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martes, 12 de noviembre de 2024

REJAS ARDIENTES

Clásico del WIP y, en nuestro país, de las sesiones continuas, que con un sabor inequívocamente americano en realidad se trata de un invento de una compañía alemana que, asociándose con unos cuantos productores yankees, e intentando concebir una secuela directa de “La jungla de cemento” (también conocida como “Acorralada entre mujeres”) y con la mayor mala baba posible, dan forma a esta “Rejas ardientes” que es una película sobre cárceles de mujeres, un “blaxploitation” y un melodrama al mismo tiempo. El guion fue dando tantas vueltas durante el rodaje que, sobre la marcha, se decidió no iba a ser una secuela de la anteriormente mencionada sino una película independiente. De hecho, lo es hasta tal punto, que su estrella, una ya decadente Linda Blair, asegura que cuando firmó el contrato el guion era de una manera, y cuando se terminó de rodar, no tenía nada que ver con la película por la que ella había firmado.
La Blair nunca quedó contenta con esta película concebida para su total y absoluto lucimiento, ni con ninguno de sus WIPS posteriores, ya que, dice, arruinaron su carrera. El caso es que la actriz, tras estar encasillada en el papel de Regan, después de “El Hereje: Exorcista II” decidió dar un vuelco a su trayectoria y, para demostrar que era una actriz madura que podía desempeñar toda suerte de papeles, no se lo ocurrió otra cosa que posar en pelota picada para toda suerte de revistas de contenido erótico, mostrando felpudazo y ubre. Una estrategia poco inteligente porque, lejos de llegar a los papeles adultos de las películas de estudio que ella anhelaba, gracias a su chocho moreno tuvo que hacerse fuerte en la "serie B" de la que ya nunca saldría más que esporádicamente, y donde si no enseñaba teta no interesaba su presencia. Para colmo de males, cuando rodó “Rejas ardientes”, aunque la actriz había aparecido descocada en revistas, todavía no se había despelotado en el cine y su idea era seguir sin hacerlo. Pero los productores la amenazaron con que si no se aireaba encantos en esa secuencia de la ducha que muchos recordarán, no volvería a trabajar en su vida. Y en lugar de denunciar la situación o marcharse de la producción con dignidad, la Blair decidió desnudarse en esta película… y en todas las que vinieron después.
Por supuesto “Rejas ardientes” es la parodia grotesca de cualquier WIP anterior, no existe película más amoral y malintencionada que esta, y aunque al final triunfa el bien y la moralina típica de los americanos, la galería de personajes malvados es aquí inconmensurable. No se salva ni uno
Una joven asesina a un hombre por accidente y, en consecuencia, es condenada a 18 meses de cárcel. Cuando llega a prisión pronto se dará cuenta de que ha de ser muy fuerte para sobrevivir, porque en ese horrible lugar no solo tendrá que lidiar con la condena, sino con los envites de presidiarias lesbianas que quieren convertirla en su nuevo juguetito, problemas raciales en el patio, carceleros (y carceleras) violadores que se la quieren pasar por la piedra y el alcaide que gusta de subir presas a su despacho con el fin de hacerles el amor en su yacuzzi y grabarlo en vídeo. Todo ello aliñado con fuertes dosis de sangre, violencia, desnudos totales femeninos y peleas con pinchos cada cinco minutos.
“Rejas ardientes” es una película verdaderamente exploit, su único afán consiste en mostrar morbo hasta los límites de la legalidad, por lo que en su momento se manifestaron en contra de la película toda suerte de asociaciones feministas y homosexuales que, en las puertas de los cines, la acusaban de ser poco más que pasto para vouyeurs, mostrando a las lesbianas como depredadoras en potencia de las que había que cuidarse. De poco sirvieron las protestas porque, a las dos semanas de ser estrenada, “Rejas ardientes” ya había duplicado su presupuesto inicial de 950.000 dólares, llegando a multiplicarlo por seis a lo largo de su carrera teatral.
Y es que, precisamente por todo eso por lo que protestaban las asociaciones homosexuales, es por lo que la película es a día de hoy un divertimento sin precedentes, una oda a la exageración, y de resultado tan tremendamente naif que, en pleno 2024, se queda un tanto anticuada por ingenua. Por lo demás, no da tregua, no paran de ocurrir cosas, todas ellas terribles, aunque en realidad el argumento brille por su ausencia y esto al final sea un catálogo de pinchazos, violaciones, peleas y carceleros descendientes del mismo Hitler. Una película adorable, un absoluto clásico de la carroña malintencionada.
En el elenco, además de a Linda Blair que sería la buena de la función, como némesis lesbiana sobona y violenta que le hace la vida imposible a nuestra protagonista, tenemos a Sybil Danning quizás en su mejor momento (con dos pechos similares a dos enormes cántaros de miel) además de las presencias de clásicos como Henry Silva y John Vernon (los dos malos, malísimos que hacen con las presas lo que se les antoja).
Dirige la función un tipo que, según cuentan, no tenía ni puta idea de dirigir (motivo por el cual, asegura la Danning, tuvo que ponerse ella tras la cámara en más de una ocasión durante el rodaje) y que respondía al nombre de Paul Nicholas, seudónimo tras el que se ocultaba el cineasta alemán Lutz Schaawaechter. Dirigió otro WIP titulado “La jaula desnuda” y un par de títulos más a lo largo de su carrera, de poca o nula importancia.
En España, la película fue un éxito moderado que en cines de barrio conglomeró algo más de 250.000 espectadores, pero en videoclubs fue uno de los títulos más alquilados de la época.
Ya en los 90, se hicieron dos secuelas; “Cadenas ardientes 2” y “Chained Heat 3”, que tendrán por aquí próximamente. También existe una serie de subproductos de quinta regional que formarían parte de la franquicia, si bien en ningún momento, ninguna de ellas tenga nada que ver con la original más allá del contenido erótico, lésbico y carcelario. Este expolio vendría por parte del director de “Cadenas Ardientes 2”, Lloyd A. Simadl, que hasta el día de hoy ha perpetrado, desde su pequeña productora en Republica Checa, más de 14 secuelas un tanto bastardas de la de Paul Nicholas.

martes, 19 de noviembre de 2024

CADENAS ARDIENTES 2

10 años después del estreno de “Rejas ardientes” llega, a destiempo y sin ningún sentido, una secuela de origen checoslovaco-canadiense que en nuestro país salio directa a vídeo por parte de la efímera distribuidora noventera BMG vídeo (una filial de la todopoderosa discográfica Ariola). Esta gente supo ver que “Chained Heat 2” era secuela de la original americano-germana, pero, lejos de indagar más para ponerle el título en castellano, tradujeron este de forma literal, por lo que “Chained Heat 2” en España se distribuyó bajo el título de “Cadenas ardientes 2”. Los más listos del lugar podían vislumbrar por donde venían los tiros, pero, los menos, todavía se deben andar preguntando cual película será la “Cadenas ardientes” que precede a esta. En cualquier caso, daría lo mismo considerando la poca relevancia e interés de la película que nos ocupa.
Además, argumentalmente, el único nexo de unión con la cinta original es que, al igual que aquella, esta también es un WIP, solo que tardío y carente de cualquier atractivo para el espectador.
Una yankie va en tren a Checoslovaquia y, durante el trayecto, y sin saber muy bien por qué, un grupo de delincuentes le introduce en su bolso de viaje un alijo de cocaína. Al llegar a su destino, es intervenida por la policía que, al ver la carga que lleva consigo, la detiene y, de facto, la mete en la cárcel. Por supuesto allí dará con carceleras lesbianas que le harán la vida imposible, al mismo tiempo que se desenmaraña una endeble trama que culminará en una escena de acción anacrónica con estética de los años 50, que no se sabe muy bien si es un postmodernismo de los 90 y por tanto rodado así intencionadamente, o es simplemente que estamos demasiado acostumbrados a ver películas americanas (y esta es checoslovaca). Como fuere, en su totalidad, “Cadenas ardientes 2” es una auténtica bosta.
Su principal atractivo radica en la presencia de una Brigitte Nielsen en uno de sus mejores momentos físicos, pero en plena decadencia tras su separación de Sylvester Stallone y protagonizando toda suerte de subproductos de la más baja alcurnia. Puede que este sea de los peores. Por supuesto, en “Cadenas ardientes 2” la Nielsen hace de carcelera lesbiana y protagoniza alguna que otra secuencia erótica al estilo de los 90 —es decir, con esa fotografía aséptica y esa concepción  blanca del erotismo propio de la década. No se erotiza ni el Tato—. El resto de actrices apenas llegan al 1,60 de estatura, pero Brigitte Nielsen mide casi dos metros; es tan grandona en general, y tiene tantas espaldas, que verla yacer en la cama con cualquier modelo de tamaño menudo convierte la secuencia en algo antinatural y grotesco, y, por lo tanto, extraño de presenciar. En una escena de cama uno no puede evitar comparar los cuerpos de las actrices simplemente porque la Nielsen es demasiado grande para hacerla protagonizar cualquier película erótica. Algo no cuadra ahí.
Más interesante resulta la carrera de su director, Lloyd A. Silmandl, polaco y asentado en Canadá, que se debió hacer con los derechos de la franquicia “Chained Heat” y los explotó hasta que no pudo más. Porque esta “Cadenas ardientes 2”, que fue distribuida para medio mundo por New Line, resultó ser un pequeño éxito, por lo que el tío se tiró el resto de la década, mas todos los dosmiles, rodando una ingente cantidad de WIPs a base de nimios presupuestos, distribución directa a vídeo y televisión por cable, desde su productora Bound Heat Films y en la misma Checoslovaquia. Así, en años sucesivos podemos contar hasta trece secuelas de “Rejas ardientes”, todas ella apócrifas (y sin embargo oficiales) que pendulean hacia el porno soft siendo ya las últimas producciones de pura basura en vídeo al estilo de “Emmanuelle 2000” y sucedáneos;  material que no sirve ni como experiencia cinematográfica, ni para pajas. Algunas de estas películas están dirigidas por él, otras tan solo producidas. Sin embargo, Silmandl no es nuevo en terrenos farragosos y hasta llegar a este agujero negro de WIP y secuelas de “Rejas ardientes”, había firmado (y filmado) infamias del calibre de “El imperio de Ash” y secuela (directamente titulada en nuestro país "Road Warrior" para aprovecharse del éxito de ya saben cual), así como produjo “Justicia sangrienta” (cuyo póster quería emular al de “Halcones de la noche” de Sly)
Por ello no se me caen los anillos cuando afirmo que “Cadenas ardientes 2” es mala a rabiar, es el exploitation del exploitation (que explota algo cuya finalidad ya era explotar, se entiende…) pero, probablemente, comparado con todo lo que hizo después, sea la obra maestra del Lloyd A. Silmandl productor o director. Y que cuesta arriba se hace…

viernes, 21 de junio de 2019

ALLEY CAT

Película zetosa y más mala que un dolor, cuyo aliciente es que tenemos combinadas a partes iguales unas cuantas dosis de vigilantísmo femenino, otro tanto de artes marciales de baratillo y otro poco de WIP, junto con cuatro o seis de las mejores tetas y dos de los mejores culos que se pueden ver en una película hecha con cuatro pesetas. No se dejen engañar por el estupendo cartel; no es una película española de los tiempos de la movida. Se trata de una película dirigida a seis manos por el filipino Ed Palmos, de extensa filmografía en su país natal y hasta cierto prestigio, en colaboración con Víctor M. Ordoñez y All Valleta, que no han dirigido nada más a parte de esto, aunque Valleta ha hecho de actor en varias películas. A esta triada con tanto apellido exótico, no se le ocurrió otra cosa que firmar la película bajo un pseudónimo que sonara algo más anglosajón que sus nombres y, así de paso, hacer parecer que la película la dirigía un solo individuo. El pseudónimo en cuestión es de fardona sonoridad: Edward Victor. “Alley Cat” es un proyecto filipino que tras unas buenas gestiones se rueda en USA y con capital y equipo norteamericano, algo así como un exploit de “El justiciero de la noche” y “Calles Salvajes”, pero extremadamente pobretón e incompetente.
Cuenta —de muy mala manera— como una pandilla de delincuentes intenta robar los tapacubos de un coche aparcado en una acera. Resulta que este coche es de Billie, una aspirante a cinturón negro con muy malas pulgas que vive en la casa de al lado, así que, les da una pequeña palicilla a los malhechores. En consecuencia, estos zurrarán  al  abuelo octogenario (pero interpretado por un sesentón) de la chica, por lo que esta decidirá  emprender una cruzada contra ellos con tan mala suerte, que cuando acude al rescate de una damisela que va a ser violada por ellos, evita esa violación, pero es capturada por la policía que la lleva a juicio por ir armada, por lo que entra en prisión. Un joven madero se enamora de ella, paga la fianza y juntos lucharán contra esa panda de delincuentes, lo que generará la continua entrada y salida en la cárcel de nuestra heroína.
Un puto coñazo tedioso y absurdo que no deja de tener cierta gracia por lo cutre que es todo, por esos diálogos soltados sin ganas y escritos por alguien con autismo y, sobre todo, por esas escenas de acción tan mal coreografiadas y sosas. A parte, como les he dicho antes, los manojos de tetas. Puro cine trash.
Lo mejor de la película es que nos presenta como estrella absoluta a Karin Mani, una especie de versión cutre y temprana de Cyntia Rothrock que reparte estopa y que además está verdaderamente buena, por lo que, como no podía ser de otra forma, además de dar mamporros, protagoniza escenas eróticas ya sean estas de corte heterosexual, ya sean lésbicas y entre rejas. La muchacha, algo hábil dando patadas, pero nula en lo referente a la interpretación, no tuvo demasiada suerte, por lo que sus apariciones en el cine fueron un visto y no visto, limitándose estas a esta película y su participación en “Angel 2” con un pequeño papel y como especialista.
Con un montón de problemas de producción, quedándose esta sin dinero en varias ocasiones mientras rodaban, “Alley Cat” es una película que pasó inadvertida durante años para los aficionados, pero durante los últimos tiempos, estos parecen haberse dado cuenta de que esta película existe gracias a sus recientes ediciones en DVD, especialmente la amparada bajo la colección “Katarina’s Kat Skratch cinema” que apadrina la musa de la lucha libre Katarina Leigh Watters y que aglutina películas de acción un tanto curiosas, bizarras o extrañas, por lo que, aunque sea treinta y tantos años después, estamos ante una verdadera película de culto. Pero es bastante sosita, no llega a ser lo suficiente memorable como para tenerla muy en cuenta en lo que a buen cine trash se refiere. Ver, saciar curiosidad, olvidar para siempre.

miércoles, 20 de marzo de 2013

INTERVIEW: TIM KINCAID

Tim Kincaid es uno de mis cineastas de serie Z favoritos. Por alguna inexplicable razón, las pelis que hizo para Charles Band y su subdivisón video-clubera chunga "Beyond Infinity Films", me hacen mogollón de gracia. Tienen muchísimo encanto. Os hablo de las inmortales "Holocausto Robot", "La muerte ataca en Nueva York" y "Cazador de mutantes". En el pack también cabría "Superhuman", pero esa siempre la he visto como algo aparte. Las tres primeras, juntas, forman una trilogía "muy coherente".
Por si no lo sabían, Kincaid venía del porno, concretamente del de tendencia homosexual, donde curraba bajo el alias de Joe Gage. Cuando se metió en el cine no-pajero su plan era usar las mismas técnicas de rodaje que cuando filmaba cacas petados, es decir, poca guita y pocos días. Claro, así le salieron. Tras unos cuantos títulos más, y unos años retirado, retomó su alias y se metió a hacer porno otra vez, solo que, hasta hoy, no ha parado de grabar y triunfar.
Por todo eso, me hacía mazo de ilusión entrevistarle. Sin embargo, sus respuestas, escuetas y algo frías, me han resultado una gran decepción ya que mis preguntas (más largas originalmente que las aquí expuestas) iban cargaditas de pasión y datos. A punto he estado de no publicarla, pero al final me he dicho aquello de "Qué carajo!"...
Pasen y lean (aunque sea poco)...


 Tim Kincaid, disfrazado de Joe Gage, en plena porno-faena....

¿Cual es el origen de su interés en el cine?, ¿hacía cortos en super 8 siendo adolescente?...

Amaba las películas desde la infancia. Comencé como actor pero nunca me puse tras una cámara hasta que hice mi primera película profesional.

En la película del 1971 "Quadroon", hay un Tim Kincaid en el reparto. ¿Es usted?.

Sí, soy yo.

Según algunas fuentes, nació como Tim Gambiani. ¿Por qué esos cambios de nombre?.

Esa información incorrecta ha estado en Imdb, y otros sitios, desde hace años. No tengo ni idea dónde comenzó.

Su primera película fue "The Female Response", del 73. Háblenos de ella.

Las películas de sexo "softcore" florecieron en los primeros años 70. Reuní a un grupo de inversores para poder meterme en el mundillo.

Y de ahí pasó a la pornografía. ¿Por qué el cambio?.

En aquella época, pensaba que era el futuro del cine "mainstream".

En 1986, deja el porno y rueda "La prisión" ("Bad Girls Dormitory"). ¿Por qué una peli "w.i.p" (women in pison)?

Siempre fui un fan del género, y quería probarlo.

De ahí pasamos a "Beyond Infinity Films". ¿Cómo comenzó todo ello, incluida su relación con Charles Band?.

Nos conocimos en una convención de cine americano en Los Angeles. Vió el trailer de "La prisión" e inmediatamente me ofreció un contrato para varias películas.

¿Cual era la infraestructura de esas películas?

Todas se rodaron en 35mm en cuatro o cinco días, con presupuestos sobre los 85,000 dólares cada una, si no recuerdo mal.

Da la sensación de que comenzaban con un poster espectacular y un título llamativo. ¿Es correcto?.

Es correcto!.

En aquellos tiempos, todas esas pelis eran automáticamente tildadas de basura. Ahora, con los años, parece que ha mejorado la opinión al respecto. ¿Qué opina de ese cambio de mentalidad y qué piensa usted de ellas?.

Las considero pecadillos de juventud. La audiencia puede disfrutar de ellas como pequeñas y baratas cápsulas temporales.


De todas, "Holocausto Robot" parece enfocada a un público más juvenil por su tono aventurero/fantasioso y su ausencia real de violencia y tetas....

En realidad es que no había presupuesto suficiente para expandir las áreas de acción y desnudos.

El gran Ed French era colaborador habitual suyo, no solo como maquillador, también como actor. ¿Qué tal?.

Trabajar con Ed era una maravilla y su trabajo era de primera clase. Su talento interpretativo no estaba tan mal, después de todo.

En "Superhuman" ("Maximum Thrust"/"The Occultist") aparece un tio con una polla-metralleta. Gran idea. ¿De dónde sale?.

De Ursula Andress y sus tetas-pistola en "La víctima número diez". Ahora Robert Rodriguez está llevando la antorcha con Sofia Vergara en la secuela de "Machete".

¿Solía relacionarse con los otros integrantes de "Beyond Infinity Films" como David DeCoteau o Gorman Bechard?.

Ellos trabajaban en California, yo lo hacía en Nueva York, así que nuestros caminos raramente se cruzaban.

¿Que tal su experiencia como productor en 1987 con "Enemy Territory" y "Necropolis"?

Desagradable en extremo.

Háblenos de la menos conocida de sus películas durante este periodo, "Riot on 42nd St.". En ella actuaba un imberbe Jeff Fahey, ¿que tal fue la movida?.


Los productores se quedaron sin dinero a mitad de producción. Lo que existía se montó como se pudo y se estrenó en un cine de la calle 42 por unos cuantos días y únicamente por razones fiscales. He oído que hay un DVD en marcha justo ahora, pero no lo he visto y ni ganas tengo.
Jeff Fahey hizo su primera película conmigo con el fin de aclimitarse a los tejemanejes de la industria del cine y así afrontar su siguiente película, "Silverado". Era excelente y un auténtico buen chico.

¿Es "Ella ha vuelto" ("She´s Back") una parodia de las pelis de venganzas y justicieros?

Sí, lo es.

En esa peli curró con Carrie Fisher en plena resaca drogadiza. ¿Qué tal la experiencia?. Por otro lado, Buddy Giovinazzo, director de "Combat Shock", era el guionista.

Nunca he hablado de lo que supuso trabajar con Carrie, y no lo haré ahora.
Buddy estaba lleno de ideas y siempre centrado en el trabajo. Ahora enseña cine y trabaja en Europa.

Y entonces volvió al porno, retomando su pseudónimo de Joe Gage. ¿Por qué ese regreso, se siente más cómodo así?.

Seguía al dinero. El nombre de Joe Gage se convirtió en una marca en sí misma, y disfruto del trabajo. Las personas no son menos incompletas que aquellas que negocian en otras ramas de la industria cinematográfica.

Imagino que las cosas habrían cambiado mucho en el mundillo, ¿no?, ¿qué tal la reentrada?.

Re-comencé justo cuando el salto al cine digital estaba en pleno apogeo y en seguida me di cuenta de que había encontrado el paraíso.


¿Ha pensado en regresar al cine no-porno, alguna idea?

Siempre ando buscando nuevos territorios que conquistar.

Y para terminar, tres curiosidades...
¿Es cierta su implicación en tareas de co-director en la peli "Simbad" de la "Cannon"?

Más información equivocada de Imdb. He contactado con ellos a lo largo de los años para que lo arreglen, pero nunca ha ocurrido nada.

Entre 1989 y 2001 se dedica a escribir novelas...

Escribí un par, "Today, tomorrow and always" y "Never let me go", dentro del género de "novelas para leer en el aeropuerto o en la playa". Fueron exitosas y divertidas de hacer, pero me llevaron mucho tiempo y mucho trabajo, así que volví a las cámaras.

En una ocasión me sorprendió leer que mencionaba a los Hermanos Kuchar (de los que somos muy fans) como influencia. ¿Cierto?.

He seguido a los Hermanos Kuchar desde el principio. No había nadie más valiente que esos dos y los admiro enormemente. Una de las grandes frases de "Thundercrack!" es: "Puedes hacer el bien, puedes hacer el mal, o puedes no hacer nada". ¿Qué hay más profundo que eso?.
(Nota: Esa frase no pertenece a "Thundercrack!", de la que George Kuchar es guionista pero no director, sino a uno de sus cortos más populares, "A reason to live").

martes, 26 de noviembre de 2024

CHAINED HEAT 3: HELL MOUNTAIN

“Chained Heat 3: Hell Mountain” es una estratagema del amigo Lloyd A. Simandl por mantener viva la franquicia de “Rejas ardientes” y, muy probablemente, mantener vigentes los derechos de la misma.
Así, para la ocasión, y sin salirnos de Checoslovaquia desde donde opera el cineasta, el muy piratilla encarga una película de contenido semierótico y de ambiente postapocalíptico (sus personajes están como en el medioevo, pero usan armas de fuego propias del siglo XX) titulada “Hell Mountain”. A la hora de distribuirla mantiene ese título… pero como subtítulo de algo cuyo encabezamiento oficial es “Chained Heat 3”. Y al videoclub y a la tele por cable de cabeza. Y no creo que en 1998, año de la producción, quedara mucho incauto que picara con el engaño.
La cosa va de una cárcel de mujeres en las que son tratadas como basura, en un futuro indeterminado. Por supuesto, una de nuestras protagonistas se revelará y trazará un plan para huir de la cárcel de Hell Mountain.
Se pueden imaginar nada más ver la caratula ante la clase de producto que estamos; uno anodino, infame y digno de ser olvidado 10 minutos después de comenzar el visionado sin darle la oportunidad de acabar siquiera. Un rollo de padre y muy señor mío, cuyo único rasgo interesante —a medias— es que cuenta con el protagonismo de Jack Scalia (le recordarán por “La grieta”), que pasaba por allí, el cheque no debía ser muy jugoso, pero no tenía otra cosa a la vista y, de paso, así visitaba Checoslovaquia. Ahora, ganas de estar por allí se percibe que no tenía ningunas.
El director es Mike Rohl, un asalariado; su carrera la componen la dirección de episodios sueltos de series como “Smallville” “Poltergeist: El legado” para acabar siendo un realizador de estos que hacen películas navideñas al peso.
La verdad es que esta tercera parte (oficiosa) de “Rejas ardientes” podría desaparecer entre un aluvión de títulos eróticos de alta alcurnia, pero ¿qué es lo que la hace especial? Una auténtica subnormalidad de marketing. No contento Lloyd A. Simandl con sacarse de la manga una tercera parte apócrifa de “Chained Heat”, ese mismo año ¡¡estrena una segunda “Chained Heat 3”!! en este caso “Chained Heat III: Dark Confesions”. Por supuesto, es lo de siempre: relatitos eróticos super estilizados en torno al lesbianismo en una cárcel de mujeres. La idea y la cosa no dan para más. Sin embargo, esta vez, además de producir, el amigo Simandl también se encarga de dirigir. Esta ya no la he visto, ni voy a ver más películas de la franquicia (tengo bastante con las dos primeras, y la primera de las terceras…) pero, no deja de ser significativo que la siguiente de la serie se titule “Chained Heat 2001: Slave Lovers” y venga sin numerar, sobre todo, porque a su pase por algún canal temático español fue rebautizada bajo el título de “Rejas ardientes 5”, por lo que “Chained Heat III: Dark Confesions” contaría como cuarta de la serie si tenemos en cuenta que, en adelante, la numeración sería respetada a partir del quinto título. Un lío de la hostia en el que no merece la pena indagar más, porque no es fruto de una mente privilegiada de los negocios, sino de la dejadez, el sopor y la desidia, que son precisamente los estados anímicos por los que pasamos cada vez que vemos una de estas horribles secuelas. La original es otro rollo, la segunda puede tener cierta gracia, pero a partir de las dos terceras… me pierdo, me aburro y me lastimo. No obstante, quede aquí constancia de cómo un WIP ochentero, destinado a mostrar los atributos actorales y pectorales de Linda Blair, termina relegado a producto de tercera que lo mismo sirve para pinchar de madrugada en canal Playboy, que para lanzar en vídeo como parte de algo.
Fin.

sábado, 8 de agosto de 2026

THE WITCH WHO CAME FROM THE SEA

Es indiscutible que en los setenta Norteamérica vivió un momento de esplendor cinematográfico. Se parieron grandes obras maestras que todos conocemos, y no hay tu tía al respecto. Cuando una película era buena entonces, era cojonuda. Lo que se tiende a olvidar, a ignorar, es que también las había malas. Y cuando una película era mala en los setenta, se tornaba espantosa, gracias en parte a una serie de tics, formas y maneras que no han sobrevivido para nada al paso de los años y, consumidas ahora en todo su esplendor, son absolutamente irritantes. La cosa empeora mucho al meternos en el terreno del "exploitation" y, más jodido aún, uno con ciertas pretensiones artísticas y/o autorales, muy recurrentes en aquella década.
Yo mismo me refería a "The witch who came from the sea" como "la película de terror de Matt Cimber". Es decir, piqué como un tonto. Esto no es de terror, como mucho es thriller, y el título + el cartel (una ilustración de Frank Frazetta que previamente había sido portada para la revista "Vampirella") son puro gancho para... eso, tontos. Da la sensación que Cimber quiso radiografiar la locura de una mujer herida (disfrazándola de género, por aquello de hacerla más vendible), pero no disponía del talento suficiente para abordar el lado dramático del asunto sin caer en el ridículo o la comedia involuntaria, porque haberla, hayla. Mis momentos favoritos serían los siguientes (en sus versiones condensadas): "El asesino de los dos jugadores de fútbol no ha sido una mujer", "¿Quién entonces?", "¡Maricones!", "Pero no puede ser, eran dos jugadores de fútbol", "Todos los jugadores de fútbol son maricones". O esta otra gran afirmación (vomitada entre lágrimas): "El médico dice que tendría que llevar gafas, ¡¿qué se cree que soy, una hippie?!". Semejantes joyas literarias vienen de la mano del responsable del libreto, Robert Thom. Resulta trágico descubrir que, entre sus muchos guiones, figura una cosilla tan entrañable como "La carrera de la muerte del año 2000". ¡¿Qué te pasó, Robert?!. Tal vez influya el hecho de que la absoluta protagonista de "The witch who came from the sea", Millie Perkins, fuese su señora. Mmmmmh, ¿¡quién se dejó cegar complaciendo el capricho de quién?!. Perkins había sido Anna Frank en la primera adaptación al cine de su famoso diario fechada el año 1959. Tal vez por eso resulta chocante verla acá haciendo semejante rol y mostrando en varias ocasiones unas poco llamativas ubres -lo que vuelve a sorprender sabiendo que su pareja andaba metida en el fregao-. Hay quien asegura que es la mejor actriz del film, pero pa mi que se pasa un poco, lo que reafirma mi teoría de que este era un capricho personal de pura auto indulgencia (no siempre maligna, pero a veces -como es el caso- sí). Volveríamos a ver a doña Perkins en títulos tan curiosos como "Jake Speed, la aventura de África", "Necronomicón" o el "Wall Street" de Oliver Stone -al lado de otra personaja singular, la Monique van Vooren de "Carne para Frankenstein"-. Acompañando a la muchacha están el todoterreno Lonny Chapman, la veteranísima Vanessa Brown (con varios clásicos en su haber situados durante los años dorados de Hollywood) y tres figuras intensamente relacionadas con la vertiente más renegada de nuestro cine favorito: Stan Ross interpretando a un siniestro tatuador llamado "Jack Drácula", volveríamos a verle como siniestro enterrador en "Detectives casi Privados". Roberta Collins, con un curriculum impresionante repleto de "exploitation" de los ochenta pabajo, donde destacan unas cuantas películas "wip" -como "Caged Heat!" de Jonathan Demme- o la misma "La carrera de la muerte del año 2000" (vamos, que ella y el guionista/sufrido marido de la prota, se conocían). Pone la guinda todo un "mostro" del calibre de George "Buck" Flower.
"La bruja que vino del mar" (traducción literal del título) sería algo asín como un seudo-culebrón en torno a una chorba sexualmente abusada en la infancia por su padre (con escenas no super gráficas, pero sí algo más valientes de lo que sería habitual... ¡estamos en los setenta, baby!). Ello la induce a sufrir visiones en las que se lía con machos idealizados para, seguidamente, castrarlos (en un momento dado se sirve de una maquinilla de afeitar... ¡¡eso es capacidad!!). El problema viene cuando al día siguiente esos mismos crímenes han ocurrido realmente. ¿¿Es ella que mata de forma inconsciente, es otra persona o es la puñetera furcia natatoria, que dirían "Monty Python"??. Todo servido al peor modo de los setenta, en su estética tirando a mundana, las/los características/os vestimentas y peinados (capaces de provocar conjuntivitis), sobre dialogada mediante interminables balbuceos en torno a cuestiones tontísimas + carentes de sentido y, como supuesta obra con pretensiones que en el fondo es, un montón de situaciones absurdas. Vamos, casi una parodia de lo que podría considerarse arte y ensayo. Habrá algún pazguato que la califique de "alegato feminista"... no se engañen, esto viene parido por machos de notoria mentalidad "exploitativa". El final se supone trágico, de llorar, pero lo único que consigue es aliviarnos tanto dolor y sufrimiento.

viernes, 23 de diciembre de 2016

SADOMANÍA (EL INFIERNO DE LA PASIÓN)

Si hay un género de cuantos cultivó  por el que el tío Jess es reconocido mundialmente, ese es el WIP. Y “Sadomanía (El infierno de la pasión), adscrita al género, sería su aportación ochentera, ya con Mayans al frente del reparto –y de la producción-, al género de cuya película más popular es “99 Mujeres”.
Lo cierto es que, con un presupuesto, quizás, ligeramente más holgado que posteriores películas de la década, pero igualmente escueto, los “Woman in Prison” son bastante agradecidos; porque habiendo un descampado como en el que transcurre “Sadomanía (El infierno de la pasión)” y un buen montón de tías jamonas, ya tenemos suficiente.
Y como ocurre aquí, la cosa sale sola.
No obstante, aquí tenemos un Franco bastante menos manazas que de costumbre en los ochenta, y consigue una película cuyo  punto flaco es que es bastante estándar en formas y maneras, y el punto  gordo es que está lo suficientemente entretenida, bien rodada y montada, como para que nos sentemos un ratillo y echemos la tarde viéndola, como el que la pasa viendo cualquier película familiar de aventuras, salvando las distancias.
Cuenta la historia de un matrimonio que acaba en una zona dónde una enorme negra lesbiana tiene reclusas a mujeres criminales, así que capturará a ella, mientras que él por ser hombre, quedará libre, así que este decide quedarse por allí dando una vuelta. El resto de la trama la componen subtramas sin demasiado orden ni concierto, en las que destacan la del gobernador impotente que compra esclavas de esa cárcel de mujeres para que le sirvan en casa, así como vemos, también comprando esclavas –la originalidad no era el punto fuerte de Jess-  a un pizpireto maricón que acabará incluso sodomizado, desprejuiciadamente interpretado por el propio Jesús Franco.
Claro que todo eso, y unas cuantas dosis de sadismo –muy pequeñitas, que el presupuesto no facilita las cosas- no serían más que una mera excusa para lo que en esta película realmente nos atañe; el poder ver jovencitas encerradas en jaulas siendo encarceladas, y las escenas de folleteo de rigor, heterosexuales, lésbicas y gays.
Así, la jeta queda patente en el momento que vemos a las prisioneras en el campo de trabajo; algunas llevan un sombrero de paja, pero por lo demás, van con un pantaloncito vaquero corto minúsculo y las tetas al aire. Mujeres muy guapas, por cierto…
Por lo demás, una película de Jess de las que hizo más visibles, y con esos detalles divinos, como el que observamos al comienzo de la cinta: Un coche aparece con la inscripción de “Just Married”, pero tiene matricula española. De Ibiza para ser más concretos. Así que la producción, consciente de eso,  para disimularlo, pinta otro palito delante de la  “I” de Ibiza, y así ya no se sabe de dónde es la cosa.
Para fans.
¡Ah! y con la presencia de la omnipresente Ajita Wilson .

sábado, 4 de julio de 2026

LOCA ACADEMIA DE MALEANTES 1

En esta ocasión, y para variar, los distribuidores españoles de vídeo fueron muy avispados cuando decidieron bautizar "The Under Acheivers" con semejante llamativo, aparentemente distinto y, sí, oportunista título. ¿Por qué? Porque estamos en 1988 y si algo todavía colea a la hora de atraer espectadores, aunque un poco menos, es "Loca academia de policía" y sus interminables secuelas y/o coetáneas. Y no solo eso, es que, además, "The Under Acheivers" va en total y absoluta consonancia con aquellas y las de su naturaleza, es decir: Grupo de desarraigados / perdedores natos, situados fuera de contexto, luchan contra figuras autoritarias, siempre malvadas y peor intencionadas, para terminar demostrándoles que son mejores, superiores, gracias a aquel que les ha ido guiando y comandando, un golfo simpático, algo gandul y jeta, pero encantador, quien terminará enamorando a la recta damisela que de entrada le rechaza sin condicionantes. Todo ello empaquetado a base de sketches picantes un poco gruesos y condimentado con sendas tetas. ¿¿Suena, verdad??. Lo siguiente consiste en cambiar el lugar donde se desarrollará todo (una academia de policía, una universidad, un campamento de verano, una cárcel, un escuela de conducción, bla, bla, bla) Pal caso hablamos de enseñanza nocturna. Es algo parecido a lo que ocurría con los slashers. ¿Qué festividad todavía no ha sido explotada para que el psycho-killer de rigor dé rienda suelta a sus instintos homicidas? Aplíquenlo ahora a instituciones. Y cambien a Bill Murray por... por.... bueno, ahí radica uno de los muchos muchísimos problemas de "Loca academia de maleantes 1", ¡¿quién es Edward Albert?! Sí, le hemos visto antes en "La galaxia del terror", lo que no es moco de pavo, pero desde luego queda lejos de ser carismático y divertido (menos aún con esa cinta en el pelo). Él es el buque insignia de un reparto muy amplio y, en algunos aspectos, muy curioso, repleto de caras y caritas conocidas. Veámoslo. La coprotagonista, Barbara Carrera, adentrándose ya en las parcelas más oscuras de su decadente trayectoria, Michael Pataki, Vic Tayback, el efectivo cómico de segunda Mark Blankfield, James Van Patten, de la famosa casta, una histriónica -pa variar- Susan Tyrrell, Garrett Morris, Fox Harris, habitual de Fred Olen Ray, Burton ("Sillas de montar calientes") Gilliam, Burt Ward (el "Robin" del "Batman" sesentero) y dentro del apartado eminentemente tetil, la bella y mítica Jewel Shepard en plan "trekkie" y Becky Le Beau, cuyas enormes aldabas la llevarían directa a las zarpas de, como no, Jim Wynorski.
Pero lo trágico no es semejante despliegue de semi-talento para lo que al final es una película increíblemente aburrida, hueca, desalmada y lo que es peor, NO DIVERTIDA (que es lo que es), la verdadera fatalidad viene cuando descubrimos que estamos ante la siguiente obra firmada por Jackie Kong tras su estupenda, y con méritos de sobras, "Fonda Sangrienta" (justo, los hermanos diabólicos de aquella, así como el chef-ventrílocuo, repiten acá). Cojones, si hasta la previa, "Patrulla de noche", también otro "exploit" de "Loca academia de policía", era mucho mejor dentro de su cafrería (y, por cierto, es mencionada durante un diálogo). ¿¿Podría ser incluso peor la reseñada que "El Ser", olvidable debut de la muchacha??. Pues sí, podría. Da que pensar que el éxito de "Fonda Sangrienta" la catapultó razonablemente y logró levantar este proyecto, colaborando con el mismo productor de aquella, Jimmy Maslon (quien se casca un cameo como punko. Suya fue la responsabilidad de revitalizar el legado y la carrera de Herschell Gordon Lewis), un guionista de la cantera "Saturday Night Life" y "Second City", Tony Rosato, y, por supuesto, el inevitable Mr. Osco (ejerciendo esta vez de "creative producer", aunque la tipografía de sus créditos se ve distinta... a saber si fue una imposición de último segundo. No olvidemos que era pareja de Jackie Kong y, muy probablemente, en esos momentos se encontrarían en plena separación. También se marca un cameo interpretando a un -como reza en los créditos- "tío majo" oculto tras el alias de Johnny Commander). Resumiendo, la cineasta logró contar con mayor panoja, fichar a peña más popular y lanzarse a parir aquello que -soñaría ella- terminara catapultándola hacia el mainstream (sí ocurrió con uno de los co-guionistas, Gary Scott Thompson, futuro co/escriba de "El hombre sin sombra" y "The Fast and the Furious (A todo gas)" nada menos). Pero no coló. La cosa hizo aguas por todas partes, fue el fiasco que es y puso broche de mierda a su carrera. Mundo cruel este, my friends. No volvió a pensar en dirigir hasta la reciente revalorización de "Fonda Sangrienta" y su figura (a través del irritante prisma del neofeminsimo, al que la tipa se aferra como la razón -ser hembra- de su final.... no cariño, eso pasó porque tu última película era un furruño pestilente) y lió una campaña de crowdfunding para una nueva comedia. Pero tampoco cuajó (¿culpamos nuevamente al sexismo imperante, darling?). Así pues, de momento se limita a escribir guiones para tebeos. Y ya veremos si regresa a las cámaras.
Mencionar en el apartado técnico a David L. Hewitt, un especialista en efectos ópticos y director de un puñado de morralla zetosa por ahí los sesenta ("The time travelers", "The Wizards of Mars", "Dr.Terror´s gallery of horrors" o la más conocida "The mighty Gorga") y setenta (el mondo "Sexual freedom and permissiveness in America", la pei "wip" de nazis chungos "The women of Stalag 13" y su última obra completa como director, "The Lucifer complex"). Fassszinante.
Como decía, "Loca academia de maleantes 1" viene cargadita de chistes picantones, un poco de sal gruesa, destetes (en este caso no solo ubres, también algún fugaz desnudo masculino... coño, se tiene que notar que hay un, eso, coño mandando) y maricas locas. Por supuesto hoy día existen gilipollas con pedigrí que consideran semejantes virtudes defectos criticables. Ya saben como anda el patio. Van tan cegados con el olor de sus "virtuosas" heces que no ven el verdadero aspecto despreciable de "Loca academia de maleantes 1" -y evidencia de que la Kong ponía el ojete en busca de su integración-: MORALINA, una característica reprochable que en realidad era muy propia de las comedias mainstream de la época, pero no lo esperábamos de la directora de "Patrulla de noche". Al revés de lo que sueltan los gilipollas mentados (quienes no parecen considerar que la directora, aunque nacida en USA, viene de descendencia china), el film es un canto a la pro-inmigración (y a lo beneficioso de la enseñanza nocturna), ya que eso son la mayoría de desarraigados, mientras que los villanos, sus profesores, se presentan como gente perfectamente blanca y extremadamente racista (de ahí los comentarios y chistes xenófobos) decidida a hacer fracasar el honorable intento de instruir a todos esos sucios extranjeros que ni saben hablar inglés. Al final todo acabará bien. Los desarraigados demostrarán (gracias a un discurso motivador del seudo-Bill Murray) que en realidad son currantes y saben cuando dejar de hacer el ganso para ponerse seria y lograr sus objetivos. Los malos pagan, todos encuentran el amor (especialmente la pareja protagonista, of course) y terminarán bailando felices... salvo un último, ultimísimo gag pre-créditos algo bizarro, medianamente incomprensible (parece casi improvisado), pero que es demasiado poco -y demasiado tarde- para trascender.

sábado, 19 de abril de 2025

LOCURA SANGRIENTA

Entre los cerebros pensantes tras "Locura Sangrienta" ("Silent Madness" en versión original) localizamos dos relacionados directamente con el porno y un tercero que, años después, terminaría en juicios por estafador. Ante semejante panorama, ya sabemos a qué nos exponemos: producto de naturaleza salvajemente creamtística facturado con escasos reales y una intención clara, sacar suco al "boom" del cine slasher del momento, sin miramientos. Tal es así que un buen título alternativo hubiese sido "Locura Grasienta" (me disculpo por el mal chiste, pero la tentación era insoportable).
El culpable de una masacre estudiantil en una fraternidad sale del loquero a causa de un error burocrático. Los años de reclusión no le han ayudado mucho, desde luego, porque, además de una galopante alopecia, anda más grillado que antes. Así, comienza a matar todo lo que se mueve, mientras dirige sus pasos al lugar del crimen original, por donde continúan pululando hermosas y pizpiretas estudiantes. Hasta aquí, todo puro manual. Pero, por aquello de disimular, la historia incorpora algunos pequeños elementos de más que la salvan de la flagrante rutina. Por un lado está la psiquiatra del centro, quien se aliará con un periodista local para detener el homicida (un "Dr. Loomis" con coño, vamos). Y, por otro, los médicos culpables del error y dos enfermeros la mar de chungos -casi peores que el mismo asesino- enviados a por este y todo aquel que sepa la verdad (lo que incluye pacientes sometidos a experimentos no muy legales).
Sin embargo, paradójicamente, dichas buenas intenciones no logran su cometido. Es decir, "Locura Sangrienta" es tan anodina y aburrida como el slasher más común. Cosa que ya tiene delito. No consigues hacer el tuyo ni un poco más entretenido o interesante a pesar de los añadidos. Tal vez contribuya al "bluff" que, por otro lado, evitan recurrir a los que sí habrían aportado algo de color: sangre y tetas. Hemoglobina, mucha menos de lo que cabría esperar a esas alturas del juego. Los crímenes son todos bastante aparatosos y retorcidos, incluso medianamente originales, pero los resultados quedan lejos de impresionar. Solo uno podría ser tildado de gráfico, o brutal, y lo recibe un personaje negativo, vamos, de los que merecen tal castigo. Una tendencia moralista más habitual hoy día que en aquellos tiempos. Mira, en algo fue pionera "Locura Sangrienta". Y respecto al tema ubres, únicamente hay dos y la actriz se las cubre con sus manos. Al respecto merece la pena rescatar una historia (es decir, robar la información de Imdb) porque tiene guasa. Los productores querían más chicha, pero la actriz protagonista convenció a las jóvenes para que no les complacieran. Obviamente, aquella quedó marcada como persona non grata. Hablamos de Belinda Montgomery, quien venía de la tele y a ella volvió. Paralelamente, los del dinero buscaban a una actriz veterana de cierta solera que aportara más prestancia a su película. Tras varios intentos y sendas negativas por parte de Shelley Winters y Maureen O'Sullivan, terminaron fichando nada menos que a Viveca Lindfords, fresca aún de su paso por "Creepshow". Y, al parecer, la vieja dama de Hollywood actuó de manera radicalmente opuesta a la Montgomery, animando a las chavalas al despelote desprejuiciado asegurándolas que sería su pasaporte a lo más alto. Ello, sobra decirlo, motivó un pique entre ambas señoras. Lástima que ganara la Montgomery. Y lo remarco porque una de las jóvenes en cuestión -que no se despelotan- resulta ser Elizabeth Kaitan, por entonces futura "scream queen" a la que volveríamos a ver -a ella y, esta vez sí, sus preciosos senos- en cosas como "Necromancer, magia negra", "Esclavas del espacio" o el séptimo "Viernes 13", entre muchos otros subproductos de los ochenta y noventa. El último nombre destacable de todo el reparto -este con micropene- sería el barrilete de Sydney Lassick (de "Carrie" y "Alguien voló sobre el nido del cuco") como harapiento sheriff.
Al haber sido originalmente confeccionada en 3D, "Locura Sangrienta" gasta toda ella un "look" anti-natural debido a la sobre-iluminación (necesaria para que los truquitos en relieve -muy poco llamativos- funcionen), culpable de que casi todo apeste a decorado de "sitcom" setentera. Se podría señalar maliciosamente al responsable de la fotografía -Gerald Feil- pero no, tengamos en cuenta que este señor es, justamente, el que había fotografiado los efectos en relieve del tercer "Viernes 13", y allí las cosas gastaban un aspecto un pelo mejor. Así pues supongo que, al final, la causa es la habitual en estos casos, un montante más bien limitado.
Graciosamente, lo que personalmente salvaría de la quema es la banda sonora, bastante efectiva. En algunos pasajes recuerda a la de Ennio Morricone para "La Cosa". O eso ha creído detectar mi fino oído. Tal vez, Barry Salmon, compositor, tomó nota de aquella. Quien sabe. En tal caso, bienvenida sea la jeta, porque el resultado funciona.
Seguimos hurgando entre los créditos y damos con más peña curiosa. Del personal que se ocupa de los efectos especiales destacaría a Allan Apone, un tipo que no ha parado de currar como un mamón desde su debut en los setenta aplicando maquillajes a las supuestas imágenes reales del primer "Rostros de muerte" (repetiría en las dos consiguientes secuelas). De ahí pasó a cosas como "Gemidos en la oscuridad", "El legado del diablo", el tercer "Viernes 13" otra vez, "El regreso de los muertos vivientes", "Neon Maniacs" y ya... bueno, a medida que nos adentramos en los noventa y demás, la ristra de títulos inevitablemente despiertan muchas menos pasiones en mí.
Por ahí ronda también un viejo conocido de este blog vinculado a slashers de cierto peso, Martin Kitrosser. Dirigió el quinto "Noche de paz, noche de muerte" (titulado "Juegos Diabólicos") y metió mano en varios "Viernes 13", siendo oficialmente el guionista de, sí, la tercera. No obstante, lo llamativo del colega es que, con los años y una caña, logró un estatus más que envidiable como supervisor de guiones ajenos, tarea esta que ha ido desarrollando en películas tochas, incluidas algunas de Quentin Tarantonto.
Afortunadamente, para hablar del resto de peña ligada a "Silent Madness" hacemos como los cangrejos, vamos hacia atrás y regresamos al tugurio del cine más pestilente. Bill Milling, uno de los guionistas, dispone de una larga ristra de productos dedicados al mete-saca. También algunas marcianadas, como el mondo "La locura americana 2" (aquel con presencia de Jello Biafra y canción de "The Dictators") y alguna "sex comedy" tardía. No obstante, lo llamativo es que el tipo ejerció también como director, y su filmografía viene cargadita de esas mismas pelis pajeras de las que hablaba. Llegados los noventa se desvincula del asunto... más o menos, rodando una "wip" con pinta bien sórdida y protagonismo de una estrella X, Kascha, "Furia enjaulada" (el resto del reparto no tiene parangón, puro "sleaze", molaría echarle el guante) y otras pocas cosas más, entre ellas la comedia "Dinero fácil".
Al segundo culpable del libreto, Bob Zimmerman, ya lo conocemos. Su otro -único- crédito es el thriller "Juez, Jurado y Ejecutor".
Terminamos el agotador repaso con el director de "Locura Sangrienta", Simon Nuchtern. Comenzó su carrera a finales de los sesenta como "sexploiter". En la siguiente década tonteó con el porno y la comedia hasta que recibió el encargo de rodar el falso material truculento del legendario falso snuff titulado, oh sorpresa, "Snuff", aquel oficialmente dirigido por Michael Findlay Sin embargo, hay eruditos, mucho más fiables, que responsabilizan de ello al pornógrafo -y director de fotografía- Carter Stevens / Malcom Worob, por lo que podría tratarse de información errónea. La última película de Nuchtern fue una muy recurrente en nuestros añorados vídeo-clubs por ahí 1985, "Amanecer salvaje", epopeya de acción y moteros con llamativo reparto a base de viejos astros y nombres destinados a brillar (más o menos). Justo, entre los especialistas estaba Solly Marx, quien diera vida al asesino psicópata de "Silent Madness". Círculo cerrado.
A la hora de la imagen ilustrativa, pues volvía a encontrarme ante una de mis habituales diatribas morales. Por un lado, el cartel original, con su llamativa ilustración tirando a exagerada. Y, por otro, la que fuese la impactante caratula del VHS patrio (cortesía de "Grupo Águila"), de cuando se destinaban a llamar nuestra atención desacomplejadamente... y de qué manera.
Nuevamente, la lógica se ha terminado imponiendo: Las dos y no se hable más.