Cuando a uno le imploran, prácticamente le suplican, que vea una serie, no le queda más remedio que ceder. ¿Qué saco yo de esto? Según el implorador, se supone que me va a gustar.El programa “Gran Hermano” de Reino Unido celebra una de sus más exitosas ediciones (allí se sigue con tanta devoción como en España) cuando una súbita plaga zombie va trasformando a todo el equipo técnico. Se extiende a nivel global, pero en la casa de “Gran Hermano”, súper inaccesible desde el exterior, reina la ignorancia en todos los sentidos ("¿Los dedos de los píes tienen hueso?" pregunta una de las concursantes) aunque esa mañana “El súper” no ha despertado a los concursantes y les desorienta bastante. Cuando una del equipo técnico logra sobrevivir al ataque y se introduce en la casa, comienza la lucha por la supervivencia.
A ver, los episodios duran 25 minutos y son tan solo 5, así que para el dvd se han montado todos seguidos a modo de película. Y la cosa no me acaba de funcionar. Si hubiera visto un episodio por semana, seguramente me sabría a poco, por lo que igualmente seguiría sin cuajarme. Por dos momentos buenos, vienen siete tremendamente aburridos.
Además, que la serie quiere colgarse la medalla de la originalidad, en una hipotética situación extrema a la que someter a los concursantes de tan popular programa (con la desgracia de que esto es ficción…), y casi lo consigue, de no ser porque todo el rollo zombie es tan manido, o incluso más que el resto de productos de la respectiva moda. Una puta mierda, vamos.
Mamando cual mamón hijo de la gran puta de "Amanecer de los muertos" (la de Snyder) hasta rozar en algunos momentos el plagio, si me quedo con algo de ella sería con los momentos más gore, y el personaje arrogante y agresivo del productor, quien cuando, acosado por una zombie acaba metido en una habitación, le entran ganas de cagar y lo hace en un cubo, ofreciéndonos un recital de gestos, que mas que cagar, parece que le están matando.
Este mismo personaje, al ser devorado por los zombies, tiene los huevos de seguir amenazándoles, incluso con el torso separado de las extremidades (básicamente como el villano de "El día de los muertos").