Sorprendentemente ha durado en bastante buen estado hasta nuestros días. Tengo algunos amigos completistas del personaje que han demostrado interés en hacerse con ella guita mediante, pero de momento prefiero conservarla.