Indagando todavía en la cinematografía de República Dominicana (con una historia dentro del cine), descubro que uno de los grandes éxitos de este país ha sido esta comedia. Decido, pues, verla.El dueño de un pequeño colmado que se lamenta de la existencia miserable que le espera si no da un gran cambio, ve como vive un amigo suyo que ha pegado un braguetazo y se ha casado con un norteamericana entrada en años y en carnes. Decide que su destino está ahí, así que se marcha al complejo “Resort” que dirige otro amigo suyo con el fin de entrar a trabajar y, de paso, cazar a una adinerada yanki. La cosa se complica cuando se enamora de una joven que para nada responde al modelo de lo que anda buscando.
Obviamente, el humor dominicano es muy localista, basado en la jerga y las expresiones lingüistas, y es difícil que entendamos muchos de los chascarrillos que sueltan en sus películas. Aún así, siendo la comedia el género predilecto de autores y público de tan exótico país, por mala y ramplona que esta sea, siempre entra bien, y esta, aun con un exceso de duración y un argumento de lo mas simplón, acaba entreteniendo funcionalmente… pero no soportaría un segundo visionado.
Es curioso, porque estos dominicanos, a la hora de plantear comedias, siempre se valen de la misma premisa: Un tipo lo está pasando mal por culpa de los pocos recursos económicos del país y decide hacer algo para cambiar su situación, ya sea emigrar como en "Nueva Yol, por fin llegó Balbuena", o aceptar ofertas de empleo disparatadas como en "Santi Clo, la vaina de la Navidad".
A esperas todavía de localizar una copia de "Andrea", la propuesta de terror por parte de República Dominicana, que viene precedida de magnificas críticas, me zampo sus comedias, y teniendo en cuenta la joven cinematografía del país, no descarto el encontrarme, algún día, con algo realmente interesante.
Dirige José Enrique Pintor, responsable también de "Santi Clo, la vaina de la Navidad", en la que igualmente aparece el cómico Aquiles Correa, con un rol más secundario en esta.