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martes, 14 de abril de 2020

BLOOD AND FLESH: THE REEL LIFE AND GHASTLY DEATH OF AL ADAMSON

Al Adamson forma parte de esa ralea de "auteurs" surgidos del "exploitation" y el "trash" más visceral donde también encontramos a peña como Ted V. Mikels, Andy Milligan, Herschell Gordon Lewis, Jerry Warren, Ray Dennis Steckler, Edward D. Wood Jr., Doris Wishman, etc, etc. Algunos mejores / más carismáticos que otros pero, en esencia, todos cacota. En mi juventud andaba loco por ellos, leía y leía sin descanso sobre sus hazañas en las páginas del "Fangoria" yanki (con ayuda del respectivo diccionario) y me fascinaban. Luego, pasaba lo que pasaba. Localizabas una de sus películas, la deglutías con fervor y... ¡hostión al canto! El consiguiente dolor variaba en función de la incapacidad del cineasta. Con Adamson puedo decir que la contusión fue mayor que con ninguno. Cercana a la muerte total. Eso ocurrió el día que, entusiasmado y tembloroso, alquilé "Sangre en el castillo de Drácula". Un pestiñazo sin redención. Al cabo de unos años, alguien tuvo la idea de editar en dvd varias de sus pelis, o fue obligado por los extraños designios de la distribución. Entre ellas, la más mítica del pack, "Drácula contra Frankenstein". Aunque dolido y desconfiado, decidí darle una segunda oportunidad. En balde, seguían siendo mierda, sin la más mínima gracia o soterrado encanto. Y así ha sido siempre para mí con respecto al patillero Adamson. Pero ya saben que, en lo que respecta al 99% de los cineastas zetosos, y sus toscas producciones, suele ser más interesante el concepto. O lo que hay detrás. Esa es la razón de que todos los documentales -y biopics- que se les dedican sean tan disfrutables. Incluido "Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson", aunque con leves reservas.
Lo que hace destacar a Al Adamson sobre todos sus coetáneos es que sufrió una muerte horrible. Fue asesinado y enterrado bajo cemento. Tal es el peso de semejante material que el documental se ve obligado -lógicamente- a dedicarle una generosa porción. Podríamos decir que se divide en dos documentales muy distintos. El primero se centra en los orígenes de la carrera de Adamson y su posterior desarrollo a base de mogollón de imágenes, fotos y carteles -muy en la línea de cómo se hacen hoy día, dinámicos y alegres-. Se disfruta mucho e incluso te ríes con algunas anécdotas (especialmente aquellas que hacen referencia a J.Carrol Naish). Pero luego toca la segunda parte, totalmente volcada en el asesinato, narrado con todo lujo de detalles, como si fuese un programa de esos dedicados a temas escabrosos que echan a las tantas. Y aunque está interesante, corta mucho el rollo y se hace algo pesado. Tal vez habría molado más equilibrar ambas partes. Por separado funcionarían cojonudamente, pero pegadas se anulan un poco mutuamente. Lástima.
Con todo, "Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson" termina siendo bastante gozable. Y ayudan a ello presencias tan curiosas y entrañables como las de Sam Sherman, Fred Olen Ray, John "Bud" Cardos, Russ Tamblyn, Greydon Clark, Gary Graver, Worth Keeter y aficionados / fanzineros ilustres como Tim Ferrante, Chris "Temple of Schlock" Poggiali y Michael J. "Psychotronic Video" Weldon.
A David Gregory, director, debemos alguna ficción puntual (formó parte del clan que firma "The Theatre Bizarre") y, sobre todo, muuuucho material documental de entre el que sobresale "Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la isla del Dr. Moreau", que sin ser nada del otro jueves se deja ver.

jueves, 20 de marzo de 2025

HABITÁCULO 1991

Localicé recientemente una grabación videográfica de naturaleza casera fechada el año 1991. Normalmente era yo el que rondaba el hogar con la cámara, pero aquella tarde fue mi madre la que decidió encargarse de inmortalizar el entorno mediante ojo electrónico. Diría que la casualidad quiso que me pillara totalmente volcado en mis pasiones cinéfagas.... pero mentiría. Y digo que mentiría porque yo era -y soy- así las 24 horas del día, de lunes a domingo. Para mí, toda esta morralla es un auténtico modo de vida, una filosofía.
En un momento dado, tras pillarme en el sillón disfrutando de las lecturas adecuadas (ver última imagen), visitamos el que era mi dormitorio en 1991. Y ahí me dio el subidón, y unos pocos escalofríos, al rememorar la bella decoración que inundaba mis paredes, o se apoltronaba sobre los estantes. Decidí pues sacar capturas de todo ello y compartirlas con ustedes en este, mi blog de pajillismo "fanatoso". El lugar más adecuado posible.
Dice así...


A- El póster de "Robocop". Una de mis diez películas favoritas de todos los tiempos. Este, además, lo obtuve de forma gratuita el día que acudí al estreno, allá en el cine "Comedia" de Barcelona. Al salir, un tipo disfrazado del madero robótico los regalaba. En el lado positivo, y a causa del gran gozo experimentado durante el visionado del clásico, regresé una semana después con amigos. Esta vez la voz había corrido y la cola era inmensa. En el lado negativo, ese mismo póster terminó hecho añicos por las implacables garras del gato doméstico. Siendo un ser humano le habría asesinado... pero al él se lo perdoné. Y se lo sigo perdonando a día de hoy.

B- Una de mis obsesiones entonces, "Fonda Sangrienta". Supe de ella gracias a mis revistas franchutes, como bien expliqué en su momento. Y anduve como loco buscándola por vídeo-clubs hasta que di con ella en uno inhóspito, situado cerca de donde estudiaba primero de BUP (lo recuerdo repleto de clientes... que tiempos aquellos). Como era costumbre en esos casos, me hice socio, la alquilé y, una vez devuelta, nunca jamás regresé.
Desconozco cómo conseguí el cartel -que era el de los vídeo-clubs-, pero ahí lo tuve un tiempo, colgado en mis paredes.

C / D / E- En los estantes, y de izquierda a derecha, los muñecos de "Iron Man" (colección "Secret Wars"). Otro de "El Castigador" (uno de mis héroes de tebeo favoritos). Y la banda sonora de "Agárralo como puedas (1 y 2)" en cinta de casete.
Detrás, algunos libros ilustres. Los dos primeros "Libros Sangrientos" de Clive Barker. Varios de la colección "Super Terror", destacando los de Richard Laymon. Y dos biográficos en inglés, el de Roger Corman ("How I Made a Hundred Movies in Hollywood and Never Lost a Dime") y el de George A. Romero ("The zombies that ate Pittsburg").

F- Estos eran los carteles de dos cortometajes que hice en aquella época, "El Principal" (mi versión de "El Rector" + "Curso 1984") y "El demonio del viento" (mi versión de "Posesión Infernal" + "Scalps", y del que ya hablé una vez por acá)



A- He comentado muchas veces en este ciber-antro que, siendo joven, sentía un fanatismo exacerbado por Fred Olen Ray. Puede sonar a chiste. Y tal vez nunca se lo hayan creído del todo. Pero ahí va la prueba irrefutable de ello. En mi dormitorio contaba con una imagen suya rescatada de las páginas de "Psychotronic" a modo de pedestal de adoración, exactamente igual a esta que les dejo a continuación...


B- Algunas de mis cintas de vídeo. Por entonces contaba con pocas de venta original, así que me fabricaba las caratulas o, en su defecto, les pegaba una fea tira de papel blanco con los respectivos títulos escritos en Olivetti (aquí un ejemplo más que gráfico). El estante superior (letra C) anda plagado de estas.

D- Comenzamos con los pósters grandes. No es que "King Kong contra Godzilla" me entusiasmara mucho, pero ese cartel molaba, con el bicho peludo sujetando un tren por los aires. Se lo dejo a continuación para que lo degusten íntegro.
El segundo no tiene truco, primera secuela de la franquicia iniciada con "Viernes 13". Por entonces la consideraba una de las mejores. Hoy ya no lo tengo tan claro.





Estos no necesitan presentación, ni introducción, ni nada.
"Commando" (otra de mis diez favoritas) y "Re-Animator".



A- Aunque no lo he comentado al principio, este recorrido es de derecha a izquierda, siguiendo el barrido que hizo la cámara. Así, pasamos a la siguiente pared donde, de primeras, destaca otro póster de otro clásico, "El día de los muertos", solo que en su versión francesa. Iba de regalo, bien plegadito, en las páginas centrales de una de mis queridas lecturas habituales, "L´Ecran Fantastique".
Se lo dejo a continuación versión JPG para que entiendan la razón de que formara parte de mi excelsa decoración...



B- Seguimos con más "Godzilla". Alguien podría sospechar que era un auténtico devoto de la criatura, cuando no se conocía a estas películas como "Kaiju Eiga" y solo eran "pelis cutres de monstruos nipones". Y lo cierto es que no, simpatía toda la que quieran... pero fanatismo, poco. Lo que me molaba, y supongo que de ahí su presencia constante, eran los carteles, sus diseños, algo muy propio de las "monster movies" clásicas. En este caso se trata de uno yanki (fotocopia a color ampliada, para más señas), el de "Godzilla versus The Thing" que lucía así de bien....



C- Y,  por supuesto, en este periplo "habitacionil" no podía faltar una referencia directa a la number one, a la diosa, a "Evil Dead". Pal caso hablamos de otro desplegable situado en las páginas centrales de otra publicación franchute (donde se la conoce como "La nuit des démons"), aunque ninguna de las habituales. No logro recordar cual. Con el tiempo y una caña acabé perdiendo dicho material, y no saben lo mal que me supo/sabe.

D- "Nº 1 del Servicio Secreto" y su super agente secreto, "Charles Bind", llegó a ser una seria obsesión en mis juventudes. Andaba loco con sus dos aventuras cinematográficas, la mentada y "Licencia para amar y matar" (la tercera jamás llegué a verla). Tanto como para que, nada más inaugurar este blog en el 2007, les dedicara una sentida entrada.
Visto ahora es algo que no acabo de comprender porque, salvo algunos "gags" puntuales, eran subproductos tremendamente mediocres. En cualquier caso, logré hacerme con su "affiche", así pues era de menester lucirla (además de que me encantaba en sí misma). La perdí, sí también, aunque muchos años después pude resarcirme agenciándome el póster y algunos fotocromos que, experiencia y canas obligan, andan perfectamente guardados junto a otra buena ristra de papelotes peliculeros. ¿Pa qué? Pues ni idea... pero, en fin, hay enfermedades incurables que gozas sufriendo.

Nota: Es curioso lo mucho que tiro de la palabreja "affiche", especialmente considerando su origen eminentemente francés. Supongo que podemos considerarlo influencia directa de mis lecturas cinéfilas habituales esos años. Visto así, encantado que forme parte de mi léxico.


A- Más "affiches" que solía conseguir en tiendas de coleccionismo cinematográfico. Esta es la de "Al filo del hacha", el aburridísimo slasher español de la mano de José Ramón Larraz que vi en el cine "Waldorf" de Barcelona. No, no me gustó nada... pero, tal y como siempre he dicho, me flipa el cartel. Es cojonudísimo. De ahí que lo pegara a mis paredes. 
Mi relación -por así llamarla- con el film se intensificó hace unos años, a raíz de disponer de sus fotocromos y póster y el interés de una compañía británica por incluirlos en la edición especial de la interfecta, tal y como narré poco después, coincidiendo con su salida al mercado. Es un pequeño logro del que estoy muy orgulloso.... no obstante, creo que mi reseña tirando a negativa 
de la película puso punto y final a posibles colaboraciones futuras con el sello. Ya saben,quien canta las verdades....

B- De "Las aventuras de Flesh Gordon" nunca he escrito reseña, aunque sí tuve acceso al libro de memorias de su protagonista, Jason Williams, donde se contaban todas las respectivas trifulcas del rodaje. Inevitablemente, por su peculiar condición, es una película que me cae harto simpática, aunque probablemente más en 1991. Tenía la "affiche" española, con un gracioso dibujo de Jano (y un "Flesh Gordon" poco fiel al del film), y de ahí que optara por incluirla como parte de la decoración. Les dejo a continuación una imagen de la misma.... pero no, no es mía, tuve que buscar en las redes para dar con ella. Yo, desgraciadamente, la perdí. Igual que con la de "Al filo del hacha". En fin, ya saben, cosas de la juventud, de cuando todavía no has aprendido a valorar estas mierdas entrañables.


C- Ahí tienen una ristra de autógrafos. De izquierda a derecha, Bruce Campbell, Ted Raimi (ambos obtenidos durante el XXIV Festival de Sitges del mismo 91, donde acudieron a presentar "Lunáticos") y el tercero.... pues no logro discernir de quien se trata. Por época y momento, posiblemente sea John McNaughton, director de "Henry, retrato de un asesino". Si es así, su presencia en aquella edición venía motivada por la mediocre "Mutación Asesina" (tal vez sea momento de revisarla). Lo cierto es que no sentía ningún interés por el director y su obra, pero ya que lo teníamos ahí, mientras esperábamos que Campbell y Raimi salieran del hotel, pues le pedimos la estampita. Fans completistas es lo que éramos, témome.

Y cerramos con una imagen que, aunque ajena al tema central de esta entrada, pertenece al mismo vídeo, espacio y tiempo, aquel en el que mi devoción se encontraba en plena eclosión. Para el caso, lo que sujeto en mis manos era una de mis lecturas favoritas por aquellos días, con permiso de la prensa franchute habitual, el fanzine "Draculina", según las artes editoriales de Hugh Gallagher, mediocre dibujante / videoasta. Concretamente, ese número es el que me descubrió la existencia de Nick Zedd. Les dejo la portada a calidad para que se hagan una idea de lo irresistible de la publicación, por su contenido (cine de horror, sobre todo aquel de explotación y tipo casero / amateur) y su forma + estética (impresión mierdosa, fotos oscuras, papel barato y un punto de sordidez gracias a la ristra de imágenes chusqueras de tipas desnudas, salpicadas de sangre y mostrando sus poco llamativas tetas caídas). Lastimosamente, y como suele pasar, las ambiciones de Gallagher acabarían destruyendo a su creación, sobre todo cuando decidió profesionalizarse, tirar de papel satinado a color y centrar el contenido en el tema pajero... vale, es comprensible, seguro que así se vendía mejor, pero ello supuso anular por completo su naturaleza, esa que hacía de "Draculina" algo especial.


sábado, 17 de agosto de 2024

STING OF DEATH

Todo comenzó en las páginas de la legendaria "Psychotronic" según maese Michael Weldon. Ahí leí por primera vez el nombre de William Grefé, sorprendiéndome ante un apellido tan exótico, acento incluido, para alguien netamente yanki. Un oscuro director de cine barato de explotación con un dato que sobresalía por encima del resto (tilde aparte), su implicación en las escenas submarinas con tiburón de "Vive y deja morir", la setentera epopeya Bondiana (donde, por cierto, le cambiaron el apellido a Grefe, tal cual... curioso) La idea molaba, filmmaker de segunda -o tercera- categoría con una vida paralela como ¿técnico? en cine "mainstream". Sin embargo, lo más llamativo de aquel reportaje era un cartel publicitario, tan espectacular como solían ser los de su ralea, anunciando una doble sesión con dos films de horror firmados por Grefé, "Sting of Death" y "Death Curse of Tartu".
Y un día, recorriendo uno de los video-clubs del barrio, sección alquileres baratos, me encontré nada menos que con la segunda, titulada acá "La maldición de Tartu". Como solía ocurrir entonces, una intensa descarga eléctrica sacudió mi espinazo. La alquilé sin dudar para, tras consumirla, sentirme tremendamente decepcionado. Sí, era un coñazo de órdago, como buena parte del "exploitation" -especialmente el de los años sesenta-. Solo hubo un aspecto que consideré relevante, el semi-protagonismo de una jovencita Mayra Gómez Kemp, la eterna presentadora del "Un, Dos, Tres". Bueno, y el hecho de que el "Scalps" de Fred Olen Ray -película y director, por entonces, fruto de una enfermiza obsesión... por inquietante que suene- era un remake encubierto de "La maldición de Tartu", que llegué a adquirir en VHS, convencido de su rara condición, pero con el tiempo terminé regalando.
Por todo ello, jamás me interesó consumir "la otra", es decir, "Sting of Death", ni tan siquiera tras leer que el aspecto de su monstruo era patético y confirmarlo mediante algunas imágenes en un dvd-sampler de "Something Weird Video". Hasta ayer.
Gracias a las sucias plataformas de streaming, tengo acceso constante y continuo (o así sería si el Wifi de mierda no fallara tanto) a un catálogo generoso -y gratuito, of course- de roña zetosa, mayormente subtitulada al inglés, que siempre ayuda. Haaaarto comostoy del cine chusco moderno, me ha dado por revisar el añejo, así acabé presionando el "play" de "Sting of Death", casi accidentalmente. Y comenzó. Y, más raro aún, se mantuvo, sin los continuos y desquiciantes cortes del mal Wifi. Me sentí obligado pues a aprovechar la ocasión y pimplármela entera. Sabiendo que, gracias a dios, era cortita.
Una familia se reúne por motivos "festivalosos" en una casa rodeada de agua y pantanos, allí en los Everglades. Se sumarán una panda de universitarios descerebrados. La música bailonga suena alta, y todo va de perlas, hasta que una especie de bicho con pinta de medusa antropomorfa comienza a joder la marrana, llevándose a alguno por delante. Es momento de defenderse y contraatacar.
Lo dije en la reseña de "Shriek of the mutilated" y lo repito right now: resulta curioso aseverar como las fórmulas se mantienen a pesar de la suma de lustros. Igual que ocurrió a lo largo de los ochenta hasta nuestros insulsos días, también aquí los universitarios de rigor son representados como auténticos mastuerzos retardados chillones que solo viven para la fiesta (y, también, interpretados por actores que ya gastan pelos en sus respectivas entrepiernas) Todo ello adaptado a la idiosincrasia del año de producción, 1966, pero sin excesivas alteraciones. De modo mucho más simplista y exagerado. Son, por década y mentalidad, incluso más planos y gilipuertas, sin pizca de humanidad. Aspecto este confirmado cuando, al descubrir la presencia de un personaje atormentado por cierta desfiguración facial, deciden perseguirle, acorralarle y humillarle a lo bestia. No sé qué demonios les dio a finales de los sesenta, y principios de la década siguiente, con eso de meter a un secundario con alguna tara física o mental. Se convirtió en recurso habitual. Lo vimos, una vez más, en "Shriek of the mutilated". También "La noche del terror ciego" contaba con ello. Hasta un film tan respetado como "Suspiria" incluía a uno así en su reparto (y no me refiero a Miguel Bosé... ¡chas-pun!)
Igualmente, común es a todo el cine de explotación recrearse en las féminas y sus sinuosas curvas, siempre dentro de los parámetros morales que se permitían entonces. Hay mucho bikini, mucho culo meneándose y un sorprendente despelote total medio emborronado por un cristal translúcido. Podemos apreciar el tremendo par de aldabas que gasta la actriz. No me sorprendería que su propietaria fuese una "Pin-Up" y/o stripper de la época, aunque ha sido imposible corroborarlo. Que responda al nombre de Blanche Devereaux, como uno de los personajes de la posterior y famosísima serie "Las chicas de oro", no ayuda. En cualquier caso, su ataque y asesinato son pura esencia "trash" (ver galería de imágenes inferior)
La iracunda bestia responsable guarda un semi-secreto que no desvelaré por si, extrañamente, pretenden ver la película. Efectivamente, el diseño/aspecto es absolutamente miserable. Hay cierta justificación narrativa tras ello, pero no tanto. Básicamente se trata de un tipo al que han vestido con un traje de buceo enguarrado, incluidas cantosas aletas para los pies y un flotador en la cabeza cuya intención es parecerse al cuerpo de una medusa. Sus maneras ya eran muy "demodé" en los años sesenta, pero gastan, cómo no, un sutil encanto. Sobre todo si consumen la edición remasterizada con todo esos colorines tan chillones.
Otro de los platos fuertes en "Sting of Death" es la incorporación de una canción de Neil Sedaka en la banda sonora. Tanto como para anunciarlo en los créditos iniciales como si fuese uno de los protagonistas. ¿El truco? que no es ninguno de sus grandes éxitos y, además, en 1966 el tirón comercial del cantante había descendido unos grados. Aún así, nos zampamos la copla íntegra (acompañada de graciosas imágenes del reparto completo bailoteando a las maneras de entonces) cuyos derechos, seguramente, se llevaron un buen pellizco del escueto presupuesto.
Y eso, el "prolongamiento de momentos intrascendentes" es, como todo buen producto barato, algo recurrente. Añadan una eterna persecución por los Everglades y el tramo final, con el héroe bajo el agua dedicando más minutos de los deseados a localizar la guarida del monstruo. Ya saben, la supuesta especialidad de William Grefé quien, por si se lo preguntan, continuó dirigiendo los años siguientes, siempre movido por esa mentalidad oportunista / exploitativa. Tras el éxito de "Willard", la del chaval con capacidad de movilizar ratas a su antojo, sacó "Stanley", cambiando los roedores por serpientes. Y, aprovechando su capacidad para filmar submarinamente escualos, estrenó otro de sus títulos populares al año siguiente del hit "Tiburón", uno muy habitual en videoclublandia, "Mako, el tiburón de la muerte" (obviamente, se supone que Grefé tuvo la idea antes del éxito Spielbergiano, pero no logró el necesario montante hasta demostrarse que dichas bestias interesaban al público. La típica ¿excusa?) A partir de los ochenta comenzó a rebajar mucho el ritmo, básicamente pariendo solo cortometrajes. Pero ahí sigue, vivo y coleando (con lo gafe -Grefé- que soy, me lo tienen muerto pasado mañana) Incluso se ha permitido el caprichazo de actuar para otros directores, como Steve Latshaw (justo en dos películas producidas por su pupilo, Mister Olen Ray) o James Balsamo -si a este podemos llamarle director-.
¡Ah! William es el papá de Melanie Grefe, la gorda y malcarada "Big Edna" de "Porky´s 2".





lunes, 16 de enero de 2012

WISHMASTER

Si algo bueno tiene "Wishmaster" es que parece... no, parece no, ES una peli hecha por fans del género directa para fans del género. O por lo menos, por gente que lo respeta y sabe perfectamente cómo alimentar a su fiel seguidor. Y yo eso, amiguitos, lo agradezco.
A causa de una serie de variados infortunios, un enorme ópalo de fuego cae en manos de una moza. Resulta que dentro del pedrusco vive atrapado un Djinn o, lo que es lo mismo, un genio cuyo único fin es salir y dominar el planeta. Nuestra prota deberá hacerle frente y pararle los pieses.
Uno de los aciertos de "Wishmaster" (desconozco si realmente original, pero al menos yo entonces aún no lo había visto) es la idea del genio concededor de deseos como ente malvada y que otorga lo que le piden de modo siempre muy mal intencionado y pernicioso. Resulta especialmente divertido ir descubriendo a lo largo de la película cómo el Djinn putea a la peña convirtiendo sus sueños en pesadillas. Este mismo es otro punto a favor del pitote al interpretarlo con mucho gracejo y carisma Andrew Divoff (es tal la coña que incluso en un momento dado, y antes de cometer una fechoría, lanza una mirada directa y cómplice al espectador). Al mejunje hay que añadir unos efectos especiales dignos e imaginativos (en este apartado nos encontramos con el también director Gary J. Tunnicliffe y el mítico Screaming Mad George) y mucho gore bien jugoso, aunque no especialmente traumático gracias a su abierta pátina fantasiosa y exagerada, que lo hace tan disfrutable como inofensivo.
Cuidao, no digo que "Wishmater" sea un joyón del copón, hay numerosos momentos para el ridículo absoluto, sustos baratos a mansalva y no menos ingredientes risibles, como las muecas de la actriz protagonista, algunos gestos del mismo Djinn o mi instante favorito, cuando este exclama con voz cavernosa: "¡Pues a la mierda!". Sin embargo, nada de todo esto molesta realmente, tal vez por lo que decía de que la peli es un regalo para los fans del terror menos exigentes y con más sentido del humor, o simplemente gracias a su espíritu festivo, la absoluta falta de pretensiones y que, ¡coño!, entretiene lo suyo. La historia está lo suficientemente bien hilvanada como para no aburrirnos.
Dirige Robert Kurtzman, antiguo integrante del reputado clan de efectos especiales KNB Group y director de pelis como "Enterrado Vivo" o "The Rage" (quien se marca un cameo como víctima decapitada). Produce/apadrina un Wes Craven en la cresta de la ola -en cuanto a popularidad- de su tormentosa carrera, habiendo dirigido un año antes la exitosa "Scream". Entre actores principales, secundarios y cameos, nos vemos cara a cara con Robert "Freddy" Englund, Kane "Jason" Hodder, Tony "Candyman" Todd, el eterno secundario de culto George Buck Flower, Ted Raimi (hermano de Sam), Angus "El hombre alto" Scrimm (como narrador), Reggie "Phantasma" Bannister, Howard Berger (del grupo KNB), Joseph "El día de los muertos" Pilato y Dan "Terroríficamente muertos" Hicks. El guionista, Peter Atkins, tiene en su haber títulos como "Hellraiser 2, 3 y 4" o "El puño de la estrella del norte". La música la firma Harry "Viernes 13" Manfredini. La canción final es de "Motorhead". Y hay aparición especial para la legendaria publicación "Psychotronic Video"... lo que yo decía, del fan para el fan.
Muy al contrario de lo expuesto hasta el momento, las secuelas dejaron bastante que desear. "Wishmaster 2", más cutre y barata, la dirigió un acabadísimo Jack Sholder y aún tenía la suerte de contar con Andrew Divoff en el rol de genio, algo de lo que no pueden presumir ni la tercera, ni la cuarta entregas, más enfocadas al público adolescente idiotizado por el mismo terror-poppy que, justamente, puso de moda Wes Craven.