El marco durante el que en su día consumí "La prisión de los chiflados" no puede ser más "retro-cool". Les hablo de una sesión doble del desaparecido cine "Texas" en Barcelona, repleto hasta la bandera, compartiendo pantalla nada menos que con una copia troceada de "Delta Force". Desde entonces andaba loco por revisarla y, sobre todo, reseñarla. No es que le reservase un afecto especial ni nada de eso. En realidad solo se trataba de pura y dura curiosidad, porque lo cierto es que en mi archivo mental únicamente conservaba un gag de todo el largometraje, así que, hasta cierto punto, el resto me iba a resultar medianamente novedoso. Costó localizarla, pero al final fue el compañero Enorm quien, una vez más, obró el milagro.
"La prisión de los chiflados", título significativamente patrio -propio de su época- para el "Doin´Time" original (traducible a un muy carcelario "Cumpliendo condena", pero también como "Pasando el tiempo", que pal caso sería un rato adecuado), viene fechada en 1985 y, permítanme recurrir a un cliché que nos viene a huevo: No podría ser más ochentera en su género. Se ajusta como un guante a lo que era la comedia populachera yanki entonces. Con inevitables ecos a otras de su misma calaña como las "Loca academia de policía" o los "Porky´s". Digamos que, espiritualmente, son casi hermanas, con todas las salidas narrativas y los estereotipos que demandaba el personal dispuesto a amoquinar por verlas. Un humor tirando a golfo, con altas dosis de enredo y ciertas licencias de puro "spoof" que no casan demasiado bien, aunque molan. Mogollón de chistes picantes, machismo por un tubo, además de tantas otras zarandajas políticamente incorrectas (incluidos unos pocos chistes de drogas). El protagonista es el típico caradura simpático que se tira a la cachonda esposa del gobernador quien, lógicamente rabioso, le manda encarcelar en un centro penitenciario con un alcaide demasiado laxo y de ideas progresistas al que detesta. En cuanto puede, lo echa y enchufa a su cuñado, todo un cabronazo de tendencias paramilitares dispuesto a hacer la vida imposible a los reclusos. Estos, que vendrían a ser los buenos de la historia (por supuesto en ningún momento se habla de los motivos por los que están entre rejas), deciden darle su merecido recurriendo a una salida muy propia de las comedias de entonces, convencen a una golfa para que se lo tire mientras retransmiten el "espectáculo" tele mediante a nivel nacional. La clásica lucha de poderes entre los inadaptados y la autoridad, también muy de las de risa del periodo. Ello se desarrollará a la par que un previsible combate de boxeo en la cárcel, dando pie a unas cuantas coñetas a costa de "Rocky" y el cameo del mismísimo Muhammad Ali (razón por la que, a día de hoy, la película sobresale unos centímetros de la media).
En realidad la trama de "La prisión de los chiflados" es más fina y menos consistente que el cordel de un támpax, una mera excusa para acumular gags y más gags, de esos con "remate final" que, luego, guardan cero lógica con el desarrollo de lo que se supone están contando. Claro que poco importa porque, como digo, prima la gilipollez, una buscada y aceptada sin remordimiento alguno. No te partes de risa, con suerte sonríes a ratos y, en general, la sensación es más de estar escuchando los malos chistes vomitados por el borracho de la cantina. Suerte que todo el pifostio no llega a los 80 minutos, así que, entre una cosa y otra, y la inevitable dosis de nostalgia aplicada, pues termina resultando medio-entretenida... por los pelos.
Dirige, co-escribe y co-produce George Mendeluk, nacido en Alemania y emigrado para hacer las américas, en su filmografía localizamos otras de esas que habíamos visto en los estantes de nuestros vídeo-clubs mil veces pero rara vez alquilábamos, como "Flash Mortal" o "Albóndigas 3: Los chicos están calientes" y luego muchísima televisión, pero muchísima, hasta nuestros días.
Y, como siempre, es identificando, numerando y catalogando al floridísimo reparto donde realmente está la diversión. Abróchense los cinturones porque la cosa es generosa. Tal vez, paradójicamente, el menos llamativo sea su protagonista, Jeff Altman. Venía de hacer mucha tele y alguna cosa curiosa (como "Wacko" o "Quien tiene una suegra tiene un tesoro") y, tras "La prisión de los chiflados" el panorama tampoco cambiaría demasiado, con más curiosidades ("Harvard: Movida americana", "Los inmortales 2", bastante doblaje de dibujos animados, destacando "The Real Ghostbusters" o "Bee Movie") y más televisión. Como ocurría con muchas de las comedias de aquellos entonces, se le busca una historia de amor "seria" en las clásicas escenas donde se rebaja el tono desmadrado. Su "partenaire" pal caso es Dey Young, quien debutaría en "Rock N´Roll High School" y se marcaría un insignificante rol de camarera en "Spaceballs, la loca historia de las galaxias" (menos insignificante que el posterior de "mujer con perro" para "Ant-Man y la Avispa: Quantumanía"), decorado donde coincidió con otra de las actrices de "La prisión de los chiflados", Rhonda Shear, futura carne de cañón del universo Donald G. Jackson.
Aunque en cuestiones femeninas la parte más tocha del pastel es para Colleen Camp y sus tetazas, esas mismas que viste en otras del palo como "El juego de la sospecha (Cluedo)", "Gran lío en la universidad", "La loca academia de los albóndigas" y, por supuesto, "Loca academia de policía 2 y 4". Ubres -muuuuuuy- destacables son igualmente las de Kitten Natividad, marcándose una aparición al fondo del plano, literalmente, y Judy Landers, quien anduvo posteriormente por "Armados y Peligrosos", "Escuela de Azafatas" pero, sobre todo, el "Dr. Alien" de David DeCoteau. Rematan el asunto femenino Melanie Chartoff (la directora encabritada del insti en "Parker Lewis nunca pierde") y Dona Speir (futura musa de Andy Sidaris).
Retomando el plantel masculino, tenemos a todo un John Vernon como recluso veterano y listillo. En la época me recordaba mucho al George Peppard de "El Equipo A". Cosa que cuadraba muy bien con el "Mr.T" albino que le acompaña a todas partes encarnado por Nicholas Worth, el eterno villano del cine de bajo (y eventualmente alto) presupuesto. Otros de sus socios son el cajatontista Ron Palillo (el tipo al que "Jason Voorhees" le arranca el corazón en la sexta de sus aventuras o el pirómano perseguido por "Snake Eater") y Mike Mazurki, de rostro nacido para interpretar a gángsters y/o matones de toda condición, cosa que hizo nada menos que en "Con faldas y a lo loco", "De espaldas a la justicia", "Dick Tracy" -la de los 40 y la de los 90- y su última aparición en pantalla dos meses previos a palmar, "Mob Boss" de Fred Olen Ray. Ya que hablamos del ínclito, también él dirigió a Pat McCormick -el alcaide bueno de "La prisión de los chiflados"- en "Beverly Hills Vamp".
Como villano principal todo un clásico en los suyo, Richard Mulligan, tan histriónico como nos tenía acostumbrados. Solía dejarse ver en películas de Blake Edwards: "S.O.B. (Sois honrados bandidos)", interpretando al "director de cine en crisis", "Tras la pista de la pantera rosa", ejerciendo de padre del "Inspector Clouseau" y "El gran enredo", que debería recuperar. Igualmente se prestaba a otra clase de comedias, ahí están "Los albóndigas atacan de nuevo", "Profesores de hoy" o "Chico Celestial" como prueba.
Del resto del reparto me quedo con el comediante negro Jimmie 'JJ' Walker (ni que sea por su papel en "Aterriza como puedas", de donde "La prisión de los chiflados" toma prestados esos comentarios graciosos vía megafonía) y Ron Zwang, así mismo co-guionista del film reseñado y cuya escueta carrera "actoril" incorpora dos marcianadas del calibre de "El ejército de las tinieblas" y ¡¡¿"Robot Ninja"?!!. ¿¿Nos lo creemos o estamos ante una mala di/gestión de "la secre"??.
En un momento dado, asistimos a un plano general de la cárcel idéntico a otro de "Crimewave (Ola de crímenes... ola de risas!!)" (al fin y al cabo, ambas películas vienen fechadas el mismo año). Ahí va una comparativa visual y la duda de si una recicló de la otra o, simplemente, compartieron escenario...
Mostrando las entradas para la consulta "Nicholas Worth" ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta "Nicholas Worth" ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
sábado, 9 de agosto de 2025
sábado, 7 de enero de 2023
ARMADOS Y PELIGROSOS
Años atrás, al trabajo de segurata no le sobraba la buena prensa precisamente. Se daba por sentado que podía ejercerlo cualquier mastuerzo y lo único que requería era pasarse horas sin hacer el huevo. De hecho, también se tenía la idea de que, en cuanto hubiese una situación real de peligro, saldría por patas. Todo eso ha ido cambiando con el paso del tiempo y hoy se exige bastante más a cualquier aspirante. Sin embargo, tal "mala imagen" fue caldo de cultivo para la confección de "Armados y Peligrosos" que, tranquilamente, podría tildarse como "la película oficial del segurata inútil", así como la ¿única? de acción protagonizada por John Candy, al menos entendiendo el género tal y como se abordaba hace 37 años. Que se contara para la dirección con Mark L. Lester, responsable de "Curso 1984" y "Commando", resulta muy significativo en ese sentido.
Un policía bonachón al que acusan muy injustamente de corrupto y un abogado algo cobarde terminan currando en una agencia de seguridad. Son perdedores que, como dice un juez, únicamente pueden aspirar a "trabajos de poca responsabilidad". Algo trasladable al resto del personal, auténticos parias o, directamente, retrasados mentales. El sindicato de seguratas es llevado con mano firme por una panda mafiosa que saca partido a la supuesta inutilidad del gremio para salirse con la suya. Hasta que los dos protagonistas deciden plantar cara y pararles los pies."Armados y Peligrosos" es ochentera hasta el tuétano. Evidentemente por estar parida en 1986, pero también por sus maneras, su sentido de la comedia y la acción, la banda sonora y secuencias tan características como la desarrollada en un gimnasio donde abundan los neones. Sí, es de risas. John Candy se marca su habitual registro de fanfarrón de buen corazón, acompañado de Eugene Levy como "el personaje inteligente y racional que se presta a las locuras del otro". Resulta curioso verle hacer la marica loca en un momento dado, siendo actualmente padre de un hijo gay también actor al que respalda en su exitosa serie de televisión (donde, obvio, se muestra una imagen mucho más positiva y respetuosa del colectivo homosexual) Cosas de la época. Hay algunos momentos de cachondeito y tal pero, proporcionalmente, lo que abundan son los tiroteos, algún muerto y, sobre todo, un clímax cargado de espectaculares explosiones y coches dando volteretas... además de cuando se hacía de verdad, sin ordenadores de por medio. Impresiona.
Para más inri, el co-guionista no es otro que Harold Ramis, el mítico actor y director (ya saben, "Los cazafantasmas", "El pelotón chiflado", "Las vacaciones de una chiflada familia americana / ¡Socorro! Llegan las vacaciones", "Atrapado en el tiempo") quien, por lo visto, no quedó nada contento con el producto final. Pidió ser retirado de los créditos, pero ni puto caso. Produce nada menos que James Keach, hermano de Stacey y actor por mérito propio. Y el reparto, pues imagínense, una comedia de acción de 1986, es de correrse: Dejando a un lado a su pareja protagonista, tenemos a una jovencita y monísima Meg Ryan, Robert Loggia en su habitual rol de mafioso malísimo, Kenneth McMillan, Brion James, Don Stroud, Larry "siempre me toca hacer de raro" Hankin, Steve Railsback en plan segundón invitado, Tony "Duke en la saga Rocky" Burton, Judy "Dr.Alien" Landers, Tom "cara de bruto" Lister Jr., James "Señor Strickland en Regreso al futuro" Tolkan, Nicholas "siempre haciendo de matón o asesino" Worth dando vida a un travelo, Teagan "Alienator" Clive y papelillo minúsculo para David Hess (resulta desconcertante tener consciencia que ese señor, al que casi ni detectamos, sea todo un director de cine y prota de un clásico de los setenta -ya deberían saber cual-). De órdago.
Sin embargo, a pesar de los jugosos ingredientes, los buenos momentos y la galería de rostros entrañables, "Armados y Peligrosos" se queda en aprobado justito, justito. Que no la poseyera en ningún formato y, muy especialmente, recordara poco de ella, era señal de que no dejó un huella profunda en mí. Cosa del todo justificada tras este reciente revisionado.
sábado, 31 de diciembre de 2022
DEAD WEEKEND
Todo hacía suponer que con "Dead Weekend" el semi-prestigioso Amos Poe había tocado fondo. Hemos hablado de él mucho y muy extensamente, pero lo resumiré en que Poe es algo así como el verdadero "pope" del cine independiente norteamericano tal y como lo conocemos hoy (o lo conocíamos en los 90). Surgido de la escena punk primigenia neoyorquina, agarró una cámara de 16 mm y no paró de producir largometrajes donde imitaba obsesivamente las maneras del Godard más revolucionario. Llegados los ochenta, intenta profesionalizarse con "Alphabet City", donde se marca una especie de versión "comercial" de sus primeros títulos, versados en cierto lumpen callejero. Y en 1995 vende su alma al diablo dirigiendo una película barata de ciencia ficción para la caja lerda, esta "Dead Weekend". Él la calificaba como "Mi propio "Plan 9 from outer space"", más teniendo en cuenta que luego pudo encauzar su carrera de nuevo por los supuestos derroteros "indies" correctos, renegando así de la reseñada. Y, claro, siendo yo como soy, y con los gustos que tengo, me pirraba por ver ese "desliz", tarea complicada porque nunca llegó a lanzarse por estos lares, ni en vídeo. Hasta que, oh sorpresa, hace poco tuve acceso a ella, subtitulada. No dudé un segundo y le di al play, ansioso.
Hablar de decepción sería lo normal, sí. Pero en este caso la palabra adquiere un tono distinto. No me he sentido decepcionado porque sea una mierducha a la altura de lo que producían entonces "Syfy Channel" o Roger Corman. Al revés, el bajón me lo dio descubrir que, después de todo, "Dead Weekend" no dista TANTO de las maneras de Amos Poe. Sigue siendo muy "indie" en espíritu. Puede que la promoción, o las palabras del propio filmmaker, la hayan perjudicado, haciéndonos creer que íbamos a consumir la pieza menos inspirada de un Jim Wynorski cualquiera.
Claro, es que leído de un tirón, el argumento induce a pensar malamente: En el futuro, un alien con la capacidad de cambiar de aspecto llega a la tierra. La sociedad militarista que rige con mano dura quiere cazarlo, así decide evacuar la ciudad anunciando la llegada de un falso terremoto. Todos aquellos que no se piren, especialmente si son bandas callejeras luciendo llamativas crestas de colores, serán exterminados. De eso se encarga un grupo de agentes armados. Entre ellos, destacan dos. El más guaperas se topa con el alien. O mejor dicho, la alien. Resulta ser una tía buena que viene de un planeta donde el sexo sustituye al desayuno, la comida y la cena. Es más, si no folla, morirá. Así que el protagonista se la tira una y otra vez (no paran de yacer, casi parece una concesión de Poe a la moda entonces imperante de los thrillers eróticos estilizados), hasta que se enamora/enchocha y decide protegerla, a pesar de que su propio compañero quiera acabar con ella.
Vale, ahora imaginen todo eso contado a lo "indie", sin demasiados efectos especiales, sin gota de elemento "camp", todo a base de largos diálogos aparentemente improvisados. Por momentos me recordaba a las eternas escenas de Belmondo y la Seberg charlando en una habitación de hotel en "Al final de la escapada" (lo que encajaría muy bien con la Godardobsesión de Amos Poe) Solo al final parece que el cineasta coge consciencia de que debe dar algo de elemento palomitero a la audiencia -o a los productores- y, entonces sí, rueda un tiroteo y la aparición de un ovni bastante cutrón.
La peli tiene su mensaje, aunque tan previsible como elemental. Uno contra el racismo y a favor de la diferencia. El colega del prota es un hombre frustrado porque lleva décadas casado con la misma pava, y está harto. Envidia a su compañero, que no para de follárselo todo (aunque en realidad solo sea una misma tía que muta de aspecto) y, en parte, por eso quiere destruirla. Al final, justo antes de los créditos, la alien manda un alegato pro-sexo y anti-violencia que roza el ridículo. Supongo que Poe se partiría el ojete mientras rodaba esta parte. No sé.
El curioso reparto depara algunas sorpresitas. Al lado de Stephen Baldwin, encontramos nada menos que al gran David "Sledge Hammer" Rasche. Les siguen el eterno villano Nicholas Worth, la asiática Bai Ling, Alexis Arquette (hermana de Rosanna, Patricia y David), Patrick Muldoon (uno de los protagonistas de la posterior "Starship Troopers") y la gran sorpresa: a lo largo de la peli aparece un DJ que no cesa de dar la brasa, sobreactuar y entonar voces chillonas. Y a mi que el tipo me sonaba. ¿Dónde lo habré visto antes? Tras mucho pensar y no encontrar la respuesta, recurrí a Imdb y entonces... en fin... les hablo de Tom Kenny, es decir, ¡LA VOZ de "Bob Esponja"! así como el rostro del pirata Patchy. Sensacional. Eso fue, realmente, lo que me animó a escribir la reseña de una película muy muy mediocre, muy muy olvidable, pero curiosa ni que sea para una única vez.
Ponen la guinda en la banda sonora los, según el disco, disfrutables "Nine Below Zero".
Hablar de decepción sería lo normal, sí. Pero en este caso la palabra adquiere un tono distinto. No me he sentido decepcionado porque sea una mierducha a la altura de lo que producían entonces "Syfy Channel" o Roger Corman. Al revés, el bajón me lo dio descubrir que, después de todo, "Dead Weekend" no dista TANTO de las maneras de Amos Poe. Sigue siendo muy "indie" en espíritu. Puede que la promoción, o las palabras del propio filmmaker, la hayan perjudicado, haciéndonos creer que íbamos a consumir la pieza menos inspirada de un Jim Wynorski cualquiera.
Claro, es que leído de un tirón, el argumento induce a pensar malamente: En el futuro, un alien con la capacidad de cambiar de aspecto llega a la tierra. La sociedad militarista que rige con mano dura quiere cazarlo, así decide evacuar la ciudad anunciando la llegada de un falso terremoto. Todos aquellos que no se piren, especialmente si son bandas callejeras luciendo llamativas crestas de colores, serán exterminados. De eso se encarga un grupo de agentes armados. Entre ellos, destacan dos. El más guaperas se topa con el alien. O mejor dicho, la alien. Resulta ser una tía buena que viene de un planeta donde el sexo sustituye al desayuno, la comida y la cena. Es más, si no folla, morirá. Así que el protagonista se la tira una y otra vez (no paran de yacer, casi parece una concesión de Poe a la moda entonces imperante de los thrillers eróticos estilizados), hasta que se enamora/enchocha y decide protegerla, a pesar de que su propio compañero quiera acabar con ella.
Vale, ahora imaginen todo eso contado a lo "indie", sin demasiados efectos especiales, sin gota de elemento "camp", todo a base de largos diálogos aparentemente improvisados. Por momentos me recordaba a las eternas escenas de Belmondo y la Seberg charlando en una habitación de hotel en "Al final de la escapada" (lo que encajaría muy bien con la Godardobsesión de Amos Poe) Solo al final parece que el cineasta coge consciencia de que debe dar algo de elemento palomitero a la audiencia -o a los productores- y, entonces sí, rueda un tiroteo y la aparición de un ovni bastante cutrón.
La peli tiene su mensaje, aunque tan previsible como elemental. Uno contra el racismo y a favor de la diferencia. El colega del prota es un hombre frustrado porque lleva décadas casado con la misma pava, y está harto. Envidia a su compañero, que no para de follárselo todo (aunque en realidad solo sea una misma tía que muta de aspecto) y, en parte, por eso quiere destruirla. Al final, justo antes de los créditos, la alien manda un alegato pro-sexo y anti-violencia que roza el ridículo. Supongo que Poe se partiría el ojete mientras rodaba esta parte. No sé.
El curioso reparto depara algunas sorpresitas. Al lado de Stephen Baldwin, encontramos nada menos que al gran David "Sledge Hammer" Rasche. Les siguen el eterno villano Nicholas Worth, la asiática Bai Ling, Alexis Arquette (hermana de Rosanna, Patricia y David), Patrick Muldoon (uno de los protagonistas de la posterior "Starship Troopers") y la gran sorpresa: a lo largo de la peli aparece un DJ que no cesa de dar la brasa, sobreactuar y entonar voces chillonas. Y a mi que el tipo me sonaba. ¿Dónde lo habré visto antes? Tras mucho pensar y no encontrar la respuesta, recurrí a Imdb y entonces... en fin... les hablo de Tom Kenny, es decir, ¡LA VOZ de "Bob Esponja"! así como el rostro del pirata Patchy. Sensacional. Eso fue, realmente, lo que me animó a escribir la reseña de una película muy muy mediocre, muy muy olvidable, pero curiosa ni que sea para una única vez.
Ponen la guinda en la banda sonora los, según el disco, disfrutables "Nine Below Zero".
sábado, 2 de mayo de 2020
APRENDE COMO PUEDAS
Estamos en 1996. El éxito de la trilogía de "Agárralo como puedas" aún colea, aunque ya comienza a enfriarse. En su momento significó el regreso por la puerta grande del clan ZAZ = Zucker / Abrahams / Zucker tras la época de vacas flacas que siguió a su primer gran hit, "Aterriza como puedas". Pero las cosas están cambiando. El grupo se partió y cada uno ha ido tirando por su lado. Jerry Zucker logró integrarse en el "mainstream" y alejarse de la comedia (hasta que le vio los dientes al lobo). Pero el hermano David y Jim Abrahams no tuvieron tanta suerte, viéndose obligados a seguir estirando del "spoof" les gustara o no. Y mientras el segundo dirigió títulos más o menos pasables como "Hot Shots" y secuela o "Mafia, ¡estafa como puedas!", hasta que dijo "basta ya de cachondeo!", dedicándose a otros menesteres, es David el que progresivamente se hunde en la mediocridad, facturando películas que casi ni siquiera salen a la luz o viéndose engullido por la lamentable saga "Scary Movie". Entre medias produce este "Aprende como puedas" ("High School High" en v.o.), parodia oficial del subgénero de aulas conflictivas.
Es curioso el modo en el que la coletilla "...como puedas" ha perseguido a estos señores a lo largo de sus carreras en lo que se refiere al mercado Español. Sin embargo, no somos el único caso. En Francia tienen la suya propia ("Y a-t-il un......"?"), lo mismo que en Colombia ("¿Y dónde está....?").
Como todo buen "spoof", el argumento de "Aprende como puedas" se puede contar sin que se note demasiado su condición de comedia, dice así: Richard Clark es un profesor idealista que abandona su puesto de enchufado en una escuela prestigiosa solo para ricos -y blancos!- decidido a ejercer en el espectro opuesto, el peor centro de enseñanza de todo el país. Allí tendrá que enfrentarse a varios retos, como lograr que sus alumnos aprendan algo, enamorar a una guapa profesora y, sobre todo, evitar que unos matones/traficantes, comandados por un misterioso capitoste oculto en la sombra, lo arruinen todo.
Es evidente que no estamos ante el momento más inspirado de la factoría Zucker, pero tampoco en el peor. Lo que tenemos es una comedia simpática, entretenida, con sus buenos gags y un humor un pelo menos surrealista al que nos tenían acostumbrados. Quizás es ese forzado y atolondrado "happy end" lo peor del conjunto. De haberlo enfocado con más pitorreo pues no molestaría, pero las risas son demasiado comedidas, por lo que nos queda un regusto algo amargo. Aún así, lo que verdaderamente importa es que has pasado poco más de 80 minutos distraído, sin complicaciones, y eso a mi ya me vale.
Ayudan a tal sensación el carisma de su protagonista, Jon Lovitz, un comediante que me cae especialmente bien y creo que, en general, ha sido desaprovechado. Le siguen una Tia Carrere que ya comenzaba a adentrarse en una decadencia que aún dura hoy, los veteranos Louise Flecther y John Neville, el eterno malote Marco Rodríguez (el asesino del supermercado en "Cobra") y el secundario de culto Nicholas Worth.
Entre los guionistas localizamos al mítico Pat Proft. El director, Hart Bochner, empezó en esto del cine como actor. Era el interés amoroso de "Supergirl" en la peli homónima del 84 y el bocazas farlopero de "La jungla de cristal". Aunque ha dirigido alguna cosita más, a día de hoy la interpretación sigue siendo su principal dedicación.
Pa ver y olvidar con una sonrisa en los labios (de arriba).
Es curioso el modo en el que la coletilla "...como puedas" ha perseguido a estos señores a lo largo de sus carreras en lo que se refiere al mercado Español. Sin embargo, no somos el único caso. En Francia tienen la suya propia ("Y a-t-il un......"?"), lo mismo que en Colombia ("¿Y dónde está....?").
Como todo buen "spoof", el argumento de "Aprende como puedas" se puede contar sin que se note demasiado su condición de comedia, dice así: Richard Clark es un profesor idealista que abandona su puesto de enchufado en una escuela prestigiosa solo para ricos -y blancos!- decidido a ejercer en el espectro opuesto, el peor centro de enseñanza de todo el país. Allí tendrá que enfrentarse a varios retos, como lograr que sus alumnos aprendan algo, enamorar a una guapa profesora y, sobre todo, evitar que unos matones/traficantes, comandados por un misterioso capitoste oculto en la sombra, lo arruinen todo.
Es evidente que no estamos ante el momento más inspirado de la factoría Zucker, pero tampoco en el peor. Lo que tenemos es una comedia simpática, entretenida, con sus buenos gags y un humor un pelo menos surrealista al que nos tenían acostumbrados. Quizás es ese forzado y atolondrado "happy end" lo peor del conjunto. De haberlo enfocado con más pitorreo pues no molestaría, pero las risas son demasiado comedidas, por lo que nos queda un regusto algo amargo. Aún así, lo que verdaderamente importa es que has pasado poco más de 80 minutos distraído, sin complicaciones, y eso a mi ya me vale.
Ayudan a tal sensación el carisma de su protagonista, Jon Lovitz, un comediante que me cae especialmente bien y creo que, en general, ha sido desaprovechado. Le siguen una Tia Carrere que ya comenzaba a adentrarse en una decadencia que aún dura hoy, los veteranos Louise Flecther y John Neville, el eterno malote Marco Rodríguez (el asesino del supermercado en "Cobra") y el secundario de culto Nicholas Worth.
Entre los guionistas localizamos al mítico Pat Proft. El director, Hart Bochner, empezó en esto del cine como actor. Era el interés amoroso de "Supergirl" en la peli homónima del 84 y el bocazas farlopero de "La jungla de cristal". Aunque ha dirigido alguna cosita más, a día de hoy la interpretación sigue siendo su principal dedicación.
Pa ver y olvidar con una sonrisa en los labios (de arriba).
domingo, 18 de septiembre de 2016
LOS FOTOCROMOS DE "NO RESPONDA AL TELÉFONO"
Ya la reseñé en su día, así que no hay mucho que decir de "No responda al teléfono"... salvo que es el típico producto de principios de los 80 que por su sordidez, violencia sexual, misoginia y mal cuerpo, hoy probablemente sería motivo de polémica (de hecho lo fue en su época) o, mucho peor, pasto de posmodernos que recrearían sus sucias virtudes con esa socarronería y "belleza estética" que las hace totalmente inofensivas. Sí, echo de menos el cine de mi juventud, amigos.
Suerte que para disfrutarlo ad infinitum me quedan las películas y sus fotocromos, como estos que siguen, en los que se refleja perfectamente el poco saludable contenido de la obra en cuestión y que casi dan ganas de manejar con guantes (destacar la presencia del inimitable Nicholas Worth en el rol de psycho-killer).
Gocen, si están tan locos como para ello....
Suerte que para disfrutarlo ad infinitum me quedan las películas y sus fotocromos, como estos que siguen, en los que se refleja perfectamente el poco saludable contenido de la obra en cuestión y que casi dan ganas de manejar con guantes (destacar la presencia del inimitable Nicholas Worth en el rol de psycho-killer).
Gocen, si están tan locos como para ello....
martes, 2 de agosto de 2011
INVITACIÓN AL INFIERNO
Ya hemos hablado con anterioridad de las constantes crisis que ha sufrido la carrera de Wes Craven desde que arrancara por ahí el año 1972. De hecho, ahora mismo se encuentra metido de lleno en una de ellas, y parece que esta vez no va a salir (después de "Almas condenadas", no merece menos). Pero en los 80 la cosa era bien distinta. Concretamente, entre "Las colinas tienen ojos" y la legendaria "Pesadilla en Elm Street", Craven esputó un par de telefilms, "La cosa del pantano" (ouch!) y "Bendición mortal" (zzzz). Dentro del grupo de las primeras, destaca esta "Invitación al infierno". De hecho, puede que sea lo más interesante parido por el realizador en tan deprimente etapa.Un científico y su familia se trasladan a vivir a un blanco y bonito suburbio típicamente americano. El motivo es un curro nuevo que le ha salido a él (¡por enchufe!), concretamente la construcción de un traje espacial destinado a los astronautas que conquistarán Venus (???). Al principio todo es buen rollo, pero poco a poco las cosas comienzan a complicarse cuando al prota le insisten en que debe entrar a formar parte de un ultra-selecto club si quiere escalar puestos en la empresa. Él, que es muy honesto, se niega, pero su mujer... que es mujer, se apunta. Pues bien, resulta que el dichoso club esconde una entrada al mismísimo infierno, y todo aquel que forma parte de él es condenado para toda la eternidad. El científico se meterá en su super-traje dispuesto a salvar a los suyos.
Interesante propuesta. Lástima que haga inevitable gala de todas las miserias y torpezas propias de lo que era un telefilm en aquellos tiempos. Es ante todo sosa, estéticamente plana, light en cuanto a violencia/sexo y, claro, cargada de moralina (¡hay que salvar los valores familiares, por dios!). Sin embargo, lo original y simpático de su trama, su ritmo soportable y su colorido reparto la hacen digerible.
Dentro de este último grupo, tenemos de todo: El gran Robert Urich (poli malo en "Harry, el fuerte", co-prota en la serie "Los hombres de Harrelson") es el científico. Joanna Cassidy (la tipa de la serpiente de "Blade Runner", también presente en la Carpenteriana "Fantasmas de Marte") es la esposa. Su colega del curro lo interpreta Joe Regalbuto (el mecánico de "El halcón callejero"), su jefe no es otro que el inolvidable Kevin McCarthy. Los niños también deparan sorpresas, por un lado Barret Oliver, prota de "D.A.R.Y.L" y por otro, Jason Presson, el chico conflictivo de "Exploradores". Finalmente, y por marcarse una fardada, tenemos a Nicholas Worth (el psycho-killer de "No responda al teléfono") de segurata cabrón. Según IMDB también ronda por ahí el mítico Michael Berryman, pero no supe verlo (¡¡y mira que destaca, el tío feo!!).
En el apartado técnico sobresale, ni más ni menos, Dean Cundey en cuestiones fotográficas, el reputado operador de John Carpenter y Steven Spielberg... que para la ocasión no se lució mucho.
Ese mismo año, 1984, Wes Craven lograría escapar de su propio infierno televisivo con la primera entrega de las aventuras de Freddy Krueger.
lunes, 22 de noviembre de 2010
NO RESPONDA AL TELÉFONO
Uno de los clásicos menores del exploitation de cuando este vivía su mejor momento, 1980. Polémico en la época por, decían, una excesiva muestra de violencia sexual y contundente misoginia (que no por el gore, pues casi no lo hay), narra las trifulcas de un asesino que solo mata tías a las que previamente desnuda y, en algunos casos, tortura gustosamente. Antes que de terror, yo tildaría a "No responda al teléfono" de thriller, ya que tanto vemos al criminal en acción como a los policías que lo persiguen. Lo firma Robert Hammer, señor en cuyo curriculum como director no hay nada más.
Los expertos dicen que Nicholas Worth, el actor que da vida al psicópata de turno y al que hemos podido ver en infinidad de otros productos (la lista es inmensa, así al azar podría citar "Armados y peligrosos", "El sargento de hierro", "Agárralo como puedas", "Darkman" o, como rareza, "Leather Jacket Love Story", la peli romántico-gay con la que David De Coteau salió del armario), se curra un papel de antología. Pos sí, es posible... no lo hace nada mal el tiarrón.
Desafortunadamente, la copia que yo vi (comprada por 1 euro en una paradita) es la censurada, la bastante censurada. Por lo que he podido informarme, me he perdido unas cuantas buenas tetas.
Con o sin ubres, la peli es visible... pero si no la ves, tampoco se acaba el mundo.
Los expertos dicen que Nicholas Worth, el actor que da vida al psicópata de turno y al que hemos podido ver en infinidad de otros productos (la lista es inmensa, así al azar podría citar "Armados y peligrosos", "El sargento de hierro", "Agárralo como puedas", "Darkman" o, como rareza, "Leather Jacket Love Story", la peli romántico-gay con la que David De Coteau salió del armario), se curra un papel de antología. Pos sí, es posible... no lo hace nada mal el tiarrón.
Desafortunadamente, la copia que yo vi (comprada por 1 euro en una paradita) es la censurada, la bastante censurada. Por lo que he podido informarme, me he perdido unas cuantas buenas tetas.
Con o sin ubres, la peli es visible... pero si no la ves, tampoco se acaba el mundo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)













