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sábado, 2 de noviembre de 2024

STREAM

Lo más llamativo de "Stream" no está ni en su trama, ni su acabado, ni nada que afecte a lo que nos cuenta y cómo. Está detrás de las cámaras. Bueno, y delante si hablamos del reparto. Resulta que muchas de las cabezas pensantes responsables de la actualmente más que popular saga "Terrifier" andan metidos en "Stream". El primer cartel que vi de la interfecta no lo anunciaba, y me extrañó. En otros tiempos, pensé, semejante dato se habría explotado hasta la indecencia. Incluso algún distribuidor desalmado habría estrenado "Stream" como un improbable "Terrifier 4: La nueva generación" o algo así. No obstante, luego tuve acceso a otro cartel donde, esta vez sí, se destacaba alto y claro. Damien Leone y Phil Falcone, máximos culpables de las aventuras del payaso asesino, co-producen "Stream". Además, el primero se encarga de los efectos especiales y el segundo se marca un cameo. Por si fuera poco, el hombre que da vida al clown diabólico "Art", David Howard Thornton, interviene como actor, básicamente haciendo el mismo personaje, solo que cambiando el maquillaje por una máscara (y no es el único intérprete reciclado). ¿Algo más? ¡seh! las escenas gore de "Stream" -menor en cantidad, igual de brutales- se parecen mucho, demasiado -incluidos efectos sonoros-, a las de la saga "terrifieante", en concreto una donde a un infeliz le machacan la faz de mala manera. Y, finalmente, la coincidencia de factores que mola menos: igual que "Terrifier 2 y 3", "Stream" es más larga de lo que exige su naturaleza, dos horacas del demonio.
El segundo aspecto llamativo, como decía, lo localizamos en su reparto (Thornton, y otros rostros segundones de la "terrifier family", aparte) Una auténtica galería de "viejos" astros habituales del género (o el cine "cult" en general) y, actualmente, carne de "Con". No falta casi nadie y algunos van apareciendo a modo de cameo para solaz del paciente aficionado medio. La lista es sabrosa: Jeffrey Combs como sobreactuado y algo histriónico villano. Una Danielle Harris a la que cuesta tragarse como pareja de un hombre bastante más mayor y mamá de una adolescente (por cierto, si no lo digo reviento: esta resulta especialmente detestable e irritante. La típica chavala encabronada que, además de inútil vistos los resultados de su intervención, gasta una caracaballo que no encaja en su supuesto rol de chica mona) Tim Reid (quien anduvo por el "It" televisivo), Dee Wallace, Tony Todd (aunque figura en los créditos iniciales, no sale hasta el final... y poco), Mark Holton (has visto su rechoncha carita en "La gran aventura de Pee-Wee", "Teen Wolf" o el primer "Leprechaun", casi siempre dando vida al gordito gruñón o graciosete, depende), Daniel Roebuck (otro "fatso" entrañable de los ochenta. Estuvo en "Proyecto X" o "Los tachuelas". Justo, puedes presenciar su brutal fenecimiento en el tercer "Terrifier"), Felissa Rose interpretando a su esposa, Terry Alexander (uno de los pocos supervivientes en "El día de los muertos") y Bob Adrian, quien ha intervenido en varios títulos bien reconocidos, pero lo destaco porque también sale en "Rap Sucks", video-roña del inefable Bill Zebub. Se incluye una especie de secuencia poscréditos situada en el vestíbulo de un cine (lo que permite la coña extra de colar un póster de "Terrifier 3"), en la que intervienen Bill Moseley, Terry Kiser (cadáver en "Este muerto está muy vivo", médico perverso en el séptimo "Viernes 13") y un ilustre -oculto tras careta-, nada menos que Tim Curry quien, además, se vende como un aspirante a nuevo villano icónico, "Lockwood" (la cuenta de "Stream" en Instagram ya garantiza su condición de franquicia), y suelta un/a chiste/guinda muy gracioso/a aclarando que "¡No soy un payaso!".
Bien, dejen que coja aire. Dicho ello, ¿y el resto, la película en sí misma? Bueno, pues, durando como dura esas dos excesivas horas, la primera se hace un pelo coñazo pero la segunda arregla el desaguisado, siendo bastante más amena e intensa. Además, incluye una muerte muy simpática, hasta original (la del "tres en raya". No diré más). Y sí, la sensación que deja es la de un producto regulero, pero no del todo fallido y medianamente consumible si le pones ganas.
La historia vendría a ser una mezcla de "La purga" con "Hostel", "31", "Habitación sin salida" y alguna más del estilo. Una familia se instala en un hotel que resultará ser el escenario destinado a retransmitir online una especie de cacería humana perpetrada por -supuestos- asesinos "cool". Toca sobrevivir y bla, bla.
Dirige Michael Leavy (quien se marca un papelito como encargado de mantenimiento) y su hermano, Jason Leavy, se medio responsabiliza del guion y da vida a uno de los villanos (estaba también en las dos secuelas de "Terrifier", por supuesto)

sábado, 19 de agosto de 2023

THE COMIC

No han sido pocas las veces que en este blog, y otros medios, hemos lamentado la incursión de herramientas digitales en el "séptimo arte". Somos conscientes que, actuando de tal modo, parecemos un par de viejas amargadas y llenas de manías. Pero es que, por mucho que lo intentemos, y por muy abierta que tengamos la mente, los ejemplos que nos van llegando de lo que podría denominarse "cine digital" no hacen más que demostrar lo justificado de dicha tirria. Dejando a un lado todos aquellos jovenzuelos pringadillos con más ansias de autodenominarse "filmmaker" que de facturar algo mínimamente decente o interesante con su jodido móvil, lo más crispante afecta a los veteranos. Directores de cine que activaron sus respectivas carreras en tiempos de celuloide, de un coste mínimo + un empeño máximo, de cuando facturar largometrajes era un pelo, y digo un pelo, más difícil, y no se hacía con la chorra. De cuando la etiqueta "trash" o "mala pero divertida" tenía sentido porque el esfuerzo, tanto humano como creativo, obligaba a dar lo mejor de uno mismo... si lo había. Si no lo había, era ya una cuestión de ADN. Pero desde luego, nada impostado. Dicho de otro modo, los años más "gloriosos" de Ted V Mikels, Doris Wishman, Ray Dennis Steckler, Herschell Gordon Lewis, Jesús Franco o Ulli Lommel. Cineastas que, llegado cierto momento, se quedaron sin montante. Nadie quería prestarles un chavo para llevar adelante sus delirios. Y se vieron obligados al retiro (o al frenazo, caso de Franco). Hasta la nefasta aparición de las herramientas digitales, descubriendo así que, no solo podían volver a hacer películas invirtiendo cantidades irrisorias -incluso facturarlas desde su puta casa, montando con el ordenata-, además eran totalmente libres. Sin dar cuentas a nadie, a ningún productor o distribuidor. Iban a hacer literalmente lo que les diera la santísima gana, demostrando al mundo -por fin- su genialidad. ¡Ouch! fatídico día aquel. Porque muchos de ellos -¿todos?- eran en realidad unos patatas. Siempre lo fueron. Y solo la intervención de un productor que les frenaba los desmanes de ego descontrolado o, por contra, un montador profesional dispuesto a repararles sus muchas cagadas, daban como resultado películas malísimas... pero con encanto, y "algo" que las hacía medianamente digeribles. Bien, la tecnología digital lo mató. Lo destruyó. Defecó en ello.
Lo sé, lo sé, no es esta una teoría muy popular. Pero, oiga, dejémonos de monsergas. Es así. Vale ya de romanticismo barato. Vale ya de dárselas de "cool" por adorar a incapaces con una cámara. Las obras de todos estos señores eran basurilla, lo que hizo la herrumbre digital fue aumentar el pestufo.
Por supuesto estoy hablando de "películas" de naturaleza "exploitation", cuyo fin es hacernos picar a través de un póster y una trama totalmente engañosos/as. Cine comercial en el sentido más puro del término. Destinado a complacer los bajos instintos de una audiencia. Si esos caballeros querían dárselas de artistas y hacerse video-pajas, pues que tuvieran la decencia de no tomar el pelo a nadie, asumiendo su condición "experimentosa" y, por tanto, minoritaria o directamente marginal. Un poco de honestidad, porfaplis.
Y ese es, exactamente, el caso de Richard Driscoll. Británico que debutó como director en el sagrado año 1985 con una cosa rarísima titulada "The Comic". Tras un par de films más, abandonó el cine. No hizo prácticamente nada durante los 90. Retomándolo en los 2000 gracias al despuntar de las nuevas tecnologías. Entonces, se puso a producir frenéticamente auténticas vasuras, con v de vídeo, innombrables e insoportables en su negación. Absolutamente deprimentes. Como esa secuela ilegal de "Grindhouse" titulada "Grindhouse 2wo" en la que una Linnea Quigley dolorosamente patética, situada frente a un croma, horriblemente maquillada de enfermera loca y leyendo muy descaradamente sus frases de una cartulina fuera de foco, introduce historias que no hay quien salve. Cuando los productores del "Grindhouse" original se enteraron, advirtieron a Driscoll que cambiara el título o le caía una demanda, de ahí que luego existiera otra versión (o a-versión) titulada "Grindhouse Nightmares". También tenemos "Eldorado 3D", batiburrillo protagonizado por un alcohólico y muy acabado Michael Madsen (porque resulta que Driscoll es mmmmuuuuyyyy fan de Tarantino, llegando a imitarle y parodiarle obsesivamente) que llevó a su director a la cárcel por evasión de impuestos. Salió un poco antes acompañado de un tío que se vendía como productor. Malas compañías. O compañías de inexplicable origen. Nadie comprende como Driscoll ha logrado, a lo largo de su carrera digital, contar con Peter O´Toole (ya muy maltrecho, y grabado en plan plano fijo + croma), Daryl Hannah, David Carradine, Jeff Fahey, Patrick Bergin, Brigitte Nielsen, Steve Guttenberg, Bill Moseley, Caroline Munro o el genial cómico Rik Mayall. Es decir, sí se comprende porque en la mayoría de los casos son gente que estaba ya muy pocha (de hecho, Moseley vivió una experiencia semejante -o peor!!- con "Mugworth"), y sus papeles se reducen casi a cameos (o a la voz, caso de Christopher Walken, y a saber si no estaba mangada de otro sitio). Pero es que el nivel de Richard Driscoll es TAN BAJO, que incluso estos nombres desentonan. Parece mentira que disponga de películas reales en su filmografía, con cara y ojos, rodadas en celuloide, haciendo gala de cierto esforzado estilismo. Lo que lleva pariendo los últimos años es más propio de un debutante sin muchas luces, ni muchas ideas, que se limita a seguir tendencias como una oveja inculta + descarriada, desesperada por sumar el mayor número posible de "clicks" en las plataformas de rigor, y deben toda su existencia a la economía de lo digital (vamos, un Dustin Ferguson cualquiera).
"The Comic" 
ya daba pistas de lo que estaba por venir. Driscoll hace gala de una auténtica negación a la hora de contarnos una historia. De entretenernos, darle algo de ritmo y lustre a su epopeya. Viéndola no te enteras de mucho. Y de lo que te enteras, tampoco merece demasiado la pena.
Digamos que estamos en un futuro Orwelliano. Hay un cómico de "stand up" que lo peta en los locales de moda. Y luego otro que se muere de envidia. Tanta como para provocar un asesinato. El cómico aspirante se carga al cómico de éxito y le quita el puesto. Afortunadamente algo de talento tiene, por lo que el público le adora y todo comienza a coger mejor color. Aparece una chavala que termina liada con él. Se aman, tanto como para tener una hija. Sin embargo, nos hacen saber que en realidad todo es el plan de una mano oculta para que la pava manipule al protagonista una vez lo tenga bien agarrado. Solo que no procede. Y aquel es detenido por una policía de tintes fascistoides -suponemos que por el asesinato del cómico famoso-, llevado a prisión y torturado. Entonces, la mujer se da a las drogas y la mala vida. Y... er.... ¿¿qué demonios me estás contando??...
De las muchísimas batallitas hilarantes protagonizadas por Richard Driscoll, ahí va mi favorita: Fue invitado a proyectar "The Comic" en una maratón de películas de terror. Llegado su momento, el público presente comenzó a aullar tan mosqueado y con tal fuerza, que el director se vio obligado a detener la proyección y salir por patas con las latas bajo el brazo. En su lugar pusieron "Terroríficamente muertos". No me sorprende lo más mínimo, "The Comic" queda lejos de ser terror. En realidad, es una especie de thriller con ribetes "artys", o de autor, tirando a indigentes. Muy "ochens" -como dicen los modernos- en lo estético (niebla a porrillo, luces de colores...) y en "tics" tan propios de la época como ese especie de video-clip que nos cuelan en medio de la película.
Lo cierto es que muchos de estos "filmmakers" provocan antipatía. Si fuesen seres humanos humildes y sin ínfulas, podríamos incluso disfrutar de sus cagadas audiovisuales por bien intencionadas, simpáticas, apasionadas, etc (por ejemplo, H.G.Lewis. Es cierto que le podía más el vil metal que nada, pero al menos sabía lo que hacía y no se tomaba en serio a sí mismo). Desafortunadamente, la mayoría gastaban un ego que espanta. Les perdía la soberbia. Se creían grandes artistas, genios incomprendidos. Y el caso de Richard Driscoll roza lo tolerable. "The Comic" es hasta pretenciosa. Y eso, cuando el talento está al nivel del cero absoluto, no se perdona. Para muestra, un botón: al concluir el aborto, el tipo da las gracias a aquellos que le ayudaron a finiquitarlo. El tamaño de las letras de su nombre -además subrayado- en comparación a las del mensaje, lo delatan.

viernes, 24 de febrero de 2023

THE DEVIL'S CARNIVAL

A Darryl Lynn Bousman, que venía de dirigir algunas de las secuelas de “Saw”, le salió medio rana un proyecto más o menos megalomaníaco titulado “Repo! The Genetic Opera”, extraño y grotesco musical en torno a un futuro distópico y una epidemia que, aunque no fue un éxito rotundo, sí hizo ganar al realizador algún que otro seguidor acérrimo a lo largo del mundo. Poco después puso todo su empeño en levantar una secuela de la franquicia “Leprechaun” de la cual era fan, tratando de llevar al duende al Oeste, pero no tuvo suerte rejuntando financiación y la idea se quedó ahí.
Sin embargo, le había tomado el gusto al cine musical raro y en 2012, con todo en su contra, decidió llevar a cabo la presente producción que, en la línea de “Repo! The Genetic Opera”, estaría especialmente diseñado para contentar a los fans de aquella. Decidió autofinanciarse esta cosa, “The Devil’s Carnival”, en la que reúne a prácticamente el mismo equipo, solo que reduciendo considerablemente los presupuestos. Demasiado de hecho, ya que se trataba de su pasta y la idea era abordar una serie de películas que se financiarían con los beneficios de la anterior. Y, por supuesto, su seguidores respondieron bien; irían a verla a los pases reducidos que el propio Bousman organizaría girando a lo largo y ancho del país, como si de un espectáculo de feria se tratase, y respondieron igualmente con la venta del Blu-Ray y la banda sonora, así el director se permitió rodar una segunda película con esos beneficios, que, a diferencia de esta que no alcanza la hora por los pelos, duraría 95 minutos y gozaría de una mayor producción… Se titularía “Alleluia! The Devil’s Carnival”, pero me la saltaré porque ya tuve bastante con la primera.
En este caso la película ambientaría su historia en un circo perteneciente al diablo en el que, inspirándose en las fábulas de Esopo, cada personaje narraría uno de los cuentos en esperpénticos numeritos musicales, mientras son observados por dios y el demonio.
El problema es que "The Devil´s Carnival" es tan pequeña, que tan solo se cuenta con una localización, una especie de pista central de circo donde, básicamente, transcurre todo, por lo que no veremos en ningún momento las escenificaciones de esas fábulas, únicamente las escucharemos narradas por boca de los actores que cantan, cantan y cantan, sin salir de la pista. Casi estaría mejor como obra de teatro que como película —en el caso de que esto estuviera bien de algún modo—.
En cuanto al lado técnico, solvente, con montaje, unos FX infográficos de mierda por culpa de manejar pocas perras y un diseño de producción pomposo y recargado que hace que le duelan a uno los ojos. Dicho dolor se extiende a los oídos gracias a canciones, horrorosas, sin garra, malas...
En definitiva, una fantochada que yo supongo los muy fans —que los hay— agradecerán sin duda, pero lo que es a mí no es que no me haya gustado, no es cuestión de gustos, es que considero “The Devil’s Carnival” una PUTA MIERDA. Con mayúsculas y todas las letras. Un exceso estético y nada más. Por suerte el suplicio, como decía, no alcanza la hora de metraje.
En el reparto, habituales de Bousman como el pobrecillo de Paul Sorvino haciendo de dios, Bill Moseley como mago extrañísimo —al que dice que interpretó basándose en ¡"Roger Rabbit"!— o Sean Patrick Flanery.
Un medianía, de lo peorcito que ha pasado por este blog.

lunes, 26 de octubre de 2020

LAS PESADILLAS DE FREDDY

El próximo día 31 es Halloween, festividad a la que no tenemos ninguna manía en "Aquí Vale Todo" (y que pensamos puede convivir perfectamente con la propia). Por ello, esta semanita se la vamos a dedicar estrictamente al género del terror y aledaños, comenzando hoy Lunes con todo un clásico... aunque en vertiente "povera".
Siempre me ha escamado que se incluya la saga de "Pesadilla en Elm Street" en la etiqueta de "slasher" junto a "Viernes 13" o "Scream". Para nada creo yo que encaje, por su generoso elemento sobrenatural y, sobre todo, su asesino, un personaje excesivo y charlatán carente de toda áurea inquietante. Sin embargo, sí hubo una ocasión en la que Freddy Krueger estuvo cerca de considerarse "slasher" y fue en el primer capítulo de la serie de televisión "Las pesadillas de Freddy", lógicamente esputada a partir de su gran éxito.

Al narrar el origen del personaje, antes de su paso a sueñilandia, tenemos un Freddy con toda la carne pegada a los huesos y que mata en el mundo físico, agazapándose en la oscuridad para atacar. A mi, toda esta parte, me encaja perfectamente en los parámetros del cine de acuchillamientos. Pero claro, luego vienen los padres de las víctimas que, enfadados al ver al de las garras librarse de la silla eléctrica, corren hasta su guarida y le prenden fuego. Entonces sí, de ahí pasamos a terreno conocido (externo ya al del "slasher" puro). Los sueños, las visiones surrealistas y un Freddy bocazas e irritante que se toma la revancha.
De este modo, lo que queda es una especie de versión condensada y extremadamente sosa de una típica peli de "Pesadilla en Elm Street". Los elementos truculentos brillan por su ausencia, siendo una época en la que aún no se permitía mostrar sexo y violencia en la caja tonta.
Dirige Tobe Hooper ¿Se imaginan lo que, en otras circunstancias, habría significado que el responsable de "La matanza de Texas" firmara un capítulo de la serie de Freddy Krueger? ¿Sensacional, verdad?. Pues no. El hombre se aburre tanto con la materia, que nos contagia. Y lo que son 45 minutos de duración parecen alcanzar dos horas interminables. Una pena. Y un mal arranque para una serie que, en un principio, pretendía comerme entera e ir comentando capítulo a capítulo. Pero, ciertamente, resultó una experiencia tortuosa. Terrible. No es que fuese mala, más bien lo siguiente. Es horrorosa y todos los episodios, durando esos 45 minutos, se hacen eternos. Tanto aquellos que incluyen a Freddy en la trama (y que se aferran exactamente a la misma premisa: Personaje -normalmente adolescente- sufre las torturas "light" por parte del de las garras a base de surrealismo, situaciones extrañas, ridículas y terriblemente cansinas) como los que únicamente le otorgan el cargo de "host" (igualmente insufribles).
Es cierto que eventualmente encontramos rostros curiosos (Lar "Viernes 13 - 7" Park-Lincoln, Lori Petty, Jill Whitlow, Diane Franklin, George Lazenby, Bill Moseley, Jeffrey Combs, William Butler, Dick Miller, Charles Cyphers, Tracey Walter, Wings Hauser, Sandahl Bergman, John DiSanti y Brad Pitt!!) o firmas igualmente curiosas (Tom "Viernes 13 - 6ª parte" McLoughlin, Mick Garris, Ken Wiederhorn, Tom DeSimone, John Lafia, Dwight H. Little, William Malone), pero no sirve absolutamente de nada. Supongo que las prisas por realizar el producto y agenciarse unos cuantos milloncejos más les pasaron factura a los de "New Line". Por eso he decidido olvidar mi intención inicial de reseñar todos los capítulos limitándome, en plan testimonial, al primero (básicamente porque trata el origen de Freddy).
Mal, mu mal, totalmente desaprovechada.

miércoles, 12 de febrero de 2020

IN SEARCH OF DARKNESS

El cine de terror de los años ochenta. Suspirito. Sí, todos estamos ya un poco cansados de la cantinela. Y de que sea la excusa perfecta para que luego cualquier mamón con una cámara (o vídeo cámara, aunque hoy día la diferencia sea casi inexistente) haga una basurilla que no tenga absolutamente nada que ver con lo que se producía en aquella época dorada, pero luego lo venda como "homenaje", "tributo", "recreación" o cualquier recurrente chuminada. Sin embargo, nada de todo eso enfanga la realidad, que el cine de terror (y de género) parido entre 1980 y 1989 viene repleto de obras cojonudas que han dejado una huella imborrable en la historia del séptimo arte. Desde luego, David A. Weiner no me va a llevar la contraria, porque para algo ha invertido un tiempo generoso (y la pasta que algunos insensatos le cedieron a través de crowdfunding) en rodar desde Inglaterra un documental de ¡¡cuatro horas!! sobre, eso, los horrores cinematográficos de la mentada década, repasando aquellos títulos legendarios (+ alguno segundón) y entrevistando a peña que habla, opina y aporta datos, si es que participaron de algún modo en su confección. Nada demasiado revelador, porque ni tan siquiera cuatro horas dan para profundizar. Así que los speechs en torno a cada título son cortitos, a veces prácticamente reducidos a una frase, y puede que haya quien en eso vea un problema... pero para el medianamente informado (que, entiendo, será la mayor parte del público dispuesto a consumir algo taaaaan elefantiásico como "In search of Darkness") no resultará ningún inconveniente, básicamente porque se conocerá todos los datos más elementales al dedillo.
Sin duda, el plato fuerte del documental está en la presencia de los rostros y talentos de Tom Atkins, Doug Bradley, Lori Cardille, John Carpenter, Larry Cohen, Jeffrey Combs, Barbara Crampton, Sean S. Cunningham, Joe Dante (impagable cuando opina sobre "Aullidos 2"), Mick Garris, Stuart Gordon, Kane Hodder, Tom Holland, el ilustrador Graham Humphreys, Bill Moseley, Alex Winter, Brian Yuzna, el inevitable Lloyd Kaufman y unos cuantos más. Claro, ¿qué pasa? que con semejante plantel, y unas ambiciones tan épicas en plan "documento definitivo sobre la década de los 80", se echa mucho de menos a más gente, especialmente si son de los que se suelen dejar ver en toda suerte de documentos audiovisuales, y que van desde Bruce Campbell a John Landis, pasando por Linnea Quigley o Tom Savini. Aunque nada desentona más que los discursos políticamente correctos pro-feminismo, pro-integración, pro-blablabla y demás mierdas tan engorrosas y tan típicamente yankis (porque eso son el 90% de los entrevistados). Pero no es algo a lo que se recurra en exceso y, teniendo en consideración la duración del mamotreto, los minutos desperdiciados son pocos. Gracias a dios.
Al final, paparruchas aparte, hay que reconocer que la cosa se soporta perfectamente, tiene ritmo y, obviamente, apela a la nostalgia y la ternura de todos aquellos cuarentones (y +) que vivieron esos films de manera intensa y apasionada, así que ¡recomendable!.
Actualmente David A. Weiner trabaja en otro documental de idéntica naturaleza/intenciones, solo que versado en la ciencia ficción.

lunes, 29 de octubre de 2018

MUGWORTH

Marc Fernández, animador y director Barcelonés, se ha ganado por méritos propios un puesto de honor dentro de lo que podíamos llamar el cine outsider español, junto a otros nombres como el de Juan Carlos Gallardo, que encuentran su equivalente internacional en individuos como David “The Rock” Nelson o Damon Packard y que al final se han convertido, con todas las de la ley, en personajes de culto.
Moviéndose indefectiblemente en los parámetros del cine underground, sin tener una consciencia de ello, Fernández ha creado un concepto, el de este “Mugworth”, que en realidad es un jaleo que sucede dentro de la inquieta mente de Fernández en busca de su identidad como creador. Porque, “Mugworth” son dos películas distintas, y lo son, consecuencia precisamente de esa inquietud. Existe una versión en imagen real y otra de animación y ambas cuentan lo mismo, así que la sinopsis sirve para las dos versiones.
“Mugworth” es una adaptación libre de “Cuento de Navidad” de Charles Dickens, en la que se cuentan los avatares del tal Bellousini, un individuo ladino y taimado que odia la navidad con todas sus fuerzas y que  hace la vida imposible a su mayordomo Sir Butler (¿un mayordomo que también es Sir?). Así, la noche de Navidad, recibirá la visita de  tres extraños fantasmas que le contarán distintas historias, macabras y desasosegantes, que le mostrarán el significado de la Navidad.
Nada nuevo en el horizonte de no ser por las circunstancias y características que envuelven a esta adaptación.
La principal, refiriéndonos a la versión en imagen real, es que esta rompe con todos los convencionalismos técnicos y académicos de una manera brutal… aunque de manera totalmente involuntaria. Filmanda en video (Mini-DV) y montada de forma casera, el desfile de fallos, raccord y encuadres imperfectos harían llevarse las manos a la cabeza a cualquier erudito del séptimo arte, si es que este tuviera en consideración, siquiera, el ver la película.  En esta versión en imagen real podemos ver las influencias de Marc Fernández, que le llevan a  recrear de manera rudimentaria elementos que ha visto en, por ejemplo, “Los fantasmas atacan al jefe”, y tenemos aquí un émulo de “La muerte” que aparecía en la película americana, cuyo esqueleto señala a Bellousini de la misma manera que en el film de Richard Donner esta señalaba a Bill Murray. Por otro lado el cine gore es igualmente recreado por Fernández en una colección de efectos especiales caseros cuya efectividad es, a veces, encomiable (un taladro en la cabeza perfora la carne de manera extrañamente realista y, pensando, llegamos a la conclusión de que taladra la piel de un cerdo o algo por el estilo… ¡A saber!).
Sin embargo la característica principal de la película radica en un reparto internacional encabezado por Bill Moseley, actor súper popular para los fans del cine de terror por dar vida a Chop-Top, el histriónico hermano de Leatherface en “Masacre en Texas 2” o por ser recuperado por Rob Zombie en “Los renegados del diablo”, que a su  vez es una cara popular de diversas películas de serie B. Le secunda, entre un reparto meramente catalán, Darren Smith, compositor de las banda sonora de la película “Repo! The genetic Opera” (donde al igual que Moseley, también tiene un papel) o “Autopsy”, que además de haberse convertido en un actor habitual del universo de Marc Fernandez, aporta a la película una canción  que compone para la ocasión.
Moseley o Smith no son estrellas de Hollywood, aunque gozan de cierta popularidad dentro del mundo del cine y están acostumbrados en aparecer en producciones profesionales, sean caras o baratas, pero ¿cómo acaban ambos apareciendo en una película amateur de presupuesto cero? Pues eso es algo que solo Marc Fernández sabe, aunque no cuesta mucho pensar que, sencillamente, pagara el caché de ambos actores y estos se limitaran a hacer su trabajo. Con lo cual, su mera presencia, de una manera u otra, ya dota a “Mugworth” de cierto interés.
Sin embargo, un tiempo después, cuando Fernández ya da por desechada esta película, no se le ocurre otra cosa que aprovechar el sonido de la misma para rehacerla (con algunos cambios y variantes en el montaje) en dibujos animados. Pero no unos dibujos animados corrientes y molientes de factoría, sino, dibujos animados completamente amateur y elaborados a mano a base de lápices para colorear, ya sean estos de la marca Alpino o plastidecor, y realizados por el propio Marc Fernandez, por supuesto. Con dos cojones. Una animación rara, torpe, pero extrañamente bonita, y un estilo de dibujo en el que detectamos fuertes influencias de Mike Judge y Bill Plympton. El estilo de Fernández es una mezcla de ambos, pero dibujando tirando a mal, lo que me resulta de alto interés, en definitiva. Así,  ahora tenemos una película de animación cuyos protagonistas siguen siendo Bill Moseley y Darren Smith. Pero, rizando el rizo, y no contento con la presencia de estos dos, para el mayordomo Sir Butler, que en la versión de imagen real hablaba catalán ya que este estaba interpretado por un actor catalán, perdemos esa voz para sustituirla por la de… ¡John Waters! Así que contamos con una película de animación con las voces de Bill Moseley, Darren Smith y John Waters ¿No es sensacional? ¿Cómo se las ingeniaría para contar con la voz de Waters? solo Fernández lo sabe, pero ahí lo tenemos.
Tanto John Waters como Bill Moseley deben estar orgullosos de aparecer en esta película.
Por lo demás, la mezcla de sonido es nula y se nota cuando el sonido viene directamente de la Mini-DV o del audio enviado por Waters para la ocasión y el resto de las voces son interpretadas por el propio Marc Fernández con un particular acento que torna la película más rara todavía. Y para la banda sonora, como todo buen artista amateur que no puede acceder a material original, inserta música clásica para así evitar lidiar con los derechos de autor.
Dicen que incluso Ralph Baskshi se rindió ante sus encantos, declarando, desconozco para que medio, que “Mugworth” es “Una película única, escalofriante y divertida”.
En definitiva, “Mugworth” es una rara avis, un concepto estupendo y un cacao de padre y muy señor mío, que merece la pena que nos tomemos la molestia de descubrir en sus dos versiones.
Huelga decir que ambas aparecen en DVD el próximo día 7 de noviembre a través de nuestro sello Vial of Delicatessens.
Por lo que a mí respecta, una de las películas más extrañas y fascinantes del presente siglo. Sea por los motivos que sean.

domingo, 13 de diciembre de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES (1990)"

En 1990 el efecto shock que supuso en su día -1968- "La noche de los muertos vivientes" ya estaba más que asimilado. Parecía absurdo, tras tantas imitaciones y las secuelas del propio padre de la original, George A. Romero, intentar superarla, especialmente en crudeza. Así que a la hora de parir el primer remake del clásico se optó por algo radical y muy valiente, olvidarse el máximo posible de ello. Apuesta esta que aún resultaba más llamativa y desconcertante si tenemos en cuenta quien se iba a encargar de tan jodidísima tarea, Tom Savini. Personaje que había pasado a los anales del cine, como bien sabéis todos, por sus hemoglobiníacos efectos de maquillaje en pelis como "Viernes 13", "Maniac" o la misma "Dawn of the dead". Vamos, que Savini dio alas al gore, lo convirtió en algo escalofriantemente verosímil y enfermizamente detallista. Teniendo todo eso en cuenta, encontrarse con una versión de "La noche de los muertos vivientes" que llevaba su firma pero era incluso menos sangrienta y "sucia" que la primera, fue algo que no acabó de encajar bien el fandom, especialmente el más extremo, que era el público potencial de semejante propuesta, una que reunía de nuevo a los padres fundadores, Romero, John Russo y Russell Streiner con fines legitimizadores y se encargó de producir el mismísimo Menahem Golan desde su nueva y flamante empresa, la "21st Century Film". Claro que a lo mejor la ausencia de gore, y el fracaso del film, fueron más consecuencia de la época, del arranque de una década plagada de horrores mediocres y poco dados a exponer alegremente los interiores del cuerpo humano. O tal vez hemos de culpar al mismo Savini, que quería quitarse de encima la etiqueta de rey del "splatter" y apostó por dar más cancha al elemento "miedo" -sin conseguirlo- que al visceral. No sé.
Pero una cosa es eso, y la otra es concretar si esta nueva epopeya de zombies, parida en un momento en que estos aún no habían alcanzado los cansinos niveles de popularidad actuales, funciona o no. Bien, la revisé hace unos días y puedo decir que sí, funciona. En realidad me parece bastante más entretenida y dinámica que la original. No es un peliculón, pero tampoco ofende.
Después del batacazo, Tom Savini se apartó de la dirección hasta que la retomó años después participando en un par de antologías de escaso presupuesto (una de ellas es esta) y el reciente regreso en formato televisivo de "Creepshow".
¿Y qué aportaciones novedosas hace esta versión con respecto a la antigua, además del color y la mejora de efectos especiales?, pues una protagonista femenina más activa y guerrillera (lo que no tardó nada en provocar los típicos comentarios de que si "Rambo" y tal), un final igualmente inesperado e impactante (y ya tiene mérito si tenemos presente el de la versión del 68) y un puñado de divertidos sustos que juegan con las expectativas de la audiencia bien informada (ejemplo: la primera aparición de un zombie... o dos).
El reparto es de lo más simpático, con algunos rostros bien reconocibles adscritos al género, a saber: Tony "Candyman" Todd, Patricia Tallman (habitual del clan Romero, y que intervino en el "Pegado a ti" ¡de la Troma!), Tom "Henry, retrato de un asesino" Towles, William Butler (habitual de subproductolandia como actor y director) o Bill "Masacre en Texas 2" Moseley. Entre los zombies hay varios cameos, destacando el de Dyrk Ashton, fricazo con pedigree.
Los fotocromos que siguen a continuación no son demasiado chulos ni, seguramente, están completos... pero ya que Alex Gardés me los cedió amablemente, los dejo aquí y asíN cumplen su función: la de excusa para hablar un poco de la peli.











domingo, 26 de mayo de 2013

MASACRE EN TEXAS 2

Para comenzar a hablar de esta película, primero hay que hacerlo de su predecesora, del clásico. A mi me costó lo mío pillarle el gusto a "La matanza de Texas" original, me la tuve que ver unas cuantas veces. Y es que tiene sentido, sitúense:  yo era un adolescente que, a mediados de los años 80, se había desvirgado con un buen puñado de títulos imperecederos como "El Exorcista", "La cosa", "Pesadilla en Elm Street" y, cómo no, la intocable, "Posesión Infernal". Claro, con semejante material metido por la vena, ¿qué clase de peli podía yo esperar de "La matanza de Texas"?, pues todo aquello que no era. El clásico de Tobe Hooper iba muy escaso de gore y truculencia (es decir, efectos especiales), y hacía gala de una estética hiper-realista propia de su década. Todo aquello no casaba con los terrores modernos a los que yo estaba acostumbrado por lo que, obvio, de entrada no le veía la gracia. "La matanza de Texas" es una peli de atmósfera, de texturas, de olores, de ambientes pútridos, y para sentirlo, hace falta algo más que un cerebro joven e impresionable mal acostumbrado al cine-espectáculo de los 80. Yo creía que iba a consumir gore colorista y llamativo rociado de látex, sierras mecánicas para dar y tomar, que para algo era el emblema de la película, un asesino enmascarado "cool", supongo que algo de humor negro, rock and roll en la banda sonora y un "look" característico para lo que era el cine de mi época. Curiosamente, TODO eso SÍ estaba en la segunda parte (y en el apartado musical incluyo a los mismísimos "The Cramps"!!). ¿Estoy diciendo con esto que me gusta más la dos?... tal vez, no estoy seguro. De lo que sí estoy seguro es de que tengo buen concepto de "The Texas Chainsaw Massacre part 2", al revés de lo habitual... sobre todo, en el momento de su estreno.
Tobe Hooper se había ya integrado del todo en el "mainstream" gracias a Steven Spielberg, que lo fichó como director en "Poltergeist" (acarreando toda la mítica polémica según la cual Hooper ejerció más bien de ayudante del rey midas de Hollywood). De ahí pasó a las arcas  de la entonces poderosa "Cannon" para quienes rodó la hoy cult-movie "Fuerza Vital/Lifeforce" y el remake de "Invasores de Marte". Ambas sonoros fracasos. La lógica se imponía: ¿qué podía hacer para asegurarse el tiro?, pues la secuela de la peli que le había hecho inmortal. En realidad llevaba tiempo pensando en ello, e incluso contaba con una sinopsis completa. Pero a la hora de enfrentarse al nuevo proyecto decidió comenzar de cero, para lo que contrató como guionista nada menos que a L.M.Kit Carson, responsable del libreto de la venerada "Paris, Texas" y que se moría de ganas de quitarse de encima la etiqueta de "prestigioso".
Y ahí entramos en el tema polémico, el giro ya no estético, ni narrativo, más bien de tono. Mientras la primera era un film de horror en el sentido estricto del término, escalofriantemente serio, gélido, mal rollero, dramático y angustioso, la segunda parte se enfocó casi casi como una comedia. O una comedia de terror, si quieren, aunque revisionada hace escasos días puedo decir que las palabras "miedo" y "terror" no tienen mucha presencia en "Masacre en Texas 2"... y no parece que sea por incapacidad de Hooper, para nada, pienso que es algo buscado totalmente a conciencia. ¿Fue una decisión acertada?. Pues yo creo que sí. Veamos, ¿hubiese sido mejor intentar repetir las formas de la original en una década tan frívola y superficial como fueron los 80?, ¿habría funcionado recuperar la tremebunda seriedad?, más después de tantas imitaciones y copias, de que el terror se había hecho adulto o de "Viernes 13" y sus múltiples secuelas, con un público totalmente acostumbrado a la violencia más gráfica y explícita (detalle este al que se alude en un diálogo cuando uno de los psicópatas menciona a "Rambo"). Yo creo que no. A mi me parece que fue muy inteligente por parte de Tobe Hooper y Kit Carson tomar ese desvío tan llamativo, dirigiendo su mala uva al colectivo "yuppie" y pijo-guay, tan de moda y tan bien visto en la era Reagan. Ya de entrada, nada más arrancar la peli, son justamente eso, un par de "yuppies/pijos" gamberros, los primeros en morir, en pagar por sus fechorías, por su actitud arrogante y mal educada. Aunque hay algo más significativo si cabe, el póster. El más popular de la peli, aquel que adornaba la caratula del VHS español, arriba expuesto, no es otra cosa que una parodia del cartel de "El club de los cinco", título estandarte del cine adolescente/generacional de los años 80. Ahí es nada. De hecho, hay una secuencia extirpada del montaje final (aunque presente en los extras del dvd americano) en la que la familia de psicópatas sale a la caza de seres humanos y se fija en una pandilla de pijillos estridentes y chillones que terminan troceados de un modo indiscutiblemente cómico, bufo, con sus extremidades volando por los aires (mencionar que otra de las víctimas nocturnas es el popular especialista en cine "trash" Joe Bob Briggs). Lo curioso del asunto es que en los 80 el ingrediente humorístico solía estar bastante bien visto cuando se mezclaba con el terror y, a día de hoy, hay quien vive -equivocadamente- convencido de que era la tónica general. ¿Por qué, entonces, sentó tan mal este cambio?, indudablemente por el prestigio del film precedente.
Así pues, tenemos a los dos pijis-yuppies masacrados por los chicos de la sierra mecánica. Afortunadamente, o desafortunadamente, todo el incidente ha sido grabado en vivo y en directo por la DJ de una radio a la que las víctimas habían llamado. Justo entonces entra en la ecuación un ranger de Texas, de nombre "Lefty", que resulta ser el tio del impedido que moría aserrado en la primera parte. El hombre busca venganza y sabe que los asesinos andan sueltos, aunque nadie le crea. Nadie salvo la DJ, que se ofrece a ayudarle. El hombre la convence para que ponga la grabación del crimen por la radio a la espera de alguna reacción de los implicados... y vaya si la hay. La familia de la sierra mecánica acude a la emisora, mata al técnico de la chica y someten a esta a un nivel diez de angustia. Sin embargo, el bueno de "Leatherface" se enamora de ella, y finge que se la ha cargado, largándose. La muchacha decide seguirles hasta su guarida, donde se encontrará con "Lefty" y donde, obvio, se desarrollará todo el climax final, a base de sierras humeantes, gritos y mucha demencia.
Bien, hablemos de los auténticos héroes de la función, la familia de matarifes de apellido Swayer. El primero en destacar es, lógicamente, "Leatherface" cuyo nombre real es Bubba. Sin desmerecer de Gunnar Hansen y su aterrador "Cara de cuero" primigenio, debo confesar que, para el caso, mi "Leatherface" favorito es el de esta secuela. No únicamente por cómo lo interpreta el actor tras la máscara, Bill Johnson, cual niño grande la mar de inocente y "buencha", también por su look. Me gusta creer que el personaje se vio salpicado por lo que ya comenzaba a ser costumbre en aquellos tiempos, convertir al monstruo en un icono de reconocible aspecto, con coloristas señas de identidad, y "Leatherface" en esta peli luce un uniforme la mar de chanante compuesto de un traje negro, una horrible corbata bien hortera, un clavel rojo en la solapa, un par de guantes también negros, una máscara algo menos realista y, claro está, una enorme y pantagruélica sierra mecánica (existe un popular póster de la época en el que posa junto a unos Jason, Freddy y Michael Myers perfectamente convertidos en estrellas). Adorable. Encima, como comentaba, es la peli en la que se enamora de una chica a la que medio-protege (según L.M.Kit Carson, otra puya al cine "teen" de los 80) y a la que, como muchos recordarán, sueña en hacer el amor usando su sierra como significativo sustitutivo del pene. Luego tenemos al hermano mediano. Durante años dudé de si se suponía que era el mismo de la primera, a pesar de que fuese atropellado por un camión al final de aquella. De hecho, creía que la placa que luce en la cabeza era consecuencia de eso. Pero no, ahora ya sé que aquel murió y es conservado por la familia en estado de momificación, de hecho, es el muñecote que llevan a todas partes y que posa en el póster  Sí, ese. El nuevo personaje es en realidad otro integrante de la peculiar prole. ¿Y dónde andaba durante los hechos acontecidos en "La matanza de Texas"?, pues, según he leído, en Vietnam y fue ahí donde se ganó la mentada placa. Curioso. No hace falta decir que este fue el personaje que lanzó al pseudo-estrellato a Bill Moseley, hoy perfectamente integrado como actor recurrente del cine de horror tirando más a zetoso. El único de la peli original que regresa es Jim Siedow, el hermano mayor. Y cerramos el repaso con un clásico, el abuelo. Sorprende que aún siga vivo a estas alturas de la historia, sin embargo, se mueve más que en "La matanza de Texas" y se reserva algunos planos francamente divertidos y enfermizos, como cuando babea casi encima de la cámara o lame desesperadamente la percha que Bill Moseley utiliza para rascarse la herida de la cabeza y, así, arrancarse pequeños trocitos de carne que devora con delectación. Idea retorcida y desagradable donde las haya, pero también absolutamente brillante.
En orden descendente de estrellato, tenemos al gran Tom Savini. ¿Qué decir de él?, pues nada, que una vez más se luce con su dominio para el látex y la truculencia... o se luce todo lo que la censura le deja, claro, porque entre eso y los cortes que dio el propio Tobe Hooper para animar el ritmo, la verdad es que la cosa se reduce un cacho. Aún así, y a diferencia de la peli del 1974, aquí sí tenemos gore, sí tenemos chorrazos de sangre, sí tenemos cuerpos mutilados por las cortantes sierras mecánicas, todo ello muy bien parido, muy gran guiñolesco y abiertamente disfrutable.
Luego encontramos al resto del reparto, en el que destacan Caroline Williams como la guapa DJ "Stretch" (y que, curiosamente, se podría decir que es prácticamente EL ÚNICO personaje femenino de toda la peli), un Dennis Hopper totalmente desatado, armado con tres sierras (dos de ellas pequeñas y a modo de revólveres) y que no para de berrear (en una entrevista dijo algo parecido a esto: "La peli era mala... yo estaba fatal.... pero fue la mar de divertido hacerla!") y Lou Perryman como el entrañable "L.G.", un tipo que no para de echar lapos, incluso mientras le están matando (Perryman, amigo íntimo de Tobe Hooper, había ejercido de ayudante de cámara en la peli original. También le podemos ver en "Granujas a todo ritmo", "Poltergeist" o "El sótano prohibido". Desafortunadamente fue asesinado el año 2009 en su propia casa. RIP.). Y finalmente está al señor director, pariendo la que sería su última película realmente digna, marcándose un divertido cameo como el cornudo que recibe un baño de latas vacías y compartiendo la creación de la música incidental junto a Jerry Lambert, tal como el horripilante pero resultón tema inicial a base de sintetizador y con aires a lo "Psicosis". El siguiente largo que hizo resultaría ser la temible "Combustión espontánea" y, después de eso, todo fue cuesta abajo (salvo algún desliz majete).
Y tras todos los implicados, no podemos olvidarnos de la sierra mecánica que, como ya he dicho, en esta ocasión gana un total y absoluto protagonismo. Ya no es simplemente la herramienta de los asesinos, es mucho más. Las hay para dar y regalar. Todas grandes, brillantes, humeantes y ruidosas. Las vemos destrozar cuerpos humanos, las vemos chocar entre ellas (el famoso duelo de "Leatherface" y "Lefty"), las vemos reposando a decenas en estanterías. Aquí es donde Jim Siedow suelta aquello de "La sierra es la familia" que acabaría estampado en el cartel y la sierra de la tercera entrega.
Cabe decir que hay un interesante dato paralelo que acompaña a "The Texas Chainsaw Massacre Part 2" y es la fuerte influencia que ha tenido en Rob Zombie como cineasta, en muchas de sus pelis o sus decisiones de casting. Por ejemplo, dejando de lado que "La casa de los 1.000 cadáveres" al completo apesta a "La matanza de Texas", es su exceso estético y, sobre todo, el recurrente ambiente ferial lo que retrotrae a la obra de Hooper. Tampoco podemos ignorar la recuperación de Bill Moseley que, hasta la aparición de Zombie, muy pocos le recordaban y situaban. Incluso Caroline Williams tiene un papel en el "Halloween 2" Zombiano después de mucho tiempo alejada del género. Y en "Lords of Salem" hay un momento en que la prota llama a su perro "Big Bubba". Cuadra, ¿no?.
Llegados a este punto, dejemos de friquear y centrémonos en lo que realmente importa, ¿¿pero la peli, mola o no mola??. Bien, a mí sí me mola. Me parece divertida, sanamente descerebrada, con un montón de atributos narrativos y estéticos (no había dicho nada aún del estupendo diseño de producción) y, que sí, que está guay. Ahora bien, no es perfecta. Arranca muy estupendamente, con mucho brío, y ahí se mantiene hasta la secuencia del ataque en la radio. A partir de aquí, la cosa pierde un poco de fuelle. En parte porque, por un momento, y durante la secuencia de la cena, parece que pretenden repetir los logros de la original y no lo consiguen. No porque lo hagan peor, sino porque ello no casa con el "nuevo tono". Tampoco es que sea algo insoportable, ni mucho menos. Además, ya en el clímax la cosa se recupera mucho y muy bien. No creo que a estas alturas "espoilee" nada si resaltamos el hecho de que todos los miembros de la familia mueren, y sin medias tintas, aquí lo vemos claramente. Podríamos decir que la cosa termina con un nuevo principio, con la prota, "Stretch", totalmente desquiciada y berreando, sierra mecánica en ristre. ¿Cómo hubiera continuado la franquicia de haber seguido dónde la dejó Tobe Hooper?. A saber.
No me consta que fuera un fracaso en su tierra, no uno muy desastroso al menos, sin embargo, como sabéis, a España llegó directamente en vídeo y con esa estrambótica mutación del título, cosa probablemente debida a derechos legales y demás mandangas de copyrights (vamos, que lo de "La matanza de Texas" pertenecería a la compañía que lanzó la original). 
Hay que verla y hay que tenerla.

viernes, 24 de mayo de 2013

TEXAS CHAINSAW 3D

Hay gente que sitúa la franquicia de "La matanza de Texas" en el subgénero del cine "slasher". Bien, a mi me parece tan poco correcto como aquellos que meten las desventuras de "Freddy Krueger" en el mismo saco. No considero que las pelis de "Leatherface" y los suyos encajen en los esquemas del cine de acuchillamientos... o así lo creía, hasta que se estrenó la nueva aportación a la saga, este "Texas Chainsaw 3D", y todo cambió sustancialmente. Veamos por qué.
Producida por las gentes de "Lionsgate", y extrañamente -y preocupantemente- desprovista de la palabra "massacre" en el título ¿por motivos morales y/o comerciales? (curiosamente esta reaparece al final de los créditos que cierran la película... justo antes de la escena/broma sorpresa... que no es gran cosa, pero ya tienen una excusa para aguantar hasta el final-final), "Texas Chainsaw 3D" tiene el valor de considerarse una continuación directa del clásico que Tobe Hooper parió en 1974. De hecho, comienza situando la acción en aquella misma época, justo después de los hechos acontecidos en la peli-madre. "Sally Hardesty" sobrevive a la masacre de la sierra mecánica (por cierto, la actriz que la interpretó, Marilyn Burns, se reserva un escueto pero muy significativo papel en esta nueva epopeya), huye y avisa a las autoridades. Estas se presentan en la casa de la trastocada familia "Swayer" que ahora, no se muy bien cómo, se han multiplicado y resultan ser muchos más (entre ellos Gunnar Hansen, Bill Moseley y John Dugan, actores vinculados a los primeros títulos de la franquicia). El sheriff quiere detener a "Leatherface" (que en esta entrega no responde a ese nombre, sino al de "Jed". Olvídense del "Bubba" de "Masacre en Texas 2") y el clan está dispuesto a entregarlo, cuando llega la inevitable horda de rednecks sedientos de sangre, que se los cargan a todos y prenden fuego a la casa. Pero, ¿a todos, todos?, pues no. Uno de los supervivientes es un bebé que, pasados casi 40 años, ha crecido hasta convertirse en una chica ridículamente atractiva de... ¿¿20 primaveras como mucho??. Errr... esto no me cuadra... yo nací en 1973... ella en 1974... yo tengo 40 años, canas y casi no me quedan muelas... ¿y ella?, está como un queso, se viste siempre con ropas que refuercen sus exuberantes encantos y sinuosas curvas y camina como si estuviera en una pasarela de moda aunque vaya al lavabo a plantar un pino. ¡Que bien se conserva la jodía!Eso sí, puesto que su familia directa eran unos caníbales chalaos de la Texas profunda, tiene un punto raro... lleva el pelo negro azabache, es un poco inadaptada aunque gaste un novio super-cachas adicto a los deportes y le gusta hacer cuadros de vez en cuando, usando huesecillos de pollo (!!!!!, ya saben, los genes, el ADN y todo eso). En la primera escena que aparece, ahí toda atractiva pero ataviada con un feo uniforme de "carnicera de supermercado" y con careto de "estoy buena, pero sufro y soy antisocial", uno no puede evitar soltar la carcajada (interpreta a la interfecta la grotescamente sexy Alexandra Daddario). Total, que se entera de lo de su familia secreta y decide ir a Texas a conocer lo que quede de ella y de la abuela recién muerta, que le ha dejado como herencia una casa. Inevitablemente, sus irritantes amigos deciden acompañarla (todos guapos de la muerte y con la segunda chica de la panda ejerciendo de golfa, que no falte). 
Y aquí viene uno de los aspectos que más me molan de "Texas Chainsaw 3D" y que, como decía, acerca el pifostio al "slasher" más que nunca: La abuela en cuestión resulta que acogió en su casa a un huido "Leatherface" y lo tiene resguardado en el sótano. Ahora ya no hay hermanos raros, ni momias, ni nadie. Solo el de la máscara de piel y su colección de sierras mecánicas, dispuesto a despachar uno por uno a todos los jovencitos que se acerquen demasiado a sus dominios. ¡¡Por fin!!, por fin "Cara de cuero" es el único y verdadero astro de la función. Pues eso, que comienza a masacrar a los amigos de la prota y cuando parece que la peli se va a apoltronar del todo en la fórmula de "Viernes 13", ¡zasca!, se acaban las víctimas jóvenes y entran en juego el sheriff y los que arrasaron con el clan "Swayer" en los años 70. Este pequeño giro nos conduce hasta el desenlace, en un principio prometedor, porque sabes que "Leatherface" va a encontrarse cara a cara con los asesinos de sus hermanos y se vengará por todo lo alto (y lo rojo), pero, a diferencia de lo que se dice en "Imdb", para mi es lo más flojo del conjunto. Vale, a todos nos mola que "Cara de cuero" no sea malo-malo, y que luzca ese punto de inocencia e infantilismo que lo haga medianamente simpático... pero de eso a convertirlo en casi el héroe de la historia, el bueno y/o la víctima, me parece un tanto excesivo. Que es lo que ocurre aquí. Supongo que así podrán vender más merchandising. Pero para entender todo ello a fondo, tendréis que ver la película completa... si se estrena algún día en nuestras carteleras. De hecho, yo pensaba consumirla en el cine, por aquello del 3D, pero al enterarme que en los USA ya había salido en DVD y que no tenía pinta de que iba a llegar a España, decidí actuar por el método alternativo de la mágica mula. Ea. ¿Que si le sacan partido al efecto tridimensional?, hombre, pues yo diría que sí, hay unos cuantos planos de la sierra acercándose a la cámara, milimétricamente paridos, y seguro que es de lo más diver verlos en una gran pantalla... pero más allá de eso, se trata, como siempre, de un adorno que no interfiere en la trama, por escueta que sea.
Total, que al final, y a pesar de todo (entre esos pesares que Adam Marcus, director del noveno "Viernes 13", es uno de los guionistas... ¡¡OUCH!!), la cosa se resuelve con bastante gracejo. Evidentemente olvidaros de la primera, incluso de la segunda (a la que le hacen un GRAN feo saltándosela, tratándose como se trata de la única continuación realmente directa, si no contamos la presente). Es más, aparcad los remakes y demás. Esto es otro rollo. Es terror moderno para adolescentes modernos, no hay atmósfera de ninguna clase, no hay miedo, supongo que hay sustos pero ninguno funcionó conmigo (¡¡ incluido el del espejo!!, ¡¡URGH!!) y en general, a nivel personajes, resulta previsible y moralista (el novio de la prota le pone los cuernos, así cuando lo maten no resultará tan traumático para la audiencia... ¡como si a mi me importara!). Peeeeero, no sería justo negarle ciertos atributos. Tenemos gore (sí, mucho CGI, aunque no todo... hay un jugoso aserramiento de torso que en 3D ha de ganar lo suyo), tenemos, como decía, algunos leves giros que nos sacan de la excesiva rutina y momentos guapos y atípicos, como cuando "Leatherface" persigue a la prota, sierra en ristre, en medio de una multitud que es testigo del horror (guiño incluido a "Saw"). Desafortunadamente este, "Cara de cuero" digo, gasta un aspecto muy poco "cool", posiblemente sea el peor "Leatherface" en cuanto a estética, pero también se reserva algún detalle majo, como el modo en que se sujeta la máscara.
Resumiendo, hay que ponerse a ver "Texas Chainsaw 3D" sabiendo lo que es, sin esperar nada especial, asumiendo que los tiempos han cambiado y que 1974 queda muy lejos... si lo logras, puede que hasta pases un buen rato y te entretenga. Vamos, conmigo lo consiguió.

lunes, 26 de marzo de 2012

LA HIJA DEL TRUENO

Según Mr.Pajarillo, el proveedor que me cedió el VHS original de esta peli, "La hija del trueno" arrastra cierto culto y la puedes localizar a la venta en internet a un precio bastante respetable. Ahora que la he visto, puedo afirmar que en el mundo existen dos grandes peligros capaces de hacernos perder el raciocinio. Uno es la vagina. El otro, la nostalgia. Es este último el único que puede explicar por qué un film tan soso y anodino como "La hija del trueno" va tan buscado.
Vale, estamos en el futuro. El agua escasea y la peña se mata por ello. Una banda la mar de cabrona comandada por un homosexual psicópata hace judiadas allá donde va y por mera diversión. En una se cargan a la familia de una cria con cara de retarded. Esta es acogida por un especie de "Mad Max" regordete y entrado en años que la convierte en una guerrera invencible. Ha pasado una década, la niña es ahora una tia más o menos atractiva y el "Mad Max" es ya un anciano. Curiosamente, todos los personajes secundarios, incluidos los malos, están exactamente igual. Total, que el padre adoptivo de la moza muere y esta decide vengarse de una puta vez con ayuda de un guaperas que se encuentra por el camino. Fin.
La deuda con "Mad Max 1 y 2" es evidente, aunque no tan descarada como suele ser habitual en los exploits italianos. Aquí aún encontramos ciertas variaciones, en este futuro existen los tios trajeados y las corporaciones, y no está todo en ruinas. Sin embargo, la mítica "Lightning Video" decidió apostar por el rollo "madmaxiano" eligiendo las fotos para la caratula (los vehículos con ruedas limitan su protagonismo a lo esencial) y ese título que recuerda mucho, obvio, a "Mad Max: Más allá de la cúpula del trueno", parida un año antes. En realidad "La hija del trueno" se titula "Osa", que es el nombre de la chica guerrera, a la que da vida Kelly Lynch, actriz que poco después viviría un escueto momento de gloria gracias a su intervención en "Drugstore Cowboy" de Gus Van Sant. En un papel muy enano reconocemos a un jovencito Bill Moseley. A pesar de su cutre-aspecto y del nombre de su responsable, Oleg Egorov, la peli está nacionalizada como yankee. Si tu lo dices.
"La hija del trueno" es un coñazo bastante notable... carece de ritmo, carece de capacidad de entretener, carece de violencia y gore, carece de absolutamente todo... y está claro q
ue no merece ni un puñetero euro de los muchos que algún listo pide por ella.

martes, 29 de marzo de 2011

EL TERROR NO TIENE FORMA

Topamos aquí con otro de esos remakes facturados en la época en la que no eran el plato de cada día y, por tanto, no se les tenía tanta manía. Se trata de una nueva versión del clásico cincuentero "The Blob" adaptada a los tiempos de entonces, finales de los 80. No hace falta decir que continuamente nos están "amenazando" (lo pongo entre comillas ya que yo no soy de la legión anti-remake) con una tercera versión más. De hecho, se dijo en su momento que de ella se encargaría Rob Zombie, pero la cosa no ha avanzado. Esto da pie a plantearse cual sería la mayor diferencia entre un blob ochentero y un blob dosimilypiquero, y salta a la vista: los efectos especiales de la criatura. En el original ya molaban, en "El terror no tiene forma" son estupendos... y siguen siendo físicos. No hay que tener un diploma de Oxford para adivinar que un blob moderno sería CGI total y absoluto. Y sí, perdería, perdería mucho (claro que en otros aspectos ganaría, porque mientras los efectos del monstruo en este remake ochentero son buenísimos, las transparencias y los cromas apestan bastante!!!).
La historia es bien clásica: Un meteorito llega del espacio portando una masa gelatinosa que lo devora todo, y no tarda nada en comenzar a papearse a los habitantes de un pueblecito. A medida que come, crece. Un rebelde sin causa de plastilina y la chica pija le harán frente.
Con "El terror no tiene forma" (que repasé ayer en la versión VHS que tengo, caja incluida -esto ha sido una fardada, lo sé-) me pasa algo muy raro. Le reconozco los muchos méritos que tiene, y me parece que es una peli muy buena, PERO no me alucina... no me flipa... no me hace vibrar, ni me la pone dura. Le falta algo... o le sobra algo. De hecho, posiblemente se trate de la pareja protagonista, que tiene menos carisma que un repollo. Ella es intragable, y no te crees ni por un momento que al final se convierta en She-Rambo. Ninguna queja respecto a los secundarios, con los que no cuesta nada empatizar, algo que ayuda a que lamentes sus muertes puesto que los autores del guión (entre ellos, nada menos que Frank Darabont, ¡que gran letrista era este señor!) no se están de cargarse a los más majos. Las muertes perpetradas por el blob son todas ellas muy guapas, de antología y muy retorcidas, no sabría destacar una... me molan la del chaval que le mete mano a la novia (interpretada por una jovencita -y entrecejuda- Erika Eleniak), la del desagüe, la de la cabina telefónica. Todas son guapas. El desenlace también está muy digno.
Resulta simpática la parodia que se marcan de los "slashers" con la peli que se proyecta en un cine donde el monstruo hará su agosto (de chaval esta coña me ofendió, pensaba: "No se por qué criticáis la falta de imaginación de los "slashers", cuando en realidad vosotros estáis haciendo un remake!"). Y si pones atención, verás a Bill Moseley (uno de los actuales fetiches de Rob Zombie, curiosamente, y famoso por su rol de chalao en "La matanza de Texas 2") en un pequeño papel.
El director, Chuck Russell, vivía su momento de gloria cuando dirigió "El terror no tiene forma". Venía de parir la tercera de "Pesadilla en Elm Street" con éxito, y luego firmaría "La Máscara", que fue todo un hit. De ahí en adelante, la cosa tiró para abajo con "Eraser", "La Bendición" (menuda chufla!!!) y "El rey escorpión". Ahora el amigo Russell ha perdido ya su estrella, y vive del pasado (recientemente acudió a una proyección de "El terror no tiene forma", que comienza a ser tratada como un clásico moderno).
Ya os digo, sin ser una de esas pelis que hacen subirte por las paredes de placer cinéfago, el resultado es lo suficientemente bueno y ameno como para ser disfrutado sin mayor dificultad.

martes, 31 de agosto de 2010

2001 MANIACS: FIELD OF SCREAMS

El "2000 Maníacos" original de don Herschell Gordon Lewis, es, guste o no, un pequeño clásico del cine de terror. No fue el primero en explotar el gore como subgénero y/o atractivo comercial (eso lo hizo "Blood Feast" del mismo Lewis), pero sí el primero en combinar gore y comedia, tendencia esta que con el paso del tiempo se acabaría imponiendo del todo. Muchos años después saldría a la luz "2001 Maníacos", el remake oficial con Tim Sullivan dirigiendo, Eli Roth y su clan (Scott Spiegel entre ellos) produciendo y Robert Englund en el rol principal del "jefe" de los maníacos. La peli no es que fuera gran cosa, a su delirante y descerebrada primera parte le seguía una segunda que se obcecaba en tomarse demasiado en serio. Pero bueno, para un visionado tontuno funcionaba. Su modesto pero notable éxito pronto generó el rumor de una secuela. Se habló de "2002 Maniacs", creo, y se habló de "2001 Maniacs: Beverly Hillbillies"... pero algo no acabó de funcionar debidamente porque la segunda parte finalmente parida ni cuenta con Robert Englund (sustituido por Bill Moseley, del que hablaba hace poco), ni con el clan Eli Roth, ni con la mitad del presupuesto de aquella (lo que debería acercarla más a la miseria de medios de la peli antigua y, sin embargo, parece que en aquella se invirtió bastante más dinero -y talento-) y, en fin... que el resultado es absolutamente horrendo.
Los maníacos del título quieren seguir matando yankis, pero el sheriff del condado les prohíbe hacerlo. Después de cargárselo (una muerte directamente inspirada en la peli original), deciden que en lugar de esperar, saldrán a la caza y captura de víctimas. Casualmente en su camino se cruzará un autocar en el que viaja el equipo de televisión de un reality show sobre una sosías (muy descarada) de Paris Hilton (en una parodia de aquella cosa titulada "The Simple Life"). La mezcla sería explosiva... si la peli no resultara tan dolorosamente mala.
En fin, lo que más choca en un principio de "2001 Maniacs: Field of Screams" es su cutrismo, lo chapucera que es, lo increíblemente pobre que resulta en todos sus aspectos (especialmente ver la población de "Plaseant Valley" convertida en un grupito de 10 individuos). Luego, viene su guion sin sentido ni lógica, sus chistes facilones, escatológicos (desde una óptica muy infantil) y patéticos que intentan compensar con un chorro de sexo y violencia. Aquí se denota la tendencia sexual de su realizador, Tim Sullivan, pues el film está plagado de jovencitos monos musculosos medio en pelotas. Obvio, las tetas también abundan, así como las coñas políticamente incorrectas que no ofenden a nadie (en el reparto hay de todo, hispano, judío, gay...estratégicamente colocados para dar pie a sus respectivos chistes). El gore es explícito y llamativo (destacando la tía partida en dos verticalmente mediante sierra circular), pero al estar tratado con humor, pues ya sabéis, no es lo mismo.
Herschell Gordon Lewis y su socio de la época, David Friedman, son los productores ejecutivos (y eso que en el Festival de Sitges Lewis decía no estar nada satisfecho del anterior remake... pero ya se sabe...).
Resumiendo, "2001 Maniacs: Field of Screams" es una de las mayores mierdas que he visto este año, ¡me costó un cojón llegar hasta el final!... así que, tu mismo.

jueves, 26 de agosto de 2010

BLOOD NIGHT, THE LEGEND OF MARY HATCHET

Slasher moderno con un chanante título y un muy chanante cartel.
Los primeros 15 minutos son lo mejor de la fiesta. En ellos nos cuentan cómo Mary, siendo adolescente, mató a su familia entera y fue encerrada en un manicomio. Allí, tras los abusos sexuales de un gordo segurata, quedó preñada. Todavía más loca que cuando fue ingresada, se levanta de su cama y masacra a todos los enfermeros y médicos que caza, hasta que la policía le para los pies.
Después de ello, y de unos créditos muy chulos en los que nos muestran cómo aquella noche sangrienta se ha convertido en toda una festividad en el pueblo de al lado, nos centramos en las vivencias del grupo de jovencitos protagonistas. Y bueno, la siguiente media hora ya sabéis lo que nos depara, gilipolleces mil sin ninguna función más que alargar metraje, chorradas que no aportan nada de nada a la trama, grititos de condescendencia festivalera ("Woow!", "Yeah!", etc) y un poco de carne para calentar la entrepierna al público juvenil. Es en esta parte de la peli cuando el director intenta ganarse al aficionado usando la canción "Party time" de "45 Grave", que también sonaba en el fabuloso soundtrack de "El regreso de los muertos vivientes" y citando varias veces a "Attack of the killer tomatoes" y su famosa tonadilla.
Entonces arrancan los crímenes, los cuales son notablemente truculentos, sangrantes y explícitos... pero ello no compensa el cuantioso aburrimiento. Y es una pena, porque "Blood night, the legend of Mary Hatchet" tenía posibilidades. Por cierto, que no cuesta nada de nada adivinar quién empuña el hacha.
Aunque Bill Moseley ("La matanza de Texas 2", "La casa de los 1000 cadáveres", "Los renegados del diablo") figura como protagonista, en realidad es un personaje secundario. La tal Danielle Harris salía en los dos "Halloween" de Rob Zombie y lo hará en la segunda parte de "Hatchet".
Esencialmente, estamos ante una metáfora sobre los peligros de la regla, ya que cuando esta afecta a Mary es cuando se vuelve especialmente loca y hace gala de una fuerza casi sobrehumana que le permite estrujar gaznates con sus manitas (exactamente lo que le ocurre a todas las mujeres en semejante tesitura).
Podría haber molado mucho más, pero las hay muchísimo peores. Si te aburres y tienes mono de slasher y gore, échale un vistazo.