"El hombre langosta" o "El hombre langosta de Marte", según el título original, juega a un juego muy efectivo y siempre agradecido, la "peli dentro de la peli" en este caso parodiando la ciencia ficción barata de los años cincuenta, lo que permite no solo un montón de cachondeo, también muchas referencias a otros títulos del ramo, con lo que de entrada tienes ya asegurada la complicidad de la audiencia.
La trama viene a ser la misma que "Los Productores" de Mel Brooks, el derrochador jefazo de una productora hollywoodiense necesita un fracaso de taquilla por motivos fiscales y se agencia una peliculilla amateur de ciencia ficción hecha por un chaval (una idea simpática pero cogida por los pelos, ya que esta hace gala de un acabado bastante superior al de muchas producciones consideradas profesionales) Ni que decir que la peli-dentro-de-la-peli es lo mejor de "El hombre langosta", pues está repleta de efectos especiales voluntariamente cutres (hilos que sujetan naves, maquetas que cantan a la legua, etc), personajes estereotipados y todos los tópicos habituales, además de explícitos guiños a "Robot Monster", "It conquered the world" y tantas otras.
Uno de los aspectos más curiosos es el reparto, destacando a un Tony Curtis que llevaba tiempo cuesta para abajo, la pizpireta Deborah Foreman (a la que pudimos ver junto a Bruce Campbell y Ted Raimi en "Lunaticos" de Josh Becker), al todoterreno Patrick Macnee ("Los Vengadores") y nada menos que a Anthony Hickox, más conocido por ser el director de las dos entregas de "Waxwork", asi como de "Hellraiser 3" o "Sundown".
El resultado final, sin ser nada del otro jueves, entretiene lo suyo.
