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martes, 27 de septiembre de 2011

WHITE FIRE

"White Fire" es una película que arrastra orgullosa la etiqueta de "tan mala que es buena". Hombre, yo tampoco usaría el vocable "buena", aunque lo sustituiría gustosamente por el de "curiosa". Co-producción entre Turquía, Francia e Inglaterra (toma geroma), "White Fire" destacó durante los ochenta (es del 84) en nuestros video-clubs por su llamativa portada, en la que un Robert Ginty post-"El Exterminador" sujetaba una sierra mecánica. Naturalmente, los distribuidores no pudieron evitar una referencia al clásico de James Clickenhaus utilizando la frase promocional "Exterminación es el tributo de los ricos". Ya sabemos que no era esa la primera vez que ocurría, "Vietnam, Texas" también se valió de la misma táctica. Sin hablar de las falsas secuelas de "El Exterminador", la tres y la cuatro, lanzadas en su época... y encima, en orden inverso (como curiosidad, mencionar que el film comentado y "Exterminador 2" comparten año de producción).
En esencia "White Fire" es una historia de incesto. ¡Júrolo!. Robert Ginty y su hermana, interpretada por Belinda Mayne (cuyas tetas perfectas me deslumbraron en el "
Alien 2" italiano, y también salía en "No abrir hasta Navidad"), son dos ladrones de joyas. En una escena en la que ella se baña en pelotas, él la mira con ojos lascivos y le dice "Que lástima que seas mi hermana". El caso es que una panda de mafiosos les ha intentado contratar sin éxito, por lo que se toman la revancha y matan a la moza. Ginty, afligido, va a un bar a pillarla gorda y casualmente se encuentra con una tipa clavada a la fallecida que le tira los trastos. La convence para hacerse pasar por la hermana (no sabemos muy bien con qué fin), por lo que la somete a un duro entreno. En el proceso, se enamoran... pero falta un detalle, cambiarle los cuatro rasgos que marcan la diferencia. Ese es el motivo de que la envíen a una clínica de cirugía estética que parece un harem, repleto de mozas con finas telas tapando sus vergüenzas y correteando de aquí para allí. De mientras, aparece una super-joya con casi poderes por la que todos se pelearán (tampoco sabremos el verdadero motivo, ya que al final estalla sin más). Y también está Fred Williamson, puro en mano, buscando a la nueva hermana de Ginty. Y ya puestos, el malo de la paella es Gordon Mitchell, ex-astro del peplum afincado en la peor serie B/Z. Antes del "The End", Ginty conseguirá su sueño tan deseado: follarse a la carne de su carne, sangre de su sangre. Un desenlace feliz, después de todo.
La ensalada de por sí ya resulta apetecible, pero hay más. Mucho más. Aparte de unas cuantas tetas, tenemos algo de sorprendente gore. Cuando Ginty utiliza la sierra mecánica, vemos sus efectos de modo gustosamente gráfico. Luego, a un pobre turco le cortan la entrepierna con otra clase de sierra. Todos los secundarios y extras del film llevan bigote, miran a cámara y son pésimos actores. El mismo Ginty luce bigote... tal vez para solidarizarse. En general el argumento no tiene mucho sentido, y todo es bastante caótico, además de cutre y torpón. Desafortunadamente, tantos elementos exóticos no garantizan diversión completa, hay mucho de aburrimiento y más drama del que desearíamos. El clímax final está repleto de explosiones y tiros... y a tenor de las imágenes, diríase que algunos de los extras no salieron bien parados durante el proceso.
El director, Jean-Marie Pallardy, es todo un icono "trash" en su tierra. Modelo masculino que, por aburrimiento, se puso a actuar y dirigir. Su especialidad, el soft-core. De ahí al porno, y a la serie B. Fue productor de uno de los infra-vehículos para Bruce Le (sí, con una e). Su sello destintivo (aparte de la incapacidad) es que en los créditos suele firmar con un garabato ininteligible... un toque muy "auteur" para alguien bastante opuesto al término.
Recomendada para curiosos y amantes de las ñordas exóticas.

miércoles, 18 de enero de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (8): LA SAGA -CASI- FALSA DEL "EXTERMINADOR"

Es un tema sobre el que ya he dado la chapa unas cuantas veces, pero si me lo permiten, la daré al menos una vez más: De películas reales de "El Exterminador" solo hubieron dos. El resto, todo mentira. Hasta ahora este era un rollo que me limitaba a soltar letra mediante, pero hoy he decidido aplicarme eso de "más vale una imagen que mil palabras"....



Películas como "Exterminador 2" las hubo, las hay y las habrá. Con todo lo "divertida" o entrañable que pueda ser, "Exterminador 2" no tiene nada de especial. Sin embargo, películas como "El Exterminador" las hubo... pero ni las hay, ni las habrá. Es imposible. Primero porque surgió en plena fiebre del cine de justicieros (moda esta situada en un espacio y tiempo socialmente muy específicos) y segundo, porque gasta una mala hostia que hoy ningún productor se atrevería a llevar a la pantalla. "El Exterminador" es una joya absoluta en su especie, un film super-políticamente incorrecto y con una violencia enfermiza y retorcida que, de hacerse actualmente, sería suavizada con los típicos excesos estilísticos o, peor aún, tics referenciales que todo lo estropean. Si hoy se hiciera un film como este clásico de James Glickenhaus, se vendería tal que "Una peli de justicieros como las de antes, ultra-violenta y políticamente incorrecta" y se usaría "El Extermindaor" como referente. Sí, vale, está gracioso ver las imitaciones/homenajes y regodearse en ella/os... pero nada puede compararse a lo auténtico. "El Exterminador" era auténtica, era honesta en todos los sentidos, incluso los malos. Una explotación descarada de la saga "Death Wish" sin un referente previo al que imitar en cuanto a su truculencia y sordidez. Este film es así, porque así se hacían en la época. Secuencias tan brutales como la lenta decapitación de un soldado yankee en el Vietnam (confeccionada por el fallecido Stan Winston quien, avergonzado, según donde solía ocultar su implicación en esta peli), el gangster en la trituradora, la puta quemada -¿y violada?- con un soldador o el político pederasta que recibe un disparo en la entrepierna, no eran vistosas por sus efectos especiales o su espectacularidad (bueno, salvo la de Winston!!!), eran vistosas por su sencillez, su radicalidad y su increíble mala hostia. Eso, hoy día, está muerto. Por ese motivo, "El Exterminador" es un clásico en su especie (y por eso, la segunda no lo es).



Nunca hubo un "Exterminador 3" porque la segunda parte -a diferencia de la primera- fue un fracaso en todos los sentidos. De hecho, su director nunca volvió a situarse tras una cámara... no al menos en esas funciones. Sin embargo, varios años después, a algun (o algunos) distribuidor Español se le ocurrió la absurda idea de pillar dos películas protagonizadas por Robert Ginty, es decir, el rostro/cuerpo del exterminador real, y lanzarlas al mercado como secuelas de aquella. De hecho, salió primero la cuarta, seguida de la tercera.
En realidad, "El Exterminador 3" se titulaba "The Bounty Hunter" y se hizo el año 1990. Ginty interpreta a un cazarecompensas en busca de su víctima. Curiosamente, él era también director (faceta esta que explotó mucho y bien en la televisión hasta su triste fallecimiento). Yo la vi de chaval y la recuerdo insoportable (tendría que repetir ahora a ver qué tal). "Exterminador 4" en realidad se titula "Out on bail" y está fechada un año antes que la anterior. Aquí Ginty interpreta a un tipo que es confundido por un criminal y puteado por la policía de un pueblo. El director no es otro que el veterano y reputado Gordon Hessler, en cuyo curriculum encontramos títulos como "La caja oblonga", "El viaje fantástico de Simbad" o "Indestructible: ruega por tu muerte", entre otros muchos. También la vi de chaval y, bueno, me pareció mejor que la supuesta tercera parte... pero no por ello menos mediocre.
Lo más curioso del caso es que, aún hoy, todavía hay gente que cree que estas secuelas bastardas eran legímitas.




No hubo "Exterminador 5" o "Exterminador 6", pero sí intentos de colarnos spin-offs igual de falsos. Probablemente el más descarado sea "Misión Comando" ("Gold Raiders"), producción del año 1983 (es decir, un año anterior a "Exterminador 2") entre Inglaterra y Tailandia y que, tanto en España como en Alemania, mostraba un slogan nada sutil: "El Exterminador ha regresado".
Menos descarada, pero tampoco coja, era "White Fire", hoy día un auténtico clásico del "trash" más descerebrado en cuya portada se lee alto y claro: "EXTERMINACIÓN es el tributo de los ricos". No hace falta decir más, ¿no?.
Y es que igual que Sean Connery con "James Bond" o Christopher Reeve con "Superman", Robert Ginty siempre fue, es y será "El Exterminador". Era la peli que le representaba y la que le inmortalizó, como bien demuestra la carátula de otro de sus films, "Vietnam, Texas". Mientras que bajo el nombre del co-protagonista asático, Haing S. Ngor, leemos un título de prestigio, "Los gritos del silencio", bajo el de Ginty leemos, como no, "El Exterminador". ¡Con dos cojones!.
Para ir terminando ya, y a modo de fricosismo, permítanme colar aquí un subproducto italiano dirigido por Sergio Martino, "Los halcones del esfalto" -en realidad su anti-clásico del horror "Torso, violencia carnal" en una edición pirata y engañosa- cuya carátula (cuanto menos en lo referente a esta edición de "American Home Video") muestra una imagen de lo más reconocible y chanante... y no nos extraña, porque si algo tenía de bueno "El Exterminador" era su increíble, fascinante, macarra e incluso inquietante portada.


Dicho esto, espero no tener que volver a repetirlo, porque ya serán unas cuantas veces las que he intentado hacer saber a los cuatro vientos que de "Exterminadores" solo hay dos, y que lo demás es mentira.

miércoles, 20 de mayo de 2009

EXTERMINADOR 2

Es posible que muchos de ustedes, queridos y pacientes lectores, se pregunten cada mañana al despertar cómo es posible que una maravilla del "exploitation" mundial como "El Exterminador" -la uno- aún no haya aparecido reseñada en este humilde blog (al final, sí cayó). Independientemente de ello, sería imposible para mi hablar de la secuela sin aclarar que el film original me parece una joya absoluta y demencial, la película de justicieros más sórdida, brutal, sucia, sádica y enfermiza de cuantas se han producido desde entonces hasta hoy. Es decir, que me encanta... y lo digo sabiendo de lo que hablo, pues la volví a ver no hace ni una puta semana. Que quede claro que, por comparación, la segunda parte no tiene nada que hacer. Esta es una fábula de acción ordinaria mucho más "standard" y "limpia" que, aunque a ratos sacia nuestra sed de violencia, no llega para nada al salvajismo de la que tan sabiamente firmó James Glickenhaus. Nunca habrá otra película como "El Exterminador 1", ni aunque el puto Tarantino se empeñara en ello... pero pelis como "Exterminador 2" las hubo, las hay y las habrá. Vamos, que no tiene nada de especial salvo las horteradas propias de su década. Los ochenta, payo.
Otra diferencia entre ambas, en este caso narrativa, es que mientras en la primera el prota, el buenazo de Robert -mofletes- Ginty, mataba a malos anónimos a diestro y siniestro, en esta segunda -y última- aventura, se encabrona con una banda de delincuentes de estética casi "Mad Maxiana" comandada por el inefable Mario Van Peebles, que por poco no se papea la función entera con patatas interpretando a un mega-malo del copón. De hecho, todos los delincuentes en este film, además de un "look" horripilante (eran los años del breakdance), tienen en común lo mucho que disfrutan matando a inocentes y, encima, se recrean en su agonía y/o muerte entre ofensivas risas burlonas. Fabricados para ser odiados, vamos. El exterminador vivirá un leve romance con una bailarina rollo "Flashdance" y una -también escueta- amistad con un negro que curra de basurero. Naturalmente, ambos terminan hechos añicos y servirán de perfecta excusa para que Ginty pierda el pedal, convierta un camión en un tanque y arrase con todos y más.
Detalles curiosos, si hay algo que achacar a la primera parte es que su FANTABULOSO cartel nos engañó. En la peli el exterminador ni usaba lanzallamas, ni llevaba casco de moto, ni vestía de negro (bueno, en alguna escenita por ahí sí, pero nada destacable). Para la segunda entrega, y conscientes de ello, decidieron actuar al revés, es decir, Ginty no se separa de su lanzallamas (y su casco) ni para ir al lavabo... a pesar de que una pistola o una metralleta serían armas mucho más cómodas... pero no tan "cool". Más, a diferencia de muchos otros films de justicieros, en los que los buenos son gente de clase alta y los malos de la baja (retorcido mensaje este), en "Exterminador 2" no se da el caso. Los buenos son tan pobretones como los malos. Robert Ginty está en paro y debe vender su reloj para comer, su amigo es un basurero que trata con los vagabundos y la parienta una go go de un bareto de mala muerte con sueños de grandeza. Un punto a su favor.
El productor del primer film, Mark Buntzman, ejerce aquí de director (con una ayudita no acreditada de William Sachs, co-guionista y director de cosas como "Galaxina" o "Viscosidad"). Tal fue el estropicio (imagino que económico, al no haber verdadera tercera parte... y sí, las supuestas "Exterminador 3 y 4" eran un invento de los distribuidores españoles) que nunca más volvió a dirigir. Produce la señera "Cannon", entonces emperrada en rodar secuelas de films de acción ajenos que explotaran los "leitmotiv" de estos, como hicieran con "La matanza de Texas" o "Death Wish".
Entretenimiento puro... descerebrado, sí, tosco, también, pero igualmente disfrutable.

martes, 4 de febrero de 2025

LA FAMILIA MONSTER

“La familia Monster” es un clásico de la televisión de los años 60 en forma de sitcom. Tras algunas emisiones discretas, en España logró cierta repercusión durante los años 80 dentro del programa contenedor infantil y juvenil “La bola de cristal”. Debido a sus características —nos mostraba a una familia de monstruos viviendo entre mortales en un algún lugar de los Estados Unidos—, se convirtió en una serie de culto con un fandom que ha permanecido fiel durante décadas. Obviamente, la serie, de contenido absolutamente naif, es un producto muy de su época que se gastaba un humor muy blanco y para todos los públicos. A posteriori tuvo que sufrir remakes protagonizados por actores que no tenían la misma gracia del reparto original, como en la insufrible serie “La familia Monster, hoy” de 1988, e incluso telefilmes insulsos como “La familia Monster: La película” —curiosamente dirigido por el “ExterminadorRobert Ginty— del 95, o el especial navideño “The Munsters: Scary Little Crhistmas” de 1996. Y claro, da la casualidad que al señorito Rob Zombie todo lo que tenga que ver con el “monstruísmo” y demás parafernalias se la pone gorda. Resulta que (¡Oh, sorpresa!) es un fan, y de los grandes, de “La Familia Monster”. Y en pleno 2022 decide hacer su propia adaptación de la clásica serie. En principio la cosa no pinta mal, porque sus nuevas versiones de “Halloween” son sustancialmente mejores que cualquiera de las que se han realizado en los últimos años a costa de la megalomanía de David Gordon Green. Pero pronto aparecieron los primeros trailers de esos nuevos "Monsters" e, innegablemente, la cosa pintaba mal, muy mal. Las críticas le hundieron en el fango. Hasta las de sus fans más entusiastas. ¿Pero, con, o sin razón? No siendo yo en absoluto fan de “The Munsters” (vi la serie como todo hijo de vecino y me puede hacer cierta gracia, pero poco más), no me dejé llevar por el clamor popular y decidí darle una oportunidad a la película. Al fin y al cabo, por mala que fuese, no dejaba de ser una comedia fantástica y desenfadada que, a poco que hiciera, debería resultar entretenida. Y maldita sea la hora en la que me puse a ver esta nueva “Familia Monster”. El amigo Zombie se casca una precuela, mostrándonos la vida del abuelo y su hija Lily en Transilvania, así como la creación, por parte de un científico loco y su criado Igor, de Herman Monster en el laboratorio; el posterior enamoramiento de Lily y Herman y como deciden dejarlo todo para irse a vivir el sueño americano en compañía del abuelo, para formar una familia en los Estados Unidos. Bajo ese hilo conductor se van sucediendo los gags y, el resto, que entronca directamente con el primer capítulo de la serie, ya es por todos conocido.
La verdad es que Zombie le pone cariño y respeto por el material, no escatima en escenarios extraños, lúgubres y coloridos. Tanto cariño y respeto, de hecho, que en su afán, colorinches aparte, decide ser fiel al tono y humor de la serie de los años 60. Un humor que, a todas luces, ya incluso en los 80 -cuando más pegó aquí- estaba demodé.
Pero es que todo está mal en esta adaptación; Sheri Moon Zombie como Lily Monster… a ver, está bien caracterizada y demás, pero no pega. No pega ni con cola; La incorporación de toda suerte de monstruos, puesto que la acción se ambienta en esa hipotética Transilvania de época indeterminada de la que provienen los Monsters, es una excusa para poder tirar de guiños, homenajes y referencias, tantas como a Zombie le viene en gana, incluido un Conde Orlock, con todo el look del Nosferatu del “Phantasma II” de Tobe Hooper, como interés romántico de Lily Monster antes que Herman fuera creado. Y así podría seguir un rato. Pero al margen de todo esto, “La familia Monster” es una adaptación a la que, probablemente, le vendría mejor estar rodada en blanco y negro, aunque no es ese (ni los anteriores) su principal problema. Los problemas reales son, por un lado, su look de vídeo digital que tira de espaldas, con ese uso de las luces rojas y verdes en la iluminación que le dan textura de cortometraje dosmilero de Dani Moreno; Ese reparto desprovisto de carisma y que repite con más pena que gloria los tics y chascarrillos de los Monster originales; el excesivo metraje que roza las dos horas y, sobre todo, el SOBERANO aburrimiento que nos provoca desde el minuto uno. “La familia Monster” de Rob Zombie puede que sea una de las comedias menos divertidas que existen. 
En definitiva, lo peor que le pasa a “The Munsters” es que es terriblemente insulsa, una de esas películas que no sirve ni para odiarlas. Simplemente al terminar te quedas con la sensación de no haber visto nada, ni bueno, ni malo. Y eso es lo peor que le puede suceder a cualquier producto audiovisual. En su momento vi capítulos sueltos de la serie de los 80 y eran malos, vi el telefilm de Robert Ginty y era más que flojo, pero, yo creo que la existencia de esta nueva adaptación, con todos los medios puestos al alcance de un director con ya más de 20 años de experiencia como es Zombie, hace parecer aquellos productos televisivos y baratos en ningún caso obras maestras, pero sí trabajos realizados por profesionales medianamente capacitados. 
Es que, esto de los Monsters, de puro insípido no se como se le ha dado luz verde para ser estrenado.

sábado, 17 de septiembre de 2022

Mc BAIN

Tampoco voy a decir aquí y ahora que soy fan de James Glickenhaus, cineasta especializado en películas de acción que entró a formar parte del firmamento exploitation tras dirigir "El Exterminador". Pero sí es cierto que despierta en mi cierto afecto y, por ello, he procurado ver toda su obra. Incluso aquella más olvidable. No obstante, desde hace ya demasiados años tenía una cuenta pendiente: "McBain", de 1991. No se por qué, nunca jamás la llegué a consumir... hasta ayer.
En cierto modo, "McBain" recuerda un poco a "Los Mercenarios" (la de Stallone y cía), por aquello del grupo de ex-combatientes maduros que curran para el mejor postor y corren hasta un país sudamericano dispuestos a derrocar al dictador de turno. En este caso lo que les mueve es la venganza personal. El tipo que salvó a McBain durante la guerra del Vietnam ha sido asesinado por el mentado dictador. Llegó el momento de saldar la cuenta pendiente. Así, el viejo equipo se rejunta y arranca el sarao.
En muchos sentidos, "McBain" parece un auto-homenaje por parte de Glickenhaus. Algunos aspectos del film recuerdan a otros de su pasado. Desconozco si es una cuestión de escasez de ideas, perrería o vanidad. Por ejemplo, como decía, toda la movida se inicia en Vietnam y nos presenta a un Steve James vestido de caqui como soldado eficiente, igual que en "El Exterminador". Resulta que James responde al apellido de Eastland, exactamente el mismo que tenía Robert Ginty en aquella. Luego, el equipo de McBain decide chinchar a un mafioso para que les entregue el capital necesario destinado a activar la operación, y da la casualidad que se deciden por el que salía en "El Exterminador", aquel al que Ginty colgaba sobre una trituradora para, luego, convertir en carne picada. Obviamente no es el mismo personaje, pero sí el mismo actor, Dick Boccelli, al que, encima, McBain y los suyos cuelgan de nuevo, esta vez a varios metros del suelo, amenazando con dejarle caer. Otra diferencia es que, aquí, no se lo cargan. Pero ya me dirán si esto es más un guiño pajero y gracioso de Glickenhaus que reciclaje. Ya puestos, yo habría llamado igual al personaje, pero aunque los apellidos resuenan parecido (Gino Pontivini versus John Gambotti), no lo son. Y luego tenemos uno de los carteles de "McBain" que, en parte, recuerda al de "Ultimatum / The Soldier". Tal vez Glickenhaus veía peligrar su carrera y, a modo testamental, quiso darse un gusto.
Obviamente, todo parecido con "El Exterminador" acaba aquí. "McBain" es una película mucho menos sórdida. Incluso menos violenta, aunque tenga sus momentos intensos. Además, para darle un toque variado, durante un buen cacho se decantan por escenas de acción situadas en altos vuelos, con aviones y cazas. Lo cierto es que no funcionan, se hacen eternas, les falta elemento vibrante e incluso cortan el rollo. A partir de ellas, la peli se resiente y desinfla levemente. Una pena, porque estaba siendo un rato entretenida. Justamente, es aquí donde presenciamos el instante más inverosímil y absurdo de la función, cuando McBain, metido dentro de su avión, saca una pistola y dispara a la cabina del caza enemigo que tiene justo al lado, matando al piloto. ¿Hein?... Vale, los aparatos podrían estar a una altura todavía con baja presión atmosférica, pero lo de no ver la bala perforar nada es raro. Rarísimo. Tanto como que Glickenhaus (autor también del guion) lo dejara pasar.
Por lo demás... pues bueno, sí hay unas cuantas escenas de acción -terrenales- bastante guapas, sendos "stunts" espectaculares y unas pocas explosiones bien gordas. Pero lo cierto es que la peli denota un leve aire telefílmico -incluso estéticamente- y eso pasa factura. O facturilla, cuanto menos (en un momento dado, McBain se compara en do de coña con el "Equipo A". "No lo sabes tu bien" pensé)
El reparto lo encabeza un Christopher Walken en su época gris. La inevitable -si hablamos de ambientación latina- Maria Conchita Alonso (idem para Luis Guzmán). El gran Michael Ironside y el mentado Steve James, tres años antes de su triste, inesperada y prematura muerte.
Aparte queda la guasa de que "McBain" es como se llama la parodia del típico "action hero" en la serie "Los Simpson" Una casualidad a la que inevitablemente recurren los que quieren hacer chota del film de Glickenhaus ya que, en algunos círculos, se considera "mala pero divertida". No lo veo yo así pero, en fin, de todo tiene que haber en este mundo.

sábado, 8 de julio de 2023

EL EXTERMINADOR

Me he dado cuenta que en este blog he hablado mucho, muchísimo, de ese clásico del "sleaze" ochentero que es "El Exterminador". De sus secuelas, legales o no. Y de su director, James Glickenhaus. Sin embargo, lo raro es que JAMÁS he publicado una reseña oficial y oficiosa. Y oiga, ya va siendo hora de subsanarlo. Sobre todo ahora que he localizado en mis archivos una que escribí hace años para otro blog y, creo, se conserva bastante dignamente. Me ha bastado hacerle un lavado de cara mínimo para poder reciclarla aquí, hoy, y así, cerrar el círculo en torno a las violentas desventuras urbanas de "John Eastland".
Para ilustrarla, y por aquello de salirse de convenciones, he optado por una imagen distinta a la habitual -que tantísimo adoro y tantas "memorys" juveniles provoca-, una, además, algo cutre... pero con encanto. La cosa dice así:
Los años ochenta, cinematográficamente hablando, pasarán a la historia por la enfermiza proliferación de los géneros más “inmundos” que el séptimo arte haya podido parir jamás. Entre estos destaca uno por el que siento especial debilidad, y es el de justicieros urbanos… ya sabéis, tipos “corrientes” a los que un grupo de pandilleros o la mafia al completo matan / violan / castran / pegan / insultan (no necesariamente siguiendo este orden) a su mujer / hijo / hija / amigo / primo / abuelo y él, hasta el coño de la gentuza que asola las calles, se pilla todo el armamento disponible (por lo general son veteranos del Vietnam, y conservan en su hogar pistolas, granadas, metralletas y otros juguetes. O hacen como Charlie Bronson en “El justiciero de la noche” y ¡¡¡¡se compran un bazooka por correo!!!!) y empiezan a masacrar sin miramientos a todo aquel con pinta de maleante o fetuccini encorbatado.
En los 70 este genero aún tuvo algunas producciones de calidad, como “Harry, el sucio” o “El justiciero de la ciudad“, pero fue entrada la década del breakdance, los pelos crepados y el porno rodado en vídeo que la cosa degeneró. El velado mensaje crítico que contenían algunas de las dichosas pelis desapareció durante la era Reagan, transformándose de ese modo en puros productos reaccionarios y de propaganda derechista. Por fortuna la culpa de todo eso la tuvo una sola peli, “El Exterminador”, grandioso título donde los haya, que le costó un millón de dolares al papuchi de su director, James Glickenhaus, y a cambio daría miles de billetes verdes durante su comercialización, sobre todo en vídeo.
¿Y que tiene “El exterminador” para ser la oveja negra del género?, pues una recreación casi sádica en la violencia más extrema, gratuita, injustificada, retorcida y enferma. Sí amigos, lo dicen los críticos de verdad: “El exterminador” es posiblemente la peli más truculenta del cine de justicieros producido los últimos 40 años. Eran los 80, ¡joder!, ¿que esperaban?
Escenas míticas como el gangster convertido en embutido por efecto de una trituradora, las balas rellenas de mercurio que perforan la entrepierna de un senador con una doble vida un tanto insana, el pederasta que arde en vida, la prostituta quemada con un soldador, los malísimos que ahostian a una viejecita para robarle la pensión, el colega del héroe mutilado por un garfio que le clavan y retuercen en la espalda (primer plano incluido), o la escalofriante y traumática decapitación hiper-realista, y ¡¡a cámara lenta!!, al inicio de la peli por obra y gracia del -fenecido- maestro de los efectos especiales Stan Winston (aunque él nunca la incluyera en su filmografía. Sin embargo, existe una prueba tan contundente como la página completa que les dejo al final de la reseña, aparecida el año 1982 en "The Bloody Best of Fangoria Vol.1". Ctrl + boton izquierdo del ratón para ampliar) han hecho de “El exterminador” una de las favoritas no solo entre fans del cine de acción, también entre adictos al horror y el gore más burro.
En el reparto destacan Christopher George (que había trabajado a las órdenes de Lucio Fulci en “Miedo en la ciudad de los muertos vivientes” y Juan Piquer en "Mil gritos tiene la noche"), Samantha Eggar en plena decadencia, Steve James (el Chuck Norris negro) y, ¡¡oooooh diosssssss!!, el gran Robert Ginty, portador de los mofletes más fotogénicos del mundo y convertido en héroe de video-club hasta su reconversión a director y posterior desaparición.
Un clásico de los anti-clásicos. Un tipo de cine que se ha perdido del todo y, si se recrea hoy día, es ya de forma autoconsciente y sin gota de honestidad... por brutal que esta sea.
Altamente recomendable.

miércoles, 11 de agosto de 2010

ULTIMATUM

Esta es la siguiente peli que James Glickenhaus hizo tras su mítico "El Exterminador" y, a día de hoy, ha permanecido en la sombra, como un título menor, tal vez eclipsado por el éxito de la otra. Da la sensación que con este film el cineasta se quiso quitar una espinita, la de parir un film "a lá James Bond", pero claro, adaptado a su estilo de violencia cruda y ritmo perezoso. Como en los films de 007, hay una "compleja" intriga terrorista, vamos saltando de una ciudad a otra del planeta, aparecen Rusos malos y, en fin, el mismo cartel (que me fascinaba de chaval) casi parece una peli del famoso agente secreto, porque ese super-espía trajeado y con remalazo "dandy" no aparece en todo el metraje, como tampoco lo hacía el maromo con el casco de moto y el lanzallamas en "El Exterminador". ¡Que picaruelo que era el amigo James!.... Glickenhaus, James Glickenhaus.
Pues lo dicho, unos rusos muy malos roban plutonio y amenazan con hacer estallar una bomba nuclear en unos pozos de petróleo. Los yankis mandan a su mejor agente especial, pero este, por varias movidas que no vienen a cuento, se encontrará más solo que la una. A pesar de ello, hará lo indecible por reparar la situación, echando mano de su antiguo comando y yendo asín como por libre.
Pues sí, a "Ultimatum" (cuyo título original mola mucho más, "The Soldier") le pesa un poco el culamen. Glickenhaus nunca se destacó por ser un realizador con un infalible dominio del ritmo, y en este film -como en "El Exterminador"- se nota. Sin embargo, las puntuales escenas de acción y violencia compensan la espera, con esos impactos de bala sangrantes y esas cámaras lentas exageradas de las que tanto abusa, cuya combinación infalible se desarrolla en la secuencia de la nieve (¡¡mira!!, otro toque muy Bond), con una persecución sobre esquíes y un formidable salto mortal durante el cual el prota aprovecha para soltar una ráfaga de balas, Uzi 9mm mediante, y cargarse a su perseguidor... ¡yummmmm!, lo mejor de la peli, créanme.
"Ultimatum" es, esencialmente, un "thriller de espionaje" que intenta ser complicado (de chaval me lo pareció, aunque creo que es más porque al guionista -el mismo director- se le fue la olla y se perdió un poco entre personajes y situaciones) y muy "high-tech". El final es desconcertantemente poco espectacular y anodino, pero en la línea "seria" que pretende su responsable.
A un nivel más friquista, molan los puntos en común que tiene con "El Exterminador", como algunos actores, tanto el action-hero de "serie B" Steve James, como varios secundarios y la secuencia en la que un agente doble prepara una elaborada bombilla explosiva. El detallismo con el que Glickenhaus se recrea es idéntico al mítico momento en que Don Exterminador, Robert Ginty, se preparaba sus temibles balas rellenas de alguna dañina sustancia líquida. Otros rostros populares que aparecen a lo largo de la función son los de Klaus Kinski (visto y no visto), un joven Joaquim de Almeida y Jeffrey Jones en un rol enano, muy delgado y antes de que le pillaran con fotos de niños desnudos bajo el felpudo.
Destacar así como mucho la extraña pero fabulosa banda sonora de "Tangerine Dream", especialmente el cojonudo tema inicial.
Como digo a la peli le falta ritmo, es un poco farragosa y confusa, pero no tanto como para no poder disfrutarla, gozar con su violencia, sus escuetas escenas de acción, su inevitable look ochentoso y la agradecida ausencia de una historia de amor.

viernes, 13 de enero de 2012

SWEATSHOP

Hoy que es Viernes 13, va que ni pintado actualizar el blog reseñando un slasher. Lástima que el elegido sea "Sweatshop".
Una panda de retardeds acuden a una fábrica abandonada para organizar una "rave party". Todos ellos me llevan pintas entre punkas, neogóticas y modernas, pero al final dedican sus oídos a escuchar la misma música, techno-chundachunda. Ya soy mayor para estas chorradas. Bueno, el caso es que en la fábrica habita un psycho enorme, que cubre su rostro con una máscara de soldador a lo Robert Ginty y se sirve de un mega-martillo con el que hace papilla a todo aquel que se le planta delante. Para que no se sienta solito, le acompañan un grupo de chavalillas medio-monstruas que le ayudan en sus fechorías. La panda de punkgoticosmodernos serán todos masacrados por el individuo.
Fale... lo que aquí tenemos es el típico caso de "los árboles no dejan ver el bosque". Seguro que habrá por ahí algún majadero que se zampe "Sweatshop", lo flipe con sus escenas gore, que además de muy bien hechas son ultra-bestias (un poco estilo "Carver"), y luego diga "¡Guau tio!, ¡es cojonuda!". No, mentira. Las secuencias truculentas son cojonudas, sí, el resto es una mierda increíblemente dolorosa. Minutos y más minutos de diálogos mongólicos pretendidamente guarros, alguna tía en tetas (poca cosa), peña bailando, bebiendo... la típica ralea de gilipolleces y mamoneces sin ningún interés que eterniza la espera entre crimen y crimen. Suerte que estos te dejan lo bastante satisfecho como para no darle al stop.... aunque en muchos casos el gore sea de lo más gratuito y sin-sentido. Luego, le meten un poco de humor que no hace gracia y las consabidas referencias a los clásicos para que el fan se acabe de correr: "La quema", "Viernes 13 - 3ª parte", "Demons". Otro apunte a su favor, lo horribles y odiosos que son los personajes (especialmente una irritante puti que va de palo "gótico-lolita"), realmente resulta placentero verlos morir tan crudamente.
Si lo que quieres es gore burro, pero burro, atrévete con ella... si prefieres una peli entretenida, con una historia interesante, ni te molestes.

jueves, 21 de junio de 2012

EL ALQUIMISTA

"El Alquimista" es el quinto largometraje del legendario Charles Band, después de "Metalstorm" y justo antes de arrancar su famosa "Empire" (según Imdb, la firmó con el pseudónimo de James Amante, pero en la versión que vi ayer ponía su nombre. También es cierto que el director original fue despedido a poco de comenzar y el mismo Band, en principio solo productor, se vio obligado a tomar las riendas. Así que, a saber....). Encima, con protagonismo del buenazo de Robert Ginty (alias El Exterminador). Una peli que había intentado ver  infructuosamente varias veces, comenzando por la primera siendo adolescente, que se saldó con una entrega equivocada por parte de la despistada dependienta del vídeo-club.
De entrada nos sitúan en el año 1871, cuando un alquimista enamorado de la chorba de otro, intenta agenciársela. El marido se mete por medio, hay una pelea y la mujer muere accidentalmente apuñalada por su media naranja. El alquimista, muy enfadado, le manda una maldición, convirtiéndole para la eternidad en una especie de hombre lobo sin pelo, obligado a matar y beber sangre para vivir. Bien, pasan algo así como 90 años, y la descendiente directa de la mujer muerta entra en escena, lo que precipitará los acontecimientos. Se abre una puerta en el infierno por la que comienzan a salir demonios y el marido, aún vivo y comiendo ciervos, aprovechará para colarse y vengarse del malvado alquimista.
Estoy convencido de que Charles Band se propuso invertir la mayor cantidad del dinero disponible en dar a su película un acabado visual lo más digno posible, y se nota. Desafortunadamente ello arrasó con un buen cacho del presupuesto... por ese motivo tal vez "El Alquimista" sea, en el resto de sus elementos, tan austera. Toda se desarrolla en el mismo escenario -el bosque- entre cuatro personajes (con la presencia de un quinto al principio y al final). Y claro, cuando no hay mucho que gastar en nada, lo mejor es echar mano de diálogos, por eso los personajes de esta peli se pasan el rato hablando como cotorras, dejando poco espacio para material algo más llamativo y emocionante. Solo al final, en los últimos veinte minutos, veremos monstruos, algo de gore y un pavo derritiéndose a lo "Dracula", pero hay que tener mucha paciencia, sentir nostalgia del cine barato de la época y cierta simpatía por su máximo responsable. Porque por lo demás, "El Alquimista" resulta bastante plomiza.
Ted Nicolaou, entonces futuro director de "Terrorvision", es el montador. Y la música, claro está, pertenece a Richard Band. Al que se echa de menos es a John Carl Buechler, pero que no cunda el pánico, en la siguiente peli de Band ya andaba por ahí con sus entrañables cutre-monstruos.
Suspiro... me quedo más tranquilo, oiga.

miércoles, 3 de febrero de 2021

LOS FOTOCROMOS Y EL POSTER DE "EXTERMINADOR 2"

Nada que decir de una peli sobre la que hemos largado mucho y más. Pal caso les enlazo la respectiva reseña y, por supuesto, les dejo la colección integra de sus fotocromos y el póster.
Larga vida a Robert Ginty!.












miércoles, 28 de diciembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 24 (CARTELES Y CURIOSIDADES)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

A continuación les dejamos una serie de carteles curiosos de películas -no tan curiosas-. Algunos se parieron antes que la interfecta y no guardan conexión con su contenido. Otros pertenecen a proyectos jamás realizados. Y los hay simplemente bonitos. Gocen.


Sobre la "falsa franquicia" made in Italy de "La Casa"
hablamos largo y tendido en el podcast de "Neon Maniacs",
pero es un fenómeno que nunca deja de sorprender y siempre
mola revisitarlo. Aquí tenemos el cartel de "La Casa 5", es
decir, "Beyond Darkness", dirigida por el inútil de Claudio
Fragasso oculto bajo el alias de Dan Edwards, aunque
finalmente recurriría al habitual Clyde Anderson.


Esta era inevitable. El clásico. Siempre
disfruto mucho con los carteles de la época,
transmiten peligro, horror del duro, emociones
extremas... todas esas sensaciones que, siendo
jovenzuelo, disparaban mi imaginación y
adrenalina. Que luego la peli no me decepcionara -¡para
variar!- 
la puso en el pedestal donde reposa hoy.
Bendita sea.


Otro de esos carteles de películas ignotas
que, siendo joven, me fascinaban por todo
el misterio que las envolvía. En este caso
hablamos de un modestísimo título del año
1978 dirigido por un tal Rodger Darbonne.
Tengo entendido que es aburrido hasta las
trancas y muy horroroso. Hoy en día pueden
localizarlo gratis online. Maldito y bendito interné.


De esta no hablaré mucho porque ya lo hizo Víctor
en su respectiva reseña. Pero este pre-cartel, de cuando 
la peli aún estaba pendiente de estreno, es un rato chulo.
Desde luego mucho mejor que la sosa caratula española.


Una imagen de la segunda entrega de "La matanza
de Texas" para anunciar el rodaje de la tercera. Curioso.
Esto podría ser un invento de la misma revista, nada
oficial, pero es de lo más gracioso.


Y llegamos a la rareza. A finales de los ochenta, el
productor Harry Alan Towers andaba desatadísimo rodando
adaptaciones de Poe en plan baratillo y se planteó poner
al día La Momia con este proyecto que, ya lo adelanto, nunca
se materializó. Pero elementos interesantes tenía. 
Anthony Perkins iba a dar vida a ¡la momia! (muy adecuado,
dirían algunos cabrones) Y le secundarían Christopher Lee
(quien sí acabaría liado en una peli moderna de momias) y
Donald Pleasence. A los mandos de todo ello, nada menos
que Gordon Hessler. ¿Habría molado? Naaah, no lo creo.
En cualquier caso, lo realmente espeluznante de todo este cristo
es pensar que, hoy día, ninguno de los nombres mentados vive ya.



Fabuloso cartel de "Retaliator", pero por las razones
equivocadas... entre ellas el nulo parecido de Robert Ginty
con su versión de carne y hueso.

Y como colofón, sobredosis de Brian Yuzna...


Por un lado, el proyecto que jamás vio la luz... y
nunca mejor dicho. Una puesta al día del hombre invisible.
Al final hubo varias y, en general, se dejaban consumir
dignamente. ¿Habría pasado lo mismo con la aportación
de mister Yuzna? Lo dudo... pero el cartel está majo.


Por otro, la que sí se hizo realidad... para 
nuestro mayor disgusto. La secuela de "Re-Animator".
He escogido este pre-cartel (obviamente la imagen de
Jeffrey Combs pertenece a la original) por su tono
gótico, en blanco y negro, ahí con castillo y todo.
Desde buen principio, ya con el título, cantaba como 
una pestilente almeja el guiño a "La novia de Frankenstein",
pero a la hora de diseñar el cartel, sobre todo con
la tipografía, se lo tomaron literalmente.

miércoles, 1 de diciembre de 2021

MI TOP TEN JUSTICIERO

Hace unos días, hurgando entre carpetas virtuales, localicé el siguiente texto, escrito en su momento como colaboración para un libro -que nunca vio la luz-, donde numeraba del uno al diez mis justicieros cinematográficos favoritos. Me pareció tan majo y entrañable que decidí publicarlo acá (y actualizarlo, añadiendo un onceavo).
La cosa comenzaba así: Para mí, cine de justicieros son solo las historias urbanas de polis/ciudadanos que, hartos, deciden emprenderla a tiros ellos solos contra los malos, todo en un tono realista y callejero. Pero claro, con esta premisa me quedo con solo cuatro pelis, así que he abierto un poco el abanico y he añadido otras que no considero estrictamente de justicieros, pero que, dejándome de chorradas, sí encajan en buena parte de lo que se supone es el género.
Así que ahí va...


HARRY, EL SUCIO
Maravilloso clásico incomparable. Vibrante, emocionante y repleta de frases lapidarias. Mola muchísimo el tono ambiguo, en el que no sabes quien es más malo y despiadado, si el asesino o el mismo policía!!!. Obra maestra/de arte y la madre del cordero.
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EL JUSTICIERO DE LA CIUDAD
La otra obra maestra junto a "Harry, el sucio". Una de esas pelis que son pura catarsis. Cada vez que Charles Bronson mata a alguien, saltas de la silla y te pones a corear. Mola su tono realista (las reacciones de Bronson antes sus primeros asesinatos) y su evidente intención propagandística. Entretenida y brutal.
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EL JUSTICIERO DE LA NOCHE
Un delirio absoluto, absurdo y completo de lo más disfrutable y adictivo. La secuencia final, con la gran masacre, es un hito en la historia del cine de acción. Y ver a Bronson en plan "Rambo" es impagable. Clasicazo trash, incluida banda sonora y póster!!!
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EL EXTERMINADOR
La peli de justicieros más sádica de todos los tiempos. Recreación gustosa y enfermiza en la violencia y la brutalidad. Gore y demencial. Robert Ginty no tiene ningún carisma como justiciero, pero da igual. Con un póster como el que luce esta peli, ¡se le perdona todo!.
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COMMANDO
Maravilloso carrusel de acción, parodia inteligente y aventura. Ver a Schwarzenegger convertido en una imparable máquina de matar, dejando cadáveres y más cadáveres tras de si es el colmo del gozo y el cine palomitero. Es super entretenida y tiene un ritmo endiabladamente brutal. Una vez más, la matanza final es de órdago. Clásico!.
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THE PUNISHER
¿Cual de las tres?. ¡¡Las tres!!. Aunque le tengo especial cariño a la de Dolph Lundgren por ser la más "serie B" y la más violenta, o al menos lo era hasta que vino la tercera con todo su gore. En su época vivía obsesionado con ella. Da igual que se pase el cómic por el forro, es un entretenimiento que funciona muy bien. Perfectamente disfrutable.
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COBRA
Stallone haciendo de "Harry, el sucio", combinado con la burrez de "Rambo". ¡¿Qué podría ir mal?!. Cine palomitero en su máximo exponente. Diversión a raudales, frases macarras para el recuerdo y malos ultra-hijosdeputa, como ya no se ven.


ROBOCOP
¿Un justiciero robótico?, ¡claro!, ¿por qué no?. ¿Alguna peli ofrece más?: Ultra-violencia, acción a raudales, mala leche, humor cruel e inteligente, un héroe super-chanante y 90 minutos vibrantes que pasan volando. Clásico indiscutible!!.
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VIGILANTE
William "Maniac" Lustig se mete en el terreno de Charles Bronson y lo hace apostando por el realismo y la mala leche contundente. Se sale de la línea estándar pero ofrece lo que debe: pandilleros malísimos, prota mutado de ciudadano ejemplar a asesino sediento de sangre y Fred Williamson guiándole los pasos. Aquí paga hasta el juez, y eso mola. Entrañable.
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DE ESPALDAS A LA JUSTICIA
Y una más oscurilla para el final. No es gran cosa, y el desenlace no mola nada (el justiciero muere!!). Peeero ver a Jack Palance como tal y, sobre todo, la cruenta y desalmada escena en la que ejecuta a un tío cual asesino a sueldo no tiene precio. Grandiosa. El resto, pfff, mediocre.
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ACTUALIZACIÓN:


SENTENCIA DE MUERTE
De todo el cine de justicieros parido las últimas décadas, sin duda lo mejor, más digno, violento y vibrante está en "Sentencia de muerte", con ese tremendo y atormentado justiciero encarnado estupendamente por Kevin Bacon. Muy muy potable.
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Si se pensaban que iba a mentar la horrenda, ridícula y desenfocada puesta al día del universo "Death Wish", lo llevaban claro...