viernes, 8 de abril de 2011

TAHITI´S GIRL

Tras su etapa de películas para explotación en video-clubes, Mariano Ozores regresa al cine a principios de los noventa, y lo hace pensando, obviamente, en un producto que produjera pingües beneficios, para no romper la tradición de llenar los cines. Así pues, y teniendo en cuenta que la prensa rosa es ya todo un fenómeno en nuestro país, decide hacer una película para lucimiento de Vaitiare, zorrilla Thaitiana popular en aquella época en las revistas del corazón porque se estaba tirando a Julio Iglesias. Más allá de su talento follador, ni actúa, ni baila, ni canta como para protagonizar una película por méritos propios. Y así es como fue, la vuelta al cine de Mariano Ozores pasó totalmente inadvertida.
Un mayordomo y su sobrino viven de ocupas en un chalet en el que prestaron servicio hasta que el dueño desapareció. Ahora pertenece a Vaitiare, una arqueóloga que viaja a España para ver su propiedad. Aprovechando esto, el mayordomo envía a su sobrino para que la muchacha se enamore de él, y así no les echen del chalet. Por otro lado, un individuo persigue a Vaitiare, porque sabe que trae consigo piedras de gran valor. Enredo y amoríos a la vista.
Pese a los intentos de Mariano Ozores por modernizarse (protagonistas jóvenes, planteamientos desenfadados), obviamente su estilo de hacer cine se queda ya muy desfasado, los gags no hacen gracia, y además aquí hay muy pocos. De hecho, es que cualquiera de las película que realizó para video son sustancialmente mejores que esta, y más si tenemos en cuenta que, probablemente, los presupuestos que manejó en la etapa vídeo eran bastante menores que los de esta película, en la que tiene algunas escenas rodadas en Tahití, que si las hubiera rodado en cualquier parque temático hubieran sido igualmente exóticas y más económicas. Pero a Ozores le queda el oficio, y aun así se puede ver la película tranquilamente. El problema radica en la protagonista, Vaitiare, que no interesa a nadie ni lo más mínimo. Si nos ponemos en plan cerdo, es tan sosa, y tan poca cosa, que ni si quiera ponía cachondos a los más pajilleros, así pues su presencia es absurda, y motivo más que suficiente para no ir al cine, como efectivamente pasó. Además, tampoco es un producto atractivo para ser alquilado en el videoclub. Antonio Ozores, protagonista, igualmente luce poco (las escasas ganas, imagino), así que…
No obstante, si el actual cine español fuera la mitad de malo que este, sería bueno. Es un producto Ozores, y por lo tanto muy por encima de la media, y lo reivindico con cariño. Véanla, no deja de ser curiosa.