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sábado, 7 de marzo de 2026

SILENCIO DESDE EL MAL

Pocos parecen recordar que, tras el notorio éxito de su debut con "Saw", James Wan seguidamente dirigió un par de películas menos afortunadas de cara a la taquilla, "Sentencia de muerte" y "Silencio desde el mal". Pasaron algo desapercibidas y uno podía comenzar a sospechar aquello de que la aparente nueva promesa del cine fantástico -y de género- no era tal, hasta que remontó el vuelo con "Insidious" y "Expediente Warren". Y de ahí, a internarse en el espinoso terreno del "blockbuster", donde perdió de forma inexorable su ya de por sí escasa capacidad de contención, revolcándose como un gorrino en una ristra de títulos excesivos y aturdidores. Que eso mismo lo aplicara cuando retomó el terror con "Maligno" (excesiva + visible + olvidable) confirmó la metástasis creativa. A su vez, ello otorgaba más caché a aquellas dos películas supuestamente fallidas cuyas virtudes se multiplicaban ahora por diez. Ojalá volviera ese James Wan, cosa que reafirmo tras revisar "Silencio desde el mal". Me ha gustado más que nunca. Siempre he tenido una relación positiva con "Sentencia de muerte", pero no terminaba de pillarle el tranquillo a la otra. Nunca hasta el punto de despreciarla, porque desde la primera vez que la descargué he conservado el archivo en mi disco duro. Y la he consumido varias veces, incluso con el fin de reseñarla. Sin éxito.... hasta hoy.
Una pareja joven recibe como regalo un muñeco de ventriloquía de aspecto algo siniestro. Mientras él se ausenta, ella muere. Le arrancan la lengua. Traumado, el maromo decide solventar sendo misterio, aunque no le viene totalmente de nuevas. Digamos que existe cierta indirecta conexión entre su familia y el muñecajo, así que parte para el pueblo natal, "Ravens Fair", y allí retoma contacto con una leyenda local, la de la ventrílocua "Mery Shaw", acompañada por cierta maldición que, sí, podría estar salpicando a nuestro protagonista.
Es un hecho conocido que a James Wan le apasiona el goticismo... y siente ciertas reservas hacia la truculencia desaforada. Así pues, en "Silencio desde el mal" lo primero chorrea por los costados, cual sándwich de queso recalentado, y lo segundo tiende más a escasear (aunque estar, está... demandas mercantiles obligan). ¿¿Tal vez encontremos ahí la clave del poco éxito, más viniendo del director de "Saw", una de las iniciadoras del (¿mal?) llamado "torture porn"?? porque, de verdad, sino, no me lo explico, ya que el film funciona en lo suyo, es entretenido, gasta un ritmo dinámico, las escenas se encadenan sin pausa y siempre narrando una historia interesante a base atmósfera empachante -en el buen sentido- con cementerios repletos de hojas resecas, grandes mansiones, teatros abandonados en medio de islotes, truenos y relámpagos. Lo tiene todo. Especialmente muñecos siniestros, una de las pasiones de Wan (aunque en ese terreno todavía le gane Charles Band), incluido un payaso con sospechosa espiral dibujada en la frente. Aunque el fuerte de "Silencio desde el mal" es su villana, la terrorífica "Mery Shaw", quien se reserva algunas de las escenas más cierra-esfinters y trae muy mucho a la memoria al fantasma vengador de "La gota de agua" -incluido el etéreo modo de desplazarse-, según la antología "Las tres caras del miedo", observación para nada desenfocada considerando la devoción de James Wan por el director de aquella, Mario Bava, de quien también toma el modo de fotografiar y ciertos estilismos coloristas (igualmente me ha parecido detectar guiños a -la misteriosa habitación subacuática de- "Inferno" y "Amityville 2: La posesión"... aunque podría ser "La mansión encantada").
El reparto no cuenta con muchos rostros reconocibles, salvo los de Bob Gunton, Julian Richings (sin acreditar) y Judith Roberts dando vida a "Mery Shaw". El guion lo firma un colaborador habitual de Wan, Leigh Whannell, quien terminaría dirigiendo la decepcionante "Insidious 3", las algo más decentes "Upgrade (Ilimitado)" o "El hombre invisible", aunque patinaría con la reciente, y aburrrrrrrrrrrrida, "Hombre Lobo".
"Silencio desde el mal" me ha proporcionado agradecidos 86 minutos de lo más amenos y agradables. Vale, se le pueden achacar algunos efectismos algo desacertados (sobre todo esa lengua quilométrica -confeccionada a base de tantas otras lenguas-), pero son pocos, especialmente si la comparamos a cómo se desarrollaría la carrera de su indudablemente talentoso director. Algo me dice que, como más películas haga, y más años acumule, "Silencio desde el mal" irá ganando adeptos, sumando puntos y simpatías. Me alegra formar ya parte de tales futuras estadísticas.

sábado, 22 de noviembre de 2025

JOHN CARPENTER´S SUBURBAN SCREAMS

John Carpenter era uno de los pocos viejos maestros -todavía vivos- que no había tirado del todo su carrera por el retrete. Cierto que la última película con cara y ojos del hombre ("Encerrada") quedaba lejos de ser memorable, aunque tampoco llegaba al nivel de la basurilla pura (y, siendo justos, cinco años antes había alcanzado uno de los momentos más inspirados y mejor considerados a esas alturas de su trayectoria). Debíamos tal estatus en parte a que se limitaba a vivir un poco de renta, guionizar tebeos, responder entrevistas y, muy especialmente, componer música, alejado -voluntariamente o no- de las cámaras. Y todo iba así de bien hasta que la plataforma "Peacock" le convenció (muy evidentemente, mediante talonario) para liarse en una serie de historias de terror supuestamente reales. Junto a su señora, Sandy King, mayormente ejercería de productor ejecutivo y, también, compondría las respectivas músicas con ayuda de su hijo -y el resto de la troupe-. Aceptó.
Sin embargo, y tras la primigenia, previsible e ingenua algarabía al respectivo anuncio de su gestación, hubo un silencio sepulcral. Nadie decía nada y, los pocos que lo hacían, soltaban bastante bilis. ¿Realmente "Suburban Screams" -que así se llama el asunto- era TAN mala?... ya sabemos cómo funcionan estas cosas. ¿Carpenter hizo algo más que únicamente poner su nombre (un poco a la manera de George A. Romero con aquella oscura "Deadtime Stories")?. Tenía mucha curiosidad / morbo de echar luz al misterio, y me la agencié, consumiendo pacientemente cada uno de sus capítulos, dispuesto a reseñarlos en riguroso orden.
El resultado, a continuación...

1-  Kelly / Un modo de morir : Unos amigos contactan mediante Ouija con el espíritu atormentado de una chavala cuyo cadáver anda perdido y reclama ser localizado. Era íntima de la novia del prota, que pasó de ella cuando desapareció en su día. Ahora, ante la determinación y obsesión de su maromo por encontrarla, le deja a él. Menuda pájara. Da más miedo pensar que ahí fuera existen personas así, que la misma historia de fantasmas, recuerden, supuestamente verídica. Por lo demás, rutina pura. Es tan de manual, tan previsible en todos los aspectos, que da hasta un pelín de vergüenza ajena. Dirige un tal Jan Pavlacky.

2- A killer comes home / Un asesino viene a casa : El matón oficial de un pequeño pueblo de Canadá comete un crimen. El periodista local que se ceba con él vive atemorizado por las posibles represalias. No obstante el homicida es detenido y encerrado. Todo va bien hasta que, unos pocos años después, escapa, vuelve a su pueblo y comienza a matar a los habitantes de manera indiscriminada, sin que la poli consiga detenerle. No hace falta decir que el periodista pasará de atemorizado a totalmente acojonado. Este capítulo mejora sustancialmente respecto al anterior, cuanto menos la historia -se supone que real, y en este caso sí da miedo planteársela como tal- es lo suficientemente intrigante / inquietante como para evitar la modorra. Por lo demás, estéticamente no hay mucha diferencia, aunque el director, Jordan Roberts -también uno de los productores-, consciente de que a "la trama" le chorrea suficiente fuerza por sí sola, prefiere centrarse en las declaraciones de los testigos antes que recrear hechos mediante actores. Sabia decisión.

3- The house next door / La casa de al lado : Un chaval descubre que el padre de la familia vecina oculta un terrible secreto, goza torturando y matando animales en el desván (eso y que sea dentista de profesión, vendrían a convertirlo en la versión hardcore del "Dr.Orin Scrivello" de "La tienda de los horrores"). Además, tiene sometido al resto del clan, cuya hija adolescente será blanco de los amoríos de nuestro protagonista. Aburridilla a ratos, pero funcional. En esta ocasión, y para darle un poco de color, inyectan dosis de romanticismo a la trama. Como supuesto hecho real, da moderado mal rollo... pero también es cierto que, en algunos pasajes, se les va un poco la pinza haciéndola demasiado peliculera y poco creíble. Echen la culpa a la directora, Michelle Latimer.
Nota graciosa: uno de los testigos entrevistados responde al nombre de Michael/Mike Myers.

4- The Bunny Man / El hombre conejo : A principios de los años setenta, allí en la américa más profunda, alguien decidió otorgar vida a cierta leyenda local en torno a un asesino disfrazado de conejito y armado con un hacha. La diferencia es que esta encarnación "reciente" jamás llegó a matar a nadie, pero sí encogió muchos ojetes. Los testigos de aquello narran la odisea y los peliculantes se encargan de inventarse algunos pasajes, mediante actores, propios de un slasher de quinta regional. Pero el tono a lá reportaje de "Cuarto Milenio" (incluidas sus risibles recreaciones), gana la partida, y por eso este capítulo entra bastante decentemente. Dirige de nuevo Don Jan Pavlacky.

5- Cursed Neighborhood / Vecindario Maldito : Los cabreados espíritus de una panda de colonizadores, asesinados por indios en su día, atormentan a los residentes instalados en el terreno donde fenecieron. El capítulo se centra en las tropelías que gastan a una familia de actores mediocres. Lo que aquí tenemos es el inevitable "Amityville" de chichinabo, o el "Insidious" de "Hacendado" si lo prefieren, especialmente mal interpretado (ojo al padre sobreactuador) y no exento de ciertos apuntes de comedia involuntaria. Este podría ser el punto más bajo de la serie. Repite en la dirección una poco atinada Michelle Latimer.

6- Phone Stalker / Acosador Telefónico : Al poco de arrancar la confección de "Suburban Screams", John Carpenter presumía en redes sociales de dirigir su aportación sin salir de la choza que tiene allá en Los Angeles, apoltronando el arrugado bul en un sillón y lanzando indicaciones a través de pantallas. Las ¿¿ventajas?? de la moderna tecnología (ya que el rodaje se desarrolló en Praga, nada menos... cosas del bajo presupuesto). ¿Iba ello a contribuir negativamente a sus quehaceres?. La cuestión acá es que, al no estar previamente más informado que lo justo y necesario, desconocía la implicación como director del idem de "La Cosa".... cosa de la que me enteré en los créditos finales. ¿Percibí la supuesta mejoría durante el trayecto? Pos no. Se ve como un capítulo más... tal vez algo mejor que otros, pero desde luego nada excepcional. Contribuye a ello, sin duda, la verdadera mandanga que la inspira, el despiadado y brutal acoso telefónico al que es sometido una pobre pava (supongo que los más eruditos encontrarán paralelismos con uno de los primeros trabajos de Carpenter, igualmente destinado a la televisión, "Someone´s watching me!"... pero no me atrevo a tanto porque, sinceramente, recuerdo muy poco de aquel). Que durante la entrevista con la víctima a esta le tiemble sutilmente el perolo, fruto de sendos espasmos nerviosos, es del todo comprensivo atestiguando su drama y, sobre todo, asistiendo al respectivo desenlace. La verdad es que el capítulo acongoja un pelo y, eso sí, es el único que logró darme UN ÚNICO, pero existente, escalofrío. ¿Mérito del señor director? Qui lo sá.
Con todo, pertenece al grupo de los más decentes, al lado del segundo.

CONCLUSIONANDO: ¿Está "Suburban Screams" a la altura de aquel que la apadrina? Hombre, no mucho... aunque, considerando las mandangas audiovisuales ejecutadas por otros compañeros de generación, esto no es lo peor que podría parir un avejentado y evidentemente cansado John Carpenter. Se deja ver, sin más. Y si hicieran una segunda tanda -cosa que dudo-, me la zamparía también. Entretenimiento funcional. Tal como está hoy día el patio, no es la peor clasificación posible.

sábado, 14 de octubre de 2023

IN SEARCH OF DARKNESS PART 3

No debería ser necesario introducir "In Search of Darkness" a estas alturas. En su momento reseñé las entregas precedentes (la UNO y la DOS). Sin embargo, considerando su escasa memoria y nulo interés, les diré que son una serie de documentales en torno al cine de horror facturado en los años ochenta. Todos a base de duraciones mastodónticas de cuatro horas o más... pero siempre extrañamente entretenidos (si te gusta la materia, claro...). ¿Siempre, siempre?... bueno, justo esta tercera y última dosis es el único cuyas casi seis insanas horas pesan un poco. Solo un poco.
Claro, el elemento ameno funciona o no en base a los títulos retratados. El problema con "In search... 3" es que el material disponible ya no brilla tanto como en las dos anteriores. Lo que queda son las sobras, por así decirlo. Ciertamente, podría molar mucho ver a los culpables de películas oscuras, costrosas y generalmente olvidadas hablar de sus pecados, sin embargo los realizadores del documental hacen la elección en función de las "personalidades" disponibles, y no son muchas. Ni acumulan títulos demasiado lustrosos. A lo mejor uno o, siendo generosos, dos. No más. Caroline Munro o Geretta Geretta (más conocida como "la negra de Demons") serían un ejemplo. ¡Pero no importa! ya que están ahí, que cuenten batallitas incluso de ñordos sin mucho donde rascar, en contraposición a tantos otros que darían más juego. Y es que, encima, a los que hay tampoco le sacan todo el jugo disponible. Mentar "Amityville 2" sin regodearse en su sordidez -así como la escena plagiando "Evil Dead"- o "Transylvania 6-5000" ignorando la paternidad de Rudy DeLuca, chirría. Tanto como muchas de las sandeces y morralla Woke esputada por una ristra de "especialistas" con tufo hipster que es pa matarlos. Afortunadamente, por ahí ronda peña del calibre de Joe Bob Briggs, quien suelta un "speech" final sobre el cine de los ochenta, la descontrolada sobrevaloracion y, muy especialmente, las gilipolleces academicistas de mucho flipao, digno de enmarcar. ¡Chapeau!.
La "elección en función de las personalidades disponibles" antes mentada se amplía también a películas difícilmente clatalogables de terror, como "Relentless", más cercana al thriller policial y sin ser un título especialmente representativo de la década, pero, claro... William Lustig, director, andaba por ahí... y de "Maniac" y "Maniac Cop" habíamos hablado ya en los docus previos.
Al final, los personajes más curiosos y simpáticos de ver y escuchar son Rubén Galindo Jr. (a raíz de "Cementerio del terror", "Ladrones de tumbas" y "El secreto de la Ouija". Siendo hoy un feliz realizador televisivo, el hombre habla de ellas tomándoselas a chufla), Harry Bromley Davenport, Frank Dietz -actor y  ex-socio de John Fasano (lo que significa que repasan de pe a pa su terrible filmografía, incluidas "Zombie Nightmare" y "Al filo del infierno")- y Frank LaLoggia.
Completan el lío los habituales mini-reportajes sobre tendencias (el heavy metal en el horror... ¿otra vez? La llegada de los video-clubs... ¿otra vez?) y personalidades (Dee Wallace, Adrienne Barbeau, Screaming Mad George). Por cierto, en las dosis precedentes eché de menos a Bruce Campbell y John Landis, muy habituales en esta clase de documentos audiovisuales. Bien, olvídense de ellos. Pal caso aquello de "a la tercera va la vencida" no se cumple. Raro, raro.
Tampoco diré que "In Search of Darkness part 3" no merezca la pena. Ni que sea un tocho. Porque se disfruta... solo que menos intensamente. La cuestión es que, con esta, se cierra el círculo. Y me alegra. Más cuando, durante los créditos finales, vamos viendo vídeos de fans de la saga, el terror de los ochenta e, intuyo, inversores del extenso clan de "crowdfounders", soltando sandeces y, sí, la mayoría dan grima.
David A. Weiner, director del trío, acaba de terminar un nuevo documental girando en torno al horror de... los 90. ¡¡Glups!! va a ser toda una hazaña sacar algo potable de ahí.

lunes, 6 de marzo de 2023

AMITYVILLE COP

Yo supongo que, por lo que sea, la mera existencia de esto, aún a sabiendas de que me voy a encontrar con una puta mierda me provoca cierta curiosidad, habrá a lo largo y ancho del mundo personas que, al igual que a mí, en un momento dado les apetezca verlo aunque sea para comprobar en carnes propias qué demonios es. Porque por lo demás clama al cielo la poca vergüenza de sus artífices. Y es que en pleno 2022, cuando el espectador de cine ya está curado de todo espanto y, al contrario que en los años 70 u 80 es bastante difícil de engañar, lo que se vende con “Amityville Cop” es precisamente esa poca vergüenza que más arriba venía denunciando.
Entonces tenemos un nuevo exploit de Amityville que, para más inri, expolia el argumento —y hasta alguna escena— de “Maniac Cop”. Para acabar de hacerla atractiva, el otro reclamo que posee es que se rodó en medio de la pandemia de Covid-19.
Yo dudo bastante que, salvo los gacetilleros de poca monta como servidor, el público estándar de las plataformas de streaming —lugar para el que la película ha sido concebida— tenga el más mínimo interés en ver un impostado exploit de “Amityville” y “Maniac Cop”, entre otras cosas porque esas franquicias ya no son populares entre el espectador medio, así que van destinadas a un público muy concreto: El fan del cine de terror que consume muchas veces confundiendo velocidad con tocino. Pero no me refiero al fan respetable, aquél con cierto criterio y gusto por las buenas películas de terror, sino a aquél granudo, camisetero, heavymetalero y virgen que consume compulsivamente y que al ver la mezcla de ambas franquicias añejas suelta un “¡Wooow!” que quita el sentido. De esos debe haber unos cuantos que hagan rentable este tipo de productos, porque sino, no me lo explico. Un producto que peca, además, de autoparódico desde el primer momento, porque la cabecera de la productora de esto, que luce orgullosamente la etiqueta de “independiente”, no es más que un plagio de la de Fox Searchline elaborada de forma consciente con el fin de que el espectador piense: “Mira, han plagiado la cabecera de Fox Searchline”. No me creo que la cabecera esté hecha así para despistar.
La película se la pueden imaginar.
Un buen día comienzan a aparecer cadáveres de vagabundos. Por ese motivo, los miembros del cuerpo inician una investigación cuando se dan cuenta que los asesinatos han sido perpetrados por un policía de aspecto demoníaco que pulula por la zona. Pronto sabremos que este ha sido víctima de una especie de acto de posesión por parte de una sacerdotisa milenaria. Después de un par más de asesinatos, le dan caza y… fin.
El 85% de la película son conversaciones sin sentido, el siguiente 10% apariciones del policía endemoniado —y negro, por cierto, como la mayoría del reparto— y el 5% restante asesinatos fuera de cámara en los que, con suerte, veremos salpicaduras de sangre contra la pared. Y por supuesto ni está ambientada en Amityville, ni el argumento guarda relación alguna con la casa de los De Feo, pero supongo que comenzando el título por A, servirá a la película para aparecer de las primeras en las búsquedas en las plataformas de rigor.
La ley del mínimo esfuerzo  para una película semi amateur cuyo resultado no importa en absoluto porque, como ya he dicho, lo que se vende es la poca vergüenza.
Por aquello del guiño al fan —y supongo que para limpiar su conciencia— te meten en una escena a Laurene Landon que aparecía en “Maniac Cop” y “Maniac Cop 2” y a tomar por culo.
Lo curioso del caso es quien se encuentra tras el engendro. Gregory Tanaka se autoproclama fan del cine de culto asiático y su negocio es la distribución de películas raras, misteriosas y desperadas en los Estados Unidos. Culpa suya es la reedición de algunas de las películas de Ed Wood, así como se encargó de distribuir en USA clásicos del cine de oriental como pueda ser “La guillotina voladora” o algunos de los primeros títulos de John Woo… no se que necesidad tenía de hacer “Amityville Cop”.
Como director solo ha hecho mierdas del estilo de esta, siendo probablemente la más popular la secuela tardía —de 2015— y posmoderna de una cosa que ya era posmoderna el año de su producción, 1991, muy popular entre los fans del cine malo titulada “Samurai Cop”.
En fin, una cosa de estas más. Lo inquietante es que, echando un ojo a las distintas plataformas cutres de streaming o a poco que investiguemos, nos daremos cuenta de que este tipo de morrallas se cuentan por cientos… Hombre, eso no es malo del todo, pero, sin duda, bueno tampoco.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

EL OTRO BAÚL DE TÍO VICENTE 18 - TAQUILLA 82/83

¡Taquillazos! de eso va hoy la cosa. Reunimos sendas listas de éxitos situadas a lo largo de 1982 y 1983, todas extraídas de las páginas de la revista "Casablanca".
Revisándolas, localizamos algunos títulos curiosos que llaman la atención por figurar en lo más alto, como unas pocas "comedias teen", nuestras queridas "Creepshow", "Amityville 2", "Curso 1984" o "Tenebre", la secuela de "Aterriza como puedas", "El sentido de la vida" de los Monty Python o "El señor de las bestias" (todo un éxito en París) En el apartado español gana "Todos al suelo" de Mariano Ozores, la prueba de que el buen funcionamiento en su época de esta clase de materia no es una leyenda urbana.
Ctrl + boton izquierdo del ratón para ampliar imágenes.
Tras suspirar y maldecir el paso de los años, no olviden al de siempre: "¡Graaaaacias ooootra veeeez tío Vicenteeee!" 

Agosto, Octubre, Septiembre de 1982 :


Enero, Febrero, Marzo de 1983:


Mayo, Junio, Noviembre, Diciembre de 1983:


sábado, 19 de marzo de 2022

FANGORIA FILMS

Tras años dedicados a promocionar y desmenuzar el cine -de terror- creado por otros, la revista "Fangoria" -a la que, a pesar de sus altibajos, tengo en gran estima- se anima a producir su propia mierda recién inaugurados los años 90. Así, bajo el más que obvio nombre de "Fangoria Films", se casca tres largometrajes que me he tomado la molestia de consumir para comentar (a grosso modo) seguidamente (según la fuente, el año de producción varía. Yo me quedo con este orden porque me mola y lo dice Wikipedo):
ODISEA EN EL TIEMPO ("Mindwarp" en v.o.) fue la primera -1990- y se nota. De entrada todo pintaba estupendo: una de terror producida por "Fangoria" con protagonismo de Bruce Campbell y Angus Scrimm. Luego resultó que, narrativamente, estaba más cerca de "Mad Max 2" y Campbell lejos de su aún reciente rol en "Terroríficamente muertos". Sin embargo, vista ayer, confirmo que no está ni tan mal. Tiene su dinamismo y sus buenas dosis de truculencia (cortesía de KNB Group). La movida se sitúa en un futuro pos-nuclear. Los supervivientes más afortunados viven atados a una máquina que les proporciona fantasías estupendas a todas horas. La prota, aburrida, sedienta de aventuras y dispuesta a saber más de su desaparecido padre, sale al exterior donde conocerá a una especie de guerrero errante, serán capturados por una panda de caníbales mutantes y lucharán contra la sangrienta secta de un misterioso gurú. Ya digo, maja. Tiene su gracejo. Dirige Steve Barnett, un especialista en roña directa al video-club por ahí los 90.
En su año -1991- consideré LOS HIJOS DE LA NOCHE ("Children of the night" en v.o.) la mejor de las "Fangoria movies". Revisada ayer, no alcanzo a comprender qué motivó dicha apreciación. Esta vez la cosa va de vampiros. Dos adolescentes liberan a uno muy chungo que vive bajo el agua con los pulmones fuera del cuerpo -una idea original- y convertirá a todo el pueblo en chupasangre, menos a una de las chavalillas. Será un profe el encargado de salvarla y destruir al monstro. Una de las cosas que me gustaron de "Los hijos de la noche" fue su tendencia a marear mucho la cámara y dotar al conjunto de un aire visualmente grotesco (será porque, pa variar, el dire tenía tablas: Tony Randel, responsable de "Hellraiser 2", "Amityville 1992" y "Ticks"), pero ahí queda todo. En cuanto al resto, podríamos decir que no hay una historia propiamente dicha (solo una combinación de momentos) y el gore es el más escaso de la trilogía. En el reparto, una Karen Black haciendo la vampira (con lo poco que le gustaba que se la asociara al terror, debería estar contentísima), el hijo de Dom DeLuise, la hija de uno de los "Monkees" y Garrett Morris (lo viste en "The Stuff / In-Natural" echando yogur mutante por la boca). Muuuuuuy flojita.
PLASMA MORTAL ("Severed Ties" en v.o.) fue la última -1992-. Supongo que por entonces el dinero y el talento disponibles escaseaban, lo que le pasa mucha factura. Cuenta la historia de un científico que crea un plasma capaz de regenerar piel y carne humanas, lo que le proporcionará un brazo monstruoso con el que vengarse de aquellos que le dieron mala vida, es decir, mamá y su pretendiente. A estos los interpretan un Oliver Reed en horas bajas y una Elke Sommer en horas bajísimas. Del reparto restante destacan Johnny Legend y un reincidente Garrett Morris. ¿La peli? telefílmica y deprimente hasta decir basta. Y aburrida, claro, pero eso lo damos por sentado. Los mediocres trucajes de KNB Group no desentonan. Y el gore, del montón. Lo único chulo es el nombre del director, Damon Santostefano. Lo demás, olvidable hasta la amnesia.
Tal y como habrán deducido, la cosa no funcionó demasiado bien y "Fangoria Films" bajó persiana. Tiempo después se animó a retomar un poco el tema, pero sin implicarse en exceso. Reeditaron títulos ajenos descatalogados, recopilaron cortos de los fans, bla, bla y bla. Hasta que, no hace demasiado (y, supongo, motivados por la fatídica llegada de herramientas digitales capaces de abaratar la confección de peliculismos), se animaron otra vez a producir roña propia, dando como resultado mediocridades nostálgicas ("VFW"), insípidas comedias ("Porno") o absolutas aberraciones inmisericordes (el remake de "Un castillo alucinante". De verdad, espantoso). Vamos, que lo de facturar cine no es lo suyo. Mejor limitarse a la revista (o a la página web, cuanto menos) que de pelis terroríficas en el peor de los sentidos vamos ya sobrados.

martes, 23 de marzo de 2021

VIDEO: "THE EVIL DEAD" VERSUS "AMITYVILLE 2"

Desde mi desvirgue con "Amityville 2: La posesión" tuve muy claro un par de cosas. La primera: me había encantado y, por lo que a mi respectaba, era la mejor de la saga (y así lo sigo pensando). La segunda: que incluía una escena totalmente plagiada de "Posesión Infernal / The Evil Dead", estrenada un año antes que aquella. Es el momento en el que el hijo del clan, Sonny, se queda solo en casa y comienza a sentir una presencia invisible que le acosa, contra la que luchará fusil en mano y le terminará poseyendo. Bien, se trata de una fotocopia descarada de la secuencia en el film de Sam Raimi durante la que su protagonista, Bruce Campbell, sufre toda clase de delirios. Incluso los inconfundibles movimientos de cámara típicos de su director son recreados en "Amityville 2", con algo menos de gracejo. Verlo para creerlo.
Durante años busqué a otros seres humanos que se hubiesen percatado de ello, o que lo "denunciaran" en algún medio. Sin éxito. Así que, un día, decidí hacerlo a lo grande, cogiendo el material original y montándolo con el fin de lograr un efecto comparativo que resultara indiscutible. No puedo decir que fuese divertido currarse el puñetero vídeo. De hecho, lo dejé a medias y no lo retomé hasta pasados un buen porrón de años. Pero hoy, orgulloso, anuncio con algarabía que YA ESTÁ TERMINADO. Lo he subido a nuestro fermoso canal de YouTube y pueden gozarlo a continuación... ¡asómbrense ante tanto descaro!


sábado, 21 de noviembre de 2020

LA FURIA

No deja de ser paradójico que John Farris escribiera la novela de "La Furia" motivado por el éxito de la precedente "Carrie" de yasabesquien. Y que cuando "La Furia" pasó a las pantallas de cine, la dirigiera Brian De Palma que hizo tres cuartos de lo mismo con el libro de Stephen King. Y encima, para rematar la jugada, la chavala con poderes mentales de "La Furia" está interpretada por Amy Irving, que en "Carrie" daba vida a la única superviviente de la masacre final. Una muestra de carriexploitation infligida por el director de la película que lo originó. Curioso.
Pero "La Furia" queda muy lejos de las excelencias técnicas y artísticas de la estupendísima "Carrie", aunque únicamente las separe un añito. De hecho, en la filmografía de De Palma van correlativas. Yo la recordaré toda la vida por una escena concreta. Una que me horrorizó hasta límites insospechados cuando la vi en vídeo a finales de los ochenta. Entonces andaba adentrándome lenta, precavida pero inexorablemente en el maravilloso mundo del cine de terror, abierto a sorpresas y, sobre todo, dispuesto a pasar miedo. Así que el visionado de "La Furia", que es más un thriller -incluso con sus escenas de acción- que una de miedo propiamente dicha, no estaba resultando excesivamente tortuoso.... al menos hasta el desenlace. No lo voy a destripar aquí, pero los que la han visto saben perfectamente de lo que hablo. Tal fue la impresión, que salí corriendo pasillo abajo, blanco como la lefa, para recuperar oxígeno y que mi corazón rebajara la cantidad desorbitada de palpitaciones. Un auténtico semi-trauma que me acompañará hasta el fin de mis días. Y no es pa menos, revisada ayer noche puedo corroborar que ese momento continúa siendo tremendamente potente, en parte gracias a la intensa partitura que lo acompaña, cortesía de un John Williams que venía de petarlo con "La guerra de las galaxias" y seguiría produciendo lo mejor de su cosecha los años siguientes.
La trama de "La Furia" gira en torno a una agencia secreta interesada en fichar chavales con poderes mentales para usarlos como armas. Con la excusa, se apropian del hijo de un ex agente de la CIA quien, tras escapar de la muerte, se dedicará en cuerpo y alma a recuperar al retoño. Por otro lado, una chavala descubre que dispone de tremendas capacidades telepáticas, tanto como para conectar con el hijo secuestrado y, por tanto, poder ayudar al ex agente en su búsqueda. Al final todo estallará -además de verdad, jur, jur, jur!!- en un dramón salpicado de rojo.
A ver, la historia es interesante y la peli tirando a entretenida, no digo que no, pero es cierto que De Palma se apoya mucho, demasiado, en los diálogos. Hay un exceso de "bla bla" con eventuales pero notables escenas de acción y violencia. Tal vez John Farris no pudo evitar dejarse llevar por su naturaleza escribiente mientras convertía la novela en un guion cinematográfico. Con todo, es perfectamente consumible (en parte gracias a la época que se hizo), aunque no está entre lo mejor de De Palma, desde luego.
El reparto es impresionante. Desde los roles principales, pasando por los secundarios, los muy secundarios e incluso hasta los extras. Ahí va la lista completa (salvo Amy Irving): Kirk Douglas, John Cassavetes, Charles Durning, Carrie Snodgress (anduvo por "El jinete pálido" y dio vida a la mala malísima de "La ley de Murphy"), Fiona Lewis (reconocible por su papel de villana en "El Chip Prodigioso"), Andrew Stevens (cuya prometedora carrera terminó estancada entre productos televisivos y subproductos de género), Rutanya Alda (la madre sufriente de "Amityville 2"), el habitual De Palmero William Finley, un delgado Dennis Franz (que repetiría con el director, pero cuyo rostro se hizo especialmente popular por su papel de policía cabezón en "La jungla 2 (Alerta Roja)"), una jovencita Daryl Hannah y, según "la secretaria", Jim Belushi no acreditado haciendo de vagabundo. Destacar también la presencia de Hilarie Thompson, futura esposa de un habitual de este blog, Alan Ormsby.
En el tema efectos de maquillaje, tres monstruos: Rick Baker + Rob Bottin + Greg Cannom.

sábado, 22 de agosto de 2020

AMITYVILLE, EL ORIGEN

A estas alturas, la interminable saga de "Amityville" no necesita presentación por aquí. Hemos hablado largo y tendido de ella, tanto las pelis oficiales como las... otras. Sería bastante interesante confeccionar una lista super-completa, incluyendo aquellas que se suelen marginar porque entran de lleno en el terreno de lo propiamente amateur, que haberlas, haylas. Y es que no hace falta tener los derechos del nombre de Amityville para exprimirlo, por lo que cualquier mindundi con una cámara puede cascarse una película, sabiendo como sabe que ahí fuera habrá un público dispuesto a deglutirla... aunque luego, decepcionados, se despachen a gusto en redes sociales. Generalmente, el contenido de esas mismas nada tiene que ver en realidad con la historia de Amityville. Por eso, podemos valorar el hecho de que Daniel Farrands, director y guionista de esta "Amityville, el origen" ("The Amityville Murders" en v.o.), se haya mantenido fiel a los hechos genuinos que acompañan a la famosa casa, centrándose en los crímenes que ocurrieron en ella por ahí los 70 y que, se supone, dieron pie a todo el cristo que vino después. Dicho de otro modo, Farrands ha parido un remake de "Amityville 2: La posesión" que, para bien o para mal, es mi favorita de la franquicia, tal y como ya he expresado en este mismo blog. Claro, luego puede venir el listo de turno y decir que de remake nada, que simplemente es una revisión de lo ocurrido. Puede... pero entonces ¿qué pintan dos actores de aquella en el reparto? Hablo de la otrora morbosa Diane Franklin y el mítico Burt Young. Obviamente, al ser ambos más viejos, sus roles han cambiado. Ella era la chica adolescente, ahora es la sufrida madre. Él era el padre cabrón, ahora el abuelo (no tan cabrón). Dicho esto, resulta imposible evitar comparar ambas y, obviamente, la actual pierde por absoluta goleada. Carece totalmente de la sordidez, el mal rollo y la sensación amenazante que tenía el film de 1982. Cierto que repite algunas ideas (supongo que también presentes en la movida real), como ese padre rudo y mal tratador, pero evita material delicado como la famosa secuencia de incesto (que se supone ocurrió de verdad, pero no está del todo claro). Sin embargo, a su favor añadiré que aporta cosas que la peli del 82 ignoraba, como que el hijo sea el drogata que era en realidad y cierta involucración en el sarao por parte de la mafia (y que podría dar pie a nuevas teorías respecto a los asesinatos).
Pero claro, mirado fríamente, lo que ocurrió en la casa de Amityville da muy poco juego. Sabiendo como sabemos que el clímax será la famosa masacre, y que eso puede resumirse en -como mucho- media hora, ¿cómo lograr unos 60 minutos previos interesantes? Pues hay que tener mucho talento. Y aunque Daniel Farrands más o menos se espabila, no consigue entretenernos a lo largo de ese tramo y, ciertamente, "Amityville, el origen" se hace bastante plomiza. Un poco chapas. Obviamente, al esperar yo la macro-basura que esperaba, pues hombre, me sorprendió un poquito, porque no es TAN HORRENDA. Se deja ver. Pero hay que echarle paciencia y, en cuanto le des al stop, te olvidarás de ella.
Comentar que el amigo Farrands tiene un curriculum bastante interesante como productor (ejerció en, justamente, "Amityville: El despertar"), guionista (es co-culpable de la horripilante "Halloween: La maldición de Michael Myers") y director. Su especialidad en este último campo son documentos audiovisuales relacionados algunos de ellos con el género del terror cuya finalidad es, me supongo, rellenar los extras de DVDs. Sin embargo, y dadas las circunstancias, lo más llamativo es una serie titulada "Misterios de la historia" en la que sobresalen dos capítulos dedicados, cómo no, a Amityville. Vamos, que al tipo le llama el tema desde hace tiempo.
Solo para curiosistas, completistas y vacacionistas.

sábado, 16 de febrero de 2019

SESIÓN DOBLE : AMITYVILLE 2, LA POSESIÓN + TODAVÍA ESTAMOS AQUÍ

AMITYVILLE 2, LA POSESIÓN : Hay que afrontarlo: "Terror en Amityville", la película que todo lo inauguró, es aburrida. Y ha envejecido mal. Para mí la mejor de toda la -larguísima- franquicia (legal o no) es su segunda entrega que, curiosamente, se trata de una precuela en la que se narran los hechos acontecidos en el famoso caserón encantado y que desencadenaron todo lo chungo que vino después, de cómo el hijo mayor de la familia se volvió tarumba mal aconsejado por espíritus malignos y los mató a todos con un rifle.
Así pues, durante buena parte del metraje lo que vemos es un culebrón sobre las movidas que se desarrollan entre los integrantes del clan. Si ya no se llevan demasiado bien de por sí, en especial gracias a ese padre bruto y gruñón (interpretado por el entrañable Burt Young), todo empeora a partir de que se instalan en la casa. Más cuando un cura hace acto de presencia. Y muchísimo más cuando el hijo es poseído en una secuencia indudablemente inspirada -o copiada- de los delirios de Bruce Campbell/"Ash" en la parte final de "Posesión Infernal" (VER).
Si algo hace destacar a "Amityville 2" sobre el resto de sus hermanas es la mala folla que destila el guión de, nada menos, Tommy Lee Wallace -según el libro homónimo-, alumno de Carpenter y, entonces, futuro director de "Halloween 3", "Noche de miedo 2" o el televisivo "It". Dejando a un lado la atmósfera incómoda y hasta desagradable, y las intensas secuencias de explosiva violencia durante las broncas familiares, tenemos el perverso momento en que el hijo poseído seduce y se tira a su hermana menor (la encantadora Diane Franklin). Decir que el material era mucho más extenso y "gráfico", pero fue recortado por sus responsables conscientes de lo incómodo que resultaba, lo mismo que cierta secuencia en la que el padre violaba analmente a la madre.
Tal vez sea después de la masacre familiar, y con el sobreactuado cura enfrentándose al poseído en un notable estallido de efectos de maquillaje, cuando la película se torna menos
interesante. Aún así no pierde ese áurea enfermiza que la caracteriza y, opino, ha contribuido a que se conserve tan bien a pesar del paso de los años.
Manda Damiano Damiani, el típico director con aspiraciones "autoriles" que se fue a los USA a triunfar y acabó convertido, por esta ocasión, en artesano competente.



TODAVÍA ESTAMOS AQUÍ
: Estamos ante una de las pocas películas modernas de horror por las que siento genuino aprecio. Contribuyen a ello, y no poco, la estupenda caratula y la no menos estupenda funda roja del blu-ray. Parece que no, pero esos detallitos aportan.
Una pareja veterana y torturada por la reciente muerte de su hijo, se instala en un bonito pero tétrico caserón en medio del monte nevado. No tardarán demasiado en sentir una presencia... o dos. ¿Es el hijo fallecido u otra cosa?. Con la visita de una segunda pareja de místicos/parapsicólogos, todo comenzará a desmadrarse y saldrá a la luz un oscuro secreto oculto.
Lo que sorprende de "Todavía estamos aquí" es su arranque reposado y hasta fotográficamente bonito (un poco en la línea del primer Ti West) que contrasta con la salpicante explosión de truculencia final en la que las paredes de la casa quedan teñidas de rojo. Tanto una parte como la otra están perfectamente amuebladas y funcionan en lo suyo, por separado y en comunión. Es directa, concisa, no se va por derroteros ni satura. Empatizas con los personajes y el diseño de los fantasmas es excelente y original (en parte cortesía de Marcus Koch, interesante hombre de efectos especiales con una carrera paralela como director ultra-indie/semi-underground).
Destacar muy mucho la presencia de Barbara "Re-Animator" Crampton, del carismático Larry Fessenden y Lisa "ex musa de Tim Burton" Marie.
Ted Geoghegan, guionista y director, oculta un curioso pero perfectamente ignorable pasado ligado a producciones ultra-gore alemanas.
"Todavía estamos aquí" es, en su sencillez y honestidad (el propio director comenta sin cortarse que roba el argumento del "Aquella casa al lado del cementerio" de Fulci, a lo que yo añado "Sí, pero no"), una pequeña película estupenda y altamente recomendable para aquellos que busquen esa cosa cada día más esquiva que es el buen cine de terror.

domingo, 4 de marzo de 2012

HALLOWEEN III

"Halloween 3" es un film que despierta pasiones. Amado y odiado a partes iguales, yo estoy en el bando de los primeros. Puedo entender que haya quien no la acepte por su condición de secuela atípica, pero no comprendo a aquellos que la desprecian con furia y desdén. Tal vez ello se deba a su delirante argumento y, sobre todo, al hecho de titularse como se titula y no incluir a "Michael Myers" en ningún fotograma (mas allá de un cameo televisión mediante, ya que en el film se supone que el primer "La noche de Halloween" se proyecta en la caja tonta durante... eso, la noche de Halloween. Ingenioso). El motivo, bien conocido y admirable, responde un poco a la aversión natural que John Carpenter tenía por las secuelas. A Debra Hill y a él se les ocurrió que molaría producir cada equis tiempo una nueva entrega de la saga con un único nexo común: que su historia girara en torno a la noche de las brujas, a su fondo y forma, pero que no necesariamente andaran conectadas entre ellas. Una idea bien maja que, a causa del fracaso que supuso "Halloween 3", se quedó en agua de borrajas. Por ello mismo, unos años después se lanzó "Halloween 4: El regreso de Michael Myers" y desde entonces que no nos quitamos de encima al de la careta blanca ni a hostias.
Como les decía hace unas líneas arriba, la sinopsis de este simpático trozo de celuloide ochentoso resulta del todo delirante, absurda y sanamente ridícula... pero a la vez mola, y mucho. Imagínense esto: Un juguetero Irlandés quiere devolver al Halloween su espíritu original, brujeril, para lo que se le ocurre un plan, fabricar unas máscaras super-molonas (que se acabarían comercializando realmente) y dar la murga con ellas en los medios para que todos los putos críos de américa se las compren. Una vez vendidas, les dice que el día de Halloween se peguen a la pantalla porque a las nueve de la noche habrá un sorteo. Ahí es donde entrará en juego la brujería. El hombre robó una de las piedras del monumento Stonehenge (¡¡!!), de donde saca "energía" que unta en las llamativas etiquetas pegadas a las máscaras. Gracias a un anuncio trucado a base de flashes lumínicos, todo aquel que lleve puesta una se pudrirá y convertirá en un nido de insectos, arañas, serpientes y, en fin, todos los bichos repugnantes que se te ocurran. Así, de este modo, el juguetero logrará llevar a cabo un enorme sacrificio masivo durante la noche de las brujas. Encima, el ioputa se saca de la manga un ejército de autómatas con aspecto humano que, cuando mueren, echan huevo batido por la boca. Y pobre de aquel que se entere del secreto, porque tendrá una muerte horrible. Sin embargo, alguien se chiva y un médico decide investigar.
Lo que yo os diga: UNA PA-SA-DA. A partir de aquí ¿qué tenemos?, pues mucho material inolvidable: El gran gran Tom Atkins protagonizando la función con su salero y saber hacer. El impagable anuncio televisivo de las máscaras malditas y su tonadilla pegadiza. Dan "Robocop" O'Herlihy como carismático malvado de la función. Las pequeñas pero jugosas dosis de gore, donde destacan los tremebundos efectos que las máscaras malditas causan en sus víctimas. Digan lo que digan, a mi me sigue pareciendo bastante angustiante tanto la escena del crío echando bichos y serpientes por la cabeza ante los horrorizados ojos de sus padres, como la tía que, a causa de un accidente, convierte su cara en el repugnante recipiente de una araña que le sale de la boca y se le pasea por unos ojos inyectados en sangre.¡¡Ungh!!.
Todo ello condimentado por la estupenda banda sonora de John Carpenter y Alan Howarth (reciclaje de "La Niebla" incluido) y el impagable look que por entonces tenían todas estas películas y que a mi, que quieren que les diga, me tiene enamorado. Que sí, que "Halloween 3" está repleta de cagadas narrativas (¿cómo sabe Tom Atkins la clave para activar el anuncio-trampa?), tonterías de tomo y lomo (¡¡ese efectivo lanzamiento de máscara con el fin de cubrir una cámara de seguridad!!) o pura ciencia ficción cazurra (Atkins liándose con la morbosa Stacey Nelkin... ¡¡sí claaaro!! o, ya que estamos, el destino que aguarda a esta). El fin de fiesta se desarrolla durante un clímax estupendo, con Atkins gritando por teléfono y suplicando que interrumpan la emisión del anuncio asesino en todas las cadenas. Genial.
Ya lo ven, no soy demasiado objetivo. A mi "Halloween 3" me gusta mucho, me parece un film que, sin ser perfecto ni redondo, resulta entretenidísimo de ver, con una trama de lo más interesante repleta de misterios y sorpresas sorprendentes. El guion, aunque según dicen pertenece originalmente a un Carpenter no acreditado y a otro tío que pidió que se retirara su nombre de los créditos al considerar el film demasiado violento, oficialmente corre a cargo de su mismo director, el debutante Tommy Lee Wallace (sustituto del originalmente previsto ¡Joe Dante!), un amigo de Carpenter que ha desarrollado toda su carrera un poco a la sombra de este. En su haber encontramos otras secuelas como "Amityville 2: La posesión", de la que fue guionista, o en funciones "directiles" la malísima "Noche de miedo 2" , la insufrible "Vampiros 2: Los muertos" y muchos productos televisivos de entre los que destaca el que, posiblemente, sea su título más respetado: la -primera- adaptación de la novela de Stephen King, "It".
Créanme, si no han visto "Halloween 3", merece la pena que hagan el esfuerzo. Tómensela con buen humor y déjense llevar, a mi me funciona. Y si la han visto y no les mola, denle otra oportunidad o, directamente, ¡váyanse a tomar por saco!.

domingo, 31 de julio de 2011

CREANDO EL TERROR

Como seguidor del "slasher" genuino, siempre es un placer para el alma darse de bruces con títulos de aquellos entonces que permanecían ignotos para mi. O, simplemente, que no me llamaron la atención en su época (como este del que les hablo hoy). Por pura lógica, estos "restos" no son precisamente lo mejor del catálogo... pero bueno, eso tampoco impide que me enfrente a ellos con pasión... aunque sea a altas horas de la madrugada, algo que en ocasiones, y si la peli invita, convierte estos visionados en experiencias casi psicotrópicas. "Creando el terror" es lo suficientemente caótica y desmadrada para preguntarte, con ayuda de un poco de sueño, si no habría algo raro en el vaso de leche.
Un asesino vestido con un disfraz de oso (la mascota del equipo de basquet) y unos cuchillos colocados en plan garra, se dedica a matar a todas las estudiantes que puede durante una noche en la que se celebra una especie de absurda "gincana". Todo ello va relacionado con un asesinato ocurrido años atrás por un cornudo, que acabó en el manicomio. Claro que este ha muerto, así que ¿quién está cometiendo los crímenes?.
"Creando el terror" ("Scaremaker" o "Girls nite out" en USA) es, como decía al inicio, un puto caos. La historia arranca de sopetón, a trompicones, y durante un buen rato te preguntas que qué cojones está pasando. Abundan -demasiado!!- los personajes irritantemente graciosillos (hay dos genuinamente insoportables), las chicas son especialmente golfas (al fin y al cabo la esencia de la trama gira en torno a la infidelidad), los asesinatos algo sangrientos, pero tampoco mucho y, ¡ops!, no hay ni un solo seno femenino a la vista.
El reparto es bastante raro. De entrada el único rostro genuinamente reconocible es el del gran Hal Holbrook. Pero si pones un poco de atención, te encontrarás con otros: Rutanya Alda (la mamá sufriente de "Amityville 2"), David Holbrook (hijo de Hal y "Gordi" en "Creepshow 2"), Lauren-Marie Taylor (la niña mona/sosa de "Viernes 13 - 2ª parte"), Carrick Glenn (que enseñaba las ubres en "La quema") o Richard Bright (al que yo recordaba como poli en "Ola de crímenes, ola de risas" pero que tiene un curriculum muy lujoso en el que figura la trilogía de "El Padrino"). Este último interpreta al oficial que investiga los crímenes... y cuando en un slasher intervienen los agentes de la ley, vamos mal.
Total, que es de lo más mediocre (y aburrido, claro, aunque eso es normal)... pero si eres un completista del subgénero como yo, ¡te toca pringar!.

lunes, 16 de agosto de 2010

BATES MOTEL

Corríjanme si me equivoco, pero ¿no se llamaba "El motel de Norman" esta película en nuestras Españas?. Han pasado muchos años, y no logro agenciarme ningún dato fiable al respecto, pero me suena un huevo. Otro caso más (por suerte no son demasiados) de título ignorado voluntariamente por mi persona en el momento de su lanzamiento. Lo vi tropecientas veces en las estanterías, pero nunca jamás lo alquilé. Y lo atribuyo a un sexto sentido, puesto que se trata de un telefilm y yo, por norma, suelo aborrecerlos. Sin embargo, ayer noche lo degusté no sin cierta nostalgia, y esto es lo que he podido sacar del pitote...
Norman Bates es llevado a un psiquiátrico, donde entabla una relación casi padre/hijo con un chavalín también allí ingresado. Pasan los años, Norman la palma (sí, en esta muere sin salir del encierro) y deja su legado al crío, ahora más crecido y con una espantosa mueca de loco peligroso. Cuando hablo de su legado me refiero, obvio, al hotel donde ocurrió todo. El afortunado, junto a un grupo de variopintos amigos, pide un préstamo y lo convierte en un lugar nuevo y lleno de vida (incluso mete un bar). Paralelamente a esto, y sin prestarle mucha atención, tenemos una sospechosa silueta asomando desde la ventana de lo que era la habitación de la señora Bates.
Bien, todo eso suma una hora de metraje resuelta como en los buenos telefilms. Sosa, correcta, limpia, anodina... sin muertes, ni terror, ni sangre, ni nada de nada de nada, aunque lo suficientemente soportable para verla con agrado. Pero "Bates Motel" es el episodio piloto de una serie que nunca cuajó, y su estructura iba a ser la de contarnos las trifulcas de los diferentes clientes que decidían pasar una noche en tan enigmático lugar. Así pues, y a modo de demostración, la peli desvía su interés, deja a los personajes principales de lado durante 25 minutos y nos cuenta la aburrrrrrrrrrrrrrida historia de una tía que se quiere suicidar pero es "salvada" por los fantasmas del pasado que le hacen redescubrir el amor por la vida (¡buenos sentimientos!)... buaaargh!!!. Horrible. Espantosa. Olvidable.
Pasada esta tortura, regresamos a la trama inicial, que se acelera hasta su atolondrado y absurdísimo desenlace, donde aparecen dos impostores disfrazados de la madre de Norman, muy bien caracterizados, y sin que no la palme ni el malo de la función, se acaba. Eso sí, mensaje final incluido del nuevo dueño del motel hablando a cámara cual Rod Serling.
Revoloteando entre los protas, los muy televisivos Bud Cort (yo lo conocía por su divertido papel de doctor en la mítica "Hysterical") y Lori Petty, tenemos algunos rostros razonablemente populares como los de un jovencillo Jason Bateman, Moses Gunn ("Amityville 2"), Robert Picardo (habitual en los repartos de Joe Dante) y el eterno secundario Gregg Henry (estuvo en "Payback" junto a Mel Gibson).
¿Veredicto?, es curiosa para UN ÚNICO visionado. Luego la borras.

lunes, 28 de diciembre de 2009

MESSENGERS 2: THE SCARECROW

La verdad es que para escribir sobre "Messengers 2: The Scarecrow", secuela "directa para dvd" de "The Messengers", he tenido que mirar el trailer de esta, ¿motivo?, apenas recuerdo nada de ella, y eso que la vi en su día. Eso es mala señal. Efectivamente, aquella versión campestre de "Amityville" dirigida por los hermanos Pang me dejó completamente frío... vamos, que me pareció un coñazo. Ahora su productora, "Ghost House", la factoría "only-horror" de Sam Raimi, lanza una segunda entrega que, como pasa con este tipo de productos, en realidad nada tiene que ver con su precedente, salvo abalorios tipo la granja donde se desarrolla la historia (no estoy seguro que sea la misma, pero se parece), cuervos, la familia de turno acosada por fantasmas, etc... es decir, entre "Amityville" y "El Resplandor", especialmente esta segunda que, para algo, incluso es citada en una frase promocional del cartel.
Pues eso, papá, mamá e hijos viven angustiados en su casa del campo porque las cosas no van bien, los cuervos se comen el maíz y los bancos les achuchan para que vendan sus propiedades. Un mal día, el cabeza de familia encuentra un espantapájaros de siniestro aspecto que coloca en medio de la plantación. A partir de ese instante todo pillará un mejor aspecto y los problemas irán desapareciendo... eso sí, a cambio de otros nuevos que implican misteriosas muertes. Los fantasmas de la primera son sustituidos aquí por el mentado espantapájaros, una figura muy recurrente del cine de terror pero que en este caso no cobra vida hasta el final, ya que en realidad se le supone foco del mal y de la mala influencia ejercida sobre el protagonista.
Lo digo y sin vergüenza, "Messengers 2: The Scarecrow" no solo es una peli más que digna, entretenida e interesante, sino que gana a su predecesora, más cara y con dos directores de cierto prestigio, por goleada. Sorprendente, sí, pero cierto... encima, los efectos especiales infográficos son mínimos (bueno, y la sangre, que no abunda demasiado).
Todd Farmer, guionista de ambas (y que en esta segunda ocasión estaba mucho más inspirado), es un personaje con un curriculum muy curioso; suyos son los libretos de "Jason X" y el remake de "San Valentín Sangriento".
Recomendable para pasar un rato.

sábado, 22 de agosto de 2009

TICKS

Amigos, no os quepa duda, dentro de 10 o 20 años como mucho, los 90 serán reivindicados como algo bueno, por extraño que parezca. Recordad mis palabras.
Pero lo más absurdo es que probablemente el cine de terror de esa década también conocerá una inexplicable e injusta valorización. Porque sí, señores y señoras, en general el "fantastique" de los 90 no mola nada... a pesar de que haya muy leves excepciones, la mayoría de las cuales, cómo no, se encuentran en el terreno del cine de bajo presupuesto. Y todavía más bizarro, con Brian Yuzna en tareas de productor, poco antes de estropearse del todo.
"Ticks" en castellano se titula "Garrapata", pero suena tan idiota que he preferido dejar el título en inglés (o uno de los dos, el otro es "Infested"). Y sí, me temo que va de garrapatas asesinas. Por culpa de una sustancia ideada para mejorar el cultivo de marihuana, unas garrapatas aumentan de tamaño y se las hacen pasar canutas a un grupo de chavales conflictivos que han ido a "terapiarse" al monte. El caso es que, dentro de lo que cabe, la peli se lleva bastante bien... no es una maravilla, pero tampoco aburre en exceso y tiene su ritmillo. Una de las mayores bazas que tiene es poder ver efectos especiales de la vieja escuela, y que, encima, están muy muy apañadicos (con esas garrapatas movidas por stop motion), tras ellos está Doug Beswick, también en tareas de producción y responsable de las idea de base (¡¿fuiste tú?!). Hoy día, como todos sabemos, un film así sería pasto de mediocres efectos infográficos, y con "Nu Image" o "Syfy Channel" al timón.
No descubro nada si digo que los 90 fueron más bien escasos en cuanto a truculencia, la poca que puede haber la encontramos en este tipo de productos. No es que "Ticks" sea un baño de sangre, pero tiene sus buenas dosis de guarrerías.
Al de Brian Yuzna, debemos añadir otros nombres interesantes. El director, Tony Randel, también llevó las riendas de "Hellbound: Hellraiser 2", "Children of the night" (una de las primeras pelis producidas por la revista "Fangoria") o "Amityville 1992", secuela del clásico de casas encantadas destinado a los video-clubs (o las teles por cable). El reparto es igual de colorido, un repelentísimo Seth Green (lo habéis visto en muuuchas pelis, pero destaca especialmente como el hijo del "Doctor Maligno" de "Austin Powers"), Alfonso Ribeiro (sí, el "Carlton" de "El príncipe de Bel-Air") que acaba convertido en el recipiente de donde saldrá una mega-garrapata muy cabreada, Clint Howard siempre en el papel de "rarito" (en este caso es el tipo de la plantación de marihuana) y haciendo de sheriff, su padre Rance Howard (no hace falta decir que también lo es de Ron Howard, a su vez hermano de Clint).

sábado, 9 de febrero de 2008

¿MUY OCHENTERO?

El día que me propuse poner en marcha este blog, me impuse como norma evitar hablar a fondo de todo aquel producto de consumo (y entretenimiento) que me pareciera una basura. ¿Por qué?, pues porque en internet ya hay suficiente mal rollo, crítica mal intencionada y, digámoslo claramente, envidia rabiosa como para que ahora venga yo y siga alimentando todos esos sentimientos tan negativos. Sin embargo, hay veces en las que el palo que uno recibe es tan intenso que no puede evitar esputar un poco. Permítanme que lo haga, aunque sea únicamente para abrazar otro tema que nos viene de refilón.
El atesorador de cine terrorífico, pero sobre todo, el aficionado a la serie B y Z, es alguien hecho de una pasta especial. Hay que tener unas tragaderas de órdago, y un estómago a prueba de bombas. Y no lo digo porque si, llevo lustros en esto de la caza de cine chungo. De los inolvidables paseos por la ciudad en busca de video-clubs, he pasado a los video-cajeros e internet. Los tiempos cambian, las técnicas de búsqueda pueden carecer de encanto, ¿para qué negarlo?, pero la costumbre no se pierde y el fin es el mismo: Mantener en positivo una fe que ya querrían muchos católicos a la hora de alquilar "cosas raras" sin saber con que cojones te vas a encontrar cuando llegues a casa. Y a pesar de las miles y millones de basuras que me he zampado, aún hoy me ofendo y me cabreo cuando malgasto 90 minutos de mi tiempo en algo que me desagrada (pero volveré a hacerlo, pueden apostar por ello).
Mi último disgusto se titula "Hellbreeder", una auténtica basura horrible sin nombre ni vergüenza sobre la que no profundizaré más de lo que acabo de hacer. Sin embargo, sí comentaré cómo en la cubierta del dvd en cuestión, se garantizaba que el producto contenido era un film "al estilo del terror de los 80". A ver, que uno no es tonto, la veteranía es un grado y sé que nunca debo creerme nada (empezando por la carátula), pero no niego que tal afirmación llamó mi atención, "¿Será verdad?" me dije, consciente de que los 80 vuelven a estar de moda, específicamente cuando hablamos de cine de género (el otro, el serio, se apoya en los 70, y los auteurs, aunque se rían de Hollywood, cometen el mismo "error" que un crítico sesudo puede achacarle a las producciones de consumo rápido. Vale, el terror moderno aún a estas alturas sigue copiando de Romero, Carpenter, Argento o Craven... pero es que los auteurs hacen tres cuartos de lo mismo con Dreyer, Bresson, Godard o Renoir... así que no me vengan con monsergas).
Obviamente, y previsible como suena, "Hellbreeder" no tiene nada de ochentera. Tampoco lo tuvo el remake de "Terror en Amityville" cuando un conocido así me lo garantizó por sms el día del estreno (¿un remake ochentero de una peli setentera?). "Alta Tensión", y la versión de "Las colinas tienen ojos" según Aja, los "Hostel", "La tierra de los muertos vivientes", "Transformers", el regreso de "John McClane", el de "Rocky Balboa" y, sobre todo, "John Rambo" se mueven en la supuesta tendencia estética y narrativa que imperaba en los 70 y, sobre todo, los 80. Pero una cosa es que se inspiren en esas décadas con resultados agradables, teniendo en cuenta como está el panorama (es decir, en el país de los tuertos...), y la otra es que lo logren y, sobre todo, lo igualen. Mola decir "es muy ochentera" a pesar de que el término está ya sobre explotado y cualquier cosa que no sea demasiado "de los 90 o el 2000 y pico" es tildada de ello, pero que nadie se lleve a engaño, los 80 fueron los 80, y punto. No volverán, no son, ni serán.
Los que vivimos ese cine en directo, acudiendo a las salas para ver "Rambo" (es decir, "Acorralado, 2ª parte"), "Desaparecido en combate 1, 2 y 3", "Exterminador 1 y 2", "El guerrero americano", las desventuras de Charles Bronson en las oficinas de la "Cannon", las producciones sobre el breakdance, las comedias adolescentes ("Los Rompecocos" misma) y sobre todo toooodos los títulos de terror y aledaños producido en ese momento (que son muchísimos, los conocéis de sobras y no los voy a citar), sabemos que, por mucho que intenten recrear aquello, NO lo están consiguiendo. Somos privilegiados, como lo fueron los que vieron los grandes títulos de los 70 en salas, y así podríamos seguir hacia atrás, 60, 50.....
Afrontémoslo, la gracia del cine ochentero es que se hizo en los 80, y allí pertenece, la sociedad no es la misma, la mentalidad es distinta, y el modo en que aquello se creó y afectó a nuestras mentes pertenece a un tiempo específico. Al supuesto cine ochentero actual se atribuyen muchas cualidades estético-narrativas que en realidad no pertenecen al original de la época. Vamos, que hemos perdido el norte... aunque si la gente vive más feliz respaldada en una mentira, ¿para que voy a ser yo el que los despierte?.
Por cierto, me encanta el "Casino Royale" con Daniel Craig... probablemente porque es un Bond muy del siglo XXI.

jueves, 7 de febrero de 2008

¡CORTEN!

La pasada noche me propuse hacer algo diferente, ver una película distinta de lo habitual y de tirón extraño, cosa que a inicios de los 90 era lo normal en mi dieta cinéfaga. Hablo de "Tales from the gimli hospital", del reputado autor arty Guy Maddin. Si la elegí fue porque, de toda su filmografía, esa era la que más parecía acercarse a mis intereses. Sin embargo, después de 40 minutos y de entrada cierta simpatía por su aspecto más inquietante (y amateur), tuve que quitarla porque no podía con ella. Igual que le dije a un amigo, ya no tengo el coño para esa clase de cine... me he estandarizado del todo, ¡y me alegro!. El caso es que, decepcionado, busqué entre mis dvd´s un sustituto, y me encontré de bruces con "¡Corten! ("Hack!" en v.o.), film del que únicamente conocía su pertenencia a mi género favorito. Me puse a verla, no sin cierta pereza, y cual fue mi sorpresa al descubrir que me encontraba ante a un jodido slasher. El subidón de adrenalina y la sensación de alegría confirmaron que mi predisposición por esta clase de productos de puro entretenimiento no es forzada, es ASÍ, es natural, es genuina y... es cojonuda.
A ver, que la peli es una mierdecilla, rutina pura, relativo aburrimiento (eso si, menos que la del Sr.Maddin)... pero si he decidido hablar de ella es porque, aparte del buen rollito, estamos ante la que es, seguramente, la peli de terror más auto referencial de cuantas se han hecho, aspecto este muy explotado en los 90 (¡hola "Scream"!) y que parecía ya enterrado. Pues no.
Un grupo de estudiantes universitarios súper-estereotipados (aunque esto, al final, cobra cierto sentido) pasan el finde en una isla, en compañía de una pareja de bohemios, con el fin de hacer prácticas de biología. Obviamente, las cosas se tuercen cuando un psycho-killer aparece para cepillárselos a todos. Hasta aquí, nada especial, lo divertido del caso es que la panda de cretinos protas se pasa media peli hablando de cine (sobre todo de terror, y no se salva nadie, desde "Psicosis" a Rob Zombie), hay personajes que responden a nombres como Argento, King o, directamente, Mary Shelley y al criminal loco le mola recrear material de films clásicos (atención: se disfraza de Leatherface, de payaso, de la niña de "The Ring", imita una secuencia de "El Resplandor", usa pirañas para deshacerse de los cadáveres, y al final, en el inevitable reguero de víctimas colocadas en riguroso orden, gusta de copiar momentos extraídos de "Hellraiser", "13 Fantasmas", "Los Pájaros" o "Saw"). Incluso el director (Matt Flynn) pierde los papeles y convierte esto del rollo referencial en parte de su propia agenda, recreando planos de películas como "Atracción Fatal" o derivados.
A lo largo de la proyección, nos cruzaremos con algunos rostros semi-populares de la gran pantalla, tales como Kane Hodder (en un significativo cameo), Burt Young (el Poly de la saga "Rocky" y al que hemos podido ver en otros films de horror como "Amityville 2" o "Playa Sangrienta"), los ojos saltones de Juliet Landau y los piños separados de William Forshyte.
Total, que la cosa dentro de lo que cabe se aguanta bien, tiene sus dosis de gore (¡sierra mecánica y todo!) y un humor bastante patético, salvo cuando entra en el dichoso juego de las referencias. Para que os hagáis una idea, ahí va uno de los momentos que más me ha hecho reír: Entra en escena un personaje con buenas intenciones. La chica prisionera le pregunta: "¿Quién eres?". El tipo responde: "Soy Willie!" y la moza añade: "Libéranos, Willie". ¿Lo pillan?, pues eso.