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martes, 19 de noviembre de 2024

CADENAS ARDIENTES 2

10 años después del estreno de “Rejas ardientes” llega, a destiempo y sin ningún sentido, una secuela de origen checoslovaco-canadiense que en nuestro país salio directa a vídeo por parte de la efímera distribuidora noventera BMG vídeo (una filial de la todopoderosa discográfica Ariola). Esta gente supo ver que “Chained Heat 2” era secuela de la original americano-germana, pero, lejos de indagar más para ponerle el título en castellano, tradujeron este de forma literal, por lo que “Chained Heat 2” en España se distribuyó bajo el título de “Cadenas ardientes 2”. Los más listos del lugar podían vislumbrar por donde venían los tiros, pero, los menos, todavía se deben andar preguntando cual película será la “Cadenas ardientes” que precede a esta. En cualquier caso, daría lo mismo considerando la poca relevancia e interés de la película que nos ocupa.
Además, argumentalmente, el único nexo de unión con la cinta original es que, al igual que aquella, esta también es un WIP, solo que tardío y carente de cualquier atractivo para el espectador.
Una yankie va en tren a Checoslovaquia y, durante el trayecto, y sin saber muy bien por qué, un grupo de delincuentes le introduce en su bolso de viaje un alijo de cocaína. Al llegar a su destino, es intervenida por la policía que, al ver la carga que lleva consigo, la detiene y, de facto, la mete en la cárcel. Por supuesto allí dará con carceleras lesbianas que le harán la vida imposible, al mismo tiempo que se desenmaraña una endeble trama que culminará en una escena de acción anacrónica con estética de los años 50, que no se sabe muy bien si es un postmodernismo de los 90 y por tanto rodado así intencionadamente, o es simplemente que estamos demasiado acostumbrados a ver películas americanas (y esta es checoslovaca). Como fuere, en su totalidad, “Cadenas ardientes 2” es una auténtica bosta.
Su principal atractivo radica en la presencia de una Brigitte Nielsen en uno de sus mejores momentos físicos, pero en plena decadencia tras su separación de Sylvester Stallone y protagonizando toda suerte de subproductos de la más baja alcurnia. Puede que este sea de los peores. Por supuesto, en “Cadenas ardientes 2” la Nielsen hace de carcelera lesbiana y protagoniza alguna que otra secuencia erótica al estilo de los 90 —es decir, con esa fotografía aséptica y esa concepción  blanca del erotismo propio de la década. No se erotiza ni el Tato—. El resto de actrices apenas llegan al 1,60 de estatura, pero Brigitte Nielsen mide casi dos metros; es tan grandona en general, y tiene tantas espaldas, que verla yacer en la cama con cualquier modelo de tamaño menudo convierte la secuencia en algo antinatural y grotesco, y, por lo tanto, extraño de presenciar. En una escena de cama uno no puede evitar comparar los cuerpos de las actrices simplemente porque la Nielsen es demasiado grande para hacerla protagonizar cualquier película erótica. Algo no cuadra ahí.
Más interesante resulta la carrera de su director, Lloyd A. Silmandl, polaco y asentado en Canadá, que se debió hacer con los derechos de la franquicia “Chained Heat” y los explotó hasta que no pudo más. Porque esta “Cadenas ardientes 2”, que fue distribuida para medio mundo por New Line, resultó ser un pequeño éxito, por lo que el tío se tiró el resto de la década, mas todos los dosmiles, rodando una ingente cantidad de WIPs a base de nimios presupuestos, distribución directa a vídeo y televisión por cable, desde su productora Bound Heat Films y en la misma Checoslovaquia. Así, en años sucesivos podemos contar hasta trece secuelas de “Rejas ardientes”, todas ella apócrifas (y sin embargo oficiales) que pendulean hacia el porno soft siendo ya las últimas producciones de pura basura en vídeo al estilo de “Emmanuelle 2000” y sucedáneos;  material que no sirve ni como experiencia cinematográfica, ni para pajas. Algunas de estas películas están dirigidas por él, otras tan solo producidas. Sin embargo, Silmandl no es nuevo en terrenos farragosos y hasta llegar a este agujero negro de WIP y secuelas de “Rejas ardientes”, había firmado (y filmado) infamias del calibre de “El imperio de Ash” y secuela (directamente titulada en nuestro país "Road Warrior" para aprovecharse del éxito de ya saben cual), así como produjo “Justicia sangrienta” (cuyo póster quería emular al de “Halcones de la noche” de Sly)
Por ello no se me caen los anillos cuando afirmo que “Cadenas ardientes 2” es mala a rabiar, es el exploitation del exploitation (que explota algo cuya finalidad ya era explotar, se entiende…) pero, probablemente, comparado con todo lo que hizo después, sea la obra maestra del Lloyd A. Silmandl productor o director. Y que cuesta arriba se hace…

sábado, 29 de junio de 2024

PROFETAS DE LA CARRETERA

Corría primera mitad de los noventa. Ingenuamente interesado por el, en brevísimo sobreexplotado y desvirtuado, "cine independiente norteamericano", andaba muy enganchado a lecturas como la revista "Film Threat", directores del calibre de Alex Cox (que era inglés, sí, pero ya me comprenden) o Amos Poe y la siempre recurrente, cinematográficamente hablando, estética urbana y decadente transitada por perdedores errantes en busca de una oportunidad. Por eso mismo, el día que leí sobre "Profetas de la carretera" ("Roadside Prophets" 1992) en la mentada publicación, comencé a sentir tembleques. Escrita y dirigida por Abbe Wool, quien había sido pareja sentimental de Alex Cox y es co-autora del guion de la discutible "Sid & Nancy", protagonizada por John Doe (nombre real: John Nommensen Duchac, y anda que no suena bien), actor, cantante y guitarra + bajista de la seminal banda punk "angelina" "X", y, peliculeramente hablando, con toda la pinta de encajar en aquello que ansiaba consumir: Joe, motero de buen corazón, se hace amigo de otro, Dave, recién incorporado a su gris curre en una fábrica. Durante un visita al bar, este le habla de un casino maravilloso donde uno se hace rico y tiene acceso a tías estupendas, situado concretamente en el legendario Eldorado, así todo junto (lugar al que Richard Driscoll dedicó una película entera) Justo entonces, Dave muere electrocutado mientras juega a los marcianitos. A partir de ahí, Joe decide llevar sus cenizas hasta ese supuesto paraíso. Embarcarse en un viaje incierto para localizarlo. Naturalmente, ello desembocará en uno de los formatos predilectos por el cine "indie": la "road movie" de ambientación desértica, con inevitable tufo a "Easy Rider" y, sobre todo, "Paris, Texas", que en "Roadside Prophets" se ve referenciada al incluir al prota de aquella, Harry Dean Stanton, en la banda sonora.
Sin embargo, centrarse en esos datos sería quedarse muy corto. Porque hay mucho, mucho más. "Roadside Prophets" se deja ver, no diré lo contrario, pero al carecer de genuina trama -solo es una acumulación de escenas, en las que el protagonista va conociendo personajes peculiares y viviendo situaciones igualmente nada convencionales- termina siendo un poco coñazo. Esto lo sé ahora, que por fin he tenido oportunidad de verla, porque, aunque sí llegó a España, o nunca la localicé en mis vídeo-clubs (raro considerando que la distribuía MGM) o para entonces todo mi interés se había evaporado, cosa perfectamente posible.
Lo realmente divertido del visionado ha sido, pues eso, ir reconociendo nombres, caras, voces y demás. Un juego que, opino, a poco que sean ustedes unos cinéfilos medianamente curiosos, e interesados por cierta subcultura o contra-cultura a la que el film apela completamente, disfrutarán.
Pero comencemos por el principio, la directora y guionista Abbe Wool. Asumo que "Roadside Prophets" no funcionó ni medianamente, porque jamás retomó las tareas de dirección, limitándose a formar parte de los equipos técnicos en un porrón de títulos más que variados, hasta 2014. Luego desapareció.
El productor, Peter McCarthy, tampoco era manco. Debutó junto a Alex Cox en "Repo Man". Siguió con "No me grites que ya te veo" (vehículo para John Cusack y Tim Robbins en plan pareja cómica), "Voy a por ti" (la "célebre" parodia del "blaxploitation" cortesía de Keenen Ivory Wayans) y lo probó en la dirección. Suyas son "Floundering" (otra con pinta de encajar a la perfección en el molde noventero del cine "indie") o "Death & Taxes" (que puso fin a su carrera en el fatídico 2014). Aunque el ejemplo más raro lo tenemos con "Motín en el planeta prisión", neo-western futurista a mayor gloria de Michael Paré que, por una serie de conflictos varios, McCarthy se vio obligado a co-dirigir.
Justo, en esta última localizamos al director de fotografía de la reseñada, Tom Richmond, ejerciendo como tal. No sorprende que, igualmente, terminaría colaborando con Alex Cox... pero sí nos deja ojipláticos descubrir en su filmografía títulos del "calibre" de "Hard Rock Zombies", "Kill Bots" o "Amityville IV: La fuga del diablo". Un jefe.
"Roadside Prophets" pertenece al catálogo de "New Line Cinema", todavía interesados en apoyar un cine bastante más minoritario a pesar de llevar poco menos de una década petándolo gracias al fenómeno Freddy. Y si la "New Line" de los noventa andaba de por medio, también lo hacía su presidente Bob Shaye. Y quien dice Bob Shaye, dice Lin Shaye, hermana y actriz "nepotista" (hoy día popular por su recurrente rol en la saga "Insidious") que, pal caso, interpreta a una mujer sidosa casada con un hombre canceroso.
Más nombres curiosos: Timothy Leary, famoso defensor de las drogas alucinógenas (quien, graciosamente, se marca un discurso anti-drogas duras), David Carradine pegándose el gusto de cantarnos una canción propia (no olvidemos que darle al estribillo y las cuerdas era su otra gran pasión. Tal vez la primera), John Cusack como alocado revolucionario tuerto, Arlo Guthrie (hijo de famoso cantautor Woody Guthrie), un joven Don Cheadle, el eterno secundario Stephen Tobolowsky y Adam Horovitz, más conocido como uno de los "Beastie Boys" (bajo el nombre de Ad-Rock) Lo cierto es que co-protagoniza el film junto a John Doe en el rol de un chaval desquiciado que, básicamente, persigue al protagonista desesperado por encontrar a sus desaparecidos progenitores. Lo he relegado a este rincón por una cuestión de gustos personales: su personaje resulta de lo más cargante, irritante y agobioso. A mi juicio, uno de los aspectos más flojos del largometraje.
En un momento dado, la pareja aterriza en un pub donde un grupo "lounge" de lo más hortera ("Too Free Stooges") toca una canción romántica. Uno de sus componentes es el omnipresente Flea (de larga y lustrosa carrera musical y cinematográfica) Junto a él dos "crooners", encarnados por un par de personajes sumamente apetitosos. Dick Rude, uno de los más mejores amigos de Alex Cox, actor en sus primeras películas y co-guionista de "Directos al infierno" y Manny Chevrolet, una especie de showman / humorista de segunda. Se convirtió en habitual de la realizadora de video-clips y cortometrajes Modi, una pava surgida del punk que asistió a Penelope Spheeris en el rodaje de "The Decline of Western Civilization", "Los tachuelas" y "Hollywood Vice Squad", donde tenía un papelito junto a su padre, y actor secundario de carácter Ben Frank (pueden verlo también en "Yo soy la justicia") Esa faceta de actriz la continuó explotando para el SOV de culto "Dark Romances" y el célebre punk-film superochero "Lovedolls Superstar" de Dave Markey. Hizo buenas migas con Exene Cervenka, cantante de los mismos "X" donde pululaba John Doe (él y Exene eran pareja), pariendo a pachas el guion de "Bad Day", cortometraje rodado en super 8 a modo de western de espíritu cómico que contaba en el reparto con el mismo Doe y nada menos que Kevin Costner. Así, Modi debutaba como directora. Aunque seguidamente pasaría a centrarse en el videoclipismo, de vez en cuando volvía a las pequeñas ficciones -siempre currando bajo el nombre de su productora "Modivation"- Muchas de ellas vehículos de lucimiento para, justo, Manny Chevrolet (compartiendo plano con otro de los habituales de Modilandia, Henry Rollins) "Rosa Mi Amor" fue el que lo petó más, llevándose varios premios en sendos festivales. Tal vez alguno de ustedes recuerde el monográfico que el programa de "cultura alternativa" del segundo canal de TVE, "Metrópolis", le dedicó a la chica. Tras aquel pequeño subidón, Manny Chevrolet intentó pasarse a la política sin mucho éxito. Y Modi, viendo el aparente fin del negocio musical con la llegada de "Napster", se piró a Texas, fue mamá y abrió una tienda de temática "vintage". Dice que anda currando en una serie formato "streaming", así que no ha dejado del todo las cámaras. Curiosos, pueden visitar su página web.
Efectivamente, la reseña de "Roadside Prophets" era una excusa para hablar de ella.
Pero volvamos al film de Abbe Wool, en plan colofón.
Como ya supondrán a estas alturas, la música tiene un papel preponderante. Aparte de la presencia de los ya mentados Exene Cervenka y John Doe marcándose un par de canciones, localizamos a -inevitablemente- "Beastie Boys", Gary U.S. Bonds, "The Pogues" o "Pray for Rain" -encargándose de la fanfarria incidental-, estos dos últimos muy presentes en el cine de Alex Cox. Aunque, a mi gusto, la guinda la tenemos al final, con una copla bastante guapa canturreada por la reconocible voz rasposa de Keith Morris, vocalista de los míticos "Circle Jerks" -otros Coxistas convencidos- que, pal caso, se parapeta tras el nombre grupal de "Bug Lamp". No es el único "Jerk" que rula por la banda sonora, Zander Schloss, bajista de aquellos, también participa.

miércoles, 6 de diciembre de 2023

MINUTOS MUSICALES 17: CAÑA Y PANFLETISMO 2

Ya comenté en la primera dosis de "Caña y Panfletismo" lo cansinas que me resultan las bandas dedicadas a tratar temas político-sociales, gastando energía y tiempo en denunciar movidas que nunca jamás cambiarán, ni han cambiado desde que surgieron todas ellas. Al fin y al cabo, sueltan la matraca con unos sonidos imposibles de vender a alguien que no sea devoto y, por tanto, ya convencido de antemano que el mensaje es el correcto. Pero dejando esto de lado, y centrándonos en la música, muchas de ellas son sanamente entretenidas, exactamente como las tres que siguen...

"Flux of pink indians" pertenecían al colectivo "Crass" y su rollo neo-punk, semi-hippie, seudo-experimental. Sin embargo, sonaban lo suficientemente acelerados y gorrinos como para gustar también a punks del "otro lado", consumidores de "Exploited" o "GBH". Al menos así fue con sus dos primeras grabaciones, porque luego, sí, perdieron el pedal. Justo, la canción que les traigo forma parte de ese material, y es la mejor de sus composiciones. También podría recomendarles tonadillas como "Some of us scream, some of us shout" y "Tube Disaster", pero ninguna llega a las excelencias sonoras, energéticas y confrontativas de "Progress", perteneciente al lp "Strive To Survive Causing Least Suffering Possible".


Si me pilla el día bueno, soy capaz de disfrutar con hardcore-punk burraco llegado desde Japón. Estos amarillos tarados tienden a llevarlo todo a los extremos. Los sonidos, las estéticas, las esencias... y "Warhead" son el paradigma de lo suyo. Guitarras estridentes, muro de ruido listo para reventarte los sesos, voz chillona y muy cabreada, crestas de colores, chupas claveteadas... en fin, el pack completo que encaja a la perfección con lo que un profano esperaría/temería de un combo capaz de generar una canción tan deliciosamente brutal como "Cry of truth" que, además, da nombre al mismo EP de debut de la banda, muy recomendable en su totalidad.


A principios de los noventa, la rama más políticamente correcta del punk/hardcore (aquellos a los que llamábamos con desprecio pc-punks) se radicalizaron, pasando de un "No bebo ni tomo drogas, pero respeto a los actúan distinto" a un "No bebo ni tomo drogas, y gustosamente le soltaría un guantazo a los que actúan distinto". Para ello se inventaron una de las tantísimas etiquetas que tanto les gustaba sacarse de la manga a toda esta peña: hardline. Dentro de semejante grupo destacan con honores la banda de fascinante -por demente- nombre, "Vegan Reich" y los belgas "Nations on fire". Justo, "Strike the match" fue su primer disco. Y uno muy bueno, la verdad. De los nosecuantos cortes que contiene, recomendables de principio a fin, destacaría "New hope for a dead scene" (también conocida como "More hope (for a living scene)" ¿?), el típico rollo de hermandad entre todos, respeto a las féminas y bla, bla. No es tan cafre y elemental como, por ejemplo, "The Line", pero está un rato chulo...

sábado, 13 de mayo de 2023

THE HACKERS

En plena era dorada del SOV horrorífico, y tras varios intentos fracasados de parir largometrajes en vídeo de naturaleza infantiloide (siendo el más "popular" aquel titulado "Black River Monster", 1986) Dave y John Duncan -escudados tras el peculiar nombre de su productora, "Camelot Studios"- se atreven en 1987 con una de terror, concretamente un slasher, buscando así cierta garantía de éxito.
"The Hackers" nos habla de una familia de psicópatas que van por carretera, montados en una camioneta, matando gente por diversión. Un día aterrizan en casa de una moza a la que acosarán y perseguirán hasta que esta les devuelva la pelota y se los cargue a todos.
Bien, en muchos sentidos estamos ante otro ejemplo clásico e imbatible de las anti-virtudes del cine de terror ochentero grabado en formato magnetoscópico, donde abundan el aburrimiento y una dolorosa falta de imaginación. Sin embargo, puedo reconocerle ciertos méritos puntuales. Por ejemplo, el arranque. Un tipo anda haciendo autoestop. La camioneta de los villanos cruza por su lado y, zas!, con un cuchillo le cortan el dedo gordo de la mano. Muy ingenioso. Los psycho-killers recuerdan, inevitablemente, a la familia de "La matanza de Texas", sí, pero igual un pelín más a los dos tarados de "El día de la madre". Para empezar, uno de ellos es así como gigantón, mudo, barbudo, con unos horribles dientes falsos y una aún menos convincente media-máscara de ¿acero? cubriéndole el rostro. Su padre nos explica que fue por culpa de un accidente con una sierra mecánica... ¡chas-pun! ¿lo pillan? El segundo hermano mola bastante más, en parte porque para interpretarlo ficharon a un tipo con una leve deformidad totalmente real que, además, lo hace bastante bien. En un momento dado, ambos pasan un rato de lo más divertido jugando en un parque infantil ante los atónitos ojos del resto de críos. Cuando van de pesca, el hermano mudo intenta comerse los gusanos, llevándose una bronca por parte del otro. Justamente, la muerte de este al final de la peli, en un clímax de diez minutos que parece durar dos horas, sería la última idea potable que aporta la vídeo-epopeya (bueno, si no contamos las dos resultonas canciones que suenan en la banda sonora). Evitaré entrar en detalles, pero digamos que incorpora un gancho clavado en la cabeza y un poste junto a la carretera, con resultados bastante sangrientos. A ver, no es que a la peli le sobre truculencia, para nada. Pero algo hay. Lo que sí no localizarán por ninguna parte son tetas o desnudos.
Aunque cueste creerlo, según declaraciones de Dave Duncan, la mismísima "New Line" (la de 1988, obvio) contactó con ellos, interesados en adquirir los derechos de "The Hackers", pero cuando se enteraron que estaba grabada en vídeo, retiraron la oferta. Lástima. Lo cierto es que, de haberse parido en 35 mm, o incluso 16 mm, probablemente la película de John Duncan hoy día tendría un culto mucho mayor, y se la consideraría unos mínimos. Quiero decir que, en términos generales, no es peor que un buen puñado de los slashers más zopencos facturados en aquellos tiempos. "Camelot Studios" contaba con profesionales que sabían mover la cámara, montar e iluminar y, salvo por la lógica carencia de medios, "The Hackers" aún mantiene cierta dignidad en ese sentido.
Tras semejante "exitazo", los Duncan al completo decidieron no intentarlo más en el campo del largometraje de ficción, ciñéndose a sus trabajos publicitarios. Pasados un porrón de años, Dave se enteró del leve culto en torno a sus dos películas más famosas (la reseñada y la del monstruo), que iban buscadísimas y se pagaban cantidades astronómicas en ambientes coleccionistas. Así las cosas, decidió parir ediciones limitadas en dvd-r de cada una y venderlas a través de su página web. Durante aquel breve subidón, se planteó un remake de "The Hackers" tirando de lustrosos medios digitales pero, visto lo visto, nunca ocurrió. Casi que mejor.

lunes, 29 de noviembre de 2021

LOST SOUL: EL VIAJE MALDITO DE RICHARD STANLEY A LA ISLA DEL DR. MOREAU

No había sentido desde el día de su estreno (recuerdo las marquesinas de las paredes de bus anunciando su inminente premiere) el más mínimo interés por la adaptación de “La Isla del Dr. Moreau” para el cine ejecutada en 1996 por John Frankenheimer (según el póster español, pero sin créditos para director alguno según su versión original). De hecho esa falta de interés es la que me ha llevado a día de hoy a ser un completo ignorante en torno a esta película. Yo intuía que era muy mala y sin más. Y quizás lo sea en demasía y no merezca la pena sentarse frente a ella, como bien había decidido hasta el día de hoy. Sin embargo, recientemente he descubierto este documental, “Lost Soul: El viaje maldito de Richard Stanley a la Isla del Dr. Moreau” y, claro, ahora tengo unas ganas locas de verla. Y acabaré haciéndolo algún día. Se trata de uno de esos documentales que cuentan lo desastroso que fue el rodaje de determinada película, y las circunstancias que llevaron a esta a ser una puta mierda. De estos hay muchos y muy interesantes.  En este caso, la verdad es que los hechos acontecidos para que “La Isla del Dr. Moreau” fuera lo que es son realmente desternillantes.
No quiero spoilearles mucho el documental, por eso va a ser una reseña cortita, pero si diré que, como en la vida misma, todo el desastre del que nos habla el documental es fruto de tres factores: La incompetencia, los egos desmesurados y el retraso mental.
Porque a pesar de la buena prensa con que se nos presenta al principal artífice de este proyecto, Richard Stanley ( al que jamás había prestado atención), al que tildan poco menos que de futura promesa del cine fantástico, yo le veo como una especie de Tommy Wiseau en potencia, un pobre hombre que pese a su innegable cultura y ciertas dotes para dirigir, se le intuye un cerebro lo que se dice relajado, con una percepción de la realidad un tanto trastocada. No puedo tomarme en serio a un tipo que dice que utilizó la magia negra para llevar a buen puerto su película, ni puedo dejar de mirar, en sus entrevistas, cómo segrega espesa babilla cada vez que habla y cómo esta se va convirtiendo poco a poco en una especie de pasta negruzca… como si fuera un deficiente mental. A parte de esto, hay más factores mostrados en el documental que confirman esta tesis.
Por otro lado, es curioso cómo la gente que producía la película, New Line, ponen a parir a este hombre tildándole de irresponsable e inutil y justificando así que fuera despedido para contratar a John Frankenheimer mientras que los actores, que eran los que trabajaban con Stanley codo a codo, se refieren a él como un tipo extremadamente entusiasta y amable —lo que no es un aval para determinar sus capacidades en cualquier caso—, pero claro, los actores no es que sean tampoco especialmente lúcidos o inteligentes como para detectar algo fuera de lo normal. De hecho los comportamientos de Val Kilmer y Marlon Brando durante el rodaje, tal y como se narra en el documental, confirman de nuevo esto que digo.
Y por supuesto, la incompetencia está presente en todo momento. Richard Stanley, era un pequeño director independiente que sabía comandar pequeñas producciones de 5 o 6 millones de dólares, pero que con una de 30 no sabía ni por donde empezar… pero Frankenheimer, acostumbrado a hacer cine con solvencia, acabó de enmierdar todo este rodaje demostrando ser, si no más, tan inútil como Stanley…
No les cuento más. Solamente les invito a que la vean, merece mucho la pena y es altamente recomendable porque cuenta una historia fascinante sobre unos individuos asimismo fascinantes, y yo no podía dejar de mirar a pantalla mientras se sucedían las entrevistas o las imágenes de archivo.
El docu, por supuesto, tuvo una buena recepción en los distintos festivales y críticas unánimemente buenas, aunque sembró la polémica porque Richard Stanley dice que no todo lo que se cuenta es cierto, y que cosas más gordas que sucedieron se tocan de pasada.
Lo curioso es que Stanley, es también el director de una de esas recientes películas protagonizadas por Nicolas Cage tan en boga últimamente y de la que tanto hablan los asiduos a festivales de cine fantástico, “The Color out of Space”, una adaptación de Lovecraft que, efectivamente, no me interesaba ni lo más mínimo y que gracias a este documental pienso ver, tal vez en programa doble, junto a “La Isla del Dr. Moreau”.
El que firma el documental que les recomiendo se llama David Gregory, es fan de Jess Franco, y además de ser productor de “The Color out of Space” es el director de tropecientosmil documentales sobre cine más o menos jugositos como “The Joe Spinell story”o “Blood & Flesh: The Reel Life & Ghastly Death of Al Adamson”. Este está especialmente bien.

domingo, 15 de agosto de 2021

"VIERNES 13" EN "SPACEBALLS"

 

Una de las escenas/coñas más populares de la simpatiquísima "Spaceballs / La loca historia de las galaxias" de don Mel Brooks es cuando, para localizar a los héroes, los villanos corren a su videoteca y extraen una copia pirata de la misma película que están rodando, por aquello de rebobinar hacia adelante y ver cómo se desarrollan los acontecimientos. "Pero si todavía no hemos terminado de hacerla" exclama "Casco Oscuro", a lo que su esbirro comenta que "el mercado de la piratería va en aumento" y las películas salen antes incluso de haberse finiquitado. Genial. Genial porque, durante el auge de las descargas ilegales años -y años- después, llegaron a ponerse a disposición del respetable copias de trabajo de películas sin todos los efectos especiales definitivos añadidos. Mel fue muy certero en sus predicciones.
El caso es que, tras ver "Spaceballs" un porrón incontable de veces (también en el cine "Continental", durante su estreno, en DOS ocasiones), jamás me había percatado del subgag que hay dentro del gag. Cuando se dirigen a los estantes con las cintas de vídeo, justo debajo de donde están la misma "Spaceballs" y el resto de filmografía de Mel Brooks al completo, vemos una ristra de falsas secuelas de "Rocky" por un lado y de "Viernes 13" por otro. Sí amigos, me avergüenza no haberme dado cuenta hasta anteayer.... que, curiosamente, era Viernes 13.
Tal y como se aprecia en el detalle inferior de la imagen, reposan CATORCE secuelas de "Viernes 13" (hubiese sido más gracioso trece, pero la catorce, aunque casi ni se ve, está ahí). Bien, "Spaceballs" está fechada el año 1987. Por entonces la entrega de las aventuras de Jason Voorhees más reciente había sido la sexta en 1986. No habría otra hasta 1988. Es decir, en el momento Brooks predijo ocho más. Teniendo en cuenta que la franquicia con el título de "Viernes 13" se detendría en la octava, se pasó. PERO, contando a partir de cuando cayó en manos de "New Line" y comenzaron las seudo secuelas, variaciones y remakes, la cosa se queda muy muy cerquita. En este caso, el poder adivinatorio del director judío volvería a dar en el blanco.
Irónico y encantador.

sábado, 22 de mayo de 2021

SPAWN

Si hay un fenómeno que pueda catalogarse sin pestañear de "totalmente noventero" ese es "Spawn", personaje de comic creado por Todd McFarlane y publicado por la editorial "Image". No voy ahora a dármelas de experto porque, no, aunque leer comics me gusta, no llega a la devoción que despierta en mi el cine. Sin embargo, si estabas un poco situado en "fricolandia", conocías a "Spawn", te dejabas impresionar por esos barrocos dibujos del tipo sentado con la mega-capa al viento y, sobre todo, babeabas con sus curradísimas y detalladas figuras, cortesía de "McFarlane Toys", un poco antes de que lo acabara de petar -al menos para mí- con la tremenda colección "Movie Maniacs" (y, de paso, cambiara totalmente la faz del mercado de las figuritas). Tienen muestras de ello aquí y aquí. Los 90 fueron años de mucho goticismo de chichinabo. Molaba lo oscuro, lo tormentoso, lo "mal lechado". A nivel cinematográfico, y a nivel superheróico, la culpa de todo la tuvo el "Batman" de Tim Burton. Sin duda. Tendencia a la que se apuntaron otros ilustres como "Flash" (¡al que le quedaba fatal!) y "El Cuervo", mucho más adecuado. Gracias al hombre murciélago, vivíamos entonces una oleada de tipos con mallas -negras-, mucho más modesta que la actual, pero notable. Así que, entre eso y la tendencia al goticismo de la chavalada, llevar "Spawn" a la gran pantalla era lo que se dice una decisión lógica, a la que se apuntó la entonces poderosa "New Line", con producción y -supongo- supervisión de Todd McFarlane himself.
Los habitantes de infernalandia pretenden destruir la tierra, para lo que están organizando un super ejército de "Spawns". Necesitan uno que ejerza de cabecilla, así que convencen al mandamás de una agencia de asesinos para que se cepille al mejor de los suyos y lo mande a los infiernos, donde será convertido en el "Spawn" supremo. Lo logrará, sí, pero de vuelta a la tierra -y removido por el amor a su esposa.... ¡buargh!- el tipo se revotará contra sus diabólicos jefes y pasará de villano a héroe.
La popularidad "subcultural" de "Spawn" motivó que, cuando se anunció -en 1997- que se había hecho una peli e iba a estrenarse en el Festival de Sitges, todos corriéramos a verla entusiasmados. ¿Y qué pasó? Pues la decepción fue tan, tan y tan gorda, que salimos con el rabo entre las piernas y nunca jamás volvimos a hablar de ella. Así ha sido en mi caso hasta que, el otro día, pensé aquello de "¿Cómo me sentará hoy?".
Sí, "Spawn" es bastante terrible toda ella. Sin duda, lo que más impacta al verla es la bajísima, pero bajísima, calidad de sus trucajes visuales. El CGI es tercermundista. Horripilante. Hay momentos en los que incluso vemos el corte del recuadro que enmarca la luzecita verde brillante. Cierto que en los 90 el CGI todavía andaba muy virgen, pero es que hablamos de un producto "mainstream" bajo el sello "New Line". No de una serie Z tipo "The Asylum", entre otras cosas porque el cine barato de esos años no podía permitirse filigranas informáticas. Tal vez piensen que el paso del tiempo ayude a superar el shock, pero no. Especialmente porque en el clímax final estalla a lo bestia, acompañado de unos cromas desconcertantemente mal ejecutados. Demencial, en serio. Los efectos físicos, de látex y tal, están bastante mejor y corren de la mano de la mítica KNB Group que, aunque se lo curran un rato -sobre todo por la versión animatrónica de "Violator"-, no pueden evitar el efecto "Tortuga Ninja" en lo que respecta al traje/look del mismo "Spawn".
Si repasamos el reparto, encontramos a un John Leguizamo la mar de bien caracterizado al que dejaron hacer demasiado y carga bastante (salvo alguna puntilla graciosa. Y esos chistes de pedos). Tampoco convence mucho el héroe de la función, un Michael Jai White que únicamente sabe poner cara y poses de malote, sin aportar mucho más (como producto superheróico de la década, que no falte el maldito plano de "Spawn" apoltronado sobre la cruz de una catedral gotiquísima en plan vigía, acompañado de rimbombante música orquestal. Recurso cansino que llegó a durar demasiado). Una Melinda Clarke recién salida de aquella ñorda infame titulada "La lengua asesina" (precedida unos pocos años antes por "Mortal Zombie", ¡anda que seleccionabas bien tus papeles, niña!) y un Martin Sheen al que, supongo, debería avergonzar soltar todos esos discursos de villano de opereta que quiere dominar el mundo. También rula por ahí Miko Hughes, el niño de "El Cementerio viviente" y "La nueva pesadilla de Wes Craven".
Para añadir más leña noventera al fuego, tenemos una banda sonora trufada de lo que era habitual entonces, grupos de metal gótico y tecno-chunda-cool como "Orbital", "Korn", "Marilyn Manson" o "Prodigy" (alguno de ellos firma el resultón tema que acompaña a los feísimos y agotadores títulos de crédito. Mención también para los del final, muy inspirados en los de "Seven", algo bastante común entonces).
El guionista principal no es otro que Alan B. McElroy, a quien debemos títulos como "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" o "Km.666".
El director de discordante nombre, Mark A.Z. Dippé, venía del mundo de los efectos visuales para títulos de relumbrón, lo que aún hace más incomprensible la incapacidad destilada en "Spawn". Habrá quien piense que el dinero invertido terminó destinándose a otras cosas, como cocaína y putas. O será que Dippé es un negado cuando se trata de dirigir. En cualquier caso, perdió la oportunidad brindada y acabó a la riendas de subproductos como "Frankenfish: La criatura del pantano", mucha televisión y películas de "Garfield" destinadas a mercados menores. Bien le deben de ir cuando su film más reciente sigue por esos derroteros, solo que cambiando al gato gordo naranja por el perro "Marmaduke".
"Spawn" podría ser uno de esos extrañísimos productos "mainstream" que alcanzan el renglón de lo involuntaria y puramente "trash", aunque si debo decir algo positivo de ella, por mucho que cueste, es que no es excesivamente aburrida. Tiene su ritmillo y, entre vergüenza ajena y vergüenza ajena, hasta puede verse entera sin morir en el intento.
Un anti-clásico de su década.

lunes, 8 de febrero de 2021

¡CRITTERS AL ATAQUE!

Durante 2019, y estando la Warner y la New Line de por medio —aunque de manera muy condescendiente con el asunto, eso sí—, y, seguramente con la  fiebre del revival como detonante, se conciben deprisa y corriendo un par de productos para ser explotados en las nuevas plataformas digitales que, a su vez, suponen el regreso a la pantalla de una de las consecuencias de “Gremlins” más recordadas por el público. Se trata del regreso de los Critters. Por un lado tenemos una serie de 9 capítulos “Critters: A new binge” que cosechó críticas de lo más desfavorables incidiendo en el hecho de que los efectos infográficos con los que contaba la serie, serían malos incluso si se hubieran utilizado en los 90. Y por otro lado, tenemos la secuela que nos ocupa, la quinta parte de la franquicia  de “Critters”, que cosechó críticas algo más tibias (no mucho más) y que llevaría el título de “¡Critters al ataque!”.
Y dicen que la película es mala. De acuerdo, es mala. Pero todos esos fans y cascarrabias parecen olvidarse de que las películas originales de la franquicia ¡también eran muy malas! Lo único, que tenían su gracia. Con esto quiero decir que “¡Critters al ataque!” juega en terreno de sobra conocido y se prodiga, no ya solo como una digna secuela (que lo es) si no como una de las mejores entregas de la saga desde la primera parte. Y es que suceden dos cosas en concreto que honran a esta secuela. La austeridad de presupuesto es notoria —de hecho está rodada en Sudáfrica para así abaratar costes— y, aun así, se las apaña para sacar el mayor provecho posible a los efectos especiales y prescinde de naves espaciales ostentosas y rayos láser destructores que sirvan de espectáculo visual. Amen de que en esta quinta parte los Critters son, directamente, marionetas. Y se nota descaradamente… pero por algún motivo, eso funciona. Asimismo no se ha escatimado en la cantidad de gore que se nos muestra; “¡Critters al ataque”! es violenta y sangrienta. Los Critters, a pesar de la ausencia de movimientos (que casi hace que nos recuerden a “Hobgoblins”) son más voraces que nunca y, gracias a eso, se le regala al espectador un buen puñado de escenas llenitas de mordiscos y fluidos corporales rojos, verdes, viscosos y coloridos, por lo que la película se convierte en una fiesta. De hecho, sería la primera película de la saga calificada para mayores de 18 años (ahí es nada).
Sin embargo, la ausencia de argumento es más palpable. Y si me apuran, hasta eso me parece acertado puesto que cuando me siento frente a una película de los Critters lo que quiero es ver a estos haciendo fechorías, el resto me da lo mismo porque es paja. Así que, la cosa va de una adolescente que le toca cuidar a un grupo de niños cuando de golpe y porrazo se topa con una especie de bola peluda blanca en el bosque. La bola está herida, así que los niños la curarán y cuidarán. Lo que no sabían es que, mientras, miles de bolas peludas se están comiendo al resto de los habitantes del pueblo. Por otro lado tenemos a una caza recompensas que, como es tradición, intentará dar buena cuenta de esas otras bolas de pelo. Y no hay más. La película entera es una excusa para que en un momento dado los Critters se los coman a todos. Perfecto.
 ¿Qué será la bola peluda blanca que han encontrado los niños? Vean la película para descubrirlo.
Por otro lado, esta secuela, aunque hace guiños a todas y cada una de las películas precedentes, también parece lanzar guiños a “Gremlins” tomando un tono que, por momentos, se asemeja más al de la franquicia de Spielberg que a esta —tenemos hasta detallitos “mowai” con mochila incluida—, mientras que los Critters que nos presenta son los que hemos visto en las anteriores películas y, para diferenciarlos, se nos muestran con heridas de guerra sufridas en anteriores entregas (hay uno tuerto y lleno de cicatrices, otro calvo que se quedó sin pelo en una anterior entrega por efecto de un disparo...), todo ello servido con mucha habilidad para enganchar al público millenial que es al que va verdaderamente destinada esta película.
El acierto de “¡Critters al ataque!” es que nos muestra elementos por todos los fans de la saga reconocibles, pero huyendo del posmodernismo y la nostalgia, haciendo un reciclado absolutamente moderno que funciona porque mantiene la esencia. Y quizás por eso el fandom se ha cebado con ella.
Se rescata a  Dee Wallace que, convertida en toda una cazacritters, repite en el rol que se le asignara en la película de 1986, sólo que se le cambia el nombre por un problema de derechos entre la Warner y Domonic Muir, el guionista de la primera película, por lo que aquí, en lugar de ser Helen es, sencillamente, la tía Dee.
Dirige, con más pericia que torpeza, Bobby Miller, director jovencito que hasta que ha rodado esta secuela de “Critters” no había realizado  más que cortometrajes.
En definitiva, la película está francamente bien. Es divertida, cafre, cortita y le deja a uno un buen sabor de boca.

lunes, 26 de octubre de 2020

LAS PESADILLAS DE FREDDY

El próximo día 31 es Halloween, festividad a la que no tenemos ninguna manía en "Aquí Vale Todo" (y que pensamos puede convivir perfectamente con la propia). Por ello, esta semanita se la vamos a dedicar estrictamente al género del terror y aledaños, comenzando hoy Lunes con todo un clásico... aunque en vertiente "povera".
Siempre me ha escamado que se incluya la saga de "Pesadilla en Elm Street" en la etiqueta de "slasher" junto a "Viernes 13" o "Scream". Para nada creo yo que encaje, por su generoso elemento sobrenatural y, sobre todo, su asesino, un personaje excesivo y charlatán carente de toda áurea inquietante. Sin embargo, sí hubo una ocasión en la que Freddy Krueger estuvo cerca de considerarse "slasher" y fue en el primer capítulo de la serie de televisión "Las pesadillas de Freddy", lógicamente esputada a partir de su gran éxito.

Al narrar el origen del personaje, antes de su paso a sueñilandia, tenemos un Freddy con toda la carne pegada a los huesos y que mata en el mundo físico, agazapándose en la oscuridad para atacar. A mi, toda esta parte, me encaja perfectamente en los parámetros del cine de acuchillamientos. Pero claro, luego vienen los padres de las víctimas que, enfadados al ver al de las garras librarse de la silla eléctrica, corren hasta su guarida y le prenden fuego. Entonces sí, de ahí pasamos a terreno conocido (externo ya al del "slasher" puro). Los sueños, las visiones surrealistas y un Freddy bocazas e irritante que se toma la revancha.
De este modo, lo que queda es una especie de versión condensada y extremadamente sosa de una típica peli de "Pesadilla en Elm Street". Los elementos truculentos brillan por su ausencia, siendo una época en la que aún no se permitía mostrar sexo y violencia en la caja tonta.
Dirige Tobe Hooper ¿Se imaginan lo que, en otras circunstancias, habría significado que el responsable de "La matanza de Texas" firmara un capítulo de la serie de Freddy Krueger? ¿Sensacional, verdad?. Pues no. El hombre se aburre tanto con la materia, que nos contagia. Y lo que son 45 minutos de duración parecen alcanzar dos horas interminables. Una pena. Y un mal arranque para una serie que, en un principio, pretendía comerme entera e ir comentando capítulo a capítulo. Pero, ciertamente, resultó una experiencia tortuosa. Terrible. No es que fuese mala, más bien lo siguiente. Es horrorosa y todos los episodios, durando esos 45 minutos, se hacen eternos. Tanto aquellos que incluyen a Freddy en la trama (y que se aferran exactamente a la misma premisa: Personaje -normalmente adolescente- sufre las torturas "light" por parte del de las garras a base de surrealismo, situaciones extrañas, ridículas y terriblemente cansinas) como los que únicamente le otorgan el cargo de "host" (igualmente insufribles).
Es cierto que eventualmente encontramos rostros curiosos (Lar "Viernes 13 - 7" Park-Lincoln, Lori Petty, Jill Whitlow, Diane Franklin, George Lazenby, Bill Moseley, Jeffrey Combs, William Butler, Dick Miller, Charles Cyphers, Tracey Walter, Wings Hauser, Sandahl Bergman, John DiSanti y Brad Pitt!!) o firmas igualmente curiosas (Tom "Viernes 13 - 6ª parte" McLoughlin, Mick Garris, Ken Wiederhorn, Tom DeSimone, John Lafia, Dwight H. Little, William Malone), pero no sirve absolutamente de nada. Supongo que las prisas por realizar el producto y agenciarse unos cuantos milloncejos más les pasaron factura a los de "New Line". Por eso he decidido olvidar mi intención inicial de reseñar todos los capítulos limitándome, en plan testimonial, al primero (básicamente porque trata el origen de Freddy).
Mal, mu mal, totalmente desaprovechada.

sábado, 9 de marzo de 2019

SESIÓN DOBLE : LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 + HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS

LEATHERFACE: LA MATANZA DE TEXAS 3 : Esta tercera entrega de la afamada saga se atreve con aquello que Tobe Hooper evitó cuando rodó "Masacre en Texas 2": Repetir los aciertos de la película original, es decir, volver a la seriedad, a la crudeza y a cierta sordidez. El único elemento propio es una notable ración de gore -ausente en el film de 1973- finalmente extirpada por los señores de "New Line", entonces en la cresta de la ola gracias a Freddy Krueger y con ansias de hacerse con todas las franquicias de éxito en el cine de terror (poco después le tocaría el turno a "Jason Voorhees"). Dicha intromisión se saldó con un montón de problemas durante el rodaje, algo que brilla especialmente en el inapropiado final. Y si no que se lo digan al pobre Jeff Burr, que vio su carrera truncada tras la amarga experiencia en la silla del director.
No obstante, preparados para el susto, y vista hoy, la película funciona. Será que el tiempo la ha beneficiado. O que las siguientes aportaciones a la saga son tan mediocres que esta ha ganado puntos. No lo sabemos. Con todo, "Leatherface: La matanza de Texas 3" dispone de un puñado de buenos momentos, especialmente en su primera mitad (tengo debilidad por la desasosegante secuencia de la pareja protagonista intentando cambiar la rueda de su coche mientras en la oscuridad chirría cada vez más próxima la pierna ortopédica de Leatherface
) y dispone de un tempo notablemente acelerado. Todo se desarrolla a bastante velocidad y sin dar demasiado respiro al espectador. 
En el reparto destacan un novatillo Viggo Mortensen, Ken Foree de "Dawn of the dead" y el chico para todo de la serie B, William Butler.
Cierra el film una adecuadísima y muy estupenda canción de "Laaz Rockit", inevitablemente titulada "Leatherface".


HALLOWEEN H20 : VEINTE AÑOS DESPUÉS
: No cabe duda de que en Hollywood las cosas son cíclicas. Hay muchos ejemplos, pero hoy nos centraremos en uno. Recientemente la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad, "Blumhouse", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el cuarenta aniversario de la de John Carpenter. Curiosamente, hace dos décadas atrás, la compañía de moda especializada en terrores de éxito y calidad de entonces, "Dimension Films", se sacaba de la manga una nueva entrega de "La noche de Halloween" que se anunciaba como "la buena", conectando directamente con la original, saltándose todas las secuelas intermedias (salvo la segunda) y fichando a su protagonista, Jaime Lee Curtis. Todo ello coincidiendo con el veinte aniversario de la de John Carpenter quien, por cierto, rechazó ser el director y para lo cual contrataron nada menos que a Steve Miner, responsable de la segunda y tercera de "Viernes 13". El título no podía ser más lógico, "Halloween H20", una película que intentaba aprovecharse, y con justicia, del renacer del "slasher" gracias a "Scream" o "Sé lo que hicisteis el último verano".
Laurie Strode vive oculta tras otra identidad ejerciendo de profesora en una escuela para ricos, donde tiene a su hijo estudiando. Un mal día Michael Myers reaparece de la nada para, una vez más, continuar la labor que dejó incompleta en 1978.
A diferencia del reciente y aburrido "Halloween", "Halloween H20" tuvo la sabia idea de apartarse levemente del "slasher" puro para centrarse más en el mal vivir de Laurie Strode y el épico enfrentamiento final con su hermano psycho. La ración de "estudiantes perseguidos por asesino enmascarado" queda reducida a cuatro chavales y una porción escueta de justo y suficiente metraje. El resultado es una película entretenida, con sus dosis de suspense y un clímax final bastante emocionante.
Además, aquí sí ponen punto y final a la saga. De forma contundente. Aunque ni tan siquiera eso nos salvó de que, mediante las más chapuceras triquiñuelas argumentales, se estrenara una continuación absolutamente horrible cuatro años después.
Simpático guiño para la madre de todos los "slashers" con la aparición de Janeth Leigh (chiste privado incluido).
Lo ratifico, "Halloween H20" es mejor que la más reciente aventura de "La Silueta".

sábado, 27 de mayo de 2017

LOS FOTOCROMOS DE "FREDDY CONTRA JASON"

Tras muchos años de espera, y mucho cacareo, el proyecto de enfrentar en una misma peli a Freddy Krueger y Jason Voorhees (entonces ya propiedad de New Line) finalmente se materializó bajo la tutela de Ronny Yu.
Al parecer fue todo un éxito. Pero digo yo que no lo sería tanto si nunca generó ni la secuela rumoreada, ni tampoco ese extraño delirio en el que iban a incluir al Ash de "Evil Dead" en el petate. De hecho, comenzó a oírse también que había ideas para un "Pinhead versus Michael Myers" pero, afortunadamente, no llegaron a cuajar.
Lo que sí llegó, y fue a las pantallas, es este "Freddy contra Jason" precedido por una encuesta en la red que daba la oportunidad a los fans de votar quién querían que ganase. Yo voté a Jason. Estaba claro que no iba a ganar ninguno, porque ahí fuera había demasiado dinero, er, digo, demasiado público encariñado con ambos como para arriesgarse a perderlo. Pero al final, de alguna manera, digamos que el amigo Voorhees acabó alzándose victorioso. 
Tiene sentido. A fin de cuentas, Freddy solo había sido una moda pasajera ya algo olvidada para cuando se lanzó "Freddy contra Jason", por lo que su voto no pudo contar con el respaldo de la masa que, años atrás, había acudido a los cines, limitándose a los fans, menos que los del de la máscara de hockey. Por una sencilla razón, este último llevaba más años currándoselo, nunca había sido un personaje masificado y su cantera de adoradores era más fiel y apasionada que la de Krueger. La magia de ser una figura de culto. Además, este era un niño deforme marginado en continua venganza contra guapos y folladores, mientras que el otro, el de las garras, era un irritante asesino de críos.
Fui a ver "Freddy contra Jason" en su estreno y no sabría decirles qué sensación me dejó. Así que decidí volver a verla hace poco, justo con el fin de escribir algo coherente que acompañara a sus incompletos fotocromos, y me quedé igual. No sé qué decir. Ni me gustó, ni me disgustó. Tiene sus cosas buenas, como el generoso gore, alguna idea suelta (Jason en llamas matando pseudo ravers o la cabaña en medio de un lago donde vive y guarda los cadáveres de sus víctimas, que Freddy adquiera un aspecto más demoníaco cuando se enfada...) y que es una chorrada más o menos entretenida.
Igual que con el remake oficial de "Viernes 13", hubo bulla porque no se fichó a Kane Hodder para encarnar al tío de la máscara, pero joder, seamos prácticos, ¡¿qué cojones importa?!. Robert Englund sí había hecho suyo a Freddy desde buen principio. ¿Pero Hodder?. Además, en cuanto a físico y fiereza, prefiero los Jasons de las tercera y cuarta partes. El de la peli que nos ocupa, independientemente de quien lo interpretara, ya mola, ahí todo gigantón y de piel grisácea. Nada que objetar.
Al final lo mejor de la función es Monica Keena, que, a pesar de estar recauchutada, me la comería con pan y cebolla. Claro que no dejó mucha huella, porque su carrera posterior quedó estancada en las "cloacas" del cine olvidable, y encima pasó otra vez por quirófano para acabar de jorobar más su aspecto, lástima.
En fin, no sé, supongo que "Freddy contra Jason" era una ocurrencia demasiado obtusa para que diera como resultado una peli excelente y generara algo más allá del chiste que en el fondo era y sigue siendo.









viernes, 2 de octubre de 2015

MULTIPLE MANIACS

Teniendo en cuenta que esta es la primera película de John Waters que salió de los circuitos de exhibición reducida de Baltimore, y que en plenos años setenta ya gozó de una distribución, sin duda, más amplia cuando entra en juego la “New Line” que lleva las películas de Waters a los cines ¿Hasta que punto Waters es un “artista” puramente underground? ¿Cuantos directores underground dieron en salto a Hollywood y gozaron de la distribución internacional de sus películas? Aquí llegaron incluso dobladas al castellano en los años 80/90 cuando ya gozaba de una gran popularidad.
Ergo ¿no es cierto que realmente, John Waters es un director mainstream que vende (incluso prostituye) la etiqueta Underground? Yo creo que si.
Obviando esto, y el hecho de que toda la estética por la que se hizo famoso y, por ende, hizo famoso a Almodóvar está copiada de los hermanos Kuchar (absolutamente coherentes con la etiqueta “Underground” y lo que conlleva), lo cierto es que este “Multiple Maniacs” vendría a ser la película de John Waters y su trouppe más pura y coherente con lo que luego nos vendió. Es más, diría que incluso “Pink Flamingos”, no deja de ser un remake inconfeso de “Multiple Maniacs”, a la que añade el mayor numero de cerdadas y provocaciones posibles con el fin de escandalizar a ese nuevo público que se acercaba e este llamado cine “Trash”, “Underground” o como demonios prefieran llamarlo.
Y es que mientras se rodaba, Waters ni se imaginaba que llegaría a donde llegaría, entonces es una película pura en el sentido de que no necesita de la guarrería y la provocación para transgredir, porque ya transgrede por si sola, inconsciente de que había una popularidad detrás de todo esto. Que aunque hay  cerderío y elementos “Waters” a borbotones, no es una trasgresión tan obvia como la de la posterior “Pink Flamingos”.
Cuenta la historia de un “Freak show” que muestra al público una serie de aberraciones que incluyen maricas dándose besos reales, un yonki pasando el mono y posteriormente inyectándose, y la atracción final que es “Lady Divine” que aprovechará la coyuntura para capturar a quienes  se dignen en  ver el show, para robarles y asesinarles. Su ego es desmesurado y su novio, que está enamorado de una joven rubia, teme abandonarla porque sabe que  “Lady Divine”, no dudará en matarle, por lo que planea  su asesinato, mientras Divine, que finalmente se entera de su infidelidad, planeará lo mismo, no sin descubrir los placeres del lesbianismo, entre otras muchas cosas.
Todo seguirá cierta coherencia -en el universo Waters- hasta que hace acto de presencia una langosta gigante que, sin motivo aparente, violará a nuestra protagonista, incentivando así su propia locura y la de la película en general.
Pues probablemente sea una de las mejores películas de John Waters, solo porque está en bruto, en estado puro y porque en ella veríamos de forma genuina, todos los clichés,  y obviedades del resto de la carrera de Waters hasta que se “mainstreamizara” del todo.
Porque además, está graciosa, simpática y entretenida.
En el reparto,  la trouppe habitual de John Waters, compuesta de maricas, lesbianas, yonkies  y transexuales formada por Mink Stoole, Edith Massey, David Lochary y, por supuesto, Divine.
Waters por su parte, tiene pendiente de estreno para este 2015 una cosa titulada “Kiddie Flamingos”, mientras que por otra parte, ha dado voz  a uno de los personajes del largo de animación español “Mugworth” de Marc Fernández que verá vida videográfica este año a través de “Vial of delicatessens”.

miércoles, 20 de mayo de 2015

LOS FOTOCROMOS DE "JASON X"

"Viernes 13 VI: Jason vive", "Viernes 13 parte VII: Sangre nueva", "Vierne 13 VIII: Jason toma Manhattan" y "Viernes 13: El final; Jason se va al infierno" no se estrenaron en salas en nuestro país, a saber por qué, ya que las partes VI, VII y VIII las distribuía Paramount... a lo mejor ya eran muy malas para el público español, o bien el público español ya no iba al cine a ver una de "Viernes 13", así pues ¿Para qué molestarse?. Así que solo salieron en vídeo en nuestro país. Por lo tanto, al no estrenarse, no tenemos los fotocromos, por desgracia.
Sin embargo, muerta ya la década de los 90 y entrado el nuevo milenio con la nostalgia del pasado que lleva consigo, a los señores de New Line no se les ocurre otra cosa que resucitar una franquicia más muerta que viva y esta vez sí, no sabemos por qué, se estrena en salas españolas la segunda de sus aportaciones. El resto, lo explica muy bien Naxo en la correspondiente reseña. Yo les dejo con los fotocromos de "Jason X". La cosa continuaría después hasta nuestros días, pero yo ya no tengo esos fotocromos...











lunes, 2 de marzo de 2015

FREDDY VS JASON VS ASH

A principios de 2000, con el éxito que supuso el crossover “Freddy Vs Jason” se empezó a rumorear entre el fandom, que la “New Line” tenía previsto sacar un nuevo crossover, esta vez enfrentando a los dos iconos del cine de terror, con el personaje protagonista de la saga “Posesión Infernal”,Ash Williams. Obviamente, el rumor se apagó con el paso de los años, lo que se tradujo en montones de fans desconsolados que se quedaron con las ganas de ver la película. Pero era cuestión de tiempo que los fans hiciesen por su cuenta una película o un corto o algo que reuniera a los tres titánes. Y al que mejor le salió la jugada fue a Trent Duncan.
Trent Duncan, es uno de tantísimos norteamericanos medios que a la hora de hacer sus películas se decantan por recrear las mejores escenas de sus personajes favoritos o crear nuevas historias en las que estos sean los protagonistas. Este estilo de cine amateur se llama “Fan Film”. Y hay dos tipos de “Fan film”: Las que tienen unos acabados rozando lo profesional, cuyos disfraces y maquillajes poco o nada tienen que envidiar a los originales en los que se basa, y los que recrean estos disfraces con lo primero que pillan, que son los que más o menos me gustan a mí, por cercanía, por espontaneidad, llámenlo X. Este “Freddy vs Jason vs Ash” que ejecuta Duncan, estaría a medio camino de las dos corrientes estando rodado de forma algo austera en exteriores y de día (porque no tiene iluminación) pero bien sacados los personajes. Si bien Freddy es algo más tosco y se nota que es una careta, Jason sería perfectamente colable en una peli original de “Viernes 13”, mientras que Ash, el Ash más macarra, el de “Terroríficamente Muertos” o “El ejercito de las Tinieblas” estaría más o menos digno puesto que el parecido del actor que aquí lo encarna, Adam Henrickson, con Bruce Campbell es notable, amén de estar vestido y llevar los mismos chorretones de sangre, en los mismos lugares, que en las fotos promocionales de los films originales.
A partir de aquí, todos los clichés habidos y por haber, en un entretenido y dignamente realizado cortometraje  de 13 minutos en el que Freddy Kruegger se aparece en los sueños de una adolescente y la convence de que lea un pasaje del Necronomicón, a fin de traer de vuelta a Ash con la intención de matarlo. Pero Jason anda por ahí matando a los adolescentes, cuando Ash llega por un agujero temporal… o algo.  La lucha será descarnada.
El tono del corto, evoca directamente al que nos ofrecía “Freddy Vs Jason” por encima de otras referencias y, aún con todas sus carencias, se deja ver muy por encima de otros “Fan films” que suelen ser de calado bastante insoportable. Este está bien.
En cuanto al director Trent Duncan, ya se lo montó antes con el “Fan Fiming” haciendo su “Jason Vs. Leatherface” y rematando, después de este, juntando en una misma película a Jason, Freddy, Ash, Leatherface, Ghostface y Michael Myers en un mediometraje de 50 minutos y 6.000 dólares de presupuesto que lleva por título “Fan Film Saga Vol.1: Icons of Horror”. Fuera del “Fan Filming”, Duncan ha realizado el corto “Inahbited” sobre parásitos extraterrestres, entre otras fruslerías.
En cuanto a “Freddy Vs Jason Vs Ash” está dentro de los contenidos extra del DVD de “Devil Dead”, pero todo el material de Duncan, así como tropecientos millones de “Fan Films” están para ver, sin ningún tipo de problemas, en Youtube.

sábado, 14 de diciembre de 2013

THE HIDDEN 2, EL REGRESO

Indudablemente, a la estupenda "Hidden" las cosas le fueron de puta madre a nivel crítico, pero desconozco cómo discurrió la cosa en las taquillas del mundo, aunque algo me dice que lo que no se comió en su paso por las pantallas grandes sí lo hizo, y sobradamente, en los estantes de los video-clubs. Todo ello explicaría la existencia de una segunda parte de tan pocas lustrosas ambiciones, impulsada -como la primera- por la entonces cada vez más en alza "New Line". "The Hidden 2" fue parida siete largos años después de su precedesora (concretamente en 1993, y eso que la acción se sitúa quince por delante, es decir, en 2003. Algo que, obvio, no se nota por ningún lado a nivel tecnológico y estético) y con una inversión de dinero, talentos y capacidades mucho más modesta. Normalmente, las continuaciones cuyo campo de acción es el mercado doméstico suelen aportar menos ingredientes que el film que las originó. "Hidden 2" directamente aporta menos que nada.
Teniendo en cuenta que absolutamente nadie del reparto de la original repite aquí, la pirueta que se montan para lograr atar ambas películas es espectacular. De entrada, nos comemos entero todo el clímax final de "Hidden 1". Lo repiten prácticamente igual, con la diferencia que, hacia el final de los quince minutos que dura, lo mezclan con imágenes de un perro que se cuela en el escenario en el que el marciano malo había sido exterminado, y pilla un cacho que resultará cobrar vida, introduciéndose en el animal con el fin de generar crías. Mientras -recordemos- Kyle MacLachlan (alien güeno) revive al buddy-poli recién muerto trasladándose a sus adentros. Pasan quince largos años. Los productores y guionistas de "Hidden 2" necesitaban poder contar con el actor que interpretó al mentado policía, Michael Nouri, pero este no picó. Entonces, se buscaron un doble que se le pareciera mínimamente, le metieron un puñado de látex entre los pómulos y la barbilla y le filmaron mirándose a un espejo diciendo aquello de "Oh, dios mío, cómo se me ha deformado la cara!". ¡¡Yeah!!. Esto promete. Total, que se entera que el alien malo se ha metido en el cuerpo de un gilipollas, va para allí, se pelean y mueren los dos.
Y aquí es donde realmente arranca "Hidden 2". La hija del poli -ya crecidica- recibe la visita de otro alien bueno y le explica que el chungo todavía sigue por ahí jodiendo la marrana. La convence para que la ayude y juntos parten a por el. Y ya está, en adelante todo lo que veremos será eso, la persecución, nos paramos, nos enamoramos, seguimos la persecución, el alien malo salta de cuerpo en cuerpo y todo termina en un enfrentamiento poco espectacular y bastante deslucido, rematado por un susto final de vergüenza ajena.
"Hidden 2" es, directamente, horrorosa. Se nota que ha sido parida con muchísima menos guita que la primera, lo que no debería ser ni un problema y ni un inconveniente si sus responsables lo compensaran con imaginación y buenas ideas. Pero no van por ahí los tiros. Prácticamente toda se desarrolla entre la pareja chica/alien y el malo. Encima, el escenario más recurrente es una fábrica abandonada donde las crías del marciano se han instalado. Ni tan siquiera tenían dinero para alquilar un Ferrari (que ya saben cuánto le gustaban al bicho malvado que, de hecho, en este film amplía su gustos a otros modelos más asequibles). Todo es tan escaso, que tiran de diálogos y de la poco creíble y ñoña historia de amor entre la hija del poli y el marciano guay. Sí, vale, al menos los efectos especiales son "old school", pero tampoco esperen nada muy espectacular.
El director y guionista del estropicio es un tipo de errática carrera, no demasiado agraciado y con un nombre igual de poco atractivo, Seth Pinsker. Venía de dirigir en los 80 sendos episodios para un par de series (entre ellas "Con ocho basta") y no volvería a ponerse tras una cámara hasta pasados más de 10 años. ¡¿Qué cojones le vieron los productores para encargarle a él el proyecto?!. El caso es que Pinsker nunca jamás volvió a dirigir nada de nada, lo que no me sorprende. Su único crédito posterior es como productor televisivo el año 2004. Nothing more. Claro que igual es el Kubrick de la serie Z y reaparece en 2014 con otra obra de arte, ¡a saber!.
En el reparto únicamente reconozco un careto, el de la prota femenina, Kate Hodge, que en cuestiones cinematográficas debutó nada menos que con "Leatherface, La matanza de Texas 3". Algo que, rápidamente, le otorgó la etiqueta de "reina del grito" y la encasilló en el género. Le siguieron la serie de "Tales from the crypt" y otro producto televisivo en el que interpretaba a una mujer lobo, "She-Wolf of London" y que fue portada de un viejo "Gorezone" en el que la muchacha, ya deseosa de salirse del gueto, decía que no era muy fan del cine de horror. Y sí, pudo aspirar a otra clase de papeles, pero no mucho más lustrosos. Posó junto a Brandon Lee en "Rapid Fire" y de ahí a "Hidden 2", lo que nos indica que su carrera no debería pasar precisamente por un buen momento. El resto son todo series y más series hasta nuestros días. Aunque lo más marciano de su currículum lo encontramos en su desvirgue, un bizarro cortometraje del año 86 titulado "Super Christian 2" de obvio contenido cristiano. El responsable, John Schmidt, es un cineasta especializado en esas temáticas tan pringosas.
No entiendo cómo se les ocurrió a los de "New Line" hacer semejante chapuza, partiendo de un film tan entretenido, vibrante, colorista e inteligente como fue el de Jack Sholder (cuya trayectoria y resultados, hoy por hoy, guardan pocas diferencias con las del amigo Seth Pinsker). Tal vez su intención era producir algo rápido y poco costoso con el único fin de preservar el copyright del título, a saber, pero total para lo que les sirvió...
Que nunca hubiese una tercera parte podría echar un poco de luz sobre el entuerto. ¡¡Malditos años 90!!.
Evitable a toda costa.

NOTA: El amigo-lector Newzombie ha hecho notar que la imagen urbanita de la caratula pertenece en realidad a "Hellraiser 3". Gran observación la suya porque, efectivamente, si se mira con atención, verán a un cenobita ahí de pie, todo chulo él. Gracias al compañero por una info que, yes, hubiese ido de perlas para nuestra sección de... ya saben qué....

jueves, 16 de mayo de 2013

VIERNES 13: EL FINAL, JASON SE VA AL INFIERNO

La lectura de "Making Friday the 13th, The legend of camp blood" (by David Grove) ha sido de lo más apasionante, y me ha animado a repasar algunos de los títulos que integran toda la saga. Especialmente aquellos que por lo general menos me funcionan. Lo intenté con la primera, la original, y ayer llegó el turno de la que, probablemente, más detesto, la nueve, de cuando la franquicia pasó a manos de "New Line" (tras su exitosa pero descendente trayectoria en las oficinas de la "Paramount") y estos pensaron que eran lo suficientemente listos como para facturar algo realmente diferente, original y novedoso con la serie. Bien, eso nos conduce a una pregunta que llevo haciéndome desde hace lustros y nunca nadie me ha sabido responder satisfactoriamente: ¿Por qué los mismos creadores de una obra son los últimos en comprender el verdadero valor de esta?, es decir, ¿cuando demonios entenderá Sean S. Cunningam, padre de "Viernes 13" y, probablemente, a la larga el mayor enemigo de "Jason Voorhees" con permiso de "Tommy Jarvis", que los elementos que más disfrutan/adoran los fans de la franquicia son aquellos que, precisamente, él se encabezonaba en eliminar a cada nueva entrega que producía?. Y cuando digo él, digo cualquier implicado en su confección. "Si hacemos un nuevo "Viernes 13", se acabó el campamento como escenario, se acabaron los adolescentes idiotas y sin personalidad puestos ahí para ser asesinados, se acabó la mera sucesión de crímenes espectaculares sin más y se acabó esa monótona máquina de matar cuadriculada que es "Jason"!". Vale, muy bien, pero es que... ¡¡eso es justo lo que queremos la mayoría de seguidores de "Viernes 13", COPÓN!!. ¿Cuándo coño lo entenderán?. Es un caso que se extiende a muchos otros cineastas y sus títulos de éxito (como Sam Raimi y "Evil Dead", por ejemplo). Claro, ante tales acusaciones podrían salir con un: "Ya lo sé, tío, pero estoy cansado de hacer siempre la misma peli, déjame al menos variar". "Vale, muy bien" sería la respuesta, "Pero entonces no digas que piensas en los fans, y que ellos son el público "target", porque no estás complaciéndoles lo más mínimo". Y oigan, no soy yo que desvarío... a las pruebas me remito: El intento de dar un giro narrativo y estético a las aventuras de "Jason" con la peli ahora comentada, y la simpática "Jason X", se saldó con un notable fracaso. ¿Cuando se recuperó?, pues cuando se recurrió de nuevo a los elementos clásicos, ya sea en "Freddy vs. Jason" (donde a pesar de la sombra de "Krueger", "Jason" se encuentra totalmente en su elemento, una trituradora de adolescentes calenturientos cuya zona de acción vuelve a ser "Crystal Lake") o, sobre todo, el remake oficial de la peli madre.
Sin embargo, hasta que Cunningham comprendió, pasaron años. Y tuvimos que sufrir títulos como este "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" con el apoyo de una "New Line" aún nadando entre las ganancias que le había aportado su propia franquicia, la de "Pesadilla en Elm Street" y, seguramente, mirando el material de partida por encima del hombro, convencidos de que era carnaza para tontos y cualquiera sería capaz de sacarle brillo, especialmente ellos, los padres de "Freddy Krueger". Así pues, lo que aquí tenemos es una trama bastante más liosa y, dato curioso, culebronesca de lo habitual en la franquicia de "Viernes 13". Veamos: La peli arranca muy bien, lo que en principio parece la típica secuencia de "chica bonita en cabaña solitaria que, de noche, se dispone a meterse en la ducha cuando de pronto aparece "Jason" y la persigue" termina derivando en una trampa creada para cazar al asesino (lo que explica por qué la moza en lugar de coger el coche para huir, se mete en el oscuro bosque... gracioso detalle que de entrada despista). "Jason" no solo pica, sino que es totalmente destruido por una granada que lo hace pedazos. Se llevan los restos a la morgue y allí el corazón cobra vida, induciendo a que el forense lo devore y, así, "Jason" se apodere de su cuerpo. De esta guisa decide regresar a "Crystal Lake" en busca de su hermana, personaje este del que no sabíamos absolutamente nada y al que jamás se había mencionado en ninguna de las pelis precedentes. ¿Por qué?, porque solo un "Voorhees" puede ser el recipiente para la reencarnación definitiva. Pero también solo un "Voorhees" puede fulminar a otro y resulta que la hermana de "Jason" tenía una hija que, vaya por dios, acude a "Crystal Lake". Claro que por ahí pulula su ex dispuesto a pararle los pies al psycho-killer quien, a lo largo de la peli, va cambiando de cuerpo (por cierto, ¿por qué antes de meterse en el de un policía bigotudo, se toma la molestia de afeitarle?). Lo que significa que el "Jason Voorhees" que todos amamos, con sus ropas roídas, su carne podrida y su entrañable máscara de hockey (en esta ocasión totalmente fusionada con el rostro) prácticamente solo asoma al principio y al final. Nomás. Aunque todavía hay algo peor: cuando sale del cuerpo de uno de sus poseídos, resulta ser un gusano de aspecto demoníaco. ¿¿Hein??. El caso es que los buenos ganan y, literalmente, "Jason" se va al infierno por efecto de una daga mágica. ¿¿Uh??. Unas manazas surgen de la tierra y lo arrastran para dentro, dando pie a uno de los momentos más comentados de la peli, la aparición de la garra de "Freddy Krueger", detalle este que daba totalmente pie a lo que aún tardaría unos años en llegar, el enfrentamiento de ambos iconos (que espero revisar en breve para comentar aquí).
Cuando se hizo un pase de prueba de "Viernes 13: el final, Jason se va al infierno" previo a su estreno, el público no tuvo una reacción demasiado positiva. De hecho, dijeron que echaban de menos al "Jason" de toda la vida y, sobre todo, que querían verle matar al menos a un par de campistas calientes. Los artífices de la peli no comprendían cómo su audiencia podía ser tan simple, cómo no eran capaces de apreciar esos personajes profundos con conflictos humanos, esa trama "compleja" repleta de elementos sobrenaturales, no podían comprender cómo, después de tanta mandanga, lo único que querían era ver LO DE SIEMPRE. Así que -la pela manda- se pusieron manos a la obra y rodaron una puñetera escena de campamentos. Pero de poco sirvió. Finalmente, y como decía, se estrenó, fue un pequeño fracaso y, en términos generales, nadie quedó demasiado contento con ella. De hecho, a su director, Adam Marcus (cuyo único mérito previo había sido currar de "chico pa todo" en la peli original), no le llovieron las ofertas. Y poco interesante hizo después.
Recuerdo la primera vez que vi el póster de "Jason se va al infierno", con esa máscara plateada y ese gusano que NADA tienen que ver con los que luego aparecen en la película. Flipé. Realmente creí que aquello podía molar mucho. Luego, cuando el film aterrizó en los estantes de los video-clubs (ya que en España no pasó por salas), corrí a alquilarlo y verlo. Lo odié. Y durante muchos años, le he odiado. Puede que sea la entrega que más detesto. Con permiso de la octava... aunque en esta al menos sí sale "Jason". Ayer noche, dispuesto a verle el lado bueno, y hasta los topes de paciencia, fue la primera vez que lograba sacarle algo comedidamente positivo. Sobre todo en su tramo final. Aunque, no nos engañemos, sigo pensando que es muy mala, con unas pretensiones que no casan con lo que se supone que es, como si llevara un traje que le queda grande. Intenté consumirla evitando pensar en "Viernes 13" (algo jodidamente difícil). ¿Cómo sería tratándose de un film de terror noventero sin conexión alguna con una franquicia de tanto peso sentimental para el fandom?. Seguiría siendo mediocre, me temo. Estaban empeñados en otorgar dignidad a algo que, hablando claro, ni lo necesitaba ni lo quería. Ridículo.
Como datos curiosos y fricosos, caben mencionar las apariciones del "Necronomicón" de la saga "Evil Dead" y la caja del episodio del monstruo en "Creepshow", detalles estos puestos ahí para ganarse al fan, pero sin resultados óptimos. Comentar también que, como solía pasar a todas y cada una de las entregas de la saga, esta pseudo-novena parte sufrió los temibles avatares de la censura. Existen imágenes de una tipa desnuda partida por la mitad, verticalmente, durante el polvo de la tienda de campaña que luego no aparece en su debida escena. Aunque no hay que ir tan lejos, la caratula misma del vhs presenta la foto de un tio cocinado que tampoco vemos en el film. Y como funesto colofón, añadir que el doblaje es del todo infernal.
En el reparto nos encontramos con el inevitable Kane Hodder, el supuesto "Jason" oficial (aunque yo, confieso, tampoco le veo mayor mérito a eso de meterse una máscara y agarrar un machete) y a John D. LeMay quien, curiosamente, venía de protagonizar la infame serie de televisión "Misterio para tres", y digo infame por cual era su título original, "Friday the 13th: the series", sin ninguna vinculación con las pelis (solo su productor Frank Mancuso Jr. que pa algo fue el que tuvo la mala idea). De los resultones efectos especiales se ocuparon los chicos de la reputada "KNB Group" y.... poco más, la verdad.
Altamente olvidable (aaay, esos temibles años 90!!!).