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miércoles, 18 de enero de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (8): LA SAGA -CASI- FALSA DEL "EXTERMINADOR"

Es un tema sobre el que ya he dado la chapa unas cuantas veces, pero si me lo permiten, la daré al menos una vez más: De películas reales de "El Exterminador" solo hubieron dos. El resto, todo mentira. Hasta ahora este era un rollo que me limitaba a soltar letra mediante, pero hoy he decidido aplicarme eso de "más vale una imagen que mil palabras"....



Películas como "Exterminador 2" las hubo, las hay y las habrá. Con todo lo "divertida" o entrañable que pueda ser, "Exterminador 2" no tiene nada de especial. Sin embargo, películas como "El Exterminador" las hubo... pero ni las hay, ni las habrá. Es imposible. Primero porque surgió en plena fiebre del cine de justicieros (moda esta situada en un espacio y tiempo socialmente muy específicos) y segundo, porque gasta una mala hostia que hoy ningún productor se atrevería a llevar a la pantalla. "El Exterminador" es una joya absoluta en su especie, un film super-políticamente incorrecto y con una violencia enfermiza y retorcida que, de hacerse actualmente, sería suavizada con los típicos excesos estilísticos o, peor aún, tics referenciales que todo lo estropean. Si hoy se hiciera un film como este clásico de James Glickenhaus, se vendería tal que "Una peli de justicieros como las de antes, ultra-violenta y políticamente incorrecta" y se usaría "El Extermindaor" como referente. Sí, vale, está gracioso ver las imitaciones/homenajes y regodearse en ella/os... pero nada puede compararse a lo auténtico. "El Exterminador" era auténtica, era honesta en todos los sentidos, incluso los malos. Una explotación descarada de la saga "Death Wish" sin un referente previo al que imitar en cuanto a su truculencia y sordidez. Este film es así, porque así se hacían en la época. Secuencias tan brutales como la lenta decapitación de un soldado yankee en el Vietnam (confeccionada por el fallecido Stan Winston quien, avergonzado, según donde solía ocultar su implicación en esta peli), el gangster en la trituradora, la puta quemada -¿y violada?- con un soldador o el político pederasta que recibe un disparo en la entrepierna, no eran vistosas por sus efectos especiales o su espectacularidad (bueno, salvo la de Winston!!!), eran vistosas por su sencillez, su radicalidad y su increíble mala hostia. Eso, hoy día, está muerto. Por ese motivo, "El Exterminador" es un clásico en su especie (y por eso, la segunda no lo es).



Nunca hubo un "Exterminador 3" porque la segunda parte -a diferencia de la primera- fue un fracaso en todos los sentidos. De hecho, su director nunca volvió a situarse tras una cámara... no al menos en esas funciones. Sin embargo, varios años después, a algun (o algunos) distribuidor Español se le ocurrió la absurda idea de pillar dos películas protagonizadas por Robert Ginty, es decir, el rostro/cuerpo del exterminador real, y lanzarlas al mercado como secuelas de aquella. De hecho, salió primero la cuarta, seguida de la tercera.
En realidad, "El Exterminador 3" se titulaba "The Bounty Hunter" y se hizo el año 1990. Ginty interpreta a un cazarecompensas en busca de su víctima. Curiosamente, él era también director (faceta esta que explotó mucho y bien en la televisión hasta su triste fallecimiento). Yo la vi de chaval y la recuerdo insoportable (tendría que repetir ahora a ver qué tal). "Exterminador 4" en realidad se titula "Out on bail" y está fechada un año antes que la anterior. Aquí Ginty interpreta a un tipo que es confundido por un criminal y puteado por la policía de un pueblo. El director no es otro que el veterano y reputado Gordon Hessler, en cuyo curriculum encontramos títulos como "La caja oblonga", "El viaje fantástico de Simbad" o "Indestructible: ruega por tu muerte", entre otros muchos. También la vi de chaval y, bueno, me pareció mejor que la supuesta tercera parte... pero no por ello menos mediocre.
Lo más curioso del caso es que, aún hoy, todavía hay gente que cree que estas secuelas bastardas eran legímitas.




No hubo "Exterminador 5" o "Exterminador 6", pero sí intentos de colarnos spin-offs igual de falsos. Probablemente el más descarado sea "Misión Comando" ("Gold Raiders"), producción del año 1983 (es decir, un año anterior a "Exterminador 2") entre Inglaterra y Tailandia y que, tanto en España como en Alemania, mostraba un slogan nada sutil: "El Exterminador ha regresado".
Menos descarada, pero tampoco coja, era "White Fire", hoy día un auténtico clásico del "trash" más descerebrado en cuya portada se lee alto y claro: "EXTERMINACIÓN es el tributo de los ricos". No hace falta decir más, ¿no?.
Y es que igual que Sean Connery con "James Bond" o Christopher Reeve con "Superman", Robert Ginty siempre fue, es y será "El Exterminador". Era la peli que le representaba y la que le inmortalizó, como bien demuestra la carátula de otro de sus films, "Vietnam, Texas". Mientras que bajo el nombre del co-protagonista asático, Haing S. Ngor, leemos un título de prestigio, "Los gritos del silencio", bajo el de Ginty leemos, como no, "El Exterminador". ¡Con dos cojones!.
Para ir terminando ya, y a modo de fricosismo, permítanme colar aquí un subproducto italiano dirigido por Sergio Martino, "Los halcones del esfalto" -en realidad su anti-clásico del horror "Torso, violencia carnal" en una edición pirata y engañosa- cuya carátula (cuanto menos en lo referente a esta edición de "American Home Video") muestra una imagen de lo más reconocible y chanante... y no nos extraña, porque si algo tenía de bueno "El Exterminador" era su increíble, fascinante, macarra e incluso inquietante portada.


Dicho esto, espero no tener que volver a repetirlo, porque ya serán unas cuantas veces las que he intentado hacer saber a los cuatro vientos que de "Exterminadores" solo hay dos, y que lo demás es mentira.

miércoles, 20 de mayo de 2009

EXTERMINADOR 2

Es posible que muchos de ustedes, queridos y pacientes lectores, se pregunten cada mañana al despertar cómo es posible que una maravilla del "exploitation" mundial como "El Exterminador" -la uno- aún no haya aparecido reseñada en este humilde blog (al final, sí cayó). Independientemente de ello, sería imposible para mi hablar de la secuela sin aclarar que el film original me parece una joya absoluta y demencial, la película de justicieros más sórdida, brutal, sucia, sádica y enfermiza de cuantas se han producido desde entonces hasta hoy. Es decir, que me encanta... y lo digo sabiendo de lo que hablo, pues la volví a ver no hace ni una puta semana. Que quede claro que, por comparación, la segunda parte no tiene nada que hacer. Esta es una fábula de acción ordinaria mucho más "standard" y "limpia" que, aunque a ratos sacia nuestra sed de violencia, no llega para nada al salvajismo de la que tan sabiamente firmó James Glickenhaus. Nunca habrá otra película como "El Exterminador 1", ni aunque el puto Tarantino se empeñara en ello... pero pelis como "Exterminador 2" las hubo, las hay y las habrá. Vamos, que no tiene nada de especial salvo las horteradas propias de su década. Los ochenta, payo.
Otra diferencia entre ambas, en este caso narrativa, es que mientras en la primera el prota, el buenazo de Robert -mofletes- Ginty, mataba a malos anónimos a diestro y siniestro, en esta segunda -y última- aventura, se encabrona con una banda de delincuentes de estética casi "Mad Maxiana" comandada por el inefable Mario Van Peebles, que por poco no se papea la función entera con patatas interpretando a un mega-malo del copón. De hecho, todos los delincuentes en este film, además de un "look" horripilante (eran los años del breakdance), tienen en común lo mucho que disfrutan matando a inocentes y, encima, se recrean en su agonía y/o muerte entre ofensivas risas burlonas. Fabricados para ser odiados, vamos. El exterminador vivirá un leve romance con una bailarina rollo "Flashdance" y una -también escueta- amistad con un negro que curra de basurero. Naturalmente, ambos terminan hechos añicos y servirán de perfecta excusa para que Ginty pierda el pedal, convierta un camión en un tanque y arrase con todos y más.
Detalles curiosos, si hay algo que achacar a la primera parte es que su FANTABULOSO cartel nos engañó. En la peli el exterminador ni usaba lanzallamas, ni llevaba casco de moto, ni vestía de negro (bueno, en alguna escenita por ahí sí, pero nada destacable). Para la segunda entrega, y conscientes de ello, decidieron actuar al revés, es decir, Ginty no se separa de su lanzallamas (y su casco) ni para ir al lavabo... a pesar de que una pistola o una metralleta serían armas mucho más cómodas... pero no tan "cool". Más, a diferencia de muchos otros films de justicieros, en los que los buenos son gente de clase alta y los malos de la baja (retorcido mensaje este), en "Exterminador 2" no se da el caso. Los buenos son tan pobretones como los malos. Robert Ginty está en paro y debe vender su reloj para comer, su amigo es un basurero que trata con los vagabundos y la parienta una go go de un bareto de mala muerte con sueños de grandeza. Un punto a su favor.
El productor del primer film, Mark Buntzman, ejerce aquí de director (con una ayudita no acreditada de William Sachs, co-guionista y director de cosas como "Galaxina" o "Viscosidad"). Tal fue el estropicio (imagino que económico, al no haber verdadera tercera parte... y sí, las supuestas "Exterminador 3 y 4" eran un invento de los distribuidores españoles) que nunca más volvió a dirigir. Produce la señera "Cannon", entonces emperrada en rodar secuelas de films de acción ajenos que explotaran los "leitmotiv" de estos, como hicieran con "La matanza de Texas" o "Death Wish".
Entretenimiento puro... descerebrado, sí, tosco, también, pero igualmente disfrutable.

sábado, 8 de julio de 2023

EL EXTERMINADOR

Me he dado cuenta que en este blog he hablado mucho, muchísimo, de ese clásico del "sleaze" ochentero que es "El Exterminador". De sus secuelas, legales o no. Y de su director, James Glickenhaus. Sin embargo, lo raro es que JAMÁS he publicado una reseña oficial y oficiosa. Y oiga, ya va siendo hora de subsanarlo. Sobre todo ahora que he localizado en mis archivos una que escribí hace años para otro blog y, creo, se conserva bastante dignamente. Me ha bastado hacerle un lavado de cara mínimo para poder reciclarla aquí, hoy, y así, cerrar el círculo en torno a las violentas desventuras urbanas de "John Eastland".
Para ilustrarla, y por aquello de salirse de convenciones, he optado por una imagen distinta a la habitual -que tantísimo adoro y tantas "memorys" juveniles provoca-, una, además, algo cutre... pero con encanto. La cosa dice así:
Los años ochenta, cinematográficamente hablando, pasarán a la historia por la enfermiza proliferación de los géneros más “inmundos” que el séptimo arte haya podido parir jamás. Entre estos destaca uno por el que siento especial debilidad, y es el de justicieros urbanos… ya sabéis, tipos “corrientes” a los que un grupo de pandilleros o la mafia al completo matan / violan / castran / pegan / insultan (no necesariamente siguiendo este orden) a su mujer / hijo / hija / amigo / primo / abuelo y él, hasta el coño de la gentuza que asola las calles, se pilla todo el armamento disponible (por lo general son veteranos del Vietnam, y conservan en su hogar pistolas, granadas, metralletas y otros juguetes. O hacen como Charlie Bronson en “El justiciero de la noche” y ¡¡¡¡se compran un bazooka por correo!!!!) y empiezan a masacrar sin miramientos a todo aquel con pinta de maleante o fetuccini encorbatado.
En los 70 este genero aún tuvo algunas producciones de calidad, como “Harry, el sucio” o “El justiciero de la ciudad“, pero fue entrada la década del breakdance, los pelos crepados y el porno rodado en vídeo que la cosa degeneró. El velado mensaje crítico que contenían algunas de las dichosas pelis desapareció durante la era Reagan, transformándose de ese modo en puros productos reaccionarios y de propaganda derechista. Por fortuna la culpa de todo eso la tuvo una sola peli, “El Exterminador”, grandioso título donde los haya, que le costó un millón de dolares al papuchi de su director, James Glickenhaus, y a cambio daría miles de billetes verdes durante su comercialización, sobre todo en vídeo.
¿Y que tiene “El exterminador” para ser la oveja negra del género?, pues una recreación casi sádica en la violencia más extrema, gratuita, injustificada, retorcida y enferma. Sí amigos, lo dicen los críticos de verdad: “El exterminador” es posiblemente la peli más truculenta del cine de justicieros producido los últimos 40 años. Eran los 80, ¡joder!, ¿que esperaban?
Escenas míticas como el gangster convertido en embutido por efecto de una trituradora, las balas rellenas de mercurio que perforan la entrepierna de un senador con una doble vida un tanto insana, el pederasta que arde en vida, la prostituta quemada con un soldador, los malísimos que ahostian a una viejecita para robarle la pensión, el colega del héroe mutilado por un garfio que le clavan y retuercen en la espalda (primer plano incluido), o la escalofriante y traumática decapitación hiper-realista, y ¡¡a cámara lenta!!, al inicio de la peli por obra y gracia del -fenecido- maestro de los efectos especiales Stan Winston (aunque él nunca la incluyera en su filmografía. Sin embargo, existe una prueba tan contundente como la página completa que les dejo al final de la reseña, aparecida el año 1982 en "The Bloody Best of Fangoria Vol.1". Ctrl + boton izquierdo del ratón para ampliar) han hecho de “El exterminador” una de las favoritas no solo entre fans del cine de acción, también entre adictos al horror y el gore más burro.
En el reparto destacan Christopher George (que había trabajado a las órdenes de Lucio Fulci en “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes” y Juan Piquer en "Mil gritos tiene la noche"), Samantha Eggar en plena decadencia, Steve James (el Chuck Norris negro) y, ¡¡oooooh diosssssss!!, el gran Robert Ginty, portador de los mofletes más fotogénicos del mundo y convertido en héroe de video-club hasta su reconversión a director y posterior desaparición.
Un clásico de los anti-clásicos. Un tipo de cine que se ha perdido del todo y, si se recrea hoy día, es ya de forma autoconsciente y sin gota de honestidad... por brutal que esta sea.
Altamente recomendable.

miércoles, 11 de agosto de 2010

ULTIMATUM

Esta es la siguiente peli que James Glickenhaus hizo tras su mítico "El Exterminador" y, a día de hoy, ha permanecido en la sombra, como un título menor, tal vez eclipsado por el éxito de la otra. Da la sensación que con este film el cineasta se quiso quitar una espinita, la de parir un film "a lá James Bond", pero claro, adaptado a su estilo de violencia cruda y ritmo perezoso. Como en los films de 007, hay una "compleja" intriga terrorista, vamos saltando de una ciudad a otra del planeta, aparecen Rusos malos y, en fin, el mismo cartel (que me fascinaba de chaval) casi parece una peli del famoso agente secreto, porque ese super-espía trajeado y con remalazo "dandy" no aparece en todo el metraje, como tampoco lo hacía el maromo con el casco de moto y el lanzallamas en "El Exterminador". ¡Que picaruelo que era el amigo James!.... Glickenhaus, James Glickenhaus.
Pues lo dicho, unos rusos muy malos roban plutonio y amenazan con hacer estallar una bomba nuclear en unos pozos de petróleo. Los yankis mandan a su mejor agente especial, pero este, por varias movidas que no vienen a cuento, se encontrará más solo que la una. A pesar de ello, hará lo indecible por reparar la situación, echando mano de su antiguo comando y yendo asín como por libre.
Pues sí, a "Ultimatum" (cuyo título original mola mucho más, "The Soldier") le pesa un poco el culamen. Glickenhaus nunca se destacó por ser un realizador con un infalible dominio del ritmo, y en este film -como en "El Exterminador"- se nota. Sin embargo, las puntuales escenas de acción y violencia compensan la espera, con esos impactos de bala sangrantes y esas cámaras lentas exageradas de las que tanto abusa, cuya combinación infalible se desarrolla en la secuencia de la nieve (¡¡mira!!, otro toque muy Bond), con una persecución sobre esquíes y un formidable salto mortal durante el cual el prota aprovecha para soltar una ráfaga de balas, Uzi 9mm mediante, y cargarse a su perseguidor... ¡yummmmm!, lo mejor de la peli, créanme.
"Ultimatum" es, esencialmente, un "thriller de espionaje" que intenta ser complicado (de chaval me lo pareció, aunque creo que es más porque al guionista -el mismo director- se le fue la olla y se perdió un poco entre personajes y situaciones) y muy "high-tech". El final es desconcertantemente poco espectacular y anodino, pero en la línea "seria" que pretende su responsable.
A un nivel más friquista, molan los puntos en común que tiene con "El Exterminador", como algunos actores, tanto el action-hero de "serie B" Steve James, como varios secundarios y la secuencia en la que un agente doble prepara una elaborada bombilla explosiva. El detallismo con el que Glickenhaus se recrea es idéntico al mítico momento en que Don Exterminador, Robert Ginty, se preparaba sus temibles balas rellenas de alguna dañina sustancia líquida. Otros rostros populares que aparecen a lo largo de la función son los de Klaus Kinski (visto y no visto), un joven Joaquim de Almeida y Jeffrey Jones en un rol enano, muy delgado y antes de que le pillaran con fotos de niños desnudos bajo el felpudo.
Destacar así como mucho la extraña pero fabulosa banda sonora de "Tangerine Dream", especialmente el cojonudo tema inicial.
Como digo a la peli le falta ritmo, es un poco farragosa y confusa, pero no tanto como para no poder disfrutarla, gozar con su violencia, sus escuetas escenas de acción, su inevitable look ochentoso y la agradecida ausencia de una historia de amor.

sábado, 17 de septiembre de 2022

Mc BAIN

Tampoco voy a decir aquí y ahora que soy fan de James Glickenhaus, cineasta especializado en películas de acción que entró a formar parte del firmamento exploitation tras dirigir "El Exterminador". Pero sí es cierto que despierta en mi cierto afecto y, por ello, he procurado ver toda su obra. Incluso aquella más olvidable. No obstante, desde hace ya demasiados años tenía una cuenta pendiente: "McBain", de 1991. No se por qué, nunca jamás la llegué a consumir... hasta ayer.
En cierto modo, "McBain" recuerda un poco a "Los Mercenarios" (la de Stallone y cía), por aquello del grupo de ex-combatientes maduros que curran para el mejor postor y corren hasta un país sudamericano dispuestos a derrocar al dictador de turno. En este caso lo que les mueve es la venganza personal. El tipo que salvó a McBain durante la guerra del Vietnam ha sido asesinado por el mentado dictador. Llegó el momento de saldar la cuenta pendiente. Así, el viejo equipo se rejunta y arranca el sarao.
En muchos sentidos, "McBain" parece un auto-homenaje por parte de Glickenhaus. Algunos aspectos del film recuerdan a otros de su pasado. Desconozco si es una cuestión de escasez de ideas, perrería o vanidad. Por ejemplo, como decía, toda la movida se inicia en Vietnam y nos presenta a un Steve James vestido de caqui como soldado eficiente, igual que en "El Exterminador". Resulta que James responde al apellido de Eastland, exactamente el mismo que tenía Robert Ginty en aquella. Luego, el equipo de McBain decide chinchar a un mafioso para que les entregue el capital necesario destinado a activar la operación, y da la casualidad que se deciden por el que salía en "El Exterminador", aquel al que Ginty colgaba sobre una trituradora para, luego, convertir en carne picada. Obviamente no es el mismo personaje, pero sí el mismo actor, Dick Boccelli, al que, encima, McBain y los suyos cuelgan de nuevo, esta vez a varios metros del suelo, amenazando con dejarle caer. Otra diferencia es que, aquí, no se lo cargan. Pero ya me dirán si esto es más un guiño pajero y gracioso de Glickenhaus que reciclaje. Ya puestos, yo habría llamado igual al personaje, pero aunque los apellidos resuenan parecido (Gino Pontivini versus John Gambotti), no lo son. Y luego tenemos uno de los carteles de "McBain" que, en parte, recuerda al de "Ultimatum / The Soldier". Tal vez Glickenhaus veía peligrar su carrera y, a modo testamental, quiso darse un gusto.
Obviamente, todo parecido con "El Exterminador" acaba aquí. "McBain" es una película mucho menos sórdida. Incluso menos violenta, aunque tenga sus momentos intensos. Además, para darle un toque variado, durante un buen cacho se decantan por escenas de acción situadas en altos vuelos, con aviones y cazas. Lo cierto es que no funcionan, se hacen eternas, les falta elemento vibrante e incluso cortan el rollo. A partir de ellas, la peli se resiente y desinfla levemente. Una pena, porque estaba siendo un rato entretenida. Justamente, es aquí donde presenciamos el instante más inverosímil y absurdo de la función, cuando McBain, metido dentro de su avión, saca una pistola y dispara a la cabina del caza enemigo que tiene justo al lado, matando al piloto. ¿Hein?... Vale, los aparatos podrían estar a una altura todavía con baja presión atmosférica, pero lo de no ver la bala perforar nada es raro. Rarísimo. Tanto como que Glickenhaus (autor también del guion) lo dejara pasar.
Por lo demás... pues bueno, sí hay unas cuantas escenas de acción -terrenales- bastante guapas, sendos "stunts" espectaculares y unas pocas explosiones bien gordas. Pero lo cierto es que la peli denota un leve aire telefílmico -incluso estéticamente- y eso pasa factura. O facturilla, cuanto menos (en un momento dado, McBain se compara en do de coña con el "Equipo A". "No lo sabes tu bien" pensé)
El reparto lo encabeza un Christopher Walken en su época gris. La inevitable -si hablamos de ambientación latina- Maria Conchita Alonso (idem para Luis Guzmán). El gran Michael Ironside y el mentado Steve James, tres años antes de su triste, inesperada y prematura muerte.
Aparte queda la guasa de que "McBain" es como se llama la parodia del típico "action hero" en la serie "Los Simpson" Una casualidad a la que inevitablemente recurren los que quieren hacer chota del film de Glickenhaus ya que, en algunos círculos, se considera "mala pero divertida". No lo veo yo así pero, en fin, de todo tiene que haber en este mundo.

domingo, 11 de abril de 2021

TRAILER DE "EXTERMINADOR 4"

Está claro que a John Eastland le cuesta no asomar por este blog. El muy pesao lo hace continuamente. ¿Quién? Sí, hombre! John Eastland, más conocido en los bajos fondos como "El Exterminador". Esa franquicia en la que hemos invertido tanta tinta y saliva.
Y hoy reincidimos con... ¡un trailer! el de la cuarta parte. Y ya saben, o deberían, que en realidad se trata de una vil falacia. Una sucia trola. Lo de "Exterminador 4" fue un invento de la distribuidora, porque la película se titula "Out on Bail" y de John Eastland ni rastro. No obstante, el inevitable encanto que destila es motivo suficiente para que lo subamos a nuestro YouTube.
Ahora les toca a ustedes verlo.


lunes, 3 de diciembre de 2012

VIGILANTE

Uno de los títulos más emblemáticos del cine de justicieros parido durante su época dorada, 1983, por un director que, en aquellos tiempos, arrastraba un aureola que le hacía ideal, William Lustig. De hecho, "Vigilante" se encuentra situada nada menos que entre su famosa y estupenda "Maniac" y su no menos recomendable "Maniac Cop". Es decir, lo mejor de su filmografía. Incluso Joe Spinell (prota de "Maniac") se reserva un papelillo, la que era su especialidad: tipo repulsivo. 
Cuando la alquilé en el video-club lo hice convencido de que me esperaba un baño de violencia desaforada, tipo "El Exterminador". Una peli de justicieros de esas que rozan el "gore" más cafre y que tanto echo de menos (hoy se hacen otra vez, pero con ese irritante lavado estético/cínico que les quita verdadero valor exploitation), pero luego resultó que no, que la cosa era más comedida de lo esperado... tal vez por eso no me entusiasmó, aunque tampoco me disgustó. Ayer noche recuperé el Beta que reposaba en mi armario y me di una buena dosis de violencia urbana y suciedad en los cabezales ¡que pa qué!. "Vigilante" no dista mucho de "El justiciero de la ciudad" o "El Exterminador", salvo en el hecho de que no se trata de un vengador solitario, sino de una pandilla de ellos. 
Un tipo la mar de normal y corriente (un "regular Joe" que dicen allí) vive feliz con su esposa, su hijo y su curro de mecánico. Un mal día, la mujer planta cara al jefe de una pandilla (de esos que van ataviados con aparatosos uniformes) y este se toma la revancha atacándola en su propio hogar y matando al benjamín. El comando de justicieros amateurs intenta convencer a nuestro prota de que pase de legalidades y actúe por su cuenta, pero él, que es muy racional, les dice que nanai. 
En eso que pillan al pandillero, lo llevan a juicio y por aquellas trifulcas absurdas, sale libre. El padre de familia arranca en cólera y ataca al juez, que lo manda encerrar 30 días. Toma geroma!. Cuando salga lo hará muuuuy cabreado y, con ayuda de sus coleguis justicieros, se  pondrá manos a la obra para ajustar cuentas.
Ambientación urbana de lo más sucia, sórdida y decadente, gélida seriedad (uno de los aspectos que más diferencian el cine de justicieros de antes con el de ahora) y violencia cruda y contundente, aunque dentro de la normalidad (impactos de bala chorreantes rodados estilo Peckinpah). Uno de los aspectos más curiosos de "Vigilante" reside en que, a diferencia de otros títulos del subgenero, cuando los buenos matan (que no ocurre muchas veces), es retratado como un acto genuinamente perturbador, del que incluso ellos mismos parecen dudar, lo que le otorga más "credibilidad" (como las primeras veces que Charlie Bronson actuaba en "El justiciero de la ciudad"). Y cuando digo "buenos" lo digo a conciencia, ya que el prota no es otro que Robert Forster con esa eterna mueca de buencha desubicado en el tiempo y el espacio. Así mismo, el líder del comando urbano no podía ser otro que Fred Williamson. El reparto que sigue es del todo entrañable y muy de su época, repleto de esos rostros tan típicamente secundarios: Richard Bright, Rutanya Alda, Carol Lynley, Woody Strode, Steve James (el héroe de acción negro por excelencia de los 80, aquí en un rol escueto. Recuerden que también estaba en "El Exterminador"), Frank Pesce y algun otro que ahora no recuerdo. Para que no hubieran quejas, la pandilla de delincuentes la forman un hispano, un asiático, un negro, un fetuccini y una mujer. Toma variedad. Y en general "Vigilante" destaca por su sobriedad, su ritmo tranquilo pero no perezoso, su tono gris y deprimente, por la notable banda sonora de Jay Chattaway y por ese agradecido deseo de pillar al pobre Forster y llevarlo a los límites de su paciencia, primero con la pérdida de su hijo, pasando luego por la cárcel donde es agredido y finalmente viendo cómo su mujer le deja porque le culpa a él de todo. Estás deseando que estalle... y estalla, pero no excesivamente. 
Hay tres detalles finales que merecen destacarse: El modo casual en el que el prota y el asesino de su hijo se encuentran. El intento por parte de Lustig de emular la persecución automovilística de "French Connection" (sin conseguirlo) y el último acto de venganza, donde paga alguien que suelen olvidar en estas pelis. Chapeau!.
Fricada: En la misma época que alquilé esta película, consumía mi tiempo leyendo un comic de idéntico título creación de "DC Comics" y distribuido por "Ediciones Zinco" en España. Era la respuesta por parte de la editorial de "Batman" al "Castigador" de la Marvel... y aunque de entrada todo se prometía fabuloso (un fiscal del distrito ve cómo la mafia se carga a su familia por lo que decide ponerse unas mallas y actuar), finalmente no resultó serlo tanto y la cosa -en lo que a mi respecta- nunca pasó del número uno. Entonces era totalmente consciente de que comic y peli no tenían nada que ver salvo por su temática de base y título, pero por un momento me moló la idea de la coincidencia y fantaseé en qué pasaría si todo fuera fruto de una improbable adaptación. Cosas de críos.
Sin ser ninguna maravilla, y sin lograr emocionarte demasiado cuando el protagonista se toma la tan deseada revancha (algo esencial del subgenero... al menos pa mi), "Vigilante" termina siendo un apreciable pedazo de celuloide muy de su época, repleto de las virtudes y defectos de aquellos tiempos, honesto en su condición y, a fin de cuentas, entretenido. 
Bastante recomendable, sí.

martes, 27 de septiembre de 2011

WHITE FIRE

"White Fire" es una película que arrastra orgullosa la etiqueta de "tan mala que es buena". Hombre, yo tampoco usaría el vocable "buena", aunque lo sustituiría gustosamente por el de "curiosa". Co-producción entre Turquía, Francia e Inglaterra (toma geroma), "White Fire" destacó durante los ochenta (es del 84) en nuestros video-clubs por su llamativa portada, en la que un Robert Ginty post-"El Exterminador" sujetaba una sierra mecánica. Naturalmente, los distribuidores no pudieron evitar una referencia al clásico de James Clickenhaus utilizando la frase promocional "Exterminación es el tributo de los ricos". Ya sabemos que no era esa la primera vez que ocurría, "Vietnam, Texas" también se valió de la misma táctica. Sin hablar de las falsas secuelas de "El Exterminador", la tres y la cuatro, lanzadas en su época... y encima, en orden inverso (como curiosidad, mencionar que el film comentado y "Exterminador 2" comparten año de producción).
En esencia "White Fire" es una historia de incesto. ¡Júrolo!. Robert Ginty y su hermana, interpretada por Belinda Mayne (cuyas tetas perfectas me deslumbraron en el "
Alien 2" italiano, y también salía en "No abrir hasta Navidad"), son dos ladrones de joyas. En una escena en la que ella se baña en pelotas, él la mira con ojos lascivos y le dice "Que lástima que seas mi hermana". El caso es que una panda de mafiosos les ha intentado contratar sin éxito, por lo que se toman la revancha y matan a la moza. Ginty, afligido, va a un bar a pillarla gorda y casualmente se encuentra con una tipa clavada a la fallecida que le tira los trastos. La convence para hacerse pasar por la hermana (no sabemos muy bien con qué fin), por lo que la somete a un duro entreno. En el proceso, se enamoran... pero falta un detalle, cambiarle los cuatro rasgos que marcan la diferencia. Ese es el motivo de que la envíen a una clínica de cirugía estética que parece un harem, repleto de mozas con finas telas tapando sus vergüenzas y correteando de aquí para allí. De mientras, aparece una super-joya con casi poderes por la que todos se pelearán (tampoco sabremos el verdadero motivo, ya que al final estalla sin más). Y también está Fred Williamson, puro en mano, buscando a la nueva hermana de Ginty. Y ya puestos, el malo de la paella es Gordon Mitchell, ex-astro del peplum afincado en la peor serie B/Z. Antes del "The End", Ginty conseguirá su sueño tan deseado: follarse a la carne de su carne, sangre de su sangre. Un desenlace feliz, después de todo.
La ensalada de por sí ya resulta apetecible, pero hay más. Mucho más. Aparte de unas cuantas tetas, tenemos algo de sorprendente gore. Cuando Ginty utiliza la sierra mecánica, vemos sus efectos de modo gustosamente gráfico. Luego, a un pobre turco le cortan la entrepierna con otra clase de sierra. Todos los secundarios y extras del film llevan bigote, miran a cámara y son pésimos actores. El mismo Ginty luce bigote... tal vez para solidarizarse. En general el argumento no tiene mucho sentido, y todo es bastante caótico, además de cutre y torpón. Desafortunadamente, tantos elementos exóticos no garantizan diversión completa, hay mucho de aburrimiento y más drama del que desearíamos. El clímax final está repleto de explosiones y tiros... y a tenor de las imágenes, diríase que algunos de los extras no salieron bien parados durante el proceso.
El director, Jean-Marie Pallardy, es todo un icono "trash" en su tierra. Modelo masculino que, por aburrimiento, se puso a actuar y dirigir. Su especialidad, el soft-core. De ahí al porno, y a la serie B. Fue productor de uno de los infra-vehículos para Bruce Le (sí, con una e). Su sello destintivo (aparte de la incapacidad) es que en los créditos suele firmar con un garabato ininteligible... un toque muy "auteur" para alguien bastante opuesto al término.
Recomendada para curiosos y amantes de las ñordas exóticas.

sábado, 12 de noviembre de 2022

BLUE JEAN COP

Lo que esputaré a continuación ya lo dije cuando publicamos el TRAILER de la película ahora reseñada. Pero nunca está de más refrescar sus escuetas memorias. Probablemente, "Blue Jean Cop" ("Shakedown" en los USA) sea el momento álgido, en cuanto a medios y reconocimiento mainstream, de la carrera del otrora exploiter James Glickenhaus, un caballero al que hemos dedicado mucho tiempo en este espacio. Todos le conocen como responsable de ese clásico imborrable del cine más grimoso titulado "El Exterminador". Pero, también, de cosas como "Ultimatum", "El Protector", "McBain" o los vehículos de lucimiento para su retoño, "El silencio de los inocentes" y "Time Master". Resumiendo, solo nos faltaba "Blue Jean Cop" para abarcar toda su obra... bueno, vale, y la primera, "The Astrologer", que nunca me ha llamado demasiado (aunque si tuviera acceso a ella, la vería y, probablemente, reseñaría)
En cualquier caso, "Blue Jean Cop" es una película generosamente presupuestada, y eso salta a la vista. Con un par de sólidos protagonistas (Peter Weller mega-fresco aún de "Robocop" -estrenada un año antes- y Sam Elliot), una fotografía totalmente acorde a lo que entonces podía esperarse de un film de esta categoría y un buen puñado de escenas espectaculares.
El argumento en esencia es sencillo. Un abogado descreído y un policía algo piojoso unen fuerzas y esfuerzos para detener la corrupción en el cuerpo. Uno mediante tribunales, el otro en las calles. Y juntos en un par de persecuciones bastante notables. Tanto como los dobles de los actores, que cantan un huevo de pato.
El guion era del propio Glickenhaus, pero fue retocado por el estudio para darle un poco más de humor, intentando así aproximarse al entonces recientísimo "hit" del cine de acción (en pareja) que fue "Arma Letal". Obviamente, la violencia es mucho menos encarnizada que lo habitual en el cine de su director, quien flipaba colores contando en las entrevistas el par o tres de noches que cortaron una céntrica calle en medio de Nueva York para rodar. Hablamos de la 42, The Deuce, la famosa avenida repleta de cines "grindhouse" y antros porno. De esta guisa, el número de marquesinas con títulos bien llamativos y reconocibles para el fan medio es apabullante. Mientras veía el film, andaba tan centrado intentando descifrarlos que me perdía las mismas escenas de acción. Podría confeccionar una segunda entrega de "Marquesinas de refilón" con todo ello... pero solo si me da la neura (y me la dio, AQUÍ). De momento, centrémonos en un par cuya directa alusión a su director me permiten colárselas ya (al final del rollete). En un momento dado, presenciamos a Sam Elliot pegándose una buena siesta mientras en la pantalla de un cine se proyecta el mejor "stunt" de "Ultimatum" ("The Soldier" en v.o.), la tercera peli de Glickenhaus (eso de que el actor esté sopa, y la sala medio vacía, ¿es una auto-puya coñera?) Cuando despierta y sale, descubrimos -gracias a los carteles del vestíbulo y la marquesina en la calle- que dicho film se proyecta en doblete con "El Exterminador" itself. Toma ya (y si nos ponemos puñeteros, veremos que en la segunda marquesina del mismo cine figuran "Hidden" y "Pesadilla en Elm Street 3". Amigos, eso sí era una programación cojonuda)
Que base mi review más en estas pijadas pajilleras que el contenido de la peli, ¿es señal de que esta no mata? No, no, que va. Soy así de enfermo, pero lo cierto es que "Blue Jean Cop" mola. A ver, no es ninguna maravilla para recordar toda una vida. Y la trama eventualmente se lía un poco. Pero entretiene y, como decía, cuenta con puntuales momentos estupendos como la aparición de un negrazo asesino profesional que, en su capacidad destructiva, casi parece Terminator. Todos los "bums" y "catapums" imaginables (destacando el del final, situado en un avión mediante cantoso croma y que, por unos momentos, casi parece una premonición de lo que, años después, ocurrió cierto 11 de Septiembre) Incluso la subtrama de amoríos y desamoríos protagonizada por Peter Weller tiene su interés.
Como suele ocurrir en estos casos, el reparto de secundarios es sensacional, con un montón de rostros familiares para los adictos al cine de género -y más el de esas épocas- Comenzaremos con mi favorito: Larry Joshua, que, luciendo una mullet tremenda, interpreta al poli malo de rigor. Por su aspecto y condición física, es un actor al que le pegan los papeles de abusón, especialmente desde que diera vida a uno muy carismático en "La Quema". Le acompañan John C. McGinley, el típico rostro que has visto en mil películas, pero no sabes ponerle nombre. Antonio Fargas, otro que tal baila (se hizo popular gracias a su papel de Huggy Bear en la serie "Starsky & Hutch"). El gran Paul Bartel. David Proval, quien siempre se ha ido moviendo entre roles de poli o guardia de seguridad y esbirro o mafioso. El semi-underground Rockets Redglare. Buddy Van Horn, mano derecha de Clint Eastwood, "stunt" y director de "La lista negra". Y, por supuesto, que no falte Dick Boccelli, colega de Glickenhaus, especializado en mafiosos (lo hacían picadillo en "El Exterminador") y que, para salirse del canon, interpreta a un policía.
"Blue Jean Cop" es un producto solvente que les hará pasar un rato tonto y ameno si no son demasiado exigentes. No obstante, debió pegarlo flojo en taquilla porque James Glickenhaus no volvería a rozar el cielo. A partir de ahí la cosa fue en dirección descendiente. Lenta pero inexorablemente.
Como dato "friquista", mentar que el policía medio en la penumbra que asoma al pie del póster aquí representado, se parece sospechosamente al que figura en el cartel franchute de "Maniac Cop" (y que, by the way, no guardaba la menor similitud con el genuino poli maníaco del film), película producida por Glickenhaus. Extraño reciclaje este.



lunes, 19 de agosto de 2019

KISS MEETS THE PHANTOM OF THE PARK

Por supuesto, no soy en absoluto fan del sonido guitarrero y mucho menos de Kiss, que me resulta un grupo de lo más extraño y estúpido. Su imagen amenazante a base de maquillaje siniestro y eso que hace Gene Simmons con la lengua, no hacía honor al tipo de rock-n-roll que practicaban que suena ñoño, amariconado  y rozando el pop. Un contraste como para tontos.
Pero al margen de lo que me pueda parecer a mí, Kiss es un grupo de rock mítico que a finales de los años 70 eran tan famosos que las masas se inclinaban a sus pies. Es por ello, que en la cúspide de su fama, a sus promotores, viendo que en el mundo de la música habían tocado techo, se les ocurrió venderles como producto. Comenzó a aparecer a la venta toda suerte de merchadising, juguetes y desvaríos varios con la imagen de los componentes de la banda. Incluso, llegaron  a ser los protagonistas de un cómic de Marvel que se vendió estupendamente, batieron records de ventas, por lo que los amantes de los súper héroes tenían un nuevo tebeo que añadir a su colección.
El siguiente paso natural era el cine, así que Kiss protagonizaron una de las películas más marcianas que existen, “Kiss meets the Phanton of the park”, film considerado como uno de los peores de la historia  y que los propios componentes de la banda odian porque les hace parecer retrasados mentales. De hecho, hasta hace poco que la edad les hacer ver la película con cierta nostalgia, nadie de su equipo podía nombrar la película en presencia de sus miembros y renegaban de ella absolutamente, amén de que los problemas entre la producción y la banda fueron continuos durante el rodaje. De hecho, Ace Frehley, poco contento con el trabajo que se estaba realizando, incluso llegó a abandonar la filmación, cosa esta que no importó porque fue sustituido, ipsofacto, por un doble. Lo que pasa es que el doble de este ¡era negro! Detalle este que, por otro lado, no es disimulado en la película en los momentos en los que aparece.
Un parque de atracciones en plena crisis, cuenta con una atracción cuyos animatronics resultan de lo más reales. Lo que sucede es que el responsable de la misma, una especie de científico loco, se dedica a secuestrar personas y convertirlas en robots. Justo en ese momento el parque de atracciones a contratado a los Kiss para que actúen en su escenario, por lo que montan el primero de sus conciertos y en él harán alarde de ¡¡Sus poderes mágicos!!  Estos son poderes hipnóticos, lanzar rayos por los ojos, hacer levitar las cosas, escupir fuego… y todo lo que se te ocurra.
Sin embargo, este científico loco secuestrará a los Kiss  y los sustituirá por cuatro clones robotizados que suplantarán la identidad de estos en los conciertos, por lo que los verdaderos Kiss tendrán que ingeniárselas para escapar y, con sus poderes, reducir las intenciones de este maldito científico loco en el parque de atracciones.
Como ven, una de las historias más bizarras que se podían contar con los Kiss de por medio.
La película en realidad es un telefilm para la NBC que produjo el estudio de animación de Hanna-Barbera, en lo que sería una de sus pocas inclusiones en la imagen real.
“Kiss meets the Phanton of the park” fue el hazmerreír del personal al día siguiente de la emisión y los fans de Kiss se cagaron en la puta madre que parió a quién se le hubiera ocurrido tal locura, sin embargo, y como pasa con todas las malas películas, el tiempo le ha otorgado un estatus y a día de hoy es una película de culto para los fans de Kiss y uno de sus productos más queridos. Y es que, efectivamente, al tratarse de un producto de Hanna-Barbera, la cosa parecía más bien un episodio de Scooby Doo, cosa que no deja de ser paradójica, si tenemos en cuenta que posteriormente, en el mundo de la animación, Kiss, han compartido fotogramas con el bueno de Scooby en “Scooby Doo y Kiss: el misterio del Rock and Roll”, direct to vídeo del año 2015 que ya es todo un anacronismo.
La película, efectivamente es mala a rabiar, inconexa y ridícula, pero ver como los Kiss ofrecen una interpretación totalmente autista —y eso que recibieron cursillos intensivos de actuación— y verles escupir fuego y  todas esas zarandajas, mientras tocan varias de sus canciones en un escenario o en medio del parque de atracciones, verdaderamente merecen la pena. Yo no creo que llegue a ser una película “Mala pero divertida”,  aunque tiene escenas antológicas, sin embargo, si me parece un film curioso que merece la pena ser visto para saciar la curiosidad. Y es una pena porque aunque arranca muy bien y todo apunta a que efectivamente va a ser un descojone, a mitad de metraje va perdiendo fuelle hasta el punto de que resoplamos un par de veces porque no se acaba. Por suerte, en la recta final, los poderes mágicos de las estrellas de rock devolverán el interés a la película.
El director elegido para capitanear esta orgía de retraso mental fue Gordon Hessler, director proveniente de la serie B de terror británica que firmó títulos tan populares como “Los asesinatos de la calle Morgue” o “Exterminador IV”, falsa secuela de “El Exterminador” que se tituló así  solamente porque estaba protagonizada por Robert Ginty y que, directa a vídeo, se estrenó antes que “Exterminador III”, que tampoco era una secuela oficial. Para mear y no echar gota.

viernes, 6 de mayo de 2011

EXTERMINADORES: LA COMBINACION GANADORA









Estos enlaces van a mis reseñas correspondientes:
EXTERMINADOR 1 y EXTERMINADOR 2

sábado, 18 de enero de 2025

THE ASTROLOGER

Con el visionado de "The Astrologer" saldo una cuenta pendiente que arrastraba desde hace años, cascarme todas, y remarco TODAS, las películas que componen la filmografía -como director- del ínclito James Glickenhaus. Misión cumplida. Ya me siento una persona más sabia. Pero también más herida... me explico.
Que la hubiese dejado para el final obedecía a una simple razón, la fama que arrastraba de ser un auténtico tocho. Cuenta la leyenda que, viéndola en pantalla grande junto a una audiencia, Glickenhaus, sudando sangre ante el sopor reinante, flipó cuando una escena medianamente llamativa, que asoma a lo largo del interminable periplo (y eso que solo dura una hora y escasos dieciocho minutos... pero, créanme, se hace tan larga como una de Andrei Tarkovsky consumida boca abajo y con agujas clavadas en las pelotillas), provocó una reacción general de leve entusiasmo. Será la del villano apuñalando a una tipa, porque no hay mucho más ande rascar, la verdad. Así, tras semejante epifanía, el novato cineasta decidió trufar su siguiente proyecto de esos "momentos llamativos", y con el milloncejo prestado por papuchi, puso en marcha el film que, este sí, le haría inmortal, "El Exterminador". Gracias a dios.
Y es que cuesta muchísimo discernir qué demonios pretendía James Glickenhaus cuando se decidió por "The Astrologer" como debut. ¿Es una película de autor, es de explotación, se apuntaba a alguna moda punzante de la época (astrología, conspiraciones, sectas...)? Lo de considerar que con ella pretendía algo más arty, más prestigioso, tendría sentido porque, en fin, ya suele ser un mal común (miren el caso de Tobe Hooper, por ejemplo) Aunque, entonces, las escasísimas aportaciones netamente "exploitativas" que asoman en algunos momentos descuadrarían. Por ejemplo, mi escena favorita: Una moza joven, rubia y de buen ver (Monica Tidwell, ex-chica "Playboy") pide a una pitonisa que le lea las cartas. A los cinco minutos, y digo cinco, esta le comenta que está influenciada por no se qué rollo malévolo y, si quiere la salvación, primero debe desnudarse por completo. Ole y ole. Obviamente, no tardamos nada en ver a la chavala despelotada, en un plano innecesario de "cambio de vestuario". Y no será el único. El final de la película es totalmente desconcertante, a base de monólogo de la misma pava como dios la trajo al mundo. Jamás ver una señora sexy sin ropajes me "destrempó" así. No se puede elegir un modo más "bajonista" de concluir un largometraje.
Todavía ahora desconozco de qué cojones se supone que va "The Astrologer". No me enteré de nada. Entre mis maltrechas neuronas, y lo leído por ahí, deduzco que el argumento vendría a ser algo parecido a lo siguiente: Hay una corporación medianamente secreta que estudia el signo zodiaco del personal para, así, descubrir su potencial. Andan obsesionados con una especie de gurú malvado surgido en la India que no para de joder la marrana (nótese que cuando el film muestra sus crímenes, estos resultan ser imágenes totalmente genuinas de cadáveres, niños incluidos. Todo muy malrollero y muy "mondo"). Vale, eso está muy bien. El problema aquí es que también se habla de la reencarnación de jesuscristo vía la vagina de una aspirante a nueva virgenmaría y desconozco ande encaja todo ello. La movida se supone inspirada en una novela del ignoto John Cameron. Nada que ver con aquel surgido del clan Raimi y mutado a eventual socio de los Coen, este del que hablo era en realidad suegro de James Glickenhaus (vamos, que igual adaptó su novela por mero compromiso con la parienta). Y hablando de "Camerones", la banda sonora viene firmada por el futuro compositor de "Terminator" y tantos otros clásicos, Brad Fiedel. Al temible gurú indio lo interpreta Mark Buntzman, socio de Glickenhaus en la producción, quien años después dirigiría (con notable ayuda de William Sachs) por primera y única vez, aunque no cualquier cosa: "Exterminador 2". Murió en 2018, RIP.
"The Astrologer" me ha recordado al "cine" de Neil Breen, es decir, furruños raros y costrosos, mal paridos, pero repletos de pomposas pretensiones filosóficas, místicas e interdimensionales que terminan sumiendo en pura confusión mental a los pobres incautos que los consumen. Dicho de otro modo, el primer film de James Glickenhaus es un coñazo de aúpa, un caos total incomprensible y un aburrimiento soberano, con los peores tics del peliculismo barato de los setenta. Así pues, si les apetece jamesglickenhausearse, olvídense de ella y comiencen por su segundo largometraje. Tampoco digo que sea perfecto... de hecho, ninguna de sus películas lo es... pero, desde luego, tampoco ninguna resulta tan inútil y prescindible como la reseñada.
Disponen de "Ultimatum", "El protector", "Blue Jean Cop", "McBain" y dos en formato audio, "El silencio de los inocentes" y "Time Master".
¡Bon Appétit!

martes, 16 de junio de 2009

COBRA

A mediados de los 80 Stallone era el indiscutible rey de la taquilla. Sin embargo, "Cobra" resultó su primer tropezón (en ese momento). Venía después de "Rambo" (y "Rocky 4", dos pelis marcadamente "reaganianas"), contaba con el mismo director, George Pan Cosmatos, y el cartel recurría de nuevo a la imagen de Sly con cara de pocos amigos y luciendo arma chanante. Pero, como decía, no coló. No es que fuera un mega-fracaso... pero tampoco el exitazo que se esperaba de ella. Se abrió la veda, todos los críticos rabiosos ante el hecho de que el bueno de Silvestre fuera el boss de Hollywood e hiciese gala de una ideología política algo derechista, aprovecharon la oportunidad para vengarse. "Cobra" no paró de recibir palos y ser continuo motivo de chota en toda clase de medios. Aún hoy, a pesar de que con los años se ha ganado mejor prensa (el poder de la nostalgia, casi tan poderosa como el dinero y el sexo), ese cachondeo mal lechado aún colea.
Estamos ante una adaptación muy asá de la novela "Fair Game" (que sería readaptada unos años después para lucimiento de la top Cindy Crawford), aunque yo siempre he dicho que en realidad "Cobra" es un homenaje/plagio del primer "Harry, el sucio". Aparte de sus varios puntos en común inevitables por género (poli continuamente abroncado por sus superiores, asesinos psicópatas con afición por matar gente de lo más inocente, continua puesta en duda de la capacidad de la ley y su sistema, las frases lapidarias del héroe, etc, etc) tenemos que fijarnos en el reparto. Reni Santoni, quien interpretara al compañero de Clint Eastwood en el film de Don Siegel, es aquí compañero de "Cobra". Andrew Robinson, el francotirador loco de "Harry, el sucio", es en esta peli uno de los superiores de Stallone, y sin ser el malo de la función, su personaje poco tiene de bueno. A modo complementario, pero dentro de terrenos "harrycallahanistas", destacar la presencia
del entrañable David Rasche, suyo es el rostro que diera vida a "Sledge Hammer", la versión paródica del policía encarnado por Clint Eastwood.
Brigitte Nielsen (entonces, creo, pareja de Stallone) es testigo de un atroz crimen perpetrado por una panda de asesinos con aspiraciones sectarias y apocalípticas. Marion Cobretti, poli especializado en el "trabajo sucio" (como Harry) se encargará de protegerla. Violencia a raudales y mucha propaganda reaccionaria de delicioso sabor será el resultado.
Hasta cierto punto, podemos decir que "Cobra" es el paradigma del cine de acción ochentero, pues no solo tenemos a un Stallone en plena forma, también se trata de su primera colaboración con la entonces todopoderosa "Cannon". ¡¡Sylvester + Cannon!!, ¿tremendo, no? (imaginaos el placer orgásmico de los críticos a la hora de echar la bilis... tenían todos los ingredientes adecuados, y más). De hecho, esto de que Golan y Globus estuvieran de por medio da que pensar. Si lo miras detenidamente, "El Exterminador 2" (otra producción "Cannon" dos años anterior a "Cobra") y el film reseñado gastan algunas ideas en común. Por ejemplo, en las dos tenemos a una secta criminal casi-religiosa empecinada en provocar el mal y cebarse en la gente de la calle. El final de ambas se desarrolla en una fábrica, donde el héroe prende fuego a un malo rociado de gasolina desde el mismo e idéntico contra-picado relentizado. Y el jefe de los villanos (¡ese Brian Thompson tremebundo!) fenece casi igual en una y en la otra, ensartado y en llamas. ¿Sospechoso verdad?. No sería descabellado pensar que, a falta de material llamativo (y dado que "El Exterminador 2" era una producción más oscura, y fracasada, de la que no muchos se acordarían), los chicos de la "Cannon" buscaran en sus arcas con intenciones recicladoras.
Pero la cuestión es, ¿merecía "Cobra" tanto desprecio?. No, ni por asomo. Es evidente que todo aquello lo provocó una cuestión extra cinematográfica, era pura venganza personal. Daba igual si el film era bueno o no, sencillamente Stallone tenía que recibir "su merecido". En realidad "Cobra" es un thriller muy potente, vibrante, estilizado, entretenido y bien hecho con algunos momentos para el recuerdo.

domingo, 15 de diciembre de 2013

UN TÍTULO DE LO MÁS CONSECUENTE

Si son ustedes coleccionistas de VHS y residentes en la Ciudad Condal, me extrañaría mucho que no llegara hasta sus encerados oídos hace cerca de un mes que cierto famoso video-club había decidido deshacerse de su veterano archivo de cintas, poniéndolas todas a la venta.
En fin, da la casualidad, por si aún no lo sabían, que yo sí soy -moderado- acumulador de vídeos y conozco a otros que sufren tan grata enfermedad, como el Sr.Enorm. Él fue quien me avisó del asunto y a él me pegué como una lapa en su primera visita a tan emocionante antro. Tranquilos, no voy a poner ni imágenes, ni vídeos del lugar, pero creánme si les digo que aquello era ESPECTACULAR. Un piso, entero, repleto de estanterías y, en esas estanterías, cintas y más cintas. A porrillo. Algunas con las cajas cambiadas, sí, pero también las había originales, y fueron más de las que pensaba. ¿Fechas?, pues de todo un poco, aunque las ediciones que más abundaban eran aquellas surgidas en pleno boom del videoclubismo, y de ahí en adelante.
El caso es que, a todo ello, hay que sumarle un dato de interés extra, maravillosamente espeluznante. Muchas de aquellas cintas, incluso las más abuelas, eran copias sin desvirgar. Que sí, que no es coña, llevaban una etiqueta que así lo indicaba. Imagino que los dueños querrían conservar al menos una de cada tal y como salieron de fábrica. Por si acaso. Y ahí se pasaron todos estos años, sin que ninguna mano les echara el guante y ningún cabezal las deshonrara. Resultaba fascinante abrir las cajas y encontrarse con unos soportes nuevos, brillantes, lustrosos y sin una mota de polvo de títulos como "La galaxia del terror", "Dreamaniac", "Museo de Cera", "Hysterical" y tantas otras (las que no anden por aquí ya reseñadas, acabarán apareciendo, no desesperen).
Aunque la joya de la corona fue "Usted primero, por favor", la infravalorada pero divertidísima comedia de Mark Pirro y por la que en este blog sentimos especial estima. No es ya que estuviera nueva, lista para estrenar, es que ni tan siquiera le habían quitado el plástico protector. El día que la agarré de los estantes casi me temblaban las manos de emoción. Y cuando decidí que era momento de romper su metafórico himen (con el sano fin de digitalizarla), sabía que me iba a topar con una cinta limpia de impurezas... pero no contaba con una sorpresica extra que fue de lo más celebrada por mi cascada persona.
Al abrir la caja, varios papelotes salieron esputados. Los más guachis fueron dos pegatinas, sí, pegatinas, una de "Mi novia es un diablo" y la otra -la más molona, claro- de "Exterminador 4". Junto a estas, un catálogo del sello distribuidor, "CB Films", desplegable y repleto de carteles de películas bien reconocibles y entrañables. Todo ello en tan buen estado y tan poco manoseado como una tumba egipcia huérfana de descubridor. Y ustedes se preguntarán, ¿cuánto pagaste por ello?... ahí está la garcia, ¡únicamente un puñetero euro!.
En fin, tanto fue el alegrón que, a pesar del ridículo que voy a hacer aireando una obsesión a la larga tan inútil -pero tan adorada/able-, decidí hacer fotos de todo ello y compartirlo con ustedes.
Sí amigos, yo fui el primero... el primero en abrir la caja y sobar todo aquello.... y no hizo falta que me lo pidieran por favor. Fue un gusZto!.
Deleitense...



Así venía la "tape", con su plástico y su etiqueta.


Detalle de la misma (ya destripada la protección).
He tachado el nombre del video-club para
garantizar mi seguridad personal.




Y así quedaba una cinta una vez desprovista
de todo el paripé.




Una vez abierta, y al sonido de "¡plop!", surgían
estas chuches tan deliciosas.




Antes de centrarnos en ellas, dejen que haga un pequeño
paréntesis para mostrarles la cinta. Limpia, brillante, pulcra
y diciendo aquello de "Cómeme!".




En cuanto a las chuches, ahí tienen las dos maravillosas pegatas.



Y este es el delicioso catálogo de "CB Films", que una vez
desplegado, quedaba así...




A pesar de su efecto acordeón, ya divisamos algunos
títulos de interés (la gran mayoría cortesía de
Menahem Golan y Yoram Globus), pero
vamos a centrarnos en ellos....




José Antonio de la Loma, Pino Donaggio, Max Von Sydow,
Chuck Connors...... ¡me corro!.




¡¡VAYA PAR!!, "Exterminador 2" y "Desaparecido en combate",
¡viva la "Cannon"! manque pierda.




Más "Cannon", destacando esta vez su celebrado ciclo ninja...



Hace muchos años que vi "Psicópata" (escalofriante caratula), y no me gustó nada,
como tampoco me gustó la otra peli del mismo palo de David Paulsen, "El asesino
tras la máscara". Ahora daría lo que fuese por revisarlas y reseñarlas.
Igual hasta me gustarían. Cosas de hacerse vieja.




Una saga sobre la que Víctor está muy empollado.
Y al lado, Rocío Durcal, ¡toma ya!.




Y nos despedimos con un hombre lobo adolescente
y con un gato, "Heatchliff", ¿se puede terminar de mejor manera?.
Lo dudo.

viernes, 25 de diciembre de 2009

EL ÚLTIMO KAMIKAZE

Un Naschy de los de la mala época (80 - 90). Pero cuando digo “mala época” quiero decir la más divertida. O al menos la que a mí más me gusta.
Dirigida por el propio Jacinto Molina, "El último Kamikaze" es un claro ejemplo de que "Inquisición" se la debió hacer un primo, o bien Paul Naschy perdió todo el “mojo” según iba rodando. Esta es un despropósito argumental de principio a fin.
Por un lado tenemos a un asesino a sueldo (Naschy) con trastornos de personalidad que emplea el dinero que gana para ofrecerle un futuro confortable a su hija subnormal  (y así la llaman en la película) y, por otro, a su rival, también asesino a sueldo (Manuel Tejada... sí,.el padre de Tito en "Verano Azul") al que quiere borrar de la faz de la tierra porque en un trabajo anterior mató a su mejor amigo y le dejó impedido de una mano.
De eso nos vamos enterando a lo largo de los 90 minutos de metraje. Pero a trompicones. El resto es un ir y venir de personajes matando gente sin saber porqué, errores de "raccord", explosiones chabacanas y escenitas de cama en las que a tío Paul se le va la mirada y la mano.
Pero es que si no fuera una peli tan zarrapastrosa, no valdría nada...
Los diálogos son totalmente "molinianos", y es que cuando este hombre escribía un guión dejaba su impronta a base de largas frases intrascendentes, y de esas "El último Kamikaze" está cuajada.
Hay que decir que se deja entrever que el asesino que interpreta Naschy es algo así como un maestro del disfraz, por eso en algunos de sus actos sale caracterizado. El espectador no le da importancia hasta que aparece con ropas de mujer, una peluca rubia, super pintado y un diminuto sombrerito; bien, pues más que una señora, ¡parece Miliki! Viendo esto, a uno no le queda más remedio que desmayarse de la risa.
En otro momento maravilloso, vemos a un tipo recibiendo un masaje. Cuando se incorpora tiene algo, como un apósito y un esparadrapo en la barriga. “Será que le han operado hace poco”, piensa el espectador, pero pronto descubrimos que eso que tan descaradamente aparece en el encuadre es la bolsita de la sangre que el actor va a reventar, justo en el momento en el que Naschy le clava un cuchillo. Ver para creer.
Ahora, en defensa de las malas pelis de Molina diré que pocos 
en esa época las hicieron tan entretenidas. Pocos (o ninguno) hicieron tanto cine de género (del que sea) y pocos tienen referencias cinéfilas tan reconocibles... ¡"El último Kamikaze" incorpora un guiño a "El Exterminador"!
Sangre y miembros amputados, tampoco faltan.
Me encantan este tipo de pelis.