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viernes, 1 de junio de 2012

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (18): YO A ESTE MOZO LO HABÍA VISTO ANTES...

El mundo del estafismo caratulil está repleto de jugarretas desconcertantes que, vistas hoy, resultan genuinamente divertidas. Una de las muchas consistía en agenciarse imágenes pertenecientes a otras películas o a los carteles de las mismas. Nunca sabremos si por desidia o por engañar. Quiero decir que, en muchas ocasiones, estaba el truco tan mal parido, que tras ello solo podía haber falta de imaginación... porque en algunos casos el material expoliado era tan poco conocido como el propio film que pretendían vendernos en su nombre.
Ya hemos visto varios ejemplos a lo largo de esta serie dedicada al maravilloso mundo de la caratula video-clubera, pero hoy he reunido un par de ejemplos que me parecen especialmente ridículos y divertidos. Veámoslos...



"Donde el mundo acaba" es el título patrio de "Latitude Zero", producción originalmente Japonesa de la mismísima Toho y dirigida por  el mismísimo Ishirô Honda... vamos, los culpables de la existencia de "Godzilla". En este caso la cosa no iba de monstruos destruyendo maquetas (aunque haberlas, haylas), sino mas bien de una aventura submarina protagonizada en plan de luxe por actores yankees ya en las últimas, como Joseph Cotten, Richard Jaeckel y Cesar Romero. Hay una ciudad sumergida, y submarinos, y naves... pero lo que no hay son dos protas adolescentes a lo Spielberg, ni un tío cachas armado en plan Doc savage y, mucho menos, un cyborg que dispara rayos por la mano. Evidentemente estos elementos tenían la ingenua función de despistar/atraer a posibles plateas inocentes, especialmente juveniles, a base de hacer pasar un añejo film de aventuras del año 1969 por una super-peli de ciencia ficción de los 80.
Para mayor escarnio, y haciendo un leve esfuerzo, descubrimos que el cyborg del cartel de "Donde el mundo acaba" guarda un muy muy sospechoso parecido con otro cyborg, en este caso el que aparece en el film de Charles Band "Metalstorm", o el intento por parte del futuro mecenas de la serie B por currarse su propio "Mad Max 2" (¡y en 3D!). Vean la imagen que sigue a este texto para una mejor comparativa.
Lo curioso del caso es que ambos films intentan parecer algo que no son, lo que no deja de resultar incluso simpático.





"Cyborg 2087" tiene una trama que siempre ha llamado mi atención. En un futuro algo pesimista, unos tiparracos mandan a un cyborg al pasado con la misión de efectuar un cambio que altere su presente, sin saber que el viaje no lo hará solo, junto a él irán otros tios cuyo fin es evitar que lleve su plan acabo. Bien, leído así pensaréis: "Buah! otra copia de "Terminator"!". Tal vez, el problema es que el famoso y estupendo film de James Cameron fue rodado el año 1984, mientras que "Cyborg 2087" está fechada en 1966. Hummm, tal vez su director, Franklin Adreon, vio "Terminator" y viajó atrás en el tiempo para rodar él su versión y ponerse la medalla antes... ¿quién sabe? (también podríamos pensar que "Cyborg 2087" copió los capítulos de "The Outer limits" escritos por Harlan Ellison en 1964 que también copió James Cameron, aunque guarda algunas leves diferencias. Probablemente el director de "Tontanic" plagió de todas ellas, la serie y la peli juntas, ¡ea!).
Justamente, nunca alquilé "Cyborg 2087" porque sabía que se trataba de un film "sesentero", y no soy demasiado amigo de las pelis añejas, salvo honorosas excepciones como "El tiempo en sus manos" y alguna otra. Y vivo muy tranquilo sin haberla visto, aunque en realidad no estamos aquí para hablar del parecido argumental entre esta y la peli de Cameron. Hemos venido a hablar de la caratula con la que el film de Adreon llegó a nuestros video-clubs.
Si miramos atentamente su reparto, descubrimos a actores como Michael Rennie, Karen Steele o Wendell Corey... pero ¿¿y Lee Marvin??, ¿dónde está?. ¿Lee Marvin, por qué?. Hombre, si hacemos caso a la caratula española de "Cyborg 2087", veremos que en esta aparece Marvin luciendo una metralleta... y un mostacho que, por mucho que lo pretendan, no logra despistarnos.
Naturalmente la gracia reside en que esa icónica imagen pertenece a "Carne Viva" o "Prime Cut", estupendo thriller setentero donde Marvin compartía estrellato con otro gigante, Gene Hackman. Tan representativa es, que fue utilizada por la revista "Cinema Retro" para anunciar una entrevista no publicada con el actor.


¡Y cómo me gusta a mi escribir sobre estas trifulcas!.

viernes, 1 de abril de 2011

TITANIC 2

Para mi, "Titanic" de James Cameron es una de las peores películas de la historia del cine. En serio, me parece alucinantemente mala. Una peli que convierte un hecho verídico e histórico en algo completamente inverosímil, como es el caso, no sería criticable si no tuviera esas pretensiones que se gasta. Al poco de su estreno, y su deprimente mega-éxito, ya se hablaba de una secuela. Pero claro, ¿cómo coño haces una segunda parte de eso?. Se decía que centraría su argumento en los hechos previos al film original, y hubo quien bromeó respecto a un imposible remake de "Rescaten el Titanic". Nada, chorradas, habladurías. Pasan los años y, cuando menos te lo esperas, ¡zasca!, se anuncia un "Titanic 2". ¡¿HEIN?!. Pero que no cunda el pánico, que en realidad se trata de otra de las jugarretas de los golfos de The Asylum.
El tio que tuvo la idea solo puede ser tildado de genio. Es la táctica mercantil puramente "exploitation" más inteligente y brillante que he visto en años. Está tan bien pensada, que mientras por un lado los chicos del asilo logran atraer todas las miradas, por otro se cubren las espaldas legalmente. No, "Titanic 2" NO es la secuela del film de Cameron. En realidad, NADA la vincula directamente con la historia original del Titanic (solo como mera excusa). "Titanic 2" cuenta el drama de un enorme barco ultra-moderno que naufraga y, casualmente, lo han llamado "Titanic II" como homenaje a su predecesor. Eso es todo, y es alucinantemente cojonudo.
Una vez aceptada la "broma", y limpiado la baba que nos ha caído, toca hablar del film en cuestión. Y aquí entramos en la segunda sorpresa de la noche. Quizás estoy tan acostumbrado a aburrrrrrirme mortalmente con todo producto made in Asylum, y a aceptarlo con tanta dignidad, que mi percepción ha sido engañada, sin embargo yo diría que "Titanic 2" es una peli genuinamente entretenida. ¡¡En serio!!, no te aburres, ni te desesperas. La peli tiene un ritmo envidiable, avanza a todo gas y no paran de suceder cosas, una tras otra, sin descanso. A nivel medios, se diría que Asylum ha invertido algo más en esta... la parte inicial del barco anclado da el pego perfectamente, el problema viene cuando se pone en marcha pero, aún así, he visto cosas peores en cuestión de CGI (todas ellas asyladas, por supuesto).
En el caso que nos ocupa, el barco se enfrenta a dos mega-maremotos provocados por el hundimiento de enormes porciones de hielo ahí en donde hace tanto frío. La primera ola no es muy grande, pero arrastra consigo icebergs que estrella contra el navío. La segunda es tan inmensa, que en su periplo incluso se zampa un avión!!! (la lástima es que no veamos sus terribles efectos en la costa). Y como en la de Cameron (alguna alusión tenía que caer), aquí también tenemos final trágico.
No me hagan ustedes mucho caso, que mi cuerpo y cerebro están del todo vacunados frente a los productos Asylum, pero de verdad que no me aburrí ni pizca con este "Titanic 2". De hecho, a día de hoy, diría que se trata de la mejor peli de la factoría (con permiso de "I am Omega"), ¡¡por estas!!.

viernes, 9 de mayo de 2014

LAS 100 MEJORES PELÍCULAS DE VIAJES EN EL TIEMPO

Desconozco si ya lo había expresado con anterioridad en este puto blog (creo que sí...), pero el caso es que las pelis de viajes en el tiempo y paradojas temporales son un subgénero del que disfruto ampliamente, sobre todo si parten de una base más o menos científica. Pueden llegar a resultarme apasionantes. Me encanta cómo los acontecimientos se cruzan unos con otros, se pisan y se afectan. Y siempre disfruto mucho cuando el viajero llega a una época que no es la suya y alucina con los adelantos que presencian sus asombrados ojos. De hecho, desde que descubrí que viajar al futuro era algo a la larga posible, todavía me interesan mucho más. Curiosamente, en una de estas pelis que ando como loco por revisar, "Timecop, policía en el tiempo", se afirma lo contrario, que el futuro no se puede visitar porque no existe, solo el pasado. Sin embargo resulta que físicos de todo el mundo han demostrado que es exactamente lo contrario. Hagan la prueba, escriban una nota que diga "Amigo del futuro, si eres capaz de viajar en el tiempo, visítame el día tal, a tal hora en tal sitio". Si no aparece nadie, es que los viajes al pasado no existen. Sí amigos, el único modo de viajar es hacia adelante aunque, me temo, sin posibilidad de vuelta atrás.
En fin, creo que ya he demostrado lo mucho que me pone el tema. Es por ello que el día que, visitando una de mis múltiples bibliotecas (que han terminado sustituyendo en función y número a los video-clubs), localicé el libro "Las 100 mejores películas de viajes en el tiempo", escrito por Francisco Javier González-Fierro Santos (jobar, solo le faltaba añadir su DNI) y editado vía "Cacitel s.l." (??), lo agarré de los estantes con ilusión y me lo llevé a casita, dedicando unos pocos días a leérmelo de cabo a rabo.
Bien, con semejante título no queda mucho espacio a la duda. Tras una introducción medianamente interesante en la que el autor nos describe los varios tipos de tramas propias de este tipo de cine, comienza el desguace en orden alfabético de película a película. Cada una lleva su cartel, su ficha, su argumento y sus apreciaciones, que en algunos casos son críticas y en otros solo anecdóticas o informativas. Depende del film. Tenemos productos de todas las épocas y países, y no únicamente ciencia ficción, también han habido comedias románticas y dramas con los viajes en el tiempo como trasfondo. De todo.
El libro se lee con facilidad, resulta razonablemente ameno y te despierta las ganas de ver o revisar algunos de los títulos seleccionados. Cumple, sí, pero sin demasiado entusiasmo. Lo que quiero decir es que no aporta nada especial, es casi como si leyeras el "Teleprograma", ya sabéis, funcional, sin garra. Y bueno, tiene algunos errores que debería ignorar... pero no lo haré, ahí van los que más llamaron mi atención: Cuando habla de "Paycheck" y cita el film yankee más famoso de John Woo, "Hard Target", se refiere a él en castellano como "Duro de matar", que era el título de una peli de Jackie Chan. El correcto es "Blanco Humano", of course. Cuando para escribir sobre el cineasta James Glickenhaus, a raíz de "Time master, el señor del tiempo", echa mano de su filmografía, cita un puñado de títulos de modo despectivo, acusándolos de "poco atrayentes", sin embargo olvida totalmente la que es, sin duda, la peli más famosa y significativa de su director, "El Exterminador". Y, finalmente, cuando se habla de "Terminator", se comenta su sospechoso parecido con los famosos capítulos para "The outer limits" escritos por Harlan Ellison en 1964 -caso que llegó a los tribunales en la época-, pero la otra fuente de inspiración de James Cameron, "Cyborg 2087", es relegada a una lista final con algunos films más sobre viajes temporales carentes de verdadera importancia. Podríamos sospechar que "Cyborg 2087" también tomaba nota de lo escrito por Ellison, pero aporta algunas ideas propias que encontramos en "Terminator". Dicho de otro modo, esta última sería un mejunje de todas las anteriores (serie de tv y película), por lo que incluirla como parte del material directamente mangado por Cameron hubiese sido -creo yo- justo.
En fin, no ha sido pa tanto, ¿verdad?.
Lo dicho, una lectura bastante interesante y fácilmente consumible que, aunque no deja huella ni nada parecido, entretiene un rato.

sábado, 30 de octubre de 2021

HUMANOIDES DEL ABISMO

Soy el orgulloso poseedor de una hermosa camiseta de "Humanoides del abismo", "Humanoids from the deep" o "Monster" en su tierra. Un día, iba yo luciéndola caminando por el centro, cuando un turista la vio y reaccionó entusiasmado, mandándome un afectuoso saludo. Desconozco si fue porque le gustó el diseño (básicamente el que tienen aquí al ladito) o porque conocía la película y la tenía en gran consideración... pero me quedo con esto último, que es más bonito y, obvio, bien cierto.
El viejo pirata de Roger Corman se animó a producir en 1980 -bajo su flamante New World Pictures- esta puesta al día, MUY puesta al día, de lo que eran las viejas películas de monstruos que él mismo firmó en los años cincuenta. Alguien diría que, igual que con "Piraña", siguió explotando la moda "Tiburón". Y es posible, pero también muy justo, porque después de todo la magnífica peli de Spielberg era un versión high-tech, y de gran presupuesto, del cine que hicieron Corman y sus contemporáneos. En cualquier caso, la movida va de unos peces mutados por productos químicos que han cogido apariencia humanoide y salen del agua para hacer trizas a los varones y preñar a las damas. Los habitantes del típico y siempre bonito pueblo pesquero de rigor (y mira que me gustan estos escenarios) se pondrán manos a la obra para detenerlos. Sin más.
Ahora, añadan a todo ello un montón de sangre a chorretones, gráfica truculencia y, por supuesto, unas cuantas tetas de infarto, pegadas a cuerpos de infarto, y tendrán... un jodido clásico, así de simple.
Sí, sí, sí. Lo digo: Ya no se hacen pelis como esta. Ya no. Ni se harán, porque por mucho que los haya que intenten recrearlas, siempre se nota el pegote, el rollo forzado. Antes se facturaban así de modo natural, y eso es lo que les confiere la magia indiscutible que títulos como este, como "Superstición" o incluso como la cafre "Demons" poseen. Y cito estas tres porque las he consumido recientemente y todas me han funcionado de maravilla, arreglándome una jornada de visionados mediocres hasta que les llegó el turno de entrar en mi reproductor de dvd.
Muchos ya sabrán lo que se dice de "Humanoides del abismo", que su directora, Barbara Peeters (sin nada más destacable en el curriculum), se negaba a meter todos los elementos "exploitation" que demandaba Corman -especialmente los de tirón sexy, que la señora era una feminista declarada-, así que, ni corto ni perezoso, el productor pilló a otro equipo (comandado por Jimmy T. Murakami, responsable de "Los siete magníficos del espacio". En otras fuentes se cita/culpa a James "Deathstalker" Sbardellati) para que rodaran los momentos en los que vemos a los peces mutantes perseguir y violar muchachuelas, algunas tan impresionantes como la que se despelota en la tienda de campaña (Lisa Glaser). Ver para creer. Naturalmente a Barbara Peeters no le moló nada y se cabreó como una mona, hasta que, años después, cambió de opinión.
¿Que si los monstruos y demás efectos son cutres? Hombre, a ver, los diseños están estupendos, y los bichos gastan un look cojonudo, pero eventualmente sí hay instantes para la risa y el regocijo, aunque poquitos, nada que ofenda y en ningún momento se vuelva contra la peli, muy al contrario, la dotan de muchísimo más encanto.
Como siempre, si damos un repasito al personal, encontramos nombres muy cucos. Actores que andaban un poco de capa caída como Doug McClure o el pobre Vic Morrow. Otros como la prota femenina, Ann Turkel, que luego veríamos en una de Fred Olen Ray. La neumática Linda Shayne, también presente en "Los Rompecocos" o "El día de la graduación" (básicamente, es la que sale en la caratula del vhs patrio). Actualmente se ha reciclado en "reputada" directora, renegando así esos primeros papeles.
En el apartado técnico, localizamos novatillos de actual prestigio -más o menos-  como el compositor James Horner, Mark Goldblatt montando (ya saben, cortó y pegó "Rambo", "Commando" o "Terminator 2", e intentó dirigir con "Vengador (Punisher)"), Gale Anne Hurd (la famosa mano derecha de James Cameron, profesional y pajeramente hablando) en plan chica de los recados, Chris Walas, Rob Bottin y Steve Johnson en los efectos especiales -estos dos últimos interpretando a sendos humanoides. Johnson disfrutaba como un enano contado en redes sociales sus batallitas durante el rodaje- o Peter Manoogian (futuro director en el imperio Charles Band, que terminó firmando cosas como "Eliminators", "Arena, ring de las galaxias" o "Demonic Toys")
Decir que, ya de lleno en los 90, Roger Corman produjo un remake de "Humanoides del abismo" y otro de "Piraña", reseñado en su día, destinados a la caja tonta y 
altamente olvidables. Ya conocen lo jeta que era/es el hombre. La mitad del material estaba sacado directamente del film original, solo cambiaban los actores y algunas ideas horribles añadidas que intentaban adaptarse a los gustos de la década. En el caso de "Humanoides...", recuerdo un especie de huevo, capullo o larva enorme de donde salían los bichos. Todo muy ridículo.
Hace ahora ocho años, Víctor ya se curró su propia reseña del "Humanoides del abismo" primigenio, en la que, básicamente, venía a decir lo mismo que yo: que es una auténtica delicia altamente recomendable.

sábado, 18 de junio de 2011

S.O.S. COLISIÓN MORTAL

Mi interés por visionar este film (o mejor dicho, telefilm) se dividía en varios factores. En primer lugar, que era puro cine catastrofista, del que como sabéis soy devoto (apartado cometa + tsunami... ¡mi favorito!). En segundo lugar, su procedencia: Inglaterra, algo que se traducía en un punto de vista diferente al que nos tienen acostumbrados los productos de Hollywood, ya sean las grandes producciones como las pequeñas. Y en tercera y última instancia, su apuesta por el realismo. Sí, algo muy inglés.
Es un caso parecido al que ocurría entre el horrible "Titanic" de James Cameron y la versión de los hechos producida el año 1958, "La última noche del Titanic", también de procedencia británica. Mientras la de Cameron era un estupido folletín con grandes efectos especiales que lograba lo inlograble, hacer increíble un hecho creíble, la otra se limitaba a contar lo ocurrido, sin detenerse en babosas historias de amor ni conflictos ajenos a la tragedia. Vale, aquello pasó de verdad y lo que ahora nos ocupa no (¡¡de momento!!), pero el tono es idéntico. "Armageddon" o incluso "Deep Impact" (y eso que esta segunda me mola) vendrían a ser la respuesta al "Titanic" de 1997, y "S.O.S. Colisión mortal" ("Comet Impact" o "Future Shock, Comet Impact" en su v.o.) haría el papel de la otra.
Así pues, la historia de base la conocéis: Un cometa se estrella contra la costa Irlandesa, creando un gigantesco y mortal maremoto. El equipo de rigor se dispone a investigar todos los detalles posibles del objeto colisionado, descubriendo en el proceso que otro está por llegar. La maquinaria se pone en marcha.
Como decía, lo más sorprendente de "S.O.S. Colisión mortal" es su predilección por ceñirse a datos científicos y, en general, apostar casi por la docu-ficción, a lo que contribuyen numerosas imágenes de archivo de tragedias reales. Abunda más el diálogo que los momentos genuinamente espectaculares, y estos van un pelín justos en cuanto a calidad de sus trucajes, pero la sobriedad de todo el paquete ayuda a que lo aceptemos y nos metamos en la historia a fondo. La parte final, es decir, cuando se estrella el cometa tras multitudinarias y dramáticas escenas de evacuación, resulta genuinamente impactante y sobrecogedora.
Los actores, bien (quizás el prota sobreactúe un poco), hay divertidas citas a títulos como "Los cazafantasmas", "X-Men" o "Matrix" y, ojo al dato, descubrimos a "Discovery Channel" colaborando en su confección (imagino que asesorando a nivel científico). Ahí es nada.
Su bucólico "look" telefílmico es su mayor enemigo, pero por lo demás se trata de un producto muy entretenido, interesante y, sobre todo, apasionante si -como a mi- te va el género y el tema en cuestión.

miércoles, 7 de febrero de 2024

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 33 (EL RAY DEL RECICLAJE)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique", "Impact" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Saben de sobras el afecto que siento por Fred Olen Ray. Así, a lo tonto, este blog se está convirtiendo en el sitio web oficial en castellano dedicado al tipo y sus correrías. Y, entre estas, destaca una por méritos propios: la de reciclador. Si algo se le daba "bien", era reaprovechar material, ya fuesen decorados, atrezo, vestuario e imágenes de films ajenos o los suyos propios. Menudo hijoputa genial, ¿verdad?. Y de eso van los escaneos bonitos de hoy, de repasar algunos de sus fechorías más descaradas y enternecedoras.

En tiempos que perdía el ojete por Sir Olen Ray, existía una película en su extenso catálogo imposible de localizar, "Star Slammer" o "Prison Ship" (los dos títulos disponibles), su aportación a la ciencia ficción aventurera. Pal caso, el tema reciclador afectaba a las secuencias de naves batallando, los decorados (Roger Corman tuvo mucho que ver en ambos casos) así como atrezo previamente explotado en alguna serie televisiva. Vamos, que a Ray la broma le salió muy barata (todo lo contrario que al otro pobre y alcoholizado Ray, Aldo, obligado a lucir esas ridículas pintas de cyborg) Y ahí anduve, buscándola, sobre todo porque, por fecha de realización, se situaba en la era dorada del zineasta. Desafortunadamente, cuando finalmente tuve acceso fue en versión original sin subtítulos. Algo que puedo tolerar si la peli chorrea calidad y no limita su esencia a diálogo rellenametrajes. Como saben, esto último lo era y es todo en el cine fredolenrayante, así que no pude acabarla. Además, sus maneras planas y desalmadas me sientan bastante peor que antaño. Lástima. Digamos que era demasiado tarde ya para iniciar una historia de amor fou con ella.

"Demon Cop" gira en torno a un poli que por las noches se convierte en una suerte de bestia demoníaca. El resultado, inédito para mí, tiene más mala prensa que Alaska en una convención de gente honesta. Como siempre, es el material visual / promocional el que salva la papeleta. Fue adquirida para su distribución por Olen Ray quien, consciente de su condición basurácea (él mismo reconoce que no hay dios que la soporte), le añadió una intro de tres minutillos con un Cameron Mitchell al que se le escapaban los pedos (eso sí, figura como protagonista en los créditos, faltaría plus), se la coló a alguna infradistribuidora y, ¡ea! a dar guita (si es que algo habrá dado esto) Una estrategia de la que nuestro héroe ya solía echar mano eventualmente. Ahí tenemos el famoso caso de la infame "Días de horror y muerte".

Imagine que es usted Fred Olen Ray, dispone de un grupo de inversores a los que liar para que pongan pasta en un nuevo proyecto. No es mucho, básicamente lo que gastaba James Cameron en putas, pero se juega el pan. Dado el caso, ¿osarían dejar la consiguiente película en manos de un tipo en cuyo currículum figura un documental elogioso dedicado a Andy Milligan? Ese es Steve Latshaw, fan reciclado a director que ya había currado para Ray dirigiendo "Jack-O", un pequeño cult film de tercera. Vale, en realidad el docu sobre Milligan fue posterior a todo lo expuesto, pero era demasiado tentador no retorcer los hechos para sacar un mal chiste de ello.
En cualquier caso, la película en cuestión producida por Ray y,¡¡cuidao!!, Jim Wynorski (toma geroma, la plana mayor del zetismo yanki. Solo falta David DeCoteau y nos corremos en comuna) se titula "Biohazard: The Alien Force" y, sí, se supone semi-secuela de la legendaria "Biohazard / Alien 3 llega a la tierra / Experimento secreto" del mismo Alfredo. Claro que, en estas movidas, esos detalles siempre andan algo emborronados.
En el reparto, ese máquina del "eurotrash" llamado Chris Mitchum. Nada menos que William Grefé dándoselas de actor (fue el director de la mítica zetada "La maldición de Tartu", protagonizada por ¡Mayra Gómez Kemp! y semi-remakeada por Fred Olen Ray con su "Scalps") y un monstruo tan chulo como el del escaneo. Que sí, lo digo sin sorna. Es muy guapo... y seguramente se papeó el 95% del presupuesto disponible.
Fiel a su condición, la última película oficial de Steve Latshaw es "Return of the Killer Shrews", secuela de una "trash movie" de los 50 bastante inaguantable (pero no peor que el remake digital en tono paródico parido el 2016 por otros mindundis, "Attack of the Killer Shrews!")

Decía que en esto de las secuelas fredolenrayanas hay algo turbio. Comienzan como tales, pero luego cambian para convertirse en supuestas películas originales, aunque el argumento sea el mismo que su precedente. Ese es el caso que ilustra el escaneo aquí dispuesto.
En un principio se iba a titular "Metamorphosis 2", con la coña implícita de no existir un "Metamorphosis 1" (en realidad por la misma época se hizo un "Metamorphosis: The Alien Factor", pero no liemos más la troca) Igualmente, de haber existido no importaría, porque su supuesta condición de secuela lo era en realidad de "Evil Spawn", es decir, "Engendro Satánico", la legendaria zetada de Kenneth J. Hall alegremente reseñada en nuestro pest-seller (y que, a su vez, era un remake encubierto de "La mujer avispa", según San Corman). Así pues, ambas cuentan lo mismo: Mujer atormentada por el alzamiento de las arrugas, se mete un suero rejuvenecedor que la mutará en criatura sedienta de sangre. Da igual, al final Fred Olen Ray -productor- decidió desvincularla de cualquier basura previa y darle entidad propia bautizándola como "The Alien Within", dejándole el muerto a otro de sus aprendices, Ted Newsom. Este, como Steve Lathsaw, era un fan mutado a filmmaker. Y tras la experiencia aquí narrada, básicamente encaminó sus pasos hacia la dirección de documentales cinéfilos. Lo retorcido del caso es que, al parecer, Newsom fue el director real de "Engendro Satánico", solo que Ray le sustituyó. Así pues, la conexión entre ambos films existe más allá de la trama... y de que se reciclan imágenes... entre ellas esas eternas chapas de un John Carradine pre-zombie a las que Fred sacó tanto suco.
Junto a este, en el reparto abundan nombres igualmente míticos en su condición "trash", agárrense los machos: Forrest J. Ackerman, Gordon Mitchell, la "scream queen" Melissa Moore, el grandioso Jay Richardson (agredido por un mostro en una de las imágenes arriba expuestas) y.. bueno, muchos más, aunque todos forman parte del generoso material reaprovechado.
¿Que si he visto la película? ¿en serio? ¡¿qué más dará?! seguro que lo narrado hasta ahora resulta mucho más interesante y emocionante, carallo.

Cerramos el recorrido con una imagen que, honestamente, no pertenece a mis revistas. Simplemente la saqué de interné. Pero va como anillo al dedo. Primero porque en ella vemos a un orondo Fred Olen Ray en plena faena, rodando con una hermosa cámara de 16mm. Y segundo, porque lo que rueda es una escena de "Evil Spawn / Engendro Satánico". Así pues... ¡¡¿¿a quien debemos la paternidad de la interfecta??!! ¿Ray, Newsom o Hall? ¿quizás los tres? o, a tenor de los resultados, ¿nadie?. Misterio.

jueves, 1 de enero de 2009

ANNIHILATOR

Reincidimos en la categoría de "pelis que en su momento no me decidí a alquilar, y hoy tengo oportunidad de recuperar". Desconozco qué NO me atrajo de "Annihiliator". Quizás es que la información que ofrecía la caratula hacía pensar que se trataba de una copia de "Terminator" de quinta división, una serie super-Z, y hasta cierto punto tenía razón. Sin ser exactamente igual al film de James Cameron, es obvio que mama de este y comparten muchas ideas y conceptos visuales. Coño, si incluso el Dr.Silberman de aquella, Earl Boen, hace aquí de periodista. Pero al contrario de mis sospechas, no se trata de una Z-movie, para nada, "Annihilator" lleva el sello "Universal Pictures", y aunque no estemos ante una macro producción, dispone de unos medios razonables que el dire, Michael Chapman, no supo aprovechar del todo.
El prota no es otro que el actor -televisivo- Mark Lindsay Chapman (¿hermano del dire?), al que también podemos ver en "The Langoliers". Le siguen rostros más o menos populares como los de Brion James (en un rol minúsculo) o Geoffrey Lewis.
El editor de un periódico ve como su novia se ha convertido en un agresivo robot tras un viaje en avión misteriosamente interrumpido. A partir de ahí, intentará encontrar la verdad oculta tras el misterio.
Aunque el arranque es más o menos potable, poco a poco "Annihiliator" va entrando en una espiral de absurdismo y ridículo sin fin. Son tantos los elementos, y en algunos casos tan esporádicos, que hacer una lista sería complejo... centrémonos en un detalle que no pasa desapercibido, la manía del director por sobre-editar algunas secuencias en las que los planos van follaos, sin sentido, y de modo gratuito. La intención, imagino, es ser el más moderno y "cool" del momento, pues en 1986 la estética vídeo-clip comenzaba a arremeter con fuerza. El auge de todo ello lo tenemos en un segmento de la peli muy extraño, e innecesario, en el que, literalmente, se nos ilumina con un vídeo-clip a base de imágenes que hemos visto a lo largo de la proyección, más otras sin sentido de totems religiosos ¿¿?? (en un momento dado, el héroe se superpone a la imagen de un ángel y las alas de este encajan en su espalda) mientras de fondo oímos el "Ashes to ashes" de David Bowie... de principio a fin. Vamos, que es como una de las pelis ochenteras de Michael Mann, pero a lo burro. Y es que de ochentismo hay tics como para parar un tren, ya sea en el vestuario, como en esa banda sonora a base de sintetizador.
Para mayor escarnio, la peli acaba dejando muchísimos cabos sueltos, y a su protagonista, mochila en ristre, haciendo autoestop (a lo Bill Bixby en la serie de "La Masa") y dispuesto a lograr su objetivo. Tranquilos, hay una explicación para esto último, y para el despropósito entero en general, se trata del episodio piloto de una serie que nunca llegó a producirse y en esa época los productos televisivos no tenían los medios -y los humos- de los que hoy día hacen gala. Ya puedo dormir tranquilo.

sábado, 17 de enero de 2026

BIENVENIDOS A "DELOS"

No sorprende nada que la idea argumental de "Almas de metal", "Westworld" en versión original, haya dado para tanto y, en cierto sentido, siga dándolo. Porque mola mucho. Un parque de atracciones futurista -de nombre "Delos"-, en el que se recrean escenarios del pasado de la humanidad, llamativamente habitados por cyborgs ultra-realistas. El visitante podrá formar parte de ese mismo mundo durante su estancia y, en esencia, hacer lo que le de la puta gana, con especial inclinación por matar y follar. Luego ya viene lo de que las máquinas se vuelven tarumbas y rebotan contra los clientes y sus creadores. Tan convencido estaba Michael Crichton, padre fundador, que posteriormente la retomó cambiando cyborgs por dinosaurios y, en fin, se armó la marimorena.
Pero en 1973 todavía faltaban dos décadas para "Parque Jurásico", Crichton debutaba en la dirección con esta estupendísima película, en la que un par de tipos acuden al mundo del oeste y, eso, el pistolero con el que se ceban -cada vez que lo matan, regresa-, termina cargándose a uno y persiguiendo al otro insistentemente hasta las atracciones siguientes, o las entrañas del complejo. A este le daba vida el por entonces algo en baja forma Yul Brynner, quien aceptó el papel por pura necesidad económica y, casi casi, terminó convertido en uno de sus roles más icónicos. Es tan trillado decir que el look se inspiraba en el que lucía para "Los siete magníficos" como que, hasta cierto punto, su "pistolero" guarda muchas similitudes con el posterior "Terminator", aunque ya es vox populi que James Cameron chupó indiscriminadamente de otras fuentes (¿además de la reseñada?).
La cuestión aquí es que "Almas de metal" se erige como un entretenimiento fabuloso, muy bien dividido en tres segmentos. La llegada a la atracción, donde te muestran sus entresijos y resulta todo de lo más fascinante e interesante. La aventurillas de los protas allá en su entorno y, pues eso, el caos que se organiza cuando un virus infecta a las máquinas -por entonces un concepto novedoso-. Es especialmente llamativo el momento en que Brynner sesga de la existencia a uno de los dos personajes principales ante la reacción incrédula del otro. Luego, arranca una persecución generosa en minutos y básicamente carente de todo diálogo. Cine puro totalmente apoltronado en imagen, música y efectos de sonido. Michael Crichton hace gala de, además de buenas relaciones con su musa, un notable pulso narrativo. Contribuyen a la diversión -Yul aparte- actores como el entonces futuro director Richard Benjamin, James Brolin (interpretando respectivamente al apocado "normal guy" que le pilla gusto rápido a esto de matar y el guaperas prepotente que luego resulta no ser tan eficaz como parecía) y Dick Van Patten aportando algo de vis cómica (al que perdemos de vista en cuanto estalla la crisis... supongo que por no mostrar la muerte del personaje gracioso). En merecida justicia, "Almas de metal" fue un auténtico pepinazo de taquilla, la película más exitosa de aquel año para la "MGM".
Es cierto que soy de dejarme engañar gustosamente cuando me siento frente a una pantalla. Ya saben, aquello de "suspender la incredulidad" para disfrutar del pifostio. Pero no niego que, gozando del film, se me despertaron algunas dudas, llámenlo curiosidades, tontunadas. Por ejemplo, ¿de verdad la atracción funciona tan bien como para justificar la enorme infraestructura y el macro-gasto que supone, abrirla y, sobre todo, mantenerla? Vale que la entrada es cara de cojones pero, claro, eso limitará todavía más la cantidad de clientela. Parte de la diversión supone poder acostarse con tías y tíos cañón -sintéticos, se entiende-, muy bien, pero... ¿¿y luego?? ¿habrá que limpiar los fluidos digo yo, no?. Es especialmente gracioso que el personal de "Delos" se preocupe tanto por la seguridad de sus visitantes, sin embargo ello no impide que les permitan usar dinamita -para reventar "el decorado"- y participar en peleas de salón, donde reciben buena estopa, o duelos medievales a base de espada, peligrosos sí o sí. En fin, nada, chuminadas.
Y aunque a finales de los setenta las secuelas todavía no eran algo asumido como parte del mondongo, tres años después se produjo "Mundo Futuro" ("Futureworld"), esta vez con apadrinamiento de la "AIP" de Sam Arkoff lo que, considerando su pasado "serie B" y exploitation, no eran noticias halagüeñas del todo. La cuestión es que, superada la crisis, "Delos" reabre su parque, manteniendo las atracciones situadas en la edad media y Roma, pero cambiando la del oeste por una de ambientación espacial-futurista (aquella a la que iría yo). Sin embargo, y como es lógico, el público no responde muy entusiasmado, así que invitan a unos periodistas y toda una delegación de mandatarios mundiales para que acudan, lo pasen de putifa y hagan buena propaganda. ¿O hay otra intención real detrás?. Pues sí, hayla. Esta vez la cosa no va de robots taraos, va de conspiraciones (después de todo estamos a mitad de los setenta). Los gerifaltes de "Delos" pretenden aprovechar la presencia de políticos e "influencers" para replicarlos y sustituirlos y asín dominar el mundo, lo que significa matar a los originales. Los periodistas arreglarán el entuerto.
Es admirable ese intento de evitar repetir la historia original, buscar algo nuevo, pero... no hay color. La primera media hora de "Mundo Futuro" está chula, el cómo introducen la nueva atracción y las mandangas que ofrece. Pero, en cuanto arranca la trama de conspiraciones, y todos comienzan a perseguirse por el subsuelo del complejo (una fábrica, el escenario más económico posible), la peli se torna chaposa hasta el extremo. Pierdes todo interés y, en fin, comienzas a reclamar peligrosamente las atenciones del móvil. Una pena, aunque tampoco sorprende sabiendo que el director fue el sosainas de Richard T. Heffron, responsable de desprender de todas sus posibilidades a un film tan prometedor -a lo lejos- como "Yo, el jurado". El reparto, pues cumplidor, Peter Fonda, Blythe Danner, Stuart Margolin, John Fujioka y un John P. Ryan haciendo de malote. Es curioso señalar que, en la época, "Mundo Futuro" me pegó más fuerte que su predecesora gracias a la magia del vídeo-club. Por entonces, a pesar de la proximidad en el tiempo de ambos films, asumía "Almas de metal" como "la antigua" y esta secuela mucho más próxima y adecuada para mis apetencias juveniles (todo el rollo galáctico futurista). Vamos, que la prefería. Vista ahora, es algo que me desconcierta por completo. Chiquilladas, supongo. 
A la hora de las preguntas puñeteras, "Mundo Futuro" inspira las mismas que "Almas de metal" y otras tantas nuevas. Por ejemplo, si para acceder al escenario futurista se despega con un cohete y vemos a este en una pantalla elevándose hacia los cielos... ¿dónde demonios va en realidad? ¿no se supone todo una mera atracción/recreación?. Una vez allí, ¿cómo consiguen la gravedad cero? ¿y los montes nevados de Marte? además, ¿nieve en el planeta rojo? (en todo caso sería hielo). Y cuando miran imágenes en una pantalla de lo ocurrido en "Almas de metal", básicamente están viendo la jodida película, con sus planos, contra planos y montaje cinematográfico.... pero ese era un error muy común en la época (también en la original pasa algo parecido con las cámaras de seguridad, capaces de obtener ángulos a distancias imposibles). En su favor diré que se adelantaron un año al ajedrez holográfico de "La guerra de las galaxias". Algo es algo.
Si "Mundo Futuro" no hubiese sido la mediocridad que es, seguramente la saga habría seguido con más películas, un poco a la manera de "El planeta de los simios". Pero no, tuvo que conformarse con terminar en la caja tonta (sí, ya, también pasó con los micos, aunque paralelamente se siguieron produciendo largometrajes, incluso hasta nuestros días). Primero hubo una serie por ahí inicios de los ochenta que nadie recuerda porque únicamente duró una temporada. Y otra hace relativamente escasos años, ya más en consonancia con las nuevas maneras del producto televisivo moderno y que, tengo entendido, funcionó muy bien. Por lo visto enfocaba el asunto desde una óptica más realista y dramática. No puedo decir gran cosa porque nunca la vi, ni esta ni la anterior.
Dado el actual panorama peliculeante, me extraña un huevo que todavía no hayan intentado reavivar la franquicia, remakearla, parir secuelas tardías, etc. Supongo que es cuestión de tiempo. ¡"Delos" por hecho! (argh...).

sábado, 18 de enero de 2025

THE ASTROLOGER

Con el visionado de "The Astrologer" saldo una cuenta pendiente que arrastraba desde hace años, cascarme todas, y remarco TODAS, las películas que componen la filmografía -como director- del ínclito James Glickenhaus. Misión cumplida. Ya me siento una persona más sabia. Pero también más herida... me explico.
Que la hubiese dejado para el final obedecía a una simple razón, la fama que arrastraba de ser un auténtico tocho. Cuenta la leyenda que, viéndola en pantalla grande junto a una audiencia, Glickenhaus, sudando sangre ante el sopor reinante, flipó cuando una escena medianamente llamativa, que asoma a lo largo del interminable periplo (y eso que solo dura una hora y escasos dieciocho minutos... pero, créanme, se hace tan larga como una de Andrei Tarkovsky consumida boca abajo y con agujas clavadas en las pelotillas), provocó una reacción general de leve entusiasmo. Será la del villano apuñalando a una tipa, porque no hay mucho más ande rascar, la verdad. Así, tras semejante epifanía, el novato cineasta decidió trufar su siguiente proyecto de esos "momentos llamativos", y con el milloncejo prestado por papuchi, puso en marcha el film que, este sí, le haría inmortal, "El Exterminador". Gracias a dios.
Y es que cuesta muchísimo discernir qué demonios pretendía James Glickenhaus cuando se decidió por "The Astrologer" como debut. ¿Es una película de autor, es de explotación, se apuntaba a alguna moda punzante de la época (astrología, conspiraciones, sectas...)? Lo de considerar que con ella pretendía algo más arty, más prestigioso, tendría sentido porque, en fin, ya suele ser un mal común (miren el caso de Tobe Hooper, por ejemplo) Aunque, entonces, las escasísimas aportaciones netamente "exploitativas" que asoman en algunos momentos descuadrarían. Por ejemplo, mi escena favorita: Una moza joven, rubia y de buen ver (Monica Tidwell, ex-chica "Playboy") pide a una pitonisa que le lea las cartas. A los cinco minutos, y digo cinco, esta le comenta que está influenciada por no se qué rollo malévolo y, si quiere la salvación, primero debe desnudarse por completo. Ole y ole. Obviamente, no tardamos nada en ver a la chavala despelotada, en un plano innecesario de "cambio de vestuario". Y no será el único. El final de la película es totalmente desconcertante, a base de monólogo de la misma pava como dios la trajo al mundo. Jamás ver una señora sexy sin ropajes me "destrempó" así. No se puede elegir un modo más "bajonista" de concluir un largometraje.
Todavía ahora desconozco de qué cojones se supone que va "The Astrologer". No me enteré de nada. Entre mis maltrechas neuronas, y lo leído por ahí, deduzco que el argumento vendría a ser algo parecido a lo siguiente: Hay una corporación medianamente secreta que estudia el signo zodiaco del personal para, así, descubrir su potencial. Andan obsesionados con una especie de gurú malvado surgido en la India que no para de joder la marrana (nótese que cuando el film muestra sus crímenes, estos resultan ser imágenes totalmente genuinas de cadáveres, niños incluidos. Todo muy malrollero y muy "mondo"). Vale, eso está muy bien. El problema aquí es que también se habla de la reencarnación de jesuscristo vía la vagina de una aspirante a nueva virgenmaría y desconozco ande encaja todo ello. La movida se supone inspirada en una novela del ignoto John Cameron. Nada que ver con aquel surgido del clan Raimi y mutado a eventual socio de los Coen, este del que hablo era en realidad suegro de James Glickenhaus (vamos, que igual adaptó su novela por mero compromiso con la parienta). Y hablando de "Camerones", la banda sonora viene firmada por el futuro compositor de "Terminator" y tantos otros clásicos, Brad Fiedel. Al temible gurú indio lo interpreta Mark Buntzman, socio de Glickenhaus en la producción, quien años después dirigiría (con notable ayuda de William Sachs) por primera y única vez, aunque no cualquier cosa: "Exterminador 2". Murió en 2018, RIP.
"The Astrologer" me ha recordado al "cine" de Neil Breen, es decir, furruños raros y costrosos, mal paridos, pero repletos de pomposas pretensiones filosóficas, místicas e interdimensionales que terminan sumiendo en pura confusión mental a los pobres incautos que los consumen. Dicho de otro modo, el primer film de James Glickenhaus es un coñazo de aúpa, un caos total incomprensible y un aburrimiento soberano, con los peores tics del peliculismo barato de los setenta. Así pues, si les apetece jamesglickenhausearse, olvídense de ella y comiencen por su segundo largometraje. Tampoco digo que sea perfecto... de hecho, ninguna de sus películas lo es... pero, desde luego, tampoco ninguna resulta tan inútil y prescindible como la reseñada.
Disponen de "Ultimatum", "El protector", "Blue Jean Cop", "McBain" y dos en formato audio, "El silencio de los inocentes" y "Time Master".
¡Bon Appétit!

domingo, 14 de agosto de 2011

LOS SIETE MAGNÍFICOS DEL ESPACIO

Indiscutible clásico menor y apuesta de Roger Corman (como mecenas) al "boom" galáctico generado por el exitazo de "La guerra de las galaxias". El título original era más evidente en ese sentido, "Battle beyond the stars" ("Batallá mas allá de las estrellas") mientras que el Español dejaba bien claro cual era su fuente de inspiración ("Star Wars" a un lado), "Los siete samurais", que también diera pie al clásico del oeste "Los siete magníficos". Así pues todas comparten idéntica premisa: Un pueblo modesto y pacífico es invadido por fuerzas mayores. Los aldeanos reunirán a un grupo de mercenarios de distinto y variado pelaje para que les ayuden a combatir al enemigo.
El guión lo firma John Sayles, padre también de los libretos de "Aullidos" y "Piraña", director "indie" en su tiempo libre y declarado fan de Ingmar Bergman y Jackie Chan (eso es cinefagia, concho!). El director, Jimmy T. Murakami, se haría especialmente popular después con su deprimente película de animación "Cuando el viento sopla". Fue durante el rodaje de este film cuando unos jovenzuelos James Cameron y Gale Ann Hurd, quienes curraban en diferentes departamentos, se conocieron, se enamoraron y comenzaron a plantearse proyectos conjuntos... todos ellos futuros y conocidos clásicos. El co-montador, Allan Holzman, dirigiría después "Galaxia prohibida" o "Retaliator, programada para matar". La excelsa música pertenece a James Horner, con un curriculum de peso en el que destacan "Commando", "Aliens", "Jumanji", "Deep Impact" o "Avatar".
Yo la vi de chaval en el cine, y claro, por edad pues me gustó y tal. Vista hoy mismo, puedo decir que funciona como entretenimiento tontuno y amable, no está del todo mal parida (quizás su punto flaco sea el montaje de las batallas, en las que a ratos te pierdes por completo) y la galería de personajes resulta del todo entrañable, como esos marcianos blancos que comparten una misma personalidad, el lagarto que desea zamparse a la chica de la peli, la tremebunda amazona eternamente cachonda o el desastrado vaquero espacial. El reparto está a la altura: Robert Vaughn (que también estuvo en "Los siete magníficos" donde, básicamente, hacía el mismo personaje), John Saxon como el divertido "Darth Vader" de la función, George Peppard empinando el codo todo el rato (algo que, creo, también hacía en la vida real) y la siempre sabrosssssa Sybil Danning.
Fue una de las producciones más caras del amigo Corman, tal vez por eso luego se pasara media vida reciclando las imágenes de naves interestelares (y la música) para muchas de sus futuras producciones de ciencia ficción (barata).
Inevitablemente simpática.

martes, 9 de abril de 2013

ALIEN NACIÓN

Con toda la nostalgia ochentera que hoy día impregna hasta las putas piedras, y lo que mola reivindicar todo "blockbuster" de la década calificándolo casi de arte a pesar de que en su estreno no recibiera más que palos por parte de la miserable crítica, resulta extraño que "Alien Nación" siga estando tan olvidada. Fue un éxito (aunque no sé si modesto o no) y en general no especialmente mal tratada por los gacetilleros de siempre. Sin embargo, nadie parece recordarla, ¿tal vez por pertenecer a la segunda mitad de la década de oro (concretamente 1988)?, ¿tal vez porque su reparto no tiene ningún actor realmente característico de aquellos entonces?. Ni idea. Pero así es.
Estamos en 1991. Hace tres años que los extraterrestres llegaron a la tierra y desde entonces que luchan por integrarse, a pesar de que el 90% de los humanos los tratan con desprecio (y los llaman "escorias"). El prota es un poli que una noche se cruza en un tiroteo entre marcianos, en el que fallece su negro compañero. Decidido a hacerle justicia, y convencido de que la movida no es un crimen casual y que hay algo más oculto en la inaccesible sociedad alienígena, se junta con el primer detective venido del espacio muy a su pesar (porque no hace falta decir que los odia a muerte). Obviamente, a medida que van investigando y descubriendo, nace entre ellos una fuerte amistad. La cosa gira en torno a una droga super-chunga a la que los visitantes fueron adictos en el pasado y que un empresario de renombre intenta recuperar para lucrarse. Algún crítico sesudo dirá que la peli es una metáfora sobre el racismo y la integración... y sin duda, lo es... pero vamos, no creo que ello sea muy importante ni aporte nada.
"Alien Nación" entra de lleno en la lista de "películas que funcionan incondicionalmente". Da igual cuando las ves, a qué hora y en qué condiciones... nunca aburren, siempre entretienen. Vamos, son muy agradecidas. Están bien hechas y entran con facilidad, combinan géneros alegremente y con ingenio, incluidas las nunca irritantes gotas de comedia. En fin, que sí, coño, que la puta peli está muy bien... no saltarás en la silla, pero tampoco bostezarás. Es infaliblemente correcta y está trufada de detalles para el recuerdo.
Naturalmente, si no fuera por el "elemento marciano", en esencia se trataría de otra "buddy movie" más, con sus tópicos y sus fórmulas: el poli duro y el poli correcto que primero chocan, pero luego se hacen super-amigos tras una charla íntima que, gracias al alcohol, sirve para que uno se abra al otro y crezca el afecto mutuo. Al final, habrá sacrificio por parte de uno de los dos, y a partir de ahí, pues como decía la canción, amigos para siempre. Si esto ya sienta bien, más lo hace cuando surgen las típicas, curiosas y divertidas diferencias culturales y las fricadas, por ejemplo: Los marcianos se emborrachan con leche agria, comen carne de castor cruda, al parecer tienen los testículos en un costado, el agua de mar es como ácido para ellos (mi favorita), etc, etc. La guinda la pone el temible efecto de la droga que consumen y, claro está, el clímax final, con el malo recibiendo una sobredosis que lo muta  en un monstruo de fuerza tremebunda.
Uno de los productores es Gale Anne Hurd, de lustroso y espectacular curriculum que, básicamente, incluye todos los clásicos de James Cameron, con quien estaba casada. Ello explica que, por lo visto, el director de "Terminator" metiera mano-no-acreditada  en el guión de "Alien Nación". El escribiente oficial es Rockne S. O'Bannon que, a pesar del apellido y de su interés en la ciencia ficción, aparentemente nada le une al mítico Dan O´Bannon. El director, Graham Baker, vivía aquí su momento de gloria tras dirigir la tercera entrega de "La Profecía", luego no pudo mantener el nivel y su carrera se acabó en 1999 con "Beowulf, la leyenda", vehículo para Christopher Lambert con fama de ser un auténtico mojón.
En cuanto al reparto, y junto a los protas, un carismático James Caan y Mandi Patinkin maquillado (en aquella época popular por su papel en "La princesa prometida"), encontramos varios rostros curiosos ocultos tras el látex (cortesía de los chicos de Stan Winston Studios). Es casi como un juego el ir reconociéndolos. Personalmente me quedo con el malote, Terence Stamp, y también con los secundarios, muy de su década, Kevyn Major Howard (el rubito histérico de "Yo soy la justicia", "Impacto Súbito" o "La chaqueta metálica") y Brian Thompson (el psycho de "Cobra" o el "Renfield" de la fallida "Noche de miedo 2", entre muchas otras de segunda y tercera regional). Tampoco podemos ignorar a Leslie Bevis, que tenía un papel tirando a pequeño, pero reconocible por algún mítico chascarrillo, en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias". Ya sin maquillaje, localizamos a Peter Jason, habitual en la etapa más actual de John Carpenter. ¡Ah!, en tareas de ayudante de dirección figura el turbio Newt Arnold, futuro responsable de "Contacto Sangriento".
Ojo al gag que nos muestra la marquesina de un cine donde se proyecta "Rambo 6". Hagamos cuentas... ¿"Rambo 6" en 1991?, en lo primero se pasaron (por los pelos, ahora se anuncia un posible "Rambo 5") y en lo segundo, se quedaron cortos.
"Alien Nación" 
nunca tuvo una secuela cinematográfica, pero sí dio pie a una serie de televisión considerada de culto. Tanto que, cuando la cancelaron, aún esputaría unos cuantos telefilms de bastante renombre. Un caso muy curioso.
En fin, que la recomiendo alegremente.

domingo, 26 de enero de 2014

PSICOSIS 2 (NIGHT SCHOOL)

Sí amigos, el famoso "falso Psicosis 2" (sobre el de verdad pueden leer aquí).
Va a ser muy difícil pal menda referirse a ella usando el maravillosamente bastardo título que recibió en España (¿ande sinó?) sin sentirme gilipollas, así que zanjemos el asunto cuanto antes. ¿Por qué bautizarla como segunda parte del inmaculado clásico de Alfred Hitchcock?, ¿a santo de qué?, ¿cual es la excusa?. Fascinante, tanto como todas aquellas muestras de jetismo videoclubero a las que, eventualmente, dedicamos nuesas atenciones. ¡¡Que país este, queridos!!. Curiosamente, según San Imdb, aquí fue lanzada como "Escuela nocturna" u "Ojos de terror"... puede, pero vamos, no me suena de ná. Todavía recuerdo el trailer de esta película en la televisión, con una voz grave esputando lo de "¡Psicosis 2!", y la aterradora imagen de una mano enguantada de negro arrastrando un enorme machete por una rejilla (¡a lo Freddy Krueger, fíjate!). Para más ejemplos, les dejo al final de la reseña una muestra de los flyers publicitarios que se repartían entonces en nuestros cines, original de aquellos tiempos y cortesía de ese ser humano infinitamente amable que es Enorm. Resumiendo, que la peli, en realidad, fue parida como "Night School", aunque también se la conoce como "Terror eyes" (mucho más molón!!).
Un misterioso asesino, vestido de negro y parapetado tras un casco de motorista, se dedica a asesinar mozas a las que decapita con su gran machete torcido y cuya cabeza, seguidamente, hunde en agua. La policía descubre que las víctimas solían acudir a una escuela nocturna en la que un profesor de palenteología las tiene a todas enamoradísimas, sin importar lo mayor y feo que pueda ser -y es-. El detective prota se pone manos al asunto dispuesto a pararle los pies al psycho-killer.
No deja de ser curioso que "Night School" guarde tantos puntos en común con otra película recientemente reseñada, "Psicópata". Ambas poseen una trama parecida, un asesino que prefiere el color negro como vestuario para cometer sus fechorías, cierto tono culebronesco y ciertas deudas con el "giallo" italiano. En el caso que nos ocupa, lo del culebronismo hace referencia a la trama de amores y desamores causados por el mentado profe. De verdad que resulta algo absurdo, las lleva a todas de calle, las encoña perdidamente, se las folla, las deja tiradas, les rompe el corazón y hasta puede, solo puede, que todo tenga directa relación con los asesinatos. Menudo jefe!. Lo del "giallo" no solo viene justificado por el enmascarado criminal que acomete sus delitos siguiendo un claro ritual, ni por toda la investigación policial, así como por el material razonablemente sensual y/o perverso (la directora de la escuela es lesbiana e intenta introducir a una ingenua adolescente en los juegos del froti-froti. El asesino matará a ambas justo antes de que congenien a fondo), es que "Night School" cuenta con dos datos que la emparentan mucho mucho con el subgénero mediterráneo. El protagonista, Leonard Mann, previamente había actuado en algunos productos italianos como espagueti westerns, "polizescos" y, efectivamente, "giallos". Además, el vestuario del cacareado asesino se parece muy mucho al que lucía el idem de "La polizia chiede aiuto", reputadísimo "giallo"
del año 1974 que en España se estrenó como "Corrupción de menores". Para una mayor demostración de lo que les digo, aquí va una imagen del caballero en cuestión (que pueden comparar con el que luce la caratula hispánica de "Night School").
Dejando a un lado todos estos datos tan "fricosos" (incluida la anecdótica pero, en cierto modo, premonitoria aparición de una máscara de hockey en el dormitorio de uno de los sospechosos, un pervertido que, por el resto de la decoración, nadie diría interesado en los deportes), y centrándonos en la pinícula, debo decir que la recordaba como muy telefílmica y plomiza, seguramente por su escasez de truculencia. Pero, una vez más, y aplicado el paso de los años y mi vejez, los resultados al revisarla han sido altamente satisfactorios. Cierto que, para la época (1981) y la tendencia del cine de terror entonces, la cosa en cuanto a sangre y vísceras anda escasa, aunque no nula. Hay secuencias bastante intensas, como la del parque infantil o, sobre todo, la del acuario. Sin embargo, tampoco importa. No lo necesita. El acabado del film es notorio, con esa extraña fotografía brillante y cierta atmósfera enrarecida, incrementada por algunas secuencias de logrado suspense, siendo tal vez la más efectiva la del restaurante en la que esperas que el cocinero encuentre una cabeza cercenada metida en algunos de los utensilios que tiene a mano, pero no sabes cual podrá ser. Narrativamente no es un dechado de originalidad, la historia es sencilla, plana, sin exabruptos ni nada que se salga mucho de madre, pero está muy bien desarrollada y no aburre demasiado. Eso sí, resulta bastante fácil descubrir al asesino.
Paradójicamente, y según se mire, acaba mal. Mal en los dos sentidos. Por su trama y por un especie de "susto final" un tanto cutre e innecesario que algún tío listo ha calificado como "parodia voluntaria de una tendencia muy común en el cine de terror de la época". Hombre, visto así, podría perdonarse... pero sigo pensando que está fuera de lugar y enturbia un poco la agradable sensación que te deja el film al concluir.
Centrándonos en el reparto, y aparcando al ya mentado Leonard Mann, destaca por encima de todo/s la guapísima Rachel Ward debutando para la ocasión y, encima, marcándose algún que otro muy agradable desnudo. Volveríamos a verla en "La brigada de Sharky", "Cliente muerto no paga" y el "slasher" puro "Terror Final". Tenemos también a Drew Snyder como improbable profe-pichaloca, cuyo rostro se ha paseado por títulos tan emblemáticos como "Yo soy la justicia", "Space Riders" (insufrible producto de Roger Corman), "Ojos de fuego", "El secreto de mi éxito", "Project Eliminator" (¡junto a David Carradine y Frank Zagarino!), "Soldado Universal" y algunos films recientes bien conocidos, aunque para mi siempre será el pibe al que se cargan cuando va a sacar la basura en la maravillosa "Commando".
Dirigiendo el cotarro encontramos a Ken Hugues, quien contaba con 60 tacos cuando firmó "Night School". Justo después se jubiló... y no es un chiste. Algunos títulos de su pasado son tan reconocibles como ese "James Bond" alternativo de 1967 que fue "Casino Royale" (donde compartió tareas con señores como John Huston o Val Guest) o el famoso musical infantil "Chitty Chitty Bang Bang". De órdago. Tampoco pasaremos por alto al responsable del guión, Ruth Avergon, una señora, algo que no deja de resultar llamativo si inspeccionamos a fondo los detalles de la trama de la película que, por cierto, es su único crédito en estas cosas del séptimo arte (también como productora). Y cerramos el repaso con el autor de la banda sonora (en la que destacan los contundentes acompañamientos electrónicos en las escenas de asesinatos), Brad Fiedel, culpable también de las notas que suenan en "The astrologer" (la misteriosa primera película de James -"El Exterminador" - Glickenhaus), "Pánico antes del amanecer", "Terminator" (y muchas de las siguientes obras de James Cameron), "Noche de miedo" (y secuela) o "La serpiente y el arco iris".
Aunque yo la consideraría más "thriller" que película estrictamente de terror, "Night School" o -vaaaale- el falso "Psicosis 2" es un producto muy de su tiempo, perfectamente visible y hasta gozable. De hecho, que la rebajaran de categoría al implantarle ese título tan engañoso fue un flaquísimo favor que le hicieron, la verdad.



viernes, 26 de noviembre de 2010

PÁNICO ANTES DEL AMANECER

Jeff Lieberman era, justo durante el tránsito de los 70 a los 80, un realizador especializado en "fantastique" que prometía mucho. Confeso adorador de Brain De Palma y capaz de, ocasionalmente, sacarle mucho brillo a sus películas, el legado de Lieberman lo completan cosas tan dignas y entrañables (la mítica "Gusanos" -su mejor obra- o esta que ahora comento) como decepcionantes y aburridas ("Blue Sunshine" o "Remote Control", que debería revisar, pero retengo como muy mala). Esa inconsistencia acabó relegando al realizador al grupo de los olvidados, hasta que en el 2004 parió un film de horror reclamando su justo lugar ("Satan Little Helper").
A inicios del 2000 había leído yo muy buenas críticas (en la prensa extranjera, se entiende) de este slasher de culto, y me moría por verlo. Un ex-amigo lo consiguió en vhs, lo consumí y me llevé una tremenda decepción. Ahora puede localizarse a 1 euro en dvd como "Pánico, la pesadilla acaba de comenzar" y con ese precio, no podía negarle una segunda oportunidad (cosa de la que me alegro).
La trama es la de siempre, es en detalles concretos donde se vuelve diferente (y mejor). Un grupo de jovenzuelos van de acampada a lo más profundo del monte. Allí habita una familia compuesta por, entre otros, dos orondos psicópatas gemelos que se disponen a hacerles la vida imposible.
Dice Alexandre Aja que "Pánico antes del amanecer" fue plagiada sin compasión por "Km 666 / Wrong Turn" (curiosas acusaciones estas si tenemos en cuenta que el mismo Aja plagió material ajeno para su "Alta Tensión"). A ver, a mi me parece una apreciación un tanto exagerada. En 1981, año de producción del film comentado, ya se habían parido cosas como "La matanza de Texas", "Deliverance", "Viernes 13" o "Las colinas tienen ojos" (original, of course), con las que "Pánico..." (conocida como "Just Before Dawn" en los países de habla inglesa) tiene muuuucho en común. En lo que tal vez sí se adelantó moderadamente (y ahí vendría el sentido de la acusación de Aja) es que fue la primera en combinar elementos del slasher con elementos del survival, práctica esta hoy día muy generalizada. Pero por lo demás, que "Km 666" plagiara esta peli es tan probable como que plagia los mismos referentes que Jeff Lieberman tenía en 1981 (aunque él insista en que por entonces no había visto "La matanza de Texas" ni "Las colinas tienen ojos", pero sí confiesa la influencia de "Deliverance").
"Pánico antes del amanecer" hace gala de los defectos propios del género (o subgénero) en aquellos tiempos, su ritmo a veces exageradamente pausado o las absurdas secuencias dedicadas a mostrarnos cómo los jovenes protas se divierten. Pero también es verdad que posee aciertos no tan habituales en los slashers de entonces, como algunos encuadres o resoluciones visuales (jugando con luces o desenfoques) muy potables y que ayudan a crear cierta atmósfera incómoda. En este sentido, la minimalista pero efectiva banda sonora de Brad Fiedel hace mucho (y además, solo asoma en los momentos más adecuados, los justos, dejando fragmentos huérfanos de música incidental buscando así un mayor suspense). A Fiedel, actualmente muy reputado, podemos oírlo en algunas de las mejores partituras del cine de James Cameron, destacando los dos primeros "Terminators". El nivel de truculencia es tirando a bajo para los tiempos que corrían, pero por otro lado la peli incluye una muerte hacia el final que, por retorcida e inverosímil, pero efectiva, ha pasado ya a los anales de la historia del cine de acuchillamientos.
En el reparto destacan el veterano y entrañable George Kennedy, Gregg Henry (segundón de rostro muy reconocible. Lo has visto en "Payback" junto a Mel Gibson, "Star Trek: Insurrección", un montón de productos televisivos y, curiosamente, varios films de Brian De Palma posteriores a "Pánico antes del amanecer", ¿favor personal del director de "Carrie" a su fan, Jeff Lieberman?), Chris Lemmon (hijo de Jack, al que yo recordaba por su intervención en "Wishmaster") o Ralph Seymour (estaba en "Ghoulies", pero también "Los albóndigas atacan de nuevo", "Killer Party", "Fletch, el camaleón" y ¡"El imperio del sol"!).
Resumiendo, sin ser la polla (hay quien la tiene por un absoluto clásico ochentero) sí se trata de una peli repleta de aciertos y que se deja ver con agrado. Encima, en el soundtrack tenemos el "Heart of Glass" de "Blondie".... ¡¿se puede pedir más?!.

sábado, 12 de marzo de 2011

PIRAÑA 3... SIN LA D



Ahora que tenemos el estreno oficial en España de "Piraña 3D", es el momento adecuado para recuperar estas rarezas. Publicada originalmente en el número 103, Abril de 1989, de la revista francesa "L´Ecran Fantastique", el cartel de la izquierda formaba parte de un artículo sobre cine de criaturas marinas asesinas y, por lo visto, este "Piranhas 3" (¿dónde están "Piranhas 1 y 2", así en plural?) iba a llevar por subtítulo "The Crawling Menace", se encontraba en plena pre-producción y el director asignado no era otro que Joseph Zito, el mismo baranda de "El asesino de Rosemary", "Desaparecido en combate", "Invasión USA", "Viernes 13, 4ª parte" o "Red Scorpion". Como vemos en el pre-cartel (bastante feo, dicho de paso) en esta ocasión las pirañas no iban a tener alas, como en la segunda parte, sino ¡¡patitas!! y se iban a pasear a su antojo, devorando bañistas dentro y fuera del agua.
Incluso había un reparto pensado, Peter Coyote y Daryl Hannah iban a encarnar los roles principales. Les seguía Donald Pleasence en el papel de científico, cómo no.
Por lo expuesto, daban a entender que los efectos especiales ya estaban en marcha y se habían creado las pirañas caminadoras que Zito calificaba de "Increíbles!" (eso seguro).
Por algún extraño y desconocido motivo, este "Piranhas 3: The crawling menace" jamás se llegó a rodar, para nuestra mayor tristeza.
Unos años después se anunció de nuevo una tercera parte de la franquicia, esta vez desvinculada del proyecto aquí comentado y que iba a producir y dirigir (con su pseudónimo habitual de Oliver Hellman) Ovidio G. Assonitis, responsable de la temible segunda parte (que sí, que la firma James Cameron, pero por lo visto fue algo temporal, y la verdadera culpa es de Assonitis). Este, como el otro, no vio la luz (tenéis el cartel a la derecha, extraído de un "Mad Movies"). ¿"Piraña 3" un proyecto maldito?.
A todo esto, ¿Cuál creéis que hubiera molado más?... yo me quedo con la de Joseph Zito, sin duda.

jueves, 22 de enero de 2009

WELCOME TO THE JUNGLE

No soy de los que apoyan la teoría de que "El proyecto de la bruja de Blair" se copió de "Holocausto Caníbal". Francamente, no creo que Ruggero Deodato inventara nada. El concepto del documento perdido y reencontrado que luego desvela hechos secretos no opino yo que sea exclusiva del director de "Body Count". Sin embargo, es un hecho de ambas pelis tienen una base común y siempre han ido asociadas. Por ese mismo motivo, es del todo curioso que exista "Welcome to the jungle", la casi perfecta mezcla de las dos.
Unos chavales notablemente idiotas y algo desagradables se obsesionan en encontrar a un tipo desaparecido en plena Nueva Guinea, y lo hacen con un par de vídeo-cámaras en la mochila. A medio camino demuestran una notable falta de respeto por ciertas creencias locales y, cómo no, acaban pagándolo caro en manos de los caníbales.
Decía arriba que la combinación es casi perfecta, y recalco lo de casi, porque aunque los parecidos con "El proyecto de la bruja de Blair" son muy obvios y notables (el desenlace mismo), los de "Holocausto Caníbal" se quedan en la superficie. "Welcome to the jungle" no es ni tan truculenta, ni tan desagradable, ni tan cruda, ni tan fea, ni tan políticamente incorrecta. Además, tarda como una hora en entrar en terreno propiamente terrorífico, antes nos tendremos que tragar las chorradas de rigor del grupo protagonista. Y si en la obra de Deodato, la mujer empalada era casi como el "start" de la pesadilla, en "Welcome to the jungle" se repite idéntica treta, aunque la estaca entre por otro lugar.
Mas allá de ser una buena película, "Welcome to the jungle" (también conocida como "Cannibals") es meramente una cosa curiosa que una vez vista, tampoco invita a la repetición. Aunque para curioso, el hecho de que el director sea Jonathan Hensleigh, responsable del "Punisher" con Tom Jane y la producción corra a cargo de Gale Ann Hurd, ex-socia (y ex-mujer) de James Cameron.

miércoles, 16 de marzo de 2011

LEVIATHAN: EL DEMONIO DEL ABISMO

Cuando me apetece pegarme una buena siesta, mi técnica favorita consiste en leer o ponerme una película mala de esas que no te importa perderte si se te cierran los ojos. Si encima es en Domingo, quiero que sea una producción "mainstream" de entretenimiento puro y absurdo. Algo como "Leviathan: el demonio del abismo".
Hacía años que no la veía, y de mi último intento recordaba que era más mala de lo que uno puede esperar en su categoría. Sin embargo, después de 42 minutos, me sorprendió que la estaba siguiendo con interés, me parecía correcta, amena y bien facturada. ¿Dónde estaba el problema, pues?.
Bien, el problema venía justo después de esos 42 minutos. Nada más despertar de mi -muy disfrutada- siesta.
La historia no tiene mucho misterio. Base minera submarina. Los currelas dinamitan una pared y tras esta, aparece un barco ruso hundido. Dentro, localizan la caja fuerte y al abrirla, no encuentran nada de valor. Uno de ellos se agencia una petaca de supuesto vodka sin que los superiores se enteren y se la consume enterita. El muchacho comenzará a sufrir extrañas mutaciones en el cuerpo que acabará dando pié al nacimiento de un monstruo marino.
Quitando lo del experimento en la petaca y el barco ruso, que es una idea muy buena, el resto es puro "Alien" y puro "La Cosa". Y como decía arriba, el problema que tiene "Leviathan" es que empieza a volverse torpe, e incluso un pelín ridícula, cuando menos debería, es decir, cuando aparece el monstruo. Jolín, si incluso en un momento dado se ve el hilo que sujeta un tentáculo. Claro que se agradece muchísimo que los efectos especiales sean a base de látex y animatronic. Probablemente lo peor, pero peor, de toda la fiesta sea el final. De verdad, es HORRIBLE, de juzgado de guardia, tonto, idiota y muy mal hecho. Lástima, no hay nada más perjudicial que un broche de mierda.
"Leviathan: el demonio del abismo" es uno de los títulos surgidos del pequeño boom que vivimos a finales de los 80 con el subgénero de las amenazas marinas. Mientras James Cameron corría para estrenar su, tirando a chaposa y babosa, "Abyss", varios estetas intentaron adelantársele -o chupar de su éxito... que no fue tal- como Sean S. Cunningham con "Deep Star Six", Juan Piquer Simón con "La Grieta", Roger Corman con "Lords of the deeps" y George Pan Cosmatos (director de "Rambo" y "Cobra", ¡fenómeno!) con esta "Leviathan". El reparto no está nada mal: Peter Weller, Richard Crenna, Ernie Hudson, Daniel Stern, la hermosa Amanda Pays y Meg Foster con esos ojos casi esotéricos. El guión -que no es precisamente una matada- lo co-firma David Webb Peoples, con un currículum de lujo que incluye "Blade Runner" o "Sin Perdón". La criatura viene diseñada por el gran Stan Wiston (RIP). Tampoco estuvo muy inspirado, pero vale.
En definitiva, ni es tan mala como la recordaba, ni tampoco podemos decir que se trate de un clásico, solo un producto mediano y entretenido lo justo. Para mi no hace falta más.