Diríase que el éxito indiscutible de la franquicia "Terrifier", y en especial su reciente tercera dosis, ha revitalizado el asunto de los efectos prácticos. Los gerifaltes de las compañías tochas han descubierto asombrados que la chavalada se ha puesto farruca con los excesos de látex y pintura roja propias de las aventuras del payaso "Art", unos que no solo son ya el "leitmotiv" de todo ello, sino que, a posteriori, su creador, padre y ejecutor, Damien Leone, mostraba en redes sociales cómo habían sido llevados acabo. Así las cosas, y considerando las maneras de Hollywood, esos mismos ejecutivos encorbatados decidieron replicarlo con sus productos horroríficos de pronto estreno. Tenemos el ejemplo de la ultra-mediocre hasta el dolor "Until Dawn". En las promos su director, el otrora prometedor David F. Sandberg, cuya puesta al servicio de las grandes corporaciones de su ojete ha terminado por enterrarlo en la más obtusa medianía, reivindicaba el uso de los trucos de antaño. "Aquellos que crecí viendo" decía, y los incorporaba alegremente a su peliculita, además de mostrar el "making of" de los mismos en un desesperado intento por atraer las atenciones y favores del fandom, ese gran idiota. Si podemos considerar "Until Dawn" un producto netamente "mainstream", la cosa se torna todavía más llamativa cuando esas mismas estrategias fueron seguidamente adoptadas por otro aún mayor en su pertenencia a la "corriente reinante", en su intención "crematística", la nueva entrega de "Destino Final".
Lo habré comentado mil veces antes, sea acá, sea en papel fotocopiado, pero siempre he sido un defensor tanto de esta franquicia como de la otra que iba sumando entregas a la par, "Saw". En su momento de auge, cuando no recibían más que palos por parte de prensa y -otra vez tu- fandom, acusándolas de repetitivas y poco imaginativas, me alzaba como su gran defensor, alegando que ambas eran a esos tiempos lo que "Viernes 13" y "Pesadilla en Elm Street" a los suyos, allá cuando, justo, también eran objeto de críticas duras y reproches, especialmente en lo referente a la acumulación de secuelas. Igualmente, anuncié sin ninguna clase de duda que, con los años, "Destino Final" y "Saw" no solo ganarían peso a nivel subcultural, sino que generarían continuaciones tardías, "reboots" y demás zarandajas. Bien, es exactamente lo que ha ocurrido. Así pues, pónganme la medalla y no se les ocurra intentar arrebatármela.
La cuestión es que esta "Destino Final: lazos de sangre" vendría a ser la sexta entrega, rodada trece años después de la que, en su día, se anunció como la última (y dieciséis de la única que fue tratada en este ciber-antro). ¿Y saben qué? pues que la jodía ha sido un éxito de taquilla, acumulando más billetes verdes que ninguna. Así pues, den por sentado que vendrán más (lo mismo que "Saw", de la que "Blumhouse" se ha agenciado los derechos con intención de seguir explotándola). ¿¿Y nos alegramos por ello?? Pues sí, porque resulta que "Destino Final: lazos de sangre" está un rato bien.
Pero antes de entrar en materia, déjenme finiquitar lo que comentaba al arranque de los efectos prácticos usados cual anzuelo. También los artífices de este "Destino Final 6" publicaban vídeos en redes sociales demostrándonos lo "cool" que eran al decantarse por ellos. Por supuesto, y como ocurre exactamente en el caso de "Until Dawn", luego, en pantalla, esos mismos truquitos de goma siguen cantando considerablemente a CGI. No creo que nos hayan estafado, no, pero seguramente tampoco pudieron evitar darles posteriormente un baño de infografía para perfeccionarlos, arrebatándoles toda su fisicidad, adquiriendo esa molesta pátina de artificio desaborío propio de la técnica en cuestión. ¿Perjudica ello pues a la película? No. Al fin y al cabo todas estas mandangas son solo materia que "preocupa" al aficionado, al fan, al pajero, pero al público mayoritario le importan un pimiento. Este únicamente demanda un producto entretenido y ameno, listo para escapar de la burda y apestosa realidad, práctica que últimamente veo como se considera reprochable, pero a mi me parece maravillosa y aplaudo. En ese sentido "Destino Final: lazos de sangre" no falla.
Como ocurre con todas las franquicias del horror, la historia de base es la misma de siempre. Y, no se engañen, así debe ser. Es lo que queremos ver. Lo que nos gusta. Luego, si los guionistas son lo suficientemente hábiles para añadirle unas goticas de algo un pelo distinto, pues mira, mejor, pero sin alejarse demasiado de la formula. Así pues, la novedad acá es que todo el asunto de las víctimas de un accidente terrible que se salvan gracias a una premonición y, aluego, son perseguidas por la señora muerte, se reduce a un círculo familiar, a padres, hijos, tíos y primos. Con el añadido extra de que, el origen de todo, ocurrió cincuenta años atrás. Las personas a despachar eran tantas que la de la guadaña ha tardado varias décadas en alcanzar a los protagonistas, porque su plan consistía desde el principio en cargarse hasta el último de los linajes de aquellos que no fenecieron cuando debían. Voltereta narrativa bastante ingeniosa y bien resuelta. Además, a ese salto temporal se vincula el personaje de Tony Todd, quien, como sabrán, ha ido ejerciendo de ¿cómo definirlo? experto en escapar de las garras de la codiciosa muerte, siempre aconsejando a las futuras víctimas que recurrían a él en busca de ayuda. También sabrán que Todd murió al poco de terminar la película, así que su despedida en la ficción se torna especialmente emotiva.
Pero, vamoh a vé, julai, déjate de mierdas, ¿¿molan o no molan las escenas donde palman los protagonistas?? Sí, molan. Y muchísimo. Es más, me atrevería a decir que son las más retorcidamente creativas, originales y espectacularmente sanguinolentas de todos los "Destinos Finales". El gore es "mainstream" en su mayoría, sí, pero les hará babear por su exageración y brutalidad. Voy a contenerme las ganas de describir aquellas que más me impactaron, por tentador que sea, y diré que no pude evitar soltar una satisfactoria risotada como consecuencia / válvula de escape ante la barbaridad de algunas. También por el placer de ver cómo son espachurrados, reventados o partidos en dos personajes sumamente desagradables y que lo merecen.
Así, a base de sangre a borbotones, gran guiñol, una narrativa perfectamente equilibrada entre le repetición y cierta novedad, y un ritmo acelerado y constante, resulta que la peli termina cumpliendo su cometido, entretener, divertir, ayudar a desconectar del mundanal ruido y, en fin, que la recomiendo.
Obviamente, por su condición de producto puro y duro, me saltaré la parte de la reseña en la que cito nombres y currículums. La verdad, importan un carajo. Pero, por cumplir, mencionaré a uno de los productores, y responsable de la "story" de base, Jon Watts, director en su día de las apreciables "Clown" y "Coche Policial", finalmente reciclado a paridor de "hits" taquilleros con las aventuras de "Spider-man" auspiciadas por "Marvel Studios".
Mostrando las entradas para la consulta Destino Final ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta Destino Final ordenadas por relevancia. Ordenar por fecha Mostrar todas las entradas
sábado, 12 de julio de 2025
sábado, 16 de enero de 2010
SAW VI
Soy un defensor de las franquicias de "Saw" y "Destino Final". No porque me flipen ni nada del otro Jueves (aunque tampoco me desagradan), sino porque hay un hecho referente a ellas que saca a la Madre Teresa de Calcuta que hay en mi. Resulta que continuamente no paro de leer comentarios despectivos esputados por el fandom moderno hacia estas sagas, que si "más de lo mismo", que si "falta de imaginación", que si "repetitiva", etc, etc. Y claro, uno se sorprende de que, en muchos casos, los que sueltan esas perlas sean los mismos que, por otro lado, dicen maravillas de franquicias como "Viernes 13" o "La matanza de Texas" únicamente porque el cuerpo de las mismas se encuentra en décadas pasadas, especialmente los ultra-adorados años ochenta y se enfadan cuando vienen Michael Bay y Marcus Nispel y se las tocan. ¿Saben una cosa?, en la época que las aventuras de "Jason" y "Leatherface" estaban en su apogeo (y ya puestos, también las de "Loca academia de policía") yo me harté de leer a críticos rancios y quisquillosos soltar las mismas acusaciones: "más de lo mismo", "falta de imaginación", "repetitiva", etc. Las exactas acusaciones que hoy día, los defensores de esos films, hacen de "Saw" y "Destino Final". ¿Es que nadie más se percata de que ambas sagas son la respuesta actual a aquellas (y tantas otras, como "Pesadilla en Elm Street" por ejemplo)?, ¿y que dentro de diez años o más, empujados por la nostalgia, muchos usarán palabras cordiales para referirse a ellas?, justo cuando "Saw 12" se haya estrenado directamente en dvd y alguna productora esté pensando en rodar "Destino Final 1.0", con el fin de resetear la saga y adaptarla al público que entonces será el actual. No deja de ser irónico, pero es un caso de ceguera notable y especialmente injusto si, centrándonos ya en "Saw", lo de repetitivo es relativo. Vale que "Destino Final" se resuelve siempre siguiendo el mismo esquema argumental (cambien a un asesino enmascarado por retorcidas muertes "seudo-accidentales"), pero... ¡¡¿¿"Saw"??!!, ¿conocen alguna otra franquicia con tal cantidad de títulos acumulados y que haya liado tanto la trama como para que muchos de los que la seguimos ya no sepamos de qué coño están hablando?. A "Saw" se le pueden criticar muchas cosas, pero para nada puedes acusarla de ser previsible, porque los guionistas hacen esfuerzos titánicos con el fin de lograr la continuidad de la historia a base de piruetas y flashbacks que casi parecen una versión demente de lo que ocurría con "Regreso al futuro III" en relación a sus dos títulos precedentes.
Dicho esto, llegó el momento de hablar de "Saw 6" (y hagámoslo rápido, que igual la séptima se estrena mañana y en 3D... lo que no es una coña, es verdad). Como todos los aficionados al género en este país de ignorantes, la vi ayer previa descarga ilegal... pero con la conciencia muy tranquila, pues es el "Ministerio de Cultura" el que me obligó , dado que, como sabrán, decidió prohibir su estreno en salas normales y destinarla (fatalmente) a salas porno por considerarla una apología de la violencia. La coña es que, mirado con humor, es cierto que en ocasiones films como "Viernes 13, parte 5", "Destino Final 4" o "Halloween 6" parecen películas porno que en lugar de pollas y coños ofrecen cuchilladas y asesinatos; al fin y al cabo, se trata de soportar una trama en la que las insípidas escenas de diálogo se entremezclan con las que realmente ansiamos ver, las de sangrientas muertes. Incluso hay veces que, como una porno, pasamos a cámara rápida la cháchara para ver solo la chicha. Sin embargo, esa NO es la estructura de "Saw", y menos de "Saw 6", que de "porno" tiene muy poco, o nada, ya que en este caso la cháchara es tan interesante como la chicha.
De hecho, "Saw 6" me resultó sorprendentemente buena. ¿Es esa una postura esnob solo porque acarrea la etiqueta que acarrea y tu te las das del Michael Moore del cine de horror?, ¡¡no!!, sería absurdo... simplemente es que es así, "Saw 6" está muy por encima de la media (de su franquicia) y, diría más, puede que sea la mejor de todas (y eso que la 2 también me gustó).
Pero lo cortés no quita lo valiente: desde la tercera voy muy perdido... aún recuerdo el principio de la cuarta, cuando la vi lo primero que me pregunté fue: "¿Y este personaje, quien cojones es?". La grandeza de "Saw 6" es que, aunque no te enteres de nada y el culebrón inherente a la saga sea para ti como un jeroglífico egipcio, no hay problema, se puede ver y disfrutar perfectamente. A eso, tenemos que añadir un ritmo más que solvente y una idea que ayuda a unificarlo todo; en esta entrega, y salvo esa escena de introducción BRUTAL y SALVAJE (muy gore, señores), solo hay un juego de tortura que ocupa toda la trama y, como siempre ocurre en los títulos de "Saw", está muy ingeniosamente diseñado. "Saw 6" probablemente sea, de todas, la más intensa en cuanto al efecto que causan las torturas perpetradas por "Jigsaw" y sus chicos (y chicas), y destaco por hijoputamente ocurrente la del carrusel de la muerte.
Vamos, que es una peli muy entretenida y con momentos de puro subidón. ¿A cuantas franquicias que arrastran seis entregas a sus espaldas les gustaría presumir de conseguir eso?, ¡¿eh?!... atributo este que incrementa la sensación de indignidad ante la decisión de nuestro flamante "Ministerio"... nos prohíben ver una peli de terror que, encima, es buena. Cabrones.
domingo, 1 de noviembre de 2009
DESTINO FINAL 3-D
¿Qué mejor manera de pasar el ya muy instaurado por estos lares Halloween, que yendo al cine a ver una peli de terror? Pues ir a ver una película de terror en 3-D.Me declaro fan de la saga "Destino Final", una que entretiene lo suyo en cada entrega, sin variar ni un ápice el planteamiento de la primera de todas.
Esta cuarta, es lo mismo de siempre: Una escena inicial tremendamente impactante, esta vez con un accidente brutal en una carrera de coches, las premoniciones del protagonista y el intentar romper la cadena de accidentes con el fin de salvar a los supervivientes, sin éxito al final.
Lo bueno es que esta cuarta entrega está dirigida por David R. Ellis, director de la mejor de la saga, que es la segunda (de la que la reseñada es muy deudora) y de la simpática "Serpientes en el avión", entre otros películos de encargo de variado pelaje.
Y bien, bien, bien servidita de gore; más que sangre en "Destino Final 3-D" lo que vemos son vísceras. Páncreas, hígados, tripas... ¡la bomba!, Con lo que salí del cine (en una sala ¡vacía!) con un tremendo buen sabor de boca.
La película en sí misma es muy disfrutable, pero en 3-D.... ¡Es la repolla!
A todo esto tengo que decir que esta ha sido mi primera experiencia en 3-D en una pantalla grande con las nuevas gafas negras. Según un amigo aficionado al nuevo formato, el efecto 3-D es más espectacular en unas películas que en otras. Bien, intuyo yo que el de esta es modosito. Buenos efectos cuando ruedas de bólidos vienen hacia nosotros, maderos en punta que se salen de la pantalla, trozos de carne que nos pasan por la cabeza... sin quejas.
Me hizo mucha gracia el detalle de que uno de los accidentes más brutos y sangrientos, transcurre en una sala de cine donde los espectadores ven una película en 3-D.
Me ha gustado mucho el tema del 3-D. Pero también ha generado un dilema. Mi señora coincide conmigo, tras la experiencia ¿querré ver alguna película en el cine sin los 3-D? Espero que no, porque, aunque espectacular, pienso también que es la muerte del cine tal y como lo conocemos.
Y por si les interesa, mi orden de preferencia en cuanto a la franquicia de "Destino Final" quedaría del siguiente modo: 2, 1, 4 y 3.
lunes, 1 de febrero de 2010
INTERNADOS
Puedo imaginar perfectamente la alegría de David R. Ellis, director de "Destino Final 2" (yo y muchos opinamos que es la mejor de la saga), cuando le llamaron para encargarse de la cuarta entrega en formato 3D. Y es que, en aquel momento, su carrera como director apuntaba directamente hacia el desagüe. Tras el fracaso de "Serpientes en el avión" (simpática chorradica que, como recordaréis, se suponía iba a ser un bombazo gracias a toda la propaganda previa en internet), Ellis recibió el encargo de llevar las riendas de un producto directo para DVD, "Asylum" (nada que ver ni con las "Asylum" previas, ni con la infame productora), estrenado en España vía "Amazing" como "Internados", y lo que le salió dista mucho de ser potable. ¿Que hubiera pasado con su carrera de no aparecer "Destino Final 4"?, nada bueno me supongo (porque en los USA cuando un director fracasa, va hacia abajo.... algo totalmente opuesto a lo que ocurre en este país de lerdos, en el que uno que pincha en taquilla, pasa a dirigir un film aún más caro que el anterior. Y luego se sorprenden de que el cine patrio sea el cachondeo que es)."Internados" cuenta la historia de un grupo de chavales que se estrenan como universitarios. Todos ellos tienen dos cosas en común: esconden traumas del pasado (la prota vio suicidarse a su padre) y son increíblemente gilipollas. En tan solo 5 minutos de peli, ya les has cogido tirria a cada uno de ellos. El caso es que la residencia que habitan era, antaño, un manicomio, y el espíritu de un doctor que infligía crueles terapias a sus pacientes, ronda por allí dispuesto a "curar" a los chavales.
¿El remake de "House on Haunted Hill"?... vale, tiene su parecido, pero en realidad "Internados" es puro "Freddy Krueger". Que sí, que no desvarío, tendría que haberse hecho a finales de los 80 / inicios de los 90, cuando todo el mundo estaba obsesionado con producir refritos de "Pesadilla en Elm Street" y crear malos parecidos al de las uñas. Aquí pasa exactamente eso, dejando de lado que narrativamente "Internados" se parezca a la tercera entrega de "Elm Street", el malo es un sosias de "Krueger". Es ocurrente y no para de hablar, viene del mas allá, se aparece antes sus futuras víctimas y las asesina valiéndose de sus propios traumas, tiene el rostro algo cascado y lleva un "look" específico (en realidad dos... el segundo, una especie de hermilla para sadomasocas, es especialmente estúpido). Encima, como el del jersey a rayas, "nació" -como monstruo- tras su linchamiento / asesinato y cuando (re)muere, lo hace dejando escapar las almas de aquellos a quienes mató (¿"Pesadilla en Elm Street 4" o era la 5?... tal vez la 6... no se, yo es que soy de "Jason Voorhees").
Para rematar la jugada, "Internados" es asombrosamente ridícula. Los chavales son ridículamente estereotipados. El guaperas extrovertido es ridículamente guaperas y extrovertido. La buenorra cachonda es ridículamente buenorra y cachonda. Y así con todos. El film entero es ridículamente previsible y tópico, y repleto de salidas estúpidas. De verdad, es alucinantemente malo... pero al mismo tiempo, perfectamente visible si decides tomártelo a cachondeo como yo, a lo que ayuda una factura tan correcta, insípida e inocua que, en fin, ni molesta ni agrada.
lunes, 21 de enero de 2013
DESTINO DE CABALLERO
Este fin de semana me he sentido acosado por una película.
No es broma, este filme quería que lo revisionará porque me ha perseguido
cambiara al canal que cambiara y fuera el día que fuera (estoy exagerando un
poco, pero así gano en dramatismo) El sábado a la noche, tras haber pasado una día
de compras con la mujer y la hija por tiendas de ropa (el horror, el horror) me
tire en el sofá y encendí la tele. No tenía fuerzas ni para pensar ni para nada
que no fuera dejarme llevar. Empiezo con el zapping, paso por todos los canales
del Imagenio y veo que en TNT estaban dando Destino de caballero, película que
en su estreno, allá por el 2001, fui con la que es mi señora a ver al cine (y
posteriormente por la tienda de música para comprar la banda sonora) La
película estaba terminando, pero como no daban nada mejor (aquí no exagero, los
sábados noche la programación de tele es apestosa) pues me vi el final. No iras hacer la reseña solo habiendo visto
el final, ¿no? Pues no, pero es que el domingo al mediodía después de comer me
pongo a jugar con mi pequeña hijita en el salón y enciendo la tele para ver que
dan, hago un barrido por los canales y zas, TNT vuelve a dar Destino de
Caballero, como justo empieza, la dejo puesta para mientras juego con la cría,
ir viéndola de nuevo. En esto mi mujer estaba haciendo otras cosas por la casa
y a la que va a la cocina enciende la tele y se pone a ver la 1. En una de
estas paso por ahí y veo que justo empieza Destino de Caballero en la
televisión nacional. Vamos que estaba más que claro que tenía que ver la película
entera para hacerle la reseña, pero coñe, que me la vi casi dos veces y media.
Willian Thatcher es el hijo de un techador de origen
humilde, que desde bien pequeño es entregado a un caballero de justas para que
sea su aprendiz y lacayo. Pasados los años, el caballero en ciernes fallece, y
William junto a sus dos amigos y compañeros traman un plan para seguir
justando. Willian se hará pasar por caballero, y así seguirán viviendo de los
premios de las justas. Todo estaría más que correcto si no fuera porque William
no es de sangre noble, y por lo tanto no puede participar. Con la ayuda del
poeta Goeffrey Chaucer (personaje histórico real) falsificara los títulos y
sellos de una nación inventada. Así Will es ahora Sir Ulrich de Liechtenstein.
Todo va sobre ruedas hasta que se enamora de una joven doncella, que en cierto
momento le pide que si la ama pierda todos los combates. Esto va en contra de
la naturaleza de Will que es un luchador nato, pero por amor hará lo que sea,
aunque eso signifique que le partan varias lanzas contra el pecho. No solo esa
petición es lo que más fastidia al protagonista, y es que durante todos los
torneos va buscando al Conde Ademar, el único que le ha ganado en una justa, y
que justamente está participando en el que Will debería de perder.
Los actores de esta película son bastante conocidos en la
actualizad, pero cuando rodaron esta película solo estaban despuntando. Tenemos
como prota a Heat Ledger, al que no hace falta presentar, pero es que también
aparecen por allí Paul Bettany haciendo el papel de Chaucer, Rufus Sellwer es
el Conde Ademar y para quienes no le ubiquéis os diré que es el prota de Dark
City, también Mark Addy es Roland, que en principio igual no sabéis quien es
hasta que os diga que es el Rey Robert de Juegos de Tronos, y James Purefoy que
es el Príncipe Eduardo además de ser una jodida fotocopia de Thomas Jane.
La particularidad de esta película es su banda sonora, la
cual utiliza canciones pop como elemento anacrónico para llamar la atención. Y
la verdad es que queda muy bien, salvo por el momento más vergonzoso del filme,
el del baile de salón, que acaba convirtiéndose en una noche de discoteca y que
poco o nada pinta con la trama. Si la banda sonora se hubiera dejado solo para
el espectador y no se hubiera mezclado con la trama, esa escena habría
funcionado bien, por querer llevarlo mas allá es donde la fastidian. Pero lo
dicho, queda simpática salvo por esa escena. Luego el tema romántico con la chica,
pues que queréis que os diga, está bien, pero también es el menor de los males
del filme, que realmente trata más de lo de “Cambiar tu estrella” más que lo de
“Chico conoce chica”
En definitiva, una película entretenida y agradable de ver,
que no cambia el mundo, pero que para un sábado a la tarde con tu hija pequeña
te sirve de sobras, aunque viera el final el día anterior y ese mismo día otras
dos veces.
lunes, 4 de marzo de 2013
EL CABALLERO OSCURO: LA LEYENDA RENACE
La primera parte de la trilogía sobre Batman de Nolan,
deslumbro al mundo con una forma realista y dramática de presentar al superhéroe
de Gotham. En su secuela dio otro golpe de efecto con un villano que en mi opinión
estaba enorme, y es en esta tercera parte en la que se estropea todo, volviendo
la película en un melodrama de duración excesiva y trama insulsa.
Han pasado varios años desde que Batman colgara con las
culpas de los crímenes de Harvey Dent y con el asesinato de este. Todo ello se
hizo para que saliera adelante la Ley Dent, una ley con la que cientos de delincuentes
están encerrados en la cárcel sin posibilidad de salir por beneficios
penitenciarios. Bruce Wayne anda recluido desde entonces, no se deja ver en público
y vive amargado por la pérdida de la mujer que amaba. Su empresa tampoco va
viento en popa, Industrias Wayne invirtió una buena parte de sus activos en una
nueva fuente de energía, pero al poder ser transformada como arma dejaron el
proyecto cerrado, siendo este un gran agujero en las cuentas. La aparición de
un grupo de terroristas capitaneados por el mercenario Bane, harán que el protagonista
vuelva a enfundarse el traje negro y les plante cara. Desgraciadamente para el héroe,
el tiempo que llevaba fuera de la circulación y la fuerza bruta del mercenario,
deja a Batman para los zorros. Bane se encarga de trasladar a Wayne con la
espalda destrozada, a la prisión en la que paso la mayor parte de su vida. Esta
es una prisión pozo, solo se puede entrar o salir de ella por una gran abertura
redonda. Solo una persona consiguió salir de allí escalando, ahora Wayne espera
recuperarse de su lesión de espalda, escalar las paredes del pozo y regresar a
Gotham para poner fin a los planes de Bane y el consejo de las sombras. Y es
que mientras Batman volvía a estar ausente, otra vez, Bane y sus chicos han
tomado el control de la ciudad utilizando el proyecto energético de Industrias
Wayne como arma con la que chantajear a todo el mundo. La ciudad está cerrada,
no se puede salir ni entrar, el caos gobierna y la policía ha sido atrapada en
los túneles del metro de la ciudad.
La película se hace larga, es larga y se hace larga por
momentos, le sobran escenas enteras, como esa en la que Alfred le expone a
Bruce todos los planes de futuro que tenia para él. Que muy bonito y muy
paternalista, pero quiero ver una de superhéroes, no un dramón de antena 3 al mediodía.
Toda la historia en el pozo es otro desatino, no se lo cree nadie, por favor.
El juguetito de esta entrega, el Batplano, no solo es feo de cojones, es también
lo mas anti aerodinámico que han visto mis ojos, vale que la fantasía entre
dentro del genero superheroico, pero esto ya clama al cielo. Y vamos a por el villano,
a por Bane, vamos a despacharnos a gusto. Es una mierda de malo, que sí, que el
tio está muy grandote y tiene las espaldas de un armario ropero, pero no da sensación
de amenaza, sobre todo cada vez que abre la boca y se escucha esa vocecilla.
Con el tráiler de la película llegaron las quejas a la voz de Bane, se dijo que
se retocaría un poco para hacerla más entendible, no sé si lo hicieron al final
o no, pero en USA tampoco quedo la gente muy contenta con la voz final de Bane.
Aquí en el doblaje, imagino que quisieron que quedara lo más parecida posible,
porque simplemente es sonrojante. Luego está la actuación de Tom Hardy,
lamentable también. Hardy no es Hugo Weaving, y se nota. Bane lleva la boca tapada,
dejando los ojos para mostrar emociones, pero lo dicho, no es Weaving, quien
con toda la cara tapada en V de Vendetta era capaz de proyectar al espectador
emociones, con el simple movimiento natural de su cuerpo, Hardy lo intenta, y
fracasa estrepitosamente en los discursos que da. Da unos pocos, en el campo de
futbol, presentándose y acojonando a toda una ciudad, luego en la fuga de la prisión,
en la que hace mas aspamientos con las manos, intentando dotar a su actuación con
más fuerza, pero no lo consigue, y al final, antes de luchar otra vez con
Batman, y haciendo lo mismo de antes, algún movimiento de manos, y algún que
otro giro de cuello, pero ya. Como espectador no sabía si Bane detrás de esa
mascara, que no sé porque me recordaba a un cangrejo, estaba enfadado, riéndose,
o triste de cojones, y es que el resto de su cara no cambia en ningún momento.
Para mí de lo peor de toda la película es la sosa, sosísima actuación de Tom
Hardy, sorry tio, pero ciclarse hasta casi el infinito no es lo único. En
cuanto a las peleas….habia escuchado que las peleas eran brutales, y brutal es
la decepción que me lleve. No sé quien haría las coreografías de dichas peleas,
pero son malas, torpes, lentas y están muy poco ensayadas. Si veis la película
en breve, fijaros como no dan la sensación de tocarse en ningún puñetazo, habiendo
algunos en los que se ve claramente que el puño paso a dos metros de distancia
del oponente. Además habiendo sido entrenados por el consejo de las sombras,
que recordemos eran casi ninjas, estos dos no dan una patada ni levantan un pie
del suelo, todo puñetazos y mal dados.
Lo mejor de toda la película es justamente lo que no tiene
que ver con Batman, el personaje de Joseph Gordon-Levitt y su destino final. El
resto, un gran bluuuf.
lunes, 9 de julio de 2012
EL ÚNICO
Esta película de James Wong (Destino Final, el ñordo ese de DragónBall Evolution) es de las que comentaba el otro día en la reseña de El Beso del Dragón, cuando Jet Li andaba en la cima del cine de acción. La premisa de aunar
toques de ciencia ficción con las artes marciales del chino dieron un buen
resultado al menos en lo que tocante a la diversión, de taquilla ni idea, pero
como película de acción entretiene y deja abiertas muchas puertas a secuelas o
serie de televisión, pero que al final ni una cosa ni la otra, y es una pena
porque la idea original no es mala, aunque tenga ciertas lagunas.
No existe un universo, sino un multiverso, la tecnología para
viajar entre universos paralelos es conocida, pero está prohibida. Solo en un universo
que no es el nuestro, una agencia de control lleva a rajatabla esa máxima. Y es
que en cada uno de esos universos existe una versión de nosotros mismos, y cuando
uno de nuestros “yos” muere, la energía de este es repartida entre el resto de “yos”.
No se sabe qué pasaría si una persona se convirtiera en única en el multiverso,
algunos creen que sería invencible, y otros que todo el multiverso explotaría.
Por si ocurriese la segunda opción, los agentes Harry Roedecker (Delroy Lindo)
y Evan Funsch (Jason Statham) están persiguiendo a su antiguo compañero Gabriel
Yulaw (Jet li) ya que este ha ido acabando con todos sus “yos” con lo que se ha
hecho tan fuerte y rápido que ya sobrepasa los límites del ser humano. Además
ya solo queda otro como él, y han de impedir de cualquier forma que se
convierta en el único.
Solo queda con vida la versión de Yulaw de nuestro universo,
Gabe Law (simplón juego de palabras con los apellidos, el bueno se llama Law,
Ley, y el malo Yulaw, Tu Ley) al que las cosas se le torcerán, no solo por el
aumento en velocidad y fuerza que ha sentido últimamente, sino porque Yulaw
matara a la mujer de Gabe y le hará cargar con las culpas. Mientras Gabe es
perseguido por sus compañeros, buscan venganza contra el asesino de su mujer,
pero tampoco puede matarlo porque entonces el serie el único, y el follón estaría
montado igualmente. Así pues aunara fuerzas con los agentes del multiverso para
atrapar a Yulaw cueste lo que cueste, aunque Gabe tenga que morir en el
intento.
La actuación de Jet Li en esta película no solo se decide en
hacer de bueno y de malo a la vez, que también, y por una vez se le ve actuar
algo más de lo normal con distintas expresiones de ojos y cara, sino también en
su estilo de lucha. El personaje de Yulaw tiene un estilo de lucha de avance,
siempre hacia delante, cuando el de Gabe Law es más circular, dando vueltas alrededor
del enemigo. Parece una tontería pero dota a cada personaje de una identidad
distinta a la hora de luchar.
Los efectos especiales de la película están muy conseguidos,
tanto las transportaciones a otros universos como el mostrarnos los poderes de
los que hacen gala los protagonistas, ninguna pega en este apartado. En cuanto
al resto de actores, todos cumplen su papel, sin más. Con Delroy Lindo, Li ya
trabajo en Romeo debe morir, y con Statham lo hizo en El Asesino (War) y en The
Expendables, además de tener pendiente la secuela de la reunión de colegas de
Stallone. En cuanto a las lagunas de guion ¿Es que nunca ha habido un único?
Cuando solo quedan dos ¿Se mueren a la vez? En el caso de que hubiera un caso así
y vivieran mucho tiempo ¿No ven esos señores ancianos que son particularmente
fuertes y rápidos para su edad? Pequeños fallitos de guion que aun así no
ensombrecen lo que es una entretenidísima película de acción, a la que aun no sé
cómo no le han sacado secuela, es que no me lo explico.
sábado, 21 de marzo de 2020
COUNTDOWN: LA HORA DE TU MUERTE
Los típicos adolescentes yankis que tienen la piel blanquísima, el pelo rubio, el cuerpo perfectamente moldeado y habitan enormes casas blancas situadas en tranquilos suburbios, descubren una nueva aplicación para el móvil que dice cuanto tiempo te queda de vida. La comparten, se la instalan y, como hacemos todos, aceptan los términos y condiciones sin leerlas. Es fácil imaginar que aquellos a los que se les anuncia que queda poco tiempo no les hace tanta gracia, especialmente porque todas las predicciones se cumplen puntualmente. Y si logran evitar las situaciones en las que iban a palmar, son agredidos por un ente de terrorífico aspecto o por las almas en pena de víctimas previas. Toda esta movida interrumpirá la rutina de una guapa enfermera que, como es de ley, se unirá a un macho (este de color, pero igualmente atractivo y fornido) para acabar con la amenaza.
Lo que aquí tenemos es carne de terror adolescente que bebe de un puñado de fuentes más que reconocibles: Un mucho, bastante o incluso demasiado, de "Destino Final". Un chorrito de terror japonés (por aquello de que el mal surge de la tecnología más común), otro del terror "teen" de los 90 y, finalmente, unas dosis de "Insidious" en la forma de un cura especializado en demonios dispuesto a ayudar, que destaca por su condición de comparsa cómica, un tanto irritante, y responde perfectamente al patrón que Hollywood tiene de lo que es un "nerd" o un "geek".
Todo ello condimentado con cero truculencia, cero sexo, muchísimos sustos y un final feliz forzadísimo, moraleja incluida, aunque no exento del anuncio de una secuela que, seguramente, no llegará porque nadie se ha enterado de la existencia de este producto mainstream hasta el tuétano y que, como tal, se digiere a la perfección sin aportar absolutamente nada. Ni bueno, ni malo. Y a veces apetece ese tipo de plato.
Lo que aquí tenemos es carne de terror adolescente que bebe de un puñado de fuentes más que reconocibles: Un mucho, bastante o incluso demasiado, de "Destino Final". Un chorrito de terror japonés (por aquello de que el mal surge de la tecnología más común), otro del terror "teen" de los 90 y, finalmente, unas dosis de "Insidious" en la forma de un cura especializado en demonios dispuesto a ayudar, que destaca por su condición de comparsa cómica, un tanto irritante, y responde perfectamente al patrón que Hollywood tiene de lo que es un "nerd" o un "geek".
Todo ello condimentado con cero truculencia, cero sexo, muchísimos sustos y un final feliz forzadísimo, moraleja incluida, aunque no exento del anuncio de una secuela que, seguramente, no llegará porque nadie se ha enterado de la existencia de este producto mainstream hasta el tuétano y que, como tal, se digiere a la perfección sin aportar absolutamente nada. Ni bueno, ni malo. Y a veces apetece ese tipo de plato.
miércoles, 3 de febrero de 2010
NEGRA NAVIDAD
Siempre he tenido "Navidades Negras" en mucha estima. La primera vez que la vi, siendo muy chaval, me decepcionó profundamente, porque esperaba un baño de sangre y clichés. Pero pasados unos años, repetí y esta vez supe apreciar sus numerosos atributos, su atmósfera, sus inquietantes ocurrencias y sobre todo, el hecho de que en muchos sentidos se adelantó a "La noche de Halloween" con respecto a lo que desde entonces serían salidas recurrentes en todo slasher que se jactase de serlo. Su director, el prematuramente fallecido Bob Clark, no me caía demasiado bien, pues sabía por sus mismas declaraciones que no era muy fan del horror, a pesar de haber facturado alguna que otra pequeña joyita. Por eso mismo, en cuanto el éxito llamó a su puerta (con "Porky´s"), corrió a desentenderse del género que le catapultó al mainstream... actitud que mantuvo hasta que comenzó la época de las vacas flacas. Fue entonces cuando se apuntó a la moda del remake, metiéndose en la producción ejecutiva de este "Negra Navidad" y el de "Children shouldn´t play with dead things" que no cuajó cuando un gilipollas borracho le arrancó la vida al atropellarlo. RIP.Situémonos: Una fraternidad exclusivamente para chicas. Antaño, el hogar de un psicópata que mató a su familia (y se comió a su madre). Es Navidad, y el tipo está obsesionado en volver a casa. Escapa del manicomio y se dedica a acosar y asesinar a las universitarias de turno.
Narrativamente "Negra Navidad" guarda bastantes puntos en común con su predecesora, aunque casi parece una continuación. Eso si, la antigua daba más yuyu.
Lo curioso de este film es que en su realización nos encontramos con dos nombres asociados a la franquicia de "Destino Final". En concreto Glen Morgan y James Wong. Para su versión, los chicos decidieron apostar por una puesta en escena estilizada, barroca y un tanto extraña basada básicamente en el colorido propio que ofrece un escenario como la Navidad. Además, el flashback en el que te cuentan el origen del asesino lo vamos viendo a cachos, lo que da al conjunto un tono caótico y un tanto demencial (la secuencia de pre-créditos es contundente y brillante). Desafortunadamente, todo esto solo dura hasta el minuto 45 de metraje, a partir de ahí "Negra Navidad" se adentra cada vez más en los niveles "standard" de cualquier film del estilo y culmina con un final muy muy mediocre (y más si lo comparamos con la original). Ni todo el gore (bastante generoso y especialmente desagradable cuando el asesino extrae los ojos a sus agonizantes víctimas, aspecto este -la truculencia- totalmente ausente en la versión de 1974) ni puntuales aciertos (lo de que el psycho killer tenga la piel amarilla) arreglan lo que podría haber sido un film mucho mejor de lo que finalmente es. ¡Lástima!.
sábado, 3 de agosto de 2019
ESCAPE ROOM
Un poquito de "Saw", otro de "Cube" e incluso un chorrito de "Destino Final". Añade a la mezcla un buen puñado de guita, consecuencia de ir apadrinado por una "major", y obtendrás "Escape Room", intento desesperado por arrastrar a las butacas de los cines los culos milenials echando mano de la nueva tonterida de moda, las mentadas escape rooms.
A una que se anuncia como el copón bendito son invitados un puñado de personajes ultra estereotipados. Los tenemos todos: el yuppie desalmado, el nerd adicto a los vídeo juegos, la chica tímida, el don nadie de mediana edad, etc, etc. El vencedor se llevará un fajo de billetes a casa. Pronto descubren que el juego es más mortal de lo previsto, lo que les obligará a entenderse y unir fuerzas si quieren sobrevivir. Ni falta hace mentar los traumas que todos ellos arrastran, perfectamente aprovechados por los creadores del pasatiempo asesino. Estos últimos son el punto más flojo. Los guionistas no saben cómo terminar la peli y pierden un poco el pedal liando la troca en busca del gran "Cáspita!" final, lo que induce a la aparición de un villano propio del James Bond más "camp".
No es la primera vez que veo una peli en la que se explota el rollo de las escape rooms (¿escaperoomxploitation?), la diferencia es que la otra era una cosa de bajo presupuesto destinada a la tele por cable. La reseñada es más lujosa, y hace gala de un diseño de producción espectacular e imaginativo, además de unos trucajes convincentes. Pero en realidad, ambas cuentan exactamente lo mismo. Solo que "Escape Room" gana en lo que respecta al factor entretenimiento. De Domingo por la tarde, vamos.
El único rostro del reparto que he reconocido es el de Deborah Ann Woll, la "Karen Page" del "Daredevil" según Marvel/Netflix.
El director, Adam Robitel, venía de rodar el pasable found footage "The Taking of Deborah Logan" y la bastante horrible "Insidious : La última llave". Tiene un futuro prometedor en el que asoman una segunda parte de "Escape Room" y un thriller sobrenatural producido por Sam Raimi.
A una que se anuncia como el copón bendito son invitados un puñado de personajes ultra estereotipados. Los tenemos todos: el yuppie desalmado, el nerd adicto a los vídeo juegos, la chica tímida, el don nadie de mediana edad, etc, etc. El vencedor se llevará un fajo de billetes a casa. Pronto descubren que el juego es más mortal de lo previsto, lo que les obligará a entenderse y unir fuerzas si quieren sobrevivir. Ni falta hace mentar los traumas que todos ellos arrastran, perfectamente aprovechados por los creadores del pasatiempo asesino. Estos últimos son el punto más flojo. Los guionistas no saben cómo terminar la peli y pierden un poco el pedal liando la troca en busca del gran "Cáspita!" final, lo que induce a la aparición de un villano propio del James Bond más "camp".
No es la primera vez que veo una peli en la que se explota el rollo de las escape rooms (¿escaperoomxploitation?), la diferencia es que la otra era una cosa de bajo presupuesto destinada a la tele por cable. La reseñada es más lujosa, y hace gala de un diseño de producción espectacular e imaginativo, además de unos trucajes convincentes. Pero en realidad, ambas cuentan exactamente lo mismo. Solo que "Escape Room" gana en lo que respecta al factor entretenimiento. De Domingo por la tarde, vamos.
El único rostro del reparto que he reconocido es el de Deborah Ann Woll, la "Karen Page" del "Daredevil" según Marvel/Netflix.
El director, Adam Robitel, venía de rodar el pasable found footage "The Taking of Deborah Logan" y la bastante horrible "Insidious : La última llave". Tiene un futuro prometedor en el que asoman una segunda parte de "Escape Room" y un thriller sobrenatural producido por Sam Raimi.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
DETRAS DE LA PUERTA
Siendo justos, hoy no debería hablarles de esta película. La vi ayer noche y me aburrí bastante. Sin embargo, la muy jodía arrastra consigo una serie de características lo suficientemente extrañas y curiosas como para motivarme a escribir esto. De entrada, su carátula... la que tienen aquí al lado es la misma -salvo por el idioma- que la Española... y ante un dibujazo así, ¿quién puede resistirse?. Una vez la adquieres, el primer susto gordo es descubrir el nombre de su productor, el legendario Ovidio G. Assonitis, responsable (como producer, pero a veces también como director) de tochitos tan reconocibles como "Piraña 2: los vampiros del mar", "Tentáculos" o "Poder maléfico". Justamente, esta última, un oportunista remedo -como casi todo lo que hacía Assonitis- de "El Exorcista", es más conocida por su título británico, "Beyond the door". Su éxito esputó un "Beyond the door 2" y un "Beyond the door 3". La coña es que la primera de ellas era en realidad el -aburrido- "Shock" de Mario Bava y la segunda esta de la que hablamos a continuación. Evidentemente ninguna tiene relación alguna, ni entre sí ni respecto al film original... pero vamos, no hay que ofenderse por semejante jugarreta, es algo muy común en el "exploitation", como ocurrió con la saga "Curse" , cuyo título de partida llevaba también el sello Assonitis.Un grupo de estudiantes americanos parten para Yugoslavia -creo- a hacer culturilla. Lo que no saben es que la chica rara de la panda está destinada a convertirse en la esposa del príncipe de las tinieblas... y nada ni nadie podrá evitarlo. A menos, claro está, que aparezca un santo y se la folle antes... ya que la chica es virgin. Acuden a una aldea en la que casi son aniquilados. En su huída subirán a un tren que, automáticamente, quedará maldito. El fin es llegar a su destino, donde la esperan el demonio y cía.
"Beyond the door 3" es una co-producción del año 1989 entre Italia, Yugoslavia y Estados Unidos. El título "real" por el que más se la conoce es "Amok Train". Se trata de un atípico cruce entre peli de terror y peli de catástrofes. Entre "La Profecía" e "Imparable". Más de la mitad de su metraje se desarrolla en un tren desbocado que los pasajeros y las autoridades se esfuerzan en parar, sin éxito. Claro que esto no es lo único que hace el transporte... en mi escena favorita, se sale a voluntad de las vías para adentrarse en un lago, atropellar a una pareja que va en barca, y encarrilarse de nuevo para continuar el viaje. Alucinante.
También de alucinante podemos calificar el nivel de gore del film. Casi todas las muertes se desarrollan en plan "La Profecía" o "Destino Final", es decir, supuestos accidentes en realidad ocasionados por la intervención del maléfico. Y todos ellos resultan jugosamente sangrientos y truculentos, con decapitaciones, cuerpos partidos por la mitad y empalamientos. Cuando no, presenciamos a una churri que expulsa gusanos por la boca y se arranca la piel. Todo ello bastante bien facturado para lo que es la peli... aunque a ratos los cuerpos mutilados apesten a maniquí. El resto de efectos, los del tren descarrilando o chocando contra otros vehículos y transportes, tiran de maqueta y son algo cutres, pero con su sutil gracejo.
Ya os digo, en realidad la peli es aburrida... lo que pasa es que cada vez que hay una sangrienta muerte, te despiertas. Así vas soportando la jugada hasta que termina. A nivel estético-formal está bastante bien hecha. Y por ahí pulula un Bo Svenson haciendo de siervo del diablo.
En fin... solo recomendable para adictos a la truculencia simpática.
Mi visionado previo fue "Mega Python vs. Gatoroid", popular producción Asylum con Mary "Cementerio Viviente" Lambert a los mandos. Esta peli arrastra consigo el estatus de ser más entretenida y simpática que la mayoría de insufribles tochazos del asilo. Bien, en realidad la única diferencia es que para la ocasión tiraron más del elemento comedia, pero por lo demás, sigue siendo la tiiiiiiipica mierda insufrible de "The Asylum", incluidos sus efectos especiales horribilis y ese look frío y deprimente que les caracteriza. Vamos, que no pude con ella y acabé tirando de "fast forward". Una ñorda inmensa. Sin más.
lunes, 30 de julio de 2012
LAS 7 AVENTURAS DE SIMBAD
Mi relación con The Asylum no empezó nada bien,
Transmorphers fue lo primero que intente ver de ellos, y digo intente, porque a
los 40 minutos la tuve que quitar. No solo porque sus efectos especiales fueran
lamentables (aunque tuvo mucho que ver ya que era una película que debería de
sustentarse en eso) sino porque me estaba aburriendo horrores, no me divertía ni
siquiera de la incapacidad de los actores, simplemente me aburría. Luego ya vinieron otras de sus producciones,
la ya mitica Mega Shark Vs Giant Octopus fue la primera que aguante hasta el
final, Almighty Thor no la termine de ver por falta de tiempo, pero tampoco debí
de perderme mucho. Mega Shark Vs Crocosaurus, la medio vi simplemente por aparecer
Jaleel White (Steve Urkel) en ella, así que la jugada de meter a un
pseudo-famoso, ahí les funciono conmigo. Y así con otras tantas. No creo que
haya terminado de ver más de tres o cuatro películas de The Asylum, pero
teniendo SyFy Channel, es muy fácil tropezarse con ellas días si y día también, así
que algo siempre ves.
No creaís que porque empiece diciendo, “no me llevo bien con
The Asylum” acabare enumerando sus bondades, porque no es así. Son películas simpáticas,
más por la forma en cómo están hechas que por el producto final. Sin conocer
esa manera tan industrial de hacerlas (like a churros) por tener solo dos semanas
de rodaje, porque dudo mucho que repitan más de tres veces las escenas, porque los
actores no dejan de ser pobres desgraciados que esperan dar el salto a la serie
A y porque algo con bastante menos calidad es lo que yo haría su tuviera esos
medios, es por eso que a veces, solo a veces, me obligo a mi mismo a terminar
de ver alguna película de The Asylum, como es el caso.
Simbad, es el apellido de un rico magnate petrolero, un Tony
Stark de tercera regional, que interpreta la cara semi-conocida del plantel,
Patrick Muldoon (Starship Troopers, como se que no caéis quien es, es el que le
levanta la novia a Casper Van Dien) Uno de sus superpetroleros ha sido secuestrado
por piratas, estos solicitan un rescate y amenazan con una bomba. El propio Simbad
y un pequeño equipo de ayudantes cogen su helicóptero (en CGI mucho peor hecho que un
episodio de Bananas en pijama) y se van para la zona, cuando llegan al barco,
este es hundido en el fondo del mar por un calamar gigante. Los supervivientes,
entre los que además de la tripulación también se encuentra el jefe de los
piratas, llegan a un isla donde una supuesta aborigen lleva a Simbad a una
cueva donde está marcado su destino. Allí pinturas milenarias (dibujadas esa
misma mañana con plastidecor y boli bic, joder que canta un huevo) señala a
Simbad como el salvador de las catástrofes que va a sufrir el planeta, véase,
terremotos, tornados de agua, erupciones volcánicas…. Todo ello se debe a que
el petrolero esta encima de un meteorito que tiene ciertas cualidades que ni entendí
ni quise entender, porque a esas alturas de película lo único que quería es que
acabase ya de una vez.
Al final nos encontramos con lo de siempre en esta
productora, malos efectos especiales (aunque el cangrejo gigante tiene medio
pase, si lo ves de refilón y achinas los
ojos) actores malos que como se rodean de peores no quedan tan mal, escenarios
que han sido elegidos por su disponibilidad (mira una esquina de un portal, que
está iluminado, rápido llama a Jimmy y sus chicos y nos rodamos aquí la rueda
de prensa de Simbad Enterprise) argumentos que se van liando cada vez más hasta
que al final no sabes porque hacen lo que sea que estén haciendo en ese momento,
y unas ganas locas de hacer cine. De tercera regional, pero cine.
No la veáis, no merece la pena, es aburrida, es The Asylum
(y aun así, volveré a ver alguna de esta productora ¿sadomasoquismo? Puede que sí)
martes, 3 de octubre de 2017
SIETE DESEOS (WISH UPON)
Cuando la pasada noche consumí "Wish Upon", desconocía que ya tenía título en castellano, "Siete Deseos". Lo hice en versión subtitulada... o, lo que es lo mismo, descargada ilegalmente. Comento esto porque al concluir le dije a mi acompañante, medio en coña medio en serio, que si algún día se estrenaba aquí la titularían "Deseo Mortal" o algo peor. Me equivoqué.
Por el contrario, tuve razón en algo que pronostiqué antes de darle al “play”, que iba a ser un entretenimiento tontuno, superficial pero efectivo en su cometido. Puro terror adolescente. Y eso es lo que es.
Por avatares del destino, la chica inadaptada de clase adquiere una caja china de los deseos. Jugueteando pide que su eterna enemiga, la rubia guapa e irritante de turno, se pudra. Y se cumple. La gracia es que una vez concedido, la caja reclama un sacrificio a cambio, en este caso el pobre perro familiar. Pronto comenzará a exigirlos de tipo humano y, poco a poco, se irá apoderando de la voluntad de la teenager.
Puro producto palomitero y fast-food que se ve bien, sabe bien, se digiere bien, pero no trasciende. Algo que sería trágico si no fuese porque "Wish Upon" lo sabe, lo asume y se regodea en ello sin complejos. También es verdad que me suelen molar las pelis de deseos que se materializan por arte de magia, sobre todo si tienen un lado perverso (como la misma saga “Wishmaster”), detalle este que perfectamente podría haber influido en mis impresiones.
"Wish Upon" viene dirigida por John R. Leonetti, responsable de la olvidable "Lobos en la noche" o el primer y pasable "Annabelle" (que por cierto, el segundo es un auténtico mojón soporífero). En el reparto destacan las tres "chicas inadaptadas" protagonistas, creíbles en lo suyo, un Ryan Phillipe ya con arrugas en el rol de perdedor, un Jerry O´Connell de presencia casi anecdótica y una sorprendente/amplia Sherilyn Fenn cuyo fenecimiento probablemente sea el más llamativo, espectacular y "mal lechado" de toda la peli. En el tema violencia y sangre la cosa se mantiene moderada, y canta mucho su deuda con la franquicia de "Destino Final", pero las escenas en cuestión están tan simpáticas como el resto del producto en general.
Por el contrario, tuve razón en algo que pronostiqué antes de darle al “play”, que iba a ser un entretenimiento tontuno, superficial pero efectivo en su cometido. Puro terror adolescente. Y eso es lo que es.
Por avatares del destino, la chica inadaptada de clase adquiere una caja china de los deseos. Jugueteando pide que su eterna enemiga, la rubia guapa e irritante de turno, se pudra. Y se cumple. La gracia es que una vez concedido, la caja reclama un sacrificio a cambio, en este caso el pobre perro familiar. Pronto comenzará a exigirlos de tipo humano y, poco a poco, se irá apoderando de la voluntad de la teenager.
Puro producto palomitero y fast-food que se ve bien, sabe bien, se digiere bien, pero no trasciende. Algo que sería trágico si no fuese porque "Wish Upon" lo sabe, lo asume y se regodea en ello sin complejos. También es verdad que me suelen molar las pelis de deseos que se materializan por arte de magia, sobre todo si tienen un lado perverso (como la misma saga “Wishmaster”), detalle este que perfectamente podría haber influido en mis impresiones.
"Wish Upon" viene dirigida por John R. Leonetti, responsable de la olvidable "Lobos en la noche" o el primer y pasable "Annabelle" (que por cierto, el segundo es un auténtico mojón soporífero). En el reparto destacan las tres "chicas inadaptadas" protagonistas, creíbles en lo suyo, un Ryan Phillipe ya con arrugas en el rol de perdedor, un Jerry O´Connell de presencia casi anecdótica y una sorprendente/amplia Sherilyn Fenn cuyo fenecimiento probablemente sea el más llamativo, espectacular y "mal lechado" de toda la peli. En el tema violencia y sangre la cosa se mantiene moderada, y canta mucho su deuda con la franquicia de "Destino Final", pero las escenas en cuestión están tan simpáticas como el resto del producto en general.
sábado, 22 de enero de 2022
CREEPSHOW TV (2ª TEMPORADA)
Asumida la poca naturaleza "Creepshowiana" de esta versión para la caja tonta, y que cualquier intento de mandar un guiño al clásico (como la música de los feísimos créditos iniciales) únicamente incrementa la dolorosa comparativa, me agencio las segunda y tercera temporadas completas. Me las veo (no sin cierta ilusión, lo reconozco) y las reseño. Aquí tienen todos los capítulos de la que hace dos. En breve, la otra.
CAPÍTULO 1 - "Model Kid" / "Public Television of the Dead": Rememoremos la historia que introduce y cierra el "Creepshow" de George A. Romero: un crío abroncado por su severo padre, que le tira los tebeos a la basura, recibirá justa venganza cuando se agencie un muñeco vudú. Bien, esa es la base de este "Model Kid". Cambiamos al padre por el tío. Cambiamos al niño morenito por uno rubito (probablemente alter ego del Greg Nicotero infante). Y al muñeco vudú por una figurita de esas de la marca "Aurora" (no en balde es ese un nombre que sale varias veces a lo largo del capítulo). Se agradecen estas movidas de niños fans del terror marginados por adultos o matones en el colegio, y que se toman la revancha. Pero la verdad es que ya comienza a ser un recurso trillado y cansino. Al villano lo interpreta Kevin Dillon. El guionista, John Esposito, tiene una larga experiencia en el género, aunque tal vez su logro más peculiar sea esa cosa de nefasto recuerdo titulada "La sombra del faraón". En cualquier caso, aquí el efecto comparativo es TOTAL y, obviamente, muy dañino.
La siguiente historia, "Public Television of the Dead", debería fliparme porque es un absoluto tributo a "Evil Dead" (y un poco al Sr.Romero y su recurrente Pittsburgh). El mismo Ted Raimi -haciendo de Ted Raimi- acude a un programa de antigüedades a mostrar el "Necronomicón" (ya que, como aclara, pertenece a su familia desde hace muchos años, ¡¡juas!!). Lo leen en directo y se arma la marimorena. Uno de los encargados de poner orden será un relajado pintor televisivo visiblemente basado en otro real redescubierto y reivindicado recientemente -a través de la bufa, algo muy común hoy día-: Bob Ross. Viene aliñado con unas gotillas a lo Mr.Rogers, para quien Romero curró en su época. Precisamente, otro de los héroes de la función es un cámara y realizador regordete de nombre George. Todo muy familiar. Uno de lo momentos más graciosos consiste en el pintor recreando en un lienzo el escenario al completo de "Terroríficamente muertos". Lo demás, puro manual.
Bien, una característica común en la serie a partir de aquí (y que se extenderá a la tercera temporada) es su obsesión por comerle la polla indiscriminadamente al fan medio a base de guiños, homenajes, tributos y lameculadas. Y funciona, según he podido leer muchos pican. A mi me irrita bastante. Lo veo un modo muy ruin de parapetar la falta de buenas ideas propias. En otras palabras, no van a lograr cegarme por mucha rosca que hagan al fan nostálgico que hay en mí. No me vendo tan fácil.
Dirige ambos capítulos el mismo Greg Nicotero.
CAPÍTULO 2 - "Dead and Breakfast" / "Pesticide": "Dead and Breakfast" gira en torno a los nietos de una vieja asesina psicópata que se mueren por convertir la mansión que aquella usó para sus escabechinas como marco turístico. Y forrarse en el camino, claro. Pero el público la ignora, así que invitan a una youtuber especializada en crímenes reales para que pase allí unos días y la promocione. Lo malo es que la chavala comenzará a poner en duda la veracidad de todo ello. Este capítulo es tan entretenido como interesante. Los personajes gastan carisma, la youtuber es genuinamente odiosa y repugnante y, en fin, ¡sale C.Thomas Howell! (compartiendo protagonismo con Ali Larter, superviviente de algunas entregas de "Destino Final"). El desenlace no decepciona. Parte de ello se lo debemos a los guionistas Erik Sandoval y Michael Rousselet (que repetirán en la temporada 3) y a la señora directora, Axelle Carolyn, responsable de la reciente "La mansión", que no funciona tan bien como su aportación al "Creepshow" televisivo, pero se deja ver.
Por desgracia "Pesticide" no repite la hazaña. La idea de que un tipo contrate a un exterminador de plagas para acabar con unos vagabundos que okupan su fábrica está bien. Pero, a partir de ahí, la cosa se torna un caos, un delirio que no entiendo a donde va ni que pretende, a pesar de contar con unos notables efectos especiales. Lástima. Obviamente las referencias, sobre todo sonoras, a la famosa historia de las cucarachas del "Creepshow" original son unas cuantas. Entre el reparto destacan el Carpenteriano Keith David y Ashley ("Hellraiser") Laurence. Dirige Don Nicotero.
CAPÍTULO 3 - "The Right Snuff" / "Sibling Rivalry": "The right snuff" está un rato chula (aunque, eso sí, el "Creepshowismo" sigue brillando por su ausencia). Protagonizan el culebrón unos astronautas en pleno viaje experimental para probar una máquina capaz de juguetear con la gravedad. El inventor de esta recibe todos los laureles, mientras que el piloto vive acomplejado porque su padre, un astronauta famoso, le hace mucha sombra. Dicho complejo se acrecentará cuando les anuncien que han de entrar en contacto con vida alienígena por primera vez y el elegido sea el inventor. La envidia del otro estalla y, en fin, corre la sangre. Pues sí, para estar todo el episodio ambientado en una nave (a base de decorados y efectos bastante potables) y dos personajes, la cosa se aguanta bien gracias a lo interesante de la trama, científicamente (todo el tema de la gravedad artificial) y humanamente hablando (lo de las envidias y frustraciones. Algo que, viviendo como vivimos en este país, nos cae muy cerquita). El único pero que le pongo es el aspecto de los aliens, un poco chungo. Se agradece que estén hechos a mano y, supongo, gasten unas formas voluntariamente "camp", pero no creo que case bien con el tono del capítulo. Protagonizan Breckin Meyer de "Pesadilla final: La muerte de Freddy" y Ryan Kwanten de "Silencio desde el mal". El dire es el normalmente insufrible Joe Lynch.
La historia que sigue desciende unos peldaños. Arranca como una comedia "teen" de pijas histéricas, lo que justifica la presencia de Molly Ringwald como directora de un instituto a la que una adolescente lerda le cuenta que su hermano ha intentado matarla. Las cosas derivarán por derroteros vampíricos. Lo mejor lo tenemos cuando la adolescente comenta que sus únicas experiencias sexuales compartidas consisten en hacer pajas. Lo demás, extremadamente tontuno y olvidable. Guioniza una tipa. Dirige Rusty Cundieff de "Tales from the hood" o "Fear of a Black Hat".
CAPITULO 4 - "Pipe Screams" / "Within the Walls of Madness": Retomamos la movida del "monstruo usado como arma arrojadiza contra un ser humano detestable" -es decir, la historia del bicho de la caja en el "Creepshow" original- y lo hacemos de la mano de la entrañable Barbara Crampton, que pal caso da vida a una casera despiadada y racista (hay incluso un momento que aparece medio borracha con un vaso en la mano, igual que Adrienne Barbeau). La acompañan Eric Edelstein (uno de los nazis malotes de "Green Room") y un bicho no especialmente mal logrado a base de pelos y suciedad que se oculta en las tuberías. Una historia muy tonta, que no aporta nada, pero tampoco ofende. Dirige Joe Lynch.
Con "Within the Walls of Madness" me perdí un poco, resulta algo liosa, pero digamos que gira en torno a un tipo condenado a muerte por una serie de asesinatos que, dice él, fueron cometidos en realidad por un demonio surgido de una dimensión paralela gracias a los esfuerzos de una científica interpretada por Denise Crosby, de "El Cementerio Viviente". Sin más. Dirige todo un VIP del club "Creepshowiano", John Harrison.
Aprovecho el inciso para comentar que las transiciones animadas de esta segunda temporada molan bastante. Se alejan del tono realista de la anterior (y el film original), y evitan el look "flash" que veremos en la siguiente. Las que nos ocupan tiran de rollo caricaturesco y denotan mucho estilo. Un toque original de la serie que, por raro que suene, funciona.
CAPITULO 5 - "Night of the Living Late Show" : A modo de colofón, Nicotero y los suyos cierran la temporada con un capítulo especial de duración doble, donde retoman el "servicio oral para el fandom" pero, al menos, de un modo más inteligente, integrándolo en la trama sin que irrite excesivamente. Y pal caso, además del inevitable guiño con posterior moratón en el ojo al recurrente Señor Romero y sus zombies, tenemos una referencia constante y sangrante nada menos que a nuestra "Pánico en el Transiberiano". Se lo explico.
Justin Long -al que hemos visto en "Jeepers Creepers" o "Arrástrame al infierno"- da vida al inventor de la máquina de realidad virtual definitiva, una que permite al usuario formar parte de sus películas favoritas. En su caso se trata del clásico dirigido por Eugenio Martín. No solo lo disfruta, además anda enamorado del personaje que interpreta ¡¡¡Silvia Tortosa!!!. De esta manera el inventor huye de su mediocre realidad y, muy especialmente, su señora esposa, con la que se casó por dinero y que, obviamente, no luce tampoco muy apetecible (aunque ni mucho menos es el cayo que nos pretenden vender). La cornuda, harta de desprecios e infidelidades -virtuales-, usará la misma máquina para vengarse.
Lo cierto es que, llegado el momento, comencé a pensar aquello de "Me aburroooo", antes de descubrir que consumía un capítulo más extenso de lo habitual. Pero no está demasiado mal. Las escenas en las que Justin Long entra a formar parte de "Pánico en el Transiberiano" e interactúa con Christopher Lee, Peter Cushing o la misma Tortosa, tienen su gracejo, aunque tampoco es que estén estupendamente facturadas. Llama la atención que se busquen a una doble de la actriz catalana cuyo parecido resulta bastante discutible.
El guion corre a cargo de Dana Gould, todo un personaje mediático ligado a cosas tan distintas y curiosas como "Los Simpson", "Mystery Men" o esa rareza titulada "Me levanté temprano el día de mi muerte". Dirige Greg Nicotero.
CAPÍTULO 1 - "Model Kid" / "Public Television of the Dead": Rememoremos la historia que introduce y cierra el "Creepshow" de George A. Romero: un crío abroncado por su severo padre, que le tira los tebeos a la basura, recibirá justa venganza cuando se agencie un muñeco vudú. Bien, esa es la base de este "Model Kid". Cambiamos al padre por el tío. Cambiamos al niño morenito por uno rubito (probablemente alter ego del Greg Nicotero infante). Y al muñeco vudú por una figurita de esas de la marca "Aurora" (no en balde es ese un nombre que sale varias veces a lo largo del capítulo). Se agradecen estas movidas de niños fans del terror marginados por adultos o matones en el colegio, y que se toman la revancha. Pero la verdad es que ya comienza a ser un recurso trillado y cansino. Al villano lo interpreta Kevin Dillon. El guionista, John Esposito, tiene una larga experiencia en el género, aunque tal vez su logro más peculiar sea esa cosa de nefasto recuerdo titulada "La sombra del faraón". En cualquier caso, aquí el efecto comparativo es TOTAL y, obviamente, muy dañino.
La siguiente historia, "Public Television of the Dead", debería fliparme porque es un absoluto tributo a "Evil Dead" (y un poco al Sr.Romero y su recurrente Pittsburgh). El mismo Ted Raimi -haciendo de Ted Raimi- acude a un programa de antigüedades a mostrar el "Necronomicón" (ya que, como aclara, pertenece a su familia desde hace muchos años, ¡¡juas!!). Lo leen en directo y se arma la marimorena. Uno de los encargados de poner orden será un relajado pintor televisivo visiblemente basado en otro real redescubierto y reivindicado recientemente -a través de la bufa, algo muy común hoy día-: Bob Ross. Viene aliñado con unas gotillas a lo Mr.Rogers, para quien Romero curró en su época. Precisamente, otro de los héroes de la función es un cámara y realizador regordete de nombre George. Todo muy familiar. Uno de lo momentos más graciosos consiste en el pintor recreando en un lienzo el escenario al completo de "Terroríficamente muertos". Lo demás, puro manual.
Bien, una característica común en la serie a partir de aquí (y que se extenderá a la tercera temporada) es su obsesión por comerle la polla indiscriminadamente al fan medio a base de guiños, homenajes, tributos y lameculadas. Y funciona, según he podido leer muchos pican. A mi me irrita bastante. Lo veo un modo muy ruin de parapetar la falta de buenas ideas propias. En otras palabras, no van a lograr cegarme por mucha rosca que hagan al fan nostálgico que hay en mí. No me vendo tan fácil.
Dirige ambos capítulos el mismo Greg Nicotero.
CAPÍTULO 2 - "Dead and Breakfast" / "Pesticide": "Dead and Breakfast" gira en torno a los nietos de una vieja asesina psicópata que se mueren por convertir la mansión que aquella usó para sus escabechinas como marco turístico. Y forrarse en el camino, claro. Pero el público la ignora, así que invitan a una youtuber especializada en crímenes reales para que pase allí unos días y la promocione. Lo malo es que la chavala comenzará a poner en duda la veracidad de todo ello. Este capítulo es tan entretenido como interesante. Los personajes gastan carisma, la youtuber es genuinamente odiosa y repugnante y, en fin, ¡sale C.Thomas Howell! (compartiendo protagonismo con Ali Larter, superviviente de algunas entregas de "Destino Final"). El desenlace no decepciona. Parte de ello se lo debemos a los guionistas Erik Sandoval y Michael Rousselet (que repetirán en la temporada 3) y a la señora directora, Axelle Carolyn, responsable de la reciente "La mansión", que no funciona tan bien como su aportación al "Creepshow" televisivo, pero se deja ver.
Por desgracia "Pesticide" no repite la hazaña. La idea de que un tipo contrate a un exterminador de plagas para acabar con unos vagabundos que okupan su fábrica está bien. Pero, a partir de ahí, la cosa se torna un caos, un delirio que no entiendo a donde va ni que pretende, a pesar de contar con unos notables efectos especiales. Lástima. Obviamente las referencias, sobre todo sonoras, a la famosa historia de las cucarachas del "Creepshow" original son unas cuantas. Entre el reparto destacan el Carpenteriano Keith David y Ashley ("Hellraiser") Laurence. Dirige Don Nicotero.
CAPÍTULO 3 - "The Right Snuff" / "Sibling Rivalry": "The right snuff" está un rato chula (aunque, eso sí, el "Creepshowismo" sigue brillando por su ausencia). Protagonizan el culebrón unos astronautas en pleno viaje experimental para probar una máquina capaz de juguetear con la gravedad. El inventor de esta recibe todos los laureles, mientras que el piloto vive acomplejado porque su padre, un astronauta famoso, le hace mucha sombra. Dicho complejo se acrecentará cuando les anuncien que han de entrar en contacto con vida alienígena por primera vez y el elegido sea el inventor. La envidia del otro estalla y, en fin, corre la sangre. Pues sí, para estar todo el episodio ambientado en una nave (a base de decorados y efectos bastante potables) y dos personajes, la cosa se aguanta bien gracias a lo interesante de la trama, científicamente (todo el tema de la gravedad artificial) y humanamente hablando (lo de las envidias y frustraciones. Algo que, viviendo como vivimos en este país, nos cae muy cerquita). El único pero que le pongo es el aspecto de los aliens, un poco chungo. Se agradece que estén hechos a mano y, supongo, gasten unas formas voluntariamente "camp", pero no creo que case bien con el tono del capítulo. Protagonizan Breckin Meyer de "Pesadilla final: La muerte de Freddy" y Ryan Kwanten de "Silencio desde el mal". El dire es el normalmente insufrible Joe Lynch.
La historia que sigue desciende unos peldaños. Arranca como una comedia "teen" de pijas histéricas, lo que justifica la presencia de Molly Ringwald como directora de un instituto a la que una adolescente lerda le cuenta que su hermano ha intentado matarla. Las cosas derivarán por derroteros vampíricos. Lo mejor lo tenemos cuando la adolescente comenta que sus únicas experiencias sexuales compartidas consisten en hacer pajas. Lo demás, extremadamente tontuno y olvidable. Guioniza una tipa. Dirige Rusty Cundieff de "Tales from the hood" o "Fear of a Black Hat".
CAPITULO 4 - "Pipe Screams" / "Within the Walls of Madness": Retomamos la movida del "monstruo usado como arma arrojadiza contra un ser humano detestable" -es decir, la historia del bicho de la caja en el "Creepshow" original- y lo hacemos de la mano de la entrañable Barbara Crampton, que pal caso da vida a una casera despiadada y racista (hay incluso un momento que aparece medio borracha con un vaso en la mano, igual que Adrienne Barbeau). La acompañan Eric Edelstein (uno de los nazis malotes de "Green Room") y un bicho no especialmente mal logrado a base de pelos y suciedad que se oculta en las tuberías. Una historia muy tonta, que no aporta nada, pero tampoco ofende. Dirige Joe Lynch.
Con "Within the Walls of Madness" me perdí un poco, resulta algo liosa, pero digamos que gira en torno a un tipo condenado a muerte por una serie de asesinatos que, dice él, fueron cometidos en realidad por un demonio surgido de una dimensión paralela gracias a los esfuerzos de una científica interpretada por Denise Crosby, de "El Cementerio Viviente". Sin más. Dirige todo un VIP del club "Creepshowiano", John Harrison.
Aprovecho el inciso para comentar que las transiciones animadas de esta segunda temporada molan bastante. Se alejan del tono realista de la anterior (y el film original), y evitan el look "flash" que veremos en la siguiente. Las que nos ocupan tiran de rollo caricaturesco y denotan mucho estilo. Un toque original de la serie que, por raro que suene, funciona.
CAPITULO 5 - "Night of the Living Late Show" : A modo de colofón, Nicotero y los suyos cierran la temporada con un capítulo especial de duración doble, donde retoman el "servicio oral para el fandom" pero, al menos, de un modo más inteligente, integrándolo en la trama sin que irrite excesivamente. Y pal caso, además del inevitable guiño con posterior moratón en el ojo al recurrente Señor Romero y sus zombies, tenemos una referencia constante y sangrante nada menos que a nuestra "Pánico en el Transiberiano". Se lo explico.
Justin Long -al que hemos visto en "Jeepers Creepers" o "Arrástrame al infierno"- da vida al inventor de la máquina de realidad virtual definitiva, una que permite al usuario formar parte de sus películas favoritas. En su caso se trata del clásico dirigido por Eugenio Martín. No solo lo disfruta, además anda enamorado del personaje que interpreta ¡¡¡Silvia Tortosa!!!. De esta manera el inventor huye de su mediocre realidad y, muy especialmente, su señora esposa, con la que se casó por dinero y que, obviamente, no luce tampoco muy apetecible (aunque ni mucho menos es el cayo que nos pretenden vender). La cornuda, harta de desprecios e infidelidades -virtuales-, usará la misma máquina para vengarse.
Lo cierto es que, llegado el momento, comencé a pensar aquello de "Me aburroooo", antes de descubrir que consumía un capítulo más extenso de lo habitual. Pero no está demasiado mal. Las escenas en las que Justin Long entra a formar parte de "Pánico en el Transiberiano" e interactúa con Christopher Lee, Peter Cushing o la misma Tortosa, tienen su gracejo, aunque tampoco es que estén estupendamente facturadas. Llama la atención que se busquen a una doble de la actriz catalana cuyo parecido resulta bastante discutible.
El guion corre a cargo de Dana Gould, todo un personaje mediático ligado a cosas tan distintas y curiosas como "Los Simpson", "Mystery Men" o esa rareza titulada "Me levanté temprano el día de mi muerte". Dirige Greg Nicotero.
sábado, 5 de marzo de 2022
SCREAM 2022
Cuando me enfrento a la enésima entrega -tardía y motivada por la nostalgia más mercantilista- de un film de mi género favorito, tiendo a deglutir todas las pelis precedentes, en orden, antes de llegar a la más reciente. Es un juego divertido que incluye ver evolucionar la historia y envejecer a los personajes / actores. Procedí así con la saga "Saw", por ejemplo. Ahora, con el lanzamiento de la nueva "Scream" (la quinta, aunque no lo ponga en el título), me animé a repetir la hazaña. Vi las cuatro previas. A una por día. La intención original consistía en escribir sobre todas. Un repaso escueto, pero conciso, como el que en su día dediqué a "Phantasma". El problema es que, a rasgos generales, las "Scream" movies no me inspiraron ni una sola línea. Seloplico...
Nunca he sido fan de la saga. Reconozco que el primer "Scream" -que vi en su día en el cine- dispone de un sutil encanto. Es razonablemente entretenida. Un genuino film de terror. Las tonterías posmodernas y auto conscientes aún suenan algo novedosas. Y se ciñe con bastante dignidad al modelo slasher. Es cierto que sus tics noventeros irritan (ese reparto repleto de niños guapos, blanquitos y ricos, la sobre iluminación, la ausencia de genuinos elementos exploitation), pero incluso, vistos hoy, tienen su gracia. Así que esta puedo tolerarla. Sin embargo, las consiguientes continuaciones son terriblemente malas. De la segunda a la cuarta. En muchos casos casi parecen telefilms. Y ni siquiera de terror. Da la sensación que en cualquier momento, en cualquiera de ellos, entrará en escena Angela Lansbury.
Tal vez por eso afronté este "Scream 2022" con desgana (aunque curiosidad). Y, tal vez, esa es la razón por la que me sentó mejor. O quizás sea, simplemente, una buena película, lista para ver y olvidar.
La cuestión es que entramos en el terreno de lo que, en la misma trama, califican de "recuela". Es decir, un remake disfrazado de secuela tardía y que incorpora personajes avejentados de los films "antiguos". En este caso Neve Campbell, David Arquette, una feísima Courtney Cox (da grima compararla con la versión monísima y pizpireta que aparecía en "Masters del universo") y Skeet Ulrich. Podríamos añadir también a Marley Shelton, que salía en la cuarta. Estos se entremezclan con los personajes nuevos, una panda de jovenzuelos no excesivamente repugnantes (y donde, por supuesto, caben un gay, una lesbiana y uno de piel tirando a oscura). Juntos tendrán que descubrir la identidad del nuevo Ghostface, al que le ha dado por asesinar peña relacionada con aquellos que murieron en las pelis previas. Los crímenes son un pelín más gráficos de lo que la franquicia nos tenía acostumbrados (¡¡han tenido que pasar 26 años para ello!!). Y, esto sí sorprende, la figura del psycho-killer resulta más amenazante que nunca. Impone, a pesar de lucir el disfraz reglamentario que todos conocemos. Eso significa que, por primera vez, alguien ha sabido filmarlo debidamente. ¿Tal vez el problema que tenían los "Scream" precedentes era.... Wes Craven? Al fin y al cabo, ya entonces encajaba como un guante en el rol de "cineasta maduro hastiado de su vinculación con el género". En esta ocasión no dirige por razones obvias, de eso se encargan Matt Bettinelli-Olpin y Tyler Gillett, responsables de una peli que parece gustar a todo el mundo menos a mi, "Noche de bodas". Tampoco el guion es de Kevin Williamson, sino de James "Zodiac" Vanderbilt y Guy Busick quien, por cierto, ha escrito la nueva "Destino Final". Ambos se aferran bien fuerte, y con delectación, a los tropos de la franquicia. Si en las entregas previas se hacían "discursos" -tirando a críticos- sobre la nueva tendencia en cine de terror del momento, ahora toca meterle un -merecido- cachete a esa cosa aburrida y pedante que algunos llaman "terror elevado" (la única que me funciona del pack es "Midsommar"). Luego, la "friki" del grupo (que pal caso folla con otros coños, todo un cambio) suelta un "speech" muy logrado, y perfectamente medido, sobre el mentado fenómeno de la "recuelas". Uno que encaja mucho y muy bien en lo que cuenta la misma "Scream 2022".
Pues lo dicho, una cosa más o menos entretenida. Nada que nos haga vibrar, ni saltar del sillón (salvo algunos sustos que te funcionarán si no estás muy puesto en estas lides). Pero se deja ver y, sobre todo, devuelve cierta "dignidad" a la saga, una que no lucía desde 1996.
martes, 30 de septiembre de 2025
VAYA RESACA
Obvia película para lucimiento del palmito y supuesta vis cómica de Elisabeth Banks, que en un principio se las antoja irreverente a costa de un puñado de chistes sobre tetas, culos, crack y putas, pero que, imponiéndose la más repugnante moralina americana, al final se convierte en una película para todos los públicos. Y la Banks, siempre en plano y guapa aunque la arrastren por el fango, posiblemente sea la culpable de que al final el desmadre no vaya a más. La película entera parece concebida para que, con una iluminación muy tenue, veamos a la actriz en ropita interior. El verdadero protagonista es el vestidito amarillo de putón —así se refieren al mismo en la película— que viste Elisabeth Banks y la mete en mil y un líos durante el viajecito a pie que realizará para atravesar la ciudad desde la cama del individuo que se la liga en una noche de fiesta, hasta el estudio de televisión donde trabaja.
Y es que Meghan (la Banks), una reportera pulcra y sin escándalos sexuales o de drogas, pierde el puesto de presentadora de noticias ante su única rival. En consecuencia, sale de de juerga por la noche para celebrar su fracaso y, a la mañana siguiente, en la cama de un desconocido, descubre que finalmente va a ser a ella a la que van a contratar para el puesto en lugar de su rival, con un pasado controvertido. De manera que sale de la casa de ese tío a mitad de la noche sin dinero, sin vehículo, y vestida únicamente con el vestido amarillo antes mencionado. En adelante, sufrirá todo tipo de vicisitudes (como que la confundan constantemente con una prostituta que la chupa a cambio de crack) hasta que llega a su destino.
“Vaya resaca” es del montón. Se deja ver, sin más, y se olvida antes de que termine. Puro “fast food” del "Wendi’s" (no del "McDonalds").
Durante una de las muchas desventuras que sufre nuestra protagonista, acaba en una casa de crack haciendo amistad con unos yonkies. Curiosamente, aparece el actor Alphonso McAuley interpretando a un adicto que recuerda ligeramente al que interpretó el cómico Chris Rock en “New Jack City” de Mario Van Peebles. Poco a poco, cuando vemos como suelta líneas de diálogo exactas a las que soltaba Rock en aquella película, nos damos cuenta de que se trata de un guiño paródico, y ya salimos de toda duda cuando llaman al personaje por el mismo nombre, "Pookie". Lo que sigo sin entender es por qué el guiño y a cuento de qué. Una bizarrada.
Sin mucho más que destacar, decir que el personaje de la Banks llega a sacar de quicio al espectador, pero no tanto como su partenaire masculino, James Mardsen, quien de puro meloso lamentamos que su muerte como "Cíclope" en “X-Men: La decisión final” sea solo una ficción.
El título original de la cinta me parece estupendo: “The walk of shame”, es decir, “El camino de la vergüenza”. Una vergüenza, sin duda, es también el título elegido para distribuirla en nuestro país.
Dirige el asunto Steven Brill, actor ocasional y responsable de insulsas comedias como, por ejemplo, “De perdidos al río”. Un director tan del montón, igual que la película recién reseñada, cuya filmografía ha llegado a España con cuenta gotas y para el mercado del vídeo, excepto si alguna de sus películas estaba diseñada al servicio de Adam Sandler.
Y es que Meghan (la Banks), una reportera pulcra y sin escándalos sexuales o de drogas, pierde el puesto de presentadora de noticias ante su única rival. En consecuencia, sale de de juerga por la noche para celebrar su fracaso y, a la mañana siguiente, en la cama de un desconocido, descubre que finalmente va a ser a ella a la que van a contratar para el puesto en lugar de su rival, con un pasado controvertido. De manera que sale de la casa de ese tío a mitad de la noche sin dinero, sin vehículo, y vestida únicamente con el vestido amarillo antes mencionado. En adelante, sufrirá todo tipo de vicisitudes (como que la confundan constantemente con una prostituta que la chupa a cambio de crack) hasta que llega a su destino.
“Vaya resaca” es del montón. Se deja ver, sin más, y se olvida antes de que termine. Puro “fast food” del "Wendi’s" (no del "McDonalds").
Durante una de las muchas desventuras que sufre nuestra protagonista, acaba en una casa de crack haciendo amistad con unos yonkies. Curiosamente, aparece el actor Alphonso McAuley interpretando a un adicto que recuerda ligeramente al que interpretó el cómico Chris Rock en “New Jack City” de Mario Van Peebles. Poco a poco, cuando vemos como suelta líneas de diálogo exactas a las que soltaba Rock en aquella película, nos damos cuenta de que se trata de un guiño paródico, y ya salimos de toda duda cuando llaman al personaje por el mismo nombre, "Pookie". Lo que sigo sin entender es por qué el guiño y a cuento de qué. Una bizarrada.
Sin mucho más que destacar, decir que el personaje de la Banks llega a sacar de quicio al espectador, pero no tanto como su partenaire masculino, James Mardsen, quien de puro meloso lamentamos que su muerte como "Cíclope" en “X-Men: La decisión final” sea solo una ficción.
El título original de la cinta me parece estupendo: “The walk of shame”, es decir, “El camino de la vergüenza”. Una vergüenza, sin duda, es también el título elegido para distribuirla en nuestro país.
Dirige el asunto Steven Brill, actor ocasional y responsable de insulsas comedias como, por ejemplo, “De perdidos al río”. Un director tan del montón, igual que la película recién reseñada, cuya filmografía ha llegado a España con cuenta gotas y para el mercado del vídeo, excepto si alguna de sus películas estaba diseñada al servicio de Adam Sandler.
viernes, 20 de enero de 2023
THE DIABOLICAL
A estas alturas de la vida no deja de sorprenderme cómo —creyendo yo que me las se todas— acabo picando con cualquier mierda de película con tan solo ver un cartel. “The diabolical” en todo caso no tiene más que eso, un cartel. Encima uno bien posmoderno que intenta recrear, para más inri, el estilo de los slashers ochenteros cuando en realidad se trata de una película de casas encantadas. Algo que se supone que estoy entrenado para detectar. Pues nada más ver el cartel, le di al play con un contundente y erróneo pensamiento: “Esta tiene buena pinta”.
“The diabolical” cuenta la historia de la madre de dos cabezones que, soltera, vive en una casa adosada bastante tocha. Sin venir demasiado a cuento, la madre y los hijos comienzan a ser víctimas de fenómenos paranormales, por norma general, un individuo deforme y calvo que se arranca trozos de su cara delante de ellos y cosas así. Lo grave del asunto no es que se les aparezca aparezca, sino que directamente intenta asesinarlos. Así, parapsicólogos llegaran a la casa con la intención de solucionar ese problema sin éxito. Hasta que aparece el novio de nuestra protagonista, profesor de ciencias de uno de sus cabezones, que llena el lugar de parafernalias parapsicológicas y trampas con el fin de capturar esa presencia tan agresiva. El desenlace es tan estúpido y sencillo que provoca en el espectador vergüenza ajena a paladas.
Se trata de una de esas producciones de terror medianas lo suficientemente baratas como para considerarlas amateur, pero a un paso de una producción mainstream gracias al acabado, que ni de lejos llega a un presupuesto que podamos considerar holgado. Una de esas películas que se quedan en tierra de nadie. Mediana.
Por supuesto, el lugar natural de este tipo de films son los festivales de cine en los que languidecen tras un par de pases —en este caso “The diabolical” es pasto del conglomerado del SXSW de Texas—, para después pasar a los consabidos estrenos limitados y, con suerte, acabar su vida comercial en DVD o en canales de pay per view (actualmente las plataformas de streaming), para poco después ser olvidadas para siempre mientras flotan en el ciberespacio.
Lo curioso de todo el asunto, y en particular de esta “The diabolical”, es que aun siendo un producto profundamente mediocre, no tiene mal aspecto. Si no fuera por la cadencia, la incapacidad absoluta por envolver al espectador en cualquier tipo de atmósfera y, por ende, de generar miedo, lo cierto es —aunque suene a puto cliché— que posee una estupenda fotografía que por momentos nos hace creer que quizás estamos ante un producto que merece la pena. A los pocos minutos de visionado nos damos cuenta de que veremos justo lo que creemos; En su conjunto, una puta mierda.
El director que le pone ganas (pero poco más) responde al nombre de Alistair Legrand y dispone de una escueta filmografía compuesta en su mayoría por videoclips para grupos intrascendentes, y otro largometraje más, “Clinical”, esta vez concibiendo un producto original para Netflix. Y ¡venga peliculillas a cubos!
En el reparto tenemos como protagonista principal a Ali Larter, que comenzó su carrera con más o menos tino en cosas trascendentes tipo “House of Haunted Hill”, “Destino Final” o “Una rubia muy legal”, para con los años acabar haciendo papeles a duras penas alimenticios como “The diabolical” o, más lucrativos, en series de televisión de variado pelaje.
Sin más. El cartel, eso sí, aun siendo un reclamo postmoderno que tira de espaldas de manera hedionda, he de reconocer que es bastante vistoso, bonito y sugerente. La peli, no.
“The diabolical” cuenta la historia de la madre de dos cabezones que, soltera, vive en una casa adosada bastante tocha. Sin venir demasiado a cuento, la madre y los hijos comienzan a ser víctimas de fenómenos paranormales, por norma general, un individuo deforme y calvo que se arranca trozos de su cara delante de ellos y cosas así. Lo grave del asunto no es que se les aparezca aparezca, sino que directamente intenta asesinarlos. Así, parapsicólogos llegaran a la casa con la intención de solucionar ese problema sin éxito. Hasta que aparece el novio de nuestra protagonista, profesor de ciencias de uno de sus cabezones, que llena el lugar de parafernalias parapsicológicas y trampas con el fin de capturar esa presencia tan agresiva. El desenlace es tan estúpido y sencillo que provoca en el espectador vergüenza ajena a paladas.
Se trata de una de esas producciones de terror medianas lo suficientemente baratas como para considerarlas amateur, pero a un paso de una producción mainstream gracias al acabado, que ni de lejos llega a un presupuesto que podamos considerar holgado. Una de esas películas que se quedan en tierra de nadie. Mediana.
Por supuesto, el lugar natural de este tipo de films son los festivales de cine en los que languidecen tras un par de pases —en este caso “The diabolical” es pasto del conglomerado del SXSW de Texas—, para después pasar a los consabidos estrenos limitados y, con suerte, acabar su vida comercial en DVD o en canales de pay per view (actualmente las plataformas de streaming), para poco después ser olvidadas para siempre mientras flotan en el ciberespacio.
Lo curioso de todo el asunto, y en particular de esta “The diabolical”, es que aun siendo un producto profundamente mediocre, no tiene mal aspecto. Si no fuera por la cadencia, la incapacidad absoluta por envolver al espectador en cualquier tipo de atmósfera y, por ende, de generar miedo, lo cierto es —aunque suene a puto cliché— que posee una estupenda fotografía que por momentos nos hace creer que quizás estamos ante un producto que merece la pena. A los pocos minutos de visionado nos damos cuenta de que veremos justo lo que creemos; En su conjunto, una puta mierda.
El director que le pone ganas (pero poco más) responde al nombre de Alistair Legrand y dispone de una escueta filmografía compuesta en su mayoría por videoclips para grupos intrascendentes, y otro largometraje más, “Clinical”, esta vez concibiendo un producto original para Netflix. Y ¡venga peliculillas a cubos!
En el reparto tenemos como protagonista principal a Ali Larter, que comenzó su carrera con más o menos tino en cosas trascendentes tipo “House of Haunted Hill”, “Destino Final” o “Una rubia muy legal”, para con los años acabar haciendo papeles a duras penas alimenticios como “The diabolical” o, más lucrativos, en series de televisión de variado pelaje.
Sin más. El cartel, eso sí, aun siendo un reclamo postmoderno que tira de espaldas de manera hedionda, he de reconocer que es bastante vistoso, bonito y sugerente. La peli, no.
martes, 14 de marzo de 2017
EL JARDÍN DE LAS PALABRAS
Mediometraje (46 min.) dirigido por Makoto Shinkai quien
tiene en su filmografía la película más taquillera de la historia en Japón,
Your Name y de la que hablare en el próximo podcast. Hasta ahora el titulo que
otorgaba tal honor era El viaje de Chihiro, por lo que habrá que tener muy en cuenta
a Makoto Shinkai de aquí en adelante.
En el jardín de las palabras nos encontramos con una historia
dramática y romántica que nos dejara el corazón en un puño pero también nos
enseña a seguir avanzando en la vida.
El protagonista es Takao Akizuki un joven estudiante de 15
años que los días de lluvia le da por faltar a las primeras clases del
instituto y pasar un buen rato en un banco de un parque bajo una pérgola. Al
comienzo de la historia cuando Takao llega a su destino se encuentra que allí hay
una mujer de 26 años bebiendo cerveza y comiendo chocolate. El primer
pensamiento del protagonista es que menuda irresponsable, estando allí,
faltando seguramente a su trabajo y bebiendo cerveza desde primera hora de la mañana.
Ese primer día no intercambian más que las típicas frases de cortesía, hasta
que cuando la mujer, que se llama Yukari Yukino, se va a marchar le suelta una
frase que deja un poco descolocado al protagonista (no la indico para que veáis
la película porque tiene cierta importancia al final)
Al día siguiente vuelve a llover, así que Takao y Yukari, se
vuelven a encontrar bajo la pérgola del Shinjuku Gyoen National Garden (parque
y jardín real que podéis visitar si vais a Japón) Poco a poco van conociéndose,
pero de una forma más o menos superficial, no se preguntan sus nombres, ni se
habla del trabajo de ella. Cada vez que
no llueve es un suplicio para los dos protagonistas, ya que no hay excusa para
faltar al colegio en caso de uno, y al trabajo en caso de la otra. Así tanto Takao
como Yukari desean que llueva, aunque solo sea para poder pasar unas pocas
horas con su compañero de banco. Takao le confiesa, porque ella mira entre sus
cuadernos, que lo que más desea en este mundo es ser fabricante de zapatos, y
llegado un punto empieza a fabricar unos para Yukari. Pero entonces lleva el
verano, y la época de lluvias desaparece. Algún día esporádico tanto uno como
otro van al jardín, pero no se encuentran.
Cuando acaba el verano y empiezan algunos días de lluvia se
desvela toda la verdad sobre Yukari, y llega el final de la historia dejándonos
un sabor agridulce, pero esperanzador para el futuro. Por cierto hay escena post-créditos
que es la que nos eleva un poco en animo, así que en caso de ver la película no
os la perdáis o podéis entrar en depresión.
En definitiva nos encontramos con un mediometraje, que no
necesitaba nada mas, no era necesario alargarlo a la duración convencional de
una película, ya que no aportaría nada significativo a la historia. Es ideal
para ver con la pareja abrazados en el sofá, aunque puede que alguno (o los
dos) lloréis un pelin en el tramo final. Y ojito al próximo podcast, será el
numero 76, porque Your Name es aun mejor, y eso que esta El Jardín de las
palabras, es buenísima.
lunes, 3 de octubre de 2011
BATMAN: LA BROMA ASESINA

Al igual que en Una Muerte en la Familia necesito contar toda la historia para explicar el argumento real del comic, así que quienes no lo hayan leído y quieran seguir "vírgenes" que no continúen. Aunque como alguien dijo: "Lo importante no es el destino, sino como transcurre el viaje" por lo que podéis continuar leyendo, aunque yo ya he avisado. El guión es de Alan Moore, los lapices de Brian Bolland y el coloreado de John Higgins.
En esta historia Batman no es el verdadero protagonista, sino su enemigo mas carismático, Joker. El hombre murciélago va al Arkham Asylum, para entrevistarse con el Joker. Ha estado dandole vueltas a la idea de que más tarde o más temprano se acabaran matando mutuamente, y decide llegar a un entendimiento con el villano. Allí descubre que su archienemigo se ha fugado y dejado a un doble suyo en su lugar. Paralelamente vemos como Joker se hace con un parque de atracciones el cual acondiciona para probar algo, que cualquier persona si se la presiona mucho, puede llegar a enloquecer como le paso a el. Con la ayuda de su banda secuestra al comisario Gordon, y ya de paso dispara a la hija de este, Barbara Gordon (quien fue Batgirl) dejándola en silla de ruedas para el resto de su vida. No solo la deja moribunda en el suelo del apartamento, sino que la desnudan y le sacan fotos, todo ello por un motivo, volver loco al comisario Gordon.
La banda del Joker desnuda y maniata al comisario, lo suben en un "tren de la bruja" cuyo recorrido es un desquiciante viaje a la locura, con luces, sonidos y las fotos que le acaban de sacar a su hija. Cuando Batman descubre el asalto y secuestro cometido por el villano de sonrisa permanente, no duda en repartir palizas a todos los bajos fondos de Gotham buscando una pista. Aun siendo el mejor detective del mundo, no consigue descubrir nada, hasta que los agentes de la ley encienden su señal. El Joker le ha enviado una invitación para su parque de atracciones. Al llegar allí rescata al comisario, quien no ha enloquecido como Joker pensaba que haría. Batman y Joker tienen una pelea cuerpo a cuerpo, saliendo vencedor el héroe. Es entonces cuando todo el argumento se explica.
La broma asesina a la que el titulo hace alusión es ese mal día que llevo a un cómico frustrado a convertirse en el Joker. Si bien como el mismo dice, su pasado va y viene y nunca ha quedado claro cual es el correcto, lo que nunca cambiara es que el mundo es una broma de la que sino sabes reírte acabara llevándote a la locura. Con esta historia vemos más que nunca que tanto héroe como villano son las dos caras de una misma moneda y aunque el experimento del Joker al final no resultase como el quería, si que puede que tenga algo de razón. Al final la relación de Batman y Joker es explicada metaforicamente por el payaso con un chiste, con el que Batman no puede sino reírse a carcajadas porque se ve reflejado.
He aquí ese chiste: Dos locos deciden fugarse del manicomio, suben a la azotea del edificio y uno de ellos salta al edificio de al lado. "Venga, salta" le dice, "No, me puedo caer" le responde el otro. "No te preocupes he traído mi linterna, iluminare el hueco y podrás pasar por encima del rayo de luz" A lo que el otro le contesta "Te has creído que estoy loco??? Si paso, apagaras la linterna y me caeré"
Suscribirse a:
Entradas (Atom)










