jueves, 17 de marzo de 2011

GRITOS DE AGONIA

Lo mejor de esta película lo tenéis en los primeros tres minutos. De verdad. Luego ya podéis quitarla tranquilamente.
Hace muchos años, antes de que la Troma se pusiera de moda entre retrasados y oportunistas, a mi me dio por investigar en videoclublandia a la búsqueda de sus productos. Entonces era bastante más difícil dar con ellos, nadie la conocía y sus films llegaban aquí importados por oscuras compañías. En aquellos tiempos, tierno jovenzuelo como era, ignoraba por completo que Troma solo tenía dos o tres pelis buenas, o cuanto menos divertidas, y que el resto era una mierda pinchada en un palo. Con semejante desconocimiento por bandera sufrí en mis carnes cosas como "La venganza de Daphne", "Surf Nazis Must Die" y... sí, "Gritos de agonía" ("Girls School Screamers" in the U.S.). Creo recordar que flipé con el arranque, y luego me dormí o directamente la quité.
Pasados todos estos años, y con los principios de Troma total y absolutamente prostituidos (algo que ya ocurrió cuando el "boom", pero nadie quiso darse cuenta), vuelvo a consumir esta caquita, con el "modo paciencia" puesto en "on".
Una colegio de monjas recibe como herencia una casa encantada. Las hermanas van para allá, acompañadas de sus sabrosas estudiantes, con la intención de hacer inventario. Pronto... no, perdón, tarde, demasiado tarde, las muchachas comenzarán a ser asesinadas por un ente misteriosa.
Hasta el puto minuto 50 no hay ni un solo crimen. Y no esperéis gore por doquier, porque no. ¡Ah!, y tampoco tetas. Una peli de terror protagonizada por colegialas ¡¡y sin una sola ubre!!. Mal, Lloyd Kaufman, mal. Pero ya sabemos cómo funcionaba la Troma: pilla una peli indie de tercera división que nadie más ha querido, métele un título llamativo, hazle un poster super-chulo y atractivo que, en realidad, nada tenga que ver con la peli y con su espíritu y, enga, a venderrrrrrr... y a decepcionar al paciente público del horror.
Bien, he soportado entera "Gritos de agonía". Sin avance rápido y sin dormirme. ¿Es buena?, no. ¿Es una mierda?, no exactamente. Es... psss, ¡¡aburrida!!. Mucho. Pero es que cuando me lo propongo, puedo soportar lo que sea (aunque menos que el campañero Víctor). Si ese no es tu caso, evítate el chiste fácil: Los gritos de agonía los darás tu viendo esta cosica.

miércoles, 16 de marzo de 2011

CHI´S SWEET HOME

Vengo a mostraros un anime muy especial y muy tierno protagonizado por una gatita llamada Chi. Una serie hecha por y para los que amamos a los gatos. Además, los episodios duran tres minutos, por lo que no cuesta nada echarle un ojo. Está basado en un manga que empezó en el 2004 y aun sigue editándose. Se le ha hecho este anime, videojuegos e imagino que merchandising por un tubo. Ya sabéis como son en Japón, se obsesionan con cualquier cosa y llegan a limites que rozan la locura. Por ejemplo, y con el caso que nos atañe, podéis ir a una cadena de cafeterías en las que, mientras degustas tu piscolabis, puedes alquilar un gato para jugar con él. Y esto es porque hay muchos hogares en los que no se permiten animales. Y ahora enlazo con el anime...
Chi es una gatita gris que un día se aleja de su madre y hermanos y se pierde. Antes de que al espectador se le empiecen a salir las lágrimas, aparece Youhei, un niño acompañado de su madre. Deciden llevarse el animal a casa. Pero en su apartamento no están permitidas las mascotas. Así que, en un primer momento intentan encasquetársela a alguna de sus amistades, con resultado negativo, claro está. Al final deciden quedársela, escondiéndola de los vecinos y el casero. En la segunda temporada los Yamada (la familia que acoge a la gatita) se mudan a otra comunidad, donde si están permitidas las mascotas y podremos ver como Chi se relaciona con sus nuevos amigos animales.
Cada episodio de la serie (recordad, de tres minutos) son situaciones del día a día de un gato, como puede ser cuando empieza a mearse por casa y le enseñan a hacerlo en su caja de arena, o cuando descubre el grifo goteante o los cordones de una zapatilla. También los Yamada harán cosas que todos los que tenemos gatos hemos hecho más de una vez, un ejemplo es comprarles juguetes y que ellos le presten más atención a la bolsa o caja que los contienen.
Como podéis ver es una serie blanca para un publico muy especifico, con sus toques de humor y momentos tiernos.

LEVIATHAN: EL DEMONIO DEL ABISMO

Cuando me apetece pegarme una buena siesta, mi técnica favorita consiste en leer o ponerme una película mala de esas que no te importa perderte si se te cierran los ojos. Si encima es en Domingo, quiero que sea una producción "mainstream" de entretenimiento puro y absurdo. Algo como "Leviathan: el demonio del abismo".
Hacía años que no la veía, y de mi último intento recordaba que era más mala de lo que uno puede esperar en su categoría. Sin embargo, después de 42 minutos, me sorprendió que la estaba siguiendo con interés, me parecía correcta, amena y bien facturada. ¿Dónde estaba el problema, pues?.
Bien, el problema venía justo después de esos 42 minutos. Nada más despertar de mi -muy disfrutada- siesta.
La historia no tiene mucho misterio. Base minera submarina. Los currelas dinamitan una pared y tras esta, aparece un barco ruso hundido. Dentro, localizan la caja fuerte y al abrirla, no encuentran nada de valor. Uno de ellos se agencia una petaca de supuesto vodka sin que los superiores se enteren y se la consume enterita. El muchacho comenzará a sufrir extrañas mutaciones en el cuerpo que acabará dando pié al nacimiento de un monstruo marino.
Quitando lo del experimento en la petaca y el barco ruso, que es una idea muy buena, el resto es puro "Alien" y puro "La Cosa". Y como decía arriba, el problema que tiene "Leviathan" es que empieza a volverse torpe, e incluso un pelín ridícula, cuando menos debería, es decir, cuando aparece el monstruo. Jolín, si incluso en un momento dado se ve el hilo que sujeta un tentáculo. Claro que se agradece muchísimo que los efectos especiales sean a base de látex y animatronic. Probablemente lo peor, pero peor, de toda la fiesta sea el final. De verdad, es HORRIBLE, de juzgado de guardia, tonto, idiota y muy mal hecho. Lástima, no hay nada más perjudicial que un broche de mierda.
"Leviathan: el demonio del abismo" es uno de los títulos surgidos del pequeño boom que vivimos a finales de los 80 con el subgénero de las amenazas marinas. Mientras James Cameron corría para estrenar su, tirando a chaposa y babosa, "Abyss", varios estetas intentaron adelantársele -o chupar de su éxito... que no fue tal- como Sean S. Cunningham con "Deep Star Six", Juan Piquer Simón con "La Grieta", Roger Corman con "Lords of the deeps" y George Pan Cosmatos (director de "Rambo" y "Cobra", ¡fenómeno!) con esta "Leviathan". El reparto no está nada mal: Peter Weller, Richard Crenna, Ernie Hudson, Daniel Stern, la hermosa Amanda Pays y Meg Foster con esos ojos casi esotéricos. El guión -que no es precisamente una matada- lo co-firma David Webb Peoples, con un currículum de lujo que incluye "Blade Runner" o "Sin Perdón". La criatura viene diseñada por el gran Stan Wiston (RIP). Tampoco estuvo muy inspirado, pero vale.
En definitiva, ni es tan mala como la recordaba, ni tampoco podemos decir que se trate de un clásico, solo un producto mediano y entretenido lo justo. Para mi no hace falta más.

martes, 15 de marzo de 2011

JOAQUÍN SÍ QUE SABÍA...



Gracias a Víctor por el recordatorio.

EL DÍA DEL COBRA / CRUEL JAWS



Ayer noche me zampé dos italianadas, back to back. Dado que ninguna me hizo vibrar especialmente pero que, al mismo tiempo, tienen los antecedentes necesarios para ser parte de este blog, he decidido comentarlas juntas. Así mato dos pájaros de un cuesco.
La primera es "El día del cobra", thriller con tufo al policiaco americano de los 70 (recuerda muy levemente al rollo "French Connection") dirigido por el mítico Enzo G. Castellari y con protagonismo absoluto del carismático Franco Nero, acompañado de una atractiva Sybil Danning faciendo de disc-jockey y William Berger en un rol escueto. La cosa va de un poli obsesionado en cazar a un mafioso (gay, para más señas) y sus trifulcas para lograrlo. En el proceso, muere su hijo (es padre soltero), lo que le dará más motivos para ser duro con los pillastres. Pues sí, puro italiano de la época (1980) en su estética y su forma (aunque a Castellari no le tiraba tanto el zoom como a sus colegas). Las secuencias de Franco Nero con su retoño son babosas y ridículamente tiernas, muy italiano

todo. Acción hay menos de la que cabría esperar, aunque cuando se deja ver, convence (sobre todo el final, con Nero usando un pico para aplicar justicia a falta de revólver. Un pico de picar piedra, digo). Pero vamos, que en general le sobra diálogo y le faltan hostias y sangre. Visible nomás.
La siguiente fue "Cruel Jaws", tardía (1995) aportación -televisiva!- de Bruno Mattei al subgénero de tiburones asesinos. Aunque, según se mire, y dado cómo este tira hoy en el video-club y la tele por cable, podríamos decir que el italiano fue visionario.
En fin, la historia es lo de siempre, rutina pura. En realidad esta peli es una gran mierda, pero si me he animado a comentarla es por un factor muy curioso: Todas las secuencias de ataque de tiburón están extraídas del "Tiburón 3" del amigo -otra vez- Castellari. Todas. Desde el helicóptero devorado hasta los surfistas atacados. Aquí no falta nada. Y claro, da que pensar... oiga, si "Tiburón 3" (es decir, "L´ultimo squalo") fue una de las estafas más sonadas de su época, aquí podemos decir que nos hallamos ante la estafa de la estafa. Robar a un ladrón, vendría a ser el caso. Joder, si hasta reutiliza las imágenes de archivo de escualos reales de las que se valió Castellari, ¡¡¡y comete exactamente los mismos fallos de raccord!!!!. Esas cosas solo podía/sabía/osaba hacerlas Bruno Mattei (que aquí no firma como Vincent Dawn, sino como William Snyder), rodar una peli de tiburón asesino, ¡casi sin mojarse!. Ole sus mediterráneos y enterrados huevos.

lunes, 14 de marzo de 2011

ROCKTOBER BLOOD (CONCIERTO DE SANGRE)

Lo más resultón de esta película es el título. En español vendría a ser algo así como “Rocktubre de sangre”… pero en la época, cuando esto salió en video, decidieron que era mejor el que tenemos en la cabecera de la entrada. Lo otro bueno que tendría es la carátula, tan sugerente, tan delirante.
El argumento no me ha quedado del todo claro. Se supone que un cantante de rock muerto vuelve del más allá para ajusticiar a los incautos, mientras que la banda protagonista hace performances gran guiñolescas en directo. Claro que de puro aburrimiento, y aunque me la zampé con estoicismo, cada dos minutos mi mente se iba hacia otros menesteres, incapaz de centrarse en lo que la pantalla estaba contando, siendo todo de lo más rancio y poco atractivo. Tentado de quitarla estuve en un par de ocasiones.
Y es que si en todo buen slasher que se precie tiene que haber unas grandes dosis de aburrimiento compensado con asesinatos gráficos, o al menos, ingentes dosis de sangre (y más cuando esta forma parte del título),aquí hay poco de cualquier cosa. Demasiado poco. ¡Y qué heavys con más poco carisma, por dios bendito!.
Ahora, hay un momento que por ridículo se merece un lugar de honor. En una escena de transición (de esas de “Dos años después…”) Vemos a un maromo con la máscara de la carátula puesta, subido a un escenario y bailando una extraña danza, que a ritmo de heavy metal pronto se convertirá en un breakdance de tercera categoría, “moonwalk” incluido. El público desde abajo le mira sin reaccionar.
Pero por lo demás, nada de nada.
De la dirección se ocupa Beverly Sebastian, que, junto a su maromo Ferd Sebastian, dispone de unos cuantos anti-clásicos del cine más exploitation.
"Rocktober blood" es una peste. Mejor perder el tiempo en otras cosas.

domingo, 13 de marzo de 2011

EL OTRO HOLLYWOOD

Puede que algunos de ustedes no lo sepan, pero curré ocho años en el mundo del porno. No, no como actor (siento decepcionarles!!!), digamos que como "creativo". Estaba en una web de contenido adulto donde hacía de todo: escribir, dibujar, filmar, montar, clasificar, retocar... de todo menos follar, vamos. También era crítico de cine, por cierto. Muy mal pagado, se entiende. Pasados todos esos años la empresa cambió, se volvió todo automático y me echaron. Hey, me hicieron un favor. Gracias a tan ingrata experiencia aprendí que la pornografía es una industria patética, cutre y miserable repleta de "quieros y no puedos". Vamos, que la odiaba y la odio.
Entonces, se preguntarán, ¿cual es el motivo de que te hicieras pues con "El otro Hollywood", tochazo enorme de más de 600 páginas que narra de pe a pa la historia del cine porno americano?. Buena pregunta. Pues son varios: Su autor principal es Legs McNeil, co-fundador de la revista "Punk Magazine" y firmante del estupendo libro "Por favor, mátame", que disfruté mucho en su momento. El porno es asqueroso venga de donde venga, pero si no es Español, me resulta un poco menos asqueroso (aunque, todo hay que decirlo, mi "favorito" era el italiano. Hoy día solo "consumo" porno amateur, porque al menos los que lo hacen, disfrutan en el proceso). El porno, aunque no sea muy creativo, está dentro del cine, y todo lo que es cine, es mi droga. Ya os digo que a veces me gusta más leer sobre séptimo arte, que consumirlo. Sin embargo, hablar de "El otro Hollywood" supone hacerlo de una enorme decepción.
Un amigo me contaba que el libro había sido un fracaso de ventas en España. Hombre, pues no me sorprende. En esta tierra solo hay paletos, y no mucho interés con respecto a nada. Encima, la pornografía como tema de estudio dejó de ser "cool" cuando la moda al respecto se esfumó superados los temibles años 90. Y ya no digamos que a quién se le ocurre editar un libro así con tanto lujo, tapa dura, el tamaño... en fin, no creo que sus responsables tuvieran mucha vista en ese sentido. De todos modos, la culpa no es toda suya. Gran parte de esta la tienen sus mismos autores, McNeil seguido de Jennifer Osborne y Peter Pavia, ya que el libro resulta, simple y llanamente, aburrido.
Tiene sus partes buenas, no digo que no, cuando repasa los inicios del pre-porno con el "nudie" (David Friedman y Doris Wishman incluidos). El bombazo de "Garganta Profunda" y todo lo que vino. "Tras la puerta verde". Vamos, que arranca muy bien y muy interesante. Siempre siguiendo el mismo método "oral" de "Por favor, mátame". Y cuando digo oral no me refiero al sexo, sino a que el libro está compuesto de declaraciones de todos los implicados en esta larga epopeya, estructuradas para que nos cuenten historias.
El problema viene cuando los autores se alejan del porno más estricto, y comienzan a hablarnos de todo lo relacionado con la mafia y la policía infiltrada. Este "coitus interruptus" de entrada se deja pasar, pero se alarga... y se alarga... y tanto lo hace, que comencé a saltarme los capítulos que veía giraban en torno a ello. Pasada la marea, retomamos el tema porno y volvemos a encontrarnos con chicha interesante. Traci Lords, Savannah... lo malo es que ahora la obra ha dejado de ser fluida, ha olvidado que está narrando hechos consecutivos en el tiempo y todo comienza a reducirse a episodios temáticos sin aparente conexión entre ellos. Ahora hablo de John Wayne Bobbit, ahora de ese actor que se suicidó, ahora de sida, ahora de esa tia que se mató cuando iba drogada (porque de drogas, tantas o más que sexo. Igual que en "Por favor, mátame" había más drogas que rock and roll. ¿Qué mierdas le pasa a la peña?). Todo queda como huérfano de una línea continua y para entonces ya has perdido el hilo y el interés. Como leer los chistes de un periódico.
Vamos, que si este libro hubiese ocupado la mitad, sería cojonudo. Pero, y valga la coña, le sobra mucha mucha paja. Así pues, lo que se prometía una lectura apasionante, termina convertido en un tochito duro de roer. Lástima.

sábado, 12 de marzo de 2011

PIRAÑA 3... SIN LA D



Ahora que tenemos el estreno oficial en España de "Piraña 3D", es el momento adecuado para recuperar estas rarezas. Publicada originalmente en el número 103, Abril de 1989, de la revista francesa "L´Ecran Fantastique", el cartel de la izquierda formaba parte de un artículo sobre cine de criaturas marinas asesinas y, por lo visto, este "Piranhas 3" (¿dónde están "Piranhas 1 y 2", así en plural?) iba a llevar por subtítulo "The Crawling Menace", se encontraba en plena pre-producción y el director asignado no era otro que Joseph Zito, el mismo baranda de "El asesino de Rosemary", "Desaparecido en combate", "Invasión USA", "Viernes 13, 4ª parte" o "Red Scorpion". Como vemos en el pre-cartel (bastante feo, dicho de paso) en esta ocasión las pirañas no iban a tener alas, como en la segunda parte, sino ¡¡patitas!! y se iban a pasear a su antojo, devorando bañistas dentro y fuera del agua.
Incluso había un reparto pensado, Peter Coyote y Daryl Hannah iban a encarnar los roles principales. Les seguía Donald Pleasence en el papel de científico, cómo no.
Por lo expuesto, daban a entender que los efectos especiales ya estaban en marcha y se habían creado las pirañas caminadoras que Zito calificaba de "Increíbles!" (eso seguro).
Por algún extraño y desconocido motivo, este "Piranhas 3: The crawling menace" jamás se llegó a rodar, para nuestra mayor tristeza.
Unos años después se anunció de nuevo una tercera parte de la franquicia, esta vez desvinculada del proyecto aquí comentado y que iba a producir y dirigir (con su pseudónimo habitual de Oliver Hellman) Ovidio G. Assonitis, responsable de la temible segunda parte (que sí, que la firma James Cameron, pero por lo visto fue algo temporal, y la verdadera culpa es de Assonitis). Este, como el otro, no vio la luz (tenéis el cartel a la derecha, extraído de un "Mad Movies"). ¿"Piraña 3" un proyecto maldito?.
A todo esto, ¿Cuál creéis que hubiera molado más?... yo me quedo con la de Joseph Zito, sin duda.

viernes, 11 de marzo de 2011

CURSO 1984

Las películas de "aulas turbulentas" son ya todo un subgénero en sí mismo. Cada época ha adecuado su estética a la moda imperante entre la juventud, y es por ese motivo que "Curso 1984", producida el año 82, apuntara hacia el punk a la hora de buscar una música y una tribu urbana bajo la que encuadrar a los inevitables malos de la función. Por otro lado, también a la par con los requisitos del momento, se apostó por una violencia mucho más cruda e impactante. En esta peli los malos estudiantes no se iban a conformar con una bofetada, estos iban a necesitar reprimendas bastante más extremas.
Recuerdo "Curso 1984" de cuando era chaval e iba al video-club. Era una de aquellas maravillosas películas que ya desde su mera carátula (su estupenda carátula, añado) transpiraban "peligro". Como "El Exterminador", "Scum", "Posesión Infernal", "Mad Max 2" y tantas otras, "Curso 1984" prometía sensaciones muy fuertes. El temor a alquilarla era tanto como el deseo de hacerlo. Y, a diferencia de lo que ocurre hoy día, cuando me atreví a dar el paso, no puedo decir que quedara decepcionado.
La trama (se supone que basada en hechos reales) es clásica. Un profe bueno llega a un colegio conflictivo. Los reyes del mambo son una panda de nazi-punks terribles. El tipo les planta cara y ello, obvio, da pie a una especie de "guerra personal" cuya intensidad y mala uva va incrementando hasta el gran, jugoso y sensacional estallido final de violencia y desmelene. En este último apartado, como decía, cabe destacar que no se andan con chiquitas. Aquí si hay que matar, se mata. Y el "momento sierra" sigue siendo a día de hoy una delicia absoluta.
"Curso 1984" se ha ganado un indiscutible estatus de cult-movie por muchos motivos. Algunos de ellos los encontramos en su reparto y equipo técnico. Por ejemplo, de todos es sabido que este fue el debút no-televisivo de Michael J. Fox, entonces más fondón y flequilloso y que en sus memorias tildaba injustamente de subproducto a la película (¡¡desagradecido!!). El director, Mark Lester, poco después firmaría la sensacional "Commando" con Arnold Schwarzenegger (una de mis favoritas!). En el guión nos encontramos con Tom Holland, futuro responsable de "Noche de miedo" y "Muñeco Diabólico". La banda sonora la firma el mítico Lalo Schifrin (el de "Harry, el sucio") quien, además de copiar el soundtrack de "La noche de Halloween", se alía con Alice Cooper para componer el tema central del film. Al tratarse de una película sobre punks (y menudos son!), es inevitable que suene punk rock. Los productores se decantaron por una banda muy recurrente en la época, "Fear", famosos por su imagen agresiva y por haber destrozado el plató de "Saturday Night Live" cuando fueron a tocar allí enchufados por John Belushi, que era un fan declarado. Sin embargo, la banda con presencia en un escenario no es otra que la canadiense "Teenage Head", quienes pegan bien poco dentro de ese caricaturesco concepto del punk como algo terrorífico dada su actitud más alegre y festiva. Y es que, como mandaban los cánones de la época, los punks de "Curso 1984" son retratados como yonquis, viciosos, inmorales, ultra-violentos, nihilistas y desalmados (aunque, puestos a ser quisquillosos, el único que en esta peli realmente MATA es ¡¡el trajeado y conservador profe!!).
Otros nombres destacados son los del eterno secundario Roddy McDowall, el televisivo Perry King, Timothy Van Patten y Stefan Arngrim, especialmente conocido por ser el protagonista de otro título muy de su época, "Lucifer" (y de la que algún día hablaré largo y tendido). En definitiva, un clásico de su década que el tiempo no ha tratado demasiado mal. Ayer noche lo pasé pipa revisándolo y aún pude notar como vibraba con el clímax final. Eso es muy buena señal.
Años después, Mark Lester sorprendería a propios y extraños con una secuela, un producto simpático sin más titulado "Clase del 99", donde los malos eran ahora los profes, unos en plan cyborg programados para disciplinar al alumnado. Lo mejor que podemos decir de ella es que, al menos, ofrecía algo un poco distinto. Su razonable éxito -supongo que en video-clubs-, generó una secuela de la secuela, "Clase del 99: El sustituto" La firmaba otro baranda y no llegué a verla por falta de interés.

jueves, 10 de marzo de 2011

SANKY PANKY

Indagando todavía en la cinematografía de República Dominicana (con una historia dentro del cine), descubro que uno de los grandes éxitos de este país ha sido esta comedia. Decido, pues, verla.
El dueño de un pequeño colmado que se lamenta de la existencia miserable que le espera si no da un gran cambio, ve como vive un amigo suyo que ha pegado un braguetazo y se ha casado con un norteamericana entrada en años y en carnes. Decide que su destino está ahí, así que se marcha al complejo “Resort” que dirige otro amigo suyo con el fin de entrar a trabajar y, de paso, cazar a una adinerada yanki. La cosa se complica cuando se enamora de una joven que para nada responde al modelo de lo que anda buscando.
Obviamente, el humor dominicano es muy localista, basado en la jerga y las expresiones lingüistas, y es difícil que entendamos muchos de los chascarrillos que sueltan en sus películas. Aún así, siendo 
 la comedia el género predilecto de autores y público de tan exótico país, por mala y ramplona que esta sea, siempre entra bien, y esta, aun con un exceso de duración y un argumento de lo mas simplón, acaba entreteniendo funcionalmente… pero no soportaría un segundo visionado.
Es curioso, porque estos dominicanos, a la hora de plantear comedias, siempre se valen de la misma premisa: Un tipo lo está pasando mal por culpa de los pocos recursos económicos del país y decide hacer algo para cambiar su situación, ya sea emigrar como en "Nueva Yol, por fin llegó Balbuena", o aceptar ofertas de empleo disparatadas como en "Santi Clo, la vaina de la Navidad".
A esperas todavía de localizar una copia de "Andrea", la propuesta de terror por parte de República Dominicana, que viene precedida de magnificas críticas, me zampo sus comedias, y teniendo en cuenta la joven cinematografía del país, no descarto el encontrarme, algún día, con algo realmente interesante.
Dirige José Enrique Pintor, responsable también de "Santi Clo, la vaina de la Navidad", en la que igualmente aparece el cómico Aquiles Correa, con un rol más secundario en esta.

STRYKER (MAD MAX 3)

Si lo miras serenamente, rodar una copia de "Mad Max 2" (que no de "Mad Max") ha de ser la cosa más económica del mundo, al fin y al cabo solo necesitas un desierto y cuatro coches salvados del desgüace. Será por eso que la serie Z esta plagada de esta clase de películas y de directores del calibre de Cirio H. Santiago, una auténtica leyenda en esto del llamado cine exploitation. Salido de una respetable familia de cineastas allí en el pais que lo vio nacer, Filipinas, Cirio vivió su momento de indiscutible gloria como mano derecha del rey de los tacaños, Roger Corman. Fue durante los 80 y parte de los 90, que don Santiago trabajó a destajo para el afamado productor yankee, firmando toda clase de pelis adecuadas a las demandas del mercado... que por aquel entonces exigía tiarrones musculosos capaces de exterminar a un nutrido grupo de extras en 20 minutos de metraje. Pero antes de todo eso, Cirio H. Santiago dio en la diana con la película que nos ocupa, "Stryker". Copia desvergonzada de las aventuras post-nucleares de Mel Gibson que de tan descarada llegó a estrenarse por estos lares como "Mad Max 3" (y su director rebautizado como Cirio H. Santiag, supongo que con el ingenuo fin de "americanizar" el nombre. Pueden corroborarlo con el póster que les dejo abajo de todo). Y es que, en esencia, cuenta exactamente lo mismo, pero cambiando la gasolina por agua potable, un recurso bastante más obvio (aunque menos inteligente). El rollo es el de siempre: malísimos vestidos de cuero negro luchan contra buenísimos vestidos con telas blancas con el fin de arrebatarles la poca gasolin... hummm, la poca agua que les queda. Los buenos, que son un poco tontos y muy blandengues, piden ayuda al "heroe solitario errante que pasaba por allí", en este caso Stryker, el arquetípico guerrero con cara de mala hostia, barba de cuatro días, look chanante, individualismo y/o pasotismo a prueba de bombas, enemigo de la higiene, macho pero sensible y con un trauma pasado (¿el asesinato de su mujer, quizás?) que de entrada dice que ni hablar del peluquín para, aluego, tras ser humillado y vapuleado por los malos, cambiar de opinión. Todo eso aliñado con disparos, coches, explosiones, cutrismo por doquier, violencia burra y bastante sosismo vía intravenosa.

martes, 8 de marzo de 2011

EL ASESINO DE MUÑECAS

Entre "Necrophagus", su primera película como director, y "Bacanal en directo", su despedida del mundo del cine, Miguel Madrid rodó este "El asesino de muñecas" completando así un triunvirato colosal, la quintaesencia de las películas chungas que a mí ya me ha ganado del todo. Una sesión triple con estas tres puede licuar el cerebro a cualquiera.
Esta en concreto, a nivel risas, es solo equiparable al mal rollo que desprenden algunas de sus imágenes. Y es que es una de cal y otra de arena. No toda ella es risible, hay momentos absolutamente desagradables y tensos, pero pronto entra en escena algún acto, diálogo y/o cutrez que te sacan de la atmósfera, en pro de una sonora carcajada. Naxo, ya nos dio sus impresiones por encima en esta entrada.
Como en anteriores películas de Miguel Madrid, cuesta un poco hacer una sinopsis. Pero, hela aquí...
Un joven estudiante de medicina posee la enfermedad mental de la doble personalidad. Durante las vacaciones de sus padres, los jardineros de la mansión de una sexy aristócrata (en realidad el parque Güell de Barcelona), el joven se queda a cargo de los jardines y se dedicará a matar a las parejas que se cuelan ahí a follar, ataviado con una horrorosa mascara y una peluca. Como una de sus perversiones es destrozar muñecas, contrae amistad con un niño de nueve años, malcriado y pirómano, que se dedica también a lo mismo. Pronto, todo devendrá en un triángulo amoroso 
teñido de sangre entre nuestro protagonista, la aristócrata y su hija.
Si la película se sostiene, sin hacer aguas por todos lados (aunque el mismo producto en sí, es una botella de agua, y no de “Solán de cabras” precisamente), es por dos factores; Uno, su protagonista, David Rocha, sobreactuador de profesión, gritón y aullador de aspecto amariconado, con el que no podemos parar de reír. Su interpretación no es exagerada… es lo siguiente a ese calificativo. Hay dos momentos cercanos al delirio: Uno es cuando su madre, explicando a la aristócrata que el chaval les ha salido nenaza porque tiene alergia a la sangre, le acerca un conejo despellejado que van a cocinar, y este pega un sonoro alarido, saliendo escopeteado como si de un “Looney Toon” se tratara. El otro momento es cuando, recién proclamada su amistad con el niño rarito, se acercan a la orilla del estanque (sitado en el parque de la Ciudadela, también de Barcelona) a coger unas piedras. Se supone que David Rocha entra en una especie de trance, toma contacto con su otra personalidad, la que asesina… bien, con la serie de aspavientos que hace el actor, no sabemos si quiere matar al niño, si quiero follárselo, o solo manosearlo. Increíble. En cualquier caso, da asco, grima y pena al mismo tiempo.
El otro factor importante, es el estético. Todo lo referente a ambientación, iluminación, atrezo, con esas muñecas colgadas, llenas de mierda, medio rotas unas, otras carbonizadas… ¡Uf! ¡Que mal rollo! Una fotografía oscura y totalmente cerda, que por momentos resulta turbadora, con una serie de maniquíes convenientemente ataviados. Todo muy arty.
Lástima que una (maravillosa) total incapacidad para hacer las cosas bien manden todo lo competente al garete, pero por otro lado, es eso precisamente lo que hace que tenga estima a esta peli. ¡Viva don Miguel Madrid! alias Michael Skaife, por aquello de internacionalizar su nombre y vender mejor la película.
En el casting, la malograda Inma de Santis (Inma de Santy en sus inicios) que también apareció en "Nunca en horas de clase". Helga Line, actriz en incontables productos de todo tipo en la época, y el anteriormente mentado Rocha, cuya tendencia al exceso no le impidió hacer carrera en el cine, eso sí, solo hasta mediados de los ochenta, trabajando nada menos que con Luis Buñuel en "Ese oscuro objeto del deseo", pero también con Ignacio F. Iquino en "Aborto criminal", con Juan Xiol en "Sexy, amor y fantasía", con Pedro Masó en "La menor", con Mariano Ozores en "El apolítico", con Enrique Guevara en "El último pecado de la burguesía", con Paul Naschy en "Los Cántabros", "Mi amigo el vagabundo", "El caminante" y "El retorno del hombre lobo", con, quizás, la culpable del fin de su carrera como actor, Pilar Miró, en una de las mierdas que hizo o con Ramón Fernández en "Las aventuras de Enrique y Ana". Ahí es nada. Con ese currículo, no se como no le hemos visto en años venideros. ¿O sí lo sabemos?.

GANTZ

Esta "Live Action" (película o serie de imagen real basada en manga o anime) es la primera parte. Se supone que a finales de año se estrena la segunda. Aun así la película es perfectamente disfrutable por si sola.
Kei Kurono es el típico joven japonés obsesionado con los pechos grandes. También es un egoísta, un poco cobarde y se la suda todo el que no sea él mismo. Pero eso cambiará porque está a punto de morir. La culpa de que Kei muera es de su amigo de la infancia Masaru Kato, o mas bien por haber tardado tanto en ayudar a Kato. Los dos jóvenes se encuentran en una estación de metro, Kei ha reconocido a Kato, pero no tiene ganas de saludarle, han pasado diez años desde la última vez que hablaron y le da pereza. Un vagabundo borracho cae a las vías, Kato, que es bueno de corazón, aunque su aspecto sea el del típico matón de colegio, salta para ayudar al borracho. Todo el mundo mira pero nadie hace nada. Kato reconoce a Kei y le pide ayuda, este se ve en la obligación y baja a echar una mano. Salvan al vagabundo, pero el tren les atropella a los dos. La gente no hace nada, bueno sí, se pone a sacar fotos. Kei y Kato aparecen en una habitación donde hay otras personas igual de desorientadas que ellos, además de una enorme bola negra que corona la estancia. Al poco tiempo la bola, que se llama Gantz, les explica su cometido: han muerto, pero ahora tienen una segunda oportunidad. Por las noches cumplirán las misiones que Gantz les encomiende, y durante el día pueden hacer su vida normal. Tras las misiones se les dará una puntuación. Cuando alguien llegue a 100 (si sobrevive tanto) se le permitirá elegir entre dos opciones, que se le borre la memoria y volver a vivir su vida como si nada, o poder resucitar a alguien que haya muerto en las misiones de Gantz. Para que los "jugadores" puedan acabar con las amenazas que les indica la bola, se les entregará un traje especial con poderes tipo fuerza, velocidad y agilidad, y armas futuristas. Los objetivos son alienígenas que pasan desapercibidos entre los humanos, y durante las misiones los participantes también son invisibles para el resto de ciudadanos.
Los aliens que aparecen en la película son de lo más raro, véase, el duende de la cebolla, un robot que lleva el típico casete de hace 20 años sobre el hombro, o una estatua gigantesca y un Buda de bronce. Aunque la sangre de los aliens es tipo espuma amarilla o verde, la película destila chorretones de hemoglobina, trozos de carne e intestinos por los cuatro costados. Puede que no sean muchas las escenas gore, pero cuando las hay, no se asustan con echar baldes y baldes de sangre falsa. También los efectos infograficos están muy conseguidos, sobre toda esas teletransportaciones tan alucinantes, pero tan puñeteras como que cuando están transportando a la chica de la película y llega el momento pezón, ¡¡¡oh wait!!! cambia el plano, ¡¡¡que cabrones!!!!
Protagoniza Kazunari Ninomiya al que vistéis en "Cartas de Iwo Jima" pero al que yo siempre recordaré por el papel de "Yamada Taro" en la serie que lleva ese nombre. Y es que si allí hacía del "chico bueno", en esta primera película de "Gantz" es bueno, sí, pero también un pervertido y un egoísta, algo que seguro se acerca mucho más a la realidad de él mismo o cualquiera de nosotros.
Yo espero con ganas esa segunda parte para descubrir de donde viene Gantz (que casi fijo que eso no explican), para ver qué hace Kei tras lo que ocurre al final de esta primera parte, y porque, coño, es la primera "Live Action" que veo que es buena de verdad, pero de verdad de la buena.

lunes, 7 de marzo de 2011

BACANAL EN DIRECTO

Más cine de nuestra transición, esta vez calificado con una “S” grande como una casa.
Quizás gracias al éxito que obtuvo la película "La orgía" de Francesc Bellmunt, al año siguiente se rodó esta "Bacanal en directo", entretenida a fin de cuentas, pero completamente estúpida, que viene a contar más o menos lo mismo que la anteriormente mentada.
Un cineasta invita a una serie de desprejuiciados jovencitos a una “suaré” en su piso. Uno de ellos, habido de sensaciones nuevas, tiene una novia un tanto mojigata que no quiere ir. Tampoco quiere joder, así que tras despreciarla, el joven acude solo a la fiesta. Una vez allí se da cuenta de que no le gustan las guarrerías que ve, pero justo en ese momento, llega su novia con el afán de despendolarse, y ya no hay quien la pare. Así pues, se despendolan todos y acaban introduciendo en sus gratuitas prácticas sexuales a un cerdo, mientras gritan “Libertad” con mucho libertinaje.
Una gilipollez como un templo, que solo sirve para mostrar unas carnes un tanto secas y/o poco apetecibles (a excepción de la malograda Azucena Hernández, cuya belleza es más que apreciable) y que los asistentes a la bacanal suelten proclamas políticas izquierdosas, en contra del clero y en pro de la libertad, por aquello de justificar tanta mamarrachada. Su escueta duración, una hora y dieciocho minutos, ayuda a que nos resulte divertidísima.... pero también sórdida. Sórdida en todas y cada unas de las escenas referentes a la bacanal. El por qué esta es en directo, es un misterio por resolver, al igual que la presencia de esos motoristas que vemos a lo largo del film pero cuya presencia nunca queda explicada.
En el reparto localizamos a Víctor Petit ("Perros Callejeros", "Trampa Sexual" o "Cambio de sexo"), que dejaría el cine poco después.
Empiezo a apreciar a su director, Miguel Madrid, responsable de la horrorosa "Necrophagus" y que completa la trilogía (
lo digo porque solo hizo tres películas) con "El asesino de muñecas", que caerá por aquí esta semana, y de la cual Naxo me asegura que su tremendismo es absoluto.
Hay que decir que mis progenitores entraron al cine a ver "Bacanal en directo" con mi yo de tres añitos en sus brazos, pensando que iban a ver una de romanos (!). Obviamente, a los diez minutos salieron del cine, abroncando al encargado por no avisarles del tipo de película que iban a visionar.
Entrañable anécdota, y entrañable película.

TROLLJEGEREN (TROLLHUNTER)

Los Noruegos se apuntan al rollo "El proyecto de la bruja de Blair" con esta peli cuyo estrambótico título, según los americanos, se podría traducir como "cazador de trolls" (más o menos).
Si os digo la verdad, comienzo a estar ya bastante harto y cansado de estos "falsos documentales de terror". Se está abusando de ellos y, sin embargo, el público continúa respondiendo bien (valga "Paranormal Activity" como reciente muestra), así que los tendremos revoloteando aún un tiempo. Está bien que hicieran su función de introducir el video puro y crudo en el cine standard, y que crearan un nuevo modo de hacernos pasar miedo. Pero claro, una vez superado el efecto sorpresa, te encuentras que todos se apuntan a un mismo patrón: secuencias de bromas entre los supuestos realizadores, escenas de correteo y jadeos, casuales momentos en los que la cámara queda tumbada en el suelo, las declaraciones de los implicados con rictus melodramático, los infrarojos.... todo.
Y todo esto lo tiene "Trolljegeren". Lo que realmente la salva de la quema es que aquí, en lugar de fantasmas o zombies, tenemos trolls. Sí, trolls, como los que se comen a los gnomos. Lo que pasa es que la mayoría de ellos son gigantes, hay uno al final que directamente es como un edificio de alto (¿y cómo se esconde eso?), cuando yo siempre creí que eran de tamaño Torrebruno.
La cosa va de un grupo de estudiantes que hacen un documental sobre un supuesto cazador furtivo de osos. Cuando lo localizan, este resulta ser... pues lo del título. El hombre, por motivos un tanto "asá", anima a los chavales a seguirle en sus aventuras y, bueno, ahí es donde aparecen los trolls y todo el mamoneo gubernamental que los oculta.
Hay que decir que, a pesar de topicazos, la peli se aguanta bien. Los actores son creíbles y, sobre todo, los efectos especiales están muy muy conseguidos. Ayudan también los bonitos y solemnes parajes Noruegos. El único "pero" que le veo es el aspecto de los trolls... son casi caricaturescos... muy grotescos... y eso, aunque esté hecho aposta, rompe un poco. No se, me habrían convencido trolls de look más fiero y menos ridículo (claro que entonces no serían trolls, supongo). Aunque, como digo, están muy muy bien integrados en las imágenes reales.
Minucias. La peli está potable y, en fin, que se puede pasar un rato ameno con ella.

sábado, 5 de marzo de 2011

FROZEN

Tengo un amigo que dice ser fan del cine de terror. Sin embargo, también asegura no haber pasado miedo nunca con ninguna película. En realidad él las "utiliza" exclusivamente para cachondearse. Ojo, reírse de/con una mala peli de terror me parece una práctica maravillosa, yo mismo lo hago de vez en cuando. Pero no podría vivir únicamente de eso, ni me gustaría hacerlo si, antes, mi devoción por el género no fuese sincera, real y respetuosa. Donde haya una peli que me de miedo, que se quite el resto. A mi amigo el cerebro no le funciona igual. Si la peli no es risible y viene cargada de elementos llamativos (especialmente gore y tetas), se aburre. Por eso, el día que me habló de "Frozen" y, con una exagerada mueca de desprecio, me dijo "¡No la veas, es lo peor que hay!", supe que tenía que echarle un vistazo. Un film de terror que no sirve para ser ridiculizado, ni humillado y que es capaz de hacer perder la paciencia a alguien que solo pretende tomárselo a guasa, es que ALGO ha de tener.
Igualmente, "Frozen" ya formaba parte de mi agenda de "películas que hay que ver" dado quién es su director y guionista, Adam Green, el mismo responsable de las dos simpáticas aportaciones a la franquicia "Hatchet". Claro que en "Frozen" se aleja totalmente del tono gran guiñolesco de aquellas, de su gore brutal, de su demencia, y se adentra en una historia mucho más psicológica, más dependiente de personajes y, por supuesto, más original.
Tres esquiadores quedan atrapados en un telesilla, sin que nadie sepa que están ahí. Llega la noche, el frío, una tormenta y, pronto, lobos hambrientos. A pesar de las inclemencias, harán todo lo posible por escapar... asumiendo las morrocotudas consecuencias.
Por un momento estaba tentado a decir que "Frozen" no es una peli de terror, sino un thriller. Pero pensándolo bien, ES una peli de terror, de genuino terror, de mucho más terror que las propias "Hatchet". De hecho estas, básicamente, vendrían a ser comedias. Solo que, como apuntaba arriba, es un terror que va directo al cerebro y no a las tripas.
Aunque el 75% de la peli se desarrolla en un único lugar (el telesilla y lo que lo rodea) y con tres únicos personajes, Green sabe llevar el ritmo divinamente, evitando el aburrimiento heróicamente (OK, a veces por los pelos... pero lo consigue) y mostrando tablas a la hora de crear suspense y tensión, todo ello con un grado de intensidad bastante alto.
Algo que llamó poderosamente mi atención -y no me esperaba- es que logré empatizar con los tres jovenzuelos. Es más, lo hice con el más gilipollas de todos ellos, el guaperas. De hecho, la secuencia que se encuentra cara a cara con un lobo muy feroz resulta genuinamente aterradora. Por unos instantes te dices "¿Y si yo estuviera en su lugar?". O cuando, al día siguiente, el animal se multiplica en manada, y el muchacho, incapaz de huir por motivos que no explicaré, únicamente se cubre el rostro con su gorro de lana a la espera de ser devorado vivo, me pareció un momento terrible e incluso triste (triste por lo que le pasa a continuación). Supongo que todo esto son puntos muy a favor de la peli. A Green se le ocurren mil ideas y desgracias que podrían pasar en semejante tesitura, y las reparte a lo largo del metraje con solvencia (además, uno de bien ajustado, solo dura 85 minutos).
Detalles fricos: Uno de los personajes se llama Joe Lynch, como el director de "Wrong Turn 2", amigo personal de Adam Green y que suele actuar en sus películas. Kane Hodder, el "Jason Voorhess" de los 90, y el "Victor Crowley" de "Hatchet", se marca un pequeño papel.
"Frozen", con todo lo pequeña y aparentemente sencilla que es, logra su cometido, logra alterar nuestros sentidos, hacernos sufrir y sin necesidad de estridencias... aunque hay un par de momentos sutilmente truculentos y uno de ellos, especialmente doloroso, incluso me hizo exclamar en voz alta un sonoro: "OUCH!!!".

viernes, 4 de marzo de 2011

LA ENDEMONIADA

De todas las copias y plagios surgidos a raíz de "EL Exorcista", me quedo sin lugar a dudas con la aportación de Amando de Ossorio. Primero por ser un director conocedor del género. Eso ya hace que, de entrada, la película me caiga simpática. Y segundo, porque aunque se aprovecha del filón, y directamente recrea sin vergüenza elementos reconocibles en "El Exorcista" (gapos verdes, girar partes del cuerpo que normalmente no pueden hacerlo o arrastrarse de manera desagradable, amen de que a la niña protagonista la interpreta Marian Salgado, la dobladora española de la "Regan" de la película de Friedkin), sí que cuenta con una entidad propia (no mucha), en el sentido de que, al menos, no es Satanás quien se mete dentro del cuerpo de la muchacha, sino una gitana más mala que un dolor. Y la osadía de incluir una historia de desamor entre el cura protagonista (en su juventud) y una jovencita de buena familia, ya dotan a la película de más calidad, al menos argumental, que el otro "exploit" patrio más popular, "Exorcismo".
Tras ser detenida, una vieja gitana que se dedica a hacer ritos Satánicos y sacrificar bebés se suicida tras ser amenazada por el comisario, que le dice que le va a administrar un medicamento que le hará decir toda la verdad acerca del caso en el que está implicada. Tras morir, y dejar a la policía en ascuas, el espíritu de la gitana saldrá de su cuerpo, para, literalmente, irse andando hasta el de una niña e instalarse en ella. Un joven cura, el padre de la cría, un teólogo y la policía, le darán sal al mejunje, mientras la poseída protagoniza episodios terroríficos y desagradables.
Pues sí, la verdad es que es una película altamente entretenida, quizás menos sanguinaria de lo que nos hubiera gustado, pero con los suficientes elementos, risibles o no, como para pasar un rato bueno, que ya es mucho.
Curioso maquillaje que logra poner el mismo rostro 
de una Kali Hansa adulta, aterrador por un lado e involuntariamente descacharrante por otro, a una Marian Salgado menor. No hay diferencia… las dos actrices tienen la misma faz, supongo que, también, porque buscaron actrices muy parecidas, que una vez maquilladas asemejaran la misma persona.
En el cast tenemos al inevitable Fernando Sancho ("La ley del karate en el oeste", "El pantano de los cuervos", "Y al tercer año resucitó"), que diríase hace el mismo papel en todos los films de terror, el de policía malcarado y “malaleche”. Tenemos a Maria Kosty ("La rebelión de las muertas" y la ya mentada "Exorcismo") y a Julia Saly (La pocha), al igual que Kosty, habitual de Paul Naschy, también en "Exorcismo" o en cosas como "Operación Mantis", "El último kamikaze", "El retorno del hombre lobo y "Madrid al desnudo". Siempre al lado de Naschy, como si fueran un matrimonio.
En definitiva, correcta película, bien rodada, bien de ritmo, quizás más graciosa que terrorífica, pero en suma, muy, muy disfrutable.

PRINCE OF PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO

Superproducción de la Disney basada en el popular videojuego, concretamente en la trilogía de "Las Arenas del tiempo" que apareció hace unos años para consolas. Las adaptaciones de videojuegos a cine suelen ser todas una verdadera porquería, pocas hay que se salven, la más destacada es "Silent Hill" y puede que esta que nos ocupa también se salve de la quema, un poquito.
Dastan es un joven pilluelo al estilo de "Aladdin", de hecho le veremos en una par de situaciones sacadas directamente de la película con el genio de la lámpara maravillosa. Vive en las calles de la capital de Persia. Un día el Rey, paseando a caballo, ve como el joven Dastan sale en defensa de un amigo al que unos guardias quieren apalizar. Tras dejarlos en ridículo con sus cabriolas y saltos de Park-out, Dastan es capturado y apuntito están de cortarle una mano. Eso sí que eran leyes, caguenchos. El Rey, considerando el potencial de Dastan, le perdona y acoge como a un hijo más, en concreto será su tercer retoño, ya que tiene otros dos. La historia salta 20 años, Dastan es el joven príncipe amigo de los pobres y sus dos hermanos son, uno el próximo Rey de Persia, y el otro un príncipe belicoso pero de buen fondo (en el fondo) Deciden atacar una ciudad sagrada. Dastan consigue que el derramamiento de sangre sea el menor posible, pero no sabe que acabará desatando una lucha familiar al apoderarse de la daga que guarda las arenas del tiempo, unas que permiten volver un minuto al pasado. A Dastan lo acusan de matar al Rey de Persia, así que debe de huir, pero por el camino se lleva a la princesa encargada de custodiar la daga del tiempo, no solo porque ella sabe como escapar de la ciudad sino porque está de toma pan y moja.
Aventuras, peleas, tormentas de arena, coreografías a lo yamakasi, la película lo tiene casi todo para ser entretenida, pero, aunque empieza bien y dispone de un final mas que aceptable, la parte central, el nudo, se dis/persa bastante. Y es que pasan demasiadas cosas, que si ir al funeral de Rey, encontrarse con una villa de "ladrones", volver a la ciudad sagrada, luego a otro lugar donde hay un templo oculto, luego otra vez a la ciudad sagrada... vamos que si estos tíos pasan la "travel" cada vez que dan de beber al camello (que no recuerdo que aparezca ni uno en toda la película y estamos en el desierto) pues ya tenían puntos para pillarse una sandwichera o un exprimidor. A lo que vamos, que demasiados viajes de aquí para allá.
Dirige Mike Newell, con Jake Gyllehaal ("Donnie Darko", "Zodiac") en el papel de Dastan y que no lo hace nada mal. También aparece Ben Kingley como el hermano de Rey, o Alfred Molina como el jefe de los "ladrones" amante de las avestruces. En el papel de la princesa tenemos a Gemma Arterton ("Rocknrolla") que, aunque talento interpretativo no le falta, lo principal es ser guapísima y parecer una princesa de oriente, y da el pego.
Ya he dicho que es una producción Disney ¿no? Bueno pues sabéis a que ateneros, hay batallas, pero poquiiiiiisima sangre, tampoco veremos amputaciones o primeros planos de muertos, y es que la calificación por edades tenía que ser baja, sino no la hubieran hecho porque no les habría dado beneficios. Es tan claro que la película es blanca blanca, que los "ladrones" de los que hablo en varias ocasiones, ni son ladrones, ni asesinos, ni nada, son gente que solo quiere vivir apartada del "gobierno" para no tener que pagar impuestos. Sí, como lo están leyendo, para no pagar impuestos. Ahora con apellidarse Alonso o Sanz, y empadronarse en Suiza o Liechtenstein ya te libras de pagar muchos impuestos, no todos pero..... Que se me va la olla, la peli, bien, simpática. Aunque para ser una superproducción, los escenarios de cartón piedra y el serrín del suelo cantan demasiado.

jueves, 3 de marzo de 2011

LA MANO

Tras perpetrar un robo, y tal vez atormentado por la culpa, un individuo se encierra en la habitación de la pensión donde dormita y se cercena la mano. La dueña del lugar clausura el escenario del sangriento suceso. Pasado el tiempo, reabrirá la habitación con el fin de alquilarla. Un joven procede e, inevitablemente, una noche será sorprendido por la mano amputada, que ha tomado vida. Tras una accidental electrocución, la suya propia quedará poseída por la amputada.
Por fin, una producción de terror de Venezuela. Un claro homenaje a "Terroríficamente Muertos", con el protagonista, 
Tony Rodríguez, dejándose llevar por la mano poseída, dando lugar a situaciones tanto terroríficas como cómicas (hay momentos en que imita sin vergüenza los tics y maneras de Bruce Campbell, ver imagen inferior como muestra). Rodríguez, que además de ser el actor principal es también el director del asunto, lejos de ser el Sam Raimi Venezolano se gana la vida -no podía ser de otra manera siendo de Venezuela- dirigiendo culebrones televisivos. Y quizás la experiencia le ha curtido lo suficiente (ya sabemos que en culebrones de allí el que menos tiene más de 500 capítulos) como para rodarse esta pequeña broma, que es lo que es al fin y al cabo. Una cosita que dura menos de una hora, con un ritmo trepidante y calculado, capaz de dejarnos la mar de contentos.
¿Un jodido plagio? No lo creo. La premisa absolutamente nada tiene que ver con la de la película de Raimi. Sin embargo, su condición de homenaje, si que queda patente. Aunque puestos a homenajear, plagiar y/o parodiar, si queremos ver similitudes con "El diablo metió la mano" las vamos a encontrar, así que, saquen sus propias conclusiones.
Y también me gustaría resaltar la falta de medios. Este es un producto prácticamente amateur, del que Tony Rodríguez sale airoso por su saber hacer. Ya le gustaría a muchos, con más presupuesto, hacer algo la mitad de entretenido que esto. Muy simpática.

miércoles, 2 de marzo de 2011

RUBBER

Si hay un tipo de trama que detesto, es aquella que, mediante humor, transforma un objeto cotidiano en una amenaza asesina. Me parece la más flagrante muestra de carencia de imaginación que hay. Y por supuesto, es algo que se da mucho en cortometrajilandia. Ya saben "La invasión de las tostadoras caníbales", "El ataque de las zapatillas radioactivas" o "La masacre de los grifos mutiladores", por ejemplo. ¡¡Lo odio!!. Por ese motivo, me daba un poco de terreur enfrentarme a esta "Rubber", la nueva sensación del "Cine de culto manufacturado" ya que, esencialmente, va de un neumático que cobra vida y comienza a matar a todo aquel y aquello que se encuentra. "Rubber" tenía la pinta de ser la versión post-moderna y pasada de lista de los ejemplos que exponía más arriba, dato este que terminaba de confirmar el que su director fuese un francés más dedicado a la música electrónica que al cine.
¿Y entonces, qué?, ¿es eso que sospechaba?... bueno, un poco sí, pero no del todo. Quentin Dupieux (filmmaker) añade unos extras a la idea del neumático asesino valiéndose de la simpática excusa de que su peli es un homenaje al "sin sentido" o la "sin razón" (la introducción que hace uno de los personajes explicando que esa es una característica muy habitual en el séptimo arte, incluidos títulos más que famosos y respetados, es graciosa). Así pues, tenemos a unos espectadores que siguen la historia a través de unos prismáticos (y, ojo al dato, uno de ellos resulta ser el antiguo héroe de los video-clubs Wings Hauser!!!) y que obligan a los actores a seguir fingiendo, aunque ya no les queden ganas.
Total, que sí, que "Rubber" tiene sus aciertos estéticos, su humor surrealista divertido ("¡Se ha reencarnado en un triciclo!", es la frase que más me hizo reír), pero también sus ideas trilladas (la quema de neumáticos, el desenlace) y excesivamente estúpidas (el neumático duchándose o viendo la tele). Vale, hay unas dosis de gore, pero tampoco compensa. Al final tienes la sensación de haber visto algo que hubiera funcionado mucho mejor como mediometraje, o corto, y que en esencia es una chorrada como un piano de gorda.

martes, 1 de marzo de 2011

EL FASCISTA, DOÑA PURA Y EL FOLLÓN DE LA ESCULTURA

Sin abandonar al fascista del título, en pocos años Joaquín Coll Espona pasó del cine con ramalazos “S” al cine político con toques de comedia. Obviamente al director le interesan amabas corrientes, y como las modas imperantes en el cine de la transición así lo piden, Coll se adapta como anillo al dedo.
Pero si su anterior película, "El fascista, la beata y su hija desvirgada", funcionaba ligeramente, en esta falsa secuela (hay muchos fachas en ella, y aparece José Luis López Vázquez, pero no es el mismo personaje de la anterior), se impone tanto el rollo político, que la comedia se queda en una mera anécdota. Como consecuencia, nos aburrimos soberanamente.
Tras la muerte de Franco, un grupo ultra-derechista decide hacer una estatua ecuestre del generalísimo. Uno de estos fascistas se quiere beneficiar a la mujer de un escultor rojo, por lo que le ofrece el trabajo, él de primeras se niega por sus convicciones políticas, pero acaba cediendo ante la insistencia de su mujer, que termina liada con el fascista. Todo esto
 desencadenará supuestas situaciones cómicas.
Un poco de destape, con la escasamente apetecible Nieves Navarro mostrando miserias, Ovidi Montllor muy contento de hacer su papel de escultor rojo, José Luis López Vázquez no tan entregado como suele habitualmente y un ritmo leeeento, leeeento, leeento en una de esas películas que carecen de interés alguno para todos aquellos que no se sientan fascinados por el cómo la historia de un país afectó a sus géneros cinematográficos. A mi sí me fascinan esos factores y, sin embargo, esta peli no me dice ni fu, ni fa.
Un deleite para los sentidos poder ver al gran “Saza” interpretando al facha con absoluta maestría. No me extraña que se encasillara en este tipo de papeles. Recomiendo el visionado con avance rápido, y parando solo en las escenas donde el veterano actor tira de verborrea fachosa asegurando, tras un asesinato para-fascista, que a un rojo no se le asesina; se le ejecuta.
Por lo demás… mala.

EL MECÁNICO

Remake de una película de igual titulo protagonizada por Charles Bronson. En esta nueva versión es Jason Statham el que pone la cara y cuerpo al mecánico titular. Y digo que pone su cuerpo porque película que protagoniza el inglés, película en la que aparece sin camiseta, en este caso, antes de llegar al minuto cinco ya vemos su pecho de lobo.
Arthur Bishop (Jason Statham) es un asesino a sueldo que trabaja para una organización ¿gubernamental?. Cuando le notifican que el siguiente objetivo es su amigo y mentor Harry McKenna (Donald Sutherland) aunque a regañadientes, ante las pruebas de la traición a la compañía de su amigo acepta el trabajo y lo ejecuta con profesionalidad. Es entonces cuando Arthur se hace cargo del descarriado hijo de Harry, Steve (Ben Foster) al que le irá enseñando el oficio igual que Harry hizo con él. Juntos acabarán con distintos objetivos, pero cuando Steve descubra la verdad sobre el asesinato de su padre, la desconfianza y las traiciones se pondrán encima de la mesa.
La dirección corre a cargo de Simon West, cuyo trabajo más destacable es "Con Air". Aunque es de acción, el film cuenta con sus momentos lentos y pausados, no llega a dar la sensación modorra, pero teniendo solo 90 minutos de duración, sí que parece que el ritmo tendría que ser más frenético. De las actuaciones poco se puede decir, Jason Statham como siempre. Tiene tres caras distintas, la normal, la enfadada y la picaruela (cuando mira a las mujeres) y ya. Ben Foster, en cambio, ya demostró que el solo puede levantar una función en "Pandorum". Donald Sutherland aparece como unos diez minutos en pantalla, pero lo clava, y es que se notan las tablas. Y luego tenemos al malo de la función, que no es otro que el de "Ghost", Tony Goldwyn, cuyo papel es tan simple como el de hacer de un ejecutivo importante del gobierno o lo que sea la compañía para la que trabajan.
La película es un pelín sosainas, para que nos vamos a engañar, y el giro de guion del final se ve venir a lo lejos por lo que no pilla por sorpresa a nadie. Aun así no tengo la sensación de haber desperdiciado 90 minutos de mi vida, será que al menos me entretuvo, lo cual es lo mínimo que le pido a una película. Cumple, por los pelos... pero cumple.

lunes, 28 de febrero de 2011

EL TORREÓN

"El Torreón", "The Keep" en su v.o., es una peli rarita. No es redonda, pero sí dispone de algunas imágenes realmente fascinantes, las mismas que, viéndola en vídeo de chaval con la familia, se grabaron en mi retina. Recuerdo perfectamente que, al terminar, todos los presentes echaban pestes de lo que acabábamos de ver. Pero yo no, yo me había quedado bastante impactado, y durante mucho tiempo arrastré mi pesado culo por este planeta sin saber que cojones de película era aquella. Poco después, y gracias a mis ampliados conocimientos, pude saber mucho más de ella y sorprenderme de encontrar en su elenco (tanto actoral como técnico) nombres de peso. A día de hoy dispongo de una copia de "El Torreón", y ya la he repasado las suficientes veces como para haberle perdido miedo/respeto. Pero mentiría si dijera que, a pesar de su ritmo a ratos demasiado farragoso, y a algunas secuencias flojillas, el material grueso, y sobre todo, aquel que gira en torno a sus aspectos más terroríficos y/o sobrenaturales, no me sigue dejando con la boca abierta. Esta peli continúa siendo efectiva, y continúa siendo rarita, aunque en esencia su trama es bien sencilla.
Un grupo de nazis llegan hasta un pueblecito de Rumanía que reposa a los pies de un imponente y negro castillo. Dentro, el comandante de las tropas se pregunta cómo es posible que las piedras pequeñas estén fuera y las grandes dentro. No se trata de protegerse de una amenaza exterior, sino al revés. Evidentemente, y por culpa de la gilipollez de algunos soldados, tal amenaza no tardará nada en hacerse ver y oír, armando una buena verbena.
De chaval lo que más me fascinaba de "El Torreón" era su estética, tan barroca, recargada, flipada y artificial como suele ser habitual en los trabajos de su director, el reputado Michael Mann. Sin embargo, a pesar de su tufo a anuncio de colonia, en realidad dicho estilismo sigue beneficiando mucho, y para bien, a la peli. Realza su "rarismo", y eso mola. Las cámaras lentas, los contraluces desmedidos, el humo presente de modo casi continuo, la alucinante, marciana, pero muy adecuada música de "Tangerine Dream" y la solemnidad general hacen de ella algo fuera de lo común. Añádanle unas gotas de brutalidad (no muchas, pero sabrosas... sobre todo para un jovenzuelo imberbe) y un espectacular diseño de producción. Sobre todo con respecto al castillo, pero también el de la criatura tiene mucho que decir. Parida por el dibujante de comics francés Enki Bilal, y la mar de bien esculpida y moldeada por los chicos de efectos especiales, la bestia de "The Keep" a día de hoy sigue siendo de lo más chanante, con sus músculos atrofiados, sus venas, y esa luz roja interior que asoma por ojos y boca. Verlo para gozarlo. A la paella metemos un montón de rayos de colorines, cuyo cénit se encuentra en el enfrentamiento final entre el bien y el mal, y ale, lista para chuparnos los dedos.
A Michael Mann (también autor del guión, según la novela de F.Paul Wilson) acompañan actores hoy más que conocidos como son Scott Glen, Jürgen Prochnow, Gabriel Byrne o Ian McKellen (que, a gusto personal, lo hace bastante mal).
Como digo, y decía, no es una peli perfecta, ni mucho menos, pero sí tiene la suficiente cantidad de ingredientes disfrutables como para darle una oportunidad, más si te gustan las cosas un pelín diferentes. Curiosamente, en muchos aspectos es mogollón de ochentera... sin embargo, si la emparentamos al terror de la época, no lo es nada.

MATA MARIPOSA MATA

Producto Joseph Lai en toda regla, aprovechándose esta vez del tironcillo del subgénero de “rape & revenge”, pero al estilo Lai, es decir, utilizando alguna que otra escena de otras películas (o tal vez no… quizás lo que yo he detectado como escena de otra película esté expresamente rodado para esta. Eso es lo que hace grande el cine de esta factoría).
Una joven es violada por una docena de individuos (en realidad, lo único que hacen es tocarla mucho, estrangularla un poco y zarandearla demasiado) de manera vil y gratuita. Humillada, decide suicidarse tirándose desde lo alto de un puente, pero será salvada del ahogo por un individuo, al cual me pareció verle durante la violación… (una vez más, puede que esté equivocado). Tras esto, ella se vengará de sus violadores de maneras más o menos gráficas. De entre medias, rellenaremos la película con conversaciones de mafiosos, hablando de si este me debe 2000 o si al otro le debo 4000.
Aburrida hasta decir basta, y divertida en los momentos más inadecuados, "Mata mariposa mata" no destaca demasiado en muchos aspectos. Una explotación “made in China” cuyo argumento seguimos a trompicones por mucha atención que pongamos, porque el problema está en como viene narrada; Pudiendo hacerlo con el culo, lo hace con los cojones. Así saca más dinero, más rápido.
Con todo, un producto exótico al cual dedicarle un momento no supone demasiado. Y en la parte buena, unos títulos de crédito iniciales con desquiciante banda sonora y repetición de planos incluidos, que hace presagiar algo mucho mejor (en el mal sentido) de lo que en realidad es.
Firma la película Steve Lung. Un seudónimo de váyase usted a saber quien.
¡Ah! Y también hay artes marciales. Gratuitas, eso sí. Irónicamente, todo en esta película es regalado.

viernes, 25 de febrero de 2011

YO QUIERO SER TORERO

Por fin (desde su lanzamiento en vídeo allá por 1987, que no sabía nada de ella) consigo ver de nuevo la cochambrosa ópera prima (y única película) de Miliki, que bajo la batuta y dineros de José Luis Sánchez Codina, para su fructuosa empresa "Olimpy Vídeo" (poco presupuesto, máxima rentabilidad), inmortalizó, en vídeo eso sí, a los sobrevalorados en su momento, y mega-trasnochados ahora, Juan Rosa (La Pulga de Torrelavega) y Manuel Sarriá (El niño de la linterna), más conocido en Andalucía, y en el resto de España, por culpa de "Un, Dos, Tres", como “El Dúo Sacapuntas”, en una película única en su especie, tan mala que hay que pensárselo dos veces para continuar con el visionado una vez le ha dado al "play", pero que, por otro lado, es imposible pararlo de lo entrañable que resulta ver a estos dos efímeros cómicos de los ochenta, en su salsa, en su esplendor, con sus chistes malos y sus sketches peores, crecidos en algún momento y patéticos a rasgos generales.
La película, que se resuelve en seis o siete escenas, donde se impone por encima de todo el plano secuencia mal encuadrado e interminable, cuenta la historia de dos maletillas, bastante sucios y llenos de cachivaches, que en su afán de convertirse en estrellas del toreo llegan a un pueblo donde se les ofrecerá torear al toro “Superman”, bestia de entre bestias allá donde las haya. Veinte que le han toreado, veinte que acabaron en el hospital. Un trabajo que ni pintado para “El dúo sacapuntas” que antes se las verán con los clientes de un restaurante, en el que tendrán que trabajar para pagarse un plato de comida.
Un producto honesto y con fines comerciales, que ofrece lo que tiene que ofrecer, a los dos cómicos protagonizando gags de lo más tontos (y efectivos en la época), sin más artificios que los trajes de luces que lucen en el cenit de la película. . . ¿Queréis al "Dúo Sacapuntas"? Pues aquí los tenéis en estado puro, tanto, que en un momento y siendo invitados al balcón del ayuntamiento en el que anuncian su debut en el toreo, simulan una de sus actuaciones en directo, pasándose por los huevos toda coherencia argumental, y respondiendo el público con entusiasmo ante sus más famosos chascarrillos (22, 22, 22, la plaza abarrotaaaaaá…), cuando se supone que son unos individuos que llegan allí de nuevas. En definitiva, que tenemos un show en directo dentro de la película. La cara de satisfacción de alguno de sus desdentados espectadores no se me va a despintar en la vida.
Miliki dirige, escribe e incluso monta, dando bastante manga ancha a los cómicos que improvisan cada dos por tres. Todo ello con buenas dosis de torpeza, dejadez, algo de desgana, y sin malgastar ni una sola gota de su talento a favor del humor hispano-profundo y neorrealista de los "Sacapuntas", que ya eran garantía suficiente como para andarse con chorradas. Teniéndolos a ellos ¿quién quiere currarse una película? Total, se va vender sola sea como sea…
Durilla de ver, entrañable en todos los sentidos, ni tan mala como cabía esperar, ni buena en absoluto, estéticamente es una obra incomparable y pionera. Tal y como está rodada, y registrado en vídeo en el año 87, puedo decir sin despeinarme, que Miliki inventó el cine underground en España, tal y como yo lo entiendo. Lo dotó de un público entregado, y lo alejó de los circuitos del arte y ensayo, para acercarlo a aquel más sencillo, y con el aliciente de que en absoluto sus acciones son intencionadas. ¿Alguien me rebate esto? (Naxo: No coment)
O quizás, fue José Luis Sánchez Codina quien lo inventó, e hizo algo bueno, váyanse ustedes a saber…
El caso es que esto sí me parece underground y no lo que hacía Zulueta, por mucho 16 mm. que se gastase, y argumento raro que escribiese.
Aunque ello no la exime de ser mala de solemnidad…