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viernes, 4 de junio de 2021

SNUFF

El matrimonio de exploiters formado por Michael y Roberta Findlay cae simpático en este ciber-antro. Y es que, aunque pertenecieran a la peor clase de escoria cinematográfica, su clásico del exploitation, “Snuff”, es un claro ejemplo de  cómo siempre hay alguien con más jeta que uno mismo y consigue que un producto que nace con el fin de provocar y sacar algo rentable, resulte aún más rentable y más provocativo. Amén de atribuirse para sí mismo los méritos que, en principio, eran de otros.
“Snuff” en realizad nace cinco años antes de su polémico estreno en Nueva York. Michael y Roberta Findlay consiguen financiar una película para exhibirla en sus circuitos habituales en co-producción con  Argentina, motivo este por el que viajan a la pampa y ruedan, con actores locales que no saben una palabra de inglés, una película con violencia, reminiscencias hippies de la familia Manson y un buen puñado de tetillas tiernas. Un producto de tercera que lleva por título inicial “Slaughter”. Se rueda sin sonido directo y con un presupuesto total de 30.000 dólares.
“Slaughter”se estrena en 1971, pasa completamente inadvertida (en Argentina ni se estrena siquiera y, según algunas fuentes, en realidad no llega a hacerlo en ninguna parte) y queda almacenada en las latas que reposarán en algún lúgubre almacén donde descansan las películas que no sirven ni para alimentar las llamas. Es entonces cuando el distribuidor Allan Shackleton, que había producido algún que otro título para pajilleros dirigido por el inefable Chuck Vincent, entra en escena comprando los derechos de la película de los Findlay con la que planea hacer algo, puesto que, total, la habrán visto cuatro gatos. Como fuere, Shackleton, paga a los Findlay los correspondientes emolumentos por renunciar a la pertenencia de la película, y se la lleva a uno de sus almacenes a que siga cogiendo mugre unos cuantos años más.
De moda lo escabroso, Shackleton, lee en la prensa un sensacionalista artículo que habla sobre un tipo de película que se estila en Latinoamérica y que consiste en  filmar asesinatos reales delante de la cámara. A estas películas se las conoce como snuff. Es entonces cuando Shackleton recuerda que esa roña que le compró a los Findlay está rodada en Argentina, y que ya de por sí es algo escabrosa; Hay muchos disparos, un par de apuñalamientos y hasta alguna escena de tortura. Pero, y teniendo siempre en cuenta el artículo que ha leído en la prensa, se le ocurre cambiar el título de “Slaughter” para pasar a ser “Snuff” y, por aquello de justificarlo, contrata al director Simon Nutchtern, otro exploiter con un par de películas en su haber, y le hace rodar una nueva escena que sirva como final  y en la que, en un salto meta-cinematográfico, de golpe y porrazo se abandona la trama de la película que estamos consumiendo y vemos cómo el director decide asesinar a una miembro del equipo ante las cámaras, de la manera más gráfica y explícita posible, ante la aprobación del resto del equipo de rodaje. Después parece acabarse la bobina, y fin, sin créditos ni nada. Por supuesto, Shackleton no dio explicaciones de ningún tipo a los Findlay y los retiró de los créditos de “Snuff”.  Inspirado por lo que leyó en prensa acerca de las películas snuff sudacas, la idea era estrenarla vendiendo la moto de que el asesinato que vemos en última instancia, es real. Está muy mal hecho, se nota el látex y los trucos utilizados, pero, no importa, Shackleton quiere hacerlo pasar por un asesinato real. Así, la película se estrenó en cines de Nueva York con un póster cuya frase promocional, que a día de hoy es mítica (completamente incorrecta… y muy graciosa), rezaba: “Esta película está rodada en Sudamérica, lugar donde la vida humana es barata”. Para acabar de hacer creíble toda esta pantomima, Shackleton alertó a la policía de la clase de película que se iba a estrenar en Nueva York, y contrató a una serie de actores que se amontonarían en los cines a protestar por mostrar asesinatos reales. Shackleton se podía haber ahorrado lo que le costaron esos actores, porque la sola presencia de la película y lo que proponía, hizo que protestaran manifestantes reales y grupos de feministas que arramblaban con la cartelería llenándose aquello de policías y mal rollo. El gimmick publicitario le salió bien a Shackleton, pero, en consecuencia, su película fue retirada de la gran mayoría de cines en los que se exhibía en Estados Unidos.
La cosa se fue complicando, e incluso llegaron a denunciar a los propietarios de los cines por un supuesto delito de obscenidad, y ante los rumores que aseguraban que en aquella película de bajo presupuesto se mostraba un asesinato real, “Snuff” y sus artífices fueron sometidos a una investigación realizada por el distrito de Nueva York para ver cuánto había de cierto. La prensa desmentía los rumores y los abogados se descojonaban al ver que el supuesto asesinato real era más falso que un billete de seiscientas pelas. Incluso, se llegó a llamar a declarar a la actriz que en teoría moría ante las cámaras, desarticulando con su presencia cualquier rumorología y acusación. Pero como la cosa iba de encontrar culpables, la película, libre de las acusaciones de asesinato, no se libró de otras nuevas acusaciones de misoginia y de que su contenido pudiera instar a algunos espectadores a cometer actos violentos contra las mujeres. De este modo, la jugada salió incluso mejor de lo que se esperaba y Shackleton se forró.
A partir de entonces “Snuff” se convirtió en una película muy famosa que arrastró consigo el rumor de tratarse de snuff genuino, que daría fama a sus responsables a posteriori, y generaría unos ingresos de los cuales, los Findlay, no verían ni un puto duro pese a que incluso participaron en esta nueva versión de la película, concretamente, prestando sus voces para algunos de los actores en el doblaje.
Por otro lado, el éxito de la película fue tan sonado, que cuando poco después se estrenó el “Bahía de sangre” de Mario Bava en aquellos cines, se estrenó bajo el título de “Snuff is my game”, intentando así aprovechar el tirón.
El visionado a día de hoy de “Snuff” se hace duro (pero por los motivos equivocados); Se trata de una película escabrosa y barata sobre sectas, más de acción que de cualquier otra cosa, que se eterniza, y en la que impera el aburrimiento hasta que, por fin, hace acto de presencia el tan cacareado final y ya la cosa se vuelve un poco más divertida, con ese cineasta que desmiembra y apuñala a una señorita del equipo con unos efectos especiales tan artesanos que da gusto verlos, en una secuencia interminable que, sádica y malintencionada, recuerda un poquitín a las películas de Herschell Gordon Lewis. Yo les animo  que, si deciden verla, prescindan del metraje original de los Findlay y se vayan directamente a los diez minutos finales firmados por Simon Nutchern: Son francamente simpáticos.

domingo, 9 de enero de 2011

SNUFF KILLER, LA MORTE IN DIRETTA / SNUFF TRAP

El ya fallecido Bruno Mattei arrastró a lo largo de su carrera muy mala prensa. Su condición de exploiter/plagiador indiscriminado hizo que incluso sus propios compañeros de profesión echaran pestes de él. El mismo Lucio Fulci, que no se puede decir que sea el rey de la originalidad y de las intenciones honestas (a fin de cuentas toda su fama empezó con una falsa secuela no oficial, "Zombi 2"), rajó del pobre Mattei cuando este le sustituyó en el rodaje de la infecta "Zombi 3". Ridículo.
Sin embargo, y por muy mierdosas que puedan ser algunas de sus pelis, o por mucha jeta que se gaste, el Sr.Mattei fue el único cineasta de su generación, y su especialidad, que a pesar de la caída en picado del cine de género italiano de segunda y tercera fila, siguió en la brecha, haciendo lo mismo y con idéntica mentalidad. Mattei comprendió la fama que tenía, y que el "exploit" italiano de los 80 había ganado fans con los años. Así que decidió sacarle partido. ¿Cómo?, rodando en formato vídeo (ole tus huevos!) y tocando aquellos subgéneros indiscutiblemente de su tierra. Los zombies a la fetuccini, el erotismo rancio y, más importante si cabe, el cine de caníbales (en breve caerá reseñada una de estas). ¿Fascinante, no?.
Dentro de esta admirable y prolífica dinámica (en el 2005 rodó cinco películas!!), Bruno Mattei, echando mano de su pseudónimo más afamado, Vincent Dawn (que verás estampado en los créditos de flipadas del calibre de "Apocalípsis Caníbal", "Cop Game", "Strike Commando", "Serpiente Sam", el falso "Terminator 2" o la horrible "Doble Objetivo") -aunque en según qué mercados, viene firmada por otro de sus falsos nombres, este más vinculado al erotismo, Pierre Le Blanc-, rodó este "Snuff Killer, la morte in diretta" (o "Snuff Trap") que es su plagio oficial de la estimable "Asesinato en 8mm". Y cuando digo plagio, como es siempre el caso con el amigo Bruno, no lo digo porque sí.
La historia arranca con los créditos más feos que recuerdo haber visto nunca en una pantalla. Resulta que una niña que está riquísima es secuestrada por una panda de cabrones que se ganan la vida rodando pelis snuff... ya sabéis, de esas en las que se mata peña de verdad. Su madre, una cuarentona de bastante buen ver, decide buscarla y, of course, introducirse en el submundo del porno más extremo. A diferencia del amigo Nicolas Cage, nuestra heroína se introduce literalmente, actuando en algunas pelis y comiendo las pollas adecuadas. Finalmente dará con el malo que, como en la de Joel Schumacher, es un director extravagante y demente... solo que aquí, igual que con la protagonista, le cambian el sexo. Vamos, que es una pava.
La cantidad de escenas, nombres, frases y resoluciones robadas de "Asesinato en 8mm" son tan numerosas, descaradas y asombrosas como siempre en su realizador. El mercado clandestino, el misterioso vendedor sentado en una mesa jugando al solitario, los traficantes de porno extremo que reaccionan violentamente cuando les preguntan por las "snuff movies", la peli falsa en la que la misma actriz muere dos veces, y más, mucho más. Todo ello con un look de peli porno a la que han cortado las secuencias más gráficas. Sí, hay teta, sí, hay violencia... pero la verdad, menos de la que cabría esperar de un veterano del exploitation. Mattei lo "estiliza" tanto todo que pierde la capacidad de resultar sórdido e inquietante. Aquí lo único sórdido e inquietante son los putos paseos interminables que se marca la prota en plan vídeo turístico.
En fin, un rollazo de puta madre. Solo se la recomiendo a completistas del realizador italiano. Al resto, les animo a que vean "Asesinato en 8mm", que es lo mismo pero mejor. También pueden ir mas allá y agenciarse la peli de la que Schumacher tomó buena nota, "Hardcore: mundo oculto".

viernes, 30 de mayo de 2014

THE FROGGY SNUFF MOVIE ZERO

Del amplio espectro que deja el Underground por el planeta, y más del de habla hispana, la ultima película que he visto que me ha llamado la atención es este “The Froggy Snuff  Movie Zero” desde Argentina. Un verdadero ataque a los nervios y un sentido del humor con el que en algunos momentos me he sentido, incluso, identificado.
Se ve que el director del tinglado, Federico Tarantola, durante años estuvo realizando cortometrajes animados de corte experimental, con medios que cualquier usuario de windows pueda tener a su disposición, usando en montaje montones de efectos y mezclando imágenes, músicas y sonidos hasta completar unas piezas, por lo menos para el que suscribe, muy interesantes, porque ponen a prueba los sentidos. A estos cortos los iba numerando y titulando“The Froggy snuff”. Lo que me llama poderosamente la atención de estos cortos, es que, muchos de ellos, por no decir que prácticamente su totalidad, contienen las mismas imágenes grabadas (y luego animadas) del primer corto y, sin embargo, y teniendo en cuenta que son cortos a base de mezclar imágenes, anarrativos y baratos, logra no repetirse. Las piezas son de un experimentalismo que roza lo insoportable, y su estilo, aún totalmente contemporáneo y basado en la informática, los videojuegos y la cultura pop,  recuerda un poco al de un Jeff  Keen de la buena época.
Y claro, teniendo en cuenta la procedencia experimental y argentina del producto, cabía esperar un trabajo pedante, pseudo intelectual y que tirase de espaldas, como todos los cuece habas que le dan al experimental, que son unos redichos y unos posers a los que reventaría la cabeza a puñetazos sin problemas. Pero no. Se trata de cine experimental rodado por un cafre de mucho cuidado, sin una gota de pedantismo, mucho cachondeo y muy de agradecer.
Así pues, “The Froggy Snuff Movie Zero”, es un recopilatorio en forma de largometraje de todos los cortos que Fede Tarantola rodó bajo el nombre de “The Froggy Snuff” y que van conectados con un nexo de unión. En la película, figura que estamos viendo una especie de programa de televisión infantil, en el que nos van poniendo “Dibujitos animados” como dicen en la propia película y que vendrían a ser los cortos de los que he hablado antes. Y entre medias, concursos, locuras y chistes protagonizados por un maestro de ceremonias con sombrero de copa, que entre corto y corto le rellena un vaso de leche a un niño que tiene ahí flipando, al que le echa cada vez una droga distinta a la par que da paso a un tío con cresta (el propio Tarantola) que explica cosas raras de no se que hostias con la leche.
Lo bueno de todo este material que sirve como nexo de unión, es que, filmado con pura Mini-DV, está grabado en una habitación cualquiera, a la que los rótulos del programa que se supone que vemos son folios escritos con rotulador, el atrezzo que usan está comprado en un chino y no disimula su condición pobre, amateur y desenfadada. Vamos que se nota que está grabado en casa de uno, e incluso, se enorgullece de ello. Amén del surrealismo de todas estas escenas de en medio, que alcanzan cotas de locura como no he visto yo jamás en el cine hecho por aficionados.
Así pues, una bocanada de aire fresco en el panorama underground y en el panorama experimental, que he disfrutado con todos los sentidos, y que me ha dejado fascinado, maravillado, y con ganas de ver más cosas de este director, que no es más que lo que vemos, ni va da nada más que lo que es.
Una absoluta locura, que no recomiendo más que a los iniciados. Los amantes del cine experimental que se abstengan, porque este tipo no solo no busca mensajes profundos en su cine, sino que, además, se lo toma a cachondeo. Él no lo sabe, pero se ha reído, se ha cagado más bien, en todos esos artistas y directores experimentales profundos, que al final no son más que unos gilipollas.
Y los no acostumbrados más que al cine estándar, ni se les ocurra verla.

miércoles, 31 de diciembre de 2014

INTERVIEW: FEDE TARÁNTOLA

Un buen día, buscando por la red cine exótico y/raro, me topo de bruces y de casualidad con una película titulada “The Froggy Snuff Movie Zero”, que es en realidad un recopilatorio de piezas –animadas unas, de imagen real otras- de tirón claramente experimental, de un argentino llamado Fede Tarántola. Lo que veo me gusta, y me gusta bastante. Destaca, sobretodo, su manera de hacer cine vanguardista pero desde la óptica de un consumidor de referencias populares, con lo que la pedantería  y el intelectualismo, se queda de momento a un lado. Aflora por momentos (innato de los argentinos) pero la mayoría del tiempo se queda en un limbo.
Contacto con el director de marras, y me envía su más reciente película “Mad-Ddre”, un ¡musical de corte experimental que homenajea a “Psicosis”! y me gusta más que su largometraje anterior. Así pues, con esta excusa y con la de que Fede lleva más de 100 cortometrajes grabados desde 1996, con que hace fanzines y “Gacetillas”, ha publicado un libro, y que como no tiene un duro no puede pagar el alquiler y va a acabar en la calle, antes de que le quiten Internet, decido entrevistarle, para que ustedes, lectores amados y queridos, descubran algo interesante del underground que puede ofrecernos Argentina.
Les presento a Fede James Tarántola.


 Haces cómics, Fanzines, cortometrajes… A grandes rasgos; ¿Quién vendría a ser Fede Tarántola?

Que buena pregunta ¡porque siempre me la pregunto! Principalmente porque paso diariamente por variados cambios en rubros artísticos. Generalmente pienso: "el Fede debe ser ese chaval que cuenta que desde su mesita con lamparita esas Historias de Tammerlane en las muchas maneras que el arte lo permite" En el fondo sé que estoy para eso, porque eso es lo único que hice de mi vida: dibujar, filmar, actuar, musiquear, etc.

Desde 1996 hasta la actualidad has realizado más de 100 trabajos entre cortos y largos. ¿Por qué esa actividad tan frenética?

Básicamente arranqué como narrador, periodista de cine e ilustrador, y al poco tiempo (1995) estaba editando mi revista "El Gato Negro", un delirio que se instaló en la demencia del under de los 90s. Creo que ese suceso, sumado a una inmensa bola de ideas en la cabeza, me hizo surfear en un "trip-du-art" donde el que más frecuenté fue el de filmar: en un principio lanzando los 5 VHS de la revista "El Gato Negro", y enseguida ese sinfín de videos, cortos, clips, y largos, actuados o animados.

Te descubrí casi por casualidad navegando por Internet, y me llamó poderosamente la atención, por una parte, tu estilo, claramente experimental, pero siempre con un ojo puesto en el cine de género y, sobretodo, en el humor. ¿Por qué crees que, por lo general, quienes cultivan el cine experimental son unos pedantes?

Me ha pasado que mi escuela fue el cine, libros y cómics: es decir. Creo que estudié un par de cosillas con titulillos post colegio secundario, pero sobre todo investigué libremente, por placer y donde aprendí demasiado. Fue ahí cuando me detuve en los magos de la historia del cine, que quizá hasta hace unos años estaban perdidos en la nebulosa y porque era difícil hallar material. Aprender de esa manera e interesarme por muchas cosas, previo a internet y esquivando tanto colegio-de-moda-de-cine que hubo, hizo que comprenda quizá aún más el fuego de lo que es quemarse la carne haciendo arte. Eso es algo que sólo los "frikis" podemos saberlo, porque aparte de aprender, nos divertimos. Es decir, eso, soy "friki". Hay muchos genios que me dieron semillas a la mente, y todos fueron de la Comedia y del Terror: los únicos 2 géneros donde podés experimentar, pero también tenés que laburar el triple. Porque en esos géneros reside la escencia humana: la risa y el horror, o el drama torpe de la vida. Y las buenas ideas nacen del cine experimental, por más que muchas veces son productos aburridos o brodios imbancables sin onda y ritmillo. Ahora... sí ha pasado que en las últimas décadas, el tiempo industrializó al "cine experimental", casi como si fuese una moda o circo. Y todo eso hace que veas filas de tipos que se creen artistas por comprar tickets de moda para ver un director de moda, y luego esnobear pelotudeces a la salida de la facu. Creo que este sistema nuevo de digerir y vender arte, hizo que lo experimental sea cada día más pedante.

¿Está reñido el cine experimental con el humor y el género?

Me molesta quizá que mucho de lo experimental sea simple, chato, sin gracia, y hasta le pifie muchas veces en divertir con lo bizarro. Pero en gran parte, justamente creo que la comedia y el terror nacen en el cine experimental. Tomá un ejemplo en cuenta: hace 30 años nadie daba 2 centavos por tipos como George Romero, John Carpenter, Tobe Hooper, o un poco más cerca, con tipos como Peter Jackson o chavales Españoles fuera de serie en su género, como Alex de la Iglesia.  Cuando los "frikis" comenzamos a tomar riendas, nació un experimento copado, y eso empezó a marcar tendencia.  Pero una vez más, el Sistema lo convirtió en Escuela, y le puso vallas color alfombra-roja, para mantener del otro lado, consumiendo flashes, estudiando cine como si fuese la moda de "Mi hijo el Do´tor" y hasta comprando palomitas, en super promos americanizadas. Creo que en algún sentido el tiempo hizo de las buenas "frikeadas" (empezando con tipos como Meliés) un negocio para pocos, y donde lo que circula, en un 90% es sin identidad. Por ende, lo experimental (la base) se ha ido convirtiendo en algo aburrido, y hasta estúpido, y con el correr de los años, cada vez más ha perdido esa magia que tenía para con el humor y terror.

¿Cuáles serían tus máximas influencias a la hora de llevar a cabo cualquiera de tus actividades?

Es una lista de gente: te la paso?... Creando Cine son: George Meliés, Tod Browning, Carl Leamme, Alfred Hitchcock, Luis Buñuel, Clint Eastwood, Brian De Palma, MartinScorsese, John Carpenter, George Romero, Tobe Hooper, Wes Craven, Clive Barker, Peter Jackson, Blake Edwards, Los Hermanos Farrelly, Joe Dante, Steven Spielberg, George Lucas, Robert Zemeckis, Javier Fesser, Tarantino, Robert Rodriguez y miles más. Actores: Lon Chaney, Buster Keaton, Chaplin, PeterSellers, Benny Hill, Los Hermanos Marx, Jim Carrey. De literatura fueron unos pocos principales, que justamente me llevaron a hacer arte en sí: Edgar Allan Poe, Marco Denevi, Ernesto Sábato, Ray Bradbury y Stephen King. En la pintura: Dalí, Klimt y Modiglianni. En comics: Berni Whirghtson, John Byrne, Alan Moore, Stan Lee, Richard Corben... y uf... muchos más. Y en el dibujo de humor: los argentos Caloi, Quino, Fontanarrosa y el Ibañez español!


“The Froggy Snuff Movie Zero” es un largometraje que compila lo más granado de tus cortometrajes, servido todo con las presentaciones de un maestro de ceremonias inspirado en el Dr. Caligari, que va dando paso a las distintas piezas: Hay influencias en esa película desde los vídeo juegos de 8 bits, al cine de terror. Claramente te influencia la cultura popular, pero ¿Qué hay del cine de vanguardia y el Underground primigenio?

Básicamente es un homenaje a todo lo que se te ocurra de formatos y géneros del cine. Es decir: fílmico a video a digital, como del terror y fantástico a la comedia. En millones de fragmentos y personajes de esta peli están escondidos homenajes a genios del cine como del arte en general, incluyendo muchos detalles que sólo un "friki" puede encontrar y disfrutar. Siento que soy y me debo a los artistas, siempre digo. Lo copado fue que después de muchas producciones, con esta saga pude por fin sentarme a unificar todo eso a través de formatos como la tele y el videojuego, y con pixeles, metaforizar sobre el mundo. La "Froggy Zero" fue revelar las acciones de este mundo, justamente de las maneras mas aceleradas (sexo-demencia, música-sonidos y violencia-delirio), a través de medios y cosas como el cine de horror clásico versus el videojuego. De alguna manera, la considero tan metafórica como la Biblia y tan gráfica como mil películas en un segundo. Eso, por supuesto, quizá la haya condenado, por lo menos en Argentina, a considerarse como material bizarro, extremo, incluso a prejuiciarse en Festivales y Ciclos, como una peli que genera locura o que atenta contra la "buena cara" del cine (careta) nacional. Pero justamente desde el Under mismo, desde ese golpe se ha defendido, y ha atravesado barreras en Festivales Nacionales y extranjeros, llegando a la gente sólo para eso, su cometido único: divertir alocadamente sobre este Apocalypsis humano.
Si debo decir básicamente que pelis estuvieron a la hora de la influencia principal fueron los clásicos "El Gato y El Canario", "Psicosis", "El Gabinete del Doctor Caligari", "Viaje a la Luna", "El fantasma del paraíso”, "The Rocky Horror PictureShow", y todo eso fritado a través del videojuego "Frogger" y esa cosa destellante que tienen los (que yo llamo) "programas-cocaína-celu-juegos" de transnoche.



En tus cortometrajes dejas claro, que no solo no hace falta tener un gran equipo detrás, sino que, incluso, puedes hacer películas estando tú solo…

Esa fue una especie de premisa: lo minimalista y solitario, a través  del "lo-fi". Era el 2010, y hacía 7 años que había dejado de filmar: fue por desencuentros con el cine (de verdad, nunca entendí el mercado y la industria nacional), y trasca de que algún que otro proyecto (guiones, básicamente) me habían sido "robados". Cuando empecé con el "One Froggy Snuff", venía muy metido en la pintura, dibujo, gráfica, diseño. Quizá fue eso lo me llevó a que haga el 95% del laburo de los primeros cortos en solitario, donde el poco equipo que habría sería actores filmados o fotografiados en breve tiempo. Luego, vendría el trabajo principal de en meses de encierro transformar eso en un mundo casi virtual y tan imaginariamente-flashero como un viaje de LSD. Ese trabajo llevó meses de salir a sacar fotos a la calle, armar texturas con cartones y fuego y goma y pegamentos, ubicar las cámaras más pedorras y pixeladoras, y mezclarlo todo en una PC tipo Pentium 4 con 64mb de placa de video,  que tiraba lo suficiente para hacer que ese "Smash" (como nombro a las secuencias animadas de los Froggys) en Photoshop 7 y Premiere 6.5. Con el tiempo, he ido incorporando más personas, primariamente en la actuación, generalmente muy cercanos o artistas underground que admiro y respeto, y más adelante músicos y algún pequeño equipo técnico. Esto hizo que la saga vaya tornándose más actuada, más musical, con un equipillo mínimo pero "familia", con los que logramos sacar a los personajes de esas paredes pixeladas y coloreadas, hacia la demente Ciudad de Buenos Aires: el Pueblo de Tammerlane.


Después de ver “The Froggy Snuff Movie Zero”, me sorprendes más todavía con  “Froggy Snuff´s Mad–ddre”, una absoluta locura que yo califico como de película experimental y de guerrilla (Grabáis en la calle sin ningún tipo de vergüenza) que además es un musical cómico terrorífico, con toques de “Torture Porn” y que homenajea a “Psicosis”… ¡Tu estás muy mal de la cabeza! ¿cierto?

¡Así es! Creo que estaba de la cabeza al enfrentar semejante trip, porque realmente, ese largo-clip me la fritó. Pero fue un antojillo que disfruté: "Mad-ddre" fue como decir "Qué coño quedó fuera de esta primera etapa de los Froggys?" ¡y justamente era eso!: calle, violencia urbana, y los homenajes definitivos a Hitchcock y a Blake Edwards, entre otros. Sentía que necesitaba ver a Caligari caminando más allá de lo que fue el clip de "Paseo Violín". Quería ver esa cosa documental, con el tipo armado en pleno Centro de Buenos Aires y sacando a pasear a su madre muerta. De alguna manera, esta Capital viene estando tan alocada e impune como se la ve en el video, donde el programa principal de los Noticieros son los violadores, asesinos, necrofílicos, shooters en la street y muchos monstruos más. "Mad-ddre", en algún sentido, viene a reafirmar lo que la "Froggy Zero" plantea: que está todo podrido, pero para que no sufras del todo, te invita a una alocada canción principal ¡y hasta Tango! Cuando nació el guión en la cabeza, era obvio que no iba a poder dejar de homenajear a Hitchcock, Lon Chaney, Blake Edwards, George Meliés, siempre "presentes" en la saga.

Háblanos del actor que  interpreta a Caligari y de cómo haces para convencer al resto de actores. ¿Suelen ser vocacionales?

Guille era un fan de "El Gato Negro" que en el 2011 se acercó para encargarme unos diseños de logos y arte para su banda, "Bardolino". Automáticamente se convirtió en Caligari. Por esa época yo estaba escribiendo el mediometraje animado "4TH FROGGY SNUFF" y vi que el chaval tenía el "swing" indicado para el personaje, incluyendo el timbre de voz. Básicamente Caligari lo creé como símbolo del mal mismo, pero con un lado seductor, una mezcla de Nino Bravo, Phil Collins, el Detective Marlowe y el Doctor Caligari de la peli muda. Si Guille se convirtió en Caligari fue porque me entendió eso y el concepto de hacia donde iba la saga: de muda a musical, y que ese peso recaía en su personaje. Porque para mí, la primera expresión oral que debía haber en la saga (hasta el momento muda y con esos sonidos 8 biteros) era que, se convierta en musical: camino que ha labrado luego para sus secuelas clips, incluyendo el largo "Mad-ddre" y la peli "Froggy Musical" que estoy pre-produciendo. Como es el caso de Guille, es el caso de casi todo el elenco: casualmente casi ninguno es actor: o son músicos, u oficinistas, o amigos o vecinos. Pero como pasó con Caligari, todos, incluyendo la chica que interpretó al Froggy One, tuvieron que entender la "situation" a contar, más que "ser actor", "hacer de", "estudiar tal guión". Por eso mucho de lo interpretado por ellos nace a partir de esos juegos que planteados en reuniones, y las horas que se han tomado en revisar detalles que tengan que ver con la vida de esos personajes, para luego, exponerse de esa manera en los rodajes, donde yo también siempre lo planteé, ante todo, como un juego, y quizá más cercano a una fiesta de disfraces (a puertas cerradas).


¿Qué puedes decirnos de la escena Underground Argentina? ¿Confunden los espectadores el underground con esas películas, casi siempre de terror  que pretenden imitar con cero medios los resultados del mainstream?

Cuando en los 90 empezó a llegar la tecnología y el nuevo cine independiente Español y Norteamericano, acá en la Argentina creo que sucedió la mayor "desaparición-mental" de artistas después de la Dictadura. Recuerdo que por esa época yo daba mis primeros pasos como director y guionista, y atravesé por cientos de personas, productoras (muchas fantasmas) y personajes del medio, que querían filmar ese tipo de cine. El cine se puso de moda, y había filas de tipos sin arte ni ideas que quería hacer algo, quizás figurar o ser el famoso de la familia, pero de manera trucha. Creo que ya para finales de los 90, en Argentina, el 70% del cine independiente era reinado por seres atentos a realizar copias o intento de peli "mainstream". Aparecieron tipos que luego se impusieron como si fuesen importantes o de alta categoría, que no hacían otra cosa más que robarle a David Lynch, Wes Craven, Peter Jackson, entre otros. Muchos de esos copiones, ladrones y berretas se  inmiscuyeron en el universo del cine "main" argento, y se hicieron de un lugar dominado a su barata manera, y apoyados por ciertos medios, subsidios, under o no, que los tomaba como nuevos genios o talentos. De todas maneras, mucho no pasó, más que pudrir el mercado nacional, haciendo que el público reconsidere que en este país no se puede hacer género sin que te muestren una cosa experimental pedante o un cliché de cliché de cliché de cliché. Me ha pasado que en estos últimos 5 años, vi en Festivales cosas muy mal logradas, o cosas muy prolijamente robadas, factores que generaron desarticulamientos del arte y pérdida de identidad y fomento creativo. Creo que mucho de los verdaderos Undergrounds sobrevivientes y reales de Argentina, están en la Escena Gay: gente que se la tuvo que bancar a los prejuicios y los golpes, y que por suerte, cuando todo se globalizó, no perdieron su identidad creadora, que día a día avanza. Esperemos que tampoco se convierta en una fiesta de pop al pedo, y reinventen o tracen nuevos parámetros para generar esa magia que siempre tuvo Argentina de la de antes: el experimentar y no tener límites a la hora de producir una obra, sea del rubro artístico que sea.

 ¿Conoces a la gente de “5 locos producciones”, allá en Argentina?

No. Los he escuchado nombrar, porque creo que son de Saladillo, una zona que está teniendo mucho cine (mismo como San Nicolás, de donde uno de mis actores fetiche, Juan Carlos Nozzi). Desde ya sería copado conocerlos porque estimo que están haciendo de ese tipo de laburo "de las entrañas" y no con la "careta" de la pantalla de Capital Federal. Acá aún se suceden muchas distancias de artistas. Y en el medio de Festivales y Artistas Cero-Identidad y Oficio, uno se pierde de comunicarse con mucha gente, como esta que me nombrás. Y ya que estoy, los voy a buscar por la web...


¿Qué tal el paso de “Froggy Snuff´s Mad-ddre” por festivales?

Nada. Doloroso. Tan doloroso como una "madre golpeadora", ¡jajaj!... Acá en Argentina, fue completamente abortada. Herida y escondida desde la raíz misma, de ciertos "Festivales Under", cada día más negociados. Lo más triste del mundo fue que como equipo nos abortó un festejo. Contrariamente a los cortos Froggy anteriores, "Mad-ddre" fue un dolor de güevos el parirla. De la misma manera, sucedió al tratar de estrenar decentemente la peli "Froggy Zero". Sucedió mucho quilombo, muchas trabas, mismo desde INCAA TV que "traspapeló" la peli, creo que por prejuicio que era "ultra under" o muy "destellante". Súmale que ciertos Festivales y Ciclos reaccionaron diciendo que la peli era demasiado violenta o que la gente podría ofenderse por semejante lío de montaje y personajes enfermizos. Obviamente, "Mad-ddre" fue guardada, no fue valorada, fue escondida, mismo por gente que luego tomó conceptos y arte para generar fotocopiados videoclips y hasta gráfica misma en sus transados festivales. Con el equipo no nos esperábamos algo así: "una peli maldita", menos, después de la repercusión (incluso viral y mental) que habían causado otros episodios Froggys (como el 3ro) en Festivales Nacionales y Extranjeros, y en proyecciones especiales como fueron e Colegios y Penales. Creo, "Mad-ddre" será un trip que sólo el verdadero "friki-lover" de la Froggy Zero irá a encontrar de casualidad. Quizá eso le de con el tiempo alas, o que se le reconozca su arte. En los copados "frikis" del mundo confío que la descubran y disfruten, y hasta entiendan el por qué no pudo ver del todo la luz del proyector: justamente (como hablamos en la pregunta Nº10), es porque el poco cine que se ve y se hace de género en Argentina, es copiado, imitado, afanado de los clichés del cine de afuera.

¿Verdaderamente existe un público para el cine de Fede Tarántola?

Existen dos públicos muy distintos. Uno: es el público que sigue mis locuras desde mis primeras creaciones, generalmente gente que ha leído la revista o comprado los VHS de "El Gato Negro", o visto la tira de "El Pato Baratucci" que salía en la revista "El Acople"  y "La Bocina" y convertida en una mini serie animada emitida en "MTV". Esa gente es la que de alguna manera siempre está conectada a mi filmografía como también a mis producciones narrativas o con pintura y dibujo. Por otro lado, sí hay un público que es casual y que ése público se divide en dos: el que se horroriza del contenido y/o visual, como el que ve a través de eso, y comprende, como yo lo entiendo cuando me siento en la "mesita", que todo se trata de un cuento más acerca de este mundo, pero explicado de una forma "especialita". Después existe un tercer público, pero ese calculo me debe odiar porque con mis videos "visual-y-metafórica-y-violenta-de-mentes" los pongo de los nervios (y en muchos sentidos).


Aquí en España, a lo largo de los años, han existido varios sellos de DVD que editan películas amateur de variado pelaje. ¿Existe algo similar en Argentina?

Existen sellos, creo, pero de otra manera. Acá el under nunca fue considerado, hasta que ciertos personajes lo llevaron a lo masivo. Luego, con la llegada de los años 2000, muchos de los under que querían seguir viviendo de lo under, justamente negociaron con sistemas comerciales, para hacer producciones comerciales, generalmente copiadas de producciones extranjeras. A ese "cine-loco-prolijo" se lo empezó a llamar Under, y eso desvirtuó mucho todo, convirtiéndolo en una farsa. Principalmente, porque Argentina, gracias a su mercado, ha sido un país de consumo de arte y productos "a medias". Acá no sabíamos lo que se producía afuera, y por muchos años, la gente se obnubilaba con el cine de 100% USA. Y cuando todo se globalizó, muy pocos entendieron la diferencia de lo bueno y lo malo. Se esnobizó mucho todo. Se transó todo. Acá la cultura es gente que se mata por un subsidio, mientras los verdaderos artistas son afanados, censurados, enterrados. En Argentina, tenés buenos actores, pero una película buena cada 5 años por lo menos, y generalmente es de productora. Y después se usa mucho eso de simularla como independiente, y venderla como si fuese Hollywood. Creo que por esas pelis, se puso de moda acá el estudiar "cine". Hasta hace 15 años, si estudiabas cine, eras un "vago hijoputa". Luego de ese cine, si miramos para abajo, lo "under" sería una especie de intención "careta" de lograr eso, y a lo sumo, terminar poniendo en una peli loca a alguien famoso. Entre eso sobreviven productoras, pero como todo lo bueno de este país, cuando es bueno: termina corrompido o en un paredón (metafórica o literalmente hablando).

Si yo quiero ver alguna de  tus películas ¿Qué tengo que hacer? ¿Y si quisiera comprar el DVD?

Hasta donde tengo filmado, casi todo se puede disponer online. Mismo hago ediciones under (desde la era del VHS, pasando por el VCD al DVD) que he comerciado, como también desparramando para que se vayan piratizando. Durante los años 2000 al 2004 manejé la distribución de los (en aquel momento VHS) de "El Gato Negro Videos". La distribución (Aceite De Castor Producciones) abarcaba los principales 30 locales "frikis" de Capital y de ahí al país y limítrofes y mundo. Hasta que un buen día fue cuando empecé a disfrutar que se copiara de video a video expandiera, decidí bajar la persiana y abocarme a filmar. Los Froggys lo consideré como una nueva etapa, donde sería free el verlo, el tenerlo, incluso si me lo piden, se los mando free. Estas cosas nacidas, tan naturales, es siempre un placer el poder llegar, sin barreras comerciales y entretener. Lo que sí he buscado, es maneras de lanzarlas por cable o distribuidoras o en DVD por compañías pequeñas, pero he encontrado trabas como la de los Festivales y ese marcadillo oscuro de cine pedante y copiado. Me la chupa lo que gasté, incluso el equipo que laburó también está a prueba de balas y festivales, pero ese desamparo de estas pelis con aval de distribuidoras o mismo del INCAA, ha hecho que mi producción decaiga, y obviamente este año me encuentre con problemas económicos, como no poder seguir alquilando mi casa (post Navidad tengo que partir y no se donde). Pero no reniego, porque quizá no es época, o es este país malparido. Y tengo la paz, que el verdadero público ha sabido encontrar, comprender y disfrutar, a través de esas copias en disquillos o por la web. Eso mismo es el verdadero soporte que me doy a la cruzada, para seguir teniendo alma y vida, y encontrar la vuelta, donde más allá de las circunstancias, poder seguir creando y produciendo.

¿En qué trabajas actualmente? ¿Cuáles son tus próximos proyectos?

Como para desprenderme un poco de lo Froggy, este 2014 le di un respiro a la saga y me metí en crear una tira cómica. Empecé a ver de publicarla, pero voy a intentarlo en Europa, ya que aquí el mercado de la ilustración, y aún más de la tira cómica, está paralizado... Y eso que venimos de un país de grandes historietas. Pero lo mismo ha pasado con la narrativa de ficción. En una de esas si me agarra el chifle y la publico gratis en fanzine y/o online. Por otro lado, estoy re prendido de una nueva premisa: una especie de Froggy bueno que es "Tito". Tito es justamente un personaje (del Froggy 3) y que originalmente nació en una de mis tiras perdidas. Actualmente estoy editando el piloto de lo que sería un sketch con un personaje que va más allá de la demencia disléxica. Lo agradable es que pude jugar más con el diseño de producción (la escenografía caricaturesca sumada a las luces teatrales) y darme el lujazo de que esté protagonizado por dos genios de fierro del humor del teatro y tele nacional: Iván Moschner y Gerardo Baamonde.

También escribiste un libro en 1996 ¿verdad?

Justamente ese libro fue una especie de desvirgue: en 1993, en pleno colegio secundario, ya empezaba a asomarme el "indio-creativo" y me planteé publicar un libro. Y me planté en una Editorial con la idea, y rompí las pelotas, hasta que por 1996, (2 años después de terminar colegio secundario, y a un año de haber empezado "El Gato Negro"), el libro "Cómo copiarse en el colegio" se convirtió en mi primer sueldo real en el medio artístico. Lo interesante, es que el libro era una burla, porque en sí no enseñaba más que lo que uno aprende macheteándose, pero fue uno de los primeros experimentos para contar una etapa copada como el colegio (por esa época tenía 17 años cuando lo comencé, y 20 cuando lo publiqué) desde un punto de vista entre delirante, técnico y bizarro. Gracias a ese libro he conocido muchos artistas, escritores y personajes, entre ellos Caloi, Santiago Varela, Ricardo Darín, Luis Brandoni, entre otros, y principalmente al Genio del Doctor Tangalanga (que por esa época sólo era masivo en el under), y quien dio un empuje moral a mis primeros pasos y delirios en el humor & horror plasmados en una obra.

¿Qué pregunta te gustaría que te hubiera hecho y  me ha faltado? Y responde tu mismo, por supuesto.

¡Jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa! Esa es buena... a ver... Yo me hubiese preguntado: "¿Cambiarías algo de tu obra cinematográfica?". A lo que yo respondería: " !No! Siempre me lo pregunto, pero sé que no, porque disfruté mucho creando estas locuras y que no me alcanza el tiempo para tantas más que vendrán."

¿Algo que añadir?

Sí: que siempre duermo con la luz prendida!
Gracias miles por este apoyo y por bailar al ritmillo de los Froggys. ¡Abrazos gigantes Víctor querido!


martes, 16 de junio de 2026

EMANUELLE EN AMÉRICA

La tercera entrega de las aventuras de la Emanuelle negra —que al tratarse de un material "exploit" de las italias cuenta con un fandom más numeroso que la saga original—, esta "Emanuelle en América" dirigida por el inefable Joe D’Amato / Aristide Massaccesi es una de las películas más populares de la saga apócrifa, en parte por lo retorcido de su propuesta y por el desbarajuste argumental en cualquiera de sus múltiples versiones. Y, justo, cualquiera de ellas nos cuenta que, ejerciendo su profesión de fotógrafa, Emanuelle se topa de golpe y porrazo con una organización dedicada al rodaje de “snuff movies” y, con el afán de denunciarlo, acaba infiltrándose en la compañía llevando finalmente a los malandrines a su merecido destino. Sin embargo, tratándose "Emanuelle en América" de una película destinada a exportarse en medio mundo, cada país tiene su versión más suave o más dura, según la demanda del mercado. De este modo, cualquiera que veamos no es más que una colección de imágenes inconexas en las que una Laura Gemser va para arriba y para abajo, sin un rumbo fijo, y no es hasta una ya muy avanzada trama que deciden centrarse en el entramado de las “snuff movies”, pero hay que ser adivino o tener una mente muy despejada para hilvanar todo. La versión que yo he visto es la que está prácticamente íntegra, con todas sus secuencias, incluidas las de porno duro, que es la que rula por ahí para descargarse y viene en las distintas ediciones en DVD pirata de la misma, así como en la colección con todas las películas de Emanuelle negra que tuvo a bien lanzar "Severin" hace algún tiempo. Nada mejora esta versión íntegra, sigue siendo un batiburrillo de secuencias eróticas que, de vez en cuando, se tornan pornográficas, con sus mamadas, corridas y sexo interracial mostrado como si se tratara de poco más que una aberración. Lo cachondo del asunto es que es terriblemente retorcida y deja claro la pasta de la que estaba hecho Joe D'Amato. Tenemos una secuencia de bestialismo con una señora haciéndole una paja a un caballo que relincha (cercenada en casi todas las versiones legales) y tenemos las escenas realistas de lo que se supone es la materia “snuff”.  Un millonario está fornicando con Emanuelle y, para ponerse a tono, le muestra películas en la que una serie de anormales violan, torturan y asesinan a un par de damiselas. Los italianos son unos alarmistas y, aunque el material está bien rodado, se ve claramente que es falso. Pero dio lo mismo, porque el estado incautó la cinta, prohibiéndola hasta probar que lo mostrado en pantalla era tan solo una ficción. Asimismo, una de las actrices que simulaba ser torturada denunció a los productores por la dureza de lo que estaban recreando, alegando que, en consecuencia, había quedado traumatizada y su salud mental se resentía por ello. Tras una serie de litigios, perdió el caso, demostrándose así que lo que aparecía en esas cintas era ficción. También cuentan que el asunto influyó a David Cronenberg a la hora de rodar su clásico “Videodrome”... pero yo creo que es mentira, y que, si acaso Cronenberg llegó a ver la película, se inspiró muy vagamente. Por otro lado, como la versión íntegra contiene escenas “hard”, queda de lo más cutre y chabacano que todas las secuencias eróticas interpretadas por la Gemser sean de lo más suavecitas. Vemos grandes pollas entrando en amplios coños, pero en ningún momento la vemos a ella hacer nada que se salga de lo normal. Incluso se pasan de castas. Obviamente, existía un contrato en el que la actriz tenía que actuar y en ningún caso follar, pero a la más mínima ocasión D'amato le pedía que se liara la manta a la cabeza y se sumara al material gráfico por el bien de la película, cosa a la que ella reusaba siempre. El director no consiguió filmar penetraciones con Laura Gemser. 
Todos estos datos son los que hicieron popular a "Emanuelle en América", pero lo cierto es que es, probablemente, una de las más flojas de toda la saga, aburrida como una mala cosa y con un sexo desangelado que no sirve ni estéticamente, ni para la paja. En todo caso, rozando la comedia involuntaria pueden tener cierta gracia las secuencias ambientadas en algún lugar tropical, en las que, al amparo de una tribu, una rubia se zumba a un mandingo de manera muy voluntariosa, mientras este permanece erecto, pero en todo momento impávido. 
En definitiva, un rollazo de padre y muy señor mío que se sostiene únicamente por la pretensión que tiene de ofrecernos algo malsano y sórdido. Y quizás eso era un aval a principios de los ochenta, pero, vista ahora, que nuestros ojos ya han visto de todo y en Technicolor, la cosa se torna incluso infantiloide. Tampoco hay que llevarse las manos a la cabeza; D'Amato era un mal director que, como un reloj escacharrado, al menos dos veces al día acierta con la hora, y salvo por un par de filmes de terror ya por todos conocidos, el resto de lo que hizo, y más si nos metemos en terrenos pornográficos, sobrepasa con creces la mediocridad más abrumadora y el aburrimiento asesino.

miércoles, 5 de enero de 2011

THE LIFE AND DEATH OF A PORNO GANG

Un estudiante de cine es tentado para hacer porno. Pero le da por enfocarlo en plan artístico. Como no llega a buen puerto, decide formar un equipo con el que llevar el concepto a las tablas, es decir, teatro porno, y se van de gira por los pueblos más profundos de Serbia, donde no en todos son bienvenidos. En una de estas, un tipo que proviene de Berlín le ofrece hacer su espectáculo pero en el cine… en el cine snuff, por lo que contrataría a personas que de, una forma u otra (terminales o suicidas) fuesen a palmar, para que filmen sus muertes de forma artística. Nuestros protagonistas aceptan y se meten en una espiral de la que difícilmente saldrán.
Por tener algunas similitudes argumentales ya muchos consideran a esta película prima-hermana de "A Serbian Film". ¿Por qué también es Serbia?, debe ser. Pero mientras a esta, independientemente de sus escenas más escabrosas, la veo una película totalmente de género, con su acción, su ritmo "a lo Hollywood", la que nos ocupa es más artística, de arte y ensayo. Todas las muertes filmadas, así como las escenitas en las que se nos muestra sexo explicito, y sobre todo el crudo momento en que los habitantes del pueblo violan a nuestros amorales protagonistas (potentísima secuencia, brutal y transgresora), la colocan en esa galería de lo atroz en la que está "A Serbian Film". Pero no tienen nada que ver la una con la otra. Quizás por eso, habiendo sido estrenadas las dos en el pasado festival de Sitges, solo
"A Serbian Film" ha generado escándalo... claro que en la reseñada nadie sale fallándose bebés…
No obstante, y a pesar de lo muy de autor que a fin de cuentas es, la película se deja ver perfectamente. Abusa un poco de la cámara al hombro y de elementos que están ahora de moda, pero por lo demás, es hasta entretenida.
Dirige Mladen Djordjevic.
Como apreciación, considerando un poco el tipo de películas que hacen los Serbios en general (porque veo que este director ha hecho mas cosas con el rollo de las snuff movies), me pregunto aquello de ¿pero qué coño les pasa? Están tan obsesionados con el snuff, que no me extrañaría que un día fueran noticia por hacer una de verdad…

sábado, 22 de agosto de 2026

LAST HOUSE ON DEAD END STREET

Terry Hawkins es un malote. Para que nadie lo ponga en duda, viste de negro y lleva chupa de cuero. Además, acaba de salir de prisión y está tan enfadado con la sociedad que únicamente piensa en castigarla. Para ello se decantará por una herramienta peculiar, el cine, mostrándole al mundo algo que jamás ha visto ni podrá olvidar. Así, convence a una panda de mindundis que se unan a su causa (reminiscencias del caso Manson). Monta un plató en un edificio abandonado e invita a varios integrantes del más barriobajero porno que, sin saberlo (pero sabiéndolo nosotros), serán los protagonistas de esa película que Hawkins tiene en mente y, previsiblemente, responde a las maneras del llamado cine "snuff" (useáse, aquel que muestra crímenes reales).
No hubo en los noventa (finales) / dos mil (inicios) una película más ignota, misteriosa, "cult" y buscada que "Last house on dead end street". Todos los fanzines (especialmente si eran yankis) hablaban de ella sin conocimiento real, entusiasmados por lo que "habían oído" y, por tanto, incrementando su leyenda negra. Algunos incluso pensaban que el "snuff" mostrado en sus fotogramas era real. Los foros de internet dedicados al horror y aledaños no paraban de hablar de ella hasta que, un día, un señor de mediana edad llamado Roger Watkins llegó a esos mismos ciber lugares para anunciar que él era el director... bueno, el director, guionista, protagonista y lo que le echaran. Hubo quien de entrada dudó, sobre todo porque "Last house on dead end street" venía firmada por "un tal" Victor Janos (y encabezada actorilmente por "otro tal" Steven Morrison). Pero sí, Watkins era el genuino y verdadero culpable oculto tras aquellos falsos nombres. Confirmado pues el asunto, el hombre ganó protagonismo y comenzó a ser entrevistado en fanzines ("Ultra Violent" o el "Neon Madness" de Andy Copp), además de acudir a sendas convenciones y ver como su película conocía tardía revalorización y era editada en dvd por alguna compañía modesta dedicada a esta clase de escoria audiovisual. Pero ¿¿cómo comenzó todo??.
En 1973 Roger Watkins era un estudiante de cine neoyorquino de tan solo 22 primaveras, toda una ristra de cortos amateurs previos (comenzó a los diez añitos), loco por debutar en el cine comercial y, sobre todo, epatar. Así, lió a una panda de colegas (muchos estudiantes como él), pilló una cámara de 16mm, 1.500 dólares y comenzó a rodar "Cuckoo clocks of hell" (¿?). Puesto que su intención consistía en llamar la atención a cualquier precio, decidió tirar de elemento "shock" a todo trapo. A lo largo del film veremos imágenes reales de un matadero, violencia y crueldad a espuertas, algo de tetas (algunas muy apetecibles, como la chavala que se baña en cueros, con pinta de ser una filmación totalmente casera) e ideas tan absurdamente descabelladas como aquella en la que una mujer blanca se pinta la cara de negro, con los labios en plan "El cantor de jazz", y, arrodillada, es atizada látigo mediante por un desaprensivo. Provocación al cubo. Claro que estamos en los setenta, y como la panoja escasea, Watkins tira de lo obvio, personas hablando y hablando. Planos largos en los que poco ocurre y banda sonora minimalista a base de ruidos y efectos de sonido. No es hasta el clímax final donde, ahora sí, el asunto "truculentoso" gana enteros y, vale, hay cierto despliegue de mala leche, especialmente con la escena de la muchacha mutilada en la camilla u otro de los instantes "célebres" de la película, el productor porno obligado a chupar cual falo la pata de una cabra surgida de la bragueta de una mujer destetada. Luego, le taladran el ojo, ¡ea!.
Con toda su tremenda tosquedad, en algunos casos muy efectiva a la hora de transmitir malrollismo y sordidez, a la peli le costó lo suyo encontrar distribuidor. Roger Watkins contaba posteriormente que en los primigenios pases provocaba huidas masivas del personal, incluso peleas en platea. Mmmmmh, bueno, habrá que creerlo. En cualquier caso no se comercializó legalmente hasta 1977 bajo, primero, el título de "The Funhouse" (como la -posterior- película de Tobe Hooper. De ahí que algunos carteles tardíos echaran mano del niño deforme de esta para meter en los posters de aquella) y, finalmente, el más famoso y oficial de "Last house on dead end street" (supongo que en espera de sacar suco del éxito de la razonablemente parecida "Last house on the left", a la que incluso manga el slogan). Eso sí, con las escenas violentas algo tamizadas (según su director, la versión íntegra es mucho más extrema) y una voz en off en los créditos finales impuesta, desafortunada y fuera de lugar que nos anuncia la captura de los criminales por parte de las autoridades. Tampoco así la cosa terminó de rular, y Roger Watkins, casado y con un retoño en camino, se vio obligado a aceptar la oferta para dirigir pornografía (esta vez bajo el alias de Richard Mahler), asunto en el que centraría el resto de su trayectoria... o casi. Es cierto que no debe sorprendernos el absoluto oscurantismo en el que vivió sumido durante décadas. Digamos que, hasta cierto punto, él mismo se lo buscó. Ya han visto que firmó su primer largometraje con seudónimos. Idéntica treta utilizada luego durante su tránsito por el cine de mete-saca. Sin embargo, entre medias se salió para rodar otra de terror, "Shadows of the mind", cuyo traumático rodaje le llevó a, primero, firmarla como Bernard Travis (no fue hasta 2005 que se descubrió el pastel) y, segundo, seguidamente liarse con una comedia en la que contaba, justo, las trifulcas de aquel rodaje accidentado. "Spitoon" se llamaba y si no la han visto es porque el resultado final disgustó tanto a Watkins que decidió destruir el negativo antes de que se hicieran copias, ¡¡ja ja ja!!, ¡¡alma de cántaro!! así ¿¿cómo iba nadie a saber de tu existencia?? ¡¡que mala es la severa autoexigencia!!
¿Cambió mucho el panorama tras el renacer de "Last house on dead end street"? No mucho. Watkins anunció sendos nuevos proyectos que jamás llegarían a ver la luz del día ("Hobo Floats" y "Darkness at the edge of town") y, precisamente de la mano de Andy Copp (y Fred Vogel, de los "August Underground"), co-escribió un posible guion para "Last house on dead end street 2" que nunca se produjo. Entre otros motivos porque Roger Watkins palmó. El mentado libreto terminaría siendo editado en e-book, por si a alguien le pica la curiosidad y el sobaco.
Centrándonos ya del todo en la película reseñada, pues bueno, no deja de ser una curiosidad a la que, si le echas paciencia, se le puede dedicar un ratejo. Es aburrida, sí. Es cutre, también. Y las escenas sangrientas desde luego no son tan verosímiles como para plantearse la idea del "snuff" genuino. Pero tiene sus aciertos estéticos, sus momentos intensos (sobre todo gracias al sonido) y esa amoralidad + misantropía + nihilismo tan radicales y que tanto ponían a los fanzineros del periodo. Por supuesto Watkins, declarado fan de Luis Buñuel, justificaba todo ello con verborrea intelectualoide y "arty", otorgando a su producto puramente "exploiter" atributos más elevados de los que realmente le pertocan ("mi pretensión era chocarte y hacerte pensar" decía, sí... ¡en la lista de la compra!)... pero ya sabemos como funcionan estas movidas, igual que el hecho de que, una vez superada la "fiebre" respecto a "Last house on dead end street" -y una vez disponible para ver y saciada la curiosidad morbosa- rápidamente regresó al cajón de las olvidadas.

jueves, 30 de octubre de 2025

PARECIDOS (IR)RACIONALES

Estaremos de acuerdo en que Mick Garris nunca ha sido un gran cineasta, pero sí un insuperable organizador de eventos. A mediados de los dos mil impulsó la creación de "Masters of Horror", celebérrima serie cuya "raison d'être" consistía en dar carta blanca a muchos de los más emblemáticos directores del cine de terror para, básicamente, hacer lo que les saliera de la pepitilla. Es cierto que no todos los implicados en las dos temporadas podrían considerarse "Masters". Y que algunos acabaron confeccionando piezas muy poco inspiradas (Don Coscarelli, Tobe Hooper, Stuart Gordon…). Supongo que llevaban tantos años arrastrados por la marea de la mediocridad que no supieron aprovechar la oportunidad. Sin embargo, hubo unos poquísimos que sí. Como Dario Argento y el que nos ocupa hoy, John Carpenter.
El respetado responsable de "La noche de Halloween", "La Cosa" o "El príncipe de las tinieblas" llevaba tiempo anclado en la nadería más absoluta, y terminaría rodando dos capítulos para la serie de Mick Garris. El primero partió la pana. Al instante se consideró el mejor y su genuina resurrección (promesa finalmente incumplida). Cuantos más años pasan, más buena prensa adquiere. Estoy hablando de "Cigarette Burns" o, como la titularon absurdamente por acá, "El fin del mundo en 35 mm". Contaba la interesante epopeya de un buscador de películas raras que recibe el encargo de localizar una con muy muy mala reputación, "La Fin Absolue du Monde", dirigida en los setenta por un tal “Hans Backovic”. Al parecer, durante su paso por el Festival de Sitges de la época, volvió loca a la platea, que comenzó a agredir al prójimo o a sí misma. Y eso es algo que, dice la leyenda, le ocurre a todo aquel que la consume. Según iremos viendo a medida que la trama avanza, "La Fin Absolue du Monde" es, esencialmente, una pretenciosa película de arte y ensayo muy de su década, a base de impactantes imágenes surrealistas y sin genuina trama. Al final del capítulo terminaremos descubriendo que la maldad implícita en sus fotogramas obedece a una única razón, la presencia de un genuino ángel que el director logró capturar y retener.

A una trama tan llamativa y, sí, unos resultados tan estupendos, añadan el hecho de que "Cigarette Burns" no se andaba con mojigaterías a la hora de mostrar chicha. Truculencia. Gore. Cosa que resultó bien llamativa entonces porque, a diferencia de muchos de sus coetáneos, no era ese un elemento habitual en la larga filmografía de John Carpenter. Somos testigos de una decapitación que pone los pelos de punta, situada, además, en un contexto de cine "snuff", que siempre da mu mal rollo. Esto abriría otro melón, el de que "Masters of Horror" permitía a sus realizadores llevar el asunto de la violencia gráfica a los límites, aunque, finalmente, ello acabó pasándole factura a Dario Argento con sus aportaciones y, muy especialmente, a Takashi Miike con la suya. Pero no toca hablar del cineasta japonés, toca hacerlo de otro, uno alemán.
Marian Dora es un personaje sumamente misterioso. Nadie conoce su verdadera identidad. Aunque se ha dejado ver como actor brevemente en una película donde curró de machaca, básicamente su efigie no rula oficialmente por ninguna parte. En las entrevistas se sitúa a contraluz. Y tampoco suele acudir a festivales, básicamente porque le han amenazado de muerte un porrón de veces. Y con razón, añado yo. Es responsable de una serie de películas en las que se tiende a lo extremo. Aunque su verdadera "seña de identidad" consiste en que en muchas de ellas torturan y/o matan animales delante de la cámara, sin truco. Y, ocasionalmente, de modo bastante hijoputesco. Además, incluyen sexo explícito, desviado o no, escatología igualmente genuina, violencia a raudales y, en fin, que la obra de Marian Dora da mucha grima y, lógicamente, no cuenta con amplios canales de distribución. Por su nacionalidad y condición, habrá quien lo emparente con el ultra-gore germano que asoló nuestras retinas en los noventa, pero no. Aquellos eran unos papanatas sin mucho talento que se limitaban a imitar el terror yanki, solo que aumentado las dosis de carnicería. Dora estaría más cerca del Jörg Buttgereit de "Nekromantik", básicamente porque a ambos les perdía cierta pedantería, ciertas maneras "artys" que "justificaban" la brutalidad de sus imágenes, aparentemente desproveyéndolas de una intención "exploitativa" para aproximarlas a cuestiones más "respetables". De hecho, lo de Dora es especialmente exagerado. No digo ya el elemento "shock", me refiero a sus ventosidades intelectuales. Graba en vídeo, pero sacándole bastante más jugo que sus coetáneos (descarten aquí a Buttgereit, que tiraba de 16 mm). El hijo de perra sabe encuadrar, sabe iluminar y, ocasionalmente, lograr extraer belleza a las imágenes. Lástima de... todo lo demás.
En cualquier caso, y aparcando juicios morales, el "Magnus Opus" del tiparraco es una cosa larguísima de casi tres horas con la que lleva todas sus malas maneras hasta el borde del abismo. Pedantería para parar un tren. Sexo y guarradas a cholón. Y, lastimosamente, imágenes de violencia real contra animales en todo su crudo esplendor. Es aquella en la que más pueblos se pasa. La cosa gira en torno a cuatro personajes que se piran hasta un casoplón en plena montaña y allí, básicamente, se dedican a hacer todas las burradas mentadas, entre diálogos profundos y metafísicos. ¿El título? "Melancholie der Engel", es decir, la melancolía del ángel.

Déjenme añadir que, aunque costó muchísimo, finalmente logré verla entera. Fue una experiencia muy intensa y para nada divertida. Lo pasé bastante mal (obviamente, con las barrabasadas acometidas contra pobres criaturas) y sí, me dejó muy mal cuerpo. Enhorabuena Marian, lo conseguiste. La cuestión aquí es que andaba obsesionado con "Melancholie der Engel". Había leído tanto, y daba tanto miedo su mera existencia, que prefería enfrentarme a ella antes que seguir alimentando mi imaginación. Era, en cierto modo, una película legendaria y evitable. Era, por así decirlo, mi "La Fin Absolue du Monde" particular.
Con el tiempo llegué a sospechar que, tal vez, los guionistas de "Cigarette Burns" habían tomado "el clásico" de Marian Dora como fuente de inspiración para la película maldita de su trama. Hay ciertas similitudes, comenzando por el hecho de que todo en "La Fin Absolue du Monde" gira en torno a un ángel real pasándolo putas. Vale, no hay ángeles en "Melancholie..." salvo el del título, su sentido metafórico y el cartel, donde vemos la estatua de uno. Es interesante reseñar que el de la misma "La Fin Absolue du Monde" también incluye uno esculpido en mármol.


Y el de "Cigarette Burns" muestra al de "carne y hueso" que aparece en el capítulo (ver más arriba). Quizás los guionistas ni siquiera llegaron a consumir la peli del alemán torrao, solo leyeron y vieron algunas capturas, haciendo así su propia versión de lo que podría ser una cinta perversa, capaz de generar locura en sus espectadores, a base de imágenes tremebundas. Por otro lado, el director ficticio de "La Fin Absolue du Monde" es tan misterioso, enigmático y, sí, europeo como Marian Dora. Hay, también, cierta relación con la idea del cine "snuff" en "Cigarette Burns", cosa esta que revolotea continuamente en torno a "Melancholie der Engel" porque, aunque no se sesguen las vidas de “seres humanos” sin efectos de por medio -poco les falta-, sí ocurre con animales, por lo que la sensación de estar viendo "snuff" tampoco se diluye del todo.
Dora hizo su película en el año 2009, no obstante siempre menciona la cosecha audiovisual de los setenta como gran influencia, algo muy evidente. Y, ya rizando el rizo, uno de los protagonistas de "Cigarette Burns" es Udo Kier, actor alemán habitual de un cine como tirando a alternativo, radical o, directamente, marginal. Y no lo digo por sus intervenciones en las dos epopeyas de Andy Warhol / Paul Morrissey sobre "Drácula" y "Frankenstein", pal caso me refiero más al cineasta -ya fallecido-, también germano, Christoph Schlingensieff, cuya filmografía viene cargadita de esas películas entre lo "arty" y lo "shock", rodadas en 16mm desde la guerrilla, siendo su peculiar versión de "La matanza de Texas" la más conocida y que, sí, cuenta con Kier como uno de sus rostros principales.
Vivía convencido de que estos paralelismos entre "La Fin Absolue du Monde" y "Melancholie der Engel" eran cosa mía, pero no. Hace ya trece largos años alguien en un foro llegó a la misma conclusión. De hecho, lo explicaba mejor que yo sin necesitar tanta letra, le bastó con decir que la película de Dora "evoca el contenido siniestro y extremo en la elusiva "La Fin Absolue du Monde"". Totalmente. El resto del personal de ese mismo foro, no obstante, se decantaba más por el famoso -y aburrido- "Begotten" de E. Elias Merhige como genuino referente.
En fin, la cuestión aquí era aportar mi versión del asunto. Podríamos acudir a los guionistas de "Cigarette Burns" para preguntarles, pero mola más que toda esta movida siga siendo un misterio. Hoy día no abundan y se agradecen.

sábado, 18 de julio de 2020

SESIÓN DOBLE: HABITACIÓN SIN SALIDA + EL HIJO

HABITACIÓN SIN SALIDA : Una pareja en plena crisis recala de mala gana en un sucio y siniestro motel apartado del resto del mundo. Metidos en la mugrienta habitación, el marido descubre unas cintas de vídeo. Las pone en el reproductor y lo que se encuentra son escalofriantes imágenes de unos tipos enmascarados asesinado cruentamente a inocentes. Lo peor es que dicho material ha sido grabado en la misma habitación que ellos ocupan. Pronto, se convertirán en las nuevas estrellas del espectáculo "snuff", salvo por el hecho de que no piensan ponérselo fácil a los "cineastas".
El tema de las "snuff movies" es siempre un valor seguro para una trama de horror y/o misterio. La diferencia es que, en este caso, es tratado de manera no excesivamente sórdida. Eso es realmente lo único reprochable a "Habitación sin salida", su falta de crudeza. Considerando el mal rollo que da el asunto, les quedó una película bastante inofensiva aunque, no por ello, menos entretenida, con sus ajustadas dosis de suspense e intensa acción. Dirige Nimród Antal, el típico artesano capaz de facturar cualquier cosa que, sin ser
brillante, resulta perfectamente consumible, caso de sus siguientes incursiones en el ultra-mainstream con "Blindado" o la muy olvidable "Predators".
"Habitación sin salida" tuvo secuela, que en verdad era precuela, producida única y exclusivamente para el mercado del dvd. Recomendable.

EL HIJO
: A James Gunn ya le va eso de darle una pátina de oscuridad al concepto del superhéroe. Lo hizo, y muy bien, en su película "Super", la que le abrió las puertas al universo de "Marvel Studios". Ya asentado en el mainstream total, no podía dirigir un producto tan sombrío y "mal lechado" como "El Hijo", pero sí apadrinarlo desde la producción. Y así procedió.
Y es que "El Hijo" parte de un concepto muy interesante: revisitar el origen del mismísimo "Superman" pero desde una óptica terrorífica. ¿Y si el famoso alienígena con super poderes hubiese sido enviado a la tierra para conquistarla? ¿Y si fuese, en esencia, un ser malvado que sacara provecho de sus capacidades para destruir a la humanidad? Exactamente es eso lo que presenciaremos a lo largo de los 90 minutos que dura esta película, la lenta conversión del "Clark Kent" de turno en una criatura diabólica para mayor asombro, ofuscación y terror de sus sufridos padres adoptivos y los habitantes de esa especie de "Smallville" donde se sucede todo.
Naturalmente, y por razones presupuestarias, nos detenemos antes de que el alienígena se haga adulto, decida lucir su respectivo uniforme superheróico y arrasar a lo grande, pero no importa, porque "El Hijo" funciona un rato. Es entretenida, es inquietante, está bien parida a todos los niveles, reserva algunos momentos de impacto (el gore es limitado pero contundente) y, en definitiva, que está muy bien.
Dirige David Yarovesky.

domingo, 12 de mayo de 2019

APAGADAS ESTÁN LAS LUCES

Llevaba tiempo queriendo recuperar algunos libros de la mítica colección ochentosa "Super Terror" según las artes editoriales de Martínez Roca. De chaval me fascinaban, no tanto por su contenido como por el aspecto, el diseño, el formato y las notorias ilustraciones de portada, cortesía de Horacio Salinas Blanch. Ya saben -o deberían- que no me gusta demasiado leer ficción. Únicamente lo he hecho cuando la ocasión ha sido especial, como con las dos novelas originales de "Death Wish". En este caso el motivador era la dulce y terrible nostalgia. 
Curiosamente, solo hay un escritor del que me he leído más de un libro. Concretamente dos. Y no, no es Stephen King. Es Richard Laymon, a quien Martínez Roca editó tres obras, la reseñada, "El Sótano", que también me leí, y "Sangre en el bosque", que no logré terminar. Por ello me hacía especial ilusión recuperarlas. Cosa que conseguí -en parte- visitando una tienda de antigüedades y rebuscando en los estantes sin esperar nada de nada. Menuda alegría me llevé cuando localicé tres tochitos de "Super Terror" y uno de ellos era... este.
"Apagadas están las luces" cuenta la historia de un cine donde se proyectan las películas "snuff" que confeccionan una panda de psicópatas. Aunque quedarse con eso sería no hacerle justicia al libro, porque en realidad esa es una especie de trama secundaria, de fondo. La realmente principal se centra en un trío amoroso. Una escritora a quien su marido le pone los cuernos con una auténtica zorruna despiadada. Cuando las evidencias de que hay infidelidad se hacen demasiado evidentes, la chica se lía con un detective del que se enamora perdidamente a pesar del mosqueo del marido legítimo, que sigue ocultando que se folla a otra y decide matar al recién llegado. Aunque parezca mentira, las tres narraciones terminarán confluyendo en las últimas páginas. Me mola especialmente cómo se lo monta Laymon para que la escritora descubra el pastel de las pelis "snuff", es un giro que un lector menos tonto que yo habría podido ver venir. Pero a mi, oiga, pues me sorprendió.
Antes de ponerme a leer "Apagadas están las luces", y teniendo en cuenta que no me acordaba casi nada de la primera vez que lo hiciera siendo jovenzuelo, me esperaba una trama más lineal, propia de una peli de terror de segunda llevada al formato "letril". Sin embargo, fue grato descubrir que no, que el modo de estructurar los hechos y tal lo era todo menos previsible o convencional, cosa que hizo la lectura más interesante, a pesar de ese tufo culebronesco. Las secuencias netamente de horror tampoco son tan brutales como las pintaban, aunque sí hay una, que sucede durante una cena en la que se sirve carne humana, capaz de dejarte un poso así como incómodo.
En resumen, una lectura bastante amena gracias al estilo directo y dinámico de Richard Laymon.
Ya tengo "El Sótano" en camino.

miércoles, 1 de julio de 2009

ROJO SANGRE

Siempre he pensado que "Rojo Sangre" es una de las películas más soportables de Paul Naschy, así que he decidido revisarla. Y si ya me gustó cuando la vi en el cine, con este nuevo intento todavía me ha gustado más.
Pablo Thevenet (¡que nombre tan Naschy!) es un actor que en su momento fue muy grande, pero en la actualidad no le dan trabajo ni siquiera de extra. Su agente le consigue un currillo como animador de puerta en un puti-club regentado por un tipo de lo más extraño. Como Thevenet considera que ya no hace películas por culpa de los actorcillos provenientes de las series de televisión y programas de cotilleo, aprovecha que en su trabajo actual tiene que disfrazarse de asesinos célebres para matarlos a todos, incluidos aquellos que le putearon en algún momento de su vida. De por medio, una compañía que se dedica a filmar películas "snuff", le contrata.
A ver, "Rojo Sangre" está muy entretenida, pero el argumento es bastante confuso. Mi cerebro llega a alcanzar que el prota, firmando el contrato de animador de puerta, ha pactado con Satanás, pero no comprendo qué pinta en todo esto lo del "snuff".
Lo que verdaderamente me gusta, son las cantidades industriales de odio que desprende el guión (firmado por el propio Naschy), quien toma un nombre ficticio para interpretar (es un decir) a un actor que ha protagonizado las mismas películas que Paul Naschy protagonizó. No se corta ni un pelo en decir con todo el morro los títulos de algunas de estas. Ni de lanzar feroces puyas a sus enemigos. Jacinto se desquita a gusto, se caga en todo y en todos en la industria y lo hace con un guión ridículo, como solo él sabe, pero efectivo y divertido.
En el apartado carnaza, la película, que podríamos meter fácilmente en el saco del slasher, cumple, mostrando algunos destripamientos la mar de jugositos.
Fascinante en su patetismo, "Rojo Sangre" viene dirigida -y bastante bien- por Christian Molina (no, no es hijo de Paul) quien debutaba con esta producción que vio muy poquita gente, para luego seguir con "Diario de una ninfómana" y su respectiva polémica.