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sábado, 20 de junio de 2026

FONDA SANGRIENTA

Recientemente fui un gilipollas feliz viendo una película ya bien entrada la noche. Hacía tiempo que no sentía semejante cosquilleo. Obviamente, estoy hablando de "Fonda Sangrienta", o "Blood Diner", del año 1987 y dirigida por Jackie Kong, toda una marcianada para la época (digo lo de ver a una seño de ribetes asiáticos pariendo una de horror bien truculenta). A nuestra tierra de subnormales llegó en vídeo cortesía de la legendaria "Lightning Video" y no, por supuesto no era la mentada y nocturna ocasión mi primera vez, ni mucho menos (tampoco lo es aquí). Lo que estaba era ejecutando una práctica últimamente bastante habitual, revisar películas de aquellas que llevaba años sin consumir, importando cero si en su momento me gustaron más o menos, únicamente por ver cómo mi decadencia humana afectaba a las respectivas impresiones. Pero el caso de "Fonda Sangrienta" fue especial. Créanme si les digo que la disfruté mucho, mucho. Me pareció una pequeña joya y, sobre todo, un caso rarísimo: una de género escasamente presupuestada que funciona en lo esencial, el ritmo. Son muchas las de su ralea con atributos, pero para gozarlas siempre toca invertir una poca de paciencia. No es el caso que nos ocupa. "Fonda Sangrienta" entretiene genuinamente, va a mil por hora. Y si ese elemento ya resulta llamativo, destacable y aplaudible, desde luego queda lejos de ser su única virtud. Hay más.
Nacida originalmente como continuación, 
directa y literal, del anti-clásico "Blood Feast" según las artes como escribiente de ese hombre de cine costroso tan fascinante, el cantante del grupo metal-punk "Haunted Garage" Michael Sonye, fue Jackie Kong la que decidió variar el concepto, mutándolo a una especie de secuela/remake en clave de comedia y/o parodia. Un poco a la manera de "Reposeída" respecto a "El Exorcista" (pero con resultados inversos).
Así pues, Anwar Namtut, un asesino que se ha dedicado a trocear jovencitas en nombre de la diosa "Sheetar" (es decir, la versión "Hacendado" del "Fuad Ramses" masacrando en nombre de la diosa "Ishtar" del film de Herschell Gordon Lewis. Nótese que la escena se desarrolla en los años sesenta) pasa el testigo a sus sobrinos pequeños antes de morir abatido -temporalmente- por las autoridades. Ya crecidos los benjamines, montan un restaurante de comida vegetariana (juas!!) que servirá de tapadera para terminar aquello que su tío comenzó, capturar y sacrificar muchachas con el fin de lograr la resurrección de "Sheetar". Para hacerlo más llamativo, resulta que recuperan el cerebro de Anwar Namtut quien, bien vivo y situado ahora dentro de un frasco, les irá indicando cómo proceder. Naturalmente hay un par de polis dispuestos a poner fin al entuerto.
Todo ello narrado a base de, pues eso, mucho humor tan tonto como grueso, innumerables tetas y casquería a tutiplen... pero una tan gran guiñolesca y exagerada que queda lejos de ofender o traumar. Como decía, el ritmo es constante y frenético. Los gags inspirados. Y el tono general muy festivo, como a semi-desmadre, uno que recuerda bastante a las películas de -la buena época de- Troma (¿podemos hablar de influencia?). Ayudan sus caricaturescos personajes al límite y, por supuesto, una banda sonora maravillosa trufada de rock and roll y demás partituras jubilosas. Es obligación moral citar el clímax final, con la gran orgía de zombies y el increíble Dino Lee desgañitándose sobre el escenario.
Jackie Kong y Bill Osco -legendario pornógrafo- eran pareja y venían de parir la aburrida "El Ser" y la estúpida pero simpática -e igualmente entretenida- "Patrulla de noche". En ellas Osco ejercía de productor, pero en el caso de "Fonda Sangrienta" se limita a la de "creative consultant" (¿estarían en pleno divorcio?), dejando las riendas del que organiza el cristo y busca los dineros a Jimmy Maslon, propietario de los derechos de "Blood Feast", quien daría pie a muchos de los productos relacionados con H.G.Lewis en años posteriores, incluida la genuina secuela de aquella. ¿Fue su presencia determinante para el éxito de la empresa? Se podría afirmar efusivamente con el cabolo... sino fuese por la peli que vino después, "Loca academia de maleantes 1". Otra colaboración del trío, con unos pocos más medios a disposición + un reparto de caras conocidillas, pero que, sin embargo, se saldó cual pestilente fracaso (financiero y artístico.... reseñaza en breve) poniendo fin a la carrera de Jackie Kong. Esa fue la razón y no el rollo que actualmente, y con la revalorización de la reseñada, suelta la mujer de manera oportuna, y oportunista, a base de matraca feministoide.

sábado, 18 de octubre de 2025

TODOS LOS PEDERASTAS SON CALVOS / THE FLORIDA PROJECT VS. THE CONTAINMENT

Arranquemos esta turra tecleada con Sean Baker, el gran triunfador en los Oscars 2025 gracias a una película -"Anora"- que, francamente, no pude soportar entera. Además de larga como el demonio, era caótica en su proceder, enervante y agobiante. Así que la quité. ¿Algo personal contra su director? ¡¡Ni lo más mínimo!! Baker me cae bien. O me caía bien. A pesar de su indiscutible preferencia por dramas de corte neorrealista, resulta que el tipo es un fanático del cine de género, y el "exploitation" en particular. Yo esas cosas las respeto. Lástima que su obra y yo no congeniemos. Previamente lo había intentado con la primera, esa de los travelos deslenguados. Me aburrió. Claro, cuando llegó la oportunidad de ver otra, "Red Rocket", daba pereza. Al final, pasado un tiempo prudente, la vi y, oh "surprise", me gustó. Sin embargo, a esta siguió el mentado varapalo de "Anora", por lo que.... ¿cómo concluiría el culebrón? Pos fatal, porque la última de Sean Baker que me metí entre pecho y espalda fue "The Florida Project" y... y...
No la terminé. Me fue imposible. Pero hay un por qué. Resulta que al Señor Baker le mola eso de retratar a la "white trash", al populacho. Y puede que caiga en estereotipos o no, pero siempre los pinta como gente de buen corazón y mejores intenciones, aunque tosca, mal hablada, barriobajera, lógicamente inducida por el instinto de supervivencia y, sí, chillona y escandalosa. Vale, tal vez esa clase de gentuza en los USA todavía conserve alguna cualidad que los haga merecedores de tanto interés por el cine pretendidamente preocupado y focalizado en el espectro social de las cosas... pero es que, la "white trash" de mi tierra, de mi día a día, no la soporto. La detesto. La aborrezco. Mi condición miserable me ha obligado a compartir espacio vital con ella. Y lo acepto, y me jorobo. Mea culpa. PERO eso no significa que, cuando me meto a ver una película con un saludable fin escapista, me los tenga que encontrar OTRA VEZ, de morros, y esté obligado durante 120 minutos a sufrirlos en una pantalla, una en la que, además, el cineasta hipócrita de turno (quien, seguramente, tendrá una vida lujosa totalmente ajena al rebaño más elemental. Y si en algún momento compartió existencia con aquel, forma ya parte del pasado, antes del éxito, ergo, ahora lo mira condicionado por cierta nostalgia, cierto romanticismo, ese que a todo le aplica una equivocada pátina de positividad) realza aquellas características de sus maneras y carácter que a mí me provocan arcadas. Básicamente, la vulgaridad y la tendencia al griterío desaforado.
Si a ello sumamos que en "The Florida Project" Baker no solo retrata a este personal, sino que centra sus atenciones especialmente en la parte infante del gremio, los putos críos, pues entonces, amic meu, apaga y vámonos. Detesto a los niños. Pero si son de "esos", todavía los detesto más. Sean Baker pretende que sus arrebatos de mala educación y gamberradas nos resulten entrañables, graciosos/as, pero en mi caso… bueno, gustosamente le soltaría un guantazo a cada uno de ellos.
Cuando vi clara y diáfanamente el percal de lo que me esperaba si no le daba al "stop", me abalancé sobre el respectivo “parato” y detuve la tortura que ya llevaba aguantando cerca de 45 eternos minutos. ¡¡Eh!! ¡¡lo intenté!! Nadie puede negármelo. Pero, simplemente, no. No es mi rollo. Para ver eso, asomo por el balcón y listos.
Dado el paso, decidí hurgar entre mi pelicuteca reciente en busca de otra cosa para enchufarme. Algo que, obvio, se situara en el reverso de "The Florida Project". Y lo encontré. Una de terror con pinta de mojoncillo cuya descarga había olvidado por completo. ¡Ideal! Es justo lo que necesito, cine de género, sustos baratos, adolescentes idiotas y estereotipados, pero a la manera de un tebeo malo, en ningún momento con pretensiones de verosimilitud (verosimili-TURD), etc. Incluso, aunque fuese todo lo mala que pintaba, igual hasta me gustaría, porque es que iba a pillarla con ganas, el cuerpo me lo pedía urgentemente.
Al final "The Containment", que así se llamaba, no me gustó demasiado. Era previsible (el resultado y ella misma). Pero al menos, la terminé. E incluso saqué algunas cosas en positivo. Me moló su mensaje anticristiano, que no esperaba para nada. El final "shock", seguido de un refinal totalmente incomprensible. Y ciertos momentos de comedia involuntaria, que siempre reconfortan. Estoy hablando de la enésima variación de "El Exorcista", exóticamente confeccionada por mexicanos a pachas con yankis. No, no la vería otra vez.... pero en este combate entre una de terror malucha y un drama neorrealista con pedigrí, está claro quien se alzó con la victoria.
Eso sí, curiosamente ambas gastaban UN aspecto común. Incluyen senda escena en la que un pederasta intenta propasarse y recibe su merecido. En "The Florida Project" es Willem Dafoe quien le increpa. En "The Containment" es la misma presencia diabólica, cosa que me desconcertó. A un ente surgido del averno deberían molarle los pederastas, digo yo. Representan el mal en su estado más puro, la corrupción despiadada de la inocencia. Así pues, que se tome mal la insistencia de un folla-críos por saborear el cuerpo de la menor que ocupa, no me cuadra. En fin, paparruchas. La cuestión acá, lo realmente gracioso, es que en las dos películas el pederasta luce muy parecido: mediana edad, algo contra-hecho, un poco de sobrepeso y... ¡¡totalmente calvo!!.

martes, 7 de octubre de 2025

EL CANGURO

"El Canguro", inconfeso remake sui generis de la ochentera “Aventuras en la gran ciudad”, comienza con el ruidoso orgasmo de una jovencita a la que le están practicando un cunnilingus. Tras el clímax, asoma la cabeza un efervescente, ascendente y sonriente Jonah Hill satisfecho de haber realizado un buen trabajo. Ella le dice que cuanta razón tenía su madre, que hay que ver que bien comen el coño los chicos… simpáticos (por no llamarle gordo, asqueroso, o a saber). Hill dice que su secreto está en que en cada cunnilingus escribe un cuento con la lengua. A continuación, él exige su correspondiente fellatio. Ella se niega. Descubrimos que, eventualmente, la chavala le deja a él practicarle sexo oral aunque, por supuesto, ni siquiera le toca. Esa es la maravillosa puesta en escena de una película que pretende ser una comedia familiar con niños, un divertimento veraniego para toda la familia. A su modo homenajea lo que hacía un John Hughes, pero acaba convirtiéndose en una comedia de trazo muy grueso con sus chistes de pollas y cocaína. No hay ni una sola teta — algo ya normal en un film de 2011— pero sí un buen muestrario de actitudes políticamente incorrectas que es lo que más me llama la atención de la cinta porque, consumida hoy, hay que ver cómo ha cambiado la comedia y sus circunstancias en poco menos de 15 años.
La cosa va de un zángano que ha acabado la Universidad y está completamente desocupado viviendo con su madre separada. La noche que esta tiene una cita, le pide que vaya a hacer de canguro para los niños de una vecina, cosa a la que él accede a regañadientes ganándose así un dinero. Una vez en la casa, la chica que le deja comer el coño esporádicamente llama por teléfono. Está en una fiesta y precisa cocaína, por lo que nuestro protagonista coge el coche del padre de los chicos que cuida, los mete dentro del vehículo y parten a la gran ciudad en busca del camello que les proporcionará la droga. Durante el periplo, como a Elisabeth Shue y a sus chicos en el film mencionado arriba, les ocurrirán mil y una aventuras… solo que la Shue no buscaba cocaína.
Una muy divertida película concebida para el absoluto lucimiento de Jonah Hill, donde él se encuentra como pez en el agua siendo protagonista absoluto y donde hace todo un despliegue de sus capacidades cómicas para llevar a buen puerto una de las cintas más graciosas de la pasada década, previa de todo lo que le vendría después al actor (nominaciones a los Oscar, trabajar junto a consagrados directores como Tarantino o Scorsese...) que, sin embargo, a pesar de lo estupenda que es —moralina americana implícita en la comedia gamberra incluida, eso si— no contó con el beneplácito de público y crítica.
Michael De Luca en co-producción con la "20th Century Fox", muy inteligentemente, produjo un guion que estaba en la lista de los preferidos por los estudios de películas no realizadas en 2009. Se hizo con los derechos y dejó al director David Gordon Green y a Hill desmelenarse. Contaba con un presupuesto correcto que, si jugaba bien sus cartas, convertiría la película en un hit veraniego. Contó con 25 millones de dólares. Sin embargo, una vez terminada, tras un pase para los ejecutivos de la "Fox", no quedaron nada contentos con lo que vieron. Demasiado vocabulario vulgar y demasiada cocaína en una película que ellos creían infantil. Quisieron dejarla en las latas prácticamente. Y no se estrenó en verano por esos motivos. Tuvo que ser sometida a cortes.
Naturalmente, productor y actor pusieron el grito en el cielo, pero la "Fox" no pensaba llevar a los cines, bajo ningún concepto, una película en la que un menor roba un huevo con más de un kilo de cocaína en su interior, que se rompe dentro de un coche lleno de niños y, espolvoreada, acaba yendo a parar a la cara del personaje de Jonah Hill. Sin embargo, el estudio comprendía el estilo excesivo del humor del actor y llegarían a un acuerdo. Someterían la película a cortes, pero no serían demasiado severos dejando el montaje original del director intacto para comercializar en versión extendida en DVD. Hill y Gordon Green aceptaron. Al no haber llegado al verano, la siguiente fecha de estreno sería Navidades.
Como estrategia comercial a Jonah Hill se le ocurrió poner su número de teléfono personal en el pre-afiche que anunciaba la película. En él, aparece su fotografía y una inscripción que reza: “¿necesita un canguro?”, debajo, unas tiras con el teléfono: (917) 409-7838. Cuando alguien llamaba, podía encontrarse con un mensaje de contestador que ofrecía los servicios de Hill como canguro, o bien, lo cogía el propio actor y charlaba con su interlocutor, recomendándole que fuese a ver la película, el muy cachondo.
Se estrenó en Navidades coincidiendo en cartelera con otra comedia de temática festiva, “Noche de año nuevo” de Garry Marshall y el público prefirió esta ese fin de semana, con lo que “El Canguro” pasó un poco inadvertida. Al final de su carrera, había recaudado en todo el mundo 35 millones. No perdió dinero en absoluto, pero las ganancias tampoco fueron las suficientes como para que la "Fox" la considerase un éxito. Más bien la consideró un fracaso. Para más inri, las críticas fueron demoledoras. Y, con el tiempo, parecía que los fans iban a otorgarle estatus de culto, pero no. A día de hoy se trata de una película ya olvidada.
En España, por supuesto, pasó por salas y en formato doméstico sin pena ni gloria desde el día uno, solo se enteraron de su existencia los más interesados en el trabajo de Jonah Hill y, desde hace ya un tiempo, la comedia americana en todas sus vertientes languidece en la oferta cinematográfica.
Junto a Hill en el reparto, además de una serie de niños no demasiado insoportables, tenemos a un descacharrante Sam Rockwell que interpreta a un violento camello con serios problemas afectivos. También contamos con el cameo de uno de los raperos menos efectivos en el cine, Method Man de los "Wu-Tang Clan", que se cree más gracioso de lo que realmente es, que es poco.
Dirige David Gordon Green, responsable de cintas como “Superfumados” o “Caballeros, princesas y otras bestias” así como la última —y extraña— trilogía de “Halloween” o “El Exorcista: Creyente”. Si en la comedia resulta un autor bastante eficiente, en estos "reboots" de cine de terror es un "bluff".

martes, 16 de septiembre de 2025

SEYTAN

No había visto yo todavía a estas alturas “Seytan”, popularmente conocida como “El Exorcista Turco” y que tuvo su momento de auge y pitorreo por parte del fandom posmoderno (que se metamorfosea y ya no habla tanto de ella) a principios de siglo, cuando gracias a Internet se filtró alguna copia y ya todo dios pudo verla. También hay que agradecer la expansión del fenómeno a Pete Tombs y su imprescindible libro “Mondo Macabro” quien, prácticamente, dijo al mundo que en los países orientales se hacía cine fantástico y los turcos en concreto eran especialmente curiosos.
Como fuere, el caso es que me ha pillado haciendo un ciclo completo de la saga de “El exorcista” y, por supuesto, ahora es el turno de sus exploits, comenzando por “Seytan”, que ha sido motivo de mofas durante lustros.
No es ningún misterio que la película es una copia plano a plano de la original de 1973, pero con matices. Incluye escenas que no vemos en la de William Friedkin pero sí estaban en la novela y el guion original de William Peter Blatty, por lo que se especula con el filtraje de dicho libreto. Por otro lado, Turquía es un país islámico, por lo que toda la parafernalia católica queda excluida en pro de una muy sutil musulmana; ahora no es “el poder de cristo” quién obliga a nuestra poseída, sino “el poder de alá”. No obstante, los equivalentes del padre "Karras" y el padre "Merrin" turcos, no son imanes -y no hablo de aquellos que se pegan a la puerta de la nevera-, sino, simplemente, dos tipos con mucho conocimiento sobre exorcismos.
Visto esto, como decía la película se dedica a recrear secuencia a secuencia “El Exorcista”, muchas veces calcando hasta los diálogos. El “Tubular Bells” suena sin parar, y la "Regan" turca, aquí llamada "Gul", es una niña que, según desde donde la iluminen, es bastante parecida a Linda Blair. Todo ello ejecutado con un presupuesto mínimo y maquillajes y efectos especiales no tan conseguidos como los de la original. De hecho, más que cualquier otro aspecto, son estos maquillajes y efectos especiales los que destaca el fandom a la hora de reírse de "Seytan", cosa que, por otro lado, es absolutamente normal.
Bien, he visto suficientes "exploits" turcos para saber de qué pie cojean y comprender el por qué de la comedia involuntaria, y las risas del respetable al respecto. Por ejemplo “3 Dev Adam” es completamente ridícula con ese "crossover" entre el Capitán América, el Santo y Spider-Man, máxime cuando vemos los disfraces que les han puesto y unas pobladas cejas asomar por los huecos para los ojos de la máscara del hombre araña. Claro, en esa historia "Spidey" es el malo de la función, por lo que lo suyo es que le asomen las cejas… ¡ y además lleva vaqueros! En fin, todo muy marciano, muy loco, muy descabellado.
Pero “Seytan” no es esa clase de película y, si obviamos los notables problemas presupuestarios, yo creo que se trata de un remake bastante “digno”. No es tan ridículo, ni marciano como el resto de películas turcas que se hicieron en la época y, por momentos, con esa "Regan" que hasta bien entrada la película no lleva apenas maquillaje, en según que momentos se pasa un poco de miedo (o eso, o que soy más caguetas de lo normal).Vamos, que no me pareció TAN mala, está más o menos bien filmada y además, pese a la copia plano a plano que es, tiene su propio ritmo que en absoluto es lento o ineficaz. Queda lejos de considerarse buena, pero tampoco es tan desastrosa como otras películas turcas.
A ver, no vengo a tirarme el rollo ni nada de esto defendiendo una película de serie ultra zeta de la que medio mundo se ha pitorreado… pero lo han hecho solo porque es un plagio evidente. Por lo que a mí respecta, si yo no hubiera visto “El Exorcista”, a mí esta me parecería una película turca legítima.
Hace ya años se descubrió que un niño pequeño había recreado plano a plano “Indiana Jones y el Templo Maldito” en su casa con una videocámara y, sin embargo, el mundo, lejos de convertir esa película casera en blanco de bromas obvias, alabaron el trabajo que el chaval había ejecutado recreando un éxito de Hollywood de manera casera. En cambio “Seytan”, en lugar de ser reivindicada por conseguir lo que ha conseguido  (rehacer “El Exorcista” con un presupuesto tan bajo que todavía me pregunto como hicieron muchas cosas de las aparecen en pantalla), es tratada con condescendencia, yo creo que solamente por tratarse de una película turca.
(Nota de Naxo: Hombre, la de "Indy" era una cosica amateur hecha por chavales motivados por amor. "Seytan" se supone un producto legítimo efectuado por profesionales con fines meramente lucrativos. Es bastante distinto...  y perdona/nen la incursión).
En definitiva: Que no está tan mal la puta peli, dentro de lo que cabe.
Por otro lado, tratándose de un producto de un país en el que el 99% de la población es musulmana (el otro 1%  pertenece a otras religiones ya que se trata de un estado laico), me sorprendía, o al menos me llamaba la atención, lo moderno que era todo en la película, y no me cuadraba. Señoras luciendo cabelleras rubias, sin usar velo o con pantalones dentro de una mezquita, o individuos con aspecto europeo en contraposición a otros films turcos posteriores…o incluso actuales. No es baladí, porque lo cierto es que tanto esta, como tantas otras de la época, se rodaron en los primeros setenta, justo antes de La Revolución Islámica. Es por eso que aquellos tiempos la religión en cuestión era más laxa y permitía ciertas libertades estéticas y culturales que, a partir de los 80, ya no permitiría. Y no deja de ser al menos curioso ver musulmanes que se comportan como hippies (o casi). De hecho, de los 70 data también esa corriente cinematográfica turca similar a la sexy comedia italiana o nuestro destape...
Dirige este clásico del cine "trash" Metin Erksan, de extensa filmografía pero con ningún título, a parte de este, que les pueda sonar o les sirva para partirse el culo.

martes, 17 de junio de 2025

LA NOVENA CONFIGURACIÓN

Manda cojones la desfachatez de William Peter Blatty. El muy cretino iba a los cines a reírse de “Exorcista II (El Hereje)” y la ponía de vuelta y media. Y encima tuvo la jeta de decir que "La novena configuración", su debut como director en 1980, era la verdadera secuela de “El Exorcista”. Obviamente, todo eso se lo sacó de la manga, porque lo cierto es que “La novena configuración”, basada en la novela anterior a “El Exorcista” del propio Blatty, “Twinkle, Twinkle  Killer Kane!” (título con el que también se conoce a la película en algunos países), se ambienta en el mismo universo de “El exorcista” con pequeñas e imperceptibles conexiones que, a no ser que vivas obsesionado con la película de William Friedkin, tampoco localizarás. Y es tan mala que hace parecer a la secuela perpetrada por John Boorman una obra maestra. De ahí la desfachatez del escritor/director. Pero al margen de los lazos que la unen con “El Exorcista” o las posibles rabietas que en un momento dado se pudiera llevar Blatty, lo primero que me llama la atención de "La novena configuración" es que, si bien técnicamente estamos ante una película verdaderamente competente, por todo lo demás es verdaderamente chapucera y bobalicona, resuelta con un planteamiento excesivamente largo (una hora completa de metraje) y un nudo y desenlace que ocurren en un santiamén.
Y le pasa como a “The Room”, que es tan estúpida e inenarrable que, a posteriori, Blatty divulgó que en realidad se trataba de una comedia de humor negro, así como lo había sido la novela previa en la que se inspira (y que por lo que fuera escribió y reeditó dos veces). Mis cojones.
Entonces tenemos una especie de hospital psiquiátrico para soldados con problemas mentales. Lo que sucede es que las autoridades se están planteando si esos problemas mentales son reales o si los soldados se los inventan para irse (o no combatir) en la guerra de Vietnam. De este modo, llega al lugar un psiquiatra militar que los irá entrevistando para delimitar quién miente y quién no. También acabará cubriendo necesidades de los locos en torno a sus excentricidades. Al mismo tiempo, tendremos una violenta banda de moteros que la liarán parda, un impactante giro final y muchas, muchas, muchas conversaciones, eternas, sobre el bien y el mal o la existencia de dios y el diablo. Además de chistes de vodevil, violencia descarnada que no viene muy a cuento y hasta unas pequeñas dosis de surrealismo.
Viéndola, da la sensación de que Blatty, ante la imposibilidad de William Friedkin a realizar este guion, se tomó la dirección de su primera película con la finalidad de convertirse en una especie de nuevo Stanley Kubrick (toda esa secuencia del hombre en la luna ante la presencia de un cristo crucificado...), pero es obvio que el hombre no llega y, lejos de salirle una obra maestra, le sale esta patochada.
Ahora, como Blatty no quería trabajar con "Warner Brothers" porque le debían dinero, ofreció el proyecto de “La novena configuración” a "Universal" y "Columbia", que algo raro verían cuando ambas decidieron descartar la posibilidad y apostar sus dineros en otras producciones. Así que el futuro cineasta puso unos milloncejos de su bolsillo, además de convencer a "Pepsi" para añadir otro par, siempre y cuando, por motivos que tenían que ver con la burocracia y economía de la marca de refrescos, el film se rodase en Hungría.
Posteriormente, el karma castigó a Blatty, porque, para su estreno, cedió los derechos de distribución a "United Film Distribution" que, muy sabiamente, los vendió a "Warner Brothers" quienes la distribuyeron de aquella manera. Los resultados económicos fueron tan pobres durante la apertura  que, finalmente, "Warner" le dijo a Blatty: “Toma chaval, aquí tienes tu película y haz con ella lo que quieras”.  Así que cineasta / escritor, todavía con mucha fe, se tomó un tiempo para retocarla y pasó a formar parte del catálogo de la "New World" de Roger Corman, quien la relanzaría en 1985 con resultados similares.
El paso de los años, los distintos estrenos y ediciones videográficas, han convertido esta película en una de culto, máxime si tenemos en cuenta que, para cada movimiento de distribución hay una versión distinta. Es por eso que, a lo largo y ancho del globo, existen una ensalada de cortes de “La novena configuración” (o “Tinkle, Twinkle Killer Kane!”, lo que prefieran), por lo que es muy difícil saber a ciencia cierta cual es la que dio por buena el director —aunque probablemente ni él mismo lo supiera—. Una de ellas con un póster bastante llamativo, porque sin ningún tipo de coherencia utiliza a uno de los moteros que aparecen en una de las escenas para efectuar una especie de plagio del póster de “La naranja mecánica”, motivo este que me deja aún más claro que Blatty pretendía ser una suerte de Kubrick.
Como fuere, se trata de una de las películas más chapuceras y demenciales que he tenido la suerte de ver, además, también, una de las más aburridas, y solo por eso yo creo que ya es digna de consideración. Pero, madre de dios, que dos horas más infernales…
En el reparto tenemos auténticos pepinos completamente desatados y mal dirigidos: Stacy Keach, Robert Loggia, Jason Miller, Tom Atkins, Joe Spinell, Richard Lynch
William Peter Blatty, que toda su vida a defendido la calidad de su película y su puesto como auténtica secuela de “El Exorcista”, diez años después aprendería a dirigir y lo pondría en práctica con “El Exorcista III” que, paradójicamente y visto lo visto, está muy bien.

martes, 10 de junio de 2025

EXORCISTA II (EL HEREJE)

Posiblemente “Exorcista II (El hereje)” fue la primera película de terror que vi, siendo muy chaval y mucho antes que la primera. Es por eso que, entre unas cosas y otras, le tengo cierto “cariño”. Puede que sea la culpable de mi gusto por las películas de terror, si bien es cierto que, tras verla en formato vídeo allá por 1987, quedé traumatizado. La noche después tuve pesadillas y sentía la presencia del demonio en mi propia habitación. Vamos, que me cagué de miedo durante días, ante las risas y bromas de mis hermanos. Tal fue el canguelo que, durante muchos años, no volví a ver películas de terror. Por culpa de “Exorcista II (El Hereje) o, más concretamente, por el impacto que causaba la figura del demonio en mi psique. Imagínense ustedes si llego a ver la primera entonces.
Tras varios año sin repetir, y más o menos olvidada, decido revisarla, a ver que me parece a día de hoy. Y mi opinión no dista demasiado de la que tenía.
Es curiosa  la percepción de un niño ante según que temas oscuros, pues lo cierto es que, “Exorcista II (El hereje)”, no da ni pizca de miedo, es más, hay momentos y situaciones que son verdaderamente risibles.
Y es que estamos, a pesar de la buena prensa que trae consigo su director, John Boorman, ante la mayor estupidez filmada en celuloide en los 70, una secuela tonta y atolondrada que no ocupa un lugar en el olimpo de las películas malas porque, en realidad, se encuentra en un purgatorio cultural, es decir, no es lo suficientemente buena como para que esté considerada a nivel crítico, ni tan mala como para tenerla presente en una maratón de cine chungo. Igual “mala” tampoco es la palabra que mejor la define. Quizás “Chabacana”.
Y por momentos resulta hasta autoparódica.
Han pasado algunos años desde los acontecimientos de “El Exorcista” y Regan acude a una institución en la que atienden a jóvenes con problemas mentales. Tras su posesión, dice tener tremendas pesadillas. Allí han patentado una máquina para conectar mentes. A a través de la hipnosis, y a base de bombillas, una puede ver y ¿manipular? lo que sucede en la otra (!) . Paralelamente, un exorcista que sigue las enseñanzas e investiga la muerte del padre Merryn, se persona en ese sanatorio a ver que diablos ocurre (nunca mejor dicho) con Regan.
Y sucede la de dios es Cristo. A saber;  un viaje a África que no sabemos muy bien si es astral o físico, James Earl Jones disfrazado de saltamontes, Max Von Sidow metido con calzador protagonizando unos flashbacks tan innecesarios como su mera presencia en la película, una Linda Blair con enormes tetas que lo único que hace es poner cachondo al espectador, un Richard Burton en horas tan bajas, que más que interpretar a un cura, parece que interpreta a un alcohólico que se ha pasado con el tinte del pelo, una langosta usada en las transiciones que, ocasionalmente, parece sacada de un bazar chino, muchos paneles de cristal delante del objetivo para conseguir efectos psicodélicos muy de los setenta, tribus de negros llenando metraje, Pazuzu haciendo de guía turístico del padre Lamont por África y, lo más importante, cero posesiones, cero exorcismos (entre otras cosas, porque la Blair había aceptado estar en la cinta a regañadientes, siempre y cuando no tuviera que volver a pasar por el proceso de maquillaje de la primera cinta. De esta manera,  tenemos a una Regan reciclada en descartes de la primera película y, cuando no, una actriz maquillada que se nota que no es la Blair…). Hay una mini-lapidación por parte de los africanos al padre Lamont, por hereje. Aunque no le pasa nada. Desde luego todo un despropósito que hace quedar mal a la primera entrega.
Sin embargo, y como viejo verde que ya empieza a ser uno, es maravilloso contemplar en pantalla los rollizos mofletes de Linda Blair y, sobre todo, sus pechos, como cántaros de miel, que recuerdan al mar y que hacen a uno sentir vivo. La Blair aquí cuenta con 18 estupendas castañas. Mala actriz como ella sola, pero deliciosa.
Huelga decir que la producción se vio envuelta en problemas de toda índole desde el principio y que “Exorcista II (El Hereje)” fue una película destinada al fracaso desde el día uno de su concepción. Sin embargo, su estreno marcó un hito histórico recaudando más de 6 millones de dólares en un fin de semana. Sin embargo, se dice que en los pases que se dieron en Nueva York los espectadores se mofaban de la película. Las críticas pronto fueron demoledoras y la taquilla se desinfló progresivamente. Aún así consiguió una recaudación total de cerca de 40 millones de dólares, esquivando el predecible fracaso financiero. Por otro lado, es sabido que William Peter Blatty, escritor de la novela “El Exorcista” y guionista de la película original, fue el principal instigador de la mala fama de la secuela. Empezó a acudir a los cines para reírse de ella, contagiando al resto del público. Y es que Blatty abominó de la película hasta tal punto que, poco después, se sentó en la silla del director en “La novena configuración”, anunciando a bombo y platillo que, aunque no pertenecía oficialmente a la franquicia, el público debería considerarla la verdadera secuela de “El Exorcista” (y yo creo que caerá por aquí próximamente).
Asimismo, William Friedkin se vio insultado con la existencia de "Exorcista II (El Hereje)", a la que calificó como “la obra de un deficiente mental”, añadiendo que, efectivamente, “ese deficiente no es otro que John Boorman, un individuo que jamás debería haber tenido crédito, hasta el día que rodó esto y ya todos deberíamos llamarle escoria”.
En España tampoco se le dio excesivo bombo y al cine fueron a verla poco más de medio millón de espectadores, por lo que se la podría considerar un verdadero fracaso a consideración a la primera.
Menos mal que cuatro años después Boorman se resarció con “Excalibur” y después con “La selva esmeralda”, que si no…

martes, 12 de noviembre de 2024

REJAS ARDIENTES

Clásico del WIP y, en nuestro país, de las sesiones continuas, que con un sabor inequívocamente americano en realidad se trata de un invento de una compañía alemana que, asociándose con unos cuantos productores yankees, e intentando concebir una secuela directa de “La jungla de cemento” (también conocida como “Acorralada entre mujeres”) y con la mayor mala baba posible, dan forma a esta “Rejas ardientes” que es una película sobre cárceles de mujeres, un “blaxploitation” y un melodrama al mismo tiempo. El guion fue dando tantas vueltas durante el rodaje que, sobre la marcha, se decidió no iba a ser una secuela de la anteriormente mencionada sino una película independiente. De hecho, lo es hasta tal punto, que su estrella, una ya decadente Linda Blair, asegura que cuando firmó el contrato el guion era de una manera, y cuando se terminó de rodar, no tenía nada que ver con la película por la que ella había firmado.
La Blair nunca quedó contenta con esta película concebida para su total y absoluto lucimiento, ni con ninguno de sus WIPS posteriores, ya que, dice, arruinaron su carrera. El caso es que la actriz, tras estar encasillada en el papel de Regan, después de “El Hereje: Exorcista II” decidió dar un vuelco a su trayectoria y, para demostrar que era una actriz madura que podía desempeñar toda suerte de papeles, no se lo ocurrió otra cosa que posar en pelota picada para toda suerte de revistas de contenido erótico, mostrando felpudazo y ubre. Una estrategia poco inteligente porque, lejos de llegar a los papeles adultos de las películas de estudio que ella anhelaba, gracias a su chocho moreno tuvo que hacerse fuerte en la "serie B" de la que ya nunca saldría más que esporádicamente, y donde si no enseñaba teta no interesaba su presencia. Para colmo de males, cuando rodó “Rejas ardientes”, aunque la actriz había aparecido descocada en revistas, todavía no se había despelotado en el cine y su idea era seguir sin hacerlo. Pero los productores la amenazaron con que si no se aireaba encantos en esa secuencia de la ducha que muchos recordarán, no volvería a trabajar en su vida. Y en lugar de denunciar la situación o marcharse de la producción con dignidad, la Blair decidió desnudarse en esta película… y en todas las que vinieron después.
Por supuesto “Rejas ardientes” es la parodia grotesca de cualquier WIP anterior, no existe película más amoral y malintencionada que esta, y aunque al final triunfa el bien y la moralina típica de los americanos, la galería de personajes malvados es aquí inconmensurable. No se salva ni uno
Una joven asesina a un hombre por accidente y, en consecuencia, es condenada a 18 meses de cárcel. Cuando llega a prisión pronto se dará cuenta de que ha de ser muy fuerte para sobrevivir, porque en ese horrible lugar no solo tendrá que lidiar con la condena, sino con los envites de presidiarias lesbianas que quieren convertirla en su nuevo juguetito, problemas raciales en el patio, carceleros (y carceleras) violadores que se la quieren pasar por la piedra y el alcaide que gusta de subir presas a su despacho con el fin de hacerles el amor en su yacuzzi y grabarlo en vídeo. Todo ello aliñado con fuertes dosis de sangre, violencia, desnudos totales femeninos y peleas con pinchos cada cinco minutos.
“Rejas ardientes” es una película verdaderamente exploit, su único afán consiste en mostrar morbo hasta los límites de la legalidad, por lo que en su momento se manifestaron en contra de la película toda suerte de asociaciones feministas y homosexuales que, en las puertas de los cines, la acusaban de ser poco más que pasto para vouyeurs, mostrando a las lesbianas como depredadoras en potencia de las que había que cuidarse. De poco sirvieron las protestas porque, a las dos semanas de ser estrenada, “Rejas ardientes” ya había duplicado su presupuesto inicial de 950.000 dólares, llegando a multiplicarlo por seis a lo largo de su carrera teatral.
Y es que, precisamente por todo eso por lo que protestaban las asociaciones homosexuales, es por lo que la película es a día de hoy un divertimento sin precedentes, una oda a la exageración, y de resultado tan tremendamente naif que, en pleno 2024, se queda un tanto anticuada por ingenua. Por lo demás, no da tregua, no paran de ocurrir cosas, todas ellas terribles, aunque en realidad el argumento brille por su ausencia y esto al final sea un catálogo de pinchazos, violaciones, peleas y carceleros descendientes del mismo Hitler. Una película adorable, un absoluto clásico de la carroña malintencionada.
En el elenco, además de a Linda Blair que sería la buena de la función, como némesis lesbiana sobona y violenta que le hace la vida imposible a nuestra protagonista, tenemos a Sybil Danning quizás en su mejor momento (con dos pechos similares a dos enormes cántaros de miel) además de las presencias de clásicos como Henry Silva y John Vernon (los dos malos, malísimos que hacen con las presas lo que se les antoja).
Dirige la función un tipo que, según cuentan, no tenía ni puta idea de dirigir (motivo por el cual, asegura la Danning, tuvo que ponerse ella tras la cámara en más de una ocasión durante el rodaje) y que respondía al nombre de Paul Nicholas, seudónimo tras el que se ocultaba el cineasta alemán Lutz Schaawaechter. Dirigió otro WIP titulado “La jaula desnuda” y un par de títulos más a lo largo de su carrera, de poca o nula importancia.
En España, la película fue un éxito moderado que en cines de barrio conglomeró algo más de 250.000 espectadores, pero en videoclubs fue uno de los títulos más alquilados de la época.
Ya en los 90, se hicieron dos secuelas; “Cadenas ardientes 2” y “Chained Heat 3”, que tendrán por aquí próximamente. También existe una serie de subproductos de quinta regional que formarían parte de la franquicia, si bien en ningún momento, ninguna de ellas tenga nada que ver con la original más allá del contenido erótico, lésbico y carcelario. Este expolio vendría por parte del director de “Cadenas Ardientes 2”, Lloyd A. Simadl, que hasta el día de hoy ha perpetrado, desde su pequeña productora en Republica Checa, más de 14 secuelas un tanto bastardas de la de Paul Nicholas.

sábado, 27 de julio de 2024

GODLESS: THE EASTFIELD EXORCISM + THEY WAIT IN THE DARK

Recientemente consumí, seguidas, dos películas con algunos puntos en común. Ambas eran de terror, muy actuales, modestas, aparentemente rutinarias y trilladas pero, por contra, sorprendentes en sendos aspectos. Lo suficiente como para que las viera enteritas y sin arrancarme la piel desesperado de aburrimiento.
"Godless: The Eastfield Exorcism" (conocida en algunos lugares de habla hispana como "El exorcismo de Eastfield" o "Anticristo: El exorcismo de Lara") es una película de... sí, eso que empieza por e. ¿Parece un chiste, verdad? necesitamos un exorcista que nos libere de tantas jodidas películas de exorcismos. Pero esta tiene un aspecto levemente distinto, más allá de su nacionalidad australiana (y de que se base en supuestos hechos reales, también harto recurrente). Gira en torno a una pareja. Ella anda haciendo cosas rarunas. Él, que es muy devoto, se convence de que está poseída por el diablo. Así que recurre a un exorcista, pero uno no demasiado oficial, ya que los del vaticano están muy atareados (haciendo películas para Hollywood, supongo) Y ahí es cuando te descolocas, porque resulta que el tipo tiene unos métodos que harían palidecer -aún más- al padre Merrin. Es el Harry Callahan de su gremio. Agrede, machaca, humilla al poseído. Dice tacos. Hace "bullying" a los demoños. Tanto que, en fin, podría llegar a pasarse. Y se pasa. Y yo, pues flipé mucho encontrando una peli de exorcismos en la que el exorcista vendría a ser el villano. Bien por Nick Kozakis, director (aunque en su ficha de Imdb tenga pinta de gilipollas), y Alexander Angliss-Wilson, guionista, básicamente debutando ambos en el cine comercial.
Por otro lado tenemos "They Wait in the Dark". Si les cuento la trama, se dormirán encima del teclado: Huyendo de la mala vida que le daba su media naranja, una mamá + hijo recalan en la vieja casa familiar donde hubo un asesinato años atrás. Al poco, comenzarán a hacerse notar presencias que agreden a la mujer, con mucha mala baba.
Esto va a sonar feo (por adecuado que sea) pero, de entrada, te extraña que la protagonista sea tan poco atractiva. ¡¡Eh!! por mi bien, genial. Más humana. Pero es así. Y, no nos engañemos, se sale completamente del canon (más siendo una producción norteamericana). Luego descubres su condición lesbiánica. La media naranja, por tanto, vendría a ser más un medio limón. Vamos, que son del palo froti froti y, obvio, el hijo es adoptado. En eso que la otra anda pisándoles los talones. Y acabará dando con ella/os. Antes, te encontrarás con que el fantasma mal lechado es una mujer del mismo color negro que el hijo y, esta sí es buena -lamento el spoiler, pero lo merece-, resultará que las lesbis son las genuinas culpables de todo el asunto espectral. Es decir, las malas del culebrón.
Para cuando te has secado de la comisura de los labios la baba deslizante, termina la peli. Y dices "Anda, ¿y el WOKEismo permite esto?" No me ha dado por mirar reseñas en ninguna parte, pero seguro que habrá quien raje por ello. Yo, obvio es, lo aplaudo. Y aplaudo al instigador de todo, Patrick Rea, quien -por no alejarnos mucho del contexto- recientemente ha rodado un corto en tono de bufa titulado "The Exorcist: Parabellum".
Bien, ¿se puede comenzar a hablar de la vuelta a un cine de ideas menos políticamente correctas, menos complacientes con la audiencia? No por jorobar, ni buscar la polémica, solo porque, en fin, de todo debe haber en este mundo. E igual que existen hombres blancos heteros más malos que un barreño de tiña, también lo contrario es perfectamente válido. Al fin y al cabo, en eso consiste "integrarse". Lo pregunto porque ha pasado antes y todo es cíclico. Al final, el WOKEismo estallará y dará pie a la vuelta de un cine menos lameculero.... y también este estallará, y volverá el WOKEismo... incluso tal vez con mayor fuerza, pero para entonces seré tal pasa humana que, como suelo decir, me impogtagá un cagajo.

martes, 9 de julio de 2024

COMO CONSOLAR VIUVAS

Cuando la censura fastidió la carrera a José Mojica Marins, propiciando que no pudiera estrenar con facilidad sus películas de terror o corte más experimental (o ambas cosas mezcladas), no le quedó más remedio que aceptar toda suerte de encargos, rodando principalmente los géneros que más demandaba el público en los años setenta en Brasil, esto es, pornografía y comedia. Marins hizo mucho porno y en este siempre introducía toques cómicos, pero en lo que a comedia pura se refiere, verdaderamente Marins tuvo oportunidad de realizar dos. Igual que con el porno, el género le importaba tres pimientos; se abrazó al mismo por motivos meramente alimenticios.
En este sentido, fue contratado por el productor Augusto de Cervantes, quien le exigió que buscase un seudónimo para firmar estas comedias, porque si recurría a su nombre, el público las asociaría demasiado a las películas de Zé do Caixao y perjudicarían su carrera comercial. Así pues, el crédito para el director ambas reza J.Avelar.
La que nos ocupa, “Como consolar viuvas” sería la más popular. Adscrita a la pornochanchada, que vendría a ser el equivalente brasileño a nuestro destape, es muy sorprendente lo mucho que se parecen estas películas a las nuestras. Como si de un film de Mariano Ozores se tratase, en “Como consolar viuvas” tenemos una trama de enredo, tías en cueros y chascarrillos de difícil entendimiento para el público español porque, y al igual que en la comedia española de los 80, estos giran en torno a la política del país, o a personajes de la cultura popular autóctona. Sería lo de menos porque, por lo demás, no dista mucho del resto de corrientes cinematográficas de tetas y culos, ya sea el destape, las ficheras mexicanas o la sexycomedia italiana. Al final las risas, las tetas y los culos son un idioma internacional que suele ser similar para los países de sangre latina.
Entonces tenemos aquí a un vividor que ha dilapidado su fortuna y que, para subsistir, tras enterarse de que tres millonarios han muerto en un accidente de avión, decide poner en marcha un plan en el que, ayudado por su mayordomo contrahecho y algo deficiente mental, visitará a las tres viudas haciéndose pasar por los fantasmas de sus maridos, con la intención de sacarles la pasta y mantener sexo con ellas.
Todo se torcerá en el momento que quedan embarazadas y un exorcista se persona para quitarles el mal a las criaturas que están por venir. De ese modo, veremos consoladores voladores que atacan a nuestro protagonista, muchos gags de corte erótico y cierta sordidez implícita en el cine de bajo presupuesto brasileño. Casi podemos oler las humedades de la pared donde transcurren las situaciones.
Por otro lado, queda patente la obsesión de José Mojica Maríns por su creación Zé do Caixao, tanta que es incapaz de encerrarlo en el armario ni siquiera en una comedia erótica de encargo. No es que aparezca en la película, pero en un momento una de las actrices, ante la presencia del protagonista haciéndose pasar por fantasma, exclama algo así como: “Parece salido de una película de Zé do Caixao”. Y es que en la secuencia el tipo declama como lo hacía el propio Mojica Marins en sus películas con el personaje.
“Como consolar viuvas”, con un guion de Georgina Duarte rodado de forma totalmente desganada, no es en absoluto una buena película. Es graciosa, pero lo justo, y de tan sórdida que es, con esos colores sepia imperantes y los escenarios naturales lúgubres y sucios, resulta muy difícil que desprenda simpatía. Es una muestra del cine que podía hacer Marins si lo sacábamos de lo abstracto y extraño, o de Zé do Caixao, lo cual siempre es interesante. Pero desde luego, la comedia no era su fuerte.

lunes, 25 de diciembre de 2023

EL ESPIRITISTA (EXORCISTA III)

Coproducción hispano-portuguesa a mayor gloria de un ya decadente Vicente Parra, despropósito fílmico que hace sonrojar al más avezado, “El espiritista (Exorcista III)”, con voluntad, puede llegar a ser un divertimento de medianoche más que encomiable.
Se trata de un exploit de “El Exorcista” rodado en Lisboa a mediados de los setenta con tres pesetas, cuya principal baza para hacer picar al espectador incauto —argumento semejante aparte— es el parecido que guarda su título original con el de la película de William Friedkin. Por supuesto, el público era tonto pero no tanto, y el número de espectadores que acudió a los cines fue nimio. Además, digo yo que quienes fueran a ver la película atraídos por la presencia de María Kosty, anunciada entre los protagonistas en los afiches, se cagaría en la puta madre del espiritista, porque esta no aparece por ningún sitio… (Yo supongo que, probablemente, sea debido a que el póster estaba diseñado y fabricado desde la primera claqueta de la producción y que la Kosty estuviera en un principio en el proyecto. Seguramente no llegarían a un acuerdo y para cuando ella ya no estaba, los pósteres habían sido hechos… y cambiarlos supondría un gasto extra. Pero a saber).
No contentos sus distribuidores con esta estratagema comercial, años después de su estreno, cuando la película se editó en vídeo durante los primeros años del videoclub, y aprovechando que ya se había estrenado “El Hereje (Exorcista II)”, ni cortos ni perezosos, decidieron poner en la caratula el subtítulo de “Exorcista III”, de muy mala manera y escrito con letraset, con el fin de hacerla pasar por otra secuela de “El Exorcista”. A José Frade le saldría bien aquello con “Tiburón 3”, pero esta no se a cuantos engañaría.
Al margen de toda esta chapuza, la película, como digo, tiene momentos de comedia involuntaria gracias principalmente a la interpretación de Vicente Parra —cuya voz ha sido doblada— quien, muy entregado él, nos ofrece una secuencia de posesión como pocas se han visto en una pantalla. Solo por eso, "El espiritista" merece ser consumida.
Un fotógrafo de moda, bastante pijo, tiene aptitudes de médium. De esta forma, en sus ratos libres se dedica a hacer sesiones de espiritismo para que sus adeptos contacten con sus seres queridos en el más allá. En una de estas, una beatorra va a verle para que le ponga en contacto con su difunto marido. Vicente Parra hace lo suyo y, al contactar, el muerto toma posesión del cuerpo del espiritista, convirtiendo su vida un calvario, ya que se manifiesta cuando le da la gana, le atormenta con maullidos de gato y, además, le da de hostias. El desenlace será de lo más desconcertante.
Una rareza del cine español (y portugués) que, pese al aburrimiento y al bochorno, consigue por otro lado momentos inquietantes —un extraño niño que aparece sin demasiado orden ni concierto al lado de la cama de la viuda protagonista y parece drogado, da bastante canguelo— gracias a una iluminación austera a base de alumbrar solo a los personajes haciendo que el resto del encuadre se vea negro, que consigue, al menos ambientar la historia más que dignamente. Por lo demás, un folletín melodramático que tontea con el erotismo de la era del destape, un poco antes (quizás unos meses) de que naciera la clasificación “S” y este tipo de productos tuvieran su nicho natural en los cines, que como material de derribo, de una manera u otra, por demencial o estúpida, acaba funcionando.
Vicente Parra, con su cabezón, su leve estrabismo y su boca de piñón, es el motor de la película con sus aspavientos y cabriolas, pero además, tenemos en el reparto a gente como Carmen Carrión, Antonio Mayans que aparece casi en calidad de figurante, Fabian Conde o Norma Kastel.
En cuanto a su director, Augusto Fernando, portugués del que no hay más datos que su crédito en esta cinta, jamás volvió a dar señales de vida. Ni aquí, ni en su Portugal natal.

lunes, 18 de septiembre de 2023

SHARK EXORCIST

Este verano pasado, a la redacción de varias páginas web de corte generalista comandadas por ineptos y redactadas por vírgenes y deficientes mentales, ha llegado, de forma masiva, la noticia de que “Shark Exorcist” se ha postulado con una puntuación de 1,7 en Filmafinitty —una de las más bajas de su historia—, por lo que, una vez más, tenemos a un montón de plumillas hablando sobre algo de lo que no tienen ni repajolera idea, y concediendo el título de “peor película de la historia” a una cosa que ni tan siquiera han visto, nombrándola precursora de productos mainstream como por ejemplo “Oso vicioso”. Confunden velocidad con tocino y conocen de la misa la media ¡Solo en España, amigos!
“Shark Exorcist”, que el mundo cuñado ha descubierto un poco tarde, no es ni la peor película de la historia, ni precursora de nada. Es sencillamente un SOV más, adscrito a esa moda postmoderna de mezclar conceptos imposibles, en este caso tiburones (ya van 20 años de películas de escualos en pleno delirio) y exorcistas. Con el fin de contentar a cierto sector granudo del fandom, se rueda, de la peor forma posible, un producto para que esos pajilleros flipen y se rían a mandíbula batiente. Todo estudiado y premeditado, sin entender yo del todo la finalidad de tal actividad, ya que dudo que los beneficios de estas películas compensen tal despropósito.
“Shark Exorcist” es “nada”.
Precisamente, dos de los directores más activos en facturar “nada” son viejos conocidos del formato vídeo, dos veteranos como el pobrecico Mark Polonia y el director de esta, Donald Farmer —por otro lado, habituales de este blog. Pinchen en sus respectivos nombres por si quieren conocer más al respecto—.
La cosa es simple y sencilla: El demonio se mete en el interior de un tiburón y se come a los bañistas. Entre posesiones a jovencitas de buen ver que se contonean eróticamente con sus bikinis, que se vomitan entre ellas y planos inexplicables, llega un exorcista sobreactuador que se enfrentará con el tiburón. Y todo por culpa de una monja satánica. Fin de la historia.
Tiene cierta gracia en el fondo. Y es que, para hacer una película mal aposta también hay que valer. Y a Farmer, quizás porque en realidad este “Shark Exorcist” se la pela bastante, o quizás por manazas (se trata de una película mala impostada, pero la dirección de Farmer no lo es) le sale mal lo de hacer mal la película. Entonces logra una cosa medio vanguardista. A eso hay que añadirle que el producto se ha grabado en un solo escenario, es decir, una casa con su respectiva piscina, un poco de césped y una charca, sin embargo está ambientada en la costa, lugar donde ha de operar un tiburón (aunque este parezca que está volando) sin ningún tipo de vergüenza. El CGI con el que está diseñado es el más tirado y barato a sabiendas, porque se está tratando de dar un producto concreto, para un público concreto que quiere de las incapacidades y no distingue cuando estas son auténticas o forzadas. Nada es genuino, todo es vago, realizado con desinterés.
Luego, la película está llena de tiempos muertos y cámaras lentas eternas —flipante la escena con dos jamonas poseídas deambulando despacito dentro de una piscina. Casi fascinante— cuyo fin es el obvio, alargar metraje (igual que los 11 minutos de créditos finales) que son, por lo raro que queda todo, lo mejor de la película.
Entonces, efectivamente esto me puede hacer cierta gracia pero, más allá de eso, se trata de un SOV del nuevo milenio de la vertiente más rastrera (y comercial a su modo), sin garbo, sin alma y sin interés alguno en pleno año 2023. Pero parece que el público "cool" está ávido de películas malas, de otorgar títulos de “peor de la historia” y reírse en comandita mostrando una superioridad moral repugnante que les dura lo que les dura el amor por las películas malas: Un fin de semana, lo mismo que dura el evento en el que las descubren. Pero “Shark Exorcist” me temo que no sirve ni para eso. Gracias al cielo.
Por otro lado, en 2021 sus artífices organizaron un crowfunding con la intención de rodar una secuela. A estas alturas no se si el objetivo se habrá logrado, ni si estarán ya grabando la infamia... ni me interesa, la verdad.

miércoles, 14 de junio de 2023

MARQUESINAS DE REFILÓN 3

Empezamos con otro tipo de marquesina. Este fotograma pertenece al thriller "Pánico en la ciudad", vehículo de lucimiento para el bueno de Jean-Paul Belmondo en el que, un poco a la manera de "Harry Callahan", interpreta al poli duro encargado de cazar, sin importar los métodos empleados, a un asesino que tiene atemorizado París. Francamente, a pesar de los prometedores elementos, el film no es nada del otro jueves. Lo más llamativo resultó ser ese anuncio, inevitable dado que "Pánico en la ciudad" se rodó en plenos años setenta, con "El Exorcista" petándolo.

No voy a hablar de los muchos encantos de "Los pasajeros del tiempo" porque ya lo hice en su respectiva reseña. Sin embargo, entonces pasé por alto este celebrado gag. En una escena, Malcom McDowell -como H.G.Wells- y Mary Steenburgen van al cine a ver una película. Claro, él desconoce totalmente la existencia del medio, y se asusta ante los estridentes sonidos que salen desde la gran pantalla. Por lo que oímos, estos pertenecen a una epopeya bélica, con sus disparos, aviones cruzando el cielo, explosiones, etc. Al salir, vemos la marquesina y resulta que se trata de la supuesta cuarta parte de "El Exorcista". Raro. ¿Cuál sería aquí el chiste? ¿Lo de la falsa entrega (ya entonces se criticaba el "abuso" de repetir éxitos, cuando en 1979 -año que se estrenó "Los pasajeros del tiempo"- "El Exorcista" únicamente contaba con UNA segunda parte) o lo de que un "Exorcista" se desmadre tanto en su efectismo como para asemejarse a una película de guerra? ¿No es, simplemente, que daba igual qué sonidos usar? Importa poco, porque el gag funciona y hace reír.
En cualquier caso, Nicholas Meyer -director- fue un visionario ya que, como saben, la saga de "El Exorcista" no se detuvo con la horrible segunda parte. Hubo una tercera oficial... seguida de reboots... series... y, sí, una genuina cuarta entrega a puntito de estrenarse.

lunes, 17 de abril de 2023

13 EXORCISMOS

Película de terror española de las nuevas hornadas, que toma como punto de partida un hecho supuestamente real de los que ocuparon páginas en la prensa recientemente, para adaptarlo al cine de manera impactante y comercial.  “Verónica” de Paco Plaza o “Malasaña 32 de” Albert Pintó serían dos ejemplos frescos.
“13 Exorcismos”se basaría en los casos de algunas posesiones demoníacas acaecidas en nuestro país, centrando su atención en un suceso con origen en Burgos, donde uno de lo 15 padres autorizados por el Vaticano para realizar exorcismos, Don Jesús Hernández Sahún, armó un cristo con una pobre niña supuestamente poseída por Satanás, cuando lo más probable es que tuviera la cabeza hecha jirones, que finalmente terminó suicidándose.
Así, en “13 Exorcismos”, tenemos a una adolescente que tras una sesión de espiritismo comienza a sufrir extraños episodios paranormales. La psicóloga de su instituto le advierte que nada de lo que está sucediéndole es real y que tan solo está ocurriendo en su cabeza, sin embargo, su santa madre, católica, apostólica y romana, prefiere pedirle segunda opinión a la iglesia que les enviará al padre Olmedo, exorcista, para que le saque el demonio del cuerpo a la chiquilla. Unas cuantas sesiones de contorsionismo demoníaco y de exorcismos no muy espectaculares, harán el resto.
“13 Exorcismos”, con su fotografía oscura y moderna —la guerra actual en el cine español entre directores de fotografía es si usan mucha o poca luz y, en consecuencia, o se pasan o no llegan—, sus movimientos de cámara entre lo sofisticado y lo vanguardista y sus efectos especiales —nominados al Goya—, sin duda, bien elaborados pero poco efectivos, es un aburrimiento fuera de todo precedente, un tostón que destaca sobre todo por su incapacidad de generar miedo y su desarrollo, tan poco atractivo que cada cinco minutos se le va el santo al cielo al espectador.
Y, más o menos, intuía que iba a encontrarme con algo así en cuanto decidí enfrentarme a la película, porque, cuando una de estas cintas de terror españolas está medianamente bien, el clamor popular se expande y llegan toda suerte de opiniones a nuestros oídos. Pero cuando pasa más bien inadvertida, como fue el caso de “13 Exorcismos”, es porque, a rasgos generales, suele ser más bien floja y no se escucha nada por ahí, ni bueno, ni malo. Sin embargo, la elección de José Sacristán como exorcista, que se ve que a sus ochenta y pico años ya le suda la polla si la película en la que aparece es o no cine de calidad y/o intelectual, me pareció de lo más acertada —porque al fin y al cabo es un excelente actor—, así que me senté a verla con cierta expectación. Y sí, mola ver a Sacristán de exorcista, pero es que las sesiones de exorcismo son tan sosas, tan poco espectaculares, que uno se queda igual por mucho Sacristán que esté ahí metiendo cruces en la boca de la chica poseída o pidiendo al demonio que salga de ese cuerpo en el nombre de cristo. Tampoco ayuda al disfrute la avanzada edad del actor que provoca que ya no posea en la voz esa fuerza característica de la que hacía alarde hace 20 años.
En definitiva, “13 Exorcismos” es una película del montón tirando a mala, cuyo máximo interés radica en ver a Sacristán en una de género puro.
Para gacetilleros del cine de terror de segunda y pajeros varios.
En nuestros cines apenas la han visto 108.000 espectadores, pero se ve que en Latinoamérica está haciendo algo más de ruido.
Dirige Jacobo Jiménez sobre un guion escrito a seis manos. Jiménez ha desarrollado su carrera en el cine como eléctrico y como parte del equipo de cámara o dirigiendo la fotografía, hasta que dio el salto a la dirección en un par de episodios de la serie “Jaguar” y, después, con esta película.

sábado, 11 de febrero de 2023

EL ABISMO DEL INFIERNO

Un cura desesperado intenta matar a un niño con una misteriosa marca en el pecho, pero la policía se lo impide a tiros. Treinta y pico años después, el niño ya crecido se presenta en un siniestro monasterio digno de "El nombre de la rosa" como supuesto exorcista. Digo supuesto porque en realidad está ahí para investigar la desaparición de siete mujeres. Obviamente el lugar esconde un secreto muy truculento. Nada más instalarse, comenzará a sufrir visiones siniestras.
Teniendo en cuenta la murga que nos han dado estos últimos tiempos con mediocridades sobrevaloradas como "M3gan", "Smile", "Black Phone" o "X", parece de lo más injusto que "El abismo del infierno" siga siendo tirando a muy ignota. Casi desconocida. ¿Porque lleva el sello Netflix? ¿porque viene facturada desde Polonia? Lo desconozco. Lo que sí tengo claro es que, en lo que a mi respecta, es el film de terror más digno, notable y -en parte- refrescante que vi a lo largo del 2022. No destaca por su originalidad, pero sí aporta un no se qué distinto y muy agradecido, además de una realización solvente, un nivel técnico bien alto, una atmósfera lograda, efectos especiales estupendos, una seriedad gélida y, en fin, que me sorprendió. Comencé a verla sin saber donde me metía (además, el cartel era muy feo, tal y como ustedes mismos pueden corroborar... casi parece el de un producto andino) y eso siempre ayuda. Antes de escribir esto la consumí por segunda vez, y sigo pensando exactamente igual. La recomiendo. Y el final está cojonudo.
El título original suena tan exótico como "Ostatnia wieczerza", lo mismo que el nombre del co-guionista y director, Bartosz M. Kowalski. Curiosamente es responsable de dos mediocridades olvidables de regusto retro como "Nadie duerme en el bosque esta noche" y su secuela. Gracias a "El abismo del infierno" se las perdono. Estaré atento a lo próximo que haga.
Y por si aún dudan, les dejo dos capturas bien guapas del film...



sábado, 3 de diciembre de 2022

CURSE OF BIGFOOT

"Teenagers battle the thing" era una de tantas costrosas "monster movies" paridas en 1958 esperando sacar tajada a la entonces imparable oleada de las de su especie. Y como muchas de aquellas, estaba hecha en plan independiente con tres reales, muy poco talento, imaginación menos cero y escasas ideas frescas. De hecho, que en el título se haga directa mención a los "teenagers" (público potencial para esta clase de subproductos) y a "the thing" (La Cosa, es decir "El enigma de otro mundo") tiene máximo sentido como vemos al ojear el argumento: Unos jovenzuelos comandados por su profe descubren una gruta durante unas prácticas de arqueología. En el interior se topan con un troglodita momificado, metido en un bloque de arcilla. Se lo llevan hasta una casa donde revivirá y comenzará a liarla.
Como todas las series z del estilo, "Teenagers battle the thing" es un rollo tremebundo que se nutre de un 80% de diálogos. 40% son chuminadas y el otro 40 auténticas lecciones de historia que el guionista leería en algún manual. Todo en blanco y negro, una estética acartonada, un monstruo ridículo y el personal moviéndose a medio gas, desganadísimo. Sin embargo, esta vez se hizo justicia y la película prácticamente ni se estrenó. Como mucho, en un cine de la región donde vivía el director, Dave Flocker, que en los USA equivale a 50 visionados de un vídeo en YouTube (como los que solemos tener nosotros, mismamente)
Pasan unos años y en 1975 al amigo Flocker se le ocurre la idea de su vida, ¿y si recupero del garaje esa película fracasada que hice en mi juventud, le añado material nuevo para ponerla al día, la firmo con seudónimo (el de Don Fields) y la relanzo como TV movie en busca de unas pocas ganancias extra? De esta guisa, teniendo en cuenta que "Teenagers battle the thing" duraba solo una horita (eterna), el director-por-un-día rueda media más. En esta aparece un monstruo atacando a una chica y un par de leñadores pero, sobre todo, se centra en un aula escolar donde un profesor da toda una lección sobre criptozoología a un puñado de chavales con looks setenteros (chollas y patillas enormes). En aquella época se llevaba mucho el tema del bigfoot, así que Flocker convierte a su troglodita loco en esa misma criatura, titulando al resultado final "Curse of Bigfoot" (con un "The" delante según la edición). Además, se marca la machada de mentar dos hits del momento, "El Exorcista" y "Tiburón" y recupera al actor que daba vida al profe en la peli del 58, quien se presenta ante los alumnos como un hombre traumado por su experiencia (que, deducimos, fue una sobredosis de modorra, ya que en aquella poco le vemos sufrir). Una vez comienza a contarla, pasamos al consabido flash-back que es, lo han adivinado, una versión a color y calidad de imagen bastante desmejorada de "Teenagers battle the thing". Y eso es todo.
Obviamente, añadir 30 minutos chaposos a 60 ya de por sí chaposos, no arregla las cosas. Más bien al contrario. Y, como se suele decir, es más interesante la historia que hay tras la película que esta -motivo real por el que me he puesto a escribir la reseña- Ahora que ya la conocen y, tal vez , han sonreído durante la lectura, pueden olvidarse de "Curse of Bigfoot" (y la otra). Créanme, se harán un gran favor.

miércoles, 4 de mayo de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 9 (MARICONADAS VARIAS B)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

 

Comenzamos este repaso rescatando un cartel del clásico de Clive Barker, "Hellraiser".
Uno que, creo, no ha tenido demasiada difusión porque pertenece a
cuando el film se encontraba en plena pre-producción. Y mola muchísimo.

Molan también el cartel y, sobre todo, el extravagante título original de esta
película -el otro es "Killer Dead"- que únicamente logró distribución
en Argentina como "Tierra de zombies". Parece un chiste pero, no, esta
cosa existió y existe. El director, Brendan Faulkner, anduvo implicado
en la complicada y culebronesca gestación de un clásico videoclubista
como "Spookies". De hecho, se dice que "Non-Vegetarian zombies
from outer space" es una secuela "no oficial" de aquella.


Para carteles molones los de Boris Vallejo destinados a la saga "Deathstalker",
ese cutre-Conan de saldo surgido bajo las faldas del imperio Corman. Pero
¿se los curraba el ilustrador por encargo o, simplemente, eran creaciones
suyas que ya tenía y vendía al pirata de Roger? Más que nada porque
los personajes que en ellas aparecen nunca jamás se parecían a los de
 la película (especialmente en las secuelas. La primera aún) Todos los
títulos de la saga están reseñados en nuestro pest-seller. Únicamente
merecían la pena el primero y, muy especialmente, el segundo, realmente
 cafre y simpático. El cartel aquí expuesto pertenece a la que hace cuatro.

Otro cartel que chana mucho y, como buen exploitation, engaña.
Obviamente ese robot tan "cool" no salía en la película, una increíblemente
costrosa cuya reseña anduvo un tiempo por acá para terminar reciclada
en nuestro pest-seller. Tengo recuerdos muy gratos con respecto a
esta imitación chusquera de "Robocop" y "Terminator". Su proyección
en una Maratón de Cotxeres de Sants se saldó con un éxito monumental
y una experiencia muy muy divertida, de aquellas que te acompañan 
el resto de tus días.

Y ya que estamos con robots que dan vergüenza ajena, aquí tenemos
al primo pobre de "Depredador" (quien, a su vez, era el primo
rico del marciano de "Llegan sin avisar", no lo olvidemos), es decir,
"Robowar", el célebre exploit del film de Schwarzenegger parido
 por el rey de la desvergüenza cinéfaga, Don Bruno Mattei.


Ojeando en su época la revista "Mad Movies", me encontré de morros con
esta imagen alucinante, que desde ese momento se grabó a fuego en mi psique.
Todo hacía suponer que aquella película ("Blood Massacre") 
tenía que ser
un festival gran guiñolesco de excesos, gore y  
cochambre. Mi tipo.
Con los años
la vi y reseñé. No, no se  aproximaba ni por un
milímetro a mi idea de lo que debería 
ocultarse bajo semejante titulazo.
Pero eso no le resta méritos 
a la imagen. Ya saben, a falta de una película
a la altura, siempre 
podemos echar mano de nuestra imaginación
y dar forma 
a aquello que realmente nos hubiese molado consumir
(o, en su defecto, 
pillamos una cámara de vídeo y la hacemos nosotros)
Si no me equivoco, el tipo que cuelga es el gran George Stover.

Algo parecido ocurre con "Black Roses", un rollazo insufrible sobre
jevis satánicos pero con una imagen tan chula y potente como la
aquí expuesta. Sin más.

Y ya que hablamos de Satán, películas mediocres e imágenes potentes, nada
como cerrar el repaso con el gran Leslie Nielsen combatiendo el mal cruz
mediante en aquella muy olvidable guasa a costa de "El Exorcista" que fue "Reposeída".