sábado, 7 de marzo de 2026
SILENCIO DESDE EL MAL
Una pareja joven recibe como regalo un muñeco de ventriloquía de aspecto algo siniestro. Mientras él se ausenta, ella muere. Le arrancan la lengua. Traumado, el maromo decide solventar sendo misterio, aunque no le viene totalmente de nuevas. Digamos que existe cierta indirecta conexión entre su familia y el muñecajo, así que parte para el pueblo natal, "Ravens Fair", y allí retoma contacto con una leyenda local, la de la ventrílocua "Mery Shaw", acompañada por cierta maldición que, sí, podría estar salpicando a nuestro protagonista.
Es un hecho conocido que a James Wan le apasiona el goticismo... y siente ciertas reservas hacia la truculencia desaforada. Así pues, en "Silencio desde el mal" lo primero chorrea por los costados, cual sándwich de queso recalentado, y lo segundo tiende más a escasear (aunque estar, está... demandas mercantiles obligan). ¿¿Tal vez encontremos ahí la clave del poco éxito, más viniendo del director de "Saw", una de las iniciadoras del (¿mal?) llamado "torture porn"?? porque, de verdad, sino, no me lo explico, ya que el film funciona en lo suyo, es entretenido, gasta un ritmo dinámico, las escenas se encadenan sin pausa y siempre narrando una historia interesante a base atmósfera empachante -en el buen sentido- con cementerios repletos de hojas resecas, grandes mansiones, teatros abandonados en medio de islotes, truenos y relámpagos. Lo tiene todo. Especialmente muñecos siniestros, una de las pasiones de Wan (aunque en ese terreno todavía le gane Charles Band), incluido un payaso con sospechosa espiral dibujada en la frente. Aunque el fuerte de "Silencio desde el mal" es su villana, la terrorífica "Mery Shaw", quien se reserva algunas de las escenas más cierra-esfinters y trae muy mucho a la memoria al fantasma vengador de "La gota de agua" -incluido el etéreo modo de desplazarse-, según la antología "Las tres caras del miedo", observación para nada desenfocada considerando la devoción de James Wan por el director de aquella, Mario Bava, de quien también toma el modo de fotografiar y ciertos estilismos coloristas (igualmente me ha parecido detectar guiños a -la misteriosa habitación subacuática de- "Inferno" y "Amityville 2: La posesión"... aunque podría ser "La mansión encantada").
El reparto no cuenta con muchos rostros reconocibles, salvo los de Bob Gunton, Julian Richings (sin acreditar) y Judith Roberts dando vida a "Mery Shaw". El guion lo firma un colaborador habitual de Wan, Leigh Whannell, quien terminaría dirigiendo la decepcionante "Insidious 3", las algo más decentes "Upgrade (Ilimitado)" o "El hombre invisible", aunque patinaría con la reciente, y aburrrrrrrrrrrrida, "Hombre Lobo".
"Silencio desde el mal" me ha proporcionado agradecidos 86 minutos de lo más amenos y agradables. Vale, se le pueden achacar algunos efectismos algo desacertados (sobre todo esa lengua quilométrica -confeccionada a base de tantas otras lenguas-), pero son pocos, especialmente si la comparamos a cómo se desarrollaría la carrera de su indudablemente talentoso director. Algo me dice que, como más películas haga, y más años acumule, "Silencio desde el mal" irá ganando adeptos, sumando puntos y simpatías. Me alegra formar ya parte de tales futuras estadísticas.
sábado, 24 de enero de 2026
ÁREA 51
De eso va esto de lo que les estoy hablando, y digo "esto" con total consciencia del término.
Lo de Oren Peli es un caso peculiar. Alguien que nunca se había planteado hacer cine como una prioridad o pasión en su vida -a pesar de lo premonitorio de semejante apellido, ¡chas-pun!-, simplemente un día agarra varias vídeo-cámaras y decide currarse un largometraje sobre una pareja atusada por un fantasma diabólico invirtiendo poco montante y sacándole chorreante partido a las maneras del "found footage". Luego lo estrena y resulta un bombazo tremendo que acumula un montón de pasta y genera secuelas e imitaciones hasta nuestros días (justo, ya tenemos nueva dosis en camino). Estoy hablando de "Paranormal Activity", claro. Lo curioso del caso es que, no fue ni mucho menos la primera muestra de "material encontrado", antes estuvo la cacareada "The Blair witch project" (y antes "The last boradcast", pero esa es otra historia), sin embargo, se considera la de Oren Peli tan esencial, tan iniciadora, como aquella. Pasa un poco como con.... mmmmh, Bruce Lee y Jackie Chan. No, no desvarío. Tras la muerte de Lee hubo chorromil intentos de buscarle un sustituto. Sin éxito. El problema era que todos los aspirantes se limitaban a imitarle, y mal. No fue hasta que apareció uno con personalidad propia, y maneras propias, que comenzó a existir la posibilidad de considerarlo un sucesor. Hablo de Jackie Chan, por supuesto. Pues aquí pasa lo mismo. "Blair witch..." generó un montón de imitaciones. Ninguna cuajó hasta que llegó "Paranormal Activity" con un enfoque un pelo distinto, un punto de vista algo original, ni que fuesen esos ya clásicos planos eternos de la pareja durmiente mientras a su alrededor se producen toda una serie de fenómenos paranormales. O el hecho de no tener que sufrir al grupito de adolescentes irritantes hacer toda una serie de mongoladas frente a sus cámaras antes de entrar en materia.
Como decía, a Oren Peli "Paranormal Activity" le salió un poco de chiripa. Seguramente por eso, cuando cegados por el éxito, los señores del dinero le encargaron un nuevo "found footage", el recién estrenado director supongo que lo abordó sin mucha convicción. Quizás jamás hubiese dirigido una segunda película porque, aliviada la curiosidad, ¿pa qué reincidir? Pero claro, casi sin quererlo aquella fue un pepinazo y ahora le ofrecían mucho montante para "repetir" la jugada. Y a lo mejor, por eso el resultado, este "Área 51", es tan, tan lamentable.
Sí, amigos, si nunca han oído hablar demasiado de ella es porque estamos ante un auténtico chuzo inaguantable. ¿Cómo decirlo? Para comenzar Oren Peli echa mano de todas aquellas convenciones del "found footage" ausentes en su debut y por lo que terminó resultando medianamente novedoso. Es decir, incontables minutos de jovenzuelos irritantes haciendo el subnormal en espera del arranque del verdadero mondongo. Y una vez este comienza, resulta que carece de suspense, misterio, progresión, interés... ni tan siquiera incorpora sobresaltos... y mira que lo intentan. Amigos, no he presenciado una película más MUERTA, más inútil. Aburre desde el minuto uno. Y no deja de hacerlo hasta su conclusión.
¿Exagero? Díganselo a los distribuidores, que la situaron en un estante nomás verla y ahí anduvo SEIS años, esperando, hasta que tragaron saliva y osaron lanzarla... eso sí, en plan estreno ultra-limitado y directa a mercados menores. O, mejor aún, díganselo a Oren Peli, que desde entonces no ha vuelto a dirigir, limitando su presencia a la de productor ejecutivo de las entregas consiguientes a "Paranormal Activity", claro, pero también de "Insidious" (y secuelas), "The Lords of Salem" de Rob Zombie o aquella curiosidad titulada "The Bay", en la que un director de prestigio como Barry Levinson probaba esa cosa nueva del "found footage". Y, oiga, me parece un gesto sabio. Honesto. Sobre todo considerando que, igualmente, se habrá llenado los bolsillos y, esta vez, sin tener que dar la cara ni pasar la vergüenza que genera algo como "Área 51".
sábado, 22 de noviembre de 2025
JOHN CARPENTER´S SUBURBAN SCREAMS
Sin embargo, y tras la primigenia, previsible e ingenua algarabía al respectivo anuncio de su gestación, hubo un silencio sepulcral. Nadie decía nada y, los pocos que lo hacían, soltaban bastante bilis. ¿Realmente "Suburban Screams" -que así se llama el asunto- era TAN mala?... ya sabemos cómo funcionan estas cosas. ¿Carpenter hizo algo más que únicamente poner su nombre (un poco a la manera de George A. Romero con aquella oscura "Deadtime Stories")?. Tenía mucha curiosidad / morbo de echar luz al misterio, y me la agencié, consumiendo pacientemente cada uno de sus capítulos, dispuesto a reseñarlos en riguroso orden.
El resultado, a continuación...
1- Kelly / Un modo de morir : Unos amigos contactan mediante Ouija con el espíritu atormentado de una chavala cuyo cadáver anda perdido y reclama ser localizado. Era íntima de la novia del prota, que pasó de ella cuando desapareció en su día. Ahora, ante la determinación y obsesión de su maromo por encontrarla, le deja a él. Menuda pájara. Da más miedo pensar que ahí fuera existen personas así, que la misma historia de fantasmas, recuerden, supuestamente verídica. Por lo demás, rutina pura. Es tan de manual, tan previsible en todos los aspectos, que da hasta un pelín de vergüenza ajena. Dirige un tal Jan Pavlacky.
2- A killer comes home / Un asesino viene a casa : El matón oficial de un pequeño pueblo de Canadá comete un crimen. El periodista local que se ceba con él vive atemorizado por las posibles represalias. No obstante el homicida es detenido y encerrado. Todo va bien hasta que, unos pocos años después, escapa, vuelve a su pueblo y comienza a matar a los habitantes de manera indiscriminada, sin que la poli consiga detenerle. No hace falta decir que el periodista pasará de atemorizado a totalmente acojonado. Este capítulo mejora sustancialmente respecto al anterior, cuanto menos la historia -se supone que real, y en este caso sí da miedo planteársela como tal- es lo suficientemente intrigante / inquietante como para evitar la modorra. Por lo demás, estéticamente no hay mucha diferencia, aunque el director, Jordan Roberts -también uno de los productores-, consciente de que a "la trama" le chorrea suficiente fuerza por sí sola, prefiere centrarse en las declaraciones de los testigos antes que recrear hechos mediante actores. Sabia decisión.
3- The house next door / La casa de al lado : Un chaval descubre que el padre de la familia vecina oculta un terrible secreto, goza torturando y matando animales en el desván (eso y que sea dentista de profesión, vendrían a convertirlo en la versión hardcore del "Dr.Orin Scrivello" de "La tienda de los horrores"). Además, tiene sometido al resto del clan, cuya hija adolescente será blanco de los amoríos de nuestro protagonista. Aburridilla a ratos, pero funcional. En esta ocasión, y para darle un poco de color, inyectan dosis de romanticismo a la trama. Como supuesto hecho real, da moderado mal rollo... pero también es cierto que, en algunos pasajes, se les va un poco la pinza haciéndola demasiado peliculera y poco creíble. Echen la culpa a la directora, Michelle Latimer.
Nota graciosa: uno de los testigos entrevistados responde al nombre de Michael/Mike Myers.
4- The Bunny Man / El hombre conejo : A principios de los años setenta, allí en la américa más profunda, alguien decidió otorgar vida a cierta leyenda local en torno a un asesino disfrazado de conejito y armado con un hacha. La diferencia es que esta encarnación "reciente" jamás llegó a matar a nadie, pero sí encogió muchos ojetes. Los testigos de aquello narran la odisea y los peliculantes se encargan de inventarse algunos pasajes, mediante actores, propios de un slasher de quinta regional. Pero el tono a lá reportaje de "Cuarto Milenio" (incluidas sus risibles recreaciones), gana la partida, y por eso este capítulo entra bastante decentemente. Dirige de nuevo Don Jan Pavlacky.
5- Cursed Neighborhood / Vecindario Maldito : Los cabreados espíritus de una panda de colonizadores, asesinados por indios en su día, atormentan a los residentes instalados en el terreno donde fenecieron. El capítulo se centra en las tropelías que gastan a una familia de actores mediocres. Lo que aquí tenemos es el inevitable "Amityville" de chichinabo, o el "Insidious" de "Hacendado" si lo prefieren, especialmente mal interpretado (ojo al padre sobreactuador) y no exento de ciertos apuntes de comedia involuntaria. Este podría ser el punto más bajo de la serie. Repite en la dirección una poco atinada Michelle Latimer.
6- Phone Stalker / Acosador Telefónico : Al poco de arrancar la confección de "Suburban Screams", John Carpenter presumía en redes sociales de dirigir su aportación sin salir de la choza que tiene allá en Los Angeles, apoltronando el arrugado bul en un sillón y lanzando indicaciones a través de pantallas. Las ¿¿ventajas?? de la moderna tecnología (ya que el rodaje se desarrolló en Praga, nada menos... cosas del bajo presupuesto). ¿Iba ello a contribuir negativamente a sus quehaceres?. La cuestión acá es que, al no estar previamente más informado que lo justo y necesario, desconocía la implicación como director del idem de "La Cosa".... cosa de la que me enteré en los créditos finales. ¿Percibí la supuesta mejoría durante el trayecto? Pos no. Se ve como un capítulo más... tal vez algo mejor que otros, pero desde luego nada excepcional. Contribuye a ello, sin duda, la verdadera mandanga que la inspira, el despiadado y brutal acoso telefónico al que es sometido una pobre pava (supongo que los más eruditos encontrarán paralelismos con uno de los primeros trabajos de Carpenter, igualmente destinado a la televisión, "Someone´s watching me!"... pero no me atrevo a tanto porque, sinceramente, recuerdo muy poco de aquel). Que durante la entrevista con la víctima a esta le tiemble sutilmente el perolo, fruto de sendos espasmos nerviosos, es del todo comprensivo atestiguando su drama y, sobre todo, asistiendo al respectivo desenlace. La verdad es que el capítulo acongoja un pelo y, eso sí, es el único que logró darme UN ÚNICO, pero existente, escalofrío. ¿Mérito del señor director? Qui lo sá.
Con todo, pertenece al grupo de los más decentes, al lado del segundo.
CONCLUSIONANDO: ¿Está "Suburban Screams" a la altura de aquel que la apadrina? Hombre, no mucho... aunque, considerando las mandangas audiovisuales ejecutadas por otros compañeros de generación, esto no es lo peor que podría parir un avejentado y evidentemente cansado John Carpenter. Se deja ver, sin más. Y si hicieran una segunda tanda -cosa que dudo-, me la zamparía también. Entretenimiento funcional. Tal como está hoy día el patio, no es la peor clasificación posible.
sábado, 29 de junio de 2024
PROFETAS DE LA CARRETERA
Sin embargo, centrarse en esos datos sería quedarse muy corto. Porque hay mucho, mucho más. "Roadside Prophets" se deja ver, no diré lo contrario, pero al carecer de genuina trama -solo es una acumulación de escenas, en las que el protagonista va conociendo personajes peculiares y viviendo situaciones igualmente nada convencionales- termina siendo un poco coñazo. Esto lo sé ahora, que por fin he tenido oportunidad de verla, porque, aunque sí llegó a España, o nunca la localicé en mis vídeo-clubs (raro considerando que la distribuía MGM) o para entonces todo mi interés se había evaporado, cosa perfectamente posible.
Lo realmente divertido del visionado ha sido, pues eso, ir reconociendo nombres, caras, voces y demás. Un juego que, opino, a poco que sean ustedes unos cinéfilos medianamente curiosos, e interesados por cierta subcultura o contra-cultura a la que el film apela completamente, disfrutarán.
Pero comencemos por el principio, la directora y guionista Abbe Wool. Asumo que "Roadside Prophets" no funcionó ni medianamente, porque jamás retomó las tareas de dirección, limitándose a formar parte de los equipos técnicos en un porrón de títulos más que variados, hasta 2014. Luego desapareció.
El productor, Peter McCarthy, tampoco era manco. Debutó junto a Alex Cox en "Repo Man". Siguió con "No me grites que ya te veo" (vehículo para John Cusack y Tim Robbins en plan pareja cómica), "Voy a por ti" (la "célebre" parodia del "blaxploitation" cortesía de Keenen Ivory Wayans) y lo probó en la dirección. Suyas son "Floundering" (otra con pinta de encajar a la perfección en el molde noventero del cine "indie") o "Death & Taxes" (que puso fin a su carrera en el fatídico 2014). Aunque el ejemplo más raro lo tenemos con "Motín en el planeta prisión", neo-western futurista a mayor gloria de Michael Paré que, por una serie de conflictos varios, McCarthy se vio obligado a co-dirigir.
Justo, en esta última localizamos al director de fotografía de la reseñada, Tom Richmond, ejerciendo como tal. No sorprende que, igualmente, terminaría colaborando con Alex Cox... pero sí nos deja ojipláticos descubrir en su filmografía títulos del "calibre" de "Hard Rock Zombies", "Kill Bots" o "Amityville IV: La fuga del diablo". Un jefe.
"Roadside Prophets" pertenece al catálogo de "New Line Cinema", todavía interesados en apoyar un cine bastante más minoritario a pesar de llevar poco menos de una década petándolo gracias al fenómeno Freddy. Y si la "New Line" de los noventa andaba de por medio, también lo hacía su presidente Bob Shaye. Y quien dice Bob Shaye, dice Lin Shaye, hermana y actriz "nepotista" (hoy día popular por su recurrente rol en la saga "Insidious") que, pal caso, interpreta a una mujer sidosa casada con un hombre canceroso.
Más nombres curiosos: Timothy Leary, famoso defensor de las drogas alucinógenas (quien, graciosamente, se marca un discurso anti-drogas duras), David Carradine pegándose el gusto de cantarnos una canción propia (no olvidemos que darle al estribillo y las cuerdas era su otra gran pasión. Tal vez la primera), John Cusack como alocado revolucionario tuerto, Arlo Guthrie (hijo de famoso cantautor Woody Guthrie), un joven Don Cheadle, el eterno secundario Stephen Tobolowsky y Adam Horovitz, más conocido como uno de los "Beastie Boys" (bajo el nombre de Ad-Rock) Lo cierto es que co-protagoniza el film junto a John Doe en el rol de un chaval desquiciado que, básicamente, persigue al protagonista desesperado por encontrar a sus desaparecidos progenitores. Lo he relegado a este rincón por una cuestión de gustos personales: su personaje resulta de lo más cargante, irritante y agobioso. A mi juicio, uno de los aspectos más flojos del largometraje.
En un momento dado, la pareja aterriza en un pub donde un grupo "lounge" de lo más hortera ("Too Free Stooges") toca una canción romántica. Uno de sus componentes es el omnipresente Flea (de larga y lustrosa carrera musical y cinematográfica) Junto a él dos "crooners", encarnados por un par de personajes sumamente apetitosos. Dick Rude, uno de los más mejores amigos de Alex Cox, actor en sus primeras películas y co-guionista de "Directos al infierno" y Manny Chevrolet, una especie de showman / humorista de segunda. Se convirtió en habitual de la realizadora de video-clips y cortometrajes Modi, una pava surgida del punk que asistió a Penelope Spheeris en el rodaje de "The Decline of Western Civilization", "Los tachuelas" y "Hollywood Vice Squad", donde tenía un papelito junto a su padre, y actor secundario de carácter Ben Frank (pueden verlo también en "Yo soy la justicia") Esa faceta de actriz la continuó explotando para el SOV de culto "Dark Romances" y el célebre punk-film superochero "Lovedolls Superstar" de Dave Markey. Hizo buenas migas con Exene Cervenka, cantante de los mismos "X" donde pululaba John Doe (él y Exene eran pareja), pariendo a pachas el guion de "Bad Day", cortometraje rodado en super 8 a modo de western de espíritu cómico que contaba en el reparto con el mismo Doe y nada menos que Kevin Costner. Así, Modi debutaba como directora. Aunque seguidamente pasaría a centrarse en el videoclipismo, de vez en cuando volvía a las pequeñas ficciones -siempre currando bajo el nombre de su productora "Modivation"- Muchas de ellas vehículos de lucimiento para, justo, Manny Chevrolet (compartiendo plano con otro de los habituales de Modilandia, Henry Rollins) "Rosa Mi Amor" fue el que lo petó más, llevándose varios premios en sendos festivales. Tal vez alguno de ustedes recuerde el monográfico que el programa de "cultura alternativa" del segundo canal de TVE, "Metrópolis", le dedicó a la chica. Tras aquel pequeño subidón, Manny Chevrolet intentó pasarse a la política sin mucho éxito. Y Modi, viendo el aparente fin del negocio musical con la llegada de "Napster", se piró a Texas, fue mamá y abrió una tienda de temática "vintage". Dice que anda currando en una serie formato "streaming", así que no ha dejado del todo las cámaras. Curiosos, pueden visitar su página web.
Efectivamente, la reseña de "Roadside Prophets" era una excusa para hablar de ella.
Pero volvamos al film de Abbe Wool, en plan colofón.
Como ya supondrán a estas alturas, la música tiene un papel preponderante. Aparte de la presencia de los ya mentados Exene Cervenka y John Doe marcándose un par de canciones, localizamos a -inevitablemente- "Beastie Boys", Gary U.S. Bonds, "The Pogues" o "Pray for Rain" -encargándose de la fanfarria incidental-, estos dos últimos muy presentes en el cine de Alex Cox. Aunque, a mi gusto, la guinda la tenemos al final, con una copla bastante guapa canturreada por la reconocible voz rasposa de Keith Morris, vocalista de los míticos "Circle Jerks" -otros Coxistas convencidos- que, pal caso, se parapeta tras el nombre grupal de "Bug Lamp". No es el único "Jerk" que rula por la banda sonora, Zander Schloss, bajista de aquellos, también participa.
miércoles, 16 de agosto de 2023
NO TENGAS MIEDO
Una vez más, me dejé llevar por ideas preconcebidas cuando decidí darle una oportunidad a "No tengas miedo" (soso título patrio de "Cobweb"). Por el cartel, la trama, la estética del trailer y tal, asumí que sería ooootro refrito más de los muchos surgidos a la sombra de "Insidious" (cuya última entrega, por cierto, es de lo más malucha. Lo siento en el alma Patrick Wilson). Pues no, andaba totalmente equivocado. Es decir, el arranque del film sí encaja en esos parámetros, pero poco a poco se va desentendiendo de ello, hasta cierto giro argumental que, al menos a mí, me pilló desarmado y reforzó el interés por una trama que, indudablemente lejos de ser original, está lo suficientemente bien contada, a buen ritmo, y con los justos adornos y buenos actores, como para no aburrir.
Con nada menos que Seth Rogen metido en la producción (lo que explica el protagonismo de su amiga, la guapa y talentosa Lizzy Caplan. Y, todo sea dicho de paso, cuando su personaje -y el de Antony Starr- pierden protagonismo, el conjunto se resiente un pelín), me parecía rara tanta contención. Tanta sutilidad. A Rogen le tira lo chocante y truculento más que a un tonto una piruleta. Así que, sí, llegado el tramo final, quizás algo estirado, y revelada la "presencia", nos regalan los "olhos" con un generoso baño de sangre, condimentado por un final-final de los que me molan, directo, cortante, seco, sin florituras.
Y todo ello en casi casi MENOS de 90 minutos. ¿Se lo pueden creer?.
No es la mojama, pero vale para un ratejo majo.
sábado, 18 de junio de 2022
EN LA OSCURIDAD
"En la oscuridad" fue el primer largometraje de Jonathan Liebesman, una producción de horror que si provoca escalofríos no es por lo que cuenta, sino por su condición genérica: El pueblo que da título al film en v.o. -Darkness Falls- vive sumido en una maldición. El fantasma de una mujer injustamente ajusticiada se la tiene jurada a los niños que lo habitan, sobre todo cuando pierden su último diente de leche -no pregunten-. En eso que la hermana de uno llama a su pretendiente, quien en el pasado logró zafarse de la fantasma, para que le (L)eche una mano. El espectro hará lo imposible por saldar su cuenta pendiente y, de paso, arramblarse unas cuantas almas de más. La coña es que únicamente puede atacar / moverse en la penumbra, así que más te vale llevar una linterna en el bolsillo con las pilas bien cargadas.
Cuando se estrenó "En la oscuridad" por ahí 2003, hubo quien la calificó como pequeña promesa del fantastique. Por ello la alquilé esperanzado y, en fin, lo que vi me dejó más frío que si hubiese puesto a remojar los testículos en nitrógeno líquido. Luego consumí otras películas del amigo Liebesman como "La matanza de Texas: El origen", "Invasión a la tierra", "Ira de Titanes" (estas tres en pantalla grande) o "Ninja Turtles", y con todas me pasaba exactamente lo mismo.
Lo cierto es que "En la oscuridad" dispone de la receta que activa los resortes del miedo, en una época en la que no era tan común. Faltaba un poquito para la llegada de "Insidious" y "Expediente Warren", productos con los que guarda ciertos paralelismos, pero salieron muchísimo mejor. De ser un poco más despierto Liebesman, "En la oscuridad" podría haberse adelantado a todo aquello. Sin embargo, prefirió aparcar las sutilidades y la atmósfera, desaprovechar ese fantasma tan bien diseñado por Stan Winston (cuyo horrible rostro se supone sorpresa, pero luce perfectamente en el cartel), así como todo el rollo de oscuridades y gemidos en la penumbra, y decantarse por un exceso de sustos baratos (acompañados siempre de la inevitable e irritante subida de volumen) y un clímax verbenero más propio del cine de acción que del terror. Es cierto que esta parte va a piñón y entretiene. Pero, es lo que digo, al terminar te quedas vacío. Muy parecido al momento que te limpias la corrida tras una sesión de ciber-sexo.
Curioso remarcar que uno de los guionistas es John Fasano, nombre que sonará a aquellos más o menos puestos en cine "trash". Antes de reciclarse a competente autor de libretos dentro de cierto mainstream, Fasano dirigió varios "clásicos" del peliculismo chusquero como "Al filo del infierno", "Zombie Nightmare" (en este caso de manera no acreditada), "Black Roses" y "The Jitters" ¡Tela! Otro de los guionistas, James Vanderbilt, acabaría responsabilizándose, nada menos, que de teclear la estupenda "Zodiac" de David Fincher (y, también, la más reciente entrega de la saga "Scream").
En el reparto destacan las presencias de una muy jovencita Emily Browning y, sobre todo, Angus Sampson, quien interpretaría a uno de los "cazafantasmas frikis" en, justamente, la saga "Insidious". Aquí, por contra, se marca un rol totalmente opuesto, el de matón.
sábado, 6 de junio de 2020
SESIÓN DOBLE: THE WRETCHED (MADRE OSCURA) + DREAMKATCHER
THE WRETCHED : Aunque la habría terminado viendo de alguna u otra manera, "The Wretched" ("Madre Oscura" en España) llamó mi atención por la proclama que Bruce Campbell lanzó desde las redes sociales calificando a sus autores, Brett Pierce y Drew T. Pierce, como "la siguiente generación de chavales de Detroit que lo han conseguido", en evidente referencia a él y sus amigos Raimi y Tapert cuando parieron "Posesión Infernal". Difícil resistirse ante algo semejante si, como yo, eres fan del clásico. Claro que, luego, mirado con detenimiento vi donde residía la trampa. Ese apoyo incondicional del actor lo motivaba que Brett y Drew T. Pierce eran hijos de Bart Pierce, responsable de las escenas de stop-motion en "Posesión Infernal". Todo quedaba en casa. No obstante, la llama de la curiosidad ya estaba prendida, así que terminé agenciándome y deglutiendo "The Wretched".
Un jovenzuelo acude a pasar el verano a casa de su padre y, de paso, ayudarle en el negocio de alquiler de lanchas del que es dueño. La mala fortuna hará que se implique en un siniestro caso de brujería cuando una vecina sea poseída por un ente maligno que habita el bosque y al que le encanta devorar niños. Luchará contra viento y marea, y la incredulidad general, en parte motivada por la misma bruja y sus poderes, para detener a esta y evitar sus malas artes.
"The Wretched" hace gala de un buen acabado. La caracterización de la bruja/criatura diabólica está un rato bien (algo deudora de la iconografía japonesa) y hay momentos macabros y medianamente truculentos para ponerle a uno contento. Sin embargo, el protagonista es sumamente irritante -lo que elimina cualquier atisbo de empatía- y, en general, todo atufa a convencionalidad, a más de lo mismo. Las ideas mínimamente originales quedan ensombrecidas por el resto. Al terminar, te olvidas de ella con pasmosa facilidad.DREAMKATCHER: Una familia se instala a vivir en una casa en medio del campo. Una donde la difunta esposa del padre fue en el pasado asesinada a hachazos por un niño. ¡Ya son ganas!. Y claro, pasa lo que pasa, que un terrorífico ente que habita el bosque contiguo tiene intención de poseer al crío del clan para que repita la hazaña.
De entrada la trama nos invita a suponer que vamos a ver lo de siempre. Y sí, en cierto modo es exactamente así. Lo que pasa es que, al estar bien contado, haciéndolo medianamente interesante, no nos aburrimos demasiado. Incluso nos metemos en la historia, a pesar de su evidente previsibilidad. Y de este modo tan positivo terminaría la reseña si no fuese porque, llegado el clímax final, parece que sus responsables no saben cómo terminar. Lían la troca, nos cuelan escenas muy torpes y todo concluye del modo más deslucido y poco inspirado posible. Una pena. Ello no implica que, a pesar de los pesares, "Dreamkatcher" sea bastante digerible. La presencia en el reparto de Radha Mitchell y Henry Thomas contribuyen a ello. Mientras que la de Lin Shaye y Joseph Bishara aclaran las ya de por sí muy evidentes influencias. Hurgando en ambas filmografías localizamos una ralea de clarificadores títulos: saga "Insidious", saga "Expediente Warren", saga "Annabelle" y sendos refritos de estas como "El otro lado de la puerta", "Ouija: el origen del mal" o "La llorona". Más claro, el agua.
sábado, 21 de marzo de 2020
COUNTDOWN: LA HORA DE TU MUERTE
Lo que aquí tenemos es carne de terror adolescente que bebe de un puñado de fuentes más que reconocibles: Un mucho, bastante o incluso demasiado, de "Destino Final". Un chorrito de terror japonés (por aquello de que el mal surge de la tecnología más común), otro del terror "teen" de los 90 y, finalmente, unas dosis de "Insidious" en la forma de un cura especializado en demonios dispuesto a ayudar, que destaca por su condición de comparsa cómica, un tanto irritante, y responde perfectamente al patrón que Hollywood tiene de lo que es un "nerd" o un "geek".
Todo ello condimentado con cero truculencia, cero sexo, muchísimos sustos y un final feliz forzadísimo, moraleja incluida, aunque no exento del anuncio de una secuela que, seguramente, no llegará porque nadie se ha enterado de la existencia de este producto mainstream hasta el tuétano y que, como tal, se digiere a la perfección sin aportar absolutamente nada. Ni bueno, ni malo. Y a veces apetece ese tipo de plato.
sábado, 3 de agosto de 2019
ESCAPE ROOM
A una que se anuncia como el copón bendito son invitados un puñado de personajes ultra estereotipados. Los tenemos todos: el yuppie desalmado, el nerd adicto a los vídeo juegos, la chica tímida, el don nadie de mediana edad, etc, etc. El vencedor se llevará un fajo de billetes a casa. Pronto descubren que el juego es más mortal de lo previsto, lo que les obligará a entenderse y unir fuerzas si quieren sobrevivir. Ni falta hace mentar los traumas que todos ellos arrastran, perfectamente aprovechados por los creadores del pasatiempo asesino. Estos últimos son el punto más flojo. Los guionistas no saben cómo terminar la peli y pierden un poco el pedal liando la troca en busca del gran "Cáspita!" final, lo que induce a la aparición de un villano propio del James Bond más "camp".
No es la primera vez que veo una peli en la que se explota el rollo de las escape rooms (¿escaperoomxploitation?), la diferencia es que la otra era una cosa de bajo presupuesto destinada a la tele por cable. La reseñada es más lujosa, y hace gala de un diseño de producción espectacular e imaginativo, además de unos trucajes convincentes. Pero en realidad, ambas cuentan exactamente lo mismo. Solo que "Escape Room" gana en lo que respecta al factor entretenimiento. De Domingo por la tarde, vamos.
El único rostro del reparto que he reconocido es el de Deborah Ann Woll, la "Karen Page" del "Daredevil" según Marvel/Netflix.
El director, Adam Robitel, venía de rodar el pasable found footage "The Taking of Deborah Logan" y la bastante horrible "Insidious : La última llave". Tiene un futuro prometedor en el que asoman una segunda parte de "Escape Room" y un thriller sobrenatural producido por Sam Raimi.
sábado, 25 de febrero de 2017
EL OTRO LADO DE LA PUERTA
"El otro lado de la puerta" no se desarrolla en el país del sol naciente, pero sí en otro lugar exótico con un rico folclore, la India. Allí vive una pareja traumatizada por el reciente fallecimiento del hijo pequeño. El caso es que llega a oídos de la madre que existe un templo en el que se puede hablar con los muertos a través de una puerta, siempre y cuando sigas una serie de procedimientos y, muy importante, nunca les des de comer pasada la mediano.... perdón, digo, ¡no abras jamás la maldita puerta por mucho que el espíritu llore y suplique!. Como es de ley, la madre va, habla con su hijo, pierde los estribos, abre y despierta a una especie de bicho que recuerda demasiado a los que salían en la saga de "Ju-On", o "La Maldición", o "El Grito", y que seguirá a la mujer hasta su casa para reclamar el fantasma del chaval, que se ha instalado allí también y, poco a poco, va empeorando su carácter.
Si la historia os suena familiar es porque, sí, se parece un rato a "Cementerio Viviente". Y también a "Zeder", que ya guardaba puntos en común con la (posterior) creación de Stephen King. Pero bueno, ¡¿ es que acaso "Insidious" o "Expediente Warren" no cuentan algo ya mil veces contado?!. Pues claro. En el cine de género (que no el cine en general) ya está todo inventado, así que podemos pasar por alto esos parecidos. Lo que finalmente queda es una peli muy seria, bastante contenida, bien actuada y especialmente bien fotografiada. No se abusa de la sangre, ni tampoco de los efectos infográficos. Dicho de otro modo, que aunque no cambiará la vida a nadie, ni es la repanocha, "El otro lado de la puerta" se deja ver y desde luego marca un punto y aparte en la carrera de Johannes Roberts, que denota una suculenta mejora en sus quehaceres. Eso sí, un aspecto gracioso a tener en cuenta es que en sus primeras películas, a un Roberts cegado por el ego le encantaba poner su nombre por encima del título, como todo un John Carpenter. Pero tanto en la peli comentada, como en el resto de sus trabajos más estándar, es algo que ya no se da. ¡¡Ah, amigo!!, ¡no se puede tener todo!. Si pactas con el mainstream, esas cosas ocurren. Para ganarte tal posición tendrás que trabajar mucho, Johannes... y, tal y como está el patio, ya veremos si lo consigues. ¡Ánimo!, desde aquí te deseamos toda la suerte del mundo.
sábado, 4 de febrero de 2017
NUNCA APAGUES LA LUZ
"Lights out", que así se llamaba el corto, y así se llama la peli en v.o., narra una historia de fantasmas muy próxima en fondo y forma al cine de su apadrinador Wan. Una silueta de terrorífico aspecto que se mueve entre sombras y es alérgica a la luz, se dedica a martirizar a los miembros de una familia. La madre parece guardar algún nexo de unión con ella. El hijo pequeño lo pasa canutas por las noches, así que pide ayuda a la hermana rebelde y grunge, que es la que pondrá un poco de orden y resolverá el misterioso misterio.
"Nunca apagues la luz" es de esas pelis que se venden como "muy de miedo" y apuestan por poca o nula sangre y mucha atmósfera (el sueño húmedo de cualquier gran estudio que aspira a congregar toda suerte de público). O, cuanto menos, de los recursos clásicos del terror (oscuridad, ruidos, sótanos, etc, etc). Sin embargo, y aunque no les niego que sí da un poco de yuyu (menos que "Expediente Warren" e "Insidious"), lo que más hay son sustos, muchos sobresaltos (como en "Expediente Warren 2"), y funcionan en lo suyo, sí, peeeero los sustos no son lo mismo que el miedo. Es otro rollo, uno más fácil.
Sin embargo, si no tenemos eso en cuenta, y tampoco nos ponemos demasiado exigentes, "Nunca apagues la luz" funciona como una peliculilla de terror sin mayores complicaciones para ver el sábado por la noche con la parienta agarrada a tu brazo. Entretiene lo justo, tiene algún acierto visual (tal vez lo peor, para mí, sea el niño, que no transmite miedo por muchos morritos que ponga) y... ná, que se puede consumir perfestamente.
lunes, 25 de julio de 2016
A HAUNTED HOUSE 2
Debo ser la única persona a la que “Paranormal Movie” le
hace gracia. Las críticas fueron demoledoras y a mis allegados parece no
hacerles puta la gracia. Y en cines, habiendo tenido un estreno más o menos
formal, apenas llegó a congregar 19.000 espectadores en el cine –que tiempos de
mierda corren-. El caso es que, sin ser yo en absoluto fan de ninguno de los
Wayans –y aunque en esta solo contamos con Marlon en calidad de actor-, por lo
que sea, me funciona.viernes, 1 de enero de 2016
100 ARGENTOS
¿Y que son 100 Argentos? Resulta que hace poco que se ha estranado en Japón "Insidious 3" película que tuvo a bien ir Brustenga a ver, junto con su amiga tetuda y nipona. Y resulta que a la salida de la película les llevaban a un callejón donde daban unos sobrecitos sorpresa con algún tipo de regalo en su interior. Y a Brustenga le tocaron 100 Argentos. Esto no es más que un flyer de descuento para entrar a ver "Drácula 3D de Dario Argento" que se estrenaba próximamente en esa misma sala. Brustenga pensó que era mejor el papelito que ir a ver la película por menos dinero y decidió que lo mejor que podía hacer con este papelote era enviarmelo a mí por Navidad. Y yo no puedo hacer otra cosa que escanarlo y compartirlo aquí con todos ustedes. A mí me gusta...
sábado, 15 de noviembre de 2014
THE TOWN THAT DREADED SUNDOWN (2014)
El caso es que se hacía necesario una nueva versión más seria y respetuosa (y que no la dirigiera Ulli Lommel, por favor), y esta fue anunciada hace un año o asá. De entrada pintaba interesante ya que en su producción / confección andaban involucrados nombres ligados a películas como "Paranormal activity" e "Insidious" (don Jason Blum) o series como "American Horror Story". Lo malo vino -pa mi- cuando descubrí que realmente se trataba de una especie de secuela tardía... me explico:
Texarkana. Han pasado 65 años desde los asesinatos. Y casi 40 desde la película. Para "conmemorar" la movida, esta se proyecta en un auto-cine durante la noche de Halloween. Una parejita que sale a media peli es atacada por un tipo que va vestido como el mismo "Phantom Killer". Es lo que llaman un "copycat", un imitador que recrea los asesinatos originales exactamente igual, hasta el punto de dejar viva a la chica, cosa que también hizo el auténtico en su día. Esta decidirá investigar los hechos mientras los crímenes se van sucediendo, siempre según los patrones de la historia real.
Todo eso, en su momento, me echó un poco atrás. ¿Por qué no narrarlo tal cual fue, recreando la década de los 40?. Parecía una excusa para ahorrarse invertir en decorados, vestuario y demás ambientación. Pintaba a cutre, básicamente. Bien, una vez visionada la película, puedo decir que estaba equivocado, al menos en parte. Este nuevo "The town that dreaded sundown" (bautizada para las españas como "Espera hasta que se haga de noche") está parido con talento y sapiencia
cinematográfica. En el apartado técnico merecen ser destacados algunos sinuosos movimientos de cámara (sobre todo el del principio de todo, en el auto-cine) y la iluminación, que a ratos tira de llamativos y atractivos rojos y azules, lo que le da un rollo extraño de lo más molón. Tal vez sea el modo en que los responsables quieren marcar la diferencia entre la peli que, a pesar de partir de un caso real, lo que narra no deja de ser ficción (por mucho que al inicio digan lo contrario) y la realidad, siempre infinitamente más dramática y desagradable. Resumiendo, que les ha quedado una cosita estilizada y muy estimulante pal ojo.Complementan todo ello un tempo llevadero, actores más que solventes, algo de gore en sus justas dosis y algunas ideas frescas, como la pareja que se oculta en el bosque pa liarse, con el detalle de que son dos adolescentes varones apunto de experimentar su primer encuentro homosexual. Cosas así compensan otras más tópicas y clichosas, como que la churri protagonista me vaya de "solitaria e inadaptada" a pesar de estar como un quesito y despertar pasiones sin complicarse la vida. De hecho, no tarda nada en encontrar un sustituto a su primer noviete masacrado por el "Phantom Killer"... a eso le llamo yo superar el trauma. Aunque más vil resulta el modo en que lo justifican hacia la parte final, durante el clímax, como si ello la exculpara de ser, esencialmente, una zorra insensible.
Uno de los aspectos más llamativos de la película es lo mucho que la versión del 76 forma parte de la trama. No solo la vemos continuamente en pantallas de cine o televisores (o carteles), también se recrea su rodaje y el supuesto hijo del director de aquella es quien aporta la pista final para desenmascarar al asesino. En un momento dado suelta: "Mi padre siempre quiso que yo rodara una secuela", algo que no deja de ser gracioso si tenemos en cuenta que en realidad es eso mismo lo que estamos visionando. El tal padre/director es Charles B. Pierce. que, pa no faltar, se marca un cameo.
En el reparto localizamos algunos nombres / rostros familiares como los de Veronica "Alien, el 8º pasajero" Cartwright, Ed "El justiciero de la noche" Lauter, Edward "Jóvenes ocultos" Herrmann, Gary Cole (el padre de "La tribu de los Brady" en su simpática versión coñera de los 90), Spencer Treat Clark, el niño de "El Protegido", Joshua "El proyecto de la bruja de Blair" Leonard y Anthony Anderson, al que normalmente vemos en papeles cómicos (en la serie "Scary Movie", por ejemplo) y que aquí hace uno -relativamente- serio como Ranger de Texas.
Al director y al guionista no los tenía nada vistos, pero me hacen gracia por sus hispánicos nombres, Alfonso Gomez-Rejon (forjado en las series "Glee" y "American Horror Story") y Roberto Aguirre-Sacasa (también ligado a "Glee"), responsable del libreto de la muy terrible nueva versión de "Carrie"... suerte que en el caso de la reseñada anduvo mucho más inspirado. Sin ser la polla en patinete, el "The town that dreaded sundown" del 2014 está un rato potable / visible y, sobre todo, supera y con creces a la peli del 76.
martes, 25 de febrero de 2014
INSIDIOUS 2
La peli arranca más o menos donde terminaba la uno. La familia agobiada por fantasmagorias varias se pira a vivir al caserón de la madre del prota, el bueno de Patrick Wilson. Paso este no muy inteligente si tenemos en cuenta que, tal y como nos narra un flashback pre-créditos situado en 1986, allí es donde comenzó todo. Pero recordemos, en teoría Wilson había sido poseído por el fantasma de la vieja al final de la epopeya precedente, así que nos queda la duda pendiente, ¿¿es malo o no?? (algo que parece importar poco a la policía, que investiga pero no lo retiene bajo llave suponiendo como se supone que es sospechoso). A este misterio tan tonto, que se prolonga a lo largo de todo el fucking film, hay que añadir uno más, el origen de la mentada vieja... que guarda sorpresillas. Todo ello condimentado como buenamente puede por un James Wan lejos de la inspiración del film precedente y a quilómetros de distancia de su mejor peli hasta la fecha (y que dudo mucho iguale o supere nevermore), "Expediente Warren".
El problema aquí es que Wan intenta, uno, continuar la historia tal cual con la dificultad de que, como decía, ahora su protagonista es el malo, ¿y cómo justifico eso para no prescindir de él en su rol principal?, dos, añadir nuevos atractivos, como lo de narrar el origen de la vieja fantasma... claro que, ¿a quien le interesa o, mejor, hacía falta?, ¿y era necesario que la coña se extendiera y complicara tanto?. Pues no, porque uno de los muchos atractivos de "Insidious" eran sus inquietantes misterios, sin mayor explicación que la justa y necesaria. Insistiendo en ellos y desarrollándolos tanto, Wan se carga su capacidad de resultar aterradores y, de paso, y de un manotazo, arrasa también con los logros del film original, ya que en cierto momento "Insidious 2" conecta con "Insidious 1" casi del mismo modo que "Regreso al futuro 2" conectaba directamente con su primera parte, y lo que en principio debería ser un juego ingenioso, a la larga molesta por lo que decía, porque incorpora "raciocinio" (al menos dentro de su "sobrenaturalidad") a algunos de los momentos más inexplicables y acojonantes de la primera peli. A todo este cristo, añadamos que el director también se ve obligado a colar nuevos y vistosos juguetes (como el medium que se comunica con los muertos a través de dados, el taca-taca que aporta algunos pocos sustos, las latas unidas por un hilo con las que parlotean los pequeños de la casa... y alguna otra presencia más) y a recurrir a los que funcionaron en la entrega anterior (el paseo por el más allá, los espíritus pálidos y de mueca desencajada, los chistecillos de los parapsicólogos fricazos). Son tantos los elementos con los que se ve forzado a operar, que al final se hace la picha un lío y la ensalada resulta indigesta, confusa (demasiadas casas encantadas, llega un punto en el que no sabes de quién es cual) y extenuante. El verbenismo, que siempre ha sido un defecto en el cine de James Wan, estalla aquí a lo bestia, colorida y descontroladamente -justo cuando parecía que comenzaba a dominarlo- y lo hace con un climax final que se alarga innecesariamente y se retuerce agónicamente sin ir a ningún lado, echándonos a patadas de la peli y, directamente, aburriéndonos como ostras.
Y lo triste es que "Insidious 2" arranca bien, dignamente, pero pronto se olvida de atmósferas, sutilidades y, en cierto sentido, fantasmas y se centra en un especie de thriller a la "El resplandor" con un Patrick Wilson encolerizado intentando acabar con su familia y con cualquiera que se ponga a tiro. Hay diálogos algo chorras (las frases que suelta el actor cuando muestra toda su maldad son propias del peor Freddy), momentos incluso un poco risibles (y no me vengan con que esta entrega tiene más humor voluntario, porque no trago) y un abuso de muñecas siniestras, ya toda una especialidad de la casa (aunque hay una que funciona, la del hospital). En la parte salvable, tenemos ciertas buenas ideas, narrativamente (la habitación secreta llena de cadáveres resecos) y estéticamente hablando (esa iluminación roja tan mariobavaesca en el caserón familiar, gracias a lámparas y cristaleras), pero no son suficientes ni compensan.
Añadir como curiosidad lo mucho que James Wan recurre a ciertos códigos del "found footage" (no en balde el productor es Oren Peli). Además de las inevitables imágenes vistas a través de la video-cámara de los parapsicólogos, tenemos también todas las secuencias de casas oscuras y abandonadas mal iluminadas por linternas donde el vídeo (es decir, el digital, o el HD, o el Red One o lo que coño sea) con el que se ha rodado la peli pega un cante extraordinario, otorgándole momentos que recuerdan a esos programas sobre cazafantasmas lerdos.
En fin, para resumirlo de alguna manera diré que "Insidious 2" comete LA GRAN CAGADA de mucho del terror yankee actual, explicar demasiado, y eso, después de un par de muestras de cine fantasmagórico tan potente como ya sabéis cuales en las que Wan, justamente, parecía alejarse de tales errores comunes, duele. Y mucho. Para mi ha sido una enorme decepción, llegando incluso a casi pasar de la peli, sentarme frente al ordenador y tomar notas para esta reseña. Algo normal de hacer cuando hablo de caspeces y chunguismos, pero no me lo esperaba de todo un "Insidious 2". Claro que, ponerte a verla sabiendo todo esto, avisado, igual ayuda, porque no niego que sus escenas escalofriantes tiene, y funcionan, aunque son demasiado poca cosa.
martes, 6 de agosto de 2013
EXPEDIENTE WARREN
Pero ni "Insidious" ni "Expediente Warren" son las únicas veces que Wan ha intentado darnos escalofríos. Antes estuvo "Silencio desde el mal" que funcionó -zi!- mal en taquilla pero que, a pesar de no terminar de ser todo lo estupenda que podría, tiene algunos momentos genuinamente aterradores que le sirvieron al cineasta como campo de pruebas. Lo aprendido lo aplicó en "Insidious" por la vía correcta. Su merecido éxito le animó a rodar la inevitable secuela, sí, pero antes, prefirió algo distinto a pesar de los lógicos vínculos que unen "Expediente Warren" con la peli del demonio insidioso, empezando por ese actor que cada vez me mola más, Patrick Wilson.
Porque "Expediente Warren" casi cuenta lo mismo que "Insidious", pero al revés. Casa encantada, familia en peligro, investigadores de lo paranormal de por medio, solo que los verdaderos protagonistas de la función en este caso son los segundos, inspirados en una pareja real, Ed y Lorraine Warren, famosos por su condición de pioneros con respecto al legendario caso "Amityville" (tributado/guiñado en un diálogo del film que nos ocupa). Toda "Expediente Warren" se basa en supuestos hechos reales y, según los testigos vivos que han podido verla, resulta del todo fiel. La estupenda ambientación setentera hace el resto, para marcar diferencias con respecto a "Insidious" y para contribuir al logro general.
¿Mola "Expediente Warren"?... hombre, si molar es lograr que me haya cagado de miedo durante buena parte de su visionado, pues sí, mola y bastante. Lo sé, lo sé, soy un jiñao... y con pelis medianamente realistas e incluso para-científicas sobre fantasmas, más. Ténganlo en cuenta. Pero sí, tuve un porrón de escalofríos, ese miedo tan incómodo a la par que disfrutable. Y lo curioso es que la peli no aporta prácticamente nada nuevo, ni diferente, pero lo hace tan bien, con tanta clase, con actores tan buenos, personajes tan interesantes, con tanto dominio del ritmo y, sobre todo, de los mecanismos del miedo que, en fin, funciona como un puñetero reloj Suizo. ¿Por dónde empiezo?.... no sabría. Su atmósfera, su escenografía, su controlada utilización del CGI, su apoyo en ruidos, sombras, crujidos, siluetas misteriosas... una muñeca que gira la cabeza, el balancín, la tormenta, el rayo que lo ilumina todo, la niña perdida en la noche o la oscuridad... hay una secuencia corta pero absolutamente acojonante en que, literalmente, la pantalla se queda en negro y no oímos más que el sonido. Brrrr!!!!!!!!!!!!!.
¿Algo que objetar?, bueno, ese desenlace un poco verbenero, típico de James Wan, pero también algo menos ruidoso que el que perpetrara para "Insidious". Algún día, los gerifaltes de Hollywood entenderán que no necesitamos bombos, platillos y panderetas al final para quedarnos contentos. "Expediente Warren" no es una obra maestra, pero una entretenidísima película de miedo de las que saben darlo muy bien, muy inteligentemente y adultamente. Es cierto que esto del acojone cinematográfico es algo muy subjetivo, pero yo tengo la suerte de que conmigo funciona, así que digo "Chapeau!".
domingo, 19 de febrero de 2012
LAS TRES CARAS DEL MIEDO
Todos conocemos de sobras el estatus del realizador italiano Mario Bava. Es el absoluto maestro del terror en su tierra. Y sigue siéndolo hoy día, a pesar de llevar enterrado un buen montón de años. Dario Argento, que tomó buena nota de su trabajo, vendría después. A Lamberto Bava ni me lo menciones. El caso es que Mario Bava hizo grandes cosas por mi género favorito, no lo pongo en duda, pero para nada convertía en oro todo lo que tocaba. En realidad, creo que su fama es un tanto exagerada. También hizo mierda... y sí, incluso en sus más purulentos excrementos habían sutiles destellos de genialidad, eso es cierto, pero para nada su obra completa se puede tildar de ejemplar. Hay grandes títulos ("La máscara del demonio", "Terror en el espacio"), cosas simpáticas ("Diabolik"), cosas mediocres ("Gli orrori del castello di Norimberga", "Un hacha para la luna de miel"), cosas aburridas aunque pioneras ("Bahía de sangre") y tochitos considerables ("Shock")."Las tres caras de miedo" es uno de sus films más populares, y un auténtico muestrario de las capacidades e incapacidades de Bava. Al ser una peli de episodios, en concreto tres, vemos tres modos bien distintos de hacer a tres niveles muy diferenciados. La primera historia es la de una tia acosada vía telefono por un supuesto psicópata, en realidad su ex-novia lesbiana que quiere recuperarla. Al final resulta que sí habrá psicópata de verdad. Vale, esta es la peor del pack, la más plana, aburrida, sosa y carente de interés o cualquier tipo de suspense. Su poso pseudo-erótico lesbiánico es lo que ha calado en muchos críticos que la ponen en las nubes, pero yo no solo no soy crítico, sino que tampoco me dejo impresionar por semejantes muestras de morbo añejo y trasnochado.
La siguiente historia cuenta con protagonismo absoluto de Boris Karloff, que también hace de "host" al anodino inicio del film y al ingenioso final. Esta va de vampiros, tiene una ambientación cojonuda, una atmósfera solvente, un arranque inquietante y alguna buena idea suelta... pero en su clasicismo acaba aburriendo y tornándose algo casi folletinesco. Narra los avatares de un abuelete que llega al hogar familiar y se comporta raro, tanto que por la noche se larga con el retoño y le chupa la sangre, lo que desencadenará más drama.
Llegados a estas alturas te dices "Joder, ¿y por qué tengo yo esta peli en dvd si no me mola nada?". Buena pregunta, y la respuesta es bien sencilla: por "La gota de agua", la última historia. Una auténtica obra maestra en sí misma. O una obra de arte. El mejor Mario Bava condensado en... no se, ¿20 minutos?. La verdad es que no es esta una apreciación exclusivamente mía, para algo "La gota de agua" es lo más famoso de "Las tres caras del miedo" y, también, uno de los títulos de cabecera de su realizador. En ella, una enfermera acude en plena noche tormentosa a casa de una medium que ha muerto durante una sesión, dejándole grabada una mueca terrorífica en la cara. El fin de la visita es vestirla y prepararla para el velatorio o lo que sea, pero en plena faena se fija en un jugoso anillo que lleva la muerta, y se lo roba. ¡¡Maaaala idea!!. ¿Qué puedo decir de esta pequeña maravilla?, su ambientación, su tremenda atmósfera opresiva, la estupenda utilización de colores primarios para iluminar, el tremendo suspense, la banda sonora minimalista, los sonidos escalofriantes, el tempo calmado y absolutamente efectivo en su cometido, los gatos maulladores de la gótica mansión de la medium, el gramófono que se detiene lentamente, la luz parpadeante que entra por la ventana.... y claro está, el cadaver, su terrible aspecto, su aparición en casa de la ladrona y esa imagen que pasará a la historia, la del fantasma vengador deslizándose en dirección a su víctima mientras eleva los brazos lentamente. Pura pesadilla de la que tomó buena nota James Wan. Algo de esa vieja aterradora puede verse en "Insidious", pero de modo mucho más evidente en "Dead Silence" (donde, literalmente, "se mueve" igual que en la peli de Bava). La primera vez que vi "La gota de agua" estaba solo, y me cagué de miedo. Ayer noche no me cagué tanto, pero me sigue resultando fascinantemente inquietante y digna de museo.
Es por ese motivo que "Las tres cara del miedo" está en mi colección de dvds, y debería estar en la tuya. "La gota de agua" es puro cine de miedo en su máximo exponente, perfecto, ideal, redondo.

















