Pepito es un repelente (pero lo más repelente que os podáis imaginar) niño Mexicano, que se gana unos cuartos como ayudante de un mago. Tras finalizar un truco, de debajo de la sierra utilizada por el mago aparece un monstruo (un Mexicano disfrazado de subnormal es lo que aparenta ser….) al que Pepito seguirá, y descubrirá como ayuda a un extraño hombre hindú (otro Mexicano disfrazado) a enterrar un cadáver.
Con la inestimable colaboración de su abuela, a la que disfraza de "Sherlock Holmes" y acaba pareciendo un hombre, y previniendo a la policía, empezará a investigar el caso, mientras también se suceden numeritos musicales en el escenario, que poco o nada tienen que ver con la película.
Folletín infantiloide, pero con algún cómico Mexicano afamado para entretener a los padres, muy cincuentero y muy “Cantinfloide”, que me zampé sin ningún problema (está entretenida al fin y al cabo) pensando yo que igual iba a ver algo raro… que ingenuo soy. Solo se trata de una peli muy de su época y muy para chavales.
Eso sí, de ingenua no tiene un pelo, ni de políticamente correcta tampoco. Los chistes sobre muerte y desmembramiento que suelta en la primera escena el mago, haciendo alusión a que es posible que el truco le salga mal, y reviente al tal Pepito, no solo no tienen desperdicio si no que, a día de hoy, serían incluso censurados.
Por lo demás, entretenimiento funcional.
Dirige Joselito Rodríguez, responsable de unas cuantas pelis más con Pepito a la cabeza, y otras tantas para “El Santo”.
