miércoles, 20 de octubre de 2010

DAHMER, EL CARNICERO DE MILWAUKEE

Casi nunca suelen fallar los biopics sobre “serial killers” reales, bien porque es un tema que espabila la creatividad, bien porque hay chicha (nunca mejor dicho) de donde sacar.
"Dahmer" es el biopic de -obvio- Jeffrey Dahmer, más conocido como “el carnicero de Milwaukee”, homosexual latente, pervertido y asesino, que entre 1992 y 1994 se despachó a unos 15 mariquitas a los que primero drogaba, después penetraba, después jugueteaba con ellos (un taladrillo por la cabeza, una sacadilla de tripas) para finalmente volver a penetrarlos. Tras su detención, en el talego los mismos presos se lo cargaron por guarro.
La película, a pesar de estar estructurada a base de complicados flash-backs que podrían hacer perderse al espectador, es de visionado fácil y entretenido, si bien es cierto que se nos muestra muy poquito de las aberraciones que practicaba este individuo.
Envuelta en un ambiente malsano y sórdido, mama directamente de la madre de todas las películas de “serial killers”, "Henry, retrato de un asesino", que sin llegar a su brillantez, sí que el tempo y forma de contar nos recuerda un montón a la obra de John McNaughton. Y lo cierto es que casi todas las pelis de “serials” están influidas por aquella, aunque quizás a "Dahmer" se le note más aunque sea menos escabrosa y gráfica.
La gracia de la película está en el hecho de que se especula que uno de los motivos por los que Jeffrey Dahmer da rienda suelta a sus sangrientas fantasías, es el asqueroso trabajo que tiene en una fábrica de chocolate, que de estar ahí todo el día metido, se le va la pinza. No me extraña que por culpa de los trabajos de mierda haya muchos Jeffreys Dahmers por ahí sueltos.
Me ha sorprendido para bien el actor que interpreta a Dahmer, Jeremy Renner, visto recientemente en "En tierra hostil", y que será “Ojo de halcón” en la muy esperada "The Avangers". Le aventuro una fructuosa carrera en Hollywood, está a tiempo pues es joven y hay que decir que en el film que nos ocupa ofrece una interpretación del todo convincente, en todas las etapas del personaje, adolescente y adulto, con una mirada intensa que refleja su enajenación. Sin duda, es lo mejor de la película.
En las labores de dirección David Jacobson, cuya carrera restante viene formada por pelis directas para vídeo.