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domingo, 3 de octubre de 2010

MACHETE

La verdad es que no tenía intención de hablar de esta peli, pero el continuo e inesperado testimonio de personas a las que, por extraño que suene, les ha gustado -o eso dicen-, ha hecho que reconsidere mi postura inicial y actúe. ¡Alguien tiene que abrirles los ojos a estas pobres víctimas inocentes!. "Machete" es una mierda, y yo os diré por qué.
Como ya sabéis, todo comenzó con el falso trailer de "Grindhouse", el tributo de Quentin Tarantino y Robert Rodriguez al cine exploitation de los 70. La verdad es que el invento estaba chulo (no la peli, sino el falso avance. De hecho, también molaban mucho los de Eli Roth y Edgar Wright... el de Rob Zombie era una castaña), aunque de "grindhouse" tuviese más bien poco. Pronto, su enorme éxito, impulsó una odiosa moda (la de parir trailers de mentirijilla y abusar del efecto del celuloide roído) y la confección de un largometraje. Ya de entrada esta idea me pareció mala, "No lo hagáis", pensé "Os cargaréis el concepto. Porque una cosa son 2 o 3 minutos en los que se recopilan los mejores momentos de la supuesta peli, y otra muy distinta rellenar el hueco entre esos minutos hasta alcanzar los 90" (de hecho, también Eli Roth comentó de hacer un largo a partir de su "Thanksgiving" y si entonces no lo aprobaba, ahora, tras ver "Machete", ruego al cielo para que nunca jamás ose. Claro que Roth es mucho mejor director que Robert Rodriguez).
El mayor fallo de aquella "Grindhouse" consistía en que de exploitation setentera no tenía NADA de NADA. Era el típico caso de Tarantino, que para algo le llamo "la fotocopiadora de oro". Todo aquello que imita, todas esas ideas que pilla de otros, las recrea mejoradas, ya sea porque tiene más dinero o más talento (y sí, aunque el director de "Reservoir Dogs" me cae fatal, reconozco su capacidad), pero, a fin de cuentas, no hace más que plagiar. El público que, tras ver la propuesta de Tarantino / Rodriguez, se zampe auténtico cine exploitation de la época, se llevará una enorme decepción, porque todos aquellos films eran cutres y aburridos hasta la muerte cerebral, nada que ver con la lustrosa y llamativa reinterpretación "cool" de los dos cineastas. Está claro que, aunque no sea capaz de mimetizarlo debidamente, Tarantino sí posee una mínima cultura sobre aquella clase de películas (tal vez por eso su aportación a "Grindhouse" sea tan odiada, porque es aburrida, ¡¡como lo eran las auténticas!!). Es Robert Rodriguez el que no tiene NI PUTA IDEA. Aspecto este que se ha acabado de evidenciar en "Machete", facturada a medias con un mindundi (¡Robert, ya tienes a alguien a quien culpar del desastre!).
No hay mucha historia que contar. Federal en pleno acto de servicio ve como los malos de turno asesinan a su esposa... y hasta aquí lo mejor de la peli... luego todo es venganza y cuesta abajo (menos la banda sonora). Incluida la precavida utilización del efecto de ensuciar el celuloide que hizo fracasar "Grindhouse", así que mejor reducirlo a los 10 minutos iniciales. Una vez más Rodriguez haciendo gala de su valentía y su espíritu de rebeldía creativa, ¡¡¡jojojojo!!!.
Lo más odioso de "Machete" es su hipocresía. Sí, sí, mucha violencia... muchas tetas... pero a la hora de la verdad, caca, nada, vacío. Si algo destacaba en el exploitation original era su aluvión de erotismo, a veces notablemente explícito. En el caso que nos ocupa, el supuesto rebelde de Hollywood (dejen que me descojone de nuevo, gracias) se conforma con mostrarnos un par de culos (¡cuanta transgresión!) para, cada vez que toca polvo, fundir en negro ¡y aquí no ha pasado nada!. Idem con la violencia, que aparte de CGIesca, únicamente va dirigida a los esbirros. Todos los demás, actores de renombre (o muy populares, como ese inflado Steven Seagal) mueren de modo muy limpio, sin crueldades ni excesos (la muerte del mismo Seagal es patética, con esas pinceladas de humor para hacerla más "suave", y la de Don Johnson fuera de plano es para que te devuelvan el dinero de la entrada. La de Robert De Niro no es tan aséptica, vale, pero tampoco llega a las brutalidades que uno espera). Eso, en otra clase de peli no sería un problema, pero en una que juega su baza en la violencia, sí lo es. Robert Rodriguez nos ofrece poco, y encima, luego nos lo quita (igual que esa hipócrita supuesta preocupación por los problemas de los inmigrantes en los USA... ¿aspectos sociales en un film-tributo al exploitation más crudo y desalmado?, ¡anda ya, vete a tu casa! -nunca mejor expresado-).
Tampoco puedo perdonar que el Machete cruel y despiadado del trailer sea en realidad alguien blando que incluso perdona vidas (dejando a un lado a Danny Trejo, incapaz de actuar decentemente más de dos minutos seguidos). Pero lo más repugnante del pack es ese humor hecho a posta. Primero porque no es respetuoso (lo de siempre, Rodriguez se ríe con arrogancia del tipo de cine que supuestamente homenajea y, peor, se ríe de la audiencia al que le gusta de verdad y lo comprende genuinamente), segundo porque es un "aquí vale todo" (¡ole!) sin sentido (como el final desmadrado de "Planet Terror", la -mejor que "Machete", aunque tampoco mucho- aportación del cineasta latino en "Grindhouse") y, mucho más miserable aún: ¡¡¡QUE NO HACE GRACIA!!!!. Los toques de comedia en "Machete" son tristes e insaboros. Forzados, si lo prefieren. Aunque, por encima de todo está el hecho de que la peli al completo ni tan siquiera resulta entretenida... aburre, y lo único que le pido a un producto de estas características es que me entretenga.
Cierto que en -creo recordar- el Festival de Venecia la sala se iba vaciando a velocidad de vértigo. Bien, no es ese el festival más adecuado para pasar "Machete", pero lo comprendo. A pesar de ello, Robert Rodriguez estaba tranquilo, sabía que al resto del público lo tenía convencido de antemano. El éxito del falso trailer y el jolgorio despertado fue tal, que iba a resultar muy difícil que los acólitos de este no gozaran positivamente de la versión largometraje. Vamos, que iban dispuestos a que la peli les molara, aunque hubiese sido un plano fijo de Rodriguez echando una ñorda (que más o menos, es lo que viene a ser "Machete"). Los críticos, esos que van de enrollaos y cobran de las distribuidoras para hacer crónicas positivas, recurren a lo único que se les ocurre, la cantinela inevitable, "Homenaje a la serie B de los 70 y a las películas de venganzas de los 80", ¡¡¡¡sí claaaaaaaaaro!!!! mogollón. ¿Dónde está en el largo -y malo- chiste de Rodriguez la verdadera mala leche, la verdadera violencia, el verdadero sentido de disfrutar de una venganza? (las muertes de los malos en aquellas eran despiadadas y crueles, ¡no como aquí!).
Yo supongo que Rodriguez ha querido hacer una peli mala de modo voluntario, pero lo ha hecho tan "bien" que, sencillamente, le ha salido una peli mala de verdad... o una mala peli mala hecha expresamente. ¿Ejemplos mejores?, "Starship Troopers" era exactamente eso, solo que mucho más lograda y bastante más inteligente en su sentido de la parodia. Paradójicamente, cagándola de ese modo "Machete" sí se acerca al verdadero "grindhouse" en un aspecto. Los trailers de esa clase de cine solían ser mucho mejores que el film resultante... y aquí ha pasado exactamente eso. Hollywood sigue sin entender/comprender la serie B/Z, el trash y el exploitation... así que lo mejor que pueden hacer es dejarlo tranquilo y meterse en sus cosas. Gracias.

miércoles, 10 de julio de 2013

LA JAURIA DEL VICIO

Auténtico clásico menor del cine ochentero, "La jauría del vicio", o "Vice Squad" para el estreno en su país de origen, es una de aquellas películas puramente "exploitation" que nacen con espíritu provocador y polémico... pero que, pasados 30 años, se muestran lógicamente inofensivas y desgastadas. En 1982 era una auténtica "película dura", como "Escoria", de aquellas que temías visionar para no acabar sintiéndote sucio. Su temática, basada en el ingrato trabajo del escuadrón anti-vicio de la policía de Los Ángeles, su ambientación "lumpen", con proxenetas, prostitutas, bandas e incluso temibles gays, las secuencias de servicios carnales en las que se muestran ciertas desviaciones y sus diálogos forzadamente escabrosos repletos de tacos y referencias sexuales, hacían de "La jauría del vicio" un fruto prohibido que agarrar con pinzas cuando ibas al vídeo-club. Pero, como digo, el paso del tiempo es implacable.
Ramrod es un chuloputas de lo más joputo y psicótico. Acosa a sus chavalas y les mete palizas. Un día, se pasa con una de ellas y se la carga. La policía, hasta las pellas del cabrón en cuestión, chantajea a una prostituta de noche/madre modelo de día para que le seduzca y, así, poder cazarlo. Todo parece ir bien hasta que, mientras es llevado a comisaría, Ramrod se escapa y planea una terrible venganza contra la prosti que ayudó a tenderle la trampa.
A pesar de disponer de un florido reparto de caras más o menos conocidas (algunos policías secundarios, el chófer del abuelo aficionado a la necrofilia high-class...), el que destaca por encima de todos es el de Wings Hauser. El amigo Wings venía de la televisión y debutaba aquí en la gran pantalla dando vida a un asesino realmente terrorífico y amenazador, te crees que es capaz de cualquier barbaridad. Gracias a su labor, Hauser logró ser el prota absoluto de su siguiente film, donde esta vez era él el que cazaba a un psicópata, "Stoney, el frío". A día de hoy se sigue considerando su actuación en "La jauría del vicio" como lo mejor que ha hecho. Y no es para menos. Resulta tan odioso como carismático. Por lo demás, pues una peli correctilla, para ver una vez y olvidar con facilidad. Como decía al principio de esta innecesaria reseña, ha envejecido un poco mal, y toda la parte pretendidamente sórdida se queda algo floja. Destaco en ese sentido a los gays de rollo "leather", a los que les encanta posar en plan estatuas en la puerta de su club predilecto, ahí luciendo músculo, cadenas y bigotes. Todos iguales. Tampoco resulta fácilmente desdeñable la secuencia en la que Hauser se cuela en casa de otro proxeneta, este negro, gordo y, me parece, también gay, y decide castrarle off-camera por considerar que es demasiado blando con sus chicas y no tiene "lo que hay que tener". No desmerece el personaje de la prostituta protagonista (que, recuerden, de día ejerce como respetable mamá soltera) quien, para resultar más "agradable" a la vista del ingenuo espectador, es la que se acuesta con los fetichistas de buen corazón o los inválidos. Que maja ella.
El director, Gary Sherman, tiene un curriculum bastante simpático en el que destacan dos de terror, la fallida (pero interesante) "Sub-humanos" y la reputadísima "Muertos y enterrados". Le siguen el thriller de acción "Se busca vivo o muerto" (aquel que enfrentaba a Rutger Hauer con Gene Simmons) o el tercer y olvidable "Poltergeist". Uno de los guionistas no es otro que Robert Vincent O´Neill, especialmente conocido por ser el director de los dos primeros films de la saga "Angel" (viendo las tramas de estos y la del film que nos ocupa, es evidente lo mucho que a O´Neill le tiraba eso del "puta de noche/chica ejemplar de día", ¡¡viciosillo!!) y que lleva el "exploitation" en sus venas, ya sea dirigiendo (también son suyas las fábulas de terror "The psycho lover" o "Blood Mania") como guionizando (el chungo-exploit de "King Kong", "The mighty Gorga", la simpática "Cavernas fantasmas", el tercer "Angel" o, fíjate tu, la antes mentada "Stoney, el frío"), un auténtico jefe. Le ayuda en las letras, y produce, Sandy Howard, a quien debemos films como "Un hombre llamado caballo" -y secuelas-, "La lluvia del diablo", "Embryo", "Meteoro", los dos primeros "Angel", las mentadas "Cavernas fantasmas" y "Stoney, el frio" y un especie de "exploitation" del "exploitation" con "Hollywood Vice Squad", semi-secuela de la reseñada y remake no reconocido de "Hardcore, mundo oculto" dirigido nada menos que por la siempre oportunista Penelope Spheeris. ¡Marcianada!.
Resumiendo: "La jauría del vicio" es pasable, se ve, se disfruta comedidamente y mañana será otro día.

viernes, 11 de enero de 2019

GLADIFORMERS

Erróneamente se suele asociar una práctica fraudulenta cinematográfica como es el “Exploitation” —porque no es un género, es una práctica…— a una época e incluso a unos países concretos. Y eso es así; filipinos, taiwaneses, italianos y, por supuesto, españoles, hicieron del expolio, la desnudez y el plagio, un arte allá entre los años 60, 70 y 80.
Sin embargo el “Exploitation” es un practica que, si bien igual no genera los dividendos que podría generar en esas épocas, si que sigue llenando la arcas de quienes se atreven a practicarlo, y muestra de ello son  compañías como la archiconocida The Asylum o Tomcat Films, que desde un par de décadas hacen las delicias de los cinéfilos más inquietos, de los más tontos, o de los más ingenuos. Aunque estas películas llegan a nuestras pantallas con cuenta gotas, máxime cuando ya apenas se hacen lanzamientos directos a vídeo con la caída fulminante del videoclub. Es más, con el auge de las plataformas digitales, yo diría que el “Exploitation” es una tendencia con fecha de caducidad, pero tal día como hoy, aún permanece en boga.
Y como es esta una práctica que se aprovecha de la buena fe de los más ingenuos, el campo de la animación es la gallina de los huevos de oro para los “exploiters”. De hecho, durante años Disney ha tenido que ver como empresas del tercer mundo, amparándose en el hecho de estar adaptando cuentos infantiles clásicos en dominio público, plagiaban descaradamente sus personajes y diseños en pequeñas producciones animadas que, con ínfima distribución videográfica (eso sí, de carácter internacional), poblaron las estanterías de los videoclubes mayormente en la década de los 90.  A ese tipo de pequeñas productoras pertenece la película de la que paso a hablarles, “Gladiformers”, perpetrada por la famosa, pizpireta y cutre compañía llamada Vídeo Brinquedo, sita en la ciudad de Sao Paolo en Brasíl.
Vídeo Brinquedo ostenta el honor de ser considerada según las observaciones del periodista Eric Henriksen del  “The Portlan Mercury”, como el estudio de animación más pobre y chabacano de todos los tiempos. Esta apreciación, que puede ser subjetiva (o no), no va muy desencaminada con la realidad, y a la obviedad de sus productos me remito. A nuestro país han llegado en DVD, sin ir más lejos, los plagios de “Ratónpolis” de Dreamworks, o “Ratatouille” de Disney/Pixar bajos los títulos y aspectos de las cintas “Las aventuras de Rataldo” o “Ratatoing”, que muchos padres poco lúcidos podían alquilarle a sus retoños todavía bebés, creyendo que se trataba de la película original a la cual Vídeo Brinquedo expoliaba. Hay más, pero estos son los títulos más recientes y populares.
La táctica de Vídeo Brinquedo es simple; se enteran de cuales van a ser los próximos proyectos de las grandes compañías de animación Hollywoodiense, copian los diseños, intuyen de que puede ir la cosa, hacen la película bajo esas premisas y salen al mercado a la vez que la película original. Esto les puede reportar ventas internacionales de entre 1000 y 3000 copias, un número que es lo suficientemente residual como para que Disney, Pixar, Dreamworks, o quien sea, tome medidas legales (les sale más caros los costes de abogados y juicios que lo que van a sacar por ganar la demanda), pero suficiente como para que los responsables de Vídeo Briquedo renten el producto y se saquen un sueldecillo. Y así llevan ya casi 20 años. Pero créanme, si sus maneras de proceder son interesantes, el ver una de estas películas es una experiencia absolutamente aberrante. En Vídeo Brinquedo, una vez tienen un producto que vender, el resultado es lo de menos, así que prima la ley del mínimo esfuerzo y no nos venden una sucesión de fotografías una detrás de otra, porque no pueden. Llamar animación a esta bazofia es un insulto para ese arte y esa industria.
Así, me enfrento a esta “Gladiformers” que sin salirse de sus parámetros, se aprovecha del tirón que tiene la franquicia de “Transformers” gracias a las adaptaciones de Michael Bay, y los de Vídeo Brinquedo se marcan  una de robots transformables y gladiadores cuyo visionado es, sencillamente, insoportable.
El argumento cabe en un billete de metro; en un coliseo metálico, varios robots transformables pelean entre sí mientras sueltan soflamas y amenazas. Y ya está.
Cualquier cosa que yo pueda reseñar no puede hacer justicia a semejante trozo de mierda, así que lo mejor es que busquen la película, vean tres minutos y se hagan a la idea de que el resto de la película no es más que una extensión de esos tres minutos.
Lo único que se ve en ella son  movimientos de cámara de 90 o 180 grados en los que vemos el diseño de robot mientras este explica que hace allí y por lo que combate, todo en off porque los robots no tienen boca, ergo, están pensándolo, no diciéndolo. Y no hay más que cortar.  Eso es todo lo que se ve. Es tan inenarrable que no me veo capaz de explicarlo de forma escrita, hay que verlo.
El caso es que, tras saber de la existencia de esta película, exigí a Aratz, que era el poseedor de una copia, que me la regalase, ya que una cosa así es digna de ser coleccionada. Y accedió gustoso a hacerme el regalo. No contento con eso, me senté a verla. Y cayó entera. Y además, les digo una cosa,  es tan bizarra, desganada, gandúla e incompetente esta película, que me la vi sin pestañear, y sin aburrirme especialmente. Pero que los de Vídeo Brinquedo no cuenten más conmigo.
El gañan que se acredita la autoría de esta basura, se hace llamar Marco Alemar, y además de esta, ha realizado dirección para otras películas de la compañía como puedan ser “Pinocchio”  y “BR Futebol” que es el plagio en animación 3D del animé en 2D “Campeones”, ya saben, Oliver y Benji. Y para de contar.
Por otro lado, la bonita carátula que hace pensar que lo que vamos a ver es mejor de lo que realmente es, debió hacerles vender a los de Vídeo Brinquedo bastantes DVDs porque lo cierto es que un par de años después salió una secuela “Gladiformers 2”, que intuyo, es una simple variación de imágenes de la primera.
Ver para creer, oiga.

sábado, 26 de marzo de 2011

SHLOCK! THE SECRET HISTORY OF AMERICAN MOVIES

Ya sabéis lo que se suele decir del cine "exploitation". Que es más interesante ver sus posters, y sus trailers, que sus películas. Yo añadiría una cosa más: los documentales que giran en torno a su historia. Como este "Schlock! The Secret History of American Movies", producido en el 2001 y dirigido por Ray Greene. Que sume ya diez años de existencia tiene una ventaja, entonces aún vivían muchos de los "exploiters" que hoy ya no están entre nosotros.
El documental se centra básicamente en la trayectoria de la famosa "A.I.P", a la que dedica un cacho bien gordo entrevistando a algunos de sus nobles representantes, Samuel Z. Arkoff y Roger Corman (¡y Dick Miller!). Luego, se fija en David Friedman y Doris Wishman como máximos culpables de los nudie-cuties (instigados por Russ Meyer, al que se menta muy por encima). Friedman repite con "Blood Feast" y el nacimiento del gore. Sin embargo, y eso es raro, Herschell Gordon Lewis no aparece (Friedman y Wishman sí. A todo esto, resulta de lo más hilarante el momento en que Forrest J. Ackerman echa pestes del "godfather of gore"). De los nombres ilustres que se mencionan surgidos de la academia Corman, el único que se presta es Peter Bogdanovich. El docu se cierra cuando la mentalidad "exploitation" se afinca en Hollywood (con especial fijación en el entonces reciente "Godzilla" de Emmerich) y nace el porno.
El viaje es interesante y bastante entretenido, pero no redondo. Se echan de menos algunos nombres (sobre todo del pre-exploit como Dwain Esper, aunque a Kroger Babb sí se le menciona) y, no se, da la sensación de que la cosa se ha quedado a medias. Demasiada "A.I.P.", ¿y Andy Milligan o Al Adamson?. Pero claro, hablamos del 2001, y entonces este era un tema aún no TAN -irónicamente- explotado en el terreno del documental, así que no podemos quejarnos.
Lo más fascinante de todo es descubrir cómo, a causa de diferentes circunstancias (lo reprimidos que estaban los de Hollywood), fueron naciendo aquellos temas "escabrosos" que hoy han dejado de ser parte del "exploitation" para integrarse en cualquier película standard.... ya saben, violencia, sexo, drogas, etc. También mola mucho el hecho histórico de que los "exploiters" primigenios iban proyectando sus películas de pueblo en pueblo montando barracas. ¡¡Que tiempos aquellos!!.
Con todo, y sin ser una joya, se deja ver lo suyo, informa y ayuda a desconectar del mundanal ruido.

viernes, 26 de agosto de 2022

AMITYVILLE IN THE HOOD

Tras la repercusión de su “The Amityville Legacy”, Dustin Ferguson continuó haciendo películas amateur como churros y a medida que se iba imponiendo el estilo idiotesco de “The Asylum” con los sharknados y demás, Ferguson, por demanda popular, fue idiotizando su estilo al mismo tiempo.  Eso no fue óbice para que le sacara partido a su preciosa maqueta de la casa de Amityville y al hecho de que podía hacer tantas películas sobre el tema como le apeteciera puesto que no había derechos que amparasen a la franquicia. Así que grabó una segunda, más exagerada y con más efectos especiales que la primera, titulada “Amityville: The Evil never dies” (también conocida como “Amitivylle Clownhouse”) en la que esta vez se disponía de un payaso como móvil de la endeble trama.
Pero claro, cada vez es todo más como el coño de la Bernarda y se empiezan a estilar toda suerte de crossovers extraños, lo que propicia que montones de directores SOV quieran sacar provecho del nombre de Amityville rodando variantes a cada cual más desquiciada. El amigo Mark Polonia se saca de la manga “The Amityville Exorcism” y, más alocada todavía, “Amityville in Space”, pero también tenemos cosas ya absolutamente ridículas como “Amitivylle Thanksgivin”, una cosa cuya caratula expone en primer plano a un pavo de acción de gracias y, en la lejanía, la casa de Amityville (?) dirigida por un tal Will Collazo Jr., “Amityville Bigfoot” del youtuber/actor Shawn C. Phillips y, ya el colmo de la desfachatez, “Amityville Cop” de Gregory Hatanaka.
“Amityville in the hood” responde a una de estas variantes estúpidas, y la cosa consiste en ambientar Amityville en el gueto. Nada nuevo por otro lado, esto ya se ha hecho con anterioridad en la franquicia Leprechaun que llevaba al duende a los suburbios negros en dos películas, e incluso en el cine mainstream se ha coqueteado con mezclar horror y gangstas en films como “Bones” o “El convento del diablo”.
Así tenemos un grupo de pandilleros que roban una partida de marihuana cultivada en la casa de Amityville (??) y la distribuyen en Compton, en la otra punta del país, y como la marihuana está poseída por espíritus malignos se arma la marimorena. Una excusa como otra cualquiera para mostrarnos un par negratas (solo un par, que en el ambiente de Ferguson no debe haber demasiados) diciendo mother fucker continuamente y poco más.
Se trata de una película absolutamente incompetente que pretende tener una continuidad con los Amityvilles originales y con los títulos pergeñados por Ferguson, pero el individuo esta vez solo tiene la idea loca, sin nada que contarnos. Así, se la toma a total cachondeo e incluye escenas humorísticas, como la inicial en que una prostituta suelta chascarrillos con un pandillero que quiere que se la chupe por 20 dólares, para acto seguido ser eliminada de un disparo por el jefe de la pandilla por chuparla mal (otra vez ??). Por otro lado tenemos un detective que conduce por Compton y de esta manera Ferguson se quita de encima como diez minutazos de metraje, solucionando esto con un viajecito en coche por el gueto, grabando desde el asiento del copiloto y mostrándonos la miseria del suburbio en una travesía en coche real. También usa mucho relleno de exteriores filmados con drones, donde se saca de la manga una bonita panorámica nocturna de la estatua de la libertad que no viene ni a cuento. Y para rematar, y al mas puro estilo Amityville, más de media hora de metraje se compone de flashbacks que nos recuerdan acontecimientos de las dos anteriores películas de Ferguson sobre la celebre casa encantada… pero todo es impostado, nada genuino y hasta esos flashbacks están ahí de manera homenajística, (sin duda Ferguson podría haber desarrollado más la trama y ahorrarse el cortapega… pero hace cortapega porque en las películas originales de la saga se hacía y eso mola…) así que no tienen valor trash alguno. En letra de molde: “Amityville in the hood” es una basura. Y una estafa.
Ferguson además debe ser incluso consciente de esto, porque aunque todo el que la ha visto sabe que es una película suya, decide firmarla bajo el seudónimo Dark Infinity, váyanse ustedes a saber por qué.
Y sin más… Como siempre digo, estas películas sirven para saciar la curiosidad de uno, pero en pleno 2022 ni siquiera algo tan marciano como llevar Amityville al gueto es original o gracioso. Esto es ya el exploitation del exploitation del exploitation… pero en malo, mal hecho y aburrido.
Y todavía algún gilipollas se atreve a asegurar en la prensa especializada que Dustin Ferguson es el Roger Corman del siglo XXI. Algún amigo suyo, supongo. O algún gacetillero con cierto retraso mental. O algún desgraciado. O váyanse ustedes a saber.

lunes, 2 de octubre de 2023

PLEASE, DON'T TOUCH ME!

La familia Ormond probablemente sea la saga cinematográfica más curiosa de la historia del cine. Formada por Ron Ormond, su mujer June y su hijo Tim, entre las décadas de los 40 y 70 produjeron una infinidad de películas exploitation que iban desde el western más violento y bizarro para lucimiento de Lash La Rue a películas de strippers a las que les sucedían cosas de lo más extrañas y donde introducían una sexualidad muy sutil que, por sugerida —o camuflada— más que por otra cosa, no llegaba a ofender al espectador. Todo ello ejecutado con pocos duros, reaprovechando todo el metraje de archivo —o propio— que se pudieran encontrar y de manera completamente independiente, sin tener que rendirle cuentas a nadie. Y encima les fue bien durante el periplo.
El pater familias, Ron, además tiene un currículum de lo más interesante. Ormond, también conocido como Vic Narro —y de nombre real Vittorio Di Naro—, además de productor, guionista y director de cine, fue mago y presentador de espectáculos de variedades, de hecho, su esposa June era una bailarina de burlesque a la que conoció en uno de estos espectáculos. También era un estudioso del hipnotismo y las ciencias ocultas. En esa tesitura viajó a Asia para investigar fenómenos religiosos de Oriente, en compañía del hipnotizador Ormond McGill, del que se hizo gran amigo, del que tomó prestado su nombre (Ron Ormond se llama así en honor al hipnotizador) y con el que escribió unos cuantos libros sobre hipnosis y otros temas de similar calado.
Por otro lado, y después de años de apelar a los bajos instintos con sus desvergonzadas películas, Ormond, tras sufrir un aparatoso accidente de avioneta del que salió ileso, pero que le costó una lenta recuperación en el hospital, ateo como era, se convirtió de golpe y porrazo al cristianismo. Vio la luz. En consecuencia, a partir de los años 70 se centró en producir y dirigir películas de temática eminentemente cristiana. Del mismo modo, toda la familia abandonó el mundo del espectáculo de variedades así como cualquier actividad que tuviera que ver con lo coqueto, lo frívolo o lo sexual, materias estas en las que, hasta el accidente, los Ormond habían estados inmiscuidos de pleno.
“Please, Don’t Touch Me!” sin embargo, la película de las que les vengo a hablar, entraría en la etapa de mayor esplendor de la familia Ormond, cuando estaban haciendo cine exploitation desvergonzado, y sería una producción rodada en 1959 aunque estrenada en 1963. Es una película absurda, descarada y extraña.
La premisa principal gira en torno a una mujer que es violada y, en consecuencia, queda traumatizada por ello, de manera que, una vez casada, es incapaz de mantener sexo con su marido. Entre su madre y un psiquiatra intentan solucionar el problema de esta chica, llegando a la conclusión que mediante una sesión de hipnosis todo volverá a la normalidad. Por supuesto el hipnotizador no será otro que el amigo de Ron Ormond en la vida real, Ormond McGill.
Se trata de un exploit de finales de los 50 que poco o nada tiene que le haga distar de otros títulos de idénticas intenciones de la época. De hecho, en su manera de rodar, Ormond recuerda levemente a Ed Wood. Es una película que se sustenta a base de eternas conversaciones y de un montaje muy somero donde predominan los (eternos) planos medios. Sin embargo, lo que convierte “Please, Don’t Touch Me” en distinta o particular es, que en su afán por aprovechar material de archivo comprado por Ormond, se convierte en un "mondo" dramático. La película comienza haciéndonos partícipes de la violación que es el leit motiv de la historia, para tras los créditos, hacer uso de todo ese material voz en off mediante, y explicarnos así una serie de costumbres bárbaras de otras civilizaciones (negros bailando y todo el rollo), así como cuela con calzador escenas de origen sanitario que nos muestran la extracción de un tumor en el quirófano, entre otras lindezas, tan solo para justificar la violación que acabamos de ver y en torno a la cual va a girar toda la película. Una vez mostrado todo esto, y tomando unos derroteros dramáticos en los que los protagonistas hablan, hablan y hablan, ya la cosa no cogerá fuste hasta que, poco antes de finalizar, entra en escena el hipnotizador que pondrá todo en su sitio.
Lo bueno de “Please Don’t Touch Me” es que es rara como un perro verde, y lo que cuenta es tan extraño, tan carnaza, tan sensacionalista que pasamos por alto los posibles tempos muertos de los que hace alarde, que son unos cuantos. Por lo demás ya sabíamos a lo que nos exponíamos cuando nos sentamos a verla ¿no?
Actualmente la familia Ormond está siendo reivindicada por el intelectual y estudioso de cine exploitation Nicolas Winding Refn, director de “Drive” y “The Neon Demon”, que de vez en cuando se encarga de recuperar películas escondidas, restaurarlas y ponerlas a la venta en lujosos packs de Blu Ray cargados de datos y material extra. La familia Ordmond ha interesado tantísimo al director, que no contento con poner a la venta un pack con sus títulos más ignotos con “From Hollywood To Heaven”, también ha editado, en un lujoso libro gigantesco, las biografía de los Ormond con “The Exotic One”, escrito por Jimmy McDonough (autor de la biografía de Andy Milligan, cineasta por el que Refn también mostró mucho interés hace unos años). Por supuesto, todo limitado y numerado, esto es material para sibaritas, que atraerá tanto a los amantes del exploit -mi caso- como a hipsters que se acercarán al universo de los Ormond solo porque Winding Refn se ha encargado de ponerlos en la palestra.
De cualquier forma, Ron Ormond volverá a pasar por este blog en un futuro.

sábado, 18 de noviembre de 2023

TERMINAL FORCE

Nick Tyree es un policía alcohólico de gatillo fácil. Y no un gatillo cualquiera, hablamos de toda una magnum 44, nada menos, el revólver más potente del mundo, capaz de vo.... bueno, ya se saben el resto. En cualquier caso, el hombre es suspendido por cargarse a un maleante que quería atracar una licorería. Justo entonces, un mafioso de lo más temible, Johnny Ventura, secuestra a la hija de un camionero dispuesto a testificar en su contra. Así las cosas, deciden devolverle la placa a Nick para que vaya al rescate. Él, muy a regañadientes, acepta.
"Terminal Force" vendría a ser uno de los títulos menores, y más prescindibles, en la "etapa dorada" (o la menos marrón) de la carrera de Fred Olen Ray. Ya, ya, suena a chiste usar las palabras "menores" y "prescindibles" en este contexto, pero sí, tiene sentido. Fue todo un precedente de aquello en lo que, superados los 90, devendría la filmografía completa de su director, productos sosos, aburridos, desalmados y sin chispa de vida, ni ninguna otra clase. No obstante, incluso así, "Terminal Force" es... mmmmh, usar la palabra "mejor" sería excesivo, lo dejaremos en más entrañable que todos aquellos. No por la sobadísima trama. Ni por la habitual ejecución directiva de Ray, tan inimaginativa y perezosa, a base de planos fijos de gente hablando y hablando sin parar. Es una cosa bárbara, en serio. Creo que en toda la película hay un 15% de acción. 20 si me apuran. Y el resto es verborrea desatada, incluso para contar las mayores chuminadas. U otras tan evidentes que no lo necesitaban. Pero son esos 35 milímetros maravillosos con los que fue rodada (en cinco días), esos actores -sobre todo secundarios- más acartonados que un pack de tetrabriks y, sobre todo, la interminable ristra de rostros simpáticos, mucho habitual del subproducto e, inevitable, un montonaco de los integrantes de la secta Olen Ray, lo que "salvan" la papeleta. Bueno, y sus escasos 83 minutos de duración, por supuesto.
Richard Harrison no necesita presentación en este blog pero, vamos, el papel le va que ni pintado. Troy Donahue aparece como segundo de cartel (de hecho, su rostro se come más de la mitad de la caratula del VHS patrio), aunque lo cierto es que su papel es tan insignificante como irrelevante. Siendo un jovenzuelo de lo más guapete tuvo un arranque prometedor, asomando en "Invitación a la vida" de Douglas Sirk. Sin embargo, y conociendo a Olen Ray, sus gustos y manías, apuesto a que lo fichó únicamente porque en 1958 actuó en "Monster in the campus", considerada uno de los momentos menos inspirados de Jack Arnold. En cualquier caso, poco a poco la carrera del joven Donahue se fue desinflando, lo que, inevitablemente, le llevó al abuso de toda suerte de sustancias, especialmente bebercio (anda que... entre él y Harrison, menudo plantel). James R. Sweeney era ya todo un veterano del subproducto, había aparecido en la "sex comedy" "Esta chica es mía" y, seguidamente, prestó sus servicios para gentuza como David DeCoteau, Richard Gabai o Rick Sloane (quien, by the way, se encarga de diseñar los feos títulos de crédito de "Terminal Force"). No mucho después, Sweeney repitió con Olen Ray en "Bad Girls from Mars". Y hablando de girls, mencionar al bombón que interpreta a la secuestrada, Angela Porcell, una actriz que, seguramente, iba para "scream queen" pero se cansó de enseñar ese par de tremendos melonazos que gastaba, retirándose cuando apenas había sumado seis títulos en su filmografía. Claro que, menudos son. Localizamos otra vez a Rick Sloane con "Academia antivicio", "Deadly Reactor" del infamemente famoso David Heavener, "Chance" con el ínclito Joseph Merhi metido de por medio y la que todo lo empezó, "Glitch!", "sex comedy" firmada Nico Mastorakis. Impresionante. Tanto como las ubres de la muchacha, que en "Terminal Force" Olen Ray filma con gratuitosa delectación. Es que incluso le dedica primeros planos sin venir a cuento. Puro "exploitation" para ojos perversos como los míos y los suyos, por supuesto. De ahí que decidiera sacar este hermoso par -nunca mejor expresado- de instantáneas....


Otro que merece ser mencionado es Cleve Hall. De hecho, daría para un artículo entero. En "Terminal Force" interpreta a un asesino demente con pinta de rockero gótico -ya que pertenecía de forma genuina al gremio- y la cara de Pablo Carbonell. Es un actor pésimo, pero resulta muy gracioso. Se le puede ver en "El amo del calabozo", "La gran aventura de Pee-Wee", "Sueños Tortuosos", "Roller Blade Warriors: Taken by Force" de Donald G. Jackson, alguna de DeCoteau y otras tantas de Olen Ray. Aunque, realmente, lo suyo eran los efectos especiales, iniciándose nada menos que en "Pesadillas de una mente enferma" para, luego, pasar a currar con "Empire" en un montón de sus subclásicos (entiendo que asistiendo a John Carl Buechler) y clásicos. Una de sus últimas aportaciones fue fabricar al bicho protagonista de "El ataque del tiburón de dos cabezas", dirigida por Chris Ray, el hijo de Fred Olen Ray quien, ya puestos, tiene cameo en la misma "Terminal Force" como repartidor de periódicos. ¿No es encantador?. Al parecer, en 2012 Hall protagonizó un "reality" para "Syfy Channel" dedicado a su labor en el campo del látex titulado "Monster Man", lo que le otorgó cierta fama. Según la secretaria, colaboró en la confección del libro "It Came from the 80s!". Habría molado entrevistarle a fondo, pero por desgracia murió hace dos años. ¡Ah! olvidaba un último dato que aclara y contextualiza muchísimo de lo comentado hasta ahora, Cleve era hermano de Kenneth J. Hall.
Cerrando ya el apartado dedicado a los intérpretes "no Rayanos", queda Vincent Barbi, el típico superviviente de la era dorada del "exploitation" que Olen Ray fichaba por puro fanatismo. En sus años mozos, Barbi curró en el "The Blob / La masa devoradora" original de 1958. Luego, se prestó a salir en un puñado de los subproductos vomitados por Ted V. Mikels, en la serie y la película del "Batman" de Adam West, en la hoy reputada "Dolemite" y... a partir de aquí ya comienza a tantear terreno Rayano, coincidiendo con James R. Sweeney en "Capone", dirigida por el habitual colega/socio de Fred, Steve Carver (quien aparece en los agradecimientos de "Terminal Force") o haciendo de víctima en "El día después del juicio final" para entrar a formar parte de la mafia Olen Ray. Justo antes de palmar, Barbi tiene papelito en una cosa rarísima de naturaleza "indie" titulada "Suture". La vi en el Festival de Sitges, y se suponía el gran nuevo descubrimiento del palo, rollo "Reservoir Dogs", "El Mariachi" o "Clerks" (al fin y al cabo, estábamos en 1993), pero no coló. Incluía cierto elemento absurdo en su trama que provocó el rechazo de crítica y público.
Y, ahora sí, nos metemos de cabeza en el puro Fredolenrayismo... o esta reseña no terminará nunca. Los habituales que le acompañaban a todas partes durante los 80 y 90. Comenzando por su ex-mujer, Dawn Wildsmith, siguiendo con el gran gran Jay Richardson poniendo fondo y forma al mafioso jefe, un personaje detestable que el actor hace simpático. La inevitable Michelle Bauer, mostrando sus operadas ubres, claro. Ralph Lucas, que en "Beverly Hills Vamp" hacía del criado de las vampiras, esas que se papeaban a los amigos "nerds" del protagonista, uno de los cuales, Tom Shell, también asoma en "Terminal Force", solo que cambiando totalmente de registro. Aquí es el baranda que casi -casi- se tira al personaje de Angela Porcell. Hoy día, Shell se ha reciclado a director de productos desangelados, pero dispone de una filmografía como actor que es... verla para creerla. No pueden faltar tampoco el bueno de Joseph Pilato (acreditado Josef Piato) o el subdirector de subcine Dan Golden.
Pasemos directos a detrás de las cámaras. El fuerte de Ernest D. Farino han sido siempre los efectos especiales (y no solo de subproductos, también algunas películas de primer orden) pero, inquieto él (de joven editaba un fanzine dedicado íntegramente a Ray Harryhausen), en ocasiones lo ha intentado con la dirección y, como es el caso, la escritura de guion. Concretamente tres veces. Sorprende que de una mente tan imaginativa salga algo tan soso como lo reseñado, pero, en fin, ya se sabe. Sus otras dos aportaciones han sido igualmente para Fred Olen Ray, "Wizard of the demon sword" y la ya muy mencionada -y genuinamente divertida- "Beverly Hills Vamp".
Produce (entre otras cosas) Grant Austin Waldman, otro de los creyentes en la causa Ray. Pones la filmografía de uno al lado de la del otro, y casi van a la par. Waldman también lo ha intentado como director de sus propias cacotas, destacando entre las pocas "Teenage Exorcist".
A la hora de ilustrar esta interminable reseña, he echado mano de la sosa caratula del VHS español, básicamente porque así es como la alquilé en su día. Sin embargo, me ha sido imposible resistirme a sumarle la exageradísima y graciosa ilustración que corretea por ahí como cubierta de alguna edición extranjera. Más que nada porque es puro y duro "exploitation". Pilla los cuatro elementos atractivos, desmádralos, y añade alguna mentirijilla piadosa (ese Harrison hiper-musculado!!). Aaaaay (suspiro) los buenos viejos tiempos.

miércoles, 13 de abril de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 8 (ZETISMOS)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....


Fabulosa imagen que rezuma exploitation por
todos sus poros. Tetas (y además vaya par!! para censurarlas
-ya saben, blogger y sus tonteridas- hemos tenido que fabricar
dos roscas negras enormes, así que imaginen el tamaño de los 
pezones!). Violencia. Y Al Adamson como responsable de todo ello.




Más exploitation y más astros de la negación. En
este caso hablamos del gran Tim Kincaid y de su
película "Breeders" o "La muerte ataca en Nueva York".
No hay mucho que decir, salvo que esa mugre blanca en la que se
pringan/bañas las mozas se supone líquido extraterrestre... aunque es 
evidente a qué recuerda realmente.


Y para negaciones y mugre, nada como recurrir
a la Troma y tres de esas pelis mierdosas que
solían pillar para distribuir y a las que fabricaban
carteles llamativos, coloristas y acojonantes. Vamos, la
especialidad de la casa. El de arriba es "Maniac Nurses
Find Ecstasy" y no, no la he visto. Ni creo que lo haga.


"Curse of the cannibal confederates" estaba considerada en su
día por el mismísimo Sr. Lloyd Kaufman como LO PEOR de su catálogo.
¡¡Madre mía, como tendría que ser!!  No muy estupenda, según he
leído 
(no obstante, y coherente con la mentalidad mercantilista
de esta peña, fíjense en la frase publicitaria arriba del cartel,
bien positiva y firmada por... como no... ¡"Troma Times"!, el folleto
publicitario que editaban entonces. Y, también, la única "prensa escrita"
dispuesta a tal hazaña). Sin embargo, tal y como anda el patio
actualmente (especialmente 
en los "headquarters" de Troma) seguro
que la película ya ha sido superada en cuanto a negación.
Y con honores.


A diferencia de las anteriores, "La venganza de Daphne" sí la
alquilé y vi en su día. O, mejor dicho, la sufrí. Ya saben la
cantinela, entonces nos pensábamos que todo lo que llevaba el
sello Troma era como "El vengador Tóxico" o "Mutantes en la
universidad
". ¡¡Juas!!. Aún así, miren lo que les digo, no
me importaría volver a deglutirla... ni que sea por 
morbosa curiosidad. ¿Osaré dar tan fatídico paso?.
Veremos...
(Sí, lo dí)



Otros que tal, los chavales de Empire, especialmente
en lo que se refiere a su división de carroña dura, la
"Beyond Infinity Films". En este caso estamos ante dos imágenes
de "Psychos in Love", que Víctor reseñó sabiamente en su momento.
El tipo tumbado en el suelo es el legendario Carmine Capobianco (RIP).

Reflexión: Que nos obliguen a censurar bonitas ubres, pero permitan
publicar imágenes tan brutas como la arriba expuesta, es algo que
perturba y preocupa bastante, la verdad.


Y para tipos legendarios...
Y negados...
Y carroñeros....
Bruno Mattei! Lo que tenemos aquí es el
precioso cartel de su nada preciosa "Shocking Dark", es
decir "Terminator 2" según la distri española.
Ninguna queja al respecto. Después de todo, de eso va el zetismo
y la explotación, de engañarnos con carteles bien chulos.
Y para muestra, un botón... y de los grasientos...



Aunque no podría jurarlo, diría que este
fabuloso cartel de un supuesto "Alien 3" cortesía del 
amigo Mattei pertenece a cuando la arriba mentada
"Shocking Dark" solo era un proyecto encima de la mesa.
Coinciden intenciones argumentales (no olvidemos que aquella es
más "Aliens" que "Terminator"), director y responsables de
los efectos especiales (los hermanos Paolocci). Sin embargo, que la Fox
se enterara y les amenazara con una demanda -así es como fue- empujó
a que Mattei y "Flora Films" al completo decidieran cambiar el título del
proyecto... pero mantuviesen intacta su esencia plagiadora. ¡¡Bravissssimi!!.

lunes, 20 de octubre de 2014

ESOS"ALEGRES" VAMPIROS

El vídeo club nutría al vídeo club, entonces, títulos con gancho, inspiraban a las distribuidoras a la hora de elegir otros títulos. Se basaban en los títulos, porque era imposible hacer un cálculo de las cintas más alquiladas, que si no, sin duda, basarían sus títulos en esas películas.
Así, si hace poco les hablábamos de “Esos locos fantasmas”, hoy vengo a hablarles de “Esos alegres vampiros”, que como pasa con la anteriormente citada, es, además de videoclubera, una putísima mierda. No sabría decir cual es peor, si esta o la de los fantasmas.
Un par de muchachos y una muchacha se van en coche a un pueblo perdido de la mano de dios  llamado Yarralumla, y allí, se meten en un caserón dónde, a pesar de los rostros azulados de los habitantes, no se dan cuenta de que estos son vampiros.  Estos, se convierten en anfitriones de nuestros protagonistas, haciendo durante el grueso del metraje gags y chascarrillos sin gracia hasta que, casi al final, se los quieren comer.
Es asombroso el aguante que hay que tener para ver entera esta película, y su visionado me ha hecho cuestionarme, si verdaderamente merece la pena pasar una hora y media de tu vida deseando que se acabe algo, solo para luego dedicarle unas líneas en este blog, que a buen seguro leerán solo cuatro gatos. Esto no es amor por el cine en todas sus vertientes, esto es ser gilipollas.
Sea como fuere, me pase lo que me pase, soy adicto a esta mierda. Así que no creo que lo deje…
Reflexiones –obvias- a parte, decir que nada de la película es medianamente divertido o atractivo. Si acaso, y por mencionar algo, decir que el chapucero maquillaje de los vampiros (sobretodo el del cabecilla de estos), unido a la indumentaria que me gastan, frac y capa como Bela Lugosi, y la original, aunque facilonga, particularidad de que a estos vampiros no les mata ni el ajo, ni las cruces, ni la luz del día (de hecho salen al exterior con solazo) puede tener algo de gracia, pero no la suficiente para aguantar la hora y media.
Con este pack de “Esos locos fantasmas” y “Esos alegres vampiros”, me enfrento, muy a pesar mío, con las peores películas chungas de mi vida, esas que hay que examinarlas con lupa y estar de muy buenos ánimos para sacarles algo positivo.
La película es australiana. Y en nuestro país la distribuyó en vídeo la entrañable “Lightning vídeo”
Dirige Colin Eggleston, director  clave del “Exploitation Australiano”, más conocido como “Ozploitation”, que consiguió un modesto éxito con su anterior película “Cassandra”, un “Exploitation” de “Carrie” sobre una joven que sueña con una serie de asesinatos que se cometerán después. La mítica “Sky Pirates” de la que Naxo ya dio buena cuenta aquí y , sobretodo, de “Largo fin de semana”, que goza de cierto culto por todo el planeta.
Tras “Esos alegres vampiros”, no volvió a dirigir nunca más. Por algo sería.

sábado, 12 de septiembre de 2026

RE-ANIMATOR 2 (METAMORPHOSIS)

Ya de entrada, esta película cuenta con dos inconvenientes notables. Por un lado, el haber sido facturada durante los años grises del exploitation italiano, concretamente 1989/90. Lo he explicado antes, de cómo esta clase de cine cafre, colorido, sexy e hiper-violento, se fue volviendo más y más insípido, mojigato y telefílmico a medida que nos alejábamos de los ochenta. Por otro, que llegara a España con el falso título con el que llegó y ese pedazo de cartel maravilloso según las incontestables capacidades de E.Sciotti. Muchos ríen entre dientes cuando recuerdan la existencia del falso "Terminator 2" ("Shocking Dark" en v.o.) descaradamente editado en su día por "Century International Films". Lo que pocos parecen recordar es que esa misma compañía fue la culpable del caso que ahora nos ocupa. De hecho, ambas llegaron a los estantes de los vídeo-clubs prácticamente juntas, pero supongo que, por cuestiones de popularidad, fue la otra la que dejó huella. Como tantos (y tontos) otros alquilé "Re-Animator 2 (Metamorphosis)", perfectamente consciente de lo que era en realidad, por supuesto, sabiendo que producía Aristide Massaccesi desde su flamante "Filmirage" y dirigía + guionizaba el legendario, y recientemente fallecido, Luigi Montefiori, es decir, George Eastman (que para la ocasión firma G.L.Eastman). No era la primera vez que el normalmente actor se sentaba en la silla de director (lo hizo durante la confección de "2020 Los rangers de Texas", aunque por trifulcas varias y no firmara en los créditos), pero sí de modo oficial, oficioso e ignominioso. Nunca reincidiría, lo que tampoco sorprende viendo el resultado. ¿Normal? Pues no, porque ya saben lo mucho que suelo reivindicar la trayectoria como escribiente de Montefiori. Suyos fueron los libretos de "Gomia, terror en el mar Egeo" y, especialmente, "Aquarius", ¿necesitan más ejemplos?. Sin embargo, con "Re-Animator 2 (Metamorphosis)" no estuvo muy afinado, la verdad. Es una película cuya existencia carece de todo sentido. ¿Para qué demonios se hizo? Quiero decir, no tiene NADA. Es plana, sosa, con unas dosis de sexo y violencia muy escasas (¿y qué le queda al exploit italiano si le quitas ello? los títulos que se sostienen sin tales adornos pueden contarse con los dedos de la mano de un manco) y, en fin, no sé, cero interés en cuanto a lo que narra.
¿Y qué narra? Pues un científico guapo (con retirada a Christopher Reeve) y ambicioso cree descubrir cómo detener el envejecimiento. Los señores del dineral exigen resultados, así, ante la presión, se usa a sí mismo como conejillo de indias... y lo que de entrada parece todo un éxito, poco a poco va convirtiéndole en un monstruo pre-prehistórico medianamente reptiliano especialmente feliz cuando asesina mujeres y/o mujerzuelas.
Más que a "Re-Animator", esto retrotrae a "La Mosca" de Cronenberg. Incluso un poco a "Viaje alucinante al fondo de la mente", si lo quieren. En cualquier caso, como decía, todo gasta ese aire tan moribundo. Sí, ok, tiene sus mediocres efectos especiales (ojo al bicho del final) y tal, pero que no, macho. Soportable únicamente si le echas voluntad por el cariño que puedan generarte sus artífices (incluida Laura Gemser, encargada del vestuario y que se marca un papelito como prostituta machacada). Lamentable final (otro) para el exploitation ítalo parlante y las respectivas carreras de Massaccesi y Montefiori. Si en estos momentos andan por allí los cielos colaborando de nuevo (aunque seguramente encajen mejor en los avernos), espero y deseo que produzcan algo medianamente mejor que esto.

martes, 28 de mayo de 2013

AQUELLAS CARATULAS MARAVILLOSAS (30): MARCIANO O NO, UN VIOLADOR ES UN VIOLADOR



Sobre "La muerte ataca en Nueva York", su director y la madre que los parió ya hemos hablado largo y tendido en este maldito blog. No añadiré más. 
En cambio, es la primera vez que "Bronx: Distrito peligroso!" hace aquí su aparición. ¿Y qué clase de película es esta?, pues se trata nada menos que de una aportación bien atípica al cine de justicieros. Originalmente parida el año 1986 como "The ladies club" (y basada en una novela), cuenta la historia de una mujer policía que una buen día organiza un grupo de justicieras con un fin, cazar a violadores y castrarlos. Toma ya. Claro, ¿qué pasa?, que teniendo en cuenta que la novela original la escribió una mujer, y que el director de la peli también lo es... pues ya está todo dios con que si "feminismo" y bla, bla. Bien, no he visto la película, pero algo me dice que, dada su condición "low budget", la cosa debe apuntar más hacia el "exploitation" morboso que al verdadero mensaje con intenciones serias, reivindicativas y/o didácticas. De hecho, que la directora, Janet Geek (posteriormente responsable de agunos capítulos de la serie "Babylon 5"), se oculte tras un pseudónimo masculino (el de A.K.Allen), no dice nada bueno de la posible coherencia de ese supuesto "mensaje".
Y menos aún con la carátula aquí presente y perteneciente al mercado hispano. No deja de ser paradójico que para promocionar una película supuestamente feminista se recurra a una imagen tan machista de mozas atractivas medio en cueros huyendo de un psicópata. Pero todavía resulta más risible cuando descubrimos que esa misma imagen es en realidad un plagio de otra, de la caratula de "La muerte ataca en Nueva York" justamente o, lo que es lo mismo, de un film abiertamente -y desacomplejadamente- "exploitation" e indisimuladamente machista en su fondo, con monstruos violando a chicas guapas y vírgenes (¿será el tema común del forcejeo sexual lo que ha empujado al plagiador a fijarse en la película de Tim Kincaid?). 
Que copies la carátula de un film famoso, tiene delito, pero que lo hagas de una producción incluso por debajo de la tuya, ya roza el patetismo.

lunes, 20 de julio de 2020

TEENAGE MOTHER

El legendario Jerry Gross, antes de convertirse en el rey de la sesión doble y en uno de los distribuidores de cine exploitation con más vista comercial de la historia, dirigió un par de películas en las que ya dejaba más que patente su gusto por el sensacionalismo y lo escabroso. Así que en 1967 y como segunda película de su escueta filmografía, se casca un film de aires modernistas, de naturaleza tan marcadamente exploit, que su visionado casi abruma por la cantidad de incorrección política que se gasta en apenas hora y diez de metraje. Se trata de “Teenage Mother”. 
El tema de las adolescentes embarazadas es algo que les encanta a los americanos. De hecho, hasta el día de hoy, sigue siendo uno de los temas líderes a la hora de tocar el morbo, con reality shows como el “Embarazada a los 16” de MTV, que tenía unas audiencias de miedo. Pero en esta extraña película, el embarazo de la protagonista, no es más que una forma comercial de llamar la atención, para una película que, sí, tiene una adolescente embarazada, pero también traficantes de droga, jóvenes adictos a la marihuana y la cocaína, varios intentos de violación, delincuencia juvenil y, para aumentar el morbo, una escena de archivo con el nacimiento de un bebé que, para traerlo al mundo, se han tenido que servir del uso de violentos fórceps, en lo que es la secuencia más explícita de toda la película. Esa escena, más la inclusión de una subtrama en la que una profesora da clases de anatomía y sexo a los adolescentes, ya la convalidan como una cinta adscrita a esa repugnante corriente de falso cine educativo que fueron los “higyene films”. A todo eso, y para captar al público adolescente, añádanle unas ingentes dosis de música yeyé con las consiguientes escenitas de jovencitos bailoteando el los guateques. Todo muy de los 60.
Olvídense de la muchacha con barrigón del póster: No hay bombos tan contundentes en la película, del mismo modo que ni tan siquiera aparece en esta la muchacha que lo porta en ese cartel.
Así tenemos una parejita que tiene relaciones extramatrimoniales. Por otro lado, tenemos a la profesora de anatomía que les instruye en la materia sexual. Tras pegar un polvo, la parejita protagonista se las verá y deseará con su progenie, cuando ella finge quedarse  embarazada. La asociación de padres de alumnos, culpará del embarazo de la adolescente a la profesora, que por designios de nuestro señor, será asaltada y casi violada por unos jovencitos drogados, liderados por un cocainómano que está a las órdenes de un narco de la tercera edad que le instará a que venda la droga en el instituto de manera violenta. Y, por supuesto, el niño nacerá en un quirófano —o eso parece representar el material de archivo metido ahí a cholón—.
Todo eso nos cuenta “Teenage Mother”. Pero no se dejen engañar por el dinamismo con el que desarrollo la sinopsis: La película se toma su tiempo, y por cada escena más o menos interesante o con un mínimo de acción, veremos eternas escenas de diálogo o escenas correspondientes a las clases de anatomía de la profesora protagonista. Así que, evidentemente, nos aburrimos un poco. Pero dentro de lo que es el cine exploitation de aquella época, esta está medio divertida, gracias a que todo lo que sucede en la película es excesivo.
Más divertido resulta el hecho de que, con el revival sufrido en los USA con este tipo de films a mediados de la década de 00, los aficionados lleguen a afirmar que el equivalente actual a una película con las características de “Teenage Mother” sería “Juno” de Jason Reitman, y no van mal encaminados, sólo que “Juno” es, sin duda, mucho más aburrida que “Teenage Mother” y además tenemos que soportar a la estúpida de Ellen Page.
Por otro lado cabe destacar la frase promocional con la que va acompañada la película, que viene a decir algo así como “La película que explica todo lo que los padres no se atreven a contar”. Pero es que si en la vida real sucedieran las cosas que, con tanta alegría, suceden en el filme, es normal que los padres no se atrevan a contarlo…
Del reparto, compuesto por actores muy malos que no volvieron a aparecer en más películas, destaco el permanente rictus risueño del protagonista, Frederick Riccio, que parece un sosias de John Stamos customizado para aparecer en una película de los años 60. Sin embargo la chica, Arlenne Farber, mostró alegremente su culito al lado del de una jovencísima, pizpireta y deshinibida Debra Winger en la sex comedy “Slumber Party (Fantasías sexuales)”, así como apareció en otros títulos de naturaleza exploit, para acabar apareciendo en calidad de muy secundaria en “French Connection”.
Por otro lado, tenemos la aparición de un joven Fred Willard, que hacía unos de sus primeros pinitos en el cine con esta fruslería.
Dicho lo dicho, bien, divertida. Se puede ver y se puede uno echar unas risillas.

viernes, 17 de diciembre de 2010

DOCTOR GORE

¿Ventajas de pasarse un día entero en cama afectado de tos, mocos y dolores varios?, que tienes más tiempo para leer o ver películas. Incluso aquellas que hace años guardas en tu disco duro y siempre te había dado pereza visionar. Hoy mismo he roto la maldición que me impedía sentarme frente al televisor con "Doctor Gore". Milagros del mal estar, amigos.
"Doctor Gore" es una de esas pelis de "culto" horripilantes con una curiosa historia detras. Su director, guionista, técnico de efectos especiales y actor protagonista es J.G. Patterson Jr. El Sr.Patterson tiene en su currículum haber sido el chico de los trucos y del café nada menos que para el mítico Herschell Gordon Lewis, "el padrino del gore". Un buen día a Patterson le entró el mono de hacer su propia peli y parió "The Body Shop", la historia de un científico que pierde a su mujer en un accidente. Tan enamorado está, que decide reconstruirla a base de trozos de otras hembras.
Naturalmente, teniendo en cuenta las condiciones del rodaje (presupuesto ultra-bajo), el año de filmación (1973) y el bagaje técnico de su "auteur", el resultado es lo que es, un estropicio tremebundo. El caso es que por alguna extraña razón, "The Body Shop" se perdió en el limbo de las pelis olvidadas, hasta que en los 80 alguien la localizó y decidió relanzarla en vídeo, cambiando su título por el de "Doctor Gore" y añadiendo una introducción del propio Herschell Gordon Lewis comentando las bondades de su ex-aprendiz.
Bien, ya sabéis la cantinela: El público que dícese amante del "trash" es en realidad gente que no sería capaz de soportar cine genuinamente "trash", tan genuino como este "Doctor Gore" que, evidente es, inspiró a Frank Henenlotter para rodar su "Frankenhooker" (justamente, muestra palpable de lo que no es "trash" de verdad y sí "trash" maquillado), ya no solo por las coincidencias narrativas y por la utilización de maniquíes, también por el más que conocido amor que Henenlotter procesa al cine "trash" (el de verdad, digo), exploitation y etc y, concretamente, a Herschell Gordon Lewis y su universo, a quien no solo ha dedicado un documental recientemente, también su peli de debút, "Basket Case" (ojo a los créditos finales).
Teniendo ello en cuenta, lo que "Doctor Gore" nos depara es aburrimiento extremo, ausencia total de ritmo, recreación casi pornográfica en el gore, sí (que para ser artesano, está muy bien facturado), pero también en las actividades más poco interesantes. A todo ello debemos añadir los ho/errores propios de esta clase de films (cadáveres que respiran, actores pésimos moviéndose acartonadamente y que miran a cámara, esos escalofriantes peinados setenteros, diálogos absurdos, etc...) y sus tics (la manía de incluir, para alargar metraje, números de cabaret o actuaciones. En este caso tenemos a un country-crooner que se marca unas cuantas canciones muy babosas). El soundtrack está compuesto a base de órgano y es del todo rayante.
Sin embargo, el aspecto más risible e inverosímil se lo lleva el propio J.G. Patterson Jr en su faceta actoril, un tipo bastante horrible (de feo) y de edad respetable que se liga a las mozas más jovenes y atractivas con la facilidad con la que yo me tiro un cuesco de buena mañana.
Con todo, "Doctor Gore" no deja de ser una curiosidad, eso sí, reservada a muy estudiosos del fenómeno exploitation, a individuos muy pacientes o a enfermos de gripe.

viernes, 31 de diciembre de 2010

HERSCHELL GORDON LEWIS, THE GODFATHER OF GORE

Que manera más cojonuda de acabar el año. Si el Miércoles por la noche sufrí con una de las pelis más horribles de las visionadas este 2010 (sin contar la infame "Machete"), ayer fue el caso opuesto, casi puedo decirles que "Herschell Gordon Lewis, The godfather of gore" es lo mejor que he visto en este año que esta misma medioanoche nos dice adiós. 106 minutos de duración que disfruté desde el primer hasta el último segundo.
Co-dirigida entre Jimmy Maslon y, nada menos, Frank Henenlotter (reconocido fan del cine trash/exploitation y del Sr.Gordon Lewis), el docu repasa de pe a pa la carrera completa del famoso realizador americano (a quien tuve el honorrrrr de conocer in person en Sitges. Un tipo encantador, júrolo), aunque lo de completa no es del todo cierto, ya que sus más recientes contribuciones al séptimo arte ("Blood Feast 2" o "The Uh! Oh! Show" que seguramente en breve reseñaré) son drásticamente ignoradas. Y es que en realidad el tributo de Maslon/Henenlotter no es únicamente a Lewis, lo es también al exploitation original, a una época y un modo de hacer cine olvidados y que no volverán.
Porque H.G.Lewis, antes de inventar el gore como género cinematográfico, tocó otros palos, destacando los "Nudies" o los "Nudie-Cutie" o los "Roughies" (toma castaña!), que eran, básicamente, el porno de la época. Así pues damos un repaso a toda esta parte de su filmografía hasta el parimiento de las míticas "Blood Feast" y "2000 Maníacos", que son las pelis que se llevan una mayor parte de metraje y una mayor dedicación. Claro que luego seguimos palante y cerramos con , obvio, la retorcida "The Gore Gore Girls".
¿Y qué decir del viaje?, que es increíble y totalmente gozable y regocijante. Se nota a la legua que los directores AMAN el tema que están tocando, y por ello lo cuidan, lo miman, se lo pasan pipa y se internan en él hasta el detalle. El docu está plagado de extractos de pelis de lo más oscuras, de cortos educativos, de tomas falsas y/o erradas, de making ofs paridos en 8mm y, en fin, de toda suerte de fascinantes documentos. Incluso se dan el lujo de recuperar secuencias de una peli perdida de Gordon Lewis!.
Por delante de la cámara asoman un montón de ex-técnicos y ex-actores del universo del padrino del gore (y de su carismático socio David Friedman), así como invitados de la categoría de John Waters o el divertido crítico Joe Bob Briggs. El propio Henenlotter se reserva apariciones, muchas de las cuales son lo más coñero del docu. Y es que el humor está muy presente durante toda la proyección, algo muy agadecido.
Sin embargo, para mi, el punto álgido es cuando visitan el pueblo que sirvió de escenario para "2000 Maníacos" en compañía de los propios Lewis y Friedman, van al motel donde rodaron, ahí se encuentran con uno de sus actores y hasta el niño rubito de la soga aparece, ya cuarentón, contando anécdotas del rodaje. Lo dicho, una labor de amor puro total y completamente fascinante.
Yo disfruté como un enano, quizás también ustedes tengan esa suerte. Un diez.

sábado, 18 de julio de 2009

EL ÚLTIMO CAZADOR

Nadie pone en duda la calidad de films como "El Cazador" (aunque la secuencia de la boda sea una chapa) y "Apocalypse Now". Sin embargo, en esencia, lo que más marcó de ambas fue el modo crudo, sucio, traumático, feísta y nada heroico de retratar lo que se coció en la guerra del Vietnam. Ahora ya es algo muy manido gracias a la fiebre de pelis del tema que vivimos a partir de "Platoon", pero en aquel entonces todas esas imágenes eran novedosas y dejaron huella. Es normal pues que dichos films, sometidos a las leyes del "exploitation" más puro, quedaran reducidas, precisamente, a todas las secuencias escabrosas y efectistas de guerra, dejando a un lado los elementos humanos, filosóficos o incluso pretenciosos. Si a todo eso añadimos que de tal menester se encargaron los Italianos, que por aquel entonces vivían su época dorada en cuanto a "serie B" / plagio se refiere, el resultado es este "El último cazador", firmado en 1980 por todo un especialista en películas de género, Antonio Margheriti o, para el caso, Anthony M. Dawson.
En esencia, "El último cazador" es una peli de acción, de aventuras incluso, con la guerra del Vietnam como telón. Claro, si estuviésemos justo en pleno subidón de la moda "Rambo" (cuyo "start" fue a partir de 1985), la peli resultante hubiese sido algo parecido a, no se, pongamos por caso "Strike Commando" de Vincent Dawn / Bruno Mattei. Pero no, lo que molaba entonces era el rollo Coppola / Cimino, y Dawson se esfuerza en que su historia de un militar enviado a la jungla a destruir una emisora de radio desde la que una voz femenina americana lanza proclamas anti-belicistas para desanimar a los combatientes llegados de los USA, tenga una pátina como falsamente deprimente, en la que todos sueltan "amargos" discursos sobre lo puta que es la guerra, en la que los soldados, hastiados y sobreactuados, se matan entre ellos y con el sacrificio final -y sin sentido (aunque menos lo tiene la absurda supuesta sorpresa de quién locuciona los discursos por antena)- del anti-héroe de la función.
El guión es de ese astro de las letras con fines cinematográficos llamado Dardano Sacchetti (suyos son los libretos de muuuuchos de los clásicos del exploit italiano) y, como suele pasar en este tipo de films, está repleto de encantadoras ingenuidades, "yankiladas" de esas que soltábamos de chavales jugando a detectives a la hora del patio porque "así hablan los americanos en sus películas". El resultado, muy típico de su momento (todo el "exploitation" llegado de esas tierras, y enclavado en ésa década, era prácticamente idéntico), se soporta bien... cuesta, no diré que no, a ratos el ritmo se torna farragoso, y los clichés sacan de quicio, pero se consigue llegar al "Fine" y se disfruta con nostalgia de un invento al que el encanto le sobra. Y que no falte la canción seudo-de autor-neo hippie al final propia del cine anti-belicista de entonces (aunque dicha "denuncia" no exista, y su supuesto mensaje viene en realidad del material plagiado... como parte de uno de los elementos que "tienen que estar" en un film de este estilo. No porque sí "El último cazador" en su país de origen apunto estuvo de titularse ¡¡¡"El Cazador 2"!!!).
El reparto, cómo no, también está plagado de nombres indivisibles de ese periodo, tales como el simpático David Warbeck ("El mas allá", "Los aventureros del tesoro perdido", imitación Dawsoniana de "En busca del arca perdida"), Tisa Farrow ("Nueva York bajo el terror de los zombi", "Gomia, terror en el mar Egeo"), Bobby Rhodes (el negrazo de "Demons 1 y 2"), Margit Evelyn Newton ("Apocalipsis Caníbal") y John Steiner ("Shock", "Tenebre" o "El arca del dios Sol", el otro seudo-"Indiana Jones" perpetrado por Margheriti).

lunes, 6 de octubre de 2014

DANCE ACADEMY

Genuino “Exploitation” Italiano, que en los ochenta los Italianos no dejaban títere con cabeza y le pasaban factura a cualquier éxito de Hollywood, y aunque son conocidos por expoliar, sobretodo,  películas de terror o ciencia ficción lo cierto es que cualquier cosa les valía. Por eso, con este “Dance Academy” le pasaron factura nada menos que a “Dirty Dancing”. Claro, que lo que se roba es el concepto, la película dista mucho, en cuanto a argumento, de la protagonizada por Patrick Swayze.
Aquí, una escuela de Ballet clásico está al borde de la quiebra, por lo que deciden abrir plazas para dar clases de baile contemporáneo. Además,  el dueño de la escuela impone, como nuevo director del centro, a su sobrino ¡un recién salido de prisión que responde al nombre de David Bronson! Por otro lado, tenemos a un desmadrado trabajador del equivalente californiano al Merca-Madrid (vamos, que  transporta frutas) que no sabemos por qué cojones acaba en esa escuela, todo sucio y desaseado, y resulta ser un excelente bailarín. Envidias entre estilos musicales, amoríos medio retarded y muy confusos y una especie de concurso final, componen las casi dos horas de metraje que tiene la película.
Por si eso fuera poco, incluyen numeritos  musicales interpretados por los hermanos Guido y Mauricio de Angelis que provocan el rechazo y el  sopor más salvaje, por no hablar de las coreografías de baile, tanto clásico como moderno, ejecutados por bailarines que, o bien no han bailado en su puta vida, o bien son paralíticos. Que todos son retrasados se da por hecho.
Obviamente, entre tanto desbarajuste, alguna risotada te echas, pero esta suele ser muy discreta. El metraje es demasiado largo y el aburrimiento se instala en una película en la que, siendo todo muy de cajón, con una trama sencillita y para espectadores sin pretensiones, al final se vuelve una película confusa que no se entiende nada –sobretodo las historias de amor- por culpa de un guión de mierda y una dirección incompetente, al igual que el montaje.
“Dance Academy” como producto “exploitation” que es, tiene cierto interés, pero una vez saciado, no sirve ni para tirarla a la basura. Es terrible.
El reparto  merece la pena ser reseñado, a pesar de lo desconocido que resulta, porque se trata de un reparto de auténticos perdedores y actores de tercerísima categoría:
Laura Behr, apareció antes en un episodio de “Fama”, y tras “Dance Academy” no volvió a aparecer en ningún sitio más, sin embargo si que se mantuvo dentro del mundo del espectáculo, formando parte del equipo misceláneo de series de televisión como “Star Trek: Espacio profundo”. Steve LaChance, apareció como policía bailarín en “El loco mundo de Jerry” y “Dance Academy” sería su última película. Tony Fields apareció en “Muerte a 33 revoluciones porminuto” y tras “Dance Academy” se prodigó sobretodo en televisión. Paula Nichols debutó en “El asesino del taladro” de Abel Ferrara y luego hizo papelitos –dos o tres más- siendo “The Wonders” su película más decente.  David Dressel, apareció, además de en esta película en “Fonda Sangrienta” de Jackie Kong. Y para finalizar, tenemos a  Julie Newmar, actriz secundaria  del cine clásico, que aquí daba ya sus últimos bandazos tras estar mucho tiempo confinada en la televisión.
Y el dato friko lo trae consigo el director de esta ponzoña. Se trata de Ted Mather (seguramente sea un pseudónimo) que, presumiblemente, se gana la vida como músico ya que es el cantante de la sintonía de “Dartacan y los tres Mosqueperros” de váyanse ustedes a saber que país, y compuso las bandas sonoras de películas tan oscurillas como “Berserker”. Como director, además de “Dance Academy”, dirigió otras dos películas, ambas de este mismo rollo y que se titularon “Dance to win” y “Faith”. Menudo mamarracho debía ser el tal Mather.