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miércoles, 17 de septiembre de 2008

BODY BAGS

Cuando el "Twin Peaks" de David Lynch se convirtió en un fenómeno televisivo, quedó abierta la veda para toda suerte de series y mini-series con elementos bizarros o puramente terroríficos. Concretamente en este campo destacó la adaptación de los famosos comics E.C. con "Tales from the crypt", cuyo éxito inspiró a varios veteranos del fantástico a probar suerte en la caja tonta. Uno de esos experimentos fue "Body Bags", de John Carpenter.
Creada inicialmente como el episodio piloto de una serie que no cuajó, "Body Bags" contaba con una estructura muy próxima a "Tales from the crypt". Las diferentes historias eran introducidas previamente con mucho humor negro por un personaje de aspecto siniestro, en este caso no solo era un muerto revivido en una morgue que se dedicaba a jugar con los cadáveres, sino que estaba interpretado, y muy bien, por el propio Carpenter.
Lástima que las historias fueran tan desiguales. De las tres destaca la firmada por el papá de "Michael Myers", que nos presenta a un Stacy Keach obsesionado con sus problemas de calvicie. Ello le llevará a probar un suero milagroso tras el que se oculta toda una invasión extraterrestre. También de Carpenter es la primera del pack, demasiado atada a fórmulas y, por tanto, algo aburrida, sobre el acoso que sufre por obra y gracia de un psicópata una chica que trabaja en el turno de noche de una gasolinera.
Y finalmente tenemos la tercera historia, firmada por el mismísimo Tobe Hooper, el de "La matanza de Texas", y que hace gala de una absoluta falta de originalidad. En ella se nos cuenta el drama de un siniestro trasplante de funestas consecuencias. Está claro que el fuerte de "Body Bags" no es la improbable calidad de sus tres historias, lo mejor de ella es que se trata de un verdadero regalo para el aficionado, en el que, durante más de 90 minutos, desfilan toda clase de nombres vinculados al género. La lista de invitados es larga: Sam Raimi, Roger Corman, John Agar, Wes Craven, el protagonista de "Un hombre lobo americano en Londres" David Naughton, Charles Napier, Robert Carradine, la ex "Blondie" Deborah Harry, Mark Hamill alias "Luke Skywalker" o David Warner son algunos de ellos, y no cabe duda que gozaron
 rodando, tanto como nosotros viéndolo.

jueves, 20 de diciembre de 2012

CUENTOS DE ULTRATUMBA

Hace escasos días, cuando comentábamos la película "Condenados de ultratumba", les advertía de que no la confundieran con, justamente, otra producción "Amicus" de parecido título e intenciones, esta "Cuentos de ultratumba" de la que hablaremos a continuación, fechada el año 1973 y con un título original más llamativo, "From beyond the grave", algo así como "mas allá de la tumba".
En esta ocasión, y sin salirnos del tema episódico, tenemos cuatro historias, todas ellas basadas en relatos del escritorcillo R. Chetwynd-Hayes, que en 1981 volvería a vérselas con el cerebro pensante tras "Amicus", Milton Subotsky, en la simpática "El club de los monstruos" (donde Chetwynd-Hayes figuraba como personaje), producida por otra compañía, pero de parecido espíritu y esencia a las "Amiculadas". El siempre grande, siempre único Peter Cushing interpreta al inquietante y paliducho dependiente de una tienda de antigüedades. Cada comprador, y cada objeto que vende, protagonizará su propia "horror story"... con resultados diversos.
La primera es la peor. Otro grande, David Warner (el actor más mal peinado del mundo), entra en la tienda y compra un espejo que tiene 400 años de antiguedad. De hecho, engaña a Cushing haciéndole creer que es más barato (y es que todos los protas de todas las historias que terminan con un final chungo, intentan estafar al tendero, el único que paga el precio acordado, sobrevive). En casa, monta una sesión de espiritismo con unos amigos y, de este modo, despierta al fantasma de un especie de Jack el destripador que vive dentro del espejo y obliga a Warner a sacrificar mozas para poder salir de su encierro paranormal. Mucho líquido rojo, pero poco más. El final es previsible y tonto a más no poder. Lo único destacable de esta historia es que algunas de sus imágenes (concretamente las de un asesinato) aparecen fugazmente en "La lista negra", la última aventura de "Harry Callahan", cuando este mira por televisión extractos de las terribles y amorales películas de terror dirigidas por el personaje de Liam Neeson.
La segunda es, seguramente, la mejor. Y no porque sea una maravilla, pero al menos resulta algo más imprevisible, original y con un final bastante ingenioso. Un pobre desgraciado que vive con  una mujer que le trata como la mierda y un hijo que pasa de él, se hace amigo del entrañable Donald Pleasence, quien le presenta a su hija... interpretada por la hija real del mismo actor, Angela (imagínense al amigo Donald con peluca y menos arrugas), cuyos inquietantes rostro y mirada son explotados muy inteligentemente. Entre esta y el prota comienza a florecer el amor y, con ello, el deseo de que su esposa fallezca, a través del vudú, la magia negra o lo que coño sea. Lo dicho, está curiosa.
La que hace tres baja el nivel, aunque tiene un arranque muy prometedor. El típico inglés de bombín y paraguas viaja en el tren camino de su casa, en eso que una extravagante mujer le increpa y le advierte que tiene un especie de demonio invisible sentado en su hombro y que, poco a poco, irá creciendo. El tio se piensa que está loca e intenta escaquearse, pero esta se presenta como medium y le ofrece una tarjeta por si algún día necesita sus servicios. No hace falta decir que el supuesto bicho existe y que se cebará con la esposa del gentleman. Tanto, que se verá obligado a recurrir a la puñetera medium... y aquí se estropea la historia, adquiriendo un tono semi-humorístico y grotesco que no le hacía ni falta. Encima, superada esta parte, el final se nos presenta como previsible y totalmente anodino. Una pena.
Llegamos a la cuarta, sobre una puerta antigua que, al ser instalada en casa, si la abres a medianoche, entras en un habitáculo medieval donde un especie de brujo se dedica a sacrificar a inocentes (especialmente churris) para mantenerse vivo. Un poco lo mismo que la primera historia, la del espejo. La elegida para tal menester es la guapísima Lesley-Anne Down... suerte de su maromo que la salvará y, como decía al principio, todo acabará bien.
Riza el rizo antes de los créditos finales un pequeño gag sobre un ladrón que entra en la tienda a robar y se encuentra con los trucos macabros del amigo Cushing.
Y ya está. Nada que destacar. "Cuentos de ultratumba" es una peli de esas de ver y olvidar al instante que chorrea por todos sus fotogramas la sosez y el espíritu siempre telefílmico de su director, el "chico para todo (pero no le pidas maravillas)" Kevin Connor, responsable de algunos títulos populares como "La tierra olvidada por el tiempo", "Los conquistadores de Atlantis" o, más adecuada para nuestros lectores, la aburrida "Motel Hell". "Cuentos de ultratumba" era su primera película, y resulta de lo más interesante que ya por entonces Connor hiciera gala de ese no-estilo que, a la larga, se convirtió en un sí-estilo. Su cine es como follar con condón, para hacernos una idea, y la peli hoy comentada  encaja perfectamente en esa descripción.

martes, 19 de agosto de 2025

EL REGRESO DEL PRESIDIARIO

La quintaesencia del telefilme de medio día, un telefilme muy telefilme y, para más inri, de juicios.
El caso es que, si este tipo de productos en su momento eran como películas de segunda categoría que adolecían de un ritmo menor al de aquellas destinadas al cine (con honrosas excepciones que, finalmente, acababan en salas de nuestro país, muy dado a estrenar telefilmes que habían resultado más o menos majos), consumir en pleno 2025 uno de esas "tv movies" de los 80, se torna una experiencia cuando menos agradable porque, dadas las circunstancias, y con la cantidad de morralla actual que pasa por nuestras retinas en forma de título vigente y "mainstream", ver a Bruce Boxleitner metido en un asunto tan serio como el que nos propone la película, es incluso de agradecer, sin que por ello reconozcamos en “El regreso del presidiario” un producto de categoría bastante inferior.
Conocida en los USA bajo los títulos de “The Town Bully” y “Out of Control”, y curiosamente producida por "Warner", la película llegó a nuestros videoclubes a finales de los 80, poco después de ser emitida en la "ABC" sin que los índices de audiencia marcaran un hito al respecto. No es baladí, porque justo en esa época era terriblemente popular entre el público la saga de “Loca academia de policía” y la película reseñada traía consigo la presencia de uno de los actores más queridos de aquellas comedias, David Graf, conocido como el "Sgt. Eugene Tuckleberry" y, al igual que otros actores del reparto, en nómina de la "Warner" aquel 1988. De hecho, la horrorosa caratula con la que la distribuidora "Filmax" puso esta película en circulación en España, lo que explota es la presencia de David Graf, indicando debajo de su nombre «de la serie Loca academia de Policía» como principal reclamo, a pesar de que Graf, aun teniendo su personaje un gran peso en la trama, no es más que un secundario que apenas si aparece en un tercio de la película y en calidad de estrella invitada durante los créditos. Sin embargo, aquí presidía el póster de la edición videográfica y, como pueden ver, por partida triple —gracias al paupérrimo fotomontaje. "Filmax" puede colgarse la medalla de haber diseñado durante aquellos años los pósters y caratulas más feas de la historia de la distribución patria—.
Graf es un actor que me cae muy bien, soy muy fan de "Tuckleberry" (personaje al que le debe la fama internacional), y si aparece en alguna película, me quedo a verla. Pero era un actor pésimo. En “Loca academia de Policía” tiene un personaje excesivo y cómico y parece diseñado a su medida, pero si lo sacan de ahí… Por eso, su presencia causa hilaridad en “El regreso del presidiario”; Graf, un buenazo en la vida real, aquí interpreta a un ser maquiavélico que se pasa tres pueblos con todo el mundo; ver como se desgañita, desencaja el rostro y trata mal a todo el mundo, no solo provoca momentos de comedia involuntaria, sino que somos partícipes de cuan gran sobreactuador era el hombre. Da gusto verlo.
Y es que la acción se traslada a Sparwood, una pequeña localidad de Arizona en la que un tipo llamado "Raymond" tiene atemorizados a todos. Les pega, les grita, les roba, les amenaza… hasta que un día, por fin, las autoridades consiguen meterle entre rejas. Un año más tarde, "Raymond" sale de la cárcel y regresa al hogar, pero lejos de volver con el rabo entre las piernas, lo hace siendo más hijoputa todavía, y sembrando nuevamente la discordia en el pueblo. Un comité formado por las autoridades competentes traza un plan con la finalidad de que este gamberro deje de hacerle la vida imposible a todo cristo. Y la cosa se saldrá de madre.
Poco más, la historia pega un giro que no desvelaré, y pronto pasamos a la estructura clásica de telefilme de medio día, dejando en el espectador la sensación de que, si al menos no se ha enfrentado a una gran película, sí ha echado hora y media entretenida.
Además de Graf (que fallecería en el año 2000 víctima de un infarto de miocardio mientras se encontraba como invitado en una boda), el telefilme está repleto de rostros de la gran y pequeña pantalla, por lo que aparece por ahí el anteriormente mentado Bruce Boxleitner (visto en “Tron”), el inevitable Pat Hingle (visto en “Batman”) o Christine Eloise (vista en “Muñeco diabólico 2” y debutando aquí).
La dirección corre a cargo de Noel Black, cuya carrera se ha desarrollado principalmente en el ámbito televisivo, pero que tuvo su momento para hacer una escapada a la pantalla grande, filmando el plano de culos lozanos más sexy de la comedia sexual ochentera en “Escuela privada… para chicas”.
Se le puede dedicar un visionado tranquilo a esta “El regreso del presidiario”.

jueves, 13 de enero de 2011

NECRONOMICON

Pues hace ya bastantes años que quería yo echarle el guante a esta película, a pesar de tratarse de un producto de terror esencialmente noventero y con el Sr.Brian Yuzna en tareas de producción y dirección. Os diré algo, siempre he pensado que Yuzna era un buen productor y un mal director. He mantenido esta afirmación durante lustros por la sencilla razón de que no había visto ni una sola de sus pelis que me demostrara lo contrario. ¡¡Hasta hoy!!.
"Necronomicon" gira en torno al universo de, obvio, H.P.Lovecraft. Ya sabéis que Yuzna ha estado implicado, de diferentes maneras, en las más célebres recientes (y no tan recientes ya) adaptaciones del famoso escribiente, así que supongo que pensaría alguien que volver a unir ambos nombres sería garantía de éxito. En este caso, "Necronomicon" toma a Lovecraft como personaje además de basarse muuuuy libremente en su obra (esto segundo es lo normal, me consta).
Así pues, lo que aquí encontramos es un film dividido en tres historias. Aunque en realidad son seis. Me explico: El mismo H.P.Lovecraft llega hasta una biblioteca, accede al Necronomicón y comienza a copiarlo. Vamos, que de entrada la peli ya acusa al escritor de plagiador, atribuyendo el mérito de su talento a fuentes ajenas, ¡mola!. Naturalmente, veremos cada uno de esos mangoneos materializado en imágenes, con el aliciente de que dos incluyen subhistorias en sí mismos. Marciano, pero efectivo. El primero va de un tio que quiere revivir a su ahogada novia mediante ritos, y cuando vuelve de la tumba... bueno, mejor habérselo pensado dos veces. El segundo es sobre un científico anciano que lleva viviendo cientos de años gracias al frío... y a médulas espinales que debe robar como y a quien pueda. Y el tercero... el tercero no se puede explicar. Genuinamente se trata del mejor del pack, el más intenso, endiablado, truculento (y eso que en cuestiones de sangre y asquerosidades, "Necronomicon" nos deja satisfechos) y que contiene imágenes más pesadillescas. Lo curioso y raro es que, en fin, este es el que lleva la firma de Brian Yuzna!!!. Muy jevi. La mejor historia la ha dirigido el mismo papanatas que hizo "Faust, el poder de la sangre" y la tercera de "Re-Animator". Nunca lo hubiese dicho. Las otras dos vienen dirigidas por Christophe Gans (el de "Silent Hill" y "El pacto de los lobos") y Shusuke Kaneko (en parte responsable de la carrera cinematográfica en los 90 de "Gamera" y "Godzilla", así como de la adaptación del manga "Death Note") respectivamente.
Sorprende encontrarse ante un film realizado con medios más que cuantiosos, por sus ambientaciones (muchas de época), sus decorados, su variedad estética y sus agradecidos efectos especiales old school, con látex a punta pala, muñecotes y maquetas. El único añadido así "digital" vendría a ser el "morphing", pero casi no hay. En ese sentido la peli es una delicia.
El reparto es tan simpático como cabría esperar de un producto de este tipo. Destaca Jeffrey Combs muy bien caracterizado de Lovecraft. Le siguen el clásico David Warner, Bruce Payne ("Dragones & Mazmorras", "Pasajero 57"), la guapa Belinda Bauer ("Robocop 2"), el inevitable Richard Lynch , Don Calfa ("El regreso de los muertos vivientes") o Maria Ford (scream queen habitual en soft-cores). Incluso Brian Yuzna se marca un notorio papelito como chofer... trabajo este que, al paso que va, acabará desempeñando en la realidad. Según Imdb, por ahí rula Tom Savini como "consultant" de los efectos especiales. Y Samuel Hadida, uno de los productores, ejerció como tal en un montón de títulos "de peso": "Killing Zoe", "Amor a quemarropa", "Resident Evil", "El Perfume", etc.
Pues sí, comencé a ver "Necronomicon" con cierta pereza y desconfianza, y acabé disfrutándola bastante.

martes, 12 de marzo de 2013

NEVER SLEEP AGAIN

Mastodontico documental que analiza, tomándose su tiempo, y sin dejarse ni un solo cabo suelto, toda la saga de “Pesadilla en Elm Street” desde la primera entrega hasta “Freddy vs Jason”y que cuenta con casi toda la plantilla de todas las películas de la franquicia;  declaraciones de Wes Craven, de Jack Sholder, de Rachel Talalay, de Robert Englund, de Alice Cooper, de John Carl Buechler, de…. casi todos, excepto Johnny Depp.
Y está bien la cosa, se cuentan cosas interesantes, vemos fotos de pre-producción donde vemos el look que lucía Freddy al principio, con boina en lugar de sombrero, vemos que pinta tenía como Freddy Krueger, David Warner, que fue la primera elección para interpretar al pedófilo…La cantidad de datos, notas y curiosidades que se cuentan en “Never Sleep Again”, es infinita, además servido todo a una velocidad de vértigo, tropecientos cortes que le confieren al documental un ritmo casi de video clip.
El tema es, que yo veo las películas cuando salgo de trabajar, llego a casa a altas horas de la madrugada. Y decido ponerme el documental pensando que su duración será la estándar. ¿Y que es lo que pasa? Que se trata de un documental de ¡¡¡Cuatro horas de duración!!! Y amigos, eso, por muy interesante que esté, y a esas horas, deja K.O. a cualquiera.
Independientemente de que no son horas para ponerse a ver este tipo de cosas, el tema está en que la primera hora y media de película, que es en la que se habla de la primera película de la saga, y parte de la segunda, transcurre fluida y entretenida, pero a partir de ahí, la cosa decae peligrosamente. El aburrimiento acaba campando a sus anchas, y el ritmo ligero que lleva acaba saturando. Terminamos del Freddy hasta la coronilla.
Por otro lado, el documental, es un puto spot del remake de 2010, ya que salió justo a la vez que la película en los U.S.A. Una cosa muy oportunista, como no.
Dirigen la cosa Andrew kasch y Daniel Farrands, director especializado en rodar doces sobre sagas míticas de terror, como ya demostró en “His name was Jason” y tantos otros.

miércoles, 1 de julio de 2009

LOS PASAJEROS DEL TIEMPO

Solo existe una palabra para definir esta película, y es ADORABLE.
Nos encontramos ante un entretenimiento de lo más agradable y divertido dirigido por Nicholas Meyer, señor que ha estado ligado unas cuantas veces a la saga "Star Trek" (donde volvió a tocar el tema de viajar por el tiempo en su cuarta parte, ejerciendo de co-guionista). Y es que "Los pasajeros del tiempo" mezcla varias cosas por las que tengo debilidad, a saber: viajes temporales, paralelismos con una de mis diez pelis favoritas "El tiempo en sus manos" y Jack el destripador.
La historia, hurdida en formato novela por Karl Alexander, es tan delirante como original y efectiva: El escritor H.G.Wells, precisamente autor de "La máquina del tiempo", ha inventado una idem en el sótano de su casa. Esa misma noche reúne a sus amigos para mostrársela. Lo que él no sabe, es que entre estos se encuentra el mismísimo Jack el destripador (quien acaba de rajar a una prostituta). Aquello que se presenta la policía y el asesino, que no tiene nada que perder, se mete en la máquina y viaja hasta finales de los 70. Naturalmente, H.G.Wells se verá obligado a seguirle los pasos y devolverle a su época (o al menos intentarlo).
Con una premisa así, ¿quien puede resistirse?... y encima, está perfectamente presentada en imágenes, lo que dentro de lo increíble, la hace creíble. Buena parte del film tiende a la comedia recatada y sutil, especialmente con un ingenuo Wells totalmente desubicado en tiempos modernos (genial cuando califica a "McDonalds" de restaurante escocés!). Pero llegados a cierto punto, el film da un giro total y entramos de cabeza en el thriller, todo se vuelve muy serio y hasta hay un poquito de sangre. Una de las mejores escenas de la peli es aquella en la que Jack el destripador, perfectamente adaptado a 1979, le dice a su amigo/enemigo: "En nuestra época era un bicho raro, ahora solo soy un principiante". Brillante.
Dado que no he leído ni la novela en la que se basa esta peli, ni "La máquina del tiempo" de Wells, desconozco si los momentos que parecen casi calcados de "El tiempo en sus manos" (en especial el cuadro de mandos del trasto temporal) son un homenaje consciente a la obra de arte que hizo George Pal o una adaptación fiel de lo narrado en papel impreso. Sea como sea, es algo que agradezco mucho.
El reparto es un tanto extraño, pero muy efectivo. Nadie se imaginaría a Malcom "La naranja mecánica" McDowell en el rol de H.G.Wells, sin embargo funciona. Mary Steenburgen, quien volvería al tema de los viajes temporales en "Regreso al futuro 3", es una insípida pero agradable compañera femenina y, eso si, David Warner la clava como el famoso destripador. Notar la aparición fugaz de un jovenciiiiiito Corey Feldman en su primer papel cinematográfico (aunque para entonces ya había hecho cosas en la tele).
Vale, reconozco que tiene algunos agujeros de guión notables, y puntualmente situaciones inverosímiles, pero se lo perdonas... y es que es imposible decir nada malo de "Los pasajeros del tiempo", pues fue una peli totalmente concebida para disfrutar, y desde aquí os la recomiendo sin ninguna serie de dudas.

viernes, 30 de septiembre de 2022

BLUE TORNADO

Tardío (y demencial) exploit italiano de “Top Gun” (ahora que está tan de moda) facturado en los 90 con fines comerciales totalmente aviesos y realizada con la cara más dura que se pueda uno imaginar. Y es que, aunque el material de base que utiliza para su desarrollo es idéntico al de “Top Gun”, si los italianos son expertos en algo es en rizar el rizo, así que, no contentos con mangar la estética a la película de Tony Scott —la escena de créditos que nos presenta la flota de aviones es exacta—, también casi le mangan el título a otra producción de éxito de los 80, “El Trueno Azul” y, además, no se les ocurre otra cosa que aderezar el mejunje nada menos que con ¡abduciones extraterrestres!
Así, tenemos a dos pilotos de la OTAN que pasan su tiempo entre rudas conversaciones de tipos duros y juegos de cartas, cuando no, salen con sus aviones a probar una serie de maniobras. En una de estas, estando en el aire observan en lo alto de la colina una extraña luz azul que, cuando uno de estos pilotos sobrevuela sobre ella, se lo traga. El otro piloto regresará solo a la base convencido de que las luces que se han tragado vivo a su colega son de origen extraterrestre y, con toda la OTAN en contra diciendo que se trata de un fenómeno electro magnético, decidirá investigar por su cuenta, lo que le llevará a conocer a una rubia irrelevante que no sirve para otra cosa más que para que nuestro protagonista tenga un interés romántico.
En un momento dado, este piloto saldrá con un anciano en garrota a subir la montaña para llegar a la zona donde las luces alien se tragaron a su compañero,y lo hace con la ropa que lleva, sin la adecuada equipación de escalada (¡¡¡). El desenlace, que no desvelaré por supuesto, es una de las cosas más improbables, tontas, estúpidas y descabelladas que he visto yo en una película.
Lo más interesante de “Blue Tornado” es su reparto eminentemente internacional, al menos en lo que a los papeles estelares se refiere, así, tenemos a una suerte de Maverick llamado Alex interpretado por un decadente Dirk Benedict recién finalizado su periplo en “El Equipo A” al que le secunda una por otro lado en alza y exitosa Patsy Kensit, que lo mismo te hacía un blockbuster hollywoodiense, que aparecía en una película de Pilar Miró, que te salía en esto. El compañero de Alex tragado por la luz azul, no es otro que Ted McGinley, más conocido por interpretar a Stan Gable, el malo de la saga de “La revancha de los novatos”. Finalizamos el cast con la presencia de un David Warner desubicadísimo en su papel de comandante de la tropa aerea, pensando todo el rato en cuando va a cobrar su cheque y, así, regresar a su país. Vamos, un reparto de campanillas.
No menos interesante resulta que, a pesar de lo chapucero del plagio en general, no aparenta ser tan pobretón como cabía esperar y hay que decir que las tomas con aviones reales de la aviación italiana no desmerecen en absoluto de las rodadas para el original “Top Gun”, y sin llegar a la espectacularidad de aquellas —solo por un pelo— por lo menos dan el pego, salvo porque el material aéreo es excesivo y al final la película es un continuo ir y venir de Dirk Benedict para arriba y para abajo, yendo a la biblioteca a buscar libros sobre OVNIS y teniendo largas e intrascendentes conversaciones sobre el tema con sus compañeros de reparto, junto al sin sentido de secuencias de aviones que despegan, vuelan o aterrizan mientras el director de fotografía intenta copiar los tonos de luz sepiaceos que hicieron distinguir la película protagonizada por Tom Cruise. Sin embargo, y contra cualquier pronóstico previamente estipulado, la película no se hace aburrida en exceso. Es más, diría que incluso está entretenidilla, ya sea por su primera mitad que es más que digna, ya sea porque luego la cosa se desmelena, se va volviendo bizarra y perezosa y, ya sí, entran en juego los consabidos momentos de comedia involuntaria. Pero ¡ojo! No está mal dirigida del todo.
El responsable es un pequeño aspirante a lo que viene siendo el típico artesano italiano, Antonio Bido, que por aquello de internacionalizar el producto firmó esta película bajo el seudónimo de Tony B. Dobb (que suena parecido a Tony Scott) y cuya filmografía no es del todo destacable, aunque en los setenta rodó sendos giallos que pueden ser más o menos recordados por los aficionados al género: “El gato con los ojos de jade” y “Sombra sangrienta”. En cualquier caso, tampoco serían de los giallos más célebres (o celebrados).
La verdad es que dar con “Blue Tornado” ha sido dar con una pequeña joya del despropósito, una estafa con más cara que espalda y una absoluta candidata a la categoría “malas pero divertidas”. Me resulta incomprensible como esta película no es más célebre o posee más culto —y es que se la reivindica poco—. Desde luego tiene todos los ingredientes para que estuviera al lado de los grandes títulos exploit italianos de la época, como “Contaminación: Alien invade la tierra” o el “Terminator 2” de Bruno Mattei por citar algunos. Y la única explicación que encuentro es que esta película no es popular por tratarse de un film de los 90 que expoliaba una película que quizás hoy esté de gran actualidad gracias a su secuela, pero que en 1991, año de producción de esta cinta, ya estaba pasada de moda y, la verdad, es que le importaba un bledo a la plebe. Un poco lo mismo que le sucede a nuestra “Alas rotas”. O váyanse ustedes a saber.

sábado, 7 de junio de 2025

EL INNOMBRABLE 2

Señalaba en la reseña de "El Innombrable 1" su condición de truño insufrible, capaz de generar el sopor más truculento imaginable, pero cuyo éxito por parámetros videocluberos había generado una secuela que, aseguraban ciertas lenguas, mejoraba mucho a su precedente. Y yo, que cinéfagamente soy incurablemente curiosón, "me moría" por echarle el guante a ese "Innombrable 2", aún a sabiendas que terminaría arrepintiéndome tras el dolor ocasionado por la primera dosis, debut de su ignoto director Jean-Paul Ouellette. Y aunque la espera se ha prolongado años, finalmente ocurrió.
Ya lo dijo el sabio: cuidado con lo que deseas.
Así de primeras, lo que desconcierta de "The Unnamable II: The Statement of Randolph Carter" -extenso título original-, es que comienza exactamente donde termina la anterior. Con los mismos actores. Y, claro, después de lo comentado, comprenderán que mi cerebro había borrado todo rastro de "El Innombrable", por lo que me resultó imposible efectuar una conexión entre ambas películas. No sé si dicha continuidad es genuina o se la han sacado de la manga. Sea como fuere, la cosa queda del siguiente modo...
Los supervivientes a la noche de horror se obcecan en dar a conocer al mundo la existencia real del monstruo que no puede nombrarse. Armados con el legendario "Necronomicón" (recordemos que ambos productos se suponen inspirados en la obra de H.P.Lovecraft), dan con una gruta, localizan al bicho, lo liberan de la maldición, convirtiéndose así en una pava sexy (el "innombrable" es señora, más mosqueada y rabiosa de lo normal) y se la llevan con ellos. Lo que desconocen es que hay otra "innombrable" que les seguirá, dispuesta a recuperar a la primera, dejando un reguero de cadáveres a su paso.
Pos no. "El Innombrable 2" sigue siendo tan aburrida y olvidable como lo era su precedente y el resto de películas de terror baratuchas del periodo, esos temibles inicios de los 90. Lo sospechaba. Es decir, sabía que todos esos rumores de que era mejor y bla, bla serían papel mojado. Calderilla. Pudin. Y eso es exactamente. Un film perfectamente evitable, sosaina, sin alma, con estética de telefilm, la dosis justa de chicha pero que sabe a nada, momentos de comedia voluntaria vergonzante y... en fin, que es una basura innombrable (chiste fácil, pero inevitable y necesario).
Del reparto destacan algunos rostros curiosos como el de John Rhys-Davies dando vida a un experto en monstruos antediluvianos, cosa que se convertiría en su rutina laboral a partir de ese momento, sumergiéndose sin descanso en toda suerte de subproductos de idéntica catadura. O el gran David Warner, en un papel minúsculo y absurdo que no aporta casi nada a la trama y únicamente está ahí para dar algo de "caché" al descalabro.
Las dos innombrables vienen interpretadas por "scream queens" de cierta solera. Por un lado Maria Ford quien, una vez desprovista del maquillaje, se pasa un cacho de la peli como dios la trajo al mundo -pueden verla en este documental echado pestes del gremio y amargadísima porque solo la explotaban sexualmente.... paradójico que terminara con el cuerpo recauchutado a base de horribles operaciones- y la ya fallecida Julie Strain, a la que toca acarrear el látex durante todo el fuckin´ largometraje (y, a diferencia de su compañera, gozaba como una perra haciendo papeles sexys para basuras videocluberas). En ambos casos se puso las botas aplicándolo Christopher Biggs.
"El innombrable 2" destruyó la carrera de Jean-Paul Ouellette, y con justicia (lo mismo podemos decir respecto a un "El innombrable 3" que jamás existió... gracias a dios). Seguidamente entró como profesor en el "Emerson College", donde produjo y dirigió algunos cortos estudiantiles. Actualmente ronda por "Linkedin". Ni falta hace señalar que en su currículum NO figuran NINGUNO de sus escarce
os con el cine de género. Ni "El innombrable 1", ni "El innombrable 2", ni esa aportación a la acción de aspecto grimoso titulada "Chinatown Connection" (con protagonismo de ¡¡ Bruce Ly y Lee Majors II !! Distribuida por estos lares vía "Filmax Video") ¡¡Traidor!! así te pudras en el infierno. Tú y tu filmografía al completo.

martes, 23 de marzo de 2010

UN GENIO CON DOS CEREBROS

Hace un par de semanas, no se a colación de qué, pasó por mi cabeza esta película. Llevaba años sin saber nada, pero la devoraba una y otra vez en mi infancia y guardaba un grato recuerdo de ella. Dediqué un buen tiempo a la búsqueda de una copia y la conseguí.
Buscando info, descubro también que dispone de mucho culto allá en los USA (¿¿y qué no??) y que los fans la catalogan de rareza. No es para menos. Que suerte que me he topado de nuevo con esta maravillosa, maravillosa película.
El Dr. Hfuhruhurr (pronúnciese Jafahier), neurocirujano de gran éxito, ha creado una nueva técnica que le permite abrir a rosca el cráneo para facilitar la intervención. Viudo, conoce a una bella mujer que solo anda con él por su dinero, y a la que ni siquiera consigue hacer el amor. En la luna de miel, el Dr. Hfuhruhurr (sí, es la segunda vez que hago el copypaste) conoce a otro doctor que le acusa de anticuado en sus descubrimientos y le explica que ha creado un suero para mantener los cerebros con vida, así como una máquina para que estos se instalen en cualquier cuerpo sin necesidad de cirugía. Hfuhruhurr entra en contacto telepático con uno de los cerebros femeninos que el otro guarda, y así comienza una alocada historia de amor.
Un homenaje a "Frankenstein", a la "serie B" cincuentera y precedente cómico de "Re-Animator" (si no contamos los escritos previos de H.P.Lovecraft en los que se basaba), la cual, casualidad o no, parece haber mamado de esta en muchos aspectos. De hecho, un jovencísimo Jeffrey Combs hace aquí uno de sus primeros papelitos.
Un sentido del humor de lo más negro impregna esta película, amén de unos gags de lo más ingeniosos que he visto nunca y un ritmo impecable a 1000 km por hora que impide que nos aburramos.
En el cast (y en toda su carrera) nunca estuvieron tan divertidos Kathleen Turner, David Warner y, por supuesto, un Steve Martin que Carl Reiner descubrió para el cine en títulos como "Un loco anda suelto", "Dos veces yo" o "Cliente muerto no paga".
El papaíto de Rob Reiner ("Cuenta Conmigo") dirige con maestría esta marcianada, a la que le falta un pelín muy chico para llegar a ser humor “spoof”, subgenero con el que el veterano director coqueteó a posteriori en la divertida "Distracción Fatal". A ello añádanle que también dirigió a John Candy en "Malditas Vacaciones" y títulos tan conocidos como "Juerga tropical" o "Hay un muerto en mi cama". ¿A que las han visto casi todas y ni siquiera sabían de la existencia de Carl Reiner? Porque a mí me ha pasado eso.
Otro aspecto a destacar de "Un genio con dos cerebros" es su electrónica banda sonora a cargo de Joel Goldsmith, un soundtrack cojonudísimo que recuerda ligeramente al la música de los giallos italianos a base de zumbidos y que le otorga a todo una ambientación muy enrarecida…
Una autentica gozada de película.

sábado, 7 de abril de 2012

BLACK DEATH

En general detesto toda clase de religión, venga de donde venga. Intento respetar las creencias de cada cual, pero en este sentido se me hace muy difícil... sobre todo cuando ellos son los que no me respetan a mi (ni al resto de los que piensan como yo). Entiendo que la religión fuera una necesidad en tiempos en los que el hombre nadaba entre la más absoluta de las ignorancias. Al desconocer todo sobre todas las cosas, únicamente encontraban respuesta en sus absurdas creencias sin base ni fondo. Lo que me abruma, lo que me cabrea, es que hoy día, en pleno siglo XXI, con todo lo que sabemos y toda la experiencia acumulada, todavía haya quien sea profundamente religioso. Desde mi punto de vista, es un atraso acojonante. Y la prueba es que cuanto más pobre e inocente es el país en el que piensas, más peso tiene allí la religión. Algo que les va de puta madre a aquellos que viven del cuento. Tal vez por eso me ha gustado "Black Death", una peli que, en esencia, habla de los estragos que pueden llegar a causar las creencias religiosas.
Estamos en la edad media. La terrible peste negra campa a sus anchas, sin embargo, existe un pueblecito que, como el de Astérix y Obélix, vive en perpetua felicidad gracias a que, aparentemente, allí la enfermedad aún no se ha manifestado. Convencidos de que tras ello hay alguna clase de brujería, la iglesia manda a un grupo de mercenarios asesinos a investigar. A estos los acompaña un monje que mantiene en secreto un romance con una moza (puntazo: los enviados de dios son los personajes más amorales de la peli). Al llegar al pueblo en cuestión, las cosas se complicarán de mala manera y la ignorancia por ambas partes desencadenará el drama. El desenlace es cojonudo y explica claramente cómo la religión puede llegar a convertir a un ser inocente en un auténtico monstruo sediento de sangre.
Estupendamente rodada, estupendamente interpretada, con una ambientación cuidada hasta el detalle y sencillamente cojonuda, "Black Death" es la cuarta -y mejor- peli de su interesante director, Christopher Smith, responsable también de film visibles -aunque tampoco especialmente brillantes- como "Creep", "Desmembrados" y "Triangle" (o "Cómo sería "Los Cronocrimenes" si les hubiera quedado bien"). Frente a la cámara, el raro Eddie Redmayne, Sean Bean y David Warner en un escueto rol. 
Alejada de cualquier fórmula facilona y comedidamente -y agradecidamente- poco previsible, resulta difícil encajar "Black Death" en un género determinado. Lo más cómodo es meterla en el saco del "fantastique", aunque solo sea gracias a su extraña y a ratos inquietante atmósfera (y unas escuetas pero efectivas dosis de gore).
Recomendable.

lunes, 31 de marzo de 2014

MUSEO DE CERA

Indudablemente, “Museo de cera” es un clásico de la serie B (y con sabor a Serie b, que no todas lo tienen…) ochentera, unión de la “Vestron Pictures” en lo que sería una de sus pocas incursiones en la pantalla grande, de Anthony Hickox director de simpática carrera, pero un tanto limitadito a grandes rasgos, y de Bob Keen, artesano de los efectos especiales y el maquillaje, cuya trayectoria ya resulta del todo entrañable. Como la película que nos ocupa.
Cuenta la historia de un grupo de jóvenes a los cuales se les invita a una “representación privada” de lo que se supone es el nuevo museo de cera de la ciudad. Los chicos acuden al museo, se dispersan por el mismo y en cada representación de cera, al pasar dentro del escenario, estos se trasladarán a la época, lugar y momento en el que el monstruo de cera representado operaba, asesinando a los incautos y haciéndoles formar parte del escenario de cera. Difícil de explicar, pero bueno ¿Quién no la ha visto ya?
Como el cine de terror estaba tan de moda a mediados de los ochenta, “Vestron Pictures” quería rodar una película de terror ambientada en un museo de cera, para así también, poder lanzar guiños a los monstruos clásicos, pero tenían poco tiempo para la pre-producción y poco menos de un millón de dólares para rodarla, así que debían contratar al a un guionista que trabajase rápido. El elegido fue Hickox quien escribió el guión en tres días, y rápido comenzaron a rodar. Por su parte, el encargado de los f/x,  Bob Keen, en nómina de la “Vestrom” por aquel entonces, trabajó a destajo creando unos efectos especiales la mar de resultones que se prodigan como lo mejor de la película (¡ese maravilloso hombre lobo!), a la par de sangrientos. La versión que se pudo ver, por lo visto no es ni la mitad de sangrienta que  debería ser: el MPAA, cortó a su antojo las partes más gore. Con todo, el resultado de lo que se puso a disposición del público, es muy cafre, así que no me imagino como serían las imágenes cercenadas.
Curiosamente, la película en su estreno en cines, fue un absoluto fracaso que cambió el rumbo de la “Vestrom” en sus producciones, puesto que si “Museo de Cera” fue un fracaso en cine, sin embargo en el mercado del vídeo es uno de los títulos más vendidos de Estados Unidos, con lo que, con su siguiente estreno “Reto Al diablo”, viendo que ocurría lo mismo que con “Museo de cera”, decidieron centrarse, en lo sucesivo, en el mercado del vídeo. Y mientras al vídeo le fue bien, a la “Vestron” le fue bien.
La película sobrevive al paso de los años estupendamente y se disfruta al 100% todavía, resulta divertida, dinámica y original,  y al acabarla uno se queda con un regustillo muy agradable. Yo hacía ya años que no la veía, y temiéndome lo peor en este último visionado, resulta que me lo he pasado estupendamente. Quizás algunas cosillas se han quedado desfasadas –el vestuario de los protas, chirría demasiado así como algunos diálogos estúpidos, tan de aquella época por otro lado-  pero nada de importancia. Una de las mejores películas que produjo “Vestron”.
Un apunte: Mucho se habla del clímax final de “La cabaña del bosque”, con todos esos monstruos y esos guiños lanzados al fan del terror; bien, el clímax de “Museo de cera”, es el mismo de esta, pero ideado veintipico años antes: Al final, montones de monstruos la liarán parda, y con menos repugnantes intenciones que la de Drew Godard. También es cierto que salvo esto, no se parecen en nada más, por supuesto.
Mención a parte se merece el reparto:
Zach Galligan, que se encasilló tantísimo protagonizando “Gremlins” que después de la película de Joe Dante, apenas le salían papeles, así que se vio inmerso en la serie B más inmunda, los telefilmes más infames, y los “Direct to vídeo” más zetosos.  Aquí queda claro, que no solo quedó encasillado con “Gremlins”- mientras vemos la película, somos incapaces de quitarnos de la cabeza que Galligan fue Billy Peltzer- sino que además, es un actor tremendamente malo. Aquí vemos que su registro es limitado, con tendencia a la sobreactuación, saltando con facilidad a la infractuación, no ya en la misma escena, sino en el mismo plano, sin embargo, en este producto el amigo Galligan se ve como pez en el agua, así que en cierto modo, es normal que quedara alejado del mainstream. Después de esto, pocas cosas destacables rodó en su carrera, pero Anthony Hickox si que contó con él para la mayoría de sus películas. Lo ultimo que ha hecho, una aparición en “Hatchet III”. Que quieren que les diga, Zach Galligan y su mierdosa carrera, me parecen del todo entrañables.
Por otro lado tenemos, en un rol bastante menos destacado a David Warner cuya carrera siempre ha deambulado en el “Maistream”, la serie B y la televisión, recordándole todos, más que por su papel en “Museo de Cera” por su papeles en cosas tan celebres como “La profecía”, “Aeropuerto 79” o “Titanic”.
Tenemos a Miles O´Keefe, famoso por ser Tarzán en “Tarzán, el hombre mono” y Ator en la saga de “Ator el poderoso”, que siempre ha deambulado por productos de dudosa calidad, llegando a aparecer en cortos de “Amateurs” con Damon Packard. Aquí interpreta a una de las figuras de cera, nada menos que un homosexualizado Conde Drácula.
Y de entre el resto del reparto, destaca  el enano que hace las veces de maestro de ceremonias del museo de cera, que no es otro que “Michu”, que se hizo muy, muy famoso dentro del disfraz de “ALF”, aunque también tuvo sus papelitos en cosas como “La gran aventura de Pee Wee”, o “Freaked: La disparatada parada de los monstruos”.
Ahí es nada ¿verdad?
Los F/X, son cosa del anteriormente mentado Bob Keen, que pasó de hacer las maquetas de grandes producciones de Hollywood a elaborar los efectos especiales de mogollón de películas, para acabar dirigiendo bodrios como “Proteus”o algún que otro “exploitation” de “Parque Jurasico”.
Por su parte, Hickox, que cada vez que rodaba se hundía más y más en su propia mierda siendo hoy un claro ejemplo de la inutilidad cinematográfica –aunque esta le salió bien, quizás solo por ser la primera-. Es popular por haber dirigido cosas como “Vampiros a la sombra”, “Hellraiser III”, una de las secuelas de “Warlock”, “Las aventuras del principe Valiente” y el episodio piloto de la serie que pretendía lanzar al estrellato en las américas a Sammo Hung, “Martial Law”. Todo lo demás que ha rodado, es cuanto menos, una puta mierda.
Un par de años después, y debido al éxito que en videoclubes obtuvo esta, Hickox rodó la secuela “Waxwork 2” también con Zach Galligan, y que, obviamente, poco tiene que ver con esta, que tampoco fue un éxito como esta y que ya caerá por aquí un día de estos.
En cuanto a “Museo de cera”, una pequeña maravilla.

lunes, 10 de abril de 2017

ACE VENTURA JR. DETECTIVE DE MASCOTAS

No soy yo muy entusiasta de las películas de Ace Ventura, y por supuesto no tenía previsto ver este “Ace Ventura Jr. Detective de Mascotas”, pero Naxo me propuso verla y reseñarla puesto que él no tenía el valor suficiente para hacer ninguna de las dos cosas. Y yo, que soy un tío echado para adelante, sufro el calvario por él, con todas las consecuencias. Y estas son, que no hay consecuencias, que las diferencias entre ver o no ver esta película son mínimas, porque es una película que antes de haber terminado ya se esfuma de tu mente. Una peli que te deja indiferente, es peor –mucho peor- que una mala película. Y eso es exactamente lo que es “Ace Ventura Jr. Detective de Mascotas”.
Se trata de un telefilme que existe, a parte de para rebañar los posibles rescoldos que dejaran las dos películas para cine interpretadas por Jim Carrey, para cerrar una trilogía aprovechando que Carrey ya nunca más volverá a interpretar a Ace Ventura, y para llenar esos huecos muertos entre programa y programa de los canales infantiles de las televisiones por cable de los USA. Posiblemente sea más una cuestión de conservación de derechos del personaje por parte de la Warner, que un interés real en que las aventuras del detective de mascotas sean  continuadas por el hijo de este.
Aquí la gracia –y la mala hostia- están en que Ace Ventura está muerto. Murió en el triángulo de las Bermudas en una mala ejecución de su profesión. Sin embargo, antes, le dio tiempo a echar un polvo a su novia, dejarla preñada, y que de esa relación saliera un niño obeso y repelente que continuaría con su estirpe (aunque este parezca más hijo de Chris Farley que de Jim Carrey). Así, Ace Ventura Jr., obsesionado con proteger y encontrar mascotas, el día que decide ser un niño normal, se percata de que un oso Panda del zoo ha sido robado, y que la principal sospechosa es su mamaíta. Así pues,  se pone manos a la obra para poder sacar de la cárcel a su progenitora, y de paso, rescatar al osito.
Menuda chorrada más grande y estúpida.
No menos estúpida es la idea de inventarle al niño todo un árbol genealógico de la familia Ventura, en el que abuelos y tatarabuelos se dedicaron a lo mismo que él y su padre, y todos tenían la pinta y peinado característico de los Ventura; esto es, pantalón de pirata, camisa Hawaiana y ese tupé, que le sale al niño como por arte de magia a mitad de la película –literalmente; no tiene tupé, de repente le aparece, y se convierte en el primer sorprendido- y que le queda al jodio niño como una patada en los cojones. Y poco más, por lo demás es tan sosita, que recién vista apenas la recuerdo. Y sí, me he aburrido bastante.
El niño gordo, repelente y en absoluto gracioso –cualquier otro lo hubiera hecho exactamente igual-, qué a día de hoy es un machote de 22 años, se crió delante de la pantalla y le hemos podido ver, además de en esta chufla, en “¡Olvídate de mí!”, paradójicamente, junto a Jim Carrey, “Hasta que el cura nos separe” junto a Robin Williams, y ahora que es mayor, se prodiga cada vez menos. Da un poco igual, la verdad.
En cuanto al director, David Mickey Evans, es el responsable de las secuelas más chungas de “Bethoveen” (la 3 y la 4) directas a vídeo, de la película Disney para lucimiento del cómico Sinbad “Un negro en la Casa Blanca” y mierdas por el estilo. Sin embargo, hay una película muy bonita “La fuerza de la Ilusión” con Elijah Wood de pequeñín, cuyos créditos dan la autoría de la dirección a Richard Donner. Dícen las malas lenguas, que el 70% de esa película la dirigió el propio Evans, quién además firma el libreto. Sin embargo, en la película no se le acredita como es debido en las labores de dirección. Simplemente, no sale. Aunque da un poco lo mismo: David Mickey Evans, así como su carrera, son lo más mediocre que puede dar el cine de las dos últimas décadas.

sábado, 14 de septiembre de 2024

TROG

Ocasionalmente he comentado lo tontito que me ponen las historias sobre rodajes de películas, a base de actores encarnando personas reales de la farándula, escenificando situaciones supuestamente genuinas, etc. Me encanta. Sea formato largometraje ("Hitchcock" es especialmente gozable), sea serie (ya dije mil maravillas de "The Offer" en su día) Bien, toca añadir una nueva al pack, "Feud" del 2017 (primera temporada). La he visto tardíamente porque desconocía su existencia. Narra en ocho capítulos la complicada relación de amor / odio entre Joan Crawford y Bette Davis, encarnadas por Jessica Lange y una Susan Sarandon que, según el plano, luce guapísima. Y lo remarco porque gastaba 70 tacos en aquel momento y, en fin, nunca una dama de esas edades había provocado en mi semejante impresión. ¿Hiper-maquillada, digitalmente mejorada? podría ser, pero tengan en cuenta que "Feud" juega con el hecho de que ambas estrellas son eso, señoras de avanzada edad y, en general, se explotan más sus arrugas que su atractivo. No sabría decir.
Me costó entrar en la serie. Pero cuando ocurrió, ya no pude soltarla, consumiendo hasta tres dosis diarias, algo muy raro en mí. Entre el mondongo humano, las judiadas que se hacían ambas marujas y demás -todo muy tremendo- destacan, obvio, aquellos segmentos dedicados a la realización de sendas películas. Y aunque ver a un maravilloso Alfred Molina dando vida a Robert Aldrich (siempre enfrentado a un no menos fantástico Stanley Tucci como Jack Warner) durante la creación de "¿Qué fue de Baby Jane?" es sumamente estimulante, lo supera el momento que se aborda la etapa todavía más decadente de Joan Crawford quien, les recuerdo, se convirtió en musa eventual de William Castle.
Durante el visionado, me pregunté si serían capaces de mostrar esa faceta de la actriz, y cómo procederían. Aquella misma tarde fui debidamente achantado al encontrarme el respectivo capítulo iniciándose con una recreación del trailer de "Strait-Jacket" o "El caso de Lucy Harbin" (un gallifante para los traductores. A diferencia de otras ocasiones, hicieron los deberes respecto a los títulos que algunas de estas películas han tenido en nueso país), primera colaboración Castle-Crawford. El segundo sorpresón fue una escena en la que se muestra el estreno de la misma, con un sosias del cineasta currándose sus legendarios "gimmicks" (y Jessica Lange encarnando a una beoda Crawford como pez fuera del agua). ¡¡Mola!! ¿y de quién se trataba? desde luego alguien muy distinto físicamente, pero en cierto modo adecuado: John Waters. Sí, el John Waters de "Pink Flamingos" al que tanto hemos recriminado por su condición de vendido y mangante. El mismo John Waters que, en muchas ocasiones, se declaró gran fan de William Castle, lo que por un lado le da un gracioso sentido a su elección, un genuino guiño a "connaisseurs", aunque, por otro, resulta un pelín irritante.
Pero no acaba aquí la cosa, porque fruto de su delirante divismo, la carrera de Joan Crawford siguió cuesta abajo, y lo siguiente fue aliarse con el productor Herman Cohen para participar en dos de su paternidad, "El circo del crimen" y, muy especialmente, "Trog", viéndose obligada a trasladarse hasta Inglaterra y dejarse dirigir por Freddie Francis. Esta parte mola especialmente. Resulta hilarante ver a la ex estrella rebajándose a un subproducto como aquel y sus muchas limitaciones, incluido cambiarse de vestuario en una sucia flagoneta a falta de camerino (aunque Herman Cohen aseguraría años después que el vehículo estaba en perfectas condiciones)
La actriz da vida a una científica emperrada en estudiar, domesticar y proteger a un troglodita localizado en una cueva. Vivía ahí metido sin enterarse que el resto de la humanidad había... errr... ¿evolucionado? Le llama Trog cariñosamente, y él responde haciendo toda suerte de cucamonas y ruiditos. Hasta logran que escupa algunas palabrejas en inglés. No obstante, los bípedos racionales somos muy malos, y lo único que queremos es ver a Trog muerto. Ahí es donde Doctora Crawford hará lo indecible por evitarlo.
Volviendo a "Feud", podría considerarse que cae un poco en la trampa de, una vez más, tratar el terror, o el cine de género, como basura rastrera, algo indigno que avergüenza a sus propios artífices, quienes proceden motivados únicamente por el vil metal. En algún momento Jack Warner se refiere al asunto valiéndose de etiquetas como explotación, serie B, gran guiñol o el continuo "desprecio afectuoso" que dispensa a Robert Aldrich por ello. Honestamente, viendo "Trog", cuesta mucho no darles la razón.
Aunque el terror británico de tirón clásico queda fuera de mis apetencias, tras la serie me entraron ganas de ver la movida esta del troglodita, así que recurrí a mi amigo Enorm, quien me la consiguió en escasas horas. Y, jodeeeer, decir mala es quedarse corto. Sí, amigos, "Trog" es un truñaco de tres pares de cojones que provoca, justo, tres cosas: sopor, vergüenza ajena y risas. Hay absurdeces a mansalva, incongruencias narrativas, momentos muy muy ridículos (ver al simio emitir ruidos duele) y un desenlace mega-tonto de aquellos que dices "¿Tanto drama pa esto?" No, no logran que empatices con Trog (bastante lamentable en su aspecto. El careto era un sobrante de "2001: Una odisea en el espacio", y no es un chiste, es un hecho) Francamente, te da igual lo que le ocurra. En cualquier caso, empatizas con Joan Crawford y su sufrimiento... salvo si te llamas Bette Davis, quien dijo que lo suyo hubiese sido cometer suicidio tras participar en semejante ñordo.
Otros de los implicados (y suicidas en potencia) son Michael Gough y, sorpresón, un jovenzuelo David Warbeck encarnando a un periodista (y preparándose para lo que le esperaba en el futuro) La "story" se la debemos en parte a John Gilling, director de algunos títulos bien reconocibles como "La carne y el demonio", "La plaga de los zombies" + "El reptil" (ambas para Hammer), la española "La cruz del diablo" y "Cuando las balas vuelan", secuela de "Licencia para matar" según Lindsay Shonteff, la franquicia exploiter de 007 que dio pie al nacimiento del agente "Charles Vine", posteriormente relanzado por Shonteff como "Charles Bind" en otra oscura saga de entrañable recuerdo.

viernes, 23 de septiembre de 2016

JUEGO DE ARMAS

Todd Phillips tenía el San Benito de la saga “Resacón en las Vegas” colgado a la espalda. Y con “Juego de Armas” se lo quita, y además con nota alta. Porque aunque a priori esta película pueda parecer una comedia – incluso se nos vende así en el trailer-  no lo es en absoluto. Es más, es un intento desesperado por hacer una pausa a su carrera de “Rey de la comedia gamberra”. Y, joder, le ha salido muy bien.
En la línea de películas al estilo de “El Lobo de Wall Street”, sin llegar a la genialidad de la de Scorsese, no ofreciendonos el sensacionalismo que aquella, “Juego de Armas” –“War Dogs” en su versión original- nos cuenta la historia inspirada en hechos reales de dos jóvenes veinteañeros, David Packouz y Efraim Diveroli que se dedican al tráfico de armas de tercera fila. Pero la inteligencia y la ambición les lleva a convertirse en dos de los traficantes de armas más importantes del mundo, hasta que la torpeza, la ingenuidad y la corrupción les hace dar con todo al traste acabando encarcelados.
El auge y caída de su trayectoria, es lo que cuenta la película, ni más ni menos.
Y el secreto de que sea tan buena, aparte de contar con el generoso respaldo de toda una "Warner Brothers", radica en que el soporte entero de la película recae en los actores protagonistas y en el director. Quiero decir, que Miles Teller y sobretodo Jonah Hill –es, sin duda, uno de los mejores actores contemporáneos- están estupendos, también lo está, más secundario Bradley Cooper,  pero esta película no funcionaría si Todd Phillips no llevara a sus espaldas tropecientas comedias. Su experiencia en ese género, le ha servido para dominar otro, y además, darle un toque autoral al asunto. Se nota su impronta.
Entonces, nos encontramos con una película sobre traficantes de armas intensa, inquietante, que por otro lado va follada porque tiene ritmo de comedia. Y no es una comedia. Es una película con sentido del humor, sí, pero no una comedia propiamente dicha. Es más, es una película completamente seria, tomada como tal. Y funciona, precisamente, por la agilidad con la que se nos son contados los hechos, que podía haberle ido muy mal con ese tempo, pero sin embargo le va de perlas. Es como ver “Resacón en las Vegas”, pero como si esta se tornara thriller. Amén de estar todo bien explicado, que no nos hagamos líos como sí podíamos hacérnoslos con “El Lobo de Wall Street” o con la estupenda, estupenda, estupenda, “La Gran Apuesta” de Adam McKay, cuyas comedias son aún más chorras que las de Phillips, y que consiguió una de las mejores películas del pasado año.
Volviendo a las interpretaciones, decir que no hay actor que tan bien haga de tío chungo como Jonah Hill, y decir que absolutamente todos los personajes de esta peícula son tan hijoputas, y tan egoístas, que dan ganas de matarlos desde el primer momento en que aparecen. Que grandes interpretaciones.
Junto a Hill, Teller y Cooper, tenemos a nuestra patria Ana de Armas, que sube como la espuma en Hollywood tras “Toc Toc”, y que está buenísima y ahí radica el secreto de su fulgurante ascenso, porque si en “Toc Toc” destacaba, además de sus tetas, por su interpretación, aquí se limita a ser un florero; la esposa resignada y decepcionada del protagonista, que si no fuera por lo rica que está, nos molestaría cada vez que aparece en plano. Es un personaje incordiante.
Por lo demás, dos horas de tensión, adrenalina y diversión.
¡Se la recomiendo!

viernes, 8 de octubre de 2021

LINDA LOVELACE CANDIDATA A PRESIDENTE

Tras el éxito de “Garganta Profunda” (la película porno más rentable de la historia), su protagonista femenina Linda Lovelace, vivió los momentos de mayor celebridad en su culebreante carrera, por ese motivo a su pareja de entonces, David Winters, famoso por haber realizado las coreografías de “West Side Story” -y futuro director y productor de numerosos zetismos-, se le ocurrió que podía sacar provecho del palmito y popularidad de Linda, concibiendo una película para su completo lucimiento que sirviera para introducirla en el cine no pornográfico. No era baladí, porque en esos años posteriores a la película de Gerard Damiano, la Lovelace había acumulado una importante base de fans que incluía estudiantes universitarios, intelectuales y  actores de Hollywood. Era, pues, el momento de presentarla al mundo convencional. Sin embargo, y dada que la popularidad de la actriz venía precedida de la pornografía, esta “Linda Lovelace candidata a presidente” se rodó en su versión para todos los públicos —que incluye un plano inicial de la actriz en pelota picada y alguna escena de corte erótico pero todo muy contenido— y  en otra versión X con material más fuerte para su público natural. No obstante, el boom Lovelace ya había pasado para cuando se estrenó y la película fracasó comercialmente en cualquiera de sus versiones. Al margen de si la actriz seguía o no de moda, la película no es que fuera especialmente divertida y, si bien la versión light de esta era bastante edulcorada y ramplona, la versión X no era lo suficientemente hard como para que los pajilleros fueran a los cines de El Deuce a hacerse sus pajillas.
En la cinta, Linda Lovelace se interpreta a sí misma, aparece representada como una diva del pueblo, todo gira en torno a la figura de la actriz y, al final, resulta todo un tanto ridículo. Se trata de una desmadrada comedia de presupuesto medio que incluso contó con estrellas en su reparto —por ejemplo, Scatman Crothers aparece un momentillo— y que, aunque comienza muy bien con una serie de gags encadenados de una incorrección política que a día de hoy indignarían al público contemporáneo más dado a ofenderse —con una especial fijación por los distintos tipos de indios (nativos, de la india o sudamericanos) que son mostrados aquí poco menos que como animales, o asesinos irracionales—, la cosa pierde fuelle a los pocos minutos convirtiéndose en un batiburrillo de escenas donde muchos personajes van para arriba y para abajo, donde la Lovelace se muestra encantadora en todo momento, y donde la influencia de los cartoons de la Warner brothers se deja ver en todo momento, con individuos poniendo dinamita en la carretera a la Coyote y Correcaminos, pero con muy poquita gracia. A la hora de visionado ya está uno cansado de tanto corre-ve-y-dile, y la sensación de cansancio acrecienta cuando comprobamos, para más inri, que la película es larguísima. Resumiendo: Es (o pretende ser) simpática, pero no funciona a pesar del ritmo desenfrenado que lleva y lo desmadrado que se las propone.
Una serie de líderes mundiales, sin saber muy bien por qué, se reúne con el fin de buscar un candidato a presidente de los Estados Unidos de América. Todo el mundo tiene muy presente la película “Garganta Profunda” y, en comité, se decide que la próxima candidata a presidente debe ser su protagonista, Linda Lovelace. Cuando se reúnen con ella para proponerle la candidatura, ella no está muy convencida, pero al final accede y forma un partido político con el que se irá de gira por el país con la finalidad de captar votantes. Sin embargo, en Washington no están muy por la labor de que una estrella porno opte a la presidencia de los Estados Unidos, motivo este por el que la oposición contrata a un asesino a sueldo con la intención de que se cargue a tan popular candidata. Mientras el asesino intenta cumplir con su cometido, nuestra candidata se verá en mil y una disparatadas situaciones.
Bastante mala.
Como la película fue un fracaso, en la era del vídeo no consiguió obtener distribución videográfica, sin embargo si circularon copias de la misma en el circuito de la piratería, y esas son las cintas que los fans se fueron pasando de mano en mano, hasta que hace no demasiado, su versión para todos los públicos se comercializó de manera legal en formato DVD. Es por eso que, siendo como fue durante décadas un producto ignoto y de difícil acceso, la película generó un culto entre los aficionados al cine oscurillo y/o raro, que se decepcionaron profundamente cuando comprobaron que “Linda Lovelace candidata a presidente” era en esencia como “Los caraduras” pero mucho más cutre y deslavazada.
Curiosamente, la película se estrenó en nuestros cines en el año 1977, en aquella época en que todas estas películas picantonas, pero de contenido no muy duro, conseguían distribución a los albores de la clasificación “S”, aunque, posteriormente, no me consta que tuviera una continuidad comercial en formato vídeo (cosa que no he podido confirmar).
Dirige la película el chileno Claudio Guzmán, curtido en la televisión desde los años 60 dirigiendo para espacios como “El Show de Dick Van Dyke”, rodó un par de películas para cine siendo la que nos ocupa una de ellas y, después, continuó haciendo televisión, siendo sus últimos trabajos destacables algunos capítulos para la serie “Starman”.
“Linda Lovelace candidata a presidente” es una mierdecilla, pero también un producto la mar de curioso.

sábado, 4 de febrero de 2017

NUNCA APAGUES LA LUZ

Cosas que solo pasan en Estados Unidos: Haces un sencillo y modesto corto casero de tres minutos, sin diálogos y sin mucho más que una idea visual. Tiene éxito en las redes. Lo vendes como la semilla de un posible largometraje. El proyecto es apadrinado por el nombre de mayor peso en el terror mainstream del momento, James Wan. Convierten el corto en la introducción de todo un señor largometraje (incluida misma actriz, Lotta Losten) realizado con medios solventes y que estira la idea hasta la duración estándar. Se estrena distribuido por Warner Brothers y es un bombazo. Toma ya. Encima, luego, su responsable -David F. Sandberg- es fichado para dirigir una superproducción de superhéroes. ¿Fascinante?, ¡mucho!.
"Lights out", que así se llamaba el corto, y así se llama la peli en v.o., narra una historia de fantasmas muy próxima en fondo y forma al cine de su apadrinador Wan. Una silueta de terrorífico aspecto que se mueve entre sombras y es alérgica a la luz, se dedica a martirizar a los miembros de una familia. La madre parece guardar algún nexo de unión con ella. El hijo pequeño lo pasa canutas por las noches, así que pide ayuda a la hermana rebelde y grunge, que es la que pondrá un poco de orden y resolverá el misterioso misterio.
"Nunca apagues la luz" es de esas pelis que se venden como "muy de miedo" y apuestan por poca o nula sangre y mucha atmósfera (el sueño húmedo de cualquier gran estudio que aspira a congregar toda suerte de público). O, cuanto menos, de los recursos clásicos del terror (oscuridad, ruidos, sótanos, etc, etc). Sin embargo, y aunque no les niego que sí da un poco de yuyu (menos que "Expediente Warren" e "Insidious"), lo que más hay son sustos, muchos sobresaltos (como en "Expediente Warren 2"), y funcionan en lo suyo, sí, peeeero los sustos no son lo mismo que el miedo. Es otro rollo, uno más fácil.
Sin embargo, si no tenemos eso en cuenta, y tampoco nos ponemos demasiado exigentes, "Nunca apagues la luz" funciona como una peliculilla de terror sin mayores complicaciones para ver el sábado por la noche con la parienta agarrada a tu brazo. Entretiene lo justo, tiene algún acierto visual (tal vez lo peor, para mí, sea el niño, que no transmite miedo por muchos morritos que ponga) y... ná, que se puede consumir perfestamente.

sábado, 7 de febrero de 2026

LOBOS HUMANOS

En la ciudad de Nueva York se suceden una serie de crímenes atroces. Un madero en horas bajas es instado a echar el ojal. Lentamente irá descubriendo que los culpables tienen poco de humanos. O sí, pero mezclados con otra especie. ¿Licántropos? mmmmh, no exactamente. ¿Animales desatados? pues un poco sí, pero tampoco. En realidad lo que aquí tenemos caería un poco entre ambas opciones. Y ese fue mi problema con "Lobos Humanos" cuando en los "años dorados" la consumí cortesía de "Warner Home Video". Me defraudó. La encontré lenta y panfletaria, gastando cierto pestufo a hippie. Poco ayudó la contada, pero notable, escabechina cortesía de todo un "mostro", Carl Fullerton. Y desde entonces que la tenía entre las ignorables. Hasta que, en fin, ya saben, doña nostalgia llamó a la puerta y decidí que era momento de darle un nuevo mordisco, lo que pal caso viene que ni pintado.
Sí, "Lobos Humanos" se lo toma con calma. Y sí, es panfletaria. Pero, claro, vista ahora, comparándola con el cine fantástico que se produce a día de hoy, gana enteros. Y hasta compartes dicha pataleta hippie, porque en esencia raja del mal trato que indios y lobos sufrieron en el pasado... y sufren. Toca la fibra especialmente este último caso (ya saben, no soy muy de humanos), sobre todo porque, para ilustrarlo, incluyen imágenes totalmente reales de cazadores matándolos... y duele. En realidad toda ella arranca muy bien (con los primeros crímenes y primeras deducciones) y termina mejor (el clímax es lo más intenso, muy bien facturado) y, sobre todo, sorprenden los "actores" peludos, tremendamente convincentes y tan bellos como aterradores. Permítanme otro comentario de cuñado: Hoy sería todo CGI y no, no funcionaría igual. Ni de coña.
¿Vale la pena hablar del resto del reparto? Veeenga, sí. El prestigioso Albert Finney como desaliñado policía y escasamente creíble amante de la bella Diane Venora (quien debutaba acá y luego se dejaría ver en "Cotton Club", "FX, Efectos Mortales", "Bird", "Heat", "Ejecución Inminente" o "El guerrero número 13". Actualmente es carne de serie), Edward James Olmos, Gregory Hines, Tom Noonan, James ("Regreso al futuro") Tolkan y Reginald ("La jungla de cristal") VelJohnson.
La película se inspira en una novela de Whitley Strieber quien, decía, sufrió una abducción extraterrestre, dando pie al libro que inspiró la más bien caótica "Communion".
Punto y aparte merece el director de "Lobos Humanos", cuyo bagaje -y aspecto entonces- aclara mucho toda la intención "flower power" de la película. Michael Wadleigh había firmado la dirección fotográfica en "David Holzman's Diary" de Jim McBride, título adscrito al underground, y "¿Quién llama a mi puerta?", el notorio debut de Martin Scorsese. Pasó a la silla de director en 1970 con un extenso documental sobre el famoso macro-concierto para peludos "Woodstock". Once años después, y tras un telefilm, se puso a los mandos de la que nos ocupa, pero no cuajó. Fue despedido y sustituido durante la posproducción. Es de suponer que el asunto le dejó tocado, de ahí que, tras insistir con un par de documentos más sobre el dichoso "Woodstock", y coescribir el guion -oculto tras seudónimo- de la fantasía juvenil "Hyper Sapien (Amigo de las estrellas)", se retirara del negocio y, siempre según "la secre", dedicara sus esfuerzos a conducir autobuses. Todo hace suponer que era un flipado de las nuevas tecnologías, no solo porque recurra narrativamente mucho a ellas a lo largo del film (los sofisticados ordenas que usa la policía para los interrogatorios), sino porque, así mismo, aporta un efecto "cool" al punto de vista de los  "Canis Lupus" recorriendo las calles de la Gran Manzana mediante chorreante steadycam, la "termografía visual", por entonces de lo más novedosa y revolucionaria.

martes, 5 de marzo de 2013

EL DIABLILLO CALIENTE

Más conocida internacionalmente como “Evil Toons”, se la identifica también con los títulos de “Dibujos maléficos”, “Dibujos infernales” o el que recibió en nuestro país a su paso por vídeo-clubs, el espantoso (y no obstante, divertido) “El diablillo caliente”.
Se trata de una película al peso de las que hacía (y hace) Fred Olen Ray, cuyo principal atractivo es ver como se desenvuelve el llamado rey de la -mal llamada- serie B moderna (o la de los ochenta) mezclando animación con imagen real. Aunque sea poca cosa… porque tampoco tiene mucho dinero para ello.
Un grupo de chicas acude a hacer limpieza en un caserón durante un fin de semana por aquello de ganarse unos dólares. De pronto, son interrumpidas en sus quehaceres (básicamente, despelotarse y practicar numeritos eróticos sin venir a cuento) por un extraño individuo con aspecto de brujo, que les entrega un paquete. Las chicas deciden abrirlo y  descubrirán que se trata de un libro sobre magia negra (inspirado en el Necronomicon de “Posesión Infernal", por supuesto) del que surge un extraño diablillo de dibujos animados (diseñado por el ilustre fanzinero Chas.Balun), completamente deudor del de Tasmania de la Warner.
Pronto poseerá, física y endemoniadamente, a una de las jovencitas, y comenzará el festival.
Es una tomadura de pelo muy recurrente en la "serie B", que el elemento que sirve de reclamo en una película, posea a un personaje de carne y hueso como excusa para no tener que mostrarlo más en pantalla y así ahorrarse un dinero. Pasaba en “Troll” -este se metía dentro del cuerpo de la niña protagonista-, y pasa aquí, con lo cual vemos un poco al diablillo del título (una animación chusquera, pero no tanto como cabía esperar) cuando hace acto de presencia a los cuarenta minutos de metraje, y otro poco en el desenlace. Así mismo, a David Carradine, que también sirve de reclamo dando -escasa- vida al extraño brujo, lo vemos en pantalla un poco más, pero bastante menos de lo prometido. Así pues, el grueso de la película se reduce a las cuatro féminas protagonistas teniendo conversaciones estúpidas y mostrándonos, pizpiretas, sus anatomías sin ningún tipo de prejuicio, y si me apuran, incluso sin explicación. Cosa que se agradece, cuando dos de las tetas que vemos alegremente son las de la  una esplendida Monique Gabrielle pre-multioperaciones, que, literalmente, deformaron su rostro y cuerpo. Aquí nos ofrece un destete tan eterno como gratuito, y que se antoja, al final, lo mejor de la película. Así que imagínense…
Con algunos planos más, la intervención de Dick Miller, como encargado de la empresa de limpieza para la que trabajan las chicas, resulta antológica y altamente divertida. Momentos como cuando su personaje ve viejas películas de Dick Miller en la tele, y dice “No entiendo por qué la academia no le ha dado un Oscar a ese tío”, sin duda se ganarán la complicidad del respetable.
La película es desmesuradamente mala, incluso para ser de Fred Olen Ray (que las tiene mejores y también peores…) pero como es ligerita en cuanto a argumento (y ropa interior), con una trama tan sencilla que hasta el más tonto podría entender, de ritmo tampoco anda mal y escueta en su duración,  la vemos,  nos echamos unas risas, incluso nos tocamos en la intimidad, y nos quedamos tan a gusto. Siempre que seamos conscientes de lo que estamos viendo, claro.
Sí, “El Diablillo caliente” resulta un entretenimiento tonto, hasta recomendable.

sábado, 5 de septiembre de 2026

SANGRE FRESCA (UNA CHICA INSACIABLE)

Hace unos días gocé como un enano viendo "Michael", el biopic sobre Michael Jackson. Que sí, lo digo en serio. Una entretenida epopeya de dos horas que pasan volando. Da igual si el prota de la historia te mola o no (mi caso), la peli funciona como tal y eso es lo que importa. Obviamente, uno de sus pasajes se centra en la confección de "Thriller". Incluso vemos brevemente a un sosías de John Landis (y a otro de Rick Baker). Que lo sitúen tan de refilón tal vez obedezca a que, hoy, el otrora exitoso cineasta ejerce de oveja negra. Ya lo fue en los ochenta a partir de la movida de "En los límites de la realidad", y siguió siéndolo en los noventa y dos mil. Pero ahora, con el despuntar del Wokeismo y la caza de brujas imperante, esa mala prensa ha escalado muchos peldaños y si ya era malo entonces, ahora es el demonio (incluso ni tan siquiera sale en la ficha de "la secre"... laméntense por el pobre extra que le confiere vida).
Fue desconcertante recordar esa versión de un Landis pletórico y surfeando la cresta de la ola (gracias a "Michael") para, escasamente un día después, encontrarme con el otro, el decadente, incapaz de recuperar su buena estrella por mucho que lo intentara (la peli reseñada). Apenas habían pasado diez años desde la realización de "Thriller", curro que le fue adjudicado gracias a lo mucho que Michael Jackson disfrutó con la, hasta entonces, primera y única incursión de John Landis en el terror (mezclado con una comedia muy relativa), "Un hombre lobo americano en Londres". Justo por eso, cuando a principios de los noventa anunció que, por fin, regresaba al género / formato, los "fans" tuvimos claras dos cosas: Uno, aquella era una ocasión especial y, dos, el tipo debería estar muy muy desesperado como para intentarlo de nuevo con la fórmula que tanto le había funcionado en el pasado. La diferencia es que esta ocasión cambiábamos hombres lobo por los siempre aburridos vampiros. El invento respondería al título de "Innocent Blood" (aquí "Sangre Fresca (una chica insaciable)". En Australia "Un vampiro francés en América", ¡¡ja!!) y todos los medios especializados se hicieron eco de ello, empezando por "Fangoria" (incluida su entonces ya activa hermana española). Y así, de lejos, la premisa era prometedora, tenía potencial: Una vampira de buen corazón únicamente ataca a gente mala, en este caso mafiosos. Siempre procura pegarles un tiro a posteriori para, así, evitar que revivan convertidos en parte de su especie. Pero un día, y por sendas movidas, no logra dar el toque de gracia a su nueva cena, nada menos que un capo de lo más poderoso y malvado. Inevitablemente, este regresará de la muerte con nuevos poderes y decidirá convertir en vampiros al resto de su "famiglia" para, asín, hacerse invencibles. Por supuesto la vampira, con ayuda de un policía / interés amoroso, le parará los pies.
John Landis contaba con todo lo necesario para lograr un pleno. Su, como digo, vuelta al género con el beneplácito de todo el "fandom". "Warner Brothers" abrazando el proyecto. Un reparto de primera, con la francesita Anne Parillaud, caliente aún de "Nikita, dura de matar", en lo que se prometía su deseada incursión Hollywoodiense -sale en pelota picada nomás arrancar el film-, seguida de nombres del calibre de Anthony LaPlagia (el poli / interés amoroso), Robert Loggia (algo sobreactuado), Angela Bassett, Don Rickles y los habituales de cualquier peli con mafiosos que se precie, David Proval, Rocco Sisto + Chaz Palminteri. Un montón de cameos guapos (Tom Savini, Sam Raimi, Frank Oz, Dario Argento, Forrest J. Ackerman, Michael Ritchie....). El inevitable chiste privado habitual de "See you next Wednesday", efectos especiales punteros y sendas referencias cinéfilas, todas vistas a través de televisores y algo cansinas en su insistencia. Sin embargo, "Sangre Fresca" fracasó, en todos los aspectos y sentidos. Fue un hostiazo tremendo, el "fandom" le dio la espalda, la Parillaud entró en el cine yanki por la puerta de atrás y John Landis tampoco recuperó el brillo perdido, ni la buena prensa.
Pero ¿¿por qué?? ¿¿qué falla?? Pues no sabría decirles... no soy tan ducho en estas lides, aunque afirmo sin despeinarme que es una película aburrida de cojones. Carece de ritmo y dinamismo. Las escenas de acción -pocas, por cierto- no hacen vibrar. La química entre la pareja protagonista es inexistente. Incluso su escena de sexo resulta incómoda de ver. Y todo ello rematado por un abuso de diálogos y la continua sensación de estar ante algo muy atropellado, patoso, sin foco ni finalidad. Tal vez Landis dudó por donde tirar (¿terror, comedia, thriller?) y, al final, al no quedarse con ninguna opción, ni mezclarlas inteligentemente como hiciese con la del licántropo desubicado, pues el plato supo a nada, a vacío. Habría que ver cuanta culpa de ello tuvo el guionista Michael Wolk, quien no había escrito nada previo, ni lo haría a posteriori.
En realidad lo único bueno de todo el desastre es una escena de efectos especiales cortesía de Steve Johnson, en la que un Don Rickless vampirizado se tosta al sol de forma espectacular (hacer notar que Linnea Quigley aparece como enfermera chillona. Aunque seguramente se deba a que en esos días era pareja de Johnson). Tampoco podemos pasar por alto la agradecida y generosa cantidad de tetas, destacando especialmente -por dimensión- las de la actriz porno Teri Weigel.
"Sangre Fresca" es una película absolutamente fallida y olvidable. 
Si les apetece, en su día publicamos los respectivos fotocromos.