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jueves, 21 de enero de 2010

LA SANGRE DEL CAZADOR

Ya lo he expresado en otras ocasiones, pero insistiré, a niveles cinematográficos soy un fan del subgénero conocido como "survival" (en mis tiempos simplemente era "pelis de supervivencia"), es decir, aquellos films sobre tipos de ciudad que, por el motivo que sea (normalmente cazar), se adentran en profundos bosques donde terminarán enfrentándose a los lugareños, gente tirando a primitiva y violenta. Me he zampado desde los clásicos ("Deliverance", "La Presa") hasta las más oscuras muestras de "serie B o Z" (como aquel aburridísimo "Rituals", estrenado en España como "Deliverance 2" y que, de momento, se lleva el trofeo a la peor "peli de supervivencia" que he visto en mi vida).
Hoy día el "survival" se ha mutado de modo definitivo con el horror (sobre todo gracias a la franquicia de "Km 666" ), y me agrada, pero sigo prefiriendo la "vieja escuela", el subgénero en su forma más pura y clásica y de eso va, precisamente, "La sangre del cazador" o "Hunter´s Blood" en su país de origen. La primera vez que la vi fue hace muchos años, alquilada en vhs y junto a mi padre. Ya entonces procesaba un amor desmedido por esta clase de films, y la decepción fue mayúscula. Aún así, pasado un tiempo (en el que los vhs eran ya pieza de coleccionista) la recordé y estuve buscando como un loco, sin suerte. Hace poco, y para mi mayor alegría, un amigo me la regaló (en su lógico, necesario y adecuado formato magnetoscópico) y  me la zampé. Ayer noche, para ser más exactos.
La historia no se aparta nada de las coordenadas del subgénero: Grupo de aguerridos hombretones se van al monte a pasar un finde cazando. Unos peligrosos paletos les hacen la puñeta. Los primeros se revotan. Y poco a poco todo se va complicando hasta que alguien aprieta el gatillo de su escopeta y arranca la escabechina. El problema es que "La sangre del cazador" se queda corta por todas partes. Tiene poca acción, pocas muertes (para mi gusto), poca violencia (vale, hay dos secuencias bastante sangrientas... pero solo dos), el "look" del film es demasiado televisivo, nítido, el director es incapaz de crear suspense alguno y ya no digamos una atmósfera solvente, el personaje de la novia del prota está metida con calzador (y corta el rollo bastante) y, llevándose el trofeo a lo peor, la banda sonora es tan inadecuada como horrible (salvo el tema que abre la peli).
Y es una auténtica lástima, porque el reparto es cojonudo (y más para un film del estilo): Sam Bottoms (hermano de Timothy y recientemente fallecido), Clu Gulager ("El regreso de los muertos vivientes" y "Feast", esta última dirigida por su hijo), Joey Travolta (hermano de...), el incomparable Billy Drago (malo malísimo casi en todas las pelis que interviene -¡es que con esa cara!-, destacando "Los intocables de Elliot Ness" y el remake de "Las colinas tienen ojos"), Bruce Glover (padre de Crispin) o Charles Cyphers (habitual del clan Carpenter. Está en muchos de sus clásicos). En el apartado técnico, tenemos al director Robert C. Hughes (lo más curioso que tiene es una comedia sonoramente titulada "Zadar! Cow from Hell" y el slasher "Memorial Valley Massacre") y al guionista Emmett Alston (más conocido por sus tareas de director en "Endemoniados").
Todo esto reafirma la decepción que produce "La sangre del cazador", un "survival" con todos los elementos para ser mucho mejor de lo que finalmente es. Una pena.

martes, 17 de abril de 2012

EL ENMASCARADO DE LA LUNA

Hace unos días estuve en casa de mi buen amigo Norman. Cuando me mostró su colección de cintas VHS y Beta (bastante jugosa) y sacó esta "El enmascarado de la luna" de un armario, un montón de recuerdos y visiones del pasado aterrizaron en mi maltrecho cerebelo. Todas ellas se situaban en un mismo espacio temporal, el "boom" de los video-clubs por ahí los 80, cuando yo era un mocoso y acompañaba a mis padres y/o hermanos al mítico "Soncosa". Es posible que "El enmascarado de la luna" fuese una de las primeras pelis alquiladas por propia decisión (la primera, nunca lo olvidaré, fue "Los Tres Supermen en la selva"). El caso es que cuando leí la parte de atrás de la caratula, mi pequeño y joven falo comenzó a ponerse erecto (por cierto, ¡que menudos rollazos nos metían antes!, claro que entonces no nos daba tanta pereza leer como hoy día). Aunque ustedes mismos pueden ampliar la caratula aquí expuesta y empaparse con ella, déjenme resumirlo en que el tal "Enmascarado de la luna" era todo un ídolo de masas en Japón, por encima de "Flash Gordon" y "Superman" (¡urgh!), incluso la chavalada se tiraba por la ventana esperando poder volar como su héroe (algo absurdo si tenemos en cuenta que "El enmascarado de la luna" no vuela, ¡no tiene poderes ni cachivaches especiales!, solo una puta moto... vamos, que el que escribió ese texto aplicó la leyenda urbana, oficialmente atribuida a "Superman", a este otro tipo disfrazado) o se partía los huesos de otro modo, en tumultuosos encuentros de fans. Para más inri, destaca la siguiente divertida línea de texto: "Esta película debiera servir para inspirar a nuestros hijos en el verdadero significado de "valentía" y "justicia"". ¡Guau!.
Pero, vamu a vé, ¿quién es el jodido "Enmascarado de la luna"?, pues un superhéroe nipón nacido en las viñetas, luego convertido en personaje televisivo de acción real y, seguidamente, dibujo animado. Fue uno de los primeros (¿o el primero?) héroe enmascarado Japonés y en su época, por ahí los 50 o 60, no me acuerdo bien, resultó todo un éxito. Varios años después, concretamente inicios de los 80, a algún productor amarillo se le ocurrió que, aprovechando el buen momento que el cine superheróico vivía gracias al éxito del "Superman" de Donner y sus secuelas, tocaba recuperar al personaje, actualizarlo y meterlo de prota en una versión puesta al día en realismo y estética. ¿Resultado?, un hostión tremebundo en la taquilla... de ahí que no volviéramos a oir hablar mucho más del "Enmascarado de la luna".
¿Y que pasó con ese Naxo jovencito que se fue a casa con aquella prometedora película de superhéroes japoneses bajo el brazo?, pues imagínense, decepción. Una decepción despiadada que pude corroborar ayer, cuando volví a verla por segunda vez. "El enmascarado de la luna" es, básicamente, un rollazo. En su intento por dotar de verosimilitud, sobriedad y seriedad al film, lo único que consiguen es que el puñetero superhéroe reduzca su intervención a la mínima expresión (básicamente solo sale al final), y de por medio nos cuenten una historia pseudo-policiaca  sin ningún interés sobre una secta/banda de ladrones disfrazados con máscaras rojas. No sorprenden, dada su nacionalidad, los arrebatos de violencia, bastante cruda tratándose de un producto para todos los públicos (vamos, que al enmascarado de la luna no le importa matar a sus enemigos) y lo único que realmente mola es la tonadilla heroica que suena cada vez que el tipo aparece (y que, como decía, es demasiado poco). En contraste con la violencia, y también dentro de unos arquetipos muy asiáticos, resulta risible lo ridículamente bueno que es este superhéroe, cuando recupera dinero robado, se queda un 10% y el resto lo regala a los niños huérfanos. Su otro hobby consiste en curar a conejos silvestres heridos. Muy tienno.
Vamos, que no....

sábado, 20 de febrero de 2021

TERRIFIER

Descubrir "All Hallows´ Eve" / "La víspera de Halloween" fue una grata sorpresa para mí y para un montón de peña que quedó encantada con aquella modesta pero simpatiquísima peli de episodios y, muy especialmente, su terrorífico protagonista, el payaso Art. Tal fue así que, raudo, el director y guionista Damien Leone, anunció secuela, "Terrifier". Naturalmente la esperé con muchas ganas y las expectativas bien altas, lo que dio como fruto, por previsible que suene, una decepción. Me pareció tremendamente aburrida, carente de garra y del encanto de la otra. Opiniones estas que compartía con Víctor y su respectiva reseña.
Pasa el tiempo y un día se me presenta la oportunidad de consumir "Terrifier" doblada al castellano (la otra la vi subtitulada). Pienso "A ver qué tal ahora". Y sí, se produce el milagro, sin expectativas me entra bastante mejor. Tanto que me planteo escribir una reseña alternativa a la de mi compañero. Pero no cuaja. Tal vez solo me había pillado el día tonto. Pasan unos meses, insisto una tercera vez... ¿Y?.
Lo primero que hay que hacer antes de sentarse en el sillón es olvidarse de "La víspera de Halloween". Tanto como los artífices del film. Nada de historias cortas, nada de Art en plan hilo conductor. En realidad estamos ante un spin-off, más que nada porque "La víspera de Halloween" sí cuenta con una segunda parte, de parecida estructura, pero sin presencia de Art ni nadie vinculado a la original. Lo que "Terrifier" ofrece es una especie de "slasher" moderno y lineal en el que dos chavalas son acosadas -la noche de las brujas, obviamente- por el psicótico clown. Es por ello que, en cuestión de ritmo, la cosa flojea un pelo. Las persecuciones se hacen algo largas al no disponer del suspense necesario. Y todo se torna más terrenal, sin explotar tanto la colorida decoración de la festividad, sin la incursión de aliens belicosos o sectas satánicas y sin descarados guiños cinéfagos. Una vez asumido ello, lo que queda no está ni tan mal. Posee algunos momentos genuinamente inquietantes (toda la escena en la pizzería entre Art y las chicas está de coña), una ración de gore absolutamente brutal y despiadado (al contrario de la opinión popular, la decapitación me resulta más impactante que el aserramiento, básicamente porque está mejor facturada y gasta una mayor verosimilitud) y ese Art que, en fin, siempre funciona. Cojonudo. Posiblemente estemos ante el más efectivo monstruo cinematográfico de creación reciente.
Entre lo estrictamente chirriante destaca la cutre-morgue que sale al final, con pinta de haberse construido en el garaje de un colega. O la cansina treta de mostrar a la víctima rebotarse ante su agresor, dejarlo k.o., pero no rematarlo y escapar, a sabiendas de que aquel despertará y se tomará la revancha. ¡Venga señores de las películas, ya no cuela!.
Obviamente, hay un "Terrifier 2" actualmente en plena post-producción. Y me alegra, la esperaré con ganas... pero también cautelosamente, no quiero que se repita la decepción. Lo mejor es saber que Damien Leone seguirá atado a su creación, porque la única vez que se apartó de ella con "Frankenstein contra La Momia" le salió un churrazo que aún duele recordar.
Rectificar es de sabios. "Terrifier" está un rato bien. Si la localizara en dvd -edición patria- la compraría y luciría al lado de la copia de "La víspera de Halloween" que poseo.

viernes, 20 de agosto de 2010

MÁS ALLÁ DE LAS LÍNEAS ENEMIGAS

La primera vez que alquilé esta peli en el video-club, al llegar a casa me encontré que la jodida de la dependienta se había equivocado y me había colado otra cinta en su lugar. ¡¡Zorra!!. No volví a reclamar porque ya estaba asentado y en aquellos tiempos mi timidez era mayor que ahora. Pero vamos, que me quedé sin ver la peli, y luego, lo típico, perdí interés y nunca jamás volví a intentarlo. Hasta ayer noche, fíjate tu que cosas. Y vista ya, puedo decir que, en el fondo, aquella pelandusca en realidad me hizo un favor, porque "Más allá de las líneas enemigas" ha sido una cuantiosa decepción.
Estamos en Vietnam. Un grupo de prisioneros americanos, comandados por David Carradine, escapan de su encierro, asociados a regañadientes con sus propios enemigos, que se ven venir el percal y se las quieren pirar. El camino a la libertad estará plagado de problemas, disparos, explosiones, muertos, un yanki traidor y un "amarillo" malísimo del copón.
Cuando decía lo de decepción se debe a que, tratándose de una producción ochentosa de la "Cannon", me esperaba un "Rambo", ver al pequeño saltamontes armado hasta las cejas arrasando con cientos de malditos vietnamitas, o lo que sean, pero no es el caso. En realidad se trata de una peli de guerra al uso, con sus tópicos y sus clichés, nada de exageradas muestras de machoman, sin fantasmadas, una violencia estándar (al final hay un poco de truculencia, pero nada especial) y la inevitable dosis de patriotismo: Carradine salva la bandera yanki portándola en el hombro y el americano traidor al final se sacrifica por el bien de sus compañeros de armas.
Junto a Carradine tenemos a todo un clásico de la época, Steve James y a Mako, habitual "chino" en el cine y la televisión y que hacía de malo en "El poder de las armas" de Fred Olen Ray (junto a Carradine otra vez, con quien también había coincidido en la versión largometraje de la serie "Kung-Fu").
"Más allá de las líneas enemigas" es torpe, tosca, aburrida, sin garra, sin emoción y perfectamente ignorable.

domingo, 16 de enero de 2011

THE LAST WINTER

Corría inicios del 2000, pongan 2001 o 2002, cuando descubrí la existencia de "Wendigo". De ella decían que se había rodado en plan "cine indie" (como infraestructura y etiqueta), en 16mm, dando más importancia a los personajes y a la atmósfera que al susto fácil o los efectos especiales y que, por ello, funcionaba muy bien en el terreno del miedo. Su director se llamaba Larry Fessenden. Cuando finalmente me hice con ella en un video-club del barrio bajo el título de "Escalofrío", tuve una enorme decepción.
A mi si hay algo que me gusta es pasar cague viendo una peli. Y si hay algo que me funciona, es la atmósfera, una de tirón inquitante. Lo prefiero al mejor chorro de sangre o al mejor monstruo de látex (y cuidao! que estas dos cosas también me molan muchísimo). Eso, miedo/atmósfera, es justamente de lo que van huérfanas muchas de las pelis de terror modernas. ¿Por qué?, porque para darle forma el director necesita tomarse su tiempo, es decir, ir poco a poco. Lentitud. Y si hay algo que hoy día las plateas no soportan es una peli lenta, y más si esta pertenece al género del terror y aledaños. Bien, a mi eso no me pasa. Si la atmósfera está bien construida, no tengo ningún problema en que el film sea reposado. Pero fíjense que he dicho "Si la...". ¿Qué ocurre?, que cuando no está bien ejecutado el asunto, me aburro más que el mayor paleto de entre los poligoneros cuando se meten en el cine sin saber lo que les espera. Fessenden no sabe hacerlo. Es algo que tengo especialmente claro tras visionar el trabajo de, justamente, uno de sus protegidos, Ti West. Digamos que West es la versión correcta de Larry Fessenden, juega con sus mismas cartas, pero sabe proceder mucho mejor. Por eso "Wendigo" fue una decepción. Y por eso "The last winter" también lo ha sido.
Construida como un panfleto ecologista (a Fessenden le tira mucho este tema... casi tanto como empinar el codo), "The last winter" narra la historia de unos tipos que habitan una base en Alaska, rodeados de nieve, y de como los elementos se revelan contra ellos (ya que pretenden perforar para sacar petróleo) volviéndoles tarumbas y haciéndoles hacer cosas raras. ¿"La Cosa"?, ¿"El Resplandor"?... naaaah!!.
Y claro, el director se llama Larry Fessenden. ¿Qué significa?, que la lentitud en "The last winter" se mete en los huesos tanto como el frío lo hace en sus protagonistas, que su "sin sentido" de tirón arty, su filosofía de baratillo, su estética y su TODO trabajan 
a todo gas contra la misma película. Al final, lo único que ha logrado es hacernos bostezar mortalmente durante 90 minutos. Y es que encima, lo poco llamativo que hay, está parido con el culo. Ese flash-back a la niñez de uno de los actores cuando muere es ridículo, especialmente porque está tomado en serio.
En el reparto destacan los salientes morros de Ron Perlman y James LeGros (de "Phantasma 2"). Evitable.

PD: ¿"The scariest movie of the year"?, ¡aaanda, no me toques las pelotas!.

sábado, 10 de agosto de 2013

MASTERS DEL UNIVERSO

Durante la segunda mitad de los ochenta, la todopoderosa "Cannon" comenzaba su lenta pero inexorable decadencia que terminaría llevándola al inevitable finiquitamiento. En plena convulsión, decidieron apostar fuerte por dos películas con, aparentemente, todas las de ganar, "Superman 4" y este "Masters del universo". Ninguna de las dos funcionó en taquilla y, finalmente, el imperio de Menahem Golan y Yoram Globus se fue al garete. Ya durante la confección de "Masters..." la cosa de los dineros no andaba muy boyante, lo que complicó mucho el rodaje, de hecho, tuvieron que detenerlo y esperar varios meses para terminar. Muchas de las ideas previstas se abandonaron por falta de presupuesto, incluida una secuela que iba a dirigir Albert Pyun y que, poco a poco, terminó derivando en "Cyborg". Dolph Lundgren, que se alzó con el papel de la estrella de "Masters del universo", "He-Man", declaró poco después que aquel había sido el punto más bajo de su carrera (en esa época seguro... poco sabía él los varios años de vacas flacas que le esperaban tras el firmamento, a base de telefilms y productos directos pal vídeo club).
Pero en 1987 todo eso importaba un carajo. Como cuarentón que soy, viví el lanzamiento de la colección de juguetes de los "Masters del universo", cortesía de "Mattel", y lo recuerdo como una auténtica locura. Retengo perfectamente en mi cerebelo el día que vi por primera vez el espectacular anuncio televisivo, con ese "He-Man" animado levantando su espada y el orgásmico castillo de "Greyskull". Quedé totalmente hipnotizado por aquello, como -imagino- el 90% de los niños de mi edad. 
Siempre atenta al olor del dinero, "Cannon" aceptó el proyecto de llevar la creación de "Mattel" al terreno de la acción real (por parte del singular productor Edward R. Pressman), antes incluso de que existiera la primera serie de animación (lo que llevó a pensar que la peli era una adaptación de esta, pero no, el modelo a seguir fueron siempre los juguetes) y para ello contrató al legendario y multi-dotado artista William Stout que rediseñó todo cuanto pudo, intentando ser fiel a los muñecos, pero también aportando un rollo más realista y high-tech. Por época, el tono Spielbergiano/Lucasiano de la empresa, a lo que contribuye una banda sonora de Bill Conti totalmente johnwilliamsiana, resulta tan evidente como inevitable.
La cosa va así: "Skeletor" ha logrado conquistar "Eternia" y necesita una llave mágica para proclamarse master del universo. Sin embargo, "He-Man" y su panda la mangan y se escapan al planeta tierra, donde les seguirá el cara de calavera y su troupe. Con ayuda de un par de terrícolas lograrán regresar a "Eternia", pararle los pies al malo y dedicar la noche al baile y la ingestión de jabalíes. Fin.
La gran decepción de "Masters del universo", the movie, fue que prescindieran de muchos de los personajes y complementos de la colección de juguetes, y que cambiaran excesivamente aquellos que terminaron trasladando a la pantalla, comenzando por el castillo de "Greyskull". Con lo chulo que era el juguete, ¡¿pa qué variarlo tanto, concho?!. La otra gran decepción, muy propia de las tácticas de "Cannon", sus prisas y su espíritu ahorrativo, fue situar el 80% de la acción en tiempos actuales, modernos y terrenales -los de 1987, se entiende-, cuando lo que todo chaval se moría por ver era el reino de "Eternia", los monstruos, los parajes maravillosos y la magia. Estoy seguro que eso hizo mucho daño. No me jodas, no es lo mismo presenciar un colosal enfrentamiento entre malos y buenos en un supuesto emplazamiento de fantasía que en una puta tienda de instrumentos musicales, que es dónde esta se desarrolla en el film.
A pesar de las carencias, no falta la imagen de "He-Man" levantando su espada y gritando aquello de "Yo tengo el podeeeer!!", con resultados invevitablemente un tanto ridículos, cosa esta a la que también contribuye el traje galáctico que luce "Skeletor" al final, su aparición post-créditos y algunas de sus interminables parrafadas de villano de tebeo. Nada nuevo, ya que, lógicamente, "Masters del universo" no ha superado demasiado bien el paso de los años (ni de los meses al poco del estreno). Sus efectos especiales, sin ser caca (supervisados por Richard "Star Wars" Edlund), sí se notan algo chusqueros y en general la limitación de TODO acaba pasando factura. Es menos espectacular de lo que debería.
Otros detalles destacables en el reverso tenebroso: lo cansino que resulta el personaje de "Gwildor", lo irritante de la pareja protagonista y sus ñoñadas (y el trillado hecho de que toquen en un grupo de rock), los nada adecuados momentos de humor y, fricada al canto, ¿¡para qué coño quieren espadas pudiendo disponer de armas láser?!, no parece que "He-man" esté muy cómodo acarreando su aparatoso armamento, la verdad.

Dejando de lado a Lundgren, Stout, Pressman, Edlund, Golan y Globus, encontramos los siguientes nombres: Frank Langella disfrutando como un mono en su papel de "Skeletor" (que aceptó para contentar a su hijo pequeño). Entre el maquillaje y el doblaje español, casi parece Jack Palance, pero mola, seguramente esté entre lo mejor de la peli. Le siguen Meg Foster, Billy Party (el enano que se tiraba pedos sin parar en "Patrulla de noche") y una jovencísima y guapísima Courtney Cox (¡que mala son la vejez y las operaciones de estética!).
El dire se llama Gary Goddard (irónico apellido el suyo) y "Masters del universo" es la única peli en el sentido más convencional del término que ha dirigido, ya que su especialidad son movidas interactivas para parques temáticos y tal. Como guionista tiene en su haber el "Tarzán" de Bo Derek o el famoso corto "Terminator 2 3D: Battle across time", una de las atracciones más populares del parque de los estudios "Universal". Sin embargo, en España lo más reconocible que lleva la firma de Goddard (como productor y guionista) es la serie "Capitán Power y los soldados del futuro" que a estos lares llegó en formato vídeo. David Odell, guionista, también tecleó los libretos de "Cristal oscuro" y "Supergirl".
Por aquello de aprovechar el tirón, la "Mattel" decidió fabricar muñecos inspirados en algunos de los personajes originales del film (como el cansino "Gwildor"), pero por entonces el juguete ya no estaba tan de moda y fracasaron. Eso, unido al hostión de la peli, terminó de enterrar a los "Masters del universo". Pasados los años, se habló de otra adaptación y salio una nueva serie de juguetes actualizados, más al gusto de la chavalada de ahora, pero según leí, tampoco funcionó. Nuevos tiempos, distintas mentalidades, distintos juguetes. 
Mirada compasivamente, conociendo su origen y etc, etc, la peli puede soportarse bien con la actitud adecuada y la edad adecuada... que pal caso sirve tanto ser un crío, como un cuarentón inmaduro enfermo de nostalgia.

martes, 27 de mayo de 2025

LOS PECADORES

“Creed” es, posiblemente, mi película favorita del presente siglo; una que, con un "Rocky" al filo de la tercera edad, me hizo vivir en el cine una serie de sensaciones que no vivía desde, tal vez, la adolescencia. Por eso tenía a su director, Ryan Coogler, un joven negro nacido el año 1986,  en un altar.
Tras “Creed”, el siguiente paso fue ver su debut, “Fruitvale Station”,  una película sobre la represión policial, híbrida entre el "hood film" y el cine indie de corte social, que confirmaba su talento y demostraba que lo de “Creed” no había sido potra. "Fruitvale Station" se alzaba como una opera prima muy por encima de la media, verdaderamente notable.
Claro, tras esa vuelta de "Rocky" —que es lo que al final fue “Creed”— lo normal es que los estudios se disputasen a tan talentoso director, por lo que "Marvel Studios" requirió sus servicios para las películas de “Black Panther”. Y no me gustaron ninguna de las dos. Me parecieron unos soberanos coñazos. Al margen de subjetividades, en mi fuero interno asumía que Coogler no había perdido ese talento mostrado en sus dos primeras obras. El motivo podía ser, perfectamente, que, siendo dos productos de estudio, los encorbatados señores de "Marvel" no le habrían permitido hacer lo que le diese la gana.
Por eso, una nueva película autoral de Ryan Coogler era lo que necesitaba ver. Además, con un tema fascinante: todo el folclore del blues asociado a la magia negra, rodada en celuloide, con cámaras de 70 mm y en Panavisión, utilizando película especialmente sensible a esos formatos. Cojonudo.
Una vez supe de la existencia de la interfecta, “Los pecadores”, ya no quise saber más hasta verla. Y he tardado porque cada vez es más difícil que una película aguante en cartelera lo suficiente como para, cuando uno decide acudir, se siga proyectando. Ayer, por fin, pude hacerlo.
“Los Pecadores”, de la que además todo quisqui habla maravillas, ha supuesto para mí una decepción mayúscula, y la prueba palpable de que, a lo mejor, Ryan Coogler no es tan bueno.
La cosa va de dos hermanos gemelos, gangsters, que tras unos años viviendo como reyes al servicio de Al Capone en Chicago, deciden regresar a su Mississippi natal con el fin de abrir un local de blues y hacer fortuna con ello.  Cuando por fin lo inauguran, aquello acaba plagado de vampiros que querrán chuparles la sangre.
La decepción se debe a que, si la primera hora viene precedida de una seriedad acojonante, con los dos gemelos reclutando a los trabajadores y bluesman que les acompañarán en su travesía hacia la creación del mejor local del blues de todo Mississippi presagiando una peli de horror buena que te cagas (una hora de metraje que me dejó boquiabierto por su dirección, su diseño de producción, su estética, y en la que puede que veamos al mejor Ryan Coogler), durante la segunda hora, en la que aparecen los vampiros, se me desmorona todo porque lo que estaban viendo mis ojos era muy parecido —demasiado parecido— a “Abierto hasta el amanecer” de Robert Rodríguez. Solo cambia el contexto y la ambientación, pero el planteamiento es exactamente el mismo. Y a partir de que hacen acto de presencia los chupasangres y acorralan a los protagonistas dentro del club de blues, el parecido con aquella posmoderna película noventera es tan evidente, que cuando finalizó “Los pecadores” me quedé a ver los créditos para comprobar si aparecía alguno de “Inspired in the motion picture...” o “Based on characters created by Quentin Tarantino” (guionista de "Abierto hasta el amanecer"). Pero no apareció ningún crédito que justificara la total similitud entre ambas.
Al llegar a casa, busqué reseñas que aseguraran que se trataba de una mezcla entre “Cruce de caminos” (de la que no tiene nada) y el film de Robert Rodriguez, pero no se decía de manera condescendiente o negativa, sino, más bien, como si fuera algo positivo. En ningún momento se acusaba al film de plagio, que es lo que, indefectiblemente, es esta “Los pecadores” —y dando la razón a Seth Rogen en la estupenda serie “The Studio” cuando dice que “los buenos copian, los grandes roban”—. De hecho, todo el mundo parece encantado con ella y se la tilda de lo mejor del año.
A mí, hasta que aparecen los vampiros —que hubiera sido mejor no aparecieran, pero ya que aparecen ¡no conviertas lo que has construido hasta ese momento en una pantomima como has hecho, Ryan! — me estaba pareciendo una peliculón de órdago, con esa ambientación, ese granazo del celuloide y todo el rollo de folclore blusero… para luego mutar en un “Abierto hasta el amanecer” con ínfulas. Porque Coogler es muy consciente del prestigio adquirido y, no solo plagia una película que por estúpida que sea tiene su lugar en la cultura popular, sino que procede con la intención de mejorarla y de que se diga: “esta es la buena”.
En justicia, por lo bien rodada que está y la destreza técnica, que es inmejorable, "Los pecadores" se lleva un cinco pelado; en lo referente a la segunda hora me parece espantosa, espantosa, espantosa.
Pero claro, piénsenlo: Ryan Coogler es un joven talento que flipaba con la saga de “Rocky” y decidió hacer su propia versión / aportación. En 1996, año del estreno de “Abierto hasta el amanecer”, tendría 10 añitos, una edad idónea para alucinar con esa película. Y ahora, igual que tenía el capricho de rodar su “Rocky”, tendría el de hacer su “Abierto hasta el amanecer”, teoría que no carece de sentido.
Esperaremos a la próxima, pero si lleva derroteros similares, me bajo del Coogler.
Por lo demás, tenemos a Michael B. Jordan mostrando palmito, a Delroy Lindo rescatado para la ocasión como lo fue en su momento Fred Williamson, y navajazos, metralletas Thompson, estacazos y degluciones de ajo como para que un 90% de la platea salga flipando del cine.

miércoles, 9 de noviembre de 2022

GALERÍA DE ESCANEOS BONITOS 18 (TRUCULENCIA)

Imágenes extraídas de las fermosas páginas de "Mad Movies", "L´Ecran Fantastique" y otras revistas franchutes que me alegraron la adolescencia por ahí los años 80/90....

Siempre me fascinó el cartel español de ese clásico del
trash más ramplón que es "Me bebo tu sangre". Básicamente
porque resultaba inquietante y nada tenía que ver con
la película. El de los franchutes, aquí expuesto, engañaba un
poquito menos y era, que duda cabe, maravillosamente exploitable.

A mediados de los ochenta, Matt Devlen y Bret McCormick se curran
dos películas ultra-gore rodadas en Súper 8. "The Abomination" y
"Ozone: Attack of the redneck mutants", adelantándose por tres años
a la más popular "Redneck Zombies". Mientras la primera ha ido ganando
puntos con el tiempo, la segunda -más afín a la comedia- arrastra fama
de se peor, mucho más aburrida y con unos efectos especiales la mar
de mediocres. La cosa va de una panda de paletos que, a causa del agujero del
ozono, se convierten en muertos vivientes y arranca la escabechina. Una
perfectamente ilustrada en la imagen superior. Hace muchos años conseguí
copia de ambas (de hecho, aún conservo la de "The Abomination"), pero en
inglés a pelo, y por eso no se si las terminé o consumí a cámara rápida. Creo
recordar que la víctima de la foto es una maruja... pero no me hagan mucho caso.
Tal vez algún día lo intente de nuevo con ambas, pero ya se verá.

"Un gato en el cerebro" se suponía en su día la película
más personal del sobrevalorado Lucio Fulci, donde se interpretaba
a sí mismo haciendo de un director de cine especializado en
horrores al que atusan las truculentas imágenes de su obra.
Llegué a verla en v.o. y no me gustó nada. Tampoco es tan extraño si
tenemos en cuenta que era un Fulci del 90, y eso rara vez solía
traducirse en algo bueno. Otra que debería revisar. Hasta que ese
día llegue, les dejo esta simpática imagen del colega usando una
mano cercenada como carnaza para pescar.

En su día, muchas de las imágenes de esta galería me volvieron
loco de ansiedad por ver las películas a las que pertenecían. Y, en casi
todos los casos, luego llegaría la decepción. Sin embargo, el aquí
presente puede que sea el más extremo de todos, ya que a la indudable
carga truculenta de la imagen hay que añadir que pertenecía a "Maximum
Overdrive", es decir, "La rebelión de las máquinas", el cacareado debut en
la dirección de Stephen King. La mezcla de elementos era demasiado
perfecta como para no tener expectativas. Luego, la peli fue lo que fue.
Encima, la imagen en cuestión cruzaba fugazmente ante mis inocentes
y defraudados ojos. Aquello no era ni tan gore como se prometía, ni tan... bueno.


Dos imágenes seguidas pertenecientes a ese indudable
clásico del cine chungo que es "Mil gritos tiene la noche", según
las artes de Juan Piquer Simón. No hace falta que nos extendamos
demasiado al respecto a estas alturas. Baste decir que, mientras la
primera sí sale en la película (o al menos, una parecida), la segunda no.
Pertenece al momento en el que una estudiante tumbada en el césped es
asesinada sierra mecánica mediante. En el film vemos el chorretón
de sangre salir de su cuello decapitado... pero el plano de la cabeza no
aparece por ningún lado. Y es una pena, porque está un rato chulo y es de 
lo más desagradable. ¿Censura? No me consta, pero nunca se sabe...



"Rawhead Rex" adaptaba a Clive Barker y, gracias a imágenes
como las tres aquí expuestas, se prometía de lo más sensacional.
No solo por el monstruo, que es muy chanin, también por la
cantidad de truculencia invertida... o al menos eso hacía suponer
la estampa del medio. Impactante. Luego, pues lo de costumbre, una
decepción. Y de las gordas, porque no hace demasiados lustros
la revisé con intención de comentarla por acá y, nada, no hubo manera.

A finales de los ochenta, y coincidiendo con una inesperada
fiebre en torno a los trabajos de Edgar Allan Poe, al oportunista
Roger Corman le dio por remakear, o readaptar, algunos de los 
clásicos que él mismo dirigiera por ahí los años sesenta. Luego
todos resultaron tremendamente aburridos, insulsos y casi
telefílmicos. La imagen pertenece a "La máscara de la muerte roja"
y, según recuerdo, es lo mejor de la misma.


 Y chapamos con otra producción Corman, pero esta
sustancialmente mejor que la anterior. Se trata de "The Nest" o
"Nido Subterráneo" en España. Una movida sobre cucarachas
cabreadas fechada en 1987 y, como demuestra la imagen, bastante
generosa en lo referente a chicha. Concretamente, eso que ven
es el inicio de una mutación de ser humano a hombre
cucaracha que recuerdo tan espectacular como asquerosita.
La verdad es que la peli no está demasiado mal. La revisé hace
muy poco y, aunque no logré reunir ganas para reseñarla, me dejó
buen sabor de boca... por raro que suene viendo el material aquí presente.

domingo, 9 de junio de 2013

SLEEPAWAY CAMP

En cierto modo, puedo comprender el tremebundo culto que arrastra este pequeño "slasher" de los primeros ochentas. Seguramente ello se deba a varios factores razonablemente atípicos -sobre todo en aquella época- para un film de estas características: de entrada, su chocante desenlace (que no citaré por si alguno de ustedes no la ha visto y lo pretende). Luego, el curioso detalle de que los chavales que aparecen, una manada, lo son de verdad, nada de treintañeros fingiendo ser adolescentes, en "Sleepaway Camp" un niño ES un niño. También tiene gracia todo su extraño trasfondo sexual, pervertido diría yo, con ese cocinero pederasta, el hecho de que una de las monitoras se quiera beneficiar al jefe del campamento, un tipo bien viejo y bien feo y todo lo relacionado con el origen del inevitable asesino de la función, destacando la secuencia en la que, siendo crío, espía a su padre liándose con otro hombre. 
OK, asumido ello, veamos ahora por qué ni tan siquiera con elementos tan llamativos, "Sleepaway Camp" logra alcanzar la etiqueta de buena. Que es aburrida y lenta ya lo damos por hecho y lo aceptamos. ¡¡Se trata de un "slasher", carayo!!. Lo malo es que, en este caso, parece más un telefilm sobre amoríos adolescentes en un campamento veraniego que una peli de terror propiamente dicha. Carece totalmente de atmósfera, de nada que parezca medianamente inquietante. Por no haber, no hay ni sustos. Es un culebrón en el que, de vez en cuando, matan a alguien. Estéticamente es de lo más mortecina, los diálogos son genuinamente idiotas y los actores muy negados... y para que yo me dé cuenta, es que han de serlo mucho, mucho. Aunque el verdadero talón de aquiles (si dejamos de lado el inexplicable bigote evidentemente falso del sheriff) es su falta de violencia y tetas. Lo segundo se comprende por la edad de la mayoría del reparto, y lo compensa esa tendencia seudo-sexual retorcida de la que hablaba antes. Lo primero es imperdonable, y más teniendo al gran Ed French encargándose de los efectos de maquillaje y látex. Resulta que el asesino deja cadáveres muy bien resueltos técnicamente, muy chanantes, pero el cómo alcanzan ese estado es algo que queda muy lejos de molar. En general los asesinatos son sosillos, el único realmente salvaje (una penetración vaginal con un secador de pelo... o eso ha entendido mi enferma mente) se medio-ve entre sombras y poca cosa más. Resumiendo, "Sleepaway Camp" es muy mala, muy tosca, cutre y palurda, pero la salvan, por los pelos de los pelísimos, esos pequeños elementos atípicos y que, bueno, al fin y al cabo está hecha el año 1983, y eso siempre otorga un plus.
Yo tuve conciencia de su existencia por primera vez gracias a la prensa especializada americana (que para el caso es "Fangoria"), concretamente en un artículo dedicado a Ed French. Las fotos de los efectos que había perpetrado para "Sleepaway Camp" certificaban que se prometían bien jugosos. Lo malo es que, en aquella época, era inencontrable en España, así que tuve que conformarme con ver la primera de sus secuelas dirigida por Michael A. Simpson y que aquí nos llegó como "Campamento sangriento", luciendo una maravillosamente horripiloide caratula (que intentaba chupar del fenómeno Elm Steet) cortesía de "Córdoba Films", auténticos especialistas en sacar mierdas. Y sí, fue una notable decepción. Pasado un tiempo, finalmente tuve acceso a la primera, pero en versión original sin subtítulos. Pensé que el supuesto gore y la supuesta violencia que vería compensarían el hecho de que no fuese a entender ni la mitad de sus -generosos- diálogos. Y claro, así, poco de bueno iba a sacar yo. Vamos, que me pareció una puta mierda. 
Si damos unos cuantos pasos más adelante en el tiempo, nos encontramos en el momento en que a alguien se le ocurrió lanzar la tercera parte (que directamente ni terminé) y, ya puestos, el pack con la original por fin doblada al castellano. Sin embargo, las malas experiencias previas en relación a la saga me impulsaron a ignorar por completo la oportunidad. Entre tanto, descubrí el incomprensible y desarmante super-culto que acompaña a esta película en los Estados Unidos. Que su director y guionista, Robert Hiltzik, era un tío misterioso con ese único film en su haber, que luego se dedicó a la abogacía y, pasadas dos décadas, se subió de nuevo como dire al carro de una quinta parte que resultaría una decepción para los fans ("Return to Sleepaway Camp"), los mismos fans que poco antes habían ayudado a terminar la cuarta, "Sleepaway Camp IV: The Survivor", abandonada durante su producción por problemas financieros. Y no les estoy hablando de materia muerta, para este mismo año Hiltzik ha anunciado una nueva entrega, "Sleepaway Camp Reunion", en 3D. Mientras que, siguiendo una especie de carrera en paralelo, Michael A. Simpson (culpable de la segunda y tercera) anuncia otra más acorde a SU visión de la franquicia, "Sleepaway Camp: Berserk", ya con elementos sobrenaturales en la trama. Hay que ver, ¿no?, tanto ruido y tan poco interés por mi parte!!!!. 
Como decía, a España estas películas llegaron con una ensalada de títulos. La primera se hace llamar "Campamento sangriento", aunque también "Campamento de verano". La segunda aterrizó directamente como "Campamento sangriento". La tercera lo hizo como "Campamento sangriento 3", saltándose a la torera un "Campamento sangriento 2". Además hay que tener en cuenta que, por su lado, estaba la saga -superior a pesar de todo- "Bloody Murder", cuyo primer título aquí llegó como... ¡¡"Campamento sangriento"!! (seguida de un "Campamento infernal"). La leche.
Y lo que nos cuenta "Sleepaway camp" no tiene mayores complicaciones: Verano, un padre y sus dos hijos son atropellados por una lancha mientras nadan en un lago. De todos ellos, se supone que sobrevive la hija, que va a vivir con su estrambótica tía (se dice que interpretada por un hombre, aunque podría ser falso. Otro toque extraño que añadir a la lista
). Ocho años después, la niña y su primo van de campamentos. Ella, que es rarica, llama la atención de los campistas más mal intencionados (la golfa del grupo resulta genuínamente irritante y odiosa) y, claro, poco a poco estos van muriendo en manos de un asesino misterioso (que, por mucho que lo intenten disimular, sabes quién es perfectamente desde buen principio). Finalmente se revelará su identidad y ello nos acarreará toda una supuesta sorpresilla.
Robert Hiltzik tenía 25 tacos cuando hizo "Sleepaway camp", lo que podría justificar sus incapacidades si no fuera porque Sam Raimi era más joven cuando dirigió "Posesión Infernal" y le salió el super-peliculón que le salió. Tal vez ello esté más relacionado con lo mucho que hoy día Hiltzik se parece al cantante "outsider" Daniel Johnston. En el reparto únicamente reconozco un rostro, el de Mike Kellin, al que has podido ver en algunos clásicos de los 50 para acá o en "El estrangulador de Boston", el "Demon" de Larry Cohen y "El expreso de medianoche", que es por la que yo le recordaba. Felissa Rose, la niña prota, con los años se hizo un nombre dentro del fandom y ha terminado participando exclusivamente en pelis de terror de serie ultra-B o ya directamente Z (como "Dahmer vs. Gacy", "Satan's Playground", del nosemuybienporqué prestigioso Dante Tomaselli o "Nikos, the impaler", de Andreas Schnaas, un señor cuyas películas son algo así como el 11-S del cine). Es una fan del género y lo defiende con uñas y dientes. No retomaría el papel que la hizo "famosa" hasta la quinta entrega de la saga.
"Sleepaway Camp" es mala, mala, mala... pero también un pedazo de historia del celuloide horrorífico no exento de su singularidad. Tal vez, solo por ello, merezca que hagas un esfuerzo y trates de verla entera. Tu mismo.

jueves, 15 de diciembre de 2011

HOSTEL PART 3

Creo haber dicho ya unas cuantas veces lo mucho que me molan/atraen las secuelas paridas directamente para el mercado del dvd. ¿Por qué? (¡eso también lo he dicho ya!), porque suelen pillar los elementos más llamativos y sensacionalistas de los films precedentes, y exagerarlos/explotarlos aún más con el fin de contentar a las plateas especializadas. Y si encima el director del producto es un tio que mola, entonces ya corrámonos todos en manada.
"Hostel part 3" tenía todos los números para ser la polla, una fiesta ultra-gore y con tetas a tutiplen. La peli original (uno de mis films de horror favoritos de lo que se ha hecho los últimos años) fue un inesperado "hit" que, junto a "Saw", puso de moda el "torture-porn". Luego vino la segunda parte, que a pesar de las buenas intenciones de su realizador/padre, Eli Roth, no acabó de funcionar y fracasó en taquilla. Ambas pelis sorprendían porque, tratándose de productos propiamente "mainstream", resultaban bastante crudos y brutos. Ejemplo: Mi pobre padre quiso ver la primera porque llevaba el nombre del massmediatizado Quentin Tarantonto... y claro, el susto/decepción fue notable. ¿Qué pasa?, que "Hostel 2" se metió un hostión a nivel "mainstream", pero imagino que en el terreno del video-club y el público aficionado al horreur funcionó lo suficientemente bien como para generar una tercera entrega saltándose el paso de la gran pantalla para ir directa a las estanterías. Pues guay.
En funciones de director se fichó a alguien bien afiliado al género (y amigo de Eli Roth), Scott Spiegel (que en los otros "Hosteles" andaba metido como productor ejecutivo), lo que está muy bien porque, por norma, estos films suelen caer en manos de novatillos o directores de encargo. Spiegel (esto ya lo he dicho también antes) es todo un nombre en esto de filmar sustos. Pertenecía al clan Sam Raimi cuando eran unos chavalillos que parían cortos en Super 8. Él firmó muchos de ellos y era el único auténtico aficionado al cine de terror. Fue quien propuso que el primer largo profesional del clan (ya sabéis cual), fuese de miedo. Participó solo un poco en su confección (en esa época era papá y tenía que currar en un supermercado para ganarse la vida), pero se desquitó escribiendo junto a Raimi el guión de "Terroríficamente muertos". Otro libreto que lleva su co-firma es el de "El principiante", con/de Clint Eastwood. Logró debutar en la dirección "pro" con "Intruso en la noche" (la del asesino que mata a los empleados de un supermercado, ¡ja!). De ahí pasó a "Abierto hasta el amanecer 2", "My Name Is Modesty: A Modesty Blaise Adventure" y "Spring Break '83". De mientras, se entretenía ejerciendo de actor en pelis de Sam Raimi o en ultra-ñordas como "Robot Ninja" o "Skinned Alive". Tras su paso por el clan Raimi, se alistó al clan Tarantonto. Estuvo apunto de dirigir una entrega de "La noche de Halloween" producida por el de la mandíbula, pero terminó junto a Eli Roth en la ¿difunta? compañía "Raw Nerve", de donde salió el remake "2001 Maniacos", en el que Spiegel hacía de uno de los chalados del título. Y de ahí a "Hostel part 3" (vale, me he pasado el orden real por el forro de los cojones... pero esa es la gracia).
Obviamente, esta tercera entrega se mantiene más o menos fiel a la fórmula: Un grupo de amigos se van de farra drogata-putera y terminan en las manos del selecto club de cazadores humanos, donde serán torturados y bla, bla (el escenario ya no es la vieja Europa, sino Las Vegas... imagino que por cuestiones presupuestiles). Con esta premisa de base, y consciente de que el espectador potencial se conoce de sobras las dos anteriores, Spiegel juega mucho a crear expectativas y darles la vuelta a último segundo. También se regodea en pijadas como el famoso tatuaje identificativo. Sin embargo comete un error muy típico: pensar que el espectador quiere ver algo medianamente diferente. Así que decide variar un poco la cosa convirtiendo las sesiones de tortura correspondientes en espectáculos circenses que un montón de ricachos despiadados ven a través de un cristal. Incluso para cada tormento cuenta con un torturador diferente y carismático, siendo la chavala enfundada en cuero negro, con careta y ballesta la más llamativa. Toda esta parte recuerda mucho al film "Sportkill", curiosamente nacido como explotación de "Hostel". ¿Una secuela que imita al imitador... o simple casualidad?. Total, que el grupo de víctimas (esta vez se mezclan hombres y mujeres) escapa del encierro y se toma la revancha.
Vale, "Hostel part 3" tiene algunos aciertos majillos. Y es verdad que la segunda mitad resulta mucho más entretenida que la primera, por eso al terminar te deja un regusto positivo. Sin embargo, lo imperdonable es que, a diferencia de lo comentado al inicio de este tocho, la violencia y el sexo están por debajo de las dos primeras entregas. ¡¡¿¿Heeeein??!!, ¿la secuela video-clubera más light que las entregas destinadas a la gran pantalla?, ABSURDO!!!!. Spiegel intenta compensarlo con "torturas originales y diferentes", pero la mayor parte de ellas resultan patéticas y ridículas, como la de las cucarachas. A parte de que, aunque sin llegar a abusar, se dejan ver algunos trucajes de CGI a lo largo de la función absolutamente cutres y corta-rollo. Al pack de despropósitos, se unen su falta de atmósfera malsana y su estética de "suciedad limpia", lo que le quita toda la sordidez propia de las entregas precedentes.
Una auténtica decepción. Aún así, fans de la saga y aficionados al terror, podéis verla sin esperar nada, pasáis el ratillo y luego le dáis al botón de "delete". Es lo que yo hice.

sábado, 17 de junio de 2023

ROBOT NINJA

Si levantas la vista en plena noche y miras al cielo, verás estrellas. Siempre me fascinó saber que las que NO parpadean, son en realidad planetas de nuestro sistema solar. Pero la mayoría sí parpadean. Y cuando digo mayoría, me refiero a miles en el firmamento. Casi tantas como decepciones en este blog. He usado esa palabra infinidad de veces. Si la buscas en el diccionario de la Real Academia, sale mi jeto justo al lado de su definición. Son incontables las películas que he abordado con ilusión y me han dejado hecho trizas porque no eran lo que esperaba. Especialmente siendo jovencito, en plena efervescencia de mi curiosidad y aprendizaje. Pero puede que el podio lo encabece una sola, "Robot Ninja". ¿Por qué esta en particular? porque además de las obvias expectativas propias del inocente consumidor de cine que era cuando alquilé la edición patria cortesía de "Lauren Home Video", estaba el hecho de que conocía su existir, gracias a la prensa especializada franchute, y a parte del personal implicado, admiraba a su máximo responsable, J.R.Bookwalter... antes de ver nada genuinamente suyo, aunque dispusiera de una copia totalmente auto editada de su book(walter) "Attack of the B-Movie Makers". Al productor, David DeCoteau, sí lo tenía perfectamente ubicado, y ya me había dado unas cuantas sonoras castañas consumiendo sus ñordas, pero entonces aún sentía afecto por él. Llámenlo síndrome de Estocolmo. Resulta que en pleno apogeo de sus años encabezando el "top ten" de los exploiters modernos, a DeCoteau se le ocurre crear un sello dedicado a producir y distribuir basurilla directa a los estantes de los video-clubs, "Cinema Home Video". Y para rellenar las arcas, busca material a un nivel inferior del que él mismo transita. ¿Da miedo, eh? Claro, así, lo que se agencia son cosas prácticamente amateurs, muy muy zopencas. De entre el mogollón destaca su asociación con ¿el rey de todo ello? J.R.Bookwalter, que por entonces lo había "petado" con su largometraje de muertos vivientes en súper 8 "The dead next door" (me niego a mentar el título español) DeCoteau ficha al ilusionado aspirante y le encarga que de vida a una idea, un título y un póster super-chanante que tiene ahí, entre sus papeles, "Robot Ninja". Por supuesto, a cambio de cuatro reales, lo que le obligará a currar con una cámara de 16 mm y los colegas (muchos de los cuales, o casi todos, estaban en los créditos de la epopeya zombie superochera) A Bookwalter no le mola nada el título, le parece ridículo, pero acepta el encargo y, muy influenciado por "Robocop" -según él mismo ha declarado-, le da la vuelta a la idea, contando la historia de Leonard Miller, un dibujante de comics con mucho éxito, creador del mentado robot, que presencia el cruento asesinato de una inocente parejita en manos de una panda de delincuentes realmente malvados (con una latina por jefa, y a los que se tilda de "punks" en más de una ocasión) Ello motivará que Leonard decida convertirse en "Robot Ninja" para acabar con los villanos. Pero claro, la vida real no es como los comics, y correrá la sangre a borbotones.
Retomando el tema de las decepciones, les aseguro que la resultante de ver "Robot Ninja" en su día fue de órdago. La encontré tan cutre, oscura, tosca, chabacana, aburrida e incluso desagradable en su forma de abordar la violencia (el modo sádico y despiadado en el que los malos ejecutan a sus víctimas y como la cámara se recrea gustosamente en ello) A partir de ahí, no quise saber más de J.R.Bookwalter. De haber tenido un póster de su peli previa en mis paredes, lo habría arrancado con ira (en todo caso, lo que hice fue venderme su libro) Los años pasaron, pero mi opinión sobre "Robot Ninja" no cambió un ápice. Hasta que hace poco, y empujado por la siempre peligrosa nostalgia, Bookwalter, entonces "retirado" del "cine", la relanzó en Blu-Ray con un notable lavado de cara digital y sendas mejoras. Apelando no a la nostalgia sino a la más enfermiza curiosidad, decidí volver a consumirla.
Es cierto que, uno, sabiendo a lo que me exponía, no habría decepción. Dos, la mejora estético formal del film, ayuda. La imagen es mucho menos oscura, los colores brillan más, y los 16 mm cantan hermosamente. Consciente Bookwalter de que los títulos de crédito de la época eran especialmente horribles (los parió él mismo con ayuda de su Commodore Amiga 2000, convencido de que era lo más de lo más), estos han sido actualizados y ahora son "demasiado cool" para el tipo de película que parapetan. Aunque sigan contando con, probablemente, una de las mayores flaquezas del film, las viñetas del supuesto tebeo de "Robot Ninja", by la torpe mano de David Lange. Eran espantosos entonces, y lo siguen siendo hoy día, por mucha mariconada computeril que los acompañe. En cuanto al resto... pues bueno, siendo compasivos, y teniendo en cuenta todo lo que hay que tener en cuenta, la peli se erige como una cosilla simpática, maja, chapucera pero de buen corazón. Ves que había ilusión tras ella, y eso compensa. No mata de aburrimiento, no más que muchas otras de su misma catadura. Y, sobre todo, la historia que narra tiene un plus. He hablado mucho de cagadas en esta reseña, pero toca hacerlo de aciertos. El mayor de "Robot Ninja" es que se adelantó por completo a conceptos como los de "Kick-Ass" y "Super", es decir, el tipo normal que decide convertirse en superhéroe y descubre, a través del dolor y mucha sangre, que la realidad queda lejos de parecerse a los tebeos. Así que, un gallifante para J.R. por ser pionero en ese sentido y reconocerle también que, sí, entre interpretaciones malas, chorros de inverosimilitud, fallos de raccord e incongruencias narrativas, consigue que su pequeña película transmita algo de sordidez, de mal estar, logre desmitificar al superhéroe de tebeo y, oiga, eso tiene su mérito.
Podría doblar la longitud de la reseña llenándola de datos, fricadas y demás material pajero. Es algo que me gusta, y suelo hacer. Pero pal caso he decidido contenerme. La cantidad de guiños (chorromil posters de películas de género bien conocidas y -algunas- adoradas), homenajitos (todos los personajes llevan apellidos muy sonoros y reconocibles), citas y demás mandanga fan-osa (de fan, como una escena desarrollada en un video-club) son incontables. Interminables. Si les apetece, vean el film y jueguen al juego.
Entre los amigos de Bookwalter y demás peña, destacan unos pocos nombres. Papelitos para el "Robin" de la serie de los sesenta, Burt Ward, haciendo guasa de su propio legado. Linnea Quigley como rubia tonta. Scott Spiegel desplegando su vena más payasa. Y David DeCoteau + Kenneth J. Hall en una pantalla de televisión.
Déjenme rubricar la reseña anunciando que, tras años de parón, J.R.Bookwalter ha vuelto a la dirección con una cosa de estupenda + espantosa pinta titulada "Side Effects May Vary". La veré, por supuesto, porque, esperando nada de nada, se que esta vez no habrá decepción. Ventajas de la vejez.

lunes, 8 de noviembre de 2010

CROMWELL, EL REY DE LOS BÁRBAROS

Esta es una de mis más recientes adquisiciones en formato VHS, original de la época y bla, bla. He de confesar que cuando la vi alquilada, hace ya muchos años, me aburrí tanto que me quedé frito. Fue una tremenda decepción, porque se trata del debút del popular realizador B-oso (y Z-toso) Albert Pyun, responsable también de cosas como "Sueños Radioactivos", el "Cyborg" de Van Damme o, sobre todo, el famoso/infame "Capitán América" del año 1990, fallido intento de rodar la primera adaptación digna de un cómic de la Marvel. Yo, como no podía ser de otro modo, en el periodo que alquilé "Cromwell..." me estaba convirtiendo al Pyun-ismo... y este film representó un serio traspiés. El día que, hace una semana escasa, la descubrí a la venta en formato magnetoscópico, creí que la nostalgia actuaría por cuenta própia y sabría disfrutar más de aquel film que cuando era teenager. Craso error, my friends.
La estructura de "Cromwell, el rey de los bárbaros" es la misma que cualquier otra muestra de "espada y brujería". Malo malísimo (en este caso el que da título a la edición española, el tal Cromwell) mata a padres de chaval de turno, y en este caso supuesto heredero al trono. Muchos años después, y ya crecido (convertido en un encantador golfo/truhán musculado), el tipo se toma la revancha. El problema es cómo este concepto se desarrolla, a mi gusto excesivamente apartado de la tónica general de lo que esperaría de un film de "espada y brujería", demasiado centrado en la época medieval, demasiado deudor de la aventura clásica de capa y espada, demasiados toques de humor... demasiado ligero, a pesar de escasos momentos de sangrante violencia y notable tenebrismo.
De hecho, lo mejor de "Cromwell..." es el arranque y el final. Sobre todo los primeros 11 minutos, que prometen mucho, ya que se centran en ese fugaz aspecto más versado en la magia y con tímidos momentos de terror, con la aparición de un mago de aspecto monstruoso. Dado que no volvemos a verle hasta el final, lo del medio se torna aburrido y carente de garra. Sé que no es una opinión general, este film posee un enorme culto y hay quien lo considera estupendo y entretenido... no es mi caso. Comprendo por qué me dormí de chaval, y ya estoy pensando en cómo cambiarlo por otro VHS de más valor para mi.
En el reparto destacan algunos rostros entrañables, como los del eterno malo Richard Lynch, el eterno monstruo -con y sin maquillaje- Richard Moll (él interpreta al mago, claro), Simon MacCorkindale (yo lo recordaba por su intervención en el "Muerte en el Nilo" de John Guillermin), Robert Tessier (habitual malo/calvo en infinidad de exploitations y famosas series de televisión) o Joe Regalbuto (el amigo de "El halcón callejero"). Junto a Pyun, tenemos en tareas de fotografía a Joseph Mangine, a quien también le dio por dirigir todo un anti-clásico de los video-clubs, "Neon Maniacs".
Al final, antes de los créditos, se anuncia una secuela ("Tales of an Ancient Empire") que Pyun no ha podido materializar hasta hoy, actualmente se encuentra en fase de post-producción. Hey, no tengo intención de verla.
"Cromwell, el rey de los bárbaros" tiene sus aspectos positivos, sí, sobre todo estéticos (la ambientación y la atmósfera, estupendas), pero la verdad es que a mi se me hizo más pesada que la versión original sin subtítulos del penúltimo melodrama de Tarkovsky.

sábado, 23 de noviembre de 2013

ARMADOS Y CABREADOS

Del director y actor Bobcat Goldthwait habitualmente suelen decirse cosas muy buenas, incluido este blog, donde el compañero Victor casi siempre comenta sus películas de modo bastante favorable. Sin embargo, mucho me temo que yo no entro en ese grupo. No es que mi opinión sobre el trabajo del cineasta sea mala, únicamente digamos que no es tan entusiasta. Vamos, que me parece bastante sobrevalorado. Vi no hace mucho "El mejor padre del mundo" y me pareció correcta y llevadera, pero tampoco tan cabrona o amarga como se decía por ahí. De hecho, la encontré bastante moralista, especialmente gracias a su forzado final feliz.
Bien, hace unas noches me enfrenté al que, probablemente, sea el film más conocido y representativo de Goldthwait, "God bless America", recientemente editado en dvd en España con el discutible titulo de "Armados y cabreados". Había oído decir maravillas de esta comedia negra, de su mala hostia, de su provocación, de su espíritu crítico y bla, bla. Por experiencia sabía que no tenía que hacer demasiado caso a tanta pamplina porque ello únicamente acaba conduciéndote a la decepción. Ni aún así puedo decir que me haya gustado demasiado. En realidad, habría evitado reseñarla de no ser por un aspecto altamente curioso.
La historia va de un cincuentón amargado y perdedor que está harto de la sociedad que le rodea. Intenta ser amable con los demás, pero los demás no lo son con él. Encima, en un mismo día le echan del curro por una chorrada y le anuncian que sufre de un tumor cerebral incurable. Así, lógicamente cansado y harto de ver tele-basura (primera duda: Si tanto la odia, ¿por qué la mira a todas horas?), pilla una pistola y sale a cargarse a una detestable pija mediática (segunda duda: ¿por qué es
esa siempre la salida a elegir en las películas?, ¿por qué no una actividad creativa o productiva, en lugar de la destructiva?, fácil, porque esta última atrae culos a las butacas y los sillones, da dinero, las otras, no). En el trayecto conoce a una especie de "adolescente rebelde" que se une a él y le convence para repetir la hazaña con otros personajes odiosos, como los que llaman por móvil en el cine (tercera duda: ¿jóvenes guapitos, rudiosos y palomiteros viendo un documental?, ¿y por qué un documental y no una peli de entretenimiento puro?, ¿cayendo en tópicos intelectualmente elitistas?) y, sobre todo, políticos y gente de la extrema derecha, racistas, homófobos y etc. Este último dato ha sido una de las mayores decepciones de "Armados y cabreados" porque, mientras puedo compartir mi desprecio por gente de ese calibre, el que sean las víctimas mayoritarias en el film hace que este pierda su sentido provocador, es decir, resulta más políticamente correcto y aceptable matar nazis que a gente inocente que únicamente te molesta por ruidosa o desconsiderada. Centrarse en estos habría resultado más valiente, más transgresor y, sí, menos trillado. Del modo que lo deja Bobcat Goldthwait, se queda en la pataleta de un liberal que, a la larga, no deja de presentarnos a otros "liberales" que actúan igual de chungamente que la gente "mala" a la que quieren castigar.
Pero a pesar de la parrafada expuesta, no es por ahí donde la cosa realmente me chirría. Eso son los típicos rollos ideológicos que puedes compartir o no, la senda fácil por la que tira su director y espera otorgue a su film la etiqueta de polémico para luego defenderlo alegando que invita al debate y bla, bla. No, lo que me molesta de "God bless America" es otra cosa.
Bien, la película viene a decirnos que la sociedad norteamericana (y, ya puestos, la mundial) se ha vuelto lela, simplista, chabacana y superficial. La gente hoy día disfruta viendo programas de mierda en los que todos gritan y se pelean sin descanso, en los que se humilla a los concursantes, sean o no medio retrasados, debates en los que se dicen barbaridades, anuncios horribles que engañan y presentan un mundo que no existe, vídeos en youtube absurdos y subnormaloides de individuos hostiándose o matándose, animales follando y otras gilipolleces. Tiene toda la razón. Me parece bien que decida darles un palo, pero en lo que falla es en que dicho palo está fabricado a base de las mismas esencias de aquello que tanto desprecia. Es decir, solo en una sociedad como la que Goldthwait critica tanto podría considerarse transgresora, valiente y polémica una película como la suya.
"Armados y cabreados" es hipócrita en casi todos sus aspectos y cualquiera que no tenga el cerebro reblandecido por la basura mediática que nos meten por la boca diariamente se percatrá de ello. No es todo lo nihilista que exigía su trama, y acaba padeciendo los mismos males que la gran mayoría del cine moderno, su dependencia de la taquilla, por pequeña que sea. Su miedo a asustar de verdad. Así, en el fondo, no deja de ser complaciente con un enorme sector de la posible audiencia a base de discursos moralistas, violencia tamizada, humor negro inofensivo y una tendencia general a lo políticamente correcto. A su director se le ve el plumero cuando la primera escena de todas muestra la sangrienta muerte de un bebé -eso sí, off camera-  con el fin de impactarnos y llamarnos la atención, haciéndonos creer que a partir de ahí, todo en adelante es posible para que luego, evidentemente, no vuelva a atraverse con tanto. Bobcat Goldthwait nos miente desde buen principio, algo que va en contra de la mentalidad del protagonista de su propia película/discurso, que en un momento dado se siente traicionado por su acompañante adolescente a la que acusa de "mentirosa, como todos los demás".... mentirosa como la misma "Armados y cabreados". Así pues, ¿qué función y sentido tiene una película mentirosa que arremete contra una sociedad mentirosa?. Si vas a hacerlo, hazlo hasta sus últimas consecuencias, pero no te quedes a medias.
Dicho todo esto, lo que nos queda es una comedieta videoclubera de ver y olvidar al instante o, en todo caso, una oportunidad perdida como tantas hay en el cine que se fabrica hoy día.

sábado, 16 de abril de 2022

X

Películas recientes que me han gustado: "El callejón de las almas perdidas", "La casa Gucci", "El método Williams", "El buen patrón", "Muerte en el Nilo", incluso una serie completa, "Pacificador". También disfruté con "Spiderman: No way home", pero solo para una vez (me suele ocurrir con Marvel Studios) Hay cine moderno que me agrada, cosa que tranquiliza mi espíritu. Ahora bien, ninguna de las mentadas es terror estrictamente hablando. Y ahí puede que tenga un "problema" (o que lo tengan los que las hacen) En general, el terror que se factura hoy día no lo digiero bien. A principios de año me dije que no volvería a consumir NADA parido en la actualidad afín a la etiqueta. Solo rompería la regla en casos muy concretos... casos que, hasta ahora, únicamente han confirmado mis impresiones. "X" entraba en esa lista de elegidas, básicamente porque se anunciaba como el regreso a la buena forma de Ti West, tras unos años bastante flojos y olvidables, y como un auténtico baño de sangre calificado de "brutal". Son ya muchos lustros consumiendo cine, y muchas hostias acumuladas. Sé que no puedo fiarme de los rumores, y sé que debo evitar las expectativas. Es algo que he intentado con todas mis fuerzas en el caso de "X"... pero, ya saben, la carne es débil.
Finales de los setenta. Un grupo de pornógrafos alquilan una casita para rodar su película guarrindonga. Interrumpirán la existencia de una extraña pareja de ancianos que viven justo al lado... y comenzará a correr la sangre.
Me temo que, una vez más, recurro al término decepción a la hora de hablar de una muestra de terror moderno. Muy a mi pesar, créanme. No solo debemos culpar de mis frustradas expectativas al entusiasta y cegato fandom norteamericano por sus apasionadas y desmedidas impresiones, y a una crítica especializada volcada en alabar al film, también podríamos soltar un cachete al mismo Ti West, quien en las entrevistas vendía la moto de que, conociendo como conocía al fan medio del terror, había jugado a sorprenderle desviándose de salidas trilladas y previsibles. MENTIRA.
Contrariamente, es cierto, muy cierto, que la primera hora de "X" está un rato bien. La ambientación setentera (si algo bueno tiene West es que, a diferencia de lo habitual, no carga las tintas cuando recrea la mentada década -¡hola Rob Zombie!-, sabe proceder de modo natural, sobrio y realista), los personajes (me encanta la cara de viciosa que gasta Mia Goth), la banda sonora y, en general, el desarrollo de los acontecimientos, muy serio todo, sin estridencias, ni chorradas. Al fin y al cabo es el director de la muy recomendable "La casa del diablo", o las apetecibles "Trigger Man" y "The Roost", y si algo gasta es estilo. De eso hay cacho en "X", con algunas tomas y salidas de montaje muy frescas e interesantes. No sorprende, ni ofende, que los crímenes tarden casi una hora en arrancar. Sabemos que a Ti West le gusta tomarse su tiempo. La mala noticia es que, cuando sucede, luego todo es cuesta abajo. Dicho de otro modo, "X" me gustaba más como drama sobre los avatares de unos pornógrafos piojosos. En el momento que el terror asoma, la peli cae en picado, ¿por qué? porque nos internamos de lleno en lo previsible, predecible, plano, lineal y aburrido. Matan a uno, otro despierta en plena noche, sale a buscar al primero, repite su nombre varias veces hasta que se lo cargan. Y así sucesivamente. Sin gota de suspense. Encima, y ahí viene el otro gran "plof" de la velada, los asesinatos no son ni tan truculentos, ni tan salvajes. Puede que solo uno, y tampoco es para echarse las manos a la cabeza.
"X" no deja de ser una recreación del cine primigenio de Tobe Hooper, en concreto hay elementos de la inevitable y la que vino después, "Trampa Mortal". Puede que mejor facturada, puede que con algunos aislados buenos momentos. Pero, en términos generales, es una más. Una más de las miles que se producen con los protas llegando en coche o furgo al futuro escenario de los horrores. Una más con los "pueblerinos, habitantes" raros y homicidas. Una más con tendencia a recrear los superiores terrores del pasado. Y una más que termina sumiéndonos en un sopor considerable.
¿Saben el dicho aquel del mono vistiéndose de seda? pues aplíquenlo a "X".

domingo, 11 de diciembre de 2011

BODY COUNT

¡Y anda que no chanaba la carátula de "Body Count" en el video-club!. Apostaría una espinilla a que todos los que por entonces teníamos la edad adecuada, picamos como tontos. Yo la alquilé y la vi con mi sr.padre. He de confesar que ambos nos aburrimos mortalmente. ¡¿Qué esperaba?!, ¡era un slasher!. Claro que por entonces andaba menos informado y no tenía la mente y el cuerpo preparados. Ayer noche fue la segunda vez en mi vida que la veía... y además como más me mola, por sorpresa. Hacía zapping y ¡zasca!, me la anuncian de madrugada en un canal local. ¡¡Toma ya!!. Claro, en estas condiciones hubiera sido raro no disfrutarla un mínimo. Y así fue. Por cierto, que a pesar de la decepción siendo adolescente, los del vídeo-club tuvieron el detalle de regalarme un abalorio promocional de "Body Count" que anduvo decorando una estantería de mi dormitorio hasta que... bueno, terminó en la basura, ¡¡ouch!!.
Que si, que la peli tiene varios títulos, pero cojones, yo pongo y me quedo con el que la conocí en su época, "Body Count". Y lo que tenemos aquí no dista casi nada (casi) de la fórmula habitual. Chavales de acampada, asesino misterioso, muertes relativamente sangrientas (aunque la versión que vi ayer tenía pinta de estar cortada, algunas escenas de muerte terminaban de un modo muy brusco). ¿Cuales son los elementos mínimamente diferenciadores?, pues a ver: La peli no se centra únicamente en los personajes jóvenes, también en los adultos y sus trifulcas culebronescas. Las chavalas son más golfas de lo habitual. El gordo gracioso es especialmente irritante. Por lo demás, se mantienen fieles a esa clase de amistad tan típica de los slashers basada en pasarse toda la peli odiándose mutuamente. Y claro, el asesino, que mola bastante, un supuesto chamán extremadamente viejo y, por ende, extremadamente feo... ¿o es alguien que se hace pasar por él?.
Sí claro, "Body Count" es lenta, es previsible (salvo por el drama de infidelidades mil que viven los personajes mayores de 18 años) y etc, etc, pero bueno, si te la ves consciente de lo que hay y con paciencia, pues tiene su coña y algún acierto fugaz, como la secuencia de la pesadilla (de chaval me pareció genuinamente inquietante) y los hermosamente tristes parajes naturales elegidos para rodar el film.
Aunque lo realmente interesante está detrás de las cámaras. Ruggero Deodato, hastiado creador de "Holocausto Caníbal" (y a quien el terror no le tira nada), dirige con sapiencia pero sin ganas. La lograda banda sonora la firma todo un jefe, Claudio Simonetti, ex-"Goblin" y habitual colaborador de Dario Argento. Entre los guionistas (que son legión para una peli tan básica como esta), destaca Alex (Alessandro) Capone, que pocos años después debutaría en la dirección con el -según recuerdo- aburrido film de horror "Pesadilla (Witch Story)". Y el reparto, casi reúne el "quien es quien" del cine italiano de horror, tenemos a David Hess (recordémoslo de prota en "La última casa a la izquierda", pero también en su explotación "Trampa para un violador", dirigida por el mismo Deodato), Mimsy Farmer (la has visto nada menos que en el "4 Moscas sobre terciopelo gris" de Argento y el "Black Cat" de Fulci), John Steiner (su rostro ha asomado en incontables italianadas: "Caligula", "El último cazador", "Los aventureros del tesoro perdido", "Tenebre", "Yor, el cazador que vino del futuro", "Comando Leopardo" y un largo etcétera), Ivan Rassimov (ya curró para Deodato en "¡Mundo canibal!, ¡mundo salvaje!" y luego repitió en el tema junto a Umberto Lenzi con "Comidos vivos") y ya fuera de ese grupo, pero no menos carismático, el bueno de Charles Napier haciendo de sheriff (recordemos que tanto este como Hess dejaron nuestra dimensión recientemente). El reparto juvenil no me interesa lo más mínimo.
Con semejante panorama, ¿qué puedo decir?, mediocre... pero visible en un momento dado (aunque únicamente sea por su "entrañiblismo").